DERECHO CIVIL PERSONAS Y FAMILIA
ESTUDIANTE:
PARALELO: B
DOCENTE: ALEXANDRA DEL ROCIO
RUANO
Evolución histórica de la sociedad conyugal en la sociedad y legislación
ecuatoriana.
Es un deber social de los promotores de la familia, los cónyuges, mantener una
estabilidad familiar en pro de un porvenir optimo y próspero para con sus hijos, de ahí que se
necesite regular sus obligaciones y derechos como cónyuges, padres y representantes de sus
hijos en la Sociedad, nace la sociedad conyugal con el fin de crear una estabilidad familiar y
patrimonial para lograr establecer un verdadero fin social. (IBAÑEZ 1987 )
Esta institución que tiene un carácter moral, social y familiar también enmarca un
carácter jurídico, desde la antigua Roma, desde la más arcaica, anterior a la regulación de la
Ley de las XII Tablas, se instaura un régimen patrimonial matrimonial coincidente con las
formas de familias que respondían a una estructura patriarcal, vertical, indivisa, que optaba por
un régimen económico de masa de bienes comunes, sin divisiones, de comunidad de bienes.
Donde las deudas eran de ambos esposos, donde las cargas se distribuían en el patrimonio
familiar, que era uno sólo e indiviso cuyo titular era el Pater (padre de familia).
En la época de la República, se comienza a reconocer a la mujer más derechos, mayor
capacidad comercial y económica, se descubre una mujer que no sólo se dedicaba a las tareas
del hogar y al mantenimiento del culto familiar, sino que va adquiriendo cierta independencia
económica que le permitía trabajar, ejercer el comercio o profesión. Ello va asentando, la
existencia de un matrimonio sine manu (era una forma más libre en la que la mujer seguía
conservando los lazos con su antigua familia) en donde se impone la separación de bienes
como régimen patrimonial matrimonial. Un derecho que, a través de la tarea jurisdiccional, va
incorporando nueva normativa al Derecho Civil que resultaba incompleto.
En este reconocimiento a la mayor libertad económica de las mujeres, se impone un
régimen patrimonial matrimonial en donde la mujer pueda recuperar los bienes que lleva al
matrimonio por razón de dote, donación o porque le son propios por cualquier causa, ante el
caso de disolución. Concomitamente, esta institución jurídica aparece en el Ecuador con la
promulgación del primer Código Civil, o sea el primero de enero de 1861, cuya edición data de
1860, aunque con cambios que van señalando una intervención más activa y vital de la mujer
casada en los negocios domésticos y concomitantemente se advierte una disminución de las
Facultades del hombre, en su calidad de gerente de la sociedad. La ley ecuatoriana, estimulada
por la dinámica social, ha tenido que ir concediendo mayores posibilidades para la mujer, a fin
de que pueda desenvolver sus actividades económicas en el hogar, con mayor eficacia, así
como sus capacidades artísticas, comerciales e industriales y aún profesionales, de manera
que en muchos aspectos pueda competir con el hombre, todo cual redunda en beneficio de la
familia, de la sociedad y del Estado.
Es preciso mencionar que la revolución liberal de Alfaro, trae aparejada la
transformación de las instituciones jurídicas, y es gracias a este gran movimiento social que
toma relieves la mujer ecuatoriana, a quien se empieza concediéndole determinados derechos
civiles, que le habilitan para la intervención en los negocios públicos y privados, y en cuanto a
la mujer casada, el concepto de incapacidad relativa, va cediendo paso a las nuevas
necesidades del momento, al punto que van apareciendo las reformas a la norma general.
como nuevos casos de excepción en los que asoma con su propia personalidad,
compareciendo en actos judiciales o extrajudiciales.
Tan importante transformación se inicia con la Ley de Emancipación Económica de la
mujer casada, dictada por el Congreso Nacional el 26 de septiembre de 1911, según la que, la
mujer casada puede excluir en cualquier tiempo de la administración del marido, sin que tenga
que justificar para ello causa alguna, sus bienes propios adquiridos antes del matrimonio, o los
que adquiere dentro del matrimonio a título gratuito.
