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Efectos Del Acto Administrativo

Este documento presenta un resumen de tres oraciones o menos del documento proporcionado: El documento explica los efectos del acto administrativo en el derecho administrativo mexicano, incluyendo que los actos administrativos crean situaciones jurídicas personales e intransferibles y que deben respetar los derechos adquiridos por terceros. Además, clasifica los actos administrativos según su ámbito, naturaleza y voluntades que intervienen.

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Efectos Del Acto Administrativo

Este documento presenta un resumen de tres oraciones o menos del documento proporcionado: El documento explica los efectos del acto administrativo en el derecho administrativo mexicano, incluyendo que los actos administrativos crean situaciones jurídicas personales e intransferibles y que deben respetar los derechos adquiridos por terceros. Además, clasifica los actos administrativos según su ámbito, naturaleza y voluntades que intervienen.

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UNIVERSIDAD INTERGLOBAL

PLANTEL ACAPULCO

EFECTOS
DEL
ACTO
ADMINISTRATIVO

ALUMNA: LENNY CONSUELO RAMÍREZ RIVAS.

ASIGNATURA: DERECHO ADMINISTRATIVO.

DOCENTE: LIC. YAZMIN SALINAS RAMÍREZ.

SEXTO CUATRIMESTRE

CORREO ELECTRONICO: leramirezr@[Link]

Acapulco, Guerrero.16 de diciembre de 2022


INTRODUCCION

Para comenzar a esta explicación del acto administrativo y la manera en la que este se
ejecuta o se desenvuelve en nuestra sociedad como gobernados debemos entender que la
administración pública realiza actos jurídicos de distintas índoles donde el punto a partir es la
función administrativa que es la que comprende todas las funciones que realizan los órganos
administrativos.
La administración se manifiesta ante la sociedad mediante a través de actos con trascendencia
jurídica para esto hablaremos de los actos jurídicos como los actos que regulan casos
concretos o bien como reglamentos u ordenanzas que representan estas regulaciones , las
actividades de la administración pública son jurídicamente relevantes , comprendiendo tanto
actividades materiales como actos jurídicos
Conceptualizando el acto administrativo, este ha tenido una gran influencia la teoría del acto
jurídico acuñada para explicar los que acontece en el derecho privado , se concibe así al acto
administrativo como una especie de acto jurídico.
El acto administrativo no busca crear derechos ,si no la voluntad de los emisores es crear
situaciones jurídicas.
El acto administrativo es la herramienta principal del sustento de la decisión de la
administración pública al momento de emitir sus diversos pronunciamientos; el cual debe estar
investido de elementos necesarios e imprescindibles para su legal pronunciamiento,
observando siempre el debido proceso y las diversas garantías que le asiste al administrado;
ya que, generalmente, es sobre este que recae, en definitiva, la decisión contentiva en el
mismo.
Por tanto, a través del acto administrativo se devela la actuación administrativa en relación con
sus atribuciones y competencias que, por legalidad, deben emitir y notificar.
Pero esa exteriorización de voluntad no puede ni debe estar alejado de los preceptos
esenciales que para el efecto debe contener, en fondo y forma, el acto; con ello, no sólo que
se garantiza la eventual satisfacción del interés común o general por la necesaria intervención
del Estado con sus entes ungidos de idoneidad, sino que además debe proteger al
administrado de posibles arbitrariedades o actuaciones discrecionales de quienes lo emitan, lo
que conllevaría sin más a la declaratoria de nulidad conforme manda nuestra carta
fundamental.
ACTO ADMINISTRATIVO

El acto administrativo perfecto por su propia naturaleza produce determinados efectos


