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2021 1 Notas Variable Compleja

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Notas para un curso de Variable Compleja I

Oscar Palmas - Alberto Lazcano


Facultad de Ciencias, UNAM

Esta versión: 13 de agosto de 2020


ii

En estas notas coleccionaremos algunas de las ideas que vimos/veremos en


la clase. En ese sentido, no son unas notas completas en el sentido de que aquı́
aparecerán todos los detalles; aunque si alguien ası́ lo solicita, los incluiremos.
Índice general

1. Introducción 1
1.1. Hechos básicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1
1.2. Forma polar. Potencias y raı́ces . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
1.3. Lugares geométricos en C . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8
1.4. La proyección estereográfica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
1.5. Checklist I: Topologı́a, sucesiones y series . . . . . . . . . . . . . 14
1.6. Ejercicios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17

2. Funciones de variable compleja 21


2.1. Checklist II: Funciones de variable compleja . . . . . . . . . . . . 21
2.2. Ejemplos de funciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24
2.3. Transformaciones de Möbius . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34
2.4. Funciones analı́ticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39
2.5. Transformaciones conformes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44
2.6. Teorema de la función inversa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
2.7. Funciones armónicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46
2.8. Ejercicios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48

3. Cálculo integral 53
3.1. Conceptos básicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
3.2. Lema de Goursat . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
3.3. El Teorema de Cauchy y sus consecuencias . . . . . . . . . . . . 63
3.4. Las funciones analı́ticas vistas más de cerca . . . . . . . . . . . . 66
3.5. Principio del módulo máximo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
3.6. El Teorema de Cauchy, de nuevo . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73
3.7. Funciones armónicas, de nuevo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 78
3.8. Ejercicios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 82

4. Series 87
4.1. Sucesiones de funciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
4.2. Series de potencias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 90
4.3. Funciones analı́ticas y series de Taylor . . . . . . . . . . . . . . . 91
4.4. Series de Laurent . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95
4.5. Clasificación de singularidades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99

iii
iv ÍNDICE GENERAL

4.6. Teorema del residuo. Cálculo de residuos . . . . . . . . . . . . . . 107


4.7. Cálculo de integrales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111
4.8. Ejercicios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 116

Bibliografı́a 119
Capı́tulo 1

Introducción

1.1. Hechos básicos


Trabajaremos con los números complejos, que podemos representar de varias
formas. La más común es la siguiente:

C = { z = x + iy | x, y ∈ R }.

En este conjunto definimos las operaciones de suma y producto como

(x1 + iy1 ) + (x2 + iy2 ) = (x1 + x2 ) + i(y1 + y2 );


(x1 + iy1 ) · (x2 + iy2 ) = (x1 x2 − y1 y2 ) + i(x1 y2 + x2 y1 ).

y con estas operaciones, se puede probar que C es un campo.


Dado un número complejo escrito como z = x + iy, x, y ∈ R, definimos su
parte real Re z y su parte imaginaria Im z como Re z = x y Im z = y. Ası́, tanto
la parte real como la parte imaginaria son números reales. Si Im z = 0, entonces
escribimos x+i0 simplemente como x y si Re z = 0, escribimos z = iy y decimos
que z es un número imaginario puro.
Podemos representar geométricamente a C haciendo que cada número z =
x + iy corresponda con el punto de coordenadas (x, y) en un plano cartesiano.
Al hacer esto, conviene denominar al eje horizontal (o de las abscisas) como el
eje real y al eje vertical (o de las ordenadas) como el eje imaginario.
Dado z = x + iy, x, y ∈ R, definimos el conjugado de z como el número
complejo z̄ = x − iy. Geométricamente, el conjugado z̄ de z se obtiene al reflejar
z con respecto del eje real.
Observemos que
z + z̄ z − z̄ i
Re z = y Im z = = − (z − z̄). (1.1)
2 2i 2
Por otro lado, de acuerdo con la definición del producto de números com-
plejos,
z · z̄ = (x2 + y 2 ) + i(xy − xy) = x2 + y 2 ;

1
2 CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN

la raı́z cuadrada de la última expresión es la norma o el módulo de z, denotado


por |z|; es decir, p √
|z| = x2 + y 2 = z · z̄;
en forma equivalente, z · z̄ = |z|2 , o bien

z· = 1,
|z|2
lo que nos dice que el inverso de un número complejo diferente de cero se puede
escribir como
1 z̄
z −1 = = 2 .
z |z|
Un caso particular sencillo pero bastante útil:

1 ī
i−1 = = 2 = −i.
i |i|
Podemos obtener una serie de propiedades sencillas de los números comple-
jos.
Proposición 1.1. Para cualesquiera z, z1 , z2 , . . . , zn ∈ C se tiene:
|z| ≥ 0 para todo z ∈ C, y |z| = 0 si y sólo si z = 0.
| Re z| ≤ |z|, | Im z| ≤ |z|.
Re(z1 +z2 ) = Re(z1 )+Re(z2 ) y Im(z1 +z2 ) = Im(z1 )+Im(z2 ); en general,
n
! n n
! n
X X X X
Re zi = Re(zi ) y Im zi = Im(zi ).
i=1 i=1 i=1 i=1

z1 + z2 = z1 + z2 .
z1 · z2 = z1 · z2 .
|z1 z2 | = |z1 | |z2 |; en general se tiene

|z1 · · · zn | = |z1 | · · · |z2 |

|z1 ± z2 |2 = |z1 |2 + |z2 |2 ± 2 Re(z1 z2 ).


(Identidad del paralelogramo.) |z1 + z2 |2 + |z1 − z2 |2 = 2(|z1 |2 + |z2 |2 ).
(Desigualdad del triángulo.) |z1 + z2 | ≤ |z1 | + |z2 |. (¿Cuándo vale la igual-
dad?); en general, n
X X n
zi ≤ |zi |.



i=1 i=1

||z1 | − |z2 || ≤ |z1 − z2 |.


1.1. HECHOS BÁSICOS 3

La demostración de cada una de las afirmaciones en la proposición anterior


es sencilla. Una propiedad cuya demostración conviene detallar es la siguiente:

Teorema 1.2 (Desigualdad de Cauchy en el caso complejo). Sean zi , wi ∈ C,


i = 1, . . . , n. Entonces
2 ! !
Xn n
X n
X
2 2
zi wi ≤ |zi | |wi | . (1.2)



i=1 i=1 i=1

y la igualdad vale si y sólo si existe λ ∈ C tal que zi = λwi para todo i = 1, . . . , n.

Antes de dar la demostración, es conveniente dar dos observaciones.1

Observación 1.3. Debemos enfatizar que en el caso de la igualdad, el número


λ es el mismo para todas las parejas zi , wi .

Observación 1.4. La desigualdad de Cauchy es en realidad una igualdad cuan-


do n = 1. Si z = a + ib y w = c + id:

|zw|2 = |(a + ib)(c − id)|2 = |(ac + bd) + i(bc − ad)|2


= (ac + bd)2 + (bc − ad)2 = (a2 + b2 )(c2 + d2 )
= |z|2 |w|2 .

¿Qué nos dice esto? Que existe λ ∈ C tal que z = λw, en otras palabras,
que z y w son linealmente dependientes sobre los complejos. Es decir, aquı́
estamos viendo a C como un espacio vectorial sobre sı́ mismo, pero en este caso,
como espacio vectorial, C tiene dimensión uno, de modo que cualesquiera dos
complejos son linealmente dependientes.

Demostración. Observemos primero que si el lado izquierdo de la desigualdad


se anula, no hay nada que demostrar, ası́ que supondremos que es diferente de
cero. Comenzaremos con el siguiente desarrollo:
n
X n
X
0≤ |zi − λwi |2 = (zi − λwi )(zi − λwi )
i=1 i=1
Xn
|zi |2 − λzi wi − λzi wi + |λ|2 |wi |2

=
i=1
n
X
|zi |2 − 2 Re(λzi wi ) + |λ|2 |wi |2

=
i=1
n n
! n
X X X
= |zi |2 − 2 Re λ zi wi + |λ|2 |wi |2 .
i=1 i=1 i=1

1 En ambas observaciones, agradecemos los comentarios de Elsa Varela.


4 CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN

El hecho de que lo anterior valga para λ arbitrario nos permite transformar


el término entre paréntesis en algo real, de la manera siguiente: Puesto que
Pn n
P Pn
zi wi 6= 0, existe µ ∈ C tal que µ̄ zi wi = zi wi ; por supuesto,
i=1 i=1 i=1
n
P
zi wi

µ̄ = i=1
Pn ;
zi wi
i=1

observen que |µ| = 1. Ahora, sustituyendo arriba λ = tµ, con t ∈ R, tenemos



Xn Xn n
X
2
0≤ |zi | − 2t zi wi + t2 |wi |2 , (1.3)


i=1 i=1 i=1

de modo que el polinomio de segundo grado c + bt + at2 definido por el lado


derecho de esta última desigualdad sólo puede tener a lo más una raı́z, y por
tanto su discriminante b2 − 4ac ≤ 0, lo que nos da la desigualdad (1.2).
En el caso de igualdad en (1.2), el lado derecho de (1.3) es en realidad un
cuadrado perfecto:

Xn X n Xn
2
|zi | − 2t zi wi + t2 |wi |2


i=1 i=1 i=1
v v
Xn u
Xn u n n
2
u uX X
= |zi | − 2t t 2
|zi | t |wi |2 + t2 |wi |2
i=1 i=1 i=1 i=1
v v 2
u n u n
uX uX
= t |zi |2 − tt |wi |2  .
i=1 i=1

n
|wi |2 = 0, entonces wi = 0 para toda i y cada pareja zi , wi es linealmente
P
Si
i=1
n
|wi |2 6= 0, elegimos
P
dependiente. Si
i=1
s
n
P
|zi |2
i=1
t0 = s ;
n
P
|wi |2
i=1

regresando al primer desarrollo en la demostración, tenemos que


v v 2
Xn u n
X
u n
X
u u
0≤ |zi − t0 µwi |2 = t |zi |2 − t0 t |wi |2  = 0,
i=1 i=1 i=1
1.2. FORMA POLAR. POTENCIAS Y RAÍCES 5

de modo que |zi − t0 µwi | = 0 para cada i; por tanto zi = t0 µwi y cada pareja
zi , wi es linealmente dependiente.

Observación 1.5. La expresión que aparece en el lado izquierdo de la desigual-


dad de Cauchy, a saber,
Xn
zi wi .
i=1

define una transformación de C × Cn en C que satisface propiedades similares


n

a las del producto escalar en Rn y se llama el producto hermitiano canónico en


Cn .

1.2. Forma polar. Potencias y raı́ces


Otra manera útil de representar a los números complejos es la forma po-
lar, que utiliza justamente las coordenadas polares en vez de las coordenadas
cartesianas.
Si z = x + iy (cambio la notación para adecuarla a la ya conocida), podemos
escribir
x = r cos θ, y = r sen θ,

donde r no es otra cosa que el módulo de z, y θ es el argumento de z, definido


salvo múltiplos enteros de 2π. Como sabemos, también podemos obtener r, θ en
términos de x, y como
p y
r= x2 + y 2 , θ = arctan ,
x

si x 6= 0 (ver figura 1.1). Usando estas expresiones, escribimos z como

z = x + iy = r(cos θ + i sen θ),

que es llamada la forma polar..

Observación 1.6. El ángulo θ está determinado salvo múltiplos enteros de


2π. Por ejemplo, consideremos el√ número complejo z = 1 − i. El lector puede
calcular directamente que |z| = 2 y que un valor para θ es−π/4, de modo que
los valores que puede tomar el argumento de z son −π/4 + 2πk, con k ∈ Z. En
resumen, la forma polar de 1 − i es
√   π   π 
2 cos − + 2πk + i sen − + 2πk .
4 4

Podemos usar la forma polar para dar una interpretación geométrica del
producto de dos números complejos. Observamos que si z1 = r1 (cos θ1 +i sen θ1 )
y z2 = r2 (cos θ1 + i sen θ2 ) son dos números complejos, escribimos su producto
6 CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN

Figura 1.1: Diagrama de Argand.

como2

z1 · z2 = (r1 (cos θ1 + i sen θ1 )) · (r2 (cos θ2 + i sen θ2 )


= r1 r2 ((cos θ1 cos θ2 − sen θ1 sen θ2 ) + i(cos θ1 sen θ2 + sen θ1 cos θ2 ))
= r1 r2 (cos(θ1 + θ2 ) + i(sen(θ1 + θ2 ));

lo anterior se expresa por lo general diciendo que el módulo del producto es


el producto de los módulos y que el argumento del producto es la suma de los
argumentos, pero ¡cuidado! recordemos que el argumento está definido salvo
múltiplos de 2π. (Volveremos una y otra vez a este rollo del argumento.) El
lector podrá describir fácilmente una interpretación análoga para el cociente de
dos números complejos z1 /z2 , con z2 6= 0.

También podemos usar la forma polar para localizar algunos números com-
plejos en el plano; por ejemplo:

El cuadrado z 2 = r2 (cos 2θ + i sen 2θ) de z tiene como módulo el cuadrado


de |z| y como argumento el doble del argumento de z; análogamente se
puede estudiar z 3 , . . . , z n , con n natural.

Puesto que z −1 = 1/z = z̄/|z|2 , el inverso de z está en la dirección de z̄, y


se podrá localizar más o menos precisamente, dependiendo del módulo de
z: Si este módulo es mayor que 1, entonces el módulo de 1/z será menor que
1 y si |z| = 1, entonces |1/z| = 1. En forma polar, si z = r(cos θ + i sen θ),
entonces

z̄ r(cos θ − i sen θ)
z −1 = 2
= = r−1 (cos(−θ) + i sen(−θ)).
|z| r2
2 El lector observador notará que hasta ahora hemos usado un punto · para indicar el

producto; poco a poco iremos usándolo menos, salvo cuando necesitamos un poco más de
claridad.
1.2. FORMA POLAR. POTENCIAS Y RAÍCES 7

En general, conviene observar que la llamada fórmula de De Moivre

z n = rn (cos nθ + i sen nθ) (1.4)

es válida para todo n entero. Es claro que esta fórmula vale para n = 0. Para el
caso en que n sea un natural, la demostración de esta fórmula se puede realizar
por inducción sobre n. Para el caso en que n sea un entero negativo, basta
observar qué pasa si n = −1. Pero por nuestro análisis anterior vemos que la
fórmula (1.4) vale también para este valor de n.
Para finalizar esta sección, veamos que podemos usar (1.4) para encontrar
las raı́ces n-ésimas de un número complejo.
Si w = r0 (cos θ0 + i sen θ0 ) con r0 > 0 y n ∈ N, queremos resolver la ecuación

z n = w, donde z = r(cos θ + i sen θ).

Tentativamente, una raı́z n-ésima serı́a


 
√ θ0 θ0
z0 = r0 cos
n
+ i sen ,
n n

donde n r denota la n-ésima raı́z positiva del número real positivo r0 . En general,
por (1.4) debemos tener

rn (cos(nθ) + i sen(nθ)) = z n = w = r0 (cos θ0 + i sen θ0 ),



lo que ya implica que r = n r0 . Además, se debe cumplir la igualdad nθ = θ0
módulo 2π; es decir, debe existir un número k ∈ Z tal que nθ = θ0 + 2πk, de
modo que la forma general de una raı́z n-ésima de w es
 
√ θ0 + 2πk θ0 + 2πk
zk = r0 cos
n
+ i sen ,
n n

¿Esto querrı́a decir que obtenemos una infinidad de raı́ces n-ésimas, una para
cada k? En realidad, no; sólo obtendremos un número finito: Observemos que

θ0 + 2π(k + n) θ0 + 2πk
= + 2π,
n n
y como las funciones seno y coseno son periódicas con periodo 2π, tenemos que
zk+n = zk para todo n, lo cual muestra que z0 , . . . , zn−1 son las únicas raı́ces
n-ésimas posibles de w.
¿Son z0 , . . . , zn−1 todas distintas? Supongamos que j, k ∈ {0, . . . , n − 1} son
tales que zj = zk ; entonces

θ0 + 2πj θ0 + 2πk
= , módulo 2π;
n n
esto implica que existe m ∈ Z tal que j − k = mn. Como |j − k| < n y n ∈ N,
la única forma de que esto ocurra es que j = k.
8 CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN

1.3. Lugares geométricos en C


Cualquier lugar geométrico en C se puede considerar como un conjunto en
R2 por medio de la identificación natural entre ambos conjuntos. Dos ejemplos
sencillos de esto son las rectas y las circunferencias.
Consideremos la ecuación general de una recta en R2 :

Ax + By + C = 0.

Usando las relaciones (1.1), podemos simplemente sustituir y obtener


   
z + z̄ z − z̄
A +B + C = 0;
2 2i

tomando en cuenta que 1/i = −i y haciendo algunas cuentas, podemos escribir


lo anterior como
(A − iB)z + (A + iB)z̄ + 2C = 0.

Notemos que los coeficientes de z y z̄ son conjugados entre sı́, de modo que
podemos escribir la ecuación como

1
D̄z + Dz̄ + C = 0, D= (A + iB).
2

Por supuesto, otras formas de las ecuaciones de una recta se traducen fácil-
mente al caso complejo, como el caso de la forma parametrica P = tz1 +(1−t)z2 ,
donde z1 , z2 son puntos (distintos) sobre la recta y t ∈ R.
La ecuación de la circunferencia también se puede escribir fácilmente en
forma compleja, utilizando el módulo. Si C es una circunferencia con centro
en z0 y radio r, entonces la ecuación de la circunferencia es |z − z0 | = r; pero
elevando al cuadrado tenemos

r2 = (z − z0 )(z − z0 ) = |z|2 − z0 z − z0 z̄ + |z0 |2 .

Como en el caso de la ecuación de una lı́nea recta, notemos que los coefi-
cientes de z y z̄ son conjugados entre sı́. Es natural considerar entonces una
ecuación de segundo grado del tipo

A(x2 + y 2 ) + Bx + Cy + D = 0, A, B, C, D ∈ R,

y aplicarle el procedimiento ya descrito para obtener una ecuación del tipo

1
Az z̄ + Ēz + E z̄ + D = 0, E= (B + iC). (1.5)
2

Como podemos ver, la ecuación anterior representa una recta si A = 0 y una


circunferencia si A 6= 0.
1.4. LA PROYECCIÓN ESTEREOGRÁFICA 9

Figura 1.2: La proyección estereográfica.

1.4. La proyección estereográfica


Podemos visualizar a los números complejos por medio de la proyección
estereográfica, que es una transformación de una esfera en el plano. Para nuestros
fines, convendrá considerar a la esfera unitaria S2 , es decir, la esfera de radio 1
con centro en el origen de R3 , y al plano complejo como el plano xy de R3 . Para
no confundirnos, usaremos las coordenadas (u, v, 0) en este plano, aunque en un
momento dado, podemos identificar este punto con (u, v) o el número complejo
u + iv.
La construcción geométrica de la proyección π : S2 → C es sencilla: Para
cada punto P ∈ S2 (distinto del polo norte N ) nos fijamos en la recta que pasa
por P y N , prolongándola hasta que corte al plano complejo. Entonces π(P ) es
justamente la intersección de la recta con el plano. Ver figura 1.2.
Puesto que los puntos de la recta que pasa por P = (x, y, z) y N = (0, 0, 1)
tienen la forma tP + (1 − t)N con t ∈ R, basta encontrar el valor de t para el que
el punto correspondiente tenga su tercera coordenada igual a cero. Obtenemos
ası́ la regla de correspondencia para la proyección estereográfica:
 
x y
π(x, y, z) = , .
1−z 1−z
Esto define la proyección para todos los puntos de la esfera, excepto por el polo
norte (0, 0, 1). Esto no es mayor problema pues podemos considerar el siguiente
conjunto:
Definición 1.7. El conjunto de los números complejos extendidos Ĉ es

Ĉ = C ∪ {∞}.

Ası́, podemos extender la definición de la proyección haciendo π(0, 0, 1) = ∞.


Utilizando un procedimiento análogo al anterior podemos encontrar la fórmu-
la para la transformación inversa de la proyección estereográfica. Dado el punto
(u, v, 0) en el plano, nos fijamos en los puntos t(u, v, 0)+(1−t)(0, 0, 1) de la recta
10 CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN

que pasa por este punto y por el polo norte, fijándonos en los valores de t tales
que el punto de la recta tiene norma uno. Esto nos da la ecuación cuadrática

(tu)2 + (tv)2 + (1 − t)2 = 1,

la que tiene como raı́ces t = 0 (en cuyo caso obtenemos el polo norte) y

2
t= .
u2 + v2 + 1
Sustituyendo este valor, tenemos que la inversa de la proyección es

u2 + v 2 − 1
 
2u 2v
π −1 (u, v) = , , = (x, y, z), (1.6)
u2 + v 2 + 1 u2 + v 2 + 1 u2 + v 2 + 1

Podemos utilizar estas expresiones para obtener algunas propiedades de π.


Aunque daremos en estas notas la demostración analı́tica, debemos observar que
algunas de estas propiedades también se pueden demostrar de manera geométri-
ca. Una excelente referencia para esto es [6].

Proposición 1.8. La proyección estereográfica manda circunferencias sobre la


esfera en circunferencias o rectas en el plano.

Demostración. Sea C una circunferencia en S2 . Observemos que dicha circunfe-


rencia se puede ver como la intersección de la esfera con un plano, de modo que
las ecuaciones de C son

x2 + y 2 + z 2 = 1, Ax + By + Cz + D = 0.

Sustituyendo las expresiones en (1.6), vemos que las coordenadas u, v de los


puntos de la imagen satisfacen
 2
u + v2 − 1
    
2u 2v
A +B +C + D = 0,
u2 + v 2 + 1 u2 + v 2 + 1 u2 + v 2 + 1

lo que podemos escribir como

0 = 2Au + 2Bv + C(u2 + v 2 − 1) + D(u2 + v 2 + 1)

o bien
(C + D)(u2 + v 2 ) + 2Au + 2Bv + (D − C) = 0,
que es la ecuación de una circunferencia si C +D 6= 0 o de una recta si C +D = 0.
De hecho, podemos hacer un análisis más preciso y ver que si la circunferencia
C sobre la esfera pasa por el polo norte (0, 0, 1), entonces C + D = 0 (pues sus
coordenadas satisfacen la ecuación del plano), y entonces la imagen de C es una
recta. Por otro lado, si la circunferencia no pasa por el polo norte, entonces
C + D 6= 0 (sus coordenadas no satisfacen la ecuación del plano) y por tanto
obtenemos como imagen una circunferencia.
1.4. LA PROYECCIÓN ESTEREOGRÁFICA 11

Proposición 1.9. La proyección estereográfica es conforme; es decir, preserva


ángulos entre curvas.
Observación 1.10. Recordemos primero que el ángulo entre dos curvas (sufi-
cientemente bonitas) se define como el ángulo entre sus rectas tangentes. Pero
también recordemos que existe una pequeña indefinición en este concepto de
ángulo, pues las rectas tangentes forman en realidad dos ángulos θ1 , θ2 , relacio-
nados por θ1 + θ2 = π. Por convención, elegiremos el ángulo θ de modo que esté
en el intervalo (0, π/2], lo que en particular implica que cos θ ≥ 0.
Para la demostración de esta propiedad de la proyección, haremos lo siguien-
te: Digamos que partimos de dos curvas bonitas y luego nos fijamos en sus rectas
tangentes. Ahora podemos regresar y fijarnos en curvas todavı́a más bonitas.
Observemos que dada una recta tangente a la esfera, siempre hay un cı́rculo
máximo (la intersección de la esfera con un plano que pasa por el centro de la
esfera) que tiene esta recta como tangente: Para obtener dicho cı́rculo, basta
fijarse en el plano que contiene a esta recta y al centro de la esfera. En resumen,
para nuestro análisis basta fijarnos en cı́rculos máximos, considerar el ángulo
que forman dos de ellos, y luego fijarnos en el ángulo que forman sus imágenes.
Demostración de la Proposición 1.9. Separaremos nuestro análisis en tres ca-
sos:
Primer caso: Supongamos que los cı́rculos máximos se intersecan en el
polo norte N (o en el polo sur S, que es equivalente). Entonces, sabemos
que las imágenes de estos cı́rculos bajo la proyección son dos rectas. Es
fácil convencerse (por ejemplo, mediante un dibujo) que el ángulo entre las
rectas es el mismo que el ángulo entre los cı́rculos. Para la demostración
analı́tica, puesto que los cı́rculos máximos pasan por (0, 0, 1), podemos
suponer que las ecuaciones de los planos que los generan son
A1 x + B1 y = 0, A2 x + B2 y = 0;
además, podemos suponer que los vectores normales (Ai , Bi ), i = 1, 2,
tienen norma uno. El ángulo θ entre los cı́rculos es igual al ángulo entre sus
vectores normales, de modo que cos θ = |A1 A2 + B1 B2 |; ver la observación
que está antes de iniciar la demostración. Por otro lado, sus imágenes bajo
la proyección estereográfica son dos rectas en el plano, que pasan por el
origen y que tienen ecuaciones
A1 u + B1 v = 0, A2 u + B2 v = 0;
y si llamamos θ al ángulo entre estas rectas, es claro que cos θ0 = |A1 A2 +
0

B1 B2 | = cos θ.
Segundo caso: Los dos cı́rculos máximos no pasan por el polo norte (por
tanto, tampoco pasan por el polo sur). Ya sabemos que los cı́rculos máxi-
mos se obtienen al intersecar la esfera con dos planos que pasan por el
origen, digamos, con ecuaciones
A1 x + B1 y + C1 z = 0 y A2 x + B2 y + C2 z = 0;
12 CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN

Figura 1.3: Caso 2. Observemos que α + θ0 = π.

donde de nuevo cada vector (Ai , Bi , Ci ), i = 1, 2 es normal al plano co-


rrespondiente. Podemos suponer que estos vectores son unitarios, es decir,
A2i + Bi2 + Ci2 = 1. Bajo estas hipótesis, el ángulo θ entre los cı́rculos es
igual al ángulo entre los vectores normales y

cos θ0 = |A1 A2 + B1 B2 + C1 C2 |. (1.7)

Observemos que, como estamos suponiendo que los cı́rculos no pasan por
el polo norte, las coordenadas (0, 0, 1) de N no satisfacen las ecuaciones
de los planos, lo que se traduce en que C1 , C2 6= 0.
Usando de nuevo la forma en que mostramos la Proposición 1.8, obtenemos
las ecuaciones de las circunferencias en el plano, como

Ci (u2 + v 2 ) + 2Ai u + 2Bi v = Ci , i = 1, 2.

Como Ci 6= 0, podemos dividir esta ecuación entre Ci y completar cua-


drados para obtener las ecuaciones
 2  2  2  2
A1 B1 1 A2 B2 1
u+ + v+ = 2, y u+ + v+ = 2,
C1 C1 C1 C2 C2 C2

donde hemos usado que A2i + Bi2 + Ci2 = 1, i = 1, 2. Ası́, queremos calcular
el ángulo θ0 que forman dos circunferencias con radios y centros conocidos.
Ver figura 1.3.
1.4. LA PROYECCIÓN ESTEREOGRÁFICA 13

Figura 1.4: Caso 3. En este caso, α + θ0 = π/2.

Si r1 , r2 son los radios y d es la distancia entre los centros, sabemos por


la ley de los cosenos que
d2 = r12 + r22 − 2r1 r2 cos α;
después de algunas cuentas, tendremos que
cos α = A1 A2 + B1 B2 + C1 C2 ,
lo cual implica que
cos θ = |A1 A2 + B1 B2 + C1 C2 |,
lo que concluye el segundo caso.
El tercer caso ocurre cuando uno de los cı́rculos máximos pasa por el polo
norte N y el otro no. En este caso, las ecuaciones de los cı́rculos son
A1 x + B1 y + C1 z = 0 y A2 x + B2 y = 0,
donde como antes podemos suponer que los vectores normales a los planos
son unitarios. Sabemos que las imágenes son la circunferencia
 2  2
A1 B1 1
u+ + v+ = 2
C1 C1 C1
y la recta A2 u + B2 v = 0, que se muestran en la figura 1.4.
Usando la fórmula de la distancia de un punto a una recta, tenemos

A1
A2 C1 + B2 B1
C1
cos θ0 = sen α = 1 = |A1 A2 + B1 B2 |;
C1

observemos que la expresión del lado derecho es igual a cos θ (de nuevo,
por nuestra convención sobre el ángulo), de modo que θ = θ0 .
14 CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN

1.5. Checklist I: Topologı́a, sucesiones y series


La siguiente es una lista, no exhaustiva, de conceptos y propiedades que
supondremos son conocidos por el lector.

Topologı́a de C
Puesto que hemos identificado al plano complejo C con R2 , es natural definir
la distancia entre dos números complejos z, w como d(z, w) = |z − w|. Conviene
recordar que d debe satisfacer las siguientes propiedades para ser considerada
como una función distancia:
1. d(z, w) ≥ 0 para cualesquiera z, w ∈ C y d(z, w) = 0 si y sólo si z = w.
2. d(z, w) = d(w, z) para cualesquiera z, w ∈ C.
3. d(z, w) ≥ d(z, p) + d(p, w) para cualesquiera z, w, p ∈ C.
Con esta función, C es un espacio métrico y su topologı́a se puede describir de
manera sencilla. Comencemos con la siguiente definición.
Definición 1.11 (Disco abierto). Sea z0 ∈ C y r > 0. El disco abierto con
centro en z0 y radio r, denotado D(z0 , r), es el conjunto

{ z ∈ C : |z − z0 | < r }.

Ahora daremos un resumen de algunos conceptos topológicos.

Un punto z0 de un conjunto A ⊂ C es un punto interior de A si existe


r > 0 tal que D(z0 , r) ⊂ A.
El interior de un conjunto A ⊂ C es el conjunto de todos sus puntos
interiores.
Un conjunto U ⊂ C es abierto si y sólo si coincide con su interior; es decir,
todos sus puntos son interiores.
Un conjunto A ⊂ C es cerrado si y sólo si su complemento C\A es abierto.
Un punto z0 es punto de acumulación de un conjunto A ⊂ C si para todo
r > 0, D(z0 , r) ∩ A 6= ∅.
La cerradura de un conjunto A ⊂ C es igual a la unión de A con el conjunto
de puntos de acumulación de A.
Un punto z0 es punto frontera de un conjunto A ⊂ C si y sólo si para cada
r > 0, D(z0 , r) ∩ A 6= ∅ y D(z0 , r) ∩ (C \ A) 6= ∅.
La frontera de un conjunto A ⊂ C es el conjunto de sus puntos frontera.
Un conjunto A ⊂ C es disconexo si existen dos abiertos ajenos U, V ⊂ C
tales que A ∩ U 6= ∅, A ∩ V 6= ∅ y A ⊂ U ∪ V .
1.5. CHECKLIST I: TOPOLOGÍA, SUCESIONES Y SERIES 15

Un conjunto A ⊂ C es conexo si y sólo si no es disconexo.


Un conjunto A ⊂ C es arco-conexo si para cualesquiera z, w ∈ A existe
una curva continua3 α : [0, 1] → A tal que α(0) = z y α(1) = w.
Un conjunto A ⊂ C es poligonal conexo si para cualesquiera z, w ∈ A
existe una poligonal (unión finita de segmentos de recta) contenida en A
que los une.

Más adelante usaremos el siguiente resultado, el cual nos dice esencialmente


que un conjunto abierto conexo es poligonal conexo, pero que podemos elegir la
poligonal de una manera especial.
Proposición 1.12. Dado un conjunto abierto y conexo U en C, para cuales-
quiera dos puntos z1 , z2 ∈ U existe una poligonal que los une, tal que todos los
segmentos de la poligonal son paralelos a los ejes real e imaginario.
De hecho, más adelante sólo usaremos conjuntos abiertos que sean conexos,
para los cuales reservamos un nombre.
Definición 1.13. Un conjunto U ⊂ C es una región (o un dominio) de C si y
sólo si U es abierto y conexo.

Un conjunto K ⊂ C es compacto si y sólo si para cualquier cubierta abierta


{Uα } de K existe una subcubierta finita4 de K.

