República Bolivariana de Venezuela
Ministerio de Poder Popular para la Educación Superior
Universidad Nacional Experimental
‘Rafael María Baralt’
Programa: Administración
Proyecto: Aduana
Profesor: Teófila Gabriela Delgado
Sección: 331722
Materia: Formación Ética y Cívica
Unidad I
É tica y Cívica
Realizado por:
Julianny Carruyo
C.I 31.526.759
San Francisco, Abril de 2022
Índice
1. Defina los siguientes conceptos:
a. Ética
b. Moral
c. El Saber Ético y sus diferencias con otros saberes
2. Enumerar y definir las teorías de Ética y Pluralismo Moral
3. Defina:
a. ¿Qué es un sujeto ético?
b. Consciencia Moral
c. Relación entre Conciencia Psicológica y Moral
d. Principios de la Conciencia Moral
e. Libertad y sus diferentes aceptaciones
f. Axiología
g. Valores y jerarquía de los valores
Desarrollo
1. Defina los siguientes conceptos:
1. La Ética y La Moral:
La ética es una disciplina de la filosofía que estudia el comportamiento humano y
su relación con las nociones del bien y del mal, los preceptos morales, el deber, la
felicidad y el bienestar común.
La moral es el conjunto de costumbres y normas que se consideran "buenas" para
dirigir o juzgar el comportamiento de las personas en una comunidad. También es
la diferenciación de intenciones, decisiones y acciones entre las que se distinguen
como propias (correctas) y las impropias (incorrectas).
La moral es un conjunto de normas y valores con los que personas y grupos
identifican su proyecto de felicidad. La reflexión ética se orienta hacia la
identificación de valores y normas que permitan la convivencia entre personas o
grupos con diferentes morales.
2. El Saber Ético y sus diferencias con otros saberes:
El saber ético es la capacidad de deliberar rectamente acerca de lo que es bueno y
conveniente para el hombre, no en un sentido parcial, como lo que es bueno y
conveniente para la salud o para la fuerza física, sino en un sentido integral, para
llevar una vida lograda y buena.
1. Ética y Psicología:
La Psicología se parece a la ética en cuanto a que también estudia los actos
humanos, pero esta los explica en el aspecto del hecho y la ética se interesa en cómo
debe ser el acto. Es decir la psicología solo estudia el acto como objeto material (el
por qué ocurre). La ética en cambio, estudia la bondad o maldad de los actos
humanos y dicta normas de cómo deben comportarse las personas.
2. Ética y Sociología
En la sociología se describe lo que ocurre en la sociedad, mientras que la ética es
una ciencia del ''debe ser'', al referirse a la sociedad se interesa por cómo debería
ser, la ética no habla de lo que hay eso lo hace la sociología, la ética habla de lo que
sería bueno que hubiera. La ética se considera el acto social, en la medida que es el
resultado o el futuro de conocimiento humano, como acto moral con valor propio y
definido.
3. Ética y Religión
La actitud ética se caracteriza por el esfuerzo del hombre por ser justo, por
implantar la justicia. En el sentido del comportamiento ético en lo religioso, se
caracteriza por la entrega del hombre a la gracia de Dios. Pasivo, receptivo a atacar
las buenas normas que han sido implementadas en sus aprendizajes, por el miedo
de ser observado por un dios supremo que aparentemente juega si está bien o mal.
4. Ética y Derecho
El derecho y la moral regulan las relaciones de unos hombres con otros, mediante
normas, postulados por tanto una conducta obligatoria o debida. Por la exigencia
de que se cumplan es decir, de que los individuos se comporten necesariamente en
cierta forma. El derecho y lo moral responden a una misma necesidad social:
regulan las reacciones del hombre con el fin de asegurar cierta cohesión social.
