Patrimonio Cultural
Patrimonio Cultural
ASIGNATURA "BIENES PÚBLICOS Y OBRAS PÚBLICAS" DEL CUARTO CURSO DEL GRADO EN
DERECHO
Curso 2020/21
* El presente texto constituye una versión de los contenidos de la lección correspondiente del programa, preparada
por el profesor de la asignatura, Rodrigo Moreno Fuentes, para facilitar su estudio. El mismo se compone de
materiales de apoyo exclusivos para la preparación de la asignatura en el curso presente, sirven para apoyar, al
igual que las explicaciones de clase, el estudio de los manuales de la asignatura y no los sustituyen, y no están
destinados a fines ajenos a los exclusivamente docentes.
A. Concepto
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declaratoria de “Patrimonio Cultural Universal”. En este sentido, el citado organismo ha
proporcionado la siguiente definición de patrimonio cultural:
“El patrimonio cultural de un pueblo comprende las obras de sus artistas,
arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas,
surgidas del alma popular, y el conjunto de valores que dan sentido a la vida, es
decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese
pueblo; la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históricos,
la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas.”
La noción del patrimonio cultural no ha cesado de enriquecerse con un enfoque global
antropológico y sociológico que lleva a considerarlo como un conjunto de
manifestaciones diversas, que hemos recibido de nuestro pasado, que han llegado a ser
testimonios insustituibles que representan el desarrollo de una sociedad y, debemos
trasmitirlo a las futuras generaciones.
En consecuencia, el “Patrimonio Cultural” está conformado por todas las creaciones
humanas que tienen un valor desde el punto de vista histórico, artístico y científico, que
se constituyen en una herencia recibida de nuestros antepasados y que estamos en el
deber de preservar para las generaciones futuras.
El concepto de patrimonio cultural, implica necesariamente una valoración social, de los
testimonios de la creación humana a lo largo del tiempo, lo que nos lleva a la
vinculación entre el pasado y las generaciones del presente que seleccionan lo valioso e
importante, para legarlo y transmitirlo al futuro. Esto obliga a entender y tratar el
patrimonio cultural como un proceso antes que como un fenómeno estático, lo que nos
lleva a entender que su construcción es constante y en consecuencia tiene implicancias
sociales e incluso políticas.
B. Evolución histórica de la noción y de la intervención pública respecto del
patrimonio cultural.
a) Antecedentes modernos
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poner las antigüedades a cubierto de la ignorancia que suele destruirlas con daño de
los conocimientos históricos, y de las artes a cuyos progresos contribuyen en gran
manera”.
La Instrucción ordena a los Juristas de todos los pueblos que cuiden “de que nadie
destruya y maltrate los monumentos descubiertos, o que se descubrieren, puesto que
tanto interesan al honor, antigüedad y nombre de los pueblos mismos, tomando las
providencias convenientes para que así se verifique.
b) Desarrollo y medidas de intervención administrativa
A inicios del siglo XX, en forma paralela al desarrollo del Movimiento Moderno en
arquitectura, la preocupación internacional por la conservación del patrimonio se debió
en gran parte a la destrucción que se estaba haciendo de él. El patrimonio debía ser
protegido más allá de sus fronteras político-administrativas. No obstante, los avances se
vieron paralizados en Europa por el inicio de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y
en España por la Guerra Civil (1936-1939). No fue hasta el final de la Segunda Guerra
Mundial, cuando resurge la preocupación por la protección y conservación patrimonial.
En 1945 se funda la UNESCO y con ella se estableció la necesidad de crear un órgano
exclusivo que se ocupe del tema, aunque tardó 27 años en cobrar cuerpo. El rápido
crecimiento urbano durante la etapa del desarrollismo (1950-1970), tuvo un impacto
negativo para el patrimonio. Hasta 1972, en la Convención para la Protección del
Patrimonio Mundial Cultural y Natural, no se estableció criterios de gestión e
intervención en el patrimonio que hoy en día siguen actualizándose y siendo un
referente ineludible.