jurídicos, cuya importancia cada día es creciente. Como estado moderno ha ampliado
considerablemente el campo de su acción, así también sus efectos son cada vez más
importantes en las relaciones.
El primer efecto importante del acto administrativo relacionado con los particulares es que los
derechos y obligaciones que engendra tienen un carácter personal e intrasmisible. Las leyes
administrativas deben precisar los beneficios de los actos administrativos, para no contratar el
interés público o el interés nacional.
El derecho administrativo moderno ha ampliado considerablemente el campo de las relaciones
jurídicas de los particulares, con un nuevo sistema y con nuevos principios que deben
necesariamente apartarse de las relaciones que gobierna el derecho privado. Hay que trazar
una línea que demarque perfectamente donde termina el interés del estado y en donde
comienza el interés de los particulares.
El artículo 20 de la Ley General de Bienes Nacionales expresa : Las concesiones sobre bienes
de dominio público no crean derechos reales, otorgan simplemente frente a la administración
y sin perjuicio de terceros, el derecho de realizar los usos, aprovechamientos o explotaciones
de acuerdo con las reglas y condiciones que establezcan las leyes. El artículo 16v previene:
Ninguna servidumbre pasiva puede imponerse, en los términos del derecho común, sobre los
bienes del dominio público. Los derechos de tránsito, de vista, de luz, de derrames y otros
semejantes sobre dichos bienes se rigen exclusivamente por las leyes y reglamentos
administrativos.
El acto administrativo es oponible a todos. También de esa situación se deriva la noción de
tercero (persona a quien no es posible un acto de autoridad, comprende al particular que tiene
un derecho público o privado, que puede resultar afectando con la ejecución de un acto
administrativo), en cuanto a que el acto administrativo debe respetar los derechos que los
particulares hubieran adquirido con anterioridad.
Una vez que se emite el acto administrativo este genera, modifica o extingue alguna situación
jurídica personal o puede estar condicionado a modificar o extinguir una situación jurídica
general, estos derechos y obligaciones son de carácter personal e intransmisibles, por lo que
solo pueden ser cumplidas o ejercitadas por la persona a la cual el acto se refiere.
Los derechos que tienen como consecuencia el acto administrativo podrá tener el carácter de
reales o personales.
En Derecho Administrativo, el concepto de tercero es sumamente diferente al de Derecho Civil,
para el Derecho Administrativo el tercero es la persona a quien no es oponible un acto de
autoridad, comprende al particular que tiene un derecho público o privado que puede resultar
afectado por la ejecución de un acto administrativo.
Actos administrativos y actos de la administración.
Es conveniente señalar que no toda la actuación de la administración se expresa a través de
actos administrativos, ya que en ocasiones realiza actos que no reúnen las características de
éstos, por lo que se puede hacer una diferenciación entre actos administrativos y actos de
administración.
“Toda la actuación de la administración se dará a través de actos de la administración”. Pero
sólo serán considerados actos administrativos aquella ". . . declaración unilateral y concreta
del órgano ejecutivo que produce efectos jurídicos directos e inmediatos". Acosta Romero
define al acto administrativo como la ". . . manifestación unilateral y externa de la voluntad, que
expresa la decisión de una autoridad administrativa competente, en ejercicio de la potestad
pública”.
Declaración de voluntad. La declaración de voluntad es un elemento indispensable de los
actos jurídicos y la expresión de un propósito o de una decisión.
Unilateral. La declaración de voluntad es unilateral, ya que por su naturaleza no requiere el
acuerdo de otro sujeto, como sucede en los convenios y en los contratos. La expresión de la
voluntad legal de la autoridad es suficiente para integrar el acto administrativo.
Concreta. La declaración debe ser una manifestación concreta, puesto que debe referirse a
situaciones particulares, en contraposición a las disposiciones normativas, cuyo contenido es
general y abstracto, y no produce consecuencias jurídicas individuales, como sucede con los
actos administrativos.
De un órgano administrativo. La declaración de voluntad debe provenir de un órgano
administrativo, puesto que se trata de actos que integran la función administrativa, formal y
materialmente considerada, ya que, si el acto es generado por un órgano perteneciente a un
poder distinto, legislativo o judicial, no entra en la clasificación de los actos administrativos, y
por lo tanto no será materia del Derecho Administrativo. Cuando otros poderes emiten
nombramientos o aplican presupuestos, aunque materialmente se trate de una función
administrativa, estos actos no presentan la característica de administrativos, y por consiguiente
no son materia del Derecho Administrativo.
Para producir efectos jurídicos. La declaración unilateral y concreta del órgano ejecutivo se
manifiesta en la producción de efectos jurídicos, es decir, al crear, modificar, transmitir,
reconocer, declarar o extinguir derechos y obligaciones.
CLASIFICACIÓN DEL ACTO ADMINISTRATIVO

