Un Alma Agradecida
(Salmo 103:1-5)
INTRODUCCIÓN: No se puede alabar al Señor sin tener en cuenta las
razones para estar agradecidos. Olvidamos los beneficios que vienen de
Dios. Hay gente que piensa que todo lo que tiene se debe a su esfuerzo
personal, de modo que cuando se les habla de Dios caen en la necedad
de negar cualquier acción de Él en sus vidas.
Piense en esto: ¿De dónde viene el aire que respiramos? ¿El sol y la
lluvia para que la tierra produzca? ¿La sabiduría y el conocimiento para
el trabajo? ¿De quién es el oro y la plata? ¿Quién hizo la naturaleza?
¿Por qué Dios colocó al hombre para que fuera señor de ella?
Lo que demandó David a su alma debe ser también nuestra demanda:
Bendice alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios.
Veamos algunas razones para la alabanza.
1.- UN ALMA AGRADECIDA ALABA a DIOS por EL PERDÓN de LOS PECADOS
Él es quien perdona todas tus iniquidades… (v.3ª)
La palabra que David usa quiere decir lo torcido. Si algo hace el pecado
es torcer todo lo bueno que puede haber en nosotros. ¿Por qué Dios
sigue perdonándonos? Porque seguimos pecando. Si algo debemos hacer
los creyentes es no pecar para no ofender a Dios.
Dios no solo perdona nuestros pecados, sino que no nos paga conforme a
ellos (v.10,12) Dios es el único que puede perdonar todas las iniquidades
en el hombre. El mayor bien que puede experimentar el ser humano no
es el que proporcionan las cosas materiales, sino el perdón del pecado.
Bienaventurado aquel cuya trasgresión ha sido perdonada, y cubierto su
pecado. (Salmo 32:1) La palabra bienaventurado significa dichoso, feliz.
La alabanza de un creyente es aquella que le recuerda que Dios es quien
le ha perdonado todas sus iniquidades.
2.- UN ALMA AGRADECIDA ALABA a DIOS por SER SU SANADOR
El que sana todas tus dolencias… (v.3b)
La Biblia dice: Dad gracias a Dios en todo, porque esta es la voluntad
de Dios para con vosotros en Cristo. (1 Tesalonicenses 5:18) El
creyente es alguien que da gracias a Dios aún por los dolores de su vida.
David reconoce cuán importante es la obra de Dios en nosotros. ¿Quién
no ha tenido dolencias en esta vida? Pero, ¿Quién no ha experimentado
el poder sanador de Dios?
Muchos han visto la sanidad no solo física, sino emocional y espiritual.
Hay dolores más fuertes que los físicos. Hay heridas emocionales que
causan un gran impacto en nuestras vidas. Algunos arrastran penas que
les es difícil llevar o soportar. ¡Qué bueno saber que Dios puede sanar
todas tus heridas!
No hay ninguna dolencia que Él no pueda sanar. El saber que Dios sana
todas nuestras dolencias nos lleva a alabarle.
3.- UN ALMA AGRADECIDA ALABA a DIOS por EL RESCATE de SU VIDA
El que rescata del hoyo tu vida… (v.4ª)
David experimentó muchos hoyos de desesperación y vivió en el lodo
cenagoso (Salmo 40:1-3) Experimentó que su alma desfallecía, pero
dijo: Dios puso mis pies sobre peña y enderezó mis pasos.
Cuando estamos en el pozo de desesperación, sentimos el peso de las
cargas diarias hasta el punto de sentirnos sin deseos de seguir adelante,
pero la intervención de Dios nos saca de esa condición. Hay que
agradecer las veces que Dios nos ha rescatado.
Pedro, mientras mantuvo su mirada en el Señor, pudo caminar sobre las
aguas, pero cuando puso su mirada en las olas casi se ahoga, pero Cristo
lo rescató. No importa cuán grande sea tu hoyo, el Señor te libra.
4.- UN ALMA AGRADECIDA ALABA a DIOS por CORONARLE de BIENES
El que te corona de favores y misericordias… (v.4b)
Una pregunta común es: ¿Me haces un favor? A veces decimos un
favorcito, un gran favor o un favorzote. Estamos agradecidos por esos
amigos que nos hacen tantos favores, pero lo cierto es que ninguno de
nosotros está dispuesto a coronar de favores a otros por muy buenos
amigos que sean. Solo Dios puede coronar de favores y misericordias.
(v.8,11,17) Las coronas se colocan a los vencedores.
Juan dice que nuestra fe vence al mundo (1 Juan 5:4) Somos un pueblo
vencedor y Dios nos ha coronado de favores y misericordias. ¡Qué
bendición la de un hijo de Dios! Es coronado todos los días con favores
y misericordias. ¿Cómo agradecemos a Dios?
5.- UN ALMA AGRADECIDA ALABA a DIOS PORQUE SACIA de BIEN su BOCA
El que sacia de bien tu boca… (v.5ª)
Una boca que maldice, que critica, que agrede, que difama, no es una
boca saciada de bien, pero una boca que bendice, de la que sale una
palabra amable, que declara victoria, que habla verdad, que alienta a
otros sí. ¡Eso lo da el Señor!
¿Cuál es el resultado de esto? ¡Que nos rejuveneceremos como el águila!
El águila puede vivir hasta 70 años. Para ello necesita cambiar su pico,
quitarse las uñas y mudar su plumaje. Eso le toma tiempo, pero
finalmente sale rejuvenecida. Dios nos da nuevas fuerzas.
El pecado deja un sabor amargo. Dios puede satisfacernos y llenarnos de
Su bondad. Así podemos cantar con el salmista: Bendice, alma mía a
Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.
CONCLUSIÓN: Somos dados a olvidar los favores. Un copero y un
panadero fueron puestos en la cárcel por el faraón. Estando allí, tuvieron
un sueño. José, quien estaba preso de una manera injusta, les interpretó
el sueño a los dos (Génesis 40)
El copero fue restaurado a su puesto y el panadero fue ahorcado. José le
pidió al copero que cuando fuera restaurado a su puesto se acordara de
él, pero se olvidó y tuvo que pasar dos años más en la cárcel.
El salmista da 5 razones para que nuestra alma adore y exalte a Dios,
pues grandes han sido Sus beneficios:
1.- Él perdona nuestros pecados.
2.- Sana nuestras dolencias
3.- Rescata del hoyo nuestra vida.
4.- Nos corona de favores y
5.- Sacia de bien nuestra boca.
¿Buscamos más bendiciones? ¿No son estas suficientes para adorar a
nuestro amado Salvador? ¿Por qué no serle agradecidos en todo?