En nuestro país, el siglo XX se inicia con el mandato de llevar a cabo un catálogo y un
inventario general del patrimonio monumental que se ordena a la Real Academia de
San Fernando. Por su parte, la Ley de 4 de marzo de 1915 sobre conservación de
monumentos histórico–artísticos funda la acción administrativa sobre la declaración de
tal carácter, comportando la misma la aplicación de un régimen de limitaciones, como la
prohibición de derribo sin permiso del Ministerio de Instrucción Pública. A ésta, le
sucedan toda otra serie de normas, como por ejemplo, el Real Decreto –ley de 9 de
agosto de 1926 que establece medidas de intervención sobre la base inicial de extender
el concepto de Tesoro Artístico Nacional, para incluir junto a las edificaciones aisladas,
los “conjuntos de ellas, sitios y lugares de reconocida y peculiar belleza, cuya
protección y conservación sean necesarias para mantener el aspecto típico, artístico y
pintoresco de España.”
c) Previsiones constitucionales
La Constitución de 1978 incorpora como obligación del Estado la protección del
patrimonio, en su art. 46, transfiriendo además las competencias a las Comunidades
Autónomas, que debían gestionar su patrimonio de acuerdo a su contexto legal y
sociocultural.
Por otro lado, y en virtud de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico
Español, el concepto de patrimonio adquiere un sentido más amplio, y se extiende al
patrimonio etnográfico, industrial, arqueológico, arquitectónico y otros.
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C. Regulación actual
En primer lugar, hay que tener en cuenta toda una serie de regulaciones y normas que
proceden tanto del ámbito internacional como comunitario. Éste último cuenta con
diversos instrumentos de soft law que versan sobre el patrimonio cultural. Asimismo, en
el ámbito internacional hay que tomar en consideración todos los Convenios de la
UNESCO, entre los que citaremos a título meramente ilustrativo, los siguientes:
Convenio de la UNESCO para la Protección de los Bienes Culturales en caso de
conflicto armado (La Haya, 1954); Convenio Europeo para la Protección del
Patrimonio Arqueológico (Londres, 1969); Convención de la UNESCO sobre las
medidas que deben aportarse para prohibir e impedir la importación, la exportación y
la transferencia de propiedades ilícitas de bienes culturales (París, 1970); Convención
de la UNESCO sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural (París,
1972), etc.
b) Derecho interno
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2. CLASIFICACIÓN DE LOS BIENES DEL PATRIMONIO HISTÓRICO
ESPAÑOL
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del patrimonio histórico español (expropiación forzosa), así como de los
derechos de tanteo y retracto.
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histórico es el Palmeral de Orihuela (Alicante), la Sierra de Ancares (El
Bierzo, León) o el Cortijo del Fraile (Almería).
Zona arqueológica: consiste en aquél lugar o paraje natural donde existen
bienes muebles o inmuebles susceptibles de ser estudiados con
metodología arqueológica, hayan sido o no extraídos y tanto si se
encuentran en la superficie, en el subsuelo o bajo las aguas territoriales
españolas (Castillo de Valencia D´Aneu, Palacio de los Duques de
Medinaceli en Guadalajara, recinto de Taula de Trepucó en Mahón,
Menorca).
Lugar de interés etnológico: Es un paraje natural, construcción o
instalación que tiene una especial vinculación a formas de vida, cultura y
actividades tradicionales del pueblo español (como la Feria de Sevilla).
c) Bienes muebles: Es el constituido por los objetos que se pueden mover y
trasladar. Está formado por retablos, pinturas, esculturas, orfebrería, cerámicas y
otros objetos de interés histórico-artístico. Gran parte de este patrimonio se
encuentra depositado en los museos, otros forman parte de la decoración y
mobiliario que contienen los bienes inmuebles de los cuales son inseparables.
Conviene aclarar que los bienes muebles que presenten un especial valor (1.2
LPHE), como acabamos de ver, pueden haber sido declarados de interés cultural,
o bien, encontrarse inventariados en el Inventario General de Bienes muebles.
En último término pueden ser bienes del PHE pero constar en ninguna de las dos
anteriores categorías (art. 26 LPHE).
2. PATRIMONIOS ESPECIALES: se trata de bienes que forman categorías más o menos
homogéneas que, por sus especialidades intrínsecas, requieren un tratamiento jurídico
singularizado o especial. La Ley incluye en esta categoría al Patrimonio Arqueológico,
el Patrimonio Etnográfico y el Documental y Bibliográfico, a los que deberíamos añadir
el Patrimonio Industrial.
