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Jesus Urueta

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OBRAS· ro PLETAS

DE


rOPYRI6HT BY
romPAHIA HAt'IOnAL EDITORA «Fl6UILFl5." S. A.
1930

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Imp. t'om~rclal. S. ' R. rhopo 101. mixico, O. F.
DE

1930 .
romC?AHIA HRrlOHAL EDITORA .A~UILA5., 5. A.
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......

• • ••

que yo dedique a las juventudes de mi patria la obra del más


grande orador mexicano~ obra sublime en sus alcances. Estoy cier-
to de que Urueta hubiera hecho lo mismo, y por eso me robo el pri-
vilegio.
Distribuyo el trabajo sencillamente: los bocetos literarios que
fueron publicados en la revista "Siglo XX ", Y más tarde
reunidos en el primer libro del orador, "Fresca ", abrirán las pri-
meras páginas de este libro, como testimonio de la etapa inicial

de
su carrera. Los posteriormente escritos para la "Revista Moder-
o

na", seguirán, por orden, así como un escrito pequeño titulado


"La Pulga", que puede pertenecer al tiempo de "Fresca", pero
que, por no tener fecha, lo coloco en esta forma. También se en-
contrará, de seguida, una carta a José Juan Tablada titulada
, 'Hostia", una carta a Lorenzo Elízaga enviada desde París, un
estudio crítico de Cesare Lombroso, la fantasía trágica denomina-
da "En las Cumbres de la Gloria", y terminará esta compilación

con el "Prólogo" de "Dulcinea ", la genial visión de UrlUeta. A


esta Primera Parte del libro titularemos "Dulcinea" y Ensayos o

de Arte, conservando así la denominación que en "Fresca" diera


el autor a sus bocetos literarios y presentando como eje el "Pró-


logo" de esa Tragedia en Tres Poemas Líricos, el proyecto más


grande del genio Uruetiano, perdido entre las mareas y luchas de
• •
o

su vida. Antes de morir, residiendo todavía en México, UI'tueta


o o

prometió presentar un libro: "El Carcaj de Eros". N o sabemos


si pensaba reeditar" Fresca"~ incorporándole los trabajos poste-
riores ya citados, (pues es de notarse en unos y otros, marcado
gusto erótico) o pensaba, en cambio, producir una obra diferente.
De cualquier modo, respeto el trabajo hecho, daré la denomina-
ción aludida a esta Primera Parte, y preferiré creer que Jesús
Urueta deseaba deleitarnos con una nueva obra magistral, "El
Car-caj de Eros".
10 OBRAS CO PLETAS

Formarán la Segunda Parte, los artículos y discursos políti-


cos, que considero de gran trascendencia para la historia de la
Revolución. En el libro "Pasquinadas y Desenfados Políticos", J e-
sús Urueta dejó conocer parte de esta nueva compilación, ahora
aumentada con dos artículos publicados en "El Partido Democrá-
tico ", en 1909 ", "el Sr. Don Ramón Corral debe separarse del
Gabinete" y "El Sr. D. Ramón Corral debe ser separado del Ga-
binete' '; un discurso a la memoria de ,. Ego' " pronunciado en
1915; cinco discursos pronunciados en la Cámara de Diputados du-
rante la x xVII Legislatura. y los artículos publicados en "El
Universal" en 1919 y 1920, que 80n quince, debidamente seleccio-
nados bajo le título de "Una Larga Ingl"[Link]" y otros .... , por
considerar . que el artículo escogido de título es de una profunda •

fuerza moral. Habrán de juzgarse arbitrarias mis conclusiones.


Quizás lo sean. Conservaremos el mismo nombre para esta Se-
gunda. Parte: "Pasquinadas y 'lesenfados Políticos".
Para cerrar la obra, nada mejor que reunir en un conjunto,
las conferencias y discursos. No uso el término "Literarios", por
haber discursos que no lo son, como la Defensa de Arturo Dobla-
do, por ejemplo. Se han reunido veinticuatro discursos. ¡ Los
demás .... ? La Tercera Parte del libro llevará el nombre de "Dis-
cursos y Conferencias" .
No creo romper, en esta forma, el triple conjunto armónico
de la personalidad. Urueta en su juventud, soñador, escritor por
placer, am~ndo y siendo amado de la vida. Urueta luchador, ora-
. dor y escritor por deber, en vuelto en la llamarada intransigente
de la Revolución; representando la legalidad, el bien, el ideal.
Urueta maestro de su arte, educador desinteresado, pregonando
humanidad, juntando almas. Y desde luego se logra la evocación, .
que desbaratará el hechizo del tiempo, enemigo de recuerdos
que termina encadenándolos en la roca de todos los olvidos y de
las cosas que fueron.
• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • ,. • • • I • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ,. .
,. ,.

"Polvo eres y en polvo te has de convertir", dice la Biblia


fa talista. j N o! j Mentira! mientras haya savia dentro del cere-



\

DE JESUS URUETA ,
11

bro, el honibre pensará en sus muertos; mientras haya amor den·


tro del alma, los huesos de nuestros padres serán reliquias. Hay
voces eternamente tristes y lágrimas etenlamente amargas. Sólo
los pueblos ingratos beben en las aglllas del olvido. ¡No! el cora-
zón no deja morir a los grandes hombres, los resucita y los trans-
. , I i Q.
. . .. i 11USlOn. Y ' ·lmport a.I nuestras
Ulmera., . . .. ¡que
llusiones y nuestras quimeras son tan hermosas, que vemos en el
cielo el polvo de los astros como un reguero de diamantes y en
la frente del mártir las gotas de como gotas de luz y las
espinas de la corona como inmaculadas estrellas!"
He tomado estas palabras del discurso predilecto de Urueta,
pronunciado en el Monte de las Cruces la noche del qf\lÍnce de
septiembre de 1890. Era muy joven entonces. Tenía veintidós
años. Y estos siguieron su curso, porque no se detienen ante las
acciones de los hombres: giran, terriblemente extraños, terrible-
mente indiferentes, en torno de la única verdad, la muerte, qfUe
recibe impasible en sus brazos de piedad los cuerpos de los hé-
roes, de los grandes y de los pequeños héroes, de los que son
,

blancos y acrisolados como el bien' y la justicia, o monstruosos y


abigarrados cuerpos inflados en la elucubración de una época;
héroes eternos y héroes de moda. Y la humanidad, que aún es
pía, y que también es aduladora e hipócrita, tiende sobre 108
mudos túmulos las coronas de amor y las coronas sacrílegas:
olorosas y finas pancarpias tejidas de olivo y risueñas flores de)
campo; áureos toneles que engarzan el rutilante parpadeo de las
mejores piedras en filigrana de minúscula reja; no faltarán, ....
i qué han de faltar ~ esas otras coronas que el mundo prende en
santas frentes magníficas: trenzas de pequeños cardos malvados,
hirientes. Y así, todas las guirnaldas; las que se marchitan luego
y las que viven el placer inefable y eterno de sus frescuras, las
humildes y las orgullosas; las que sonríen y las que son severas;
. .

muchas trabajadas con puñales bermejos y más que son frías,


. hipnóticas curvas que reptan; cantando unas sus glorias y otras
llorando sus tristezas, justas e injustas,sinceras o falsas .... , esti
tropel polimorfo se arroja incesantemente ~r los múltiples deltas
del corazón humano hacia la veneración por recompensa; como
12 OBRAS COMPLETAS

un temor escalofriante y mísero a lo insondable, o hacia .la vene-


ración por caridad y con el anhelo infinito que clama por que
el alma sea inmortal!
MlUJChas manos están . hoy depositando sus ofrendas al pasa-
dó, muchas que elaboran las ofrendas del mañana. Bien dice
Unamuno qrue nos diferenciamos de los entes irracionales, sólo .
en que .[Link] a nuestros muertos. Esto es verdad. Encie-
rra la compleja y asombrosa tragedia íntima, omnipresente, de
sentir que somos [Link] sin podérnoslo afirmar, sin poder
[Link] de esta verdad del alma, de esta verdad del senti-
miento. Pero.... amontonemos, siquiera,• a nuestros muertos;
seamos fieles a esa tradición pura, generosa; seamos humanos;
no les dejemos ir.... para siempre! Y no me guío por ningún
sentimiento filial. Urueta no pertenece a su familia, es de todo
el país. Dentr(i) de mí, no cabe. N o podría yo apropiármelo. Lo
aprecio como a nn hombre de mi patria, y aunque no deja de ser
el cumplimiento de un requisito doméstico, quiero asegurar que
si prodigo mis sentires, bien humildes y ambiguos en verdad, ha-
cia Jesús Urueta, es porque me creo con el derecho de hacerlo,
por ser hijo de México y por haber sido Urueta un hombre que
honró y distinguió a México. Una palabra de amor, una frase de
agradecimiento, una. oración de recuerdo, serán pocas manifesta-
ciones del deber que tenemos de corresponder a su obra de sin-
ceridad, de patriotismo, de sacrificio. Por eso al hablar, como
mexicano, de Urueta, de "nuestro Chucho' Urueta", quien mere-
ciera en vida el dictado de "divino" ¡p or la magia prístina de su
verba, no puedo, no podemos, no debemos acallar el digno latir de
la justicia, y sí comprender que le somos altamente deudores .

'ranto más ahora que su alma nos ha sido arrancada por el tor-
bellino luminoso donde danzan las danzas de ritmos serenos los
dioses inmortales. Su nombre fulgurará con letras de oro y de

luz en los pechos resplandecientes de los jóvenes rebeldes. Un
monumento de amor se elevará asu memoria, pues es triste que

ese dios de nuestra pobre Grecia no tenga un templo; él, que fue
padre de las palabras que fulminan, de las palabras que lloran,
DE JESUS URUETA 18

de las palabras

que crean, de las palabras que cantan, de las pa- •

labras que ascienden ....... .


":l\1ientras haya amor dentro del alma., los huesos di nues-
tros padres serán reliquias" .
.... .... ... .. ... .. ... .. . . , .. . . . . . .. ........ ...... ..... .. . .. •

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •

Jesús Urueta, en Buenos Aires, sintiendo la proximidad de


las naves luctuosas que habrían de llevarlo a ignorados piélagos,
recordó que su patria lo había coronado como ' al más grande
orador, y tuvo el deseo de revisar sus papeles, ese desordenado
montón de mármoles enhiestos. Revolvióse intranquilo una no-
che y al día siguiente se levantó de la cama y bajó la intermina-
ble escalera que llevaba al hall y de ' ahí a su despacho. Bajó de-
teniendo su cuerpo disecado por la enfermedad y el sufrimiento,
en los barandales; murmurando, tosiendo, quejándose y hacien-

do gestos. Muchas veces lo habíamos aY1Udado a bajar y subir la
escalera y aún no 'h abía enfermado tanto. Esta vez no quiso la
ayuda. Quedó solo, ante su escritorio. Solo con el que había sido
y con el que era; con el que no iba a ser. . .. muy pronto.
Desde años antes había tratado de coleccionar sus discursos
y esperaba publicarlos. Esta vez todos los discursos estaban en-
frente, todos los que no se llevó el viento y los corazones de los
hombres. i Cómo debe haber llorado!.... sus trémulas manos,
que en épocas atrás habían hecho dmbrar el refulgente cincel
de las emociones, acariciaban los cantos magníficos trasmutados
en papel. Pero el alma, el alma sí, se ha conservado íntegra. Bus.
cadla entre las líneas, jóvenes comprensores, buscadla; ved cómo
brinca el genio, rompiendo la envoltura! •

Uno s·ólo de sus discursos había anotado, desde hacía tiempo,


el discurso favorito del Monte de las Cruces. Urueta, aniquilado
por la enfermedad, aniquilado por la imbecilidad de los médicos,
aniquilado por el dolor, aniquilado por la lejanía que empujaba
su patria a regiones inalcanzables, aniquilado por la druda que se
arrojaba sobre él sin conmiseración, leyó la nota. Y sin embar-
OBRAS COMPLETAS

go, ésta quedó intacta. Insertemos el pensamiento fundamental


y comprendamos: " .... mi Hamlet, después de la inevitable cri-

sis Shakespereana -de locura melancólica que la juventud suele


padecer en estos tiempos febriles, ha comprendido que el dolor es
el supremo encanto del mundo, y que de estas dos maravillas, la
lágrima y la sangre, han nacido, risueñas e inmaculadas, la Espe-
ranza y la Caridad". " .... He llegado a saber. Y el mundo me
parece bello: vivo en él con alegría, pero creo que no lo abando-
naré con tristeza". ..
Varias horas pasó Urueta entre sus papeles. Salió al fin,
sereno; pero de sus azules ojos mojados se .escapaba una som-
bra, su sombra. Paseó levemente la mano amarilla por los ' añosos
cabellos, caminó hasta la escalera .e intentó subir en un supremo
esfuerzo. Inútil. Tuvimos que ayudarlo a pesar de sus protestas,
, de sus gritos, de sus contorsiones paroxismales. Mas.... en su
conciencia estaba que" el dolor es el supremo encanto del mundo,
y que de estas dos maravillas, la lágrima y la sangre, han nacido,
risueñas e inmaculadas, la Esperanza y la Caridad". ¡No! ¡no
abjuraría!. . .. i Y en sus quejas se adivinaba la trágica deses-
peranza de su esperanza!
Pero no desmayó; fue fuerte hasta la última tarde, cuando
ya el cuerpo no podía contener ·u na alma tan grande; cuando una
alma tan grande no podía agitarse más dentro de un ser tan des-
graciado. Tarde horrorosa llena de sombras. Ruidos [Link].
A momentos, una quietud abismal. Y sentíamos como si todos los
espíritus evocados por el mago de las evocaciones gloriosas, hu-
biéranse congregado junto al lecho en aquella hora fugaz del
cump1imiento fatal, para velar su primer sueño hecho realidad,
¿ Después' . . .. Pero las lágrimas no restituyen a los muertos,
son muy débiles las lágrimas. . . . .
La muerte se confundió en el gesto del orador despreciativo.
La mascarilla de Urueta retiene este gesto risueño, burlón, Vol-
teriano, en la boca. Despreció hasta el postrer instante lo malo
de la vida y la vida misma, su hermosa querida, precipitadora de
su muerte. Pero amó el dolor que es muralla, que es saber, que
es horizonte, y por eso sus ojos parecen mirar a través de los pár-

DE JESUS URUETA 16

pados cerrados, con misteriosa bondad infinita. U ru~tSI" al


morir, llevaba su espiritm atado a La más insensata de las espe-
ranzas: (ji .... el mundo me parece bello: vivo en él con alegría,
pero creo que no lo abandonaré con tI ¡ateza .... "). Si algÚn ji- .
rón de tristeza nubló la última tarde de su vida, fue el saber que
no amaría más; ni a mundo, ·ni a los hombres, ni a su patria,
ni a los que dejaba cerca de su lecho .
.

Vida de amor, de dolor. Fue grande por eso. Enseñó qne el


amor vindica, que el dolor no debe ser esquivado porque es h'u-


o •

mano y Único

vehículo hacia. la liberación. Tarea inmensa, moral,
ejemplar. Ante la conciencia nacional el nombre de 1;Jrueta es
símbolo, se levanta ya como el Quijote del verbo f8ICllndo que
desparramó entre las almas toda la nobleza de su ideal: la fra-
ternidad. "Y todo calla, y todo de luto se reviste bajo tu
sombra funeral. Pero en la noche. espesa un resplandor persis-
te. Y nos alumbra: i tu ideal!" Así termina Alfonso Cravioto
BU "Ofrenda a Urueta". y es para conservar este hachón en-
cendido para lo -que hoy presentamos la obra del ilustre mexi-
cano. Y al tener ante mí tanta línea ominisciente, me regocijo
al pensar en el regocijo de las juventudes de mi patria, cuando
extasiadas aprieten contra su corazón esta tea encendida con las
sobresalientes cualidades de un hom'bre incansable en el luchar
por el bien y la superación de la raza, creyente .f iel en la equidad,
devoto del deber, dinámico arrebatado que se ofreciera con plena
nobleza a .una tarea educativa inestimable en una época febril, ne-
bulosa, aunque llena de generosidad en el orto de sus perspec-
tivas; croel y rigorosa por las transiciones bruscas, sugestiva y
espléndida en el ideal santo y confuso de la Revolución!
El Demóstenes de nuestra pobre Grecia, no existe ya! El que

hacía resplandecer los foros en espirales de belleza y de luz, vol-


vió al seno creador de nuestras dudas y ijJ ! El que
llenaba tantos corazones de amor con su palabra, ha perdido la
voz, para siempre!.... Se ha perdido esa voz.... se ha perdi-
do! . . .. fue tragada por el alma. de todo UD pueblo!
y nosotros?... oh, nosotros, durante muchos años, hemos
<
16 OBRAS COMPLETAS

sido inconscientemente c.r ueles. sino: haber olvi-


'dado a Urueta! ,
,

Nosotros, sus deudores, que no podríamos 81baI'lCar, aun con


nuestro deseo más acucioso, su gentil desinterés, su enorme sa-
crificio, a él, que tantos cantares entonó en su laúd, brindemos
en un canto la sagrada ofrenda; con el canto de las esquilas
resonantes que VTUelan por todos los vientos empujando sus cuer-
pos tradicionales en el eterno ritmo del amor y .de la gloria!
"Polvo eres y en polvo te has de convertir, dice la
Biblia fatalista. No! Mentira t mientras haya savia den-
tro del Ic erebro, el hombre pensará en sus muertos".

Malías Maltrot.

PRI ERA PARTE


I


A la memoria del poeta José maría
. Bustillos. A quien mucho amé. Tierna-
mente. fielmente.
JESÚS URUETA.

Or lSQO-1B9.q, rn 21 «Sigla XX,.)

O. C. de J. U. 2
-

(FAHTASíA RomÁnTICA)

1
-

o
es un ave, no; es la pastora que canta los cantos de la
selva y de la montaña, sonoros, cristalinos, aprendidos al
río y a los 1Julares. Vedla salir de aquella espesura: bri-
llan resbalando en su cabellera deshecha los diamantes fugaces;
en sus ojos, claros como las aguas verdes del remanso, cintilan
puntos de oro como arenitas rubias; lleva en la asa del brazo
un cesto cuajado de nardos, y en sus labios vírgenes aletean, vi-
brantes, las notas de mil ,colores de su romanza. El agua que la
acarició con un beso murmurador, va cantando a los tules el se-
creto de una voluptuosidad, y sus lenguas de plata, se arrastran
lentamente a lamer la huella de un pie sobre la arena ....
Pobre niña que hace un instante te rebujabas en los pliegues
de cristal y los encajes de espuma! Ojos ávidos de tu inmaculada
desnudez van a abrir en tu alma un panorama más hermoso que
tu valle natal. EI meteoro de una ilusión cortará la noche de tu
inocencia ,c on una estela de luz .... y sufrirás ....
Huye, niña! trepa por los senderos de las ca;bras, escóndete
en lo impenetrable de la selva, que el amor te persigue en forma
de un caballero rubio!
En vano! Allí está, junto a la corriente voluble, bajo la bó-
veda opulenta, entre redes de sombra y mallas de luz, contem-
plando con sus ojos claros punteados de arenitas brillantes, al
caballero rubio que la habla de una dicha entonada con prima-
verales estrofas. Ella entornó las pestañas, dobló la cabeza, sin-
tió en su bo,ca una gota de miel divina y alumbró a su alma el
osto azul del Paraíso.
• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •
.
• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •
22 OBRAS COMPLETAS

- .L ejos está mj huerto y ya las sombras bajan del monte.


--"Cuál es vuestro nombre, amado mío f
-Roberto. Y el tuyo, blanca niña'
-No sé. . .. me ' llaman Gracia.

,.
Qué rápidas son las e~hala'ciones de oro miradas, caricias,
besos, que cruzan el alma en las noches de amor 'Para dejarla,
en cambio del deslumbramiento de un instante, la obscuridad de
toda la vida!. . .. .Ya no corre por el campo la risueña Gracia,
aspirando la humedad olorosa de las mañanas, entre las matas
de rosas cándidas, los torbellinos fascinantes de los colibrÍes y
los rápidos frrrt! de los pájaros que vuelan; ya no hace saltar
penachos espumosos al zambullirse en el remanso, ni turba al
viento con las frescas escalas de sus cantares irizados.
Esperó a su amante en el nido de hojas; en balde interrogó
a la onda; en balde consultó los oráculos del cielo. Por qué se
quejan los tulares y Pobre niña! cuando baja al pueblo a rezar la
Misa de los domingos, le pide a sus virgencitas la muerte. . .. y
la Virgen sonríe desde su nicho, bajo la diadema dorada, clava-
do el corazón con un puñal, escarchado con lentejuelas de plata

el vestido negro, con la sonrisa cal1nesÍ en los labios, con la son-


risa vidriosa en los ojos ....


.

Qué alegre está la mañana! Todo era fiesta en el cielo y en


el prado: fiesta de luz y de flores, con algazara de alas. Una ca-
balgata bulliciosa bajaba del monte, los caballeros con sus som-
breros de paja y las amazonas con azules velos flotantes. Los pá-
jaros saltaban de los surcos en azorados grupos o eran dispersa-
dos por el disparo de una carabina. La cabalgata se perdió en-
tre la selva. .
Al caer de la tarde, una pareja se dirigía al escondido re-
manso. Los caballos, sacudiendo sus crines, hacían sonar en la
DE JESUS URUETA 23

tierra los duros cascos con el compás nutrido del galope. El sol
de ocaso prendía una cinta roja en el perfil. crestonado de la
montaña: las arboledas se destacaban con colorido sombrío de
tinta china, en la palidez gris del crepúsculo, y, vaga esfu m ación,
temblaba en los vapores del Oriente la silueta del campanario.
Bajo el tupido pabellón que enarca su verdura sobre el remanso, •

trinaban las frases de amor de los amantes ....


Qué triste, qué pálida está Gracia! Rasgado por las · es .
su vestido, ensangrentadas sus manos por los cardos, maltrata-
dos sus pies por las peñas, fatigada de correr sin objeto, cayó
rendida en la hierba y una lágrima clara bañ6 las rubias arenitaa
de sus ojos.

A IcHArlO m. LurHICHI

• 4 .............................. .

• • • • • • • • •••• • • •••• ••• • •• • •• • • • ••


Cuando tus formas 8e agitaD
A respirarlas incitap
Como UD de rosas. I
RUABL OBLlCilADO

S madrugadora: ama el aire ligero de las mañanas, el orto


glorioso de la luz, los vuelos ráJpidos que cortan los hori-
-
zontes, las primeras ordeñas de leche espumosa, los frio-
lentos manojos de flores. . .. Desatando el abrazo de su amante,
8alta de la cama, baña su cuerpo con los menudos chorros de una
esponja empapada, viste el más albo de sus percales, y va en
busca de leche y de violetas. Por los ensortijados de su flotante
ca'b ellera resbalan las gotas de agua; sus narices se dilatan para
aspirar la aromosa humedad; sus pupilas .judías se ensanchan
-

ávidas de aurora, mientras camina, alerta y vivaz-, con los juegos


candenciosos de sus muslos y el fru-fru de sus sonantes enaguas.
Una línea de marfil blanquea entre sus labios, y morenos tintes
vinosos coloran sus mejillas. En el establo, ella misma coloca su
jarro tapatío bajo las ubres de la vaca, hasta que rebosa el cope-
te .de espuma. Vase luego al Mercado de Flores a escoger las
violetas más tiernas; se aceJ.'lca a los grandes ramilletes de rosas,
los aspira hasta embriagarse, y muchas vec-es le queda pegado
en la punta de la nariz y de la barba el polen resinoso de los es-
tambres rubios.
Prepara el almuerzo y entra a despertar a su amodorrado
amante. A las palabras inútiles suceden las eficB!ces cosquillas; y
mientras él refunfuña dando vueltas bajo las calientes sábanas,
a ella se le salta la risa en sonoros borbollones; y con su risa y
sus cosquillas lo encocora tanto, que al fin brinca de la cama,
con el pliegue del mal humor en los labios y el penoso parpadeo
26 OBRAS COMPLETAS

del despertar en los ojos. 1\ poco rato lo recobra la vida: la pe-


reza se trueca en agilidad y el bostezo en chanza. El mantel lirn-
pidísimo, la untuosa mantequilla y el perlumado café aguzan su
apetito, y a medida que los sabrosos bocados les contentan el
alma, empiezan a retozarles los ojos y las lenguas y los pies, y •

son subidos de color los dichos, y subidas de fuego las miradas,


y subidos de opresión los contactos. . .. Suena la hora canalla de
oficina, y la enamorada madrugadora de pupilas judías despide
a su amante con un beso que guarda la frescura matinal de los
ramilletes vírgenes.

• •

En el patiecito tiene sus macetas y sus pájaros. Es un ver-
dadero jardín. Una enredadera florecida trepa sus volutas por
alta escala de popotillo; entre grandes y lustrosas hojas abren
las gardenias sus pétalos de cera cándida; varas espinosas sos-
tienen exuberantes corolas de castilla; de los búcaros de barro y
de los canastos de mimbre desborda en mechas indóciles la ca-

bellera de Flora, en la que prende el azahar sus [Link] bo-


tones; en los barrotes de la ventana cuelga la Primavera lujosos
chales; sobre los tapetes de IIlIUSgO parece que ha caído una ne-
vada de margaritas, y entre las mallas verdes asoman los alam-
brados de las jaulas y las alas amarillas del los canarios. Con el
cabello recogido sobre la cabeza, como borla de seda china, en-
rollada hasta medio brazo una manga de la chaquetilla, va y vie-
ne entre sus tiestos, derramando con una regadera finísimos hilos
de agua sobre las plantas lascivas, y arrojando puñados de gra-
nos a los picos voraces de los pájaros. Es su "Paraíso" este pa-
tio coqueto. N o va a los teatros. ni a los bailes, ni a los almace-

nes; todas sus economías las gasta en un clavel o en un [Link];


y al cabo de dos años ha logrado formar un bosque diminuto y
delicioso, en donde borda sus ilusiones. "IJo lava, lo peina, lo
mima, lo ama": son sus palabras. Cubre con motas de algodón
los botones nacientes de la gardenia, yfoI"wa "casitas" para las
plantas delicadas, con columnas de carrizo y doseles de petate .


DE JESUS URUETA 27

El Invierno la entristece; Abril la alegra. Y allí vive: su aman- .


te pasa el día fuera, en el trabajo, y ella en el "Paraíso", senta-
da en una mecedora, balanceándose eon la punta del pie, viendo
girar los átomos de plata en un rayo de sol, sintiendo sobre su
fl'ente el aleteo de los abanicos primaverales y desgranando sus
ensueños mientras gorjean los canarios de oro.

*
...

Con los ojos entrecerrados contempla las viñetas de sus re-


cuerdos:
Hace dos a.ños! Inclinada sobre UDa mesa de eostura, codean-
do a las compañeras de labor, a la luz de la lámpara, extiende
sobre la felpa de un sombrero las alas bermejas de un pájaro di-
secado. En la vidriera se dibuja una sombra.... Alguien es-
pía .... Es un joven correcto, nervioso, el mismo que pasa todas
las noches frente a la puerta. EUa se lo muestra eon un glliño
de ojos a la amiga vecina, lo miran las dos con provocativa co-
quetería, y riegan en el taller el claro retintín de sus risas ... :
. Noche obscura, noehe de lodo y de frío. Las goteras ch'o-
rrean, el viento trae empapadas sus ráfagas. . .. Envuelta en su
tápalo, la costurera camina rozando las paredes .. ,. Un hombre
la detiene, le ofrece un paraguas. Un ah! .... UD rubor que ocul-
ta la sombra, el rápido y acompasado andar de una pareja ....
Después, en la puerta de una casucha de barrio, ella

la
mano del joven. Gracias. Hasta mañana . Un colibrí revolo-
teó en su fantasía. Una boca la besó en sueños con besos de al-
míbar. •

La alcoba azul! Suspendió del techo con cadenillas nieladas


de plata, el globo de luz tenue, de claridad lunar .... En la pe-
numbra, como las abatidas alas del ángel custodio, las cortinas
blancas del Tálamo!
Halos del alma!
28 OBRAS CO PLETAS


Los domingos salen al campo, cuando la mañana asoma en
Oriente rebujada en su peplo de va¡porosos celajes. Delicias di-
vinas! suaves como las manzanas de Galatea, puras como la fuen-
te de Blandusia. Buscan los apartados sitios, las escondidas ca-
ñadas, donde la sombra sea más verde, más acojinada la hierba,
más azules los claros del cielo, más parleros los raudales .... En-
tre las marañas de la vegetación, él abre paso a su querida, sepa-
rando las varas espinosas; pero no falta alguna que se vuelva a
prender la falda o a rasguñar los dedos de la muchacha. La ayu-
da a trepar peñas y a brincar zanjas con disimulado provecho de
los ojos bribones y de las manos astutas. La sostiene del talle
cuando se inclina sobre el arroyo, trémula y risueña, para llenar
su jícara que sale del agua desparramando un capelo de cristal.
y juegan y corren hasta caer rendidos, bajo la sombra de un
árbol, sobre un lecho de mandrágoras. Redes de hojas sombrean
su frente, mana precipitado su aliento, tiembla la curva de su
seno. . .. Su cabellera negra y encrespada parece una piel salo-
mónica en que descansa su cabeza. Qué bella está para el abrazo!
Las lianas se enredan al árbol. . .. Qué bella está para el beso!
Los panales destilan gotas de miel virgen.... Qué bella está
para el amor! En la fuente de los helechos, el palomo sacude sobre
la paloma su plumaje blanco ....

, y así viven. Aún la acaricia el aura de Abril que desabrochó


su virginidad: está fresca como un raudal de aguas vivas, como
un manojo de tiernas rosas, como el Verso del poeta argentino.

,
, ,

rHOPIH -VALS
Al Duque 10b

Una alcoba artísticamente coqueta. En el fondo, recos-


Ya

tada en un diván, una mujer hermosa. de pie,


pálido. Las luces vacilantes del crepúsculo cayendo en
menuda red de oro sobre la escena.

[Link] (con mirada de reproche). Es decir, que sólo tu


violín puede tocar mi vals; que nadie escruchará tus inspiracio-
nes ni en los paseos ni en los teatros, porque es imposible escribir
esa música de tu alma, y que ni yo. . .. que tal vez algún día le-
jano. . .. qué significa eso, Ernesto? Oh, eres cruel conmigo, muy
cruel! ....
Ernesto. Cruel no, amada mía, compasivo. N o quiero ha-
certe sufrir mis sufrimientos; no quiero que oigas esta música
extraña, dolorosa .... Divulgarla en los paseos! hacer gemir mi
corazón en lun teatro! .... Sólo mi violín! sólo mi arco.! Es impo-
sible condensar en el papel los anhelos, los sobresaltos, los dolo·
res de una alma que se rompe en vibraciones de amor! Dale foro
ma a un suspiro, escribe una estrofa. que suene como un beso, tra-
za una línea que ondule como tus senos. . .. qué locura! verdad'
Intimidades, secretos, palabras de ternura y ayes de dolor, notas
que mueren gimiendo.. .. no, no quiero que las· oiga el mundo,
no quiero que las oigas tú.
Leonila. Y por qué has creado esa armonía dolorosa? Yo
te pedí un vals que fuera arrullo, sentido y dulce, qrue adurmiera
nuestros corazones a la hora de los sueños tibios. Yo quería una
enramada de nidos susurrante s sobre la lánguida hamaca de nues-
tro amor. En cambio, Ernesto ....
Ernesto. Escucha, Leonila: yo también quería Ique el vals
brotara de las cuerdas de mi violín como un enjambre de suspiros
,
30 OBRAS COMPLETAS

temblorosos, como una parvada de frenéticos besos! Lo sentía


palpitar en el fondo de mi ser, incoherente y desordenado y su-
blime como las primeras frases del primer amor! Las palomas de
mi alma le daban languideces, adormidas cadencias las ondas que
ruedan su rumor de besos entre los juncos, y arrebatadora ar-
monía esas notas que estallan en delirante concierto cuando los
ojos se miran y los labios se juntan! Pero ay! un presentimiento
horrible aparecía con amagos de tempestad en mi horizonte, y
9ólo encontraba una nota para traducirlo, una nota de dolor,
amarga como la queja de las ausencias, desgarradora como el
grito de los abandonos; y cuando esa nota brotó, sola, aguda,
interminable, mis ilusiones huyeron doloridas, cantando el triste
adiós de lo que no vuelve!
Se nubló el ,cielo, se ensangrentó la luna, y una ave negra
graznaba tristezas sobre un ciprés abandonado .... Entonces, con
el violín en la mano,
,
invoqué tu imagen. Oh! qué podían decirme
tus labios sino las palabras que te enseñaron los ángeles, y qué
otra cosa sino estrellas vería en la noche serena de 1;iw¡ ojos Y-
, 'Loco, loco de mí, dije: cómo ha de ser triste el vals cuando me
lo pide su sonrisa y me lo premiarán sus besos? no, son los va-
pores verdes del ajenjo que suben a mi cerebro como jirones de
niebla o pedazos de sudario". Tu recuerdo los barrió, y en mi
alma despejada el amor despertó nidos alegres y pintó nubes de
plata. . " Cantad, esperanzas mías!" y mi mano temblorosa des-
lizó el arco sobre las cuerdas .... Dicha inefable! Tu cuerpo se
estremecía entre mis brazos mientras un rizo de tu cabellera. ne-
gra rozaba voluptuoso mi frente pálida .... y el arco recoáÍa
más rápido las cuerdas .... Deleites divinos! Te sentía jade'a nte,
girando, girando, mientras tu aliento apresurado quemaba mi
boca y tus senos temblaban de amor sobre mi pecho . . .. y el
arco, como un relámpago, azotó las cuerdas. . .. Qué horrible gri-
to! Desaparecías en un torbellino de armonías en brazos de
otro hombre, y cuando tus labios le dijeron al oído te una
nota aguda, tremenda, implacable, saltó de mi violín como un
rayo, como una maldición!.... Después.... no sé. Un velo de
plomo cayó sobre mi conciencia.... desapareció el mundo ....
DE JESUS URUETA 81
---------------------------------------------------------- .

Desperté muy tarde, sobre el suelo, con el violín a mis pies ....
Era de noche; la copa de ajenjo estaba vacía; tu vals estaba

terminado.
(Pausa. Ernesto agitado, Leonila pensativa).
Leonila (con marcada dulzura). Ernesto, vuelve en tí. .. .
110 temas nada. Olvida ese momento de delirio, esa locura ... .
Te amo tanto! Por qué te torturas, mi bien, con inspiraciones
fúnebres 1 Por qué · no condensas en una armonía de amores los
latidos de mi corawn' Si te doy mis miradas y mis sonrisas y
mis besos, por qué haces que tu armonía llore tristezas? Supri-
me esa nota, y en lugar de un grito desesperado, termina con un
canto de triunfo. Ya verás; toma el violín, clava en mis ojos tus
pupilas, y toca. . . . toca.
Ernesto (con voz · ahogada) . bnposible. Si alguna vez de-
jas de amarme, y soñando mentido paraíso olvidas que sufro el
mal que nunca sana, · perdido en los solitarios rincones a donde
no llega el sol con sus consuelos ni la sonrisa con sus promesas,
entonces, sólo entonces, oirás el vals. . .. Sí, a tus oídos, entre la
algazara de los pla'ceres, llegará mi nota a turbar tu felicidad
para siempre .... Es mi venganza .... terrible .... pero te amo,
y el amor jamás perdona, es verdugo y mata!
Leonila (nerviosa). Ernesto, por tu vida, no me atormen-

tes más con tus desvaríos! Olvidarte? Nunca! Tengo confianza
en el porvenir, y ni en los suplicios del infierno me arrepentiré
de nuestro amor. Sufres? Bien; quiero sufrir. Toca, toca, aun-
que me desgarres el corazón!
(suspirando). No puede ser.
Leonila (levantándose y acariciándole la frente). Por mi
amor.
Ernesto. Oh, no. . .. Leonila, no ....
Leonila (con una promesa en la mirada) . Por mi amor.
Ernesto ( cediendo) . Leonila ....
Leonila (dándole un beso). Por mi amor.
Ernesto. Sea.
(Se hace más indecisa la luz crepusoular. Leonila se recuesta
32 OBRAS COMPLETAS
,

en el diván y entorna los ojos. toma el violín y levanta


el arco).
Ernesto. BrOota, música del alma!
El Vals. CantOo las miradas sOonrientes de la aurOora, la vir-
gen de los pudOores, cOolOor de rOosa. SOoy trinOo de pájarOo que des-
pierta entre las mallas verdes, besOo lentOo de espuma azul a la
sedienta Oorilla, caricia de fre::!cOo arOoma sOobre las margaritas blan-
cas. SOoy el alegre despertar de una esperanza .
. (Una sonrisa inefable tremula en los labios de Leonila).
El Vals, CantOo lOos dOormidOos amOores de la siesta juntOo a

lOos arrOoyOos apacibles; tengOo el vaivén de lOos senOos suspirantes;


tÍmidOo y lentOo, sOoy el letargOo de un besOo sOobre una frente dOoble-
gada.
(Leonila, desfalleciente, inclina su cabeza sobre la espalda).
Vals. CantOo amOores más dulces cuandOo el sOol declina;
lOos amOores q¡ue se mecen en lOos nidOos, lOos que en la fuente verde'
mOodulan las palOomas, lOos que vuelan en el tejidOo de OorOo de lOos
celajes y lOos que slLS'piran
. .
las ninfas bajOo las espesas Oondas.
OuandOo la luna aparece sOobre lOos picachOos viOoladOos del Oriente,

condensOo en un acOorde sOorOonOo lOos rumOores dispersOos y lOos sus-


pirOos perdidOos, y en lOos espaciOos azules me desgranOo en besOos.
(Una mirada de amor languidece en los ojos de Leonila).
El Vals. También cantOo la nOoche y el dOolOor. Cansadas, mis
nOotas huyen a la sOombra. SOoy la triste despedida a la luz, a lOos
campOos y a las fuentes. CómOo llOoro! CómOo me lamento! Acom-
pañOo las quejas de la frOonda ... Adiós ilusiOones blancas, adiós! ...
(Una lágrima cintita en las pestañas de Leonila).
Ernesto (sin pOoder contener el ar,co) . Miserable de mí! la
nOota! la nOota!
El Vals. Soy terrible! Estallo en desesperados acOordes y
penetro hasta el fOondo de las almas cOon el estruendo de un cata-
clismo.
Leonila (levantándOose demudada, cOon las manOos en lOos Ooídos).
, ·Calla, calla, que me matas!
Ernesto (fuera de sí) . Detén mi mano, Leonila! Ah , cómo
vibras; maldita nota! Te estrellas en mis oídos y repercutes en
DE JESUS URUETA

mi corazón como UD rugido en una caverna !Detén mi mano!


pronto! pronto!
(Leonila, haciendo un esfuerzo, se [Link] sobre su amante y
le arrebata el violín) .
Ernesto (desplomándose). Horror!
(De noche. Ernesto, sin sentido, a los pies de Leonila. Ella,
afianzando el violín con su mano crispada., hunde en la sombra
una mirada de dolor).

Después.

Salón de baile espléndidamente decor,a do. Luces, •

Trajes de exquisita elegancia. Suenan los últimos com-


pases de una pieza.

Varias voces. Qué violín tan admirable!


-Cuánto sentimiento y cuánta dulzura!
-Es un pobre joven de fisonomía triste y ademanes distin-
guidos; un [Link] tal vez ....
. y dicen que es notable en la ejecución de los vals.
-Lástima que los demás instrumentos no le permitan lucir
por eOJÍlpleto! •

-,Si tocara solo ....


- y por qué no? basta pedirlo.
-Un vals! un vals!

