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LA NATURALEZA DE LA PREDICACIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO
Por David Christensen
La predicación del Nuevo Testamento es un mosaico de estilos y formatos que dependen
de la situación y circunstancia. La mayoría de los ejemplos de predicación registrados en el
Nuevo Testamento son de, como se pueden llamarlos, “la predicación de forma ocasional.” Estos
sermones abordan situaciones específicas. Son contextualmente circunstanciales, así que
debemos tener cuidado de evitar el extrapolar de un solo ejemplo un modelo para toda la
predicación de hoy. La predicación apostólica, como es generalmente clasificada, tenía un foco
misional o pastoral. Los sermones misionales se concentran en evangelismo, mientras los
mensajes pastorales se concentran en la vida cristiana1. Encontramos un gran número de
ejemplos de mensajes misionales en los Evangelios y el libro de Hechos, pero hay pocos
ejemplos de mensajes pastorales, dado al escenario “ocasional” de la mayoría de los sermones.
La mayoría del Nuevo Testamento está llena con epístolas escritas a los cristianos.
Deberíamos entender que estas epístolas representaban la predicación de los líderes del Nuevo
Testamento en el contexto de la iglesia de la localidad. Las cartas fueron escritas para ser
escuchadas, no leídas por la audiencia. El mundo grecorromano era mayormente de una cultura
oral. Menos de dos de cada diez personas podían leer y escribir2. Líderes de la iglesia llevaban
estas cartas y las predicaban en las congregaciones, así que las cartas representan el mayor
depósito de la predicación del Nuevo Testamento que tenemos disponible hoy.
Hay por lo menos treinta y tres verbos griegos que se usan en el Nuevo Testamento para
ilustrar la riqueza de la predicación bíblica3. La versión inglesa “King James” usa el verbo
“predicar” 136 veces en el Nuevo Testamento para traducir una gran variedad de los verbos
griegos. Sin embargo, podemos resumir estos verbos griegos a cuatro grupos grandes de palabras
para predicar y un grupo grande para enseñar en el Nuevo Testamento. Los escritores del Nuevo
Testamento utilizan estos cinco grupos de palabras para describir lo que nosotros llamamos la
predicación hoy día, dándonos cinco características de la predicación del Nuevo Testamento.
1. Predicar es un discurso teológico.
El primer grupo de palabras es representado por διαλέγομαι (dialegomai). Sacamos la
palabra castellana dialogo de esta palabra. Predicar es un dialogo en su naturaleza, si no siempre
en la práctica. Los filósofos griegos usaban esta palabra para describir un dialogo que procuraba
enseñar a los alumnos. El verbo enfatiza el razonamiento organizado, muchas veces en el
contexto de una disputa o un debate. Se usa el verbo solo trece veces en el Nuevo Testamento.
Pero, es usado diez veces para describir el ministerio de enseñanza de apóstol Pablo en Hechos
17-24. Por lo tanto, el verbo se convirtió en un término especializado para el ministerio
predicador de Pablo4.
San Lucas utilizó la palabra cinco veces en Hechos 17-24 para describir el razonamiento
de Pablo con sus oyentes en un culto de la sinagoga (Hechos 17.2,7; 18.4,19; 19.8). Pablo
“discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras” (Hechos 17.2-3) a la
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audiencia de la sinagoga durante tres sábados consecutivos. Un culto típico en la sinagoga tenía
seis partes: la recitación del Shema, la Oración, la lectura del Torá, y la lectura de los profetas, el
sermón, y la bendición sacerdotal. Filón dijo que el sermón, o el discurso, era el elemento más
importante del culto. Cualquier miembro varón de la sinagoga podía leer y explicar las Escrituras
del Viejo Testamento. El orador exponía y aplicaba el pasaje de Escritura a las vidas de la gente5.
El verbo principalmente refería a la lectura y la exposición de las Escrituras del Viejo
Testamento y el tema principal de Pablo parece ser el Reino de Dios (Hechos 19.8)
Tres veces en Hechos 17-24 se usa la palabra por razonar en la iglesia (Hch 19.9; 20.7,9).
