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Funcionamiento y Capacidad de Pilotes

1. Los pilotes transfieren la carga de la superestructura al suelo circundante a través de la resistencia en la punta y la superficie lateral del pilote. Sin embargo, el proceso de instalación altera la estructura del suelo, lo que dificulta evaluar su capacidad portante. 2. La instalación por hincado densifica el suelo arenoso pero puede dañar suelos cohesivos o cementados. El hincado lubrica la superficie pilote-suelo con agua pero luego mejora la adherencia al secarse.
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Funcionamiento y Capacidad de Pilotes

1. Los pilotes transfieren la carga de la superestructura al suelo circundante a través de la resistencia en la punta y la superficie lateral del pilote. Sin embargo, el proceso de instalación altera la estructura del suelo, lo que dificulta evaluar su capacidad portante. 2. La instalación por hincado densifica el suelo arenoso pero puede dañar suelos cohesivos o cementados. El hincado lubrica la superficie pilote-suelo con agua pero luego mejora la adherencia al secarse.
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PRINCIPIOS BASICOS DE FUNCIONAMIENTO DEL PILOTE

1. FENOMENOS INVOLUCRADOS

La capacidad portante de un pilote instalado en suelo depende de factores


muy variados y resulta difícil establecer su valor con una única fórmula. El
proceso debe incluir factores variables de acuerdo al tipo de fenómeno que
se provoca durante la instalación de un pilote
La función del pilote consiste en recibir en su cabeza una carga de la
superestructura y transferirla al suelo que lo rodea a través de toda su
longitud. El mecanismo de la transferencia de la carga desde el pilote al
suelo resulta relativamente bien conocido. Este pasaje de la carga del pilote
al suelo se efectúa a través de la superficie lateral del pilote y por la
resistencia a la penetración de la punta del mismo en el suelo. Hasta aquí el
fenómeno es claro y la única diferencia con la capacidad de carga de las
fundaciones directas superficiales es la contribución de la acción de la
superficie lateral del pilote.
La dificultad principal consiste en las condiciones introducidas por el
proceso de instalación del pilote en su lugar.
La dificultad radica en que los ensayos de suelo se realizan sobre el material
con su estructura natural y la evaluación de su capacidad portante se debe
hacer sobre el mismo suelo, pero con su estructura totalmente alterada por
los procesos constructivos.
Para una introducción el problema se citaran seguidamente algunos
fenómenos que tiene influencia importante en la capacidad de carga de los
pilotes y que se refieren a las alteraciones que sufre el suelo por efecto de la
instalación de los pilotes.

1.1. Acción de punta


Si el pilote se instala por hincado, el suelo inmediatamente alrededor de la
punta esta profundamente alterado por efecto de la hinca. Esta
transformación de la estructura del suelo puede ser favorable por efecto de la
densificación. Como ocurre en los suelos incoherentes (arena).
Pero puede ser desfavorable en los suelos cementados o preconsolidados.
La rotura producida por la hinca puede resultar en una disminución de
capacidad portante que no se recupera con la readaptación producida a través
del tiempo.
Los pilotes preperforados y hormigonados en el lugar (in situ) en general
producen una alteración menor en las propiedades resistentes del suelo
alrededor de la punta del pilote. Este sistema podría ser favorable en suelos
cementados o preconsilidados, sin embargo al no densificar el suelo
circundante puede ser desfavorable ante pilotes hincados en suelos
granulares sueltos.
1.2. Acción lateral
La transferencia de carga por acción lateral se produce fundamentalmente a
través de dos clases de fenómenos: a) adherencia entre el suelo y la
superficie del pilote y b) fricción desarrollada por la presión existente en la
superficie de separación entre suelo y pilote.
Es fácil darse cuenta de la variedad de situaciones que pueden presentarse de
acuerdo a la incidencia del proceso constructivo en las propiedades de los
distintos tipos de suelo.
A su vez la rotura por acción lateral puede producirse por la superficie de
separación entre pilote y suelo a por corte del suelo circundante; de acuerdo
a los valores relativos de la adherencia suelo-hormigón y resistencia al corte
de los suelos.