(Una pareja se dirige al músico. La mujer, bella como una


diosa, se apoya con coqueta pereza en el brazo derun caballero.
El la habla al oído; ella sonríe) .
La dama (al músico) . 'renga Ud. la bondad de tocarnos un
vals; sabemos que es su especialidad.
El músico, joven envejecido, sombrío (aparte, visiblemente
demudado) . Es su voz y son sus ojos, Dios mío! (a la dama,
forzando una sonrisa). Señora, tal honor ....
La (con voz dulce). Sin modestias, vamos.... no
vacile Ud ..... por qué esa turbación? .... Contamos con el vals,
no es así?
o B R A se o JI P L T A S

El músico (conteniendo 11D grito, con llamas en los ojos, ha-


ciendo un marcado esfuerzo) . Bien. . .. si.... tocaré.... para
Ud., sólo para Ud.
La . Gracias por la complacencia. (A su compañero).
Dame tu brazo, Rodolfo.
. (Se pierden en el sa.lón, entre 180S parejas. El músico
su violín y preludia el ).
vals. Yo canto las miradas son rientes · de la aurora .. ...
Soy el alegre despertar de una .
Rodolfo y la. dama.. ¡ Por qué sonreís, amada mía?
-Porque te adoro.
El [Link]. Yo canto los dormidos amores de la siesta ....
Soy el letargo de UD beso sobre una frente doblegada.
Rodolfo y la. d a.. Por qué desfalleciente inclinas tu ca-
beza sobre la espalda 7
-Porque te adoro. .
vals . Yo canto amores más dulces cuando el sol decli-
na. . .. en los espacios, azul me de9grano en besos!
Rodolfoy la . Por qué languideee en tus ojos la mi-
rada?
- .P orque te adoro.
El vals. También canto la noche y el dolor. . .. Adiós, ilu-
siones blancas, adiós! ....
Rodolfo y la dama. Por qué cintila una lágrima en tus

pestañas negras?
-[Link] te adoro.
El Vals. Soy terrible! Estallo en desesperados . aeordes y
penetro basta el fondo de las almas con el estruendo de UD cata-
cli~mo ! •

(La. lanza un grito y se desprende de los bl'azos de Ro-


doIfo. Estupor general. El músico, agita. el arco
con frenesí) .

Leonila.. ---Calla, calla, que me matas!


Ernesto. La nota, Leonila, la nota! Ahora no detendrá.s mi
DE JESUS URUETA 36
! !

mano. . .. Ah, mi dolor es omnipotente! Soy invencible, bendita


nota. Hiéreme, aruquílame, mátame, pero hiere, aniquila y mata
a la perjura! Vabra! vibra! •

La. nota (sonora, sostenida, cortando el aire como un ay!


agudo hasta lo imposible) . y la maldición de un amor!
(Leonila, lívida., se sobre la. alfombra. Las cuerdas
del violín saltan hechas pedazos, silbando... El músico, petrifi-
cado, clava sus ojos de loco en el cuerpo de Leonila, fijos ... .
fijos . ... )

O. C. de J. 'U. S
,

iJAHZA
De noche. SaJón elegante. Ismenia, sentada en el taburete
del piano. Su bata floja cae sobre la alfombra en una

ondulación de pliegues . Juegan sus dedos en el
teclado. Guillermo, frente a ella, la contempla amoro-
samente. Breve silencio .
.

Guillermo. Te aseguro que estás muy bella con la frente


descubierta.
Ismenia. (Con finísima ironía en el acento y en la sonrisa).
-,De veras ~ ....
Guillermo. Blanca, con la blancura de un botón de mos-
queta, se ostenta en la plenitud, dándote la serena belleza de
las diosas del márm 01 griego. Maldigo los peinados modernos
que cubren (>on una maraña de rizos, la soberbia majestad de las
frentes. Si te amo como hombre, te admiro como artista. Mi
alma se reposa en 1m alma y mis ojos en tus líneas purísimas de '
escultura intachable. Cuántas veces tus enojos han suspendido
mi contemplación jamás cansada! Déjame mirarle de cerca. Qué
curvatura tan suave! qué arcos tan pulidos! qué superficie tan
t6rsa! En este momento, mis labios tienden, más que a tu boca
de fresa, a tu frente de mosqueta. Permite que el beso que ya
impaciente retoza, engañe una vez más a tu boca.
Ismenia. (Palpitante, presentando su cabeza). Engáñala.
El beso. (Saltando apasionado, cayendo vibrante) . Soy de
. I
amor! ,I
I

. ·Cuántos, como éste, te dí aquella noche. Creo


que' las lujosas enramadas del Paraíso no los oyeron tan suaves,
tan lentos, tan ruidosos! Llovían sobre tus manos, sobre tus ojos,
sobre tu .cuello .... ah! y por fin sobre tus labios! Tú lo sabes:
cuando conocieron tu boca, húmeda y tibia, anidaron en ella ....
ss OBRAS COMPLETAS

(soñando). Qué noche aquella.


. Entraban a la sala, tamizados por la red de las
cortinas, los últimos destellos de un ocaso pu I'\purino. Tú, con
las pupilas bañ[Link] de luz crepuscular, melancólica y suave, to-
cabas en el piano. Qué dulce armonía! Palpitaban las teclas de
marfil como las alas blancas de sollozantes palomas. El piano
tenía una alma, una alma que se quejaba! La última nota fué un
sollozo virginal.... Nuestros pensamientos se encontraron, se
incendió mi mirada en tu mirada, con trémula voz te dije mis
amores, y tú quisiste hablar ....
Ismenia (exaltada). Sigue, sigue, Guillermo mío ....
misteriosa la armonía de esa dan AA !
A medida que del piano la hacían brotar tus dedos ágiles, en mi
alma brotaba¡ una música vaga, de recuerdos, de tristezas, de im-
posibles ideales, de esperanzas divinas. . .. Qué tiene esa música
que así me conmueve? por qué se evaporan mis pensamientos al
oírla? por qué el corazón se me salta al impulso de extraños
deseos? Siento un desvanecimiento sublime -como el que me dejan
tus caricias; siento que mi ser entero se aletarga como cuando el
sueño me invade, cansado de amor, sobre tus senos. Y me pare-
ce que du,"roiendo va a sorprenderme la muerte. Qué más quisie-
ra! 1\1 orir en la plenitud de los amores, ooando los nardos del
tálamo exhalan su esencia toda. . .. Que la muerte me sórprenda
en el apogeo de la sagrada bacanal; que no vea marchitarse una
por una las flores trenzadas de tu corona. de himeneo; que no
mire 'h astiada de placer á mi lesbiana.. Quiero rodar, al son de la
música, bajo la brillante mesa! quiero que un beso se lleve mi
vida!. ... Lloras? Oh! no amargues con lo más amargo el brebaje
de amor. Nada temas: la muerte es un ángel blanco ....
Ismenia. Lloro, Guillermo, porque mi alegría es inmensa.

Tus palabras me explican este deseo confuso que se agita en mi


corazón. . .. morir amando, qué gloria de deliciaJ;;! Te daré el

placer completo de mi cuerpo y el placer completo de mi alma.


Un ooso inmortal! El último, el más sonoro, el que más queme,
el que más funda! Tiene veneno la [Link], sÍ; veneno dulcísimo

qu~ se filtra por los poros y ádormece ....


DE JESUS URUETA 39

Guillermo. Bendita seas! Gracias, gracias! Desde que oí esa


armonía, pienso que la muerte tiene desconocidos y arrebatado-
res encantos; ex(.~ita las pasiones, y al acercarse el último ins-
tante, deben tener los besos todo el frenesí de una divina
tia t Y si tenemos de mori!', por qué no ha de sernos dado escoger
la mejor muerte? Y por qué amantes del placer, no hemos de re-
finar el último placer? Hoy hace un año: todavía dura el pleni-
lunio de nuestro amor! Ay! pero pronto así es la vida irá
amenguándose el luciente disco en [Link] venturoso .... No espe-
remos a que desaparezca el último contorno! Solemne noche! reco-
ge en tu misterio el misterio de una pasión! Adiós, esperanzas del
mundo! Mira esta copa, Ismenia mía: el cincel de hábil artista
esculpió en ella una ronda de vírgenes 'Y efebos ¡en el pórtico de
un templo de mármol. Bebe: la embriaguez de este licor es eter-
na. Ahora yo. . .. (Pa usa) Como en mágico panorama, veo las
calles de .mi pueblo y sus jardines y sus torres, y allá a lo lejos,
la ventana enrejada donde, vacilante, deposité la primera carta
de ternuras para una niña de castos ojos; veo también un salón
iluminado y entre las parejas a una mujer .... Pero qué tienes'
por qué te estremeces? ...
Ismenia. Ay! pOl'lque me veo, niña, subiendo las gradas
del altar, entre otras niñas, con mi vestido blanco y mi corona
de flores.... Pienso también en un paseo de mis quince "años,
por el lago ...•
. Desecha esos recuerdos; vivamos un instante
que valga mil existencias. En mis brazos, Ismenia! El mundo
no gira tan rápido como rápido olvida. Así estás bien, con tu ca-
beza sobre mi hombro. Qué hermosa eres, amada: como venda de
tus labios, y tu hablar dulce. Venid a mí, recuerdos lumi-
nosos! Agréguense las dichas de ayer a las venturas de hoy!
Nuestros recuerdos! nuestro amor! nuestras esperanzas! Te gIlS- .
tan estas frases, Ismenia! Que si te gustan! Era uila noche
como esta noche, serena, augusta, nupcial, y en el aire perfumado
con perfumes tibios, vagaban en invisible .cortejo los espíritus del
ensueño. . .. Qué gratas horas pasamos en el éxtasis del amor,
del amor mudo y sublime, solos, como ahora, · tus man en mis
, ,
= L

40 O'BRAS COMPLETA

manos y cerca nuestros ojos y cerca nuestros labios. . .. Hoy ha-


ce un año y no tarda en sonar la media noche. Consagremos estas
últimas horas al culto de los dioses. Libemos el néctar que no
empalaga. Acariciémonos. Besémonos. Despierta en tu piano
la música inmortal. Toca, esposa.
Ismenia. Sí, Guillermo, demos culto al amor. Voy a tocar
para merecer tus caricias. Sólo tengo dos amores: tú y mi piano;
tus palabras y su armonía! Qué más quiero? Pobre piano; adiós 1
Por vez postrera te harán sonar mis pulidas manos. . .. Cuántas
veces, Guillermo, ausente tú, pedí consuelo a la música, y al errar
mis dedos sobre el teclado, me parecía que dentro estaba tu alma,
tu alma que lloraba.... Vamos, siéntate y escucha.
(Los dedos de Ismenia. despiertan suavemente a la danza de
amor) .
La Danza. Soy blando ritmo de cantar marino en las bar-
quillas de blaRcas alas; envuelto en las espo mas, susurrando, res-
balo como cauda luminosa, y el remo desbarata en polvo de iris
mi penacho de perlas. La noche es de luna; la brisa so¡p-la aro-
mas. A bogar! a bogar! ....
(Ismenia. y se con una mirada brillante).
La Danza. Yo tengo los lloros lánguidos del palomar que
asoma entre los árboles su tejado rojo; canto los amores del pá-
jaro y la fronda; estallo como un beso al abrirse los abanicos de
,

pluma; 'y desmayada, me arrastro en giros de flotantes faldas.


,

La tarde se refresca; la guitarra suena. A bailar! a bailar!


(Ismenia y Guillermo se miran con una. mirada brillante).
,

La Danza. Duerme, morena, bajo los verdes platanares que


al mecerse abanican tus blancos sueños; duerme, gentil mancebo,
sobre el hombro redondo de tu amada, arrebujando tu frente con
su cabellera suelta. Las estrellas brillan; yo arrullo vuestro sue-
ño. Dormid! dormid!
(Ismenia y GuilleI'mo se :mira.n con una mirada brillante).
La Danza.. Ya tiemblo; los ángeles me llaman. Ya recogí
l'umores de la selva, suspiros de los labios. No despertéis, aman-
DE JESUS URUETA 41

tes. Dadme vuestras almas.... así, dormidas.... Me voy al


cielo. . .. A volar! a volar!. ...
(Con el rtlido de un aleteo, muere la [Link] en el teclado).
(Pausa de ensueños).

. Ven a reposar sobre el hombro redondo de tu


querida . Ya sonó la media noche. Amémonos.
Guillermo. (Oprimiendo con las dos manos las mejillas de
Ismenia, deposita en su boca de fresa llD beso largo). Te adoro!
Ismenia.. Ven 1
(Mitigan la luz de la lámpara y se recuestan en el diván. La
bata recogida de Ismenia deja ver una zapatilla de seda. Con un
brazo ciñe el cuello de su amante y le arropa la frente con la
ola de ébano de su cabellera suelta. La Muerte, blanca, bella,
resplandeciente como la nieve y el relámpago, aparece en el din-
tel de la puerta. Se acerca lentaJllente a los amantes, los contem-
pla con una sonrisa angelical, los acaricia con mano suavísima, y
después de darles el beso irresistible, abre sobre ellos las alas
como un abanico de estrellas .... )


.... y se encO'ntró en el mundO'. Llevaba en su alma las úl-
timas candideces de la infancia y las primeras ilusiO'nes de la
juventud. Creía en la amistad, en el amO'r, en la glO'ria: era
un lO'cO'.
y una mujer, la FO'rtuna, viéndO'1O' bellO', sO'nó lO's cascabeles
mágicO's sO'bre su cabeza sO'ñadO'ra y envO'lvió su eO'razón en el
tejidO' de luz de una mirada.
y vió cO'n O'jos de deseo el espejismO' del mundO': lO's guerre-
ros rO'bustO's arrastrados en carro triunfal entre las llamaradas
y lO's escO'mbrO's, lO's sabiO's severO's multiplicandO' lO's panes de la
cO'munión, lO's pálidO's pO'etas envueltO's pO'r un enjambre de es-
trO'fas de O'rO', las hijas de AfrO'dita recO'standO' en tálamO' de lirios

sus desnudeces mórbidas. Y un perfume luminO'sO' flO'ta:ba comO'


un velO' y una música de suspirO's agO'nizaba en delicias.
y levantó los brazO's al cielO' gritandO': "QuierO' vivir la vida
del amO'r y de la gIO'ria!" y ,cO'n la mirada audaz y el cO'razón
atrevidO', dió el primer pasO' en pO's de su quimera.
y se encO'ntró en el bO'rde de UD . abismO' negrO' y hO'ndO' cO'mO'
el engañO'. Un pO'bre joven iba a caer, y la multitud, cO'n lO's bra-
zO's cruzadO's, reía.
y tendió la manO' al jO'V1en. "Qué haces'" le preguntó la
multitud azO'rada. "Salvarle". Una carcajada sO'nó en sUS O'Ídos.
"Es un IO'cO'!" exclamaban tO'dos.
"SO'y tu amigO''', le dijO' el jO'ven tendiéndO'le una manO' agra-
decida. Y se hicierO'n la cO'nfidencia de sus aspiraciO'nes y de
sus amores, y, cantandO', marchaban hacia el lejanO' paraíso cO'n

una mIsma esperanza.
PerO' he aquÍ que repentinamente se abrió ]a tierra. "De-
tenme, que caigO' al precipiciO'!" PerO' el amigO', retrO'cediendO';

le negó su manO'. Una O'la de sO'mbra lO' envO'lvió, rodó hasta el


fO'ndO', y despertó de 'Un sueñO'. .
7 E

L L ;

44 OBRAS COMPL TAS

y se encontró en una ciudad bella como la ciudad azul de


los cuentos de hadas. y .el aire tenía aroma de alientos tibios y
cadencias de perezosos besos. Y le preguntó a un hombre: "qué
ciudad es ésta Y" y el hombre le respondió: "acaso eres ciego
del alma? es la ciudad del amor".
Entonces levantó la vista: las casas eran de cristal delgado
y diáfano, y dentro de ellas había lechos espumosos, y sobre los
lechos, mujeres color de luna. Un deseo de la carne con alma
saltó a sus ojos y buscó a la mujer más bella.
. y la mujer más bella tenía miradas de castidad aZlUl en SIlS
pupilas húmedas, suspiros prim,erizos en las ánforas de mármol
de sus senos, besos vírgenes en el gajo color de fresa de SUB
labios.
y enardecido, ebrio de lujuria, la contempló mucho, mucho.
En su boca tembló una frase de amor, avergonzada y slliPlican-
te. Y la mujer más bella murmuró · estas palabras: "acércate,
soñado esposo de mis castidades blancas; ven a reclinar en el
cojín de mis senos tu cabeza llena. de quimeras irisadas; haré
jugar la suavidad de mis dedos entre tus cabellos negros, y mi
diáfana mirada flotará como un nimbo sobre tus sueños de
.01'0" •
y se precipitó, deslumbrado hasta la ceguedad, sobre las
paredes de vidrio. Un puñado de sombras le saLpicó los ojos,
oyó escaparse una falda rápida, giró en el vértigo del vacío y
despertó de un sueño .

y se encontró en un campo lleno de sol, en la actividad


tremenda del combate. Una nube sanguinolenta ondulaba sobre
los cascos relrucientes. Los relámpagos con sus escamas de lum-
bre razgaban el horizonte. El Estrépito rompía en sus aires sus
pulmones de bronce.

DE JESUS URVETA 46

Era su patria, invadida por el extrajero. Y fué soldado y


la cólera sagrada lo hizo valiente.
y todos, menos él, retroeedían ante el enemigo, que era
poderoso. Y al verlo envuelto ,p or un círculo de llamas, azotado
por un hurrucán de muerte, blandiendo un pedazo de espada en
su mano sangrienta, le gritaban: "vas a la perdición!" Y él res-
pondía: "voy a la gloria!"
y cuando moribundo entró a la ciudad apoyándose en 1m
leño, la turba, lo señalaba con el dedo y le escupía en el rostro
la hiel de esa palabra: "traidor!" Estaban tan ciegos que no
veían los . resplandores de sus cicatrices?
y una marcha lúgubre llegó a sus oídos, un fogonazo de

incendio calcinó sus pupilas, azotó su cuerpo en el 'polvo y des-


pertó de un sueño.

y se encontró en una población tan grande q!Ue parecía ser el


mundo. Y todos los habitantes de esa población tenían la risa de
la imbecilidad; y lo rodeaban porque vestía la toga del sabio.
y primero se divertían mucho, porque era muy feo y parooía
loco. Después se fastidiaron y lo llamaron apóstata.
Pero he aquí que aparece con una lira en la mano, descui-
dado el cabello y la mirada profunda. Su voz es dulce, grave y
terrible. Canta las victorias del amor y las victorias de la liber-
tad. Promete horizontes.
y la omnifor,me Espía transmitió el canto a la Adulación de
mil lenguas. El poderoso tembló, y levantando su mano de hie-
rro rOlPpió la lira.
y un empuje brutal lanzó ·al poeta a los arenales del de-
sierto. La soledad lo cubrió con su manto impenetrable, y des-
pertó de un sueño.

y se encontró frente a una mesa. Y sobre la mesa habia


un frasco de veneno. Y era de noche.
46 OBRAS COMPLETAS

Sonrieron sus miradas, y tomando el frasco dijo: "Adiós,


engaños del mundo, que os disfrazáis de mujeres, adiós! Lágri-
mas de ojos, ya no haréis llorar a mi alma; amor de labios, ya no
haréis palpitar a mi corazón. Oh, momento feliz! oh, supremos
placeres! oh, delicias desconocidas! Muerte! amante sincera por
toda la eternidad, tú sí sabes querer; tus senos de rEWoso jamá15
hastían al sueño, tu beso de olvido no acaba nunca! Por qué te
temen, pálida muerte, consoladora única de todos los infortunios?
Necios! locos! tú apagas el fuego amor dentro del alma. Qué
mayor dicha que no amar? Pronto! quiero disolverme en la
nada .... Muerte, cúrame de la vida!"
y apuró el veneno.

y estaba rígido, bajo una cruz sin coronas y una lápida sin
flores.
y un poder sobrenatural le di~ por un momento vista y oído,
qrue traspasando las capas de tierra, llegaban al mundo.
y vió pasar al joven que salvó del abismo. No se fijó en la
tumba. Pasó cantando, con una copa en la mano.
y luego pasó la mujer de las inocencias de nieve, con ·la ca-
bellera destrenzada. Tampooo se fijó en la tumba. Pasó, regando

en los aires el cantar de las promesas.


y después llegó un soldado y dijo señalando la lápida: "fue
nn traidor!" y un sacerdote de labios judaicos, alejaba al pueblo,
diciéndole ~ "es un condenado!" .
y al último se acercó una anciana de pasos v'[Link], que
tenía clavado en el corazón el puñal del deber. Y se arrodilló
junto a la tumba. Y lloró.
A lo lejos, como un torbellino de risas, giraba en bI"8·Z0S de
la Locura el mundo de los felices.
y lo envolvió la caricia de la tiniebla eterna' y despertó para
siempre de su último sueño.
,

RECUERDOS DE CUA11mALPA

(R mis COmE'RHEROS [lE EXPEOICIOH)

EBUJADOS en nuestros gruesos sarapes y tendidos en la


yerba frente a los obseuros y fantásticos paredones del
Convento, bajo un cielo gris, sin luna y sin estrellas, escu-
chábamos las quejas de la guitarra, fumando y pensando ....
El eco repetía triste la melancólica estrofa que se perdía
gimiendo en las profundas sombras ....
El eco, el eco de las ruinas sobre todo, es un simple fenóme-
no ñsico, o es una realidad de otro género que remueve en el
fondo de las tumbas los olvidados recuerdos como fugaces chis-
pas que aún tiemblan entre la fría ceniza? Es la voz de los que
duermen, que brota ahogada y sollozante para decir al viento de
la noche las angustias y los secretos de los que [Link] y llora-
ron 1 Las bóvedas que resuenan lúgubres a nuestras impías pisa-
das, suspira.n o se quejan? Esos mil rumores que se agitan tem-
blando entre las desportilladas piedras o susurran lán~uidos en-
tre los árboles, . no son confidencias de amores, llorosas como el
débil viento, vagas como la perdida nota, que van en busca de un

nido caliente y oculto o de una pareja extraviada en la discreta


sombra? Por qué nos estremecemos a esas voces misteriosas con
las angustia.s y los aianes de deseos imposibles, como si dentro
del alma abrieran y agitaran sus alas las ilusiones y salpicaran
sus estrellas los recuerdos? .................................. .
• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • ••• • • • • • • • • • • • • • • • •
• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • ••• • • • • • • • • • • • • • • • •

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • ••• • • • • • • • • • • • • • • • •
Volaban mis sueños envueltos en las espirales de mi cigarro,
y junto a mí, mudos bajo la parda noche, mis compañeros tam-
bién ~oñaban en medio de la majestuosa calma del bosque dor-

mildo. Evocábamos esas aspiraciones aletargadas, esos deseos con-


-
48 OBRAS CO PLETAS

fusos envueltos en lejanas nieblas, esas mil historias de amores


que se sueñan y nunca se realizan, blancas siluetas de mujeres
puras como vírgenes de luz, ojos a2JUles como el cielo de la mon-
taña, brazos suaves que no rompan el cuerpo, besos de amor que
no quemen el alma! ....

Una lejana campanada rompió en los aires su lamento de


bronce, los árboles suspiraron dulcemente, y como si se hubiesen
desarticulado las piedras y abierto las sombras, una voz ahogada
y temblorosa, como la voz de los secretos, brotó de las prOlÍu n -
didades negras ....

Yo sé una historia, olvidada como estos paredones agrieta-


dos, grandiosa como estos bosques salvajes. N o quiero qIIle quede
sepultada para siempre bajo las ruinas: recójanla los corazones
sensibles que sueñan y aman anhelando el cielo en sus delirios; y•

palpiten a los recuerdos evocados en el silencio y la soledad,



recuerdos ay! tan dolorosos como todo lo que muere llorando,
tan tristes -como el gemido lejano del arrO'Yo que huye estrellán-
dose en las piedras, como la pálida luz de luna que alumbra los
derruidos arcos ....
Una mañana, los piadosos frailes encontraron en esta ' plani-
cie, alumbrado por el sol naciente, a un hombre sin movimiento, '
lívido, con el traje roto, las manos sangrando, revuelta la magní-
fica cabellera rubia y con los grandes ojos azules fijos, . clavados
en el fondo sin manchas de un cielo de verano.
Cuando recobró los sentidos, estaba en una celda al C1Uidado
de los caritativos hermanos. Su primer impulso fue el asombro,

después sonrió tristemente y luego rompió a llorar, a llorar con


amargura, golpeándose el corazón en accesos de horrible rabia.
-Quería huir, trepar la montaña arrastrado por espantoso vérti-
go, hasta estrellarse o morir de cansancio y de impotencia.
-,Sí! gritaba desesperado; allá está, cerca de las TIlUbes, en
el cielo .... Dejadme, dejadme! quiero correr, volar, llegar a ella
y morir deslumbrado de amor y de ventura!
-
DE JESUS URUETA 49

-En el cielo sólo . está Dios, desdichado 1 decía compasivo y


severo el anciano prior.
-Dios? .... Dios es ella! gritaba el pobre hombre, y sus ojos
azules se cuajaban de lágrimas, los suspiros y los gritos se atro-
pellaban en su garganta y se retorcía con dolorosa desesperación,
mientras la esquila de la torre sonaba su voz metálica y monó-
tona y el murmullo de la oración se dilataba, sordo, en las bóve-
das de la Capilla ....
En la noche se le calmó la fiebre y una sonrisa de resignada
tristeza se dibujó en sus labios.
-.Me llamo Baltasar; tengo una anciana madre que me

adora y la he abandonado por seguir a un fantasma, al fantasma


de mi amor. . .. ay! y he caminado sin descanso tres días y tres


noches. . .. Padre, sois bueno; estos m~njes son caritativos ....
bendícelos, Dios mío 1 Yo soy un locl,) y un miserable. . .. perdón,
padre, perdón! La amo tanto!. . .. tanto! ....
- .P obre hijo mío; duerme y ruega a Dios por el descanso de
tu alma.
-¡Sí, Padre, voy a dormir; en sueños la veo. . .. Es blanca
como el ala de una paloma; sus labios, rojos y frescos como dos
hojas de amapola, me sonríen entreabiertos; me arroja al cuello
sus flexibles brazos, me cobija con su suelta cabellera negra, pe-
ga sus labios a mis labios y en sus ojos abiertos se dilatan los

cielos ....
Sus párpados se entornaban suavemente como para ver me-
jor en la sombra al [Link] fantasma, una dulce sonrisa de de-
leite movía sus labios, y el sueño lo mareaba lentamente con su
danza de visiones vagas ....
El prior cayó de rodillas junto a la cama y levantando los
piadosos oj os, murmuraba: "Pater noster quies in coelis .... "
"Santificoetur nomen tuum .... " contestaban en coro las voce&
lúgubres de los frailes que recorrían con pasos secos y acompa-
sados los corredores, proyectando en las paredes sus sombra~
caprichosas y movedizas.
La luna prendía su sudario ceniciento en la cruz del campa·

60 OBRAS COMPLETAS

nario, se quejaba el arroyo con la eterna queja de la onda que


huye y el viento frío inclinaba las doloridas ramas ....
La casa de oración dormía, Dios velaba; la pequeñez de abajo
se envolvía en
-
las sombras de la noche, las estrellas ardían en la
inmensidad azul!

II

No quiso abandonar el Convento, pasaba sus días en la ora-


ción y la penitencia, conforme, resignado, casi contento con las
prácticas severas y las rudas disciplina.s.
En la noche se tendía en la yerba a contemplar los astros o
se internaba entre las espesuras.
Pálido como una luna de invierno, la mirada triste y profun-
da, en su frente el pliegue de una contracción nerviosa, sus lar-
gos rizos rubios cayendo en desorden sobre el tosco hábito ....
todo haeía de Bal tasar una imponente figura, engrandecida por
el dolor. Era respetado y querido porque sufría y lloraba.
Tenía accesos desesperados, horribles; relampagueaban sus
pupilas con fuegos deslumbradores, su frente se cubría de nubes
y sus cabellos se encrespaban azotados por el huracán!. . .. En-
tonces caía de hinojos en las desnudas losas, se maltrataba el
cuerpo y permanecía horas enteras de bruces en las frías gradas
del altar. Se levantaba sereno, risueño, y miraba al cielo con una

expresión profunda de infinita bondad.


Sobrio y rígido, era capaz de llegar al heroísmo del sacrifi-
cio. Su alma era inmensa, llena de contrastes, albergando desde
los sentimientos apaCibles de la doncella cándida, hasta las pasio-
nes brutales y los 8ipetitos desordenad()~ de los [Link] sátiros.
Solo sobre el monte, contemplaba impasible las tormentas de
fuego; y otras veces, en cambio, un rayo de hma entre los árbo-
les, en las tibias noches de Mayo, le hac.ía hervir la sangre; espan-
tosa tempestad se desencadenaba en su alma, y corría, loco, en-
tre las peñas y los matorrales, en pos de su quimera.
-Este pobre hombre, decía el prior, es capaz de reir en la
, ,

DE JESUS URUETA 51
7 7 •

hoguera del mártir o de matarse cobardemente maldiciendo a


Dios. Dios lo proteja!

Habitaba una celda del subterráneo~ pequeña y húmeda, siem-
pre obscura. Dormía sobre un montón de hojas secas. En la celda
sólo había una¡ mesa de pino y sobre la mesa un cántaro de .
fresca. Sobre su lecho un crucifijo de madera. En los ratos en
que la oració~ y la fatiga lo dejaban libre, paseaba su sombra
meditabunda bajo las bóvedas del subterráneo: lo recorría len-
tamente, con los brazos cruzados sobre el pecho, la frente incli-
nada y el pensamiento perdido en las profundidades de su sueño ...
En las altas horas de la noche, cuando el padre celador con
la linterna en la mano, el capuchón sumjdo hasta las cejas y su .
manojo de llaves en la cintura, recorría los largos corredores, los
estrechos pasillos, las bóvedas obsooras y sonoras de la Capilla, y
bajaba por la retorcida escalera al subterráneo, esquivaba apre-
surado la celda de Baltasar, conteniendo el aliento, [Link] la~
linterna entre los pliegues del hábito como para refugiarse en la.
sombra, se persignaba con mano temblorosa y la oración cobar-
de se agitaba en sus pálidos labios ....
Decía oir suspiros, palabras dulces, apa os besos .. :.

III

La 'atmósfera estaba . cargada de electricidad. Una enorme


nube negra se esponjaba en el cielo y el aire huracanado estre-
llaba su furia en los robustos árboles,que respondían al choque
con un bramido sordo que dilataba el eco. Lívidas claridades
fulguraban en el horizonte y los truenos rodaban en la inmensi-
dad negra con el estrépito de gigantes cañones.
En la Capilla, en su cel'lco de pálidos cirios, la Virgen
,
sonrela ....
Los frailes, de hinojos, como tétricos fantasmas de la ~om­
bra, envueltos en sus largos hábitos,entonaban el eterno, el tris-
te Miserere, como 1m grito desesperado, como un gemido angus-
tioso clamando compasión al iracundo cielo. Las notas se desbor-
,

O. C. de J.~. 4.
• • •

52 OBRAS COMPLETAS •

daban del órgano como una armonía rebelde de sollozos y lágri-


mas. El cielo respondía a las estrofas de dolor con el horrible
concierto de la tempestad deshecha! ....
Los rayos se enroscaban como culebras de fue·go en los ro-
bustos troncos que saltaban en astillas inflamadas, el torrente se
encabritaba entre las peñas, hinchado, resonante; el monte se es-
tremecía con horribles convulsiones, sacudido por la tormenta;
el cielo, enrojecido, estallaba en apocalípticas explosiones de
lumbre!
La. plegaria de los aterrados frailes se perilla, débil 'y aho-
gada, como el lamento de los heridos en el fragor del combate ....
Los relámpagos teñían con luz siniestra los tragaluces de la
Capilla .... palidecían los cirios, los frailes se oobrían el rostro
con las crispadas manos y temblaban en las bóvedas las moribun-
das notas del Miserere ....

La Virgen, en su cerco de pálidos ,cirios, sonreía ....
En medio del bosque, la tempestad cortaba con sus truenos
este monólogo de Baltasar: "Cómo la amé? Es un enigma. Sólo
sé que mi juventud brotó tormentosa como esta noche; fecunda
en pasiones asoladoras, preñada de deseos inmensos, con relám-
pagos y rayos y huracanes. Una ola de sangre hirviente azotaba
mi corazón y mi cerebro; me consumían las llamas de 'lIn incen-
dio devorador; necesitaba expansión, cauce sin obstáculos, hori~
zontes sin límites .... una mujer! Y entonces .... ay! sÍ, entonces
la vÍ, brotando del claro río, con SUJS carnes palpitantes de pa-
sión, la negra cabellera ondeando sobre las blancas espaldas, los
ojos profundos y brillantes como el cielo sin fondo, los brazos
e'x tendidos con las ansias de un abrazo eterno, los labios rojos,
húmedos, abiertos, esperando los míos para hacer estallar en la
chispa de un beso todo el amor de nuestras almas!!. . .. y me pre-
cipité a ella en un arrebato de pasión inmensa .... pero ah! la
luna se veló tras una nube 'celosa de mi dicha, y ella. . .. desapa-
reció. . .. desapareció! Sólo pude articular una maldición y caí
sin sentido, con fiebre , sobre la yerba mojada .... y desde enton-
ces la busco, delirante. Y la he de encontrar, el corazón me lo
grita. . .. a,l1á, bajo el monte, en la corriente, entre los verdes

DE JESUS URUETA 53

álamos, cuando la luna bañe sus copas y alumbre los misterios,


del río .... Cesen tus furores, noche horrible! encadena tus rayos,
ahoga tus truenos, refrena tus huracanes, barre tus nubes, y ,que
en el limpio azul tiemblen de amor las estrellas y surja la hma
sobre el monte inundando de luz la corriénte de cristal! .... "

IV
Calmó la tempestad. Sólo se percibía el aliento inmenso del
bosque, entrecortado, como fatigado por la lucha, y el sordo
rumor del torrente acrecentado por la tormenta. Débiles y leja.
nas claridades intermitentes, manchaban aÚn el cielo como fue-
gos próximos a expirar. Las nubes se rasgaron, y - la luna, redon-
da y luciente como un disco de acero, se engastó en el campa-
nario. Los árboles, oscilando al viento, desprendían de las hojas
gruesas gotas brillantes. Chorreaban las paredes del Convento, la
gran fuente desbordaba a intervalos ' sus crupelos de cristal y de
la tierra se exhalaba un olor penetrante, húmedo y fresco ....
Regó la luna su polvo de plata en las baldosas de la Capilla,
y como un iris de paz chispeaba colores la diadema de la Virgen.
Los frailes entonaron una ferviente plegaria, llena de amor
y de fe, acompañada por las poderosas voces del órgano que se
despeñaban en catarata de vibrantes armonías, como un enjam-
bre de pájaros bulliciosos, trinando en la espesura ....

v
- ' 'Baltasar! Hermano Baltasar! .... " En vano buscan a
Baltasar en su celda, en los corredores, en el coro .... Ha apare-
cido la luna y Baltasar va en busca de su quimera. Excitado por
el recuerdo, .atraído por el ruido del torrente, allá va. . .. como
una sombra, entre los árboles, entre las peñas, desesperado, con
la imaginación caldeada, los profundos ojos abiertos en la inmen-
sidad, la cabellera al aire y el pensamiento en el cielo. .
54 OBRAS COMPLETAS
,
.

El arroyo baja despeñado, furioso. I/JI8 grandes piedras, la-


. vadas por la lluvia, lustrosas, chispean a loS rayos de la lUDa; las


olas .se estrellan en penachos de finísi mas luces y eaen en el
proñmdo remanso como sueltas cabelleras de plata. Los álamos
blancos tiemblan en la noche y se quejan con melancólica dulzu-
ra. . .. Vagan en el aire perfumados alientos, suspiros tenues,
lánguidas caricias.... Todo palpita con los ligeros estremeci-
miento de la sombra nupcial ....
Desgarrado el hábito, enmarañado el cabello, concentradas
en el abismo de los ojos todas las luces de su alma, con la frente
tan pálida como la frente de cera de los santos, sofocado y pal-
pitante, Baltasar se detiene como petrificado sobre las rocas.
Murmura la corriente una blanda queja de amor, gime el
viento en las copas verdes y se llenan las sombras de vagas ar-
monías. . .. y la visión surgió del revuelto río, con sus carnes
palpitantes de pasión, la negra cabellera ondeando sobre las blan-
cas espaldas, los ,ojos profundos y brillantes como el cielo sin fon-
do, los brazos extendidos con las ansias de un abrazo eterno, los
labios rojos, húmedos, abiertos, [Link] los labios de su [Link]
. para hacer estallar en la chispa de un beso todo el amor de sus
almas!' ... .

Se crisparon los nervios de Baltasar, se hincharon sus venas,


en sus ojos brillaron llamaradas de incendio y en el voraz frenesí
de su pasión se arrojó sobre los blancos senos ....
La procesión de frailes, como una culebra, se torcía entre
los corredores del Convento y salía a la llanura por la negra
puerta, como de una cueva, salpicando la sombra con las luces
de las antorchas. La esquila, con sus notas acompasadas y graves,
asordaba el viento. La plegaria de los [Link] subía al cielo, pura,
ferviente. "Ave María!" La Virgen, en su altar, iba envuelta en
una nube de incienso. El órgano desparramaba raudales de notas.
(/ Ave Ma.J'ía!" . .
La culebra extendía sus mil ojos de fuego en las sombrías
avenidas, se dilataba, enorme, en la llanura, y bajaba al río, ser-
. peando, arrastrándose entre las peñas. . .. Las notas del órgano
se dilataban como una parvada de armonías que vuela ~ lo lejos
DE JESUS URUETA 56

y la voz de la esquila, como un lamento funeral, se apagaba ....


El Ave llenaba los espacios con el inmenso clamor de la
plegaria.
La procesión se detuvo, enmudeció el canto, vacilaron las
antorchas y la larga hilera de frailes cayó de rodillas. Un grito

inmensó subió al cielo: " ! Miserere!"
.

El cuerpo de Baltasar yacía estrellado en el filo de las peñas.


La espuma del río salpicaba con brillantes copos su frente ensan-
grentada. •

La Virgen, en su ce,rco de pálidos cirios, sonreía ....



A mlBUEL AVALOS

'Escribe la verdad el que muestra el


bien que hacen los hombre., e8 decir,
lo que bacen de acuerdo con la VOIUD-
tad divina, y .e l mal que cau. an , e8 de-
cir, lo que ejecutan en contra de la vo-
luntad.
,
de Diol. .La verdad - he aqul el
camino .•
TOLBTOI.

N un rincón del mundo, en un barrio de la ciudad, en donde la


vida tiene tan crueles injusticias, conocí a una muchacha lla-
mada Beatriz que parecía una princesita vestida de andra-
jos, ta.n bella era con sus ojos de cielo invernal, su nariz de virgen
siciliana, su boca ligeramente contraída por una sonrisa festiva, su
frente ancha, coronada de rizos trigueños, y su cuerpo esbelto,
ágil, travieso. Parecía una niña rica abandonada, no una pobre.
Sus pies largos, de aristocrático empeine, esta;ban heClhos para
calzar la media de seda suave y la bota de piel fina, no para
pisar, desnudos, los lodos del barrio y los cascajos de la ve-
cindad.
Cómo esa mujer de facciones de ídolo, greñuda, sucia, que

muele maíz en su metate, pudo ser el molde de la niña delicada'


Cómo ese hombre de cráneo estrecho, de toscos puños, de ceño
agresivo, que lamisca su comida y gruñe palabra das, pudo ,c rear
a la niña adorable? Entre las gentes del pueblo sorprenden a
veces estas formas puras, estos seres ideales de ojos azules y
exquisitos talles, productos casi siempre de odiosas mezclas de
sangre, destinados a la corrupción y al dolor.
Beatriz se marchitaba antes de que su alma se abriera a la
vida de la juventud. Por los resquicios de su choza colábanse,
en tiempo de frío, las ráfagas ateridas; en tiempo de lluvia los
vahos de la humedad; en las mañanas la gritería aguda de los
pilluelos y la ronca vociferación de las mujeres; en las noches
"

58 · o B R A S eo M P "L E T A S

fragmentos de letanías y bostezos de cansancio, rasgueos tristes


de vihuela y cantos de amor en sordina.... Su alimento era
escaso: el olor de las cocinas, al medio día, cuando el maíz se
dora y esponja en los comales y la carne chorrea sus jugos en
las parrillas, en los labios de la princesita se apagaba la sonrisa
festiva. Su cama era dura: bajo el destramado sarape, su sueño .
era interrumpido por la querella ebria de los padres o por algún
mUl'Ciélago chillón de alas ásperas que araña:ba las paredes."".
Pero apenas dormida, oh divina inocencia! la Fantasía rica
en galas y espléndida en dones, obsequiaba a la niña con jugue-
tes de porcelana y novios de dulce.