2. Enumerar y definir las teorías de Ética y Pluralismo Moral
Las conductas humanas pueden ser justificadas desde el punto de vista moral
acudiendo a distintas teorías éticas. Cada una de estas teorías parte de una
determinada concepción de lo que es el bien, de lo que es bueno. Desde diversas
perspectivas, las diferentes teorías éticas tratan de ofrecer una justificación de las
actitudes morales y del carácter moral, ofreciendo también un modelo ideal de
moralidad, un ideal de la buena vida, de la vida acorde con los valores morales.
Las éticas más significativas se pueden agrupar en alguno de estos tres modelos:
Éticas teleológicas
Éticas deontológicas
Éticas dialógicas
Éticas teleológicas:
Los que defienden este tipo de ética sostienen que la vida humana tiene una
finalidad: por ello se llaman “teleológicas”, que quiere decir que se orientan hacia la
consecución de un fin. Y este fin es la búsqueda de la felicidad. Todo lo que
hacemos los seres humanos tiene una meta, alcanzar la felicidad, pues eso es lo que
perseguimos con todos nuestros actos. En consecuencia, la vida buena consiste en
hallar los medios adecuados para lograr ese fin, que es nuestro bien máximo. Las
normas morales se justifican entonces por su contribución al logro de la felicidad
humana: “debo seguir aquel código moral que me ayuda a alcanzar la felicidad”.
La felicidad no significa lo mismo para todos, sino que hay muchas maneras
diferentes de entender en qué consiste la felicidad y cuáles son los medios para
alcanzarla. Por ello, existen diferentes tipos de éticas teleológicas:
i. El eudemonismo: El término “eudemonismo” proviene del griego
eudaimonía que significa “felicidad”, la cual consiste en el ejercicio, la
actividad y la perfección de las capacidades y disposiciones propias del ser
humano. Ser feliz, en suma, consiste en autorrealizarse ejercitando las
disposiciones con las que estamos dotados.
El creador y representante más significativo del eudemonismo es el filósofo griego
del siglo IV a.C. Aristóteles. Para Aristóteles, la actividad más propiamente
humana es lo que los griegos llamaban “contemplación” (teoría) que no es sino el
ejercicio de las actividades intelectuales: el pensamiento y la argumentación: el ser
humano es un “animal racional” y, por tanto, su felicidad está en el uso de su
facultad más propia, la razón.
ii. El hedonismo: El hedonismo mantiene que la felicidad consiste en el placer.
Por ello, la máxima moral hedonista se puede resumir en la afirmación:
“debes buscar el placer y rechazar el dolor”. Ahora bien, por placer no
entienden los hedonistas meramente el placer sensible, sino también y
fundamentalmente otro tipo de placeres conectados con la amistad, el uso
del intelecto, los sentimientos y la autorrealización del individuo.
El hedonismo aparece como teoría ética en la obra del filósofo griego Epicuro (341-
270 a .C.) y será luego continuada por el filósofo romano Lucrecio (96- 55 a .C.) y
desde entonces por diversos pensadores a lo largo de la historia de la filosofía.
iii. La ética estoica: El estoicismo, que surge en la antigüedad en Grecia y se
desarrolla sobre todo en la Roma imperial, es una de las doctrinas morales
más importantes de la historia del pensamiento.
Para los estoicos el primer imperativo ético es vivir conforme a la naturaleza, lo
cual equivale a decir conforme a la razón, pues la naturaleza es racional, es un
orden justo.
Los estoicos consideran un dictado de la razón el vivir en sociedad y participar en
los asuntos públicos. Todos los hombres tienen una naturaleza común, que es la
razón. De ahí que sólo deba haber una ley para todos los hombres y que todos ellos
tengan una sola patria. El hombre (el sabio) no es ciudadano de este o aquel Estado
particular, sino del mundo.
iv. El utilitarismo: El utilitarismo como corriente ética aparece
fundamentalmente en la obra de Jeremy Bentham (1748-1832) y de John S.
Mill (1806-1876).