2. Proceso de hinca de los pilotes


Los pilotes premoldeados son instalados en el suelo mediante una fuerza
dinámica que consiste en el golpe de un martillo que acciona sobre la cabeza
del pilote al caer desde una cierta altura.
El pilote recibe el choque en la cabeza, se deforma y origina un tren de
ondas de presión que se mueve a través del pilote a gran velocidad (ver 8.2).
Es decir que el proceso de hinca de los pilotes premoldeados comprende un
fenómeno de choque y un posterior tren de ondas de presión correspondiente
a una vibración libre amortiguada. Este movimiento vibratorio se amortigua
como consecuencia de la resistencia que el suelo ofrece al movimiento del
pilote. Esta resistencia se origina por la fuerza que se manifiesta en la
superficie lateral de la parte embebida del pilote y en la resistencia a la
penetración de la punta del pilote. La resistencia que se genera en la
superficie lateral del pilote se debe a la adherencia que existe en la superficie
de separación pilote-suelo y a la fricción que se genera por la presión lateral
que el suelo ejerce sobre la superficie del pilote.
El hundimiento del pilote en el suelo se producirá si la onda de presión que
llega a la punta, y se transmite al suelo, el mayor que la capacidad de carga
del suelo que rodea a la punta del pilote. En esta forma la penetración del
pilote en el suelo se produce por sucesivas roturas locales del suelo bajo la
punta.
El proceso de hinca produce un desplazamiento lateral del suelo adyacente al
pilote. Se ha comprobado que este proceso de incremento importante de
densidad se produce en una esfera cuyo diámetro es tres veces el diámetro o
diagonal del pilote.
Cuando la presión transmitida por la vibración en la punta es inferior a la
capacidad portante del suelo a la profundidad hincada, entonces no hay
rotura de suelo y no se produce el hundimiento; en este caso se dice que se
ha llegado al rechazo absoluto. En la práctica resulta difícil establecer si
para el rechazo (descenso) adoptado al momento de la suspensión de la
hinca, el suelo ha sufrido un proceso de rotura (con superficie de
deslizamiento) o solamente un proceso de reacomodación de las partículas
(compactación).
Como se puede ver, el suelo para el cual se debe evaluar la capacidad
portante del pilote esta completamente alterado por el proceso de la hinca.
Puede ocurrir que el suelo final, después de la hinca, haya mejorado sus
propiedades resistentes, como ocurre generalmente; pero también puede
suceder que la alteración del suelo haya producido una degradación de los
factores que inciden en la capacidad portante del mismo.
Seguidamente se harán algunas reflexiones acerca del comportamiento del
suelo en la superficie lateral del pilote durante y después de la hinca y luego
se hará lo mismo con los fenómenos acerca de la punta.
La forma de reacción del suelo frente a las alteraciones producidas durante
el proceso de la hinca depende del tipo de suelo y de la forma de la hinca.
En las arenas el fenómeno ha sido estudiado ampliamente y se puede afirmar
que el proceso de compactación producido por la hinca es favorable,
mejorándose la capacidad portante. Solamente en casos especiales la
situación puede ser dudosa, como cuando se hace la hinca con el auxilio de
inyección de agua en pilotes con punta ensanchada.
Según los estudios de Meyerhof el ángulo de fricción interna de las arenas
después de la hinca aumenta unos 5°. En las arenas medianamente densas
este incremento del ángulo de fricción interna tiene una influencia
importante en la capacidad portante del suelo.
En el caso de los suelos finos (limo y arcilla) los fenómenos son más
complejos, especialmente cuando tienen alto contenido de humedad. El
agua intersticial juega un rol importante en el proceso de la hinca y en el
posterior desarrollo de la capacidad portante.
La vibración producida por la hinca genera una película de agua libre en la
superficie de separación pilote-suelo, que lubrica dicha superficie, anulando
prácticamente la resistencia lateral; por esta causa resulta fácil hincar pilotes
en suelos finos saturados sin fuerte reacción de punta. La densificación
producida por la hinca en este caso no es tan importante porque los suelos
finos en general tienen un elevado índice de vacíos. Mucho más importante
es la capacidad de reacomodación de la estructura del suelo alterado por la
hinca (tixotropía).
Resumiendo, durante la hinca se produce un fenómeno de desplazamiento y
remoldeo del suelo y se forma una película de agua libre en la superficie de
separación suelo-pilote. Terminada la hinca se inicia un proceso de
reacomodación y consolidación del suelo y reabsorción de la película de
agua libre superficial. La velocidad de estos fenómenos depende de la
permeabilidad del suelo.
Una vez producida la reabsorción del agua se restablece el contacto entre el
suelo y la superficie del pilote generándose una adherencia que puede ser
muy importante para la capacidad portante del pilote. La magnitud de la
fuerza depende de las propiedades del suelo remoldeado y de la superficie
del pilote.
Este es la causa por la que la resistencia de los pilotes hincados en arcilla
saturada aumenta con el tiempo. Gran parte de su capacidad portante se
alcanza alrededor de un mes después de terminar la hinca del pilote y puede
seguir aumentando su valor hasta 7 a 12 meces por efecto de la presión
horizontal generada por la hinca.
En el caso de la hinca de pilotes a través de capas de arcilla preconsolidada o
limos cementados, la correlación entre las propiedades del suelo antes y
después de la hinca resulta mas difícil de apreciar y puede resultar una
degradación de la resistencia por efecto del moldeo de la hinca.
La influencia del remoldeo de la hinca en la capacidad portante de punta del
suelo depende también del tipo de suelo. En las arenas se produce una
densificación del suelo en las proximidades del pilote que mejora
substancialmente sus propiedades resistentes. Solamente en el caso de hinca
de pilotes con inyección de agua la alteración puede ser desfavorable. Por
esta razón se debe hacer la penetración sin inyección en el ultimo tramo de
la hinca.
Los suelos finos sufren un gran remoldeo cerca de la punta de los pilotes
durante la hinca.
El resultado final depende de la capacidad de recuperación de resistencia
después del remoldeo, suele ocurrir que el resultado sea positivo, pero puede
ser también que el balance sea negativo; especialmente cuando la hinca se
hace en manto de arcilla preconsolidada a limo cementado (tosca).