En el barrio nadie la .quería. Las._.muchachas cascarrientas


la codeaban provocativamente, y los mUlchachos maldosos, ju-
gando pizpirigaña, la persegnían con bromas groseras y chistes
obscenos. Cómo la habían de querer si sus ojazos de cielo eran
tan diáfanos y sus pestañas chinas tan sedosas ! No era de ellos,
de los pobres; . era una extraviada del mundo rico, tenía otra
sangre, otro cutis, otra alma. El timbre de su voz no cuadraba
con la burda sosería, su cuerpo no se prestaba a las aJctitudes
insolentes, sus manos no cumplían bien los oficios viles" Era lim-
pia, remilgada, coqueta: mirábase en un pedazo de espejo y con
un peine roto se aliñaba la cabellera. Adoraba, hasta "la manía,
los objetos brillantes, las cuentas de color, los azulejos, las bara-
tijas vidriadas" ... El odio popular la designaba con la palabra
infame: La Rota. Este odio es fisiológico, brota de los poros del
cuerpo, de una manera irresistible: se inicia en las miradas obli-
cuas de suspicacia y estalla en las agresiones brutales de revan-
cha. El hombre del pueblo tiene un instinto afinadísjmo por la
herencia, especie de olfato animal, que le hace sentir y conocer
al enemigo, amo implacable si es fuerte y presa segura si es débil.
Es cobardemente sumiso con el amo, y ¡por lo mismo terrible-
mente soberbio 'con la presa. Lame la mano o la muerde. Bea-
triz era demasiado prura, demasiado bella, vástago de otra raza,
de la raza maldita; y la repulsión que empezara con los regaños
enconados del padre y las zurribandas feroces de la madre, se
"

. --------------------_..-~----------------------------------
DE JESUS URUETA 59

continuaba en la vecindad con el apodo, el pelli~o, la maldad


terca y punzante.
El padre! estaba seguro de serlo YAl contrario, estaba cierto
de no serlo, la sangre se lo decía. De otro modo, por qué si iba
hacia él esa niña tan solícita, sentía que su mano,en vez de abrir-
se suavcmente para la caricia, se cerraba colérica para el golpe?
por qué esas miradas azules capaces de encender fanales en el ·
alma, le obscurecían la vida? por qué no besó nunca esa boca,
dulce como la miel' de una frambuesa! Hombre rudo, pnmitivo,
sin más ciencia y sin más moralidad que su instinto, de un solo
salto, en [un solo instante, sin raciocinios y sin dudas, había lle-
gado a la convicción: Beatriz no era su hija, era la hija de un
rico. Ah! la venganza esperada! el legado de sus abuelos! ....
El marido sentía herir las seculares rencillas, mirando de soslayo
a su mujer, que bajaba los ojos, recelosa. En otras circunstan-
cias, la infidelidad ..... pst! eso qué! .... el hombre se habría enco-
gido de espaldas. Pero la mujer le había faltado con un enemigo,
con un rico! Un bofetón más, una victoria nueva! Y con los
arrebatos de llD humillado que se venga, sus injurias sonaban
como golpes de mazo. Pero todo esto se borraba al ver a Bea-
triz. Era suya, tan suya éomo si fuera su hija; la poseía, la do-
minaba; y cuando la infeliz no podía obedecer a órdenes contra-
. dictorias "siéntante! levántate!" la mano sacrílega.... La
madre también! con la vanidad adolorida de la hembra que ha
recibido un mimo y u~ desprecio, había empezado su venganza

degradando a un noble y la concluía corrompiendo a una ino-


cente! .

La aristocrática niña se volvió huraña, con nadie hablaba, vi-


vía escondida. Un abatimiento infinito la dominaba. N o volvió a

verse en el pedazo de espejo; no volvió a pasar el peine roto entre .


los bucles trigueños de su cabellera, no volvió a recoger objetos de

colores, no volvió a sonreir con la sonrisa de miel de su boca ..' . El


soplo primaveral de la Juventud no la hizo flor ... No tuvo estre-
mecimientos, ni anhelos, ni ensueños. Así era el mundo? tan duro?
tan sombrío? no habría en otra parte, allá lejos, detrás de una cor-
tina o de una enramada, algo bueno, algo santo, una caricia, un
-

60 OBRAS COMPLETAS

beso, una oración 1.... La voz btumana. sólo sabe injurias? no ha


aprendido una sola palabra de [Link] o de amor ? no hay una
Virgen que protege a las niñas desvalidas? no hay UD Dios que
ampara a los corazones enf~rmos 7. . .. Pero Beatriz no pensaba
en el dolor, lo sentía; no pensaba en la felicidad, la adivinaba.
La felicidad está allí: en aquel grupo de niños rubios que corren
detrás de un arco d de un globo rojo, entre flores y rayos de sol.
y Beatriz lloraba ....
El tiempo no fue muy cruel con ella: pronto la mató. La
lucha había concluído. Los terribles vencedores, el hombre de
toscos puños y la mujer sucia y greñuda, mudos, prontos al asal-
to~ en una vereda del gran camino, espían otra presa social, para
. corromperla o matarla.
y el verdadero padre de Beatriz? Supo que tenía una hija?
Sí; aquél es, aquel joven elegante que en un teatro clava sus
gemelos en una señorita, que en un salón la galantea, que pronto
la hará su esposa.
Cuando en un teatro o en un salón observo esos grupos de
jóvenes frívolos, sin una sola idea, sin un solo amor, ,pienso en la
princesita vestida: de andrajos, con sus ojos de cielo invernal y
su nariz de virgen siciliana, y exclamo como el divino evange-
lista: Raza de víboras! .. .

AL E5PIRITU DE ELLA

H, mi pálida Dolorosa! La última noche de nuestros amores


terrenales vestías de blanco, y entre los encajes que vela-
o

ban tu seno, prendíase, como mariposa fatídica, un moño


de teciopelo negro. Estabas sentada en el taburete del piano y
tu falda caía sobre la alfombra en una ondulaicón de pliegues
nivosos. Tus dedos distraídos evocaban a vece.s del alma armo-
niosa del teclado, parvadas crepusculares de fugitivas notas ....
Me acerqué depnntillas y detij}erté tu ensueño con un
beso.
Fijando en mí tu mirada de adiós, profunda en su agonía
y circuída por la amoratada lividez de las ojeras, atendías a mi
YOZ que te hablaba de los venerados recuerdos: danzas rítmi-
o

cas de idilio bajo las enramadas opulentas, tibios claros de lu-


na en el mar infinito, siestas indolentes abanicadas por las
frondas tropicales, azules confidencias de amor tupidas de es-
o

trellas cintilantes, V1uelos seráficos de las almas hacia el cielo


inmortal. ...
Oh, mi pálida Dolorosa! te devoró mi amor, te arrojaste a
la pira sagrada.... Qué terrible combustión! A medida que
te consumías eran más intensas las fogatas de trus ojos. Toda tu
vida de ideal se concentró en tu mirada: la mirada histérica de
una monja que ofrece a Dios su holocausto de esperanzas ....
Eran tan apacibles tus pupilas, tan lánguidas en el abandono!
Tus sonrisa.s, que, en la rápida primavera de la vida sin afa-
nes, te iluminaban con halos de felicidad, se velaron, se opaca-
o

ron, como las auroras de los días nublados.... Tus formas sa-
nas y bellas, de intachable mármol griego, se esfumaron en la
indecisa silueta de las Madonas pensativas.... Pasaste del ha-
rem lujoso al claustro desnudo; tu cue~o, acostumbrado a re-
posar en los cojines orientales del palacio, clavó las rodillas en
las duras baldosas del templo. Ay! lentamente te separabas del
62 OBRAS COMPLETAS


mundo, y al perder la apariencia tCorpórea, al depurarte con tus


cilicios y con mis besos del barro que peca y que sufre, al vol-
ver a la Divinidad convertida en aliento de ' amor, en ráfaga
del Edén, estabas tan místicamente hermosa, poseías tal fuerza
espiritual, que tu mano diáfana o la orla de tu vestido eran pa-
ra mis ojos como el punto blanco del hipnotizador, y me fasci-
nabas como la esplendorosa epüanía del Dante! .............. .
A la opaca claridad de tus ¡cirios te corté un rizo.... Tor-
cía su voluta sobre 1m. frente amplia, me][Link]ólicamente despe-
jada, como el horizonte de un cielo triste.
Aquí estoy, frente a tu piano. Sé que vives, tu Esencia
venturosa impregna el aire que respiro, siento tu caricia espiri-
tual en mi frente, y el eco muerto de tu vo21 ;preludia en mi al-
ma el himno de la esperanza! Ven! el amor te evoca; ven, con la
forma divina del fantasma, a sentarte de nuevo en el taburete
abandonado, a cantarme tu romanza favorita, esa romanza que
es una plegaria interrumpida por besos! Por la puerta de tu
alcoba me llega todavía el olor ;de la [Link] quemada 'y de las flo-
res secas, y sobre el lecho, debajo del crucüijo, oscilan peda-
zos de sombra, harapos del sudario de la eternidad.... Aquí,
en este diván, está un rosario; aún con el calor de tus oraeiones
y con la humedad ,de tus lágrimas 'Y con el perfume del [Link]-
so de tu seno! Mis pensamientos se evaporan.... el letargo se
me ·f iltra por los poros.... un aleteo de locura me saoode el
. cerebro ....
Oh, mi pálida Dolorosa! No tarda en ~onar la media noche,
la hora santa de nuestro C'lllto. Ven, sombra de luz! quiero oir
tu voz de graves y apasionados acentos. . .. Será cierto? qué es
ese fru fru de hoja marC'hita que se arrastra en la alfombra? ...
quién se acerca Y. . .. ese acorde!.... atraviesa mi fantasía un
vuelo de palomas!. . .. Esa nota suspirada?... se pintan cela-
jes en mi alma! .... Canta, Espíritu inmortal, desgrana el ro-
sario de tu plegaria y el collar de tus besos!.... y mientras
cantas, allá en la alcoba, entre ilu rninaciones de astros, la ale-
gre Teoría de las IE speranzas, derrama sobre el tálamo nupcial
una lluvia de mirra [Link] y de lirios místicos! ....

AmARlO mOLIHA
.... nee dulees amores •
Sperne, puer. neque tu choreas.
Donec virenti canities abe.t
morosa.- [Link].

OY, día de muertos, volví a ver a D(;)lnjngo Ruiz, mi buen


camarada de épocas felices. Qué cambiado está al cabo
de cuatro años de separación! Calvo, flaco y encorvado,
sólo conserva la mirada viva y luminosa de su pasada juven-
tud .... y apenas tiene veinticinco años! Lo encontré en el Pan-
teón de la . Villa, vestido de luto, contemplando una lápida so-
bre la que había dejado dos ramilletes, y que por toda inscrip-
ción tiene grabado este nombre insignificante: Maria González.
Cuántos recuerdos se aglomeraron en mi cabeza! Cuántas pal-
pitaciones sacudieron mi corazón!.... Fingí no haber visto la
lápida y haber olvidado lo ocurrido; y haciendo prevalecer la
prudencia a la curiosidad, le platiqué breve rato de cosas indi.
ferentes, y con verdadero dolor acorté la entrevista. Al despe-
dirme, me estrechó convulsivamente la mano, con voz de lágri-
mas me dijo: "ya lo ves, todavía la amo!" y con paso tardo
y vacilante se alejó entre las cruces ....

Aparecen de nuevo ante mí la antig'Ua calle y la antigua ca-


sa, las perdidas amigas y los perdidos compañeros, .y vuelvo a
vivir una de las etapas más gratas de mi bulliciosa juventud.
Qué noches aquellas! Qué alegre sonaba la guitarra y qué dul-
ces sonaban los besos! Fragmentos de picarescas coplas can-
tan picardías en mi memoria; me miran de nuevo y como en-
tonces los ojos negros; me sonríen los florecidos labios, y es-
cucho rumores de faldas entre los temas incitantes de algnna
vieja mazurea. . .. Ayer fue la fiesta de nuestros veinte años, y
ayer es una palabra terrible. De qué buena gana diera su envi-
diable reputación el tío Pedro, que ahora es el Señor Doctor D .

64 OBRAS COMPLETAS
,

Pedro .... por bailar otra vez la jota con Paquita la rubia, entre
los aplausos y los hurras! Con cuánto glusto dejaría Antonio en
su bufete la severa toga de licenciado, para volver a represen-
tar papeles de gracioso en las improvisadas comedias ! Y así
todos. . .. Qué hermos.o jirón ha arrancado el tiempo a la túni-
.. ,
ca d e nues t ra prImavera .....

-Eran dos hermanas: MariqUita y Eusebia. La tierra del


cementerio de la Villa ha recogido a la primera; de la otra na-
da sé. Mariquita era horrible: morena pálida, ,c asi diáfana; no
más alta que mi bastón y no más gruesa !que mi brazo; de ojos
saltones y ' verdes como los ojos de las ranas; sobrándole de bo-
ca lo que de nariz le faltaba; jorobada, aunque no mucho; con dos
o tres lnlDares feos; y para colmo, una voz de insoportable tim-
bre. Pero lo que la hacía aún más horrible, · hasta el prodigio,
era la desgracia de tener una hermana primorosa, hasta el pro-

digio también. A una la decíamos El Endriago, y a la otra La


Madona. Qué Eusebia física tan cabal! Sus formas hubieran en-
loquecido al mismo Fidias. Qué ojos color de tinta fresca! qué
labios de pincelada! Tenía la sonrosada palidez del nardo, y su
cabello, liso y delicado como la seda japonesa, bajaba hasta su
cintura en las sortijas brillantes de apretada trenza. Era muy
afecta a enseñar los pies .... inocentemente; no sabía el perjui-
cio que nos caJUsaba! No se enseñan impunemente unos pies co-
mo esos .... Cuántas ocasiones encontré a dos o tres de mjs ami-
gos, disputándose el cojín que conservaba en su oprimida felpa
las huellas de las botitas altas de Eusebia! Sus manos eran ad-
mirables por la pureza casi ideal de las líneas. Qué uñas las de
esas manos! Tenía la costumbre de chocarlas en sus dientes con
delicioso repique. Pero sobre todo, el seno! No se redondearon
con tanta perfección los copos de la divina espuma en el pecho
de Venus. En fin, la tal Eusebia era !\.lna mujer de litografía.
A esto debo agregar que giñaba los ojos con una coquetería
sui generis, que silbaba ligeramente las eses y que su risa era mu-
,

D E J E S U S U R U E T A 65

sical. . .. Pigmalión convirtió a una estatua en mujer; yo hu-


biera convertido a la Madona en estatua.
Vivían solas, en apartada casa de vecindad, ocupando en
el fondo una habitación limpia de -c uatro o cinco piezas. Tenían
macetas, jaulas, piano, amén de algunos cuadros, dibujos y chá-
charas de consola. N o _se las conocía padre, madre ni protector.
Pasaban por honradas. En cuanto al Endriago, ni sospechar;
en cuanto a los ojos negros .... Es tan difícil saber y tan fácil
suponer! .... Cosían y bordaban para algunas casas de modas.
, N osotros, y con la palabra entiéndase un grupo de diez o
doce alhara"quientos estudiantes, Minos presentados a esas mu-
chachas, por el libertino de Juan Argoitia, perfectamente cono-
cido en los barrios por su bolsa pródiga y SIU lengua suelta. So
pretexto de estudiar las costumbres nacionales y el elemento _
humano, calavereaba de lo lindo. Rico, solo, de incansa"ble buen
humor, no conocía las tenaces y angustiosas luOOas por la vi-
da, y se entregaba sin freno ni preocupaciones, a sus dos amo
res: la literatura y la mujer; De la primera recibía desdenes y
de la segunda caricias. "Soy un Alfredo de Musset sin ge-
nio, decía; bebo ajenjo, y sé besar con pasión, hago versos que
cojean y jamás lloro". Eusebia no -carecía de amigas, algru-
nas de las cruales bien valían los trabajos de Troya; principalmen-
te Paquita la rubia y una Inés de ojos garzos y nariz finísima,
retozonas y zandungueras como los cascabeles de un pandero.
Pronto nos ¡perdimos la verguenza y pronto las perdimos el res-
peto. Empezaron los bailecitos y los días de campo. Músicos y
cantores unos; otros poetas o semi-poetas, y ellas todo lo que
se quiera, empujamos, cantando y riendo, las legendarias puer-
tas de Jauja. . .. y allí, enlazadas las manos y ceñidas de pám-
panos las frentes como en las danzas de los jarrones áticos, ilu-
sionábamos la vida ....
Argoitia lo organizaba todo a las mil maravillas, mediante,
-

por supuesto, nuestros auxilios pecuniarios. "Debemos ser esplén-


didos con las ninfas", decía; y a las ninfas les gustaba lo bueno.
Afortunadamente, en el placer se olvida al a,g iotista .... Los días
de quincena, en la sala de lEusebia había una verdadera fiesta,

66 • OBRAS CO PL TAS

ardiente y estruendosa, con cena rociada de vinos, llena. de risas,


dichos y cancionetas; sin que faltaran brindis chispeantes y des-
[Link] sobre el amor y la mujer, y sin que el piano dejara de
festejar con dianas las ocurrencias felices. Después, baile. Hubié-
ramos querido hacer eternas las noches. Cada quien con su cada
cual en estrecho amorío; mucho licor en las cabeza-s, mucha dul-
zura en la música, I!.osotros atrevidos, ellas tímidas. . .. N o esca-
seaban suspiros .... Algunos besos ya tarde en honor del de-
coro turbaban, con notas claras, las notas del piano.... Qué
danzas 3Jquéllas! "Más! más!" y la danza segyuía, con su
voluptuosa cadencia, meciéndonos en los brazos de las lá.nguidas
ninfas ....
Paquito y el tío Pedro, inseparables;oInés y Antonio, insepa-
rabIes; una chatita romántica y Félix, poeta realista, insepara-
bIes; Aurora, la de caricias felinas, y Andrés, otro poeta que
fingía mortales desilusiones, inseparables; y así sucesivamente
hasta llegar al último eslabón de la cadena, formado por Argoi.
tia, el libertino, y Eusebia, la de risa musical. Dichoso Argoitia!
Puede estar satisfecho como Zeus tempestuo§o; poseyó a una
griega del sereno Olimpo, a la Esposa de seno mórbido ceñida
con el cinturón de todas las volruptuosidades.
Otras veces volaba.n al campo pichones y pichonas. El aire
puro, los cortinajes de mosqueta, los horizontes claros, el riachue-
lo, la leche en jícaras, los burros! Qué bonita se ve sobre el burro
la griseta asustadiza, con sus ampulosas enaguas, su rebozo ter-
o

ciado y su sombrero de paja, alón, entoquillado de silvestres


flores! Al pasar el arroyo son los sustos y los g;ritos, y bajo las
enramadas en cúpula las risas se mezclan a los trinos de las aves.
Sentarse en la blanda hierba a comer comida frugal y sentir la
fresoora del agua que se bebe en la ahuecada mano, son placeres
virgilianos que los amantes nocturnos no conocen. Qué mayor en-
canto que correr tras una falda que vuela tras una mariposad
Delicadísimo es el goce de formar ramilletes, una flor uno y una
flor ella, y de separar a su paso las torcidas ramas espinosas, y
• •

de ayudarla a brincar zanjas, con gran provecho de los ojos bri-


bones y de las manos mañosas. y después, a la hora de la siesta,
DE JESUS URUETA 67
"

qué perezosa voluptuosidad nos invade, reposando la cabeza en


un seno de suaves vaivenes y sintiendo entre el cabello unos dedos
que juegan! Cuando muere la tarde y rumorea el campo y las
parvadas de palomas vuelan sobre ajironados celajes, las lJ>arejas
se pierden por las solitarias arboledas recibiendo aromas de los
colgantes abanicos floridos, oprimiéndose los dedos enlazados y
prometiéndose con los ojos cosas que no se atreven a decir los
labios. . .. y todavía después hay algo muy bello: la vuelta por
la dilatada llanura, paso a paso, a la luz clarificada de las estre-
llas, sosteniendo por el talle a la dulce compañera y dando al
viento de la noche apasionados cantares! ....
-Había en nuestra reunión infernal dos santos: el pianista
y Domingo Ruiz. El pianista, llamado Everardo Fonseca, era
insoluble a la mujer, como Newton. Alto y flaco, con cabellera
selvática, lampiño y miope, de acompasado hablar y acompasado
andar, chistoso con seriedad, gesticulador maniático y músico
lírico, había vivido puro con los impuros, sin experimentar los
estremecimientos de San Antonio ante las terribles visiones de la.
,

carne en abstinencia. Más cuadraba a su temperamento el silen-


cio de las bibliotecas, que el rumbo de los bailes de Eusebia. No
sé qué vínculos lo unían a nosotros, pero el hecho es que a todas
partes, aun a las peores, nos acompañaba gustoso. En los momen-
[Link] de mayor expansión, cuando la fiesta estaba en todo su fasci-
llante apogeo, Fonseca se incI"Ustaba 'en una silla a leer un librejo
o a meditar sobre un escueto problema de derecho civil. Sólo
el piano le entusiasmaba: incansable tocador, sabía todos los aires
en boga y era especialista en danzas tropicales, voluptuosas como
el vaivén de las hamacas. Alguna picarona, excitada por Argoi-
tia, le hizo el oso: salió desairada; otra apostó cinco besos contra
cinco drnros a que lo flechaba; vació el carcaj y perdió los cinco
besos. Vaya! ni la misma Madona con su guiñar de ojos ....
Domingo Ruiz, el otro impecable, era un altruista. N o podía
ver el dolor sin sufrir, y andaba a caza de infortunios que con-
solar. Era un cristiano primitivo, de honda mirada judía y tersa
frente morena, siempre altiva. Este sí era tentado por el bello
demonio de la forma, pero lo batía en regla, y contaba con satis-
o. C. de J. U. 5

68 o B R A S e OM P L E T A S

fú.cción su triunfo. Todo para los demás, nada para él, era la su-
prema conclusión de su rara y noble filosofía. Su superioridad
moral nos imponía: le respetábamos y le ¡queríamos. Siempre nos
prestó su bolsa, su brazo, su palabra. Dispuesto al sacrificio, en
nuestras horas negras porque también la juventud las tiene-
lo hallábamos a DlUestro lado, cual vigilante madre .... El mundo
era para él, como para Darwin, un campo de batalla; pero no se
resignaba al abandono de los heridos ni al desamparo de los
.

débiles. Era un misionero de sus ideas. Por qué, pues, entre


las .caras risueñas de los festivales de la Madona, aparecía SIl
estoieo ceño de filósofo T Porque había visto al Endriago. "Qué
tal! nos decía contrayendo sus finos labios de doncella y dar-
deando sus ojos judíos, .qué tal! en medio de los mayores placeres
es donde se encuentran las mayores desventuras .... " -
,E ntre tantas hermosas daba compasión la repulsiva fealdad
de Mariquita. Ella no podía ni bailar, ni gritar, ni cantar ....
Sus saltones ojos verdes, resignados y tristes, contemplaban des-
de lejos la ronda de amor de las felices parejas. Al campo no

iba. . .. Su sonrisa era amarga y rara vez sonreía. Infeliz! Nada


sabía de sus padres, y ' hubiera querido, en su abandono, tener
una madre que no la abandonara; nada sabía de halagos, nada
de ilusiones; a su paso se encontraba risas de burla y gestos de
repugnancia; no tenía una sola amiga a quien confiar sus penas,
y junto de su lugar, el Lugar de los amigos solícitos, estaba va-
cío. . .. El mundo le daba lo peor que tiene: la ironía. Y sin
embargo, ella amaba al mundo, pero sin decírselo, con un amor
triste, como aman las solitarias. Tenía singular afecto a su•

hermana, y el implacable pianista la inspiraba 'Profunda simpa-


tía. Eusebia, con su arrogante hermosura hechizaba los sentidos
del Endriago, y el pianista la hacía soñar esos sueños esfumados
que la armonía tiene el privilegio de producir. Con sus ojos

verdes seguía a Eusebia: la recorrían de pies a cabez¡a, la envol·
vÍan y la rodeaban, tiernos, amantes, sin saciarse jamás. " Qué
hermosa es! pensaba el Endriago, qué bien baila y qué bien
platica! " y al verla contenta entre los incensarios de la galan-
tería, sentía la satisfacción de una madre que mira agasajado a

,

- LE

DE JESUS URUETA 69

su hijo. Ay! el hijo ,quería más a los extraños .... Loo celos le
mordían en el corazón, donde duele más, y la pobre se quejaba:
-" no es para mí tampoco; no es mía; la siento tanto más lejos
de mí cuanto más cerca estoy de ella .... " E,n tonces, la horrible
ansia del impotente la ahogaba y quería gritar y quería llorar,
pero estaban agotadas sus lágrimas y obswuída su garganta. Y
mientras Eusebia alzaba la frente para lucir mejor su corona de
diosa, el Endriago doblaba la cabeza a la cuc:hilla del dolor.-
"Si yo fuera bonita, estaría allí ", se decía contemplando los gru-
pos bullangueros en que asomaban dientes blancos y flotaban
·temblando mechoncitos descuidados. Y cerraba los ojos: vestida
de azul y con runa rosa blanca en la ca:bellera, llevaba a sus labios
la ancha copa del vino espumoso, mientras un joven arrogante la
veía con ternura y la hablaba de amor .... y en brazos del joven
arrogante, confundidas en sus oídos las notas y las palabras, le
parecía que flotaba, que se alejaba de la tierra, que se perdía ....
Un acceso de tos la despertaba. Caía como la hoja, después de
corto vuelo, en la polvosa realidad .... .con la frente ardiendo en
calentura, nublada la vista y deRgarrado por la tisis el pecho, se
retiraba a su cama, sobre la que ¡pesaban las sombras como un
sudario y adonde llegaban debilitados los sonidos del baile como
la agonía de una fiesta acompañando su agonía: de muerte! ....
Qué les importaba el Endriago a las ninfas! A la media noche
estaban grises: Inés dejándose caer en brazos de su poeta, le pedía
versos y él le daba besos; Aurora Domínguez, la de caricias feli-
nas, siempre que pasaba junto al piano rozaba con su saliente
pecho la cabeza selvática del pianista; Rosalía, la chatita román-
tica, recitaba unas estrofas gemebundas de Juan Peza; Paquita
la Rubia parecía una zarandilla, muy colorada y con el cabe,.
110 en desorden; y la Madona y su novio bailaban hasta sin mú-
sica. De cuando en cuando tronaban los tapones de la sidra y e]
entusiasmo rayaba en delirio. Las copas rebosantes corrían de
boca en boca, y el dulce glú que hacía el licor al pasar por las
gargantas, armonizaba con el rápido bullir de la transparente
espuma. Algunos hablaban de desceñir el manto a ' las ninfas y
de bailar los pasos de la bacanal antigua. Y seguían sonando los
,

70 o B R A S e o, P L E T A S

timbales de oro de la fiesta, hasta que asomaba en Oriente la


mañana color de azafrán, como dice Homero, rebujada en su ,

peplo de vaporosos celajes. ,


Sólo Domingo ' Ruiz no deshojaba lirios. Apenas se retiraba
el Endriago, el taciturno y austero filósofo evadía el cuerpo a
los halagos de la orgía y con brutal impulso rechazaba las pálidas
manos de la desnuda diosa. Su pensamiento era UDa corona de
espinas, y su corazón, simpático a los dolores, sufría con la misma
intensidad los males ajenos que los propios. Con la cruz a cues-
,

tas, tropezando y levantándose, pensaba y sentía que es muy


pesado el deber, pero que es el deber. Con qué cariñosa solici-
tud se acercó al Endriago, cobijándola con una mirada de mater-
nal ternura y tendiéndola sus manos leales y honradas! Ella
sintió el calor de UD sol desconocido en su alma entumecida, y a
tan buena caricia palpitó su cuerpecito deforme. Desde luego
penetró el filósofo al corazón de la jorobada, a ese corazón des-
trozado, ,casi yermo y casi obscuro, y vió en él a las enlutadas
penas llorando sobre un montón de ruinas.... Recuerdos de la
infancia que todo lo iluminan con casta claridad, ilusiones juve-
niles que espejean y esmaltan los arenales de la vida; besos ca-
lientes de la madre y promesas paradisíacas del novio; todo esto
'era un <mento que les había oído contar a las amigas de Euse-
bia. . .. "Algunas veces sueño, le decía a Ruiz, ser como mi her-
,

mana; UD momentito soy dichosa; después sufro mucho .... " Los
ojos de Ruiz se humedecían, y sin poderlo remediar, a despecho
de su elevado puritanismo, sentía arrebatos de cólera contra la
MadoDa. ' , Ya ve usted: siempre me coloco aquí, en UD rinconcito,
para oír tocar al Sr. Fonseca. Me gusta la música porque siento
un alivio semejante al que me producen los narcóticos. Yo no
puedo dormir si no tomo cloral. La música me desvanece ....
es una cosa muy rara y muy agradable. . .. me parece que voy
volando .... " y de manera semejante Mariquita le platicaba
de sus pájaros, de sus macetas, de sus gustos y de sus pesares,
con la voz débil, cascada, cada rato interrumpida por UDa tos
seca, que la hacía vibrar de la cabeza a los pies. Domingo Ruiz
esmIchaba enternecido los relatos del Endriago, y cada frase le
- •

DEJESUS URUETA 71

punzaba en el alma, como un cardo. Entonces, pensando en Cris~


to, los consuelos evangélicos le venían a los labios, elocuentes,
con esa elocuencia. sencilla que enamora y alivia, y en el abierto
corazón de la infortunada dejaba caer las más suaves, las más
blandas palabras. . .. y ella sentía germinar algo en el páramo,
algo indistinto y extraño, como las primeras palpitaciones de la
simiente dentro del SUJ'lCO. Daba brillo a sus ojos verdes una
mirada de gratitud, y una sonrisa plácida se pintaba, como un
arco~iris, en sus gruesos labios. Alguien había q1ue se sentara
junto a ella y le hablara de esperanza y de porvenir, con un len-
guaje fino, insinuante y cariñoso; alguien que no se burlara de
su fealdad ni hiciera ascos a su tos; alguien que se privara de
los paseos campestres por estarse con ella largas horaS; alguien
que la llevase libros bonitos y sabrosos dulces y frescas violetas.-
A medida que el infatigable tiempo pasaba, el grano depositado
por Ruiz en aquel corazóIi regado con consuelos, se iba transfor-
mando lentamente, hasta que un día de sonrojada aurora brotó
la espiga, la dorada espiga del amor. Sí, el Endrago sintió tam~
bién el estremecimiento supremo.
y Ruiz1 Nadie extrañaba la adhesión del filántropo a la de-
forme :Mariquita, pues bien conocidas eran sus ideas y demasiado
manifiestos sus sentimientos. Pero estaba a salvo de una pasión!
. La piedad, siempre sería piedad en su corazón' Un hombre así,
todo sentimiento, no ·e staría más expuesto que otro cualquiera'
Si la Venus de sonrisa eterna no lo había cautivado, la Dolorosa
de eterno llanto tampoco lo cautivaría? La necesidad de conso-
lar no conduce a la necesidad de amar, o mejor dicho, ciertos
consuelos no son una forma del amor' Que sus ternuras, que sus
finezas de espíritu, que su sensibilidad exquisita llegaran a cris-
talizarse un día en la pasión suprema, es indudable. Indudable
es igualmente, que en un hombre como Ruiz, el amor, una vez
instalado como déspota en su cora~ón, tomaría la fOrma de los
amores locamente románticos de los Dalltes y los Petrarcas.-
Pero, en otro orden, era posible que Ruiz hiciera abstracción com-
pleta de la forma' Era posible 'q ue hubiera anuládo el sexo al
grado y extremo de amar a la monstruosa Endriago' Y no era
----~.~----------_.---------------------------------------
72 OBRAS COMPLETA
.,

esta ínfeliz una excluída por razón de su fealdad repulsiva? Y


si el amor físico es la raíz de todos 10Si sentimentalismos, sería
amor el sentimiento que a Ruiz inspiraba el Endriago? Más toda-
vía: puede la idea crear! un orden especial de sensaciones, puede
una filosofía, por diluída que esté en el organismo, aun cuando
sea carne de nuestra carne y hueso de nuestros huesos, trans-
formar por completo las leyes de la afectividad animal? ...
Pero quién había de preocuparse en casa de la Madona, de
estos problemas psicológicos! Bastante entretenidos estaban to-
dos con su psicología particular, para fijarse en la raquítica pare-
ja de una jorobada y fJ1D filósofo altruista.
De sorpresas está llena la vida. Y una sorpresa nos dejó estu-
pefactos,clavados en el dintel de la puerta y abriendo tamaños

ojos, una tarde que de improviso llegamos dos o tres amigos a


casa de la Madona con una invitación de teatro. Allí estaban, so-
los, el Endriago llorando y Domingo Ruiz besándole' las manoss--
con los primeros besos de su vida. Encontrados en flagrante de-
lito. Ocultarlo hubiera sido inútil, porque ya Eusebia lo sabía
y contaba la historia de un pañuelo que el Endriago le había traí-
do bordado a Ruiz, con esta frase dentro de una corona: te amo.
Por otra parte, ellos tampocos tenían interés en que no se supiera
lo oClJlTido, y lo manifestaban orgullosos, ella procurando ende-
rezarse, y él sonriendo con sus labios finos y ligeramente rubo-
rizado, con los rubores primerizos de un adolescente virgen. Así,
pues, esa noche celebramos las bodas espirituales de los nuevos
novios: ella por vez primera bebió vino espumoso en la ancha
copa; y él, por vez primera, embriagó a su filosofía. El baile
estuvo animado como nunca; nosotros, como nunca de libertinOs;
ellas, como nunca de consecuentes ... ;
y así pasaban las horas, llevándose cada una un placer para
no traerlo jamás; y así soñábamos la eternidad de las rosas de
un momento, y así discurríamos por los cármenes amenos ....
Qué invisible mano nos arrancó la túnica y la copa? qué miste-
riosa ráfaga destejió en nuestras frentes las coronas Y• • •• Esto
fue rápido, imprevisto, horrible. Fué en invierno y- fue una
tarde. Las risas enmudecieron y las rodillas se doblaron ante
DE JESUS URUETA 73
. .

una cama donde yacía fUD <merpecito deforme. Al pie de la cama


lloraba un joven enlutado de triste frente morena. Tres días duró
la agonía. Tres días permaneció DomÜigo Ruiz inmóvil en su
sitio, como un cuel'lpo de piedra. El último adiós tuvo una len-
titud trágica. El sombrío filósofo nos suplicó que no acompa-
ñásemos el ataúd. No le volvimos a ver .

Amó en efecto al Endriago 1 Probablemente no; creía amar-


le, eso era todo: los excesos de su piedad y las iniinitas flexiones
de su ternura se con:fiundían en -un sentimiento de profunda sim-
patía moral, que no era amor, que no podía serlo. Menos fe,a, el
Endriago, con una mirada de mujer, con una mano de mujer, con
algo de mujer, la consiguiente simpatía ÍlSica hubiera hecho nacer
el amor. Pero a la pohre le faltaba el imán! En cambio, ahora sí
la ama, ahora que ya no existe. Si hubiera vivido, el tiempo
habría desengañado pronto a Domingo Ruiz; ahora el desengaño
es imposible. Muerta ella, la ilusión del 8JUstero,en vez de apa-
garse, adqruiere mayor brillo. El Endriago, vista a la luz del
recuerdo, no es el Endriago de la realidad: se depura, se perfec-
ciona, se embellece, y al ceñir el vaporoso ropaje del fantasma,
enamora y fascina. 'L a imaginación retoca la forma.... nace
Beatriz, esplendente en su gloria de estrellas, que aunque impal-
pable y lejana, despide efluvios magnéticos a través del éter
venturoso.
y se desea esa forma! :E ,s un deseo imposible de satisfacer,
como el que produce UD lienzo o una estatua; pero es un deseo.-
Puede ser pasajero, pero cuando se apodera por completo del ser
humano, el ser humano ama. Domjngo Ruiz vivirá engañado
toda la vida fijando su esperanza en las alturas del cielo.-
Como los hermanos de un antiguo cuento, unos tomamos por
una vereda, y otros por otra.... Los años han cambiado nues-
tras fisonomías, niUestros hábitos, nuestras ideas y nuestras aspi-
raciones; y lo de hoy nos parece peor que lo de ayer ~ jóvenes, •

suspiramos por la infancia y viejos por la juventud. La incon-


formidad está en la naturaleza del hombre: por eso creo en el
progreso infinito. Pero hay IJ)untos oolminantes, estrellas de pri-
mera magnitud en nuestros recuerdos. Jamás se borrará de mi

----------------'._-_.-------------------------------------- •
74 OBRAS COMPLETAS

memoria la imagen de Domingo Ruiz, depositando flores en el


cementerio de la Villa sobre una humilde lápida, y siempre senti-
ré en mis manos la convulsión de las suyas, y siempre oirán mis
,

oídos una voz de lágrimas que me dice: "ya lo ves, todavía la


amo!" y siempre le verán mis ojos alejándose con paso tardo y
vacilante entre las cruces .... Pobre filósofo!
y ellas? las ninfas? Mariposas de amor, quién sabe en qué
foco se habrán quemado las alas!. . .. Cómo olvidarlas? tan ale-
gres, tan bellas, tan buenas! Cuadros inmortales! PaqlUita la
rubia espoleando a su rubio canelo; Inés en brazos de su poeta
realista; la felina Aurora rozando con su abultado pecho la eri-
zada cabeza del pianista; Rosalía, la chatita romántica, metiendo
poquito a poco en el arroyo su pie desnudo, rosado y tembloroso i
la Madona, blanca como Afrodita, sorbiendo a pequeños sorbo~
la opalina ambrosía .... Pobres ninfas!
« -»
A LUIS o. URBIHA

COLIBRí
• .................. y cabe el muro
de tu humilde cabaña, eD fiores rica.
UDa latiDa diosa Bolitaria .
tu casto amor con su blaDcura indica .•
JUSTO SIEBBA•

EEO salpica el bosque de átomos luminosos. El claro río


se tuerce elegante, balanceando los carrizales. En el bos-


que, :fluentes musgosas abanicadas por pabellones de ver-
dura; grupos de tilos cuajados de flor; palomares dormidos; bajo
. la copa de los sabinos, humea la ehoza de . calado techo trepada
por las volutas de la hiedra. El poeta virgen, sacerdote y pastor,
sobre la verde grama recostado, sueña. De las grutas se zafan
formas blancas y brillantes como la nieve de Zempoala, ninfas de
inmaculados cuellos y húmedas cabelleras deshechas. En sus cuer-
pos hay luz de luna y sombra de · hojas. Casi son. lirios, . casi son

hostias. Al borbollón de la fuente pura se enlazan, giran. . .. De


puntillas sobre la trémula hierba llega junto a su Virgilio la
solícita Fléridas, de ojos rasgados de color de cielo, dulce como
el tomillo Hibleo, cándida como el cisne y la Colibrí cerva-
tilla, ampo de inocencia. Lleva un cesto colmado de narcisos y un
jarrón de recién ordeñada leche. Contempla a su cantor con una
sonrisa pura, como el orto de las auroras; le acaricia la frente •

con el ala de un beso ideal. . .. Entre los alheños huye y se pier-


de la ronda de ninfas .... El poeta rornase a la cándida amiga y
esplende en sus ojos intensos una mirada traDJquila de poesía.
76 OBRAS COMPLETAS

JI

rAHTÁRIDA
·Oh! delicioso espectáculo en
todo pala del mundo: un pie al
extremo de una pierna, y una
pierna al extremo de un pie.
DB GoNCOURT.

A calle de Plateros. Domingo. Medio día. Grupos, carrl\l&.· ,


jes ... En una esquina, el poeta: pantalón claro, levita negra
con un clavel rojo en el ojal; narigudo, algo más que narigu-
do ; un porfirista. apagado en el rincón de la boca; bigote de eléctri-

cas púas; ojos de Juno (véase Homero), soñolientos. La. Duques&.


