UN CORAZÓN EXTRAVIADO.
Apóstol José Gregorio González Aparicio.
“¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha
enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no
conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la
predicación. Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros
predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles
locura;” 1 CORINTIOS 1_20-23
Para comprender como funciona el corazón extraviado, le ilustraré de la forma en la que creo que
viven todas las personas y la forma en la que creo debemos vivir los cristianos.
Todas las personas buscan alcanzar un futuro mejor, procuran caminar cada día tomando las
mejores decisiones según su criterio y van formando una vida conforme a sus posibilidades, creo
que nadie se levanta por la mañana pensando que puede hacer para arruinar un poco más su
vida, creo que la mayoría actúa según su criterio, sus posibilidades, su formación. Claro, algunos
logran tener éxito y otros simplemente fracasan en el intento de alcanzar un futuro mejor.
Las decisiones que toman las personas, están fundamentadas en el criterio de cada uno o en el
consejo de otro par, el problema es que Dios mismo ha enloquecido la sabiduría del mundo por
causa de su ceguera espiritual, por lo tanto la gente cree que ve, pero en realidad son como
ciegos opinando y sacando conclusiones que en la mayoría de los casos no son muy acertadas y
en otros casos por supuesto logran atinar, pero aun así sus diseños no tienen origen en Dios, por
lo tanto carecen de verdadera vida.
Por ello es fácil entender que un planeta tan generoso y maravilloso como el nuestro, que tiene
todas las riquezas necesarias, esté sufriendo los embates de una mala administración y es
comprensible entonces que habiendo tanta abundancia las personas en muchos casos vivan tan
mal.
Vivimos en un planeta regido por las tinieblas, la Palabra dice que el mundo entero está bajo el
maligno, (1 Juan 5:19) por eso tinieblas cubren la tierra y oscuridad las naciones, (Isaías 60:1 y 2)
porque los hombres ciegos y oscuros de entendimiento procuran alcanzar un futuro mejor y
avanzan arruinando todo a su paso, de manera tal que el futuro los está alcanzando a ellos y con
el peor panorama de la historia.
Por otra parte los cristianos que hemos recibido una vida nueva, un corazón nuevo, que
debemos vivir guiados por el Espíritu Santo y conectados a la mente de Cristo, se supone que no
desperdiciamos nuestros días en caminar sin rumbo, o tratando solamente de sobrevivir,
haciendo lo que se nos ocurre en el momento y esperando tener resultados para un futuro
mejor.
Digo esto irónicamente, porque en un gran porcentaje esto no es ni más, ni menos lo que ocurre. El
motivo es la mala interpretación que hemos tenido de los diseños de Dios. Nosotros no
deberíamos esperar un futuro, nosotros vivimos en una dimensión de un eterno presente
llamado Jesucristo. L a Ekklesia es la expresión de lo Eterno.
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” San Juan
14:6.
Jesús nunca dijo que Él era el futuro, Él dijo que era el camino, por lo tanto nosotros que vivimos
en Él, no estamos esperando tener un futuro mejor, estamos viviendo un camino constante que
no puede ser mejor y no estoy diciendo con esto, que no tenemos problemas, digo que si vivimos
en LA VERDAD PRESENTE, pensando con la mente de Cristo y viviendo conforme a su voluntad,
no dependemos de la suerte, no pretendemos de un futuro mejor, solo seguiremos avanzando
en el único y verdadero camino. Esa es la plenitud de la vida.
La diferencia entre un futuro y un camino, es que tanto si nos sentamos pasivamente a esperar o
si nos afanamos desesperadamente haciendo cosas, el futuro nos alcanzará igual, pero un camino
jamás te alcanza, un camino debe ser transitado. Por eso, los cristianos debemos cultivar una
mentalidad de apostólica, una mentalidad de avance. Nuestras decisiones no pueden ser el
resultado de la improvisación, el camino ya está hecho, solo debemos comprender los pasos
correctos y avanzar, el destino no puede ser diferente al del que anuncia el camino.