Esta ley coloca a la mujer casada en capacidad de intervenir libremente en actos
judiciales y extra judiciales, siempre que digan relación con los bienes excluidos o con los frutos
que éstos produzcan, de manera que tiene en ellos facultad administrativa y plena capacidad
para todo acto o contrato, incluso venta o hipoteca y comparecencia en juicio. Para el año de
1938, esta reforma, se incluyó en el Código de Procedimiento Civil, y desde entonces continúa
en vigencia hasta la presente. (Villegas 1961)
Es así que, la sociedad conyugal es creada o es formada por el simple hecho del
matrimonio, siempre y cuando entre los cónyuges no hayan existido capitulaciones
matrimoniales; y podemos corroborar esta teoría con lo dispuesto en nuestro Código Civil en su
artículo Art. 138 que dispone:
“Por el hecho del matrimonio celebrado conforme a las leyes ecuatorianas, se contrae
sociedad de bienes entre los cónyuges”. Igual disposición hallamos en el Art. 153 que nos dice:
“A falta de pacto escrito, se entenderá, por el mero hecho del matrimonio, contraída la sociedad
conyugal con arreglo a las disposiciones de este Título”.
Marco legal sobre la sociedad conyugal y sociedad de bienes.
La convivencia generada por la vida matrimonial origina, junto con las relaciones
personales y afectivas que toda unión conlleva, efectos patrimoniales de innegable
trascendencia, de entre los cuales destaca el régimen económico matrimonial. Dicha premisa,
la encontramos de manifiesto en el Título V del Libro I del Código civil ecuatoriano
De acuerdo con la legislación ecuatoriana, la unión matrimonial provoca la necesaria
entrada en escena de un modelo patrimonial que regule las relaciones económicas o
financieras, no sólo entre los propios cónyuges, sino también respecto de terceros. En
particular, en Ecuador, el régimen legal aplicable es la sociedad conyugal (Arts. 1 39 y 153
Código civil ecuatoriano), un régimen económico matrimonial de tipo comunitario en cuya virtud
se forma una sociedad patrimonial entre los cónyuges constituida por los bienes muebles que
éstos aportaran y por los bienes muebles e inmuebles adquiridos a título oneroso por ambos
durante la vigencia de la misma que, como norma general, se divide en dos mitades iguales al
tiempo de su disolución. (CODIGO CIVIL ECUATORIANO 2010)
Dicho régimen económico matrimonial viene rodeado de múltiples particularidades
atendiendo a la composición de su patrimonio, su administración y la disolución y liquidación
del mismo, cuya regulación se encuentra dispersa a lo largo del Título V del Cc ecuatoriano. Es
importante recalcar que la composición patrimonial de la sociedad conyugal se caracteriza por
la existencia de dos grandes masas: el activo y el pasivo de la sociedad conyugal. Pero junto al
patrimonio social resulta perfectamente posible que cada cónyuge ostente la propiedad y
administración de sus bienes propios, así como la obligación de sufragar las deudas privativas.
En este sentido, la pertenencia de un bien u obligación a uno u otro grupo supone la toma en
consideración de, al menos, tres factores: la naturaleza de los bienes, la naturaleza del título de
adquisición y el tiempo de adquisición.
La sociedad conyugal no es una persona jurídica, sino que constituye un patrimonio
jurídicamente autónomo, que posee individualidad distinta de los patrimonios personales de los
esposos. Entonces, la sociedad conyugal forma un patrimonio social mediante los aportes
iniciales de bienes muebles y se enriquece con inmuebles adquiridos a título oneroso. La
sociedad de bienes es uno de los factores que definen el destino de los bienes y de las
obligaciones en la sociedad de bienes, es la época en la que se adquieren y contraen unos y
otras. La sociedad de bienes es uno de los factores que definen el destino de los bienes y de
las obligaciones en la sociedad de bienes, es la época en la que se adquieren y contraen unos
y otras, cuestiones que no ofrece mayores dificultades por el nacimiento y disolución, están
señalados por acontecimientos muy precisos y sencillos de verificar, de manera que
normalmente no hay inconvenientes para establecer si un bien fue adquirido o una obligación
contraída antes, durante o después de su vigencia. La legislación ecuatoriana prevé dos actos
por los que se genera el nacimiento de la sociedad conyugal y de la sociedad de bienes, que
son:
El matrimonio para la sociedad conyugal, siempre y cuando los cónyuges no hubieren
estipulado otro régimen; y, la unión de hecho legalmente reconocida para la sociedad de
bienes. En ambas sociedades el efecto principal es la creación de un patrimonio común, que se
rige por reglas similares. Aunque el régimen patrimonial ecuatoriano comprende una sociedad
de bienes, tiene amplias diferencias con la sociedad de derecho común, encontrando las
siguientes: La sociedad conyugal nace por ministerio de la ley, no requiere de la voluntad de las
partes; su objetivo no es el lucro, utiliza el término gananciales, que se reparten en partes
iguales sin considerar el aporte de cada cónyuge. En cambio, la sociedad común es un contrato
que nace por el acuerdo de las partes, precisa del aporte de los socios para formar un capital
social, su objetivo es generar utilidades, las que se distribuirán a cada socio en proporción a
sus aportes.
