0% encontró este documento útil (0 votos)
130 vistas89 páginas

Conflictos de poder en Chapultepec y Mexicaltzingo

Este documento es una tesis que analiza los conflictos de poder que ocurrieron durante el proceso de creación de los municipios de Chapultepec y Mexicaltzingo en 1868-1869. Se describen los antecedentes históricos de ambos pueblos y los argumentos de los diferentes actores involucrados a nivel estatal, municipal e intramunicipal durante las asambleas donde se discutió la segregación de Calimaya. El objetivo es comparar estos procesos y analizar las estrategias utilizadas por cada grupo para lograr o evitar la creación de

Cargado por

Vlad Marín
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
130 vistas89 páginas

Conflictos de poder en Chapultepec y Mexicaltzingo

Este documento es una tesis que analiza los conflictos de poder que ocurrieron durante el proceso de creación de los municipios de Chapultepec y Mexicaltzingo en 1868-1869. Se describen los antecedentes históricos de ambos pueblos y los argumentos de los diferentes actores involucrados a nivel estatal, municipal e intramunicipal durante las asambleas donde se discutió la segregación de Calimaya. El objetivo es comparar estos procesos y analizar las estrategias utilizadas por cada grupo para lograr o evitar la creación de

Cargado por

Vlad Marín
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Universidad Autónoma del Estado de México

Facultad de Humanidades

Conflictos de poder en el proceso de erección de los municipios de Mexicaltzingo y


Chapultepec (1868-1869)

Tesis para obtener el título en:

Licenciado en Historia

Presenta:

Montserrat Paulina Godoy Pontones

Director de tesis:

Dr. Fernando Díaz Ortega

Coasesor:

Dr. Francisco Lizcano Fernández


ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ........................................................................ …………………….….….2

CAPÍTULO 1
ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL MUNICIPIO EN MÉXICO………………………….18

1.1 Prehispánico (altepetl / Tlatoani) .............................. ………………….………19

1.2 Colonia (pueblos de indios/cabildo) .............................................................. 20

1.3 México independiente (municipio/ayuntamiento) .......................................... 25

1.4 Evolución municipal en el Estado de México ................................................ 28

1.5 Antecedentes históricos de Calimaya ............................................................ 30

CAPÍTULO 2
SEGREGACIÓN DE CHAPULTEPEC (1868-1869) ........................................................ 34

2.1 Introducción y conclusiones ........................................................................... 34

2.2 Antecedentes históricos de Chapultepec ....................................................... 35

2.3 Asambleas (1868) ........................................................................................ 36

2.4 Asambleas (1869) ........................................................................................ 42

CAPÍTULO 3
SEGREGACIÓN DE MEXICALTZINGO (1869)…………………..…………………….. ..... 68

3.1 Introducción y conclusiones ........................................................................... 68

3.2 Antecedentes históricos de Mexicaltzingo ..................................................... 69

3.3 Asamblea (1868) .......................................................................................... 69

3.4 Asamblea (1869) .......................................................................................... 71

CONCLUSIONES GENERALES……………………………………………………………….80

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………………...……85

1
INTRODUCCIÓN

El objetivo principal de este trabajo consiste en comparar los conflictos de


poder que tuvieron lugar en torno a las erecciones, en 1869, de los municipios de
Chapultepec y Mexicaltzingo. Se eligieron ambos municipios debido a que ambos
se separaron de Calimaya el mismo año; Aunque las respectivas segregaciones
culminaron en 1869, el periodo estudiado abarca el año anterior, cuando
comenzaron los conflictos de poder.

Los actores involucrados en el objeto de estudio pueden agruparse, de


acuerdo con sus ámbitos de influencia político-territorial, en cuatro grupos. El
primero es de carácter estatal y está integrado por el Gobernador y el Congreso del
Estado de México, encargados de aprobar las erecciones de nuevos municipios. El
segundo, ubicado entre el estatal y el municipal, se compone, en este caso, del jefe
político del Distrito de Tenango del Valle, demarcación a la que pertenecían las
unidades municipales involucradas en este estudio. El tercero corresponde al
ámbito municipal, formado por los ayuntamientos y los distintos cargos que integran
estas autoridades colegiadas: alcalde, regidor y síndico. El cuarto es el
intramunicipal, conformado por los actores de los pueblos de Chapultepec y
Mexicaltzingo: alcaldes auxiliares, la comunidad política de Mexicaltzingo,
básicamente indígena, y la comunidad política de Chapultepec; ésta dividida entre
la élite política criollo-mestiza, que concentraba el poder político y económico de la
localidad, y los indígenas; estos actores intramunicipales no siempre manifestaron
los mismos intereses en cuanto a la segregación de los dos nuevos municipios.

Esta investigación se rige por tres objetivos particulares: identificar las


comunidades políticas de Mexicaltzingo y Chapultepec, así como los principales
grupos que las integran; identificar los argumentos dados por los actores
involucrados en los procesos de separación; y analizar las estrategias que se
llevaron a cabo para lograr o evitar, según sea el caso, la separación de los dos
pueblos.

2
Este estudio es importante porque analiza los procesos efectuados para
lograr la autonomía, como cabecera municipal, de Chapultepec y Mexicaltzingo, lo
que implicaba un cambio de vida de la población de cada lugar (tanto de quien gana
como de quien pierde) pues hay una modificación en el ejercicio del poder que
conlleva intereses de diversa índole (económicos, políticos, sociales); la autonomía
implicó alteraciones, por ejemplo, en torno a la elección de las propias autoridades
(la comunidad política de cada localidad tuvo la libertad de decidir quiénes
administrarían política y económicamente su localidad: ello generó confianza entre
autoridades y población); al manejo de recursos propios (gracias a la referida
confianza tal gestión se dio a partir de las necesidades y exigencias de la población);
a la dotación de bienes y servicios; y a la relación con el gobierno supramunicipal o
estatal. Se considera que, necesariamente, la erección de un municipio implica una
pérdida o ganancia de poder, por lo que inevitablemente deviene una lucha de
intereses.

Resulta trascendente analizar la erección de un municipio en tanto se destaca


la autonomía y los procesos que implican. Si bien la creación de los municipios
tenía como objetivo lograr la unidad nacional a partir de la agrupación de pueblos
de acuerdo con sus “semejanzas lingüísticas, económicas, sociales, culturales y
políticas” (Salinas, 2001: 14), en realidad, con la creación de los municipios y de
los ayuntamientos en 1825, como se determinó en la Constitución de Cádiz en el
Capítulo VI. Del Gobierno Interior de las Provincias y de los Pueblos, artículo 310
“Se pondrá ayuntamiento en los pueblos que no le tengan y en que convenga le
haya, no pudiendo dejar de haberle en los que por sí o con su comarca lleguen a
mil almas, y también se le señalará término correspondiente”. Se rompió con una
estructura establecida desde la Colonia, relacionada con los asentamientos locales,
como los pueblos y repúblicas de indios, para imponer una nueva demarcación
establecida por el Estado; es decir, se restó autonomía a muchas comunidades
locales para agruparlas de acuerdo con los intereses de los grupos locales y tener
mayor control sobre ellas. Las segregaciones pudieron ser promovidas por las élites
o por el conjunto de vecinos, y las relaciones de poder determinaron los cambios en

3
las estructuras políticas de las localidades, como las élites, los vecinos y las
autoridades en el primer periodo del siglo XIX.

Analizar un proceso en el siglo XIX conlleva el análisis apegado a las normas


o requisitos claros y bien establecidos, pues tanto las solicitudes como las
respuestas se apegaban a la normatividad, tal fuese para la solicitud o ya fuese para
argumentar la respuesta a ellos; sin embargo, pese a entablar un “diálogo
institucional y apegado a las nomas”, se da el conflicto tal y como se podría
presentar en la actualidad, pues a la fecha estos procesos suelen estar normados
por la Constitución Política del Estado de México y por la Ley Orgánica Municipal
del Estado de México (LEM) las cuales señalan que un municipio, como ya sucedía
en el siglo XIX, es “la base de la división territorial y de la organización política del
Estado” (LEM LI, 1993: art. 1°; LEM LII, 1995: art. 112).

Destacar la existencia del municipio ha sido útil para impulsar las mejoras
sociales en la comunidad, para que los vecinos, en conjunto, cumplan objetivos
laborales, religiosos y educativos; de igual forma, en el aspecto económico, se
busca la administración de los recursos para progresar. Por lo tanto, la definición de
municipio arriba asentada hace pensar que, como base de la división territorial, no
se puede dividir en su interior, es y debe ser una entidad homogénea.

Poder es un concepto que puede ser definido de distintas maneras; Héctor


Ceballos, basado en Norberto Bobbio, menciona que “es la capacidad que tiene
una (s) persona (s) de tomar decisiones que sean cumplidas por otras personas. Es
la posibilidad de obrar, de producir efectos, y puede ser referida tanto a los
individuos o grupos humanos como a objetos o fenómenos de la naturaleza”
(Ceballos, 1999: 98). Se tiene, entonces, que se trata de la capacidad de imponer
voluntades en el orden social; en este trabajo se concibe como la capacidad de uno
o varios para condicionar las acciones de otros, se manifiesta en prácticamente
todos los ámbitos de la realidad —en este caso, el de las comunidades locales— e
influye de modo importante en la vida de las personas.

4
La creación del municipio fue una forma de limitar el poder a muchos para
que pocos pudieran unificar el territorio del país; se habla, entonces, de democracia,
en tanto implica que el poder que se ejerce a partir de la participación de los
ciudadanos; existen dos tipos: la democracia directa y la representativa. Así, el
poder puede ejercerse de manera democrática o autoritaria; la primera se basa en
el uso de valores como la tolerancia, el respeto, el diálogo, la negociación y los
acuerdos; la segunda implica la imposición de la voluntad mediante el uso de la
fuerza o algún tipo de coerción. El ejercicio del poder en el ámbito de la democracia,
entonces, puede manifestarse en la toma de decisiones: aunque cada individuo
posee un modo de pensar distinto, resulta indispensable tomar decisiones que
vinculen a los integrantes de una sociedad, como sucede cuando se elige a quien
representará a la comunidad.

Durante el siglo XIX, correspondía al ciudadano y al vecino tomar las


decisiones. Se consideraba vecino a quien residía en la localidad durante un año y
contaba con un trabajo (Constituciones estatales de 1827 y de 1861); el ciudadano
era la persona alfabeta mayor de edad (18 años si era casado o 21 años si era
soltero), con un ingreso anual de 200 pesos y una actividad laboral (Constitución
estatal de 1845).

Para tener mayor claridad sobre los conceptos de ciudadano y vecino, retomo
a tres autores. El término de ciudadano es analizado por Annino (2015) y por
Carmagnani (2011). Para Annino (2015), el concepto de ciudadano es sinónimo de
vecino porque “el ciudadano de Cádiz y luego de la República Mexicana fue el
vecino, el antiguo habitante de las ciudades ibéricas y americanas” lo que implicaba
un modo honesto de vivir y respeto por la comunidad a la que pertenecía. De esta
forma el autor infiere que a partir de los aspectos sociales y económicos es el
ciudadano es el que pertenece a una jerarquía política porque es quien participaba
en los procesos de elección.

Por el contrario, Carmagnani (2011) afirma que el ciudadano es el que


redefine al vecino en el aspecto político y no en el aspecto social. Si bien la
normatividad define al ciudadano como aquellos que tiene calidad de mexicanos y
5
tengan dieciocho años siendo casados, o veintiuno si no lo son y un modo honesto
de vivir, el autor precisa que “las constituciones estatales reafirman la ecuación
vecindad-ciudadanía, para establecer en seguida la conjunción vecino-pueblo,
ciudadano-ayuntamiento. Básicamente éstas redefinen a la primera la dimensión
social y a la segunda una dimensión política con el propósito de diferenciar el
concepto de vecino y el concepto de ciudadano concluye que “la mayor precisión
del concepto de ciudadanía lo desvincula progresivamente de la vecindad y se
acaba por reforzar la idea de que sólo los ciudadanos son los titulares legítimos de
los derechos de la comunidad” (Carmagnani, 2011: 32, 63, 64, 66).

Ahora bien, para entender el concepto de vecino utilizo los enfoques de


Lizcano (2011) y el enfoque de Carmgnani (2011). La primera dimensión es la
normativa, Lizcano (2011) y Carmagnani hacen una investigación de las
constituciones estatales para entender su definición propia y una evolución de la
misma durante el siglo XIX.

Si bien Carmagnani no explica que se diera un cambio en el concepto de


vecino, por lo que solo lo aborda de una manera general a partir de lo que estableció
la Constitución del Estado de México en el artículo 19 en donde el “vecino” está
definido como aquel que “tenga un año de residencia con algún arte, industria o
profesión que tenga alguna propiedad en el estado valiosa al menos de 6000 pesos,
y cuente de poseerla un año al menos” (Carmagnani, 2011: 61). Por su parte,
Lizcano hace referencia de cuatro Constituciones Estatales del Estado de México,
la de 1827, 1855, 1861 y la de 1870 para entender si hubo una evolución de ese
concepto o su manera de concebir a este actor en este estado. La Constitución
Estatal de 1827 define al vecino como aquél que “tenga un año de residencia con
algún arte, industria o profesión, o el que sea dueño de alguna propiedad en el
estado valiosa al menos de 60 pesos, y cuente de poseerla un año o mas (Lizcano,
20011: 889). En la Constitución Estatal de 1855 el “vecino” es definido como aquel
que “tenga un año de residencia con algún arte, industria o profesión que tenga
alguna propiedad en el estado valiosa al menos de 6000 pesos” (Lizcano, 20011:
889. Por último, la Constitución Estatal de 1861 lo define como “el que tenga un año

6
de residencia con el. Con algún arte, industria o profesión honesta, o manifieste ante
la autoridad municipal clara y expresamente su resolución de avecindarse,
registrándose con nombre en el padrón de la municipalidad (Lizcano, 20011: 889).
Para Lizcano el cambio importante entre estas tres Constituciones es en el aspecto
socioeconómico porque la propiedad y su valor son lo que definen al sujeto como
vecino en el siglo XIX. Mientras que Carmagnani no encuentra un elemento
normativo que indique el cambio.

Ahora bien, Carmagnani entiende al “vecino” es por su condición social y no


normativa, Carmagnani al no notar un cambio relevante en la concepción del vecino
normativamente, lo analiza a partir de la visión de este concepto en México y
América Latina en el siglo XIX. En México, “el vecino que tiene un modo honesto de
vivir”; en Brasil, es “el hombre bueno”; en Venezuela, es “quien posee una vecindad
conocida”. Por lo cual Carmagnani concluye que de manera general en América
Latina en el siglo XIX, el concepto involucra dos dimensiones que son la condición
social y el arraigo territorial (Carmagnani, 2011: 32). Por lo que el autor define que
el vecino es el “elemento básico de la comunidad territorial, y la célula esencial de
la comunidad es el jefe de familia, que posee medios de vida adecuados y goza del
reconocimiento por parte delos otros jefes de familia presentes en la comunidad
territorial. De esta forma, se puede establecer una distinción entre los titulares de
derechos y deberes de la comunidad, los vecinos y los que son sólo potencialmente
titulares de dichos derechos y deberes, los naturales” (Carmagnani, 2011: 62).

En teoría, el ciudadano jerárquicamente tenía más poder, porque no todos


podían cumplir con los requisitos establecidos y gozaba con el derecho de votar y
ser votado. Sin embargo, en la realidad, el vecino poseía mayor poder en tanto sólo
con la residencia bastaba para formar parte de la toma de decisiones vinculantes
de una comunidad. La comunidad política enlaza el carácter de vecino y de
ciudadano; es un actor exclusivo de la democracia, toda vez que sus integrantes
se caracterizan por disfrutar derechos civiles y políticos, los cuales son violados
sistemáticamente en las autocracias, al reprimir la oposición política y no permitir

7
que sus máximas autoridades accedan al poder a través de procesos competidos,
libres y limpios (Lizcano, Camacho, en prensa: 7).

Cabe mencionar que, aunque las fuentes consultadas en este trabajo refieren
el término vecino, aquí se emplea el concepto comunidad política porque no se
demuestra la residencia y propiedad de los asistentes en las asambleas; se trata de
una forma de no discriminar a quienes participaron en el proceso de segregación.

Muciño retoma tres conceptos trascendentes para este trabajo: vecino


notable, persona con prestigio dentro de la localidad; ciudadanía restringida,
categoría que limitaba la participación en los cargos administrativos del
ayuntamiento con requisitos específicos; e indios notables, indígenas que estaban
en los cargos del Ayuntamiento y cumplían, además, con otras condiciones. Queda
claro, entonces, que se trata de tres entidades distintas; si bien las dos primeras en
ocasiones son utilizadas como sinónimos, resultan contradictorias, porque en el
siglo XIX vecino es el residente dentro de un lugar, mientras que ciudadano aplica
para quienes adquieren derechos políticos.

El tercer término divide a los indígenas en quienes pueden ser autoridad y en


los que no; no pueden ser tratados como sinónimos, como establece Muciño, pues
uno radica en el deber civil y el otro en el deber político. Así, en este trabajo el
concepto comunidad política resulta adecuado porque no margina a las personas
por su prestigio o residencia, sólo excluye por género y edad (en este trabajo se
tiene que la comunidad política está integrada por los varones mayores de 18 años).

A partir de la participación de la comunidad política en la toma de decisiones,


se pueden distinguir tres tipos de democracia: la directa, la representativa y la
participativa. En la democracia directa, la comunidad política toma, en su totalidad,
las decisiones vinculantes1. En la representativa, la injerencia de la comunidad
política está enfocada únicamente en la elección de sus representantes
(autoridades individuales y colegiadas), en los procesos electorales. En la

1
Una decisión vinculante es aquella que obligatoriamente atañe a toda la comunidad, no solo la política; se extiende a todos
los habitantes que se encuentren dentro de la jurisdicción respectiva.

8
participativa, la intervención de la comunidad política en la toma de decisiones es
intermedia respecto las dos anteriores: menor en comparación con la directa, mayor
en cuanto a la representativa, toda vez que la toma de decisiones vinculantes no se
enfoca solo a los comicios, sino que se discuten asuntos de otra índole (Lizcano,
Camacho, en prensa: 5).

Dado que el punto central de este trabajo se constituye por el grado de


participación de la comunidad política, es pertinente identificarla adecuadamente.
En este sentido, Lizcano (2013) distingue cuatro tipos: masculina restringida, que
rechaza a todas las mujeres y una parte significativa de los varones, y se divide en
dos: oligárquica e interclasista; masculina universal, cuya segregación es de
género; etnocéntrica o colonial, cuyo criterio de exclusión es étnico, sin importar el
género; y universal, en la que no hay discriminación de ningún tipo (Lizcano,
Camacho, en prensa: 7).

La asamblea es un mecanismo de la democracia directa y de la


representativa, donde se discuten de manera libre y frecuente los asuntos que
involucran a una colectividad a fin de llegar a acuerdos que beneficien a sus
integrantes, como aquellos relacionados con las necesidades de toda población:
sanidad, vivienda y educación; solventarlas depende de los gobiernos, ya sean
locales, municipales, estatales o federales; dicho de otro modo, en las localidades
cabe la posibilidad de participar más o menos, y de depender en mayor o menor
grado de una autoridad superior para solventar dichas necesidades.

En algunas localidades la autonomía, o la capacidad para satisfacer las


necesidades propias, se perdió en el momento en que fueron supeditadas a una
autoridad superior, en tanto se limitó la posibilidad de intervenir en algún mecanismo
de democracia directa o participativa a fin de decidir sobre los intereses que les
afectaban; si bien se habría mantenido la injerencia en un recurso de democracia
representativa (pues seguían votando por ayuntamientos), los candidatos no
pertenecían a su localidad.