Le doy un ejemplo, cuando yo tengo que viajar, no me siento al costado de la ruta y espero que el
destino me alcance, sino que avanzo por el camino que ya está trazado, sigo las indicaciones y
cuando avanzo, ya sé cuál será mi destino y si quisiera otro destino simplemente tomaría otro
camino, pero no voy haciendo camino al andar como dice una vieja canción, el camino ya está
hecho, yo solo procuro seguir su senda, el Camino es: JESUCRISTO.
Las personas sin Dios no conocen el camino, no van en pos de un destino, sino que hacen camino
con sus propias ideas y encima no saben cuál será dicho destino, algunos se encuentran felices de
llegar a su condición actual, pero muchos otros que son la mayoría, simplemente se encuentran
con la frustración de no haber logrado buenos resultados con sus ideas y con el agravante de saber
que ya no tienen tiempo ni oportunidad de volver a comenzar, que la vida puede traer nuevos
desafíos, pero nunca nos dará la oportunidad de vivir una determinada situación ya pasada,
puede que nos de algunas nuevas oportunidades, pero lo pasado ya se fue.
Por eso nos encontramos continuamente con personas a quienes les preguntamos: ¿Si tuvieras la
oportunidad de hacer algo nuevamente en tu vida, harías algo diferente? Y un noventa por
ciento de las personas dice que sí, mientras que el otro diez por ciento, solo tiene el orgullo de
decir que hizo absolutamente todo bien, lo cual sabemos que no es verdad. Lo que ocurre es que
sabe que nuestra pregunta solo confronta, pero no da esa oportunidad de intentarlo nuevamente,
saben que solo es una pregunta, pero si en verdad pudiéramos darles esa opción, nadie la
rechazaría, porque todo el mundo hace cosas equivocadas continuamente.
En otras palabras, el mundo está como está por andar improvisando, cuando en Dios tenemos un
diseño maravilloso, tenemos un camino hecho con obras de antemano para que andemos por
ellas (Efesios 2:10) Un camino bien marcado para un destino de bendición, solo debemos
dejarnos guiar y avanzar victoriosos. ¡Esto es verdaderamente glorioso!
Usted dirá ¿QUE TIENE QUE VER ESTO CON UN CORAZÓN EXTRAVIADO? bueno, absolutamente
todo, porque un corazón extraviado, es un corazón que se encontró con el Señor, que le entregó
su vida, que fue lleno de luz y del Espíritu, que fue impregnado con la voluntad agradable y
perfecta, pero que sin embargo, permitió que la tiniebla avance sobre él, permitió que la duda, el
temor, el enojo, la frustración o el rencor, ocuparan un lugar en él y eso lo fue confundiendo,
extraviando y desviando de su propósito.
Un corazón extraviado, es el de quien alguna vez fue iluminado y gustó el don celestial, hecho
participe del Espíritu Santo y adoptado como hijo de Dios y heredero de la esperanza, riqueza y
poder con las que fue llamado. Este corazón es de alguien que no solo ha dado lugar al pecado, lo
cual significa “ERRAR AL BLANCO”, sino que se ha deleitado y justificado así mismo,
determinando tomar nuevamente el control de sus pasos, e impidiendo que el Señor lo guíe
como antes, ha determinado tomar sus propias decisiones, según el viejo criterio personal que
tanto mal le había causado antes.
“Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de
haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.” 2 Pedro 2:21.
Un cristiano con un corazón extraviado, es un cristiano que ya no permite al Espíritu Santo guiar
su vida, es una persona que comienza a pensar con su propia incapacidad y no con la mente de
Cristo, es una persona que se pierde en sus propias malas decisiones, una persona que habiendo
sido quitado del mal camino, comienza a volver al mismo por los sutiles engaños del pecado.
“Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca
lavada a revolcarse en el cieno.” 2 Pedro 2:22.