Según estos autores, el móvil de la conducta humana está en la búsqueda del
placer, pero su adquisición no se entiende como un logro del individuo singular,
sino de la sociedad: la felicidad consiste en el bienestar de los muchos .Así pues, el
criterio racional que hemos de utilizar para apreciar la moralidad de un acto es la
consideración de las consecuencias que se derivan de él para la felicidad humana.
Éticas deontológicas:
Las éticas deontológicas son éticas que fundamentan la acción moral en el deber:
Es buena moralmente aquella acción que se efectúa sólo porque es un deber el
realizarla y no por otro motivo (utilidad, miedo a las consecuencias, esperanza de
un premio, placer…).
Los defensores de esta concepción han criticado de modo radical a las éticas
teleológicas por su carácter heterónomo
Los defensores de la felicidad o del placer como principios de la vida moral quitan
al ser humano su dignidad, pues aunque sea cierto que el ser humano tiende a
buscar su bienestar y su felicidad, esto es algo que también hacen los animales y,
por tanto, si queremos que nuestra vida no se reduzca al nivel de lo puramente
animal no podemos reducirla a algo que no supera las tendencias instintivas y
naturales, como es la utilidad, el placer o la felicidad.
Las éticas deontológicas, por tanto, sostienen que el deber que motiva la acción
moral proviene de la norma moral que, a su vez, encuentra su origen y fundamento
en la propia razón humana. A lo largo de la historia ha habido diversas doctrinas
éticas deontológicas, pero la más importante es la ética del filósofo alemán I. Kant
(1724-1804):
i. La ética kantiana se estructura en torno al principio de actuar conforme al
deber, el cual se determina en función de criterios estrictamente racionales.
Esta ética no dice lo que hay que hacer en cada momento o situación sino
que nos proporciona la FORMA (la estructura racional) que debe tener
cualquiera de nuestros actos para que sean morales: sólo se indica un motivo
formal a la voluntad, válido para todo hombre y para cualquier ocasión.
La ética de Kant pretende, por tanto, ser universal y necesaria: en ella no cabe el
interés propio ni el egoísmo, sino sólo la buena voluntad de actuar de acuerdo con
el deber. A esta ética llama Kant «formal» y «autónoma», mientras que considera
que las restantes son «materiales» y «heterónomas», por cuanto en ellas la
voluntad humana se determina a obrar por motivos prácticos y no por motivos
estrictamente morales.
Así, si queremos una ética universal que valga para todos y para todo tiempo, una
ética para la cual lo que es bueno o malo no depende del momento o de las
circunstancias o del interés individual, entonces tenemos que fundamentarla en un
principio al que Kant denomina IMPERATIVO CATEGÓRICO y que formula del
siguiente modo: « Obra sólo según aquella máxima que puedas querer que se
convierta, al mismo tiempo, en ley universal ».
« Procede de modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de
los demás, siempre como un fin en sí mismo y nunca como un medio ».
ii. La ética de J.P Sartre: El punto de partida de la ética sartreana es la
afirmación de que en el hombre la existencia precede a la esencia. Para
explicarlo con claridad, Sartre nos ofrece una serie de ejemplos:
supongamos un objeto fabricado (una silla). Es evidente que este objeto ha
sido fabricado por un artesano que se ha inspirado en una idea sobre cómo
es este objeto. Por lo tanto, podríamos decir que el conjunto de recetas y de
cualidades que permiten producir y definir, por ejemplo, una silla, son la
esencia; y que tal esencia precedería a su existencia ya que, antes de existir,
fue una idea en la mente del artesano que lo produjo.
Contrariamente, el hombre empieza a existir, es decir, se encuentra y surge en el
mundo, y, después, es cuando se define y se hace, el hombre comienza por no ser
nada. Sólo será después y será tal como se haya hecho. Como decía Antonio
Machado: caminante no hay camino, se hace camino al andar. Del mismo modo,
para el existencialismo de Sartre no hay naturaleza humana porque no existe
ningún Dios que la haya concebido en su esencia. Esto implica que será lo que él
quiera ser.
