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Patrimonio Cultural

Este documento resume el concepto, evolución histórica y regulación actual del patrimonio cultural en España. Define el patrimonio cultural como bienes con valor histórico, artístico o científico que se heredan de generaciones pasadas y deben preservarse. Explica que la noción ha evolucionado de enfocarse en propiedad privada a valorar la identidad cultural nacional. También describe brevemente el desarrollo de las leyes de protección en España desde el siglo XIX y cómo la Constitución de 1978 y leyes posteriores ampli

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Patrimonio Cultural

Este documento resume el concepto, evolución histórica y regulación actual del patrimonio cultural en España. Define el patrimonio cultural como bienes con valor histórico, artístico o científico que se heredan de generaciones pasadas y deben preservarse. Explica que la noción ha evolucionado de enfocarse en propiedad privada a valorar la identidad cultural nacional. También describe brevemente el desarrollo de las leyes de protección en España desde el siglo XIX y cómo la Constitución de 1978 y leyes posteriores ampli

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EL PATRIMONIO CULTURAL

ASIGNATURA "BIENES PÚBLICOS Y OBRAS PÚBLICAS" DEL CUARTO CURSO DEL GRADO EN
DERECHO

Curso 2020/21

* El presente texto constituye una versión de los contenidos de la lección correspondiente del programa, preparada
por el profesor de la asignatura, Rodrigo Moreno Fuentes, para facilitar su estudio. El mismo se compone de
materiales de apoyo exclusivos para la preparación de la asignatura en el curso presente, sirven para apoyar, al
igual que las explicaciones de clase, el estudio de los manuales de la asignatura y no los sustituyen, y no están
destinados a fines ajenos a los exclusivamente docentes.

1. CONCEPTO, EVOLUCIÓN HISTÓRICA Y REGULACIÓN ACTUAL

A. Concepto

La ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, establece en su art.


1.2, que: “integran el patrimonio histórico español los inmuebles y objetos muebles de
interés artístico, histórico, paleontológico, arqueológico, etnográfico, científico o
técnico. También forma parte del mismo el patrimonio documental y bibliográfico, los
yacimientos y zonas arqueológicas, así como los sitios naturales, jardines y parques,
que tengan valor artístico, histórico o antropológico.”
El objeto de la citada ley consiste en la protección, acrecentamiento y transmisión a las
generaciones futuras de dicho patrimonio, lo que da cumplimiento al mandato
constitucional recogido en el art. 46 de la CE en virtud del cual: “los poderes públicos
garantizaran la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio
histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bines que lo integran,
cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad”.
A los anteriores objetivos y según se desprende del artículo 2 de la mencionada ley,
habría que añadir además la necesidad de fomentar y tutelar el acceso de todos los
ciudadanos a los bines comprendidos en el Patrimonio Histórico.
El patrimonio cultural, por un lado, puede ser concebido como un desde una perspectiva
subjetiva y dinámica, que no depende de los objetos o bienes que lo integran, sino de los
valores que la sociedad en general les atribuye en cada momento de la historia y que
determinan qué bienes son los que hay que proteger y conservar para el futuro.
Además, su concepto es relativo, por cuanto se construye mediante un complejo
proceso de atribución de valores sometido al devenir de la historia, las modas y el
propio dinamismo de las sociedades. Así, la selección de objetos a los que se otorga una
serie de cualidades superiores, que justifican la necesidad de su conservación y
transmisión para las generaciones futuras, puede cambiar con cierta frecuencia.
Por último, el concepto de patrimonio debe analizarse desde una perspectiva amplia e
interdisciplinar, que tenga en cuenta los diversos puntos de vista que ofrecen cada una
de las ciencias que se han dedicado a este asunto.
La UNESCO como un organismo especializado que contribuye a mantener la paz, la
seguridad, la ciencia, la educación y la cultura en el mundo es a quien le compete la

1
declaratoria de “Patrimonio Cultural Universal”. En este sentido, el citado organismo ha
proporcionado la siguiente definición de patrimonio cultural:
“El patrimonio cultural de un pueblo comprende las obras de sus artistas,
arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas,
surgidas del alma popular, y el conjunto de valores que dan sentido a la vida, es
decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese
pueblo; la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históricos,
la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas.”
La noción del patrimonio cultural no ha cesado de enriquecerse con un enfoque global
antropológico y sociológico que lleva a considerarlo como un conjunto de
manifestaciones diversas, que hemos recibido de nuestro pasado, que han llegado a ser
testimonios insustituibles que representan el desarrollo de una sociedad y, debemos
trasmitirlo a las futuras generaciones.
En consecuencia, el “Patrimonio Cultural” está conformado por todas las creaciones
humanas que tienen un valor desde el punto de vista histórico, artístico y científico, que
se constituyen en una herencia recibida de nuestros antepasados y que estamos en el
deber de preservar para las generaciones futuras.
El concepto de patrimonio cultural, implica necesariamente una valoración social, de los
testimonios de la creación humana a lo largo del tiempo, lo que nos lleva a la
vinculación entre el pasado y las generaciones del presente que seleccionan lo valioso e
importante, para legarlo y transmitirlo al futuro. Esto obliga a entender y tratar el
patrimonio cultural como un proceso antes que como un fenómeno estático, lo que nos
lleva a entender que su construcción es constante y en consecuencia tiene implicancias
sociales e incluso políticas.
B. Evolución histórica de la noción y de la intervención pública respecto del
patrimonio cultural.