La conciencia de un cristiano con un corazón desviado, está como cauterizada, ausente, apagada,
silenciada ante la altanera voz de la razón humana. Un cristiano con corazón desviado tiene oídos
pero no puede oír la voz constante de Jesús. Tiene ojos pero poco a poco va perdiendo la visión, de
manera tal que un día sin saber cómo ni cuándo, se encuentra nuevamente en el chiquero.
Por supuesto aquellos que se desviaron sostienen la renuencia de haber hecho lo correcto,
defienden los fundamentos de sus tontas decisiones, se escudan y se justifican echando culpas,
criticando a otros, acusando a otros, pero en definitiva, fueron ellos los que se desviaron,
dejando de oír la dulce voz del Padre y habiendo tenido un corazón nuevo, lleno de luz y verdad,
terminaron volviendo al camino ancho de la perdición, la improvisación, el pecado y el futuro
incierto.
Yo he conocido mucha gente en esa condición, yo los vi alabando y sirviendo al Señor, pero luego
los vi en la insensibilidad de sus oscuras decisiones y los vi escudarse y aun alabarse por el
decente aspecto que procuran seguir teniendo, pero ya no es un vestido de verdadera luz, solo
son los harapos de alguien que conoció la luz y fue revestido de dicha gloria. Claro todavía critican
a la sociedad y se consideran mejores, aun CRITICAN CIERTAS CONDUCTAS DENTRO DE LA IGLESIA
Y PUEDE QUE TENGAN RAZÓN, PERO NO ES MÁS QUE EL GRITO DEFENSOR DE UN CORAZÓN
DESESPERADO QUE SABE QUE SE EXTRAVIÓ, PERO QUE AUN ASÍ PRETENDE NO RECONOCERLO.
Los corazones extraviados suelen ocultarse detrás de una buena postura, la postura de alguien que
sabe bien de donde viene y a donde va, pero ya no es así por vivir en el Espíritu, sino por ser un
simple sepulcro blanqueado que aunque por fuera luzca muy bien, por dentro estará lleno de
huesos de muertos y de toda suciedad. (Mateo 23:27).
Los corazones desviados son dignos de lástima, son corazones orgullosos, que pretenden tener en
claro a donde van, pero esconde el temor de saber que poco a poco los demonios cobraran su
parte atando y amarrando cada área de su vida, impidiéndole así tomar alguna bendición,
sometiéndolo lentamente a la maldición y la muerte, el simple fracaso de alguien que viviendo un
camino seguro, se desvió por caminos de muerte.
NECESITAMOS TENER LA REVELACIÓN INTERNA DE QUE ESTAMOS EN CRISTO, A FIN
DE PODER DISFRUTAR EL HECHO DE QUE ESTAMOS CRUCIFICADOS CON CRISTO. Si un
solo minuto de nuestra vida, PUEDE ENCONTRARNOS FUNCIONANDO FUERA DE LA
GRACIA, es porque estamos siendo permeados por gotas de religiosidad y humanismo.
“Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte” Proverbios 14:12
Los naturales viven limitados por el tiempo y los deseos, los espirituales viven en la
eternidad y lo tienen todo.
Esa es la Iglesia preciosa, la Iglesia perfecta, la Iglesia eterna que debemos vivir.
“El primer hombre, Adán, fue hecho un ser viviente, el último Adán, un Espíritu
que da vida. No vino primero lo espiritual sino lo natural, y después lo espiritual.
El primer hombre era del polvo de la tierra; el segundo hombre, del cielo. Como es
aquel hombre terrenal, así son también los de la tierra; y como es el celestial, así
son también los del cielo. Y así como hemos llevado la imagen de aquel hombre
terrenal, llevaremos también la imagen del celestial” 1 Corintios 15:45 al 49
Recibe esto en tu espíritu, EKKLESIA, LA EXPRESIÓN DE LO ETERNO.