El hombre es un proyecto que se tiene que vivir subjetivamente y, en este sentido,
es totalmente diferente a otras realidades que también existen, como, por ejemplo,
un árbol,, una podredumbre o una coliflor, ya que éstas realidades en ningún
momento pueden proyectar su vida en un porvenir. El hombre, por tanto, dado que
existe como un proyecto a realizar, será ante todo lo que habrá proyectado ser.
Pero, además, desde el momento en que el hombre es un proyecto a realizar, él
mismo se constituye en el RESPONSABLE total de su existencia. Y cuando, según
Sartre, el existencialismo afirma que el hombre es responsable de su existencia no
lo es únicamente de la suya individual sino que también es responsable de todos los
hombres. Según Sartre, el hombre está condenado a ser libre. Condenado, porque
no se ha creado a sí mismo, y sin embargo, por otro lado, es libre, porque una vez
arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace y está obligado a hacerse a sí
mismo.
Lo que elegimos es siempre lo que consideramos un bien para nosotros y, al
elegirlo, nada puede ser bueno para nosotros sin serlo para todos. Por todo ello,
nuestra responsabilidad es mucho mayor de lo que podríamos suponer, pues
compromete a la humanidad entera. Para explicar lo que acaba de decir, Sartre,
hace referencia a una serie de ejemplos: habla de obrero que elige adherirse a un
sindicato cristiano en lugar de a uno de clase. Pues bien, según Sartre, con esta
elección, se estaría afirmando que la resignación es lo que conviene no solamente a
él, que ha elegido esa opción, sino a todo hombre. Con su acto, el obrero ha
comprometido a toda la humanidad. Del mismo modo, si decido casarme, tener
hijos, etc., no me encamino yo solamente, sino que encamino a la humanidad en la
vía de la monogamia. Sartre piensa que eligiéndose uno a sí mismo, elige también
al hombre.
Y esta elección la realiza cada hombre en el más completo desamparo, pues no
valen los preceptos generales y universales de que hablaba Kant. La moral ha de ser
una invención nuestra, que arranca de la situación concreta en la que el hombre se
halla y en la que la norma se ajusta a la situación y a la realidad particular. Pero
aunque la elección es radicalmente individual el hombre es responsable ante lo
demás hombre de sus elecciones.
Éticas dialógicas:
Las éticas dialógicas sostienen que las normas morales han de ser fruto de un
acuerdo basado en el diálogo argumentativo en condiciones de igualdad entre
personas racionales y libres. Las éticas dialógicas son, por tanto, éticas de la
comunicación, del discurso, que sitúan los mandatos que constituyen el deber en
las normas que resultan del acuerdo al que hayan llegado después de haber
argumentado racionalmente cada uno de ellos en defensa de su posición.
A diferencia de Kant, los filósofos de esta corriente, fundamentalmente K. O. Apel
(1922-) y J. Habermas (1929-), entienden que no es una sola persona quien ha de
comprobar si una norma es universalizable, sino que han de comprobarlo todos los
afectados por ella, utilizando la razón discursiva , es decir, el diálogo racional. En
este sentido, hablan de una “comunidad ideal de diálogo” como un espacio de
discusión que no admite la represión o la desigualdad.
Habermas propone como reglas del discurso las siguientes:
Cualquier sujeto capaz de lenguaje y acción puede participar en el
discurso.
Cualquiera puede problematizar cualquier afirmación.
Cualquiera puede introducir en el discurso cualquier afirmación.
Cualquiera puede expresar sus posiciones, deseos y necesidades.
No puede impedirse a ningún hablante hacer valer sus derechos,
establecidos en las reglas anteriores, mediante coacción interna o externa
al discurso.
En las éticas dialógicas el hombre moralmente bueno es aquel que se halla
dispuesto a resolver las situaciones de conflicto mediante un discurso
argumentado, un diálogo encaminado a lograr un consenso y se haya dispuesto
asimismo a comportarse como se haya decidido en ese consenso.
