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Literatura Joanica

1) El autor del Evangelio de Juan es conocido como "el discípulo amado" que estuvo presente en la Última Cena y al pie de la cruz de Jesús. 2) Aunque tradicionalmente se ha identificado al autor como Juan el hijo de Zebedeo, la mayoría de expertos actuales creen que fue un fundador de la comunidad de Juan pero no uno de los doce apóstoles. 3) El Evangelio fue escrito probablemente a finales del siglo I d.C. para fortalecer la fe de creyentes y mostrar que

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Literatura Joanica

1) El autor del Evangelio de Juan es conocido como "el discípulo amado" que estuvo presente en la Última Cena y al pie de la cruz de Jesús. 2) Aunque tradicionalmente se ha identificado al autor como Juan el hijo de Zebedeo, la mayoría de expertos actuales creen que fue un fundador de la comunidad de Juan pero no uno de los doce apóstoles. 3) El Evangelio fue escrito probablemente a finales del siglo I d.C. para fortalecer la fe de creyentes y mostrar que

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LITERATURA JOANICA

AUTOR
El discípulo amado, que estaba recostado en pecho de Jesús durante la última
cena (cf. 13,23), estaba presente al pie de la cruz (cf. 19,25-27), y vio y creyó
cuando encontró vacío el sudario y doblado en la tumba (cf. 20,3-19). Jn 21,24
afirma que este personaje del relato es el autor del evangelio: “Este discípulo
es el mismo que da testimonio de todas estas cosas y las ha escrito. Y
nosotros sabemos que dice la verdad”. La posterior identificación del discípulo
amado con Juan, el hijo de Zebedeo, está bien atestiguada por la historia
cristiana. Esta identificación debe mucho a la obra de Ireneo (ca. 130-200 d.C.),
a quien frecuentemente se le atribuye el mérito de haber rescatado este
evangelio del movimiento gnóstico del siglo II. Lo gnósticos consideraron que
el carácter poético y especulativo del relato joánico le venía bien a su mito de
un redentor que desciende para transmitir un conocimiento a los que no
estaban redimidos y se revolcaban en la tiniebla de la ignorancia. Percibieron
que el relato joánico se ajustaba a sus esquemas, por lo que los primeros
comentarios que tenemos sobre el cuarto evangelio proceden del ámbito
gnóstico. La defensa que hacía Ireneo del evangelio consistía en parte en
insistir en el nexo entre este relato y un discípulo original de Jesús. Este dato
daba autenticidad a la tradición: este relato no es una mera especulación, sino
que se remonta a un testigo de primera mano, a Juan, el hijo de Zebedeo.
Es imposible dar una respuesta segura en un sentido o en otro. La gran
mayoría de los especialistas contemporáneos no lo consideran como una
cuestión significativa, afirmando que no hay suficientes testimonios dentro del
evangelio que la apoyen, y que Ireneo podría haber estado fuertemente influido
por la necesidad de dar autenticidad a la tradición joánica para salvarla de las
especulaciones de los escritos gnósticos. Casi todos los autores que han
estudiado este asunto en tiempos recientes concluyen que el autor era un
fundador de la comunidad, posiblemente un discípulo de Jesús, pero no el hijo
de Zebedeo o uno de los doce. Sin embargo, desde el mismo relato evangélico
emerge una figura interesante. Cuando Juan el Bautista envía a dos de sus
discípulos para que siguieran a Jesús (cf. 35-42), uno de ellos se llama Andrés
(1,40). El otro no se nombra. A lo largo del relato nos encontramos con la
repetición de este procedimiento de no nombrar a un personaje a quien se le