Ejemplo 1.14 (Disco cerrado). Sea z0 ∈ C y r > 0. El disco cerrado con centro
en z0 y radio r, denotado D(z0 , r), es el conjunto

{ z ∈ C : |z − z0 | ≤ r }.

Teorema 1.15 (Heine-Borel). Un conjunto K ⊂ C es compacto si y sólo si es


cerrado y acotado.

Sucesiones y series de números complejos


Una sucesión de números complejos es una función f : N → C. Si n ∈ N y
f (n) = zn , denotaremos a la sucesión simplemente por {zn }.
Una sucesión de números complejos {zn } converge a z0 si para todo ε > 0
existe N tal que si n > N , entonces |zn − z0 | < ε.
Una sucesión de números complejos {zn } es de Cauchy si para todo ε > 0
existe N tal que si n, m > N , entonces |zn − zm | < ε.

Teorema 1.16. C es un espacio métrico completo; es decir, toda sucesión de


Cauchy en C es convergente.
3 Másadelante daremos la definición precisa de continuidad.
4 Puesto que esta parte pretende ser sólo un recordatorio, no definiremos con detalle los
conceptos de cubierta y subcubierta.
16 CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN

Sea {zn } una sucesión en C. La serie generada por {zn } es la suma formal
P∞
zn . Decimos que la serie converge si y sólo si existe el lı́mite de la
n=1
sucesión de sumas parciales
k
X
sk = zn .
n=1


P
y denotamos a este lı́mite por zn .
n=1


P
Proposición 1.17 (Criterio de Cauchy). La serie zn converge si y sólo si
n=1
para todo ε > 0 existe N ∈ N tal que si k > N , entonces
k+p
X
zn < ε para todo p ∈ N.



n=k

Observemos que esto es equivalente a decir que para todo ε > 0 existe N ∈ N
tal que si k, l > N , k 6= l, entonces |sk − sl | < ε.

P
Decimos que la serie zn converge absolutamente si y sólo si la serie
n=1

P
|zn | converge.
n=1


P
Proposición 1.18. Si la serie zn converge absolutamente, entonces la serie
n=1
converge.

Criterios de convergencia para series reales.



X
• Serie geométrica: Si |r| < 1, entonces la serie geométrica rn con-
n=0
1
verge a y diverge si |r| ≥ 1.
1−r
• Criterio de comparación.
X∞ ∞
X
◦ Si bn converge y 0 ≤ an ≤ bn , entonces an converge.
n=1 n=1
X∞ ∞
X
◦ Si cn diverge y 0 ≤ cn ≤ dn , entonces dn diverge.
n=1 n=1
• Criterio del cociente.
an+1
Supongamos que r = lı́m existe.
n→∞ an
1.6. EJERCICIOS 17


X
◦ Si r < 1, la serie an converge absolutamente.
n=1
◦ Si r > 1, la serie diverge.
◦ Si r = 1, el criterio no es concluyente.
• Criterio de la raı́z.
p
Supongamos que r = lı́m n |an | existe.
n→∞

X
◦ Si r < 1, la serie an converge absolutamente.
n=1
◦ Si r > 1, la serie diverge.
◦ Si r = 1, el criterio no es concluyente.

1.6. Ejercicios
1. Determina las partes real e imaginaria de los siguientes números complejos:
3 + 5i
;
1 + 7i
 2
2+i
;
3 − 2i
(1 + i)n + (1 − i)n , n ∈ N.

2. Si z = x + iy, x, y ∈ R, encuentra las partes real e imaginaria de z 3 y de


(z − 1)/(z + 1).

3. Determina el módulo y el conjugado de

(2 + i)(4 + 3i);
3−i
√ .
2 + 3i
4. Al aplicar inducción a la desigualdad del triángulo tenemos, para cuales-
quiera z1 , . . . , zn ∈ C,

|z1 + · · · + zn | ≤ |z1 | + · · · + |zn |.

Demuestra que la igualdad vale si y sólo si zj /zk ≥ 0 para cualesquiera


j, k ∈ {1, . . . , n} tales que zk 6= 0.

5. Calcula las raı́ces cuadradas de 3 + 3i.

6. Muestra que la transformación ϕ : R → C dada por ϕ(t) = cos t + i sen t


es un homomorfismo de grupos entre el grupo (R, +) y la circunferencia
unitaria {|z| = 1} (con la operación de producto en C).

7. Resuelve la ecuación z̄ = z n−1 , donde n 6= 2 es un número natural.


18 CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN

8. Muestra que el espacio de todas las matrices de la forma


 
α β
,
−β α

con α, β ∈ R, con las operaciones de suma y multiplicación matricial, es


isomorfo al campo de los números complejos.

9. Demuestra la identidad

|1 − z̄1 z2 |2 − |z1 − z2 |2 = (1 − |z1 |2 )(1 − |z2 |2 ).

10. Sean z1 , z2 , z3 tres vértices de un paralelogramo, donde z1 es opuesto a z3 .


Encuentra una expresión para z4 , el vértice opuesto a z2 .

11. Los puntos z1 , . . . , zn están de un mismo lado de una recta que pasa por el
origen. Demuestra que los puntos 1/z1 , . . . , 1/zn satisfacen una propiedad
análoga. ¿Con respecto de cuál recta? Muestra además que z1 +· · ·+zn 6= 0
y que
1 1
+ ··· + 6= 0.
z1 zn
12. En relación con el ejercicio anterior, muestra que si los puntos z1 , . . . , zn
satisfacen que z1 + · · · + zn = 0, entonces cualquier recta que pase por el
origen separa los puntos, siempre que éstos no se encuentren sobre dicha
recta.

13. Demuestra la siguiente desigualdad usando consideraciones geométricas:

|z − 1| ≤ ||z| − 1| + |z| | arg z|.

14. Demuestra que


a−b
1 − āb < 1

si |a| < 1 y |b| < 1.

15. Datermina las familias de curvas en el plano complejo definidas por cada
una de las siguientes ecuaciones:
 
1
Re = C, donde C es una constante.
z
|z − z1 |
= C, donde C es una constante y z1 , z2 son números com-
|z − z2 |
plejos fijos.

16. Muestra que los puntos a1 , a2 , a3 son los vértices de un triángulo equilátero
si y sólo si
a21 + a22 + a23 = a1 a2 + a2 a3 + a3 a1 .
1.6. EJERCICIOS 19

17. Halla las distancias máxima y mı́nima entre el origen y los puntos de la
curva
z + 1 = C, C > 0.

z

18. ¿Bajo qué condiciones tres puntos z1 , z2 , z3 distintos dos a dos están en
una misma recta?
19. Si
2π 2π
ω = cos + i sen ,
n n
muestra que
1 + ω h + ω 2h + · · · + ω (n−1)h = 0
para cualquier entero h que no sea múltiplo de n.

20. Muestra que z y z 0 van a dar a puntos diametralmente opuestos en la


esfera de Riemann bajo la proyección estereográfica si y sólo si z z̄ 0 = −1.
21. Encuentra la imagen bajo la proyección estereográfica de los vértices de
un cubo cuyos vértices están sobre la esfera y cuyas caras son paralelas a
los ejes de coordenadas.

22. Determina el radio de la imagen esférica de la circunferencia en el plano


con centro a y radio R.
23. Describa la imagen bajo la proyección estereográfica de los conjuntos (i)
Im z > 0; (ii) Re z < 0; (iii) una familia de rectas paralelas.

24. Demuestra la Proposición 1.12: Si U ⊂ C es una región, muestra que para


cualesquiera dos puntos z1 , z2 ∈ U existe una poligonal que los une, tal
que todos los segmentos de la poligonal son paralelos a los ejes real e
imaginario.
Capı́tulo 2

Funciones de variable
compleja

El objeto principal de este curso es el estudio de las funciones f : A ⊂ C → C;


más precisamente, la mayor parte del tiempo consideraremos que el dominio
de nuestras funciones será una región U del plano complejo. Con el objeto de
familiarizarnos con estas funciones, mencionaremos rápidamente los conceptos
básicos de la teorı́a de funciones, daremos algunos ejemplos y luego pasaremos
a su estudio teórico.

2.1. Checklist II: Funciones de variable compleja


Consideremos una función f : A → C, donde A es un subconjunto de C. Esta
función se puede escribir como f (z) = u(z) + iv(z), donde para cada z se tiene
que u(z) = Re f (z) y v(z) = Im f (z). Como en el caso de los números complejos
individuales, decimos que u es la parte real de f y que v es la parte imaginaria.

Definición 2.1. Sea f : A ⊂ C → C una función y z0 un punto de acumulación


de A. Entonces lı́m f (z) = L si y sólo si para cada ε > 0 existe δ > 0 tal que
z→z0
si 0 < |z − z0 | < δ y z ∈ A, entonces |f (z) − L| < ε.

Como en el caso de funciones f : R2 → R, podemos analizar el lı́mite coor-


denada a coordenada.

Proposición 2.2. Sea f : A ⊂ C → C una función, con f = u + iv, y z0 un


punto de acumulación de A. lı́m f (z) existe y es igual a L si y sólo si lı́m u(z)
z→z0 z→z0
y lı́m v(z) existen y son iguales a Re(L) y Im(L), respectivamente.
z→z0

Ahora coleccionamos en la siguiente proposición varias propiedades del lı́mi-


te. La demostración se deja como ejercicio, pues es completamente similar a la
demostración del hecho correspondiente para funciones de variable real.

21
22 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

Proposición 2.3. Sean f, g : A ⊂ C → C funciones y z0 un punto de acumu-


lación de A.
Suma: Si lı́m f (z) y lı́m g(z) existen y son iguales a Lf y Lg , entonces
z→z0 z→z0
lı́m (f + g)(z) existe y es igual a Lf + Lg .
z→z0

Producto: Si lı́m f (z) y lı́m g(z) existen y son iguales a Lf y Lg , enton-


z→z0 z→z0
ces lı́m (f · g)(z) existe y es igual a Lf · Lg .
z→z0

Cociente: Si lı́m f (z) y lı́m g(z) existen y son iguales a Lf y Lg , con


z→z0 z→z0
Lg 6= 0, entonces lı́m (f /g)(z) existe y es igual a Lf /Lg .
z→z0

Ahora revisaremos brevemente el concepto de continuidad de funciones de


variable compleja.
Definición 2.4. Sea f : A ⊂ C → C una función.
Sea z0 ∈ A. Entonces f es continua en z0 si y sólo si lı́m f (z) = f (z0 );
z→z0
es decir, si y sólo si para cada ε > 0 existe δ > 0 tal que si |z − z0 | < δ y
z ∈ A, entonces |f (z) − f (z0 )| < ε.
f es continua en un conjunto B ⊂ A si y sólo si f es continua en z0 para
todo z0 ∈ B.
Las funciones continuas tienen propiedades completamente análogas a las de
funciones continuas de variable real. Por ejemplo, tenemos las propiedades usua-
les de las funciones continuas bajo la suma, producto, división y composición,
además de las conocidas propiedades topológicas:
La imagen inversa de abiertos es abierta.
La imagen inversa de cerrados es cerrada.
La imagen directa de compactos es compacta.
La imagen directa de conexos es conexa.
Continuidad uniforme. Decimos que una función f : U → C es unifor-
memente continua si y sólo si para toda  > 0 existe δ > 0 tal que si
|z − w| < δ y z, w ∈ U , entonces |f (z) − f (w)| < .

Sucesiones y series de funciones


Sucesiones de funciones. Convergencia. Convergencia uniforme.
Definición 2.5. Una sucesión de funciones {fn : U → C} converge pun-
tualmente (o simplemente converge) a una función f : U → C si y sólo si
para cada z ∈ U , lı́m fn (z) = f (z). Por otro lado, decimos que la suce-
n→∞
sión {fn } converge uniformemente si y sólo si para todo  > 0 existe N
tal que si n > N entonces |fn (z) − f (z)| <  para todo z ∈ U .
2.1. CHECKLIST II: FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA 23

Conviene hacer unos comentarios sobre lo que ocurre con el lı́mite de una
sucesión que converge puntualmente. Consideremos una sucesión fn : U ⊂
R → R de funciones reales que converge uniformemente a una función
f . Geométricamente, si trazamos la gráfica de f y una franja de radio 
alrededor de dicha gráfica, entonces para toda n suficientemente grande,
la gráfica de fn cae completamente dentro de la franja.
Veamos, por ejemplo, las funciones reales fn (x) = xn , con x ∈ [0, 1]. Es
claro que la sucesión converge a la función
(
0, si x ∈ [0, 1),
f (x) =
1, si x = 1;

sin embargo, es fácil convencerse de que la convergencia de fn a f no puede


ser uniforme, pues si  < 1, entonces siempre existen n ∈ N y x ∈ (0, 1)
tales que |fn (x) − f (x)| = fn (x) ≥ ; por ejemplo, n y x tales que xn = .
En este caso podrı́amos haber definido la sucesión en el intervalo abierto
(0, 1) y tampoco en este caso tendrı́amos convergencia uniforme.
Ejemplo. Analicemos ahora el análogo complejo del ejemplo anterior, es
decir, la sucesión de funciones fn (z) = z n . Si consideramos a C como el
dominio de estas funciones, entonces {fn } no converge, pues en particular
si |z| > 1, tenemos que fn (z) → ∞.
Por otro lado, si nos restringimos al disco unitario D(0, 1) = {z : |z| < 1},
entonces fn (z) → 0 para cada z en este dominio, de modo que la sucesión
converge.
Sin embargo, esta sucesión no converge uniformemente en este disco. De
hecho, para cada n tenemos que fn (D(0, 1)) = D(0, 1), de modo que si
 < 1 no podemos lograr que |fn (z)| <  para todo z ∈ D(0, 1).
Para concluir con este ejemplo, podemos ver que la sucesión {fn } converge
uniformemente en cualquier disco cerrado D(0, r) = {z : |z| ≤ r} para
cualquier r < 1: Para todo z en un disco de este tipo,

|fn (z)| = |z n | = |z|n ≤ rn ;

como r < 1, existe N tal que si n > N , entonces rn < . Usando este valor
de N , se prueba la afirmación.

Proposición 2.6 (Criterio de Cauchy para la convergencia uniforme). La


sucesión {fn } converge uniformemente a f si y sólo si para todo ε > 0
existe N ∈ N tal que si n, m > N entonces |fn (z) − fm (z)| < ε

Convergencia uniforme de funciones continuas.

Teorema 2.7. Sea {fn : U → C} una sucesión de funciones continuas


que converge uniformemente a una función f : U → C. Entonces f es
continua.
24 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

La demostración usa el hecho de que

|f (z) − f (w)| ≤ |f (z) − fn (z)| + |fn (z) − fn (w)| + |fn (w) − f (w)|;

podemos controlar el primer y el tercer términos del lado derecho gracias


a la convergencia, mientras que controlamos el segundo término por la
continuidad de cada función fn .

Podemos extender el concepto de serie al caso do e series de funciones


y, como lo hicimos en el caso de las sucesiones, podemos hablar de la
convergencia y de la convergencia uniforme de series de funciones; en el
capı́tulo 4 abundaremos sobre estas cuestiones.

Para probar la convergencia uniforme, uno de los criterios que más nos
servirá es el siguiente.

Teorema 2.8 (Prueba M de Weierstrass). Sean U una región de C y


fn : U → C una sucesión de funciones. Supongamos también que existe
una sucesión de números reales no negativos {Mn } tales que:

• |fn (z)| ≤ Mn para todo z ∈ U .



X
• Mn converge.
n=1


X
Entonces fn (z) converge uniforme y absolutamente en U .
n=1


X
Demostración. Por hipóótesis, Mn converge; por el criterio de Cauchy,
n=1
k+p
X
dada ε > 0 existe N ∈ N tal que Mn < ε para todo k > N y todo
n=k
p ∈ N, de modo que para todo z ∈ U tenemos que
k+p k+p k+p
X X X
f (z) ≤ |f (z)| ≤ Mn < ε;

n n

n=k n=k n=k

ası́, la serie converge absoluta y uniformemente.

2.2. Ejemplos de funciones


En esta sección veremos algunas funciones de manera explı́cita, con el fin de
ir teniendo una colección de ejemplos para ilustrar los resultados posteriores.
2.2. EJEMPLOS DE FUNCIONES 25

Funciones lineales
Consideremos la multiplicación por un número complejo z0 fijo:

fz0 (z) = z0 z.

Cuando z0 es real, o mejor dicho, cuando Im z0 = 0, sabemos que la función no


es más que una homotecia.
Ahora consideremos el caso en que |z0 | = 1; es más, supongamos que z0 = i.
En este caso, fi (no confundir i con un ı́ndice) corresponde geométricamente
a una rotación de 90o en sentido contrario al de las maneciilas del reloj. En el
caso de un número complejo cualquiera de módulo 1, digamos

z0 = cos θ0 + i sen θ0 ,

la función fz0 es una rotación con ángulo θ0 . Recordando que una rotación de
este tipo (vista como una transformación en R2 ) queda representada por la
matriz  
cos θ0 − sen θ0
,
sen θ0 cos θ0
podemos pensar en asociar
 
cos θ0 − sen θ0
z0 7−→ ,
sen θ0 cos θ0

Ahora bien, para el caso general en que z0 = r0 (cos θ0 + i sen θ0 ), la trans-


formación fz0 resulta ser una rotación con ángulo θ0 , seguida de una homotecia
con razón de homotecia r0 , lo que viene representado por
   
cos θ0 − sen θ0 r cos θ0 −r sen θ0
r =
sen θ0 cos θ0 r sen θ0 r cos θ0

Entonces podemos pensar a los números complejos como las matrices de este
forma particular:   
a −b
C= : a, b ∈ R ,
b a
forma que nos será útil más adelante.

Potencias enteras positivas


Podemos utilizar la fórmula de De Moivre (1.4) para dar una interpretación
geométrica de las funciones de la forma z 7→ z n , con n ∈ N. Empecemos por el
caso n = 2. Si z = r(cos θ + i sen θ), entonces

z 2 = r2 (cos(2θ) + i sen(2θ)),

lo que nos dice que la función z 7→ z 2 estira el argumento de z al doble, y eleva al


cuadrado su módulo. Veamos qué pasa con los puntos del cı́rculo unitario: Esta
26 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

transformación deja invariante dicho cı́rculo y si recorremos el cı́rculo unitario


del dominio una vez en el sentido contrario al de las manecillas, entonces reco-
rreremos dos veces al cı́rculo unitario del contradominio. Algo análogo ocurre
con circunferencias de radio r (con centro en el origen): Al recorrerla una vez
en el sentido de las manecillas, su imagen cubre dos veces a la circunferencia
de radio r2 . El lector podrá dar fácilmente una interpretación geométrica de la
función z 7→ z n .
Para estudiar las funciones z 7→ z n para un entero negativo n, bastará en-
tender el comportamiento de la inversión1
1
z 7−→ ,
z
la cual estudiaremos como parte de una familia importante de funciones.

Polinomios y funciones racionales2


Por definición, una función polinomial es aquella que puede escribirse de la
forma
P (z) = a0 + a1 x + a2 x2 + · · · + an xn ,
donde a0 , . . . , an ∈ C y suponemos que an 6= 0. Cuando esto ocurre, decimos
que P es una función polinomial (o simplemente, un polinomio) de grado n.
Como es conocido, cualquier polinomio de grado mayor o igual a 1 con
coeficientes complejos tiene al menos una raı́z en C, lo que implica a su vez que
un polinomio de grado n tiene exactamente n raı́ces. Además, decimos que una
raı́z α de P tiene multiplicidad h(≥ 1) si podemos escribir

P (z) = (z − α)h Ph (z), Ph (α) 6= 0.

Otra manera de describir la multiplicidad h: es el orden de la primera de-


rivada de P que no se anula; es decir, P (α) = P 0 (α) = · · · = P (h−1) (α) = 0 y
P (h) (α) 6= 0. Para mostrar esto, primero daremos un lema.
Lema 2.9. Si α es una raı́z de P de multiplicidad h, entonces para toda k ≤ h
natural,
P (k) (z) = (z − α)h−k Qk (z), con Qk (α) 6= 0.
Demostración. La demostración para h = 1 es sencilla, de modo que supondre-
mos que h > 1 y probaremos la afirmación por inducción sobre k. Si k = 1,
como P (z) = (z − α)h Ph (z) con Ph (α) 6= 0, al derivar tenemos

P 0 (z) = (z − α)h Ph0 (z) + h(z − α)h−1 Ph (z)


= (z − α)h−1 ((z − α)Ph0 (z) + hPh (z))
= (z − α)h−1 Q1 (z),
1 Cabe mencionar que éste no es un término estándar. En otros contextos, podrı́a prestarse

a confusión con la inversión geométrica con respecto de una circunferencia.


2 Esta exposición está basada en las notas del curso anterior, durante el semestre 2018-I.
2.2. EJEMPLOS DE FUNCIONES 27

donde Q1 (α) = hPh (α) 6= 0. Supongamos válida la hipótesis de inducción para


k − 1; es decir,

P (k−1) (z) = (z − α)h−(k−1) Qk−1 (z), con Qk−1 (α) 6= 0.

Al derivar esta expresión, tenemos

P (k) (z) = (z − α)h−(k−1) Q0k−1 (z) + (h − (k − 1))(z − α)h−k Qk−1 (z)


= (z − α)h−k (z − α)Q0k−1 (z) + (h − (k − 1))Qk−1 (z)


= (z − α)h−k Qk (z),

con Qk (α) = (h − (k − 1))Qk−1 (α) 6= 0.

Corolario 2.10. Si α es un cero de orden h de P (z), entonces

P (α) = P 0 (α) = · · · = P (h−1) (α) = 0

y P (h) (α) 6= 0.

Dejaremos la demostración de la afirmación recı́proca como ejercicio.


Para ilustrar la naturaleza distinta de las funciones analı́ticas complejas y
las funciones derivables en el sentido del cálculo diferencial, mencionemos un
teorema sobre el comportamiento de los polinomios:

Teorema 2.11 (Lucas, 1874). Sea L una recta en el plano complejo, la cual
determina dos semiplanos. Si las raı́ces de un polinomio P (z) están todas en
uno de los semiplanos determinados por L, entonces las raı́ces de su derivada
P 0 (z) también están todas en ese mismo semiplano.

Veamos primero un caso particular, cuando L es la recta real y el semiplano


es el semiplano inferior, es decir, el conjunto de los puntos tales que su parte
imaginaria es negativa.

Demostración del caso particular. Sea P (z) un polinomio con raı́ces α1 , . . . , αn ,


de modo que
P (z) = an (z − α1 ) · · · (z − αn ).
Estamos suponiendo que Im(αi ) < 0 para cada i = 1, . . . , n. La derivada P 0 (z)
es de la forma
n
X
P 0 (z) = an (z − α1 ) · · · (z\
− αi ) · · · (z − αn ),
i=1

donde el sı́mbolo b indica que el término se ha omitido. Tomando el cociente,


n n
P 0 (z) X 1 X z − αi
= = .
P (z) i=1
z − αi i=1
|z − αi |2
28 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

Ahora, supongamos que Im z ≥ 0 y veamos que P 0 (z) 6= 0. Al tomar la parte


imaginaria de la expresión anterior, tenemos
n n
P 0 (z) X
   
1 X z − αi
Im = Im =− Im ,
P (z) i=1
z − αi i=1
|z − αi |2

pero como Im z ≥ 0 y por otro lado Im(αi ) < 0, tenemos que Im(z − αi ) > 0
para todo i = 1, . . . , n. Ası́, Im(P 0 (z)/P (z)) > 0 y por tanto P 0 (z) no se puede
anular para Im z ≥ 0, lo que dice que todas las raı́ces de P 0 (z) están en el mismo
semiplano que las raı́ces de P (z).

Demostración del teorema de Lucas en el caso general. Supongamos que L =


{z = z0 + tu}, donde z0 , u ∈ C están fijos, |u| = 1 y t ∈ R. Podemos escri-
bir esta ecuación como
 
z − z0 z − z0
= t ∈ R, o Im = 0.
u u

Podemos suponer, sin pérdida de generalidad, que las raı́ces αi del polinomio
P (z) satisfacen
 
αi − z0
Im < 0. (2.1)
u
La idea de la demostración consiste en hacer un “cambio de variable” de modo
que la recta L se cambie por el eje real, y aplicar el caso particular anterior. Sea

1
g(z) = z + z0 ;

entonces, P (g(z)) es un polinomio; de hecho, si P (z) = an (z − α1 ) · · · (z − αn ),
podemos escribir
an
P (g(z)) = an (z − α1 ) · · · (z − αn ) = (z − (α1 − z0 )ū) · · · (z − (αn − z0 )ū) ,
ūn
de modo que las raı́ces de P (g(z)) son βi = (αi − z0 )ū; además,
   
(αi − z0 )ū · u αi − z0
Im((αi − z0 )ū) = Im = Im < 0.
u u

Ası́, las raı́ces de P (g(z)) tienen parte imaginaria negativa y por el caso
particular del teorema, ya demostrado, las raı́ces βei de su derivada (P ◦ g)0 (z)
satisfacen Im(βei ) < 0. Por la regla de la cadena3 , tenemos que

1 0
0 = (P ◦ g)0 (βei ) = P (g(βei )),

3 que demostraremos un poco más adelante!
2.2. EJEMPLOS DE FUNCIONES 29

de modo que g(βei ) es raı́z de P 0 (z). El lector podrá argumentar por qué los
números g(βei ) son justamente todas las raı́ces de P 0 (z). Veamos entonces que
estos números satisfacen (2.1):
! !
g(βei ) − z0 βei
Im = Im = Im(βei ) < 0,
u uū

lo que concluye la demostración en el caso general.


Para cerrar esta parte, mencionemos brevemente a las funciones racionales.
Por definición, una función racional está dada como el cociente de dos polino-
mios:
P (z)
f (z) = ,
Q(z)
donde estamos suponiendo que P y Q no tienen factores en común. En principio,
esta función no está definida en los ceros4 de Q, pero podemos extender la
función al conjunto de los complejos extendidos Ĉ.

Exponencial y logaritmo
La exponencial del número complejo z = x + iy se define como
ez = ex (cos y + i sen y).
Como de costumbre, también escribiremos ez como exp(z) en casos convenientes.
Como motivación para esta definición, podemos argumentar intuitivamente
como sigue. Más adelante mostraremos que cualquier función derivable (en el
sentido complejo, concepto que por supuesto también definiremos) es igual a su
serie de Taylor. Además, nos interesa que esta función generalice a la exponencial
real y por tanto comparta muchas de sus propiedades. Ası́, si z = x + iy,
queremos por ejemplo que
ez = ex+iy = ex eiy ,
donde ex debe ser exactamente la exponencial real, ya conocida. Ası́ que sólo
resta ver cuál es la manera conveniente de definir eiy . Como ya conocemos la
serie de Taylor de la exponencial real, queremos que
iy (iy)2 (iy)3 (iy)4 (iy)5
eiy = 1 + + + + + + ··· ;
1! 2! 3! 4! 5!
lo que podemos ordenar como
y2 y4 y3 y5
   
y
1− + + ··· + i − + + ··· ;
2! 4! 1! 3! 5!
reconocemos cada una de estas series como la de cos y y sen y.
A continuación reuniremos varias propiedades de esta función.
4 Nóteseque antes llamamos raı́ces del polinomio a estos puntos. Poco a poco iremos in-
troduciendo esta notación.
30 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

Proposición 2.12. La función exponencial cumple lo siguiente:


Si θ ∈ R, entonces |eiθ | = 1; en particular,
π 3π
e 2 i = i, eπi = −1, e 2 = −i, e2πi = 1.

ez+w = ez ew para cualesquiera z, w ∈ C.


exp no es inyectiva; de hecho, es periódica con periodo 2πi.
exp siempre es distinta de cero y es suprayectiva en C \ {0}.
Demostración. Las afirmaciones del primer punto son consecuencia sencilla de
la definición de exp y se dejan al lector. El segundo punto se demuestra también
con un cálculo: Si z = x + iy y w = a + ib, entonces por un lado

ez+w = ex+a (cos(y + b) + i sen(y + b)),

y por otro,

ez ew = ex (cos y + i sen y)ea (cos b + i sen b)


= ex ea ((cos y cos a − sen y sen b) + i(cos y sen b + sen y cos b))
= ex+a (cos(y + b) + i sen(y + b)).

Para el tercer punto, observemos que para todo z = x + iy ∈ C,

ez+2πi = ex+i(y+2π) = ex (cos(y + 2π) + i sen(y + 2π)) = ex (cos y + i sen y) = ez .

Para el cuarto punto, observemos primero que

|ez | = |ex | · | cos y + i sen y| = ex 6= 0.

Ahora, veamos que exp es suprayectiva en C \ {0}. Sea

w = r0 (cos θ0 + i sen θ0 )

en este conjunto, de modo que r0 > 0. Queremos ver si existe z ∈ C tal que
ez = w; es decir, tal que

ex (cos y + i sen y) = r0 (cos θ0 + i sen θ0 ).

Entonces ex = r0 y y = θ0 módulo 2π, de modo que los números z = ln r0 +


i(θ0 + 2πk), k ∈ Z, cumplen que ez = w.
Observación 2.13. El hecho de que ez = ez+i2πk , donde k es cualquier entero,
nos permite dar una interpretación geométrica del comportamiento de la expo-
nencial: Si consideramos una franja horizontal de ancho 2π, por ejemplo, una
que vaya de y = −π a y = π, entonces los puntos x − iπ y x + iπ de las fronteras
inferior y superior de la franja van a dar al mismo valor bajo la exponencial,
de modo que si pensamos al plano complejo como una hoja de papel (infnita),
2.2. EJEMPLOS DE FUNCIONES 31

podemos identificar estos puntos, lo que nos produce un cilindro circular. Cada
uno de los cortes circulares de este cilindro va a dar a una circunferencia con
centro en el origen. Podemos pensar que deformamos el cilindro en una trompe-
ta y luego la aplastamos sobre el plano complejo. En general, podemos pensar
que la exponencial enrolla a todo el plano complejo en esta trompeta y luego lo
aplasta.
La proposición 2.12 nos dice que la exponencial compleja comparte algunas
propiedades con la exponencial real, pero no todas. La exponencial real es cre-
ciente y por tanto tiene una inversa, el conocido logaritmo natural. Por otro
lado, debido a que exp es periódica y por tanto no inyectiva, no podemos definir
una sola función inversa de la exponencial. Lo que sı́ podemos hacer es restringir
el dominio de la exponencial compleja, para que sea inyectiva en ese dominio.
Como exp tiene periodo 2πi, es natural considerar cualquier franja horizontal
de ancho 2π; en forma explı́cita, sean y0 ∈ R y

Ay0 = { x + iy | x ∈ R, y0 ≤ y < y0 + 2π }.

Proposición 2.14. Para cualquier y0 , la exponencial compleja manda la franja


Ay0 sobre C \ {0} de manera biyectiva.
Demostración. Mostremos la inyectividad: Sean

z1 = x1 + iy1 , z2 = x2 + iy2

números complejos tales que y0 ≤ y1 , y2 < y0 + 2π y exp(z1 ) = exp(z2 ). Calcu-


lando los módulos en esta última expresión, tenemos que exp(x1 ) = exp(x2 ), de
modo que x1 = x2 . Entonces z1 −z2 = i(y1 −y2 ) y por tanto exp(i(y1 −y2 )) = 1.
Esto implica (¡ejercicio!) que y1 − y2 = 2πk, con m ∈ Z. Como |y1 − y2 | < 2π,
esto sólo puede ocurrir si k = 0, es decir, cuando y1 = y2 .
Probemos ahora la suprayectividad. En la demostración de la proposición
2.12, vimos que dado un número complejo w = r0 (cos θ0 + i sen θ0 ), r0 > 0, el
número
z = ln r0 + iθ0 (2.2)
cumple que ez = w. Por la periodicidad de la exponencial, todos los números
de la forma
z = ln r0 + i(θ0 + 2πk), k ∈ Z,
satisfacen que ez = w. Puesto que la franja Ay0 tiene ancho exactamente igual
a 2π, alguno de estos números cae en Ay0 , lo que concluye la demostración.
La ecuación (2.2) sugiere una definición.
Definición 2.15. Sea y0 ∈ R. Definimos la rama del logaritmo de z en Ay0
como la función log : C \ {0} → Ay0 que a cada z = r(cos θ + i sen θ) 6= 0 le
asocia
log z = ln r + i(θ + 2πk),
donde k es el único entero tal que y0 ≤ θ + 2πk < y0 + 2π.
32 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

Observación 2.16. En la definición anterior, el número θ + 2πk recibe el nom-


bre de el argumento de z (con respecto de la rama del logaritmo en Ay0 ) y se
denota por arg z. Aunque podemos adoptar cualquier rama en nuestras defini-
ciones, dos son preferidas sobre las demás:

Una cuando y0 = 0, de modo que elegimos el argumento de z en el intervalo


[0, 2π).