La justificación de las normas morales proviene, por tanto, del acuerdo racional y
se establece en función de dos principios:
i. Universalización: una norma será válida cuando todos los afectados por
ella puedan aceptar libremente las consecuencias y efectos secundarios
que se seguirían, previsiblemente, de su cumplimiento general para la
satisfacción de los intereses de cada uno.
ii. Ética del discurso: sólo pueden pretender validez las normas que
encuentran (o podrían encontrar) aceptación por parte de todos los
afectados, como participantes en un discurso práctico.
Así pues, una norma es aceptable sólo en el caso de que todos los afectados por ella
estén de acuerdo en darle su consentimiento porque satisface intereses
universalizable (y no meramente los intereses de un colectivo o de un individuo).
Pluralismo Moral
El pluralismo moral es la idea de que puede haber múltiples puntos de vista en
cuestiones morales, y que cada uno merece respeto y consideración.
Los pluralistas morales suelen ser personas flexibles cuando enfrentan situaciones
con múltiples puntos de vista. Pueden analizar situaciones desde la óptica de varios
puntos de vista morales antes de tomar decisiones o actuar. Los pluralistas morales
creen que las cuestiones morales son extremadamente complicadas. Por lo tanto,
no aplican ni creen en un solo marco filosófico con respecto a las cuestiones
morales.
Por ejemplo, supone que hay un incendio en un edificio. Una mujer tiene la
oportunidad de entrar y salvar la vida de los niños que se encuentran adentro. Pero
al hacer esto ella puede morir, dejando a sus propios hijos huérfanos. Un pluralista
moral concluiría que no hay una manera absoluta de resolver este dilema ni de
determinar cuál una acción es mejor que otra. Por lo tanto, el pluralismo moral
asume que es difícil escoger entre los diferentes valores que entran en conflicto.
Entonces el pluralismo moral se encuentra en un término medio entre “sólo hay
una respuesta correcta” como es el caso con el absolutismo moral, y el “no hay
respuestas incorrectas” como declaran los relativistas morales.
3. Defina:
a. ¿Qué es un sujeto ético?
Los sujetos éticos son los protagonistas de la ética, los agentes a quienes se refieren
las normas éticas, los afectados directamente por las reglas, quienes deben
cumplirlas y a quienes pueden exigirse responsabilidades por su incumplimiento.
b. Consciencia Moral
La conciencia moral es la capacidad de reflexión del ser humano sobre aquello que
es correcto en relación con el obrar. En consecuencia, se relaciona de manera
directa con la ética; puesto que, la ética reflexiona acerca de la bondad o maldad de
nuestros actos.
En los animales existe una ley externa que los mueve, la ley natural, los instintos.
Ellos carecen de intelecto (que busca la verdad) y de voluntad (que persigue el
bien), y en consecuencia de libertad. La voluntad pone en práctica lo que dicta mi
conciencia, la que se sustenta en la razón y para los creyentes, en la razón y la fe.
c. Relación entre Conciencia Psicológica y Moral
Conciencia psicológica: es la capacidad de volver sobre los propios actos, es decir,
de analizarlos, y gracias a la conciencia moral poder establecer un juicio de los
mismos.
Conciencia moral: es el juicio acerca de la moralidad de los actos que la misma
persona efectúa
d. Principios de la Conciencia Moral
1. Es preciso actuar siempre con conciencia verdadera: solo debe inspirarse en
buenas intenciones y juzgar conforme a la verdad la calidad moral de un acto
humano.
2. Es ilícito actuar con conciencia dudosa: ya que esta es la suspensión de juicio,
por carencia de razón suficiente, para tomar una decisión. El que obra con duda
ya sea fundada en razón o sospecha sobre un acto se expone voluntariamente a
obrar mal. Por ello debe resolver la duda antes de actuar.
3. Solo la conciencia cierta es regla moral por ello quien actúa en contra de ella
obra mal necesariamente, porque contradice la exigencia moral conocida. La
conciencia cierta es aquella que juzga con firmeza y seguridad el que un acto
humano sea bueno o malo.