llama “el otro discípulo” (cf. 18,15.16; 20,3.4.8). Finalmente, este personaje
enigmático se nos presenta como “el otro discípulo... a quien Jesús amaba” (cf.
20,2). En 20,2 parece como si un estadio más antiguo de la tradición dijera
simplemente “el otro discípulo” (cf. 18,15.16; 20,3.4.8), a lo que se añadió en la
redacción final las palabras “a quien Jesús amaba”. Éste el “discípulo amado”
(cf. 13,23; 19,26), que en el epílogo del evangelio (Jn 21) se identifica como su
autor (21,20.23.24). A partir de estos datos, parece que el relato evangélico
presenta huellas de su autor. Había sido un discípulo de Juan el Bautista
(aunque muchos especialistas descartarían al personaje anónimo de 1,35-42;
cf. nota sobre 1,40), que estuvo con Jesús desde el comienzo de su ministerio
y fue testigo de los acontecimientos culminantes de la primera Pascua y padre
fundador de una comunidad cuyo evangelio denominamos actualmente
evangelio de Juan. Precisamente por su centralidad en el nacimiento,
desarrollo y vida de la comunidad, en la que tanto relieve tenía, el deseo de
que su nombre no apareciera en el relato de la vida de Jesús fue respetado
incluso tras su muerte. Sin embargo, por mucho que respetaran su deseo de
permanecer anónimo, los responsables de la redacción actual del evangelio no
pudieron resistir la tentación de insertar una descripción en la que expresaban
su recuerdo y admiración por él. Por ello describieron al otro discípulo como el
discípulo a quien Jesús amaba (cf. 20,2).
¿Era el anónimo discípulo amado Juan el hijo de Zebedeo? Ireneo podría
haber acertado al identificar a los dos personajes y el enorme apoyo que esta
identificación ha recibido durante siglos le ha dado una popularidad que ha
concedido a esta hipótesis un peso que los testimonios no pueden apoyar. El
tema de si el hijo de Zebedeo fue o no el autor del cuarto evangelio es objeto
de un debate interminable. El peso de los testimonios está en contra de que se
tratara del mismo personaje. Es posible que la existencia de muchas
tradiciones confusas en torno a la muerte de Juan, el hijo de Zebedeo y el
hecho de que varios personajes relevantes de la Iglesia primitiva se llamaran
Juan condujeran a esta confusión. El hecho de que al autor del libro del
Apocalipsis se le llame Juan (cf. Ap 1,1.4.9; 22,8) fue un elemento de gran
importancia para que la tradición asociara a este autor con Juan el hijo de
Zebedeo. No obstante, hay todavía especialistas que ubican al apóstol en los
orígenes del evangelio. Por mucho que el juicio de los especialistas, a partir de
los testimonios internos y externos, milite en contra de la identificación
tradicional de Juan el hijo de Zebedeo con el discípulo amado, cabe siempre la
posibilidad de que el apóstol Juan pudiera haber sido, en cierto modo, el autor
del evangelio que nosotros denominamos tradicionalmente de Juan. Sería
arrogante excluir cualquier posibilidad. No debiera preocuparnos el hecho de
que no podamos estar seguros. La autoridad de este evangelio procede del
modo en que cuenta la historia de Dios y del Hijo de Dios, Jesucristo, y el
desafío que lanza a quienes desean seguirle. Estos aspectos no dependen de
la apostolicidad de su autor. Quizá, el rasgo más revelador de este antiguo
texto que llamamos evangelio de Juan es que haya superado la prueba del
tiempo. Actualmente, después de dos mil años de historia cristiana, seguimos
leyendo este relato de la vida de Jesús. Sigue siendo el más fascinante de
todos los evangelios, tal como ponen de manifiesto los incansables y
voluminosos comentarios que se le dedican. Esta perenne fascinación no se
debe a si su autor fue o no el apóstol Juan.

