LA SOBERANIA DE DIOS
Buenas noches hermanos, mi nombre es Eddy Moller Totola asisto a la IGLESIA CRISTIANA
EVANGELICA SOLA ESCRITURA.
Esta noche vamos a hablar un poco acerca de la soberanía de Dios un atributo
incomunicable, un tema controversial y revelador. Es revelador porque nos enseña quien
es Dios y todo creyente necesita conocerlo porque eso determinara en la forma en que
nos dirigimos hacia el y al mismo tiempo para no cometer errores dentro de su iglesia,
además que nos ayudara a entender la forma de actuar de Dios. A si mismo es
controversial nos va a responder preguntas como. ¿Porque Dios creo a Satanás si sabía
que se iba a revelar?, Porque Dios creo a Adan, si sabia que iba a desobedecer. ¿Porque
Dios salvo a Dios del foso de los leones y permitió que Esteban fuera apedreado? Dios
Tiene todo el control?. Si es asi, porque Dios permite tanta maldad, dia a dia escuchamos
feminicidios, asesinatos y demas. ¿Si Dios sabe nuestras necesidades, porque dice que le
pidamos? Si Dios lo ha ordenado todo antes, incluidas nuestras buenas
obras, entonces, ¿por qué debemos vivir para andar en ellas?
Soberania de Dios es el gobierno absoluto que Dios tiene sobre toda la creación, El es
dueño de todo, el hace como él quiere, no pide permiso a nadie, hace todo conforme es
su soberna voluntad.
DANIEL 4:35 Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace
según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien
detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?
Para poder entender este atributo vamos a analizarlo a la luz del libro de Ester. Un libro
que en ninguno de sus versículos se menciona a Dios de manera literal
En Ester, todas las promesas incondicionales por parte de Dios hechas a Abraham (Gén
17:1-8) y a David (2Sa 7:8-16) estuvieron en peligro. No obstante, el amor de Dios por
Israel no aparece más evidente que en este dramático rescate de su pueblo de la
eliminación inevitable. “He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel (Sal
121:4).
La pregunta más obvia presentada por Ester viene del hecho de que Dios no se menciona
en ningún lugar, al igual que en el Cantar de los cantares de Salomón. Tampoco el autor ni
algún participante se refieren a la ley de Dios, los sacrificios levíticos, adoración u oración.
El escéptico se pudiera preguntar: “¿Por qué Dios nunca se menciona cuando el rey persa
recibe más de ciento setenta y cinco referencias? Debido a que la soberanía de Dios
prevaleció para salvar a los judíos, ¿por qué entonces Él no recibe el reconocimiento
apropiado?”
Parece satisfactorio responder que si Dios deseara ser mencionado, Él simplemente de la
misma manera soberana habría impulsado al autor a que escribiera de Él conforme
actuaba para salvar a Israel. Esta situación parece ser más problemática en el ámbito
humano que en el ámbito divino, porque Ester es la ilustración clásica de la providencia de
Dios conforme Él, el poder invisible, controla todo para su propósito. No hay milagros en
Ester, pero la preservación de Israel a través del control providencial de todo
acontecimiento y persona revela la omnisciencia y omnipotencia de Jehová. Sea que Él se
mencione o no, ese no es el punto. Claramente Él es el personaje principal en el drama.
En segundo lugar: “¿Por qué eran Mardoqueo y Ester tan seculares en sus estilos de
vida?” Ester (Est 2:6-20) no parece tener el celo de santidad que Daniel tuvo (Dan 1:8-20).
Mardoqueo mantuvo en secreto su linaje judío y el de Ester, a diferencia de Daniel (Dan
6:5). La ley de Dios estaba ausente en contraste a Esdras (Esd 7:10). Nehemías tenía un
profundo anhelo por Jerusalén que parecía ser totalmente diferente a los deseos de Ester
y Mardoqueo (Neh 1:1-11; Neh 2:1-5).