Los judíos que eran obstinantes e increyentes le obligaron a Pablo que se retirara de la sinagoga
en Éfeso, así que él movió su instrucción al aula de un hombre con el apodo muy descriptivo de
Tirano (Hch 19.8-9). Se manejaba la escuela durante las horas fresquitas de la mañana y el
atardecer, lo cual la dejaba vacía a la hora de siesta durante el día. Una variante textual de Hch
19.9 indica que Pablo enseñaba de las horas de 11:00 a 16:00 cada día6. Pablo predicó así dos
años así que toda Asia oyó la Palabra del Señor, lo que evidencia que el ministerio de
predicación de Pablo entrenó a muchos que llevaron las enseñanzas a otras partes de la zona.
Pablo claramente razonaba profundamente y ampliamente de las Escrituras para que muchos
estuvieran equipados para realizar el ministerio. La misma predicación profunda tuvo lugar en la
iglesia en Troas (Hch 20.7,9) donde Pablo seguía predicando horas después de la medianoche. El
discurso de Pablo era tan espeso que un joven se cayó a su muerte después de ser vencido por
sueño.
El estilo de predicación de Pablo tenía muchas influencias de su entrenamiento en las
escuelas Rabínicos como un Fariseo. Fue entrenado por un método conocido como “pescher”
que era un estilo de exégesis que explicaba y aplicaba el texto del Viejo Testamento a la vida
actual. Pablo probablemente se movía de acá para allá entre el texto del Viejo Testamento y a su
experiencia actual, mientras que mantenía un énfasis cristológico7. La predicación pastoral es un
proceso organizado de tender un puente entre el texto de las Escrituras y la vida contemporánea,
así como lo hacía Pablo en sus tiempos.
La palabra puede significar también disputar, contender, o disertar (Hch 24.12,25; Jud 9;
Mc 9.34; Heb 12.5). Pablo discute en el Templo y con el Gobernador Félix. Michael el Arcángel
contendió con el diablo por el cuerpo de Moisés. Los discípulos disputaron entre sí sobre la
cuestión de quién era el mayor y nuestro Padre Celestial nos reprende (enfrenta o exhorta) como
hijos. Además, otra versión inglesa, la “Revised Standard Version” traduce los otros versos en
Hechos con la palabra argue (discutir o debatir), lo que es posible si entendemos que, dentro del
culto de la sinagoga, y asimismo en la congregación de creyentes, el debate era posible. Había, y
hay, a menudo un espíritu polémico o apologético en predicar. El sermón es un discurso
persuasivo.
2. Predicar es comunicar personalmente la verdad bíblica.
La próxima palabra es ὁμιλέω (homileo), un término de menor uso en el Nuevo
Testamento. Ahí, se usa el verbo solo cuatro veces (Lc 24.14-15; Hch 20.11; 24.26) pero es
importante porque, de esta palabra griega, sacamos las palabras homilía y homilético. El
sustantivo ὁμιλία (homilia) significaba un discurso y era utilizado por los padres antiguos de la
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iglesia para un sermón de culto. El verbo significa mantener un diálogo con alguien. Lleva un
significado más ligero, como conversar8.
Se usa el verbo para describir la conversación que tenían los dos hombres en el camino a
Emaús cuando Jesús los acompañó después de la resurrección (Lc 24.14-15). Ellos estaban
discutiendo los eventos alegados sobre la resurrección de Cristo en una conversación personal.
Félix llamaba a Pablo muchas veces para platicar con él sobre asuntos espirituales, aunque fue
asustado por las explicaciones de Pablo sobre la justicia, el dominio propio, y el juicio venidero
(Hch 24.26). Pablo (Hch 20.11) cambió su énfasis de un discurso serio a una discusión más
ligera después que el joven se durmió y cayó de la ventana. Después de sanarlo, todos regresaron
a la sala donde partieron el pan (a lo mejor una comida combinada con la Santa Cena) y hablaron
de la medianoche al amanecer.