FECHA
Irineo indica que es en Éfeso lugar de la composición, podría, sin embargo,
darse que Irineo hubiera sencillamente deducido la composición del evangelio
en Efeso, de la creencia de la permanencia de Juan en esta ciudad. En cuanto
a la redacción final, no es posible remontarse más allá del año 80 o incluso del
90. Si el evangelio fue escrito después del apocalipsis, debemos detenernos en
los alrededores del año 100.
DESTINATARIOS
Parece estar destinatario a lectores creyentes que necesitan conocer más y
fundamentar mejor su fe, continuar creyendo en Jesús para seguir teniendo
vida en su Nombre. En su primera redacción, el Evangelio iba tal vez dirigido
en primer término a judíos cristianos. Esta suposición brota de la mención de
Jesús como Mesías, utilizando para ello el vocablo semita: 1,41; [,25; y de las
referencias a las fiestas Julias: el shabbát: 5,9-18; 9,14-16; la Pascua: 2,13.23;
6,4; 11,55; los Tabernáculos: 7,2; la Dedicación: 10,22.
Se presenta dirigido a diferentes grupos de creyentes: a judío-cristianos y a
cristianos convertidos del paganismo, pero siempre con un enfoque
fundamental: mostrar que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, para que,
creyendo en él, tengan vida en su Nombre.
El Apocalipsis está dirigido a las comunidades cristianas de Asia Menor (1,4; 2-
3) que son perseguidas por reconocer la supremacía de Cristo sobre las
pretensiones del Imperio Romano (12-13; 16-18).
ESTRUCTURAS DE LOS LIBROS
Evangelio de San Juan
1. 1,1-18: Prólogo: Introducción y sumario a la vida terrena del
Verbo/Palabra encarnado
2. 1,19-12,50: Parte primera: El libro de los signos: el Verbo se revela al
mundo y a los suyos, pero éstos no lo aceptan.
a) Días iniciales de la revelación de Jesús a sus discípulos usando
títulos diferentes (1,19-
b) Del primer milagro, en Caná, al segundo; temas de la substitución y
de las reacciones ante Jesús (caps. 2-4): cambio del agua en vino;
purificación del Templo; Nicodemo; la samaritana junto al pozo;
curación del hijo de un cortesano.
c) Festividades del AT y su substitución: temas de la vida y la luz (caps.
5-10);
3. SÁBADO: Jesús, el nuevo Moisés, substituye el precepto del descanso
sabático (5,1- 47)
a. Pascua el pan de vida (la Sabiduría reveladora y la eucaristía)
sustituyen al maná (6,1-71);
b. TABERNÁCULOS: la Fuente de agua viva y la Luz del mundo
substituyen las ceremonias del agua y la luz (7,1-10,21);
c. DEDICACIÓN: Jesús es consagrado en sustitución del altar del
Templo (10,22-42).
4. Resurrección de Lázaro y sus consecuencias (caps. 11-12): Lázaro es
resucitado a la vida; Jesús es condenado a muerte por el Sanedrín;
María, hermana de Lázaro, unge a Jesús para su sepultura; entrada en
Jerusalén; final del ministerio público y llegada de la hora, marcada por
la entrada de los paganos.
5. 12,1-20,31 Parte segunda: El libro de la gloria: el Verbo muestra su
gloria a los que lo aceptan volviendo al Padre tras su muerte,
resurrección y ascensión. Ya totalmente en la gloria, comunica el
Espíritu de vida.
1. La última Cena y último discurso de Jesús (caps. 13-17)
a) Última Cena (cap. 13) La cena; lavatorio de los pies; introducción
al discurso (mandamiento del amor predicción de las negaciones
de Pedro);
b) b) Último discurso de Jesús (caps. 14-17)
 Parte 1. * (cap. 14): partida de Jesús, la inhabitación divina; el
Paráclito;
 Parte 2. * (caps. 15-16) la viña y sus sarmientos; odio del mundo;
testimonio del Paráclito; temas repetidos de la 1.ª parte.
2. Pasión y muerte de Jesús (caps. 18-19) prendimiento; interrogatorio
ante Anás y negaciones de Pedro; juicio ante Pilato; crucifixión, muerte,
sepultura;
3. La resurrección (20,1-29)- cuatro escenas en Jerusalén (dos en la
tumba; dos en una habitación).
6. Conclusión del evangelio (20,30-31) explicitación das intenciones del
autor.
7. 21,1-25- Epilogo: apariciones postpascuales en Galilea;
segunda conclusión
Primera epístola de san Juan
1. Prologo
2. 1,5-3,10 Parte primera Dios es luz y debemos andar en la luz
3. 3,11-5,12 Parte segunda Caminemos como hijos de Dios, quien nos ha
amado en Cristo
4. 5,13-21 Conclusión
Segunda epístola de San Juan
A. Fórmula introductoria: 1-3
B. Cuerpo de la carta: 4-12
4: Expresión de alegria utilizada como transición
5, 12Mensaje
C. Fórmula conclusiva: 13
Tercera epístola de San Juan
A. Saludo 1-4
B. Cuerpo de la carta 5-12
C. Deseo finales 13-15