Los actos administrativos tienen características de muy diversa índole, por ello, los
tratadistas los han agrupado debido a ciertos aspectos que les son comunes. Los criterios
fundamentales que se han tomado como base, son: su ámbito de aplicación, la naturaleza de
la decisión, las voluntades que intervienen en su elaboración, el margen de libertad para su
creación, los efectos que producen en la esfera jurídica de los administrados y lo que hacen
constar.
Ámbito de aplicación. En cuanto a su ámbito de aplicación, se clasifican en internos y
externos. Se considera como actos administrativos internos aquellos cuya existencia sólo se
manifiesta dentro de la propia administración, por lo que no pueden producir efectos respecto
de los particulares, como la orden de un superior a un inferior jerárquico o la imposición de una
sanción disciplinaria a un servidor público. Los actos administrativos externos trascienden la
esfera de la administración.
Naturaleza de la decisión. De acuerdo con la naturaleza de la decisión, los actos pueden ser
de instrucción, de resolución o de ejecución, dependiendo de la fase del procedimiento en que
se emita el acto.
Voluntades que intervienen. Respecto de las voluntades que intervienen en su elaboración,
pueden ser simples o complejos. Un acto simple es aquel que es emitido por un solo órgano,
sin importar que sean varias las personas que hayan participado en la preparación del acto.
Los actos complejos o colectivos se emiten por la concurrencia de diferentes órganos de la
Administración Pública, identificados respecto de una misma materia y un mismo fin, como
puede ser un acuerdo de gabinete en que concurren diferentes titulares de dependencias o un
decreto del Ejecutivo en el que se conjunta las voluntades del Presidente de la República y de
los titulares de las dependencias. Otro acto complejo o colectivo es el acto-unión, en el cual
participan diferentes sujetos, que, aunque intervienen respecto de la misma materia, el fin que
cada uno persigue es diferente, como sucede en un nombramiento de servidor público.
Margen de libertad para su creación. En cuanto al margen de libertad para su creación, los
actos administrativos se clasifican en reglados y discrecionales. Los actos reglados son
aquellos que la autoridad debe emitir necesariamente cuando se dan los supuestos que la
norma establece, sin dejar algún margen de libertad a la autoridad para decidir sobre su
pronunciamiento, a diferencia de los discrecionales, en los que la autoridad tiene la libre
apreciación de los elementos para determinar su emisión o no.
Es conveniente señalar que cuando la autoridad puede apreciar los elementos para determinar
su contenido, pero necesariamente debe emitir el acto, no se trata de un acto discrecional, sino
de un acto reglado o vinculado, con posibilidad de arbitrio. Esto sucede, por ejemplo, cuando
al tener conocimiento de un ilícito, la autoridad tiene obligación de imponer una sanción.
Efectos que producen. En cuanto a los efectos que producen en la esfera jurídica de los
administrados, se clasifican en actos que aumentan los derechos de los particulares, y actos
que los limitan.
Los actos administrativos que aumentan los derechos de los particulares son:
a) La concesión. Derecho que se otorga a un sujeto para el uso o explotación de bienes del
Estado o la prestación de un servicio público, lo cual implica un privilegio respecto de los demás
gobernados.
b) La autorización, licencia o permiso. Acto debido al cual la administración autoriza el
ejercicio de un derecho preexistente, que ha sido limitado por razones de seguridad,
tranquilidad u oportunidad, y que una vez que constata que se satisfacen los requisitos
establecidos para su ejercicio, la autoridad lo autoriza.
c) La dispensa. Es el acto por medio del cual se autoriza a los sujetos para no cumplir con
una obligación o una carga que tenían establecida, como en el caso de las exenciones fiscales,
la dispensa de la garantía del interés fiscal, de cumplir con el Servicio Militar, de la autorización
de los padres para que un menor contraiga matrimonio, etc.
d) La admisión. Es el acto por el cual se autoriza el ingreso de un sujeto a un servicio público,
como el caso de la inscripción a una escuela oficial, a un servicio de salud.
Los actos administrativos que limitan los derechos de los particulares son:
a) Las órdenes. Son manifestaciones de voluntad que obligan a los particulares a realizar
conductas positivas o negativas.
b) Los actos traslativos de derechos. Son aquellos que transfieren coactivamente la
propiedad o un derecho de un sujeto a otro, que puede ser la propia administración. Entre
ellos, los más característicos son la expropiación y el decomiso.
c) La sanción. Es la manifestación unilateral de la voluntad de la administración que se emplea
para castigar a los infractores de las normas legales y reglamentarias, y tienen carácter aflictivo
y represivo.
Lo que hacen constar. En cuanto a lo que hacen constar, se clasifican en:
a) Certificaciones, son manifestaciones que dan validez o autenticidad a constancias de
registros de la vida civil de los particulares.
b) Registro, inscripción en documentos o instituciones públicas, de situaciones y derechos de
particulares.
c) Notificaciones y publicaciones, implican la participación de conocimiento de actos y
situaciones jurídicas.
ELEMENTOS DEL ACTO ADMINISTRATIVO

El acto administrativo está constituido por una serie de elementos que le dan forma y
validez, por lo que su conocimiento es de suma importancia, ya que las irregularidades que
puedan presentarse en su formación constituyen vicios que lo afectan.
De acuerdo con sus características, los elementos del acto administrativo pueden agruparse
en subjetivos, objetivos y formales.

