ALUMNO:
ASDRÚBAL MUÑOZ PÉREZ
LICENCIATURA:
EN PROTECCION CIVIL
SEXTO CUATRIMESTRE
MATERIA:
ACTUACIÓN EN DESASTRES
TAREA: CISNE NEGRO
IGUALA, GUERRERO A 12 DE NOVIEMBRE DE 2017
INTRODUCCIÓN
El cisne negro es un libro sobre como los sucesos inesperados tienen efectos
sobre la economía de un modo que no podemos predecir. Se trata de algo muy
interesante, tanto para los que se dedican a la gestión del riesgo en finanzas
como para nuestra economía doméstica. Se inclina en los sistemas que
utilizamos para predecir el futuro o el riesgo y no son adecuados para el mismo.
Pero cierto que funcionan en un mundo cerrado completamente, aunque en la
realidad no podemos controlar el riesgo ni el futuro.
En nuestro tiempo es necesario que entendamos como gestionar nuestro riesgo
en nuestras finanzas personales. En este sentido este es un libro bastante
recomendable. Lo que no tiene sentido es la forma en la que está escrito. Taleb
inventa a una escritora y a otros personajes en su libro que no existen, lo cual en
vez de aportar fuerza a sus argumentos le resta credibilidad al conjunto del libro.
Aunque considero que es bueno, pero claramente el mismo mensaje se hubiera
podido transmitir en la mitad de páginas y con argumentos directos. Nuestro
mundo está gobernado por lo imprevisto, lo que hace que los sucesos sean
resultados de más sucesos.
Antes del descubrimiento de Australia, en el Viejo Mundo se creía que todos los
cisnes eran blancos. Parecía una creencia irrefutable. Pero, entonces, se vio que
en Australia los cisnes también podían ser negros.
Este hecho ilustra una grave limitación del aprendizaje que se hace desde la
observación o la experiencia, así como la fragilidad de nuestro conocimiento. Una
sola observación es capaz de invalidar una afirmación generalizada. Todo lo que
se necesita es una sola ave negra.
Una pequeña cantidad de Cisnes Negros está en el origen de casi todo lo
concerniente a nuestro mundo, desde el éxito de las ideas y las religiones, hasta la
dinámica de los acontecimientos históricos y los elementos de nuestra propia vida
personal. Todos siguen la dinámica del Cisne Negro. La incapacidad de predecir
las rarezas implica la incapacidad de predecir el curso de la historia, dada la
incidencia de estos sucesos en la dinámica de los acontecimientos.
La historia es opaca. Se ve lo que aparece, no lo que produce los sucesos, el
generador de la historia. Nuestra forma de captar estos sucesos es en buena
medida incompleta, ya que no vemos que hay dentro de una caja, cómo
funcionan los mecanismos. Por lo que el error está en la confirmación y se debe a
que pensamos que el mundo en que vivimos es más comprensible, más explicable
y, por consiguiente, más predecible de lo que en realidad es. Nos centramos en
segmentos preseleccionados de lo visto y, a partir de ahí, generalizamos en lo que
no hemos visto.
Nuestra mente es una excelente máquina de explicaciones, capaz de dar sentido
a casi todo, hábil para ensartar explicaciones para todo tipo de fenómenos, y
generalmente incapaz de aceptar la idea de la impredecibilidad. El análisis
aplicado y minucioso del pasado no nos dice gran cosa sobre el espíritu de la
historia; solo nos crea la ilusión de que la comprendemos.
Se diría que las personas que vivieron los inicios de la Segunda Guerra Mundial
tuvieron el presentimiento de que se estaba produciendo algo de capital
importancia. En absoluto.
Los sucesos se nos presentan de forma distorsionada. Pensemos en la naturaleza
de la información: de los millones de pequeños hechos que acaecen antes de que
se produzca un suceso, resulta que solo algunos serán después relevantes para
nuestra comprensión de lo sucedido. Nuestra memoria es limitada y está filtrada,
tenderemos a recordar aquellos datos que posteriormente coincidan con los
hechos. Actuamos como si fuéramos capaces de predecir los hechos o cambiar el
curso de la historia. Hacemos proyecciones a treinta años vista del déficit de la
seguridad social y de los precios del petróleo o la economía del país , sin darnos
cuenta de que no podemos preveer unos y otros ni siquiera de aquí al verano o
invierno que viene. Sin embargo, lo sorprendente no es la magnitud de nuestros
errores de predicción, sino la falta de conciencia que tenemos de ellos.
Nuestra incapacidad para predecir en entornos sometidos al Cisne Negro, unida a
una falta general de conciencia de este estado de las cosas, significa que
determinados profesionales, aunque creen que son expertos, de hecho no lo son.
Un ejemplo es la medicina o que tal el servicio meteorológico. Resulta que no
saben sobre la materia o del medio y situación que se nos presenta; más que la
propia predicción, solo que saben controlarnos o informarnos mejor, que aquel
que no se dedica a esas ramas y aturdirnos con sus modelos o algún tipo de
mercadotecnia en medios de comunicación a los que nos exponemos a diario.
Es fácil darse cuenta también de que la vida es el efecto acumulativo de un
puñado de impactos importantes.
La lógica del Cisne Negro hace que lo que no sabemos sea más importante que
lo que sabemos. Tengamos en cuenta que muchos Cisnes Negros pueden estar
causados y exacerbados por el hecho de ser inesperados. Dado que los Cisnes
Negros son impredecibles, tenemos que amoldarnos a su existencia.
Hay muchas cosas que podemos hacer si nos centramos en lo que no sabemos.
Podemos dedicarnos a buscar Cisnes Negros positivos con el método de la
serendipia, llevando al máximo nuestra exposición a ellos. En algunos ámbitos lo
desconocido puede ofrecer una compensación desproporcionada, ya que se suele
perder poco y ganar mucho. Contrariamente a lo que se piensa en el ámbito de la
ciencia social, casi ningún descubrimiento ni ninguna tecnología destacable
surgieron del diseño y la planificación, sino que fueron Cisnes Negros. La
estrategia de los descubridores y emprendedores es confiar menos en la
planificación, centrarse al máximo en reconocer las oportunidades. Con este libro
ahora sabemos que existen dos tipos de incertidumbre o dos variantes del azar. Y
debemos entender que nuestro mundo es muy complicado y definitivamente no
debemos sentirnos satisfechos con lo que ya sabemos.
Conclusión
Por lo que me queda claro que el cisne negro es una rareza, con expectativas
anormales de gran impacto para la naturaleza humana. Tanto que imaginamos
cosas y le encontramos sentido a un futuro que esta por suceder, de ahí vienen
las decepciones, queremos que pase algo que no se puede medir y aún más
impredecible.