a) Antecedentes modernos

La idea de patrimonio ha ido evolucionando a lo largo de los siglos desde un


planteamiento particularista, centrado en la propiedad privada y el disfrute individual,
hacía una creciente difusión de los monumentos y las obras de arte como ejemplos
modélicos de la cultura nacional y símbolos de la identidad colectiva.
El origen moderno de las técnicas de protección de los tesoros histórico-artísticos deriva
del Derecho Pontificio que influye en la legislación italiana, y ésta a su vez, en nuestra
ley vigente, y que se inspira en la Ley italiana de 29 de junio de 1939 y el informe de la
Comisión Franceschini de 1966.
Se debe a la Iglesia Católica el origen de la preocupación por la conservación del
Patrimonio Histórico, que los Pontífices inician con medidas de protección de las
riquezas arqueológicas y artísticas de Roma. El edicto del Cardenal Paesa de 7 de abril
de 1820 se cita como el primer cuerpo legislativo de importancia y que servirá de pauta
a las disposiciones que aprueban los diversos Estados italianos antes de su unificación.
En España Carlos IV, en la Instrucción de 26 de marzo de 1802 prescribió importantes
medidas “sobre el modo de recoger y conservar los monumentos antiguos que se
descubren en el Reyno, bajo la inspección de la Real Academia de la Historia, a fin de

2
poner las antigüedades a cubierto de la ignorancia que suele destruirlas con daño de
los conocimientos históricos, y de las artes a cuyos progresos contribuyen en gran
manera”.
La Instrucción ordena a los Juristas de todos los pueblos que cuiden “de que nadie
destruya y maltrate los monumentos descubiertos, o que se descubrieren, puesto que
tanto interesan al honor, antigüedad y nombre de los pueblos mismos, tomando las
providencias convenientes para que así se verifique.
b) Desarrollo y medidas de intervención administrativa
A inicios del siglo XX, en forma paralela al desarrollo del Movimiento Moderno en
arquitectura, la preocupación internacional por la conservación del patrimonio se debió
en gran parte a la destrucción que se estaba haciendo de él. El patrimonio debía ser
protegido más allá de sus fronteras político-administrativas. No obstante, los avances se
vieron paralizados en Europa por el inicio de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y
en España por la Guerra Civil (1936-1939). No fue hasta el final de la Segunda Guerra
Mundial, cuando resurge la preocupación por la protección y conservación patrimonial.
En 1945 se funda la UNESCO y con ella se estableció la necesidad de crear un órgano
exclusivo que se ocupe del tema, aunque tardó 27 años en cobrar cuerpo. El rápido
crecimiento urbano durante la etapa del desarrollismo (1950-1970), tuvo un impacto
negativo para el patrimonio. Hasta 1972, en la Convención para la Protección del
Patrimonio Mundial Cultural y Natural, no se estableció criterios de gestión e
intervención en el patrimonio que hoy en día siguen actualizándose y siendo un
referente ineludible.
En nuestro país, el siglo XX se inicia con el mandato de llevar a cabo un catálogo y un
inventario general del patrimonio monumental que se ordena a la Real Academia de
San Fernando. Por su parte, la Ley de 4 de marzo de 1915 sobre conservación de
monumentos histórico–artísticos funda la acción administrativa sobre la declaración de
tal carácter, comportando la misma la aplicación de un régimen de limitaciones, como la
prohibición de derribo sin permiso del Ministerio de Instrucción Pública. A ésta, le
sucedan toda otra serie de normas, como por ejemplo, el Real Decreto –ley de 9 de
agosto de 1926 que establece medidas de intervención sobre la base inicial de extender
el concepto de Tesoro Artístico Nacional, para incluir junto a las edificaciones aisladas,
los “conjuntos de ellas, sitios y lugares de reconocida y peculiar belleza, cuya
protección y conservación sean necesarias para mantener el aspecto típico, artístico y
pintoresco de España.”
c) Previsiones constitucionales
La Constitución de 1978 incorpora como obligación del Estado la protección del
patrimonio, en su art. 46, transfiriendo además las competencias a las Comunidades
Autónomas, que debían gestionar su patrimonio de acuerdo a su contexto legal y
sociocultural.
Por otro lado, y en virtud de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico
Español, el concepto de patrimonio adquiere un sentido más amplio, y se extiende al
patrimonio etnográfico, industrial, arqueológico, arquitectónico y otros.

3
C. Regulación actual

a) Derecho internacional y comunitario

En primer lugar, hay que tener en cuenta toda una serie de regulaciones y normas que
proceden tanto del ámbito internacional como comunitario. Éste último cuenta con
diversos instrumentos de soft law que versan sobre el patrimonio cultural. Asimismo, en
el ámbito internacional hay que tomar en consideración todos los Convenios de la
UNESCO, entre los que citaremos a título meramente ilustrativo, los siguientes:
Convenio de la UNESCO para la Protección de los Bienes Culturales en caso de
conflicto armado (La Haya, 1954); Convenio Europeo para la Protección del
Patrimonio Arqueológico (Londres, 1969); Convención de la UNESCO sobre las
medidas que deben aportarse para prohibir e impedir la importación, la exportación y
la transferencia de propiedades ilícitas de bienes culturales (París, 1970); Convención
de la UNESCO sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural (París,
1972), etc.

b) Derecho interno

La responsabilidad de gestionar el Patrimonio Histórico recae fundamentalmente sobre


el Estado y las Comunidades Autónomas. Al Estado se reserva, según la Constitución,
garantizar la conservación del Patrimonio Histórico Español, así como promover el
enriquecimiento del mismo y fomentar y tutelar el acceso a todos los ciudadanos a los
bienes comprendidos en él y proteger dichos bienes frente a la exportación ilícita y la
expoliación. Igualmente le compete la difusión internacional del conocimiento de los
bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español, la recuperación de tales bienes
cuando hubiesen sido ilícitamente exportados, y el intercambio respecto a los mismos
de información cultural, técnica y científica con los demás Estados y los Organismos
internacionales. Con carácter general, la norma estatal a tener en cuenta es la Ley
16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, desarrollada parcialmente
por el Real Decreto 111/1986, de 10 de enero.
Por otro lado, las Comunidades Autónomas son competentes para ejecutar con carácter
general la Ley, salvo cuando se indique de modo expreso la competencia de la
Administración General del Estado o resulte necesaria su intervención para la defensa
frente a la exportación ilícita y la espoliación de los bienes que integran el Patrimonio
Histórico Español. De esta forma, habría que tener en cuenta, las correspondientes
normativas autonómicas. A título de ejemplo puede citarse la Ley 14/2007, de 26 de
noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía.
Finalmente, las entidades locales, concretamente los Ayuntamientos, en virtud de lo
establecido en el artículo 7 de la LPHE, cooperarán con los organismos competentes
para la ejecución de la Ley en la conservación y custodia del Patrimonio Histórico
comprendido en su término municipal. También notificarán a la Administración
competente cualquier amenaza, daño o perturbación de su función social que tales
bienes sufran, así como las dificultades y necesidades que tengan para el cuidado de
estos bienes.