Subjetivo.
El elemento subjetivo está integrado por el órgano de la administración que tiene a su cargo la
producción del acto, el cual debe reunir los requisitos que la ley establece para su
pronunciamiento, por lo que debe ser emitido por una autoridad competente, es decir, por un
sujeto de la administración, y que además la ley le otorgue las facultades para pronunciarse
en la materia.
Como el titular del órgano que emite la resolución es un funcionario, su voluntad como persona
física debe estar exenta de vicios para poder expresar la voluntad de la administración, por lo
tanto, además de ser una persona capaz civilmente y de tener la condición legal de funcionario,
su actuación debe estar exenta de error, dolor, violencia e intimidación. Por otra parte, el
órgano de la administración debe tener atribuidas las facultades necesarias para su actuación,
es decir, debe ser competente; que como hemos visto, puede ser debido a materia, grado,
territorio y cuantía.
Objetivos.
Los elementos objetivos son: el objeto, el motivo y el fin. El objeto se identifica como la materia
o contenido del acto, el cual, de acuerdo con el derecho común, debe ser cierto y jurídicamente
posible, es decir, que la materia a que se refiera el acto sea real y pueda ser objeto de la
actuación de la administración, de acuerdo con la ley.
El motivo, también llamado "presupuesto de hecho" y "causa", está constituido por las
circunstancias que la autoridad toma en cuenta para emitir el acto. La corriente civilista lo
identifica como la "apreciación subjetiva del interés público hecha por la administración". Sin
embargo, no encontramos alguna diferencia trascendente entre motivo y causa. Es
conveniente señalar la diferencia entre motivo y motivación, ya que ésta es la expresión que
la autoridad hace del motivo de su acto, Es decir, “Motivar un acto, es externar las
consideraciones relativas a las circunstancias de hecho que se formuló la autoridad para
establecer la adecuación del caso concreto a la hipótesis legal".
El fin es el propósito que se persigue con la emisión del acto, es el "para qué” de su emisión,
que en materia administrativa siempre corresponde a la satisfacción del interés público. Su
contenido se deriva de la voluntad del legislador expresada en la ley, por lo que su
inobservancia da lugar al desvío de poder, que es la aplicación de potestades para fines
distintos de los previstos en la norma.
Formal.
El elemento formal del acto administrativo está integrado por la observancia del procedimiento
prescrito para la elaboración del acto, su expresión por escrito y su comunicación a los
interesados.
La observancia del procedimiento es un aspecto muy importante para la integración de la
voluntad administrativa, sobre todo con relación al respeto de los derechos del particular, por
lo que sí se afectan sus defensas, procede la declaración de su nulidad. Así lo establece el
artículo 238. fracción II del Código Fiscal de la Federación, al disponer que se declarará que
una resolución administrativa es ilegal cuando se hayan omitido los requisitos formales
exigidos por las leyes, que afecten las defensas del particular.
Respecto a la constancia del acto por escrito. Su importancia es manifiesta, ya que es el medio
en que se expresa la existencia de la voluntad administrativa. Al respecto, el artículo 38 del
Código Fiscal de la Federación establece que los actos administrativos que se deban notificar
deberán tener por lo menos los siguientes requisitos:
I. Constar por escrito.
II. Señalar la autoridad que lo emite.
III. Estar fundado, motivado y expresar la resolución, objeto o propósito de que se trate.
IV. Ostentar la firma del funcionario competente y el nombre o nombres de las personas
a las que vaya dirigido. Cuando se ignore el nombre de la persona a la que va
dirigido. Se señalarán los datos suficientes que permitan su identificación.
Con relación a los actos administrativos que afectan a los particulares, la Constitución
establece en el artículo 16 que ``Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio,
papeles y posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que
funde y motive la causa legal del procedimiento", de donde se deriva la necesidad de que los
elementos de los actos administrativos se encuentren presentes, por mandato constitucional.
Así, identificamos como elemento subjetivo a la "autoridad competente": como elemento
objetivo, el contenido del acto de molestia, la expresión de los motivos del acto y el fin que
persigue con su emisión; y como elementos de forma, que el acto debe constar por escrito y
haber seguido el procedimiento establecido por la ley.
CARACTERÍSTICAS DEL ACTO ADMINISTRATIVO

La manifestación escrita de la voluntad administrativa, generada a través de un


procedimiento jurídico de la autoridad competente, respecto de un objeto física y legalmente
posible, y con la debida fundamentación y motivación, constituye el acto administrativo válido
y eficaz. Válido en tanto que ha reunido los requisitos que la ley establece, y eficaz en virtud
de que, siendo válido, ha sido notificado al particular.

Validez y eficacia. La validez se deriva de una presunción que la ley establece en favor de los
actos de la autoridad y que subsiste mientras no se demuestre lo contrario, lo cual da al acto
administrativo la característica de legitimidad. Así lo establece en materia fiscal el Código
Fiscal de la Federación, al señalar en su artículo 68 que "Los actos y resoluciones de las
autoridades fiscales se presumirán legales".
Para que el acto pueda surtir sus efectos requiere que además de válido, sea eficaz, lo cual
se produce por la participación de conocimiento al interesado, a través de la notificación. De
esta forma, el acto, al ser eficaz, adquiere la característica de ejecutividad, es decir, la cualidad
de producir sus efectos sin necesidad de una autorización posterior, incluso en contra de la
voluntad de su destinatario.