Las siguientes observaciones ayudan a traer algo de luz en estos asuntos. En primer lugar,
este corto libro no registra todo. Quizá Mardoqueo y Ester de hecho poseyeron una fe
más profunda de lo que se puede ver aquí (cp. Est 4:16). En segundo lugar, aun el piadoso
Nehemías no mencionó a su Dios cuando estaba hablando con el rey Artajerjes (Neh 2:1-
8). En tercer lugar, los festivales judíos que proveían la estructura para la adoración habían
sido perdidos mucho antes de Ester, por ej., la Pascua (2Re 23:22) y Pentecostés (Neh
8:17). En cuarto lugar, posiblemente la carta antijudía escrita por los samaritanos a Asuero
varios años antes los había asustado (ca.486 a.C.; Esd 4:6). En quinto lugar, las malas
intenciones de Amán no solo salieron a la superficie por primera vez cuando Mardoqueo
rehusó postrarse (Est 3:1-2). Lo más probable es que eran compartidas mucho antes por
otros que habrían intimidado a la población judía. En sexto lugar, Ester se identificó con su
legado judío en un momento muy apropiado (Est 7:3-4). Y sin embargo, la pregunta
permanece en pie, de por qué Ester y Mardoqueo no parecían tener el mismo tipo de
devoción abierta a Dios como Daniel. Además, la oración de Nehemías (Neh 1:5-11; esp. v.
Est 1:7) parece indicar un letargo espiritual entre los exiliados judíos en Susa. Entonces
este asunto finalmente debe ser resuelto por Dios ya que solo Él conoce los corazones
humanos.
Asuero. Vea la Introducción: Contexto histórico. India hasta Etiopía. Se menciona Etiopía,
no Asia Menor, como el límite occidental del reino, para evitar cualquier recuerdo de la
anterior derrota a mano de los griegos ca. 481-479 a.C. (cp. Est 8:9). Esta descripción
también evita cualquier confusión con el Asuero de Dan 9:1. ciento veintisiete provincias.
El reino comprendía veinte regiones (Est 3:12; Est 8:9; Est 9:3) que estaban a su vez
divididas en provincias sobre las que había gobernadores (Est 3:12).
El libro de Ester
Título
“ Ester” ha sido el título sin variación a lo largo de las edades. Este libro y el libro de Rut
son los únicos dos libros del AT con nombres de mujeres. Tal como Cantar de los cantares,
Abdías y Nahum, el NT no cita ni hace referencia a Ester. “Hadasa” (Est 2:7), que quiere
decir “mirto”, fue el nombre hebreo de Ester, el cual vino de la palabra persa “estrella” o
posiblemente del nombre de la diosa babilonia del amor, Ishtar. Como la hija huérfana de
su padre Abihail, Ester creció en Persia con su primo mayor, Mardoqueo, quien la crió
como si hubiera sido su propia hija (Est 2:7; Est 2:15).
El autor permanece sin conocerse, aunque Mardoqueo, Esdras y Nehemías han sido
sugeridos. Sea quien sea la persona que haya escrito Ester, poseyó un conocimiento
detallado de las costumbres, modales e historia persa, además de estar familiarizado de
manera particular con el palacio en Susa (Est 1:5-7). Esta persona también mostró un
conocimiento íntimo del calendario y costumbres hebreas, mientras que además mostró
un fuerte sentido de nacionalismo judío. Posiblemente un judío persa, quien más tarde se
regresó a Israel, fue la persona que escribió Ester.
Ester aparece como el libro número diecisiete en la cronología literaria del AT y cierra la
sección histórica del AT. Solo Esd 7:1-28; Esd 8:1-36; Esd 9:1-15; Esd 10:1-44, Nehemías y
Malaquías reportan historia del AT que va más allá de Ester. El relato en Ester termina en
el 473 a.C. antes de que Asuero muriera asesinado (alrededor del 465 a.C.). Est 10:2 habla
como si el reinado de Asuero ya había terminado, por lo tanto la fecha de escritura más
temprana posible sería después de su reinado alrededor de la mitad del quinto siglo a.C.
La fecha tardía más razonable sería previa al 331 a.C. cuando Grecia conquistó a Persia.