La predicación es a menudo la comunicación uno a uno, la conversación personal,
además de un discurso organizado. A veces necesitamos variar la estrategia de alcanzar a la
gente, así como lo hizo Pablo, pero la conversación debe centrarse en el contenido bíblico y
espiritual para que sea predicar. Esta palabra destaca la importancia de las habilidades de
comunicación para la predicación. Los sermones deberían ser sencillos, prácticos, y relevantes.
Predicar las profundidades de la Palabra de Dios no quiere ser obtuso o farragoso. No
predicamos a unos profesores del seminario o a colegas del ministerio, así que nuestras palabras
deberían ser de la gente cotidiana. Si debemos utilizar el jargón teológico, lo definiremos con
palabras de diario. La “predicación profunda”, como escribió J. Kent Edwards, deberían ser clara
e interesante, pero también espiritualmente significativa9. La gente no debería decir después de
un sermón, -- ¡Guau, nunca había visto eso en la Biblia antes! – . Al contrario, dirán – Me hace
muy buen sentido. Comprendo el pasaje y puedo ver como se aplica en mi vida --.
3. La predicación es el evangelismo persuasivo
El tercer grupo de palabras puede ser representado por εὐαγγελίζομαι (euangelizomai).
Se usa este verbo 53 veces en el Nuevo Testamento. Lucas (Lucas-Hechos) usa la palabra 25
veces, y Pablo la usa aun 21 veces más10. Literalmente, la palabra significa llevar o anunciar las
buenas nuevas. Es la palabra usada para la presentación del evangelio – la buena nueva de la
salvación en Jesucristo. Recibimos las palabras evangelista y evangelismo de esta palabra. El
verbo deriva de ἀγγέλλω (angello) lo que representa otro gran grupo para predicar, incluyendo
tales palabras como ἀπαγγέλλω (apangello) y καταγγέλλω (katangello). El grupo de palabras
significa anunciar o proclamar un mensaje11.
La predicación apostólica era Cristocéntrica, dominada por la cruz y ocurriendo en el
mercado. Los predicadores del Nuevo Testamento llevaron el mensaje al mercado y anunciaron
las buenas noticias de Jesucristo al mundo. Ellos entablaron en conversación a las personas en
donde están y en el idioma que entendían con las enseñanzas de Cristo. La predicación
evangelista siempre ha tenido un lugar importante en el ministerio de la iglesia. La predicación
misional, en contraste con la predicación pastoral, se concentra en el mercado y anuncia las
buenas noticias de salvación a la gente. Muchas iglesias de hoy día utilizan los domingos por la
mañana para esta predicación misional, lo cual puede ser efectivo siempre y cuando haya otro
escenario que es reservado para la predicación pastoral – predicar para la edificación de los
creyentes.
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Esta palabra destaca la base de nuestra predicación porque incluso la predicación pastoral
depende del evangelio como base. La buena nueva de salvación en Cristo es el fundamento de
toda la predicación cristiana. La Cruz de Cristo es el núcleo del cristianismo. Toda predicación
debe ser centrada en Cristo. Todo cristianismo puede ligarse de alguna manera al mensaje
fundamental de la salvación en Jesucristo. Nunca podemos alejarnos de la cruz como el principio
de la fe, y siempre debemos dirigirnos a Cristo como la solución de nuestras necesidades
espirituales. Como Bryan Chapell apuntó acertadamente, una comprensión correcta de cada
pasaje de las Escrituras empieza con un “enfoque en la condición caída (FCF según las palabras
inglesas)” El sermón empieza con un FCF claro y señala a la solución en Cristo12.
Exposición se centra en Cristo cuando revela la naturaleza esencial de
Dios como nuestro Proveedor, Libertador, y Sostenedor, sin importar si se
menciona a Jesús por nombre. … La predicación concentrada en Dios
inevitablemente se vuelve a concentrarse en Cristo, no porque un sermón
simplemente cita el nombre de Jesús o le recuerda un evento de Su vida, sino
porque el sermón demuestra la realidad del dilema humano que obliga una
solución divina e identifica esa solución13.