9
Dado lo anterior, se tiene que la unidad geopolítica central de este trabajo de
investigación es el municipio. Geopolíticamente puede ser definido partiendo de la
propia normatividad; lo considera la unidad básica para organizar el territorio; sin
embargo, autores como Carmen Salinas Sandoval (1996) parten de una concepción
de tipo funcional, en tanto define al municipio como la base dinamizadora del
sistema federal mexicano ya que permite un mejor funcionamiento del territorio al
dividir la responsabilidad de acción del gobierno para solventar las necesidades de
forma particular, realizando acciones y estrategias de acuerdo con cada realidad; la
interacción interna del municipio se basa en la asociación de personas que reside
en una determinada jurisdicción territorial, donde se impulsan las relaciones de
vecindad, con el fin de satisfacer los intereses comunes (Salinas, 1996: 15). Un
municipio es una unidad básica geopolítica en la cual se organiza el estado, en tanto
que comprende un territorio, una población y una autoridad sobre éstos.

Sin duda alguna, las dos acepciones, lejos de contraponerse, se


complementan, en tanto aluden a ámbitos de la realidad distintos: pues al ser una
unidad básica que define a un territorio, un gobierno y una población de una
localidad, permite la resolver problemas y solventar necesidades muy particulares.

La presencia de conflictos de poder relacionado con un municipio puede


atender a dos ámbitos: uno estrictamente relacionado con el territorio, y otro
vinculado con la satisfacción de necesidades, pues las localidades subordinadas
perdieron tanto autoridades como territorio, y tuvieron que anexarse o sujetarse,
según sea el caso, a una población ajena a sus intereses y costumbres; cuando la
diferencia entre los pueblos no permitió la convivencia, se manifestaron las quejas.

Las estrategias que utilizaron los pueblos para segregarse son clasificadas
por Loera (2006), Salinas (1996) y García (1999): coinciden en la existencia de dos
tipos; individualmente o uniéndose con otras localidades, siempre con el fin de
cumplir con los requisitos establecidos por la legislación y como medio de presión
ante las autoridades para lograr los objetivos propuestos. Los tres autores afirman
que los pueblos de indios tenían autonomía por su capacidad de gestión de los

10
recursos y la elección de autoridades internas, por ello intentaban de manera
constante separarse y conformarse como cabecera municipal.

Loera (2006) explica que los conflictos entre los antiguos pueblos cabecera,
sujetos que quedaron con la sola categoría de pueblo, y los pueblos de indios, y de
éstos con los de españoles, obedecían, por un lado, a un factor cultural y, por otro,
al interés por recuperar el poder y la categoría. Existía una diferencia cultural y social
entre los habitantes, impedimentos para generar una convivencia adecuada entre
ellos; además, los pueblos de indios buscaban recuperar su condición de cabecera
y el reconocimiento de su autonomía económica, política y territorial.

Por otro lado, García Castro (1999) explica que los conflictos entre las
localidades y las autoridades españolas surgió en el siglo XVI por la presión de los
españoles a los indios para que delimitaran con mayor claridad y precisión la
jurisdicción territorial de sus pueblos.

Así, de manera paulatina, las autoridades españolas organizaron el poder


político y territorial que García explica en tres fases: de 1521 a 1535, cuando sólo
el gobierno reconoció a los caciques como la única autoridad del antiguo altepeme;
de 1536 a 1549, en la cual se dio la creación de los primeros cabildos indios y se
reconoció a los herederos de los antiguos tlatoque como caciques-gobernadores,
con el propósito de que se vieran ante los pobladores como nobles y, al mismo
tiempo, como autoridad delegada o elegida; de 1550 a 1580, momento en que se
generalizaron de los cabildos, para que así el gobierno pudiera tener un mejor
control de los pueblos (García, 1999: 191). Las localidades, inconformes, entraron
en conflictos por el poder, el territorio y la recaudación fiscal: buscaban participar en
la toma de decisiones.

Ahora bien, los actores involucrados en los procesos participaron movidos


por intereses muy diversos, y hasta contradictorios; en ese sentido habría tres
posibilidades. La primera, propuesta por Muciño, señala que las élites
determinaban las relaciones de poder en las demarcaciones políticas; dice que las
segregaciones de las localidades fueron impulsadas por las élites políticas, ya que

11
tenían el poder político y económico para llevarlas a cabo; respaldaban sus
intenciones de unificar el territorio y su poder con lo que establecían las
constituciones, en los periodos federalistas y centralistas ocurridos durante el siglo
XIX.

Camacho, por su parte, manifiesta que son los pueblos indígenas quienes
impulsaban las segregaciones: “defender su soberanía en el manejo de sus bienes”,
por lo que, aunque se vieron restringidos al ser congregados; querían recuperar la
autonomía que una vez que ya la tuvieron. También expresa que, a pesar de esa
nueva condición, poseían un autogobierno en tanto se hacían cargo de las
contribuciones, del ramo de justicia, de bienes comunales y, en algunos casos,
controlaban la causa miliar (Camacho, 2011: 333-334).

Finalmente, Lizcano y Díaz exponen la participación de ambos actores, la


élite política (regional o local) y los vecinos o comuneros; explican que defendían
intereses y privilegios en común o, en su caso, propios, con tres posibilidades: las
élites políticas locales defendieron intereses propios y su poder estaría manifestado
en las cabeceras municipales; las élites políticas regionales, con intereses más
limitados, serían más poderosas y residirían en las cabeceras de unidades
supramunicipales; la comunidad de vecinos se unió a partir de los intereses en
común (Lizcano, 2013:89). La dinámica entre ellos generaba un grupo de
perdedores y otro de ganadores al culminar la segregación de las localidades.

Cuatro obras fundamentales se relacionan con el objeto de estudio de este


trabajo: Muciño (2008), Loera (2006), Salinas (1996) y García Castro (2011), pues
tocan, en mayor o menor medida, algún aspecto vinculado con los conflictos de
poder en Calimaya en relación con sus comunidades locales: Muciño elabora el
análisis de un periodo previo al aquí tratado, mientras García, Loera y Salinas
abordan directamente el objeto de estudio en tanto que señalan de manera general
el proceso de separación de Mexicaltzingo y Chapultepec, pues indican el nombre
de las localidades que se unieron para la creación de ambos municipios, dan cuenta
de que tales localidades fueron constantes en conseguir su autonomía desde el
siglo XVI hasta el XIX y lograron ser independientes en 1869. Sin embargo, no llevan
12
al detalle el proceso de segregación, como aquí se plantea, pues no hay un análisis
del proceso en cuanto a las reuniones, las peticiones, las familias que participaron,
entre otros factores.

Muciño, en su tesis Organización político-territorial de los pueblos de


Calimaya. La consolidación de grupos de poder local 1820-1855, constituye un
antecedente para el presente trabajo: integra las localidades que se encontraban
dentro de Calimaya en 1705: San Antonio la Isla, La Inmaculada Concepción, San
Lorenzo Cuautenco, San Francisco Putla, Santiago Cuauxtenco, La Asunción de
Nuestra Señora, San Lucas, San Mateo Mexicaltzingo, La Natividad de Nuestra
Señora de Tarimoro, San Andrés, San Miguel Chapultepec y el Barrio de San
Bartolomé.

Estas localidades se integraron desde el proceso de Congregación (Loera,


2006: 46-47); Muciño intenta explicar cómo las élites de Calimaya, desde que se
realizó la congregación, descendían de los indígenas que en su momento tuvieron
algún cargo destacado dentro del altepetl. Durante la Colonia fueron sustituidos por
españoles, criollos y mestizos, de manera que en el siglo XIX estas élites ya no
incluían a los indígenas y se constituyeron como familias muy bien identificadas
(Cetina, Garduño, López Tello, López Salazar, Gómez Tagle, Serrano Escamilla,
Salas, Díaz González), se mantuvieron en el poder rotando los cargos dentro del
ayuntamiento de Calimaya (Muciño, 2008: 68-69); tenían tanta influencia que, si no
podían ocupar directamente los cargos políticos, determinaban quiénes los
representarían o influían en quienes sí los ostentaban.

Muciño no aborda los conflictos entre las localidades de manera particular,


pues sólo hace una descripción general sobre los problemas internos con las
localidades de Calimaya por inconformidad con las autoridades. En este sentido, no
concreta la problemática, como aquí se pretende; lo que sí describe es la
participación de las familias oligarcas en el ayuntamiento de Calimaya y quiénes
fueron las autoridades en las localidades subordinadas.

13
Si bien el artículo de Margarita Loera, “Una Historia de larga duración en el
Valle de Toluca. La lucha por el origen étnico, la territorialidad y la autonomía política
en Calimaya y sus pueblos sujetos”, es uno de los textos más útiles para este trabajo
en tanto aportan información relacionada con el marco teórico y antecedentes
históricos de Calimaya, Chapultepec y Mexicaltzingo, incluyendo los conflictos
internos del primero con sus localidades, Loera se centra en el periodo prehispánico
y la Colonia, sin llegar al lapso aquí abordado: el siglo XIX, de modo que establece
antecedentes directos deli objeto de estudio de este trabajo.

Carmen Salinas, en “Erección de municipalidades y municipios en el Valle de


Toluca, siglo XIX”, explica las erecciones municipales en el Estado de México y la
participación de los pueblos, ya sea conformándose como municipio o anexándose
a otro al buscar segregarse de las cabeceras. La autora explica brevemente el
intento de segregación de Mexicaltzingo en 1849, con las localidades de Santa
María Nativitas, San Miguel Chapultepec y San Lorenzo Cuautenco. Expone que
los argumentos de Calimaya y Mexicaltzingo fueron de carácter social y político
(Salinas, 1996: 39); resulta útil como antecedente a este trabajo pues establece que
no solo en la Colonia tenía Calimaya intenciones de separarse, también en el siglo
XIX, en especial Mexicaltzingo.

Como Loera, Salinas menciona que dentro de las localidades existían


conflictos; si bien Loera los planteó como un problema entre pueblos y pueblos de
indios, Salinas los explica como conflicto entre los pueblos de indios por la división
territorial y la restricción por parte de la Legislatura para lograr su autonomía.
Salinas indica dos requisitos que las localidades tomaban en cuenta y que luego
establecieron las Constituciones estatales (14 de febrero 1827, 7 de octubre de
1845,17 de mayo de 1861, 16 de octubre 1870, 13 de octubre 1871 y 21 de mayo
de 1999); el primero es la población, por ello las localidades buscaban formar
alianzas con otras para cumplir con el de contar con 4000 habitantes, aunque
podían hacerlo con 1000.

El otro requisito era la “obediencia de los habitantes a las disposiciones de


las autoridades locales” (Salinas, 1996: 39). Además de los conflictos que tenía en
14
su interior Calimaya y de la forma en la que las localidades buscaban su autonomía,
Salinas se refiere a la localidad de Santiaguito, que buscaba agregarse al territorio
de Calimaya; pertenecía a la municipalidad de Rayón y los argumentos que dieron,
en 1879, se fundaban en el disgusto por el cobro excesivo de las contribuciones, la
adjudicación de las tierras comunales y la falta de servicios en la escuela (Salinas,
1996:40).

García (1999) brinda una explicación de las fases de adaptación de los


pueblos otomianos a las nuevas instituciones españolas durante el periodo
comprendido entre los siglos XV y XVII; deja en claro que la adaptación fue gradual
y no del todo aceptada por los pueblos sujetos. Refiere la importancia de Calimaya
como localidad dentro de la zona matlazinca y los conflictos con las localidades
subordinadas durante el periodo colonial; además, se constituye como un
antecedente para el trabajo que se presenta porque enuncia los conflictos de las
localidades con la cabecera (por la imposición de autoridades, la reorganización
territorial en el Valle Matlazinca y el pago de tributos), así como la unión de
localidades para manifestarse y segregarse.

Loera, Salinas y García coinciden en que las estrategias usadas por las
localidades consistían en unirse con otras o hacerlo por su cuenta; sólo describen
las localidades que se unieron o la que deseaba segregarse, el argumento o lo que
lograron negociar, sea elegir autoridades o anexarse a otra cabecera, pero no van
más allá en explicar si era por juntar población o porque la legislación permitía
separarse por otros motivos.

Con base en el marco teórico señalado, en el cual se sustentaron tres


posibilidades relacionadas con la promoción de las segregaciones, puede
sostenerse como hipótesis que los procesos de erección de los municipios de
Chapultepec y de Mexicaltzingo tuvieron un desarrollo distinto: en el primer caso, la
segregación fue impulsada por la élite política del lugar en contra de los intereses
de la mayoría indígena de los vecinos; mientras en el segundo, el protagonista
principal fue el conjunto de los vecinos que expresaba su interés común a través de

15
asambleas. Aunque en el primer caso también se celebraron asambleas, éstas no
siempre representaron los mismos intereses.

Este trabajo consiste en la comparación de dos procesos de segregación


durante el periodo de la República Restaurada (1867-1876), por lo que resultó
fundamental la selección de variables que establecieran diferencias y similitudes
entre ellos. Tales variables permiten fundamentar si implicaron acciones violentas o
pacíficas, las resoluciones obtenidas y los tipos de acuerdos. Los argumentos
analizados en las fuentes propiciaron la identificación de la comunidad política de
Chapultepec y Mexicaltzingo, no por la situación económica de los asistentes, sino
por su participación en las asambleas realizadas. En el caso de Chapultepec, la
comunidad política tuvo que ser dividida en dos grupos a causa de sus intereses
divididos.

Por otro lado, las asambleas se ordenan de manera cronológica para


determinar las respuestas entre los actores; se identificaron relaciones entre las
posturas del grupo criollo-mestizo y del grupo indígena, así como los conflictos de
Chapultepec entre su misma comunidad política dividida y con otras localidades.

Dentro del análisis de la comunidad política de ambas localidades, al fijar la


lista de asistentes, se tomó el mismo nombre como si fuera de dos personas cuando
aparece repetido en el acta de la respectiva asamblea, con la presunción de que
serían padre e hijo. Cuando aparecieron tres nombres, se tomaron en cuenta los
dos primeros como nombre de pila y el tercero como apellido. Para obtener el grado
de participación de las asambleas se analizó el mínimo y el máximo de asistencias
de cada comunidad política; se obtuvo porcentaje de los asistentes a las asambleas
en relación con la comunidad política potencial; el porcentaje de los asistentes a las
asambleas en relación con la afluencia total; y el porcentaje de los asistentes en
relación con la concurrencia total de su grupo. La frecuencia se obtuvo de las
asistencias en relación con las asambleas, para así determinar el número de
asistentes poco interesados, interesados y muy interesados. Para establecer
quiénes fueron los líderes de las comunidades políticas, se obtuvo la frecuencia de
las asistencias de las asambleas.
16
El grado de participación en las asambleas permite equiparar la importancia
de las asambleas con las asistencias, pues el valor relativo calculado resulta útil
para comparar en relación con la comunidad política potencial de cada localidad,
así como con la asistencia total de las asambleas.

17
CAPÍTULO 1
ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL MUNICIPIO EN MÉXICO

El presente capítulo brinda una breve explicación de la evolución del


municipio en México; e compone de cuatro apartados: el primero comprende el
periodo prehispánico, momento en que la autoridad era el Tlatoani y la institución
era el altepetl; el segundo, la Colonia, cuando la autoridad era el pueblo de indios y
se dio la institución era el cabildo; el tercero, al institucionalizarse el municipio, en el
México independiente, con el cabildo como autoridad; el cuarto, sobre Calimaya. En
los tres periodos se explica cómo estaba distribuido el territorio políticamente.

En este capítulo se puede concluir, en primer lugar, la importancia de


Calimaya en el Estado de México: desde el periodo prehispánico estaba constituido
como altepetl. En la Colonia mantuvo su importancia y se constituyó pueblo
cabecera; en el periodo del México independiente fue cabecera municipal, como
hasta la fecha. Por tal motivo, nunca se vio obligado a pertenecer a otra localidad ni
a aceptar autoridades ajenas a su población. En ese sentido, y por su importancia,
Calimaya siempre ha tenido localidades sujetas: Santa María Nativitas, San Miguel
Chapultepec, San Andrés Ocotlán, San Antonio La Isla Techialoyan, La Concepción
Coatipac, San Bartolomé, San Mateo Mexicaltzingo y San Lorenzo Cuautenco.
Actualmente se mantienen en el municipio la Concepción Coatipac, San Bartolito
Tlaltelolco, San Andrés Ocotlán, San Lorenzo Cuautenco y Santa María Nativitas.
San Diego de la Huerta, San Marcos de la Cruz y Zaragoza de Guadalupe son
localidades que existen actualmente pero que carecen de registros en los bandos
municipales anteriores al siglo XX. Las localidades que se segregaron de Calimaya
fueron San Antonio la Isla, Chapultepec y Mexicaltzingo. Cabe mencionar que
algunas localidades de las referidas fueron cabecera en el periodo prehispánico, por
lo que, al convertirse en pueblos sujetos a Calimaya, buscaron de manera constante
el reconocimiento de su autonomía.

18
Una segunda conclusión es que las localidades de Calimaya siempre han
deseado ser independientes, lograr constituirse como cabecera, por lo que han
estado en constantes conflictos de carácter político, social y cultural.

1.1 Prehispánico (altepetl / Tlatoani)

Los pueblos de indios en el periodo prehispánico tenían una organización


política y territorial definida, con identidad y gobierno propio; el altepetl era la
cabecera, las localidades subordinadas eran los Calpulli y tenían un territorio
diferenciado, conformadas por grupos semindependientes. Éstas eran gobernadas
por un calpolli, seguido el pipiltin y macehualli (Loera, 2006:43).

Gerhard describe a las ciudades como centros urbanos, y a las localidades


dispersas, como asentamientos de tierras para la agricultura, cuidados por los
pobladores, que no eran muchos y vivían cerca de ellos.; el modo de trabajo era la
tierra era comunal y se beneficiaban de lo que se obtenía de ella (Gerard, 1980:
348). En las ciudades se concentraban a la nobleza y los sacerdotes, de ahí su
importancia político-social para las localidades; se construyeron las cabeceras o
centros ceremoniales, los mercados, los templos y las casas que pertenecían a la
nobleza y principales sacerdotes.

La cabecera era el altepetl, liderada por un Tlatoani, gobernante vitalicio con


poder político, judicial, militar y religioso superior a otro funcionario; lograba
convertirse en autoridad de dos maneras: herencia o alianzas matrimoniales; y por
relaciones de lealtad o subordinación (García, 2012:36). Existían don tipos de
localidades en el Calpulli: el Tlatocayotl, conformado por señoríos independientes;
y el Hueytlatocayotl, integrado por más de dos localidades (García, 2012:38).

Entre ellos había correspondencias internas como las alianzas matrimoniales


y la relación de herencia; se trataba de estrategias políticas pacíficas, en tanto
permitían la anexión de los territorios, sin intervenciones militares, y llegar a
acuerdos entre las autoridades. Por otro lado, las relaciones de lealtad o de

19
subordinación fueron estrategias pacíficas y violentas, respectivamente,
promovidas por el principio de asociación personal, que trataba poner en claro los
dos aspectos por los cuales una localidad podía pertenecer a otra.

La primera era por voluntad, donde la localidad en riesgo o vencida aceptaba


una nueva autoridad; el líder de la localidad vencida era tratado bien por parte del
Tlatoani y se asignaba un territorio para establecerse, a sabiendas de que ya
pertenecía a un nuevo altepetl. La segunda, por ometimiento, funcionaba a partir de
subordinar un señorío que por batalla perdía; el líder vencedor repartía su población
y el territorio, medida que no era del todo aceptada por la comunidad (Loera,
2006:42).

La identidad colectiva daba al altepetl y al grupo local la cohesión y tradición


común por medio de las funciones gubernativas, judiciales, rituales y militares que
ejercían los señores y sus linajes (García, 1999: 39), pero mantenían una autonomía
con respecto a la localidad a la que ya rendían tributo o acabaron por unirse.

1.2 Colonia (pueblos de indios/cabildo)

Durante la Colonia el proceso de organización del territorio y de la población


estuvo determinado por dos causas: conglomerar a la población dispersa en las
cabeceras y conocer el territorio y dividirlo para cubrir las necesidades
administrativas y políticas de los españoles.

Para conglomerar a la población dispersa, las autoridades moverlos a las


ciudades donde estaban las cabeceras consideradas más importantes en el periodo
prehispánico; ahí, la población debería aportar con el pago de tributos y trabajo para
las autoridades españolas y para la Iglesia.