Ejecutividad y ejecutoriedad. Es conveniente no confundir la ejecutividad, fuerza intrínseca


del acto, con la característica de ejecutoriedad, que es la facultad de ejecutar el acto, aun en
contra de la voluntad de su destinatario, de lo que se desprende que la ejecutividad es un
atributo del acto, y la ejecutoriedad lo es de la autoridad.
El acto administrativo es ejecutivo debido a que la ley autoriza a la autoridad administrativa a
emitir sus propias resoluciones, sin la necesidad de la participación de otro poder, ya que, por
aplicación de la teoría de la división de poderes, cada uno tiene a su cargo el ejercicio de una
función, y la función administrativa debe tener los elementos que garanticen la acción estatal
tendiente a la consecución de los fines del Estado, en los términos de la ley. En caso de que
la autoridad no se ajuste en su actuación a los mandatos de la Constitución y de las leyes, el
Poder Judicial, a petición del afectado, puede intervenir para asegurar el respeto a la norma,
en los términos del artículo 104 de la Constitución.

Suspensión de la ejecución. La ejecución del acto administrativo puede suspenderse a


petición del interesado, siempre y cuando la ley lo autorice expresamente, generalmente por
causa de la interposición de un medio de defensa, como un recurso o juicio, siempre y cuando
la suspensión del acto no afecte el interés de particulares o el interés público.
En este sentido se manifiesta la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos,
que en su artículo 72 establece que la interposición del recurso suspenderá la ejecución de la
resolución recurrida, si lo solicita el promovente, conforme a estas reglas:
I. Tratándose de sanciones económicas, si el pago de éstas se garantiza en los
términos que prevenga el Código Fiscal de la Federación.
II. Tratándose de otras sanciones, se concederá la suspensión si concurren los
siguientes requisitos:
a) Que se admita el recurso.
b) Que la ejecución de la resolución recurrida produzca daños o perjuicios de
imposible reparación en contra del recurrente.
Que la suspensión no traiga como consecuencia la consumación o continuación de actos u
omisiones que impliquen perjuicios al interés social o al servicio público.
El procedimiento administrativo quedará suspendido hasta que se haga saber la resolución
definitiva que hubiera recaído en el recurso o juicio.
Sin embargo, en caso de que la ley no prevea la suspensión de la ejecución, siempre queda
abierta la posibilidad de solicitarla a través del juicio de amparo, cuando se violen las garantías
del particular. También se establece en materia fiscal que cuando se niegue o se viole la
suspensión del procedimiento de ejecución, se podrá solicitar al superior jerárquico de la
ejecutora o a la sala del Tribunal Fiscal de la Federación.
Para la suspensión de los actos administrativos que impliquen la ejecución de resoluciones
que establezcan créditos fiscales a cargo de los particulares, existe una regla que en Derecho
se conoce como suspensión de la ejecución (garantice y luego impugne), en razón de la cual,
para que el acto de ejecución pueda suspenderse, será necesario garantizar el crédito fiscal,
lo cual ha dado lugar a considerar que se trata de un privilegio de los créditos a favor del
Estado, que se justifica en razón de los fines que persigue; los cuales no pueden quedar
supeditados al interés de los particulares.

El Silencio Administrativo.
La manifestación de la voluntad de la administración se produce a través de un procedimiento
que genera un acto válido y eficaz, por lo que debe producir efectos jurídicos. Sin embargo,
puede darse el caso de que la administración no emita el acto, esto, en principio. provocaría
un estancamiento de los efectos jurídicos, lo cual no debe darse en las relaciones jurídicas, ya
que éstas no pueden quedar paralizadas. Esto ha dado lugar a la necesidad de determinar en
qué sentido debe interpretarse el silencio de la administración, para proteger los intereses de
los administrados que no pueden esperar eternamente el pronunciamiento de la autoridad
administrativa respecto de sus pretensiones, lo cual ha llevado al Derecho y a la legislación, a
interpretar el silencio administrativo cuando, existiendo la obligación de resolver dentro de un
plazo, la autoridad no responde.
Encontramos, por lo tanto, dos elementos que permiten interpretar el silencio administrativo:
1. Que la administración tenga la obligación de pronunciarse.
2. Que transcurra un plazo determinado, sin que la autoridad resuelva.
El Derecho de Petición.
Conforme al artículo 8o de nuestra Constitución, a toda petición formulada por escrito, de
manera pacífica y respetuosa, deberá recaer un acuerdo escrito, que deberá notificarse en
breve término, de donde se deriva la existencia de los dos requisitos señalados: que la
autoridad tenga la obligación de responder y que deba ser en "breve término".
Al respecto, la Suprema Corte sentó jurisprudencia en el sentido de que el acuerdo escrito sea
una resolución definitiva y que el breve término sea de cuatro meses.
Petición, derecho del artículo 8°. constitucional se refiere no sólo al derecho que los
particulares tienen para que se les haga conocer la resolución definitiva que pone fin a su
petición, sino también a los trámites que se vayan cumpliendo en los casos en que la ley quiera
la substanciación de un procedimiento, imponiendo a las autoridades la obligación de hacer
saber en breve término a los interesados, todos y cada uno de los trámites relativos a su
petición
Petición, derecho de. Término para el Acuerdo Respectivo. Atento a lo dispuesto por el artículo
8o de la Constitución, que ordena que a toda petición debe recaer el acuerdo respectivo, es
indudable que si pasan más de cuatro meses desde que una persona presenta un ocurso y
ningún acuerdo recae a él. se viola la garantía que consagra el citado artículo constitucional.
(Apéndice de Jurisprudencia 19 71-19 75, Segunda Sala, Tercera Parte, pág. 763.)
Cuando el pronunciamiento de la autoridad no se da, el particular puede forzar a la autoridad
para que resuelva, a través del juicio de amparo, por violación al Derecho de Petición. Sin
embargo, la ley puede dar un significado al silencio de la autoridad.