La otra cuando y0 = −π, de modo que elegimos el argumento de z en


[−π, π). En lo sucesivo a ésta se le llamará la rama principal del logaritmo.

Proposición 2.17. El logaritmo es la función inversa de la exponencial, en el


siguiente sentido:

1. Para cualquier rama del logaritmo, exp(log z) = z para todo z 6= 0.

2. Dada una rama del logaritmo en Ay0 y z ∈ Ay0 , entonces log(exp z) = z.

Demostración. Primero, sabemos que si z = r(cos θ + i sen θ) 6= 0, entonces el


logaritmo de z en cualquier rama tiene la forma

log z = ln r + i(θ + 2πk);

ahora, por la periodicidad de la exponencial,

exp(log z) = exp(ln r + i(θ + 2πk)) = exp(ln r + iθ) = eln r (cos θ + i sen θ) = z.

Ahora, consideremos z ∈ Ay0 ; es decir, z = x + iy con y0 ≤ y < y0 + 2π.


Entonces
exp(z) = ex (cos y + i sen y)

y
log(exp(z)) = ln(ex ) + i(y + 2πk) = x + i(y + 2πk),

donde k es el único entero tal que y0 ≤ y + 2πk < y0 + 2π. De aquı́ tenemos que
k = 0, por lo que log(exp(z)) = z.

Observación 2.18. El uso de las franjas Ay0 tiene un problema. Ilustremos


esto con un caso particular, digamos, cuando y0 = −π, de modo que incluimos
los puntos x − iπ y descartamos los puntos x + iπ. Entonces ¡el logaritmo no
es una función continua! Para ver esto, tomamos una sucesión zn que tienda a
−1 por abajo del eje real, digamos −1 + iyn donde yn → 0− por la izquierda.
Entonces log(zn ) → −iπ, mientras que si tomamos una sucesión zn0 que tienda
a −1 por arriba del eje real, tendremos log(zn0 ) → iπ. Este problema se puede
resolver fácilmente al considerar sólo franjas abiertas.
2.2. EJEMPLOS DE FUNCIONES 33

Funciones trigonométricas y potencias arbitrarias


Con la exponencial y el logaritmo en nuestras manos, podemos definir algu-
nas funciones que extienden a funciones reales conocidas.
Primero usaremos la exponencial compleja para definir las funciones trigo-
nométricas. Como motivación, supongamos que y ∈ R; entonces
eiy = cos y + i sen y y e−iy = cos y − i sen y,
de donde
eiy − e−iy eiy + e−iy
sen y = y cos y = .
2i 2
Definición 2.19. Sea z ∈ C. Definimos el seno y el coseno de z como
eiz − e−iz eiz + e−iz
sen z = y cos z = .
2i 2
La demostración del siguiente resultado se deja como ejercicio.
Proposición 2.20. Para todo z, w ∈ C,
El seno y el coseno son funciones periódicas con periodo 2π; es decir,
sen(z + 2πk) = sen z y cos(z + 2πk) = cos z.

sen2 z + cos2 z = 1.
sen(−z) = − sen z y cos(−z) = cos z.
sen(z + w) = sen z cos w + sen w cos z.
cos(z + w) = cos z cos w − sen w sen z.
También podemos extender la noción de elevar un número a una potencia,
definiendo
z w = ew log z ,
donde elegimos (y fijamos) una rama de log. Claro que cada vez que extende-
mos una definición, debemos ver que la extendimos de manera adecuada. En
particular, debe ocurrir que:
Si w = n ∈ Z, entonces z w = z n asume un único valor, sin depender de la
rama elegida para el logaritmo.
Si w = 1/q, donde q ∈ N, entonces z 1/q asume q valores para las distintas
ramas del logaritmo. Cuando consideramos la rama principal para evaluar
z 1/q , este número se llama la q-ésima raı́z principal de z.
Estas afirmaciones se siguen inmediatamente del hecho de que al tomar una
rama arbitraria del logaritmo, entonces el logaritmo de z en esa rama se puede
escribir como
ln |z| + i(arg z + 2πk), k ∈ Z,
donde arg z se toma en la rama principal, es decir, entre −π y π.
34 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

2.3. Transformaciones de Möbius


Sean a, b, c, d ∈ C números complejos con ad − bc 6= 0. Consideremos una
transformación de la forma
az + b
T (z) = .
cz + d
En realidad, es más conveniente considerar este tipo de transformaciones en el
plano complejo extendido Ĉ = C ∪ {∞}. Para esto, observemos que la regla
anterior no está determinada cuando z = −d/c. Ası́, definimos T (−d/c) = ∞.
Por otro lado, observemos que cuando z → ∞, T (z) → a/c, de modo que
definimos T (∞) = a/c.

Definición 2.21. Sean a, b, c, d ∈ C, con ad − bc 6= 0. Una transformación de


Möbius es una función racional T : Ĉ → Ĉ de la forma
az + b

 cz + d , si z 6= −d/c, ∞


T (z) = ∞, si z = −d/c, (2.3)


a/c, si z = ∞.

Observación 2.22. En el caso de que ad − bc = 0, se puede mostrar que la


expresión (az + b)/(cz + d) se reduce a una constante.

Algunos ejemplos conocidos de transformaciones de Möbius son:


1·z+0
La transformación identidad z 7→ z = ;
0·z+1
1·z+b
Las traslaciones z 7→ z + b = ;
0·z+1
eiθ · z + 0
Las rotaciones z 7→ eiθ z = ;
0·z+1
az + 0
Las homotecias z 7→ az = ;
0·z+1
1 0·z+1
La inversión z 7→ = .
z 1·z+0
Proposición 2.23. Toda transformación de Möbius es una biyección de Ĉ en
Ĉ. De hecho, T −1 también es una transformación de Möbius. En consecuencia,
el conjunto de las transformaciones de Möbius es un grupo bajo la operación de
composición.

Demostración. Sea T dada como en (2.3). Mostraremos primero que T es in-


yectiva. Si T (z1 ) = T (z2 ), entonces (salvo algunos casos sencillos) tenemos que

az1 + b az2 + b
= ,
cz1 + d cz2 + d
2.3. TRANSFORMACIONES DE MÖBIUS 35

de modo que adz1 +bcz2 = adz2 +bcz1 o (ad−bc)(z1 −z2 ) = 0. Como ad−bc 6= 0,
tenemos que z1 = z2 .
Para mostrar que T es suprayectiva, sea w 6= a/c, ∞. Entonces buscamos z
tal que
az + b
= w,
cz + d
de donde
dw − b
z = T −1 (w) =
−cw + a
y tenemos el resultado.

Para analizar estas transformaciones, usaremos la siguiente descomposición:

Proposición 2.24. Cualquier transformación de Möbius se puede expresar co-


mo la composición de traslaciones, homotecias y de la inversión.

Demostración. La transformación (2.3) se puede escribir como la composición


T4 ◦ T3 ◦ T2 ◦ T1 , donde

d 1 bc − ad a
T1 (z) = z + , T2 (z) = , T3 (z) = z, T4 (z) = z + .
c z c2 c
Puesto que ya conocemos bastante bien el comportamiento geométrico de las
traslaciones y las homotecias, nos detendremos a analizar algunos aspectos de
la transformación 1/z. En primer lugar, es claro que esta transformación manda
una circunferencia con centro en el origen (y radio r) en otra circunferencia con
centro en el origen (y radio 1/r). En general, tenemos la siguiente situación.

Proposición 2.25. La inversión z → 1/z manda al conjunto de rectas y cir-


cunferencias en el conjunto de rectas y circunferencias.

Demostración. Recordemos que la ecuación

1
A|z|2 + Ēz + E z̄ + D = 0, E= (B + iC).
2
representa una recta si A = 0 y una circunferencia si A 6= 0. Dividiendo entre
|z|2 = z z̄, tenemos
1 1 1
A + Ē + E + D 2 = 0,
z̄ z |z|
lo que nos dice que los puntos T (z) = 1/z están sobre una recta si D = 0 o en
una circunferencia si D 6= 0.

Debido a la proposición 2.24, tenemos lo siguiente.

Corolario 2.26. Toda transformación de Möbius manda al conjunto de rectas


y circunferencias en el conjunto de rectas y circunferencias.
36 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

Figura 2.1: Un ejemplo de transformación de Möbius.

Ejemplo 2.27. Veamos un ejemplo sencillo de lo anterior. Buscaremos una


transformación de Möbius que lleve la circunferencia |z − i| = 1 en la circunfe-
rencia |w−1| = 2. La idea geométrica consiste en primero trasladar el centro i de
la primera circunferencia en el origen, luego hacer una homotecia y finalmente
volver a trasladar el centro. Usando la notación de la figura 2.1, tenemos que

w = η + 1 = (2ζ) + 1 = 2(z − i) + 1 = 2z + (1 − 2i).

Se sugiere ver en YouTube el video Moebius Transformations Revealed, donde


se explica cómo se pueden ver estas transformaciones sobre la esfera de Riemann.
A continuación daremos unas propiedades adicionales de estas transformaciones.
Proposición 2.28. Se cumplen las siguientes afirmaciones:
1. Toda transformación de Möbius diferente de la identidad tiene a lo más
dos puntos fijos.
2. Sean zi , wi , i = 1, 2, 3 números complejos (extendidos) tales que zi 6= zj y
wi 6= wj para i 6= j. Entonces existe una única transformación de Möbius
tal que T (zi ) = wi para cada i = 1, 2, 3.
Demostración. 1. Supongamos que T es de la forma (2.3) y que ∞ es un
punto fijo de T , lo cual ocurre si y sólo si c = 0; esto implica que T (z) =
a0 z + b0 con a0 6= 0. Si z es otro punto fijo de T distinto de ∞, entonces
(a0 − 1)z + b0 = 0. Si a0 6= 1, obtenemos que z = b0 /(1 − a0 ); si a0 = 1,
entonces b0 = 0 y T se reduce a la identidad.
2.3. TRANSFORMACIONES DE MÖBIUS 37

Supongamos ahora que ∞ no es un punto fijo de T y por tanto que c 6= 0.


Tenemos entonces la ecuación
az + b
T (z) = = z,
cz + d
de donde cz 2 +(d−a)z−b = 0; como c 6= 0, esto es una ecuación cuadrática
con a lo más dos soluciones distintas; es decir T tiene a lo más dos puntos
fijos.
2. Primero mostraremos la unicidad de la transformación. Supongamos que
T, S son transformaciones de Möbius tales que T (zi ) = wi = S(zi ) para
cada i = 1, 2, 3. Como las transformaciones de Möbius son invertibles,
tenemos que S −1 ◦ T (zi ) = zi para cada i, de modo que la transformación
de Möbius S −1 ◦ T tiene tres puntos fijos. Por el inciso anterior, esta
transformación debe ser la identidad, lo que implica que T = S.
Para mostrar la existencia de T , primero mostraremos un caso particu-
lar: Veamos que existe una transformación de Möbius tal que T (z1 ) = 0,
T (z2 ) = 1 y T (z3 ) = ∞. Es fácil convencerse de que T (z1 ) = 0 ocurre si
y sólo si podemos escribir T (z) como el producto de (z − z1 ) por alguna
función; análogamente, T (z3 ) = ∞ si y sólo si T (z) se puede escribir como
1/(z − z3 ) por alguna función, de modo que hasta ahora
z − z1
T (z) = h(z)
z − z3
para alguna función h, posiblemente constante. De hecho, h es constante
y viene dada por la condición T (z2 ) = 1. Es fácil convencerse de que
z − z1 z2 − z3
T (z) = (2.4)
z − z3 z2 − z1
satisface las condiciones pedidas. Si ahora consideramos la transformación
análoga
w − w1 w2 − w3
T (w) = ,
w − w3 w2 − w1
entonces S −1 ◦ T (zi ) = wi para cada i = 1, 2, 3.
Ejemplo 2.29. Consideremos la transformación
z−1
T (z) =
z+1
y observemos que T (1) = 0, T (0) = −1 y que ±i son puntos fijos de T . Como los
tres puntos −i, 0, i son colineales, la imagen de estos puntos debe estar en una
recta o una circunferencia. Como las imágenes son −i, −1, i respectivamente
y estos tres puntos determinan una circunferencia (a saber, la circunferencia
unitaria), sabemos que T manda el eje imaginario en la circunferencia unitaria.
Además, como T (1) = 0, es fácil ver que T lleva el semiplano derecho de C en
el disco unitario |z| < 1. Ver la figura 2.2.
38 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

Figura 2.2: Un ejemplo de transformación de Möbius.

La transformación que aparece en (2.4) es importante. Usaremos la notación


T (z) = (z; z1 , z2 , z3 )
para referirnos a esta transformación y la llamaremos razón cruzada de los núme-
ros complejos z, z1 , z2 , z3 .
Proposición 2.30. Se cumplen las siguientes afirmaciones:
1. La razón cruzada (z; z1 , z2 , z3 ) es un número real si y sólo si los números
z, z1 , z2 , z3 están en una misma circunferencia (o recta).
2. Toda transformación de Möbius preserva la razón cruzada.
Demostración. 1. La demostración es clara si pensamos en la razón cruzada
como una transformación de Möbius T : Se tiene que (z; z1 , z2 , z3 ) ∈ R si
y sólo si T (z) está en la recta que pasa por T (z1 ) = 0, T (z2 ) = 1, T (z3 ) =
∞. Como T es invertible y su inversa es también una transformación de
Möbius, lo anterior pasa si y sólo si z está en la circunferencia (o recta)
que pasa por z1 , z2 , z3 .
2. Sea S una transformación de Möbius; queremos ver que
(z; z1 , z2 , z3 ) = (S(z); S(z1 ), S(z2 ), S(z3 ));
pero observemos que el lado derecho de esta ecuación es nuevamente una
transformación de Möbius, que cumple
(S(z1 ); S(z1 ), S(z2 ), S(z3 )) = 0,
(S(z2 ); S(z1 ), S(z2 ), S(z3 )) = 1,
(S(z3 ); S(z1 ), S(z2 ), S(z3 )) = ∞;
el resultado se sigue entonces por unicidad.
Las transformaciones tienen muchas otras propiedades importantes, pero
por el momento sólo diremos que entre otras cosas nos servirán para definir la
distancia en varios modelos de la geometrı́a hiperbólica.
2.4. FUNCIONES ANALÍTICAS 39

2.4. Funciones analı́ticas


La derivada de una función de variable compleja se define de manera análoga
al caso real.
Definición 2.31. Sean A ⊂ C, f : A → C una función y z0 ∈ A punto de
acumulación de A. Si el lı́mite
f (z) − f (z0 )
lı́m , (2.5)
z→z0 z − z0
existe, decimos que f es C-diferenciable en z0 y que dicho lı́mite es la derivada
df
de f en z0 , denotada como f 0 (z0 ) o dz (z0 ).
Las propiedades usuales de la derivada se cumplen en nuestro caso complejo,
por ejemplo:
1. Si f es C-diferenciable en z0 , entonces f es continua en z0 .
2. Si f, g : U → C son C-diferenciables en z0 , también lo son su suma, su
producto y su cociente (en este último caso, pedimos que g(z0 ) 6= 0), y se
cumplen las fórmulas de derivación que conocemos del cálculo de funciones
reales.
3. La composición de funciones C-diferenciables también es C-diferenciable
y se cumple la regla de la cadena usual.
Pero entonces, ¿para qué tanto relajo con las funciones complejas? ¿Por qué
un curso de ellas? En todo el curso iremos justificando esto, pero por lo pronto
estableceremos una definición fundamental.
Definición 2.32. Sean A ⊂ C, f : A → C una función.
Sea z0 un punto interior de A. Decimos que f es analı́tica (u holomorfa)
en z0 si existe una vecindad (abierta) U de z0 en A tal que f 0 (z) existe en
cada punto z ∈ U ;
Si A es un conjunto abierto, decimos que f es analı́tica en A si f es
analı́tica en cada punto de A.
Una función f : C → C definida en todo el plano complejo es entera si f
es analı́tica en C.
Ejemplo 2.33. Usando los mismos argumentos que en el caso real, es fácil
convencerse de que la función z 7→ z 2 es entera y que su derivada es igual a 2z
para todo z. Por otro lado, analicemos la función

f : C → C, f (z) = |z|2 .

Si z0 = 0, entonces
f (z) − f (z0 ) |z|2 − 0
lı́m = lı́m = lı́m z̄ = 0,
z→z0 z − z0 z→0 z − 0 z→0
40 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

de modo que la función es C-diferenciable en 0. Pero si z0 6= 0, veamos que el


lı́mite que define a f 0 (z0 ) no existe: Si nos aproximamos a z0 a lo largo de la
recta tz0 , entonces

f (z) − f (z0 ) |tz0 |2 − |z0 |2


lı́m = lı́m = lı́m (t + 1)z̄0 = 2z̄0 6= 0;
z→z0 z − z0 t→1 tz0 − z0 t→1

si escribimos z0 = reiθ0 y nos acercamos a z0 a lo largo de la circunferencia con


centro en el origen que pasa por z0 , tenemos

f (z) − f (z0 ) |reiθ |2 − |reiθ0 |2


lı́m = lı́m = 0.
z→z0 z − z0 θ→θ0 reiθ − reiθ0
Ası́, esta función no es analı́tica en z0 = 0, pues este punto no posee una
vecindad donde f 0 (z) exista.
Observación 2.34. En general, las funciones que consideraremos estarán defi-
nidas en regiones U ⊂ C; es decir, conjuntos abiertos y conexos. Ası́, supondre-
mos que U cumple esto de aquı́ en adelante.
El siguiente resultado nos dice que las funciones analı́ticas tienen propiedades
un tanto especiales.
Proposición 2.35. Sea f : U → C analı́tica en z0 . Si f = u + iv, entonces u, v
cumplen las ecuaciones de Cauchy-Riemann:
∂u ∂v ∂u ∂v
= y =− . (2.6)
∂x ∂y ∂y ∂x

Demostración. Como f 0 (z0 ) existe, entonces el lı́mite en (2.5) existe para cual-
quier forma de acercarse a z0 . Primero nos acercamos por una recta paralela al
eje real:
f (z0 + h) − f (z0 ) ∂u ∂v
f 0 (z0 ) = lı́m = (z0 ) + i (z0 );
h→0 h ∂x ∂x
h∈R

lo que por cierto podemos escribir como ∂f /∂x. Por otro lado, si nos acercamos
a z0 por una recta paralela al eje imaginario, f 0 (z0 ) es igual a
 
f (z0 + ih) − f (z0 ) ∂u ∂v ∂v ∂u
lı́m = −i (z0 ) + i (z0 ) = (z0 ) − i (z0 ),
h→0 ih ∂y ∂y ∂y ∂y
h∈R

(lo que se denota −i∂f /∂y); ası́, al igualar las partes real e imaginaria de las
dos formas de acercarnos, obtenemos las ecuaciones de Cauchy-Riemann.
Este resultado sugiere que no cualquier función f : U ⊂ R2 → R2 derivable
en el sentido del Cálculo Diferencial en R2 se puede pensar como una función
analı́tica f : U ⊂ C → C. Regresando a nuestro ejemplo sencillo de función
analı́tica z 7→ z 2 , vemos que sus partes real e imaginaria u = x2 − y 2 y v = 2xy
cumplen las ecuaciones de Cauchy-Riemann. Un ejemplo de función que no
2.4. FUNCIONES ANALÍTICAS 41

es analı́tica es z 7→ z̄. (¿Dónde dejan de cumplirse las ecuaciones de Cauchy-


Riemann?)
Como otra ilustración un poco más sorprendente de que las funciones analı́ti-
cas no se comportan como las funciones en R2 , tenemos:
Proposición 2.36. Sean U una región de C y f : U → C analı́tica tal que la
imagen de f está contenida en el eje real. Entonces f es constante.
Demostración. Si f = u+iv, el hecho de que la imagen de f esté contenida en el
eje real dice que v es idénticamente cero. Por las ecuaciones de Cauchy-Riemann,
tenemos que las derivadas parciales ∂u/∂x y ∂u/∂y también son idénticamente
nulas, de modo que u es constante y por tanto lo mismo ocurre con f .
Un argumento similar muestra que si U es una región de C, f : U → C es
analı́tica y la imagen de f está contenida en el eje imaginario, entonces f es
constante. El argumento se puede modificar para el caso en que la imagen de
f está contenida en una recta L: Es fácil encontrar una función g : C → C,
analı́tica, invertible (y con inversa también analı́tica) tal que la imagen de L
bajo g caiga en el eje real. (Una transformación g(z) = az + b puede servir.)
Entonces g ◦ f satisface las hipótesis de la proposición, de modo que g ◦ f (z) = c,
constante. Pero entonces f (z) = g −1 (c), constante.
Un argumento más elaborado muestra que si U es conexo, f : U → C es
analı́tica y la imagen de f está contenida en una circunferencia C, también f
es constante. Haciendo uso de la inversión z 7→ 1/z y algunas homotecias y
traslaciones, se puede encontrar una función g : C → C, analı́tica, invertible (y
con inversa también analı́tica) tal que la imagen de C bajo g caiga en el eje real.
El resto es idéntico al caso de L.
Tenemos también el siguiente resultado, que demostraremos posteriormente;
ver el Teorema 3.29.
Teorema 2.37 (de Liouville). Sea f : C → C analı́tica tal que la imagen de f
está acotada (es decir, contenida en un disco). Entonces f es constante.
En la proposición 2.35 mostramos que si f es analı́tica, entonces se satisfa-
cen las ecuaciones de Cauchy-Riemann. En los ejercicios 14 y 15 de este capı́tu-
lo mostramos dos contraejemplos a variantes del recı́proco de esta afirmación,
mientras que ahora mostraremos dos recı́procos parciales. Para el primero de
ellos, debido a Goursat, supondremos que las funciones u y v y sus primeras
derivadas parciales son continuas.5
Teorema 2.38. Sean U una región de C y u, v : U → C funciones tales que
las derivadas ∂u/∂x, ∂u/∂y, ∂v/∂x, ∂v/∂y existen en cada punto de U ;
u, v satisfacen las ecuaciones de Cauchy-Riemann en U ;
u, v son continuas en U ;
5 Más adelante veremos que en realidad, cualquier función analı́tica será de clase C ∞ .
42 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

las derivadas ∂u/∂x, ∂u/∂y, ∂v/∂x, ∂v/∂y son continuas en U ;


entonces f = u + iv es analı́tica en U .
Demostración. Veamos que f 0 (z0 ) existe para cada z0 = x0 + iy0 ∈ U . Como
u, v son de clase C 1 , en una vecindad de z0 podemos escribir
∂u ∂u
u(z) = u(z0 ) + (z0 )(x − x0 ) + (z0 )(y − y0 ) + ε1 (z)
∂x ∂y
y
∂v ∂v
v(z) = v(z0 ) + (z0 )(x − x0 ) + (z0 )(y − y0 ) + ε2 (z),
∂x ∂y
donde los errores εi satisfacen εi (z)/(z − z0 ) → 0 cuando z → z0 . Usando las
condiciones de Cauchy-Riemann, tenemos
∂u ∂v
f (z) − f (z0 ) = (z0 )(z − z0 ) + i (z0 )(z − z0 ) + (ε1 (z) + iε2 (z));
∂x ∂x
dividiendo entre (z − z0 ) y tomando el lı́mite,
f (z) − f (z0 ) ∂u ∂v ε1 (z) + iε2 (z)
lı́m = (z0 ) + i (z0 ) + lı́m
z→z0 z − z0 ∂x ∂x z→z0 (z − z0 )
∂u ∂v
= (z0 ) + i (z0 ),
∂x ∂x
lo que demuestra la existencia del lı́mite requerido.
Para ver un segundo recı́proco parcial de la proposición 2.35, conviene com-
parar la definición de diferenciabilidad de una función vista en R2 con la defi-
nición en el caso complejo. Observemos que
f (z) − f (z0 )
lı́m = f 0 (z0 )
z→z0 z − z0
es equivalente a que para cada  > 0 existe δ > 0 tal que si |z − z0 | < δ, entonces
|f (z) − f (z0 ) − f 0 (z0 )(z − z0 )| < |z − z0 |. (2.7)
Recordemos que esto se parece a la definición de función diferenciable en R2 :
f : U ⊂ R2 → R2 es diferenciable si y sólo si existe una transformación lineal
L : R2 → R2 representada de manera matricial como L(x) = Ax, con la siguiente
propiedad: Para cada  > 0 existe δ > 0 tal que si |z − z0 | < δ, entonces
kf (z) − f (z0 ) − A(z − z0 )k < kz − z0 k; (2.8)
en este caso, A es la matriz derivada Dfz0 y está dada por
∂u ∂v
 
 ∂x ∂x 
Dfz0 =  ∂u ∂v 

∂y ∂y
donde cada derivada parcial se evalúa en z0 .
2.4. FUNCIONES ANALÍTICAS 43

Teorema 2.39. Sean U una región de C y u, v : U → C funciones tales que


las derivadas ∂u/∂x, ∂u/∂y, ∂v/∂x, ∂v/∂y existen en cada punto de U ;
u, v satisfacen las ecuaciones de Cauchy-Riemann en U ;
u, v son continuas en U ;
f = (u, v) es diferenciable en U (como función en R2 );
entonces f = u + iv es analı́tica en U .
Demostración. Dado z0 ∈ U , mostraremos que existe f 0 (z0 ); o, en forma equiva-
lente, que se satisface (2.7). Sabemos que f es diferenciable como transformación
en R2 , de modo que la matriz Dfz0 satisface la propiedad (2.8). Como las deri-
vadas parciales de u, v satisfacen las ecuaciones de Cauchy-Riemann, la matriz
Dfz0 se ve como
 ∂u ∂v 
 ∂x ∂x 
,
∂v ∂u


∂x ∂x
donde de nuevo las derivadas parciales se evalúan en z0 ; al multiplicar por el
vector columna (x − x0 , y − y0 ) obtenemos el vector
 
∂u ∂v ∂v ∂u
(z0 )(x − x0 ) + (z0 )(y − y0 ), − (z0 )(x − x0 ) + (z0 )(y − y0 ) ,
∂x ∂x ∂x ∂x
el cual se identifica con el producto de números complejos
 
∂u ∂v
(z0 ) + i (z0 ) (z − z0 );
∂x ∂x
ası́, reinterpretando (2.8) en términos de números complejos, tenemos que f 0 (z0 )
existe y es precisamente el número
 
∂u ∂v
(z0 ) + i (z0 ) .
∂x ∂x
Los resultados anteriores sugieren buscar hipótesis más débiles que, junto con
las condiciones de Cauchy-Riemann, impliquen que una función sea analı́tica.
Para cerrar esta sección mencionaremos, sin demostrarlo, un notable resulta-
do en esta dirección, el teorema de Looman-Menchoff. Para su prueba y una
agradable introducción histórica a esta temática, ver [5].
Teorema 2.40. Sean U una región de C y u, v : U → C funciones tales que
las derivadas ∂u/∂x, ∂u/∂y, ∂v/∂x, ∂v/∂y existen en cada punto de U ;
u, v satisfacen las ecuaciones de Cauchy-Riemann en U ;
u, v son continuas en U ;
entonces f = u + iv es analı́tica en U .
44 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

2.5. Transformaciones conformes


En esta sección veremos que toda función analı́tica con derivada diferente
de cero es conforme (o bien, preserva ángulos). Aunque ya hicimos mención de
esta propiedad en el caso de la proyección estereográfica, daremos una definición
precisa en el caso de una función en el plano complejo.
Definición 2.41. Sean α, β : (−, ) → C dos curvas tales que α(0) = β(0) = z0 ,
de modo que α0 (0) y β 0 (0) sean diferentes de cero. El ángulo entre las curvas
(en z0 ) se define como el ángulo entre sus vectores tangentes.
Si pensamos las curvas como en R2 , con su producto punto usual, tenemos
que
α0 (0) · β 0 (0)
cos ](α, β) = cos ](α0 (0), β 0 (0)) = .
kα0 (0)k kβ 0 (0)k
¿Cómo escribimos lo anterior con notación compleja? Si (x1 , y1 ) y (x2 , y2 ) son
las coordenadas de los vectores α0 (0) y β 0 (0), entonces sabemos que el producto
punto de ellos es x1 y1 + x2 y2 . Si pensamos a estos vectores como números
complejos, tenemos que

α0 (0) β 0 (0) = (x1 + iy1 )(x2 − iy2 ) = (x1 x2 + y1 y2 ) + i(x2 y1 − x1 y2 );

ası́, !
0 0 α0 (0) β 0 (0)
cos ](α (0), β (0)) = Re . (2.9)
|α0 (0)| |β 0 (0)|
Ya estamos listos para lo anunciado.
Proposición 2.42. Sean U ⊂ C un conjunto abierto, z0 ∈ U y f : U → C
una función analı́tica tal que f 0 (z0 ) 6= 0. Entonces f es conforme en z0 ; es
decir, para cualesquiera curvas α, β : (−, ) → C tales que α(0) = β(0) = z0 y
α0 (0), β 0 (0) 6= 0 se tiene

](α, β) = ](f ◦ α, f ◦ β).

Demostración. La regla de la cadena implica que (f ◦ α)0 (0) = f 0 (α(0))α0 (0) =


f 0 (z0 )α0 (0) 6= 0; análogamente (f ◦ β)0 (0) 6= 0, de modo que podemos calcular
](f ◦ α, f ◦ β) con la expresión (2.9):
!
(f ◦ α)0 (0) (f ◦ β)0 (0)
cos ](f ◦ α, f ◦ β) = Re
|(f ◦ α)0 (0)| |(f ◦ β)0 (0)|
!
f 0 (z0 )α0 (0) f 0 (z0 )β 0 (0)
= Re
|f 0 (z0 )α0 (0)| |f 0 (z0 )β 0 (0)|
!
|f 0 (z0 )|2 α0 (0) β 0 (0)
= 0 Re = cos ](α, β).
|f (z0 )|2 |α0 (0)| |β 0 (0)|

de lo cual se desprende nuestra afirmación.


2.6. TEOREMA DE LA FUNCIÓN INVERSA 45

Veamos otra manera más geométrica de argumentar lo anterior: Puesto que


(f ◦ α)0 (0) = f 0 (z0 )α0 (0) 6= 0, la acción de f 0 (z0 ) sobre cada vector tangente
α0 (0) es simplemente la multiplicación por un número complejo, lo que sabemos
consiste en hacer una homotecia con razón de homotecia |f 0 (z0 )| y girar con un
ángulo arg(f 0 (z0 )). Es claro que dicha acción preserva ángulos.