3.- Pilotes hormigonados en el lugar (in situ)


En esta clase de pilotes no hay proceso de hinca. Se hace una perforación
previa de la misma dimensión que el pilote y luego se rellena la perforación
con hormigón utilizándose o no armadura. La hinca esta substituida por la
perforación previa. En general la excavación previa no produce alteración
de importancia del suelo.
Sin embargo pueden presentarse diferentes modalidades de trabajo que
tienen influencia notable en la capacidad portante, especialmente en la
superficie lateral del pilote.
En esta clase de pilotes se puede generar una fuerza de adherencia muy
importante, el hormigonar contra la superficie de un suelo con su estructura
natural inalterada. Modernamente se han empleado pilotes que trabajan por
acción lateral para resistir carga del orden de 400 ton en el sud de Alemania.
También se han construido paredes con pilotes secantes para absorber el
empuje y momento de empotramiento de un puente en arco exclusivamente
por la resistencia de la superficie lateral del pilote.
El método mas natural consiste en realizar la excavación provocando la
mínima alteración del suelo. Para este sistema se emplea generalmente una
camisa metálica (tubo camisa) y la extracción del material se hace con
excavadora mecánica especiales en los pilotes de gran diámetro (mayor de
90 cm de diámetro). El tubo camisa tiene un movimiento de vaivén que
permite el descenso (sistema Benito). En los pilotes de menor diámetro y en
suelo coherente se puede hacer la perforación sin tubo camisa o con tubo
camisa instalado con martillos vibratorios. Con esta metodología de trabajo
se logra una superficie lateral con un mínimo de alteración del suelo. El
fraguado del hormigón contra la pared de la perforación crea una adherencia
grande en la junta suelo-hormigón. La carga portante se alcanza, en esta
clase de pilotes, por rotura de corte del suelo alrededor del pilote y no
deslizamiento relativo de los dos materiales en su superficie de separación.
Al arrancar un pilote, el mismo sale con una película de suelo adherido al
hormigón.
Algunas veces después de hecha la perforación se hace descender una
camisa de acero, dentro de la cual se hace el hormigonado. En esta clase de
pilotes can camisa perdida la resistencia lateral se manifiesta entre la chapa
metálica y el suelo. Esta forma de trabajo anula la posibilidad de adherencia
por fraguado entre hormigón y suelo, siendo su capacidad portante mucho
menor que en el caso anterior.
Cuando la perforación se hace por hinca dinámica del tubo y luego
hormigonado en el lugar, lo fenómenos son asimilables a los producidos en
los pilotes hincados.
Otro método de perforación frecuente en la practica es la perforación con el
empleo de lodo bentonítico para estabilización de las paredes. El
hormigonado se hace bajo el lodo bentonítico mediante tubo metálico. En
este caso el hecho del fraguado del hormigón con la presencia de arcilla en
suspensión, contra la pared de la perforación introduce un hecho nuevo que
debe ser investigado en detalle. Indudablemente que la adherencia se
produce, pero seguramente la resistencia desarrollada será menor que en el
caso de contacto directo entre hormigón y suelo.
En el caso de la resistencia de punta en general la perforación produce poco
alteración de las condiciones naturales del suelo. Por lo tanto el sistema
funciona como una fundación común, adicionando el efecto de la
profundidad.
Sin embargo algunos detalles constructivos pueden tener influencia en el
comportamiento del pilote. Se cita el caso de la correcta limpieza del fondo
de la excavación antes de proceder al hormigonado, pues si queda material
flojo en el fondo, se requiere una deformación grande para recién movilizar
la capacidad portante de punta del pilote.
En este tipo de pilote no se produce el incremento del ángulo de fricción
interna de las arenas mencionadas para los pilotes hincados; por el contrario
se debe trabajar con los valores sacados directamente de los ensayos en
condiciones naturales.

