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Invocación y Reflexión sobre el Espíritu Santo

El documento describe los cuatro pasos de una meditación guiada sobre un pasaje bíblico. En el primer paso, los participantes invocan al Espíritu Santo mediante oraciones. En el segundo, leen y analizan el pasaje sobre Jesús calmando la tempestad. En el tercer paso, meditan sobre el significado personal del pasaje. En el cuarto, oran en respuesta al mensaje recibido.
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Invocación y Reflexión sobre el Espíritu Santo

El documento describe los cuatro pasos de una meditación guiada sobre un pasaje bíblico. En el primer paso, los participantes invocan al Espíritu Santo mediante oraciones. En el segundo, leen y analizan el pasaje sobre Jesús calmando la tempestad. En el tercer paso, meditan sobre el significado personal del pasaje. En el cuarto, oran en respuesta al mensaje recibido.
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P R I ME R P A SO : I n v o ca c ió n a l Esp í r i tu Sa n to

El guía, junto con la asamblea inician santiguándose:


Guía: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Asamblea: Amén.
Guía: Comencemos invocado la asistencia del Espíritu Santo que fue prometido por nuestro señor Jesucristo
a todos aquellos que creyeran en él. Pidámosle que venga a nosotros, que abra nuestra mente y corazón para
que la palabra santa que escucharemos arraigue en nuestro corazón y produzca frutos de santidad. Digamos
juntos la siguiente oración:
Ven a mí, Espíritu Santo,
Espíritu de sabiduría:
dame mirada y oído interior
para que no me apegue a las cosas materiales,
sino que busque siempre las realidades del Espíritu.
Ven a mí, Espíritu Santo,
Espíritu de amor:
haz que mi corazón
siempre sea capaz de más caridad.
Ven a mí, Espíritu Santo,
Espíritu de verdad:
concédeme llegar al conocimiento de la verdad
en toda su plenitud.
Ven a mí, Espíritu Santo,
agua viva que lanza a la vida eterna:
concédeme la gracia de llegar
a contemplar el rostro del Padre
en la vida y en la alegría sin fin.
Amén.
A continuación, el coro y la asamblea cantan el siguiente canto:
ESPÍRITU DE DIOS, LLENA MI VIDA Lléname, lléname de tu saber
LLENA MI ALMA, LLENA MI SER Lléname, lléname de tu bondad.

Lléname, lléname, ESPÍRITU DE DIOS, LLENA MI VIDA


De tu presencia, Lléname, lléname LLENA MI ALMA, LLENA MI SER
De tu ternura lléname, lléname de tu amor.

S EG U N D O P AS O : L e c tio
El objetivo de este primer paso es que entandamos la lectura, a profundidad, con todos sus elementos para que podamos
descubrir el mensaje que se nos quiere transmitir.
1. LECTURA DEL TEXTO ELEGID O

1
Leamos del Santo evangelio según San Mateo (Mt 8, 23-27)
(23) Subió a la barca y sus discípulos le siguieron.
(24) De pronto se levantó en el mar una tempestad tan grande que la barca
quedaba tapada por las olas; pero él estaba dormido.
(25) Acercándose ellos le despertaron diciendo: «¡Señor, sálvanos, que
perecemos!»
(26) Díceles: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?» Entonces se
levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza.
(27) Y aquellos hombres, maravillados, decían: «¿Quién es éste, que hasta los
vientos y el mar le obedecen?»
Palabra del Señor.

2. ANÁLISIS DEL TEXTO ELEGID O


A) EL CONTEXTO DE NUESTRO TEXTO
Este relato pertenece a la sección donde el evangelista nos hace ver el poder de Jesús a través de la realización
de varios milagros:
1. CURA A UN LEPROSO: Mt 8, 1-4
2. CURA AL CRIADO DE UN CENTURIÓN: Mt 8, 5-13
3. CURA A LA SUEGRA DE PEDRO Y A MUCHOS OTROS ENFERMOS: Mt 8, 14-17
4. CALMA LA TEMPESTAD: Mt 8, 23-27 (este es nuestro texto)
5. SANA A DOS ENDEMONIADOS: Mt 8, 28-34
Jesús ha manifestado, en lo alto del monte, su nueva doctrina con la que da inicio a una nueva forma de vida:
la del Reino de los Cielos (Mt 5,1 - 7,29); todo este relato es una referencia clara a la manifestación que Dios
hizo en el monte Sinaí para establecer la primer alianza (Cfr. Ex 19, 18-20).
Ahora el evangelista nos mostrará cómo este Reino de los cielos ha llegado a nosotros (Cfr. Mt 4, 17) no sólo
con palabras, sino con acciones poderosas que son capaces de liberar al ser humano de todo aquello que le
puede impedir sentir cercana la presencia de Dios: La enfermedad, los peligros de la naturaleza y el demonio.
La pregunta clave a todos estos milagros es: “ ¿ Q ui é n e s est e? ” ya que este “hombre” está por encima
de la enfermedad, de la furia de la naturaleza y del demonio.