2.6. Teorema de la función inversa


Para enunciar este teorema y demostrarlo en el caso complejo, primero re-
cordemos el enunciado correspondiente para funciones en R2 :
Teorema 2.43 (de la función inversa para R2 ). Sean U ⊂ R2 un conjunto
abierto, (x0 , y0 ) ∈ U y f : U → R2 una transformación de clase C 1 tal que
det(Df(x0 ,y0 ) ) 6= 0.
Entonces existen vecindades U 0 de (x0 , y0 ) y V 0 de f (x0 , y0 ) donde está definida
la inversa f −1 : V 0 → U 0 ; además, f −1 es de clase C 1 y
Df −1 (f (x0 , y0 )) = (Df(x0 ,y0 ) )−1 .
Veamos ahora este teorema desde un punto de vista complejo, de modo que
identificamos (x0 , y0 ) con z0 como de costumbre. Si f = u+iv ahora es analı́tica,
sabemos que cumple con las condiciones de Cauchy-Riemann, de modo que su
derivada Df se ve como la matriz
∂u ∂u
  
∂u ∂v 
 ∂x ∂y   ∂x − ∂x 
Dfz0 =   ∂v ∂v  =  ∂v

∂u

∂x ∂y ∂x ∂x
evaluada en z0 ; observemos que el determinante de la última matriz es
 2  2
∂u ∂v
+ = |f 0 (z0 )|2 ,
∂x ∂x
de modo que el determinante de Dfz0 es distinto de cero si y sólo si pasa lo
mismo con f 0 (z0 ).
Ahora, supongamos que la matriz Dfz0 de arriba es invertible. ¿Qué forma
tiene su matriz inversa? Recordemos que si una matriz tiene inversa, entonces
 −1  
a b 1 d −b
= ,
c d ad − bc −c a
de modo que en el caso de nuestra matriz en cuestión,
 −1  
a b 1 a −b
= 2 ,
−b a a + b2 b a
es decir, la inversa tiene una forma análoga. Con todos estos comentarios, ya
podemos enunciar el
46 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

Teorema 2.44 (de la función inversa para C). Sean U ⊂ C un conjunto abierto,
z0 ∈ U y f : U → C una transformación analı́tica6 de clase C 1 tal que f 0 (z0 ) 6=
0. Entonces existen vecindades U 0 de z0 y V 0 de f (z0 ) donde está definida la
inversa f −1 : V 0 → U 0 ; además, f −1 es analı́tica y
1
(f −1 )0 (f (z0 )) = .
f 0 (z0 )

Demostración. Para casi todas las conclusiones, basta aplicar el teorema de la


función inversa para R2 ; de hecho, sólo resta mostrar que f −1 es analı́tica. Para
esto, escribimos f −1 = u∗ + iv ∗ . Por la observación anterior al enunciado del
teorema, tenemos que la matriz de f −1 (como transformación en R2 ) tiene la
forma  ∗
∂u ∂u∗

 
 ∂x ∂y  1 a −b
D(f −1 )f (z0 ) = 
 ∂v ∗ ∂v ∗  a2 + b2 b a ,
 =
∂x ∂y
de donde obtenemos
∂u∗ a ∂v ∗ ∂u∗ b ∂v ∗
= 2 2
= y =− 2 2
=− ,
∂x a +b ∂y ∂y a +b ∂x

es decir, u∗ , v ∗ cumplen las condiciones de Cauchy-Riemann. Como f −1 es de


clase C 1 , podemos aplicar el teorema 2.38 para obtener que f −1 es analı́tica.

2.7. Funciones armónicas


Tal vez el lector ya conozca el operador laplaciano ∆, que opera sobre fun-
ciones definidas en R2 . Más precisamente, dada una función u : U ⊂ R2 → R,
u = u(x, y), donde x, y son coordenadas cartesianas, entonces

∂2u ∂2u
∆u = + 2.
∂x2 ∂y

Definición 2.45. Una función u : U ⊂ R2 → R de clase C 2 es armónica en U


si y sólo si ∆u(x, y) = 0 para todo (x, y) ∈ U .

Poco a poco se irá viendo la importancia de las funciones armónicas en el


ámbito de las funciones analı́ticas, las ecuaciones diferenciales parciales, la fı́sica
y un largo etcétera. Pero para comenzar, veamos la relación de estas funciones
con nuestro tema de estudio:

Teorema 2.46. Sea f : U ⊂ C → C una función con f = u + iv. f es analı́tica


en U si y sólo si u, v son funciones armónicas y satisfacen las condiciones de
Cauchy-Riemann (2.6) en U .
6 Más adelante veremos que cualquier función analı́tica es C 1 , de modo que esta hipótesis

será innecesaria.
2.7. FUNCIONES ARMÓNICAS 47

Demostración. Primero supongamos que f es analı́tica. La Proposición 2.35 ga-


rantiza que las funciones u, v satisfacen las condiciones de Cauchy-Riemann.
Para continuar, supondremos7 que las funciones u, v son de clase C 2 y calcula-
remos el laplaciano de u:
∂2u ∂2u ∂ ∂u ∂ ∂u ∂ ∂v ∂ ∂v
∆u = + 2 = + = − = 0,
∂x2 ∂y ∂x ∂x ∂y ∂y ∂x ∂y ∂y ∂x
donde la última igualdad vale por nuestra hipótesis (provisional) de que v ∈ C 2 .
Análogamente,
∂2v ∂2v ∂ ∂v ∂ ∂v ∂ ∂u ∂ ∂u
∆v = 2
+ 2 = + =− + = 0,
∂x ∂y ∂x ∂x ∂y ∂y ∂x ∂y ∂y ∂x
de modo que tanto u como v son armónicas.
Para la afirmación recı́proca, como u, v son de clase C 2 , obtenemos la con-
clusión a partir del Teorema 2.38.
Definición 2.47. Dos funciones u, v son conjugadas armónicas si y sólo si son
armónicas y satisfacen las condiciones de Cauchy-Riemann; o bien, si y sólo si
la función f = u + iv es analı́tica.
Es fácil obtener ejemplos de funciones conjugadas armónicas: Por ejemplo,
como f (z) = ez es analı́tica, las funciones u(x, y) = ex cos y y v(x, y) = ex sen y
son conjugadas armónicas. Pero por otro lado, si sabemos que una función u
es armónica, ¿tendrá siempre una función conjugada armónica v? Veamos un
sencillo ejemplo. Observemos que la función u(x, y) = x2 − y 2 es armónica. Una
función conjugada armónica v(x, y) debe satisfacer
∂v ∂u ∂v ∂u
=− = 2y y = = 2x,
∂x ∂y ∂y ∂x
y es fácil convencerse de que v debe tener la forma v(x, y) = 2xy + c, donde c
es una constante.
Más adelante daremos una respuesta general a esta cuestión de la existen-
cia de una función conjugada armónica, pero por el momento veamos un caso
particular. Supongamos que u es una función armónica definida en un disco D
con centro en z0 = x0 + iy0 . Puesto que la función u + iv debe satisfacer las
condiciones de Cauchy-Riemann en todo punto, debemos tener
∂v ∂u
(x, y) = (x, y),
∂y ∂x
de modo que si integramos esta ecuación con respecto de y a lo largo de un
segmento vertical que vaya de (x, y0 ) a (x, y), tenemos
Z y
∂u
v(x, y) = (x, t) dt + h(x),
y0 ∂x
7 Como ya hemos mencionado en otra ocasión, más adelante mostraremos que cualquier

función analı́tica f será de clase C ∞ , por lo que tendremos dicha condición de manera gratuita.
48 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

donde h es una función por determinar. Ahora, derivando con respecto de x y


usando de nuevo las ecuaciones de Cauchy-Riemann, tenemos
Z y
∂u ∂v ∂ ∂u
(x, y) = − (x, y) = − (x, t) dt − h0 (x)
∂y ∂x ∂x y0 ∂x
Z y 2
∂ u
=− 2
(x, t) dt − h0 (x)
y0 ∂x
Z y 2
∂ u
= 2
(x, t) dt − h0 (x)
y0 ∂y
∂u ∂u
= (x, y) − (x, y0 ) − h0 (x)
∂y ∂y

donde hemos usado (1) que podemos derivar dentro del signo de la integral, (2)
que u es armónica. Ası́,
∂u
h0 (x) = − (x, y0 ),
∂y
de donde Z x
∂u
h(x) = − (s, y0 ) ds;
x0 ∂y
finalmente, una función conjugada armónica de u está dada por
Z y Z x
∂u ∂u
v(x, y) = (x, t) dt − (s, y0 ) ds + C.
y0 ∂x x0 ∂y

Observación 2.48. Notemos que el procedimiento que hemos usado para en-
contrar el conjugado armónico de u en un disco D sólo depende del hecho de
que podamos integrar a lo largo de segmentos horizontales y verticales conteni-
dos en D. Ası́, este procedimiento se puede aplicar a otros conjuntos, como por
ejemplo, rectángulos con lados paralelos a los ejes.
Como ya hemos dicho, las funciones armónicas aparecen en muy diversos
contextos. Posteriormente mostraremos algunas propiedades fundamentales de
estas funciones, de las cuales, como publicidad, mencionaremos una propiedad
que mostraremos más adelante (Teorema 3.53):
Teorema (Principio del máximo). Sean U una región acotada de C y u : U → R
una función continua en U y armónica en U . Entonces
La función u alcanza su máximo en la frontera de U ; o bien,
Si u alcanza su máximo en un punto interior de U , entonces u es cons-
tante.

2.8. Ejercicios
1. Prueba que las siguientes funciones son continuas en C.
2.8. EJERCICIOS 49

a) f (z) = Re z, c) f (z) = z̄,


b) f (z) = Im z, d ) f (z) = |z|.

2. Sea f : C → C continua tal que f (z) = f (2z) para todo z ∈ C. Muestra


que f es constante en C.

3. Determina las partes real e imaginaria de

cos(1 + i), sen(1 + i), tan 2i.

4. Partiendo de las definiciones de las funciones en cuestión, demuestra las


siguientes identidades:

a) sen(−z) = − sen z,
b) cos(−z) = cos z,
π 
c) sen − z = cos z,
2
2 tan z
d ) tan 2z = .
1 − tan2 z
5. Define las funciones trigonométricas hiperbólicas para cada z ∈ C:

ez − e−z ez + e−z
senh z = , cosh z = .
2 2
Demuestra las siguientes identidades:

a) cosh2 z − senh2 z = 1,
b) senh(z + w) = senh z cosh w + cosh z senh w.

6. Considera la rama principal del logaritmo. Determina las partes real e


imaginaria de
1+i
log(−1); log i; log √ .
2
7. Como de costumbre, decimos que w = arc cos z si cos w = z. Demuestra
que p
arc cos z = −i log(z ± z 2 − 1).

8. Determina las partes real e imaginaria de



 1+i
2 i 1−i
(−2) , i, √ .
2

9. Determina bajo qué condiciones ocurre que para todo z, w ∈ C \ {0},

log z w = w log z.
50 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

10. ¿Es 1w = 1 para todo w ∈ C \ {0}?

11. ¿Es cierto que |z w | = |z||w| para todo z, w ∈ C?

12. Prueba que las siguientes funciones son analı́ticas en C, mostrando que
sus partes real e imaginaria son de clase C 1 y satisfacen las ecuaciones de
Cauchy-Riemann.

a) f (z) = z n , con n ∈ N,
2
b) f (z) = ez ,
c) f (z) = cos z,

13. Demuestra las siguientes formas complejas de la regla de la cadena:

Si f : A ⊂ C → C es C-diferenciable en z0 y g : B ⊂ C → C es
C-diferenciable en f (z0 ), entonces g ◦ f es C-diferenciable en z0 y

(g ◦ f )0 (z0 ) = g 0 (f (z0 ))f 0 (z0 ),

donde la expresión de la derecha es el producto de los números com-


plejos g 0 (f (z0 )) y f 0 (z0 ).
Si f : U → C es C-diferenciable en U y α : I → U es una curva
diferenciable, entonces f ◦ α es C-diferenciable y

(f ◦ α)0 (t) = f 0 (α(t))α0 (t),

para todo t ∈ I; aquı́, la expresión de la derecha es el producto de


los números complejos f 0 (α(t)) y α0 (t).

14. Demuestra que la función


(
exp(−z −4 ), si z 6= 0;
f (z) =
0, si z = 0,

satisface las ecuaciones de Cauchy-Riemann para todo z ∈ C, pero que


f 0 (0) no existe.

15. Demuestra que la función


 5
 z , si z =
6 0;
f (z) = |z|4
0, si z = 0,

es continua en C, satisface las ecuaciones de Cauchy-Riemann en z = 0,


pero f 0 (0) no existe.
2.8. EJERCICIOS 51

16. Sean f y g funciones analı́ticas en un conjunto abierto U ⊂ C, con g 6= 0


para todo z ∈ U . Prueba que el cociente f /g es analı́tico en U , con derivada
 0
f g(z)f 0 (z) − f (z)g 0 (z)
(z) =
g g 2 (z)
para todo z ∈ U .
17. Sea f : U → R2 una transformación definida en un conjunto abierto U ⊂
R2 . Si z = x + iy, podemos escribir
 
z + z̄ z − z̄
f (x, y) = f , = f (z, z̄),
2 2i

pensando a z y z̄ como variables independientes (aunque en realidad no


lo son). Definimos las derivadas de Wirtinger mediante los sı́mbolos
   
∂ 1 ∂ ∂ ∂ 1 ∂ ∂
= −i , = +i .
∂z 2 ∂x ∂y ∂ z̄ 2 ∂x ∂y
Muestra que f satisface las ecuaciones de Cauchy-Riemann si y sólo si
∂f
= 0.
∂ z̄
Ası́, se acostumbra decir que una función analı́tica sólo depende de z y no
de z̄, pero observen que esto es sólo una convención.
18. Si (r, θ) son las coordenadas polares en R2 , de modo que ahora describimos
a u, v como funciones de r y θ, muestra que las ecuaciones de Cauchy-
Riemann pueden escribirse de la forma
∂u 1 ∂v 1 ∂u ∂v
= , =− , r 6= 0.
∂r r ∂θ r ∂θ ∂r

19. Sea f : U → C una función analı́tica en una región U de C. Supongamos


que la (n + 1)-ésima derivada f (n+1) (z) existe y que es cero en U . Muestra
que f es un polinomio de grado menor o igual a n.
20. Sea f analı́tica en U = {z ∈ C | Re(z) > 1}, f = u + iv y supongamos que
∂u ∂v
+ =0
∂x ∂y
en U . Muestra que existen c ∈ R y d ∈ C constantes tales que f (z) =
−icz + d.
21. Encuentra conjugadas armónicas de las siguientes funciones, indicando
cuál es el dominio adecuado:
a) u(x, y) = senh x sen y,
52 CAPÍTULO 2. FUNCIONES DE VARIABLE COMPLEJA

x2 + y 2 − x
b) u(x, y) =
(x − 1)2 + y 2
2xy
c) u(x, y) = tan−1 2
x − y2
22. Demuestra que no existen funciones analı́ticas de la forma f = u + iv tales
que u(x, y) = x2 + y 2 .

23. En relación con el ejercicio 17, muestra que una función u es armónica si
y sólo si
∂2u
= 0.
∂z∂ z̄
24. Sea u una función armónica en una región U de C. Prueba que si v1 y v2
son conjugadas armónicas de u, entonces v1 y v2 difieren por una constante
real.

25. Usa el teorema de la función inversa para mostrar que si f : U → C es


analı́tica y f 0 (z) 6= 0 para todo z ∈ U , entonces f es una función abierta,
es decir, manda conjuntos abiertos en conjuntos abiertos.
26. Sea f : U → C una función analı́tica definida en una región U de C de
modo que |f 2 (z) − 1| < 1 para todo z ∈ U . Demuestra que Re f (z) > 0 en
todo U , o bien Re f (z) < 0 en todo U .
27. Sean D = {|z| < 1}, θ ∈ [0, 2π] y z0 ∈ D. Muestra que la restricción a D
de la transformación de Möbius
z − z0
T (z) = eiθ
1 − z̄0 z
es una biyección de D sobre sı́ mismo.
28. Sea z0 un complejo con Im z0 > 0. Muestra que la restricción de la trans-
formación de Möbius
z − z0
T (z) = eiθ ,
z − z̄0
al semiplano superior es una biyección de éste sobre el disco unitario D.
Capı́tulo 3

Cálculo integral

3.1. Conceptos básicos


Ahora comenzaremos el tema de la integral de funciones de variable compleja.
Comencemos con la siguiente definición, que es más o menos natural.

Definición 3.1. Sea f : [a, b] → C una función continua, la cual podemos es-
cribir como f (t) = u(t) + iv(t), donde u(t), v(t) son funciones reales. Entonces
la integral de f en [a, b] es el número complejo
Z b Z b Z b
f (t) dt = u(t) dt + i v(t) dt.
a a a

Esta primera definición tiene las siguientes propiedades:

Proposición 3.2. Son válidas las siguientes afirmaciones:

1. La integral es C-lineal; es decir, para cada λ, µ ∈ C y f, g : [a, b] → C


continuas se tiene
Z b Z b Z b
(λf (t) + µg(t)) dt = λ f (t) dt + µ g(t) dt.
a a a

2. Para cada f : [a, b] → C continua se tiene


!
Z b Z b
Re f (t) dt = Re(f (t)) dt
a a

y también
!
Z b Z b
Im f (t) dt = Im(f (t)) dt.
a a

53
54 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

3. Para cada f : [a, b] → C continua se tiene


Z Z
b b
f (t) dt ≤ |f (t)| dt.


a a

Demostración. La demostración del primer inciso es un cálculo sencillo, mien-


tras que el segundo inciso es consecuencia directa de la definición; la demos-
tración de ambos incisos se omite. Para el tercer inciso, si el lado izquierdo de
la desigualdad es cero, no hay nada que demostrar. Si dicho lado izquierdo es
diferente de cero, podemos escribir
Z b
f (t) dt = reiθ ,
a
Rb
(¡con cualquier rama del argumento!). Entonces e−iθ a f (t) dt = r es real, de
modo que
Z ! Z
b Z b b
f (t) dt = Re e−iθ Re e−iθ f (t) dt

f (t) dt =


a a a
Z b Z b
≤ |e−iθ f (t)| dt = |f (t)| dt,
a a

lo que concluye la demostración.


Usamos la definición anterior para introducir la integral de una función com-
pleja a lo largo de una curva, que recuerda totalmente a la integral de lı́nea, sólo
que reemplazando el producto escalar por el producto de números complejos.
Definición 3.3. Sean U ⊂ C un conjunto abierto, f : U → C una función
continua en U y γ : [a, b] → U una curva de clase C 1 en [a, b]. La integral de f
a lo largo de γ se define como
Z Z b
f (z) dz = f (γ(t))γ 0 (t) dt.
γ a

Veamos otra forma común de escribir la integral anterior. Si f = u + iv y


γ(t) = x(t) + iy(t), entonces γ 0 (t) = x0 (t) + iy 0 (t) y al hacer el producto de los
números complejos, tenemos
f γ 0 = (u + iv)(x0 + iy 0 ) = (ux0 − vy 0 ) + i(vx0 + uy 0 ),
de manera que si escribimos1 dz = dx + i dy, vemos que
f dz = (u + iv)(dx + i dy) = (u dx − v dy) + i(v dx + u dy)
y
Z Z b
f (z) dz = (u dx − v dy) + i(v dx + u dy).
γ a
1 Por supuesto, como en los cursos de Cálculo, usamos estas expresiones como notaciones,

pero puede dárseles un sentido más formal mediante diferenciales.


3.1. CONCEPTOS BÁSICOS 55

Observación 3.4. El lector cuidadoso habrá notado nuestro afán por evitar
situaciones problemáticas en la definición de la integral: No estamos hablan-
do de funciones continuas “salvo en un punto”, “salvo en un número finito de
puntos” y cosas por el estilo. Como es usual en estos cursos, optamos por im-
poner condiciones de continuidad sobre todas las funciones que integraremos.
Un punto sutil en nuestras definiciones es que debemos imponer condiciones de
continuidad de γ 0 (t) en los extremos de los intervalos [a, b]. Podemos enunciar
esto de dos maneras: La primera, exigiendo que exista una extensión C 1 de γ 0 (t)
a un intervalo que contenga a [a, b]; la segunda, que exista la derivada lateral de
γ en a y en b. No entraremos en detalle; basta decir que el lector puede optar
por el camino que más le agrade.
Una tercera integral nos será de gran utilidad.
Definición 3.5. Sean U ⊂ C un conjunto abierto, f : U → C una función
continua en U y γ : [a, b] → U una curva de clase C 1 en [a, b]. La integral de f
con respecto de la longitud de arco |dz| se define como
Z Z b
f (z) |dz| = f (γ(t))|γ 0 (t)| dt.
γ a

Observe que cuando f es la función constante e igual a 1, la integral anterior


se reduce a una ya conocida por los cursos de Cálculo:
Z Z b
|dz| = |γ 0 (t)| dt = long(γ),
γ a

donde long(γ) denota, como es de suponer, la longitud de la curva γ.


Ahora enunciaremos las propiedades básicas de la integral.
Proposición 3.6. Sean U ⊂ C un conjunto abierto, f : U → C una función
continua en U y γ : [a, b] → U una curva C 1 en [a, b].
1. Sean g : U → C otra función continua en U y λ, µ ∈ C. Entonces
Z Z Z
(λf (z) + µg(z)) dz = λ f (z) dz + µ g(z) dz.
γ γ γ

2. Sea a = t0 < t1 < · · · < tn−1 < tn = b una partición de [a, b]; si denota-
mos por γi la restricción de γ a cada subintervalo [ti−1 , ti ], i = 1, . . . , n,
escribiremos γ = γ1 + · · · + γn . En este caso,
Z Z Z
f (z) dz = f (z) dz + · · · + f (z) dz.
γ γ1 γn

3. Se tiene Z Z

f (z) dz ≤ |f (z)| |dz|.

γ γ
56 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

En particular, si |f (z)| ≤ M , donde M es una constante, entonces


Z

f (z) dz ≤ M · long(γ).

γ
R
4. La integral γ f (z) dz no depende de la parametrización de γ; más preci-
samente, supongamos que t = t(s), donde t : [α, β] → [a, b] es una función
C 1 , biyectiva y con t0 (s) > 0 para toda s. Entonces
Z b Z β
0
(f ◦ γ)(t)γ (t) dt = (f ◦ γ ◦ t)(s)(γ ◦ t)0 (s) ds
a α

5. Denotemos por −γ la curva que tiene la misma imagen que γ, pero reco-
rrida en sentido contrario. Entonces
Z Z
f (z) dz = − f (z) dz.
−γ γ

6. Si existe una función analı́tica F : U → C tal que F 0 (z) = f (z), entonces


Z b

f (z) dz = F (γ(t)) = F (γ(b)) − F (γ(a)).
γ a
R
En particular, si γ es una curva cerrada, γ
f (z) dz = 0.
Demostración. Las dos primeras afirmaciones son consecuencia de las propieda-
Rb
des de la integral a f (t) dt de una función compleja. Demostraremos la tercera:
Z Z b Z
b Z
0 0

f (z) dz = f (γ(t))γ (t) dt ≤ |f (γ(t))| |γ (t)| dt = |f (z)| |dz|.


γ a a γ

La cuarta afirmación es, en realidad, un caso particular del teorema de cam-


bio de variable.
Para la quinta afirmación, podemos parametrizar −γ : [−b, −a] → U , donde
−γ(t) = γ(−t). Entonces
Z Z −a Z b Z
f (z) dz = − f (γ(−t))γ 0 (−t) dt = − f (γ(s))γ 0 (s) ds = f (z) dz;
−γ −b a γ

en la penúltima igualdad hemos usado el teorema de cambio de variable para la


función s(t) = −t, e intercambiado los lı́mites de la integral.
En cuanto a la última afirmación, usamos el teorema fundamental del cálcu-
lo2 y la regla de la cadena:
Z Z b Z b
0
f (z) dz = f (γ(t))γ (t) dt = F 0 (γ(t))γ 0 (t) dt
γ a a
Z b
= (F ◦ γ)0 (t) dt = F (γ(b)) − F (γ(a)),
a
lo que concluye la demostración.
2 En realidad, aplicamos el teorema a las partes real e imaginaria de (F ◦ γ)0 (t).
3.1. CONCEPTOS BÁSICOS 57

R
Observación 3.7. La proposición anterior muestra que γ f (z) dz depende de
la orientación de la curva γ. Recordemos que si una curva γ es la frontera de una
región acotada U , entonces la orientación positiva de la curva es, intuitivamente,
tal que si recorremos la curva con esa orientación, la región U nos queda a la
izquierda de la curva.
La definición y propiedades básicas de la integral se extienden sin mayor
problema a curvas C 1 por partes. Recordemos que una curva continua γ : [a, b] →
C es C 1 por partes si existe una partición a = t0 < t1 < · · · < tn−1 < tn = b de
[a, b] de modo que la restricción de γ a cada subintervalo [ti−1 , ti ], i = 1, . . . , n
es de clase C 1 .
Ejemplo 3.8. Sea f (z) = z 2 y γ la curva que empieza en π, recorre la circun-
ferencia de radio π (en el sentido contrario al de las manecillas del reloj) hasta
−π y de ahı́ por el eje real hasta π. Podemos parametrizar γ por
(
γ1 (t) = πeit , t ∈ [0, π]
γ(t) =
γ2 (t) = t − 2π, t ∈ [π, 3π].
R R R R
Entonces γ f (z) dz = γ1 f (z) dz + γ2 f (z) dz. Calculamos γ1 f (z) dz usando el
R
teorema fundamental del cálculo y γ2 f (z) dz por medio de la definición. Como
F (z) = z 3 /3 cumple que F 0 (z) = f (z),
π
π3 π3 2π 3
Z

f (z) dz = F (γ(t)) = − − =− .
γ1 0 3 3 3

Por otro lado,


3π 3π 3π
(t − 2π)3 2π 3
Z Z Z
2 2
f (z) dz = (γ(t)) · 1 dt = (t − 2π) dt = = ,
γ2 π π 3
π 3
R
de modo que γ
f (z) dz = 0.

Ejemplo 3.9. Consideremos la integral de la función f (z) = ez /z a lo largo de


la curva dada por la intersección del semiplano superior con la circunferencia
unitaria. Puesto que en este caso |f (z)| = |ez /z| = |ez | = ex , con x ∈ [−1, 1],
tenemos Z

f (z) dz ≤ e · long(γ) = πe.

γ

Ahora revisaremos algunas propiedades de la integral compleja que recuer-


dan a aquellas similares para la integral de lı́nea:
Proposición 3.10. Sean U una región de C, f : U → C una función continua
en U y γ : [a, b] → U una curva C 1 por partes. Las siguientes afirmaciones son
equivalentes:
1. Existe una función analı́tica F : U → C tal que F 0 (z) = f (z).
58 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

R
2. Si γ es una curva cerrada, entonces γ
f (z) dz = 0.

3. La integral de f sólo depende de los extremos de la curva; más precisamen-


te, si γ1 , γR2 : [a, b] → U Rson curvas tales que γ1 (a) = γ2 (a) y γ1 (b) = γ2 (b),
entonces γ1 f (z) dz = γ2 f (z) dz.

Demostración. Demostraremos que (1) ⇒ (2) ⇒ (3) ⇒ (1). Para la primera


implicación, tenemos:
Z Z b Z b
f (z) dz = f (γ(t))γ 0 (t) dt = F 0 (γ(t))γ 0 (t) dt
γ a a
Z b
= (F ◦ γ)0 (t) dt = F (γ(b)) − F (γ(a)) = 0.
a

Para la segunda implicación, sea γ la curva γ1 −γ2 , es decir, aquella que primero
recorre γ1 y luego γ2 , ésta en sentido contrario al original. Entonces γ es cerrada
y por tanto Z Z Z
0= f (z) dz = f (z) dz − f (z) dz.
γ γ1 γ2

Para la tercera y última implicación, usaremos el hecho de que U es abierto y


conexo. Sea z0 ∈ U fijo y definamos
Z z
F (z) = f (z) dz,
z0

donde por abuso de notación, la integral de la derecha denota la integral a lo


largo de cualquier curva en U que una z0 con z, pues por hipótesis la integral
no depende de la curva. Para mostrar que F es analı́tica, demostraremos que
si F = u + iv, entonces u, v son de clase C 1 y satisfacen las ecuaciones de
Cauchy-Riemann.
Sea z ∈ U y r > 0 suficientemente pequeño, de modo que el disco con centro
en z y radio r esté contenido en U . En particular, los puntos z + h y z + ih están
en U para todo h ∈ R tal que |h| < r. Entonces
Z z+h Z z !
∂F F (z + h) − F (z) 1
(z) = lı́m = lı́m f (z) dz − f (z) dz
∂x h→0 h h→0 h z0 z0

1 z+h 1 h
Z Z
= lı́m f (z) dz = lı́m f (z + t) dt,
h→0 h z h→0 h 0

donde la integral de z a z + h se toma a lo largo de un segmento horizontal


γ(t) = z + t, t ∈ [0, h].
Ahora aplicamos el teorema del valor medio a las partes real e imaginaria
de f , de modo que
Z h Z h
1 1
Re f (z + t) dt = Re f (z + h0 ) y Im f (z + t) dt = Im f (z + h00 )
h 0 h 0
3.2. LEMA DE GOURSAT 59

con |h0 |, |h00 | ≤ |h|. Cuando h → 0, h0 , h00 → 0 y como f es continua, obtenemos


∂u ∂v ∂F
(z) + i (z) = (z) = f (z),
∂x ∂x ∂x
lo que implica que ∂u/∂x, ∂v/∂x son continuas.
De manera análoga, tomando un segmento vertical γ(t) = z + it, t ∈ [0, h],

F (z + ih) − F (z) 1 z+ih


Z
∂F
(z) = lı́m = lı́m f (z) dz
∂y h→0 h h→0 h z
Z h
1
= lı́m f (z + it)i dt = if (z).
h→0 h 0

Esto dice que ∂u/∂y, ∂v/∂y son continuas; junto con el análisis anterior, esto
dice que u, v son de clase C 1 . Además, se satisface
∂F ∂F
=i ,
∂y ∂x
que es la forma compleja de las ecuaciones de Cauchy-Riemann, lo cual implica
que F es analı́tica. Finalmente, como F es analı́tica, F 0 (z) = ∂F/∂x = f (z).

3.2. Lema de Goursat


R
El teorema de Cauchy establece condiciones para que γ f (z) dz = 0 a lo
largo de cualquier curva cerrada contenida en el dominio de f . Las condiciones
pueden establecerse sobre la curva o sobre la región U . Primero veremos una
versión “sencilla” del teorema, con hipótesis fuertes que poco a poco iremos
debilitando.
Teorema 3.11. Sean f : U → C una función C 1 en un abierto U ⊂ C y R un
rectángulo cerrado contenido en U . Entonces
Z
f (z) dz = 0.
∂R

Demostración. Recordemos que el teorema de Green nos dice


Z ZZ  
∂Q ∂P
(P dx + Q dy) = − dx dy,
∂R R ∂x ∂y

donde P, Q son de clase C 1 . Entonces, si f = u + iv y dz = dx + idy,


Z Z Z
f (z) dz = (u dx − v dy) + i (v dx + u dy)
∂R ∂R ∂R
ZZ   ZZ  
∂v ∂u ∂u ∂v
= − − dx dy + i − dx dy = 0,
R ∂x ∂y R ∂x ∂y
donde la última igualdad vale por las condiciones de Cauchy-Riemann.
60 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

Este resultado es bueno, pero se puede demostrar una versión mejorada del
teorema de Cauchy, para la cual sólo requerimos que f sea analı́tica. De hecho,
con base en esta versión mejorada podremos demostrar que f es de clase C ∞ .
Para ir en esta dirección, primero mostraremos un caso muy particular, pero
importante, del teorema de Cauchy.
Lema 3.12 (Goursat). Sean f : U → C una función analı́tica en un abierto
U ⊂ C y R un rectángulo cerrado contenido en U . Entonces
Z
f (z) dz = 0.
∂R

Demostración. Subdividimos cada lado de R a la mitad para descomponer a R


en cuatro rectángulos R(1) , R(2) , R(3) , R(4) de igual tamaño. Si orientamos cada
una de las fronteras de estos rectángulos positivamente, es claro que la integral
de f a lo largo de ∂R es la suma de las integrales de f a lo largo de las fronteras
de estos rectángulos; además, por la desigualdad del triángulo,
Z X 4 Z

f (z) dz ≤ f (z) dz . (3.1)

∂R i=1 ∂R(i)

Afirmamos que para alguno de estos rectángulos pequeños se cumple


Z Z Z Z
1
f (z) dz ≤
f (z) dz , o
f (z) dz ≤ 4
f (z) dz ,
4 ∂R

∂R(i) ∂R ∂R(i)

pues de lo contrario tendrı́amos una contradicción con la desigualdad (3.1). Lla-


mamos a dicho rectángulo R1 . Luego volvemos a dividir R1 en cuatro rectángulos
de igual tamaño y repetimos el argumento para obtener un rectángulo R2 ⊂ R1
tal que Z Z Z
2


f (z) dz ≤ 4
f (z) dz ≤ 4
f (z) dz ;
∂R ∂R1 ∂R2
ası́, obtenemos una sucesión de rectángulos anidados

R1 ⊃ R2 ⊃ · · · ⊃ Rn ⊃ Rn+1 ⊃ · · ·

tales que Z Z
f (z) dz ≤ 4n


f (z) dz .
∂R ∂Rn
Como los rectángulos están anidados, existe z0 tal que z0 ∈ Rn para todo n.
Puesto que f es analı́tica en R, para z0 existe el lı́mite
f (z) − f (z0 )
lı́m = f 0 (z0 );
z→z0 z − z0
y por definición, esto implica que para todo  > 0 existe δ > 0 tal que si
0 < |z − z0 | < δ, entonces

|f (z) − f (z0 ) − f 0 (z0 )(z − z0 )| < |z − z0 |.