Se resume que la sociedad conyugal o sociedad de bienes, es un régimen patrimonial
nacido a consecuencia del matrimonio celebrado con sujeción a las leyes ecuatorianas, o de la
unión de hecho legalmente constituida, salvo pacto en contrario. Está integrado por los frutos
obtenidos entre marido y mujer o entre convivientes, sean estos activos o pasivos. La sociedad
conyugal o de bienes, tiene vida subordinada, ella solo puede existir si hay matrimonio o unión
de hecho, no tiene vida propia ni independiente, siempre está sometida a la existencia del
vínculo matrimonial o de la unión de hecho. Puede tener duración menor que la del matrimonio
o igual a este, pero no puede perdurar más allá del momento en que el matrimonio o la unión
de hecho queden disueltos. En cambio, el contrato matrimonial o de unión de hecho, por tener
vida propia o autónoma, no necesita de la existencia de la sociedad conyugal para subsistir, por
ello la disolución de aquella no le afecta.
Bienes que integran y no la sociedad conyugal.
Los bienes adquiridos a cualquier título antes del matrimonio o de la unión de hecho, y
los adquiridos a título gratuito durante la existencia de la sociedad conyugal o de bienes, son
propios de los cónyuges, pero sus frutos hacen parte del haber social. Dentro del haber de la
sociedad conyugal, se encuentra el haber activo y el haber pasivo. El haber activo es el monto
de la riqueza social, constituida por todos los bienes que han sido adquiridos por la sociedad y
que pertenecen a ella. El haber pasivo de la sociedad conyugal son todas las deudas que se
adquirieron al tiempo del matrimonio, sin importar que cónyuge la contrajo o si fueron ambos,
estando la sociedad conyugal obligada a pagar estas obligaciones, lo que afecta al patrimonio
común de los cónyuges
Los bienes pertenecientes a la sociedad conyugal han sido clasificados por:
Originarios: Los bienes originarios están conformados por todos los bienes
pertenecientes a los cónyuges al momento del matrimonio.
Gananciales: Los gananciales son los bienes que los cónyuges adquieren de manera
conjunta durante el matrimonio.
Absolutos o reales: Son todos aquellos bienes que ingresan a la sociedad conyugal y
que, en caso de terminar la sociedad conyugal, estos bienes no tienen cargo de restitución.
Relativos o aparentes: Los bienes relativos o aparentes que ingresan a la sociedad
conyugal son bienes que tienen cargo de restitución, lo que quiere decir es que una vez que la
sociedad termine estos bienes volverán a ser del patrimonio del cónyuge propietario, en
resumen estos bienes vienen a ser como un préstamo de un cónyuge a la sociedad conyugal.
Voluntarios: Como su propio nombre lo indica son aquellos bienes que ingresan por
voluntad de los cónyuges a la sociedad.
Legales: Son los bienes que ingresan a la sociedad conyugal por mandato de la ley.
Es importante saber la clase del bien, es decir si es bien mueble o inmueble, el modo en
el que se adquirió el bien es decir a título oneroso o gratuito, y el haber al cual ingresa es decir
si al haber absoluto o al haber relative.