La negativa ficta.
Una de las formas que nuestra legislación ha adoptado en los casos del silencio administrativo
es la negativa ficta. En virtud de esta figura, se considera que, si transcurre el término previsto
en la ley para que la autoridad administrativa resuelva alguna instancia o petición promovida
acerca de cuestiones reales y concretas, sin que la autoridad emita resolución, debe
presumirse que se ha resuelto en forma adversa a los intereses del promovente, es decir, que
se le ha negado su petición.
En nuestro sistema jurídico el único ordenamiento que prevé tal figura es el Código Fiscal de
la Federación, que en su artículo 37 la regula de manera general, para que todas las
autoridades fiscales resuelvan en cuatro meses las instancias o peticiones de los particulares
y en forma especial, sólo para los recursos administrativos, en el diverso 131.
Es necesario señalar que, no obstante que esta figura sólo es aplicable en materia fiscal, el
Tribunal Fiscal de la Federación en forma irregular y con apoyo en su Jurisprudencia No. 125,
la ha hecho extensiva para toda la materia administrativa relacionada con los asuntos de su
competencia, en los términos del artículo 23 de su Ley Orgánica y de otras leyes especiales
que le dan atribuciones.
Aunque en la negativa ficta debe presumirse que la autoridad resolvió negativamente, esto no
puede dar base para determinar que estamos ante un acto ejecutorio, ya que no puede ser
ejecutado mientras no se emita la resolución expresa o se declare su validez por un tribunal
competente.

La afirmativa tácita.
Otra de las formas que frente al silencio administrativo ha adoptado nuestro sistema, es la de
considerar que transcurrido el termino legal sin que la autoridad resuelva alguna instancia o
petición de un particular, debe entenderse que se le resuelve de manera afirmativa. Así
tenemos que la Ley Reglamentaria del Ser-vicio de Banca y Crédito, que derogó a la Ley
General de Instituciones de Crédito, en su artículo 204 dispone que la Secretaría de Hacienda
y Crédito Público tiene 10 días para desaprobar las resoluciones y recomendaciones de la
Comisión Nacional Bancaria: la Ley sobre el Control de Registro de la Transferencia de
Tecnología en su artículo 1'' otorga a la autoridad un plazo de 90 días para resolver la
inscripción de contratos, y la Ley Federal del Trabajo en su artículo 366 concede un plazo de
60 días para negar- la inscripción de sindicatos, casos en los cuales, ante el silencio de la
autoridad se deberá considerar como aceptación tácita. En este sentido, se irán dando
lineamientos a la Administración Pública Federal, según el Acuerdo Presidencial de
Simplificación Administrativa, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 8 de agosto de
1984, en el que, según el artículo 4o inciso k, se dan instrucciones a sus dependencias y
entidades. para que fijen
. . . en los asuntos que lo permitan, plazos límites para su resolución. estableciéndose que se
operará la resolución tácita en sentido favorable a los interesados, en los casos de que no se
dé resolución expresa al planteamiento de que se trate, dentro de dicho plazo.
A diferencia de la negativa ficta, en la que la resolución no es ejecutiva, en la afirmativa tácita
la resolución sí produce sus efectos y es oponible por el particular, ante la autoridad y frente a
terceros.
EFECTOS DEL ACTO ADMINISTRATIVO

Habiendo visto el procedimiento de formación y los elementos del acto administrativo,