4. Se debe actuar tomando en cuenta los Valores inherentes a las normas o reglas
de conducta que existe (bien, bondad, justicia, honor, fidelidad, entre otros).
5. No se recomienda actuar con conciencia errónea ya que esto significará que el
sujeto ignora la situación y no alcanza la verdad sobre la calidad moral de la
acción, lo que impedirá una solución correcta y efectiva.
6. Hay que tener en cuenta que quien está ante un dilema debe investigar más
antes de llevar a cabo una acción, con esto se disipa la conciencia probable
siendo esta la que se produce cuando no existe la seguridad entre lo que se
puede y lo que se debe hacer. No se recomienda tomar decisiones cuando se
tiene conciencia probable porque existe falta de seguridad ante la verdad de la
situación.
7. El hombre está obligado a percibir los principios éticos y su aplicación a las
vivencias concretas de la vida que son necesarios para formar una conciencia
recta.
8. Se debe actuar con intenciones correctas que generen un acto voluntario, libre y
consciente.
e. Libertad y sus diferentes aceptaciones
Libertad es la facultad o capacidad del ser humano de actuar según sus valores,
criterios, razón y voluntad, sin más limitaciones que el respeto a la libertad de los
demás. Hay libertad cuando las personas pueden obrar sin coacción y opresión por
parte de otros sujetos.
Liberalismo
Según el Concise Oxford Dictionary of Politics, el liberalismo es "la creencia de que
el objetivo de la política es preservar los derechos individuales y maximizar la
libertad de elección". Pero señalan que existe una discusión considerable sobre
cómo lograr esos objetivos. Toda discusión sobre la libertad depende de tres
componentes clave: quién es libre, qué es libre de hacer y qué fuerzas restringen su
libertad.
Libertarios
Según la Enciclopedia Británica, los libertarios mantienen la libertad como su
principal valor político. Su enfoque para implementar la libertad implica oponerse
a cualquier coerción gubernamental, aparte de lo que es necesario para evitar que
las personas se coaccionen entre sí.
Libertad Republicana
Según los teóricos republicanos de la libertad, como el historiador Quentin Skinner
o el filósofo Philip Pettit, la libertad no debe verse como la ausencia de
interferencia en las acciones, sino como la no dominación.
Según este punto de vista, que se origina en el Roman Digest, ser un liber homo, un
hombre libre, significa no estar sujeto a la voluntad arbitraria de otro, es decir,
dominado por otro.
También citan a Maquiavelo, quien afirmó que debe ser miembro de una
asociación civil libre y autónoma, una república, si desea disfrutar de la libertad
individual.
Libertades cívicas
Según la Real Academia Española, la libertad es, en su primera acepción, la
«Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no
obrar, por lo que es responsable de sus actos». Es decir, la libertad es poder elegir
entre múltiples opciones, a mayor número de opciones mayor es la libertad, por lo
tanto, la mayor libertad sería poder elegir entre un infinito número de opciones, sin
limitaciones.
Pero si a la libertad individual le añadimos el hecho de que no vivimos solos sino
que compartimos la realidad con otros individuos que también tienen intereses
entonces la libertad debe ser limitada en beneficio de todos. Según el artículo 4 de
la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se define la libertad
añadiéndole una excepción, la cual consiste en limitar la libertad cuando ésta cause
perjuicio a otros: «La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no cause
perjuicio al otro».
El concepto de la libertad política está estrechamente vinculado con los conceptos
de las libertades cívicas o civiles y los derechos individuales, incluidas en la
Declaración Universal de los Derechos Humanos.
f. Axiología
Axiología, filosofía de los valores o filosofía axiológica es la rama de la filosofía que
estudia la naturaleza de los valores y juicios valorativos. Incluye preguntas sobre la
naturaleza y la clasificación de los valores y sobre qué tipo de cosas tienen valor.