Todos los bienes muebles adquiridos antes del matrimonio a cualquier título, es decir, a
título oneroso o gratuito, ingresan al haber relativo de la sociedad, los bienes inmuebles
adquiridos a cualquier título antes del matrimonio, no ingresan a ni al haber absoluto ni al haber
relativo, sino se queda en el haber personal del cónyuge, los bienes inmuebles adquiridos a
título oneroso dentro del matrimonio ingresan al haber absoluto de la sociedad conyugal, de
igual forma que los bienes muebles adquiridos de esa manera, finalmente los bienes inmuebles
adquiridos a título gratuito dentro del matrimonio no ingresan a ni al haber absoluto, ni al haber
relativo, sino de igual manera se conservan en el patrimonio personal de cada conyuge. Existen
tres tipos de haberes, el relativo, el absoluto y el personal de cada cónyuge
El haber absoluto: es aquel conjunto de bienes que ingresan a la sociedad
conyugal sin cargo a restitución, y se encuentra compuesto por los siguientes bienes:
El haber relativo de la sociedad Conyugal: Es el haber aparente de la sociedad
conyugal, bienes que al momento de liquidar la sociedad conyugal pasarán nuevamente al
cónyuge que los aportó, es decir éste adquiere un crédito contra la sociedad. Esto se produce
debido a que la sociedad conyugal debe sostener las cargas familiares, debiendo devolver el
bien en la misma especie o en el valor en el que ingresó a la sociedad conyugal.
El haber personal de cada cónyuge: los principales bienes pertenecientes al haber
personal de cada cónyuge, son los siguientes: *Inmuebles que los cónyuges adquirieron antes
del matrimonio, *Bienes adquiridos dentro del matrimonio pero a título gratuito, *Bienes que los
cónyuges han excluido de la sociedad, *Los vestidos y demás bienes muebles de uso personal
y necesario, *Aumentos que experimentan los bienes de los cónyuges, *Recompensas que los
cónyuges pueden hacer de la sociedad conyugal, *Inmuebles subrogados a bienes propios.
(CASTILLO 2016)
Los únicos bienes que se excluyen son los que se compraron antes del matrimonio.
Además, las herencias y donaciones también quedan fuera. Estos aspectos también se
mencionan en el artículo 139 del Código Civil ecuatoriano.
Allí se establece lo siguiente: “Con el matrimonio celebrado conforme a las leyes
ecuatorianas, se contrae sociedad de bienes entre los cónyuges. No se podrá pactar que la
sociedad conyugal tenga principio antes de celebrarse el matrimonio o después de que este
termine”
Liquidación de la sociedad conyugal, disolución y liquidación. 2 puntos. 3 carillas
mínimo de extensión.
Las causas legales para la Disolución de la Sociedad Conyugal, se encuentran
plasmadas y establecidas en el Código Civil Vigente, en el Art. 189, las causales para la
Disolución Conyugal, son las siguientes:
1.- Por la terminación del matrimonio.
2.- Por sentencia que conceda la posesión definitiva de los bienes del desaparecido.
3.- Por sentencia judicial a pedido de cualquiera de los cónyuges; y,
4.- Por la declaratoria de nulidad del matrimonio.
El matrimonio termina por las causas previstas en el Art. 105 del Código Civil; por la
presunción de muerte de conformidad a lo establecido en el Art. 66 y 70 del Código Civil, de la
presunción de muerte por desaparecimiento; y por sentencia judicial a solicitud de los
cónyuges, como lo establece el Art. 217 del Código Civil, de la Disolución Voluntaria de la
Sociedad; finalmente termina la sociedad por la declaración de nulidad del matrimonio
conforme a lo establecido en los Art. 94, 95, 96 del Código Civil. (CODIGO CIVIL
ECUATORIANO 2010)
La Disolución de la Sociedad Conyugal, se realiza por las causales legales antes
señaladas, se forma la indivisión o comunidad de gananciales, la cual es necesaria proceder a
liquidar y adjudicar entre los cónyuges, o entre el sobreviviente y los herederos del fallecido. De
conformidad al Art. 217 del Código Civil, Cualquiera de los cónyuges, en todo tiempo, podrá
demandar la disolución de la sociedad conyugal y la liquidación de la misma. (MORA 2016)
LIQUIDACION VOLUNTARIA: FORMA Y HOMOLOGACIÓN.
La masa comunitaria de bienes está destinada a ser dividida entre los cónyuges o sus
sucesores. Pero antes de proceder a la partición es necesario establecer con precisión la
composición de la masa por dividir para ello es necesario concluir los negocios pendientes,
determinar el carácter de los bines y fijar su valor, pagar las deudas a favor de terceros, ajustar
las cuentas entre la sociedad conyugal y separar los bienes propios de cada cónyuge, para
finalmente establecer el saldo partible. Todo ese conjunto de operaciones es lo que configura la
liquidación de la sociedad conyugal. Para realizar la liquidación jurídicamente no hay un
procedimiento único establecido por lo general se trata de un trámite accesorio de otro. Así en
caso de disolución de la sociedad conyugal por muerte comprobada o presunta, la liquidación
se realiza en el juicio sucesorio conjuntamente con el trámite de este.