Job, envuelta en seda y listones cantárida, bibelot, girón de arco
iris, torbellino de gracias y coqueterías atraviesa la calle. Al
pasar JID charco de agua, lleva a su falda los enguantados dedos,
dedos que con -garbo y desgarbo levantan el telón. . .. Cuadrito
de opereta! un pie, un choclo negro de delgada punta y una pan-
torrilla ágil, cubierta por una media color de frambuesa. En el
instante de brincar, mira de soslayo al poeta, que de soslayo la

mira: sonríen sus dientes parejos como las cuentas de un rosario


de marfil, guiña los ojuelos maliciosos y retoza una picardía


entre los hilos de seda de sus pestañas. El poeta se retuerce ner-
vioso las lrucientes guías del bigote, y en sus ojos de Juno chispea
una mirada borracha de poesía.

ID

LunA
L lago. En las arenas de la orilla largas lengüetas de agua
entierran sus bordes puntiagudos. AqlUÍ y allá rocas den-

telladas con anchos colgajos de [Link] y árboles casi en
esqueleto, de moribunda verdura, de torcidos varejones. A lo le-

jos, la cabaña iluminada por el resplandor humeante de una ho-


DE JESUS URUETA 77

guera que se refleja en el agua ,como mancha de sangre. Cielo de


invierno pureza italia;na ' en su azul en cuya sedosidad abren
las estrellas, enjambre de abejas hlminosas, SIUS alas tremulantes.
La superficie del lago, friolenta, se escama en estremecimientos
de plata. En la puerta de la cabaña 'Una mujer, de lleno envuel-
ta por el rojo vivo de la hoguera. Su sombra se proyecta enorme
sobre el tapiz de hojarasca. Entre una columnata de negros tron-
cos, una forma obscura se acerca a [Link] zancadas: es el hom-
bre; lleva en su espalda un tercio de leños. Lo descarga la mujer,
él frota sus manos sobre la lumbre. Se abrazan. Contemplan la
lejanía. Vuela so\bre sus cabezas una caída de hojas marchitas.
Ella, extendiendo el brazo, le señala con el dedo en el horizonte
un nimbo de luz difusa, un filete brillante: la luna aparece, len-
ta, brotando del fondo del lago como burbuja de oro .

IVí •

LA OfREnDA
IRVIENTES resplandores de una mañana primaveral. Un .
haz de luz, saltando de la alta ventana a través de los vi-
drios de colores, eae sobre las baldosas del templo, tendien-
do en ellas un tapiz de iris movedizos. ,E n su capelo diáfano, la Vlir-
gen, de cara bondadosa y casi sonriente, envuelta en toca negra su
cabellera, con los ojos abiertos en vidriosa inmovilidad, ostenta
un vestido amplio, tupido de lentejuelas de oro y plata, como llD
jirón de cielo estrellado. Una niña frágil, con la fragilidad de
las porcelanas preciosas, vestida de inmaculada, se acerca pronta
y alegre a depositar S11 búcaro rebosante de azahares. Dos ·tren-
zas trigueñas bajan hasta su cintura, anudadas en su extremidad
por un listón. Su frente descubierta es ancha, correctamente cur-
va; en su boca color de grosella, una sonrisa de placer. Tropié-
zase en las gradas del altar, y el búcaro rueda roto desparra··
mando en el mármol un chorro de botones y de pétalos. La niña
se inmoviliza y clava una mirada de angustia en la perdida ofren-

78 OBRAS CO PLETAS

da de su amor, Después, cuando levanta la cara lívida a la Vir-


gen, están lustrosas de llanto sus pupilas tristes, negras como la
obsidiana. •

v ,

IHDOLEHTE

A tarde. El remanso oculto por un cortinaje de espesas fron-


das. Bulle el agua en remolinos de cristal agitando las are-
Iias de oro, y oscila en el fondo un pedazo de cielo azul, des-
garrado por el tejido de las ramas. Sobre el blando yerbazal col-
chón verde está tendida una muchacha. Ciñe su cabeza redonda
un pañuelo rojo, hecho nudo en la nuca. Dos rizos tupidos de cabe-
llo negro caen sobre su frente. Su camisa floja y abierta, tapa y no
tapa un seno duro, ,capullo de la virginidad. Sus brazos, ligeramen-
te sombreados por finísimo vello, son macizos.
. • - La enagüilla en des-
orden calca la amplitud combada de la cadera y deja al aire los
pies descalzos y el principio de una pantorrilla desnuda. Sus pieS .
son delgados, de un color de rosa diluído, con la planta y el
talón redondo. Su pantorrilla firme y fina, nerviosa con elegan-
cia, se ensancha en una línea curva, armónica, que se pierde
entre los pliegues revueltos de la enagua. La hierba, con sus
barbitas vellosas, ' cosquillea los pies de la muchacha: ella se es-
tremece, frota uno con otro sus tobillos, y ríe de voluptuosidad.
Al reir, asoma sus dientes frescos y brillantes como el granizo.
Las luces del cielo, atravesando el tamiz de! las frondas, extien-
den un reflejo verde delicado toque de pincel apenas teñido-
en sus grandes ojos claros, perversos en su inocencia. Una ráfaga
fría hace temblar las hojas y encarruja el cristal del remanso:
la muchacha cruza sus brazos sobre el seno, encoge las piernas, y
para darse calor acurrucada se pone a rodar sobre el colchón
verde.

DE J E SU S U R U E T A 79


VI

LA rARRETA
ESVANEGIMIENTO crespuscular de una tarde de verano.
Cielo sin nubes, de azul tropical-marino. La media luna,
• como un trozo de cuarzo, todavía opaca. En el extremo
oriente las montañas lejanas se diluyen en una esfiumación de
tintas violetas. Llanura extensa manchada a trechos por tupidas
aglomeraciones de árboles. Rozando los rubios maizales, tirada
por dos robustos y lentos bueyes, una carreta se bambolea.-
Adórnanla,
arcos de ramaje nuevo y chillantes banderolas. Va
llena de muchachas, risas y picardías. Ellas rubias y morenas, con
coronas de flores silvestres en la cabeza. o con sombreros alones
de flexible paja, todas traviesas, en equilibrio inestable motivo
de sustos y bribonadas se afianzan de los débiles arcos con su~
manecitas temblorosas. A los lados de la carreta y a pie, flautis-
tas y tamborileros tocan aires retozones. En una quiebra brusca
del terreno salta la carreta: las muchachas lanzan un grito y caen
unas sobre otras, como ramillete desbaratado, confundiéndose en-
tre la risotada general, las cabelleras, los listones, las faldas , las
palltorrillas descubiertas ....

VII

BorArrlO
A luz de la lámpara se abate sobre el mármol de la mesa,
-,
••
f,
' iluminando las páginas ilustradas de El Decamerón. Sen-
.:.~III".;',

tada en el sofá, con una mano en la frente los dedos•


perdidos entre las sortijas chinas del cabello ella lee. A inter-
valos de tiempo [Link] iguales, voltea con la otra mano la hoja leí-
da. Sus pestañas tiemblan sobre la pícara irradiación de sus pu-
pilas garzas. A veces sus cejas se contraen en la profundidad de
la ateución. A veces una sonrisa marca sus labios y se ahonda un
-
,

80 OBRAS COMPLETAS

hoyuelo en su carnosa mejilla. Muérdese luego con el filo esmal-


tado de sus dientes el labio inferior; la mano que voltea la hoja
se hace febril, ondula con rítmica precipitación su seno, se inflan
palpitando las paredes elásticas de su nariz, y se condensa mucha
luz cintilante en los globos de sus ojos. De llJUevo la juguetona
Esonrisa se delínea, vaga en el rincón diminuto de sus labios, len-
tamente se extiende, desplegándolos, y tórnase al fin franca car-
cajada sonora. Ella se derrumba sobre el respaldo del sofá, y
sacudida por la convulsión de la risa, deja ver la cavidad de su
boca fresca y jugosa como el corazón de una sap.día.

ylll

RARA AVI5
A CARLOS PEREYRA
.

ON .él y ella; ignoro sus nombres. Los conozco mucho, por-


que les compro cigarros; tienen un estanquillo. Humildes,
algo menos qrue humildes; dichosos, algo más que dichosos,
se aman. Y sin . embargo, su cielo azul está atravesado por una
sombra: él es ciego. Ella ve por él. Parece que le bastan los ojos
de su esposa. Nada interesante en: sus facciones; son tipos vul-
gares, de esos con los que a cada paso tropieza nuestra indife-
rencia. Eil hombre es bajo de estatura, grueso, de bigote ralo,
frente lisa y estrecha, ojos clarísimos, anegados de luz, pero que
sólo miran la interminable sombra. La mujer es de' buen cuerpo,
llena de formas, de ancha cara, colorada como una amapola; su
mirada es limpia y un tanto tímida; sus la;bios son grandes, pero
de curva pareja, sin las sinuosidades de la amargura; y su abun-
dante cabello castaño obscuro, dividido en dos [Link] bandas
que forman lustrosas ondas en la frente, cae y resbala sobre su
espalda en afilada trenza sujeta en su extremidad por un moño
negro. Pero qué aureola de tranq\Uilidad ilumina estas dos caras!
Traspiran contento .... Da gusto verlos, detrás del mostrador,
frente a las filas de panes y -bajo las patitas de los títeres que
cuelgan de un alambre; él con su camisa muy blanca y su corba-

DE JESUS URUETA 81

ta de color, muy bien anudada; ella con sus enaguas planchadas


y su relicario al cuello, riendo a la vida que pasa tumultuosa-
mente por la calle ....
Qué contraste hacen siempre estas raras fisonomías, que por
tan felices parecen infantiles, con las figuras contraídas, nervio·
5as, arrugadas, que van por el mundo revelando bajo la seda o los
arrapiezos, noches sin sueño y días sin reposo! .... Qué contras-
te hacen y cuánto bien! Es tan complicada la vida moderna, tan
difícil; parece tan cansado el hombre de su peregrinación, que
igual abatimiento revelan los ojos desconfiados del obrero, que
los ojos inquietos del mundano; y las mismas fatigas y ansieda-
des que cubre la blusa raída, disimula la correcta casaca. Los
últimos leños de la energía vital, esa hoguera que su propio fuego
consume, los atiza, el uno con aguardiente y el otro con cham-
pagne, para poder mantener un momento más la llama que se
apaga! . . .. La naturaleza humana, que antes bebía agua pura
en las :fluentes griegas, ha llegado en su consunción al la necesi-
dad del excitante, 'Y bebe ajenjo. La estatua que se perfilaba, se-
rena, inaltera:ble, sobre un horizonte claro, el arte heleno, ha ce·
dido su puesto a la escultura escueta y atormentada que corta con ,
su lividez un fondo negro, el arte cristiano. Y las dos son copias
del hombre; sereno y "Qello, como la primera, fue el hombre antes
de su redención; y después de la redención, en ese inmenso perío-
,

do que aún no se cierra, escueto y lívido. Las bregas del pensa·


miento siempre en guardia, y las del sentimiento siempre en ten-
sión, han marcado los ,c uerpos; entre las vestales y las monjas hay
la misma diferencia física que entre las palomas y las golondrinas.
Entre Mriabeau y Perikles hay la misma diferencia que entre Sofía
y Aspasia. El manantial está rebotado ... pero el hombre cada día
tiene más sed. Mas no soñemos con la restauración helena, aun
cuando sea un sueño divino; no choquemos nuestra fantasía capri-
chosa con la ley de hierro de la casualidad; y doblemos la Icabeza,
co~ todos sus ideales, ante el fatalismo inconsciente de la vida, co-
mo dobla el árbol sus ramas cargadas de frutos y flores al soplo cie-
go del huracán. La historia es una 'e laboración, y las épocas tienen,
como los precipitados qfUímicos, su color especial. Lo cual no
,
82 OBRAS COMPL TAS

impide, sin embargo, que los celajes floten en el cielo y las ilu-
siones en el alma ....
El caso es que nuestra civilización es extraordinariamente

"ariada, y ha dado al traste con la sencillez antigua. El comercio,


la ciencia, el amor, la alimentación, todo es complicadísimo. Da
gusto, o curiosidad cuando menos, encontrarse con gentes rústi-
cas de corazón, que se sientan a la orilla del camino, mientras los
demás desfilan atropellándose.. .. y amnque por la descripción
que de ellos he hecho, se ve que él no tiene la arrogante hermo-
sura de Alcibiades, ni ella la intachable corrección de Frinea,
sino que son dos pobres productos de nuestro molde nacional,
que no es muy bueno, forman, sin embargo, excepción entre los
tipos que conozco: porque son dos felices, cándidamente felices,
a quienes el ardiente sol democrático calienta sin quemarlos, y que
sienten y saborean el exquisito placer de la vida, enmedio de
tantos que . la detestan por amarga y que sólo la soportan por
el miedo de Hamlet. En este sentido son dos antiguos, que no tie-
nen torbellinos en la cabeza ni torcedores en el alma. Son dos
niños que juegan al amor, mientras los hombres formales juegan
a la embriaguez, al lujo y a la prostitución. Venden pan, ciga-
rros, dulces; comen mal, duermen bien. v"';an al Zócalo, a oir la
música; van a la iglesia, sin más pensamiento que el de rezarle
a Dios. Su Dios es un Dios bueno, sonriente. . .. por supuesto; si
ellos son aSÍ; la divinidad es un reflejo de las almas. En la calle
. .

atravesada 'p or taciturnos y apresurados, ellos estorban; son ocio-


sos satisfechos, se detienen en los aparadores, y ella le dice a él


los objetos que la agradan y se los describe pintorescamente. Pasa
al gran trote un carruaje, que tal vez cuesta muchas tristezas a
su dueño, y ella exclama sin envidia qué! muy contenta de que
haya quienen tengan cosas bellas: qué bonitos caballos! y él
repite ilu minado de gozo: qué bonitos caballos!
Su historia es muy sencilla. Se amaron. entonces, veía .
. A. los pocos meses de apasionado noviazgo, cegó; y al perder la
luz del sol, creyó perder también la luz de ella. Sublime engaño!
La muchacha, sin lamentos, sin lágrimas, con toda naturalidad,
fue a verlo en su desesperación, en su noche horrible, y le dijo:
D JESUS URUETA 83

me caso contigo. N o hubiera ex:perimentado emoción mayor si le


hubieran arrancado la venda de sus pupilas. Ese hombre debe
comprender, porque lo ha sentido, el grito de Dios: lux! · Se
casaron. Ella lo peina, lo viste, lo [Link], como si fuera su rorro;
él la acaricia y la besa. Con qué amor tan especial deben [Link]!

Los domingos, en el ojal de su levita nueva, ella le pone UD
ramito; y de la mano, con carmo, con solicitud, lo lleva a pasear,
a lucir el ramito y la levita nueva. Y lo mira con unos oj(.s! ....
Como él no la ve, ella np esconde sus miradas. Una mujer ~o
puede tener coqueterías de ojos con un ciego. Lo cuida y lo mima
como una madre a su primer hijo. Y él, que se siente penetrado
por el amoroso flúido, como si lo envolviera una caricia tibia y
buena, vuelve a la esposa sus pupilas muertas, y como si la viera,
sonríe. . .. Duermen juntos, en un mismo lecho.... Pero no se
puede hablar de estas cosas sin que la imaginación de' los lecto-
res modernos evoque en el acto un grupo de novela
Hay inocencias que ya nO se comprenden. El pudor cristiano ha.
tenido el impudor de vestirlo todo. De buena gana le pusiera
pantalones al Apolo de Velvedere y chaquetilla a la Venus de
Milo.
El hombre que ya perdió la costumbre de juzgar las desnu-
deces como simple artista, ve en ellas algo más que la línea. El

hecho estÚ¡pido de cubrir las formas ha creado el placer sensual


de desnudarlas. Bien es cierto que los miembros escuálidos de
San José merecen la capa, y muy espesas faldas las carnes
flojas de Santa Trigidia o de Santa Mónica. Pero puesto que es
necesario, no hablemos del lecho, que semeja cuna de gemelos, en •

la que ellos duermen sus amores blancos ....


-
Algunas ocasiones van al teatro, a galería; prefieren el dra-
ma, el drama español, sangriento, atravesado de choques de e8pa-
das y gemidos de dolor y explosiones de ira, palpitantes, descabe-
llado, terrible; en el que hay siempre una mujer muy sollozad0-
ra, que empapa de llanto una docena de pañuelos; un traidor
pingajoso, de torva mirada y- voz tronatoria; y un justiciero de
peluca rubia y espadín colgante, que en el último acto derriba
al traidor y se casa con la dama de los pañuelos. Los he seguido
o. C. de J. U. 6
,
.

,
OBRAS COMPLETAS

a galería. Allí los he visto comer dulces en los entreactos y los


he oído platicar encantadoras tonterías. He presenciado sus lágri-
mas en las tiradas patéticas, sus zozobras en las escenas de espec-
tativa y sus aplausos en el inesperado desenlace. Se posesionan
realmente del drama, al grado, que odian a un pobre Sr. Artea-
ga, que es el actor traidor, y adoran a un Sr. Zen,dejas, que es el
actor justiciero. No pueden hacer la abstracción entre el perso-
naje real y el personaje representado. Es de ver la wriación de
sus fisonomías, según que en el proscenio medita crímenes Don
Nuño · o fulmina cóleras Don Lope. Para ellos, la Sra. Servíil es
una infeliz digna de compasión, porque si bien es cierto que
se casa con el Sr. Zendejas, "no merecía haber sufrido tanto".
"Pobre! siempre la caLumnia .... " Siguen el drama con avidez
angustiosa, se mueven en sus asientos, se codean, contienen el
aliento, sudan, esperando y desesperando, el ciego agnzando los
oídos, ella sorbiendo el escenario con los ojos. Por supuesto que
, no piensan en las analogías que puede haber entre las escenas del
mundo en que viven y las escenas del drama a que han asistido,
no; el teatro es para ellos un mundo aparte, con su existencia pro-
pia, real, eso sí; pero sólo en este mundo hay esos detalles yesos
seres. Es lUna vida de emociones al lado de la vida tranquila de
todos los días, independientes las dos. Guardan los programas
con religiosidad; alguna vez sueñan con la cara pintorreada del
traidor, "del malvado".
A la iglesia los he seguido también. Oyen la misa con [Link]-
ción y después de terminada, se arrodillan largo rato frente a
un cuadro grande, de lustroso marco dorado y bien restirada tela,
en la cual se destaca, entre una vegetación exigua, pero muy ver-
tle, un viejo sanguíneo, calvo, de abundante barba blanca, cubier-
to con un burdo manto, enseñando los pies desnudos, carnosos,
surcados de hinchadas venas azules. Lleva una palma en la mano
izquierda y levanta la otra al ,cielo, un cielo entre cuyas nubes .
parduzcas asoman bustos de querubines redondos y mofletudos,
con fragmentos de alas.
Un ángel diminuto, regordete, de macizas carnes, colorado,
con dos alas cortas y anchas como abanicos cubiertos, y un manto
,

DE JESUS URUETA 86,

eolor. de rosa enroscado entre las piernas, le ofrece al viejo, con


sus m&necitas tendidas, !Una mat.a silvestre y unas flores bien poco
lozanas. [Link] del cuadro se lee en parejas letras amarillas ~
San eiro, médico, anacoreta y mártir, de quien fue devoto
, el b~to
]!irancisco Jerónimo. A. la salida del templo, después de intrQ-
ducir sus dedos en la pila del agua bendita para moja,rse la freno
te, dejan una moneda en la charola de las limosnas, y juntos se
van paso a paso por la calle, con una ,c ara de beatitud inefable ...
Qué le piden a San Ciro, a ese médico descalzo que por todo ms-
trumento de cirugía tiene una humilde palma? Le piden acase
que le vuelva la vista al ciego? . .. La ironía humana que hasta
de ella misma se burla, respeta a esos arrodillados. Y quién no
los envidia! Delante de ellos el sabio se lamenta de ser sabio;
M. Renan, ese sabio impío, tan teITible como Lutero y tan cando,
roso como una novicia, destruye los altares con su pensamien-
to. . .. ay! pero deja su corazón entre las ruinas.... Ellos no
han necesitado, para llegar a la suprema visión del Dante, atra-

yesar como él la pesadilla horrible del infierno. La mentira subli-
me es para ellos lUna sublime verdad. Son pobres seres atrasados
en el gran camino humano, que aislados y contentos en su aisla-
miento, forman caravana aparte, y bajo sus modestas tienda.~
duermen el sueño sin cuidados de los que nada saben. Allá, a lo
lejos, en la estepa infinita, los elegidos vuelan en las radiosas
,

alas de la electricidad .... En tantQ ellos, los olvidados, los pobres


de espíritu que amaba Cristo, van todavía sobre los torpes mulos,
cantando a la luz de las estrellas el Ave M'aI'Ía .... San Ciro mé-
dico, sin sus dos devotos, es un cuatro feo; con ellos, es un cma-
dro encantador.
Un día, que, como de costubre, entré al estanquillo a com-
prar cigarros, sorprendí una escena primorosa. , La cortina que
cubre el fondo, no estaba bien corrida y dejaba ver una pieza
pequeña y aseada. IEl ciego estaba sentado, con 'Una toalla al cue-
llo y la barba cubierta de esponjado jabón. Ella, divertidísima,
lo afeitaba con singular destreza. Al entrar, oí que le pregruntaba
como preguntan los peluqueros: "molesta la navaja, señor f t i
Tenía una dulzura su voz! .... El ciego estaba radiante.
OBRAS COMPLETAS ·

Por último, otra vez los seguí a la Alameda. Un crepúsculo


espléndido caía sobre los árboles. Pocas nubes, casi transparen-


tes, ligeramente rosadas. El ocaso, teñido por un barnjz de oro

pálido, hacía resaltar con rigidez escultórica las crestas restira-


das de los montes. Un trozo de la luna lívida cortaba con sus

destelladuras la sedosa tersura del cielo. Una banda militar toca-


ba, y las notas, agitando sus alas vibrantes bajó las tupidas hojas,
parecían parvadas invisibles de pájaros. La última luz del día
penetraba a las calzadas del parque por entre las mallas verdes,
opaca, cenicienta, como cernida por run velo. A lo lejos, el fondo
azul era un lienzo para las líneas inmóviles de la torre. N o sé qué
cosa tocaba la banda; algo que me gustó mucho, una pieza suave-
mente melancólica, o que me pareció así. Se sentaron en una
banca de hierro, le compraron a un nevero dos vasos de limón
helado y, [Link], absortos en su felicidad, ella con su cara de
amapola y él con su ramito en el ojal de la levita, respirando el
aire puro y oyendo la dulce música, permanecieron allí hasta que
las estrellas anunciaron la noche. ,E l misterio descendió a la tie-
rra. Una campana tocaba a oración. Ella le dió el brazo a él y se
internaron en la sombra. Desaparecieron. ¿ Qué se dirían a solas
en la callada noche Y Yo sólo sé que me puse a pensar en ellos con
envidia, que nunca como en ese instante de soledad 'Y silencio,
como en esa hora triste y bella que muy pocos saben disfrutar,
sentí el [Link] de un amor ·como el de ellos. . . . estrellas que
se ven como gotas de luz en los pedazos descubiertos del cielo, el
aire oliendo a tibia esencia de lirios, la sombra que abriga y ocul-
ta, todo convida a amar. . .. y ellos se aman! Me fingí .lDa de
eBas conversaciones a cada instante interrumpidas, con frases que
el sentimiento trunca, con palabras que brilll!on en la obscuridad,
con exclamaciones de fuego, palpitantes.... Me fingí 9U.Spir08.
que piden caricias y besos que retozan inquietos y que saltan
ruidosos. . .. y los ví entonces, en lo más denso de la somhra,

muy juntos, con las manos enlazadas, temblorosos, los labios en


los labios. . .. El ave del paraíso agitaba sobre ellos su plu maje
de iris ....
Ay! suspiré levantándome, es runa rara avis, el ave divina! ...

(Boceto de una escultura)

A CARLOS DIAZ DUFOO

1

• •

NCONTRAREIS infaliblemente a Jesús Contreras, el joven


escultor, a las nueve de la noche, en el Salón del Comercio
(Guillermo Sennor y Cía.), cantina húngara de la calle de
]a Palma.. Allí está, entre artistas alegres y alegrados, de testas
enmarañadas y sombreros exóticos, que beben cerveza, recita.n
Tersos, dislocan paradojas, cascabelean chistes, y desmigajan su
buen humor sobre el mármol tapizado de tabaco y de ceniza.
Allí está, la barba puntiaguda, el bigotín rizado, ligeramente riza-
do sobre una boca franca, sin fruncimientos de hastío, y sin plie-
gues de amargura; la.." paredes de la nariz, voluntariosa y enér-
gica al mismo tiempo, palpitantes y dilatadas, como husmeando
sie u1jpre. algo; la .cabellera de grandes mechas lacias, cabellera
de Holofernes envidia de Chucho Valenzuela y preocupación de
Chucho Urbina en coqueto desaliño artístico, mal contenida por
los flexibles alones de un empolvado chambergo de pelo; mirada
rápida, intensa, comprensiva, bajo los gruesos arcos de las cejas;
mano fuerte, elástica, nerviosa, y todo este conjunto [Link]
por la guasa atolondrada, por el ademán contrahecho, por la
~harla lengüirrota, por el entusiasmo que se vuelve chicuelo para
gritar y hacer piruetas, y por la bondad simpática que le asoma
a los ojos llena de cintilaciones y de lágrimas, ocultando su rubor
con precipitados parpadeos ....
Contreras tuvo la fortuna de educar en Europa sus faculta-
des artísticas: se hizo escultor al lado de Bartoldi. El contacto con
[Link] medio exuberante museos, iglesias, talleres robusteció su
genio, atinó su gusto, ensanchó sus ideales. Ante un ooadro de

Tiziano o ante un torso de Miguel Angel, el dilettante sintió un


88 OBRAS COMPLETAS

estremecimiento hondo, un estremecimiento de amor, y se trans-


formó en artista. Se conoció, se reveló a sí mismo. Su viejo yo,
el que llevaba de aquí, tímido, acurrucado en los rincones más
sombríos, cargando a cuestas los regaños de los buenos viejos de
la A,c ademia y escondiendo bajo la raída blusa los cartones de
,

dibujo con ojos abotagados y bocas embridadas, una bella maña-


na se escapó, quién sabe por dónde, por alg,una ventana, por algún
resquicio del espíritu, como colegial que aprovecha el descuido
del vigilante para saltar al campo y desaparecer en una ráfaga
d~ aire y de libertad.... Rápidamente colóse en el lugar aban-
donado el nuevo yo, bello, caprichoso, atrevido, dando. al traste
con todas l~s rutinas; y, con artes mágicas, fabricó para su ha-
bitación, en menos que se cuenta, un templo de mármol rojo bajo
el capelo azul de los cielos, sombreado de gloriosos laureles, con
inmaculadas teorías en el pórtico y con una carrera pindárica
en el frontón. .
La Bohemia lo arrastró en el carro dorado, que, lleno de mú-
sicas, de estrofas, de carcajadas, de barbas hirsutas y caritas ru-
bias, recorre día y noche París, al galope frenético de los potros
enloquecidos. Tropez,ó en el vicio, pero no cayó en él. Fue cuerdo
en sus locuras. Huía de la kermesse insolente y ebria, para pa-
sarse las horas contemplando con amor el mármol sin lujurias
de la mutilada Diosa. Estas contemplaciones le han dejado un
recuerdo imperecedero: · siempre que nos habla de la Venus de•

Milo la mujer divinizada por el olímpico reposo repite, decla-


mándola, la poesía que cinceló Leconte de LisIe en las canteras
de Paros:
,,
• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •• • • • • • • • • • •
Du bonheur impassible o symbole adorable!
Calme comme la Mer en sa sérénité,
Nul sanglot n'a brisé ton sein inaltérable,
Jamais les pleurs humains n'ont terni ta beauté
• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • "
Sin embargo, Contreras comprende y siente también las be-
llezas expresivas, que en el arte moderno ba.n substituído a la


DB JESUS URUETA 89

belleza impasible (apathia) del purismo helénico. Los excesos de


actividad nerviosa han atrofiado el desarrollo muscular: Verlaine
no danzaría desnudo como el joven Sófocles. En nuestras socie-
dades no existe la hermosura gimnástica tan celebrada por los
filósofos y los poetas. (" Tendrás siempre el pecho robusto, la
piel blanca, las espaldas anchas, las piernas grandes. . .. Vivirás
bello y floreciente en las palestras .... ") En los festivales ate-
nienses, las mujeres dejan caer sus peplos sobre tapetes de vio- -

letas; en el Olimpo diáfano, las diosas marchan, "vestidas de sí


mismas", sobre el pavimento de oro; y diosas y mujeres adoran
al divino Phallus, símbolo de la virilidad inmortal y fecunda.,-
Pero la Forma, desportillada y despulida por los grandes dolo-
res de la Era cristiana, se arropa 'con paños negros que no la
transparenten: las vírgenes macilentas de facciones esfumadas y
de manos pálidas, ,parecen consumidas por alguna influencia as-
tral maléfica y celosa; se apaga la vista en los ojos del sabio;
se arquea la espalda del empleado; el adolescente se extenúa en
los [Link] de la escuela, y se encallecen y se queman los brazos
del obrero en el yunque. La vida moderna se ha concentrado en
el alma, es una vida de reflexión y de pasión. El arte moderno es
o tiende a: ser esencialmente psicológico (1). La escultura se ha
resistido a entrar en esta vía, por las preocupaciones académicas
y por las difi~mltades propias de su limitado procedimiento; pero
ha entrado al -fin, dándonos obras maestras de expresión moral.
El bo~eto de COIitreras, La. Tentación, eminentemente sugestivo,
fija en el yeso un estado de conciencia: el recuerdo que surge y el
amor [Link] desborda en el misterio de todas las Tebaidas ....

*
* *
Faltaba en nuestro grupo un escultor. Nos era necesario uiJ
taller donde educar la literatura con los proteísmos de la línea:
donde hacer centro de charlas,
. lecturas
-
y discusiones, frente al

(1) Nota d. Jesús Urueta. Se DOS cita como argumento en contrario la obra de Heredia 'Los
Trofeos.» Cada verso de ,Los TrofeOlJ» es una emoción definida; la obra de Here-
diaes UDa obra de psicología hiStórica.
90 oB R A S eoM P L ET A S

busto ciclópeo del Maestro Sierra, sobre el tosco armazón de ma-


dera; frente al barro en que la arábiga hermosura de Sara Cha-
veroreclina la cabeza en el ala desplegada de un abanico, mien-
tras una Gracia le entreabre la boca para contemplar sus perlas
y sus sonrisas; entre los torsos varoniles en tensión de lucha y las
caderas femeninas en quietud gloriosa; entre los A rnorcitos de
Tanagra que cuelgan de las paredes luciendo al aire sus culos
mofletudos y las pícaras miniaturas de su sexo. Nos faltaba este
contacto con la estatua, con el movimiento y la expresión de la
forma en las heroicas actitudes del Cliler-po desnudo, en los man-
tos flexibles que lo contornean y lo señalan, o en los pliegues
rígidos que lo ocultan; nos faltaba, en fin, Salammbó en mármol
numídico, con su blancura de hostia como Tanit, con su mística
languidez, disolviendo su virginidad en el Deseo, "como se disuel·
ve una flor en el VillO!"

II

El grupo de La Tentación es sencillo: un fraile de áspero sa-


yal y una muchacha desnuda; en el suelo, UD libro, un Evangelio;
sobre una roca, una cruz y una calavera. El fraile, escuálido por
la penitencia que doma las rebeliones de la carne clavándole las
puntas de hambre del ayuno y las puntas de cerda del cilicio,
es una noble figura del tradicional anacoreta qrue legaba sus hue-
sos a los cuervos del arenal y su alma a los ángeles del cielo. La
muchacha, en la plenitud de su ani malidad tentadora, ofreciendo
inconscientemente su fruto núbil, sin un tinte de vergüenza en
las mejillas, sin una cobardía de pudor tremulante en la mirada,
está hecha del natural con atrevida franqueza y con gallarda
despreocupación. Los dos están en pie, en el momento crítico en
que un hombre puede ser del Señor o de Satán, en que se ascien-
de o se cae, en que el pasado de jruventud nos manda en el re-
cuerdo un hálito de los ramajes del Paraíso y un beso de los labios
de Eva, en 'q ue las oraciones se esconden en el sagrario del alma
ante el desfile báquico de las palabras amorosas, en que toda una
vida de austeridades puede ser empujada al Infierno por el peca-


DE JESUS URUETA 91

do omnipotente! La cara' del fraile, circuida por los contornos asi-


métricos del capuchón, tiene esa lividez intensa que preeede al
cruel [Link] de la sangre, al bochorno que quema .... Bajo
las ropas duras, de apretada trama, que pesan sobre su lalgo
cuerpo huesoso, se adivina un estremeeimiento prolongado, una
vibración fría. . .. y en su desnudez brillante, firmemente
plantada con un ligero ángulo de las piernas, avanza uno de SUB
muslos, levanta la cara virginal y perversa buscando con su mi-
rada la mirada del fraile, le sonríe con sonrisa libertina bajo la
barba santa, y le presenta, en la palma de la mano, la manzana
del amor y del dolor, redonda y suave como un seno, con jugos
de fresca miel como una boca. El fraile extiende run brazo cata-
léptico, cubierto con la manga que se quiebra en violentas arru-
gas, rechazando en el vacío, con la mano inmovilizada, el deses-
perante misterio.... El otro brazo es .de Ella! sin fuerzas para
deshacerse de la caricia, el fraile, con los dedos que lentamente
. se l~ crispan dedos de trágica contracción, en los que se enreda
un rosario que a su vez se enrosca en las carnes de la impura,
como un brazalete simbólico . palpa a su Tentadora, y casi la
atrae, y casi la oprime! .... Un instante más, y el brazo se dobla-
rá, como un cinturón, para ceñirla frenéticamente! Es tan inci-
tante esa cabecita rperversa! se insinúa tanto ese cuerpo dócil! y
es tan débil escudo un sayal 1 y es tan débil resguardo llDa caba-
ñal En esa alma austera, maltratada y entumecida por días sin
descanso y por noches sin sueño, bajo el polvo de los olvidos mnn-
danales, bajo la ceniza que dejan los dolores cuando han cesado
de arder, duerme solamente que es inmortal el Amor, el Rey
augusto, enV'ueltoen sus púrpuras de juventud y de gloria. Des-
piértalo, Sulamit.a, sacude sobre su frente la mirra epitalámica
de tu cabellera, desparrama flores de frescos fuegos sobre su
reclinatorio, canta en su oído tus apasionados versículos 'q ue sue-
nan como el beso, que huelen como el nardo, que embriagan como
el vino! ................................................... .
." " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " " "


,

o B ,R A S eo PLETAS
... - -

o
*
* •
o

.... Á la luz desvanecida de los cielos, el anacoreta lee, do-


' blando la frente sobre las páginas del Evangelio: lee la relación
sencilla de la divina leyenda, y transportado por su anhelo a la
riente Galilea del idilio cristiano, se junta al reba.ño de almas
que siguen a Jesús entre los viñedos, escuchando la palabra de
perdón y de esperanza que seca lágrimas y alumbra sonrisas, que
se posa como un beso maternal en los remolinos de oro de las
cabecitas infantiles, que penetra caricia enlutada a los cora-
zones huérfanos, que se arrodilla sobre todas las lápidas, que ora
con todos los dolores, que levanta del polvo todas las culpas y que
corona de estrellas todos los arrepentimientos!
, ,

La sombra se descorre sobre el mundo .... Las letras del


pergamino danzan, se barajan, se borran; el fraile cierra 108
párpados; S1U pensamiento se entor:pece; y allá, en un fondo que
el crepúsculo espolvorea, pasa la silueta lángnida de una. virgen
nazarena .. " Después, atraviesa S1U espíritu una ronda de espec-
tros, un vuelo de harrupos negros.. .. Luego, nada! el vacío sin
color, la inconsciencia sin perspectivas. . .. Duerme.

*
* *
La sofocante neblina de su sueño se desgarra, y surge un
fragmento de infancia y de juventud, acuarela lavada en el azul
del horizonte acuarela de vergeles en flor y de tejados grises,
con una torre de frágiles aristas y con una fuente de aguas cla-
ras, sobre las que cae, como malla rota, la sombra verde del em-
parrado. Es el pueblo en que jugó y amó, al amparo de sus pa-
dres y al amparo de la Virgen, en las ma.ñanas de la vida, tan
bellas y tan breves, que salpican todo el rocío de sus búcaros y
todos los cantos de sus pájaros en el corazón que se abre .. _.
Albas de celajes rubios! repiques madrugadores del campanario!
altarcito de blancos paños con ' lentejuelas de oro!. . .. Oh, inmor-
o

tal recuerdo del primer amor! Cuando la estrella de la oración


-
,

DE JESUS URUETA
.. .
.

enciende su penacho sobre la crestería de la montaña, las palomas


regresan llamadas por el a sus aleros de ladrillo; y las

muchachas, de dos en dos, vuelven de la fuente, con las ánforas


de barro en la espalda, regando en el aire parvadas de trinos y
manojos de risas.... Entre ellas viene la adorable amiga de
misteriosas pupilas, con la cabellera constelada por las gotas de
agua 'que saltan de la urna rebosante ....

• *
* *

Inexplicables asociaciones del sentimiento! terribles saltos los


regresivos del alma! Cómo se transformó la casta epifanía en la
impura visión? Al perderse la adorable amiga de misteriosas pu-
pilas entre las enredaderas que bordan las tapias, atraviesa los
maizales, conduciendo las cabras del monte, la serrana descade-
rada, de valientes ojos y boca audaz, el cabello lanoso y crespo
como un vellón, las manos cruzadas detrás de la nuca y al aire
los codos trigueños, cantando un cantar abrupto y borbollante,
que interrumpe, cuando las ovejas se emperezan o se desvían, con
un chasquido de la lengua, r~pido y seco.
Una tarde de vacaciones y de holgorio, retozando y corrien-
do, se extraviaron en una cañada desconocida. Solos! El torrente
se encabrita en su caJUce cinchado por un cordón de piedras, y
en el trozo del cielo descubierto se extiende una nube roja, como
flámula de escarlata. Sartas de pájaros se desgranan de las fron-
das. . .. Sobre una mata de mirtos se dispara un colibrí como
dardo de vibrantes colores.... Qué pertinaz es la memoria!
Todos los exorcismos de la voluntad son impotentes para expulsar
estos recuerdos que clavan sus uñas satánicas en el alma! Es ella,
es él, son ellos! La mira: ha trepado al árbol a bajar un nido, un
cesto de blancas hebras. . .. La oye: "ven, pronto, qrue me cai-
go ! " Baja con Jos dedos espinados, fingiendo pucheros y dester-
nillándose; y él, para curarla, arranca una a una las espinas y
chupa uno a uno los globulitos de sangre ....

94 OBRAS COMPLETAS


• *

El fraile se estremece. . .. y Ella., en su desnudez brillante,


en la plenitud de su animalidad tentadora, levanta los ojos virgi-
nales y perversos buscando la mirada del anacoreta, y le ofrece
inconscientemente su fruto núbil la manzana del amor y del
dolor!. ...
•,

En estos momentos, París vive en el Odio.
Las palabras de concordia, las santas voluntades, las aspira~
ciones al bien, la ciencia, la moral, la poesía, el espíritu, todo,
todo se dobla bajo las ráfagas formidables de una tormenta de·
, ,
monIaca.
La gran ciudad está poseída por la fiebre visionaria.
El Gobierno tiene miedo, mucho miedo, y se hace criminal.
La Iglesia, hipócrita y rufiana, atiza rencores,entrechoca
intereses, cava sepulturas, soñando un instante en la restauración
de su tiranía.
El Ejército, asesino latente, sintiendo palpitar en su seno el
alma de Napoleón, el asesino glorioso, cree que el Rey se desper.
tal'á, vengador, del sueño que duerme bajo el domo de oro de
los Inválidos.
La Prensa gigantesca, con sus millares de ojos ardientes, con
sus millares de lenguas caldeadas, oraculiza fatídicamente sobre
su trípode, como Pitonisa demente.
y la gran ciudad poseída por la fiebre visionaria, lanza a lo
largo de sus avenidas y a lo alto de sus torres, un grito histérico,
robusto, enorme, brutal, mientras pasan bajo el Arco de Triunfo,
envueltas por las épicas clámides del sol, con la vida espectral
de las evocaciones, las legiones de muertos de la historia! ....
Detrás de los legionarios viene un tropel de perras flacas,
bravas, hambrientas, el tropel de las Envidias, aullando, mordien-
do, devorando honras, vorazmente, vorazmente ....
. Cada vez más sonoro, sonoro hasta vibrar en todo el mundo,
aquel grito es un himno, es el Himno del Ultraje.