La planeación de los pueblos estuvo a cargo del virrey Antonio de Mendoza


(Gerhard, 1977: 349), enfocada a establecer dos tipos de poblaciones: la de
españoles y la de indígenas; su intención era agrupar a la indígena lo más posible,

20
de modo que desaparecieron los altepetl de menor importancia y los Calpulli. En
1550, Luis de Velasco continuó con las congregaciones y las órdenes religiosas se
pudieron expandir con facilidad: contaban con estrategias para fundar las
cabeceras, los pueblos de visita y las iglesias con el propósito de reducir los
territorios y disminuir el poder de los pueblos indígenas, semiindependientes antes
de la conquista.

Se dio el caso, como lo describe Gerhard (1977), de que algunas cabeceras


fueron unidas con el propósito de compartir la parroquia, el mercado y la población.
La división de la tierra destinada a las poblaciones obligadas a migrar a las ciudades
consistió en asignar a cada familia un solar y tierra cultivable, es decir, algo similar
a lo que tuvieron en el Calpulli.

La selección del altepetl radicó en su importancia social y tributaria para el


mundo prehispánico: fueron nombrados cabeceras, los de menor jerarquía dentro
del señorío fueron denominados sujetos. Las tierras que pertenecieron a los Calpulli
fueron repartidas entre los caciques; las de las cabeceras eran trabajadas por la
población, con lo que sustentarían las necesidades de todas las poblaciones
anexadas. Así, las unidades básicas de la división territorial y de la administración
política eran ciudades, villas de españoles, reales de minas, pueblos, haciendas y
ranchos.

Existían otros gobiernos dirigidos por gobernadores u oficiales de república,


quienes se encargaban de dirigir las agrupaciones de indios que vivían dentro de
algunas ciudades y villas de españoles: administraban los bienes económicos de
hasta 3000 habitantes indígenas; eran vigilados por los alcaldes de los
ayuntamientos.

Las autoridades prehispánicas cambiaron de nombre y pasaron a ser


elegidos anualmente; el tlatoani se denominó gobernador, fue reconocido como la
más alta autoridad y era responsable de la recaudación de tributos y la
administración de los bienes y tierras, además, fungía como representante ante el
gobierno virreinal y a la Iglesia. En el siglo XVIII, el pueblo de indios era un lugar

21
con ochenta tributarios unidos o más, con una iglesia consagrada, autoridades
indígenas electas anualmente y una dotación de tierras inalienables (Tanck, 2005:
21-27). Las autoridades de menor jerarquía estaban determinadas por la selección
de los caciques.

Por otro lado, los cargos heredados u ocupados por designación ya no eran
adecuados para la reestructuración política en marcha, por lo que las autoridades
españolas instauraron las figuras del gobernador y el cabildo como instituciones
destinadas a mandar y organizar la recaudación fiscal y la disposición de la fuerza
de trabajo; el cabildo debía estar conformado por alcaldes, regidores y alguaciles,
encargados de impartir justicia, recaudar dinero, administrar bienes públicos y
controlar las localidades subordinadas (García, 1999: 178); además, estaba a cargo
de la organización y financiamiento de las celebraciones religiosas.

El gobernador, por su parte, era el contacto entre las autoridades españolas


y los alcaldes, la más alta autoridad, encargada de la recolección del tributo, la
administración de los bienes y de las tierras comunales, el representante legal de
los pueblos ante las autoridades virreinales y la Iglesia, el encargado de distribuir la
tierra comunal a los tributarios (Tanck, 2005: 27).

Dos posturas explican las causas por las cuales los españoles buscaban
organizar a la población. La primera, de García Castro, define dos etapas para la
reorganización del territorio y del poder: la reorganización de autoridades y territorio
al establecer a los encomenderos y nombrar de cacique; luego, la instauración del
cabildo. Los encomenderos y los gobernantes prehispánicos fueron el lazo político
de dominación indirecta, tenían la responsabilidad de mantener la funcionalidad de
las instituciones de gobierno y del sistema tributario (García, 2012:21); para los
españoles, actuó como un cambio paulatino para mantener las instituciones
indígenas, no del todo desorganizadas, y como un control tributario sobre los
pueblos.

La segunda postura, propuesta por Dorothy Tanck, se enfoca en la


necesidad de concentrar a la gente por tres razones: facilitar la evangelización,

22
hacer más eficaz la recolección del tributo y erradicar las localidades dispersas
(Tanck, 2005: 23-26). Estas explicaciones de Tanck, están enfocadas en lo político
y en lo social, pues si bien al juntar a las poblaciones se necesitaban el territorio y
la población, las autoridades eran elegidas por los españoles. Las poblaciones eran
multiétnicas, tenían costumbres y tradiciones distintas; unificar la religión facilitaría
esa convivencia. Por otro lado, las autoridades serían impuestas y deberían ser
aceptadas por la población: Su autonomía se vería reducida.

Una vez que las autoridades españolas se establecieron en el poder, los


caciques, los encomenderos y el cabildo tuvieron que imponerse poco a poco, todos
buscaban una “centralización de las funciones políticas, tributarias y de liderazgo”
(García, 1999:112) a partir de la asociación territorial donde el encomendero, nuevo
actor dentro de la jerarquía de poder y quien era designado por los españoles, se
convirtió en la autoridad superior del cacique y el encargado de recaudar los tributos,
fuese en especie o como trabajo.

El gobernador, quien antes era el tlatoani, continuó gobernando de manera


local y mantuvo su dominio sobre los indios y los recursos naturales. Ambos
reconocían la jurisdicción del otro, pero los caciques perdieron poder dentro del
dominio de territorio: al encomendero debía de rendir cuentas.

La autonomía de las autoridades indígenas mermaba con la designación de


autoridades por los españoles. Posteriormente, las figuras del encomendero y del
cacique dejaron de funcionar por la corrupción: al no tener un adecuado manejo
fiscal, y por las constantes quejas de los pueblos sujetos ante el mal manejo de los
recursos, dejaron de tener injerencia sobre la población que dominaban.

Las autoridades indígenas tenían a su cargo las funciones del encomendero


y del cacique, eran autoridades electas y no hereditarias (como el cacique) ni
designadas (como el encomendero). El cabildo tenía que renovarse anualmente
mediante elecciones controladas a partir de la organización de los vecinos y
ciudadanos, pues éstos ya tenían obligaciones de votar y ser votados a partir de lo
establecido en la Constitución.

23
La intervención de los vecinos y ciudadanos en las elecciones permitiría
romper con las estructuras del gobierno indígena, aunque la participación de las
comunidades a través de las asambleas fue producto de la herencia prehispánica;
sin embargo, las condiciones en torno a quién podría votar y ser votado fueron
establecidas por las leyes españolas. El gobierno colonial descentralizó la política
de los pueblos de indios a partir del control de las elecciones de las autoridades
(cabildo), de la emisión de reglamentaciones y de la vigilancia de corregidores y
regidores en las localidades (García, 1999: 191).

Con esto se ponía fin a la reorganización política que buscaban los españoles
y se tenía control en las localidades que conformaban el territorio; se logró tener
una iglesia, autoridades electas anualmente y tierras inalienables (Tanck, 2005: 22).

Al ser creadas las cabeceras, las modificaciones en la estructura de poder


propició que al interior se dieran los conflictos entre las localidades y, en algunos
casos, “la búsqueda de autonomía político- territorial era un anhelo en el interior de
los pueblos” (Loera, 2006; 51). Se implicaron cuatro cambios: el social, el
geográfico, el político y el cultural. El detonante de los conflictos, según la autora,
es la política de “congregación” que modificó el panorama.

En el aspecto político se alteraron las condiciones para definir quiénes


gobernarían; si bien los altepetl (muchas cabeceras) contaban con una con
autoridad reconocida, en el momento de la congregación se conformó una cabecera
que contenía varios pueblos, tenía un gobernador y varias autoridades menores,
pero en algunos casos no eran reconocidas por la población. En el aspecto social,
se generó inconformidad por vivir con personas ajenas a las costumbres, a la
religión y las tradiciones, por el pago de tributos forzoso; aunque al estar dispersos
evitaban pagarlos, de cualquier modo resultaba obligado trabajar para la cabecera
o Iglesia. En el aspecto geográfico, la tierra que les pertenecía o que trabajaban fue
repartida a los caciques y gobernadores de los nuevos ayuntamientos. En el aspecto
cultural, las concentraciones de poblaciones eran multiétnicas, por lo que la relación
entre ellas se volvió complicada.

24
1.3 México independiente (municipio/ayuntamiento)

En 1800, la población de la Nueva España era de casi cinco y medio millones


de habitantes, de los cuales 90% se conformaba por habitantes de los pueblos de
indios (Tanck, 2005: XIV). En el periodo del México independiente, la instauración
de la Constitución de Cádiz formalizó al municipio y las funciones del ayuntamiento,
con el fin de terminar con la designación de autoridades oligárquicas y establecer
las características que debía tener un pueblo para ser considerado municipio. Se
consolidaron, además, los requisitos para ser autoridad y para elegir
representantes; las restricciones eran económicas y de género: sólo los varones
mayores de 18 años, casados, o de 25, solteros, podían votar; para ser votados
debían contar con seguridad económica, un trabajo remunerado y una propiedad.

En 1812, los municipios estaban conformados por población y ayuntamiento.


La población estaba determinada por el artículo 310 de la Constitución, en donde la
población de por sí de la localidad, o su comarca, debía constar de mil habitantes
(Cádiz, 1812: 79). El artículo 309 explicaba que el ayuntamiento se formaba por un
alcalde o alcaldes, regidores, procurador síndico y debían ser presididos por el jefe
político (Cádiz, 1812: 78).

Las autoridades del ayuntamiento debían ser electas anualmente, en


comicios vigilados por los regidores y con la participación de los ciudadanos;
quienes fuesen autoridad tendrían que esperar dos años para volver a elegirse en
cualquier otro cargo se especifica en los artículos 312, 313, 316 (Cádiz, 1812: 79-
80). Con la disposición de tener una población necesaria para conformarse como
municipio, “las poblaciones buscaban ser cabecera” (Salinas, 1996: 33); si los
pueblos no contaban con el número de habitantes requeridos, se congregaban para
lograrlo.

Los diputados de Cádiz definieron al ayuntamiento como la autoridad elegida


para gobernar interiormente a los pueblos, considerados como la base de una

25
“nación próspera”. Quienes podían votar debían ser vecinos y quienes podían ser
votados eran considerados ciudadanos; las funciones de los ayuntamientos serían
recaudación de contribuciones, fomento de obras públicas, obras de beneficencia,
salubridad, mantenimiento de la seguridad pública, formación de ordenanzas
municipales, promoción de la economía e innovación de los caudales de los propios
o arbitrios. (Salinas, 1996: 36).

El municipio en el México independiente tuvo varias modificaciones por los


cambios constantes de regímenes políticos y el territorio, así como por los intereses
de grupo o colectividades que se suscitaron en este periodo. La creación y
desaparición de unidades municipales se dio por las relaciones de poder entre los
actores que influían en ellas; Lizcano los divide en tres grupos: las élites políticas
regionales y locales, las comunidades de vecinos, y los gobiernos nacionales y
estatales (Lizcano, 2013: 89).

Los cambios de regímenes fueron: Primer Federalismo (1824-1835);


Segundo Federalismo (1846-1853); Reforma e Imperio (1855-1867); República
Restaurada (1867-1876); Primer Centralismo (1835-1843); Segundo Centralismo
(1843-1846); Tercer Centralismo o Dictadura de Santa Anna (1853-1855); Porfiriato
(1876-1911); Revolución (1911-1929). En estos periodos, los cambios de ideología
y de las estructuras de poder no permitían estabilidad política y social.

Las relaciones entre actores estarían estructuradas por las demarcaciones y


las autoridades involucradas (quién es designado y quién elegido), así como las
funciones que debían desempeñar dentro del territorio. En el ámbito supramunicipal,
el prefecto estaría como autoridad de la prefectura (1825-1861), el partido estaría
dirigido por el subprefecto (1825-1861), y el distrito estaría a cargo del jefe político
(1861-1917). En el ámbito municipal, la demarcación de 1825 a 1835 y de 1846 a
1852 fue la municipalidad y la autoridad, el ayuntamiento; de 1835 a 1846 y de 1853
a 1855 las demarcaciones son la municipalidad con la autoridad del ayuntamiento,

26
y el juzgado de paz2 con la autoridad del juez de paz; de 1852 a 1853, y de 1855 a
1917 la demarcación era la municipalidad y la autoridad el ayuntamiento; el
municipio con la autoridad municipal (1852-1853, 1855-1870) y el ayuntamiento
(1870-1917). De 1917 a la fecha solo existe el ámbito municipal: la demarcación es
el municipio y la autoridad es el ayuntamiento.

En la Constitución de 1824 la relación entre autoridades estaba de la


siguiente manera: el Gobernador se entendería personalmente con los prefectos,
los designaba y autorizaba, de las propuestas de los prefectos, quién debía ser el
subprefecto. Los prefectos se entenderían con los subprefectos; los subprefectos
estarían con los alcaldes de los ayuntamientos y con los tenientes (Lizcano, Díaz,
et al., 2013: 92-93). El prefecto y subprefecto se mantendrían bajo el mando del
gobernador, pero el ayuntamiento estaría subordinado a los prefectos y
subprefectos. Estas autoridades intermedias eran el enlace entre el gobierno local
y el estatal, con la función de controlar a las localidades política y económicamente.

De 1861 a 1917 se suprimieron los partidos y sus autoridades; se creó la


figura del jefe político, encargado de controlar el ámbito municipal; por tanto,
desapareció el poder de tomar decisiones sobre el presupuesto y la administración
de los ayuntamientos.

En el aspecto territorial, las unidades políticas cambiaron constantemente.


De 1825 a 1852, la demarcación fue la “municipalidad o pueblo con ayuntamiento”,
gobernada por el ayuntamiento. De 1852 a 1917 existieron dos demarcaciones, la
municipalidad y el municipio; la diferencia radicaba en el número de habitantes: 40
000 formaban la municipalidad, de 1000 a 2000 integraban el municipio; éste, por
tanto, resultaba de menor jerarquía y precisaba del número de habitantes de la
localidad independiente. Las autoridades del municipio eran el presidente del
ayuntamiento, un regidor y un síndico; las de la municipalidad se definían en función
del número de habitantes.

2
El Juzgado de paz era la demarcación geográfica que contenía a la autoridad máxima denominada juez de paz, la cual tuvo
funciones propias del ayuntamiento. Lizcano afirma que puede considerarse al juzgado de paz y a su autoridad elementos
exclusivos de los gobiernos centralistas decimonónicos (1835-1846 y1853-1855) (Lizcano, Díaz, et al., 2013 83).

27
De 1917 a la actualidad la demarcación ha sido el municipio, con el
ayuntamiento como autoridad, pero con menos integrantes y de su presencia en las
demarcaciones geográficas (Lizcano, Díaz, et al., 2013:95).

Mientras que en los federalismos las localidades tenían la oportunidad de


erigirse como municipio, en los centralismos se suprimieron las localidades, se
mermó su autonomía y su ejercicio democrático en la toma de decisiones. La
población requerida era de 8000 personas (Constitución de 1836), con el juez de
paz como autoridad. A partir de la Constitución de 1917 las autoridades intermedias
desaparecerían y la base de la división territorial y organización política sería el
municipio (Lizcano, Díaz, et al., 2013: 104).

1.4 Evolución municipal en el Estado de México

Durante el Primer Federalismo (1825-1835), las unidades municipales en el


Estado de México fluctuaron entre 81 y 76, pues en 1825 eran 76, 81 en 1827 y 76
en 1831. En el Primer Centralismo (1835-1843) eran 76 (1831,1834 y 1835),
mientras que al fin del periodo se mantuvieron diez. En el Segundo Centralismo
(1843-1846) se trató de mantener las demarcaciones como en el Primer
Federalismo. En el Segundo Federalismo (1846-1853), las unidades municipales
eran entre 81 y 82 (1852 y 1853). En el Tercer Centralismo o Dictadura de Santa
Anna (1853-1855) se inició con 82 unidades municipales y se terminó con cuatro.

En la Reforma e Imperio (1855-1867) fueron 88 unidades municipales; en la


República Restaurada (1867-1876), las unidades municipales se incrementaron de
88 (1867) a 124 (1876). En el Porfiriato (1876-1911), de 124, quedaron 116. En el
periodo de la Revolución (1911-1929) hasta ahora existen 125 unidades
municipales.

En el aspecto supramunicipal, los partidos (1825 y 1861) o distritos (1861-


1917) fueron entre 14 y 16, en los cuales, según Lizcano, se encontraban los grupos
oligarcas regionales que permitieron la permanencia de las referidas demarcaciones

28
prácticamente sin cambios, sólo desaparecieron dos distritos y uno se creó.
(Lizcano, 2013: 106).

En el aspecto municipal se dieron los cambios más significativos,


determinados por las relaciones de poder de las élites políticas y los grupos de
vecinos. En el Primer Federalismo (1825-1835) se dio una nueva división político
territorial: el Estado de México contaba con 79 unidades municipales, 4 prefecturas
o distritos y 15 partidos (Lizcano, 2013: 111). En el Primer Centralismo (1835-1843)
tuvo 76 unidades municipales, 6 prefecturas y 15 partidos: lo interesante en este
periodo fue la creación de los juzgados de paz, superiores en cantidad a las
unidades municipales con ayuntamiento que había al final de la Colonia (Lizcano,
2013: 114). En el Segundo Centralismo (1843-1846) se buscó eliminar a los jueces
de paz y expandir las municipalidades, con lo que se retornó a una organización
político territorial como la del Primer Federalismo (Lizcano, 2013: 115).

El Segundo Federalismo (1846-1853) tuvo 82 unidades municipales, entre


cinco y seis prefecturas, y quince partidos. La República Restaurada (1867-1876)
“es el periodo en el cual se erigieron más unidades municipales con ayuntamiento
que en ningún otro” (Lizcano, 2013: 117): se erigieron 36 unidades municipales, una
se eliminó y otra reapareció; se tiene un registro de 109 unidades municipales y 15
distritos. Lizcano explica que las erecciones en zonas densamente pobladas se
deben a los conflictos suscitados entre las localidades más antiguas, con élites
políticas y comuneros.

1.4 Antecedentes históricos de Calimaya

29
Calimaya es una localidad que forma parte del Valle Matlazinca (zona
integrada por pueblos pluriétnicos) y que en el periodo ´prehispánico era tributaria,
junto con Teotenango y Tepemaxalco (Gerhard, 1986:278), del imperio azteca; era
considerada una de las más relevantes del Valle de Toluca por tener un altepetl, un
Tlatoani y un territorio propio con población matlazinca. Durante la Colonia, su
territorio tenía una superficie aproximada de 520.5 km2: en la actualidad, ocupa una
extensión de 101.19 km2 3.

Durante la Colonia, Calimaya se conservó como una de las localidades más


importantes, por lo que los españoles congregaron otras de menor importancia o
con población dispersa. La historia de este municipio, desde que se conformó como
cabecera, implicó varios conflictos internos con las localidades sujetas. La manera
como distribuyó el territorio de los siglos XVI al XVIII generó problemas con la unión
de los pueblos, pues estos querían el reconocimiento de su autonomía.

Loera (2006) indica que las congregaciones en Calimaya se dieron por su


importancia como centro de recaudación tributaria; en 1559 tenía un total de doce
pueblos sujetos. Las localidades que se congregaron en Calimaya, a partir de las
“Ordenanzas de Congregación” dictadas por el Virrey Luis de Velasco en 1560,
Calimaya y Tepemaxalco se conformaron como cabecera, con una iglesia y pueblos
sujetos, obligados a reconocer a un solo gobernador y a ceder su territorio, vivir en
la cabecera, dejar sus lugares de origen para nivelar los acuerdos tributarios,
trabajar para la cabecera, tributar para el encomendero; se buscaba reducir las
amenazas de violencia entre las localidades.

Como parte de los acuerdos, las autoridades de las localidades sujetas


tendrían derecho de ocupar un puesto en el cabildo, que no fuera el de gobernador,
condicionado a partir de la buena conducta del individuo.