En caso de nulidad de matrimonio, divorcio, disolución de la sociedad conyugal,
separación de bienes, se hará por vía ejecución de la sentencia, respectiva. En todos los casos
es posible que sea necesario tramitar por separado los incidentes sobre la fijación del carácter
de los bienes, determinación de créditos entre la sociedad conyugal y los cónyuges, rendición
de cuentas, etc. .Disuelta la sociedad, por las causas legales establecidas, antes de la
liquidación debe hacerse un inventario y avaluó de todos los bienes sociales, este inventario
debe contener una relación de todos los bienes raíces y muebles de la sociedad, así como de
los de propiedad exclusiva de los cónyuges, particularizando uno a uno, con expresión de la
cantidad y valor. Tendrá derecho a pedir, asistir y practicar en el inventario, el cónyuge
sobreviviente, en caso de que la sociedad se ha disuelto por muerte del otro cónyuge, los
herederos del cónyuge fallecido y todo acreedor hereditario que presente título de su crédito.
El inventario y avaluó que se hubiere hecho sin solemnidad judicial, no tendrá valor en
juicio sino contra el cónyuge, los herederos, o los acreedores que los hubieren debidamente
aprobado y firmado. Si entre los coparticipes de los gananciales hubiere incapaces, será
necesario el inventario solemne judicial. Respecto al inventario no debe olvidarse que aquel de
los cónyuges o sus herederos, que dolosamente hubiere ocultado o distraído alguna cosa de la
sociedad, perderá su porción en la misma cosa, y será obligado a restituirla doblada.
TRÁMITE DE LA LIQUIDACIÓN DE LA SOCIEDAD CONYUGAL: INVENTARIO Y
TASACIÓN.
Disuelta la sociedad conyugal es preciso liquidarla, haciendo inventario y tasación de
todos los bienes que ella usufructuaba o de que era responsable; y es entonces cuando cada
cónyuge por si mismo o por sus herederos, pueden sacar de la masa de bienes las especies
que les pertenezcan y los precios y saldos o recompensas que él deba la sociedad conyugal,
haciendo las correspondientes deducciones.
La ley ha establecido el respectivo trámite para la liquidación de la sociedad conyugal,
disuelta, la sociedad se procederá inmediatamente a la formación de un inventario y tasación
de todos los bienes, en los términos y forma prescritos para la sucesión por causa de muerte,
como se establece: El Art. 191 del Código Civil.- Inventario y tasación de bienes.- Disuelta la
sociedad, se procederá inmediatamente a la formación de un inventario y tasación de todos los
bienes que usufructuaba o de que era responsable, y en l término, y forma prescritos para la
sucesión por causa de muerte.
El Art. 192 del Código Civil. - Obligación del inventario solemne. - El inventario y
tasación que hubiere hecho sin solemnidad judicial, no tendrá valor en juicio, sino contra el
cónyuge, los herederos, o los acreedores que los hubieren debidamente aprobado y firmado. Si
entre los partícipes de los gananciales hubiere menores, dementes u otras personas inhábiles
para l administración de sus bienes, serán de necesidad el inventario y tasación solemnes. Si
se omitiere hacerlos, aquel a quien fuere imputable esta omisión responderá de los perjuicios; y
se procederá lo más pronto posible a legalizar dicho inventario y tasación en la forma debida. El
inventario y tasación deberán ser solemnes, cuando existen menores o personas incapaces. En
caso de no existir menores e incapaces, el inventario y tasación se realizará de común acuerdo
entre, los cónyuges, herederos.
El trámite de la liquidación de la sociedad conyugal, se lo realizará de conformidad a lo
establecido en el Código Civil, en el Art. 200.- Reglas para partición de los bienes. - La división
de los bienes sociales se sujetará, a la regla dadas para la partición de los bienes hereditarios.