3.2. LEMA DE GOURSAT 61

Observemos que
Z Z
f (z) dz = (f (z) − f (z0 ) − f 0 (z0 )(z − z0 )) dz,
∂Rn ∂Rn

pues la función −f (z0 ) − f 0 (z0 )(z − z0 ) admite una primitiva F (¿cuál?) y por
tanto su integral a lo largo de cualquier curva cerrada es cero. Entonces,
Z Z Z
0


f (z) dz =

(f (z) − f (z0 ) − f (z0 )(z − z0 )) dz <
|z − z0 | |dz|.
∂Rn ∂Rn ∂Rn

Si denotamos por d, dn , p, pn las magnitudes de las diagonales y los perı́metros


de R, Rn , es fácil ver que 2n dn = d y 2n pn = p, de modo que
Z
1
|z − z0 | |dz| ≤ dn pn = n dp;
∂Rn 4

reuniendo toda la información, tenemos que


4n
Z Z
n

f (z) dz ≤ 4
f (z) dz < n dp = dp;

∂R ∂Rn 4

como lo anterior vale para todo  > 0, obtenemos la conclusión del teorema.

El lema de Goursat se puede mejorar aún más. Podemos permitirnos el


lujo de que f deje de ser analı́tica en algunos puntos del interior de nuestro
rectángulo, con una condición adicional:

Lema 3.13 (Goursat 2.0). Sean U ⊂ C un conjunto abierto, R un rectángulo


cerrado contenido en U , z0 ∈ Int R y f : U \ {z0 } → C una función analı́tica tal
que
lı́m (f (z)(z − z0 )) = 0. (3.2)
z→z0

Entonces Z
f (z) dz = 0.
∂R

Demostración. Por (3.2), para todo  > 0 existe δ > 0 tal que si 0 < |z − z0 | < δ
tenemos que

|f (z)(z − z0 )| < , o |f (z)| < .
|z − z0 |
Sea R1 un cuadrado de lado L centrado en z0 tal que |z − z0 | < δ para todo z ∈
R1 . Prolongando los lados de R1 podemos subdividir a R en nueve rectángulos.
Observemos que en cualquiera de estos rectángulos pequeños (distinto de R1 ) f
es analı́tica, de modo que
Z Z
f (z) dz = f (z) dz.
∂R ∂R1
62 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

Tenemos entonces que


Z Z Z

f (z) dz ≤ |f (z)| |dz| < |dz|,

∂R ∂R1 ∂R1 |z − z0 |

pero para todo z ∈ ∂R1 , |z − z0 | ≥ L/2, de modo que


Z Z
 2 2
|dz| <  |dz| =  4L = 8,
∂R1 |z − z0 | L ∂R1 L

de donde se sigue el resultado.

Por inducción, tenemos

Corolario 3.14 (Goursat 2.1). Sean U ⊂ C un conjunto abierto, R un rectángu-


lo cerrado contenido en U , z1 , . . . , zn ∈ Int R y f : U \ {z1 , . . . , zn } → C una
función analı́tica tal que

lı́m (f (z)(z − zi )) = 0
z→zi

para todo i = 1, . . . , n. Entonces


Z
f (z) dz = 0.
∂R

Aunque más adelante regresaremos a demostrar un resultado más fuerte, la


fórmula integral de Cauchy, aprovechamos para ver un caso particular:

Ejemplo 3.15. Sean U ⊂ C un conjunto abierto, R un rectángulo cerrado


contenido en U , z0 ∈ Int R y f : U → C una función analı́tica. Definamos
g : U → C por
 f (z) − f (z0 ) , z 6= z ,

0
g(z) = z − z0
 0
f (z0 ), z = z0 .

Observemos que g es analı́tica en U \ {z0 }, pues es el cociente de dos funciones


analı́ticas, y
lı́m g(z)(z − z0 ) = 0.
z→z0

Entonces, por el lema de Goursat 2.0,


Z Z Z
f (z) dz
0= g(z) dz = − f (z0 ) .
∂R ∂R z − z0 ∂R z − z0

Como ejercicio, se puede ver que la última integral es igual a 2πi, de modo que
Z
1 f (z)
f (z0 ) = dz.
2πi ∂R z − z0
3.3. EL TEOREMA DE CAUCHY Y SUS CONSECUENCIAS 63

3.3. El Teorema de Cauchy y sus consecuencias


Ahora que contamos con el lema de Goursat (en dos o tres versiones), pode-
mos demostrar también algunas versiones de un importante resultado:

Teorema 3.16 (Cauchy 1.0). Sean D ⊂ C un disco abierto y f : D → C una


función analı́tica. Entonces Z
f (z) dz = 0
γ

para cualquier curva cerrada C 1 por partes contenida en D.

Demostración. Por lo ya visto antes, basta mostrar que existe F : D → C analı́ti-


ca tal que F 0 (z) = f (z). Definimos F (z) como la integral de f a lo largo de una
curva γ1 dada por la unión de un segmento vertical y un segmento horizontal,
que unen el centro de D con z. Con base en esta definición podemos calcular la
derivada parcial de F con respecto de z:

∂F F (z + h) − F (z)
(z) = lı́m ;
∂x h→0 h
para calcular F (z) consideramos la curva γ1 ya mencionada, mientras que para
calcular F (z + h) usamos la unión de γ1 con un segmento horizontal de z a
z + h. La resta F (z + h) − F (z) representa entonces la integral de f a lo largo
del segmento horizontal que podemos parametrizar por γ1 (t) = z + t, t ∈ [0, h];
R z+h
denotamos esta integral por z f (z) dz:

z+h
F (z + h) − F (z)
Z
1
lı́m = lı́m f (z) dz
h→0 h h→0 h z
Z h
1
= lı́m f (z + t) dt = f (z);
h→0 h 0

en el último paso hemos aplicado el teorema del valor medio a las partes real e
imaginaria de f .
Observemos que debido al lema de Goursat podrı́amos haber definido F
considerando una curva γ2 formada por un segmento horizontal y uno vertical.
Con un razonamiento análogo al anterior, usando ahora la curva γ2 (t) = z + it,
t ∈ [0, h], tenemos
z+ih
F (z + ih) − F (z)
Z
∂F 1
(z) = lı́m = lı́m f (z) dz
∂y h→0 h h→0 h z
1 h
Z
= i lı́m f (z + it) dt = if (z),
h→0 h 0

de donde obtenemos
∂F ∂F
(z) = i (z),
∂y ∂x
64 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

que son las condiciones de Cauchy-Riemann. Ası́, F es de clase C 1 y cumple las


condiciones de Cauchy-Riemann, por lo que resulta ser analı́tica. Finalmente,

∂F
F 0 (z) = (z) = f (z),
∂x
lo que concluye la demostración.

Podemos extender el teorema de Cauchy usando las versiones 2.0 y 2.1 del
lema de Goursat:

Teorema 3.17 (Cauchy 2.0). Sean D ⊂ C un disco abierto, z0 ∈ D y f : D \


{z0 } → C una función analı́tica en D \ {z0 } tal que

lı́m f (z)(z − z0 ) = 0.
z→z0

Entonces Z
f (z) dz = 0
γ

para cualquier curva cerrada C 1 por partes contenida en D que no pase por z0 .

Demostración. Seguimos un procedimiento completamente similar al anterior:


Basta encontrar F analı́tica tal que F 0 (z) = f (z). De hecho, definimos F como
la integral de f a lo largo de una curva γ dada por una unión finita de segmen-
tos horizontales y verticales que unen el centro de D (o para el mismo efecto,
cualquier punto fijo de D) con z, sin pasar por z0 . Por el lema de Goursat 2.0,
cualquier curva de este tipo (que no pase por z0 , por supuesto) nos sirve.

Teorema 3.18 (Cauchy 2.1). Sean D ⊂ C un disco abierto, z1 , . . . , zn ∈ D y


f : D \ {z1 , . . . , zn } → C una función analı́tica en D \ {z1 , . . . , zn } tal que

lı́m f (z)(z − zi ) = 0, i = 1, . . . , n.
z→zi

Entonces Z
f (z) dz = 0
γ

para cualquier curva cerrada C 1 por partes contenida en D que no pase por los
puntos z1 , . . . , zn .

Una aplicación importante del teorema de Cauchy (más precisamente, de la


versión 2.0) es la siguiente:

Proposición 3.19. Sean D ⊂ C un disco abierto, f : D → C una función


analı́tica, z0 ∈ D y γ : [a, b] → C una curva cerrada C 1 por partes que no pase
por z0 . Entonces Z Z
dz f (z)
f (z0 ) = dz.
γ z − z0 γ z − z0
3.3. EL TEOREMA DE CAUCHY Y SUS CONSECUENCIAS 65

Demostración. Consideremos la función g : D → C definida por

 f (z) − f (z0 ) , z 6= z ,

0
g(z) = z − z0
 0
f (z0 ), z = z0 .

Entonces g satisface las condiciones del teorema de Cauchy 2.0: Es analı́tica


en D\{z0 } y, puesto
R que g es continua en z0 , tenemos que lı́mz→z0 g(z)(z −z0 ) =
0. Por lo tanto, γ g(z) dz = 0, lo que da por resultado nuestra afirmación.

Ya hemos calculado algunas integrales del tipo


Z
dz
,
γ z − z0

pero veamos un ejemplo motivador más. Sea γ la circunferencia de radio r con


centro en z0 , recorrida k veces (k ∈ N) en sentido positivo; más precisamente,
sea γ(t) = z0 + reit , con t ∈ [0, 2πk]. Un sencillo cálculo nos dice que
2πk
rieit
Z Z
dz
= dt = 2πki.
γ z − z0 0 reit

Definición 3.20. Sean γ : [a, b] → C una curva cerrada C 1 por partes y z0 ∈ C


tal que z0 6∈ γ. Entonces el número de vueltas de γ con respecto de z0 (también
llamado el ı́ndice de γ con respecto de z0 ) está definido como
Z
1 dz
n(γ, z0 ) = . (3.3)
2πi γ z − z0

Teorema 3.21. Sea γ : [a, b] → C una curva cerrada C 1 por partes y z0 un


punto tal que z0 6∈ γ; entonces n(γ, z0 ) es un número entero.

Demostración. Sea
t
γ 0 (s)
Z
g(t) = ds
a γ(s) − z0
entonces, en los puntos donde el integrando es continuo, el teorema fundamental
del cálculo nos da
γ 0 (t)
g 0 (t) =
γ(t) − z0
ası́,
d −g(t)
e (γ(t) − z0 ) = 0
dt
en los puntos donde g 0 (t) existe, y por tanto e−g(t) (γ(t) − z0 ) es constante por
partes en [a, b]. Como la función es continua, entonces es globalmente constante
en [a, b], por lo que

e−g(a) (γ(a) − z0 ) = e−g(b) (γ(b) − z0 );


66 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

como γ es cerrada, γ(a) = γ(b). Esto implica que e−g(a) = e−g(b) . Además
sabemos que g(a) = 0, de modo que e−g(b) = 1 por lo que b tiene que ser un
múltiplo entero de 2πi, es decir
Z b
γ 0 (s)
g(b) = ds = 2πki
a γ(s) − z0

para alguna k ∈ Z, de donde


Z
1 dz
n(γ, z0 ) = = k ∈ Z.
2πi γ z − z0

Después veremos algunas propiedades de n(γ, z0 ). Por lo pronto, usaremos


esta notación para escribir la proposición 3.19 de otra forma.
Proposición 3.22 (Fórmula integral de Cauchy). Sean D ⊂ C un disco abierto,
f : D → C una función analı́tica, z0 ∈ D y γ una curva cerrada, C 1 por partes,
contenida en D, que no pasa por z0 . Entonces
Z
1 f (z)
n(γ, z0 )f (z0 ) = dz. (3.4)
2πi γ z − z0

La aplicación más usual de la fórmula de Cauchy ocurre cuando n(γ, z0 ) = 1.


Bajo esta hipótesis, tenemos
Z
1 f (z)
f (z0 ) = dz.
2πi γ z − z0
Ejemplo 3.23. Sea γ una circunferencia con centro en z0 y recorrida una sola
vez, en sentido positivo; en forma explı́cita, γ(t) = z0 +reit , t ∈ [0, 2π]. Entonces
(3.4) toma la forma
Z 2π
1
f (z0 ) = f (z0 + reit ) dt,
2π 0
lo cual nos dice que f (z0 ) es una especie de promedio de los valores de f en una
circunferencia con centro en z0 y radio arbitrario (siempre que la circunferencia
y su interior queden dentro del dominio de f ).

3.4. Las funciones analı́ticas vistas más de cerca


La fórmula integral de Cauchy (3.4) nos permite obtener otras propiedades
importantes de las funciones analı́ticas.
Proposición 3.24. Sean D ⊂ C un disco abierto, f : D → C una función
analı́tica, z0 ∈ D y γ una curva cerrada, C 1 por partes, contenida en D, que no
pasa por z0 . Para cada n ∈ N existe f (n) (z0 ) y está dada por la fórmula integral
Z
n! f (z)
n(γ, z0 )f (n) (z0 ) = dz. (3.5)
2πi γ (z − z0 )n+1
3.4. LAS FUNCIONES ANALÍTICAS VISTAS MÁS DE CERCA 67

La demostración de esta proposición es consecuencia del siguiente


Lema 3.25. Sean γ : [a, b] → C una curva cerrada, C 1 por partes y ϕ una
función continua en los puntos de γ. La función
Z
ϕ(w)
Fn (z) = n
dw, z ∈
/ γ,
γ (w − z)

posee derivadas analı́ticas de todos los órdenes y Fn0 (z) = nFn+1 (z).
Demostración. Haremos la demostración por inducción sobre n. Si n = 1, tene-
mos que Z
ϕ(w)
F1 (z) = dw.
γ w−z
Veamos primero que F1 es continua. Para z, z0 ∈ / γ tenemos que
Z  
1 1
F1 (z) − F1 (z0 ) = ϕ(w) − dw
γ w−z w − z0
Z
ϕ(w)
= (z − z0 ) dw.
γ (w − z)(w − z0 )

Como z0 no está en el compacto γ[a, b], existe d = mı́nt∈[a,b] |γ(t) − z0 | > 0.


Además, si |z − z0 | < d/2, tenemos que |γ(t) − z| ≥ d/2 para todo t ∈ [a, b].
Como ϕ es continua en γ, existe M tal que |ϕ| ≤ M . Juntando esta información,
tenemos
2M
|F1 (z) − F1 (z0 )| ≤ |z − z0 | 2 long(γ),
d
lo que implica que F1 es continua en z0 . Observemos que además tenemos
F1 (z) − F1 (z0 )
Z Z
ϕ(w) Φ(w) ϕ(w)
= dw = dw, Φ(w) = ;
z − z0 γ (w − z)(w − z0 ) γ w − z w − z0
como Φ es continua en los puntos de γ, esta expresión es continua en z0 , de
modo que
F1 (z) − F1 (z0 )
Z Z
Φ(w) ϕ(w)
F10 (z0 ) = lı́m = dw = 2
dw = F2 (z0 ).
z→z0 z − z0 γ w − z0 γ (w − z0 )
0
Supongamos que hemos mostrado que Fn−1 (z) existe y que
0
Fn−1 (z) = (n − 1)Fn (z).
Primero veamos que Fn (z) es continua. Tenemos que
Z  
ϕ(w) ϕ(w)
Fn (z) − Fn (z0 ) = − dw
γ (w − z)n (w − z0 )n
Z  
ϕ(w) ϕ(w) ϕ(w) ϕ(w)
= − + − dw
(w − z)n (w − z)n−1 (w − z0 ) (w − z)n−1 (w − z0 ) (w − z0 )n
γ
Z
ϕ(w)
= (z − z0 ) n (w − z )
dw + (Gn−1 (z) − Gn−1 (z0 )),
γ (w − z) 0
68 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

donde
Z Z
ϕ(w) Φ(w)
Gn−1 (z) = dw = dw,
γ (w − z)n−1 (w − z0 ) γ (w − z)n−1

y Φ(w) = ϕ(w)/(w − z0 ), como antes. De nuevo, podemos acotar


2n M
Z
ϕ(w) ≤

(w − z)n (w − z0 ) dw dn+1 long(γ),
γ

y usar la hipótesis de inducción para Gn−1 , obteniendo que Fn es continua en


z0 . Además,
Fn (z) − Fn (z0 )
Fn0 (z0 ) = lı́m
z→z0 z − z0
Gn−1 (z) − Gn−1 (z0 )
Z
Φ(w)
= lı́m dw + lı́m
z→z0 γ (w − z)n z→z0 z − z0
Z
Φ(w)
= n
dw + G0n−1 (z0 )
γ (w − z0 )
= Fn+1 (z0 ) + (n − 1)Gn (z0 ) = nFn+1 (z0 ),

lo que concluye la demostración.


Demostración de la proposición 3.24. En el lema 3.25, hagamos ϕ(z) = f (z),
ası́ para cualquier z0 que no esté en γ, si
Z
f (z)
Fn (z0 ) = n
dz,
γ (z − z0 )

tenemos que Fn es analı́tica en z0 y Fn0 (z0 ) = nFn+1 (z0 ). Pero para n = 1, por
la fórmula integral de Cauchy tenemos que
Z
f (z)
F1 (z0 ) = dz = 2πi n(γ, z0 )f (z0 ).
γ z − z0

Por otro lado,


(n)
Fn0 (z0 ) F 00 (z0 ) F (z0 ) 2πi
Fn+1 (z0 ) = = n−1 = ··· = 1 = n(γ, z0 )f (n) (z0 ),
n n(n − 1) n! n!
de modo que
Z
(n) n! n! f (z)
n(γ, z0 )f (z0 ) = Fn+1 (z0 ) = dz.
2πi 2πi γ (z − z0 )n+1

Ejemplo 3.26. Podemos usar la fórmula (3.5) para evaluar integrales, como
las siguientes:
sen πz 2 + cos πz 2 e2z
Z Z
dz y 4
dz.
|z|=3 (z − 1)(z − 2) |z|=3 (z + 1)
3.4. LAS FUNCIONES ANALÍTICAS VISTAS MÁS DE CERCA 69

Para la primera integral, hagamos f (z) = sen πz 2 + cos πz 2 y observemos que


1 1 1
= − ;
(z − 1)(z − 2) z−2 z−1
entonces podemos aplicar la fórmula integral de Cauchy como sigue:
sen πz 2 + cos πz 2
Z Z Z
f (z) f (z)
dz = dz − dz
(z − 1)(z − 2) z−2 z−1
|z|=3 |z|=3 |z|=3

= 2πi (f (2) − f (1)) = 4πi.


Para la segunda integral, hagamos g(z) = e2z . Por la fórmula (3.5) tenemos
e2z
Z Z
g(z) 2πi (3) 8πi
4
dz = 3+1 dz = g (−1) = 2 .
(z + 1) (z − (−1)) 3! 3e
|z|=3 |z|=3

Ejemplo 3.27. Como un ejemplo un poco más elaborado, demostraremos que


Z 2π
1 · 3 · · · (2n − 1)
cos2n θ dθ = 2π.
0 2 · 4 · 6 · · · (2n)
Sea z = eiθ ; entonces dz = iz dθ, lo que implica que dθ = dz/(iz), mientras
que  
1 iθ  1 1
cos θ = e + e−iθ = z+ .
2 2 z
Ası́, por la fórmula integral de Cauchy tenemos que
Z 2π Z   2n
2n 1 1 dz
cos θ dθ = z+
0 2 z iz
|z|=1
Z      
1 2n 2n−3 2n −1
= z 2n−1 + z + ··· + z + · · · + z −2n−1 dz
22n i 1 n
|z|=1
  Z  
1 2n 1 2n
= z −1 dz = 2πi
22n i n 22n i n
|z|=1

1 (2n)! 1 · 3 · · · (2n − 1)
= · 2π = 2π.
22n n!n! 2 · 4 · 6 · · · (2n)
Con la proposición 3.24 a la mano, podemos obtener dos resultados impor-
tantes. El primero es un recı́proco del teorema de Cauchy:
Teorema 3.28 (Morera). Sea f : D → C una función continua tal que
Z
f (z) dz = 0
γ

para toda curva cerrada C 1 por partes contenida en D. Entonces f es analı́tica


en D.
70 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

R
Demostración. Sabemos que si γ f (z) dz = 0 para toda curva cerrada γ, en-
tonces existe F : D → C analı́tica tal que F 0 (z) = f (z) para todo z ∈ D. Pero
por la proposición 3.24, F tiene derivadas analı́ticas de todos los órdenes, ası́
que en particular F 00 (z) = f 0 (z) existe para todo z ∈ D.

Teorema 3.29 (Liouville). Sea f una función entera y acotada. Entonces f es


constante.

Demostración. Usaremos la fórmula integral de Cauchy (3.5) para mostrar que


f 0 (z0 ) = 0 para todo z0 ∈ C. En este caso, γ es una circunferencia de radio R
suficientemente grande. Entonces n(γ, z0 ) = 1 y

|f (z)|
Z
0 1
|f (z0 )| ≤ |dz|;
2π γ |z − z0 |2

como |f (z)| ≤ M y la longitud de γ es 2πR,

MR M
|f 0 (z0 )| ≤ 2
= ,
R R
lo que tiende a cero cuando R → ∞ (aquı́ es donde usamos que f está definida
en todo C), de modo que f 0 (z0 ) = 0.

Como consecuencia del teorema de Liouville, tenemos el

Teorema 3.30 (fundamental del álgebra). Todo polinomio de grado mayor o


igual a 1, con coeficientes en C, tiene al menos una raı́z en C.

Demostración. Sea P (z) un polinomio como en el enunciado del teorema, y


supongamos que P no tiene raı́ces, es decir, que P (z) 6= 0 para todo z ∈ C.
Entonces la función f (z) = 1/P (z) es analı́tica en C. Veremos que f también
es acotada. Puesto que el grado de P (z) es mayor o igual a 1, tenemos que
lı́mz→∞ f (z) = 0, de modo que si fijamos  > 0, por definición de lı́mite tenemos
que existe R > 0 tal que |f (z)| <  para todo |z| > R. Por otro lado, como el
disco cerrado |z| ≤ R es compacto, |f (z)| alcanza su máximo M ahı́, de modo
que si elegimos M 0 = máx{, M }, tenemos que |f (z)| ≤ M 0 para todo z ∈ C;
por tanto, f es entera y acotada. Por el teorema de Liouville, f es constante,
por tanto también P es constante, lo cual contradice el hecho de que el grado
de P es mayor o igual a 1.

Para cerrar esta sección, veamos una consecuencia más de la fórmula integral
de Cauchy. Recordemos la condición lı́mz→z0 f (z)(z − z0 ) = 0 que pedimos en
el lema de Goursat 2.0. En aquel entonces vimos que esta condición se satisface,
por ejemplo, si f es continua en z0 . Pero podemos decir más, pues si miramos
fijamente la expresión (3.5) podemos notar que el punto z0 no tiene nada espe-
cial: La función definida por (3.5) es analı́tica para cualquier z0 , con tal de que
no caiga en la curva γ. Ası́, podemos usar la fórmula para definir f (z0 ), en caso
de que no existiera, para obtener una función analı́tica inclusive en z0 .
3.5. PRINCIPIO DEL MÓDULO MÁXIMO 71

Definición 3.31. Sean U un conjunto abierto en C, z0 ∈ U y f : U \ {z0 } → C


una función analı́tica. Decimos que z0 es una singularidad removible de f si y
sólo si
lı́m f (z)(z − z0 ) = 0.
z→z0

A continuación justificamos esta notación.


Proposición 3.32. Sean U un conjunto abierto en C, z0 ∈ U y f : U \{z0 } → C
una función analı́tica. z0 es una singularidad removible de f si y sólo si existe
una función analı́tica f˜: U → C tal que f˜(z) = f (z) para todo z ∈ U \ {z0 }.
Demostración. Si existe una función analı́tica f˜: U → C tal que f˜(z) = f (z)
para todo z ∈ U \ {z0 }, entonces en particular f˜ es continua en z0 y por tanto

lı́m f (z)(z − z0 ) = lı́m f˜(z)(z − z0 ) = 0.


z→z0 z→z0

Por otro lado, si se cumple la condición sobre el lı́mite, podemos definir f˜(z)
como Z
˜ 1 f (w)
f (z) = dz;
2πi γ w − z
Por el lema 3.25, sabemos que f˜ es analı́tica y que de hecho es igual a f (z)
en todo punto donde ésta última esté definida, debido a la fórmula integral de
Cauchy.

3.5. Principio del módulo máximo


Como otra aplicación notable de la fórmula integral de Cauchy, veremos el
principio del módulo máximo, resultado que tiene repercusiones muy importan-
tes, por ejemplo, en ecuaciones diferenciales parciales y en geometrı́a diferencial.
Hay varias formulaciones de este teorema, por ejemplo
Teorema 3.33. Sean U una región de C y f : U → C una función analı́tica.
Si el módulo |f (z)| alcanza su máximo en un punto z0 ∈ U , entonces f es
constante.
Demostración. Primero mostraremos que f es constante en un disco (abierto)
con centro en z0 . Sea D un disco de este tipo, tal que D ⊂ U . Si γ(t) = z0 + reit ,
t ∈ [0, 2π], es una circunferencia contenida en D y que le da una sola vuelta a
z0 , por (3.5) tenemos
Z 2π
1
f (z0 ) = f (z0 + reit ) dt,
2π 0

lo que implica
Z 2π Z 2π
1 1
|f (z0 )| ≤ |f (z0 + reit )| dt ≤ |f (z0 )| dt = |f (z0 )|,
2π 0 2π 0
72 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

pero entonces Z 2π
1
|f (z0 )| − |f (z0 + reit )| dt = 0.

2π 0

Como el integrando es continuo y mayor o igual a 0, tenemos que |f (z0 )| =


|f (z0 + reit )|. Puesto que esto vale para cualquier r > 0, siempre que la circunfe-
rencia esté contenida en D, tenemos que |f (z)| es constante en D. Recordemos
que esto y el hecho de que f es analı́tica implican que f es constante en D.
Procediendo de manera análoga con cualquier punto z tal que f (z) = f (z0 ),
tenemos que el conjunto

{ z ∈ U | f (z) = f (z0 ) }

es abierto en U . Pero también este conjunto es cerrado en U , pues es justamente


la imagen de un conjunto cerrado bajo una función continua; explı́citamente,
este conjunto es f −1 (f (z0 )). Como además es no vacı́o (pues z0 está en él), la
conexidad de U implica que es igual a todo U , lo que implica que f es constante
en U .
Corolario 3.34. Sean U una región acotada de C, f : Ū → C una función tal
que es analı́tica en U y continua en la frontera ∂U de U . Entonces el módulo
|f (z)| de f alcanza su máximo en algún punto de ∂U .
Demostración. Como f es continua en el compacto Ū , |f (z)| alcanza su máxi-
mo en algún punto de Ū . Si lo alcanza en un punto de ∂U no hay nada que
demostrar. Supongamos que |f (z)| alcanza su máximo en un punto z0 ∈ U . Por
el resultado anterior, f es constante en U . Por continuidad, f es constante en
Ū , de modo que |f (z)| alcanza su máximo en algún punto (de hecho, en todos
los puntos) de ∂U .
El principio del módulo máximo se puede ver como un teorema que caracte-
riza a ciertas funciones analı́ticas, a saber, a las funciones constantes. De hecho,
es mucho más poderoso de lo que aparenta. El siguiente resultado nos muestra
que podemos usarlo para caracterizar a otras funciones.
Lema 3.35 (de Schwarz). Sean D = D(0, 1) el disco unitario y f : D → C una
función analı́tica con |f (z)| ≤ 1 y f (0) = 0. Entonces
1. |f (z)| ≤ |z| para todo z.
2. |f 0 (0)| ≤ 1.
Si además tenemos que |f (z0 )| = |z0 | para algún z0 ∈ D \ {0} o bien |f 0 (0)| = 1,
entonces f (z) = cz para algún c ∈ C tal que |c| = 1.
Demostración. Sea g : D → C definida por

 f (z) , si z =

6 0,
g(z) = z
 0
f (0), si z = 0.
3.6. EL TEOREMA DE CAUCHY, DE NUEVO 73

Aplicamos el principio del módulo máximo a g, con U = D(0, r), el disco abierto
con centro en 0 y radio r < 1: Si |z| = r entonces |g(z)| = |f (z)|/|z| ≤ 1/r.
Por el principio del módulo máximo, |g(z)| ≤ 1/r para todo |z| ≤ r. Ahora, si
hacemos r → 1, entonces |g(z)| ≤ 1, lo que nos dice que |f (z)| ≤ |z| para todo
|z| ≤ 1 y |g(0)| = |f 0 (0)| ≤ 1.
Ahora, si |f (z0 )| = |z0 | para algún z0 ∈ D \ {0}, entonces |g(z0 )| = 1, es
decir, el máximo del módulo de g se alcanza en un punto interior de D, por lo
que g(z) = c para algún c ∈ C tal que |c| = 1. Análogamente, si |f 0 (0)| = 1,
entonces |g(0)| = 1 y el máximo del módulo de g se alcanza en z = 0, de donde
g nuevamente es constante.

3.6. El Teorema de Cauchy, de nuevo


Antes de continuar con nuestro estudio de las funciones analı́ticas, aprove-
charemos todo lo que hemos aprendido para extender el Teorema de Cauchy
3.16. En cierto sentido, podemos extenderlo en al menos dos direcciones: A re-
giones más generales o a cierto tipo de curvas que cumplan ciertas propiedades
respecto de la región en cuestión.
En realidad, vamos a considerar dos maneras de extender este teorema. A
una le llamaremos la versión homotópica y a la otra, la versión homológica.
Esperamos que al final, ambas versiones sean igual de intuitivas.
Comencemos con la versión homotópica. Para esto, daremos una definición
que tiene su importancia en muchas áreas de las matemáticas, aunque aquı́ nos
restringiremos a nuestro contexto de la variable compleja. La idea es dar una
especie de deformación entre dos curvas.

Definición 3.36. Sean γ0 , γ1 : [a, b] → U dos curvas (continuas) en una región


U de C. Una homotopı́a entre γ0 y γ1 en U es una transformación continua

H : [a, b] × [0, 1] → U

con las siguientes propiedades:

1. H(t, 0) = γ0 (t) para todo t ∈ [a, b];

2. H(t, 1) = γ1 (t) para todo t ∈ [a, b];

Cuando existe tal homotopı́a, decimos que las curvas γ0 , γ1 son homotópicas.

En este contexto, definimos γs (t) := H(t, s), con s ∈ [0, 1] fija. Podemos
pensar a la familia de curvas {γs } como una deformación continua de γ0 en γ1 .