4
2. CLASIFICACIÓN DE LOS BIENES DEL PATRIMONIO HISTÓRICO
ESPAÑOL

a) Preliminar: previsiones de la LPHE


La clasificación del Patrimonio Histórico Español puede realizarse atendiendo a los
criterios ofrecidos en la LPHE, concretamente, a los establecidos en su primer artículo
así como en las Disposiciones Adicionales 1ª y 5ª. En este sentido, el artículo 1.2
establece y define aquello que se integra dentro del Patrimonio Histórico Español,
señalando que: “Integran el Patrimonio Histórico Español los inmuebles y objetos
muebles de interés artístico, histórico, paleontológico, arqueológico, etnográfico,
científico o técnico. También forman parte del mismo el patrimonio documental y
bibliográfico, los yacimientos y zonas arqueológicas, así como los sitios naturales,
jardines y parques que tengan valor artístico, histórico o antropológico”.
Posteriormente, en el apartado 3 se establece que “Los bienes más relevantes del
Patrimonio Histórico Español deberán ser inventariados o declarados de interés
cultural en los términos previstos en esta Ley”.
De esta forma, la Ley no toma en cuenta la antigüedad de los bienes, sino los valores
culturales de que son portadores. Tampoco toma en consideración su titularidad (pública
o privada) o su carácter mueble o inmueble, o que sean conocidos o desconocidos.
De esta forma, los bienes que integran el patrimonio histórico pueden ser clasificados
atendiendo a diversos criterios. Si atendemos a su nivel de protección, cabría distinguir
entre:
- Bienes de interés cultural (tanto muebles como inmuebles): gozan de un nivel
superior de protección, de conformidad con las previsiones del art. 9 LPHE:
“Gozarán de singular protección y tutela los bienes integrantes del Patrimonio
Histórico Español declarados de interés cultural por ministerio de esta Ley o
mediante Real Decreto de forma individualizada”.
- Bienes inventariados (sólo muebles): recogidos en el Inventario General de
Bienes Muebles. De esta forma, los bienes muebles que presenten alguna de las
características señaladas en el art. 1.2 LPHE, pueden, o bien ser declarados BIC
(anterior supuesto) o bien, ser incluidos en el citado Inventario, a diferencia de
los inmuebles, que si presentan los valores mencionados, sólo podrán ser
declarados BIC.
- Resto de bienes, muebles o inmuebles (denominados genéricamente bienes del
patrimonio histórico español), no inscritos en ningún Registro ni Inventario,
sometidos a la protección general prevista en la LPHE. En cualquier caso, hay
que tener en cuenta, que la LPHE prevé una serie de obligaciones que recaen
sobre los propietarios de bienes del patrimonio histórico español, ante la
dificultad de conocer su existencia en determinados supuestos (ej. Piénsese en la
dificultad de conocer la existencia de un bien mueble que reúna los valores del
art. 1.2 pero que no haya sido declarado como BIC ni esté debidamente
inventariado). En este sentido, todos los propietarios de bienes del Patrimonio
Histórico Español (sean BIC, inventariados o simplemente bienes del patrimonio
histórico español), tienen el deber de exhibición y el deber de conservación.
Asimismo, la Administración va a ser titular de una serie de potestades, de
carácter ablativo, que van a tener por objeto asegurar la protección de los bines

5
del patrimonio histórico español (expropiación forzosa), así como de los
derechos de tanteo y retracto.

b) Propuesta de clasificación de los bienes


Partiendo de lo que se acaba de afirmar, se ofrece a continuación la clasificación por la
que se opta en este trabajo al tratarse de la que de forma más sencilla recoge y explica
cada categoría.
En este sentido, los bienes del patrimonio histórico pueden clasificarse atendiendo a si
tienen la consideración de bienes de interés cultural o, a si por el contrario, pueden ser
incluidos en alguna de las categorías de patrimonios especiales que establece la LPHE
(Arqueológico, Bibliográfico, Etnográfico o Industrial).
1. BIENES DE INTERÉS CULTURAL: gozan de una singular protección y tutela. Tienen
esta consideración los así declarados por el Ministerio de la Ley o mediante Real
Decreto en forma individualizada (Art.9.1 LPHE). Pueden ser tanto inmuebles como
muebles.

a) Bienes inmuebles: Llamamos patrimonio inmueble al que no se puede


trasladar a otros lugares. Lo forman las ciudades, edificios, zonas arqueológicas,
jardines y enclaves de interés histórico o etnológico. El patrimonio inmueble a
su vez se clasifica en varias clases:
Conjunto histórico: se trata de la agrupación de bienes inmuebles que
forman una unidad de asentamiento, continua o dispersa, condicionada
por una estructura física representativa de la evolución de una comunidad
humana por ser testimonio de su cultura o constituir un valor de uso y
disfrute para la colectividad. Asimismo es Conjunto Histórico cualquier
núcleo individualizado de inmuebles comprendidos en una unidad
superior de población que reúna esas mismas características y pueda ser
claramente delimitado (barrios como juderías o morerías, la ciudad de
Córdoba que es Patrimonio Universal, la ciudad de Carmona).
Monumento: son aquellos bienes inmuebles que constituyen realizaciones
arquitectónicas o de ingeniería, u obras de escultura colosal siempre que
tengan interés histórico, artístico, científico o social (Mezquita, Giralda,
Alhambra).
Jardín histórico: es el espacio delimitado, producto de la ordenación por
el hombre de elementos naturales, a veces complementando con
estructuras de fábrica, y estimado de interés en función de su origen o
pasado histórico o de sus valores estéticos, sensoriales o botánicos
(jardines del Alcázar sevillano, Generalife granadino, jardín de Churriana
en Málaga, jardín del Alcázar cordobés).
Sitio histórico: Es un lugar delimitado que destaca por su interés debido
a su vinculación a acontecimientos o recuerdos del pasado que allí
sucedieron o a tradiciones populares y creaciones culturales. Sitio