Este convenio será aprobado por la Juez o Juez, si estuviera ceñido a la ley, y se
inscribirá en el Registro de la Propiedad correspondiente cuando la liquidación comprendiere
inmuebles. Previamente a la aprobación la Jueza o Juez, dispondrá que, mediante aviso, que
se publicará por una vez en la prensa en la forma prevista por el Art. 82, se haga conocer la
liquidación de la sociedad conyugal para los efectos legales consiguientes. Transcurridos veinte
días de la publicación, pronunciara sentencia. En nuestra legislación existen dos formas de
proceder a practicar la liquidación de la sociedad conyugal, mismas que son:
a) La voluntaria, una vez disuelta la sociedad conyugal, los cónyuges o ex cónyuges, los
herederos, de común acuerdo, pueden realizar la liquidación o partición de los bienes, previo
inventario y tasación de los bienes y haberes que eran de la sociedad conyugal.
b) La judicial, en caso de no haber acuerdo, entre las partes, cónyuge, ex cónyuges, o
herederos de ser el caso, a través de la presentación de la respectiva demanda, previo
inventario ante el Juzgado respectivo.
c) Obligatoriamente Judicial cuando existen menores de edad, y personas incapaces de
cualquier edad. Las formas de practicarse la liquidación de la sociedad conyugal están
contempladas específicamente en los Arts. 191, 192, 193, 194, 195, 196 197 198, 199, 200,
201 y 2002, del Código Civil Vigente. (CODIGO CIVIL ECUATORIANO 2010)
El beneficio del inventario es no hacer a los herederos que acepten responsabilidades
de las obligaciones hereditarias y testamentarias, sino hasta el valor total de los bienes que han
heredado. La mujer no es responsable de las deudas de la sociedad, si no hasta su mitad de
gananciales, más deberá probar el exceso de la contribución que se le exige sobre su mitad de
gananciales, sea con el inventario y tasación, sea con otros documentos auténticos. El
beneficio de inventario es una limitación de las obligaciones al monto de un patrimonio que se
recibe. El beneficio de inventario que se origina en una sucesión por causa de muerte, en tanto
que el beneficio de emolumento procede en la liquidación de la sociedad conyugal. El de
inventario puede favorecer a cualquier asignatario o heredero, y el beneficio de emolumento se
concede solamente a la mujer, o a sus herederos. Para hacer valer el beneficio de inventario es
imprescindible que se haga inventario solemne de los bienes sucesorios. Con el beneficio de
inventario, sabemos a ciencia cierta cuáles son los bienes a dividirse, se procede a separar los
bienes del marido, los bienes de la mujer, y los bienes de la sociedad, en ciertos casos cuando
ha fallecido, los bienes que les corresponde a los herederos y al cónyuge sobreviviente.
Conclusiones con fundamento teórico y jurídico.
Nuestro sistema de leyes posibilita a que los futuros cónyuges establezcan su propio
régimen matrimonial. Esto es, el estatuto económico que regula sus relaciones patrimoniales,
puede ser establecido entre los extremos de una comunidad universal hasta la separación
absoluta de los bienes, pasando por todos los regímenes inimaginables. Solo a falta de
capitulaciones matrimoniales se entiende que los cónyuges se sujetan a las regulaciones del
régimen legal denominada sociedad conyugal.
La sociedad conyugal se crea como efecto inmediato del matrimonio, por tal razón los
cónyuges que deseen impedir tal efecto, pueden casarse bajo el régimen de disolución de la
sociedad conyugal o a su vez dentro de la cláusula de las capitulaciones matrimoniales. puede
ser disuelta por común acuerdo de los cónyuges o incluso unilateralmente por uno de ellos,
luego de lo cual los cónyuges pueden adquirir a título particular los bienes y deudas que
deseen, sin que esto afecte al otro.
En caso de que uno de los cónyuges desee adquirir particularmente un bien, sin que
este ingrese a la sociedad conyugal, es recomendación que disuelva primeramente la sociedad
conyugal, ya que el trámite puede realizarse con o sin consentimiento del otro, y de esta forma
los bienes o deudas que se adquieran, pasan a formar parte del patrimonio individual de cada
cónyuge.
La disolución pone fin a la sociedad conyugal pero no al matrimonio, por lo tanto, los
cónyuges pueden permanecer casados sin que la institución se afecte. Adicionalmente, es
importante destacar que la liquidación puede o no practicarse, subsecuentemente de realizada
la disolución.