Está íntimamente conectada con varios otros campos filosóficos que dependen
crucialmente de la noción de valor, como la ética, la estética o la filosofía de la
religión. También está estrechamente relacionado con la teoría del valor y la
metaética.
La distinción entre valor intrínseco y extrínseco es fundamental para la axiología:
algo es intrínsecamente valioso si es bueno en o por sí mismo. Generalmente se
sostiene que el valor intrínseco depende de ciertas características de la entidad
valiosa. Por ejemplo, se puede decir que una experiencia es intrínsecamente valiosa
en virtud de ser placentera. El valor extrínseco, en cambio, se atribuye a cosas que
son valiosas solo como un medio para otras cosas. Las teorías sustantivas del valor
tratan de determinar qué entidades tienen valor intrínseco. Las teorías monistas
sostienen que solo hay un tipo de valor intrínseco. El ejemplo paradigmático de las
teorías monistas es el hedonismo, la tesis de que solo el placer tiene valor
intrínseco. Las teorías pluralistas, por otro lado, sostienen que hay varios tipos
diferentes de valor intrínseco, por ejemplo, virtud, conocimiento, amistad, etc. Los
pluralistas de valores se enfrentan al problema de explicar si o cómo se pueden
comparar los diferentes tipos de valor al tomar decisiones racionales. Algunos
filósofos afirman que los valores no existen en el nivel más fundamental de la
realidad. Uno de esos puntos de vista sostiene que una afirmación de valor sobre
algo simplemente expresa la aprobación o desaprobación del hablante de esta cosa.
Esta posición es opuesta por los realistas sobre el valor.
g. Valores y jerarquía de los valores
Los valores son las cualidades o virtudes que tiene un sujeto. Aquel que actúa en
base a los valores, obra de forma justa y positiva para sí mismo y para el entorno.
Los valores tienen una connotación positiva y guían el actuar de individuos o
grupos ya que definen la manera en la que una persona se relaciona consigo misma,
con un tercero y con el entorno. Algunos de los valores más destacados son la
responsabilidad, la justicia, la lealtad y la paz.
Existen diferentes tipos de valores que se relacionan con diversos aspectos de la
persona, muchos son cualidades innatas al ser humano que pueden practicarse
hasta convertirse en hábito. Además de los valores universales (que se busca que
sean respetados por todos), cada individuo tiene su propia escala de valores, ya que
por su personalidad o experiencia de vida puede tender a buscar o actuar en base a
valores determinados.
Para referirnos a la jerarquía de los valores es imprescindible determinar que por
valores se entiende todas aquellas cualidades que se destacan de una persona u
objeto, y que los diferencia del resto según su comportamiento, estética o
importancia.
Existe una larga lista de valores según su finalidad e intensión, de allí que se hace
necesario establecer una jerarquía para exponer cuáles son las cualidades o
virtudes que resultan más importantes para el ser humano y la sociedad.
Por ejemplo, ética, moral, estética, respeto, amor, honestidad, justicia, amistad,
belleza, responsabilidad, compromiso, tolerancia, solidaridad, entre otros, son
valores que destacan debido a su alcance y la manera en que modifican las
actitudes de los individuos.
De esta manera, los valores forman parte de una serie de características y
principios que nos definen como individuos a través de nuestras cualidades
intelectuales y físicas, las cuales determinan nuestras acciones y comportamientos
individuales y sociales.
Asimismo, los valores son los principios que nos permiten diferenciar entre lo
bueno y malo y orientar nuestras vidas. Lo mismo ocurre con los objetos, a los
cuales se les atribuyen valores que determinan su funcionalidad y utilidad.
Sin embargo, establecer una jerarquía de los valores resulta difícil, y esto se debe a
la subjetividad a la cual se encuentran sometidos según su interpretación. Además,
cabe mencionar que los valores son agrupados y se pueden diferenciar en varios
tipos.
Por ejemplo, valores universales, valores humanos, valores familiares, valores
culturales, valores religiosos, valores estéticos, valores democráticos, valores
educativos, valores éticos, entre otros.