4. La predicación es una proclamación autoritativa
El cuarto grupo de palabras es representado por κηρύσσω (kerysso). Se usa el verbo 61
veces en el Nuevo Testamento. Significa anunciar o proclamar y viene del sustantivo que
significa “un heraldo”. La idea es proclamar o anunciar con poder y autoridad como los heraldos
antiguos, anunciando las noticias a la ciudad14. Se usa la palabra con la proclamación del
evangelio (Mc 16.25); con la proclamación de los mandamientos de Dios que demandan
obediencia (Ro 2.21); y con la proclamación que exige un compromiso total en todos los ámbitos
de la vida, para ambos el predicador y el oyente (1 Co 9.27; 1 Tes 2.9). Esta clase de predicación
no es débil o tímida. Esta clase de predicación es autoritativa y poderosa. Entonces, la palabra
destaca la forma de comunicar nuestro mensaje. Se debe predicar en una manera que proclama la
Palabra con todas las demandas de obediencia y sumisión.
Los predicadores del Nuevo Testamento entendían que la proclamación (κήρυγμα) como
un conjunto de verdades para ser proclamado al mundo. Pablo dijo que fue encargado con la
κήρυγμα (proclamación) según el mandato de Dios (Tito 1.3). Muchos han intentado a distinguir
entre la proclamación (κήρυγμα) misional de la predicación apostólica y la enseñanza (διδαχή)
pastoral de la iglesia antigua. La proclamación y la enseñanza estaban bien entrelazadas así que
las grandes distinciones entre predicar y enseñar no se deben remarcar. El kerygma de la
predicación de Pablo en el Nuevo Testamento se centraba en seis doctrinas centrales de la iglesia
antigua: 1) Jesús es Mesías, 2) Su muerte en la cruz, 3) Su resurrección a vida nueva, 4) Su
exaltación como Señor, 5) Su salvación de humanidad del pecado, y 6) Su vuelta a la Tierra para
comenzar la Edad Nueva15. Estas son las doctrinas centrales proclamadas con autoridad por los
Apóstolos y enseñadas a los creyentes en la iglesia antigua.
5. La predicación es instrucción informativa
El último grupo se representa por διδάσκω (didasko). Este verbo ocurre 95 veces en el
Nuevo Testamento y 38 veces en los Evangelios, así que es la palabra suelta más usada para
describir la comunicación del mensaje cristiano16. Es casi siempre traducida “enseñanza” y no
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predicación. La palabra es un resumen de la descripción de la predicación de Jesús en su
ministerio en lugares diferentes (Mc 2.13; 6.6; 10.1; 12.35; 14.49; Lc 4.15; 13.22, 26; 19.47; Mt
4.23; 9.35; 11.1 y otros). Jesús “enseñaba” (διδάσκω) en las sinagogas y “proclamaba”
(κηρύσσω) el reino de Dios (Mt 4. 23). Jesús enseñaba (διδάσκω) con autoridad (Mt 7.29). Su
enseñanza vino con poder.
Hay otros verbos utilizados para enseñar en el Nuevo Testamento, tales como κατηχέω
(katecheo) que significa informar o instruir; παραδίδωμι (paradidomi) que significa legar o
heredar una tradición; y παιδεύω (paideuo) que es criar, entrenar, o educar. Las palabras por
enseñanza enfatizan el contenido del mensaje cristiano. El núcleo de enseñar es la información y
la comprensión. Hay un cúmulo de verdad – el kerygma – que se necesita entender y aplicar a la
vida. La palabra para enseñar, διδαχή (didache), es usada 30 veces en el Nuevo Testamento y
venía a describir lo que era un cúmulo núcleo de doctrinas enseñadas por la iglesia antigua17. La
enseñanza destaca la comprensión de esta colección de verdad, las tradiciones legadas a nosotros
de los Apóstolos en la iglesia del Nuevo Testamento.