Observación 3.37. En realidad, la definición anterior requiere de varios ajustes


para que nos sea realmente útil. Puesto que en nuestro contexto estamos inte-
grando usualmente funciones analı́ticas sobre curvas cerradas, C 1 por partes,
tendremos los siguientes requisitos adicionales:
74 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

Si las curvas γ0 y γ1 son cerradas, es decir,

γ0 (a) = γ0 (b) y γ1 (a) = γ1 (b),

pediremos que las curvas γs también lo sean.


Pediremos que cada γs sea C 1 por partes. Una manera de formalizar esto
es suponer que existe una partición a = t0 < t1 < · · · < tn−1 < tn = b
de [a, b], de modo que cada γs sea C 1 en el intervalo (ti−1 , ti ) para cada
i = 1, . . . , n. Observemos que cada γs es continua en [a, b], pues de inicio
pedimos que la homotopı́a H fuese continua.
Ejemplo 3.38. Consideremos la circunferencia unitaria γ0 (t) = eit y la curva
constante γ1 (t) = 0, t ∈ [0, 2π]. Afirmamos que ambas curvas son homotópicas
(como curvas cerradas) en U = C. En efecto, es fácil convencerse de que la
transformación H(t, s) = (1 − s)eit , (t, s) ∈ [0, 2π] × [0, 1] es una homotopı́a
entre ambas curvas, donde cada curva intermedia γs es cerrada.
En relación con el ejemplo anterior, en vez de decir γ0 es homotópica a una
curva constante en U , por lo general abreviaremos la expresión diciendo que la
curva es homotópica a un punto en U . Esta propiedad es tan importante que la
destacaremos en una definición.
Definición 3.39. Una región U de C es simplemente conexa si y sólo si toda
curva cerrada γ : [a, b] → U es homotópica a un punto en U .
Observación 3.40. En un contexto más general que el aquı́ considerado, un
conjunto simplemente conexo es aquel que es conexo y satisface la condición
sobre las curvas cerradas. Por simplicidad, aquı́ sólo consideraremos regiones de
C, que por definición ya son conexas.
Ejemplo 3.41. Inspirados por el ejemplo 3.38, podemos mostrar que cualquier
disco D = D(z0 , r) es una región simplmente conexa de C: Sea γ : [a, b] → D
una curva cerrada. Entonces la transformación H : [a, b] → [0, 1] → D dada por
H(t, s) = (1 − s)γ(t) + sz0 es una homotopı́a entre γ y z0 , el centro del disco D.
Ejemplo 3.42. Intuitivamente, la circunferencia unitaria no es homotópica a
un punto en U = C \ {0}: Cualquier homotopı́a entre esta circunferencia y una
curva constante deberá pasar en algún momento por el origen.
Ahora podemos enunciar el resultado anunciado al principio de esta sección.
Teorema 3.43 (de Cauchy, versión homotópica). Sean U una región de C,
f : U → C una función analı́tica en U y γ0 , γ1 : [a, b] → U dos curvas cerradas,
C 1 por partes. Si γ0 , γ1 son homotópicas en U , entonces
Z Z
f (z) dz = f (z) dz.
γ0 γ1

Antes de dar la prueba, enunciaremos dos consecuencias de este resultado.


3.6. EL TEOREMA DE CAUCHY, DE NUEVO 75

Corolario 3.44. Sean U una región de C, f : U → C una función analı́tica en


U y γ : [a, b] → U una curva cerrada, C 1 por partes. Si γ es homotópica a un
punto en U , entonces Z
f (z) dz = 0.
γ

El siguiente resultado generaliza al teorema de Cauchy para el disco.

Corolario 3.45. Sean U una región simplemente conexa de C y f : U → C una


función analı́tica en U . Entonces
Z
f (z) dz = 0
γ

para toda curva γ : [a, b] → U cerrada, C 1 por partes.

Como dicen los clásicos, una demostración completa del teorema 3.43 se
escapa al objetivo de estas notas, pero se puede consultar en [2]. Probaremos
un resultado con hipótesis adicionales.

Demostración del teorema 3.43. Sea H : [a, b] × [0, 1] una homotopı́a entre γ0 y
γ1 . Supondremos, para simplificar la demostración, que H es C 2 por partes, de
modo que las parciales cruzadas de orden 2 sean iguales. Definimos h : [0, 1] → C
como
Z Z b
∂H
h(s) = f (z) dz = f (H(t, s)) (t, s) dt.
γs a ∂t

Queremos probar que h es constante en [0, 1]. Para esto, mostraremos que
su derivada es idénticamente igual a cero:
Z b Z b  
dh d ∂H ∂ ∂H
= f (H(t, s)) dt = f (H(t, s)) dt
ds ds a ∂t a ∂s ∂t
Z b
∂2H
 
∂H ∂H
= f 0 (H(t, s)) + f (H(t, s)) dt
a ∂s ∂t ∂s ∂t
Z b
∂2H

∂H ∂H
= f 0 (H(t, s)) + f (H(t, s)) dt
a ∂t ∂s ∂t ∂s
Z b     b
∂ ∂H ∂H
= f (H(t, s)) dt = f (H(t, s)) = 0,
a ∂t ∂s ∂s a

donde la conclusión se sigue del hecho de que todas las curvas γs (t) = H(t, s)
son cerradas. Por tanto, h es constante y se sigue la afirmación del teorema.

Ahora pasaremos a la que llamamos la versión homológica del teorema de


Cauchy. Nuestra exposición se basa en el artı́culo [4]. Para motivar un poco
esta versión, supongamos por el momento que nuestra región de interés U es
76 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

simplemente conexa, consideremos una curva γ cerrada C 1 por partes contenida


en U y un punto z ∈
/ U . Entonces es fácil convencerse de que el número de vueltas
Z
1 dw
n(γ, z) =
2πi γ w − z

que le da γ a z es igual a cero. De hecho, si nos fijamos en el conjunto

E = Eγ = {z ∈ C | n(γ, z) = 0},

este conjunto es abierto (¿por qué?) y contiene una vecindad de ∞; es decir,


n(γ, z) = 0 para todo z con |z| suficientemente grande (para esto, el lector puede
estimar la integral anterior).
Ası́, en esta versión del teorema de Cauchy, el número de vueltas será central.

Definición 3.46. Sea U una región de C y γ : [a, b] → U una curva cerrada, C 1


por partes. Decimos que γ es homóloga a 0 con respecto de U si el complemento
de U está contenido en el conjunto E arriba definido; es decir, si para todo
z∈/ U , n(γ, z) = 0.

En general, abreviaremos la frase “homóloga a 0 con respecto de U ” diciendo


simplemente “homóloga a 0”.
Antes de enunciar esta versión del teorema de Cauchy, conviene analizar este
concepto. ¿Cuál es su relación con el concepto de homotopı́a? Más en especı́fico,
¿hay alguna relación entre ser una “curva homotópica a una constante” y una
“curva homóloga a 0”? Una primera relación es la siguiente.

Proposición 3.47. Sean U una región de C y γ : [a, b] → U una curva cerrada,


C 1 por partes. Si γ es homotópica a una constante en U , entonces γ es homóloga
a 0.

Demostración. La prueba es sencilla. Como γ es homotópica a una curva cons-


tante γ̃ en U ,
Z Z
1 dw 1 dw
n(γ, z) = = =0
2πi γ w − z 2πi γ̃ w − z

para todo z ∈
/ U.

Ejemplo 3.48. Para ver que ser homóloga a 0 no implica que la curva sea
homotópica a una constante, consideremos la curva que aparece en la figura 3.1,
llamada curva de Pochhammer. El lector deberá convencerse de que la curva
no es homotópica a una constante en U = C \ {z1 , z2 }, pero que n(γ, z1 ) =
n(γ, z2 ) = 0, de modo que γ es homóloga a 0.

Este ejemplo muestra que la clase de curvas homólogas a 0 es más grande que
la clase de curvas homotópicas a una constante. Tiene sentido entonces extender
el teorema de Cauchy a esta nueva clase.
3.6. EL TEOREMA DE CAUCHY, DE NUEVO 77

Figura 3.1: Curva de Pochhammer.

Teorema 3.49 (de Cauchy, versión homológica). Sean U una región de C,


f : U → C una función analı́tica en U y γ : [a, b] → U una curva cerrada, C 1
por partes. Si γ es homóloga a cero, entonces
Z
f (z) dz = 0.
γ

Además, se cumple la fórmula integral de Cauchy:


Z
1 f (w)
n(γ, z)f (z) = dw
2πi γ w − z

para todo z ∈ U que no esté en la imagen de γ.

Demostración. Sea g : U × U → C dada por



 f (w) − f (z)
, w=6 z,
g(z, w) = w−z
f 0 (z), w = z.

Es claro que g es continua; además, la transformación z 7→ g(z, w) es analı́ti-


ca, pues tiene una singularidad removible cuando z = w. Ahora, definimos
h : C → C por Z
 g(z, w) dw, z ∈ U,


 γ
h(z) = Z
 f (w)

 dw, z ∈ E.
w −z

γ

Por hipótesis, C = U ∪E, y además ambas expresiones coinciden en U ∩E. Ya


sabemos que las dos expresiones que definen a h nos dan funciones analı́ticas,
de modo que h es una función entera. Cuando |z| es suficientemente grande,
78 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

tenemos que z ∈ E, de modo que para tales z, h(z) está dada por la segunda
expresión en su definición y
Z
f (w)
|h(z)| =
dw ;
γ w−z

como f es continua en γ, existe M tal que |f (w)| ≤ M . Además, si z → ∞,


|w−z| → ∞, y por tanto 1/|w−z| <  para z suficientemente grande. Reuniendo
esta información tenemos
Z
f (w)
|h(z)| =
dw < M · long(γ) · ,
γ w−z

lo que demuestra que h(z) → 0 cuando |z| → ∞. Esto nos dice que h está
acotada en una vecindad de ∞ y por tanto está acotada en C.
El teorema de Liouville nos garantiza entonces que h es constante y, de
hecho, h = 0. Por tanto, si z ∈ U , usamos la primera expresión en la definición
de h y obtenemos la fórmula integral de Cauchy.
Para la demostración de que la integral de f se anula, fijamos un punto
u ∈ U que no esté en la imagen de γ y usamos la fórmula integral de Cauchy
para la función (analı́tica) z 7→ f (z)(z − u), de modo que

f (w)(w − u)
Z
1
n(γ, z)f (z)(z − u) = dw;
2πi γ w−z

evaluando esta expresión en z = u obtenemos el resultado.

En consecuencia, obtenemos

Corolario 3.50. Sean U una región simplemente conexa de C y f : U → C una


función analı́tica. Entonces existe F : U → C analı́tica tal que F 0 = f .

Demostración. Sea γ : [a, b] → U una curva cerrada, C 1 por partes. Como U es


simplemente conexa, γ es homotópica a una constante
R en U . Por la Proposición
3.47, γ es homóloga a 0. Por el Teorema 3.49, γ f = 0. Como esto ocurre para
toda γ, la Proposición 3.10 garantiza la existencia de la función F : U → C
analı́tica tal que F 0 = f .

3.7. Funciones armónicas, de nuevo


Dada la estrecha relación entre las funciones analı́ticas de variable compleja
y las funciones armónicas, no debe sorprender que podamos traducir algún com-
portamiento de unas en un comportamiento de las otras. En particular, veremos
que se satisface un principio del máximo para funciones armónicas. Antes de
dar el resultado preciso, demos una discusión intuitiva.
Sean U una región de C y u : U → R una función armónica en U que alcanza
un máximo en un punto z0 ∈ U . Queremos ver que u debe ser constante. Ya
3.7. FUNCIONES ARMÓNICAS, DE NUEVO 79

sabemos que la parte real de una función analı́tica es armónica, ası́ que supon-
gamos por un momento que vale la afirmación recı́proca, es decir, que para u
existe una función v : U → R tal que f = u + iv es analı́tica. Observemos que

ef (z) = eu(z) (cos v(z) + i sen v(z)),

lo que implica que


f (z)
e = eu(z) .
Como u alcanza un máximo en un punto z0 ∈ U y la función ex es creciente,
u(z)
e alcanza su máximo en z0 ∈ U . Por el principio del módulo máximo, ef (z)
es constante; de aquı́ es fácil concluir que u también resulta ser constante.
Debemos entonces responder la pregunta: ¿Cuándo ocurre que una función
armónica u es la parte real de una función analı́tica? Para ver que esto no
siempre ocurre, veamos el siguiente ejemplo.
Sea u : C \ {0} → R dada por
p
u(z) = u(x, y) = ln x2 + y 2 = ln |z|.

Veamos que u es armónica. Calculemos sus primeras derivadas parciales:


∂u x ∂u y
= 2 , = 2 ,
∂x x + y2 ∂y x + y2
y las segundas derivadas parciales

∂2u y 2 − x2 ∂2u x2 − y 2
= , = .
∂x2 (x2 + y 2 )2 ∂y 2 (x2 + y 2 )2

(El lector puede calcular también la derivada ∂ 2 u/∂x∂y.) De aquı́ tenemos que
u es de clase C 2 (al menos) y que ∆u = 0, es decir, u es armónica.
¿Existe f analı́tica tal que u = Re f en C\{0}? La idea detrás de este ejemplo
es que u deberı́a ser la parte real de log z, pero esta función no está definida en
todo el dominio de u. En general, supongamos que existe una función v tal que
f = u + iv sea analı́tica; por las condiciones de Cauchy-Riemann tendrı́amos
que
∂u ∂v x ∂v ∂u y
= = 2 y =− =− 2 ,
∂x ∂y x + y2 ∂x ∂y x + y2
de modo que v = arctan(y/x) + c con c constante, pero esta función no es
continua en C \ {0}. En resumen, u es armónica en C \ {0} pero no puede ser la
parte real de una función analı́tica en este conjunto.
Ahora daremos una respuesta a la pregunta planteada.
Proposición 3.51. Sean U una región simplemente conexa de C y u : U → R
una función armónica en U . Entonces u es de clase C ∞ y existe una función
analı́tica f : U → C tal que u = Re f .
80 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

Demostración. Primero probemos la segunda parte de la proposición. Sea


∂u ∂u
g= −i = U + iV ;
∂x ∂y

como u es armónica, en particular es de clase C 2 , lo que implica que g es de


clase C 1 . Además, g cumple con las ecuaciones de Cauchy-Riemann:

∂2u ∂2u
 
∂U ∂ ∂u ∂V
= = − = − = ;
∂x ∂x2 ∂y 2 ∂y ∂y ∂y
∂2u ∂2u
 
∂U ∂ ∂u ∂V
= = =− − =− .
∂y ∂y∂x ∂x∂y ∂x ∂y ∂x

Esto implica que g es analı́tica en U ; como U es simplemente conexa, por el


Corolario 3.50 existe F analı́tica tal que F 0 = g en U . Si F = ũ + iṽ, entonces
∂ ũ ∂ ũ ∂u ∂u
F0 = −i = −i
∂x ∂y ∂x ∂y
es decir, ũ − u = c para alguna c ∈ R. Si f = F − c, tenemos que f es analı́tica
y u = Re f .
Probemos ahora la primera parte de la proposición. Por lo que acabamos de
demostrar, u = Re f para alguna f analı́tica en U . Como f es C ∞ , entonces u
también lo es.

Teorema 3.52 (Principio del máximo para funciones armónicas). Sea u una
función armónica en una región U de C. Si u tiene un máximo local en z0 ∈ U ,
entonces u es constante.

Completaremos el argumento que bosquejamos al principio de esta sección.

Demostración. Consideremos un disco abierto D alrededor del punto z0 . Como


D es simplemente conexo, por la Proposición 3.51, existe f analı́tica en D tal que
u = Re f . Entonces la función ef (z) también es analı́tica y |ef (z) | = eu(z) . Como
u alcanza un máximo en z0 y la función exponencial real es creciente, |ef (z) |
también alcanza un máximo en z0 . Por el Teorema 3.33, |ef (z) | es constante en
D y por lo tanto eu(z) también lo es, por lo que u es constante en D. Podemos
aplicar este argumento a cualquier punto del conjunto

A = { z ∈ U | u(z) = u(z0 ) }

lo que implica que A es abierto en U . Pero claramente A también es cerrado y


no vacı́o. Como U es conexo, A = U y u es constante.

Teorema 3.53 (Principio del máximo/mı́nimo para funciones armónicas). Sean


U una región acotada de C y u : U → R una función, continua en U y armónica
en U . Sean m, M el mı́nimo y el máximo de u en ∂U , respectivamente. Entonces

1. m ≤ u(z) ≤ M para todo z ∈ U .


3.7. FUNCIONES ARMÓNICAS, DE NUEVO 81

2. Si u(z0 ) = m o u(z0 ) = M en algún z0 ∈ U , entonces u es constante.


Demostración. Sea M el máximo de u en U y supongamos que M > M . Esto
dice que u alcanza su máximo global en un punto interior z0 ∈ U . Por el resul-
tado anterior, u ≡ M en U , lo que es una contradicción. Por tanto, M = M . Si
u(z0 ) = M en algún z0 ∈ U , nuevamente aplicamos el resultado anterior para
concluir que u es constante.
Al considerar la función −u obtenemos las conclusiones para m.
Ahora tenemos el principio del módulo máximo para funciones analı́ticas,
mientras que tenemos dos principios (del máximo y el mı́nimo) para funciones
armónicas. Uno podrı́a preguntarse si existe un principio del módulo mı́nimo
para funciones analı́ticas; es decir, si el módulo de una función analı́tica debe
alcanzar su mı́nimo en la frontera del dominio de definición. Sin embargo, es
muy fácil convencerse de que esto es falso: Por ejemplo, sea f : D(0, 1) → C
dada por f (z) = z. Entonces f (0) = 0, de modo que el módulo de f alcanza
su mı́nimo en un punto interior del dominio y f no es constante. Sin embargo,
eliminando la posibilidad de que f (z) = 0 obtenemos el anhelado principio:
Teorema 3.54 (Principio del módulo mı́nimo para funciones analı́ticas). Sea
U una región acotada de C, f : U → C una función, continua en U , analı́tica en
U y f (z) 6= 0 para todo z ∈ U . Entonces |f (z)| alcanza su mı́nimo en la frontera
de U .
Demostración. Sea g(z) = 1/f (z). Es claro que g está bien definida y es analı́ti-
ca, de modo que por el principio del módulo máximo, |g(z)| alcanza su máximo
en ∂U . Pero entonces tenemos que |f (z)| = 1/|g(z)| alcanza su mı́nimo en
∂U .
Regresemos a las funciones armónicas. Si f es analı́tica en un abierto U ,
z0 ∈ U y γ es una circunferencia de radio r con centro en z0 , de modo que
D(z0 , r) ⊂ U , aplicando la fórmula integral de Cauchy tenemos
Z 2π
1
f (z0 ) = f (z0 + reit )dt.
2π 0
Podemos obtener una fórmula análoga para funciones armónicas, como sigue.
Como arriba, sea u : U → R armónica en U , z0 ∈ U y D(z0 , r) ⊂ U . Como D
es simplemente conexo, u = Re f para una función f : D → C analı́tica y
Z 2π
1
u(z0 ) = u(z0 + reit )dt.
2π 0
En otras palabras, el valor de u en un punto z0 es el promedio de los valores de
la función a lo largo de una circunferencia con centro en z0 .
Podemos utilizar los principios del máximo y mı́nimo para funciones armóni-
cas para obtener resultados acerca de soluciones de ecuaciones diferenciales par-
ciales. Supongamos que u : U → R es continua en U y armónica en U , donde U
es una región acotada de C. Supongamos además que u = 0 en la frontera de
U ; entonces
82 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

Por el principio del máximo, u ≤ 0 en U .

Por el principio del mı́nimo, u ≥ 0 en U .

Por lo tanto, u = 0 en U . De aquı́ se desprende el siguiente

Corolario 3.55. Sean U ⊂ C abierto y acotado, u1 , u2 : U → R continuas en U


y armónicas en U . Si u1 (z) = u2 (z) para todo z ∈ ∂U , entonces u1 (z) = u2 (z)
para todo z ∈ U .

Parafraseando este resultado, vemos que si existe una solución u : U → R al


problema con condiciones iniciales
(
∆u = 0,
u(z) = u0 (z), para todo z ∈ ∂U,

donde u0 : ∂U → R es una función dada, entonces dicha solución es única.

3.8. Ejercicios
En lo sucesivo, U denota una región de C, mientras que las curvas conside-
radas se recorren una sola vez, en el sentido positivo; es decir, contrario al de
las manecillas del reloj.

1. Evalúa las integrales


Z Z Z
x dz, y dz, z dz,

a lo largo de las siguientes curvas:

a) El segmento de recta de 0 a 1 − i.
b) La circunferencia |z| = 1.
c) La circunferencia |z − a| = 1, a ∈ C

2. Sea γ una curva simple cerrada, C 1 por partes que acota un conjunto con
área A. Demuestra que
Z Z Z
x dz = iA, y dz = −A, z̄ dz = 2iA.
γ γ γ

Sugerencia: Teorema de Green.

3. Calcula la integral γ z̄ 2 dz usando:


R

a) el segmento de recta que une 0 con 1 + i.


b) la unión del segmento de recta que une 0 con 1 y el segmento de recta
que une 1 con 1 + i.
3.8. EJERCICIOS 83

¿Existe F analı́tica tal que F 0 (z) = z̄ 2 ?


4. Si γ es la circunferencia unitaria, prueba que
Z
sen z

2
dz ≤ 2πe.
γ z

5. En los siguientes ejercicios, γ denota la circunferencia unitaria. Evalúa las


integrales:
R 1

R 1
a) γ dz. d ) γ dz .

z z
R 1 2
b) γ dz. e) γ zez dz.
R
|z|
R 1
c) γ |dz|.
z
R z
6. Calcula la integral γ dz, donde γ es la curva representada en la figura.

(z − z0 )n dz, donde n ∈ Z y γ es la circunferencia


R
7. Evalúa la integral γ
|z − z0 | = R.
8. Sean f : U → C analı́tica en U y γ una curva cerrada C 1 por partes
contenida en U . Muestra que
Z
f (z) f 0 (z) dz
γ

es un número imaginario puro.


9. Si γ es la elipse γ(t) = a cos t + ib sen t, 0 ≤ t ≤ 2π, a2 − b2 = 1, muestra
que Z
dz
√ = ±2π.
γ 1 − z2
10. Muestra que Z
log z
dz = 0
z
|z|=1

aunque (log z)/z no sea analı́tica en |z| ≤ 1.


84 CAPÍTULO 3. CÁLCULO INTEGRAL

11. Calcula las siguientes integrales:


R ez
a) dz.
|z|=1 zn
R dz
b) 2+1
. Sugerencia: Fracciones parciales.
|z|=2 z
R z
c) 4−1
dz, r > 1.
|z−r|=r z

12. Calcula la integral Z


dz
γ (z − a)(z − b)
donde γ es cualquier curva cerrada en C. La respuesta depende de la
posición relativa de a, b con respecto de γ.
13. Sea f : D → C analı́tica en un disco D, tal que f = 0 a lo largo de una
curva γ simple cerrada. Muestra que f = 0 en el interior de γ.
14. Sea f analı́tica en U , γ una curva cerrada en U y z0 ∈ / γ. Muestra que
f 0 (z)
Z Z
f (z)
dz = 2
dz.
γ z − z0 γ (z − z0 )

15. Sea f entera y |f (z)| < M para z en la circunferencia |z| = R con R fijo.
Prueba que

(k) iθ
k!M
f (re ) ≤ k = 0, 1, 2, . . .
(R − r)k
para toda 0 ≤ r < R.
16. Demuestra que
R 2π
a) 0 ek cos nθ sen(k sen nθ)dθ = 0,
R 2π
b) 0 ek cos nθ cos(k sen nθ)dθ = 2π.
17. Sea f analı́tica en U y f 0 (z0 ) 6= 0. Prueba que si γ es una circunferencia
suficientemente pequeña con centro en z0 , entonces
Z
2πi dz
0
= .
f (z0 ) γ f (z) − f (z0 )

Sugerencia: Usa el teorema de la función inversa.


1
18. Considera la función f (z) = .
z2
R
a) Observa que γ f (z) dz = 0 para cualquier curva cerrada que no pasa
por 0 y f no es analı́tica en 0. ¿Contradice esto el teorema de Morera?
3.8. EJERCICIOS 85

b) f (z) es acotada cuando |z| → ∞ pero no es constante. ¿Contradice


esto el teorema de Liouville?
19. Sea f una función entera tal que |f (z)| < |z|n para cierta n ∈ N y todo
|z| suficientemente grande. Demuestra que f es un polinomio.

20. Encuentra el máximo de cos z en [0, 2π] × [0, 2π].


21. Usa el teorema del módulo máximo para mostrar que si |z0 | < R, la
transformación
R(z − z0 )
T (z) = 2
R − z̄0 z
manda el disco abierto D = D(0, R) de manera biyectiva en D(0, 1), con
T (z0 ) = 0.

22. Sean f, g analı́ticas en U y A un abierto acotado contenido en U . Si f = g


en ∂A, muestra que f = g en A.
23. Sea f analı́tica en el disco unitario, de modo que |f (z)| = |z| para todo
|z| < 1. Prueba que f (z) es de la forma eiθ z para algún θ ∈ [0, 2π].
24. Sea u : C → R una función armónica acotada en C. Demuestra que u es
constante.
25. Sean U una región acotada de C y f : U → C una función analı́tica, no
constante, con f (z) 6= 0 para todo z ∈ U . Muestra que el mı́nimo de |f (z)|
no se puede alcanzar en un punto interior de U .

26. Sean U una región acotada de C y f : U → C una función analı́tica, no


constante en U . Supongamos que para algún c ∈ R la curva de nivel
{z : |f (z)| = c} está contenida en U . Demuestra que existe al menos un
cero de f en el interior de la región determinada por dicha curva de nivel.
Capı́tulo 4

Series

Ahora estudiaremos a las funciones analı́ticas desde el punto de vista de


las series. Primero daremos un panorama de la teorı́a general y posteriormente
nos enfocaremos en el caso particular de las series de potencias (tanto positivas
como negativas).

4.1. Sucesiones de funciones


Aunque ya mencionamos algunas propiedades de las sucesiones de funcio-
nes, aquı́ profundizaremos un poco más sobre el tema y en la siguiente sección
nos fijaremos en las series de funciones. Recordemos primero la definición de
convergencia uniforme:

Definición 4.1. Sea {fn : A → C} una sucesión de funciones definidas en un


conjunto A. Decimos que la sucesión converge uniformemente a una función
f : A → C si y sólo si para todo  > 0 existe N ∈ R tal que si n ≥ N , n ∈ N,
entonces
|fn (z) − f (z)| <  (4.1)
para todo z ∈ A.

Ya mencionamos antes una primera consecuencia de la convergencia uni-


forme: Si una sucesión de funciones continuas converge uniformemente a una
función f , entonces f es continua. La convergencia uniforme también se com-
porta bien con las operaciones de integración y derivación. Veamos primero el
caso de la integración.

Proposición 4.2. Sean U una región de C, γ : [a, b] → U una curva C 1 por


partes y {fn : U → C} una sucesión de funciones continuas que converge uni-
formemente a f : U → C en U . Entonces
Z Z
lı́m fn (z) dz = f (z) dz.
n→∞ γ γ

87
88 CAPÍTULO 4. SERIES

Lo anterior también se puede escribir como


Z Z
lı́m fn (z) dz = lı́m fn (z) dz;
n→∞ γ γ n→∞

de manera informal, podemos decir que bajo la convergencia uniforme podemos


intercambiar el lı́mite con la integral.
Demostración. Como cada fn es continua y la convergencia es uniforme, f tam-
bién es continua y tiene sentido integrarla a lo largo de γ. Dada  > 0, sabemos
que existe N tal que si n ≥ N se cumple la condición (4.1) para todo z ∈ U .
Entonces, para n ≥ N ,
Z Z Z

fn (z) dz − f (z) dz ≤ |fn (z) − f (z)| |dz| <  · long(γ),

γ γ γ

lo que demuestra la afirmación.


Un segundo vistazo a la demostración de la proposición anterior muestra que
en realidad no es necesario pedir que la sucesión converja uniformemente en U ,
sino sólo en subconjuntos compactos de U , pues en este caso sólo necesitamos la
convergencia uniforme en los puntos de γ.
Ejemplo 4.3. Hemos visto que la sucesión fn (z) = z n , z ∈ D(0, 1) no converge
uniformemente en D(0, 1). Veamos que esta sucesión converge uniformemente
en subconjuntos compactos: Puesto que cualquier conjunto compacto contenido
en D(0, 1) está contenido en un disco cerrado D(0, r) con r < 1, basta demostrar
que fn (z) converge uniformemente (a la función 0) en cualquier disco cerrado
de este tipo. Pero
|fn (z) − 0| = |z n | ≤ rn ,
para todo z ∈ D(0, r). Como r < 1, lı́m rn = 0, de modo que obtenemos la
n→∞
convergencia uniforme en D(0, r).
Haremos una pequeña modificación: Aunque en el fondo estamos usando el
concepto de convergencia uniforme en compactos, para simplificar la exposición
usaremos un concepto más manejable, el de convergencia uniforme en discos
cerrados:
Definición 4.4. Sea {fn : U → C} una sucesión de funciones definidas en
un conjunto abierto U . Decimos que la sucesión converge uniformemente en
discos cerrados a una función f : U → C si y sólo si para cada disco cerrado
D(z0 , r) ⊂ U y para todo  > 0 existe N ∈ R tal que si n ≥ N , n ∈ N, entonces

|fn (z) − f (z)| < 

para todo z ∈ D(z0 , r).


Usamos este concepto en el teorema que relaciona la analiticidad de cada fn
con la analiticidad de la función lı́mite f .
4.1. SUCESIONES DE FUNCIONES 89

Teorema 4.5 (Weierstrass). Sea fn : U → C una sucesión de funciones analı́ti-


cas en un conjunto abierto U que converge uniformemente en discos cerrados a
una función f : U → C. Entonces f es analı́tica en U y para cada k ∈ N ∪ {0}
(k)
se tiene que fn (z) converge uniformemente a f (k) (z) en discos cerrados.

Demostración. Para demostrar que f es analı́tica, usaremos el teorema de Mo-


rera; es decir, mostraremos que f es continua y que para cada disco D⊂U y
cada curva γ cerrada C 1 por partes contenida en D se tiene que γ f (z) dz = 0.
R

Que f es continua es consecuencia de la convergencia


R uniforme de las funcio-
nes fn (analı́ticas). Por el teorema de Cauchy, γ fn (z) dz = 0 para cada curva
R R
γ de este tipo. Pero por la proposición 4.2, lı́m γ fn (z) dz = γ f (z) dz. Como
ya dijimos, por el teorema de Morera, f es analı́tica en U .
Para demostrar que las derivadas de las fn convergen uniformemente a las
derivadas correspondientes de f en discos cerrados, consideremos un disco ce-
rrado D(z0 , r) totalmente contenido en U . Por la convergencia uniforme en este
disco, dada  > 0 existe N tal que si n ≥ N entonces |fn (z) − f (z)| <  para
todo z ∈ D(z0 , r). En adelante, sea n ≥ N .
Aplicamos la fórmula integral de Cauchy a las funciones en cuestión:
Z Z
k! fn (w) k! f (w)
fn(k) (z) = k+1
dw y f (k)
(z) = dw,
2πi γ (w − z) 2πi γ (w − z)k+1

donde γ es una circunferencia de radio ρ > r que también está contenida en U .


Entonces
|fn (w) − f (w)|
Z
k!
|fn(k) (z) − f (k) (z)| ≤ |dw|;
2π γ |w − z|k+1
por la convergencia uniforme, el numerador de la fracción que está dentro de
la integral queda acotado por . En cuanto al denominador, observemos que
w pertenece a la circunferencia de radio ρ con centro en z0 , mientras que z
pertenece al disco cerrado de radio r con centro en z0 . Ası́, la menor distancia
entre cualesquiera de estos w, z resulta ser ρ − r y obtenemos la cota
Z
(k) (k) k!  k!ρ
|fn (z) − f (z)| ≤ |dw| = ,
2π (ρ − r)k+1 γ (ρ − r)k+1

(k)
para todo z ∈ D(z0 , r); es decir, fn converge uniformemente a f (k) en cualquier
disco cerrado contenido en U .