La reorganización de Calimaya quedó conformada por Santa María


(Nativitas), San Miguel Chapultepec, San Andrés (Ocotlán), San Antonio La Isla

3 INAFED (Instituto Nacional para el Federalismo y Desarrollo Municipal) (20016), “Enciclopedia de los Municipios y
delegaciones de México. Calimaya. México, consultado en
[Link]

30
(Techialoyan), La Concepción (Coatipac), San Bartolomé, San Mateo Mexicaltzingo
y San Lorenzo Cuautenco (Loera, 2006; 48-50). En 1580, vino otra reorganización,
donde Calimaya y Tepemaxalco, hicieron una distribución equitativa de los pueblos
sujetos; consideraron como factor principal la organización tributaria, pero el único
que no pagaba a los dos era Mexicaltzingo. Calimaya se organizó con San Antonio
(Otompan, Techialoyan o La Isla), La Concepción Coatipac, San Bartolomé, San
Miguel Chapultepec, San Andrés Ocotlán, Santa María Nativitas, San Mateo
Mexicaltzingo y San Lorenzo Cuautenco. Tepemaxalco se formó con San Francisco
(Putla), Santiago (Cuautenco) y San Lucas (Tepemaxalco). En 1645, Calimaya ya
pertenecían a la jurisdicción en la alcaldía mayor de Tenango del Valle, considerada
cabecera, y las localidades subordinadas a éste fueron nueve pueblos, cuatro
haciendas y siete ranchos (Gerhard, 1986: 280).

Un aspecto importante de Calimaya residen en las relaciones de poder que


formó a lo largo de su historia, cuyos frutos vio cuando fue otorgada la categoría de
villa a la cabecera del municipio, el 28 de septiembre de 1894; desde entonces
adquirió el apellido "Díaz González", en honor a don Prisciliano María. Además, se
formaron grupos dentro de este municipio; el primero es el de la élite (caciques,
encomenderos y el clero regular), situado entre 1560 y 1700 (Loera, 2006:48), a
cargo de hacer funcionar lo encomendado en las “Ordenanzas de congregación” (la
distribución territorial, la evangelización y la administración de los tributos).

El otro grupo es el común de naturales (Loera, 2006: 56), que aparece en los
registros de archivo durante en la segunda mitad del siglo XVIII, unido a la iglesia;
ejercía una relación de poder autoritaria con la población a la que representaban
cuatro tipos de cargos: el cabildo, la mayordomía, los topiles y los cantores; Loera
lo considera un grupo oligarca porque es reducido en el número de integrantes, los
apellidos son similares y rotaban los cargos; su función era tomar decisiones en la
política, recaudar tributos y gobernar en la Cabecera. Los miembros eran
designados por las élites de Calimaya y Tepemaxalco; puesto que los apelativos de
las familias de estos dos municipios no aparecían en los registros de autoridades,
Loera no menciona de manera detallada cuáles eran las familias ni los integrantes.

31
Al plantearse las disposiciones para congregar a las localidades en el
territorio novohispano en siglo XVII, Gerhard afirma que aunque “muchas estancias
fueron abandonadas o trasladadas más cerca de las cabeceras”, al subordinarse
comenzaron con los conflictos de intereses que se intensificaron con los procesos
de segregación que lograron algunas localidades en los siglos XVIII y XIX.

García Castro realiza una descripción de los conflictos; Loera y Salinas trazan
una cronología de los conflictos internos en Calimaya por parte de las localidades
sujetas que buscaban su autonomía. En 1603, se ordenó a Ocotlán y Mexicaltzingo
congregarse en Chapultepec, un año después se incluyó a San Bartolomé (García,
1999: 438). (Hace falta alguna idea que “introduzca” a Chapultepec)

En 1654, San Miguel Chapultepec, San Antonio [Otompan], San Andrés


[Ocotlán] y Santa María Concepción [Atipac] se separaron de Calimaya (García,
1999; 469-470). En 1686, San Antonio La Isla pretendían elegir gobernador y
oficiales de república separados de Chapultepec, porque contaba con más de 100
habitantes, iglesia decente, ministro a quien sustentaban y, además, los de la
cabecera les hacían continuos agravios (referencia). Se les otorgó la licencia, de
modo que La Concepción se quedó como localidad sujeta.

En 1701, se otorgó la licencia para hacer elecciones de gobernador y oficiales


a San Mateo Mexicaltzingo, Santa. María Nativitas Tarimoro, San Andrés Ocotlán,
La Concepción [Coatipac] y Sta. María, por lo cual se deduce que ya eran
autónomos. En 1743, se concedió a Mexicaltzingo separarse de Calimaya para
conformarse como ayuntamiento (García, 1999; 470). En 1849, se reunieron los
habitantes de Santa María Nativitas, San Miguel Chapultepec, San Lorenzo
Cuautenco y San Mateo Mexicaltzingo con el objetivo de formar un nuevo municipio
(Salinas, 1996: 39).

1869 fue el año en que se segregaron Mexicaltzingo y Chapultepec. Los


conflictos en Calimaya en gran parte se debieron a la diferencia cultural entre las
localidades; sus pobladores no se consideraban pertenecientes a Calimaya. De este
municipio se segregaron San Antonio La Isla (1847), Mexicaltzingo (1869),

32
Chapultepec (1869) y Rayón (1869): Salinas marca el suceso como un
debilitamiento del municipio, afectado con gran intensidad por la separación de los
últimos tres.

Finalmente, cabe destacar que el crecimiento económico de Calimaya se fue


consolidando; durante el Porfiriato se incrementó por el aumento de la población,
un cambio en el funcionamiento de la cabecera municipal, un aumento de la
actividad comercial (la arriería) y el desplazamiento temporal de la agricultura como
actividad prioritaria de la economía local.

En 1897 se inauguró el ferrocarril de Toluca a Tenango, que para 1899


recorría veinticuatro kilómetros, pasando por Toluca, Metepec, Mexicaltzingo,
Calimaya y Tenango. La construcción se concedió a la compañía Henkel por el
derecho de teléfono y telégrafo; ello significó que Calimaya estuviera entre los
primeros municipios del estado que contaron con teléfono, telégrafo y luz eléctrica.
El paso del ferrocarril originó grandes cambios para la vida del municipio; la
actividad comercial aumentó considerablemente en la última década del siglo XIX y
en la primera del pasado.

33
CAPÍTULO 2
SEGREGACIÓN DE CHAPULTEPEC (1868-1869)

2.1 Introducción y conclusiones

Este capítulo aborda la segregación de Chapultepec de Calimaya en 1869.


Es fundamental indicar que el proceso, si bien se concluyó en 1869, inició un año
antes con la primera carta dirigida al Congreso para hacerle saber los motivos por
los cuales no deseaban mantenerse como pueblo sujeto a Calimaya.

La primera conclusión de este capítulo es que Chapultepec indicó al


Congreso que contaba con el apoyo de nueve localidades (La Concepción, San
Bartolo, San Andrés, Mexicaltzingo, San Cristóbal, La Madre de Dios, Mesón,
Ateneo y Arancenal) para crear un nuevo municipio. No lo consiguió porque carecía
del apoyo que decía tener (en realidad, sólo era respaldado por una). Además, no
está claro quiénes encabezaron ese primer intento, pues en el documento (AHB,
1868) indican sólo que los vecinos de Chapultepec buscaban separarse, no hubo
solicitud de otra localidad en ese año, por lo que Calimaya no aceptó que se
separaran.

La segunda conclusión se desglosa en tres. Chapultepec logra


independizarse en 1869, en su segundo intento. Existían dos grupos dentro de la
comunidad política de Chapultepec que, además de tener características étnicas y
socioeconómicas dispares, discrepaban en torno a la pertinencia de que
Chapultepec se separara de Calimaya: el minoritario, conformado por mestizos y
criollos, y el mayoritario integradopor indígenas; ambos convocaron a asambleas (la
manera de legitimar el proceso), sin embargo, no fue necesario luchar tanto puesto
que Calimaya aceptó el proceso sin discutir pues tenía, de manera paralela, el
mismo problema con Mexicaltzingo. Debido a que Chapultepec no representaba
una gran pérdida, como sí sucedía con Mexicaltzingo, no hubo oposición para
dejarlos independizarse.

34
El grupo minoritario, dirigido por criollos y mestizos con un poder adquisitivo
relativamente alto, se expresó mediante tres asambleas (una celebrada en 1868;
las otras, al año siguiente), donde evidenció su deseo de crear un nuevo municipio
con el pueblo de Chapultepec como cabecera. El mayoritario, integrado y
encabezado por indígenas con poder adquisitivo bajo, se manifestó a través de
cuatro asambleas, donde expusieron su desacuerdo con la segregación ante la
potencial pérdida de tierras y la obligación de hacerse cargo de los gastos que
implicaría el mantenimiento del nuevo ayuntamiento.

Finalmente, en estas asambleas participó la totalidad de los varones adultos


de la localidad de Chapultepec, lo que indicaría que la extensión de dicha
comunidad política debe catalogarse como de masculina universal.

2.2 Antecedentes históricos de Chapultepec

San Miguel Chapultepec fue una localidad independiente en el periodo


prehispánico, fundado después de la conquista azteca en el valle Matlazinca;
tributaba al imperio azteca (Loera, 2006: 40, 48). En 1560 fue anexada a Calimaya
por decreto de las “Ordenanzas de Congregación” junto con Santa María Nativitas,
San Andrés Ocotlán y San Antonio La Isla (Loera, 2006: 46).

En 1569 se agregaron a la nueva cabecera La Concepción, San Bartolomé,


San Mateo Mexicaltzingo y San Lorenzo Cuautenco. Su función como pueblo sujeto
sería laborar las tierras comunales y tributar al encomendero, es decir, su trabajo
ya no sería para su pueblo, sino para otros: las ganancias serían distribuidas entre
todas las localidades según lo dispusiera la cabecera.

En 1603, San Miguel Chapultepec se quedó con la nomenclatura de pueblo


visita, lo que señala su importancia religiosa en Calimaya. El mismo año se ordenó
a los indios de San [Ocotlán] y San Mateo [Mexicaltzingo] que se congregaran en
San Miguel Chapultepec; queda clara, entonces, también su trascendencia política
en Calimaya. En 1604, se dio la misma instrucción a los indios de San Bartolomé
(García, 1999: 438).

35
Las acciones para separarse de Calimaya se vieron reflejadas en dos
ocasiones: la primera, en 1650 San Miguel Chapultepec, La Concepción [Coatipac]
y San Antonio establecieron un litigio contra su Calimaya porque buscaban elegir
oficiales y gobernador propio (Castro, 1999: 469); y la segunda, en 1654 San Miguel
Chapultepec, San Antonio [Otompan], San Andrés [Ocotlán] y Santa María
Concepción [Atipac] se separaron de la cabecera; y la segunda, en 1868
Chapultepec volvió a iniciar un proceso de segregación de Calimaya.

2.3 Asambleas (1868)

Chapultepec tuvo siete asambleas, tres del grupo criollo-mestizo —a favor de


la segregación— y cuatro del indígena —en contra— (cuadro 2.1). Con respecto a
la primera conclusión, en 1868, la comunidad política de Chapultepec se reunió en
asamblea para solicitar su segregación de Calimaya; asistieron 69 varones de las
localidades de Chapultepec, La concepción, Rancho de San Cristóbal y Rancho
Puerta del Cercado de Atinco.

Sólo fueron 39 asistentes de la localidad de Chapultepec: 27 de la localidad


de la Concepción, un representante del Rancho de San Cristóbal y un
Representante del Rancho Puerta del Cercado de Atinco. La comunidad política de
Chapultepec era de 324 varones mayores de 17 años, quienes, en la asamblea del
20 de septiembre de 1868, representaron el 12% de la comunidad política potencial
total y el 10% de la asistencia total de las asambleas realizadas en Chapultepec
(cuadro 2.1).

En dicha reunión, el “auxiliar y los vecinos de Chapultepec, pueblos y


ranchos” (AHB, 1868: Foja9) solicitaron segregarse de Calimaya y conformarse
como municipio, ya que estaban “convencidos de que el adelanto a prosperidad de
los pueblos a que pertenecemos solamente podrá conseguirse independiendolos
de Calimaya que es actualmente su cabecera” (AHB, 1868: Foja 9).

El primer argumento para solicitar la segregación fue la población, requisito


indispensable para crear un ayuntamiento y que en la Constitución del Estado de

36
México de 1861 determinaba, en el art. 104. del “Capítulo XX. De los ayuntamientos
y Municipales”, que “en todo pueblo que por sí o por su comarca, tuviere cuatro mil
habitantes, habrá ayuntamiento”; en la petición argumentaron, sobre las localidades
involucradas, que el “Pueblo de Chapultepec tenía 1280 habitantes, Mexicaltzingo
1300, la Concepción 843, San Andrés 127 y los ranchos presentados reúnen 274“,
en total serían 3824 habitantes: la cifra estaba modificada. Tan solo la población de
Chapultepec era de 1176 habitantes en 1871, como se muestra en el cuadro 2.2.

Cuadro 2.24

Chapultepec: población por grupos de edad (1871 y 1878)

5-18 18-30 30-50 50-70 > 70


1-5 años >17 años Total
años años años años años
Año Abs. % Abs. % Abs. % Abs. % Abs. % Abs. % Abs. % %** Abs. %
Total 205 17 248 21 293 25 239 20 149 13 42 4 600 51 51 1176 100
1871 Hombres 117 10 137 12 170 14 119 10 31 3 4 0 324 56 28 578 49
Mujeres* 88 7 111 9 123 10 120 10 118 10 38 3 276 46 23 598 51
Total 237 20 339 29 253 21 267 23 66 6 22 2 468 40 40 1184 100
1878 Hombres 115 10 170 14 113 10 123 10 34 3 10 1 280 60 24 565 48
Mujeres* 122 10 169 14 140 12 144 12 32 3 12 1 188 40 16 619 52

Eran necesarios 4000 habitantes y, como no eran suficientes, solicitaron la


revisión del Congreso, con fundamento en el artículo 105 de la Constitución: “Lo
habrá también en las cabeceras de los partidos judiciales aunque no cuenten cuatro
mil habitantes, y en los demás lugares en que el Congreso juzgare conveniente
establecerlo por aporcsimarse (sic) al número espresado (sic) el de sus habitantes,
o por otras justas causas.” (Const., 1861; 125).

(…) en virtud de las facultades que le conceden en los artículos 104 y 105
de la referida Constitución se sirva decretar por las razones que
brevemente vamos a indicar la creación de la Municipalidad de
Chapultepec que deberá componerse de los pueblos de Chapultepec, S.
Bartolo, la Concepción, S. Andrés, Mexicaltzingo y de los ranchos de S.
Cristóbal la Madre de Dios, Meson, el Creado de Ateneo, Arancenal (AHB,
1868: foja 9).

4Fuente: Miño, 1998: 220,257.


Notas:*Con respecto a las mujeres, los grupos de edad considerados son los siguientes: 1-5, 5-15, 15-25, 25-40, 40-60,
mayores de 60 y mayores de 24 años. **Todos los porcentajes de la segunda columna se calcularon en relación con el total
de la población.

37
El segundo argumento expuesto en esta asamblea es la distancia entre las
localidades de su cabecera, pues estaban convencidos de que la atención
posiblemente era inadecuada por la lejanía: “es grave y perjudicial en extremo no
tanto a nuestros intereses, como a la buena administración pública que sufre atrasos
de consideración” (AHB, 1868: foja 9).

(…) el pueblo más lejano de Chapultepec que es el de S. Andrés sólo dista


200 varas, esto es menos de media legua mientras que distan mucho de
Calimaya , siendo la distancia entre este último pinto a Chapultepec de mas
de dos leguas. (AHB, 1868: foja 9)

Consideraban, entonces, que no era necesaria la intervención de las


autoridades de Calimaya para ejercer un control político y económico sobre ellos.
Aduciendo lo establecido en el referido artículo 105 de la Constitución Estatal (una
“razón justa”), esta comunidad esgrimía su capacidad de autoadministración “en
cuanto a nuestros gastos tenemos lo suficiente para cubrirlos y aun contamos con
un excedente con que dar impulso al ramo de la (construcción) pública fomentando
las escuelas que hoy tenemos establecidas” (AHB, 1868: foja 9).

Sin embargo, no explicaron de dónde saldría el dinero, ni los planes de


construcción de servicios públicos; la Constitución del Estado de México de 1861,
en el art. 185 del “Capítulo XXXII. De la Instrucción Pública”, establecía que “en
cada municipalidad habrá a lo menos una escuela de primeras letras para niños y
otra para niñas, en que se enseñará a leer, escribir, las cuatro primeras reglas de
aritmética y el catecismo público”.

El tercer argumento fue el social, en el cual manifestaron por qué Calimaya


no se vería perjudicado al dejar a estas localidades independientes, pues “tiene un
gran número de pueblos y mayor extensión territorial que las demás del distrito de
Tenango” (AHB, 1868: foja 10). El grupo criollo-mestizo buscaba, mediante la
segregación, “obtener el engrandecimiento y prosperidad” (AHB, 1868: foja 10). Si
bien las autoridades permitían que poblaciones con un número menor de habitantes

38
al requerido se segregara, tenían que demostrar su estabilidad económica para
mantenerse.

En contraparte, la oposición representada por las localidades de


Mexicaltzingo, San Bartolito y San Andrés se manifestó en contra a la solicitud del
“auxiliar y los vecinos de Chapultepec, pueblos y ranchos” (AHB, 1868: Foja9), por
lo que se dirigieron al Congreso del Estado para manifestar que no había relación
con la comunidad política de Chapultepec. Los alegatos de la comunidad política de
San Bartolito fueron:

(…) de Chapultepec hasta impedirnos entrar a misa a su templo, y como


hemos de querer que nos gobiernen irritándose de que tengamos auxiliar
propio, y que nos tiranicen hasta en el culto” (AHB, 1868: foja 13).

La comunidad política de San Andrés argumentó:

(…) pues si bien es cierto que el C. Deciderio Cortes con otros vecinos de
Chapultepec vinieron a vernos, para que firmásemos el escrito que iban a
elevar a la Legislatura también es cierto que nosotros nos negamos a ello, y
si han puesto nombres de los vecinos de este pueblo son falsos pues no a
habido uno que haya firmado ese escrito (AHB, 1868: foja 14).

Otro actor que estaba en contra era Calimaya; el seis de octubre de 1868,
su cabildo nombró una “comisión especial” para evaluar los argumentos de
Chapultepec que resolvió lo siguiente: primero, “no es conveniente se erija aquella
Municipalidad porque le es nociva la erección a los pueblos referidos y perjudicial a
esta Municipalidad” (AHB, 1868: foja 18); segundo, consideraron incongruentes los
argumentos expuestos por Chapultepec en cuanto a la población, los recursos
económicos y la relación de los habitantes de las localidades; tercero, Chapultepec
carecía de los recursos suficientes para mantener los gastos que representaba un
municipio:

(…) la comisión ignora el motivo por que no se remitió con el expediente el


presupuesto o cálculo que mareado con el sumaria tres dicen las peticiones
que adjuntarán a su escrito, pero no obstante eso puede asegurar que solo
cuentan los de Chapultepec con once pesos que reciben de censo anual de
los señores Gómez como adjudicatorios y con trece pesos que importa al
censo de los terrenos del pueblo que se repartieron y adjudicaron a los
vecinos (AHB, 1868: foja 18);

39
El cuarto argumento, referente a las cifras de población que Chapultepec
demostraba, las autoridades de Calimaya determinaron que “exajeran el de cada
pueblo”, y sobre los ranchos, que “las cuadrillas que traen para trabajar en
temporadas” (AHB, 1868: foja 18) y “hay que advertir, que Mateo Mareon que firma
por el de la Madre de Dios es un simple mayordomo y natural de Chapultepec”. Fue
evidente la existencia de un grupo oligarca que buscaba quedarse con las tierras
comunales para el enajenamiento del usufructo, renta y venta de los terrenos:

Se dice que el C. Desiderio Cortés y algún otro especulador pretenden


adjudicarse el llano pastal y la laguna que hasta hoy han sido de uso común
y tienen la esperanza de hacer que se adjudiquen los terrenos comunes y
ejidos de San Andrés y Mexicaltzingo, para hacerse así de fondos pero
entracen por obtener la categoría de Municipalidad (AHB, 1868: foja 18).