Las epístolas del Nuevo Testamento se entienden mejor como unos mensajes para
enseñar en una cultura oral en la que menos de 20 por ciento de la gente podía escribir y leer. Se
escribieron las epístolas para ser fueran escuchadas y no vistas, así que combinan los elementos
del estilo literario con los componentes básicos de la retórica antigua. Había tres clases de
retórica grecorromano cuando vivía Pablo. Se usaba la retórica forense en los tribunales. Se
usaba la retórica deliberativa en la asamblea del pueblo. Se usaba la retórica epidética en los
funerales o los concursos de oratoria. Pablo había sido entrenado en la retórica y podía utilizar
todas las formas de ella, pero sus epístolas muestran las características de la retórica deliberativa
– la retórica de la asamblea abierta. Las cartas de Pablo nos dan el mejor vistazo a cómo eran los
sermones de la iglesia antigua y éstas pueden servir como un modelo de sermones que son
pastorales, en vez de misionales, en la iglesia de hoy18.
¿Cuál es la diferencia entre predicar y enseñar?
Ha habido mucha discusión en cuanto a esta pregunta a lo largo de los años. Ha habido
aquellos que trataron de probar que enseñar es conectado a los creyentes y predicar es para los no
creyentes, pero esta distinción no soporta el examen del registro bíblico. Otros han intentado
mantener una distinción entre enseñanza y predicación en el sentido de que enseñar es solo
informativo, mientras predicar es persuasivo, pero esta distinción es imposible a sostener
también. Por ejemplo, se enlaza el verbo διδάσκω (didasko) con ambos καταγγέλλω (katangello),
lo que significa proclamar (Hch 4.2) y con ευαγγελίζομαι (euangelizomai), que es predicar el
evangelio (Hch 15.35). También, Romanos 2.21 usa el paralelismo poético y trata “enseñar”
(διδάσκω) y “proclamar” (κηρύσσω) como sinónimos. Además, a la conclusión del sermón de
monte de Jesús (Mt 7.28-29), leemos que “les enseñaba como quien tiene autoridad y no como
los escribas” (RVR60).
Algunos han sugerido que no hay una distinción entre predicar y enseñar. Sin embargo,
aunque se usan las palabras como sinónimos muchas veces, no se usan como sinónimos muchas
más veces. Yo diría que hay una diferencia entre predicar y enseñar, pero la diferencia es una
diferencia de énfasis o propósito. H. Grady Davis, uno de los escritores principales sobre la
teoría homilética en la historia norteamericana, escribe: “el NT no reconoce ninguna diferencia
entre predicar y enseñar, con tal del contenido. La diferencia es solo la forma que toma este
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mensaje en su proclamación. Predicar en el sentido del NT toma la forma característica, la forma
de un anuncio oficial, la proclamación de la acción y oferta de Dios, por medio de la boca de un
mensajero humano elegido”19.
Yo resumiría la diferencia así. Enseñar remarca “comprensión” mientras predicar
remarca “aplicación”. Enseñar enfatiza el “contenido”, mientras predicar enfatiza el
“compromiso”. Dicho de otro modo, no podemos predicar sin enseñar, pero sí que podemos
enseñar sin predicar. La diferencia tiene que ver con lo que los teoristas de comunicación llaman
la “postura retórica”. El propósito del sermón determina el énfasis del mensaje. Cuando el
propósito es mayormente informar, y el resultado es conocimiento, eso es enseñar. Cuando el
propósito es mayormente persuadir, y el resultado es compromiso, es predicar.
RESUMEN
La predicación en el Nuevo Testamento se presenta en muchas formas, situaciones y
muchos estilos. Nosotros tendemos a usar la palabra “predicar” para describir los discursos
técnicos y oficiales que se hacen en la reunión de creyentes o la comunicación del evangelio a las
multitudes. Pero, predicar es un término con un significado amplio que incluye de todo, desde
una conversación personal durante una comida compartida hasta predicar un domingo por la
mañana en el culto. Podría ser una polémica en contra del enemigo, una apología de la verdad, o
la comunicación en la forma de un debate teológico. Siempre que discutimos la verdad de Dios,
aun informalmente, podemos decir que predicamos en el sentido más amplio de la palabra.
Siempre que procuramos persuadir a cualquiera de su necesidad de salvación, estamos
predicando al individuo o a la multitud. Finalmente, predicamos cada vez que enseñamos y
aplicamos las Escrituras a un grupo de creyentes reunidos en la iglesia del vecindario.