* •

,
* *
Es el alma humana el instrumento más perfecto de la Músi-
ca. Los mares rientemente melodiosos o turbulentamente sinfó-

OBRAS COMPLETAS

nicos, los cielos con sus fulgnrantes armonías piadosas, o con


sus tragedias de astros devorados, no alcanzan el divino lirismo

del alma que ama y del alma que odia.

*
* * -

Un día, un Poeta arrojó una palabra de justicia a su pueblo.


El pueblo se embraveció, tormentoso. Pueblo pasional, era grande
amando y fue grande odiando. Y de su odio brotó el ultraje.
-
*
* '"
Los sarcasmos mordían al Poeta, las injlurias le abofeteaban,

las calumnias iban hasta el fondo de su corazón a desenterrar
sagradas memorias para profanarlas, a su sed le daban hiel, a su
virtud, espinas, a su dolor latigazos, a su cuerpo Cl'UZ, a su alma
anatema. . .. El seguía, en medio del oleaje, alumbrando con las
irradiaciones de su frente!
'"
* '"
Fue llevado ante la Justicia. Allí dijo que su obra era mena,
de paz, de amor, de poesía. Sancho [Link]. lo condenó. El pueblo
aplaudió a Sancho panza. .

'"
El Himno del Ultraje crecía, crecía, crecía. . .. tocaba 108
límites de lo humano, entraba al espacio puro de lo divino ....

allí era un Himno de Amor!


-
- *
* *
y yo pienso que no hay una gloria más grande que la de ser
odiado tanto, puesto que el odio, ¡oh Zola! no es otra cosa que
la cólera del amor.
París, 1898.
TARrl51U5

Escultura ae Alex falglire. museo ael burgo

H noble fe! oh alta poesía! oh puro ideal!


Morir así, como el joven mártir, lapidado el cuerpo y
gozosa el alma!. . .. apretar sobre el corazón la hostia
ta mientras se cae al golpe impío 1. . .. ser el poeta, que al rom-
perse, exhala su divino Verso de piedad y de amor!.... ~
El Cristiano, bello y radiante, coronado con el orto de la ju-
ventud, marcha sobre su ensueño llevando el blanco pan de las
[Link]ías .... Hijo de Jesús, flor de Galilea, destello de la Pro-
misión, en tu sonrisa vibran las delicias del beso materno, en tu •

alma vuelan alas seráficas entre acordes de aleluya, y


[Link] tus ojos pedazos de cielo tachonados de miradas de vírgenes!
La turba grita, 3Jlllla: es la Bestia que tras todos los odios,
todas las venganzas, todas las garras y todas las hambres del
pasado .... ; te acecha, te ve, te sigue, se encoleriza, se enrojece
y espumea su delito .... ; y tú marchas, marchas sobre tu senda
de naranjos y de alondras, adorable inmaculado I Por fin, la pie-
dra brutal silba en los aires, te hiere y te derriba .... Entonces
eres más bello! El dolor te completa: no el dolor que blasfema,
no el que cede, no el que implora; el dolor que transforma la
queja en dulce estrofa de amantísimo perdón; el que afianza el
ideal con los últimos nerviosos esfuerzos de la fe; el que haciendo
diáfana la carne vencida deja ver los esplendores del alma invic-
ta; el que conserva en la muerte puras las manos heroicas, tersa
la frente soñadora, claros los ojos sonrientes y frescos de besos y
de poesía los labi08 castos!
o. C. de J. TJ. 7
100 OBRAS COMPLETAS

Mártir! Corona del castigo universal sobre la cabeza de un


inocente; sangre que para extinguir la sed de la conciencia ha-
cen brotar del corazón del justo los picos bravos da los buitres y
las lanzas implacables de los fariseos; lágrima que rueda eterna-
mente brillando sobre la cumbre de los siglos como faro y como
estrella; anhelante imploración al cielo de los brazos que se
abren sobre la locura y la maldad; palabra de virtud que al caer
de la cruz 'como perdón, se eleva s{)lbre la cruz como esperanza!
Oh, Tarcisius, pobrecito mártir! pobrecito poeta ....
París, Julio de 1898.

. .•

WAnOA DE BOHrZA . .

Comidie E'[Link]

E representaba Remani, oh! a muchos años de distancia de


. la grande efervescencia literaria, de las formidables batallas
en que Teófilo Gautier triunfaba a puñetazos y a metáfo-
ras, en que el viejo Rugo maestro de maestros era aclamado
como 11n dios y maldecido como 1m blasfemo ....
*
* *
.

Mounet-Sully el pobre gran artista maravilloso; pero yo


sólo miraba y amaba a Doña Sol. •

• •

*
* *
Wanda de Boncza, extraño nombre de una mujer encanta-
dora. Esplendorosa, fascinante, tiene en la voz cadencias de sutil

armonía y en los ojos misterios de lumjnosas noches febriles ....


Su cabellera es lujosa, ardiente, sombría, digna de ser ungida con
las mirras enloquecedoras del harem.... Tienen sus manos in-
quietas nerviosidades, parece que buscan la cabeza doblada en el
éxtasis, parece que pulsan la fina cuerda de oro del arpa eró-
tica .. " Su andar, lentamerite ondulante, recuerda los compases
. •

D E J E S U S U R U E T· A 101

tziganos, fugitivos como vuelo de plumas perezosas. . .. El verso,


al salir de su boca larga y delgada, adquiere alma de color Y' de
música, estalla alegre, vivo, es la abeja que ha. bebido mucha
miel. . . . Si suplica, si amenaza, si ríe, si llora, siempre es
bella, siempre es mujer, siempre es artista. No piensa mucho sus
papeles, pero los siente con hondísima pasión. Entra de un golpe

en nuestra alma como señora de la casa se apodera de nues-


tros sentimientos, saquea nuestros recuerdos, abre las jaulas de

nuestros ideales .... No detalla las situaciones y es fina, no estu-


dia las a'Ctiúudes y es discreta. En la escena pierde la cabeza, se
le huye el pensamiento, sólo le queda su corazón que la exalta y
la [Link]. Su arte es de los buenos, espontáneo, sincero,
sugestivo. Recorre con naturalidad absoluta todos los matices,
desde las tiernas j mploraciones que confinan con la lágritna y la
sonrisa, hasta los arrebatos imperiosos del deseo que confi~n con
la locura y el éxtasis. Y. contagia, como contagia fiebre la fie-
bre, como contagia martirio el martirio, como contagia amor el
amor! Por qué desvanece en lentas pausas una frase precisa,
clara, ruda? por ql1lé bajo los astros de la noche y entre los sobre-
saltados pudores de la nupcia, se le escapan gritos fulminantes y
breves como meteoros del alma? por qué al escuchar los abruptos

y majestuosos amores de Hernani, se tuerce en su boca aterida la


convulsión de 1m lamento, entrecierra con dolor los ojos como si
la deslumbrara una ráfaga de fogata salvaje, y juntando sus
manos,extiende los brazos vibrantes como si llevara en los puños
brazaletes de fuego y de vergüenza? . .. Ya pueden querellarse
todos los analistas, ya pueden doctrinar todos los psicólogos. Así
~iente y así expresa, es su personalidad y es su corazón. Exqui-
sita, pulida, selecta, nerviosa, flor de civilización vieja ....

*
* *
El noble Rey amenazaba al altivo Hidalgo; el cuerpo de Her-
nani resonaba. . . . Yo sólo V'eÍa a Doña Sol ....
Oh mujer de ojos febriles! quisiera hacerte sonreir de en-
sueño y gritar de pasión; quisiera adorarte con incensales plega-
102 OBRAS COMPLETAS

rias y besarte con salomónico delirio! quisiera seX' la frente do-


blada en el éxtasis que buscan tus manos inquietas y el Elegido
que huele hasta enloquecerse las minas de tu cabellera! ....
París, Julio de 1898.

LA DAnZA DEL UIEHTRE


'laraln ele Paria

N la barriga de un enorme Elefante se baila la danza orien-


tal, misteriosa y lúbrica. Un grupo de espectadores en los
asientos rojos, y bajo las lámparas incandescentes, ' sobre
el tablado, seis mujeres de bocas sangrientas como una mordedu-
ra y de ojos sombríos como el narcótico, apenas vestidas con
transparentes tejidos de telas policroma.s, bailan moviendo los
vientres desnudos, morenos, flexibles, como ondas que se inflan

y se desinflan, haciendo saltar los breloques metálicos que cuelo


gan de SllS cinturas, al compás de una música de parches roncos
y de violas silbantes, acompañada de enigmáticos cantos gutura-
les que degeneran en el grito o se acordan en el himno!

*
* *
En el Huerto de mis fértiles melancolías florecieron versos y
adoraciones. . .. y un sueño de opio me contó esta leyenda del
Oriente.
*
*
.... La inconsútil red de oros crepusculares prendía sus ma-
Has en la montaña de los sagrados cedros, eaía en blondas palpi-
taciones de gasa sobre las matas olorosas de los nardos y los
espesos tapetes de las madréporas, pincelaba de vagos matices el
agua borbollante de las fuentes, se aJ'rastraba como cauda de
epifa.nía por los campos silenciosos .... Sobre las rosas tembla-
ba.n los colibrÍes CQmo fle~has de iris, sobre los aleros se desgra-
DE JESUS URUETA 103

naban las torcaces blancas, y en los lejanos horizontes flotaban


los celajes como cabelleras de diosas rubias ....
Habló desde su trono el de inmensos ojos coléricos:
"Cierra la puerta de bronce, eunuco!, sobre las danzas lascivas
del harem; no quiero quellegn¡en a mis oídos los festivales de la
lujuria; no quiero que lleguen a mis narices los olores ardientes
de los cuerpos perfumados; no quiero que me llamen los brazos
frenéticos; no quiero que me ofrezcan miel y leche las lenguas
suaves; no [Link] que los senos de marfil y de ébano sean la copa
de lUi sed y el reclinatorio de mi fatiga! EsclaV'a brillante y
negra! compañera mlllda y obediente! arranca de la cítara impe.
rial la más bella armonía de mis recuerdos, despierta el 'alma de
caricias, el alma de ternuras, de la mujer que amé! .... "
Los dedos ágiles de la esclava recorrieron las cuerdas. . .. y
cantó así el alma de la mujer amada:
"Oh Rey de inmensos ojos coléricos! el cetro brilla como
diadema solar en tu frente indomable; tiene tu voz las sODori·
dades de los sagrados cedros cuando luchan de bravura con la
tormenta; las pieles que cubren tus espaldas son de leones venci.
. .

dos por tu brazo; cada uno de tus gestos de inmortal es una tra·
gedia de escombros; y cuando hieres la tierra con tus sonantes
3andalias y te yergues hasta tocar la cúpula de cristal en donde
ruedan y rugen los astros rojos, eres el Devorador glorioso cir·
cundado de Victorias sangrientas, de Exterminios voraces y de
Anatemas relampagueantes! Así te amo, fuerte como torre de
combate, rudo como pica'Cho de granito, ígneo como incendio,
clamoroso como catástrofe! Soy débil, blanca, rubia, soy una
ofrenda de alabastro. Y quiero filtrar mis dedos en tu cabellera
alborotada, como se filtran en la selva las cintas azules de la ],una;
quiero que la caricia de tus manos me rompa en una armonía
cristalina; quiero ofrecerme en holocausto a las llamaradas sal.
vajes de tus ojos; quiero desleírme, Rosa de Amor, en la crátera
de tu vino, para que te embriague mi espíritu!
,
! "
-
104 O B R A S eoM P L E T A 8
2 2

'.
*
* *
Del harem se escapaba, atron [Link], [Link], el bramido
de la Carne. . .. El se lev·a ntó furioso, furi{)so como vengan~
za bíblica, empuñó su alfanje devastador, rompió la puerta de
bronce. . .. y el grito de la muerte sacudió el palaeio!

*
* *
y dijo su voz atronadora: "He vencido al Pecado, soy un
Poeta, puedo elevarme a las formas in maculadas de la virtud !----
Esclava bril1ante y ne,g ra! toma la cítara, arráneale armonías
de idilio, resucita el alma de caricias, el alma de ternuras, de la
. , I "
mUJer que ame .....
París, Julio de 1898.

rAIn
Lienzo a.e f. ('arman. museo a,zl Luxemburgo

S una tela trágica, evoc~dora, con toda la. pavorosa miseria


de la tribu maldita y toda la bíblica cólera del Dios im-
placable.
Ante ella se experimenta una sensación dura y angustiosa de
realidad y de pesadilla. Esos cuerpos, con los delirantes ojos hun-
didos, las ·c abelleras erizadas o lacias, las bocas [Link] 'Y lamen-
tables, los torsos quemados y heridos, las piernas en la tensión
suprema del último desesperado esfuerzo, viven! viven!. . .. pare-
ce que se escucha el ritmo jadeante y cansado de su fuga en los
arenales inclementes. . .. Viven? o son fantasmas que surgen en
nosotros de las profundidades, de los límites nublados, indecisos,
perdidos, en que se mueven esos vag.uísimos recuerdos de otra
edad que apenas empiezan a tomar forma se desbaratan' son nues-
tros antepasados que abren silenciosos sus fosas en esas lejanías
de la conciencia y pasan como rápidas alucinaeiones por nuestro
7 7

DE JESUS URUETA 106

espíritu Y Y las alucinaciones n.o son acaso realidades? ,H ay


alguna fibra en mi ser que resistiendo al tiempo me liga a ellos Y
alguna gota de su sangre circula pn mis venas 7 alguno de sus
dolores grita con mis dolores? alguna de sus lágrimas brota con
mis lágrimas Y alguna de sus esperanzas canta con mis esperan-
zas? . .. Entonces no han muerto! entonces viven porque vivo
yo oh, los infelices!; entonces siguen su peregrinación secu-
lar con mi peregrinación angustiosa, con la [Link] peregrina.-
ción de todos, por siempre, eternamente, dejando en los zarzales,
bajo el inexorable destino, fe, amor, ideal, poesía,con el ritmo
jadeante y cansado de la fuga en los arenales inclementes ....
Allá va la caravana de réprobos conducida por la figura
fatídica de Caín: hombres, mujeres, niños, bestias, andrajos de
pieles hirsutas y jirones de carnes desgarradas, picas de exter-
minio y hachas de venganza, huyendo, arrastrada por los hura-
canes de J eovah, omnipotente y fulgnrante! esta caravana de
réprobos es toda la civilización: de esta familia infame nacerán
guerreros, poetas y mártires.
Pasa por•
el espíritu el pánico de las primeras edades de
hambre y de dolor, el pánico que soplaba muerte sobre los de-
siertos caldeados bajo los cielos rojos, entre el rugido de las fie-
ras flacas y ávidas y la blasfemia de los hombres velludos y
delincuentes. Leer una página del formidable libro santo de
Israel y contemplar el cuadro de Cormon, es la misma cosa: la
voz del Eterno rueda sus anatemas en las bóvedas negras del cielo,
despedazadas por los aletazos bravos y lívidos del relámpago;
y en los confines, sob-re las mordentes peñas y sobre las puntas
de lumbre de los arenales, galopan los grupos humanos latigados
por el castigo, regando en los siglos enloquecidos la sangre y el
dolor que han dado a la historia trofeos de clavas exterminado-

ras, de 'carros triunfales, de estatuas de mármol votivo, de lau-


reles de bronce heroico~ de pÚrp1lras sangrientas como bande-
ras y como ultrajes, de cimeras flameantes como el incendio y
la gloria, de liras rotas que aún vibran sus yámbicos proféticos
de lenguas cortadas que aún gritan sUs cláusulas de justicia, y
de corazones arrancados que aún laten virtud y esperanza, de-
106 OBRAS COMPLETAS

rramando. [Link] la [Link] el agua lustral de las :fluentes siem-


pre vivas del amo.r y del perdón!
Viejo. Caín! desventurado. padre de las infamias humanas!
'[Link] castigada que despeñá[Link] de edad en edad y de ex-
piación en eXiPiación, ha llegado. hasta [Link].s para que la arro.-
jemo.s, co.n nuev-a marca de cóleras, sobre las llcertidnm bres del
[Link], sin haber [Link]. el Dios bueno., [Link]., [Link],
que hubiera lavado. su pecado. co.n sólo. una lágrima de mujer, co.n
sólo. un beso. de amo.r!
Oh sangre de Abel, hasta cuándo. callará tu clamor de ven-
ganza 1. ...

mi SÁTIRO
Lago dlZ LIZtc:o. fIIagglanico

IJ Jardín prende sus lujurias en las primeras [Link] de la


,

[Link]ña, abriendo. [Link] sanguíneas, desgajando. azahares


blancos, [Link]. [Link] verdes, haciendo. trepar co.-
rno. un anhelo. enredaderas pro.líficas, y desplegando. [Link]. aba-
nico.s estivales [Link].s ramajes desplegado.s.... Al pie del
jardín se tuerce y palpita, como. encaje de [Link] espumas,
I.a orilla azulada del lago.; las nubes rebujan con sus [Link]
clámides la crestería de la [Link]ña, y se arrastran, co.n indo.-
lente lentitud, entre las grietas y lo.s barranco.s, y sólo. lo.s pi-
cachos más alto.s, herido.s de lleno. po.r las llamas solares, alzan
límpidas el espacio., [Link]. lanzas de [Link], SUB agujas de gra-
nito. y de hielo..
En una quiebra [Link]ía, [Link] la vegetación, al peso. de
la exuberancia, se enarca en tupida bóveda, yérguese, [Link]. altar
en su santuario., una [Link] de piedra [Link], rematada po.r la
cabeza de 1]D sátiro., al [Link] de la fuente [Link] de castas
aguas ....
Qué bello. sátiro.! refleja en el diáfano. capelo., entre peda [Link]
de cielo. y mallas de [Link], su cabeza de efebo., llena de [Link]
[Link] donde las Gracias, jugando., trenzaro.n una rama de vid.
DE JESUS URUETA 107
"
.

Apenas se advierten e:n su frente los pequeños cuernos, estigmas


de una raza lasciva; su rostro está limpio, de las irritantes aspe-
rezas de la barba; su boca sonriente tiene la fresca voluptuosi-
dad de una. granada que convida jugos de miel; y en. sus ojos
no hay desvergonzadas malicias ni ardientes reverberaciones,
sino albas opulentas de juventud y reveladores ortos de amor.-
Así de bello me figuro a Anacreonte en la adolescenccia, cuando
eomenzaba a rimar sus primeros vers()s, incitantes como los ca-
denciosos [Link] de las hetairas ....
El Sátiro, a quien la sabia [Link] dió los atributos
de un cabrón insolente acosado de apetitos canieulares que lo ha-
. cen bramar no es otra cosa que el sí mbolo del Deseo amoroso
encendiendo fiebres en la cal'ne púbera. Todos tenemos en el
cuerpo nuestro sátiro, todos acechamos en los paraísos a las
desnudeces que tiemblan con la [Link] de encontrar una ser-
piente de alas fulgiurantes que les ofrezca manzanas de oro, y
a las virginidades que provocan en las linfas a Narciso para
que las abraee y las bese y las refresque .... Unos están poseídos
del sátiro primitivo, brutal, ebrio de pámpanos, que estampa
el triángulo de su pe2JUña, señalando desesperadas correrías, en
todas las veredas de los huertos prohibidos; otros llevan el sá-
tiro infame ay! tú lo lleV'aSte también, dulce Virgilio! que
acaricia a jóvenes en los fálicos banquetes donde Ho-
racio y Ovidio desdeñaron más de una vez a la rubia A El'odita
por el mórbido Apolo; y los sanos, los elegidos, sólo obedece-
mos al sátiro anacreóntico, que besa, sin romper con los dien-
tes, las CfUrvas divinas, y que con los éxtasis de amor hace es-
trofas, a semejanza del Padre Océano que empieza a formar

sus sirenas con pérfidas escamas azules y las termina con espu-
m~antes senos l'U morosos ....
Un sueño esfumó mi pensamiento.... y vÍ surgir no sé
si de mi libro de bucólicos griegos, de la realidad o de mi lo-
cura una forma de mujer que calO ¡naba, como blanco ritmo,
bajo los arcos frondosos de los árboles, entre las filtraciones ca-
lientes del sol y las redes frescas de las hojas, atando y des-
atando ilusiones .... Era la enamorada de las flautas pastoriles,
108 OBRAS COMPLETAS

hecha de rosas y de leche, llevando en las pupilas las violetas


del mar y¡ en la cabellera las hebras de oro de los colmenares f ..
La ví acercarse a la fuente: abrazó la coln'll'ma de piedra po-
rosa, y entrecerrando los ojos, estampó un beso vibrante de
músicas de amor en los labios venturosos del sonriente Sátiro ..
y al sonido de ese beso brotó en mi alma una poesía desco-
nocida, una poesía diV'ina, formada con todas las pulsaciones de
gloria de la Bangl'e virgen 1....
Maggianico, Agosto de 1898 .

UHA ESCEHA DEL EUAH6ELIO


RElato aE un alecípulo

E levantaban al cielo las gallardas agujas de mármol blan-


co, entre arquerías colosales de mármol blanco, entre pro-
digiosas quimeras de mármol blanco, entre aéreas balaus-
tradas de mármol blanco: todo esto rematado, a más de cien
metros de altura, por una gigantesca Madona de oro!

* •
* *
Dentro, en las naves profundas y sonoras, los órganos y los
coros regaban su alma armoniosa entre las blanquecinas vo-
lutas del incienso.... La luz, atravesando los esplendores vi-
trales de colores, quebraba sus iris en las baldosas de mármol
blanco, en las columnas de mármol blanco, en los altares de már-
.

IDol blanco, en las dolientes esculturas de mármol blanco .....

*
* *
El Tesoro resplandecía, fulguraba.. . .. las grandes cruces
de oro y pedrería, las pesadas coronas de oro y pedrería, las se-
veras casullas de oro 'Y pedrería, los im¡periosos báculos de oro
DE JESUS URUETA 109

y pedrería, los anehos cálices de oro y pedrería, oh! todos · los


dones de Emperadores, Papas y Arzobispos [Link] de rique-
za y de remordimiento, de poder y de miedo.

*
*
..... Pálido, el blondo Redentor de ojos judíos salió del
templo, triste, angnstiosamente triste..... y lejos, allá en las
rientes huertas de Galilea, se arrodilló sobre un azo de tier-
no césped ante ·un pedazo de claro cielo. Y su voz gloriosa: di-
jo esta oración: "Padre, Padre de Justicia! más altas y más
puras que esas agujas de mármol blanco son mis aspiraciones
al bien; más bellas que esas estatuas de mármol blanco son las
estrofas de mi poesía; más raudal osas que esas notas de loS ór-
ganos y de los coros son las plegarias de mj alma resonante;
de más limpias aguas, de más vivas luces que las pedrerías de
ese Tesoro son las virtudes que constelan mi espíritu; mi frente
es tersa, mis ojos soñadores, mis labios castos; oh Padre! Padre
dé Justicia! dame valor! .....

*
*
. . .... y luego, en la soledad, estuvo tejiendo, con las cuer-
das duras, vibrantes y trágicas de su indignación, un Látigo!
,

(mAnUSCRITO DE 10SÉ RE1IL)

" 1a mat'e ,.....


A ame. Qué drama tan intenso de pasión!
o

Fué suya esta mano de huesos duros y fríos.


. *
*
.•... Una noche que nos insultamos mucho y que nos besa-
mos mucho, ebrios de vino, de celo y de ca,l'ne por qué no de
alma se estamp6 con rahia en mi mejilla, y acari·
ció después, con c8J"icia.s de hetaira, mi frente calenturienta.

• * ..
o

ndo tomaba esta. [Link] en la mía, antes de que Dios nos


expulsara del paraíso, la sentía tímida, y tem-
blar. . . .. Ay! luego, cuando el Gran Pecado nos unió en el de-
leite inolvidable y en el eterno dolor, la sentí, .confiada, con-
o o

fjaAa, reposar en el hastío .....


..

Un día, mi amada dulce y cruel vió saltar de mis ojos nna


lágdwa luminosa como chispa de incendio: la recogió en su ani-
no, y en su anillo 'p arecía un brillante. Contemplando SU [Link]
ataviada con mi lágrima, dijo, cruelmente dulcemente :" Du-
rará así, toda una noche de baile!" E8a vez me besó con besos
helados.
*
*
Larga, delgada, pálida, con las uñas como láminas de fjní-
sima laca, ciñendo su pequeño dedo una argolla de oro, esta mano
112 OBRAS COMPLETAS

• •

sabía adormir o enardecer mis fiebres, dibujar ensueños o borro-


near pesadillas, jugando, indolente o nerviosa, entre mis cabellos .
...

*
Apretando con la extremidad de los dedos un ramo de viole-
tas, lo contemplaba a ratos y a ratos aspiraba el perfume fresco
de las flores. Yo no le había dado ese ramo. Estalló mi celo
inmenso sin herir su indiferencia. La injurié y la maldije. En
mi alma desesperada hubo una tragedia fulminante. Sufría mu-
cho, sufría mucho, surl'Ía mucho. Mi propio dolor me desarmó.
Caí del paroxismo en la cobardía. Y de rodillas, llorando, besé la
media negra que ,calzaba su pie, y sentí la carne palpitar a mi
beso. La Hembra se apoderó de mis sentidos. La tomé en mis
brazos y bebí toda la miel de su boca. Fue mía! fue mía! La hice
diosa en la posesión. Desperté en la noche, ahogándome: N o
pude tolerar el contacto con esa mujer aletargada, con ese cuer-
po laso, con esas carnes en reposo. Las sábanas estrujadas y re-
vueltas, el aliento denso, el calor húmedo, la claridad del día que
se filtraba por las cortinas .... oh, e] asco, el deshonor, la náu-
sea! Me fijé, sí, su trenza parecía una culebra que se le enroscaba
al cuello .... No quise despertarla por miedo de matarla. Me
azoté la frente con agua fría y salí!
...
* ...

Estaba inspirada, arrancando del piano una armonía de


bosques meridionales. Su 10 ano del color de las ·


teclas blancas, erraba entre un tropel de notas .... Por qué sohre
un sueño incipiente de felicidad cayó de pronto una mortaja'

por qué las sombras se abatieron sobre el idílico paisaje' por qué
me enloquecí ? . . • • "Basta, grité, no me atormentes más, cierra

ese piano!" Me respondieron las notas claras y abundantes de


su carcajada. Me levanté furioso, y clavé mis aientes en su mano.
Un ay! De la vena rota brotó una gota de sangre. Ella, entre
asustada y risueña, la lamió con la punta de la lengua. Brotó
DE JESUS URUETA 113

luego otra gota más gruesa, extendiéndose en hilo carmesí sobre


la palidez de la mano. Entonces, al ver humedecidos sus ojos
grises ·como la niebla, acerqué conmoyido mis labios sedientos
de veneno y bebí con amor su sangre. "Oh, perdón, perdón, per-
dón !" Esa vez me besó con besos de cauterio.
*
* •

Otra noche, la última. . .. Qué horrible! La serpiente negra


enroscada a su <mello blanco ....
:(&

:te

La amé! la maté! .... Qué [Link] tan intenso de pasión! Fué


suya esta maDO de huesos duros y fríos!

AS Exposiciones, dice en reciente artículo Gabriel d 'Hano-


taux , tienen su origen en las ferias y en las peregrinacio-
nes religiosas, que comenzaron a fusionar los obj-etos en

el comereio, los sentimientos en lal religión y por ende en el arte,


y las ideas en la ciencia. Desde hace mucho tiempo, París es el
centro elegido de los grandes certámenes cosmopolitas que se ha,n
verificado a intervalos regulares, durante el transcurso de la
civilización contemporánea. La divina ciudad ha convivido siem-

pre, por su arte, a la feria, y por su arte y su leyenda, a la pere-
grinación. Todos hemos soñado en formar parte de la gran cara-
vana; algunos hemos realizado el sueño, llegando a poner la plan-
ta en la montaña de Santa Genoveva, bajo la bóveda augusta del
Panteón. Allí, en el Panteón, contemplando los suavísimos fres-
cos en que Puvis de Chavannes, con un pincel casi florentino,
relata la vida tenue de la patrona electa, comprendí por prime-
ra vez toda la fascinación artística de la Historia; allí compren-
dí que es enorme, incalculable, la cantidad de vida que h~ en
la muerte; allí comprendí que el recuerdo tiene potencia de hu-
racán en las revoluciones gloriosas; allí comprendí. por qué los
.

Homeridas, lo mismo Michelet que Hugo, no omiten un solo nom-


bre en las largas genealogías de los héroes que avanzan, como
escuadrones trágicos, al compás de las sonoras estrofas. Hube de
sentir esta misma impresión, pero de una manera absoluta, sub-
yugante, en Italia, donde parece que el Tiempo encanecido de
siglos, harto de ser inmortal y1 queriendo sepultarse dentro de .su
divina obra, desbarajustó con sus enormes manos, en un momento
de enorme cólera, su enorme palacio, dejando regada desde los
titánicos picachos de los Alpes hasta los pies ardientes del Vesu-
bio, la más grande de las exposiciones humanas.
O. C. de J. U. 8
116 OBRAS COMPLETAS


*

*
Salgamos de la Plaza de la Concordia, demos la espalda. a la
Puerta Monumental que sostiene en su domo polícromo una enor-
me estatua de mujer con abrigo de invierno, tipo acabado de
hetaira de Moulin Ronge o de Chez y vamos hasta la.s al-
turas de Montmartre, hasta donde brilla, encendida por la robus-
ta luz de estío, la gigantesca cúpula bizantina de la Basílica.
Vamos en busca de UD teatro, llamémoslc así, la Casa del Pueblo,
donde va a pasar algo extraordinario, único, inolvidable.
Trepando las empinadas escaleras que suben hasta el Sagra- •

do Corazón, bajando las rapidísimas que descienden por la otra


vertiente de la colina, internándonos en la maraña de calles tor-
tuosas que serpentean a los flancos de la Butte, recorriendo todo
ese laberinto que alberga tanta miseria, tanto trabajo, tanto ge-
nio, tanta protesta, admirablemente descrito por Zola en su París,

encontrando a cada paso obreros de blusas raídas y de brazos la-


cios, 'Prostitutas de andrajos vistosos y de ojos insomnes, frailes

furtivos que embarran sus sombras típicas en las paredes que-


madas de sol, tropezando aquí con escombros hacinados, hundién-
donos allá en lodo caliente y fétido, recogiendo de gendarmes,
mujeres y chicos largas y contradictorias informaciones, caemos
por fin en un callejón sin salida impasse tuerto, jorobado y
cojo como los nuestros, donde sienta sus reales la Casa del Pueblo,

jacalón de mal adheridos tablones, porosos de polilla, .p intados de
sucio por el polvo y la lluvia. A uno y otro lado de la puerta de
entrada, dos anullcios formados a retazos, con tiras de papel de
distintos colores, unas impresas y otras manuscritas, relataban
el programa de la Velada.

*
* • •

¿ Era posible? ¡, Cantaría allí Carrére-Xanrof, la bella artista


de la Opera, la de grande cuerpo ágil, la de boca parnasiana, la
de voz florestal T• • •• t Era posible? Octave Mirbe6lU, el poeta ex-
uberante, representaría allí, actor por primera vez, un acto suyo,

DE JESUS URUETA 117

la famosa "Epidemia" que en no lejana época. hizo vibrar de


entusiasmo la Sala del Teatro AntQine? . .. Algo más se anun-
ciaba: un "Preludio" del tierno compositor Lucien de Flagny,
ejecutado por él mismo, poesías de Hugo, de Lamartine, de Beau-
delaire, dichas por artistas de nombre, y en el intermedio, una
conferencia de Laurent Tailhade, el poeta de la célebre frase:
"i quel beau gest!" cuando una mano impía lanzó la bomba en el
café" Terminus ", el que hace de sus versos manojos de látigos
para fustigar a la burguesía, y por qué no decirlo Y el de al roa

buena, alta, grande, llena de gritos líricos de amor . .

*
*
La Oasa. del Pueblo es el origen del Teatro Cívico, que dió
en ella su primera representación el 3 de Julio de 1897, poniendo
en escena "La Révolte" de Villiers de L 'Isle Adam, previa con-
ferencia, y llenando el resto la recitación, la lectura y el canto.
Entonces escribió en el Journal Catulle Mendés un lindo artículo
que así termina: "Los inventores de este nuevo teatro errante,
de esta augusta roulotte del evangelio intelectual, pueden contar
con nuestra entera adhesión: tienen adquirido el fraternal esfuer-
zo de los 'p oetas, todos los que quieren conquistar las almas al
ideal! ". Pues bien, los inventores de este teatro errante son jó-
venes poetas, entre los que figura, destacándose, el impaciente y
entusiasta Luis Lumet, qrue concibieron la idea de pasear por
París, lo mismo en los barrios ricos que en los miserables, lo mis-
mo en los centros intelectuales que en los incultos, el carro del
arte, para llevar a todos lados el verso lleno de amor, el verbo
de la [Link], el sentimiento de la fraternidad humana, convir-
tiendo la representación teatral en una ,. verdadera fiesta reli-
giosa' '. Desde luego, toda idea de negocio ha sido desechada: la
Casa del Pueblo debe conservar su aspecto pobre, miserable, apos-
tólico. Las invitaciones se reparten gratis. Bajo los maderos del
techo, en ángulo [Link], como las primitivas ojivas, y a las luces
humeantes del petróleo, resonarán como en ningnna otra parte,
fogosos y rudos los yambos de Barbier, y las ideas en marcha
118 OBRAS COMPLETAS

de Emilio Zola pasarán bajo su mejor arco de triunfo, a metáfora


desplegada. El sinfonista de "Il Fll'oco" ha soñado en levantar,
diré erguir, el teatro marmóreo de Alpolo en las alturas del Gía-
nicolo, a donde asciendan las generaciones latinas a recoger los
presagios del Poeta de la boca elocuente de la Tragedia. Es bello;
pero más me conmueve, más me fascina, la carreta de feria, la

roulotte miserable y "augusta", llevando por aquí y por allá, a


los cuatro vientos, las prosas magníficas, los poemas divinos y
las músicas perfectas de los genios gloriosos que reposan en el
alma del pueblo.
La obra próspera empujada por cordiales simpatías. A las
veces, es cierto, ha encontrado graves resistencias que vencer;
no siempre ha habido paz en la carreta bohemia. Una noche, por
ejemplo, el Teatro Cívico se había instalado del otro lado de
Paris, en la Sala de las Mil Colmnnas, y apenas abierto el progra-
ma, hizo irI'fUipción, con toda su característica brutalidad, la poli-
cía, impidiendo la representación. (Se leían esa noche versos y
[Link] de Biugo, Richepin, Clemenceau, Mirbeau, Mendés) ....
Pero, por fortuna, aquí el derecho tiene alma para ponere frente
a la arbitrariedad. La mano pesada del gendarme cedió .... y el
2 de Junio de 99 tuvo lugar una velada gloriosa. Así escribieron
los poetas de la Casa del Pueblo: "En las horas turbias en que la
razón parecía ahogarse bajo las pasiones brutales, resolvimos
hacer escuchar las grandes voces que del pasado gritan "justi-
cia!" Cabezas luminosas se levantan en los más sombríos perío-
dos de la historia. . .. Ofrecimos en el teatro Moncey 'un espec-
táculo que llevaba como título" Justicia ", y en tanto que las hor-
das ciegas clamaban muerte, en tanto que se insultaban en ls's
[Link] a ciudadanos culpables de pensar, hemos sacudido sobre
la multitud las antorchas de inmortal Belleza, de inmortal Ver-
dad, que los héroes se pasan de siglos en siglos". Ay! el destino
se consumó: el inocente fue condenado; el arte ganó un tipo·
esquiliano, la historia ganó un mártir, la humanidad 8Iumentó de
valor, pero .... pero qué! es así la vida, cruel, pavorosa, tierna,
.. ,
d lvma .....
Este solo hecho, el haber puesto su palabra de amor, como>
DE JESUS URUETA 119

coro 'p ropicio, en el gran drama, ha1ce adora'b les a los bohemios
de la del Pueblo.
Después, he asistido a otras representaciones. Recuerdo dos
de grande importancia,. Una "Contra la Guerra ", en el teatro
de los Gobelinos, presidida por el director de la Petite République,
donde Enrico Ferri, el pensador más alto de la Italia contempor~

nea, ;pronunció un discurso social de un vigor atlético, de ron aná-


lisis Ünplacable, de una síntesis fa~cinadora. Otra en el teatro de
la Porte Sto Martin, donde hablaron Anatole Fran~e de la uDidad

del arte y J ean J aJUrés de la concepción socialista del arte, aquel


con su magia renaniana y éste con su fértil frase meridional.

*
*
Vengamos a la última. Yo estaba en compañía de Rubén Da-

río, de Amado Nervo, de Manuel Ugarte .... La Gasa del Pueblo


rebosaba de repleta. Entre la concurrencia, en su mayor parte de
estudiantes, literatos, periodistas y obreros, algltmas mujeres ele-
gantes y bellas, todos y todas con la eglantina roja del socialismo
militante. Alguien creyó descubrir entre los grupos del fondo a
Edmond Rostand. Oh! no, él no baja a las moradas del dolor y
del anhelo; la¡ sangre con que ha salpicado sus poesías es de car-
mín, no es sangre caliente humana; los personajes que pasea por
la escena vestidos con la indiO mentaria extraída del guardarropa
romántico, incluso ano con todo y penacho, son maneqwes, no
aman, no gritan, no lloran, no esperan como los hombres de .carne
y hueso; pero vive en las alturas del réclame confundiéndolo con
la. gloria, vuela, tiene alas, se cree águila y no es realmente sino
un Aiglon, un aguilucho. En cambio, allí está Mirbeau, el que
. mejor ha mostrado la fusión esencial del amor y del dolor, del
erotismo y del crimen, en ese poema de vida paroxística que se
llama el Jardín de los Suplicios, evocación alu'CÍnante del gran
"vicio bíblico, del espíritu de lujuria ", de donde surge un tipo
de Hembra tan animal, tan divino, tan bello, tan horrible, tan
atracitvo, tan repugnante, tan voluptuosamente cruel, tan satáni-
camente adorable, que pa¡;ece extraído de las estampas erótico-

120 OBRAS COMPLETAS

trágicas en que Feliciano Rops, el "intenso ", ha grabado todos


los pecados de la Carne que ama!
Esto pensaba contemplando la frente de Mirbeau, <mando
apareció en el tablado la alta cantante de boca parnasiana. Era
hermoso verla venir hacia los humildes, prestando su gracia, su
voz, su arte, al objeto de la representación: "socorrer a un cama-
rada perseguido", a un miembro de esa secta evangélica que se
llama la Anarquía., confundida por desgracia con el Crimen y la
Violencia ostentando entre sus diamantes la flor roja. Todas
las manos se tendieron a ella, todos los entusiasmos la aclamaron.
,
Oímos luego poesías de Víctor lIugo, de la lira tierna y del la lira
heroica. Luego ~e presentó en escena una joven, conservo el
nombre Suzanne Garruette, vestida de carmesí, fuerte, nervio-
sa, de ojos negros surcados de relámpagos, de boca sanguínea,
ele frente altiva bajo el casco .amazónico de la cabellera, de ade-
manes imperiosos, de acentos graves, roncos, varoniles, dando a
las estrofas que recitaba, estrofas de brega y de muerte, una
sonoridad en que parecían equear los gritos de la revolución. .
Una Virtud de las que pintó Pordenone viragos coléricas, en el
Palacio Ducal de Venecia.
- j Qué bella! exclamó Rubén DarÍo.
.

