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La Caída de Adán y Eva

Adán y Eva viven felices en el paraíso hasta que una serpiente los engaña para que coman del fruto prohibido del Árbol del Bien y el Mal. Eva es la primera en probarlo y luego convence a Adán. Dios los descubre y los expulsa del paraíso como castigo, condenando a la serpiente a arrastrarse por la eternidad.

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La Caída de Adán y Eva

Adán y Eva viven felices en el paraíso hasta que una serpiente los engaña para que coman del fruto prohibido del Árbol del Bien y el Mal. Eva es la primera en probarlo y luego convence a Adán. Dios los descubre y los expulsa del paraíso como castigo, condenando a la serpiente a arrastrarse por la eternidad.

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El fruto prohibido

Descripción: Adán y Eva tienen una sola regla en el paraíso, no comer ningún fruto del
Árbol del Bien y el Mal. Pero una serpiente astuta les tiende una trampa.

PRIMER ACTO

Adán y Eva se encuentran en el paraíso, representado por una escenografía con


hermosos árboles, plantas y animales. Hay un único árbol de utilería en escena y
ellos, a su vez, van vestidos con trajes hechos de hojas. De pronto, una voz resuena
fuera de escena.

Dios: Adán, Eva.

Ellos se miran sorprendidos.

Adán: Es nuestro padre.

Eva: ¿Qué sucede, padre mío?

Dios: He venido a advertirles una cosa. Saben ustedes que pueden tener todo
cuanto quieran aquí, comer lo que sea y nombrar a los animales como crean
conveniente.

Adán: Y por eso te agradecemos, padre.

Dios: Pero una cosa que quiero decirles. ¿Ven ese árbol?

Adán y Eva miran el árbol.

Dios: Es el Árbol del Bien y el Mal, que reúne todo el conocimiento. Ustedes no lo
necesitan, puesto que aquí no les falta nada. Así que nunca han de comer ningún
fruto que crezca en él. O tendré que expulsarlos del paraíso.

Adán y Eva se miran asustados.

Eva: Lo prometemos, padre. Nunca comeremos de ese árbol.

Dios: Que así sea.

SEGUNDO ACTO

Eva se acerca a recoger flores cerca del Árbol del Bien y el Mal. Detrás de él,
aparece la serpiente, mirándola con malicia.
Serpiente: Hola.

Eva: Hola… a ti nunca te había visto por aquí, ¿eres un animal nuevo?

Serpiente: Puedes llamarme serpiente. Y he venido aquí por qué me gusta la sombra
que da este árbol, de hecho, es un árbol estupendo.

Eva: Así parece, pero es el Árbol del Bien y el Mal. Dios nos ha prohibido acercarnos a él.

Serpiente: ¿Y por qué?

Eva: Dice que sus frutos son malos.

Serpiente: ¡Tonterías! Él no quiere que coman de este árbol por qué entonces serían tan
inteligentes como él, ¡serían dioses!

Eva: ¿Es eso cierto?

Serpiente: ¿Por qué no pruebas un fruto? Mira que apetitosos se ven… ¿no te gustaría ser
tan poderosa como Dios?

Eva lo duda. Luego, toma una manzana del árbol y le da una mordida.

TERCER ACTO

Eva está hablando con Adán, tratando de convencerlo de que coma del fruto. Él niega con
la cabeza.

Adán: No podemos desobedecer a Dios.

Eva: Pero está delicioso, además piénsalo, ¿no te gustaría ser tan poderoso como él?

Adán parece tener dudas. Sin embargo, no tarda en tomar el fruto y darle una mordida. Se
escucha un trueno ensordecedor que los asusta a ambos.

Dios (voz fuera de escena): Adán, Eva, ¿qué han hecho?

Adán: ¡Lo sentimos, padre! Te hemos desobedecido, por favor, perdónanos.

Dios: Les había dado una única regla y la ignoraron. Qué tristeza saber que no son fieles a
mí.

Eva: Fue culpa de la serpiente, padre. Ella nos engañó.

La serpiente se esconde tras un árbol.


Dios: Criatura rastrera, tu castigo será arrastrarte por toda la eternidad.

La serpiente se desploma en el suelo y se arrastra a duras penas.

Dios: Lo siento, tienen que irse del paraíso. Trabajarán la tierra con sus propias manos y tal
vez algún día, puedan regresar.

Adán y Eva se marchan con tristeza.

FIN

 
 
 
 

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