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La evaluación ha aportado varias cosas a la práctica educativa actual. Ha permitido evidenciar las necesidades prioritarias que deben atenderse y mostrar la congruencia entre el saber y el desempeño. Además, la evaluación es una actividad continua que ofrece información para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje de forma continua. Finalmente, la evaluación permite tomar decisiones basadas en evidencia para mejorar los aprendizajes de los estudiantes.
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La evaluación ha aportado varias cosas a la práctica educativa actual. Ha permitido evidenciar las necesidades prioritarias que deben atenderse y mostrar la congruencia entre el saber y el desempeño. Además, la evaluación es una actividad continua que ofrece información para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje de forma continua. Finalmente, la evaluación permite tomar decisiones basadas en evidencia para mejorar los aprendizajes de los estudiantes.
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UNIVERSIDAD SANTANDER

LICENCIATURA EN EDUCACIÓN CON ACENTUACIÓN


EN INVESTIGACIÓN Y DOCENCIA

ASIGNATURA: EVALUACIÓN DE PROGRAMAS


EDUCATIVOS

ACTIVIDAD: ENSAYO

TEMA: LOS APORTES QUE LA EVALUACIÓN HA HECHO


A LA PRÁCTICA EDUCATIVA ACTUAL

ALUMNO (A): SILVIA GUADALUPE SANTOS GUTIÉRREZ


LOS APORTES QUE LA EVALUACIÓN HA
HECHO A LA PRÁCTICA EDUCATIVA
ACTUAL

La evaluación, hoy más que nunca, forma parte integral en los sistemas educativos
tanto en el ámbito internacional como nacional; de esta manera la evaluación ofrece
posibilidades para fortalecer y consolidar los aprendizajes, así como los logros de los
objetivos o propósitos en cualquier campo de estudio.

La evaluación permite evidenciar cuáles son las necesidades prioritarias que se deben de
atender y desde la perspectiva educativa debe mostrar congruencia entre saber y desempeño,
esta fórmula es la que puede encausar a la educación hacia la llamada calidad, Una parte
esencial del proceso de evaluación la constituye, sin lugar a dudas, el ámbito u objeto de
evaluación. Como indica Valenzuela (2008, p.16), en el ámbito educativo pueden
considerarse como objetos de la evaluación: la institución, el currículum, los programas, el
aprendizaje, y los profesores. Cuando la evaluación se centra en catedráticos, es necesario
definir los aspectos de éste que serán evaluados; a lo largo de este ensayo se pretende analizar
cuales son los aportes que la evaluación ha hecho a la practica educativa actual.

Desde esta visión, se puede afirmar que los alumnos en el aula y el maestro en su práctica
docente ofrecen varias alternativas que pueden favorecer la construcción un modelo de
evaluación “congruente”, es decir, entre lo que se debe y lo que se quiere en la educación;
pero la congruencia no sólo debe limitarse dentro del aula, sino que debe de llegar a las
autoridades educativas. Por tal motivo, la evaluación debe ser considerada como una
extensión del proceso enseñanza y aprendizaje y no como un paso más, es decir, una actividad
continua, un proceso integrador que genera, desde la reflexión de las experiencias,
oportunidades formativas.

La evaluación es una actividad continua del mismo proceso educativo. Desde el momento en
que el alumno ingresa a la escuela, durante su estancia y al final de la jornada escolar,
proporciona información de su propio sistema de enseñanza en la casa, así como el de la
escuela, y en conjunto, ambos contribuyen a mejorar el propio proceso evaluativo ya que
brindan oportunidades formativas para que, con la información recabada por diferentes
métodos, generen conexiones que contribuyan a fortalecer la calidad de su formación, en este
caso, el alumno junto con el maestro, generan de forma explícita métodos de evaluación más
congruentes dentro del aula, fortaleciendo así, la educación y las mismas prácticas docentes.
La evaluación implica que el docente registre las fortalezas, los talentos, las cualidades, los
obstáculos, los problemas o las debilidades que de manera individual y grupal se vayan dando
para intervenir oportunamente y “decidir el tipo de ayuda pedagógica que se ofrecerá a los
alumnos” (Coll, 2004). Sin embargo, siempre hay que considerar que la evaluación está en
función de los aprendizajes claves del plan y programas de estudios vigentes, así como de la
orientación pedagógica del maestro frente al grupo, ya que son ellos quienes de acuerdo al
calendario de evaluaciones marcan los momentos y las características de las mismas.
Ahora bien, destacan dos funciones de la evaluación —y que son de las más relevantes en el
ámbito educativo— la primera consiste en comprobar en qué medida los resultados previstos
se han alcanzado en relación a los objetivos propuestos; la segunda permite replantear la
organización de las actividades. Ruiz (1998) menciona que el proceso de la evaluación se
debe entender como un: “análisis estructurado y reflexivo, que permite comprender la
naturaleza del objeto de estudio y emitir juicios de valor sobre el mismo, proporcionando
información para ayudar a mejorar y ajustar la acción”. De hecho, uno de los temas en los
que es necesario reflexionar es sobre la estrategia pedagógica del acompañamiento docente
y cómo ésta puede permitir generar propuestas significativas que contribuyan a conseguir los
objetivos planteados. Es preciso considerarla como un posible insumo para solventar los
problemas que se manifiestan y diseñar estrategias de intervención. En este sentido, el nuevo
enfoque de evaluación debe dejar atrás las definiciones tradicionales de la misma, ya que
ahora los resultados no deben tener ningún efecto punitivo, mucho menos sancionador, sino
que, al contrario, deben considerarse como insumos que permitan rediseñar las estrategias
didácticas. En la medida que la evaluación educativa se autorregule, mejorará la calidad de
los resultados.