-Le hace falta una pica en la mano dijo Manuel Ugarte.


-Le fabricaría un Vengador en las entrañas, dije yo.
He aquí a Lamrent Tailhade. Musculoso, ancho de espaldas,
ojos de sinceridad, boca de ironía, cabeza blanca y cara joven.
Su discurso fue un asalto. Valiente, rudo, sin cnartel. Hizo de
sus frases batallones entJusiastas y los lanzó sobre la Bastilla,
sobre la Burguesía. iAquello no era razonar, era fustigar. La
cláusula :no tenía argumentos, sino nudos <luros y puntas agu-
zadas. Los epítetos de fuego parecían brotar de una fragua de
odio. Por momentos se levantaban del discurso, aleteando, los
hexámetros de un oráoolo. La voz a veces venía de muy ade-
lante, llamándonos al porvenir; y a veces, venía de muy atrás,
empujándonos del pasado. Dentro del bri110 de una imagen lite-
raria vimOs las frentes de los poetas libertadores, espaciosas como
estadios de juegos olímpicos, ceñidas del ártico laurel de fuertes
DE JESUS URU TA 121
,

hojas; y dentro del vórtice de una maldición, vimos caer, rodar,


tragados por el [Link], a los hijos de la Burguesía, el capitalista
graso, el fraile depravado, el juez venal, la mundana podrida, el
,

militar asesino, el académico estéril.... Luego, la ola inmensa


de elocuencia, crestonada de astros y de perlas, se cerró sobre la
tumba del Pecado, y el mar sonrió de nuevo con sus infinitas
sonrisas amIes.
"
• • • •
"

•.... e tanto piu supera (il pitare) gl'ingegDi


de li omini che l'induce ad amare e innamorarai
di pittura. che nOD rappresenta aleuDa QODna
viva."
LEONARDO DE VINCl.

UQUESA de Urbino! blanca Eleonora! no han encontrado


mis ojos ni han deseado mis amores, un cuerpo tan incitan-
te como el que ofreciste desnudo hasta los pies de per-
fecto modelo a los pinceles del Tiziano. Eres el fruto maduro de
la Forma.
Bien hizo el artista en no convertirte en diosa, bien hizo de-
jando caliente tu carne. Caliente es tu cabellera robia, caliente es
tu boca osculante, caliente es tu seno donde florece el pe~ón de
fuego, caliente es el broche triangular de tu sexo. Tienen sangre.
Tienes pasión. Vives. En la línea del arte quedó palpitando tu
piel de mujer.
(Heré entró en la alcoba nupcial que su hijo bien [Link]
Hephaistos había hecho. Entró y cerró las puertas resplande-
cientes.
Rh3!pSOdia XIV de la lliada).

y no eres impúdica, no eres perversa. No habitas en el museo


secreto del arte de amar. Estás junto a las madonas de Rafael
y del Correggio, y las vences en esplendor. Estás sobre la Venus
de Medici y te burlas del mármol amarillento y frágil. Eres el
placer, la risa de la vida, la miel del beso, el desmayo de los ojos,
la impaciencia de la caricia, el frenesí de la posesión, el espasmo
rápido y eterno .... Eres el Pecado, el pecado delicioso, deHcio-
so, oh Erótica! Así como no hubieran podido pintarte las medias
124 OBRA S eo PLETAS

tintas anémicas del Botticell~ y así como te pintaron los colores


[Link] del Tiziano, te desdeñarán los hipócritas y te amarán los
fuertes. Fuerte, fuerte como condotiero véneto era Guy de Mau-
passant, y dijo de tí que te prefería a todas las mujeres vivas.
(Lavó su cuerpo con ambrosía; después se perfmnó con un
aceite divino cuyo aroma se esparció en la. mansión de Zeus, sobre
la tiena y en ·el [Link].

Rhapsodia XIV de la Iliada) .

.. ..
Tendida sobre cojines rojos, después del baño, descallilas. Oh,
tú no sufres, tú no lloras: es el secreto de tu belleza corporal.
Tus ojos bovinos reflejan las armonías luminosas. No eres exce-
siva como una Bacante o como una Santa; no te entregas ebria de
pá[Link] ni oliendo a ungüentos claustrales, con las ropas des-
ceñidas o las carnes maceradas; no debo llamarte vagabunda, ni
circular, ni frenética, ni orgiasta. El límite de tus placeres es el
placer mismo. N o naciste para ser madre ni para ser prostituta.
Eres triunfal: te aclamaron en una fiesta de Venezia ClUando sur-
giste desnuda sobre la proa de oro de tu góndola.
(Una vez perfumado su bello cuerpo, peinó su cabellera y
trenzó los cabellos bl'illa,ntes, bellos y divinos, que flotaban de su
cabeza .
Rhapsodia XIV de la Iliada).

Tienes un manojo de flores en la mano. En el fondo, cerca


de la loggia de columnas abiertas a la luz de Florencia, las sier-
vas sacan de un cofre las ropas fabricadas en Bura:no para vestir
a la Duqruesa. .
(Rev istió una divina que la Athenea había
hecho de mil maravillas, y la fijó sobre su pecho ooD
broche de oro. Se puso un cinturón de cien franjas, y en sus ore.
DE JESUS URUETA 126

jas agujereadas pendientes trabajados con cuidado y ador..


nados con tres piedras preciosas. Y la gracia la envolvía toda
entera.
Rhapsodia XlV de la lIiada) .

No, no te vestirán nunca. Podré contemplarte siempre así,


desnuda, suntuosamente desnuda. Me parece que todos los amores
que he tenido en la vida, jllntándos~ en el nivel de un solo anhe·
lo, funden sus ritos en loor de tí, blanca Eleonora! Sonad en los
bosques, agudos pífanos de Pan! estallad en mi alma, cláusulas
polífonas de la poesía! sea la Primavera! sea el amor! Imáge.
nes de mujeres neuróticas, imágenes de mujeres sanas, imágenes
de mujeres frías, imágenes de mujeres apasionadas, imágenes de
mujeres que amé, imágenes de mujeres que me amaron, insacia-
bles Sulamitas sedientas de riego como el desierto, teruues Epifa-
nías tejidas de ideal, hijas frondosas del Sol robusto, hijas impal-
pables de la Luna histérica .... , idos lejos, a la bruma, 41 olvido;
dejadme solo con Ella, con la. pecadora, con la indeformable, para
contemplarla, tanto, tanto, que mi locura la zafe de la tela, y
llena de vida me ciña! con sus brazos, me dé la miel de su lengua,
desmaye sus ojos bajo mis ojos, abra a mi amor el broche trian-
gular de su sexo, y la posea sobre los reclinatorios negros de una
góndola negra, en un canal muerto de Venezia muerta!
(El hijo de Kronos tomó a la Esposa en sus brazos.
Rhapsodia XIV de la Iliada).
Florencia, Marzo de 1899, pensando en el pintor Leandro
IzagqIirre.

m ,

FRA An6ELU'Q DA FIE50LE

EIA sobre Florencia UD cielo de castidades diáfanas, envol-


viendo en redes de oro y azul las colinas olivastras donde
San Miniato destaca su clara fachada de mármoles blancos,
Había paz en mi alma, mi pensamiento se deslizaba como el Arno,
tranquilo, limpio ... Una bandada de palomas abatió su vuelo en la
plaza de la Señoría, posándose so bre las deidades mhrinas de la
fuente de Amananti y entre el pueblo de estatuas de la Loggia dei
LanzL Recuerdo tal vez, quizá esperanzas, yo sentía dentro de mí
muchos aleteos .... En la vía Cavour una muchacha de ojos lo-
cuaces me dió una• flor, una be1 fiore, un clavel rojo, rojo como
su boca sonriente. Buen día y buen augurio para visitar al Ange-
lÍlco, el más puro de los poetas pintores.

Las épicas figuras me dice as de Miguel Angel, que en mis


insomnios de evocación febril se zafan de sus mausoleos para
gritar, para implorar, para luchar, para amar, dolorosamente
divinas, eomo si un demonio Shakespereano convirtiera la pie-
dra insensible en carne trágica, habían vuelto al reposo, a la ac-
titud inmóvil, cataléptica, Juliano afianzando nerviosamente su
bastón de mando, y Lorenzo con la frente sombreada, bajo la vise-
ra del casco guerrero, 'p or UD pensamiento preñado de tormentas.

Los ángeles del Beato! Nada hay en el arte Duruano tan inge-
IlfllO, tan tierno, tan nítido, como esos cuerpecitos vestidos de azul,
de rosa, de rojo, con mandoJinas, con trompetas, con panderos,

128 OBRAS COMPLETAS

con violas, cabecitas rubias, aureoladas por el ósculo de la Vir-


gen cristiana, ojos azules abiertos en el éxtasis de la vida ideal,-
plegando o abriendo las alas en un fondo pulido y brillante de
oro. y de la teoría se desprende la estrofa, vestal y blanca, ado-
rante y jubilosa:
"Cantate Domino!
Gloria in Excelsis!
Venite Adoremu.s!
Exultate Deo! •

Aleluya! "
• . ,

El antiguo 'Convento de San Mateo está todo decorado por


el Angelico; no hay celda donde no se encuentre algún fresco
suyo, una Adoración, 'una Madona, un Angel, un Coro, pintados
con el ferviente amor místico que hace del la poesía una miseri-
cordia y del arte una plegaria. Allí está la famosa Madona della
Stella, que oprime maternalmente al niño adorado, a Jesús divino,
con sus manos de celeste albura. Esa es la M'a dre, de la que dijo
profundamente el Evangelio que no pecó ni al concebir ni al pa-
rir, la Madre VlÍrgen, milagro del amor que la dejó pura besán-
dola, que la dejó pura fecundándola. .A mar es comprender el
misterio de la virgjnidad. Lo que nos qlUeda de Infancia se arro-
dilla ante ella, y todas las impurezas y todos los apetitos y todos
los vicios, se hunden en el fondo de nuestro espíritu por un mo-
mento, ay! breve .... muy breve .... ante la irradiación estelar
del recuerdo lejano. . . . Dónde, dónde he visto a esa Madona'
La conozco, oh, sí, la conozco mlUcho, me es famjliar, me ha ha-
blado, me ha besado, me ha arrullado en sus brazos ... , N o me

enga.ño: la he visto a través de una lágrima de mi madre, la he


visto a través de los Sueños que colgaban los serafines, como ga-
sas, ante mis dormidos ojos de niño! ....
. Las madonas que pintaron Rafael, Andrea del Sarto y el
Correggio, son, primero
, que nada, mujeres. Aman el viril sexo
glorioso, el noble phalus erecto. Y son más inquietantes, atraen
DE JESUS URUETA 129

más, porque en su posesión habría una profanación, vestidas como


lo están con los ropajes y los atributos de un dogma de absti-
nencia. ~iirad la delle ie de Andrea del Sarto o la
della Segiola de Rafael: la aureola cristiana brilla so-
bre cabelleras dignas de desatarse perfumadas y afrodisíacas·
en los pasos lascivos de la Bakanal antigua; los altos senos incitan
a desgarrar con ávidas manos las gruesas ropas que los cubren,
para hacerlos saltar, palpitantes, a la gloria de la desnudez y a la
lujuria de la caricia; sus manos sensuales e~tán educadas para
servir el vino que inspira y sus bocas para escanciar los besos.
más dulces que el vino. Ellas llevan también entre sus brazos al
niño, al Jesús, son madres, pero ya no son vírgenes. . .. Gortesa-

nas, atraed a los amantes con la rítmica ondulación de vuestras


caderas!
Qué lejos estamos i~almente de las vírgenes trágicas, exan-
gües, atormentadas, dolorosas, de los pintores del Norte; de esas
infelices supliciadas que se clavan las puntas del cilicio en la Rosa
del Himen, donde Zeuz oClavaba la lengua olímpica; de esas fatí-
dicas que cargan a cuestas recuerdos de dolor, pesados como fére-
tros, y no caminan con los pies, sino se arrastran con las .rodillasl!
El Angelico no fue un sibarita, no fue un atormentado. El
Paraíso se abrió de par en par a su alma. Fue feliz, lo llamaban
Beato, se llamaba Angélico. Vivió en el éxtasis, en la Hipnosis;
pero en una hipnosis de querubes y de músicas, dé versos y de
flores .... Es el poeta que más lejos ha estado del mundo, mejor
dicho, no conoció el mundo, no chocó con ninguna realidad, no
tropezó con ninguna faunalia, con ningún error, con ningún dolor,
con ninguna grandeza. Su ángel custodio, el que abre el abanico
de suS alas sobre todas las cunas, no lo abandonó jamás. Su vida
fue un sueño de astros.... Su espíritu flotó siempre en el éter
balanceado por benignas quimeras ....
Contemplemos su mejor cuadro, el Juicio Final. El Juicio
Final, qué asunto! Aún no conozco el que pintó Miguel Angel en
la Capilla Sixtina, sino a través de mis estampas y de mis libros.
Sé que es formidable, pavoroso, sublime. El de Fra Angelico es
ingenuamente encantador. Sonrisa, deleite, caricia, música, luz ...
130 o 'O R A S eo . P L E T A S

No ¡puedo tejer esas palabras. En uno de los planos, el Cielo; en


el otro, el Infierno. En el primero, arriba, sobre SUB nubes, en su
trono, Dios y la Virgen, él muy rubio, ella muy sonrosada, los dos
muy buenos; abajo de las plantas divinas, la fiesta de los ángeles
y de los elegidos que se abrazan, que se besan, que cantan, que
juegan, que oran, juntando o extendiendo las manos, bajando o
subiendo los ojos, con un indescriptible abigarramiento de trajes,
de sombreros, de coronas, entre guirnaldas de flores y chorros de
luz y puñados de oro! .En el Infierno, se abren las fosas, brincan
los diablos de rabo y cuernos, hierve ek aceite en los peroles, ges-
ticulan los endriagos, gritan los descuartizados, se pudren los
muertos, se amontonan los esqueletos ....
Yo he visto muchos imbéciles reirse frente a este cuadro. A
mí me enamora . . Es la imaginación de un niño hecha pintura,
verdad 1 [Link] cuentos de la infancia, las estampas pueriles de los
breviarios y las colinas olivastras del paisaje toscano, fueron el
alimento de su arte. Nunca fue Hombre. Su almita casta -le dió
visiones insuperables de beJleza, y vivió dentro de ellas, sólo con
ellas, en el éxtasis. El genio no es otra cosa que la idea fija, la
manía, la sagrada locura.

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •
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Ay! el sol se ha hundido tras el Apenino; llega la noche, ven-


drá el insomnio, se borrarán las tintas rumIes del Paraíso del
Beato, y las épicas figuras mediceas de Miguel Angel se zafarán
d~ SUB mausoleos para rugir en mi espíritu la Tragedia de la Vida.

Florencia, Marzo de 1899.


«

O. C. de J. U. 1)
E noche. Una alcoba de virgen rica. Junto al lecho nido
de encajes, plumas y perezas parada sobre el tapete, con
sus pies holgados en la blandura de finas babuchas, y ajus-
tadas a sus pantorrillas árabes unas medias de seda negra con
bordados de tenues florecillas en los empeines, la Joven hunde
su cabeza en la abertura de la camisa. Su cabellera, escardada
madeja de estambre castaño, brinca sobre su espalda en arabes-

cos de mechones. Asoma la punta de la lengyua, roja y suave. Al
través del lino se transparentan sus formas: inflados senos de pe-
zones en . flor; muslos de carne rosada, gruesos, casi juntos, ce-
.

rrados en la parte inferior del vientre por un broche triangular de


apretados rizos negros. Sus ojuelos pequeños y brillantes, del
color de los capulines maduros, atisban por todo el cuerpo, por
todos los escondrijos de la piel. ... se fijan en una manchita de
la cadera lunar diminuto. Arqueándose un poco y enrollando
con presteza y cuidado su camisa hasta la cintura, lleva rápida-
mente sus dedos pulgar e índice, como delicadas tenazas, a la
manchita negra. La atrapan, la restregan, y la arrojan a la llama.
Con la uña afilada de su dedo meñique, se rasca, sonriendo a la
divina sensación, hasta que aparece en su cadera una roncha
dura y colorada.
o

R 'lOSÉ 'lURn TRBLROR

UERIDO amigo, ilustre compañero:


Con extra.ño plaeer leí su elocuente carta, llena de dolo-
roso entusiasmo, religiosa a fuerza de inspiración, de una since-
ridad exótica en los tiempos que corren, de un atrevimiento de
paladín literario, por sí solo acreedor al premio olímpico. Nobleza
o

obliga: ha hecho usted su confesión, harán la suya nuestros com-


pañeros, hago la mía. Le pareceré a usted un disidente, un cis-
o

mático, y quizá lo sea; pero en el fondo del cisma adivinase el ele- o

mento indestl"Ulctible de donde arrancan nuestras inspiraciones y


el inmaculado foco en donde convergen. Se trata del D
tismo, de "la única escuela en que puede obrar libremente el
artista que haya recibido el más ligero hálito de la educación mo-
derlla". N o me santiguo; pero creo que es decir mucho, que es
aventurar de sobra. Procuremos entendernos.
Las palabras, dice Bain, tienden redes al ¡p ensamiento. No
nos dejemos atrapar por la palabra Decadentismo: somero aná-
lisis desbarata sus mallas. Se pueden conocer los objetos sin
necesidad del término que los designa; mas con el fin de enten-
derse mejor y pronto, es utilísimo reunir al conocimiento de la
cosa. el conocimiento de su nombre. Abreviación in mensa de tra-
bajo cerebral! La palabra decaer signifi:ca un fenómeno o con-
junto de fenómenos morales, sociales, literarios, según se aplique
a éstos o aquéllos. No es absoluta; tiene su correlativo en
y sus sinónimos. Las lenguas están formadas de palabras pares,
relativas: esto es fundamental. Desatendiéndome, por de pronto,
de averiguar si los heehos sociológicos actuales revelan rllna deca-
dencia en el orden moral y en el literario, me concreto a preci-
o sar, a definir. Decaer, opuesto a ascender, no puede significar
otra cosa ,q ue un nivel inferior,- un escalón más bajo, un estado
136 OBRAS COMPLETAS

meno.s perfecto.. Decadentismo. [Link], es pues, un descenso. en la


escala de la [Link]; decadentismo. literario., un descenso. en la
escala literaria. Y nótese que las · palabras (Stuart Mill) so.n
[Link] de [Link], de hecho.s, no. simplemente de la idea de eso.s
hecho.s y de esas [Link].
Sé que usted entiende de [Link] manera el Decadentismo. lite-
rario. y le felicito., [Link] prefiero. verle preso. en la tela de araña
,

de la palabra, que sié[Link] infiel al eterno. ideal humano. de la


belleza. Con febriles [Link] de tinta escéptica, [Link] ústed la
[Link].mÍa [Link] de nuestra época: en el lienzo. hay una figllra
angustiada. Es usted [Link] e [Link]. Lo. uno., po.r-
que después de asentar estas 'p remisas verdaderas o. falsas-
que la fe decae, qUEl las grandes [Link] enferman y decaen,
que el alma entera decae, deduce usted esta [Link]ón verda-
dera o falsa pero. perfectamente lógica: este estado de ánimo.,
esta [Link]Ía [Link], es el Decadentismo moral. Lo otro., [Link]
al trasplantar la palabra al terreno artístico, se expresa usted en
estos términos: "el Decadentismo puramente literal"io, -consiste en
el refinamiento de un espíritu que huye de lo.s lugares comunes y
erige Dio.s de sus altares a un ideal estético que la multitud no.
percibe, pero. que él distingue con una videncia moral, con un
poder para sentir lo supra que no po.r ser raro, deja de
ser un hecho ,casi fisiológico. en ciertas [Link] [Link],
en cierto.s temperamento.s hiperestesiado.s". Es decir, que el re-
finamiento. de un espíritu que huye de lo.s lugares [Link] (ele-
vación de nivel) [Link] decadencia! que la videncia [Link],
,

el [Link] de sentir lo. supra sensible (elevación de nivel) constituye


decadencia! que la hiperestesia del temperamento (elevación de
nivel) constituye decadencia! Le da usted a la palabra un sen-
tido que no tiene en el lenguaje, la hace usted significar lo con-
trario de lo que significa: falta usted a! la lógica. En el [Link]
estamos de acuerdo., estamos de acuerdo en el hecho, en la cosa;
sólo disenLimos en la cuestión secundaria: usted elige nn [Link]
que a mí me parece impropio, y yo, a falta de otro mejor, me aten-
go al antiguo, al más comprensivo; lo que usted llama Decaden.
literario, le llamo arie literario.
D E J E S U' S U R U E T A 137

Pretendiendo usted limitar, circunscribir la escuela, incons~


cientemente generaliza; en la cláusula que copio de su carta ca-
ben desde Moisés hasta Alfonso Daudet, los poetas de los renaci-
mientos y los poetas de las decadencias. Acaso no han huído de
la vulgaridad? acaso no han amado a su arte como se ama a Dios?
acaso no han sentido lo supra sensible, el ideal? acaso no han te-
nido nervios más vibrantes y sensibilidades más finas? En la fór-
mula de usted está comprendido el Decadentismo literario por
estar com:prendido todo el arte; pero una fuente no es el agu'a,
una llama no es el fuego, un sol no es el cosmos. Procuraremos
definir la escuela.
Los hechos morales informan las literatm;.as. "La obra de
arte está determinada por el estado general de los espíritus".
(Taine) . La ley ' de la producción, generalísima, que lo mismo
explica el nacimiento de una planta que el de una novela. De UD
pueblo guerrero, bello en el agora y en el campamento, nace Ho-
mero; de un pueblo que gime y ruge nace Jeremías; de UD pueblo
que platica con pláticas amenas y terribles, nace Voltaire. Para
que Ovidio escribiera su beso lúbrico, su "Arte de amar", fue
preciso que la hija de Augusto se vistiera de telas bombycinas,

transparentes, como los capelos, y diese a oler su flor marehita a
plebeyos y a esclavos; para que Roracio empapase en perfumes
afrodisíacos sus versos, fue preciso que Mecenas se presentara
en el Foro con ojeras lánguidas de luna de miel, arrastrando la
toga floja y seguido, como oriental cortesana, de dos eunucos.
Un estado de espíritu especial, forma el romanticismo; un estado
de espíritu especial, forma el naturalismo; un estado de espíritu
especial, forma el decadentismo. La notación literaria de los esta-
dos morales constituye las diferentes formas del arte, las dife-
rentes escuelas estéticas. El decadentismo literario es, pues, la
notación del decadentismo moral. De aquí que cada es-
cuela tiene su vocabulario propio, porque anota ,s ensaciones espe-
ciales: el clásico es sobrio, pulido y lento, no extorsiona la frase,
no la hace gritar con gritos discordante s, prepara las transicio-
nes cuando no puede evitarlas, es un orador ciceroniano de am-
plias clásulas parejas; el romántico es desbordado, incontinente,
138 O 'B RAS COMPLETAS

hahla demagogia, choca los términos cortos en la antítesis de un


relámpago, h8lce una revolución en el fondo del tintero; el natu-
ralista es preciso, ante todo preciso, porque es un sabio que cla-
sifica, analiza, establece leyes, que poco le importa si la palabra'
es fea o bella, pues le basta que sea justa la que diga lo que debe
decir; el decadentista.... ya Teófilo Gauthier lo dijo pintores-
camente al hablar de paJabras diamantes, rubíes, esmeraldas,
iris. . .. el decadentista recurre a los diccionarios viejos, visita
las trasterías llenas de baratijas, cuyos colores ha desleído el pol-
voso tiempo; es amigo de los pintores, es amigo de los cielos en
que el sol da pinceladas de infinitos tonos; porque nota sensa-
ciones indefinibles, enfermas, tiene que romper sus frases, darlas
el color de un chal viejo, el estremecimiento de un lomo de gato
acariciado. . .. Las frases de los Goncourt tienen toda la fascina-
ci6n de un ataque de histeria.
Los adelantos científicos actuales y el carácter eminentemen-
te industrial de la civilización morlerna, han creado tres escuelas
,

literarias por tres razonaes : el naturalismo (Zola), porque algunos


espíritus creyentes de la ciel1cia, que han transportado su fe a los
gabinetes de física y a las planchas de los anfiteatros, aplican a
la novela el método experimental, dándole marcado carácter his-
tórico a sus obras-novelas de costumbres; el intimismo (Bourget)
porque la psicología ha despertado la curiosidad de los confe-
sionarios secretos, profundidades del alma! y casi ' como manía
atisban los dramas domésticos y arrojan su sonda ... ; y el deca-
dentismo, porque a otros espírtus la ciencia sólo ha dejado amar-
, guras y sombras, enfermos de civilización que se refugian en
algún Paraíso Artüicial.
Los primeros tienen conciencia de la gran lucha fecundante,
del impasible progreso humano; los segundos sienten y palpan
las miserias individuales, las llagas íntimas, bajan hasta lo incon-
solable y después de negar a Dios, lloran sobre el cadáver de un
discípulo con el Padre Nuestro .. " en los labios; los últi mOS, en

medio de su dolor, son epicureistas, e¡piClUreistas enfermos que no


vibrando a la sensación burguesa inventan p]ruceres de dioses,
,

DE JESUS URUETA 139


gozan y sufren con su arte de brillantes epilepsias y engastan


martirios en diademas imperiales de fantásticos imperios.
Hay otras importantísimas manifestaciones del arte, parDa-
, diletantismo, japonismo, satanismo, etc., debidas a la
complejidad del espíritu moderno, perfectamente diferenciadas,
correspondiendo a estados psicológicos, a estados de alma. Pero
no es mi propósito examinl,lrlas; me basta y sobra para establecer
mi generalizaJción con las tres a que he dado preferencia.
La generalización a que creo haber llegado es, ésta: no hay
dogmas estéticos. Siempre la obra decide, siempre el genio da al
traste con las retóricas. Todos se valen. ¿ Cuál de estas dos poe-
sías bucólicas es mejor; la de Baudelaire o el Idilio
del Padre Pagaza '? El dogma es tirano; quiere usted establecer
la intolerancia literaria ~ quiere usted guillotinar a Ohénier?-
N o hay. una sola forma de arte porque no hay un solo tempera-
mento: la diversidad de las personalidades es un hecho. Los ge-
nios no se miden con regla. Estúdiese la personalidad en sus ante-
cedentes de raza, en sus -c ondiciones de medio, en sus tenden-
cias. . .. Si ve la vida con el prisma de cristal negro de Leopardi,
en virtud de qué dogma le vamos a exigir que la vea con la filo-
sófica y tierna ironía de Renan? Grandes artistas deforman la •
naturaleza: la Historia de Shakespeare qué nombre! es quimé-
rica, otras la respetan como el enorme Balzac. No vamos a con-
denar a unos para absolver a otros; el arte no tiene dilemas.
Usted es decadentista, así tiene formado su espíritu: las ver-
dades de la ciencia son las elegías de su fe; lleva en el alma un
cenicero de ideales; en el liboro de Spencer encuentra un Infierno
más horrible que en el de Dante; ante su vista gira en eterno giro
el cero búdico .... Respeto su templo mutilado. A esto se agrega
que los decadentistas lo han hipnotizado, amigo mío; es usted el
sonámbulo de Richepin. Hay una sugestión literaria: almas que
se nos entran en el alma. Usted ha vivido en los palacios de
Fortunio: de aquí la forma [Link]órica 1e su estlio; es usted
un esteta. S'e ha recostado en los perezosos divanes del Club de
Hashishitas: de aquí sus nerviosidades, sus pesadillas y sus ede-
nes. El genio de usted es un demonio súcubo con alas de colibrí
140 OBRAS COMPLETAS

a veces, y a veces con alas de murciélago. Quizá me conteste con


la carcajada de Stenhdal. Quizá lo merezca. Inyectarse de Paul
Verlaine, es casi lo mismo que inyectarse morfina: a la larga se
forma una manera de ser especial, un temperamento neurótico
que invade el antiguo yo, lo penetra, lo transforma, sin que en-
cuentre fuerzas para resistir la invasión, débil como está por las
luchas sin tregua de la selección intelectual. Entra usted en el
desfile de los Poeta.s Malditos; al madero de su cruz se abraza
una Musa histérica. En resumen, amigo mío, pienso que pensamos
lo mismo en el fondo, y veo con gusto que usted, el escéptico y
el enfermo, tiene una fe y una patria celeste de salvación, por-
que entre los pedazos de crucifijos y de órganos de su templo
desbaratado, es usted oficiante de ideal! Abrigo la esperanza de
que la Revista Moderna no sea; el porta-voz de una secta literaria
exclusi v ista y fanática, el " Gato Negro" de la neurosis artística.
El arte es la hostia de los elegidos: hecha de pasta de h~hish
de panales del Himeto, de lo que usted quiera, -pero siempre es
hostia!
México, Enero 1893.
• •

- •

París, el 26 de Julio de 1899.


Excelentísimo Lorenzo Elízaga:
Amado y Glorioso:
Deseando que la vuestra .Alteza goce de todos los bienes
humanos a Dios gracias (a Dios? ... ) aquí llego reverente y
humilde con la rodilla en tierra a distraeros de vuestros tra-
bajos fructíferos, pues deseo poneros al tanto de las miserias que

afligen a muchos de vuestros súbditos en las inclemencias y los


abandonos y las nostalgias de la comarca extranjera.
Siguiendo con fiel apego las reglas que trazara Quintiliano,
así doy comienzo a mi discurso: Hubo en la historia Príncipes
que no cerraron sus oídos a las quejas de los desheredados, y aún
se narra de algunos, que quitaron diamantes a su corona y con-
suelos a su alma, para ponerlos en las almas de los menesterosos
de pan y de amor. Ejemvlo de ellos fue Lorenzo de Médicis, lla-
mado el Mag'nífico (L'orenzo! singular coincidencia de nombre ;-.'
de fortuna-, que supo rimar versos dúctiles y ardientes como ar-
moniosos flancos de Diosas paroxísticas, que ruó su brazo de ro-
bustos músculos a la guerra municipal, ruda y gloriosa, y que
senta ba a su mesa de festivales a los cincelador es del marfil y del
mármol y a los divinos ganimedes que escancian poesía nectárica
en las ánforas de amor!)
Gustábanle las madonas casi paganas y casi cristianas de
Rafael, bellas piadosas mujeres de la Hélade que pasaron por
Galilea, inmortales del Olimpo que tuvieron la alucinación de
-Magdalena, las de ojos de buey, las de bellos talones, las 8Jnantes
de la SODi'jSa., que al ser evocadas por el espíritu profundamente
religioso del artista, resurgen eon arureolas en la frente, con ter-
nuras en la mirada y en vez de levantar en su mano la copa de
ambrosía, oprimen entre sús brazos al niño de esperanza sonro-
142 OBRAS COMPLETAS

sado y rubio, al Gesú Bambino que abrió los ojos a la luz en la


mañana más hermosa de la vida humana Gustábanle lo propio
las telas lujuriosas 'del Tizano, el gran erótico, todo carne, todo

color, todo deseo, el que desnudaba a su hija para que le sirviera


de Modelo en la Flora o en la Magdalena o en esa soberana hem-
.bra de la Sala de la Tribuna en Florencia, indolente en el reposo,
frenética en la posesión, que ofrece la c3lbellera y la boca y los
senos y las piernas y la inmarcesible rosa del himen, y todos, todos
los poros de su cuerpo .a las glorias del beso y a los triunfos del
falo! ,C uentan que lo encantaban por igual los coros de Angeles de
los pintores místicos, a la manera deliciosamente ingenua del Beato
de Fiesole, Angeles rubios, vestidos de azul, de rosa, de rojo, con
palmas, con mandolinas, con trompetas, sobre un fondo pulido y
brillante de oro. Y es fama que protegió los amores del pintor
de las vírgenes anémicas y decadentes, de manos afiladas, de la-
bios exangües, de ojos agónicos, Fra Filippo Lippi, con la monja
Butti, la histérica, la insaciable, infinitamente envidiada, pues
tenía un espasmo a cada beso que su amante le daba en la rota y
ardiente flor del pecado.
Bien sé que al h3lblaros de esta suerte dejo mal parado y
estrujado el pudor; pero el pudor, a mi juicio, sería simplemente
estúpido si no fuera terriblemente perjudicial: es el asesino de la

belleza, el eunuco de la poesía, el impotente de la verdad, y creed-


me q/Ue soy parco en epítetos harto más se merece ese mons-
truo que las feas y los pedantes han divinizado por conveniencia
propia. Cervantes llamó hijos de puta a los hijos de puta, Shakes-
peare llamó alcahuete al alcahuete y Rabellais llamó culo al culo. '
A ejemplo de tales colosos yo amo el lenguaje crudo, "parler
cr u." , pOl"1que como dieen los can cioneros en Montmartre,
le mot gras, e' est l' odeur du style. N o fue pudoroso el de
Médicis ; pero fue magnánimo con el verdadero .ta~ento :
la imbecilidad fue lo único que no protegió. - Pero a qué
referiros episodios de vieja crónica y de ajena tierra, cuando aún
.

vive entre nosotros y es ·súbdito vuestro como yo, un excelso, ~n


hábil en el parler cru, Chucho Valenzuela, de muchos pelos en la

.

DE JESUS URUETA 148

cabeza, de ningunos en la lengua, quien en su brillante reinado


tuvo nobleza..s solemnes y ahora en su páramo tiene solemnes des-
precios, pero que sigue y seguirá siendo el príncipe del corazón
y del arte?
Los hubo también (sigo hablando de los Príncipes) egoístas

y perversos, que retiraron la mano a los que fueron sus hel'ma-


nos de penas y de ideales; pero de estos está tan llena, tan repleta
la historia, que vale más no mencionarlos, para no cansarse con
maldiciones la lengua difamadora y justiciera. Yo recuerdo de
uno, no es de los peores que puso doble llave a sus puertas para
que se estrellaran en la impotencia las súplicas de los buenos
amigos de antaño. Y éste, cuando cayó en poder de UD poeta, de
un poeta que según antiguos 'Pergaminos se llamó Dante Alighieri
y nació a orillas del Arno en UDa casuca que hoy tiene esta ins-
. . ,
cnpClOn.
, 'In questa casa degli Alighieri
N aeque el divino poeta"
aquél digo, el Príncipe ingrato, fue maldito en los tercetos de
expiación del infierno.
Dejar el corazón dormido o narcoti~do en plena juventud de
vida, apagar en el sagrario las vigilantes lámparas de la fe, de-
sertar la caravana que pasó el Mar Rojo, olvidar lo inolvidable,
desarmar lo eternamente amable, o azotar con el eetro al cant-or,
al difamador divino, al que con las lenguas refulgentes del Verbo,
dice y difrunde los versículos de la verdad y de la salvación; ha
sido, es, y creo que será por mucho tiempo todavía, oficio de
los reyezuelos anémicos, degenerados, que sólo saben ponerse pá-
lidos como el miedo o arrogantes ' como el orglUllo y que aca
en el amor humano como los ná[Link] en el mar: ahogados!


Vos, Señor, no lleváis el riesgo de ser maldecido por ningían
.Dante, ni vuestro barco empavesado encontrará otra cosa que
mares florecientes y horizontes con astros propicios. Por esto, por-
que lleváis el nombre del gran toscano, porque sabéis quién fue
144 OBRAS COMPLETAS

Miguel Angel y quién sigue siéndolo, voy a referiros desgracias


que piden alivio y usurpaciones que claman' justicia. Atendedme,
Señor; que V'Uestros oídos se abran, que vuestros ojos vean, que
vuestras manos palpen, que vuestro espíritu se convierta en el
tripode de una severa y augusta Themis, la diosa impecable de la
equitativa balanza, en la que siempre han pesado más, para · el
castigo, las culpas de los grandes 'q ue las lágrimas de los parias.
y mi boca implorante os narra esta historia.

*'
*'
Para todo esto en una ínsula que se extiende en la Rue Bour-
dalone No. 5 a la Rue Alfred de Bigny 7 y que ahora ha amplia-
do sus linderos hasta la pródiga en riquezas Ciudad de la Haya.
Dentro de tales linderos geográficos, existen vasallos vues-
tros, unos que disfrutan de .usul'pados beneficios y otros que su-
fren de [Link] injusticia; y ni aquellos para · su mal merecido, ni
estos para su merecido bien, han escuchado la palabra verdad
igualitaria e inapelable. Yo, siervo fidelísimo, estoy seguro que
agotado que sea mi relato, levantaréis en los aires la adarga del
Quijote para desfacer los entuertos que amenazan con querella
ignominiosa vuestro sacrosanto reinado sobre la tierra.
Figuraos, oh! nuestro buen Príncipe, que no ha habido un
solo laurel, siendo tan barato el estiéI"lcol, con que ceñir las sienes
de Don Antonio de Mier .y Celis, como premio al estupendo dis-
curso que acaba de pronunciar sobre la Paz Universal en la Con-
ferencia de la Haya, discurso que se está traduciendo no sólo en
las lenguas europeas, sino hasta en los caracteres cuneiformes de
los venerables ladrillos asirios. Ni un homenaje! Ni un aplauso!
Ni una recompensa. ! Yo os aseguro, Señor, yo que lo ví y oí; que
aquel hombre en la tribuna era soberbio, con su ademán profé-
tico, con su palabra sibilina, como si el trágico Ezequiel fJl1t>
pintó Miguel Angel en la Rotonda Sixtina "apoyando su enorme
cabeza en su enorme mano" hubiérase puesto en pie, difundien-
do en la cargada atmósfera del siglo la tempestad relampagueante
de su genio. Y este pobre hombre, Señor, este dignfsimo Repre-
DE JESUS URUETA 145
,

sentante de vuestro Estado a quien han tributado alta r'e verencia


el magnífico Guillermo y ,el armipotente Nicolás, no es otra cosa
que Ministro Plenipotenciario de vuestro reino en Francia. Ver-
dad que esto es duro? verdad que esto es cruel? verdad que
debe dársele digno puesto en la Institución que será prestigio y
gloria vuestra, debida a vuestros esfuerzos y por vuestros esfuer-
zos sostenida, la Institución de los" Inválidos del campo, del alma
y del ,cerebro~" No se me oculta que innumerables son ya los
ciudadanos que ha albergado la vuestra pródiga clemencia; pero
no ,q uedarían [Link] las justicias de la tierra y del cielo si
los Inválidos no se abrieran para dar paso y ofrecer morada al
ilustre cuyo nombre escribió mi pluma entre frases panegíricas.
y qué decir de ese infortunado y leal trabajador del progre-
so, Don Gustavo Baz, que se pasa las largas horas en la noche,
de claro en claro y de cerveza en cerveza, y las no menos largas
del día, de turbio en turbio y de aperitivo en aperitivo? No sólo,
este hombre frugal, apodado Arimanes (1) ha tenido un heroísmo
verdaderamente evangélico. Acaecío de esta manera el hecho, ate-
niéndom~ a cronistas escrupulosos como Juan Pérez Valencia y
Hernando de los Garrales, q:uienes para recuerdo y ejemplo lo
anotaron entre los faustos de la dignidad diplomática, en un
Libro precioso que con razón guardáis en vuestra Biblioteca y
como sigue se intitula: "De hombres y cosas que huelen mal en
el Reinado de México". Narran, pues, los dos atrevidos escrito-
res en el Capítulo IV del Libro VIII y al comenzar de la página
390, que Arimanes, sentado una tarde en la terraza de una Ta-
berna, llenaba con cerveza Pousset su sediento intestino por mo-
tivo de higiene, cuando fue golpeado por la dura mano del astuto
sacamuelas y continúa diciendo de esto citan testimonios a gra-
nel que Arimanes, como el Redentor, puso a nuestro golpe la
otra nobilísima mejilla! Esto, Sefior, sobrepasa la leyenda; pero
,

no es lícito dudar de la intachable veracidad de los sabios mono-


grafistas que recogieron, compulsaron y relataron acción tan
meritoria. Si dudáramos, qué sería entonces de la Historia, maes-

(1) Vuestra Sabiduria no ignora que Arimanes es el espíritu del mal.