Si el grupo criollo-mestizo lograra quedarse con las tierras comunales, las


localidades no podrían sostener los gastos públicos. Por ejemplo, el uso del “prado
de Mexicaltzingo” (AHB, 1868: foja 18), el cual se empleaba para el uso exclusivo
de la población y para mantener a un alumno del Instituto Científico y Literario,
Gregorio Rodrigo de la Garza.

Los aliados del grupo criollo-mestizo fueron el jefe político J. M. Castro y la


localidad de La Concepción; el primero fue un actor que manifestó, en una carta del
10 de junio de 1869, su apoyo a la segregación de Chapultepec; la lógica indicaba
que si el jefe político estaba a favor de la separación, el Congreso y el Gobernador
aceptarían la solicitud:

Calimaya de que depende Chapultepec y los demás pueblos que pretenden


erigirse en Municipalidad tienen una considerable extensión y para el mayor
desarrollo de las fuentes de riqueza y la administración interior de los Pueblos
juzgo que sería conveniente la creación de la nueva Municipalidad que se
trata de formar.

Sabiendo que mientras más se multiplique el poder municipal se fortalece y


en ese sentido siempre es conveniente que teniendo elementos se crean
nuevas Municipalidades como a Chapultepec no le faltan esta Jefatura cree
que esa nueva entidad si se formará sería provechosa a los intereses del
Distrito. (AHB, 1869: foja 7).

El segundo se mantuvo como aliado en las dos primeras asambleas de este


grupo, firmando a favor de crear una nueva municipalidad, o municipio en dado

40
caso. La segunda sesión de la comunidad política de Chapultepec corresponde a la
primera asamblea celebrada del grupo indígena que se oponía a la segregación;
asistieron 51 integrantes de la comunidad política de Chapultepec, que
corresponden al 16% de la comunidad política potencial total y al 13% de la
asistencia total de las asambleas.

Los alegatos de este sector abarcan lo social y y lo económico. El argumento


económico alude a la incapacidad del pueblo de mantener los gastos que implicaba
un municipio, pues se mantenía del usufructo de las tierras comunales, que al
momento de erigirse como municipio Chapultepec perdería, en tanto implicaría una
privatización para la conveniencia del grupo criollo-mestizo:

Hoy que hemos sabido que el único fondo en que se piensa que el producto
de la adjudicación de los terrenos de comunidades nos oponemos con toda
energía por que nos persuadimos desde luego, de que el objeto es que
enriquezcan dos o tres individuos que trabajan por su cuenta propia y con la
mira de adjudicarse los terrenos y satisfacer la ambición de asaltar los
puestos Municipales (AHB, 1868: foja 24).

Lo social se da cuando los asistentes a esta reunión se autodenominan


pobres, expresión de un sentimiento de inferioridad ante el grupo criollo-mestizo,
que en las sesiones se llaman vecinos a sí mismos. El sector indígena enfatiza su
estatus socioeconómico como fundamento de su defensa de las tierras comunales
y, en consecuencia, de su disconformidad con la segregación. No obstante,
tampoco querían congregarse en Mexicaltzingo: dejaron clara la división entre las
localidades debido a las relaciones sociales fracturadas por los conflictos entre ellas.

En consecuencia para nosotros los pobres es una desgracia la erección


porque se nos arrebatan unos terrenos en que mantenemos nuestros
animales y donde obtenemos un grande () para nuestra (…).

(…)

Si hubiera otros fondos que no fueran los terrenos de comunidad ni los (…) o
pensionales (personales) contrariamos gustosos porque tenemos deseo de
que se engrandezca y prospere nuestro pueblo; pero como estamos seguros
de que se trata de demostrar ruinas que es indiferente a los riquillos que
quieren ser dueños de los terrenos y fungir de autoridades.

(…)

41
Otro si decimos que al ir a firmar este censo, hacemos sabido que los vecinos
de Mexicaltzingo solicitan erigir a su pueblo en Municipio; y como podría
suceder que con este motivo se nos quisiese agregar a ese pueblo nos vemos
en el caso de suplicar a V. L. nos deje por ahora en el estado en que estamos,
perteneciendo a Calimaya; porque nos dividen grandes odios (…) (AHB,
1868: foja 24)

2.4 Asambleas (1869)

Al año siguiente, el 25 de septiembre de 1869, en la primera asamblea se reunió


el grupo criollo-mestizoy pidió su segregación junto con diez localidades, las mismas con
que buscaba separarse en 1868.

A esta segunda asamblea asistieron 44 personas de la comunidad política


potencial de Chapultepec, es decir, el 14% de la comunidad política potencial total y el
11% de la asistencia total de las asambleas registradas. Si bien aumentó la asistencia de
Chapultepec, aún implicaba un porcentaje bajo en relación con la comunidad política
potencial.

La primera diferencia entre esta asamblea y la primera residen en el aumento de


asistentes a 44 de la comunidad política de Chapultepec y 25 de la comunidad política
de La Concepción. Las peticiones anteriores las mantuvieron por tanto seguían en el
punto de solicitar la segregación a partir de los artículos 104 y 105 de la Constitución
Estatal porque no tenían la población de 4000 habitantes.

(…) que esos pueblos no quieran vivir a nuestro lado contamos con nosotros
mismos con bastantes elementos para independizarnos como lo justifica el
documento que tenemos el honor de adjuntar y el artículo 105 de la constitución
deja a nuestra soberanía bastante latitud para concedernos la gracia que
rendidamente pedimos, púes en el se ve que el H. Congreso puede decretar la
reacción de Municipalidad donde juzgue cuidadosamente establecerlas, por
apariencias (AHB, 1869: foja 2)

Los argumentos políticos estaban relacionados con el conflicto que tenían


en contra de Mexicaltzingo y Calimaya, localidad y cabecera, respectivamente.
Se manifestaron en oposición a la constitución de Chapultepec como
municipalidad porque su población era menor, porque no lo consideraban un
pueblo que pudiera progresar administrativamente y porque si lograba su
separación perjudicaría a las poblaciones cercanas.

42
Según el grupo criollo-mestizo, estas localidades manipularon a otras para
que también se manifestaran en contra de la segregación, y así perdieran sus
aliados en esta situación:

(…) se han visto en la necesidad de cumplir con la consigna que habían recibido de
manifestar desertando por la creación de la nueva Municipalidad de Chapultepec y
esa es otra arena poderosa de que ha podido disponer el Ayuntamiento de Calimaya
contra nosotros, sin comprender no que V.H ajena de tan indignas pequeñeces no
quieran en tan estrecho círculo sino que sus tendencias son buscar de todos los
modos posibles la felicidad de los pueblos que les están encomendados (AHB,
1869: foja 2).

El grupo indígena, conformado por “El C. Cipriano Wenseslao Auxiliar del pueblo
de Chapultepec y demás vecinos” (AHB, 1869: foja 35), se reunieron el 29 de septiembre
de 1869 con 132 asistentes de la comunidad política (41% de la comunidad política
potencial total y 33% de la asistencia total) para expresar su descontento hacia el
Congreso del Estado por permitir que el grupo criollo-mestizo continuara con el proceso
de separación y creación del nuevo municipio; pusieron de manifiesto que los gastos
inmediatos de la municipalidad no podrían ser solventados a menos que se privatizaran
las tierras comunales de las que el pueblo se mantenía:

De mil modos hemos procurado manifestar nuestra oposición a ese acto que hunde
en la desgracia a todos los vecinos pobres de este pueblo, y no hemos conseguido
que se nos atienda.

(…)

Ese pueblo no tiene elementos para sostener su categoría. Las tres cuartas partes
de la población se oponen a la expediciones del Decreto por que ven, que se trata
de arrebatarles los llanos de comunidad para adjudicarlos a D. Derciderio Cortés y
a dos o tres codiciosos, con perjuicio de la clase menesterosa que no tiene con que
mantener sus animales, ni un palmo de terreno pastal (AHB, 1869: foja 35).

Destaca que es en esta asamblea donde el grupo indígena expone que las firmas
del sector criollo-mestizo, respecto a que todos estaban de acuerdo con el proceso de
separación, no son legítimas; en consecuencia, propone al jefe político que convoque a
una reunión con todos los involucrados en el conflicto “que valdrá nuestra voz, porque
representa las necesidades y derechos del pueblo débil y miserable” (AHB, 1869: foja
35), para que así se efectuara una discusión y se demostrara que la mayoría de la
comunidad política estaba en contra de la creación del municipio

(…) Va. L. disponer, que el C. Jefe Político de Tenango convocarse al Pueblo y


levantará una acta, para que se expresara la voluntad de los vecinos y entonces se
persuadirían todos no solo de que son autógrafas nuestras firmas, sino de que la

43
pretensión del Municipio es solo obra de D. Deciderio Cortés y de otros ricos, que
tienen la ambición y fatuidad de ser Municipales y la codicia de adjudicarse los
terrenos (AHB, 1869: foja 35).

Otro conflicto expresado se vincula co las autoridades auxiliares de Chapultepec;


Cristóbal Alarcón, “propietario auxiliar del Pueblo de Chapultepec” (AHB, 1869: foja 35),
apoyaba al grupo criollo-mestizo; Cipriano Wenseslao, “Auxiliar del pueblo de
Chapultepec y demás vecinos” (AHB, 1869: foja 35), respaldaba al grupo indígena.

En la sesión del cuatro de octubre de 1869, el grupo criollo-mestizo realizó su


última asamblea con 119 participantes: 37% de la comunidad política potencial y 30% de
la asistencia total de las asambleas. La concurrencia de la comunidad política potencial
aumentó 23% con respecto a la última reunión celebrada por este grupo, con lo que se
puede deducir la importancia de la asamblea para demostrar que constituyen la mayoría:
las familias oligarcas aportaron más participantes al llevar por primera vez a sus
parientes.

En esta asamblea el auxiliar expuso la división interna en Chapultepec:

Cristóbal Alarcón propietario auxiliar del Pueblo de Chapultepec ante V. H. con el


respeto que corresponde expongo que ha llegado a mis noticias que mi suplente el
C. Wenseslao Cipriano influenciado por dos o tres díscolos que siempre han querido
dominar a los vecinos todos de mi Pueblo se ha presentado a V. H. suplicándole
que impida la sanción del Decreto de esa H. Legislatura que eleva al Pueblo de
Chapultepec al rango de Municipio. (AHB, 1869: foja 38)

(…)

Asistiendo hace muy pocos días a las secciones del H. Congreso oímos que se de
lectura al escrito a que nos hemos referido y por ese mismo (…) Sñr, elevamos de
nuevo nuestra débil voz hasta V.L. suplicamos rendidamente se sirva pesar en su
recto ánimo las causas que han terminado la petición del C. Auxiliar suplente y que
estimando en lo que valen se sirva votar erección de Municipio del Pueblo de
Chapultepec dándole con esto nueva vida obligando para siempre con tal medida la
inmensa gratitud de los vecinos (AHB, 1869: foja 39)

La reunión aludida por el grupo criollo-mestizo, donde el Congreso determinó dar


seguimiento a la solicitud, se llevó a cabo el 24 de septiembre de 1869; la comisión
manifestó, con respecto a lo perjudicial que sería que Chapultepec se separara de
Calimaya, lo siguiente:

El pueblo de Chapultepec pretendió (…) el año pasado erigirse en municipalidad


con los de Mexicaltzingo, Sn, Bartolo y otros que solicitan en la solicitud. Tan pronto
como esos pueblos supieron la pretención de Chapultepec han ocurrido
oponiéndose a ella, el ayuntamiento de Calimaya; todos (ilegible) (…) estos constan

44
en el expediente que tiene a la vista la comisión, así como la solicitud de algunos
vecinos (..) mismos Chapultepec para que no se lleve a efecto la erección de esa
municipalidad.

(…)

La comisión creyó también conveniente para la paz de esos pueblos, después de


los disgustos y entre ellos e ha remitido con notoria de la formación de la
municipalidad de Chapultepec la formarían de otros municipio con esto que el
pueblo de Chapultepec que tiene también los elementos propios y capaces
documento bajo una nueva administración (…) Por cuya razón la comisión presento
a N.L. el siguiente proyecto a decreto (AHB, 1869: foja 42).

En apariencia, Chapultepec estaba presionando a las poblaciones para


ponerlos en contra de Calimaya, pero las localidades sujetas estaban
inconformes con pertenecer a Chapultepec.

En respuesta, el grupo indígena se reunió el 5 de octubre de 1869 con


156 asistentes (48% de la comunidad política potencial total, 39% de las
asistencias totales), para exponer al Gobernador que el decreto por aprobar iba
en contra de la mayoría, mientras una minoría se vería favorecida con los
cambios que traería dicha aprobación.

Ese decreto es la ruina de los vecinos de Chapultepec porque el proyecto del C.


Deciderio Cortes y demás riquillos es formar los fondos con la adjudicación de los
llanos de comunidad en donde nosotros mantenemos nuestros bueyes y demás
animales. Ellos pretenden ser los adjudicatarios, para enriquecer más y satisfacer
su acumulación siendo lo municipales (AHB, 1869: foja 42).

La unión del sector indígena pretendía ejercer presión en las autoridades estatales
para que no permitieran la segregación, pues era promovida por una élite política,
interesada sólo en enriquecerse con los recursos que podrían extraerse de las tierras
comunales, las rentas y el pago de impuestos de los habitantes.

La última sesión de la comunidad política de Chapultepec y del grupo indígena fue


el 7 de octubre de 1869, en la cual “El C. Cipriano Wenseslao Auxiliar de Chapultepec y
demás vecinos” enviaron al jefe político una carta para que considerara la posición de
este grupo sobre no crear el municipio; en ella agredecían la atención de esta autoridad
para visitarlos y escuchar los argumentos, “tuvo a bien en (obsequir) de la tranquilidad
pública, hacer una visita a nuestro pueblo” (AHB, 1869: foja 52)-, manifestaron su
confianza en que él les ayudaría para que no se aprobara el decreto de erección.

45
En esta carta resultan más concretos los argumentos que a lo largo del proceso
se manifestaron: la falta de recursos económicos para mantener la municipalidad, la
oposición de la mayoría del pueblo; la pérdida de los terrenos comunales; la oligarquía
como grupo minoritario que busca la separación; el presupuesto exagerado (por ejemplo,
19 pesos para el sueldo de un secretario, 3 para el alcalde de la cárcel); la carencia de
cárcel propia para el municipio; y la falsa identidad de los asistentes a las asambleas
realizadas por el grupo criollo-mestizo.

Rogamos a v. que el informe sea violento, porque son poderosas las influencias que
ha puesto en juego Cortés y tememos que se vote el decreto mientras gestionamos
ante v.

Tenemos necesidad de agregar, que hemos visto la solicitud de los secuaces de


Cortés y hemos visto la falsedad con que para aparentar mayoría, han recogido
firmar de vecinos de la Concepción, del Rancho de San Cristóbal, del rancho de la
Puerta, de gañanes de Ateneo y de otros puntos a cuyos individuos hacen figurar
como vecinos de Chapultepec; pero como V. ha conocido la voluntad de la mayoría,
solo quisiéramos que después del informe, v. tuviera a bien persuadirle de aquella
falsedad para que se castigara a los falsarios y no se atrevan a engañar a las
autoridades(AHB, 1869: foja 52).

Las estrategias para concretar dar solución al conflicto se concentran en dos: las
asambleasy la resolución del Congreso, que atendió a las solicitudes del grupo criollo-
mestizo de Chapultepec, Mexicaltzingo y Calimaya; este último perdió dos localidades y
el territorio que las comprendían, pero accedió a aprobarlo para terminar con el conflicto.

El pueblo de Chapultepec pretendió (…) el año pasado erigirse en municipalidad


con los de Mexicaltzingo, Sn, Bartolo y otros que solicitan en la solicitud. Tan pronto
como esos pueblos supieron la pretención de Chapultepec han ocurrido
oponiéndose a ella, el ayuntamiento de Calimaya; todos (..) (…) estos constan en el
expediente que tiene a la vista la comisión, así como la solicitud de algunos vecinos
(..) mismos Chapultepec para que no se lleve a efecto la erección de esa
municipalidad.

En el mismo expediente como también el medido que hace a V.L. el pueblo de


Mexicaltzingo para que se le erija en municipio su presenta los justificantes que
acreditan tener todos los elementos necesarios para proverse a la vida política para
la misma municipalidad de Calimaya a que preste nuevo dicho pueblo, esta
conformó en la separación para que en nuestra (…) aquellos (vecinos ) aptitud para
gobernar por si solos, y confiera que tienen elementos para formar un buen
municipio.

La comisión creyó también conveniente para la paz de esos pueblos, después de


los disgustos y entre ellos e ha remitido con notoria de la formación de la
municipalidad de Chapultepec la formarían de otros municipio con esto que el
pueblo de Chapultepec que tiene también los elementos propios y capaces
documento bajo una nueva administración (…) Por cuya razón la comisión presento
a N.L. el siguiente proyecto a decreto (AHB, 1869: foja 42).

46
Chapultepec se separó de Calimaya el 7 de octubre de 1869; el Decreto No. 140
donde El Congreso del Estado de México dictaminó: “Artículo 2°= se erige en Municipio
el pueblo de Chapultepec de la misma Municipalidad” (AHB, 1869, foja 46).

Por otro lado, la participación de ambos grupos resultó concluyente para


determinar la importancia de tomar decisiones y quiénes participaban en identificar las
élites políticas y los líderes de cada grupo, pues si bien ambos sectores de la comunidad
política argumentaban ser la mayoría, también se identificó a quienes acudieron a ambas
asambleas.

La convocatoria a las asambleas y la respectiva asistencia resulta indicio de un


ejercicio democrático entre las localidades, que databa del periodo prehispánico. Cabe
mencionar, sin embargo, que se carece de un registro donde se consignaran limitaciones
para asistir a las asambleas por edad, género o por no pertenecer a los grupos criollo-
mestizo o indígena, según el caso.

Sobre el grado de participación de los grupos criollo-mestizo e indígena, este


último contradijo el argumento del primero al decir que era la mayoría, y se demostró que
era el grupo indígena mayor que le grupo criollo-mestizo. Con esto también se determina
que la minoría ganó sobre la mayoría y que esto no es democrático, Pues los intereses
de la mayoría no fueron escuchados por las autoridades: los de la minoría se
contrapusieron a los de la población de Chapultepec.

La frecuencia de las asistencias se clasifican en tres grupos: “poco interesados”,


aquellas personas que solo fueron en una ocasión a las reuniones de su grupo;
“interesados”, quienes fueron en dos ocasiones; “muy interesados”, que asistieron tres
veces a las reuniones del grupo criollo-mestizo y 3 o 4 al indígena.

47
Cuadro 2.35
Chapultepec: grado de participación

Asistencias Grupo criollo-mestizo Grupo indígena AyB


Total 147 45%* 36%** 100%*** 273 85%* 68%** 100%*** 403 125%* 100%**
1 106 33% 26% 72% 133 41% 33% 49% 216 67% 54%
2 27 8% 7% 18% 67 21% 17% 25% 93 29% 23%
3 14 4% 3% 10% 57 18% 14% 21% 74 23% 18%
4 0 0 0 0 16 5% 4% 6% 20 6% 5%

Se registraron 403 asistencias en total: sobrepasa el número de 370 de varones


mayores de 17 años que representan a la comunidad política potencial; en consecuencia,
se dividieron las asambleas por grupo, así, se tiene un máximo de cuatro asistencias, de
las cuales el grupo criollo-mestizo cuenta con un máximo de tres, y el indígena, cuatro.

El grupo criollo-mestizo tuvo 147 asistencias: 106 de una sola ocasión (clasificadas
como de los “poco interesados”, 33% con respecto a la comunidad política potencial y
26% con respecto a la asistencia total), de los que 81 se presentaron en la tercera
asamblea, de modo que la mayor participación fue de “poco interesados”; la primera
asamblea contó con 18 “poco interesados” y la segunda, con 7 en la categoría referida.
El grupo indígena tuvo 133 asistentes “poco interesados” (41% con respecto a la
comunidad política potencial, y 33% de la asistencia total) de los cuales 52 asistieron a
la cuarta asamblea, 38 a la tercera, 35 la segunda y 8 a la primera.