Actualmente, la evaluación es un concentrado de evidencias que permiten obtener


información valiosa del desempeño de los alumnos en relación a los objetivos planteados.
Asimismo, la evaluación como parte del trabajo docente, muestra una secuencia construida
a lo largo de un tiempo determinado, es decir, por bimestre, por semestre, o anual. Sin
embargo, es importante resaltar que una calificación y una descripción sin propuesta de
mejora son insuficientes e inapropiadas para mejorar el proceso de enseñanza y de
aprendizaje (SEP, 2011). El hecho de conocer el progreso del logro de los objetivos
planteados, en su primer momento, es beneficioso, ya que la información recabada en
relación con los resultados obtenidos permite reflexionar sobre el proceso que se realizó. En
este primer momento se tiende a darse cuenta de aquello que ha resultado positivo y de
aquello que queda por hacer considerando las áreas de oportunidades que brinda la
información recabada. En un segundo momento, se valora en qué medida se han logrado los
objetivos que se habían propuesto, es decir, la consecución o no de estos, como principio
para la toma de decisiones para redireccionar las actividades aplicadas durante la jornada
escolar, o bien, fortalecer aquellas que han logrado ser exitosas; es decir, que hayan
favorecido la mejora de los aprendizajes de los alumnos. En un tercer momento, se acuerdan
si es posible y necesario modificar la metodología que se adapte mejor al proceso, es decir,
generar oportunidades formativas en razón a las necesidades e intereses que se identifiquen
en la reflexión y valoración del primer y segundo momentos, considerando que la evaluación
siempre ayudará a tomar las mejores decisiones a favor de los alumnos.

En conclusión la evaluación, es sin duda una acción dentro del proceso educativo que ofrece
un balance final dentro de un periodo establecido para el logro de los objetivos planteados;
es decir, su prioridad radica en conocer el grado, en ese espacio de tiempo concreto, hasta
dónde se avanzó, particularmente si ya se tiene un tiempo establecido para rendir cuentas,
como por ejemplo, bimestralmente. La evaluación también refleja el nivel de competencia
del servicio que se ofrece en una escuela en comparación a otras del mismo nivel educativo,
por esta razón, cada escuela crea su identidad, con características propias que se construyen
de acuerdo al contexto donde este inmersa. La información que se deriva de la evaluación,
es una información sistematizada que hace referencia al nivel y desempeño del proceso
educativo reflejado en el aprendizaje de los alumnos, información que permite, al final de
cuentas, tomar decisiones que se vean reflejadas en la mejora continua de los aprendizajes.

Favorecer la evaluación durante la jornada escolar y promover su reflexión es sinónimo de


congruencia ya que se reconocen las cualidades y bondades para fortalecer la práctica
docente, en este sentido, generar oportunidades formativas convencionales que encaucen la
educación a las vías de la calidad. La evaluación en la educación debe generar una
transformación en la manera de percibir juzgar la promoción de los alumnos, así como la
forma de tomar decisiones en relación a sus aprendizajes. En este sentido, los maestros de
grupo pueden generar, desde su praxis cotidiana, alternativas inclusivas de evaluación ya que
todos aprenden, y no necesariamente se aprende académicamente en la escuela, también se
aprenden formas para enfrentar el contexto inmediato. Por último, se debe percibir a la
importancia de la evaluación en la educación como un instrumento que permite,
objetivamente, ubicar la realidad del alumno y de la escuela, tomar decisiones desde ese
enfoque, es resignificar al alumno como centro del proceso de enseñanza y aprendizaje.

Bibliografía
Casanova, María. (1992). La evaluación: garantía de calidad para el centro educativo. España: Edelvives.

Coll, César y Solé, Isabel. (2002). Enseñar y aprender en el contexto del aula. En César Coll, Javier Palacios y
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