146 OBRAS COMPLETAS ,
,

tra secular de Libros de bronce 1 Y qué recompensa ha tenido el


campeón, el Cirano de taIpbaleante abdomen? Ay! es tan sólo
Primer Secretario de la Legación de nuestro Reino! Yo creo que
la vuestra adarga os tiembla en la mano al saber tan doliente
infortunio. Abranse de nuevo, oh Prícipe, las puertas de los
Inválidos. '
ydespués, tornando la mirada a otros centros del dolor
(por qué no me acompañas, dulce Virgilio?) nos encontramos con
otro ser que sufre, que sufre las envidias de los ineptos, que llora
las más quemantes lágrimas en la quietud de su retiro. Es un
genio, y como los genios es perseguido por las Furias, las terribles
Erynes de la imbecilidad humana, las que acosaron a Shakes-
peare, las que acosan a Zola. Es un genio, sÍ, es el Ingeniero Auza
que vino cargando en sus espaldas, para construir el Pabellón
de México en París, el proyect.o de fachada del Palacio Nacio-
nal, proyecto grandioso, diré divino, muy semejante a un Cuartel
o a un Mercado y que ay! no fue admitido por losi villanos, ig-
norantes, cretinos, zoilos Directores de las Obras de la Exposi.
ción, quienes saben tanto de arte como vos, oh Prícipe, sabéis de
ingratitud. Y este mísero, este infatigable, qué don ha recogido?
qué recompensas ha cosechado' Nada, Señor, nada ;es solamen-
te Comisario General de la Exposición con exiguo sueldo. Y si no
han acerptadosu proyecto los Directores analfabetas, microcéfa-
-
los y microcardia!Cos, en cambio ha tenido l!l entusiasta aprO'ba-
ción qué castigO' tan inhumano! de' 'El Mundo" es decir del
"Borderea.u" (1) de ese papel que vuestro respeto a la libertad
de imprenta consiente en el Reino, aunque ya deben haberos can-
sado las letanías de sus aduladores.
No tengáis la planta, buen Prícipe, ni aceleréis el paso: es
preciso verlo todo bien para ponderarlo luego en el espíritu,que
el mejor Prícipe es aquel que tiene la mejor base de hechos y de
razones.
Os fijáis atento y compasivo en aquel desgraciado sin alí-

(1) Sepa las iDVeltislAclon.. de la Corte de lI'r&nceea el foé e8crl t;o


1101' taleariol.
"

DE JESUS URUETA "


147
"

vio cuyos lamentos llenan de pavor? Ese es un ético a quien por


mal nombre llaman Iglesitas y que reclama dinero en nombre de
la mejor razón su parentesco con un Ministro la razón según
sabéis que hace felices a los pueblos, que engendra las aptimdes,
que tapa la boca a la crítica insolente la razón, en fin, con que
vencieron J uár"ez y Barrera. Pues bien, ese ético, imaginaos, ape-
nas ha conseguido que lo nombren pagador de algunas comisiones
con la raquítica, ridícula, retribución de cincuenta francos dia-
rios. Al saber esto, Señor, vuestros ojos serán"dos ríos de llanto,
ríos largos y anchos. Dónde dolor más grande Y Registrad la
Historia, abrid la Leyenda; nada, "nada, es comparable a la des-
gracia que aflige al boquirrubio y mísero Iglesitas.

"

'"
• •

y ved ahora y estremeceos y jurad reparación! Aquel, aquel


que surge allá sobre UD estercolero, es Ramoncito el ínclito, · el
genial, el virtuoso, el puro, digno de ser cantado por Juan de
Dios Peza, el poeta de la. coronamentación lírica. Sabéis, oh
Prícipe, que Ramoncito tiene el mérito plecaro de estar casado
con una mujer hermosa, una de esas mujeres a las que dan
ganas, infinitas ganas de cantarles aquellos versos de Gabriel
Montoya en "la falle ehauson":

"Qui te done le corsage


On deux ramiers tremblants "

Gemissent dan s leur cage


J e venx voir s 'ils sont blancs!"

¿Por qué tiene ella, es decir, parece que tiene, unos senos dignos
de la Snidra praxitélica que he admirado en una de las salas re-
dondas del Va tican o Y"Ye veux voir s 'ils sont blancs" (aquí oh
Prícipe, en esta pausa de ensueños estivales, pensad que de
carne y deseo somos hechos los mortales). Ahora, y entrando al
argumento, formulo mi pregunta: con tan elevado merecimiento,
con tan excelsa virtud, qué es Ramoncito Fernández Y Solamente,
o. C. ele J. U. 10
148 OBRAS CO PLETAS •

Señor, ha sido nombrado Cónsul de vuestro reino en Marsella.


Aquí de vuestra adarga! AquÍ de vuestra cólera!

Sería monstruosa injusticia no darle un puesto en esta revista


lúgubre a Limón, a Vega, al homúnculo, al microbio, al que le
buscan la trenza las cocotas (así les llama) creyéndolo chino, al
que usa polainas, al que dice bu sabé por toda cosecha de francés
8n dos años de vivir en París. Pues, Señor, ,con los méritos eIlJU-
merados, ese ser no tiene más representación que la de Cónsul
General de vuestro Reino en París! "Basta! basta!" He oído' vues-
tro grito, sí, noble Prícipe, basta! ............................ .
En cambio, oh Señor y Prícipe nuestro clementísimo, da ira
contemplar cómo se vacian las anchas manos de la pródiga recom-
pensa, sobre ese montón de bribones que a sí mismos se titulan
artistas como Contreras y Fuster y Ocampo y.. .. (perdón, me
iba a citar) y tantos otros que viven en la abundancia, en la hol-
gazanería, en el fango, desprestigiando vuestro digno principa-
do. N o es de extrañarse, en consecuencia, que yo tenga odio a
muerte a los infames Socialistas, porque caray! quieren nada
menos que se reparta más equitativamente la riqueza; y esto ni
a vos Serenísimo, ni a mí, nos conviene; a la conveniencia debe-
mos atenernos según la vuestra noble filosofía y la vuestra inta-
chable política.
• •

• •

Dignaos, Señor; bajar los vuestros ojos [Link] sobre


tamañas desigualdades y pesar en la vuestra equitativa balanza,
las penas de los unos y los orgullos de los otros. Protege vuestro
pecho el escudo flordelisado, el beso de Júpiter ha ungido vues-
tra frente, vruestra fina mano enguantada se apoya en la cruz del
espadín real, sois el Excelso, el Amado, el Bello, el Gallardo, y
bajo vuestro chapín de raso y pedrerías, muere el hossan& de
DE JESUS URUETA 149

vuestros fieles súbditos que oantan las glorias del Imperio ....

del que dirá la Historia. •

"Ni hubo desgracias que lamentar, ni odios ¡que calmar, ni


protestas que sofocar, pues a todos se les dió su parte de vida y
de alllor, conforme a la más estricta igualdad y a la más pu I"a
justicia, Y esto pasó bajo 'el reinado de Lorenzo Elízaga mag-
nánimo y magnífico, en el año de gracia de 1899" .

B. V. P.

ESTUDIO CRíTICO

L justamente célebre profesor de Tnrín, que acaba de mo-


rir, era "un hombrecillo bajo, más bien grueso, con po-
blado bigote blanq¡uiamarillo y pequeña pera del mismo
color; -cabeza deforme, fisonomía como hay muchas, ojos abo-
tagados, nariz ornada por gafas, cuello grueso y flojo, cuerpo
en forma de bolsa, piernas cortas y movimientos pausados".
Este hombre, que no era propiamente hablando, ni un .
ni un pensador, fue el maestro de la pléyade de pensadores y de
sabios italianos, que, con el insigne Enrico Ferri a la cabeza,
[Link] la moderna criminalogía. Las experiencias y los estudios
de Lombroso dieron un poderoso impulso al pensamiento cien-
tífico de la Italia contemporánea. Sus discípulos se encargaron
de coordinar los materiales desordenados que les presentaba el
maestro, y de convertir en sistema armónico de alta filosofía las
ideas informes, a veces geniales y a veces nebulosas, del fecun-
do y audaz precursor.
El mérito indiscutible de Lombroso es haber roto por com-
pleto con el método "jurídico" en el estudio del delito. La
escuela clásica consideraba el delito como una entidad indepen-
diente de~ hombre y del medio; y de esta concepción han nacido
las monstruosas aberraciones de las cárceles ,y las penitencia-
rías, del castigo y de la regeneración. Lombroso estudió. 'el deli-
to en el delincuente, es decir, en el hombre mismo, en su fisico
y en su psiquis. Médico de presidios, estuvo en contacto con
toda clase de . criminales; y, como dice graciosamente Martínez
Ruíz, "no dejó el metro de la mano: no dió paz a la balanza.
Lo 'p esó y lo midió todo: la estatura, los brazos, las orejas, el
cráneo, las manos. Lo estudió y lo inspeccionó todo: los ojos,
el cabello, el argot, el tatuaje, la marcha del corazón, la tempe-
ratura de los sitios más recónditos." Esto es [Link] cíer-


,

162 ' OBRAS COMPLETAS

to. y después de [Link] datos, fotografías, cifras, fragmen-


tos de conversaciones, pedazos de cartas, dibujos de tatuaje, eon-
fidencias, todo ello clasificado sin una crítica severa, se [Link],
brinca, vuela a la generalización y concluye la primera vez: "el
delincuente es un salvaje;" la segunda: "el delincuente es un
loco;" y la tercera: "el delincuente es un epiléptico."
De ig¡ual manera estudió al ., hombre de genio," al "revo-
ulcionario, " al "anarquista."
\

Cayó en el jn m enso error de olvidar que la "sociedad" exis-


te, que el delito es producido, a veces, por las factores sociales
impuros, y consagrado por completo a medir cráneos y orejas
y manos, pretendió demostrar la existencia de un "tipo físico"
de criminal. Esta teoría fué rudamente combatida y de ella só-
lo queda el recuerdo.
Pero él fué el iniciador de estos estudios: que tanta gloria
han dado a la Italia. Incapaz de analizar, con el rigor del mé-
todo positivo, el cúmulo de datos que recogió; impotente para
sintetizar sus infinitas observaciones, atinando aquí y desatinan-
do allá, alumbrando con un resplandor de genio algún abismo
de la conciencia o amontonando más sombras sobre los proble-
mas enigmáticos de la vida, Lombroso logró, no sólo despertar
un interés vivísimo por estas cuestiones, sino abrir una brecha
terrible en el viejo edificio de la metafísica jurídica que sus
discípulos debían echar abajo definitivamente.
Lombroso señaló, a la nrueV'a ciencia, su verdadere camino:
el estudio directo del delito como fenómeno natural. La impor-
tancia exagerada que dió a los factores puramente individuales,
antropológicos del delito, en pugna con la escuela francesa de •

Tarde y Lacasagne que atribuyen una influencia mayor a los


factores sociales, no debe considerarse como un mal, sino como
un bien, pues obligó a los criminalogistas a la observación y a
la experimentación. ,Todos los discípulos de Lombroso se han
distinguido, sobresaliendo, entre ellos, Enrico Ferri, que es, en
mi concepto, el pensador más grande de la Italia contemporá-
nea. El edific'ó, sobre las enseñanzas de Lombroso, la "Socio-
logía Criminal;" y él ha eXiplicado y demostrado, con la más

DE JESUS URUETA 153

vigorosa argumentación que pueda concebirse, lo que era tan


sólo una intuición genial de su maestro: que la Justicia penal,
comQ instrumento de las clases dominantes, está destinada a des-
aparecer. "La justicia coercitiva. material, exterior, se conver-
tirá más y más cada día en un sentimiento general, interior,
orgá.nico, producto necesario de un medio social enteramente
orientado hacia condiciones de existencia a&eguradas a todos
los seres humanos. Es decir, que la desaparición de la justicia
penal, como institución política, coincidirá, natural y necesa-
riamente, con la universalización de la justicia como sentimien-
to y fuerza de la vida social."
Esta alta idea, magníficamente expresada por Ferri, aca-
riciaba el es'p íritu de Lombroso cuando su mirada descendía a
las almas sordas o inarmónicas de los criminales O> de los locos.
En las cárceles y en los hospitales, en medio de las miserias y
de los dolores humanos, apareció el santo ideal ante los ojos
del maestro; y alguna vez decía que la fe entusiasta en el me-
joramiento de la humanidad era el premio de sus estudios y el
consuelo de sus penas. Como todos los italianos, este 'Positivis-
ta era un soñador; como todos los italianos, era un rebelde.
Odiaba la injusticia, y tuvo frases de ardiente y bella elocuen-
cia contra la tiranía del capitalismo. Su ideal humanitario lo
une fraternalmente a Beccaria en la historia del pensamiento.
El "Tratado de los delitos y de las penas," del noble marqués,
no está tan lejos como ,p arece de "El hombre criminal," de
Lombroso. Son dos etapas de una misma idea y de una misma
. . ,
asplraClOn.
Los discípulos han sido más grandes que el maestro: es la

ley de los pueblos que progresan. Lombroso lo comprendía, y,


sin embargo, no tuvo celos ni envidias. Los contemplaba crecer
en gloria y sonreía en su espíritu.
El mérito y la fama de Lombroso no están solamente en
las ideas que expuso en sus libros, sino en las que supo suscitar
en sus discípulos: en la fuerza de expansión y de sugestión de
su enseñanza; en la vitalidad que contenían, en germen, sus pen-
samientos, aptos para fecundar otros pensamientos, más fuer-
164 OBRAS COMPLETAS

tes y mejores, en otros cerebros. Por eso, aunque la crítica de-


rribe o modifique alguna parte del edificio que construyó, él
permanece siendo virtualmente la causa de esas modificaciones.
Sin él, el edificio no se habría construído o se habría construído
más tarde.
Cuando el maestro escribiera: ' 'Vianos son · los .sueñas de
un pensador frente a la apatía g~neral; diques de arena contra
el embate del océano ..... " nno de sus discípulos, Scipio Sig-
hele, alzó la voz para decirle: "No, eso no es cierto; has cum-
plido altamente y noblemente 1m obra con la fé del apóstol, que
es la más bella y la más fecunda manifestación del espíritu hu-
mano" .
Helena, de veinticinco años, bella como las diosas de
Homero, viste un peplo blanco con finos bordados de
oro; peina a la moda griega (véase la cabeza de la VeIllUS
de Milo) ; una hoja de laurel ciñe su frente. En sus ojos
resvlandece una visión de gloria. Su andar es rítmico.
En su voz de oro parece cantar un nido de versos. Pala-
bras y ademanes de impecable armonía.
Píndaro, con sencillo traje de taller, fuerte barba
puntiaguda y revuelta cabellera gris; tiene en la frente
los SU1"COS del pensamiento tenaz y cruel; en su boca ar-
diente los pliegues de la amargura, y en sus ojos, claros
y curiosos, la melancolía de un crepúsculo de otoño.

Helena (Sin quitar la vista del e). No escuchas?


Píndaro (Sin abandonar su actitud). QuéT
Helena (Sin moverse). Oh! en estos momentos todo canta
y goza en naturaleza: es !Un himno inmenso de alegría, de vida,
de gloria! A la caricia plena y dulce de los cielos luminosos, el
campo se estremece como una alma besada ¡por el amor, y con sus
flores y sus pájaros y sus fuentes, desparrama, pródigo y ventu-
roso, los tesoros de su música solemne! Ven, acércate; que tu
alma .... (Vuelve los ojos al escultor que permanece inmóvil, lo
mira hondamente y sacude la cabeza con UD gesto doloroso. Ex-
clama con voz de infinita tristeza:) i Pobre amigo! i Pobre maes-
tro! (Se acerca lentamente y pone la caricia de su mano en la
frente .de Píndaro. El alza los ojos y la mira con pasión y con
). No me oías?
Píndaro. Escuchaba tan sólo la armonía de tu voz de oro;
pero mi alma no podía oir tus pensamientos [Link]. Algo de-
cías, sÍ, algo cantabas y era alegre .... y era puro. . .. como el
168 OBRAS COMPLETAS

rumor de los huertos. . .. como la sonrisa del cielo.. .. pero ay!


bien sabes que sólo sé comprender la voz perenne de mi dolor.
(Con desesperación). Para qué volviste, Helena, para qué?
Helena. (Con fuego). . Para qué volví? Para verte, para
besarte, .p ara amarte! Como antes, como ayer, como ahora! Para
eso dejé los aplausos, las coronas, los homenajes, mi teatro pal-
pitante como un corazón gigantesco, mis altos coturnos, mis más-
caras trágicas, nii felicidad, mi pasión, mi amor de artista ....
sí, para eso que tan poco te parece oh ingrato, he bajado un
momento de las cumbres de la gloria!
Píndaro. Un momento! tú lo 'has dicho; para marcharte
luego, dentro de unas horas, antes que decline el día, dejándome
la tortura del recuerdo, sin el consuelo de la esperanza; tu cuer-
po en mi cuerpo, tu alma en mi alma, y lejos de tu cuerpo y lejos
de mi alma! No sabes que el amor es insaciable? No sabes que •

todos los besos de ayer no valen un solo beso de hoy? No sabes,


tú qrue has enloquecido al público representando la más intensa
tragedia del amor, que la muerte no prudo desprender a Francesca
de los brazos de Paolo y que viven en el infierno besándose
eternamente? (Suplicante) No te vayas, Helena, no. me mates!
Helena. Imposible, amigo mío: el arte me reclama. No me
culpes, aunque sufras. Tú fuiste mi maestro: tú me revelaste a
mí misma: tú me formaste el alma; por tí soy artista. Y con
cuánta solicitud! con cuánto amor! Jamás acariciaste tus már-
moles divinos con la dulzura con que me ariciabas a mí. Ninguna
de tus estatua.s vale lo que yo: soy tu mejor obra. (Señalando la
estatua). Mira, allí está mi cuerpo; mi blanca forma se yergue
sobre el pedestal de granito rojo; me hiciste diosa, digna her-
mana de Venus Afrodita; la admiración se arrodilla ante tu obra
de arte; y sin embargo, por qué tus ojos en vez de mirar las
líneas ideales del mármol me contemplan a mí con ternura y con
pasión? 'En la estatua vive tu idea; en mí paLpita tu corazón.
Tú lo quisite; tú animaste mi genio; tú encendiste el fuego eter-
no 'Y terrible de la inspiración en el fondo de mi ser. Y quieres
que la devoradora llama se apague! Loco! Apaga el fuego del
sol! detén la vertiginosa carrera de los astros! arráncate el
DE JESUS URUETA 169

[Link] del cerebro! Cómo quieres que mueran en mi alma


las figuras trágicas que gritan y que imploran si tú las feC1lD-
daste con tu arte? Si esto es fatal! Si cumplo mi destino, el
destino de dolor y de gloria que me señaló tu genio y que me for-
mó tu amor! (Con delicadísima expresión). Pero sabía que es-
tabas triste, enferlllo~ olvidado de todos, tú, que tuviste la admi-
ración de todos; y yo que te amo, sí, que te amo, bajé de la cima
resplandeciente y vine a tí, llamé a tu puerta, caí a tus pies y te
besé con todo mi ClUerpo y te adoré con toda mi alma.
Píndaro. Mejor me hubieras olvidado, como me han olvi-
dado todos!.... Son menos malos que tú.... Si mi herida se
cerraba, por qué la abres' Si mi dolor se extinguía, por qué
lo atizas1 Si ya estaba muerto, por qué me vienes a resuci-
tar? . . .. Sin decir nada te marchaste, en un día como éste, bien
me acuerdo, en un día de sol, en un día de primavera, después
de haberme besado mucho, mucho, frenéticamente, hasta sentir
la muerte en las delicias del amor! Fuiste al triunfo, a la glo-
ria. . . . Yo me quedé en la sombra y en el dolor. . .. Tres años!
tres años a solas con tu imagen! Aquí me llegaba el eco de los
aplausos tributados a tJu genio, que salvó en un momento la dis-
tancia que los talentos tardan tanto tiempo en recorrer .... y
yo, sin el alma que te llevaste, sin la inspiración que tu amor
me daba, criticado, burlado~ escarnecido.... y sin decir nada,
vuelves en UD día de sol, en un día de primavera y me besas mu-
cho, mucho, como entonces, frenéticamente, hasta que no se sabe
si se sufre o si se goza~ si se muere o si se vive. (Con rabia). Que
crueldad, Dios mío! Quién te puede comprender' Eres la fuente
amarga del dolor; en tu cara gesticulan todas las máscaras de
la tragedia. N o: yo no he formado tu alma, tu alma falsa como
el halago del tirano, movediza como la nube y voluble como la

onda del mar, que a veces es caricia. y a veces es azote, que a


veces canta y a veces ruge.
Helena. (Lentamente). N o soy buena ni soy mala: hago tan

sólo en la vida el pBlpel que tú m,e enseñaste. N o puedo, ni pu-


diendo querría dejar de ser artista. Es inútil tu empeño. Perdó-
name el mal que te he hecho. Sí, . sabia qme volviendo aq(lÚ te

160 OBRAS CO PLETAS

haría sufrir; que sufriríamos los dos; que tus palabras serían
implacables; que mis caricias te dejarían la hiel de la tristeza
en el alma; que nuestro amor, maltratado y desgarrado, lloraría
y gritaría .... Pero vine: una ráfaga de primavera me llevó; una
ráfaga de primavera me trajo. No hemos de encontrar jamás la
felicidad oh, no.! ni en el amor ni en la gloria. Todo, para las
almas que el genio ha tocado, es lágrima y es sangre. Todas
nuestras coronas son de espinas. Engarzamos nuestro dolor en
las joyas de arte; ardemos, por eso iluminamos; sufrimos, por eso
consolamos. Toda ascensión es un dolor. Somos los mártires de
la belleza cI"Uel y eterna. La gloria es voraz, insaciable; es uDa
pira en donde resplandecen todos los dolores humanos. El amor
me trajo a tí; pero el arte, más fuerte que el amor, me lleva lejos
de tí. Si los veneros d~ mi alma son amargos, es porque son de
lágrimas. Soy la Tragedia. Soy el dolor. Nada; me reproches, no
me pertenezco; las trompetas de oro de la gloria me llamán desde
la cima del Parnaso. (Se quita la hoja de laurel y la coloca en
la frente de la estatua). Te dejo este lauro .... Qué bien decora
la frente blanca! Ahí me tienes. serena y casta como una diosa,
sonriendo en la eternidad del mármol! Adiós! (Marcha lenta-
mente) . •

Píndaro. Helena! divina Helena! no puedo! no quiero!


no me dejes a solas con este mármol frío!.... Que me miren
tus ojos! que- me acaricien tus manos! que me bese tu boca!
que me envuelva tu cabellera! Divina mía, ven, ven!
Helena. (Subyugada un momento por el acento de la. pasión,
se acerca y 10 mira [Link]). Si te amo! (Le toma las ma·
DOS). Si me voy sufriendo tanto como tú! si se me muere de
angustia el corazón! si desfallezco! si me acuerdo de tus besos
inacabables! si no puedo irme! si no me voy! (Con pasión). Te
amo! te amo! (Apal'tándose bruscamente). Ah! me llaman ....
(Transfigurada) Allá... lejos... en lo, alto. .. no oyes? Aho-

ra no es el canto de la tierra: es el himno del cielo ....


Píndaro. (Con un esfuerzo). Vuelve a mí tus ojos
'dos.... acerca t
ext raVla ' ·
u corazon a 101 " , co-
corazon.... se lUla
mo antes y para siempre.
,

D JESUS URUETA un

Helena. (Nerviosa). Calla! eaUa! déjame oír ! (Extáti-


ca, con los ojos en lo alto). Es la poesía! son sus estrofas divi-
nas!. . .. Canta, oh diosa, canta! (Hipnotizada por la visión
ideal). Si, voy, voy. . .. voy .... ! tus alas. . .. tus alas.... vue-
lo, oh! vuelo hacia tí, hasta la cima de oro, a las cumbres de la
gloria!. ... (Camina hacia el fondo atraída por el sortilegio. El
escultor, aterrorizado, enloquecido, toma el martillo y en el mo-
mento en que Helena va a traspasar el umbral, golpea la esta,.
tua, que se rompe).
Helena. (Al oir el golpe, se toma el corazón con las dos
nos y UD grito). Ay! me has herido!
Píndaro. (Señalando la pllerta). Vete! vete!. ... (Al des-
aparecer permanece mudo, con los ojos clavados en el
fondo y luego grita con toda la fuerza. de su dolor): Hele-
na!. . .. Helena!.... Helena!. ...

O. C. de J. U. 11
-"

PRÓL0C50 DE unA TRAC5EDIA En TRES POEmAS" LfRlros.


HUHrA LOC5RADA
-
M ASCARASTRAGleAS:
Ofelia.. [Link]. Cervantes. Don Quijote de la •

Sancho Panza. Hamlet.


ESTROFAS CORAllES:
"

Eucaristías. Ofélidas. Dulcineas. FaunaUas. Alucinaciones .


. Maldicientes. Justicias.

Estando sentado en el antiguo sitio augl1ral en donde


se reunen todas las adivinaciones, escuché un ruido estri- -
dente de pájaros que gritaban de una manera siniestra y
salvaje.
" Sopllokles.

. . . . io faró una finzione che significa cosa grande.


da Vinci.

UN BOSQUE sibilino, antiquísimo, de intensa flora venerable,


sacudido a veces por soplos poderosos de génesis y a veces
aletargado en hondas pausas de expectación. Es el reposo
de una tarde caliente. Las vívidas púrpuras solares se des-
garran en los ramajes nudosos, y caen, pesadas, 81bruman-
tes, sobre los prados. Bajo las bóvedas de sombra, al bor-
de de las fuentes rítmicas, vagan las creaciones femeninas
de la humana Fantasía, las que besan, las que oran, las de
cal"De triunfal, las de alma sacrificante, alternando estrofas
afrodisias ry versículos eucarísticos con La infinita avidez del
" amor. . .. A lo lejos se perfilan amenazantes, los torreones
guerreros de un castillo feudal; y más alta que el vuelo so-
lemne de las águUas, más más alta que el vuelo solernJIle de
los espíritus, se alza, altiva, soberbia, indomable la monta-
iia: que siente en su dorso la fatigosa ascensiói1 de las razas
épi('~_s. Bajo lL.."'l pórtico de mármoles sagrados, Shakes-
peare c Jnte:npla a Ofelia, que en el fondo, entre las filtra-
chncs ardie,-;tes del sol y las redes frescas de las hojas,-
nít idamente blanca corta flores y persigue mariposas, atan-
do y desl:).tando sus ilusiones ....
.

166 OBRAS COMPLETAS

. Oh, delicia de mis ojos! hija mártir de mi


poesía! Te formé con versos diáfanos y con sangre virginal; y
para hacer más bella tu inocencia, la ofrecí, como una hostia, al
divino Dolor. Llevas en tu cuerpo adorablemente frágil, los gér-
menes .de mis tumultuosos amores desesperados .... En la ideal
trasparencia de tus pupilas azules se esfu roan crepúsculos de re-
cuerdos [Link] y de esperanzas sensitivas que se marchitan y
se descoloran y se mueren en la anemia de la luz. . .. y vas, vas
con tus hermanas, en el cortejo trágico que atraviesa el sendero
ensangrentado de los siglos, en pos de la historia muerta, delante
de la historia viva .... Tú eres la que más amo, la que más adoro
porque en tí puse la mayor dosis de sufrimiento posible a la vida:
un átomo más de dolor te hubiera deshecho en la inconsciencia,
en la nada estéril, como :q ueja de agonía .... Pero fuiste mujer, y

bella, y casta, y tierna: el amor te dió el suplicio, el genio te dió


la inmortalidad. Naciste estrella de una lágrima, caricia de una
lascivia, perdón de una blasfemia. Tu carne está hecha de apeti-
tos de mi carne., tu .alma está hecha de oraciones de mi fe. Cómo
brilla, bajo las claridades del zenit, la madeja de oro de tu cabe-
llera! Ríe, canta, tiende el alma, como ala de paloma, hacia los
ensueños venturosos. . .. Segllidla, aC()l11lpañadla, tejiendo la má-
gica cadencia de las rimas, oh inmaculadas Eucaristías de alabas-
tro. Eucaristías de los peplos blancos! Te concedo una hora de
felicidad, de felicidad completa, colmada, rebosante, para que
tus manos recojan las flores del [Link], tus labios los arpegios
de la fronda y tus gracias las sonrisas del cielo! Después. . .. ay!
después tendrás que aspirar a plenos pulmones el :polen del deseo
y de la universal fecundación .... amarás .... sufrirás .... hasta
que el espíritu del amor pueda engendrar en el espíritu de tu
'belleza un Dios! . Mientras yo pienso en los :problemas inicuos, y
forjo atletas con mis gritos de 1ibertad, y justicieros con mis vir-
tudes crucificadas, y asesinos con mis rencores y con mis odios;
mientras contemplo el [Link] de las etapas [Link] en
los voraces vórtices del castigo; mientras siento que la duda se
afana, cada vez con más ahinco, cada vez con más rabia, ay! y
cada vez con menos fortaleza, en leV'antar la lápida del secreto,•

D E J E S U S U R U E-T A 167

la losa inconmovible que cierra a los efímeros la entrada de los


reinos de la muerte .... , tú, gota de bálsamo, cae sobre sobre mi
c3ibeza! armonía de paraíso, brota de mi lira! onda de juventud,
báñame de primavera!
T·as Eucaristías. Estrofa. Pausas prolíficas del Ritmo uni-
versal! sonrisas infinitas de Flora exuberante! palpitaciones azu-
les de la Poesía creadora!
Ya las diosas invioladas desatan la cadencia de oro de las

CI'taras anacreon' t'lcas .....


f

Ofelia, la niña de cuerpo adorablemente frágil, abre su cora-


zón, como una copa, para recibir el néctar perfll lOado de la vida.
Gotas de luz, ambrosías de la rosa, frescuras de la fontana .
caed, caed en esa copa de consagración! ....
Antiestrofa. Ay! un cruel destino pesa sobre tu limpia
frente: las locuras desenfrenadas, las pesadillas aterradoras, te
encerrarán en la torre de la Alucinación ....
y serás la Víctima.
Nosotras recogeremos tu cuerpo, y se lo llevará, por el ca-
mino del cielo, la plegaria piadosa.
Las diosas suspenderán los festivales ....
y el Dolor, poeta inmortal, el Dios de frente solemne y de
ojos proféticos, arrancará de los bordones líricos los preludios
de la esperanza y los credos del amor! ....
Ofelia, con el Coro de Estrofas" desaparece en las misteriosas
profundidades del bosque .Shakespeare, apoyando en su mano
la frente vigorosa, medita. . .. Una ráfaga pasa sobre los árboles,
rápida, como aliento, como profecía .... A lo lejos se escucha un
clamoreo. . .. Luego, el silencio se abate, infinito .... ,
Ofelia (con los ojos llenos de una visión maravillosa) . Pa-
dre, padre, escucha! Lo he visto, lo he vuelto a ver .... al caba-
llero sangriento ... allá, en la explanada del castillo feudal, sobre
su caballo flaco .... , agitando con grandes movimientos su lanza
y dando fuertes voces al viento como si amenazara a alguDo ... ;
su lanza brillaba, [Link]ía tener una estrella en la punta .... ; y
todo él estaba cubierto de sangre ... , de sangre .... de púrpura!
Al verme, espoleó su caballo gritándome: "Oh mi señora Doña

168 OBRAS CO)fPL TAS

Dul'Cinea ! " y yo corrí, corrí, tropezando y levantando, hasta que


UD lamento ensordecedor de mil bocas implorantes detuvo su
persecución y mi fuga. Ví que hombres, mujeres, niños, surgien-
do como ¡por magia de todos los poros de la tierra, lo arrastraron
en un torbellino ....
Shakespeare. Oh, sí, es verdad, no es ilusión, surgen de
todas las grietas de la tierra, de todas las brutalidades de la vida;
son los infelices, los mutilados, los qrue tienen el pan escaso y el
alma pródiga, los que demandan reparación y justicia. El caballe-
ro sangriento es su paladín. No temas que te cause daño; es uno
de los mejores corazones que conozco; más noble que UD blasón,
más fuerte que UDa torre, más casto que una vestal, más entu-
siasta que un enamorado, más loco que UD poeta y más poeta que
un loco .... Se llama Don Quijote de la Mancha: asombró a los

humanos con sus hechos, y es tan lustrosa su leyenda, que ha


dado envidias a la historia.
Ofelia . Ven, padre, dime esa leyenda; nos sentaremos en
el pórtico al abrigo del sol; y te escucharé hasta que se' fatigue
tu palabra. Me soñaré princesa, con un caballero vencedor en
la justa y vencido de mi amor ....
Aparece Cervantes, el Mutilado, de intensa., de boca
irónica, héroe, poeta.
Sbakespea.J'e. Llegas a tiempo, fiel amigo: de tí !hablába-
mos, es decir, hablábamos de Don Quijote. Ofelia lo ha visto en
la explanada y la persiguió confundiéndola con su) beldad. Yo he
calmado sus temores, y gustando de los maravillosos relatos tu-
yos que con su gracia rebosante de enseñanzas, son diversión sana
de la infancia y consuelo apacible de la vejez, quiere saber los
trabajos y los amores del incansable manchego ~ Yo hubiera sido
un eco; tú eres la voz viva: habla, aquí en el huerto [Link], y
con las frases abundosas de tu fértil elocuencia, mientras el sol
estalla en colores triunfales, dinos las hazañas épicas que grabaste
en tf\l poema de bronce.
Ofelia. Yo premiaré a vuestro caballero con una corona de
flores. Son una flores que semejan mariposas: tienen los pétalos
extendidos, como alas salpicadas de puntos de oro, de gotas de
DE JESUS URUETA 169

carmín, de hebras rubias. . .. Crecen en un misterio del parque,


donde no llegan los pasos de los sátiros bribones. Cuando las ví
por primera vez, creí que se iban a volar, en bandada.... El
creerá, como yo, que se van a volar.... y me reiré de su en-
- ....
gano
Cervantes ( de UD éxtlasis). Galante Ofelia, de más
dulce hablar que los coloquios pastoriles y la miel de las colme-
nas! presta el oído atento, para lección de tu espíritu y para
regocijo de tu curiosidad, a las proezas que de villorio en villo-
rio y de corte en corte, legaron al mundo, con la vocinglería de
la fama, el nombre de Don Quijote de la ,M [Link].a a la risa de los
estúpidos, a la compasión de los sabios, al deleite de los más, al
al estudio de pocos y a la imitación de los menos. Nació en la
guen'a: fue el otoño de mi brazo roto d~ soldado y de mi herida
conciencia de hombre; floreció en mi sangre, en mi deber, en mi
aspiración y en mi dolor; contempló, desde la cumbre de vértigo
que sólo el genio y la locura escalan, el mundo que trabaja con
tragedias en la armonía del amor y de la virtud a cada paso
tejida y desgarrada, tejida aquí con la atracción de dos besos y
desgarrada allá con la repulsión de dos odios; y como yo, calóse
entonces la dura celada, empuñó la adarga vengadora y pronun-
,
ciando el nombre de su dama, Doña Dulcinea del Toboso, (dama
fantástical y real, hecha con todos los anhelos de la ternura varo-
nil, lJÍempre presente y siempre ausente, verdadera como la espe-
ranza y alucinante como la verdad), se arrojó con su sueño al
sueño de la vida en débiles lomos de flaco rocín, a desfacer en-
tuertos y vengar agravios, regando en el camino heroico su pró-
diga sangre como semen de verdaderos mártires y fruturos reden-
tores! Siempre ha sido cómico lo trágico: su largo cuerpo hue-
soso escueto como el Infortunio, y sus clamorosos apóstrofes b-é-
licos, excitaban la risa de los venteros locuaces y 'h acían cosquillas

a las mozas festivas, cuando llegaba a los cortijos aporreado y


maltrecho por duros puñetazos, pero orgulloso como un vencedor,
pues debe saberse que nunca la realidad logró desmentir a los
engendros de su magín, sino antes bien, éstos a ella la desmin-
tieron siempre. Y así, por sendas ignoradas y recónditos veriooe-
EL

170 OBRAS COMPLETAS

tos, acudía a donde más llagas necesitaban cura y a donde más


angustias demandaban consuelo, levantando sobre la humana mi-
seria, como égida protectora, la lanza de la andante caballería y
ensordeciendo la comarca con sus voces iracundas de reto y de
muerte. No conoció el egoísmo que nutre su insaciable abdomen
con las ajenas mieses, ni los espasmos del amor que se aletarga en
mullido lecho de abominaciones, y que de Dios fecundador-
tronco de las razas bellas, se convierte en bestia lasciva, matriz
de los pecados y de las degeneraciones; fué, es, y será eterna-
mente un batallador, un guerrero de la gran conquista, un héroe
de ideal, un poeta de fortaleza que en cada etapa del augusto
tiempo, reencarna con su anhelo en la frente, con su Dulcinea en
el alma, con su palabra justiciera y fustigante, con sus misera-
bles y magníficos arreos de guerra, sobre su paciente y fiel rocín
flaco, y sin parar mientes en las cobardes advertencias del buen
sentido (el buen sentido! escudero glotón, amante del vino, de la
pereza y del chascarrillo, que montado en un asno sigue a su amo,
,

malhumorado y jadenate), va en pos de una quimera, de una alta


justicia, de una pura verdad, lanza en ristre contra los molinos
de viento que voltean sus paletas, como brazos de gigantes en la
fantasmag·oría sangrienta del ocaso y de la locura!!. . .. Mirad!
En el fondo de la escena, bajo el incendio de un sol tropical
rojo y devorador, sobre las espaldas de roca de la montaña, se
destaca la figura de Don Quijote, rodeado de viudas
implorantes, de maldicientes pavorosas, de mutilados trágicos que
en coro solemne clama.n reparación y justicia.
Ofelia (extática, adorante). - Qué hermoso es vuestro eaba-
llero! Cómo brilla, sangriento, cobijado en las púrpuras mag-
níficas del sol!
Shakespeare (clavando en Ofelia, sus ojos de penetración y de
arcano) . Se levanta hasta las altas heroicidades de la fe, mi-
diendo sus armas con el Mal, el manchego que gusta como único
premio de sus afanes la frente de Dulcinea, para poner en ella
el bes o de todas las purezas y de todos los respetos.
Don Quijote (agitando su lanz'a ) . Seguidme' todos, todos los
que tengan cuitas, que soy Don Quijote de la Mancha, armado
\

DE JESUS URUETA 171

caballero andante, y tengo por misión de mis deberes castigar a


los cobardes que maltratan a la mujer, a los avaros que roban el
grano a los pobres, a los tiranos que cortan la lengua a los pro-
fetas, a todos los hi de puta que han puesto su grandeza y su
altivez sobre cimientos de lágrimas y de sangre; y así sean fuer-
tes como titanes, vigorosos como gigantes, vive Dios que he de
dar al traste con ellos y con sus atrincheramientos, para ejemplo
en la historia, para gloria de la orden de la andante caballería,
para prestigio . de mi nombre en las generaciones venideras, y
como debido homenaje a la 8eñora de mis pensamientos, la casta,
la intachable, la serena, la tierna Doña Dulcinea del Toboso, que
me sostiene y me ampara y me guía en estas descomunales proe-
zas contra los malandrines de la tierra!
Los tes (estrofa. Fue de odio el grito primero
que [Link]ó la tierra hacia los cielos impasibles.
Es de odio el grito que se estrella . en las márgenes de la
historia. .
Rueda la turba humana con sus festivales, con sus locuras,
con sus himnos guerreros, ay! y con sus apóstrofes de blasfemia
y de muerte.
Matar, Señor, es llD derecho y puede ser una virtud!
Si somos, si tenemos un lugar en el planeta, si damos nues-
tro esfuerzo a la infinita acción, si en nuestras frentes chispea la
luz de un pensamiento, si nuestros índices señalan en los confines
del desierto la promisión riente y tranquila, si nuestras lenguas
han dicho la parábola del bien, por qué entonces se nos persigue,
se nos acosa, se nos befa, se nos corta la lengua que habló, se nos
troza el dedo que señaló y se nos abate la frente que pensóY
Matar, Señor, es un derecho y puede ser una virtud!
(Antiestrofa) . Tú eres, noble caballero, el paladín de nues-
tros generosos combates; tú eres el incansable, el proteo, el armi-
potente, el que se consagra sin transacciones ni condiciones a la
causa de la miseria y de la redención.
El lecho de la infamia es de una aterradora fecundidad.
El golpe de tu mano no cesa de caer sobre la injusticia, que
parece tan eterna como tu poderío.
172 OBRAS COMPLETAS