Los asistentes “interesados”6 del grupo criollo-mestizo fueron 27, es decir, el 8%


de la comunidad política potencial y 7 % de la asistencia total; de ellos, 20 estuvieron en
la segunda y tercera asambleas; cuatro asistentes en la primera y tercera; y tres en la
primera y segunda. El grupo indígena tuvo 67 asistentes “interesados”, lo cual representa
21% con respecto a la comunidad política potencial y 17% a la asistencia total; Ellos
acudieron con mayor frecuencia a la segunda y tercera asambleas, como se muestra en
los cuadros 2.4 y 2.5.

5
Fuente: elaboración propia a partir del cuadro 2.1.
* Porcentaje de los asistentes que fueron a las asambleas en relación con la comunidad política potencial.
**Porcentaje de los asistentes que fueron a las asambleas en relación con la asistencia total (403).
***Porcentaje de los asistentes en relación con la asistencia total de su grupo.

6
Se consideran “interesados” porque fueron a todas las asambleas convocadas.

48
Cuadro 2.4
Chapultepec: frecuencia de asistencia: grupo criollo-mestizo

Asambleas
Asistencias Total
1ª 2a 3a
Total 39 44 119 147
1 18 7 81 106
3
2 4 4 27
20
3 14 14

Cuadro 2.5
Chapultepec: frecuencia de asistencia: grupo indígena

Asambleas
Asistencias Total
1ª 2a 3a 4a
Total 51 132 156 163 273
1 8 35 38 52 133
1
5 5
1 1
2 67
16
15 15
29
7
5 5
3 57
8 8
37
4 16 16

49
Los asistentes “muy interesados” del grupo criollo-mestizo fueron 14, es decir, 4%
con respecto a la comunidad política potencial y 3% con respecto a la asistencia total.
Pueden considerarse líderes los 14 “muy interesados”, en tanto propiciaron la
segregación: José Alarcón, Julián Álvarez, Jesús Bernal, Desiderio Cortés, Plutarco
Diego, Francisco Flores, Antonio Garduño, Ignacio Garduño, Manuel López, Matías
López, Felipe Meza, Mauricio Meza, Agustín de Nava, Matías Negrete.

En el caso del grupo indígena, 73 resultan “muy interesados” son 57 y fueron a 3


sesiones (18% respecto a la comunidad política potencial y 14% en cuanto a la asistencia
total); 16 estuvieron en las cuatro sesiones, es decir, 5% con respecto a la comunidad
política potencial y 4%, a la asistencia total.

Los 16 asistentes que estuvieron en las cuatro asambleas realizadas por este
grupo, los líderes (cuadro 2.5), fueron: Luis Agustín, José María Benito, Francisco
Bobadilla, Luis Bobadilla, Carlos Delgado, Pascual Encarnación, Felipe Flores, Gabino
Galicia, Leonardo Isabel, Pedro de Jesús, Francisco Jiménez, Antonio Martínez,
Francisco Ortiz, Agustín Regino, Justo Serrano, Francisco Talavera (cuadro 2.1).

Hubo 20 asistentes a las asambleas de ambos grupos: Agustín de Nava fue un


líder del criollo-mestizo que asistió a una asamblea del grupo contrario; Antonio Bernabé,
Jesús Montes de Oca y León Reyes son los líderes del sector indígena que asistieron a
una de las 3 asambleas realizadas por el criollo-mestizo; los 16 restantes son los líderes
del grupo indígena antes mencionados (cuadro 2.1).

50
Cuadro 2.1
Chapultepec: asistentes a todas las asambleas

Grupo criollo-mestizo Grupo indígena


Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Abad, Antonio 0 x 1 1
Abundio, Mariano x 1 x 1 2
Afortunato, Calixto 0 x X x 3 3
Agustín, Luis 0 x x X x 4 4
Alarcón, Crisoncian x 1 0 1
Alarcón, Cristóbal x x 2 0 2
Alarcón, Encarnación x x 2 0 2
Alarcón, José x x x 3 0 3
Alarcón, Mateo x x 2 0 2
Alcántara, Juan 0 x X x 3 3
Alegría, Felipe x 1 0 1
Alegría, Guadalupe x 1 0 1
Alegría, Santos x 1 0 1
Alejo, José 0 x x X 3 3
Almaraz, Pedro 0 x X 2 2
Álvarez, Julián x x x 3 0 3
Amoliono José 0 x X 2 2
Anastacio, José 0 X x 2 2
Anastacio, Vicente 0 x 1 1
Andrés 0 X 1 1
Andrés, José 0 x 1 1

51
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Andrés, José 0 x X x 3 3
Andrés, José 0 x 1 1
Ángeles, Ignacio x 1 0 1
Aperlunato, Calixto 0 x 1 1
Aragón, Nicolás 0 X x 2 2
Arias, José 0 x X x 3 3
Arias, Mauricio 0 x X x 3 3
Arias, Pedro 0 X x 2 2
Arias, Saturnino 0 X x 2 2
Arides[Ariceo], José x 1 0 1
Ávila ,José María x x 2 0 2
Ávila, Gregorio x 1 0 1
Ávila, Lauro x 1 0 1
Ayala, Guadalupe 0 x X x 3 3
Ayala, Lucio 0 x X x 3 3
Barona, Antonio x 1 0 1
Barona, Cirilo x 1 0 1
Bartolo, José 0 x 1 1
Becerril, José x x 2 0 2
Benancio, Pascual 0 x 1 1
Benito, José María 0 x x X x 4 4
Bernabé, Antonio x 1 x X x 3 4
Bernal, Jesús x x x 3 0 3
Bernal, José x x 2 0 2
Bernal, Rafael x 1 0 1

52
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Bernal, Regino x x 2 0 2
Bernardino, José 0 x X 2 2
Bisyo, Pánfilo 0 x 1 1
Bobadilla, Francisco 0 x x X x 4 4
Bobadilla, Francisco 0 x 1 1
Bobadilla, Luis 0 x x X x 4 4
Bobadilla, Luis 0 x X 2 2
Bobadilla, Pedro 0 x X 2 2
Bonifacio, Marcelino 0 x x 2 2
Brígido, Francisco 0 x x X 3 3
Brígido, Francisco 0 x 1 1
Calixto, José 0 x 1 1
Canuto, José x 1 0 1
Carrasco, Santiago x 1 0 1
Casiano, Hipólito(Con) i 0 x X x 3 3
Casio, Carlos Y. 0 X 1 1
Castellanos,Estanislao 0 x X x 3 3
Castro, Trinidad x 1 0 1
Cástulo, José 0 x X 2 2
Cecilio, Francisco x 1 0 1
Cecilio, Martin 0 x 1 1
Ceran, José x 1 0 1
Cesar, Herculano x 1 0 1
Cesar, José María x 1 0 1
Cicilio, Martín x x 2 0 2

53
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Cirian, José x 1 0 1
Ciriano, Manuel x 1 0 1
Cirilo, Abundio 0 x x x 3 3
Claro, José 0 x X 2 2
Conseto, Antonio x 1 0 1
Cortés, Atilano x 1 X x 2 3
Cortés, Desiderio X x x 3 0 3
Cortés, José x 1 X x 2 3
Cortés, Trinidad x x 2 0 2
Crisóforo, José 0 x 1 1
Crisóstomo Ribera,
0 X 1 1
Juan
Crisóstomo, Juan 0 x x 2 2
Crispín, Amiano 0 x 1 1
Crispín, José 0 x X 2 2
Crolapio, José 0 X 1 1
Delfino, José 0 x X x 3 3
Delfino, José 0 X x 2 2
Delgado, Carlos 0 x x X x 4 4
Delgado, Isabel x 1 x x 2 3
Demetrio, José 0 x x 2 2
Díaz, Candelario 0 X 1 1
Díaz, Eleuterio 0 X 1 1
Díaz, Feliciano 0 x 1 1
Díaz, Felipe x 1 0 1
Díaz, Hipólito x 1 0 1
54
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Díaz, Irineo 0 x 1 1
Díaz, Jesús x 1 0 1
Díaz, José x 1 0 1
Díaz, José Feliciano 0 X 1 1
Díaz, José Ingo. x x 2 0 2
Díaz, Juan 0 x X x 3 3
Díaz, Rufino x 1 0 1
Diego, Francisco 0 x 1 1
Diego, Ignacio x 1 0 1
Diego, José (Con) i 0 X x 2 2
Diego, Martín 0 x x X 3 3
Diego, Pánfilo 0 X x 2 2
Diego, Plutarco x x x 3 0 3
Diego, Victoriano 0 x X x 3 3
Dionisio, José 0 X x 2 2
Dorateo, Quirino x 1 0 1
Doroteo, Luisino 0 X 1 1
Doroteo, Manuel 0 x X 2 2
Doroteo, Quirino 0 x 1 1
Eduardo, Manuel 0 x 1 1
Eduardo, Pilar 0 X 1 1
Encarnación, Epifanio 0 x X x 3 3
Encarnación, Martín 0 x 1 1
Encarnación, Martín 0 x x X 3 3
Encarnación, Matías 0 x 1 1

55
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Encarnación, Pascual 0 x x x 3 3
Encarnación, Pascual 0 x 1 1
Encarnación, Pascual 0 x x x x 4 4
Epifanio, Selestino 0 x 1 1
Estanislao 0 x 1 1
Eugenio, José 0 x 1 1
Eusebio, Bitoriano 0 x 1 1
Evangelista, Juan 0 x x 2 2
F., Ignacio x 1 0 1
Falalias, Tomas 0 x 1 1
Faustino, Martín 0 x 1 1
Felipe, José 0 x 1 1
Fernando, German 0 x 1 1
Flores, Claro 0 x 1 1
Flores, Faustino x x 2 0 2
Flores, Felipe 0 x x x x 4 4
Flores, Francisco x x x 3 0 3
Flores, José María 0 x x x 3 3
Flores, Marcelino 0 x 1 1
Flores, Rafael x 1 0 1
Flores, Silvestre x 1 0 1
Francisco, Javier 0 x 1 1
Francisco, José 0 x x 2 2
Galicia, Bernardino x x 2 0 2
Galicia, Francisco 0 x x 2 2

56
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Galicia, Friceo 0 x x 2 2
Galicia, Gabino 0 x x x x 4 4
Galicia, Hilario x 1 0 1
Galicia, Joaquín 0 x 1 1
Galicia, José Hilario x 1 0 1
García, Jotero 0 x 1 1
García, Pascual 0 x 1 1
Garduño, Antonio x x x 3 0 3
Garduño, Felipe x 1 0 1
Garduño, Ignacio x x x 3 0 3
Garduño, Pascual x x 2 0 2
Garduño, Román x 1 0 1
Genzabo, Gabriel 0 x 1 1
Genzabo, Selso 0 x 1 1
German, Fernando x 1 x 1 2
Gil, Aparicio 0 x 1 1
Gil, Guadalupe 0 x x x 3 3
Gil, José María x 1 0 1
Gil, Lorenzo 0 x 1 1
Gil, Mariano x 1 0 1
Gil, Valentín x 1 0 1
Ginguinio, Nicolás 0 x 1 1
Gonsaga, Luis 0 x x 2 2
Gonzaga, Jesús 0 x 1 1
González, Casimiro 0 x 1 1

57
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
González, Celso 0 x x 2 2
González, Cruz 0 x x 2 2
González, Gabriel 0 x 1 1
González, José Alvino 0 x x x 3 3
González, José Cruz 0 x 1 1
González, Manuel 0 x 1 1
González, Manuel
0 x x 2 2
Eduardo
González, Prisciliano 0 x x x 3 3
Gregorio, Leandro 0 x x x 3 3
Gregorio, Lucio 0 x 1 1
Gregorio, Nicolás 0 x 1 1
Gregorio, Nieves 0 x 1 1
Guadalupe, Aparicio 0 x x x 3 3
Guadalupe, José x x 2 0 2
Guillermo, Hilario 0 x x 2 2
Harchundia, Serapio 0 x 1 1
Hernández, Lázaro 0 x 1 1
Hilario, Andrés 0 x x x 3 3
Hilario, Carlos 0 x 1 1
Hilario, Marcial 0 x x 2 2
Hireneo, Secundino 0 x 1 1
Inés, Sotero 0 x 1 1
Irineo, Segundino 0 x 1 1
Isabel, Delgado 0 x 1 1
Isabel, Leonardo 0 x x x x 4 4
58
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Isabel, Marcial 0 x 1 1
Islas, Amador x 1 0 1
Islas, Antonio x x 2 0 2
Islas, Máximo x 1 0 1
J., José María 0 x 1 1
J., Martin x 1 0 1
Jadón, Jesús x 1 0 1
Javier, Francisco 0 x x x 3 3
Jesús, Anterio de 0 x 1 1
Jesús, Manuel de 0 x x 2 2
Jesús, Pedro de 0 x x x x 4 4
Jesús, Pedro de 0 x x 2 2
Jiménez, Antonio 0 x x x 3 3
Jiménez, Felipe 0 x x x 3 3
Jiménez, Francisco 0 x x x x 4 4
Joaquín, José 0 x x x 3 3
Jocu, Juan x 1 0 1
José, Andrés 0 x 1 1
Jose, Bernardino 0 x 1 1
José, Diego 0 x 1 1
José, Ignacio 0 x 1 1
José, Juan 0 x x 2 2
José, Juan 0 x x x 3 3
José, Tomás 0 x 1 1
Juan, José 0 x 1 1

59
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Julián, Pablo 0 x 1 1
Julián, Pablo 0 x 1 1
Justino, H. x 1 0 1
Lauro, Eleno 0 x 1 1
Lauro, Lino 0 x 1 1
Longuinos, Abraham x 1 x x 2 3
López, Arcincio x 1 0 1
López, Antonio x 1 0 1
López, Cipriano x x 2 0 2
Lopez, Clemente x 1 0 1
López, Gregorio x 1 0 1
López, Gregorio x x 2 0 2
López, José x x 2 0 2
López, León x x 2 0 2
López, Manuel x x x 3 0 3
López, Mariano x 1 0 1
López, Matías x x x 3 0 3
López, Vicente x 1 0 1
Loreto, José 0 x x 2 2
Lucas, José 0 x x x 3 3
Luciano, Luis x 1 x 1 2
Lucio, Diego 0 x 1 1
Lutero, José 0 x x 2 2
Lutero, José 0 x 1 1
M., Yostenco x 1 0 1

60
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Macedonio, Mosado 0 x 1 1
Manuel, José x 1 0 1
Manzano, Pedro 0 x 1 1
Marcelino, Isabel 0 x x 2 2
Marcelino, José 0 x 1 1
Marcial, Hilario de 0 x 1 1
Marcial, Isabel 0 x x 2 2
Marcos, Alejandro 0 x 1 1
Marcos, Ana Cleto 0 x x 2 2
Marcos, Anastasio x 1 0 1
Marcos, Cleto 0 x x 2 2
Martin, Faustino 0 x x 2 2
Martin, Faustino 0 x x 2 2
Martin, Patricio 0 x 1 1
Martin, Pedro 0 x x x 3 3
Martínez, Antonio 0 x x x x 4 4
Martínez, Faustino 0 x 1 1
Martínez, Julián x 1 0 1
Martínez, Luis x 1 0 1
Martínez, Patricio 0 x 1 1
Martínez, Valeriano x 1 0 1
Martínez, Vicente x 1 0 1
Mateo, José 0 x x x 3 3
Matías, Leandro 0 x x x 3 3
Mauricio, José 0 x x 2 2

61
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Mauricio, Mateo 0 x x 2 2
Mendoza, Felipe 0 x x 2 2
Mendoza, Juan 0 x x x 3 3
Mendoza, Pilar 0 x 1 1
Metina, José de 0 x 1 1
Meza, Felipe x x x 3 0 3
Meza, José x 1 x x 2 3
Meza, José Leandro x 1 0 1
Meza, Jovito x 1 0 1
Meza, Mariano x 1 0 1
Meza, Mauricio x x x 3 0 3
Modesto, Juan 0 x 1 1
Molina, Hilario
0 x 1 1
Guillermo
Mondura, Juan 0 x 1 1
Montes de Oca, Jesús x 1 x x x 3 4
Montes de Oca,
0 x x 2 2
Senobio
Morán, Crecenciano x 1 0 1
Morán, Encarnación x 1 0 1
Morán, Faustino x 1 0 1
Moreno, Juan José x 1 0 1
Mucientes, Francisco x 1 0 1
Mucientes, Inocencio x x 2 0 2
Muricio, Mateo 0 x 1 1
Nava, Agustín 0 x 1 1
62
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Nava, Agustín de x x x 3 x 1 4
Nava, Flores 0 x 1 1
Negrete, Matías x x x 3 0 3
Nicolás, Valeriano 0 x 1 1
Nirvano 0 x 1 1
Nirvano, Nicasio 0 x 1 1
Noyola, Ignacio de 0 x 1 1
Obispo, Cándido 0 x x 2 2
Obispo, José Nicolás 0 x 1 1
Obispo, Nicolás 0 x x x 3 3
Onofre, Antonio 0 x x x 3 3
Ortiz, Francisco 0 x x x x 4 4
Ortiz, José x 1 0 1
Pablo, Juan 0 x 1 1
Pacheco, Juan 0 x 1 1
Peralta, Doroteo x 1 0 1
Peralta, José María x 1 0 1
Pichardo, Dimas x 1 0 1
Pineda Valdez,
x 1 0 1
Cristóbal
Pineda Vargas,
x 1 0 1
Cristóbal
Pineda, Cristóbal x 1 0 1
Pineda, Jesús x x 2 0 2
Pineda, Nestor x 1 0 1
Polinario, José 0 x 1 1
63
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Primitivo, José x 1 0 1
Primo, José 0 x x 2 2
Procapio, Guadalupe 0 x x x 3 3
Proquinto, Mauricio 0 x 1 1
Proquinto, Mónico 0 x x x 3 3
Pulido, Juan 0 x 1 1
Regino, Agustín 0 x x x x 4 4
Regino, José 0 x 1 1
Regino, Valeriano 0 x 1 1
Regino, Victoriano 0 x x x 3 3
Reyes, Aponinario 0 x 1 1
Reyes, Bartolo x 1 x 1 2
Reyes, Cándido 0 x x 2 2
Reyes, José 0 x x 2 2
Reyes, José María x 1 x 1 2
Reyes, Juan x 1 x x 2 3
Reyes, León x 1 x x x 3 4
Reyes, Luisino x 1 0 1
Reyes, Manuel x 1 0 1
Reyes, Miguel x 1 0 1
Reyes, Quirino x 1 0 1
Reyes, Sortines x x 2 0 2
Ribera, Juan 0 x 1 1
Ribera, Martin 0 x x x 3 3
Ribera, Pascual x 1 x 1 2

64
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Ricardo, José 0 x x x 3 3
Roberto, Sixto 0 x x x 3 3
Rojas, Herculano x 1 0 1
Román, Miguel x 1 0 1
Romero, José Miguel 0 x 1 1
Rosalio, Antonio x 1 0 1
Rosas, Félix x 1 0 1
Salcino, Agustín 0 x x x 3 3
Salvador, José 0 x x x 3 3
Sánchez, Francisco x x 2 0 2
Santiago, Andrés 0 x x x 3 3
Santiago, José x 1 0 1
Serrano, Cipriano
x 1 0 1
Wenseslao
Serrano, José 0 x 1 1
Serrano, Justo 0 x x x x 4 4
Serrano, Luisino 0 x 1 1
Serrano, Quirino 0 x 1 1
Setina, Antonio Abad 0 x 1 1
Sicilio, Alemadio 0 x 1 1
Silberiano, José 0 x 1 1
Silverio, José 0 x x 2 2
Sotero, Ameluso 0 x 1 1
Talavera, Cruz 0 x x x 3 3
Talavera, Francisco 0 x x x x 4 4
Talavera, Jorge 0 x x 2 2
65
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Talavera, Jorge 0 x 1 1
Talavera, Luciano 0 x x x 3 3
Talavera, Tomás 0 x x 2 2
Tapia, Antonio 0 x x 2 2
Tapia, Francisco 0 x x 2 2
Tapia, Jacinto 0 x 1 1
Tapia, Juan x 1 0 1
Tapia, Pedro 0 x x 2 2
Tello, Andrés L. x x 2 0 2
Tello, Mariano L. x x 2 0 2
Teodoro, Diego 0 x x 2 2
Teodoro, Félix x 1 0 1
Teodoro, José x 1 x x 2 3
Tomás, José 0 x x 2 2
Torres, Agustín x 1 0 1
Tovar, José 0 x 1 1
Trinidad, Eduardo 0 x x x 3 3
Urbano, Asencio 0 x 1 1
Valdez, Ignacio x x 2 0 2
Valdez, José x x 2 0 2
Valdez, Nicanor 0 x 1 1
Valero, Ricardo x 1 0 1
Valero, Rosendo x 1 0 1
Vargas, Espiridion 0 x x 2 2
Vargas, Justo 0 x 1 1