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histórico es el Palmeral de Orihuela (Alicante), la Sierra de Ancares (El
Bierzo, León) o el Cortijo del Fraile (Almería).
Zona arqueológica: consiste en aquél lugar o paraje natural donde existen
bienes muebles o inmuebles susceptibles de ser estudiados con
metodología arqueológica, hayan sido o no extraídos y tanto si se
encuentran en la superficie, en el subsuelo o bajo las aguas territoriales
españolas (Castillo de Valencia D´Aneu, Palacio de los Duques de
Medinaceli en Guadalajara, recinto de Taula de Trepucó en Mahón,
Menorca).
Lugar de interés etnológico: Es un paraje natural, construcción o
instalación que tiene una especial vinculación a formas de vida, cultura y
actividades tradicionales del pueblo español (como la Feria de Sevilla).
c) Bienes muebles: Es el constituido por los objetos que se pueden mover y
trasladar. Está formado por retablos, pinturas, esculturas, orfebrería, cerámicas y
otros objetos de interés histórico-artístico. Gran parte de este patrimonio se
encuentra depositado en los museos, otros forman parte de la decoración y
mobiliario que contienen los bienes inmuebles de los cuales son inseparables.
Conviene aclarar que los bienes muebles que presenten un especial valor (1.2
LPHE), como acabamos de ver, pueden haber sido declarados de interés cultural,
o bien, encontrarse inventariados en el Inventario General de Bienes muebles.
En último término pueden ser bienes del PHE pero constar en ninguna de las dos
anteriores categorías (art. 26 LPHE).
2. PATRIMONIOS ESPECIALES: se trata de bienes que forman categorías más o menos
homogéneas que, por sus especialidades intrínsecas, requieren un tratamiento jurídico
singularizado o especial. La Ley incluye en esta categoría al Patrimonio Arqueológico,
el Patrimonio Etnográfico y el Documental y Bibliográfico, a los que deberíamos añadir
el Patrimonio Industrial.

Patrimonio Arqueológico: Lo forman las piezas, lugares y construcciones que


contienen restos antiguos. Se pueden incluir también en el Catálogo General,
considerándose como bienes inmuebles. Hay también zonas donde hay indicios
de la existencia de restos de interés, aunque aún no hayan salido a la vista. Las
cuevas y abrigos que contengan manifestaciones de arte rupestre forman parte
también de este patrimonio así como los restos que se encuentren en la
plataforma continental y en aguas territoriales. Podemos nombrar algunos
lugares de patrimonio arqueológico importantes como los restos califales de
Medina Zahara (Córdoba) o la Cueva de Altamira.

Patrimonio Documental y Bibliográfico: Está formado por libros y documentos


importantes conservados en bibliotecas y archivos. Las bibliotecas públicas y los
archivos de uso público y privado contienen este material documental que
incluye también fotografías, películas y todo tipo de material audiovisual e
informático. Los propietarios de bibliotecas y archivos tienen la obligación de
permitir el acceso a los investigadores que deseen realizar cualquier
investigación salvo en el caso de que esta actividad afecte a la intimidad del
propietario. Estos propietarios están obligados a conservarlos y mantenerlos en
lugares adecuados. Como ejemplo de esta categoría podemos destacar el

7
Archivo General de Simancas, Archivo General de Indias, archivos de casas
nobiliarias, etc.

Patrimonio Etnográfico (patrimonio inmaterial): estos bienes forman parte del


patrimonio cultural dada su referencia en el Art. 1 LPHE y según el Art. 46 son
“los muebles e inmuebles y los conocimientos y actividades que son o han sido
expresión relevante de la cultura material del pueblo español en sus aspectos
materiales, sociales o espirituales.”

Patrimonio Industrial: este concepto no se contiene expresamente en la LPHE


pero se desprende del Art. 1 cuando menciona el interés científico y técnico.
Cabe destacar la referencia que hace la Ley de Asturias a este concepto en su
Art. 76: “bienes muebles e inmuebles que constituyen testimonios significativos
de la evolución de las actividades técnicas y productivas con una finalidad de
explotación industrial y de su influencia sobre el territorio y la sociedad
asturiana. En especial, de las derivadas de la extracción y explotación de los
recursos naturales, de la metalurgia y siderurgia, de la transformación de
productos agrícolas, la producción de energía, el laboreo de tabaco, y la
industria química, de armamento, naviera, conservera o de la construcción”

3. LOS BIENES DE INTERÉS CULTURAL

A. Concepto y caracterización

Pueden ser declarados BIC tanto los bienes muebles como los inmuebles y son los que
gozan de una singular protección y tutela. Es una categoría particular y la más relevante
de las integrantes en el Patrimonio Histórico y tiene el régimen de intervención
administrativa más intenso. Está regulada por la Ley 16/1985, de 25 de junio, del
Patrimonio Histórico Español.

Para delimitar el concepto de bien de interés cultural, hay que delimitar, a su vez, el
concepto de bien inmueble y de bien mueble, a los efectos de la Ley. En este sentido, la
ley considera bienes inmuebles, art. 14 LPHE, “además de los enumerados en el art. 334
Cc, cuantos elementos puedan considerarse consustanciales con los edificios y que
formen parte de los mismos o lo hayan formado, o en el caso de poder ser separados
constituyan un todo perfecto de fácil aplicación a otras construcciones o a usos distintos
del suyo original, cualquiera que sea la materia de que estén formados y aunque su
separación no perjudique visiblemente el mérito histórico o artístico del inmueble al que
están adheridos”. Los bienes inmuebles integrados en el Patrimonio Histórico, pueden
ser declarados, a su vez: monumentos, jardines, conjuntos y sitios históricos y zona
arqueológica (art. 14.2), tal y como se señalaba en el anterior apartado 2), por lo que nos
remitimos a lo ahí señalado respecto de cada una de estas categorías.