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Archivo General de Simancas, Archivo General de Indias, archivos de casas
nobiliarias, etc.
A. Concepto y caracterización
Pueden ser declarados BIC tanto los bienes muebles como los inmuebles y son los que
gozan de una singular protección y tutela. Es una categoría particular y la más relevante
de las integrantes en el Patrimonio Histórico y tiene el régimen de intervención
administrativa más intenso. Está regulada por la Ley 16/1985, de 25 de junio, del
Patrimonio Histórico Español.
Para delimitar el concepto de bien de interés cultural, hay que delimitar, a su vez, el
concepto de bien inmueble y de bien mueble, a los efectos de la Ley. En este sentido, la
ley considera bienes inmuebles, art. 14 LPHE, “además de los enumerados en el art. 334
Cc, cuantos elementos puedan considerarse consustanciales con los edificios y que
formen parte de los mismos o lo hayan formado, o en el caso de poder ser separados
constituyan un todo perfecto de fácil aplicación a otras construcciones o a usos distintos
del suyo original, cualquiera que sea la materia de que estén formados y aunque su
separación no perjudique visiblemente el mérito histórico o artístico del inmueble al que
están adheridos”. Los bienes inmuebles integrados en el Patrimonio Histórico, pueden
ser declarados, a su vez: monumentos, jardines, conjuntos y sitios históricos y zona
arqueológica (art. 14.2), tal y como se señalaba en el anterior apartado 2), por lo que nos
remitimos a lo ahí señalado respecto de cada una de estas categorías.
Junto con los bienes inmuebles, también pueden ser declarados BIC, los bienes muebles
(arts. 26 y ss LPHE), que como decíamos más arriba y de conformidad con el Cc, son
aquellos que se pueden mover o trasladar. En todo caso, son bienes de interés cultural,
los bienes muebles contenidos en un inmueble que haya sido objeto de dicha
declaración y que esta reconozca como parte esencial de su historia (arts.14.1 y 27).
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Conviene insistir en que los bienes muebles que no sean BIC, pero que presenten los
valores del 1.2 LPHE, podrán ser incluidos en el Inventario citado más arriba.
La declaración de bienes de interés cultural, art. 9 LPHE, puede haber sido realizada por
la propia LPHE, o bien, en virtud de Real Decreto de forma individualizada.
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expedientes, que causan la anotación preventiva hasta que recaiga resolución definitiva.
El Registro, una vez declarado el BIC, expedirá un título oficial de identificación,
debiendo reflejarse en éste las transmisiones y actos jurídicos o artísticos que sobre ellos
se realicen (artículos 12 y 13.1 de la Ley y 16 y 21 a 23 de su Reglamento).
2. Nacimiento a cargo de los propietarios y, en su caso, los titulares de derechos
reales sobre tales bienes, o de quienes los posean por cualquier título, de la obligación
de permitir y facilitar su inspección por parte de los organismos competentes, su estudio
a los investigadores y su visita pública al menos de cuatro días al mes en días y horas
previamente indicados. En el caso de bienes muebles se podrá acordar como obligación
sustitutoria el depósito del bien en un lugar que reúna las adecuadas condiciones de
seguridad y su exhibición durante un periodo máximo de cinco meses cada dos años (art
13.2).
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mercantiles. Sólo podrán ser enajenados o cedidos al Estado, Entidades de Derecho
Público o a otras instituciones eclesiásticas. Son imprescriptibles e inexportables
(art.28).
Los bienes muebles, no declarados de interés cultural, pero que presenten una singular
relevancia, en atención a su notable valor histórico, arqueológico, artístico, científico,
técnico o cultural, podrán ser inscritos en el Inventario general de bienes muebles (arts
26.1 de la Ley y 24 y ss del Reglamento).
Respecto a su exportación, al igual que en el caso de los declarados BIC, la Ley los
declara inexportables salvo autorización, facultando a la Administración para hacer la
declaración de inexportabilidad como medida cautelar sobre cualquier bien mueble
hasta que se incoe el expediente para incluirlo en alguna de las categorías previstas en
ella (art. 53.b). Si la exportación se produce sin dicha licencia, se produce un efecto
confiscatorio y automáticamente una declaración de inalienabilidad e
imprescriptibilidad, art. 29 de la Ley.