Ester ocurrió durante el período persa de historia mundial, alrededor del 539 a.C. (Dan
5:30-31) hasta alrededor del 331 a.C. (Dan 8:1-27). Asuero gobernó desde alrededor del
año 486 al 465 a.C. Ester cubre la porción de su reinado que va del 483 al 473 a.C. El
nombre Asuero representa la transliteración hebrea del nombre persa “Khshayarsha”,
mientras que “Xerxes” representa su nombre griego. Los acontecimientos de Ester
ocurrieron durante el período de tiempo que se encuentra entre el primer regreso de los
judíos después de la cautividad de setenta años en Babilonia (Dan 9:1-19) bajo Zorobabel
alrededor del 538 a.C. (Esd 1:1-11; Esd 2:1-70; Esd 3:1-13; Esd 4:1-24; Esd 5:1-17; Esd 6:1-
22) y el segundo regreso guiado por Esdras alrededor del 458 a.C. (Esd 7:1-28; Esd 8:1-36;
Esd 9:1-15; Esd 10:1-44). El viaje de Nehemías (el tercer regreso) de Susa a Jerusalén (Neh
1:1-11; Neh 2:1-20) ocurrió más adelante (alrededor del 445 a.C.).
Tanto Ester como Éxodo narran lo vigorosamente que los poderes extranjeros trataron de
eliminar a la raza judía y como Dios soberanamente preservó a su pueblo de acuerdo con
su promesa de pacto hecha a Abraham alrededor del 2100-2075 a.C. (Gén 12:1-3; Gén
17:1-8). Como resultado de que Dios prevaleció, Est 9:1-32; Est 10:1-3 registra el inicio de
Purim: un nuevo festival anual en el 12o. mes (febrero-marzo) para celebrar la
supervivencia de la nación. Purim se convirtió en uno de dos festivales dados fuera de la
legislación mosaica en ser aún celebrados en Israel (Hanukkah o el festival de las luces, es
el otro, cp. Jua 10:22).
Temas históricos y teológicos
Los ciento sesenta y siete versículos de Ester final y definitivamente han sido aceptados
como canónicos, aunque la ausencia del nombre de Dios en el libro ha causado duda
innecesaria acerca de su autenticidad. La Septuaginta griega (LXX) añadió ciento siete
versículos apócrifos que supuestamente compensaron esta carencia. Junto con Cantar de
los cantares, Rut, Eclesiastés y Lamentaciones, Ester es parte de los libros del AT del
Megillot o “cinco rollos”. Los rabinos leen estos libros en la sinagoga en cinco ocasiones
especiales durante el año, Ester es leído en Purim (cp. Est 9:20-32).
El génesis histórico del drama que se lleva a cabo entre Mardoqueo (un descendiente de
la tribu de Benjamín, de Saúl, Est 2:5) y Amán (un agagueo, Est 3:1; Est 3:10; Est 8:3; Est
8:5; Est 9:24) se remonta a casi mil años cuando los judíos salieron de Egipto (alrededor
del 1445 a.C.) y fueron atacados por los amalecitas (Éxo 17:8-16), cuyo linaje comenzó con
Amalec, nieto de Esaú (Gén 36:12). Dios pronunció su maldición sobre los amalecitas, la
cual resultó en su eliminación total como pueblo (Éxo 17:14; Deu 25:17-19). Aunque Saúl
(alrededor del 1030 a.C.) recibió órdenes de matar a todos los amalecitas, incluso a su rey
Agag (1Sa 15:2-3), él desobedeció (1Sa 15:7-9) e incurrió en el desagrado de Dios (1Sa
15:11; 1Sa 15:26; 1Sa 28:18). Finalmente Samuel cortó en pedazos a Agag (1Sa 15:32-33).
Debido a su linaje de Agag, Amán llevaba una profunda hostilidad hacia los judíos.