Libro del apocalipsis


Prólogo y saludo (tiempo presente): 1, 1-8
a) 1, 9-3, 22: visión apocalíptica de la Iglesia
b) 4, 1-8, 1: visión profética de la historia
c) 8, 2-11, 19: las 7 trompetas: (re-lectura del Exodo)
Centro: 12, 1-15, 4: la comunidad cristiana entre las Bestias
a) 15, 5-16, 21: las 7 copas (re-lectura del Exodo)
b) 17, 1-19, 10: visión profética de la historia
c) 19, 11-22, 5: visión apocalíptica del futuro
Epílogo (tiempo presente): 22, 6-21

TEOLOGÍA DE CADA CARTA


Teología del evangelio de San Juan
Jesús y su revelación. Juan nos presenta de una forma singular la persona, el
origen, la misión y el destino de Jesús. Es el enviado y testigo de Dios. Es la
Palabra hecha carne (1, 1-18), el enviado por el Padre al mundo (8,29; 10,36;
20,21), viene de Dios (6,46; 7,29; 8,42; 17, 25); ha bajado del cielo (3,13;
6,38.42). Por eso sus palabras son las del Padre (3,34) y su doctrina no es
suya, sino de aquel que lo ha enviado (7.16; 12,49). Sus obras dan testimonio
de esto (5,36; 9,4), de tal forma que quien ve a Jesús ve al Padre (14,9). El
sentido profundo de todo esto sólo lo esclarece el Espíritu enviado por el Padre
(14,26), para dar testimonio de Jesús (15,26) e introducirnos en toda la verdad
(16,13).
La fe. Ante esta revelación de Dios en Jesús se espera una respuesta de fe en
el hombre (10,38; 11,15.42; 17,21). Esta es la intención del mismo evangelista
al escribir su obra (20, 31). La fe es la adhesión completa y total del hombre a
la persona de Jesús. La fe se verifica o se hace verdadera en el amor mutuo
(13,3435; 15,12.17), en la unidad (17.11.21), en el cumplimiento de los
mandamientos (14,15.21), en la capacidad de servirnos (13,14-15).
La vida eterna. De esta forma empezamos ya la vida eterna (5,24; 10,10). Si no
creemos ya estamos condenados (3,18). La vida nueva produce frutos (15,1-6)
manifestados sobre todo en el amor fraterno (13,34-35).
Carácter simbólico. San Juan subraya mucho el aspecto simbólico de la
revelación de Jesús, por ejemplo, al multiplicar los panes Jesús se nos
presenta como el Pan de vida, haciendo alusión a la Eucaristía (6); al resucitar
a Lázaro se nos manifiesta como la resurrección y la vida (11), al curar al ciego
de nacimiento (9) se nos aclara más su afirmación de que Él es la luz del
mundo (8,12), etc.

Teología de la primera Cartas de San Juan


Nos centramos en la primera carta que es la más elaborada teológicamente
y que recoge los elementos doctrinales de las otras dos. En realidad,
constituye algo así como la síntesis teológica final de este singular
personaje de la tradición joánica, e insiste en los siguientes aspectos:

• Hay que mantenerse fieles a lo enseñado desde el principio, y no hay que


dejarse seducir por el progresismo excesivo de una parte de la comunidad
(1 Jn 1, 1-3; 2, 24-26).

• No basta con creer. Hay que cumplir los mandamientos, sobre todo el gran
mandamiento del amor, y hacer la voluntad del Padre (1 Jn 1, 5-2,17; 4,7-
5,3).

• Ya tenemos la vida eterna y poseemos el Espíritu, pero aún estamos a la


espera de la consumación definitiva. Y en esta espera es posible el pecado,
porque junto al Espíritu de la verdad, existe y actúa el espíritu de la mentira.
Es preciso aprender a discernir entre los diversos espíritus (1 Jn 4,1).

• No hay que distorsionar la realidad de Cristo. Junto a su dimensión divina


(subrayada por la comunidad del cuarto evangelio), es preciso insistir
también en su dimensión humana (1 Jn 1, 1-2; 4, 2-3; 5, 1), que llega hasta
la muerte sacrificial por nuestros pecados (1 Jn 2, 1-2; 3, 16; 5,6).