En el caso de los cónyuges que desean permanecer juntos, posterior a la disolución de
la sociedad conyugal, se recomienda que no liquiden el haber, ya que los bienes que han
adquirido pueden servir para el sustento de la familia, en especial si se refiere a los hijos
menores de edad. Para la liquidación de la sociedad conyugal, se debe inventariar los bienes y
deudas del haber, formando un activo y un pasivo, dentro del activo se cuentan todos los
bienes tales como: muebles, inmuebles. En el caso del pasivo se deben contabilizar todas las
deudas que hayan contraído la sociedad o los cónyuges de forma independiente. A partir del
inventario y el pago de las deudas, se podrá conocer con exactitud cuáles son los bienes que
deben liquidarse
Los cónyuges deberán obligatoriamente exhibir todos los bienes y deudas adquiridas en
la sociedad conyugal, para proceder al inventario, ya que, en el caso de ocultamiento de alguno
de ellos, se sanciona al cónyuge que actuó con mala fe, obligándole a restituir el doble del bien
y negándole la posibilidad de participar de ese bien en la liquidación.
De acuerdo a lo establecido en el código civil ecuatoriano en su artículo 191 y 1351
todos los bienes sean muebles o inmuebles deberán ingresar a la liquidación en un mismo
trámite, salvo el caso de ocultamiento de algún bien por parte de uno de los cónyuges.
(CODIGO CIVIL ECUATORIANO 2010)
Los cónyuges deberán ingresar todos los bienes sean estos activos o pasivos para que
dentro del inventario de liquidación sean cubiertas las deudas que se hayan adquirido, y no
exista afectación alguna a uno de los cónyuges o al patrimonio familiar y más a un a un menor
de edad. Las disposiciones legales, contempladas en la Constitución de la República, Código
Civil, y la Ley Notarial, plantean varias posibilidades sobre “La Disolución de la Sociedad
Conyugal”, los beneficios y recompensas que tienen cada cónyuge, las posibilidades de
responder solo por las deudas personales de cada cónyuge, procedimientos claros a fin de que
no se perjudique a ninguna de las partes, produciéndose un verdadero equilibrio económico
entre los cónyuges.
El Ecuador es un Estado Constitucional de derechos y justicia, donde se respetan los
derechos fundamentales establecidos en la Constitución de la República del Ecuador, así como
cada uno de los preceptos legales estipulados en las normas que rigen nuestra convivencia
diaria, dentro del cual se reconoce la disolución de la sociedad conyuga. La disolución de la
sociedad conyugal reconocida dentro del derecho civil ecuatoriano no permite que se cumpla a
cabalidad con los fines jurídicos en el matrimonio, poniendo en peligro la estabilidad misma de
esta institución tanto en el ámbito social, familiar y económico. (Chérrez 2016, p92)
Los efectos jurídicos en el matrimonio están basados en la cohabitación, deber de la
relación sexual, ayuda mutua, fidelidad, igual jurídica entre cónyuges, respecto a los hijos y
respecto a los bienes, es decir no son otra cosa que las obligaciones que cada cónyuge tiene
con respecto del otro.
REFERENCIAS
CASTILLO, LUÍS EFRAÍN SILVA. «LA SOCIEDAD DE BIENES EN LA UNIÓN DE HECHO.» En LA SOCIEDAD DE
BIENES EN LA UNIÓN DE HECHO, de LUÍS EFRAÍN SILVA CASTILLO. Riobamba, 2016.
Chérrez, Alexandra Elizabeth Naranjo. «LA DISOLUCIÓN DE LA SOCIEDAD CONYUGAL Y EFECTOS.» En LA
DISOLUCIÓN DE LA SOCIEDAD CONYUGAL Y EFECTOS, de Alexandra Elizabeth Naranjo Chérrez.
AMBATO, 2016.
CODIGO CIVIL ECUATORIANO . 2010.
IBAÑEZ, MARIA APARICIO E INGRID. «SOCIEDAD CONYUGAL .» CARTAGENA , 1987 .
MORA, FAVIOLA. dspace.uce. JUNIO de 2016.
http://www.dspace.uce.edu.ec/bitstream/25000/6902/1/T-UCE-0013-Ab-304.pdf.
Villegas, Rodrigo. «Revista Estudios de Derecho .» 1961.
https://revistas.udea.edu.co/index.php/red/article/view/335151?articlesBySimilarityPage=3.