El tiempo de Ester llegó quinientos cincuenta años después de la muerte de Agag, pero a
pesar de tal paso de tiempo ni Amán el agageo ni Mardoqueo el benjamita se habían
olvidado de la enemistad tribal que aún hervía en el alma de cada uno de ellos. Esto
explica la razón por la que Mardoqueo rehusó postrarse ante Amán (Est 3:2-3) y la razón
por la que Amán trató de una manera tan intensa de exterminar a la raza judía (Est 3:5-6;
Est 3:13). Como era de esperarse, la profecía de Dios de extinguir a los amalecitas (Éxo
17:14; Deu 25:17-19) y la promesa de Dios de preservar a los judíos (Gén 17:1-8)
prevaleció.
Debido a la fidelidad de Dios en salvar a su pueblo, el festival de Purim (nombrado de
acuerdo a la palabra acadea para “suerte”, Est 3:7; Est 9:26), una festividad anual de dos
días de fiesta, regocijo y de enviarse alimento los unos a los otros y dar regalos a los
pobres (Est 9:21-22), fue decretada para que fuese celebrada en toda generación, por
toda familia, en toda provincia y ciudad (Est 9:27-28). Más adelante Ester añadió una
nueva característica de ayunar con lamento (Est 9:31). Purim no se vuelve a mencionar en
la Biblia, aunque ha sido celebrada a lo largo de los siglos en Israel.
Ester podría ser comparado a un juego de ajedrez. Dios y Satanás (como jugadores
invisibles) movieron a reyes verdaderos, reinas verdaderas y nobles verdaderos. Cuando
Satanás colocó a Amán en su lugar, fue como si hubiera anunciado “jaque”. Dios entonces
colocó a Ester y Mardoqueo para colocar a Satanás en una posición de “jaquemate”.
Desde la caída del hombre (Gén 3:1-19), Satanás ha tratado de romper la relación de Dios
con su creación humana y evitar que se cumplan las promesas de pacto por parte de Dios
con Israel. Por ejemplo, la línea de Cristo a través de la tribu de Judá había sido reducida a
través del homicidio únicamente a Joás, quien fue rescatado y preservado (2Cr 22:10-12).
Más tarde, Herodes mató a los infantes de Belén, pensando que Cristo estaba en medio de
ellos (Mat 2:16). Satanás tentó a Cristo para que denunciara a Dios y lo adorara a él (Mat
4:9). Pedro, por la insistencia de Satanás, trató de bloquear el viaje de Cristo al Calvario
(Mat 16:22). Finalmente, Satanás entró en Judas quien entonces traicionó a Cristo y lo
entregó a los judíos y romanos (Luc 22:3-6). Aunque Dios no se menciona en Ester, Él
estuvo en todos lados de manera aparente como Él que se opuso y deshizo los planes
malignos de Satanás por intervención providencial.
En Ester, todas las promesas incondicionales por parte de Dios hechas a Abraham (Gén
17:1-8) y a David (2Sa 7:8-16) estuvieron en peligro. No obstante, el amor de Dios por
Israel no aparece más evidente que en este dramático rescate de su pueblo de la
eliminación inevitable. “He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel (Sal
121:4).
Retos de interpretación
La pregunta más obvia presentada por Ester viene del hecho de que Dios no se menciona
en ningún lugar, al igual que en el Cantar de los cantares de Salomón. Tampoco el autor ni
algún participante se refieren a la ley de Dios, los sacrificios levíticos, adoración u oración.
El escéptico se pudiera preguntar: “¿Por qué Dios nunca se menciona cuando el rey persa
recibe más de ciento setenta y cinco referencias? Debido a que la soberanía de Dios
prevaleció para salvar a los judíos, ¿por qué entonces Él no recibe el reconocimiento
apropiado?”
Parece satisfactorio responder que si Dios deseara ser mencionado, Él simplemente de la
misma manera soberana habría impulsado al autor a que escribiera de Él conforme
actuaba para salvar a Israel. Esta situación parece ser más problemática en el ámbito
humano que en el ámbito divino, porque Ester es la ilustración clásica de la providencia de
Dios conforme Él, el poder invisible, controla todo para su propósito. No hay milagros en
Ester, pero la preservación de Israel a través del control providencial de todo
acontecimiento y persona revela la omnisciencia y omnipotencia de Jehová. Sea que Él se
mencione o no, ese no es el punto. Claramente Él es el personaje principal en el drama.
