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Torturas de la Inquisición en la Historia

El documento describe los orígenes de la Inquisición en el siglo XII y cómo se convirtió en una institución de la Iglesia católica en el siglo XIII para perseguir herejías y aplicar penas a herejes a través de métodos como la tortura. Se enumeran varias torturas extremas y brutales utilizadas por la Inquisición, incluidas la garrucha, el potro, la pera y la sierra.
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Torturas de la Inquisición en la Historia

El documento describe los orígenes de la Inquisición en el siglo XII y cómo se convirtió en una institución de la Iglesia católica en el siglo XIII para perseguir herejías y aplicar penas a herejes a través de métodos como la tortura. Se enumeran varias torturas extremas y brutales utilizadas por la Inquisición, incluidas la garrucha, el potro, la pera y la sierra.
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Los orígenes de la Inquisición los podemos situar en la Francia del siglo XII, donde

abundaban las diferentes herejías dentro del cristianismo, como los valdenses y los
cátaros, que se alejaban de la Iglesia católica oficial y criticaban el carácter
ostentoso de sus líderes. En el año 1184 el papa Lucio III promulgó la normativa Ad
abolendam, declarando herejes a todos estos grupos que negaban consciente y
voluntariamente las verdades de la fe de la iglesia aun estando bautizados, e
instando a los obispos a investigar y perseguirlos.
Fue el preludio al nacimiento de la Inquisición pontificia, a raíz de la normativa
“Excommunicamus” por parte del papa Gregorio IX en 1231, donde la Iglesia
encabezaría este proceso de aplicar penas a los herejes y pudiendo arrebatar sus
bienes. Unos años más tarde, en 1252, se aceptaría la tortura como un método de
presión para conseguir la confesión y así encontrar a los herejes, es decir, los
desviados de la Iglesia oficial, y también judíos, blasfemos o brujas.
Algunas de las
torturas más destacadas y macabras fueron:
 La garrucha o la cuerda: se ataban las manos del sospechoso por detrás de la
espalda y se le alzaba por las muñecas a varios metros del suelo por un sistema
de poleas. Tras ello, se le dejaba caer sin que tocara el suelo, quedando
descoyuntado de la sacudida. Si no confesaba, se le quebraban los brazos y las
piernas hasta que moría.
 El potro: se ataba al preso de manos y pies sobre una mesa. Las cuerdas de los
pies se iban enrollando a una rueda giratoria, y cada vez que daba vueltas esta
rueda se iban estirando las extremidades hasta incluso llegar al
desmembramiento.
 La pera: se introducía un instrumento en forma de pera en la boca, vagina o ano
de la víctima, dependiendo de la acusación: oral a predicadores heréticos, vaginal
a las brujas y anal a homosexuales pasivos. Esa pera en el interior se abría con
un tornillo mutilando las cavidades.
 La sierra: uno de los más brutales, estaba reservado a las mujeres acusadas de
brujería y de estar embarazadas del mismísimo Satanás. Se colgaba a la presa
boca abajo con el ano abierto, y con una sierra la cortaban hasta llegar al vientre.
No buscaba tanto la tortura para que confesara, sino acabar con su vida y con el
feto supuestamente endemoniado.
 Los carbones: se aplicaban carbones al rojo vivo a unos 300 grados sobre las
zonas más sensibles de la piel.
 El aplasta pulgares: era una herramienta metálica sencilla donde se metían los
dedos de las manos y de los pies, y quedaban destrozados al voltear unos
tornillos.
 El agua: consistía en introducirle al reo, al que tapaban las fosas nasales, una
especie de embudo en la boca por donde le hacían ingerir grandes cantidades de
agua. Esto provocaba una sensación muy fuerte de ahogamiento y solían morir
por ruptura del estómago.
 La cuna de Judas: esta tortura consistía en elevar al preso con un sistema de
cuerdas y poleas y dejarlo caer sobre una pirámide de madera afilada con la
precisión suficiente para que cayera y el aparato le desgarrara el ano, el escroto o
la vagina.
 La flagelación: también se utilizaba este famoso castigo corporal, en el que se
azotaba el torso desnudo con varas o flagelos hasta sangrar, incluso llegando al
desmayo del reo.
 La doncella de hierro: una de las torturas más crueles aunque se piensa que no
era muy común. Se trataba de un sarcófago con forma de cuerpo humano con
pinchos metálicos en su interior, que se clavaban en el cuerpo para desangrarlo
poco a poco.
 La cabra: una de las torturas más originales, consistía en bañar los pies atados
del reo en agua salada. Tras esto, una cabra lamía con su áspera lengua esta
parte del cuerpo desollando su piel, provocando heridas que en muchas
ocasiones se infectaban y provocaban la muerte. 
Si quieres saber más sobre la Santa Inquisición en Sevilla, consulta nuestro
artículo Historia de la Santa Inquisición. También puedes conocer el recorrido que
hacían los condenados desde el Castillo de San Jorge hasta el quemadero Del
Prado de San Sebastian en el artículo “Recorrido condenados de la Santa
Inquisición“.
Dispones de toda la información relacionada con la Santa Inquisición en Sevilla en
nuestra sección Inquisición que se encuentra en el menú principal.
MUSEO DE LA SANTA INQUISICION EN MEXICO:

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