B) ANALISIS DE SIGNOS Y PALABRAS DENTRO DEL TEXTO ELEGIDO


Hasta este momento es fácil darse cuenta de que los discípulos no habían descubierto realmente quién es
Jesús.
Tal vez las curaciones de diversas enfermedades no los sorprendieron tanto porque eran milagros que ya se
habían dado en los antiguos profetas, por ejemplo: El leproso Naamán (2Re 5, 1-14); la curación del rey
Ezequías (Is 38, 1- 9); es más, hasta la resurrección de un muerto (1Re 17, 17-24).

2
EL MAR Y EL VIENTO
Pero ¿dominar al mar? Durante todo el Antiguo Testamento sólo Dios domina al mar y le pone límites (Gn 1,
9-10). Cuando Moisés abrió el Mar para que los israelitas pasaran lo hizo por una orden expresa de Dios que
actuaría para que el mar obedeciera (Ex 14, 16). En el dominio del mar es donde podemos darnos cuenta del
grandioso poder de Dios (Sal 33, 7).
El pueblo judío vivía en tierra firme, en las
montañas, por esto el mar siempre les pareció como
un lugar de caos, de riesgo y peligro: Nadie sabe lo
que hay debajo de él, las aguas son inestables y no
es algo que puedas controlar. Es más, para muchos,
el mar era la entrada al inframundo, al lugar donde
habitaban los monstruos y los demonios (Sal 74, 13;
Is 51, 10; Dn 7, 2-7; Sal 65, 8); por esto no es raro
que, después de atravesar el mar, se encuentren
con los endemoniados (Mt 8, 28 ss).
Adentrarse en el mar simboliza entrar de lleno a
todo aquello que te causa inseguridad, miedo,
frustración. El mar es todo aquello sobre lo que no
tienes control, que te hace sentir pequeño, impotente y frágil.
Jesús, sin más ni más, se despierta, se levanta, REGAÑA al viento y al mar (como si fueran niños malcriados)
y éstos obedecen y se calman.

¡SEÑOR, SÁLVANOS QUE PERECEMOS!


Esta es la oración desesperada que los discípulos hacen a Jesús al sentir que el caos cubre aquello que sostiene
su vida.
Sienten miedo al darse cuenta que sus esfuerzos y sus conocimientos son inútiles contra la fuerza de la
naturaleza y del mal que los rodea, los cubre y está a punto de hundirlos.
Este miedo que sienten viene de que aún no creen en Jesús, no creen que él es la liberación que el Padre ha
enviado. Tal vez la formulación que se hace en el relato de San Marcos nos ayude a entender esta falta de fe
y desconocimiento de los discípulos hacia Jesús que está ahí, con ellos: «Maestro, ¿no te importa que
perezcamos?» (Mc 4, 38).
Ellos aún no se dan cuenta que pertenecer al Reino de los Cielos es vivir en una total confianza en la
providencia de Dios (Mt 8, 19-22). Los discípulos por no confiar en Jesús se han dejado vencer por la
preocupación y el miedo.

¿POR QUÉ TIENEN MIEDO, HOMBRES DE POCA FE?


No es la única vez que Jesús les reprocha a sus discípulos su falta de fe y confianza (Mt 6, 30; 14, 31). Cuando
no hay fe entonces nace en nosotros el miedo. Cuando dudamos del poder, de la compañía y de la protección
de Dios en nuestra vida entonces el miedo se apodera de nuestra mente y nuestro corazón.