En segundo lugar: “¿Por qué eran Mardoqueo y Ester tan seculares en sus estilos de
vida?” Ester (Est 2:6-20) no parece tener el celo de santidad que Daniel tuvo (Dan 1:8-20).
Mardoqueo mantuvo en secreto su linaje judío y el de Ester, a diferencia de Daniel (Dan
6:5). La ley de Dios estaba ausente en contraste a Esdras (Esd 7:10). Nehemías tenía un
profundo anhelo por Jerusalén que parecía ser totalmente diferente a los deseos de Ester
y Mardoqueo (Neh 1:1-11; Neh 2:1-5).
Las siguientes observaciones ayudan a traer algo de luz en estos asuntos. En primer lugar,
este corto libro no registra todo. Quizá Mardoqueo y Ester de hecho poseyeron una fe
más profunda de lo que se puede ver aquí (cp. Est 4:16). En segundo lugar, aun el piadoso
Nehemías no mencionó a su Dios cuando estaba hablando con el rey Artajerjes (Neh 2:1-
8). En tercer lugar, los festivales judíos que proveían la estructura para la adoración habían
sido perdidos mucho antes de Ester, por ej., la Pascua (2Re 23:22) y Pentecostés (Neh
8:17). En cuarto lugar, posiblemente la carta antijudía escrita por los samaritanos a Asuero
varios años antes los había asustado (ca.486 a.C.; Esd 4:6). En quinto lugar, las malas
intenciones de Amán no solo salieron a la superficie por primera vez cuando Mardoqueo
rehusó postrarse (Est 3:1-2). Lo más probable es que eran compartidas mucho antes por
otros que habrían intimidado a la población judía. En sexto lugar, Ester se identificó con su
legado judío en un momento muy apropiado (Est 7:3-4). Y sin embargo, la pregunta
permanece en pie, de por qué Ester y Mardoqueo no parecían tener el mismo tipo de
devoción abierta a Dios como Daniel. Además, la oración de Nehemías (Neh 1:5-11; esp. v.
Est 1:7) parece indicar un letargo espiritual entre los exiliados judíos en Susa. Entonces
este asunto finalmente debe ser resuelto por Dios ya que solo Él conoce los corazones
humanos.
Bosquejo
I. Ester reemplaza a Vasti (Est 1:1-22; Est 2:1-18) A. La insubordinación de Vasti (Est 1:1-
22) B. La coronación de Ester (Est 2:1-18) II. Mardoqueo vence a Amán (Est 2:19-23; Est
3:1-15; Est 4:1-17; Est 5:1-14; Est 6:1-14; Est 7:1-10) A. La lealtad de Mardoqueo (Est 2:19-
23) B. El ascenso y decreto de Amán (Est 3:1-15) C. La intervención de Ester (Est 4:1-17;
Est 5:1-14) D. El reconocimiento de Mardoqueo (Est 6:1-13) E. La caída de Amán (Est 6:14;
Est 7:1-10) III. Israel sobrevive el intento de genocidio por parte de Amán (Est 8:1-17; Est
9:1-32; Est 10:1-3) A. La abogacía de Ester y Mardoqueo (Est 8:1-12) B. La victoria de los
judíos (Est 9:1-19) C. El inicio de Purim (Est 9:20-23) D. La fama de Mardoqueo (Est 10:1-3
Lamentaciones 3:37-39
37
¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?
38
¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?
39
¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado
Colosenses 1:16-17
16
Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la
tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades;
todo fue creado por medio de él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las
cosas en él subsisten;
Romanos 8:28
28
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los
que conforme a su propósito son llamados
MATEO 10:29-31
29
¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin
vuestro Padre. 30 Pues aun vuestros cabellos están todos contados. 31 Así que, no temáis;
más valéis vosotros que muchos pajarillos.