es oportuno ver ahora la naturaleza de los efectos que dicho acto produce.
Desde luego debe decirse que una vez que el acto administrativo se ha perfeccionado por
haber llenado todos los elementos y requisitos para su formación, adquiere fuerza obligatoria
y goza de una presunción de legitimidad que significa que debe tenerse por válido mientras no
llegue a declararse por autoridad competente su invalidez. Esa fuerza obligatoria del acto
administrativo impone la necesidad de estudiar su trascendencia en la situación de los
particulares a quienes pueda referirse.
Pues bien, los derechos y las obligaciones se generan por virtud del acto administrativo
especial en favor o en contra de determinada persona y en atención a su situación particular.
De donde se desprende que dichos derechos y obligaciones tienen, en principio, un carácter
personal e intransmisible, y. por tanto sólo pueden ser ejercitados o cumplidos por la persona
a la cual el acto se refiere.
Sin embargo, en múltiples ocasiones los derechos que engendra un acto administrativo
constituyen ventajas pecuniarias que entran, al patrimonio de los particulares y para esos
casos la legislación ha moderado el principio de intransmisibilidad y permite en la mayor parte
de ellos con autorización del Poder público que se celebren operaciones respecto de tales
derechos por actos y contratos civiles o mercantiles.
Ahora bien, si el derecho del particular es un derecho público administrativo debido a que el
acto de donde emana es un acto jurídico de derecho público, es indudable que, salvo
determinación expresa en la Ley administrativa correspondiente, ese derecho público
administrativo que puede considerarse como un bien que se agrega al patrimonio del particular,
no está sujeto por regla general a la clasificación de los bienes y de los derechos de orden
civil.
La ley administrativa se remite a la legislación común para el efecto de que sea ella la que
defina y clasifique la naturaleza de los derechos administrativos de carácter patrimonial, deberá
prescindirse de la regla general de que tales derechos sólo pueden ser regulados por dichas
leyes administrativas y como éstas se apartan de las clasificaciones que la ley civil establece,
por regla general habrá que considerar a los derechos nacidos de un acto administrativo como
nuevas clases de bienes que se agregan a los bienes de la vida civil. .
Esta solución ha sido admitida por la Suprema Corte de Justicia, .la cual, en sentencia de 21
de enero de 1942 (S. J. de la F. Tomo LXXI, pág. 931), sostiene lo siguiente: "La clasificación
más amplia y general de los derechos de los individuos es aquella que los divide en derechos
públicos y derechos privados. Cada una de estas categorías de derechos tiene un origen y un
régimen jurídico diferente, pues en tanto que los primeros se generan por actos del Estado y
se rigen por el derecho público, los segundos nacen de actos de particulares y están regulados
por el derecho privado. Es natural, por tanto, que la naturaleza jurídica de cada uno de esos
derechos sea definida por la ley que los norma, de tal manera que será a las leyes de derecho
público a las que corresponda determinar la naturaleza de los derechos públicos, y a las leyes
civiles a quienes compete clasificar y distinguir a los derechos privados.
A pesar de lo anterior, se ha sostenido que algunos actos administrativos dan nacimiento a
derechos que guardan gran semejanza con los derechos reales de naturaleza civil.
Sin embargo, no se llega a afirmar que exista una identidad completa entre los derechos reales
administrativos y los derechos reales civiles, pues se reconoce tratándose de los derechos de
los ocupantes sobre el dominio público, que son los que se consideran como derechos reales
administrativos, que si bien con respecto a tal dominio rige la regla de la inalienabilidad, ésta
sólo significa que los bienes respectivos quedan sustraídos del comercio de la vida
administrativa y que dentro de ésta se desarrolla una gran variedad de derechos reales, cuyo
carácter, especialmente administrativo, consiste esencialmente en la "precariedad", es decir,
en la naturaleza temporal, revocable o rescatable de esos derechos reales, que los hace
compatibles con el régimen de inalienabilidad.
Examinando nuestra legislación al respecto, encontramos por una parte expresamente
descartada la existencia del derecho real derivado de los permisos y concesiones. El artículo
20 de la Ley General de Bienes Nacionales establece que: "Las concesiones sobre los bienes
de dominio público no crean derechos reales. Otorgan simplemente, frente a la Administración
y sin perjuicio de terceros, el derecho de realizar las explotaciones o los aprovechamientos
que las leyes respectivas regulen, a condición de que su titular cumpla con las obligaciones
que se le impongan”, y el artículo 16 de la misma Ley determina que "ninguna servidumbre
pasiva puede imponerse, en los términos del derecho común, sobre los bienes de dominio
público. Los derechos de tránsito, de luces, de derramas y otros semejantes sobre dichos
bienes, se rigen exclusivamente por las leyes y reglamentos administrativos".
Como se ve en este precepto, aunque se descarta el tipo de la servidumbre del derecho común,
se admiten ciertos derechos sobre los bienes regulados por las leyes y reglamentos
administrativos.
De aquí podemos concluir que, en realidad, el concepto de derecho real civil es inaplicable
tratándose de bienes de dominio público y que los derechos administrativos que sobre ellos
pueden establecerse corresponden a una categoría jurídica diferente. Examinados a fondo, no
son otra cosa sino tolerancias que la Administración puede conceder cuando no se infringe la
regla de la inalienabilidad.
Estudiados los efectos jurídicos del acto administrativo respecto a las partes que en él
intervienen, es necesario definir ahora los que se producen respecto a los individuos que han
sido ajenos a él.
En el derecho común, tratándose de derechos patrimoniales, se hace una separación entre los
autores del acto jurídico y sus causahabientes, por una parte, y los terceros por la otra, y se
dice que el acto produce efectos para los autores y causahabientes y no respecto a los
terceros.
Dentro de estas ideas, el autor del acto es el que ha sido parte en él; sus causahabientes son
los que reciben de él un derecho por transmisión universal o particular. Se sostiene que los
causahabientes están representados por el autor del acto en la realización de éste y que, por
tanto, los efectos de él les son oponibles.
El tercero, por oposición al causahabiente, no está representado por el autor del acto cuando
lo verifica, y por lo tanto no puede recibir ni perjuicio ni beneficio del propio acto. No es posible
que sufra perjuicio, porque el autor del acto no tiene derecho de disponer del bien de otro.
Por último, se reconoce que fuera de los derechos patrimoniales, los actos relativos al estado
y capacidad de las personas producen efecto erga omnes, y no sólo en provecho sino también
en contra de las partes; que así el matrimonio, la adopción, la .emancipación, etc., tienen efecto
absoluto.
Tratándose de los actos administrativos se puede afirmar que el principio que regula sus
efectos es precisamente contrario al que rige en materia civil, es decir, que la regla general es
que las situaciones jurídicas creadas por el acto administrativo son oponibles a todo el mundo.
Así el nombramiento de un funcionario obliga a todos los administrados a reconocerlo como
tal; el otorgamiento de una concesión da al beneficiario un carácter especial frente a todos los
individuos; la obtención de un permiso para ocupación de una vía pública impone a todos la
obligación de respetar la ocupación.
Esta regla general se explica y justifica teniendo en cuenta que en el derecho administrativo el
Estado realiza actos que tienden a la satisfacción de necesidades colectivas, y difícilmente
podría llegarse a conseguir ese fin si se exigiera que los actos a él encomendados no pudieran
oponerse a todos los miembros de la colectividad, estén o no representados en el momento
de la realización del acto. De manera que, mientras en el derecho civil la regla es que los actos
sólo producen efectos para las partes, en el derecho administrativo lo es la de que los actos
tienen una eficacia erga omnes (hacia la gente).
Sin embargo, esa regla general tiene su excepción. Existen derechos de los particulares que
la Administración está obligada a respetar, o que sólo puede afectar mediante ciertos
requisitos. De tal manera que, cuando realiza un acto administrativo, éste es oponible a todos
siempre que observe aquel respeto o cumpla con los requisitos legales establecidos para
afectar el derecho. Lo cual, en otras palabras, quiere decir que el acto administrativo no puede
violar derechos anteriores creados por otro acto administrativo o por un título especial de
derecho público o de derecho privado.
De aquí resulta que el concepto de tercero en el derecho administrativo, es decir de persona
a quien no es oponible un acto de autoridad, comprende al particular que tiene un derecho
público o privado que puede resultar afectado por la ejecución de un acto administrativo. Es,
por lo mismo, dicho derecho, motivo de limitación de la actividad administrativa.
Ejemplo para aclarar nuestra idea sobre lo que debe entenderse por "tercero":
Cuando el Poder público otorga una concesión de aguas o de minas, la actividad de la
Administración está limitada por derechos que el mismo Poder haya creado por virtud de otra
concesión anterior sobre las mismas aguas y fondos, y como esos derechos tienen que ser
respetados a su titular no puede oponérsele la nueva concesión: es un tercero respecto de
ella.
CONCLUSION