66
Grupo criollo-mestizo Grupo indígena
Total de
20/0
Nombre 20/09/1 25/09/1 04/10/18 Total 29/09/ 05/10/ 07/10 Total grupo asistentes
8/18
868 869 69 grupo A 1869 1869 /1869 B (A y B)
69
39/12% 44/14% 119/37% 147/45%/ 51/1 132/4 156/4 163/5 273/85%/6 403/125%/
Total /10% /11% /30% 36% 6%/ 1%/33 8%/39 0%/4 100%
8%
13% % % 0%
Vargas, Pedro 0 x x x 3 3
Vargas, Sixto 0 x x 2 2
Vicente, José 0 x x 2 2
Victoriano, José 0 x x x 3 3
Wenseslao, Sipriano 0 x x x 3 3
Yna, Juan x 1 0 1
Zalcino, Agustin 0 x 1 1
Zetina, Eugenio 0 x 1 1
Zetina, Eugenio 0 x x x 3 3

Notas:
Sólo se tomó el mismo nombre como si fuera de dos personas cuando aparece repetido en el acta de la misma asamblea, bajo la presunción de que serían padre e hijo; en este caso son 11 (Francisco Bobadilla, Luis Bobadilla, Francisco Brígido,
José Delfino, Pascual Encarnación, Pedro de Jesús, Encarnación Martín, Julián Pablo, López Gregorio, José Lutero, Eugenio Zetina). En la casi totalidad de los casos cada persona aparece con dos nombres, en estas circunstancias, se asentó
siempre el primero como nombre de pila y el segundo como apellido. Cuando aparecen tres nombres se tomaron en cuenta los dos primeros como nombres de pila y el tercero como apellido, con excepción de Miguel Romero José, que se
interpreta como Romero, Miguel José. De los asistentes a las dos primeras reuniones del grupo criollo-mestizo se eliminó a quienes no eran de la localidad de Chapultepec, es decir, los provenientes de La Concepción y dos ranchos, entre quienes
se cuentan dos asistentes de La Concepción (José Diego e Hipólito Casiano), que participaron en las asambleas del grupo indígena.
*Se indica el número total de asistentes a cada asamblea y el porcentaje, representado en relación con la comunidad política (324 varones mayores de 17 años).

67
CAPÍTULO 3

SEGREGACIÓN DE MEXICALTZINGO (1869)

3.1 Introducción y conclusiones

Este capítulo está enfocado a explicar el proceso de segregación de Mexicaltzingo


de Calimaya en 1869, donde sólo se realizaron dos asambleas para definir las soluciones
al conflicto con Chapultepec.

La primera conclusión sobre este capítulo se vincula con las dos asambleas que
celebró la comunidad política de Mexicaltzingo en 1868 y 1869. En la primera se exponen
los argumentos en contra de la pretensión de la localidad de Chapultepec en buscar la
separación de Calimaya y conformarse como municipio con 10 localidades, incluyendo
Mexicaltzingo; se reunió la comunidad política de Mexicaltzingo con el propósito de
manifestar la oposición a ser parte de las intenciones de la localidad mencionada y se
determinó permanecer como localidad de Calimaya. En la asamblea celebrada en 1869
la decisión de permanecer como parte de Calimaya cambió: la comunidad política de
Mexicaltzingo determinó que era mejor separarse y obtener independencia como
municipio.

Como segunda conclusión, se determinó que la comunidad política de


Mexicaltzingo se conformaba por una comunidad política masculina universal, lo que le
permitió solucionar el conflicto con Chapultepec de manera unánime al dejar en claro que
no querían pertenecerle. El proceso de segregación fue más unificado, en tanto se dio la
presión de toda la comunidad, circunstancia poco extraño en tanto predominaba el grupo
indígena, por tanto se contaba con tradiciones democráticas como las asambleas y la
discusión libre en ellas. Dicha comunidad política se resistió con éxito el intento de
Chapultepec de que se anexara al nuevo municipio y hubiera sido gobernado por la élite
criollo-mestiza. Esta resolución se fundamentó en la discusión de los intereses colectivos
y no de una comunidad política dividida, con motivaciones diferentes y conflicto en su
interior.

68
3.2 Antecedentes históricos de Mexicaltzingo

Mexicaltzingo fue una localidad independiente fundada después de la conquista


azteca en el valle Matlazinca, tributaba al imperio azteca (Loera, 2006; 40, 48). En 1569
perteneció a Calimaya por decreto de las “Ordenanzas de congregación”, junto con Santa
María Nativitas, San Andrés Ocotlán y San Antonio La Isla (Loera, 2006; 46), pero carecía
del mismo trato que las localidades de Calimaya, que por su linaje marcado no tributaba
a los Condes de Calimaya, y en 1825 ya contribuía, de acuerdo con los registros (Loera,
2006; 47); constantemente buscaba segregase de la cabecera para que se reconociera
la autonomía que históricamente había tenido en el periodo prehispánico.

En 1603 se ordena a Mexicaltzingo y Ocotlán anexarse a Chapultepec; hubo tres


intentos por ser cabecera, dos de los cuales concretó y uno fue negado por el Congreso.
El primero se dio en 1701, donde San Mateo Mexicaltzingo, Sta. María Nativitas Tarimoro,
San Andrés Ocotlán, La Concepción [Coatipac] y Sta. María pretendían separarse de
Calimaya y promovían elecciones para elegir gobernador y oficiales (Castro, 1999; 470).
En 1743 Mexicaltzingo se separó de Calimaya. En 1849, los habitantes de las localidades
de Mexicaltzingo, Santa María Nativitas, San Miguel Chapultepec y San Lorenzo
Cuautenco buscaban formar un nuevo municipio con la cabecera en Mexicaltzingo
(Salinas, 1996; 39).

3.3 Asamblea de 1868


La población de Mexicaltzingo era de 1431 personas en 1871, como se muestra
en el cuadro 3.2; la comunidad política de Mexicaltzingo estaba compuesta por 370
varones mayores de 18 años, de los cuales 158 asistieron a las asambleas realizadas
por ellos. Los asistentes corresponden el 43% de la comunidad política potencial.

69
Cuadro 3.27
Mexicaltzingo: población por grupos de edad (1871 y 1878)

1-5 años 5-18 años 18-30 años 30-50 años 50-70 años >70 años >17 años** Total
Abs. % Abs. % Abs. % Abs. % Abs. % Abs. % Abs. % % Abs. %
Total 308 21 343 23 371 25 324 22 113 8 22 1 647 44 44 1,481 100
1871 Hombres 140 9 190 13 188 13 126 9 50 3 6 0 370 53 25 700 47
Mujeres* 168 11 153 10 183 12 198 13 63 4 16 1 277 35 19 781 53
Total 294 19 490 31 354 23 309 20 90 6 21 1 573 37 37 1,558 100
1878 Hombres 138 9 242 16 153 10 164 11 51 3 14 1 382 50 25 762 49
Mujeres* 156 10 248 16 201 13 145 9 39 3 7 0 191 24 12 796 51

La primera asamblea que se llevó a cabo fue el 5 de septiembre de 1868, a la cual


asistieron 64 personas de la comunidad política, es decir, 17% de la comunidad política
potencial total y 41% de la asistencia total de las asambleas.

Dos argumentos sobresalen de esta asamblea: el primero, de carácter político, gira


en torno a la adjudicación de Chapultepec del llano pastal y los recursos derivados. El
segundo, de carácter social, aborda la posición de Mexicaltzingo de ser una localidad
superior sobre Chapultepec, pero no capaz de ser independiente, por lo cual no buscaba
la segregación de Calimaya. En esta reunión “El Auxiliar y vecinos de Mexicaltzingo”
(AHB, 1868: foja 15) manifestaron:

(…) que sabemos de una manera positiva que el pueblo de Chapultepec pretende
erigirse en Municipalidad, incluyendo a nuestro pueblo, de cuyo consentimiento tal
vez no espera un buen resultado; pero que si pretende dominar para obtener así un
evento político que le haga dueño de nuestro llano y recursos pecuniarios que no
ha podido conseguir ante los Tribunales (AHB, 1868: foja 15).

En la asamblea de Cabildo de Calimaya del 6 de octubre de 1868, se argumentó


que el C. Desiderio Cortés buscaba quedarse con los terrenos comunales y ejidos de San
Andrés y Mexicaltzingo para recaudar fondos y sumar requisitos para obtener la
municipalidad, así como privatizarlos a fin de que el pueblo de Mexicaltzingo pagara por
el uso de dichos terrenos. Sin el llano, Mexicaltzingo dejaría de mantener los gastos
propios, como expuso el Cabildo de:

7Fuente: Miño, 1998: 220,257.


Notas
*Con respecto a las mujeres, los grupos de edad considerados son los siguientes: 1-5, 5-15, 15-25, 25-40, 40-60, mayores de 60 y
mayores de 24 años. **Los porcentajes de la segunda columna de >17 años se calcularon en relación con el total de la población.

70
(…) el prado de Mexicaltzingo se emplea en beneficiar exclusiva de esta población,
ya para sus mejoras materiales, ya para contener un alumno en el Instituto, fuera
del que manda esta municipalidad; (AHB, 1868: foja 18).

El argumento social está dirigido a demostrar la superioridad de Mexicaltzingo


sobre Chapultepec por ser sus vecinos alfabetos, a través de la gestión de Calimaya
(“casi no hay uno de la generación presente que no sepa leer y escribir”), personas cívicas
(“somos indios pero honrados (…) hemos procurado siempre moralizarnos y moralizar a
nuestros hijos), económicamente independientes, en tanto las ganancias de la actividad
pecuaria de la localidad permitían mantener a Gregorio Rodrigo de la Garza, alumno del
Instituto Científico y Literario, además de proveer gastos para ganado, de sus escritura y
alimentos de presos y otras necesidades que la jefatura política (AHB, 1868: foja 18).

3.4 Asamblea de 1869

La segunda asamblea se llevó a cabo el 20 de agosto de 1869, en la cual la


asistencia de la comunidad política fue de 120 concurrentes, es decir, 32% de la
comunidad política potencial total y 76% de la asistencia total a las asambleas realizadas;
se distingue de la primera por lo que los participantes solicitan su segregación porque no
buscan ser localidad sujeta de Chapultepec: “que solicitáramos la erección del municipio
de Mexicaltzingo, antes que ver imposibles con nosotros nuestra degradación y nuestra
ruina con la agregación a Chapultepec” (AHB, 1869: foja 28), pero no les incomodaban
ser localidad sujeta de Calimaya, si bien las circunstancias los llevaban a pertenecer al
primero de manera obligatoria. Se mantienen los argumentos de la primera asamblea,
sobre la pérdida de tierras comunales, autonomía y progreso como pueblo, pues temían
que “se aprovecharan los de Chapultepec de nuestros fondos y de nuestros recursos,
haciendo ilusorios nuestros triunfos judiciales, que nos han costado mucho dinero y
grandes sacrificios” (AHB, 1869: foja 28).
Resulta evidente que es un grupo oligárquico busca la separación, con el interés
puesto en el terreno de Mexicaltzingo para rentarlo: “sabemos, que el C. Carlos Mejía
como abogado de Chapultepec y como Diputado, había desplegado todo su influjo para
apoyar a los de Chapultepec” (AHB, 1869: foja 28).

71
Si Chapultepec contaba con el apoyo del jefe político y, por lo tanto, del
gobernador, Mexicaltzingo contaba con el respaldo de las autoridades de Calimaya pues
el 20 de agosto de ese año, el alcalde de Calimaya solicitó ante el Congreso que, si se
erigía Chapultepec como municipio, se permitiera lo mismo para Mexicaltzingo (AHB,
1869: foja 27), aspecto importante, pues si bien Calimaya perdía territorio, dejaba que
Mexicaltzingo se independizara.

Argumentaron que tenían los recursos cívicos y económicos que establecía la


Constitución para formarse como municipio: población de 1426 habitantes; un fondo de
ochocientos doce pesos treinta y tres centavos, que procedían del Rancho de San
Cristóbal y de los censo de terrenos de obras pías; seguían sustentando al alumno
Gregorio Rodrigo de la Garza en el Instituto Científico y Literario

(…) promovemos las mejoras posibles, teniendo un sobrante de trescientos noventa


y tres pesos cincuenta y tres centavos ($ 393-53 cts.) después de satisfechos los
gastos de vacuna, alimentos de presos y de escritorio, como es de verse en el
presupuesto que en copia certificada por el Presidente y Secretario Municipal,
debidamente adjuntamos. (…) para escuela de Niñas y otras obras de Importancia,
como Panteón Municipal, o de adorno como jardines, empedrado de calles (…) por
que bastante puede hacerse con trescientos pesos anuales. (AHB, 1869: foja 29)

El cabildo de Calimaya, celebrado el 17 de agosto de 1869, aprobó la solicitud de


Mexicaltzingo para segregarse, en vista de que éste y Chapultepec estaban en conflicto,
incluso manifestaron el apoyo de las autoridades estatales; para que no hubiere
obstáculos, se creó una comisión especial para analizar la petición y argumentar ante el
Congreso la creación simultánea del municipio de Mexicaltzingo. Los argumentos de la
comisión especial, aprobados por el Cabildo, fueron los siguientes (AHB, 1868: foja 32).
(…) que justamente alarmados los vecinos de aquel mismo pueblo con la pretención
y gestiones de los de Chapultepec, para elegir una municipalidad en que arrastren
con Mejicaltzingo vienen hoy a advertirnos el peligro inminente en que estaba de
que abiertas las sesiones de la honorable legislatura del Estado se despache el
negocio y de el decreto mediante la influencia que ejerció el C. Carlos Mejia que era
el abogado de Chapultepec y mediante la que ejercerá el C. Lic. Manuel Romo
sucesor del C. Mejía en el patrocinio de los de Chapultepec la comisión que tiene
experiencia de lo que importa el influjo de un C. diputado abriga el mismo temor que
los de Mejicalzingo, y cree que Calimaya debe consumar su obra de protección a
aquél pueblo no lo dejando de oponerse sino apoyando las pretenciones justas de
Mexicaltzingo (…)
(…)

72
es cierto que Calimaya se ha defendido; es cierto que ha agotado sus raciocinios
para oponerse a las injustas pretenciones de Chapultepec, y que su informe ha de
correr en el expediente como pieza necesaria pero no obstante la justicia de nuestra
causa si el talento, si la voz viva del Diputado patrono de Chapultepec gana los
votos abremos sido la causa de la ruina de Mexicaltzingo (AHB, 1868: foja 32).

Así, quedó formalmente separado de Calimaya el 7 de octubre de 1869; el Decreto


No. 140, donde el Congreso del Estado de México dictaminó, en el artículo 1 expresa:
“se erige en municipio el pueblo de Mexicaltzingo de la Municipalidad de Calimaya” (AHB,
1869, foja 46).

El grado de participación de la comunidad política de Mexicaltzingo se clasifica en


dos grupos: el primero es “poco interesados”, aquellas personas que solo fueron en una
ocasión a las reuniones; el segundo es “muy interesado”, que aglutina a quienes fueron
a las dos asambleas realizadas por esta comunidad política.

De las asambleas realizadas, se analizó la frecuencia de las asistencias, cuyo


máximo de dos, como se muestra en el siguiente cuadro:

Cuadro 3.28

Mexicaltzingo: grado de participación

Asistencias Asistentes
Total 158 43%* 100%**
1 132 36% 84%
2 26 7% 16%

Resultaron 132 asistentes quienes acudieron en una sola ocasión (36% de la


comunidad política potencial, 84% de la asistencia total), 26 asistieron a las dos
asambleas (7% de la comunidad política potencial, cuadro 3.2); éstos resultan los “muy

8
Fuente: Elaboración propia a partir del Cuadro 3.1.
Notas:
* Porcentaje de los asistentes que fueron a las asambleas en relación con la comunidad política potencial.
** Porcentaje de los asistentes que fueron a las asambleas en relación con la asistencia total (158).

73
interesados” y, al mismo tiempo, los líderes de la comunidad política de Mexicaltzingo
que promovieron la segregación: Darío Camacho, Encarnación Dimas, Juan de Dios,
Antonio Domingo, Limón Domínguez, Remedios de los Gil, Andrés H., Juan Hernández,
Felipe de Jesús, Francisco Juan, Mateo Lino, Antonio Manuel, Francisco Manuel, Agustín
Mercado, Víctor Monroy, Iginio Montiel, Francisco Morales, José María Moreno, Pedro
Nolasco, Catarino Pedro, Luisino Reyes, Lorenzo Sámano, Joaquín Sejudo, Cristóbal
Tovar, Donaciano Urbano, Sabino Zedillo (cuadro 3.1).

Cuadro 3.3

Mexicaltzingo: Frecuencia

Asistencias
Asamblea Total
1a 2a
Total 64 120 147
1 38 94 132
2 26 26

La frecuencia de los asistentes de las asambleas convocadas en la comunidad política


de Mexicaltzingo arroja que 38 asistieron en una sola ocasión a la primera; mientras 94
acudieron una sola vez a la segunda. Ello refleja la importancia de las asambleas, destaca
la segunda, en la que decidieron segregarse de Calimaya como solución al conflicto con
Chapultepec; por supuesto, como consecuencia Calimaya perdió territorio.