Teología de la segunda carta de San Juan


El tema general de 2 Juan es un paralelo cercano del tema de 1 Juan de "otro
llamado a los fundamentos de la fe" o "regreso a los principios básicos del
cristianismo" (v. 4-6). Para Juan, los elementos básicos del cristianismo están
resumidos por adherencia a la verdad (v. 4), amor (v.5), y obediencia (v.6).
No obstante, al apóstol, expresa un tema adicional pero relacionado en 2 Juan:
"las guías bíblicas para la hospitalidad". No sólo deben adherirse los cristianos
a los fundamentos de la fe, sino que la hospitalidad amorosa que les manda
(Ro. 12:13) debe ser discriminante. La base de la hospitalidad debe ser al amor
común de o interés en la verdad, los cristianos deben de compartir su amor
dentro de los confines de esa verdad. No son llamados a una aceptación
universal de cualquier persona que diga ser un creyente. El amor debe
discernir. La hospitalidad y la bondad deben estar enfocadas en aquellos que
se están apegando a los fundamentos de la fe. De otra manera, los cristianos
pueden de hecho ayudar a aquellos que están tratando de destruir esas
verdades básicas de la fe. La doctrina sana debe servir como la prueba de
comunión y la base de separación entre aquellos que profesan ser cristianos y
aquellos que de hecho lo son (v. 10, 11; Ro. 16:17; Gá. 1:8, 9; 2 Ts. 3:6, 14; Tit.
3:10)
Teología de la tercera carta de San Juan
Dios es bueno: versículo 11. A diferencia de 1 y 2 Juan 3 JUAN no menciona
directamente el nombre de Jesucristo. Pero en el versículo 7 Juan dice que los
misioneros salieron por amor del nombre de él (ver Ro 1.5). La verdad del
sacrificio de Cristo en la cruz sigue siendo la base para la difusión de las
buenas nuevas a todos los pueblos.
Teología del libro del apocalipsis
A lo largo del libro podemos encontrar diversas enseñanzas. Señalamos aquí
algunos puntos importantes.
 Dios Padre es el único Señor Soberano de la historia humana (4).
 Su Hijo Jesucristo es el Cordero inmolado y resucitado (5) que participa ya
del poder de su Padre Dios (1,4-8; 5). Por eso ahora es el Señor de señores
y el Rey de reyes (17,14; 19, 16). Domina al mundo y a las naciones. Es el
esposo de la Iglesia, de la Jerusalén celestial (21 -22).
 El Espíritu Santo es el que exhorta a las Iglesias, animándolas y
reprendiéndolas (2-3).
 Las Iglesias deben saber escuchar la voz del Espíritu convirtiéndose y
purificándose constantemente (2-3). Están llamadas a entender su hora en
la lucha constante contra las fuerzas imperialistas del mal, ante las que
sufren persecución (12). Deben mantenerse fieles al Cordero y seguirlo a
todas partes (11,1-13; 14,1-5). De esta forma la Iglesia se convertirá en la
Esposa del Cordero, la Jerusalén celestial, que por la gracia de Dios
triunfará definitivamente sobre el Mal (21-22).

Bibliografía
A. Robert - A. Feuillet, INTRODUCCIÓN A LA BIBLIA TOMO SEGUNDO
NUEVO TESTAMENTO, Barcelona, editorial Herder 1967
Moloney J. Francis, EL EVANGELIO DE JUAN, España, editorial Verbo Divino
2015, ISBN: 978-84-8169-680-6
EL EVANGELIO DE SAN JUAN (3ra parte). FINALIDAD Y DESTINATARIOS
DEL EVANGELIO, curso bíblico. nuevo testamento lección 11, enero 2012,
[Link] ([Link])
Junco Garza C. – Rendon Leal R., LA PALABRA NOS CONGREGA, PPC,
México 2015
Raymond E. Brown, INTRODUCCIÓN AL NUEVO TESTAMENTÓ, Madrid,
editorial Trotta, 2002, ISBN: 84-8164-538-9 (Tomo1)

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