3
La fe es confiar que Dios no permitirá que nos hundamos, aunque parezca que él no se interesa (¡Jesús va
dormido en medio de una tormenta! En una barca destapada donde el agua salpica por las olas tan grandes
y que se mueve sin ton ni son, de un lado al otro… ¿quién podría hacer eso?). Somos nosotros los que
debemos aprender a no desconfiar de él y a enfrentar la vida sin miedo porque Dios, nuestro Padre, está
pendiente hasta del más mínimo de talle de nuestras vidas: En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de
su cabeza están todos contados. (Mt 10, 30).

T E RC E R P AS O : M EDI T AT I O ( M E DI T A CI ÓN )
En este paso trataremos de acoger la Palabra que hemos escuchado. Básicamente utilizaremos esta pregunta: ¿qué me dice
el texto? Comienza a hablar con Dios. Imagínate que tú fueras uno de los discípulos de la barca. Comenta con Dios lo que
pienses o lo que sientas. Ponemos algunas preguntas que tal vez te puedan ayudar
1. En estos momentos de tu vida ¿qué es lo que más te preocupa o te espanta?
2. ¿Te has sentido abandonado/a de Dios? Como si Dios no estuviera presente en tu vida.
3. ¿Por qué has sentido miedo ante las dificultades y problemas de la vida? ¿Acaso no confías en Dios?
Trate el guía de dejar espacio suficiente para que cada uno de los participantes se adentre en sí mismo y pueda,
encontrar en su corazón a Dios que le habla y pueda entablar un dialogo sincero con él. En sus participaciones
el guía debe tratar de no ser invasivo. El salto al siguiente paso debe de darse de una forma muy natural.

C U A RT O P AS O : O R AT I O ( O RA C I Ó N)
En este paso responderemos a la Palabra escuchada: ¿qué me hace decirle a Dios el texto?, respondemos en oración movidos
por el Espíritu Santo. Nos te quedes con ganas de decirle a Dios todo lo que le quieras decir. Déjate guiar por el Espíritu
Santo y habla al Padre celestial que está aquí, entre nosotros. Desahógate en su presencia, háblale de lo que hay en tu
corazón, no tengas miedo a Dios que te escucha.
El guía tratará de dejar un tiempo oportuno para que cada uno de los participantes se adentre en su oración. Al
final se continuará de la siguiente manera:
Guía: Repitamos: Sálvame, Señor, no permitas que me hunda en mi miedo. Aumenta mi fe.
Trate de repetir la frase al menos unas tres veces y de que la asamblea se una en una sola voz. Después,
ayudados por el coro, entonarán el siguiente canto:
Yo siento señor que tú me amas Te alabo Señor por tus grandezas,
yo siento señor que te puedo amar mil gracias te doy por tu gran amor.
háblame señor que tu siervo escucha Heme aquí Señor para acompañarte,
háblame que quieres de mi heme aquí que quieres de mí.
Señor, tú has sido grande para mi Señor tú has sido grande para mi
en el desierto de mi vida háblame en el desierto de mi vida háblame
yo quiero estar dispuesto a todo yo quiero estar dispuesto a todo
toma mi ser mi corazón es para ti toma mi ser mi corazón es para ti
- Por eso canto tus maravillas por eso canto tu - Por eso canto tus maravillas por eso canto tu
amor/(2vc.) amor/(2vc.)

4
Q U I N T O PA S O, C O NT EM PL AT I O ( C O NT EM PL A CI ÓN )
En este paso trataremos de descubrir qué nos pide Dios:
1. ¿Qué aspectos de mi manera de ser o de pensar o de actuar debo mejorar?
2. ¿Qué puedo hacer para confiar más en Dios?
3. Si quiero unirme más a Dios y sentir más fuerte su presencia en mi vida ¿qué debería de hacer yo?
Por último, el guía, invita a cantar todos juntos el siguiente canto:
En Jesús puse toda mi esperanza. Puso en mi boca un canto nuevo,
Él se inclinó hacia mí una alabanza a nuestro Dios.
Y escucho mi clamor, Muchos verán y creerán
Y escucho mi clamor. (2) y en Jesús confiarán.
Me sacó de la fosa fatal, En Jesús puse toda mi esperanza.
del fango cenagoso. Él se inclinó hacia mí
Asentó mis pies sobre la roca, Y escucho mi clamor,
mis pasos consolidó. Y escucho mi clamor. (2)
En Jesús puse toda mi esperanza.
Él se inclinó hacia mí
Y escucho mi clamor,
Y escucho mi clamor. (2)

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