Para finalizar esta sección sólo mencionaremos que las propiedades corres-
pondientes (convergencia de integrales y derivadas) se extienden de manera
natural al caso de las series de funciones. El lector puede dar la demostración
del siguiente resultado sin mayor problema.

Teorema 4.6 (Weierstrass). La suma de una serie uniformemente convergente


de funciones analı́ticas es analı́tica y puede derivarse o integrarse término por
término.
90 CAPÍTULO 4. SERIES

4.2. Series de potencias


Una serie de potencias tiene la forma

X
an (z − z0 )n . (4.2)
n=0

Lema 4.7 (Abel). Sean {an } una sucesión de números complejos y r0 , M reales
positivos tales que |an |r0n ≤ M para todo n ∈ N. Si r < r0 , la serie (4.2) converge
en forma absoluta y uniforme en D(z0 , r).
Demostración. Sean  n
r
Mn = M ;
r0

X
como r < r0 , tenemos que r/r0 < 1 y por tanto la serie geométrica Mn
n=0
converge. Notemos que con esto tenemos la segunda hipótesis de la prueba M
de Weierstrass (Teorema 2.8). Por otro lado,
 n
n n n r
|an (z − z0 ) | ≤ |an |r = (|an |r0 ) ≤ Mn ;
r0

es decir |an (z − z0 )n | ≤ Mn , de modo que por la prueba M de Weierstrass


tenemos que la serie converge uniforme y absolutamente.
Teorema 4.8. Para cada serie de potencias (4.2) existe 0 ≤ R ≤ ∞, llamado
radio de convergencia, tal que si:
1. |z − z0 | < R, la serie converge.
2. |z − z0 | > R, la serie diverge.
3. Además, la convergencia de la serie es uniforme y absoluta en discos ce-
rrados contenidos en D(z0 , r).
Demostración. Sea

( )
X
n
R = sup z ∈ C : |an |r converge .
n=0

Afirmamos que R es el radio de convergencia.



X
1. Dado r0 < R, existe r1 tal que r0 < r1 < R y tal que |an |r1n converge.
n=0
Esto implica que la sucesión {|an |r1n } es acotada, es decir, existe M > 0
X∞
tal que |an |r1n < M para todo n ∈ N. Por el lema de Abel, an (z − z0 )n
n=0
converge absoluta y uniformemente en D(z0 , r0 ).
4.3. FUNCIONES ANALÍTICAS Y SERIES DE TAYLOR 91


X
2. Si |z1 −z0 | > R, supongamos que la serie an (z1 −z0 )n converge. Enton-
n=0
ces el conjunto {|an |r1n | n ∈ N} estarı́a acotado, con r1 = |z1 − z0 | > R.
X∞
Tomando R < r < r1 , por el lema de Abel la serie an (z − z0 ) con-
n=1
vergerı́a absoluta y uniformemente en D(z0 , r). En particular si tomamos
X∞
z = z0 + r, la serie an rn serı́a convergente, pero esto contradice la
n=0
definición de radio de convergencia, pues r > R.

3. Como la convergencia es absoluta y uniforme en cualquier disco cerrado


de la forma D(z0 , r) para todo r < R, también lo es en cualquier otro
disco cerrado contenido en D(z0 , R).

Al circulo |z − z0 | = R se le llama cı́irculo de convergencia.

Corolario 4.9. La serie de potencias (4.2) es analı́tica en el interior del circulo


de convergencia.

Demostración. Basta ver que las funciones an (z − z0 )n son enteras, por lo que el
resultado se tiene por el teorema de Weierstrass para series (Teorema 4.6).

4.3. Funciones analı́ticas y series de Taylor


Uno de los resultados importantes es que una función f es analı́tica si y sólo
si f es igual a su serie de Taylor. Más adelante precisaremos esta idea, pero
conviene recordar que esta propiedad no es válida para funciones reales: Sea
f : R → R definida por
( 2
e−1/x , si x > 0,
f (x) =
0, si x = 0;

Es bastante probable que en sus cursos de cálculo el lector haya demostrado que
f es de clase C ∞ , pero tanto f (0) como todas las derivadas de f en 0 se anulan,
de modo que f no es igual a su serie de Taylor en x = 0.

Para el caso complejo iremos trabajando poco a poco. Primero mostraremos


una versión particular del teorema de Taylor:

Teorema 4.10. Sean U una región de C y f : U → C analı́tica. Entonces para


z0 ∈ U ,

k−1
X f (n) (z0 ) f (k) (z0 )
f (z) = (z − z0 )n + fk (z)(z − z0 )k , donde fk (z0 ) = .
n=0
n! k!
92 CAPÍTULO 4. SERIES

Demostración. Haremos la demostración por inducción sobre k. Para k = 1,


queremos mostrar que
f (z) = f (z0 ) + f1 (z)(z − z0 ),
con f1 (z) analı́tica. La expresión anterior sugiere definir

 f (z) − f (z0 ) , si z 6= z ,

0
f1 (z) = z − z0
 0
f (z0 ), si z = z0 .
f1 tiene una singularidad removible en z0 , pues lı́m f1 (z)(z − z0 ) = 0, de
z→z0
modo que en realidad f1 es analı́tica. Esto muestra el caso k = 1.
Ahora supongamos que
f (k−2) (z0 )
f (z) = f (z0 ) + f 0 (z0 )(z − z0 ) + · · · + (z − z0 )k−2 + fk−1 (z)(z − z0 )k−1 ,
(k − 2)!
donde fk−1 (z) es analı́tica y
f (k−1) (z0 )
fk−1 (z0 ) = .
(k − 1)!
Aplicando el caso k = 1 a la función fk−1 , tenemos que
fk−1 (z) = fk−1 (z0 ) + fk (z)(z − z0 ),
con fk analı́tica. Sustituyendo en la expresión de arriba, tomando en cuenta el
valor de fk−1 (z0 ), tenemos
f (k−1) (z0 )
f (z) = f (z0 ) + f 0 (z0 )(z − z0 ) + · · · + (z − z0 )k−1 + fk (z)(z − z0 )k ;
(k − 1)!
derivando k veces y evaluando en z0 , tenemos que f (k) (z0 ) = k!fk (z0 ), de donde
f (k) (z0 )
fk (z0 ) = .
k!
Ahora mostraremos que una función analı́tica es igual a su serie de Taylor.
En realidad, esta afirmación no es cien por ciento cierta, pues por un lado
tenemos que una serie de potencias posee un radio de convergencia, mientras
que la función f podrı́a estar definida en un abierto más grande que el cı́rculo
de convergencia de la serie. El enunciado formal es como sigue.
Teorema 4.11 (Taylor). Sea U una región de C, f : U → C una función analı́ti-
ca en U y z0 ∈ U . Entonces se da la igualdad

X f (n) (z0 )
f (z) = (z − z0 )n
n=0
n!

en el máximo disco D(z0 , R) contenido en U . Además, la convergencia de la


serie es uniforme en cualquier disco cerrado D(z0 , r) ⊂ D(z0 , R).
4.3. FUNCIONES ANALÍTICAS Y SERIES DE TAYLOR 93

Demostración. Por el Teorema 4.10, f se puede escribir como


k−1
X f (n) (z0 )
f (z) = (z − z0 )n + fk (z)(z − z0 )k , (4.3)
n=0
n!

donde fk es una función analı́tica.


Consideremos un disco cerrado D(z0 , r) ⊂ D(z0 , R) y γ una circunferencia
con centro en z0 y radio ρ ∈ (r, R). Aplicando la fórmula integral de Cauchy a
fk , tenemos Z
1 fk (w)
fk (z) = dw, z ∈ D(z0 , r);
2πi γ w − z
usando la expresión (4.3) para fn (w) dentro del signo de la integral, tenemos

k−1
!
Z
1 X f (n) (z0 )
n
k
f (w) − (w − z0 ) dw
γ (w − z)(w − z0 ) n=0
n!
k−1
!
Z
f (w) X f (n) (z0 ) Z dw
= k
dw − k−n
dw
γ (w − z)(w − z0 ) n=0
n! γ (w − z)(w − z0 )

En el lema siguiente mostraremos que cada una de las integrales


Z
dw
k−n
, n = 1, . . . , k − 1,
γ (w − z)(w − z0 )

se anula; suponiendo que esto ocurre, tenemos la siguiente expresión para fk (z):
Z
1 f (w)
fk (z) = dw. (4.4)
2πi γ (w − z)(w − z0 )k

Sustituyendo esta expresión en (4.3), tenemos lo siguiente:



k−1
X f (n) (z0 )
f (z) − (z − z0 ) = |fk (z)(z − z0 )k |
n


n=0
n!
(z − z0 )k
Z
f (w)
=
k
dw .
2πi γ (w − z)(w − z0 )

Ahora haremos estimaciones de la última expresión. Como f es continua en γ,


existe M > 0 tal que |f (z)| ≤ M para todo z en γ. Recordando que z ∈ D(z0 , r)
y que w está en la circunferencia de radio ρ con centro en z0 , tenemos que
|z − z0 | ≤ r y |w − z0 | = ρ. Por último, tenemos que la mı́nima distancia entre
los puntos z ∈ D(z0 , r) y los puntos w de la curva γ es ρ − r. Reuniendo toda
esta información, tenemos que
 
k−1
X f (n) (z0 ) k
r Mρ
f (z) − (z − z0 )n ≤ ,


n=0
n! ρ ρ −r
94 CAPÍTULO 4. SERIES

para todo z ∈ D(z0 , r). Puesto que r < ρ, la expresión del lado derecho tiende a
cero cuando k → ∞. Esto nos dice que la sucesión de sumas parciales de la serie
de Taylor converge uniformemente a f (z) en cualquier disco cerrado D(z0 , r)
con r < R. Esto implica que la serie converge a f (z) en el disco D(z0 , R).
Para concluir la demostración necesitamos el siguiente lema, en el que usa-
remos una notación ligeramente diferente.
Lema 4.12. Para cada m ∈ N definamos
Z
dw
Fm (z0 ) = m
;
γ (w − z)(w − z0 )

entonces Fm (z0 ) = 0 para cualesquiera z, z0 en el interior de γ.


Demostración. Observemos que en el lema 3.25 estudiamos integrales de este
tipo. Habı́amos mostrado que si ϕ una función continua en los puntos de γ y
Z
ϕ(w)
Fm (z0 ) = m
dw,
γ (w − z0 )

0
entonces Fm es analı́tica y Fm (z0 ) = mFm+1 (z0 ). En nuestro caso, ϕ(w) =
1/(w − z), donde z se considera fijo. Usando inducción, basta verificar que
F1 (z0 ) = 0 para todo z0 :
Z Z Z 
dw 2πi dw dw
F1 (z0 ) = = −
γ (w − z)(w − z0 ) z − z0 γ w−z γ w − z0
2πi
= n(γ, z) = n(γ, z0 ) = 0;
z − z0
pues γ es una circunferencia que le da una vuelta a z y a z0 .
Como una rápida aplicación del teorema de Taylor, mostraremos un resul-
tado acerca de un cero de orden infinito.
Corolario 4.13 (del Teorema de Taylor). Sean U una región de C, f : U →
C una función analı́tica en U y z0 un cero de orden infinito de f ; es decir,
f (n) (z0 ) = 0 para todo n ∈ N ∪ {0}. Entonces f es idénticamente nula en U .
Demostración. Si z0 es un cero de orden infinito, por el Teorema 4.11 tenemos
que f ≡ 0 en el máximo disco D(z0 , R) contenido en U . Pero esto dice que el
conjunto de ceros de orden infinito de f es un conjunto abierto. Por otro lado,
su complemento es el conjunto de puntos z tales que alguna derivada f (n) (z) es
distinta de cero; por continuidad, este conjunto también es abierto. Como U es
conexo y el conjunto de ceros de orden infinito no es vacı́o (pues z0 existe por
hipótesis), tenemos que f es idénticamente cero en U .
Corolario 4.14. Sean U una región de C y f, g : U → C analı́ticas. Supongamos
que existe z0 ∈ U tal que f (n) (z0 ) = g (n) (z0 ) para todo n ∈ N ∪ {0}. Entonces
f ≡ g en U .
4.4. SERIES DE LAURENT 95

Definición 4.15. Sean U una región de C y f : U → C analı́tica. Un punto


z0 ∈ U es un cero de orden k de f si y sólo si f (z0 ) = · · · = f (k−1) (z0 ) = 0 y
f (k) (z0 ) 6= 0.
Proposición 4.16. Un cero de orden k de f es aislado; es decir, existe una
vecindad V de z0 tal que el único cero de f en V es precisamente z0 .
Demostración. Recordemos del teorema 4.10 que f se puede escribir como
k−1
X f (n) (z0 ) f (k) (z0 )
f (z) = (z − z0 )n + fk (z)(z − z0 )k , fk (z0 ) = .
n=0
n! k!

Como f (z0 ) = · · · = f (k−1) (z0 ) = 0 y f (k) (z0 ) 6= 0, entonces

f (z) = fk (z)(z − z0 )k (4.5)

con fk analı́tica y fk (z0 ) 6= 0. Por continuidad, existe una vecindad V de z0


donde fk (z) 6= 0 y por tanto f (z) 6= 0.
Ası́, sólo tenemos las siguientes alternativas para los ceros de una función
analı́tica f :
Si z0 es un cero de orden finito, entonces es un cero aislado.
Si z0 es un cero de orden infinito de f , entonces f ≡ 0, de modo que z0
está rodeado de ceros.

4.4. Series de Laurent


En esta sección estudiaremos una generalización de las series de Taylor.
Como sabemos, una serie de Taylor es una serie de potencias con potencias
positivas. En el caso de las series de Laurent, permitimos el uso de potencias
negativas. Podemos formalizar esto como sigue.
Definición 4.17. Una serie de Laurent con centro en z0 ∈ C es una expresión
de la forma
∞ ∞
X X bn
an (z − z0 )n + , (4.6)
n=0 n=1
(z − z0 )n
donde los coeficientes an , bn ∈ C. Decimos que la primera serie es la parte regular
de la serie de Laurent, mientras que la segunda serie es su parte singular. La
serie de Laurent converge si sus partes regular y singular convergen.
Es claro que la serie en (4.6) se puede escribir de manera más compacta
como
X∞
an (z − z0 )n ,
n=−∞

si definimos a−n = bn .
96 CAPÍTULO 4. SERIES

¿Cómo analizar la convergencia de una serie de Laurent? Sabemos que la


parte regular es una serie de potencias, por lo que existe su radio de convergencia
R y la serie converge para |z−z0 | < R. En cuanto a la parte singular, observemos
que también podemos escribirla como una serie de potencias:
∞ ∞
X bn X
n
= bn w n ,
n=1
(z − z0 ) n=1

donde w = 1/(z − z0 ). Esta serie de potencias también tiene su radio de con-


vergencia, que misteriosamente llamaremos 1/r, tal que si |w| < 1/r, la serie
converge. Esto nos dice que la parte singular converge si |z − z0 | > r. Entonces
la serie de Laurent convergerá para los z ∈ C que satisfagan a la vez |z − z0 | < R
y |z − z0 | > r. Por supuesto, si R ≤ r, el conjunto de z que satisfacen ambas
condiciones es vacı́o, de modo que a partir de ahora supondremos que r < R.
Debemos observar que permitimos que r = 0 o R = ∞.
Usaremos una notación1 para dicho conjunto.

Definición 4.18. Sean r, R ∈ R ∪ {0, ∞} tales que r < R. El anillo (abierto)


con centro en z0 y radios r, R es el conjunto

Ar,R (z0 ) = { z ∈ C : r < |z − z0 | < R }

ProposiciónP 4.19. Sean 1/r y R los radios de convergencia de las series


bn w n y an wn , respectivamente. Supongamos que r < R. Entonces la serie
P
de Laurent (4.6) converge en el anillo Ar,R (z0 ).
Además, la convergencia de la serie de Laurent es uniforme en cualquier
anillo cerrado contenido en el anillo Ar,R (z0 ); es decir, en

Aρ1 ,ρ2 (z0 ) = { z ∈ C : r < ρ1 ≤ |z − z0 | ≤ ρ2 < R }

Demostración. En realidad, sólo falta analizar qué ocurre con la convergencia


uniforme. Como R es el radio de convergencia de la parte regular de la serie,
sabemos que la convergencia de esta parte regular es uniforme en cualquier disco
cerrado D(z0 , ρ2 )P
contenido en D(z0 , R). Análogamente, como 1/r es el radio de
convergencia de bn wn , esta serie converge de manera uniforme en cualquier
disco cerrado |w| ≤ 1/ρ1 < 1/r, lo que implica que la parte singular de la serie de
Laurent converge de manera uniforme si |z − z0 | ≥ ρ1 . Al reunir la información
de ambas partes, obtenemos el resultado.

Corolario 4.20. Bajo las condiciones de la proposición anterior, la serie de


Laurent (4.6) define una función analı́tica en el anillo Ar,R (z0 ).

Nuestro objetivo ahora es demostrar una especie de recı́proco de este coro-


lario, a saber:
1 Cabe aclarar que la notación que usaremos no es estándar.
4.4. SERIES DE LAURENT 97

Teorema 4.21 (Laurent). Sea f una función analı́tica en el anillo Ar,R (z0 ).
Entonces f se escribe de manera única como una serie de Laurent (4.6), donde
los coeficientes están dados por
Z Z
1 f (w) 1
an = dw y bn = f (w)(w − z0 )n−1 dw,
2πi γ (w − z0 )n+1 2πi γ

aquı́, γ es una circunferencia con centro en z0 y radio arbitrario ρ ∈ (r, R).

Observemos que por el teorema de Cauchy, las integrales anteriores no de-


penden de la circunferencia elegida, siempre que esté contenida en el anillo.

Demostración. Es fácil mostrar la unicidad de la serie de Laurent. Supongamos


que
∞ ∞
X X bn
f (z) = an (z − z0 )n + ;
n=0 n=1
(z − z0 )n

sustituimos w por z y dividimos entre (w − z0 )k+1 para obtener


∞ ∞
f (w) X
n−k−1
X bn
= an (w − z0 ) + ;
(w − z0 )k+1 n=0 n=1
(w − z0)
n+k+1

gracias a la convergencia uniforme, podemos integrar término a término las dos


series; pero observemos que la única integral que no se anula es aquella con
potencia (w − z0 )−1 , que aparece en este caso en la parte regular de la serie,
cuando n = k:
Z Z
f (w)
k+1
dw = an (w − z0 )−1 dw = 2πian .
γ (w − z0 ) γ

Análogamente,
∞ ∞
X X bn
f (w)(w − z0 )k−1 = an (w − z0 )n+k−1 + n−k+1
;
n=0 n=1
(w − z0)

y al integrar obtenemos
Z Z
bk
f (w)(w − z0 )k−1 dw = dw = 2πibk ,
γ γ w − z0

como afirmábamos.
Para demostrar que f se puede escribir como una serie, consideramos una
curva cerrada contenida en el anillo Ar,R (z0 ). Sean

γj = z0 + rj eit , j = 1, 2, con r < r1 < r2 < R y t ∈ [0, 2π];

σ(t) = t, t ∈ [r1 , r2 ].
98 CAPÍTULO 4. SERIES

La curva γ = γ2 − σ − γ1 + σ es cerrada, C 1 por partes y está contenida en


el anillo. Entonces, aplicando la fórmula integral de Cauchy a los puntos en el
interior de γ, usando el hecho de que n(γ, z) = 1 para tales puntos,
Z Z Z
1 f (w) 1 f (w) 1 f (w)
f (z) = dw = dw − dw.
2πi γ w − z 2πi γ2 w − z 2πi γ1 w − z

Analizaremos cada una de las dos últimas integrales por separado; la primera
dará lugar a la parte regular de la serie de Laurent y la segunda a la parte
singular. La idea es tratar de escribir
Z
1 f (w)
dw
2πi γ2 w − z

como una serie de potencias alrededor de z0 . Si desarrollamos 1/(w − z) en serie


de Taylor alrededor de z0 , tenemos
1 1 z − z0 (z − z0 )n
= + + · · · + + ··· ;
w−z w − z0 (w − z0 )2 (w − z0 )n+1
también podrı́amosP haber procedido directamente, recordando que para una
serie geométrica, an = 1/(1 − a),
∞  n
X z − z0 1 w − z0
= z − z0 = w − z ,
n=0
w − z0 1−
w − z0
y la convergencia es uniforme (en w) para los puntos z en el interior de γ2 , pues
en tal caso |(z − z0 )/(w − z0 )| < 1. En resumen, tenemos

1 X (z − z0 )n
= dw.
w − z n=0 (w − z0 )n+1

Usamos esto y las propiedades de la convergencia uniforme para re-escribir



(z − z0 )n
Z Z
1 f (w) 1 X
dw = f (w) dw
2πi γ2 w−z 2πi γ2 n=0
(w − z0 )n+1
∞  Z 
X 1 f (w)
= n+1
dw (z − z0 )n
n=0
2πi γ 2
(w − z 0 )

X
= an (z − z0 )n .
n=0

Procedemos de manera análoga con la parte singular, observando que


∞  n
X w − z0 1 z − z0
= w − z =− ,
n=0
z − z0 1−
0 w−z
z − z0
4.5. CLASIFICACIÓN DE SINGULARIDADES 99

donde ahora la convergencia es uniforme en w para z en el exterior de γ1 . Ası́,



(w − z0 )n
Z Z
1 f (w) 1 X
− dw = f (w) dw
2πi γ1 w−z 2πi γ2 n=0
(z − z0 )n+1
∞  Z 
X 1 n−1 1
= f (w)(w − z0 ) dw
n=1
2πi γ2 (z − z0 )n

X bn
= ;
n=0
(z − z0 )n

reuniendo la información, obtenemos la afirmación deseada.

4.5. Clasificación de singularidades


Supongamos que una función f está definida y es analı́tica en una vecindad
de un punto z0 , pero posiblemente no esté definida en dicho punto. En este caso
decimos que z0 es una singularidad de f . Más formalmente, consideremos un
conjunto abierto U ⊂ C, z0 ∈ U y f : U \ {z0 } → C una función analı́tica. En
una vecindad de z0 la función f se puede representar mediante una serie de
Laurent
∞ ∞
X X bn
f (z) = an (z − z0 )n +
n=0 n=1
(z − z0 )n

Podemos considerar tres posibilidades para los coeficientes bn de esta serie:

1. bn = 0 para todo n ∈ N. Ya hemos hablado antes de este caso, pues z0


resulta ser una singularidad removible.

2. Existe k ≥ 1 tal que bk 6= 0 y bn = 0 para todo n > k. En este caso,


diremos que z0 es un polo de orden k de f . Si k = 1, decimos que z0 es un
polo simple.

3. Existe una sucesión nk tal que lı́m nk = ∞ y bnk 6= 0 para todo k. Aquı́
k→∞
decimos que z0 es una singularidad esencial.

Ejemplo 4.22. Consideremos la función


1 1 1
f (z) = = − .
z 2 − 3z + 2 z−2 z−1
Es claro que z = 1, 2 son singularidades. Calcularemos la serie de Laurent de f
en distintos dominios.
Consideremos primero el anillo 0 < |z − 1| < 1, usando una serie geométrica
en la forma

1 1 X
=− = (z − 1)n ,
z−2 1 − (z − 1) n=0
100 CAPÍTULO 4. SERIES

de modo que

1 1 X
f (z) = 2
=− + (z − 1)n , 0 < |z − 1| < 1;
z − 3z + 2 z − 1 n=0

esto muestra que z = 1 es un polo de orden 1 de f ; más adelante daremos


criterios más eficientes para determinar la naturaleza de cada singularidad.
Ahora consideremos el anillo 0 < |z − 2| < 1. Si escribimos
1 1 1 1
f (z) = = − = + g(z),
z 2 − 3z + 2 z−2 z−1 z−2
tenemos que g(z) es analı́tica en este anillo, de modo que debe ser igual a su
serie de Taylor basada en z = 2. Calculando las derivadas de g y evaluando en
z = 2, tenemos que g(2) = −1, g 0 (2) = 1, g 00 (2) = −2, g 000 (2) = 3! y, en general,
g (n) (2) = (−1)n+1 n!, de modo que

1 X
f (z) = + (−1)(n+1) (z − 2)n , 0 < |z − 2| < 1,
z − 2 n=0

de modo que, de nuevo, z = 2 es un polo de orden 1 de f .


Para concluir con este ejemplo, veamos qué ocurre en el anillo 1 < |z| < 2.
Puesto que 1/(z − 2) es analı́tica en el disco |z| < 2, es igual a su serie de
Taylor en z = 0, la que podemos obtener fácilmente usando de nuevo la serie
geométrica:
∞ ∞
1 1 1 1 X  z n X zn
=− =− =− .
z−2 2 (1 − z/2) 2 n=0 2 n=0
2n+1

En cuanto a 1/(z −1), sabemos que esta función es analı́tica en la región |z| > 1,
de modo que aquı́ conviene usar una serie geométrica en términos de 1/z:
∞  n ∞
1 1 1 1X 1 X 1
= = = n
;
z−1 z (1 − 1/z) z n=0 z n=1
z

reuniendo la información, tenemos


∞ ∞
X zn X 1
f (z) = − n+1
+ n
, 1 < |z| < 2;
n=0
2 n=1
z

observemos que en esta región la serie de Laurent tiene una infinidad de términos
con potencias tanto positivas como negativas.
Ejemplo 4.23. La función f (z) = e−1/z tiene una singularidad en z0 = 0. De
hecho, ésta es una singularidad esencial, pues la serie de Laurent de f en 0 es
(¿por qué?)
∞ ∞
−1/z
X (−1/z)n X 1 1
f (z) = e = = .
n=0
n! n=0
n! zn
4.5. CLASIFICACIÓN DE SINGULARIDADES 101

Analicemos el caso de una singularidad removible. Anteriormente vimos unas


equivalencias con el hecho de que exista una singularidad de este tipo, pero ahora
daremos otras más:

Proposición 4.24. Sea U un conjunto abierto, z0 ∈ U y f : U \ {z0 } → C


analı́tica. Las siguientes afirmaciones son equivalentes:

1. bn = 0 para todo n ∈ N;

2. Existe lı́m f (z) (es decir, el lı́mite es un número complejo);


z→z0

3. f (z) está acotada en una vecindad de z0 ;

4. lı́m f (z)(z − z0 ) = 0.
z→z0

Demostración. (1) implica (2): Como todo bn = 0, la serie de Laurent de f es


en realidad una serie de Taylor, de modo que lı́m f (z) = a0 .
z→z0
(2) implica (3): Es un hecho básico derivado de la definición de lı́mite.
(3) implica (4): Se deduce de que f (z) está acotada y lı́m (z − z0 ) = 0.
z→z0
(4) implica (1): Recordemos la siguiente expresión para cada bn :
Z
1
bn = f (w)(w − z0 )n−1 dw;
2πi γ

donde γ es una circunferencia con centro en z0 con un radio que elegiremos a


continuación. Sea  > 0. Por hipótesis, existe δ tal que si |w − z0 | < δ entonces
|f (w)(w − z0 )| < , o en forma equivalente, |f (w)| < /|w − z0 |. Eligiendo el
radio de la circunferencia de modo que |w − z0 | = δ/2, obtenemos que
Z
1 
|bn | < (δ/2)n−1 |dw| = (δ/2)n−1 ,
2π γ δ/2

y por tanto bn = 0 para todo n.

En el caso que z0 sea un polo de orden k de f , también tenemos varias


condiciones equivalentes:

Proposición 4.25. Sean U un conjunto abierto, z0 ∈ U , f : U \ {z0 } → C


analı́tica y k ≥ 1. Las siguientes afirmaciones son equivalentes:

1. bn = 0 para todo n > k; es decir, z0 es un polo de orden ≥ k;

2. Existe lı́m f (z)(z − z0 )k ;


z→z0

3. f (z)(z − z0 )k está acotada en una vecindad de z0 ;

4. lı́m f (z)(z − z0 )k+1 = 0.


z→z0
102 CAPÍTULO 4. SERIES

Demostración. (1) implica (2): De nuevo, nos fijamos en la serie de Laurent de


f . Por hipótesis. tenemos
∞ k
X X bn
f (z) = an (z − z0 )n + ,
n=0 n=1
(z − z0 )n

de modo que

X k
X
k n+k
f (z)(z − z0 ) = an (z − z0 ) + bn (z − z0 )k−n
n=0 n=1

y por tanto lı́m f (z)(z − z0 )k = bk .


z−z0
De nuevo, es fácil ver que (2) implica (3) y que (3) implica (4). Para mostrar
que (4) implica (1), podemos imitar la demostración de la implicación corres-
pondiente en la proposición anterior, o bien observar que la hipótesis (4) implica
que la función f (z)(z − z0 )k tiene una singularidad removible en z0 . Esto dice
que

X
f (z)(z − z0 )k = cn (z − z0 )n ,
n=0
lo que implica que
∞ ∞ k
X X X ck−n
f (z) = cn (z − z0 )n−k = cn+k (z − z0 )n + ,
n=0 n=0 n=1
(z − z0 )n

y por la unicidad de la serie de Laurent, tenemos que bn = 0 para todo n > k.


Finalmente y como el lector podrá imaginar, las singularidades más compli-
cadas son las esenciales. Como muestra de esta complejidad mencionaremos dos
resultados.
Teorema 4.26 (Casorati-Weierstrass). Sea f : U \ {z0 } → C una función
analı́tica con una singularidad esencial en z0 . Entonces, para cualquier vecindad
V de z0 contenida en U , la imagen de V \ {z0 } bajo f es densa en C.
Demostración. Basta demostrar la afirmación cuando V es un disco D(z0 , r)
contenido en U . Supongamos, por contradicción, que la imagen de D(z0 , r)\{z0 }
no es densa en C. Entonces existe w ∈ C y δ > 0 tal que
|f (z) − w| > δ
para todo z ∈ D(z0 , r) \ {z0 }. Podemos definir entonces g : D(z0 , r) \ {z0 } → C
como
1
g(z) = ;
f (z) − w
como |g(z)| < 1/δ, lı́m g(z)(z − z0 ) = 0, de modo que g tiene una singularidad
z→z0
removible en z0 y podemos definir g(z0 ) de modo que g sea analı́tica en D(z0 , r).
De aquı́ tenemos dos casos:
4.5. CLASIFICACIÓN DE SINGULARIDADES 103

Si g(z0 ) = 0, entonces
1
f (z) = +w
g(z)
tiene un polo en z0 (¿por qué?), lo que contradice la hipótesis de que z0
sea una singularidad esencial de f .
Si g(z0 ) 6= 0, entonces f (z) es analı́tica en z0 , lo que de nuevo contradice
la hipótesis original y concluye la demostración.
El segundo resultado es más fuerte y su demostración se puede ver en [2].
Teorema 4.27 (Teorema grande de Picard). Sea f : U \ {z0 } → C una función
analı́tica con una singularidad esencial en z0 . Entonces para cualquier vecindad
V de z0 contenida en U , la imagen de la restricción de V \ {z0 } bajo f cubre a
todo el plano, excepto tal vez por un solo punto.
Los puntos más importantes relativos a una función f serán sus singulari-
dades. Si la función no tiene singularidades esenciales, entonces sólo tendremos
singularidades removibles y polos.
Definición 4.28. Una función f : U → C es meromorfa si y sólo si sus únicas
singularidades son removibles o polos.
Proposición 4.29. Sean U ⊂ C un conjunto abierto y f : U → C. Un punto
z0 ∈ C es un polo de f si y sólo si lı́m f (z) = ∞; en este caso diremos que
z→z0
f (z0 ) = ∞.
Demostración. Supongamos que f tiene un polo en z0 , de modo que su serie de
Laurent es de la forma (4.6), es decir,
∞ k
X X bn
f (z) = an (z − z0 )n + ,
n=0 n=1
(z − z0 )n

de esta expresión es claro que lı́m f (z) = ∞. Recı́procamente, supongamos


z→z0
que se cumple esta condición. Entonces g(z) = 1/f (z) tiene un cero en z = z0 .
Puesto que
lı́m g(z)(z − z0 ) = 0,
z→z0

tenemos que g tiene una singularidad removible en z0 . Esto implica que z0 es


un cero de orden finito de g y podemos escribir g(z) = gn (z)(z − z0 )n con
gn (z0 ) 6= 0, donde n es el orden del cero de g; ası́,
1 1 1
= , o bien f (z) = fn (z)(z − z0 )−n , con fn (z0 ) 6= 0.
g(z) gn (z) (z − z0 )n

Como fn (z) es analı́tica, es igual a su serie de Taylor, que escribimos como

fn (z) = bn + bn−1 (z − z0 ) + · · · + b1 (z − z0 )n−1 + a0 (z − z0 )n + a1 (z − z0 )n+1 + · · ·


104 CAPÍTULO 4. SERIES

donde por el momento no calcularemos en forma explı́cita los coeficientes. Ası́,


sustituyendo tenemos que
bn bn−1 b1
f (z) = + + ··· + + a0 + a1 (z − z0 ) + · · · ,
(z − z0 )n (z − z0 )n−1 z − z0
y por tanto f tiene un polo en z0 .
A continuación veremos dos ejemplos de cálculo de series de Laurent.
Ejemplo 4.30. Calcularemos la serie de Laurent de la función
 
1
f (z) = (z − 3) sen
z+2
en el punto z0 = −2 y determinaremos qué tipo de singularidad es.
Sabemos que la serie de Maclaurin del seno está dada por

X w2n+1
sen(w) = (−1)n .
n=0
(2n + 1)!

