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Nueva Jerusalén: La Ciudad Santa Futura

La Nueva Jerusalén es descrita como la capital del Reino de Dios, una ciudad perfecta donde Dios vivirá con sus fieles para siempre. Los moradores son aquellos que han vencido al pecado y han sido fieles a Dios. La ciudad tiene características como muros, puertas y piedras preciosas que demuestran su perfección.
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Nueva Jerusalén: La Ciudad Santa Futura

La Nueva Jerusalén es descrita como la capital del Reino de Dios, una ciudad perfecta donde Dios vivirá con sus fieles para siempre. Los moradores son aquellos que han vencido al pecado y han sido fieles a Dios. La ciudad tiene características como muros, puertas y piedras preciosas que demuestran su perfección.
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I.

INTRODUCCIÓN

1. Saludo

2. Motivación:

Cuando era niño asistí a una obra teatral escolar. El motivo era la
celebración de la fecha de la independencia nacional. El drama
consistía en que algunas de las señoritas de mi escuela
representarían a diferentes ciudades capitales del mundo, las que a
su vez competían buscando “la mejor ciudad capital del mundo”. El
drama terminó cuando esa niña de mi aula salió representando a
“Jerusalén: la Capital del reino del futuro”. Ella fue la que finalmente
ganó aquel concurso infantil.

Al final de la historia los fieles viviremos junto al Señor en la Nueva


Jerusalén, la “Ciudad capital del Reino de Dios”.

3. Tema basado en Apocalipsis 21-22.

“Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios
con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y
Dios mismo estará con ellos como su Dios” (Ap. 21:3).

4. Contexto e Introducción:
El aspecto más notable de este capítulo es la visión formidable que
nos presenta del mundo venidero. Del cataclismo al paraíso: en este
tema estudiaremos las características de la Nueva Jerusalén, de sus
moradores y el último llamado del libro de Apocalipsis.

III. LOS MORADORES DE LA NUEVA JERUSALÉN


(Ap. 21:1-8)

1. La tierra nueva será purificada antes que descienda la santa ciudad.


Luego de la total destrucción efectuada durante el juicio final, Dios
hace nuevos cielos y nueva tierra. Es una regeneración total que ha
sido profetizada y esperada (Is. 65:17).

2. CITA:
“El mar divide a los amigos; es una barrera entre nosotros y aquellos
a los cuales amamos. Nuestras relaciones son interrumpidas por el
ancho e insondable océano. En la tierra nueva no habrá mar ni lugar
por donde "andará galera de remos". En el pasado muchos que han
amado y servido a Dios estuvieron atados a sus asientos en las
galeras, obligados a servir a los propósitos de hombres crueles y
despiadados. El Señor contempló su sufrimiento con simpatía y
compasión. Gracias a Dios, en la tierra renovada no habrá torrentes
impetuosos, ni profundos océanos, ni murmurantes olas que se
mueven sin cesar” (MS, 33, 1911).

3. Juan al ver la santa ciudad queda pasmado. La compara con una


esposa ataviada para su marido. Como ya hemos visto (Ap. 12), la
figura de la esposa (novia) se usa para describir a la iglesia. Es lógico
pensar que los moradores de la Nueva Jerusalén que desciende son
el conjunto de fieles que forman la iglesia de Dios: su esposa.

4. Esta ciudad ha sido preparada para los fieles, y es su justa retribución


por su victoria sobre el pecado. Dios mismo promete ser nuestro
Padre.

5. Los moradores de esta ciudad han logrado vencer al enemigo. Han


triunfado sobre su carácter, sobre sus vicios y han obedecido la voz
del Señor. Aquellos pecadores no son ni el recuerdo más vago en la
memoria de los salvos.

6. CITA
“Esta tierra es el lugar de preparación para el cielo. El tiempo que se
pasa aquí es el invierno del cristiano. Aquí los helados vientos de la
aflicción soplan sobre nosotros y nos asaltan las olas de la angustia;
pero en el cercano futuro, cuando Cristo venga, la tristeza y el gemido
habrán terminado para siempre. Entonces será el verano del
cristiano. Todas las pruebas terminarán y no habrá más enfermedad
ni muerte. "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no
habrá llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron"
(MS 28, 1886).

7. Los moradores de la patria celestial seran gratificados con grandes


privilegios y bendiciones. Dios será como su propio Padre y vivirá con
ellos para siempre.

III. LA PERFECCIÓN DE LA CIUDAD SANTA


(Ap. 21:9-22:5)

1. La perfección de la Nueva Jerusalén, se contrapone claramente a la


calamidad de Babilonia (Ap. 17:1-5).

2. Las dimensiones de la Nueva Jerusalén demuestran su perfección y


belleza:
“Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas,
doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de
los hijos de Israel” (Ap. 21:12).

3. La medición encuentra una completa igualdad: nos señala la


perfección moral de los moradores.

4. Se mencionan doce clases de piedras preciosas en el fundamento.


Un joyero moderno no podría identificarlas todas. Son la riquezas de
la capital del Reino celestial.

5. El Señor Todopoderoso la sustenta: Él es el Templo de la Nueva


Jerusalén y además la alumbra el ambiente con la luminosidad de Su
santidad.

6. El árbol de la vida: “El Agricultor celestial trasplantó el árbol de la vida


al paraíso del cielo después de la entrada del pecado; pero sus
ramas cuelgan sobre la muralla hacia el mundo que está más abajo.
Por medio de la redención comprada por la sangre de Cristo, aún
podemos comer de su vivificante fruto" (ST, 31- 3- 1909).