Junto con los bienes inmuebles, también pueden ser declarados BIC, los bienes muebles
(arts. 26 y ss LPHE), que como decíamos más arriba y de conformidad con el Cc, son
aquellos que se pueden mover o trasladar. En todo caso, son bienes de interés cultural,
los bienes muebles contenidos en un inmueble que haya sido objeto de dicha
declaración y que esta reconozca como parte esencial de su historia (arts.14.1 y 27).

8
Conviene insistir en que los bienes muebles que no sean BIC, pero que presenten los
valores del 1.2 LPHE, podrán ser incluidos en el Inventario citado más arriba.

B. Declaración de bienes de interés cultural

La declaración de bienes de interés cultural, art. 9 LPHE, puede haber sido realizada por
la propia LPHE, o bien, en virtud de Real Decreto de forma individualizada.

La declaración por RD, requiere la previa incoación y tramitación de expediente


administrativo por el organismo competente. No podrá ser declarado bien cultural, la
obra de autor vivo, salvo si hay autorización expresa de su propietario o haya
adquisición por la Administración.

La incoación del expediente para la declaración de bien de interés cultural determina la


aplicación provisional del mismo régimen de protección previsto para los bienes ya
declarados como bienes de interés cultural. Si hablamos de bienes inmuebles, la
incoación del expediente supone la suspensión de las licencias municipales de
parcelación, edificación o demolición en las zonas afectadas. Las obras que por razón de
fuerza mayor hubieren de realizarse con carácter inaplazable en tales zonas precisarán
autorización de los Organismos competentes. Esta suspensión quedará a resultas de la
resolución o caducidad del expediente incoado ( art 11 y 16).

El procedimiento exige, primero, el informe favorable de alguna institución consultiva


estatal o autonómica (Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del
Patrimonio Histórico Español, las Reales Academias, las Universidades Españolas, etc).
Pasados 3 meses desde la solicitud de informe sin que este hubiera sido emitido, se
entenderá que el dictamen requerido es favorable a la declaración de interés cultural.
Cuando el expediente se refiere a bienes inmuebles se dispondrá la apertura de un
periodo de información pública y se dará audiencia al Ayuntamiento interesado
(artículos 9.2 de la Ley y 11 a 13 del Reglamento) El expediente deberá resolverse en
plazo máximo de 20 meses desde la fecha en que hubiera sido incoado y su resolución
deberá describir de forma clara el bien de que se trate.

En el caso de inmuebles, se definirán y enumeraran las partes integrantes, las


pertenencias y los accesorios (artículos 9.3 y 11.2 de la Ley y 14 y 15 del Reglamento).
La caducidad del expediente se producirá después de los 20 meses si se ha denunciado
la mora y siempre que no haya recaído resolución en los cuatro meses siguientes a la
denuncia. Cuando ha caducado el expediente, no podrá volver a iniciarse en los 3 años
siguientes salvo a instancia del titular (art 9.3). Basta con la incoación de un expediente
para aplicar el régimen “provisional” de intervención exorbitante que comporta la
misma declaración, régimen que puede mantenerse durante 20 meses más otro 4
posteriores a la denuncia de la mora, o bien indefinidamente si el titular del bien
afectado no reacciona pidiendo esa declaración de caducidad del expediente.

C. Efectos de la declaración de bien de interés cultural

a) Efectos generales tanto de los bienes inmuebles como de los muebles

1. Inscripción del bien en un Registro General dependiente de la Administración


del Estado (art. 12 LPHE). A este Registro se notifica la incoación de dichos

9
expedientes, que causan la anotación preventiva hasta que recaiga resolución definitiva.
El Registro, una vez declarado el BIC, expedirá un título oficial de identificación,
debiendo reflejarse en éste las transmisiones y actos jurídicos o artísticos que sobre ellos
se realicen (artículos 12 y 13.1 de la Ley y 16 y 21 a 23 de su Reglamento).
2. Nacimiento a cargo de los propietarios y, en su caso, los titulares de derechos
reales sobre tales bienes, o de quienes los posean por cualquier título, de la obligación
de permitir y facilitar su inspección por parte de los organismos competentes, su estudio
a los investigadores y su visita pública al menos de cuatro días al mes en días y horas
previamente indicados. En el caso de bienes muebles se podrá acordar como obligación
sustitutoria el depósito del bien en un lugar que reúna las adecuadas condiciones de
seguridad y su exhibición durante un periodo máximo de cinco meses cada dos años (art
13.2).

b) Efectos especiales (bien de los inmuebles o de los muebles)

1. Como efectos especiales de los bienes inmuebles la Ley establece el principio


de inseparabilidad de su entorno, salvo que resulte imprescindible por causa de interés
social (art 18) y el de intangibilidad, lo que implica que en los monumentos no podrá
realizarse obra interior o exterior que afecte directamente al inmueble sin autorización
expresa de los Organismos competentes, autorización necesaria también para realizar
obras en el entorno afectado por la declaración (art. 19.1).
2. Está prohibida la colocación de publicidad comercial y de cualquier clase de
cables o antenas en los jardines históricos y en las fachadas y cubiertas de los
monumentos. También se prohíbe toda construcción que altere el carácter de los
inmuebles o perturbe su contemplación (art.19.3).
3. Cuando un bien inmueble es declarado de interés cultural, uno de sus efectos
consiste en la obligación del municipio de redactar un Plan Especial de Protección del
área afectada por la declaración. La aprobación de dicho Plan Especial requerirá el
informe favorable de la Administración competente para la protección de los bienes
culturales afectados, que se entenderá favorable transcurridos 3 meses desde la
presentación del Plan. ( art 20.1 de la Ley 16/1985). El Plan establecerá su instalación
en los edificios y espacios que sean aptos para ello, también deberá contener los
criterios relativos a la conservación de fachadas y cubiertas e instalaciones sobre las
mismas (art 20.2). Hasta la aprobación definitiva del Plan, el otorgamiento de licencias
antes de incoarse el expediente declarativo del conjunto histórico o zona arqueológica,
precisará resolución favorable de la Administración competente para la protección de
los bienes afectados, y no se permitirán nuevas alteraciones en la edificabilidad (art
20.3). Las obras realizadas sin licencia serán ilegales y los Ayuntamientos o la
Administración competente en materia de protección del Patrimonio Histórico podrá
ordenar su reconstrucción o demolición con cargo al responsable de la infracción. (art
23.2). La Administración dispone de importantes potestades: suspensión de derribos,
obras o intervenciones en un bien previamente declarado de interés cultural, también
podrá actuar de ese modo siempre que aprecie la concurrencia de algunos de los valores
de interés artístico, histórico, arqueológico, etnográfico, científico o técnico. en este
supuesto la Administración resolverá en el plazo máximo de 30 días hábiles a favor de
la continuación de la obra o intervención iniciada o procederá a incoar la declaración de
bien de interés cultural ( art.37.1 y 2)
[Link] los bienes muebles han sido declarados de interés cultural, el efecto
principal es el de convertirse en bienes extra commercium, es decir, no pueden
transmitirse por título oneroso o gratuito, ni cederse a particulares ni a entidades