En definitiva, los actos administrativos son inválidos y pueden ser anulados cuando han
violado una norma constitucional o legal u cuando no cumple con los requisitos de validez de
forma y de fondo. En estos casos el acto administrativo está viciado de nulidad absoluta o
relativa y es susceptible de ser impugnado en vía administrativa o jurisdiccional.
Los actos administrativos deben reunir ciertos elementos, independientemente de que dichos
actos sean del orden federal, estatal o municipal. Cada entidad federativa tiene su legislación
en materia administrativa que regula la actividad de los funcionarios públicos, además de otras
leyes relativas tales como leyes del servicio público, del procedimiento administrativo.
Los servidores públicos pueden ejecutar actos administrativos que rebasen los límites que
imponen las leyes administrativas; sin embargo, el ejercicio del servicio público que sea
arbitrario acarrea consecuencias y sanciones para dichos servidores públicos. Para subsanar
actos administrativos que se ejecutaron con exceso o en defecto, existen recursos legales que
permiten a los particulares combatirlos y así restablecer la legalidad en la que deben
sustanciarse dichos actos administrativos.

FUENTES DE INFORMACION
Bibliografía.
Fernández, J. (2021). Derecho Administrativo. México: UNAM
Legisgrafía.
CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS. Texto vigente al 18
de noviembre de 2022.
LEY FEDERAL DE PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO. Texto vigente al 18 de mayo de
2018.
Cibergrafía.
Página de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Jurisprudencia y Tesis (IUS).
[Link]
=20918&Clase=DetalleTesisEjecutorias

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