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4. EL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO
Las actividades, de conformidad con las previsiones del art. 41, que pueden dar lugar al
descubrimiento de bienes arqueológicos, son las excavaciones, las prospecciones y los
hallazgos casuales.
1. Las excavaciones arqueológicas son las remociones en la superficie, en el
subsuelo o en los medios subacuáticos que se realicen con el fin de descubrir e
investigar toda clase de restos históricos o paleontológicos, así como los
componentes geológicos con ellos relacionados.
2. Las prospecciones arqueológicas son las exploraciones superficiales o
subacuáticas, sin remoción del terreno, dirigidas al estudio, investigación o examen
de datos sobre cualquiera de los elementos a que se refiere el apartado anterior.
3. Los hallazgos casuales son los descubrimientos de objetos y restos materiales
que, poseyendo los valores que son propios del Patrimonio Histórico Español, se
hayan producido por azar o como consecuencia de cualquier otro tipo de remociones
de tierra, demoliciones u obras de cualquier índole.
B. Carácter demanial y regulación
Lo más característico del régimen jurídico del Patrimonio Arqueológico es su
publificacion, es decir, se declaran como bienes de dominio público todos los objetos y
restos materiales que posean los valores propios del Patrimonio Histórico Español y
sean descubiertos como consecuencia de excavaciones, remociones de tierra u obras de
cualquier índole o por azar (art. 44.1 LPHE).
El descubridor deberá comunicar a la Administración su descubrimiento estando
además obligado a entregárselo a ésta (44 LPHE).
A tenor del artículo 42 LPHE., la Ley exige para todas las excavaciones y prospecciones
(superficiales o subacuáticas, con o sin remoción de terreno) autorización administrativa
y será objeto de inspección y de control por parte de la Administración, la cual
comprobará que los trabajos estén realizados conforme a un programa detallado y
coherente que contenga los requisitos concernientes a la conveniencia, profesionalidad e
interés científico. Esta autorización obliga a los beneficiarios a entregar los bienes
encontrados inventariados, catalogados y acompañados de una memoria a un Museo o
centro que la Administración determine, en el plazo fijado, tomando en cuenta para ello
la proximidad del hallazgo y las circunstancias que hagan posible su conservación, así
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como su mejor función cultural y científica. En ningún caso el beneficiario de la citada
autorización tendrá derecho a un premio, compensación o algún tipo de participación
por el objeto descubierto.
Por otro lado, en virtud del artículo 43 LPHE, la Administración competente podrá
ordenar la ejecución de excavaciones o prospecciones arqueológicas en cualquier
terreno público o privado del territorio español, en el que se presuma la existencia de
yacimientos o restos arqueológicos, paleontológicos o de componentes geológicos con
ellos relacionados. A efectos de la correspondiente indemnización regirá lo dispuesto en
la legislación vigente sobre expropiación forzosa.
Asimismo, la LPHE contempla la posibilidad de que existan descubrimientos de bienes
arqueológicos fruto del azar o de la casualidad, excluyendo la aplicación del artículo
351 del Cc, que atribuye la propiedad del tesoro oculto al dueño del terreno en que se
hallare, dando la mitad de su valor a quien lo encuentra en propiedad ajena o del estado
y admite que el Estado lo adquiera por justo precio si se considera interesante para las
ciencias y está en un terreno que no le pertenece. Pero a día de hoy los bienes
arqueológicos son considerados demaniales y se rigen por otra legislación, esta
reconoce al descubridor casual el derecho a percibir la mitad del valor del bien, fijado
en tasación legal, si comunica el hallazgo a la Administración de forma inmediata y si
no ha encontrado el bien en finca propia debe compartir la cantidad a partes iguales con
el propietario del lugar (art. 44 LPHE).