74
Cuadro 3.1
Mexicaltzingo: asistentes a todas las asambleas

Nombre 5/09/1868 20/08/1869 Total


Total de asistentes (158) 64/17%/41% 120/32%/76% 158/43%/100%
Aguilar, Anacleto X 1
Alazare, Santiago X 1
Alva, Juan X 1
Alvino, Jo. X 1
Andres, José X 1
Andrés, José X 1
Arias, Juan Martín x 1
B.,Pascual X 1
Balucio, Bernardino X 1
Bartolo, Fernando X 1
Beltrán Jimenez, Luis Domingo X 1
Bernabe, Joaquin X 1
Buenabentura, Anacleto x 1
Camacho, Dario x X 2
Camacho, José María X 1
Camacho, P. X 1
Camacho, Pablo X 1
Camacho, Porfirio x 1
Camacho, Roberto x 1
Camacho, Victor x 1
Cayetano, Lorenzo X 1
Cayetano, Ramiro X 1
Ceballos, Bekeciano X 1
Cipriano, Cornelio X 1
Contreras de García, Narciso X 1
Contreras, Dario Joaquin X 1
Contreras, Justino x 1
Cornelio, Angel X 1
Cornelio, Francisco X 1

75
Nombre 5/09/1868 20/08/1869 Total
Total de asistentes (158) 64/17%/41% 120/32%/76% 158/43%/100%
Coserardo, Felix X 1
Crecencio, Mariano X 1
Dario, F. x 1
Delgado, Macenodio X 1
Dimas, Encarnación x X 2
Dios, Juan de x X 2
Domingo, Antonio x X 2
Domingo, Estevan x 1
Dominguez, Dionisio X 1
Dominguez, Juan X 1
Dominguez, Limón x X 2
Elias, Pablo X 1
Encarnación, Cástulo X 1
Esperanza, Domingo X 1
Estrada, Esteban X 1
Estrada, Jesus x 1
Estrada, Teodoro X 1
Fernandez, Epifanio x 1
Fernández, Pedro X 1
Fernando x 1
Fijado, Dario x 1
Flores, Anastacio x 1
Galves, Pedro X 1
García, Florentino x 1
García, Giran A. X 1
García, Hiram x 1
Garcías, Vicentino X 1
Garduño, Poni x 1
Garza de la, X 1
Geronimo, Lauro X 1
Gil, Remedios de los x X 2
Gil. X 1
González, Joaquin R. x 1

76
Nombre 5/09/1868 20/08/1869 Total
Total de asistentes (158) 64/17%/41% 120/32%/76% 158/43%/100%
González, Manuel x 1
González, Pablo x 1
Gonzaya, Jesus X 1
Grana de la, x 1
H., Andrés x X 2
Hernandez, Juan x X 2
Hilario, Francisco X 1
Hilario, Pablo X 1
Ibarra, Gregorio X 1
Irino, Laurence x 1
Irino, Ricardo x 1
Isidoro, Vicente X 1
Iturbe, Anastacio X 1
Iturbe, José María X 1
Iturbe, José María x 1
J., Donaciano X 1
Jesús, Felipe de x X 2
Jesús, Francisco de X 1
José, Pedro X 1
José, Teodoro** X 1
Juan, Francisco x X 2
Lino, Macelino X 1
Lino, Mateo x X 2
López, Juan X 1
Luz, Roman de la X 1
M., (Manieleo) x 1
M., Sanchez X 1
Manuel, Antonio x X 2
Manuel, Francisco x X 2
Marín, Julian X 1
Martín, Bernardo x 1
Martín, Diego X 1
Martín, Francisco X 1

77
Nombre 5/09/1868 20/08/1869 Total
Total de asistentes (158) 64/17%/41% 120/32%/76% 158/43%/100%
Martín, Francisco X 1
Martín, Paulino X 1
Mata, Juan de x 1
Mauricio, Eleno X 1
Mercado, Agustin x X 2
Monroy, A. Apelino X 1
Monroy, Victor x X 2
Montiel, Iginio x X 2
Morales, Francisco x X 2
Morales, Juan de los X 1
Morales, Pablo X 1
Moreno, Braulio X 1
Moreno, Ciriano X 1
Moreno, Francsico x 1
Moreno, José María x X 2
Moreno, Pablo x 1
Moreno, Ramón X 1
Muñoz, Santiago X 1
Navarro, Santiago x 1
Nolasco, Pedro x X 2
Noriega, Fernando X 1
Olasonaga, Camilo X 1
Olazco, Camilo x 1
Olvera, Santiago x 1
Onofre, Luciano X 1
Ortega, Félix x 1
Palomes, Úrsulo X 1
Pantaleon, Genaro X 1
Pedraza, Sabrino x 1
Pedro, Catarino x X 2
Pedro, Rodrigo X 1
Pizarro, Merced X 1
Plácido, Bernardo x 1

78
Nombre 5/09/1868 20/08/1869 Total
Total de asistentes (158) 64/17%/41% 120/32%/76% 158/43%/100%
Plácido, Eduardo X 1
Ramos, Félix x 1
Ramos, Guadalupe x 1
Ramos, José X 1
Ramos, José X 1
Ramos, Navor X 1
Ramos, Pedro X 1
Ramos, Ricardo F. X 1
Ramos, Sabino X 1
Reyes, Luisino x X 2
Rodríguez, José María X 1
Rodriguez, Juan X 1
Samano, Lorenzo x X 2
Sánchez, Francisco X 1
Santiago X 1
Santos, Luciano X 1
Sarco, Vicente X 1
Sejudo, Joaquin x X 2
Selarino, Epifanio X 1
Setina, Anicleto x 1
Silverio, Gonzalez** X 1
Solin, Juan A. X 1
Soriano Benigero, Carlos
Prudencio X 1
Soriano, José Maria X 1
Tacove, Jesús x 1
Tovar, Cristobal x X 2
Trejo, Santiago X 1
Urbano, Donaciano x X 2
Velasco, Pedro X 1
Zedillo Sabino X X 2

79
CONCLUSIONES

El conjunto de las conclusiones de este trabajo se divide en tres partes; la primera


se vincula con los resultados de la investigación en función de los objetivos
particulares; la segunda se enlaza con la hipótesis planteada al inicio; la tercera
aborda consideraciones generales.

En cuanto a los resultados obtenidos en relación con los objetivos


particulares, en primer lugar se identificaron las comunidades políticas de las
localidades estudiadas. En la introducción del trabajo se plantearon tres tipos de
comunidades políticas: masculina restringida, etnocéntrica o colonial; y universal.
En la investigación se determinó que las comunidades políticas de ambas
localidades resultan masculinas universales porque en las asambleas participaron
todos los varones mayores de 17 años y no hubo documento que indicara motivos
de discriminación a las personas que quisieran asistir a las reuniones, aunque la
composición étnica pueda tener particularidades, como ya se señaló en el cuerpo
del trabajo.

Ahora bien, la distinción del tipo de comunidad basada en su composición


mantiene una relación directa con los intereses que se presentaron en las
reuniones. Para el caso de Chapultepec se pudieron identificar dos tipos de
comunidad política: la criollo-mestiza y la indígena; la primera atiende a su interés
particular por segregarse; la segunda, a su interés por negarse a conformarse como
municipio.

Ahora bien, para el caso de Mexicaltzingo, aunque también se detecta la


presencia de una comunidad política criollo-mestiza y otra indígena, no se ve
fragmentado por sus intereses pues, a diferencia de Chapultepec: en ninguna fuente
se encontró registro de división entre ellos, por el contrario, se manifestó que la
población en general se unió para dar solución al conflicto contra Chapultepec y a
su pretensión de sujetarlo al nuevo municipio.

80
En cuanto al segundo objetivo particular, “Identificar los argumentos dados
por los actores involucrados en los procesos de separación”, primero fue necesario
detectar y clasificar a los actores involucrados, en función de su ámbito de influencia
político-territorial. El grupo estatal, conformado por el Gobernador y el Congreso del
Estado de México, estuvo a favor de las segregaciones y las aprobaron. El jefe
político, J. M. Castro, apoyaba de manera directa la segregación de Chapultepec de
Calimaya, pues afirmó que “esa nueva entidad si se formará sería provechosa a los
intereses del Distrito”, en junio 10 de 1869; así, dejó en claro su relación con el grupo
criollo-mestizo de Chapultepec. Se debe tomar en cuenta que el jefe político era un
intermediario entre el gobernador y los ayuntamientos, por lo que al aprobar las
pretensiones de separación del grupo criollo-mestizo indicó que el Gobernador y el
Congreso no tendrían objeción alguna de aprobar la iniciativa aun cuando se
encontrara una oposición del resto de la comunidad política.

Del grupo de ámbito municipal conformado por los alcaldes, regidores y


síndicos, el que registró participación dentro del proceso fue el alcalde de Calimaya,
quien se pronunció en contra de la división propuesta por Chapultepec. Los
argumentos del alcalde y el cabildo confrontaron los argumentos dados por el grupo
criollo- mestizo en cuanto a población, economía, sociedad y autonomía de la
población para administrarse. Posteriormente, el alcalde y cabildo de Calimaya
cedieron a favor de las peticiones para cesar el conflicto interno entre las
localidades.

Se tiene, además, al cuarto grupo de actores, de carácter intramunicipal,


conformado por la comunidad política de Chapultepec y de Mexicaltzingo y los
alcaldes auxiliares que participaron en sus respectivas asambleas; como se indicó
ya, las comunidades políticas de Chapultepec y Mexicaltzingo manifestaron
intereses distintos. En primer lugar, la comunidad política de Chapultepec se dividió
en dos grupos: uno a favor y otro en contra; los argumentos del grupo criollo-mestizo
(a favor) estaban enfocados en que, si se separaban, estarían mejor en su bienestar
social, encontrarían el progreso. Por el contrario, el grupo indígena se dedicó a

81
demostrar que, si el pueblo se separaba de Calimaya, estaría desprotegido
económicamente.

La comunidad política de Mexicaltzingo se mantuvo unida para tomar


decisiones vinculantes; los argumentos, en un principio, se concentraron en aclarar
el por qué estaban en desacuerdo de pertenecer a Chapultepec, pues no tenían un
conflicto con Calimaya para buscar una separación; un año después decidieron que
lo mejor para ellos era separarse.

En este sentido, la comunidad política de Chapultepec, una vez dividida,


estuvo inconforme, pues la minoría se vio favorecida al lograr la creación del
municipio de Chapultepec, mientras que el grupo indígena, la mayoría, perdió.
Mexicaltzingo logró lo que por muchos años buscó: segregarse de Calimaya en
buenos términos, pues éste propuso que, para cesar el conflicto, lo mejor era que
Mexicaltzingo se conformara como municipio. Para ambas localidades hubo un
cambio de vida, pues adquirieron el poder para ejercerlo en los aspectos
económicos, políticos y sociales: comenzaron a elegir a sus propias autoridades,
contaron con la libertad de decidir quiénes serían sus representantes y, así, crearon
confianza entre las autoridades y la población, aunque en Chapultepec el
descontento de la población no repercutió en los intereses de la oligarquía. La
gestión de los recursos estaría enfocada a la satisfacción de las necesidades y
exigencias de la población; habría, entonces, una relación con el gobierno
supramunicipal o estatal.

El tercer objetivo particular se enfocaba a detectar “las estrategias utilizadas


en este proceso por ambas localidades”; como resultado general, se tiene que la
principal estrategia consistió en convocar a asambleas para dar legitimidad a las
decisiones tomadas; resultaron, entonces, mecanismos de la democracia directa,
en tanto fueron usadas por todos los sectores y, además, la participación de sus
integrantes tuvo un gran impacto. La existencia de las asambleas, además,
evidenció que ambas localidades poseían una tradición democrática, en tanto se
empleaban como estrategia para dar solución a los conflictos.

82
Por otro lado, a partir del análisis de los concurrentes a las asambleas, se
definieron las élites políticas ―las familias con poder político y los líderes― a través
de la frecuencia de las asistencias; algunos llegaron a perfilarse para ser
autoridades.

En cuanto al poder, se ejerció tanto de manera democrática como autoritaria:


al realizar las asambleas y al anteponer los intereses particulares sobre el resto de
la población (como el grupo criollo-mestizo), respectivamente.

Los resultados vinculados con los objetivos particulares permiten confirmar


la hipótesis planteada al inicio del trabajo: “los procesos de erección de los
municipios de Chapultepec y de Mexicaltzingo tuvieron un desarrollo distinto: en el
primer caso, la segregación fue impulsada por la élites políticas del lugar en contra
de los intereses de la mayoría indígena de los vecinos; mientras en el segundo caso,
el protagonista principal fue el conjunto de los vecinos que expresaba su interés
común a través de asambleas. En el primer caso también se celebraron asambleas,
pero éstas no siempre representaron los mismos intereses”

Se comprueba, entonces, que los dos procesos de un mismo municipio, en


el mismo año y con características similares en cuanto a la composición de la
población, resultaron distintos: produjeron la división de la población, en un caso, y
la unificación, en otro.

Así, se vislumbra un aporte interesante en tanto los fenómenos estudiados


muestran que las posibilidades teóricas relacionadas con los procesos de erección
municipal y segregaciones no se relacionan con un solo tipo de característica, sino
con las tres planteadas desde el marco teórico: un autor señala que los procesos
son encabezados por élites políticas, otros que son del pueblo, y uno a más que se
tratan de unir. El resultado muestra que ambos procesos, paralelos, logran la
segregación liderados por grupos distintos: uno oligarca minoritario y otro por la
población mayoritaria.

83
Frente a los planteamientos generalizadores que pretenden que la realidad
presente sólo una interpretación, debe considerarse que siempre existirá la
necesidad de que permanezcan abiertos a admitir una gran posibilidad de variantes
que la enriquecen; entonces, el punto clave no es la generalización de los
fenómenos, sino su clasificación a partir de las peculiaridades.

Finalmente, este trabajo constituye una aportación a la historia de los


municipios estudiados porque implica un análisis sobre quienes participaron y los
argumentos brindados para la segregación. Al mismo tiempo, da pie a otras
investigaciones enfocadas a las autoridades que estuvieron en los cargos del
ayuntamiento de Mexicaltzingo y Chapultepec, pues si bien aquí se identificaron
quiénes fueron los líderes de cada comunidad política, no se abordó si llegaron a
ser autoridades, aunque sí es necesario conocer si la élite política que promovió la
segregación estuvo en los cargos del ayuntamiento o los líderes ocuparon tales
espacios.

Además, se podría estudiar el desarrollo económico de las localidades


abordadas luego de su segregación, pues aquí se afirma que cambiaron la forma
de vida de las comunidades involucradas; cabría determinar, en tal caso, si esa
modificación se concretó de manera positiva en un auge económico y social como
lo argumentaron, en su momento, para separarse.

84
Fuentes

1. Archivos
a. Archivo Histórico Municipal de Calimaya
b. Archivo Histórico de la Biblioteca “Dr. José María Luis Mora” (AHB),
(1869), Decreto 140, sección “Legislatura del Estado De México 1855
-2016”, 54 fojas.

Bibliografía

1. Annino, Antonio (2015), “Pueblos, liberalismo y nación en México”,


[Link]
Consultado el 19 de agosto de 2016.
2. Bobbio, Norberto y Nicola Matteucci (1983), Diccionario de política: A-J,
México, Siglo XXI editores, 2ª ed., 683 pp.
3. Bobbio, Norberto y Nicola Matteucci (1986), Diccionario de política: L-Z,
México, Siglo XXI editores, 4ª ed., pp. 881-1751.
4. Bobbio, Norberto y Nicola Matteucci (1987), Diccionario de política: A-J,
México, Siglo XXI editores, 5ª ed., pp. 1-880.
5. Camacho Pichardo, Gloria (2011), “Los Ayuntamientos en el Estado de
México. Intentos autonomistas de los pueblos durante la primera república
federal (1824-1835)”, en María del Carmen Salinas Sandoval, Diana
Birrichiaga Gardida y Antonio Escobar Ohmstede (coords.), Poder y gobierno
local en México (1808-1857), Zinacantepec, Estado de México, El Colegio
Mexiquense / El Colegio de Michoacán / Universidad Autónoma del Estado
de México, pp. 330-349.
6. Carmagnani, Marcello (2011), Economía política y América Latina en la
contemporaneidad / antología de textos de Marcello Carmagnani, El Colegio
de México, 282 pp.
7. Cortes generales y extraordinarias de la Nación española (1812),
Constitución Política de la Monarquía Española,
[Link] Consultado el
19 de marzo de 2010.

85
8. Díaz Benítez, María Azucena y Diego Mendoza Depine (2009), La erección
del municipio de Luvianos y su segregación de Tejupilco (1956-2005),
Toluca, Estado de México, Universidad Autónoma del Estado de México, 222
pp.
9. García Castro, René (1999), Indios, territorio y poder en la provincia
Matlazinca. La negociación del espacio político de los pueblos otomianos,
siglos XV-XVII, Zinacantepec, Estado de México, El Colegio Mexiquense/
Centro de Investigaciones y Estudios en Antropología Social/ Instituto
Nacional de Antropología e Historia, 519 pp.
10. García Castro, René (2011), “Auxiliares municipales y jueces conciliadores:
dos mecanismos de control de los Ayuntamientos del Estado de México en
la primera mitad del siglo XIX”, en María del Carmen Salinas Sandoval, Diana
Birrichiaga Gardida y Antonio Escobar Ohmstede (coords.), Poder y gobierno
local en México (1808-1857), Zinacantepec, Estado de México, El Colegio
Mexiquense/ El Colegio de Michoacán/Universidad Autónoma del Estado de
México, pp. 303-327.
11. García Martínez, Bernardo y Gustavo Martínez Mendoza (2012), Señoríos,
pueblos y municipios. Banco preliminar de información relativa a la
genealogía de las unidades políticas y territoriales básicas de Mesoamérica,
Nueva España y México. México, El Colegio de México, 101 pp.
12. Gerhard, Peter (1977), Congregaciones de indios en la Nueva España antes
de 1570, en Historia Mexicana, vol. 26, no. 3 enero-marzo, p. 347-395.
13. Gerhard, Peter (1986), Geografía Histórica de la Nueva España (1519-1821),
México, Universidad Nacional Autónoma de México, 495 pp.
14. LI Legislatura del Estado de México (LEM LI) (1993), Ley Orgánica Municipal
del Estado de México, decreto número 164, 2 de marzo.
15. LII Legislatura del Estado de México (LEM LII) (1995). Constitución Política
del Estado Libre y Soberano de México, en Reynaldo Robles Martínez
(comp.), Las constituciones del Estado de México y sus reformas 1824-2008,
Toluca, Instituto de Estudios Legislativos de la LVI Legislatura del Estado de
México, 2008, pp. 342-481.

86
16. Lizcano Fernández, (2013), “Unidad y diversidad del fenómeno democrático”
en Francisco Lizcano Fernández y Cynthia Araceli Ramírez Peñaloza
(coords.), Hacia una historia del poder en México, México, Universidad
Nacional Autónoma de México / Universidad Autónoma del Estado de México
/ Miguél Ángel Porrúa, pp. 63-93.
17. Lizcano Fernández, Francisco, Fernando Díaz Ortega, et. al (2013),
“Estructura político-territorial del Estado de México (1825-2010)” en
Francisco Lizcano Fernández (coord.), Relaciones de poder en el Estado de
México. Ayer y hoy, México, Universidad Autónoma del Estado de México,
pp. 81-157.
18. Loera Chávez y Peniche, Margarita y José Guadalupe Palacios Balbuena
(2002), Entre el Xinantécatl y el Chicnahuapan. Historia de “El llano de
Mexicaltzingo”, Toluca, México, Fundación Octavio Rangel Carmona, 189 pp.
19. Loera, Margarita (2006), “Una Historia de larga duración en el Valle de
Toluca. La lucha por el origen étnico, la territorialidad y la autonomía política
en Calimaya y sus pueblos sujetos”, en Historias, enero-abril, no. 63, p.46.
20. Miño Grijalva, Manuel y Marta Vera Bolaños (1998), Estadísticas para la
historia de la población del Estado de México 1826-1910, México, El Colegio
Mexiquense / Consejo Estatal de Población, 721 pp.
21. Muciño Escamilla, Marxin Rebeca (2008), Organización político-territorial de
los pueblos de Calimaya. La consolidación de grupos de poder local 1820-
1855, Tesis de Licenciatura, Toluca, Estado de México, Universidad
Autónoma del Estado de México, 162 pp.
22. Ortiz Escamilla, Juan y Juan Antonio Serrano Ortega (2007), Ayuntamientos
y liberalismo gaditano en México, Zamora, Michoacán, El Colegio de
Michoacán/ Universidad Veracruzana, 504 pp.
23. Palacios Balbuena José Guadalupe (1998), Mexicaltzingo: monografía
municipal, Toluca, México, Instituto Mexiquense de Cultura, 167 pp.
24. Salinas Sandoval, Ma. del Carmen (1996a), “Erección de municipalidades y
municipios en el Valle de Toluca, siglo XIX”, en Revista de la Universidad de
México, no. 541, pp. 36-41.

87
25. Salinas Sandoval, Ma. Del Carmen (1996b), Política y sociedad en los
municipios del Estado de México (1825-1880), Zinacantepec, Estado de
México, El Colegio Mexiquense, 340 pp.
26. Salinas Sandoval, Ma. Del Carmen (2001), Los municipios en la formación
del Estado de México (1824-1846), Zinacantepec, Estado de México, El
Colegio Mexiquense, 261 pp.
27. Salinas Sandoval, María del Carmen, Diana Birrichiaga Gardida y Antonio
Escobar Ohmstede (2011), Poder y gobierno local en México (1808-1857),
Zinacantepec, Estado de México, El Colegio Mexiquense/ El Colegio de
Michoacán/Universidad Autónoma del Estado de México, 424 pp.
28. Tanck de Estrada, Dorothy (2005), Atlas ilustrado de los pueblos de indios:
Nueva España, 1800, México, El Colegio de México / El Colegio Mexiquense
/ Comisión Nacional para el desarrollo de los pueblos indígenas / Fomento
Cultural Banamex, 268 pp.

88

También podría gustarte