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Economía y Modernidad en A. Smith

La economía se convirtió en una disciplina autónoma cuando se centró en su propio objeto de estudio, emancipándose de su relación con la ciencia política y la administración doméstica. Al hacerse objetiva, la economía alcanzó la libertad de reflexionar sobre sí misma. Sin embargo, esta libertad era precaria porque la economía aún servía a los propósitos de los actores económicos. La obra de Smith explica cómo la noción de división del trabajo condujo al concepto de productividad, permitiendo que la producción se desarrollara
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Economía y Modernidad en A. Smith

La economía se convirtió en una disciplina autónoma cuando se centró en su propio objeto de estudio, emancipándose de su relación con la ciencia política y la administración doméstica. Al hacerse objetiva, la economía alcanzó la libertad de reflexionar sobre sí misma. Sin embargo, esta libertad era precaria porque la economía aún servía a los propósitos de los actores económicos. La obra de Smith explica cómo la noción de división del trabajo condujo al concepto de productividad, permitiendo que la producción se desarrollara
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conquistar la verdad.

Como bien señaló Spiegel en su Desarrollo del pensamiento


económico lo que uno hizo para favorecer la estratificación de clases el otro lo
encomendó al incremento de la productividad. Esto, que pudiera resultar baladí, es
en cambio el elemento de base que afronta el estudio de lo Económico. Y no porque
en A. Smith se encuentren desarrolladas ideas más originales que las que podamos
encontrar en las obras políticas de Hume, Quesnay o del propio Cantillon. Lo
importante allí se encuentra precisamente en lo que A. Smith obvia o no aclara
explícitamente. Habría que extraerse de la fría formulación conceptual para analizar
lo que dentro de ella da alimento y cobijo. Algo así como en un juego de gemelos
donde lo equivalente es solo el inicio de su contenido. El principio de división del
trabajo no nos dice nada en sí mismo sino podemos deducir de él las relaciones
entre los fines y medios, esto es, el carácter de su justificación, que lo fija a una
cadena lógica de valores; y que son frente a otros los que inauguran la edad de la
modernidad.
La economía trueca como disciplina autónoma tan solo cuando se hace objetiva,
esto es, cuando sostiene toda la realidad sobre su propio objeto. Allí se emancipa
de su pretérita vocación de ser un reducto de la Ciencia Política, y por tanto,
desplazada sin rubor a la restringida esfera de la administración doméstica de
necesidades personales. Al emanciparse de su relación atributiva con referencia a
la educación moral y a las leyes civiles –aunque nunca desentendiéndose de ellas-
alcanza esa libertad que en forma de Concepto hace de ella reflexión en sí y para sí
misma. Allí, solo se necesita a ella para extenderse en todos sus límites. Pero esta
libertad a la que nos referimos es todavía precaria pues solo la entiende a partir de
una expresión de la que germina todo un proceso mecánico-acumulativo del que
hemos dado en llamar sistema capitalista.
Este hecho explicaría la ligazón existente entre las nociones de división del
trabajo y productividad en la obra de Smith. Hablar de productividad en lo que es
de suyo propio supone hacerlo acerca del auto-movimiento que genera la
producción no destinada a otro fin que no sea el de su propia reproducción. Las
necesidades ya sean estas individuales o políticas que la ubicaban en el estado de
sub-disciplina solo son cubiertas ahora de forma contingente aunque necesaria,
resultado a su vez, de un vivo proceso de auto-expansión. La verdad de su objeto
ya no es prestada de lo deducible de las obras de Jenofonte o Aristóteles sino
facultativa. Claro que esta objetividad con la que celebra su honorable calificación
de científica no va a conllevar en nada una eclosión de las bases ontológica que
funda su naturaleza relacional. Esto es, como disciplina del comportamiento
humano arreglado a temas de carácter conmutativo no se desembaraza de su
predestinación para servir a los propósitos de los actores económicos; esto es, su
emancipación lo es con respecto a su objeto y no a su naturaleza. Empero, esta
primera fase de emancipación –la que supone el capitalismo frente a la economía
feudal- solo puede resolverse a partir de las bases individualistas que aglutina el
Mercado. Este es un punto cardinal en el razonamiento en tanto que si bien la idea
de mercado está presente en buena parte de la historia de la humanidad su estatus
en relación a la satisfacción de necesidades personales y a las relaciones sociales
de producción alcanza en la época de Smith una significación particular. Las
relaciones entre oferentes y demandantes no vienen solo a cubrir la necesaria
interrelación que exige toda satisfacción refinada de necesidades ajenas –propias

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