La razón del premio que la Ley otorga se basa en ese hallazgo casual ya que la actividad
que lo provoca no estaba pre ordenada a él sino que ha sido fruto del azar, por eso se
excluyen hallazgos en lugares en los que se sospecha de la existencia de restos
arqueológicos. También se busca que el descubridor declare de inmediato que ha
encontrado un bien y no lo detente. Además este deberá dar la mitad de lo percibido al
propietario del suelo donde se haya encontrado el bien por el mero hecho de ser el
dueño de esa propiedad privada correspondiéndose con los beneficios de ser el
propietario buscara o no, contribuir al incremento del Patrimonio Arqueológico
5. PATRIMONIO DOCUMENTAL Y BIBLIOGRÁFICO
A. Concepto
El patrimonio documental y bibliográfico es objeto de regulación en el Título VII de la
LPHE (arts. 48 a 66).
A tenor de las previsiones del art. 49 de la LPHE, se entiende por documento, “toda
expresión en lenguaje natural o convencional y cualquier otra expresión gráfica,
sonora o en imagen, recogidas en cualquier tipo de soporte material, incluso los
soportes informáticos. Se excluyen los ejemplares no originales de ediciones.”
En este sentido, forman parte del patrimonio documental:
1. Los documentos de cualquier época generados, conservados o reunidos en el
ejercicio de su función por cualquier organismo o entidad de carácter público,
por las personas jurídicas en cuyo capital participe mayoritariamente el Estado u
otras entidades públicas y por las personas privadas, físicas o jurídicas, gestoras
de servicios públicos en lo relacionado con la gestión de dichos servicios.
2. Los documentos con una antigüedad superior a los cuarenta años generados,
conservados o reunidos en el ejercicio de sus actividades por las entidades y
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asociaciones de carácter político, sindical o religioso y por las entidades,
fundaciones y asociaciones culturales y educativas de carácter privado.
3. Los documentos con una antigüedad superior a los cien años generados,
conservados o reunidos por cualesquiera otras entidades particulares o personas
físicas.
4. Asimismo, aquellos declarados así por la Administración del Estado que aun no
alcanzando la antigüedad indicada en los apartados anteriores, merezcan dicha
consideración.
Por otro lado, a tenor de las previsiones del art. 50, forman parte del Patrimonio
Bibliográfico:
Resulta relevante señalar que tal y como dispone el art. 60, quedarán sometidos al
régimen que la LPHE establece para los Bienes de Interés Cultural los inmuebles
destinados a Archivos, Bibliotecas y Museos de titularidad estatal, así como los bienes
muebles integrantes del Patrimonio Histórico Español en ellos custodiados.
B. Registro
Los bienes de dicho patrimonio se incluyen en un Censo (documental) o en un Catálogo
(bibliográfico) que la Administración del Estado ha de elaborar en colaboración con los
demás órganos competentes, pudiendo la Administración Publica examinar dichos
bienes y recabar de los titulares de dichos bienes la información que considere
necesaria.
Los bienes integrantes del Patrimonio Documental y Bibliográfico, que tengan singular
relevancia, serán incluidos en una sección especial del Inventario General de bienes
muebles del Patrimonio Histórico Español. Según la disposición transitoria tercera, los
propietarios y poseedores de los bienes integrantes del patrimonio documental con
relevancia singular, deberán comunicar a la Administración su existencia en el plazo de
1 año a partir de la entrada en vigor de dicha ley. Se admite que estos bienes con
relevancia especial sean declarados inventariados pero no bienes de interés cultural.
[Link] de los poseedores
Todos los poseedores de bienes del Patrimonio Documental y Bibliográfico están
obligados a conservarlos, protegerlos, destinarlos a un uso que no impida su
conservación y mantenerlos en lugares adecuados. Su incumplimiento autoriza a la
Administración a la adopción de las medidas previstas en el art. 36.3 de la Ley:
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1. Ordenar su ejecución subsidiaria (previo requerimiento a los interesados)
2. Conceder una ayuda con carácter de anticipo reintegrable
3. Realizar de modo directo las obras necesarias, si así lo requiere la más eficaz
conservación de los bienes.
4. Excepcionalmente podrá ordenar el depósito de los bienes muebles en centros de
carácter público en tanto no desaparezcan las causas que originaron dicha
necesidad
El incumplimiento de dichas obligaciones, cuando además sea desatendido el
requerimiento por la Administración, podrá ser causa de interés social para la
expropiación forzosa de los bienes afectados.