10
mercantiles. Sólo podrán ser enajenados o cedidos al Estado, Entidades de Derecho
Público o a otras instituciones eclesiásticas. Son imprescriptibles e inexportables
(art.28).

[Link] de la inclusión de un bien mueble en el Inventario General de Bienes


muebles

Los bienes muebles, no declarados de interés cultural, pero que presenten una singular
relevancia, en atención a su notable valor histórico, arqueológico, artístico, científico,
técnico o cultural, podrán ser inscritos en el Inventario general de bienes muebles (arts
26.1 de la Ley y 24 y ss del Reglamento).

Al Inventario se accede mediante requerimiento de la Administración competente a sus


propietarios, sean públicos o privados, para que permitan el examen de los mismos o
mediante solicitud de aquellos para su inclusión en el Inventario General (art.26.2 y 3 de
la Ley 16/1985 y arts. 28 y ss del Real Decreto 111/1986). Para detectar la existencia de
los bienes muebles inscribibles, la Ley obliga a los propietarios a comunicar a la
Administración competente la existencia de estos objetos antes de proceder a su venta o
transmisión a terceros. La misma obligación se impone a las entidades que ejerzan
habitualmente el comercio sobre ellos que deberán formalizar ante dicha
Administración un libro de registro de las transmisiones que realicen sobre aquellos
objetos.

El régimen jurídico de estos bienes inventariados supone la imposición a los


propietarios de determinadas vinculaciones y limitaciones de sus facultades ordinarias:
-La Administración competente podrá en todo momento inspeccionar las
circunstancias de su conservación, mantenimiento y custodia.
-La transmisión por actos inter vivos o mortis causa, deberá comunicarse a la
Administración competente y anotarse en el Inventario General.
-Sus propietarios están obligados a permitir su estudio a los investigadores,
previa solicitud razonada y a prestarlos, con las debidas garantías, a exposiciones
temporales que se programen por lo Organismos competentes. No será
obligatorio realizar estos préstamos por un período superior a un mes por año.

Respecto a su exportación, al igual que en el caso de los declarados BIC, la Ley los
declara inexportables salvo autorización, facultando a la Administración para hacer la
declaración de inexportabilidad como medida cautelar sobre cualquier bien mueble
hasta que se incoe el expediente para incluirlo en alguna de las categorías previstas en
ella (art. 53.b). Si la exportación se produce sin dicha licencia, se produce un efecto
confiscatorio y automáticamente una declaración de inalienabilidad e
imprescriptibilidad, art. 29 de la Ley.

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4. EL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO

A. Concepto de Patrimonio Arqueológico


El patrimonio arqueológico se encuentra regulado en el Título V de la LPHE (arts. 40 a
45). En este sentido, el art. 40 establece que forman parte del PHE los “bienes muebles
o inmuebles de carácter histórico, susceptibles de ser estudiados con metodología
arqueológica, hayan sido o no extraídos y tanto si se encuentran en la superficie o en el
subsuelo, en el mar territorial o en la plataforma continental”.
La ley también incluye en el Patrimonio arqueológico los elementos geológicos y
paleontológicos relacionados con la historia del hombre y sus orígenes y antecedentes
(art.40.1 LPHE.).

Las actividades, de conformidad con las previsiones del art. 41, que pueden dar lugar al
descubrimiento de bienes arqueológicos, son las excavaciones, las prospecciones y los
hallazgos casuales.
1. Las excavaciones arqueológicas son las remociones en la superficie, en el
subsuelo o en los medios subacuáticos que se realicen con el fin de descubrir e
investigar toda clase de restos históricos o paleontológicos, así como los
componentes geológicos con ellos relacionados.
2. Las prospecciones arqueológicas son las exploraciones superficiales o
subacuáticas, sin remoción del terreno, dirigidas al estudio, investigación o examen
de datos sobre cualquiera de los elementos a que se refiere el apartado anterior.
3. Los hallazgos casuales son los descubrimientos de objetos y restos materiales
que, poseyendo los valores que son propios del Patrimonio Histórico Español, se
hayan producido por azar o como consecuencia de cualquier otro tipo de remociones
de tierra, demoliciones u obras de cualquier índole.
B. Carácter demanial y regulación
Lo más característico del régimen jurídico del Patrimonio Arqueológico es su
publificacion, es decir, se declaran como bienes de dominio público todos los objetos y
restos materiales que posean los valores propios del Patrimonio Histórico Español y
sean descubiertos como consecuencia de excavaciones, remociones de tierra u obras de
cualquier índole o por azar (art. 44.1 LPHE).
El descubridor deberá comunicar a la Administración su descubrimiento estando
además obligado a entregárselo a ésta (44 LPHE).
A tenor del artículo 42 LPHE., la Ley exige para todas las excavaciones y prospecciones
(superficiales o subacuáticas, con o sin remoción de terreno) autorización administrativa
y será objeto de inspección y de control por parte de la Administración, la cual
comprobará que los trabajos estén realizados conforme a un programa detallado y
coherente que contenga los requisitos concernientes a la conveniencia, profesionalidad e
interés científico. Esta autorización obliga a los beneficiarios a entregar los bienes
encontrados inventariados, catalogados y acompañados de una memoria a un Museo o
centro que la Administración determine, en el plazo fijado, tomando en cuenta para ello
la proximidad del hallazgo y las circunstancias que hagan posible su conservación, así