4. Fricción negativa
La fricción negativa es un fenómeno que aparece toda vez que el
movimiento relativo entre suelo y pilote, en lugar de proveer resistencia
para ayudar a soportar las cargas externas, se invierte y recarga el pilote
sumándose a dichas cargas. Este arrastre puede derivar de tres causas, cada
una de las cuales requiere, en general, soluciones diferentes.
1.- Hundimiento regional, como el que puede producirse en las arcillas
blandas normalmente consolidadas, o ligeramente preconsolidadas, por un
aumento de su peso efectivo originado en una depresión general del nivel
freático.
2.- Consolidación de una capa blanda bajo su propio peso como
consecuencia del amasado que produce la hinca de pilotes, en general
cuando se tiene un grupo grande de pilotes con poco espaciamiento entre
ellos.
- La consolidación de una capa blanda por el peso de un relleno reciente o de
un depósito de mercaderías.
La primera de estas tres causas se desarrolla solo en muy pocos lugares, de
los cuales la ciudad de México constituye el ejemplo más espectacular.
Tiene particularidades que exigen soluciones singulares, con frecuencia
opuestas a las que se utilizan en el caso mas general, pues en lugar de tratar
de limitar los asentamientos se construye para que estos sigan lo mas
rápidamente posible el hundimiento regional. Por ello este punto no será
tratado en lo que sigue.
La segunda causa ha sido durante mucho tiempo, y es hoy todavía, motivo
de muchas controversias. Mientras algunas mediciones recientes en pilotes
instrumentados parecieran afirmar la idea de que por efecto del amasado
que produce la hinca se puede desarrollar una fuerte fricción negativa, otras
indican lo contrario y el comportamiento de muchas fundaciones flotantes
sobre un gran número de pilotes, que sólo han experimentado asentamientos
relativamente pequeños, puede explicarse solamente suponiendo que la que
la fricción negativa debida al amasado es despreciable. Por ejemplo,
mediciones realizadas por Moretto en la Argentina indican que en las
formaciones blandas de origen fluvial, que cubren la boca del Riachuelo en
la zona de la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, las presiones de
poro, que se producen en su masa por el hincado de pilotes premoldeados de
hormigón, son, en término medio, muy pequeñas como para transformar la
fricción negativa en objeto de algún cuidado, aun cuando se trate de instalar
grupos de pilotes grandes y con pequeña separación entre si. Como sin
presión neutra no hay consolidación del suelo, se concluye que tampoco hay
fricción negativa. Esta aseveración pareciera, además, ser avalada también
por el comportamiento conocido de varias fundaciones flotantes construidas
en diversas zonas del mundo.
La mayoría de estas fundaciones están calculadas tomando un coeficiente de
seguridad del orden de dos sobre la carga de rotura determinada
multiplicando la superficie del fuste del pilote por la resistencia no drenada
del suelo inalterado con su contenido natural de humedad. Si se hubiera
desarrollado una fricción negativa de significación que invirtiese el signo de
la fricción lateral, el coeficiente de seguridad se habría tornado
peligrosamente pequeño y los asentamientos habrían adquirido valores
muchas veces superiores a los medidos.
Las circunstancias expuestas puntualizan que es este un problema no
resuelto sin contestación única. Es probable que la magnitud del efecto que
produce el amasado por hinca sea una función de las características del
suelo blando en el que penetran los pilotes, en particular de su sensibilidad, y
de péquenos de detalles geológicos; Las arcillas marinas de origen glaciar
pueden conducir a situaciones totalmente diferentes de los depósitos
deltaicos de origen fluvial. Mas aun el numero de pilotes, en un grupo, su
distribución y secuencia de honda pueden llegar a jugar un papel muy
importante.
Si bien lo antes analizado es aun motivo de controversias, la fricción
negativa que proviene de la consolidación de un estrato de suelo blando,
provocada por el peso de un relleno, una carga permanente o una sobrecarga
temporaria, constituye, en cambio, un fenómeno bien conocido y claro que
puede analizarse con detalle y amplitud. Para hacerlo hay una premisa que
debe ser tenida en cuenta desde un principio:
Como ya sabe, el desplazamiento relativo entre pilote y suelo, necesario para
movilizar íntegramente la fricción lateral, es muy pequeño. Solo llega a unos
pocos milímetros y raramente excede el centímetro.

5. CONCLUSIONES
Se han mencionado los distintos fenómenos físicos involucrados en el
proceso de instalación de los pilotes y su influencia en las propiedades de los
suelos.
En la practica el calculo de la capacidad portante de los pilotes se hace con
la misma formula, pero resulta interesante el conocimiento claro de;
comportamiento de los mismos en las distintas condiciones de obra para
poder evaluar correctamente los valores de capacidad de carga que
intervienen en la formula.
Este conocimiento claro del comportamiento de los distintos tipos de pilotes
resulta útil para poder elegir el tipo de pilote mas adecuado para cada
condición particular del proyecto

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