D. Acceso al patrimonio documental y bibliográfico (público y privado)
El acceso a los recursos bibliográficos existentes en las bibliotecas públicas es libre sin
perjuicio de las limitaciones establecidas para salvaguardar la seguridad y el fin de la
biblioteca.
En cambio la consulta de los documentos de organismos públicos, personas jurídico-
públicas y gestores de servicios públicos está sujeto a reglas especiales; cuando estas
personas cesen en sus funciones deberán entregar ésta documentación al que les
sustituya o enviarla al archivo correspondiente, y en caso de que esto no ocurra así, la
Administración que ha conservado, generado o reunido esta documentación podrá
ordenar su conveniente traslado al archivo público. En cuanto a la eliminación de estos
documentos, lo deberá autorizar la Administración competente.
En principio la consulta es libre a no ser que: afecten a materias clasificadas como
Secretos oficiales; no deban ser públicamente conocidas por disposición expresa de la
Ley o que la difusión de su contenido pueda entrañar riesgos para la seguridad y defensa
del Estado o la averiguación de delitos. En estos casos no se prohíbe el acceso a los
mismos, si no que se requiere la obtención previa de una autorización administrativa,
que será concedida, en los casos de documentos secretos o reservados, por la Autoridad
que hizo la respectiva declaración, y en los demás casos, por el Jefe del Departamento
encargado de su custodia.
En el caso de que los documentos contengan datos personales de carácter policial,
procesal, clínico o de cualquier otra índole que pudiera afectar a la seguridad de las
personas, a su honor, intimidad, no podrán ser públicamente consultados sin que medie
consentimiento expreso de los afectados o hasta que haya transcurrido 25 años desde su
muerte si su fecha es conocida o si no 50 años a partir de la fecha de los documentos.
El acceso es distinto para el caso de los fondos documentales y bibliográficos de
titularidad privada. Se debe permitir, además de inspecciones administrativas para
comprobar su estado, el estudio por los investigadores, previa solicitud razonada de
estos. En los casos en los que su estudio suponga una intromisión en su derecho a la
intimidad personal y familiar y a la propia imagen de acuerdo con la legislación
aplicable, se podrá vetar dicho acceso a los investigadores. Además se determina que la
obligación de permitir el estudio por los investigadores podrá ser sustituida por la
Administración competente mediante el depósito temporal del bien en un Archivo ,
Biblioteca o centro análogo de carácter público que reúna las condiciones adecuadas
para la seguridad de los bienes y su investigación ( es decir , que las dificultades que
puede tener un investigador para acceder a dichos bienes documentales o bibliográficos,
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se ve auxiliado por la Administración Publica la cual puede adoptar las medidas
necesarias para satisfacer el interés público de la actividad investigadora , y permitir así
el acceso a éstos)
E. BIENES DE MUSEOS
El régimen jurídico de los bienes de los museos se encuentra regulado en los arts. 59 a
66 de la LPHE.
Quedarán sometidos al régimen que la LPHE establece para los Bienes de Interés
Cultural los inmuebles destinados a Museos de titularidad estatal, así como los bienes
muebles integrantes del Patrimonio Histórico Español en ellos custodiados.
Los Museos de titularidad estatal y carácter nacional serán creados mediante Real
Decreto.
Los Bienes de Interés Cultural, así como los integrantes del Patrimonio Documental y
Bibliográfico custodiados en Museos de titularidad estatal no podrán salir de los
mismos sin previa autorización, que deberá concederse mediante Orden ministerial.
Cuando se trate de objetos en depósito se respetará lo pactado al constituirse.
Los edificios en que estén instalados Museos de titularidad pública, así como los
edificios o terrenos en que vayan a instalarse, podrán ser declarados de utilidad pública
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a los fines de su expropiación. Esta declaración podrá extenderse a los edificios o
terrenos contiguos cuando así lo requieran razones de seguridad para la adecuada
conservación de los inmuebles o de los bienes que contengan.
Constituyen los Sistemas Españoles de Museos así como los servicios de carácter
técnico o docente directamente relacionados con los mismos, que se incorporen en
virtud de lo que se disponga reglamentariamente.
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