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como su mejor función cultural y científica. En ningún caso el beneficiario de la citada
autorización tendrá derecho a un premio, compensación o algún tipo de participación
por el objeto descubierto.
Por otro lado, en virtud del artículo 43 LPHE, la Administración competente podrá
ordenar la ejecución de excavaciones o prospecciones arqueológicas en cualquier
terreno público o privado del territorio español, en el que se presuma la existencia de
yacimientos o restos arqueológicos, paleontológicos o de componentes geológicos con
ellos relacionados. A efectos de la correspondiente indemnización regirá lo dispuesto en
la legislación vigente sobre expropiación forzosa.
Asimismo, la LPHE contempla la posibilidad de que existan descubrimientos de bienes
arqueológicos fruto del azar o de la casualidad, excluyendo la aplicación del artículo
351 del Cc, que atribuye la propiedad del tesoro oculto al dueño del terreno en que se
hallare, dando la mitad de su valor a quien lo encuentra en propiedad ajena o del estado
y admite que el Estado lo adquiera por justo precio si se considera interesante para las
ciencias y está en un terreno que no le pertenece. Pero a día de hoy los bienes
arqueológicos son considerados demaniales y se rigen por otra legislación, esta
reconoce al descubridor casual el derecho a percibir la mitad del valor del bien, fijado
en tasación legal, si comunica el hallazgo a la Administración de forma inmediata y si
no ha encontrado el bien en finca propia debe compartir la cantidad a partes iguales con
el propietario del lugar (art. 44 LPHE).
La razón del premio que la Ley otorga se basa en ese hallazgo casual ya que la actividad
que lo provoca no estaba pre ordenada a él sino que ha sido fruto del azar, por eso se
excluyen hallazgos en lugares en los que se sospecha de la existencia de restos
arqueológicos. También se busca que el descubridor declare de inmediato que ha
encontrado un bien y no lo detente. Además este deberá dar la mitad de lo percibido al
propietario del suelo donde se haya encontrado el bien por el mero hecho de ser el
dueño de esa propiedad privada correspondiéndose con los beneficios de ser el
propietario buscara o no, contribuir al incremento del Patrimonio Arqueológico
5. PATRIMONIO DOCUMENTAL Y BIBLIOGRÁFICO
A. Concepto
El patrimonio documental y bibliográfico es objeto de regulación en el Título VII de la
LPHE (arts. 48 a 66).
A tenor de las previsiones del art. 49 de la LPHE, se entiende por documento, “toda
expresión en lenguaje natural o convencional y cualquier otra expresión gráfica,
sonora o en imagen, recogidas en cualquier tipo de soporte material, incluso los
soportes informáticos. Se excluyen los ejemplares no originales de ediciones.”
En este sentido, forman parte del patrimonio documental:
1. Los documentos de cualquier época generados, conservados o reunidos en el
ejercicio de su función por cualquier organismo o entidad de carácter público,
por las personas jurídicas en cuyo capital participe mayoritariamente el Estado u
otras entidades públicas y por las personas privadas, físicas o jurídicas, gestoras
de servicios públicos en lo relacionado con la gestión de dichos servicios.
2. Los documentos con una antigüedad superior a los cuarenta años generados,
conservados o reunidos en el ejercicio de sus actividades por las entidades y

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asociaciones de carácter político, sindical o religioso y por las entidades,
fundaciones y asociaciones culturales y educativas de carácter privado.
3. Los documentos con una antigüedad superior a los cien años generados,
conservados o reunidos por cualesquiera otras entidades particulares o personas
físicas.
4. Asimismo, aquellos declarados así por la Administración del Estado que aun no
alcanzando la antigüedad indicada en los apartados anteriores, merezcan dicha
consideración.
Por otro lado, a tenor de las previsiones del art. 50, forman parte del Patrimonio
Bibliográfico:

1. Las bibliotecas y colecciones bibliográficas de titularidad pública y las


obras literarias, históricas, científicas o artísticas de carácter unitario o
seriado, en escritura manuscrita o impresa, de las que no conste la
existencia de al menos tres ejemplares en las bibliotecas o servicios
públicos. Se presumirá que existe este número de ejemplares en el caso
de obras editadas a partir de 1958.
2. Los ejemplares producto de ediciones de películas cinematográficas,
discos, fotografías, materiales audiovisuales y otros similares, cualquiera
que sea su soporte material, de las que no consten al menos tres
ejemplares en los servicios públicos, o uno en el caso de películas
cinematográficas.

Resulta relevante señalar que tal y como dispone el art. 60, quedarán sometidos al
régimen que la LPHE establece para los Bienes de Interés Cultural los inmuebles
destinados a Archivos, Bibliotecas y Museos de titularidad estatal, así como los bienes
muebles integrantes del Patrimonio Histórico Español en ellos custodiados.