1
Si hacemos w = , tenemos
z+2

(−1)n
  X
1
sen = .
z+2 n=0
(2n + 1)!(z + 2)2n+1

Notemos que
     
1 1 1
f (z) = (z − 3) sen = (z + 2) sen − 5 sen ;
z+2 z+2 z+2
ası́,
∞ ∞
X (−1)n X (−1)n
f (z) = (z + 2) − 5
n=0
(2n + 1)!(z + 2)2n+1 n=0
(2n + 1)!(z + 2)2n+1
∞ ∞
X cos(nπ) X cos(nπ)
= 2n
− 5
n=0
(2n + 1)!(z + 2) n=0
(2n + 1)!(z + 2)2n+1

Para la primera suma, hagamos m = 2n:


∞ ∞
X cos(nπ) X cos (mπ/2)
2n
=
n=0
(2n + 1)!(z + 2) m=0
(m + 1)!(z + 2)m

Para la segunda suma hagamos m = 2n + 1; entonces


∞ ∞ X 5(m + 1) sen π m

X 5 cos(nπ) X 5 cos ((m − 1)π/2) 2
= = ;
n=0
(2n + 1)!(z + 2)2n+1 m=1
m!(z + 2)m m=0
(m + 1)!(z + 2)m
4.5. CLASIFICACIÓN DE SINGULARIDADES 105
m 
la última igualdad se da porque sen π = 0 si m = 0.
2
Ası́, la serie de Laurent de f (z) está dada por

cos m m
 
2 π + 5(m + 1) sen 2 π
X
f (z) =
m=0
(m + 1)!(z + 2)m

Por último notemos que en la serie de f (z) se tiene que bn 6= 0 para todo n ∈ N.
Por lo tanto, z0 = −2 es una singularidad esencial.
Ejemplo 4.31. Ahora analizaremos la función
z
f (z) =
(z + 1)(z + 2)
alrededor de z0 = −2. Usando fracciones parciales, podemos escribir a f como
2 1
f (z) = − .
z+2 z+1
Observemos que

1 1 X
=− =− (z + 2)n ,
z+1 1 − (z + 2) n=0

siempre que |z + 2| < 1. Ası́, la serie de Laurent de f (z) está dada por

2 X
f (z) = + (z + 2)n ,
z + 2 n=0

siempre que 0 < |z + 2| < 1. Notemos que bn = 0 para todo n ≥ 2, es decir


z0 = −2 es un polo simple.
Ejemplo 4.32. Ahora encontraremos la serie de Laurent de
1 1
f (z) = 2
+
(1 − z) (2 − z)2
en los anillos 1 < |z| < 2 y |z| > 2. Notemos que
 
1 1 d 1 1
f (z) = + = + ,
(1 − z)2 (2 − z)2 dz 1 − z 2−z
1 1
por lo que primero calcularemos la serie de + y luego derivaremos.
1−z 2−z
Consideremos primero el anillo 1 < |z| < 2. Como |z| > 1, |1/z| < 1. Por
otro lado, |z| < 2, de manera que |z/2| < 1; ası́,
1 1 1 1 1 1
+ =− · + ·
1−z 2−z z 1 − z1 2 1 − z2
∞ ∞ ∞ ∞
1X 1 1 X  z n X 1 X zn
=− n
+ = − n+1
+ n+1
.
z n=0 z 2 n=0 2 n=0
z n=0
2
106 CAPÍTULO 4. SERIES

Derivando tenemos que


∞ ∞
X n + 1 X n n−1
f (z) = + z ;
n=0
z n+2 n=0
2n+1

cambiando los ı́ndices en ambas sumas tenemos


∞ ∞
X m−1 X m+1 m
f (z) = + z
m=1
zm m=0
2m+2

para el anillo |z| > 2. Como 1 < |z| < 2 tenemos |2/z| < 1 y |1/z| < 1. Ası́,
∞ ∞
1 1 1 1 1 1 X 1 X 2n
+ =− · + · =− −
1−z 2−z z 1 z 2 z n+1 z n+1
1− 1− n=0 n=0
z z
Derivando,
∞ ∞ ∞ ∞
X n + 1 X 2n (n + 1) X m − 1 X 2m−3 (m − 2)
f (z) = + = + ;
n=0
z n+2 n=0
z n+3 m=2
zm m=3
zm

observemos que podemos comenzar la segunda suma desde m = 2.


Finalmente la serie de Laurent de f (z) en el anillo |z| > 2 está dada por

X (m − 1) + 2m−3 (m − 2)
f (z) =
m=2
zm

El término más importante de la serie de Laurent es el correspondiente a b1 ;


tan importante que merece una definición.

Definición 4.33. Sea f una función analı́tica en una vecindad de z0 . El residuo


de f en z0 Res(f, z0 ) es el coeficiente b1 en la serie de Laurent de f en z0 .

¿Por qué es importante el residuo? Pensemos, a manera de ejemplo, que z0


es la única singularidad de f y que γ es una circunferencia con centro en z0 ,
contenida en el dominio de f . Usando la serie de Laurent de f y las propiedades
de convergencia uniforme, tenemos
Z ∞ Z ∞ Z
X
n
X 1
f (w) dw = an (w − z0 ) dw + bn dw
γ n=0 γ n=1 γ (w − z0 )n (4.7)
= 2πi b1 = 2πi Res(f, z0 ).

Ası́, el residuo de f nos da toda la información necesaria para calcular la integral


de f . En la siguiente sección desarrollaremos algunas técnicas particulares para
determinar los residuos de f en sus singularidades y las aplicaremos en el cálculo
de integrales.
4.6. TEOREMA DEL RESIDUO. CÁLCULO DE RESIDUOS 107

Figura 4.1: Las curvas γ y γk para la demostración del teorema del residuo.

4.6. Teorema del residuo. Cálculo de residuos


Como en el caso del teorema de Cauchy, el teorema del residuo tiene varias
versiones. Esencialmente, este resultado nos dice que podemos calcular la inte-
gral de una función f a lo largo de una curva cerrada γ como la suma de los
residuos de la función en las singularidades que se encuentran en el interior de
γ. Una formulación general tendrı́a que tomar en cuenta el número de vueltas
que le da la curva a cada singularidad, ası́ como el hecho de que la región donde
está definida f sea simplemente conexa o no. Aquı́ enunciaremos sólo el caso
más sencillo, pues será el que usaremos en las aplicaciones.
Teorema 4.34 (del residuo). Sea U una región simplemente conexa de C y
z1 , . . . , zn ∈ U . Sea f : U \ {z1 , . . . , zn } → C una función analı́tica y γ una
curva simple, cerrada, C 1 por partes contenida en U y que no pase por los
puntos zk . Entonces
Z n
X
f (w) dw = 2πi Res(f, zk ).
γ k=1

En este caso, sólo daremos una idea de la demostración, la cual se puede


consultar en [7]. Puesto que tenemos un número finito de puntos z1 , . . . , zn ,
para cada uno de estos puntos podemos elegir una pequeña circunferencia γk
con centro en zk , que no interseque a las demás y que esté contenida en U (ver
Figura 4.6). En realidad sólo hay que ver que la integral de f sobre γ es la suma
de las integrales sobre las γk , pues entonces, usando (4.7),
Z n Z
X n
X
f (w) dw = f (w) dw = 2πi Res(f, zk ).
γ k=1 γk k=1

Para mostrar la primera igualdad, recurrimos a un argumento de homotopı́a:


La curva γ es homotópica a la unión de las γk junto con una serie de segmentos
que unen a estas circunferencias, recorridos “de ida y vuelta”. Como dijimos,
no daremos la demostración detallada, pero la Figura 4.6 dará una idea de la
plausibilidad de este hecho.
Una de las aplicaciones del teorema del residuo será al cálculo de integra-
les, siempre y cuando podamos calcular de manera sencilla los residuos de una
108 CAPÍTULO 4. SERIES

función. A continuación veremos algunas de estas formas sencillas de cálculo de


residuos y su aplicación a algunas integrales.
Puesto que el teorema del residuo nos dice que podemos calcular la integral
por medio de una suma de términos, supongamos de hecho que la función f
tiene una sola singularidad en z0 , y además, que ésta no es una singularidad
esencial (JUSTIFICAR). Entonces puede ocurrir que z0 sea una singularidad
removible, en cuyo caso Res(f, z0 ) = 0, o bien que z0 sea un polo de orden finito
k. Veamos cómo calcular el residuo en este último caso.
Supongamos en primer lugar que z0 es un polo simple. En este caso, el
desarrollo en serie de Laurent cerca de z0 tiene la forma

X b1
f (z) = an (z − z0 )n + .
n=0
z − z0

y entonces es claro que

Res(f, z0 ) = b1 = lı́m f (z)(z − z0 ).


z→z0

Ası́, por ejemplo, tenemos que


 z 
e ez
Res , 0 = lı́m z = 1
z z→0 z

y  
z z 1
Res , i = lı́m 2 (z − i) = .
z2 + 1 z→i z + 1 2
Ejemplo 4.35. Antes de analizar qué ocurre con polos de orden k > 1, ya
podemos ver una sencilla aplicación del teorema del residuo. Calcularemos la
integral real Z π

a > 0.
0 a + cos θ
Dado que el coseno es una función par, la integral en cuestión se puede calcular
como la mitad de la integral en el intervalo [0, 2π]. Para transformar esta integral
en una integral compleja, consideremos z = eiθ = cos θ + i sen θ. Recordemos
que si |z| = 1,
1
= z̄ = cos θ − i sen θ,
z
de modo que  
1 1
cos θ = z+ .
2 z
Ası́, podemos escribir la integral en cuestión como
Z π Z Z
dθ 1 1 dz dz
=   = −i 2
.
0 a + cos θ 2 1 1 iz z + 2az + 1
|z|=1 a + z + |z|=1
2 z
4.6. TEOREMA DEL RESIDUO. CÁLCULO DE RESIDUOS 109

Ahora calcularemos la última integral usando el teorema del residuo2 . Observe-


mos que el denominador se puede factorizar como
p
z 2 + 2az + 1 = (z − z1 )(z − z2 ), z1,2 = −a ± a2 − 1.

Dejaremos que el lector verifique que √


la única singularidad que cae dentro de la
circunferencia unitaria es z1 = −a + a2 − 1, que es un polo simple. Tenemos
que
 
1 1 1 1
Res 2
, z1 = lı́m 2 (z − z1 ) = =√ ;
z + 2az + 1 z→z1 z + 2az + 1 z1 − z2 2
a −1
por tanto,
Z π  
dθ 1 π
= π Res , z1 =√ .
0 a + cos θ z 2 + 2az + 1 a2 − 1
En este ejemplo, las singularidades de la función eran polos simples. Antes
de enunciar el caso general de un polo de orden k, veamos qué pasa si z0 es un
polo de orden 2 de f . La serie de Laurent es

X b1 b2
f (z) = an (z − z0 )n + + .
n=0
z − z0 (z − z0 )2

Observemos que la función f (z)(z − z0 )2 tiene la forma



X b1
f (z)(z − z0 )2 = an (z − z0 )n+2 + + b2 ,
n=0
z − z0

de modo que
d
b1 = lı́m (f (z)(z − z0 )2 ).
z→z0 dz
Ejemplo 4.36. Consideremos la función
1
f (z) = , a > 0,
(z 2 + a2 )2

la que podemos escribir como


1
f (z) = .
(z − ai)2 (z + ai)2

Es claro que la función tiene polos de orden 2 en ±ai. Entonces tenemos que
 
1 d 1
f (z)(z ∓ ai)2 = ± 3 .

Res 2 2 2
, ±ai = lı́m
(z + a ) z→±ai dz 4a i
2 Por supuesto, esta integral se puede resolver usando fracciones parciales, pero la usaremos

como ilustración del método actual.


110 CAPÍTULO 4. SERIES

Dejaremos la demostración del caso general a cargo del lector.


Proposición 4.37. Sea z0 un polo de orden k de f . Entonces

1 dk−1
f (z)(z − z0 )k .

Res(f, z0 ) = lı́m
(k − 1)! z→z0 dz k−1

Ahora consideremos el caso particular en que la función f sea el cociente de


dos funciones analı́ticas, f = g/h. Puesto que queremos analizar los polos de
esta función, supondremos que z0 es un cero de orden m de h, esto implica que
existe una función analı́tica hm que satisface (ver la ecuación 4.5)

h(m) (z0 )
h(z) = (z − z0 )m hm (z), hm (z0 ) = 6= 0.
m!
En cuanto a la función g del numerador de f , puede pasar que z0 sea un
cero de g, de orden menor, igual o mayor que m. Debe ser más o menos claro
para el lector que si z0 es un cero de g de orden mayor o igual a m, entonces el
cociente en realidad será una función analı́tica, de modo que podemos suponer
que dicho orden es estrictamente menor que m; si lo denotamos por k, tenemos
que
g (k) (z0 )
g(z) = (z − z0 )k gk (z), gk (z0 ) = 6= 0.
k!
El cociente cumple entonces que

g(z) (z − z0 )k gk (z)
f (z) = = .
h(z) (z − z0 )m hm (z)

Observemos que gk /hm es el cociente de dos funciones analı́ticas y que el de-


nominador no se anula en z0 . Esto implica que el cociente se puede escribir en
términos de una serie de Taylor y ası́ tenemos que
∞ ∞
g(z) (z − z0 )k X n
X
f (z) = = an (z − z0 ) = an (z − z0 )n+k−m .
h(z) (z − z0 )m n=0 n=0

Analicemos ahora algunos casos particulares de esta situación. Supongamos


primero que g(z0 ) 6= 0, de modo que z0 es un cero de orden 0 de g y que
h(z0 ) = 0, h0 (z0 ) 6= 0, de modo que z0 es un cero de orden 1 de h. Ası́, hacemos
k = 0 y m = 1 en la igualdad anterior para obtener
∞ ∞
X a0 X
f (z) = an (z − z0 )n−1 = + an+1 (z − z0 )n ,
n=0
z − z0 n=0

de modo que el residuo es justamente a0 , que no es otra cosa que el valor de la


serie de Taylor de gk /hm en z = z0 :

g0 (z0 ) g(z0 )
Res(f, z0 ) = a0 = = 0 .
h1 (z0 ) h (z0 )
4.7. CÁLCULO DE INTEGRALES 111

Una idea similar funciona cuando z0 es a la vez un cero de orden k de g y un


cero
Pde orden mn= k + 1 de h. Ahora gk /hk+1 es analı́tica y si su serie de Taylor
es an (z − z0 ) , entonces la serie de Laurent de f tiene la forma
∞ ∞
X a0 X
f (z) = an (z − z0 )n−1 = + an+1 (z − z0 )n ;
n=0
z − z0 n=0

la única diferencia es que ahora

gk (z0 ) g (k) (z0 )/k! g (k) (z0 )


Res(f, z0 ) = a0 = = (k+1) = (k + 1) (k+1) .
hk+1 (z0 ) h (z0 )/(k + 1)! h (z0 )
Como ejemplo un poco más concreto, analicemos la función z/(1 − cos z). El
origen 0 es un cero de orden 1 de g(z) = z y un cero de orden 2 de h(z) = 1−cos z.
Entonces
g 0 (0)
 
z
Res , 0 = 2 00 = 2;
1 − cos z h (0)
y como aplicación, por el teorema del residuo,
Z  
w z
dw = 2πi Res , 0 = 4πi.
|z|=1 1 − cos w 1 − cos z

Dejaremos que el lector analice, enuncie y demuestre el caso más general, en


que z0 es un cero de orden k de g y un cero de orden m de h, con m − k ≥ 2.
Por supuesto, puede ir analizando primero el caso m − k = 2 para ir viendo qué
ocurre.

4.7. Cálculo de integrales


En esta sección usaremos el teorema del residuo y las fórmulas obtenidas en
la sección anterior para calcular diversas integrales reales.
Ejemplo 4.38. En el ejemplo 4.35 evaluamos una integral de una función real
que dependı́a de una función trigonométrica,
Z π

a > 0.
0 a + cos θ
haciendo la sustitución z = eiθ , de modo que
 
1 1
cos θ = z+ . (4.8)
2 z
En general, si tuviéramos que evaluar la integral de una función trigonométrica,
podrı́amos hacer sustituciones de este tipo; por ejemplo, si la función por integrar
contiene un término sen θ, hacemos z = eiθ , entonces
 
1 1
sen θ = z− .
2i z
112 CAPÍTULO 4. SERIES

Por ejemplo, consideremos la integral


Z 2π
cos 3θ
dθ.
0 5 − 4 cos θ
Haciendo la sustitución (4.8), tenemos que
e3θi + e−3θi
 
1 1
cos 3θ = = z3 +
2 2 z3
y
 
1 1
2π z3 + 3
z6 + 1
Z Z Z
cos 3θ 2 z dz 1
dθ = =− dz.
z 3 (z − 12 )(z − 2)
 
0 5 − 4 cos θ 4 1 iz 4i
|z|=1 5− z+ |z|=1
2 z
Es claro que el último integrando tiene un polo de orden 3 en 0 y polos simples en
1
2 y 2. Sólo tenemos que calcular los residuos en las dos primeras singularidades.
Es claro que
z6 + 1 z6 + 1
    
1 1 65
Res , = lı́m z− =− .
z 3 (z − 12 )(z − 2) 2 1
z→1/2 z 3 (z − )(z − 2)
2
2 12
Por otro lado, usando la Proposición 4.37, tenemos que
z6 + 1 d2 z6 + 1
   
1 3 21
Res , 0 = lı́m 2 z = ,
z 3 (z − 12 )(z − 2) 2 z→0 dz z 3 (z − 21 )(z − 2) 4
de modo que
Z 2π  
cos 3θ 2πi 65 21 π
dθ = − − + = .
0 5 − 4 cos θ 4i 12 4 12
Además de integrales trigonométricas, el teorema del residuo nos permite
calcular otros tipos de integrales. Por ejemplo, consideremos una integral real
impropia Z ∞
f (x) dx.
−∞
Recordemos que hay dos maneras usuales de entender qué significa este
sı́mbolo: La primera consiste en partir a la recta real en dos, obteniendo dos
integrales impropias, de modo que si ambas integrales convergen, entonces la
expresión anterior tiene sentido:
Z ∞ Z a Z ∞ Z a Z r
f (x) dx = f (x) dx+ f (x) dx = lı́m f (x) dx+ lı́m f (x) dx.
−∞ −∞ a r→∞ −r r→∞ a

La segunda forma consiste en fijarse en una manera particular de tender a


infinito: Z ∞ Z r
f (x) dx = lı́m f (x) dx.
−∞ r→∞ −r
4.7. CÁLCULO DE INTEGRALES 113

Figura 4.2: Curva γR para calcular la integral de f (z).

Es esta segunda forma la que usaremos. En este caso, cuando el lı́mite ante-
rior existe, le llamaremos el valor principal de Cauchy de la integral. Todas las
integrales que consideraremos se calcularán en este sentido.
Para aplicar el teorema del residuo, la idea general será la siguiente: Ex-
tendemos la función f al plano complejo, lo que por lo general lograremos de
manera natural. Luego, integraremos la función f (z) a lo largo de una curva
γR , R > 0, como la que se muestra en la Figura 4.7; es decir, la curva que se
obtiene al tomar el segmento de recta (−R, R) sobre el eje real seguido de la
semicircunferencia CR dada por z = Reiθ , 0 ≤ θ ≤ π.
Por el teorema del residuo, la integral de f a lo largo de γR es el producto
de 2πi por la suma de los residuos de las singularidades de f en el interior de
γR . Al hacer R tender a infinito, obtendremos por un lado el producto de 2πi
por la suma de los residuos de las singularidades de f en el semiplano superior.
Por otro lado, la idea es imponer condiciones adecuadas a f para que la integral
sobre la semicircunferencia CR tienda a cero cuando R → ∞.
¿A qué nos referimos con condiciones adecuadas? Pongamos un ejemplo pa-
ra entender cómo obtenerlas. Consideremos una función racional, es decir, un
cociente de polinomios, P (x)/Q(x). Si queremos calcular la integral
Z ∞
P (x)
dx,
−∞ Q(x)

entonces podemos extender la función de manera natural al plano complejo.


Ahora, para poder aplicar el teorema del residuo a P (z)/Q(z), deberı́a ocurrir,
al menos, que el grado k de P sea menor al grado m de Q. Además, queremos
que la integral sobre la semicircunferencia CR se vaya a cero. Hagamos una
estimación preliminar de esta integral para que sea claro que debemos imponer
una condición un poco más fuerte:
Z Z
P (w) P (w)
dw ≤
|dw|
CR Q(w) CR Q(w)

si k < m, entonces |P/Q| → 0 cuando R → ∞, de modo que si R es suficien-


temente grande, |P/Q| < ; pero esto sólo dice que el módulo de la integral es
114 CAPÍTULO 4. SERIES

menor que Z
|dw| =  · long(CR ) =  · πR,
CR
de modo que no podemos garantizar que lo anterior tienda a cero cuando R →
∞. En cambio, sı́ lo podemos garantizar si el grado k de P es menor que m − 1,
donde m es el grado de Q. Por supuesto, esto es equivalente a que k sea menor
o igual a m − 2. En resumen,
Teorema 4.39. Sea f (z) una función racional tal que
1. f (z) no tiene polos sobre el eje real.
2. El grado del denominador excede, al menos por dos, al grado del numera-
dor.
Entonces Z ∞ X
f (x) dx = 2πi Res(f (z), z0 )
−∞ Im z0 >0

Ejemplo 4.40. En el Ejemplo 4.36 consideramos la función


1
, a > 0,
(z 2 + a2 )2
que es una función racional y satisface las condiciones del teorema 4.39. La
función tiene un polo doble en cada una de sus singularidades ±ai y el resi-
duo correspondiente es ±π/(4a3 i). Como sólo el punto ai está en el semiplano
superior y la función es par,
Z ∞
1 ∞
Z  
dx dx 1 π
2 + a2 )2
= 2 + a2 )2
= πi Res 2 + a2 )2
, ai = 3.
0 (x 2 −∞ (x (z 4a
Veamos otro ejemplo en que podemos calcular integrales impropias reales
por medio del teorema del residuo y un proceso de lı́mite. La motivación es
similar al caso que acabamos de ver, aunque ahora daremos la demostración
después del enunciado.
Teorema 4.41. Sea f (z) una función racional tal que
1. f (z) no tiene polos sobre el eje real.
2. El grado del denominador excede, al menos por dos, al grado del numera-
dor.
Entonces, para cada a ≥ 0
Z ∞ !
X
iaz
f (x) cos ax dx = Re 2πi Res(f (z)e , z0 )
−∞ Im z0 >0

y !
Z ∞ X
iaz
f (x) sen ax dx = Im 2πi Res(f (z)e , z0 ) .
−∞ Im z0 >0
4.7. CÁLCULO DE INTEGRALES 115

Demostración. Sea γR la curva de la Figura 4.7. Puesto que f es un cociente de


polinomios, sus polos, al igual que los de f (z)eiaz , ocurren sólo en los ceros del
denominador y por tanto son un número finito. Si elegimos R suficientemente
grande, todos los polos de f (z) que estén en el semiplano superior estarán en el
interior de γR . Entonces, por el teorema del residuo,
X Z
2πi Res(f (z)eiaz , z0 ) = f (z)eiaz dz
Im z0 >0 γR
Z R Z π

iax
f Reiθ eiaRe iReiθ dθ.

= f (x)e dx +
−R 0

Observemos que la segunda condición del teorema implica que |z 2 f (z)| está
acotada por una constante M > 0 en todos los puntos del semiplano superior.
Ası́, Z π
M π −aR sen θ
Z

 iaReiθ iθ Mπ
f Re e iRe dθ ≤
e dθ ≤ ,

0 R 0 R
puesto que e−aR sen θ ≤ 1. Ası́, cuando R → ∞, tendremos que
Z ∞ X
f (x)eiax dx = 2πi Res(f (z)eiaz , z0 ), a ≥ 0, (4.9)
−∞ Im z0 >0

Finalmente, basta tomar las partes real e imaginaria en ambos lados de (4.9)
para obtener el resultado.
Ejemplo 4.42. Calcularemos
Z ∞
cos ax
dx, a ≥ 0, b > 0.
0 x2 + b2
Consideremos la función racional f (z) = 1/(z 2 + b2 ), que satisface las con-
diciones del teorema. Notemos que los polos de f (z) son ±bi. Entonces
Z ∞   iaz 
cos ax e π
−ab
 π
2 2
dx = Re 2πi Res , bi = Re e = e−ab
−∞ x + b z 2 + b2 b b

Como (cos ax)(x2 + b2 ) es una función par, se sigue que


Z ∞
cos ax π
2 + b2
dx = e−ab .
0 x 2b
Además, como (sen ax)/(x2 + b2 ) es una función impar, también se tiene que
Z ∞
sen ax
2 + b2
dx = 0
−∞ x
aunque no podremos asegurar nada de
Z ∞
sen ax
2 + b2
dx.
0 x
116 CAPÍTULO 4. SERIES

4.8. Ejercicios

X z n−1
1. Demuestra que la serie converge para |z| < 2 y encuentra la
n=1
2n
suma.
2. Encuentra el radio de convergencia de las series
∞ ∞
X zn X (−1)n z 2n−1
a) , c) ,
n=1
n n=1
(2n − 1)!

X ∞
X
b) 2n z n! , d) n!z n .
n=1 n=1

3. Demuestra la convergencia uniforme de las siguientes series para |z| ≤ 1.


∞ ∞
X zn X cos nz
a) √ , b) .
n=1
n n+1 n=1
n3

4. Sea 0 < r < 1. Muestra que



X 1 − r cos θ
a) rn cos nθ = .
n=0
1 − 2r cos θ + r2

X r sen θ
b) rn sen nθ = .
n=1
1 − 2r cos θ + r2

5. Desarrolla cada una de las funciones dadas en una serie de Taylor alrededor
de z0 . Indica el máximo disco donde será valida la representación.
1 1
a) f (z) = , z0 = i. b) f (z) = , z0 = 1.
1−z z

6. La serie de Maclaurin de una función f no es más que su serie de Taylor


con centro en z0 = 0. Determina las series de Maclaurin de las siguientes
funciones, ası́ como su radio de convergencia.

a) sen z, c) senh z, 1
e) .
b) cos z, d ) cosh z, 1 − z2

7. Supongamos que f (z) y g(z) son analı́ticas en una vecindad de z0 y


que f (z0 ) = g(z0 ) = 0, mientras que g 0 (z0 ) 6= 0. Prueba el teorema de
L’Hôpital
f (z) f 0 (z0 )
lı́m = 0 .
z→z0 g(z) g (z0 )
8. Encuentra el desarrollo de la serie de Laurent de la función (z 2 + z)−1 en
las siguientes regiones
4.8. EJERCICIOS 117

a) 0 < |z| < 1, b) 0 < |z − 1| < 1, c) 1 < |z − 1| < 2.

9. Calcula el desarrollo en serie de Laurent de las siguientes funciones en la


región dada.
a) 1/(z 2 − 1)2 , en el anillo 0 < |z − 1| < 2,
b) 1/(z 2 − 1)2 , en el anillo 2 < |z − 1|,
1
c) sen en el anillo 0 < |z − 1| < 1.
z(z − 1)
10. Evalúa la integral
Z π
(cos θ)m cos nθ dθ, m, n ∈ Z,
−π

comparando los coeficientes de la serie de Laurent de (z + 1/z)m con su


desarrollo obtenido mediante la fórmula del binomio.
11. Muestra que una función que es meromorfa en el plano complejo extendido
es racional.

12. Sea f (z) una función entera tal que lı́m f (z) = ∞. Muestra que f debe
z→∞
tener al menos un cero.
13. Sea f una función entera, z0 , z1 ∈ C distintos y R > máx{|z0 |, |z1 |}.
Prueba que

f (z1 ) − f (z0 )
Z
f (z)
dz = 2πi .
(z − z0 )(z − z1 ) z1 − z0
|z|=R

14. Clasifica las singularidades y calcula los residuos en todos los polos de

sen(πz)(eπz − 1)
f (z) = .
z 3 (z 2
+ 1)(z 2 + 3z + 2)

15. Prueba que una función entera e inyectiva es un polinomio de grado 1.

16. Sean g y h analı́ticas en un punto z0 , de modo que g(z0 ) 6= 0 y h tiene un


cero de orden 2 en z0 . Demuestra que

g 0 (z0 ) 2 g(z0 )h000 (z0 )


 
f
Res , z0 = 2 00 − .
g h (z0 ) 3 (h00 (z0 ))2

17. Encuentra los residuos de las siguientes funciones en los puntos dados.
118 CAPÍTULO 4. SERIES

ez − 1 ez
a) , z0 = 0. c) , z0 = 1.
sen z (z 2 − 1)2
1 z2
b) , z0 = 0. d) , z0 = i.
ez −1 z4 −1

18. Evalúa las siguientes integrales usando el teorema del residuo:


Z Z
dz dz
a) 3
, b) .
z(1 − z) (1 − z)3
|z|= 21 |z−1|= 21

19. Sea f (z) analı́tica en |z| ≤ R con un único cero z0 en el interior de este
conjunto. Muestra que

f 0 (z)
Z
1
dz = k,
2πi f (z)
|z|=R

donde k es el orden de z0 .
20. Evalúa las siguientes integrales:
Z ∞ Z ∞ Z ∞
dx cos x xdx
a) 4+1
, b) 2+1
dx, c) .
0 x 0 x −∞ (x2 + 2x + 2)2
Bibliografı́a

[1] L. Ahlfors, Complex Analysis, tercera edición, McGraw-Hill, 1979.


[2] J. B. Conway, Functions of One Complex Variable, Springer, 1996.

[3] W. R. Derrick, Variable compleja con aplicaciones, Grupo Editorial Ibero-


américa, 1987.
[4] H. D. Dixon, A brief proof of Cauchy’s integral theorem, Proceedings of the
American Mathematical Society, Vol. 29, No. 5, 625-626,1971,

[5] J. D. Gray, S. A. Morris, When is a Function that Satisfies the Cauchy-


Riemann Equations Analytic? The American Mathematical Monthly, Vol.
85, No. 4., 246-256, 1978.
[6] D. Hilbert, S. Cohn-Vossen. Geometry and the Imagination, AMS Chelsea
Publishing, 1999.

[7] J. E. Marsden, M. J. Hoffman, Basic Complex Analysis. W. H. Freeman,


1998.
[8] M. R. Spiegel, S. Lipschutz, J. J. Schiller, D. Spellman, Variable Compleja,
McGraw-Hill, 1991.

119

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