7. CITA
"Cristo, el Maestro celestial, guiará a su pueblo al árbol de la vida que
crece a cada lado del río de la vida, y explicará a los suyos las
verdades que no podían entender en esta vida. En aquella vida
futura su pueblo obtendrá la educación superior en su plenitud. A los
que entren en la ciudad de Dios se les colocará sobre sus cabezas
coronas de oro. Será una escena de gozo que ninguno de nosotros
puede permitirse perder. Echaremos nuestras coronas a los pies de
Jesús, y vez tras vez le daremos gloria y alabaremos su santo
nombre. Los ángeles se unirán en los cantos de triunfo. Tocando
sus arpas de oro llenarán todo el cielo con dulce música y cantos al
Cordero" (MS, 31, 1909).

Aplicación:
8. El llamado a la consagración se repite. Uno es el mensaje.
“No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y
mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida
del Cordero” (Ap. 21:27).

IV. EL ÚLTIMO LLAMADO DE LA HISTORIA


(Ap. 22:5-21)

1. El mensaje del Apocalipsis es verdadero pues el Espíritu Santo


iluminó el espíritu de Juan como había iluminado los espíritus de los
profetas del AT. Todo el libro es un testimonio del dominio ejercido
por el Espíritu Santo sobre el espíritu de Juan cuando estaba en
visión.

2. El poder del mensaje de las visiones llevó a Juan a postrarse ante el


ángel; pero éste le dijo: Adora a Dios. De la misma manera, el
mensaje del Apocalipsis debe llevar al cristiano a adorar solamente a
Dios.

3. En lugar de darle la orden de sellar el libro como a Daniel, a Juan se


le ordena no hacerlo. Todo aquel que lee este mensaje no debe
callar, de ninguna manera, sino pregonarlo a viva voz.

4. Felicidad para los que lavan sus ropas: Nuestro derecho a entrar en
el cielo se debe a la justicia de Cristo que se nos da sin merecerla; y
nuestra idoneidad para el cielo, es el resultado de la justicia que se
nos imparte a medida que seguimos sus pasos. Esta justicia está
simbolizada por las ropas lavadas y emblanquecidas. Por eso la idea
de las vestiduras lavadas y la de la obediencia a los mandamientos,
están estrechamente vinculadas.

5. En resumen: el mensaje de Apocalipsis es que Dios llama al pecador:


"Ven". El pecador arrepentido en respuesta llama y anhela la venida
de Cristo y dice también "Ven" (al Señor) y el que quiera la vida
eterna sólo tiene que venir a Cristo.

6. “Ven Señor Jesús”. Esta exclamación es la respuesta de Juan al


testimonio de Jesús, quien le asegura al apóstol que viene presto.
Juan tal vez recordó en ese momento la noche en el aposento alto,
más de medio siglo antes, cuando oyó decir a Jesús, "Vendré otra
vez" (J 14: 3), y el día, pocas semanas más tarde, en el monte "que
se llama del Olivar", cuando había oído decir a los ángeles: "Este
mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá
como le habéis visto ir al cielo" (Hch. 1: 11). Ahora, mientras Juan
está arrebatado en santa visión, se le da una última seguridad de que
su bendito Señor habrá de volver, y "en breve". Esta seguridad viene
de los labios de su Maestro, "el testigo fiel y verdadero". Su corazón
se conmueve al oír las palabras, y con anhelante anticipación mira
hacia el día cuando en realidad -no en visión- contemplará cara a
cara a su bendito Señor.

7. CITAS
“Muchos parecen tener la idea de que este mundo y las mansiones
celestiales constituyen el universo de Dios. No es así. La multitud de
los redimidos viajará de un mundo a otro mundo, y mucho de su
tiempo será empleado en escudriñar los misterios de la redención. Y
a través de toda la extensión de la eternidad, este tema estará
continuamente siendo expuesto ante sus mentes. Los privilegios de
los que venzan por la sangre del Cordero y por la palabra del
testimonio de ellos, están más allá de toda comprensión" (RH, 9- 3-
1886).

"Nadie que haya tenido la luz de la verdad entrará en la ciudad de


Dios como violador de los mandamientos. La ley divina está en el
mismo fundamento de su gobierno en la tierra y en el cielo. Si los
hombres a sabiendas han pisoteado y han despreciado la ley de Dios
en la tierra, no serán llevados al cielo para que allí hagan lo mismo;
no habrá cambio de carácter cuando Cristo venga. La edificación del
carácter continuará durante las horas del tiempo de gracia. Día tras
día son registradas las acciones en los libros del cielo, y los hombres
recibirán su merecido en el gran día de Dios de acuerdo con sus
obras. Entonces se verá quién recibe la bendición. Bienaventurados
los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el
árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad" (RH, 25-
8- 1885).

Aplicación:
8. Cristo no deja de llamar a la humanidad. Dios, nuestro Creador, que
con tanto amor creó a Adán y a Eva y los puso en el jardín del Edén,
también preparó un plan para volver a gozar de vida eterna a su lado.
Él nos llama y sólo debemos dejarnos caer en sus brazos de amor.

V. CONCLUSIÓN

1. Resumen
Dios tiene una ciudad celestial de la cual él mismo es el Sustentador.
Los moradores de ella serán los fieles que lograron vencer gracias al
poder de Cristo. Todos los que entendemos este mensaje somos
invitados para vivir al lado del Padre y de su Hijo para siempre. El que
quiera, sólo debe entregarse y asirse de su mano.

2. Llamado

El llamado que Dios te hace hoy es a unirte a Jesús, y a entrar por la


fe en el reino de Dios. Ven y únete a nosotros y prepárate pues el
tiempo de su venida está muy cerca.

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