B. Registro
Los bienes de dicho patrimonio se incluyen en un Censo (documental) o en un Catálogo
(bibliográfico) que la Administración del Estado ha de elaborar en colaboración con los
demás órganos competentes, pudiendo la Administración Publica examinar dichos
bienes y recabar de los titulares de dichos bienes la información que considere
necesaria.
Los bienes integrantes del Patrimonio Documental y Bibliográfico, que tengan singular
relevancia, serán incluidos en una sección especial del Inventario General de bienes
muebles del Patrimonio Histórico Español. Según la disposición transitoria tercera, los
propietarios y poseedores de los bienes integrantes del patrimonio documental con
relevancia singular, deberán comunicar a la Administración su existencia en el plazo de
1 año a partir de la entrada en vigor de dicha ley. Se admite que estos bienes con
relevancia especial sean declarados inventariados pero no bienes de interés cultural.
[Link] de los poseedores
Todos los poseedores de bienes del Patrimonio Documental y Bibliográfico están
obligados a conservarlos, protegerlos, destinarlos a un uso que no impida su
conservación y mantenerlos en lugares adecuados. Su incumplimiento autoriza a la
Administración a la adopción de las medidas previstas en el art. 36.3 de la Ley:

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1. Ordenar su ejecución subsidiaria (previo requerimiento a los interesados)
2. Conceder una ayuda con carácter de anticipo reintegrable
3. Realizar de modo directo las obras necesarias, si así lo requiere la más eficaz
conservación de los bienes.
4. Excepcionalmente podrá ordenar el depósito de los bienes muebles en centros de
carácter público en tanto no desaparezcan las causas que originaron dicha
necesidad
El incumplimiento de dichas obligaciones, cuando además sea desatendido el
requerimiento por la Administración, podrá ser causa de interés social para la
expropiación forzosa de los bienes afectados.
D. Acceso al patrimonio documental y bibliográfico (público y privado)
El acceso a los recursos bibliográficos existentes en las bibliotecas públicas es libre sin
perjuicio de las limitaciones establecidas para salvaguardar la seguridad y el fin de la
biblioteca.
En cambio la consulta de los documentos de organismos públicos, personas jurídico-
públicas y gestores de servicios públicos está sujeto a reglas especiales; cuando estas
personas cesen en sus funciones deberán entregar ésta documentación al que les
sustituya o enviarla al archivo correspondiente, y en caso de que esto no ocurra así, la
Administración que ha conservado, generado o reunido esta documentación podrá
ordenar su conveniente traslado al archivo público. En cuanto a la eliminación de estos
documentos, lo deberá autorizar la Administración competente.
En principio la consulta es libre a no ser que: afecten a materias clasificadas como
Secretos oficiales; no deban ser públicamente conocidas por disposición expresa de la
Ley o que la difusión de su contenido pueda entrañar riesgos para la seguridad y defensa
del Estado o la averiguación de delitos. En estos casos no se prohíbe el acceso a los
mismos, si no que se requiere la obtención previa de una autorización administrativa,
que será concedida, en los casos de documentos secretos o reservados, por la Autoridad
que hizo la respectiva declaración, y en los demás casos, por el Jefe del Departamento
encargado de su custodia.
En el caso de que los documentos contengan datos personales de carácter policial,
procesal, clínico o de cualquier otra índole que pudiera afectar a la seguridad de las
personas, a su honor, intimidad, no podrán ser públicamente consultados sin que medie
consentimiento expreso de los afectados o hasta que haya transcurrido 25 años desde su
muerte si su fecha es conocida o si no 50 años a partir de la fecha de los documentos.
El acceso es distinto para el caso de los fondos documentales y bibliográficos de
titularidad privada. Se debe permitir, además de inspecciones administrativas para
comprobar su estado, el estudio por los investigadores, previa solicitud razonada de
estos. En los casos en los que su estudio suponga una intromisión en su derecho a la
intimidad personal y familiar y a la propia imagen de acuerdo con la legislación
aplicable, se podrá vetar dicho acceso a los investigadores. Además se determina que la
obligación de permitir el estudio por los investigadores podrá ser sustituida por la
Administración competente mediante el depósito temporal del bien en un Archivo ,
Biblioteca o centro análogo de carácter público que reúna las condiciones adecuadas
para la seguridad de los bienes y su investigación ( es decir , que las dificultades que
puede tener un investigador para acceder a dichos bienes documentales o bibliográficos,

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se ve auxiliado por la Administración Publica la cual puede adoptar las medidas
necesarias para satisfacer el interés público de la actividad investigadora , y permitir así
el acceso a éstos)

Ejemplo de dicho patrimonio documental y bibliográfico: en Jerez


del Marqués de Campo Real
Los archivos nobiliarios del Marqués de Casa Vargas
del Conde de los Ande

Patrim. Archivos de la casa Domecq, Gonzalez Byass


Doc. Los archivos de empresas decimonónica del 'Arrecife del Portal'
Privado
el del fallecido fotógrafo Eduardo Pereiras,
Los archivos personales el de José Manuel Caballero Bonald:
(depositado en la Fundación que lleva su
nombre)

( custodiado y organizado en el Archivo Municipal)


Patrimonio - Privilegios Reales del siglo XIII
Documental - documentos de la Mano Negra (una copia de su reglamento)
público - los procesamientos de los anarquistas en 1892
- las Actas Capitulares

E. BIENES DE MUSEOS

El régimen jurídico de los bienes de los museos se encuentra regulado en los arts. 59 a
66 de la LPHE.

Quedarán sometidos al régimen que la LPHE establece para los Bienes de Interés
Cultural los inmuebles destinados a Museos de titularidad estatal, así como los bienes
muebles integrantes del Patrimonio Histórico Español en ellos custodiados.

Los Museos de titularidad estatal y carácter nacional serán creados mediante Real
Decreto.

Los Museos de titularidad estatal podrán admitir en depósito bienes de propiedad


privada o de otras administraciones públicas de acuerdo con las normas que por vía
reglamentaria se establezcan.

Los Bienes de Interés Cultural, así como los integrantes del Patrimonio Documental y
Bibliográfico custodiados en Museos de titularidad estatal no podrán salir de los
mismos sin previa autorización, que deberá concederse mediante Orden ministerial.
Cuando se trate de objetos en depósito se respetará lo pactado al constituirse.

Los edificios en que estén instalados Museos de titularidad pública, así como los
edificios o terrenos en que vayan a instalarse, podrán ser declarados de utilidad pública

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a los fines de su expropiación. Esta declaración podrá extenderse a los edificios o
terrenos contiguos cuando así lo requieran razones de seguridad para la adecuada
conservación de los inmuebles o de los bienes que contengan.

Constituyen los Sistemas Españoles de Museos así como los servicios de carácter
técnico o docente directamente relacionados con los mismos, que se incorporen en
virtud de lo que se disponga reglamentariamente.

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