A la lid! a la epopeya! blandiendo las pieas del odio! ha- -


ciendo puñales con nuestros rencores; tú, mujer, convirtiéndote


en Furia; tú, poeta, calentando el verso hasta el exterminio ....
todos, todos en pos de Don Quijote, al asalto de la tiranía!
Bajo la flám:ula del Sol [Link], entonando un SaJmo de
muerte y de gloria, el gr npo trágico se pierde en las q de
la montaña. Del picacho alto se desprende á.g nila, so-
y profética., llevando al Oriente un presagio.
Ofelia. (deslu m bl'ada., cae e~ un pensamiento hondo. Luego,
rompiendo la [Link], con la VOfl ligeramente nel'Viosa, voz en que
tiembla un furtivo preludio timidisi mo, como si una nueva cuer-
da, como si nueva fibra de la aJ'monÍa femenina hubiera
palpitado con el primer acorde de su [Link]ón). Y, deeidme:
todos esos prodigios los cumple por su dama'.... Oh! debe
ser buena y bella, como mi doliente hermana, Desdémona.
Cervantes. Sí, dulce niña, bella y buena es, como Desdé-
mona, como tú misma ....
Sbakespeare (interrumpiéndolo vivamente, da. a su expresión
un tacto de cal"icia inefable, y granos de amor y chispas
de poesia en el corazón de Ofelia, que se abre con avidez para
recibir la div ina simiente). Dulcinea! Dulcinea está en tí, no
la sientes' es tu línea, toda tu línea, desde el pie que sostiene el
ánfora de tu cuel'lpo hasta la cabeza que la remata; es la bondad
transparente de tus ojos azules; de tu cabellera que desata su
mndeja rubia bajo doseles de frondas; en ta mano que en su sua
ve cOIlJCavidad guarda dones para el elegido; en tu sonrisa bri-
llante como ala trémula de colibrí; en la exuberancia de tu alma
que se proyecta sobre la realidad embelleciéndola con las formas
inmaculadas que flotan en el celaje, que se columpian en las•
ramas, que nos miran en los astros y que nos besan en los sue-
ños ! . . .. Eso es Dulcinea, eso eres tú: un delirio de amor, una
esperanza de ventura, una necesidad de earicia .... Diosa fabri-
cada con adoraciones secretas, y que con sus flancos henchidos
de voluptuosidad surge de las amargas ondas del mar y de las
amargas lágrimas de la vida! Y por ella todo, para ella todo:
pensamos, sentimos, luchamos, nos disputamos en el torneo la hoja
DE JESUS URUETA . 173

del laurel sagrado y nos. arrojamos a la pira de los holocaustos


para arder en la glorificación esplendente de los dolores! .....
. Ofelia. (con el bochorno del pudor en la cara., como si se sin-
tiera súbitamente desvestida). Dios mío! sus palabras son ma-
nos febriles que palpan mi cuerpo .... alientos que me queman los
oídos. . .. bocas que se pegan a mi boca.... ojos que se desma-
yan sobre mis ojos .... rocío caliente de germinación divina!' ..
Shakespeare (con . El te busca, te ama ....
A malo, ámalo y sufre... es tu destino. Yo te empujo! yo te
lanzo! Que lloren en tus ojos todas las lágrimas con que he llo-
rado! que se tuerzan en tus labios todas las quejas con que' me
he quejado! que se extiendan en tus blazos todas .las implora-
cionescon qu~ he implorado! que se arrastren en tus rodillas to-
das las súplicas con que he suplicado! que la ingratitud, la per-
fidia y la mentira, pisándose sus mantos sombríos, te sigan y te
acosen como furiosas erines implacables! que seas el carbón que
arrojado al fuego se hace diamante, el polvo que arrojado al gé-
nesis se hace astro, la belleza que arrojada al [Link] se hace alma!
Ve, ve a tejer la corona de flores para tu eaballerd andante ....
Don Quijote .... el caballero de sangre .... el caballero de amor!
jJ'resis~ible, ordena a Ofelia que salga, seña-
-
lándole con el índice el bosque sibilino que [Link]. de sol occiduo.
con la cabeza sobre el pecho, pálida como virgen, exangÜe,
dúctil, inconsciente, hipnotizada, camina hacia el fondo, paso a
paso. . . . estos
,
instantes aparece Hamlet, que, al ver a Ofelia,
sacude la cabeza para tirar una preocupación sombría, y clava
sus ojos, sus grandes ojos intelectuales y tristes, fríos, en la blanca
silueta que se desvanece ....
Cervantes (aparte). Oh, genio! prendes el festón de hiedra
sobre la ruina, yergues el signo de libertad sobre el estrago, abres
alas seráficas sobre la muerte! Eres comparable a esas catedrales
de la alucinación mística, donde día a día desfilan ante la cruz
las penas enlutadas, se lamentan ante la madona las angustias
llorosas, se castigan con el silicio los pecados blasfemantes, y
donde todas las almas en la hora suprema de la igualdad y de la
comunión, depositan y junta.n sus arrepentimientos, como átomos
174 OBRAS COMPLETAS

de incienso, en la casoleta sagrada de las purificaciones, que ele-


va al cielo, hasta los planetas de Dios, la blanca espiral de la
plegaria en demanda de paz y de misericordia! ...
Hamlet. Cómo aveces su figura espiritual, de sacerdotisa
extática, oficia el amor dentro de mi alma! Al verla, respiro un
manojo de flores, echo a volar UD enjambre de versos, me cercan
y me arrastran los coros de Ofélidas triunfantes! Entonces siento
que se reposa el pensamiento, el psicólogO' insome que me escarba
y maltrata y me profana la conciencia!
Las Ofélidas (estrofa). Nacimos de un Ideal que se des.:
barató en ritmos diáfanos; la santa poesía descolgó del firma-
mento nuestras diademas, extendió tapetes de margaritas a nues-
tros pies y enhebró en nuestras cabelleras los rayos fantomáticos
de la luna y los estambres de la neblina azul "de la montaña! .
A los compases de nuestra voz eólica danzan en rondas las
hijas efímeras de la sonrisa, las esperanzas de oro.
En . nuestras miradas cintila, como V la melancolía
piadosa.
Velamos, esculturalmente blancas, sobre los Recuerdos ya-
centes.
Buscamos los corazones altivos para unirlos a las inmaculadas
bellezas, celebremos con cánticos y con besos los himeneos es-
pirituales que dan inmortalidad religiosa al germen ennoblecido
de la fecundación!
Antiestrofa. Ven, príncipe rubio, ven! Tu pensamiento se
enloq:uece entre los e~pectros del mundo arcano, oyendo las indes-
cifrables confidencias dp. los muertos.
Ven, príncipe rubio, ven! Ahuyentaremos de tu lado la Fie-
bre, pálida, convulsiva, de pupilas hipnóticas, de cabellera flamÍ-
gera, que arrastra a través de la vida el coro fatídico de las alu-
cinaciones ! .
Ven, príncipe rubio, ven! El verso de Dios canta en la armo-
nía fulgurante de los espacios y en la plegaria nupcial de las
almas. Somos las caricias de la Poesía, somos las ternuras del
amor. Ofelia es el amor, sé tú el Poeta.
Amala, ámala, y canta! ....

DE JESUS URUETA 175

Arrebatado por el coro, desaparece Hrunlet en el ensueño ....


(a Cervantes). Tú lo sabes, maestro de maes-
tros: el genio es más poderoso, más creador que el sexo; es el
gran Sexo hermafrodita. Los hijos de la carne humana son efí-
meros y miserables; están formados por dos mitades de amor que

se juntan en llD espasmo y se separan luego sin haberse comple-


mentado, sin haberse fundido. Míralos labrando el mundo: tal
parece que apenas sus manos arrojan la semilla, caen ellos mis-
mos unos en pos de otros, a los hambrientos surcos. '" Oh, qué
rápido abrir y cerrar de ojos, qué rápido abrir y cerrar de con-
ciencias es la vida! Todos pasan, pasan: polvo que sufri~ un mo-
mento en una idea, polvo que brilló un momento en llna piedad,
polvo que se irguió un momento en un deber, y vuelve al gran
laboratorio donde le dan nueva forma raquítica y nuevo destino
frágil las manos febriles de UD Dios incansable. En cambio, qué •

definitivo es el amor del genio! sopla en la arcilla perdurables


espíritus de ideal; forma tipos gigantescos con los vidos y los
crímenes, y rugen entonces por los siglos de los siglos, los reyes
trágicos y los papas lascivos y las cortesanas ambiciosas; conden-
sa en figmras éticas los credos de la jllsticia y del bien, y se alzan
en las eumbres de la historia los mártires descalzos, los caballe-
ros andantes y los profetas videntes; sintetjza en belleza los aro-
mas, las músicas y las luces del universo, y cruzan por la humana
fantasía la divina Dulcinea con su esperanza y la eucarística
Ofelia con su locura! ....
Cervantes. Siento palpitar la tragedia!
Shakespeare. Sí, es la tragedia de nuestros dos espíritus
que se han encontrado y van a chocar sus dos falanges armadas
de rayos!
TELON.

N ápoles, Mayo de 1899.


5E6UHDA PARTE

.... No me argulJas de maldiciente porque


digo mal de lc?s que halJ en el infierno, pues no es
posible que halJa dentro nadie que bueno sea. 11
si algo no le parece bien, o lo disimula piadoso
o lo enmienda docto. Que errar es de los hom..
bres lJ ser herrado de bestias o esclavos . ...

F rpncisco de evedo y Villegas.

O. C. de J. O. 12
HABLAn LA5 E5TATUA5 mUTILADA5
DE PA5QUlnO y mARraRlO

(Artículos publicados en «El Partido Democrático. y en


.méxico Huevo,- en los años de 1909 y 1910.)
mi entras los hijos de Quirinus te qoberna..
ron, ioh Romal, la virtud no quedó nunca sin re..
compensa ni el crimen SÍn castiqo: pero una per..
versa generación ha ocupado el luqar de m~es..
tros padres, lJ escuchando sus consejos corres con
los ojos cerrados a la ruina.
Pasquino a Roma.
mAHlflE5TO DEL PARTIDO DEmOCRATICO ,

A LA nAClóH

L Partido Democrático., definitivamente constituído., da a


[Link] a la Nación su programa político, [Link] de
[Link] definidas y de principio.s .[Link].s, y, desde
este momento., luchará por su triunfo., dentro. del [Link] y al am-
paro. de la ley.
El Partido. [Link]ático. tendrá una esf-era de acción distinta
de la de [Link].s grupo.s más o. meno.s [Link].s, que [Link]
solamente el triunfo. de [Link]; y tiende a la [Link]
de la libertad po.lítica, para qlue puedan [Link] [Link]
nuestras instituciones y ellas sean, po.r fin y para siempre, el [Link]-

gen y la expresión del go.'bierno. del pueblo. mexicano.. [Link]


desde [Link] la paz y la libertad a las leyes, que deben estar so.-
bre los hambres, y no. a lo.s [Link], que deben estar bajo. las
leyes.
Nuestra agrupación ha surgido. de una [Link] necesidad
[Link]: la necesidad de [Link] y definir la situación [Link]
del país en un plazo. breve y fatal, aunque indeterminado., pero.
po.r indeterminado. más [Link]., pues se [Link] aceleradamente
día a día, haciendo., a cada [Link]. que pasa, mayo.r la inquietud
y más urgente la preparación para enfrentarno.s Co.n el problema
de nuestro. [Link]. Abdicar del deber sacratísimo. de pensar y
de [Link] po.r la patria y para la patria, dejando. al aeaso. sus
destino.s y [Link]., [Link] en lo.s [Link] nuestras miradas,
sería falsear el [Link] o. [Link] co.n el suicidio. [Link].
Si no. queremo.s, para un [Link] ir más o. meno.s [Link]., una
dictadura que no.s oprima y que no.s deprima, y si detestamo.s la

anarquía que no.s desangre, no.s envilezca y no.s [Link] bajo. las
ruedas del [Link] carro. de un imperialismo. naciente, pero.
[Link]., debemos [Link] por hacerno.s ciudadano.s, po.r cum-

186 OBRAS COMPLETAS

plir nuestras obligaciones virilmente y ejercer nuestros derechos


con franqueza y con valor, es decir, debemos gobernarnos nosotros
mismos. En ·el CUl'So trágico de nuestra Historia, la [Link]ón
y la dictadura se han sucedido, la una engendrando a la otra,
hasta que el país, cansado y empobrecido, tuvo hambre y sed de
reposo. La paz, preparada en el orden económico, en el político
y en el social · por la. Constitución y las Leyes de Reforma, y que
un Gobierno largo y fuerte ha sabido consolidar, es conquista que
el pueblo no qu,iere perder, pues todos saoomos, unos: por instinto
y otros por reflexión, que perdida la paz, IlJUestra nacionalidad
está en peligro de tutela, que es un mal mayor que la muerte.
Creemos y esperamos que al terminar el Gobierno actual, la paz
ha de conservarse por la fuerza de inercia del largo período en
que la hemos disfrutado, por los poderosos intereses nacidos y
desarrollados a su sombra, por la conciencia experimentada y cIa •

ra de sus beneficios, por la creciente cultura del pueblo; pero es


indudable, al propio tiempo, que esa paz no podrá conservarse,
que no podrá ser definitiva, como el país la quiere y la necesita,

si somos impotentes para organizar un Gobierno popular y libre,


y caemos en una dictadura que traerá consigo, tarde o temprano,
la guerra civil. Aquellos que sueñan en que los que gobiernen
después han de seguir la política que con éxito tan completo ha
implantado y desarrollado el C. Gral. Porfirio Díaz, o faltan con
toda conciencia a la verdad, o, sin saberlo, son revolucionarios,
porque esa política, en lo que tiene de típicamente personal, no
pod:r,-á ser continuada por sucesor alguno sin provocar la revo-

lución.
La paz, la libertad, la independencia nacional, sólo estarán,
en lo porvenir, en el ejercicio de la libertad política, en el libre
funcionamiento de nuestras instituciones, en el gobierno efectivo
de los ciudadanos. A mejores ciudadanos corresponden siempre
mejores gobiernos. Dentro de un buen Gobierno, respetuoso de
las garantías constitucionales, que sabe impartir justicia, que es
honrado en el manejo del haber nacional, que considera la educa-
ción de los niños como su más sagrado deber, los ciudadanos ele-
van su nivel intelectual y moral, el pueblo crece en fortaleza y
-------------'---------------------------------------------

DE JESUS URUETA 187

en virtudes cívicas, está en 8lptitud, a su vez, de mejorar /Constan-


temente su gobierno, renovándolo c'o n elementos nuevos y 'vivifi-
cadores de hombres más aptos y de instituciones más liberales.
Este es el camino de la salvación, porque es el camino del progre-
so. N os lo está señalando la Historia con su dedo infalible. Y si
logramos conquistar la libertad política; si reintegramos la Cons-
titución de 1857 a la vida nacional que la reclama; si hacemos
justicia en obras y no en palabras a la labor profundamente
civilizadora de los Reformadores; si no [Link] al olvido el
pasado, porque aún puedan cargar nuestras espaldas tanta glo-
ria, y si queremos seguir viviendo en nuestros hijos para tiempos
mejores, habremos dado al título de "ciudadano mexicano" la
significación honrosa de ciudadano de un país próspero, fuerte
y libre.
El Partido Democrático no pretende cambiar radicalmente y
,

en un instante la vida política del país; no pretende crear con ,


un programa una democracia ideal que se quedaría amortajada
en el programa, no; sabemos que toda evolución es lenta, aunque
sea revolucionaria; sabemos que la historia humana no puede ser
o

violentada y que las transformaciones sociales y políticas no se


decretan. Pero también sabemos que la voluntad, que la ley, que
el ideal, son factores esenciales de la civiliza.¡ción, y que el estu-
dio de la Historia y el conocimiento de las necesidades nacio-
nales, sirven para orientar hacia el progreso las fuerzas vivas que
o ,

se agitan dentro de' la Nación, fabricando incesantemente su por-


venir. N o prometemos al país un milagro de taumaturgos , qrue lo
conviertan en la ciudad de Utopía, sino un trabajo de ciudada-
nos, lento, laborioso, de sacrificio, de patriotismo, que paso a paso,
sin sacudimientos y sin violencias, lo lleve a la libertad y le ase-
o

gure su autonomía.
Este es nuestro pensamiento capital, que dará vida al Parti-
do Democrático, pues lo levanta a un nivel de alta y noble polí.
tica de educación y regeneración. Por esto nuestro programa,
amplio y concreto a la vez, hace arrancar sus aspiraciones y sus
principios de la idea fundamental de la educación del pueblo, a
188 OBRAS COMPLETAS

quien deseamos hacer partícula en la obra de la política nacional,


haciéndolo así cora?,ón y cerebro de la Patria.
Para que el pueblo pueda comenzar a vivir en la libertad, y
las exigencias primordiales de UDa democracia naciente puedan

ser satisfechas en la medida de los progresos materiales y mora.


les, es preciso que se organice debidamente el Poder Municipal,
origen de las libertades públicas, escuela práctica de civismo que,
como una celdilla, resume en su vida la vida entera del organismo
social. Nuestros municipios tienen ahora un campo de acción li-
mitadísimo y su obra es casi estéril, pues están ahogados por la
autoridad de los jdes políticos, a quienes se ·handado funciones
incompatibles con el libre vuelo de la libertad municipal. [Link]
jefes políticos representaron un papel importante en la obra de
organización nacional, que tuvo que basarse en la fusión de todos
los poderes en el Poder Ejecutivo, y fueron útiles en una época
de anarquía social, en que el Gobierno necesitó a las veces de la
acción vigorosa de hombres de pocos escrúpulos,capaces de man-
tener el orden por la autoridad d6 la fuerza, e impedir así la dis-
gregación de los elementos sociales. De aquí que muchos de los
que comenzaron por ser ejecutores sumisos de la voluntad del.
Centro, se convirtieran en ejecutores de su propia arbitraria vo-
luntad _ Cierto que esa situación ha cambiado en buena !parte, y
que las prefecturas y jefatruras son ahora generalmente ocupadas
por hombres de más cultura y de mayor moralidad de los que
las ocuparon antaño; pero precisamente porque el medio social
se ha purificado, esa institución ya no responde; a UDa necesidad.
Sus defectos de origen, más o menos atenuados, subsisten siem-
pre, porque son su esencia misma; y por esto la autoridad que los
jefes políticos representan, debe distribuirse entre órganos má!\
apropiados 'Para ejercerla equitativamente, en consonancia con
las necesidades de esta época de paz 'Y de trabajo, y con las exi
gencias de una nueva era de libertad política_
El Partido Democrático, que considera el ejercicio de la ciu-
dadanía como el único medio posible de conservar la independen-
cia de la Patria, sabe que solamente la escuela que educa puede
formar verdaderos ciudadanos, conscientes de sus deberes y ca-
DE JESUS URUETA 189

paces de defender sus derechos; y por eso estima que el problema


político del país es, en el fondo, el problema de la educación na-
cional. La escuela gratuita, obligatoria, laica y cívica: en ella
está la Patria! Todo lo que .se haga para difundir la educación
primaria, para darle al indio la lengua de la civilización e incor-
porarlo a la [Link], para salvar a los niños de las garra,a infanti-
cidas del °talismo industrial y agrícola y hacerlos inviolables
en el sagrario de la escuela, parecerá siempre poco, -será siempre
poco. "Después del pan, la educación es la primera necesidad
del pueblo ", dijo y sigue diciendo la palabra profética de Dan-
ron Urg'e, pues, formar al maestro, al maestro mexicano, hacer-
o

lo legión, legión sagrada que lleve a través de nuestro territorio


la verdad, el bien, la belleza, el civismo, como banderas blancas
de concordia y de vida! La Escuela Normal será el surtidor que
fecunde las escuelas primarias, el de la patria mexi.
cana. Para que la enseñanza normal cumpla tan altos destinos,
es preciso unificarla, encomendándola a la Federación; sólo den-
tro de la unidad de programa y de método puede ser armónica y
eficaz, ,c entro sólido y fecundo de di fusión científica
o

Para que los mexícanos, en número cada vez más creciente a


medida que se propague y se intensifique la educación nacional,
puedan ejercer la libertad política, cumpliendo sus deberes de
ciudadanos, es indispensable que el instrumento del voto pÚblico,
la ley electoral, no sea una máquina inútil o descompuesta, sino
que funcione eficazmente. Nuestra actual legislación electoral no
es un aparato hecho 'Para marear la voluntad de la Nación, por-
que sólo puede funcionar mediante la 8JCci6n directa del Gobier-
no. Las grandes manifestaciones de la voluntad popular revisten
entre nosotros un carácter netamente plebiscitario, y no han po-
dido encontrar su expresión por los medios que establece la ley o

Con el sistema electoral en vigor se quiere hacer creer al


pueblo que tiene el sufragio universal, y se le engaña. El sufra·
gio universal, con nuestro método de [Link]ón indirecta, es el más
restringido de todos los sufragios, pues aun en el supuesto de
que el voto pudiera ser efectivo dentro de tal sistema, solamente
dos ciudadanos por cada mil habitantes tendrían derecho a elegir

190 OBRAS COMPLETAS

a lo.s más alto.s [Link].s federales. Nuestra .ley [Link] será


una arma [Link] en mano.s de los tirano.s del [Link]. Debe
ser una arma de libertad.
La elección indirecta, que h3lce del sufragio. un engaño., debe
definitivamente [Link]. El pueblo., según nuestra ley, sólo.
tiene facultad para elegir electores, lo.s que, a su vez, eligen a lo.s
[Link].s sin [Link]. alguno. co.n el pueblo. de [Link] con
éste o. aquel candidato. El electo.r tiene derecho de [Link] po.r el
candidato. de su [Link] preferencia, pues a su sabiduría y pa-
[Link]. [Link]ía la ley el éxito. del sufragio. De esta suerte y de
hecho., lo.s [Link] so.n lo.s únicos sufragan tes, lo. que reduce en
nuestro país el número. de [Link].s para elección de Presidente y
Vicepresidente de la República, a sólo veintisiete que es el
número de 10.8 [Link]. Es este un medio eficaz para que se ex-
prese la voluntad de la Nación? Será posible, con tan absurdo
sistema, hacer efectivo el voto? Podremos tener de tal suerte un

gobierno de sufragio? Jamás! Si conservamos este sistema, po- .


demos estar seguros de que en lo porvenir una dictadura, por
abominable y abominada que sea, encontrará la manera de reele-
girse contra la voluntad del pueblo., y entonces, ante la impoten-
cia de vencer con la ley, que estará del lado de la tiranía, el
pueblo tendrá que acudir al supremo recurso. de la [Link]ón,
que estará del lado de la libertad.
Necesitamos poner fin a esta situación funesta, necesitamos
libertad efectiva, necesitamos voto público. El Partido. Democrá-
tico quiere crear el [Link]., y para crearlo trabajará hasta conse-
guir la elección directa, a fin de que la mayo.ría de los ciudada-
nos sea llamada a votar. [Link].s los mexicanos mayores de edad
que hablen el [Link] castellano. y sepan leerlo. y escribirlo., 0., aun
cuando no. sepan leer o. escribir, sean jefes y [Link] de una
familia, es decir, [Link] intereses [Link], o. bien, tengan intere-
ses materiales [Link]. [Link].s de la tierra, estarán capacitado.s
para [Link] directamente, lo. que significa que [Link]án votar de
derecho; beneficio. del que hasta ho.y hemos estado. privados todo.s
lo.s mexicano.s. De esta suerte, tan sólo. aquello.s que, po.r impo.-
sihilidad de entender la lengua [Link], o. po.r la miseria y anal-

DE JESUS URUETA 191

"

fabetismo, es decir, tan sólo los que nada tienen y lo ignoran to-
do, tan sólo los que aún vegetan, por desgracia, sin la más leve
noción de los deberes que la Patria impone a sus hijos, estarán
por razón natural, como lo están en todas partes, exclruídos del
voto. El sufragio que proponemos, que nuestros enemigos llaman
restringido, es, pues, mucho más amplio que el decantado sufra-
gio universal, porque éste no tiene de sufragio sino el nombre, y
es sólo una mentira sonora para engañar a los que se satisfacen
con vanas palabras, aunque estén totalmente privados del derecho
que con esas palabras se formula. Por el contrario, el sufragio
que nosotros proponemos tiene todas las condiciones para llegar
a ser una verdad en la práctica. No vacilamos en decirlo: los
que >combaten la forma que recomendamos y sostienen el sistema
en vigor, son enemigos disfrazados de la libertad !política.
El Partido Democrático consigna, por último, entre sus aspi-
raciones, la garantía efectiva de la libertad del pensamiento, el
cumplimiento eficaz de las Leyes de Reforma, el respeto a la li-
bertad y a la vida del hombre, la moralización de la justicia, in-
dependiendo el Poder Judicial, inamovible y responsable, del
Poder Ejeeutivo; el empleo de los ex,cedentes de las reservas del
Tesoro en una forma más útil aún y más fecunda de la en que
hasta hoy se han invertido, y en previsión a futuras contingencias,
un sistema consignado en la ley, que relacione la contratación
de los empréstitos federales con los elementos pecuniarios de que
el Gobierno pueda disponer y con las grandes necesidades de la
Nación. Pedimos también la creación de un Ministerio de Agri-
cultura, a fin de inaugurar una libertad política agraria y de
crédito interior que, favoreciendo sin cesar el mejoramiento de
las tierras y levantando la condIción económica y moral del cam-
pesino, se resuelva en un doble beneficio para el país; y, final-
ment.e, pedimos la expedición de leyes sobre accidentes del tra-
bajo, prólogo de una legislación obrera, y disposiciones [Link] per-
mitan hacer efectiva la responsabilidad de las empresas en los
casos de [Link].
192 OBRAS COMPLETAS

Estos son los ideales, estos son los principios que dan vida al
Partido Democrático. Desde hoy luchará por ellos, y desde hoy
entrará a la vida 8Jctiva de la política.

1Q de abril de 1909.
L crimen cometido en los Tepames fue espantoso. Pero,
ay!, no ha concluído. Sigue siendo cada vez más espanto-
so. Fue de odio y ahora es de miedo. Fue ardiente y ahora
es frío.
Los periódicos de adulación, después de dar la noticia con
mucha cautela, dejaron Ique la palabra honrada de la prensa de
Jalisco se apagara en la indiferencia de los días que pasan; y
lentamente, insidiosamente, a dosis moderadas, con la habilidad
que da una larga experiencia en la política de deformación, han
comenzado a hacer una alquimia infernal con los hechos para
transformar la verdad. Cumplen su oficio de redondel: echar
arena sobre la sangre.
"El Heraldo" manda un enviado especial que visita todo,
que oye todo, que hurga todo: que sabrá. todo. Y "El Imparcial",
paternalmente, repite en las mañanas la ,canción que su hijo canta
en las tardes.
Los asesinatos cometidos en Tepames por una gavilla lom-
brosiana, capitaneada por el jefe de la policía, revelan el poco
respeto ,que se tiene en nuestro país a la libertad y a la vida del
hombre. La cárcel y la tumba se abren entre nosotros con una
facilidad trágica. El Partido Democrático, én uno de los capí-
tulos de su programa, ha dicho: ' , Nuestro país, vÍJctima de una
abrumadora tradición, que tiene sus orígenes en la historia co-
lonial y que se vigorizó mediante nuestra educación revoluciona-
ria, contempla a diario el espectáculo de infinitos atropellos a la
libertad individual. El mal que apuntamos se mantiene en toda
su fuerza, a pesar de la paz de que goza la Nación y de la falta
de pretextos, generalmente comunes, en las épocas de persecución
política. El Partido Democrático pide la pronta aplicación de
remedios para combatir esta verdadera desgracia nacional ... '. "
194 OBRAS COMPLETAS

Aun suponiendo rque los hermanos Suárez, las víctimas (de


19 y 21 años), hubiesen sido los criminales tan temibles que nos
pintan los periódicos de adulación (estaban bien lejos de ser así),
no puede justificarse nunca la verdadera batalla que más de
doce hombres emprendieron para aprehender a dos muchachos,
disparando cien tiros de pistola y rematando a uno en el curato
y a otro en brazos de su madre. Y todo por una orden del Go-
bernador: "Tantas y tan graves fueron las quejas qrue se me
dieron contra estos hombres sigue diciendo el amable goberllan-
te que al fin ordené que se les trajera a Colima para que fueran
juzgados". ("El Imparcial" del sábado 15). Y el fatídico Piza-
no, leal jefe de la policía, cumplió: le llevó dos cadáveres muti-
lados al amable gobernante. Y el amable gobernante, dos días
después, decía en su mensaje a la Legislatura, que la paz y el
orden reinaban inalterables!
Fue necesario que clamara la prensa para que se abrieran
las averi~uaciones judiciales. Pizano no fue encarcelado sino
hasta un mes después de su crimen. La madre de las víctimas
tuvo que venir a la Capital a [Link] justicia al Presidente de la
República. y esto último es, quizá, más horrible que el crj roen
mismo, pOl'lque revela que la justicia no está en donde debe estar,
en las leyes y en los jueces, sino en una sola persona, en la más
alta, en el Jefe del Estado. Hará. que se haga justicia, porque es
un espíritu justiciero, pero ay!, qué triste, qué doloroso es que
la justicia se convierta en el mandato de un hombre, cuando debe
ser la espontánea y libre expresión de la ley! Por eso el Partido
Democrático pide, en otro capítulo de su programa, la moraliza-
ción de la justicia, porque es "la mejor garantía de la libertad
política y de la paz orgánica .... "
El enviado de "El Heraldo" nos dice que habló mucho con
el señor Gobernador, y que el señor Gobernador está. tranquilo.
("El juez de mis actos es mi conciencia").
Habló mucho con el juez de la causa, y examinó "hoja por
hoja el proceso instruído hasta hoy; no se le ocultó nada, se le
dejó que libremente tomara todos los datos necesarios, y esto vie-
ne a robustecer su creencia de que las autoridades de Colima
••

'n E J E S U S U R U E T A 196

obran con entera justificación". ("El Heraldo" del lunes 17).


Ya trataremos en otro artículo de esta intromisión del enviado
en los secretos del juzgado. Ahora bástenos saber que el juez
también está [Link].
Habló, por último, también mucho, con Pizano, y Pizano,
igualmente, está tranquilo. N o sólo, está orgulloso de su obra.

No oye la voz que le gritaba a l\1acbeth: "Ya no dormirás! Mac-
beth ha matado al sueño!" Pero merece capítulo aparte la psico-
logía de este criminal nato, que tiene la vanidad de su delito.
Y la pobre anciana, la pobre madre que movía la cabeza con
la incredulidad de los grandes dolores [Link] el Presidente le

prometía justicia, esa, virtuosos de "El Heraldo" y "El Impar-


cial ", estará. tranquila.? .
Y el espíritu público, el corazón nacional, ante estas brutales
agresiones a la ley y a la vida, también estarán tranquilos?
Continuad vuestra tarea; seguid echando arena sobre la
sangre. .


Mayo 22 de 1909 .

o. C. de J. U. ,18
• • • •

(PARÁfRASIS DE EHRIQUE fiEIHE) •

, Don Rafael Reyes 8píndola hizo ha-


ce poco una visita al palacio del "New
, York Herald", y pronunció las siguien-

tes memorables palabras que recogie-


ron los rotativos del gran periódico de
Gigantópolis: "La cuestión importan-
te en México, hoy ~n día, no es la de
la Presidencia, sino la de la Vicepre-
sidencia. . .. H~ dos candidatos prin-
cipales: Con al, representando el ele-
mento civil, y Bernardo Reyes el ele-
mento militar. La elección del candi-
dato civil un gobierno de-
mócrata para el futuro de México, y
la eleceión del general Reyes traería
forzosamente un gobierno persona lista.
' . "
y. tilanICO.

E causaría una pena infinita que las apreciaciones que he


hecho, en este periódico, de nuestro más grande político
el Sr. Corral (don Ramón), fuesen mal interpretadas por

leetores poco reflexivos. Este célebre político me obliga, por más
de un título, a la consideración y al elogio. Tiene un corazón tan
amoroso, que, en vez de amar, como cualquier pobre diablo, la
democra-cia, la paz y la libertad, cosas vulgares y añejas, pone su
afecto en algo más difícil de ser amado: en los científicos. Yo
-sería !Un perverso si pretendiese empequeñecer a semejante hombre •

Debo, verdaderamente, hacer un esfuerzo para dominar mis


senti rnientos íntimos que podrían, como magníficos pegasos, arre-
batarme a las regioneS líricas del entusiasmo. Además, no quiero
que se me acuse de servilismo: sabido es que el Pretendiente tiene
una gran influencia en el Gobierno y es generoso de corazón y
pródigo de pecunia, cual corresponde a un Delfín. Esta conside-
ración, y sólo ella, puede ser capaz de obligarme a hablar de sus
defectos con la misma franqueza que lo hago de sus cualidades.
,
198 OBRAS COMPL TAS

N O' se sentirá O'fendidO', estO'y segurO' de ellO', pues sabe, cO'mO'


buen filósofo cientifico, que el mejO'r hO'menaje a 10's grandes
hO'mbres es una palabra de justicia y nO' un panegíricO' de adula-
ción. LO's poetas, cuandO' cantaban a Hércules, nO' creían lasti-
marlO' recO'rdandO' que alguna vez dejó la piel de león para hilar
en la rueca, lO' que nO' le impedía seguir siendO' Hércules. PO'r
qué nO'sO'trO'snO' hemO's de añadir, en alabanza del Pretendiente,
que, si en algunas O'casiónes ha hiladO' en la rueca de las
científicas 10's hilos de la pO'lítica, nO' se despO'jó nunca de la piel
de dO'n RosendO' Pineda?
ContinuandO' la cOniparaci~n cO'n Hércules, debemO's hacer nO'-
tar esta lisO'njera diferencia.: el pueblO' atribuye al hijO' de Alc-
mene muchos trabajos que haMan sidO' ejecutadO's por sus cO'ntem-
poráneos, mientras que las O'bra'-l del Pretendiente sO'n de tal al-
tura, cO'nfunden de tal manera la [Link]ón, que el pueblO' nO'
cO'mprende cómO' lID sO'lO' hombre ha pO'didO' llevarlas a cabO'. De
aquí ha nacidO' la tradición que las O'bras pO'líticas de este hérO'e
deben atribuirse a tO'dO's sus amigO's y partidariO's.
AlgO' pO'r el estilO' le pasará a MO'relO's, pO'r ejemplO': diaserá
llegadO' en que nO' pO'damos comprender que un solo héroe [Link]
heehO'cO'sas de tanta maravilla. Y lO' mismO' que desde ahO'ra se
dice que el Pretendiente ha sabidO' explotar 10's talentos ajenos y
hacer aparecer sus trabajO's prO'pios ,cO'mO' obras de O'trO's humanos,
hemO's de llegar a creer que MO'relO's nada hizO', qrue la hazaña de
Cuautla se debe .... a la cO'misión del CentenariO'.
El hechO' de que el Pretendiente sea O'bjetO' d~ burlas, nada
significa, nO' puede ser bastante a empañar su luminO'sO' renO'mbre
,

en las edades, venideras. Qué ser grande ha escapadO' alguua. vez


a la sátira de sus cO'ntempO'ráneO's? Quién nO' recuerda 10's epigra-
mas de 10's atenienses cO'ntra AlejandrO' 1 N O' cantaban 10's rO'manO's
canciO'nes injuriO'sas cO'ntra César? Los canciO'nerO's de F'ursy nO'
se burlan de Clemenceau y familia? N O' me han pintadO' a mí de
jacO' de redO'ndel, llevandO' en mis jO'rO'badO's 10'mO's tO'dO' el pesO'
de Batalla' .... PerO' el pueblO' nO' ama la sátira; el pueblO', cO'mO'
el geniO', cO'mO' el amO'r, cO'mO' 10's bO'sques, cO'mO' el mar, es religiO'sO'
y seriO'. El pueblO' enClUentra, frente a las grandes apariciO'nes de

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D E .J E S U S U R U E'" A
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la Historia, un~ e~plicación infantU y profunda, que tiene el sello
de la po~ía, de lo m,[Link]~, de l~ leyenda. Así es como
tro pueblo, para expljearse la extraordip,aria hA;bilidad del Pr~­
tendiente, cuenta extasiado que se debe a una cartera, que con
razón no quiere perder, a la mil~grosa cartera de la Gobernación.
Esta es una de nuestras mas bellas tradiciones populares, que
recuerda, por su poesía, el cuento de Penélope y la leyenda de
Orfeo. Los años y los siglos la retocarán y la embellecerán hasta
que el nombre divino de Corra1 a,dqruiera un sentido simbólico y
que los mitólogos no vean detrás de él a un individuo real, sino
la personificación del Delfín que enciende sus diez y oeho estre-
llas en los cielos boreados.
Tengo miedo de salirme, contra mi voluntad, de las aguas
dulces del elogio, para entrar en el océano amargo de la crítica.
Pero no puedo dejar de censurar al Pretendiente en un punto, oh!.
en uno tan sólo: él, que ama la verdad en el grado heroico en
que la ama "El Imparcial", es injusto consigo mismo cuando
pretende h3iCernos creer que debe a los científicos su ciencia. polí-
tica. Mi deber me ordena que proteja al señor Corral contra él
mismo. Se calumnia, noblemente si se quiere, pero se calumnia .
. En mi alma y conciencia afirmo que este hombre no debe nada,
nada, nada, a la científica. Ha observado, respecto de los
científicos, el sexto mandamiento de la ley de Dios nuestro Señor,
que en gloria vive. N Q les ha pillado ni una idea, ni un procedi-
miento, ni una actitud. Defiendo a este hombre de acusación tan
grave, porque, como lo he demostrado en estas líneas, soy admi-
rador del gran estadista, del mitológico político, a quien he com-
varado con Hércules, con Morelos, con Penélope, con Orfeo, con
el Tritón convertido en Delfín y con la comisión del Centenario.
Soy quizá el primero (reclamo el honor) de haber aparejado

con esos nombres ilustres el nombre divino de Corral. "Ay, de lo


sublime a 10 ridículo no hay más que UD paso", dirán sin duda sus
enemigos, sus frívolos adversarios, esos demócratas para quienes
nada es sagrado, ni siquiera el venerable "Imparcial", y que no
tienen fe en el legendario Corral. No importa: he demostrado
que el pueblo lo envuelve en un nimbo de poesía, y cuenta y canta
200 OBRAS COMPLETAS

los prodigios de su vida; he demostrado que se desvanece poco


a poco en la tradición y que llegará un día en que sea conside-
rado como un mito. "Hoy ya es una fábula! n, dicen maliciosa-
mente los demócratas.
Oh, enemigos del Pretendiente!, impíos, que tenéis la cos-
tumbre de "arrastrar lo sublime en el polvo", yo os predigo que
el renombre de Corral dará la vuelta al mundo ! Ya Spíndola lo
llevó a los Estados Unidos, y de allí pasará, rápido como el aero-
plano de Bleriot, en alas de la Fama, a Erllropa, a Asia, a Africa ! .. .
-En efecto, añaden los maliciosos demócratas: el renombre
de Corral ya salió del país, ya no se le encuentra en México! ....

o está en mi ánimo ofender al Señor Corral. En esta publi-


cación no se dirá nada que pueda lastimar a las personas.
El respeto a los hombres es la primera condición de una
alta y fecunda crítica. N o se critica sino al que algo vale. Por
lo que a mi toca, yo he recibido siempre del Señor Corral mrues-
tras de simpatía y de estimación. (No digo jnmerecidas por
no encubrir una vanidad que no tengo, como una modestia que
siempre he odiado). Pero el Señor Corral es no sólo Mjnistro
de Gobernación y candidato de un grupo de conservadores a
la Vicepresidencia de la República, sino el hombre de las intimi-
dades y confianzas del Señor General Díaz, si nos resolvemos · a
creer lo que nos cuentan sus más allegados amigos ·y lo que es-
criben y arengan los amigos de sus amigos, aplaudidos por una
elegante y risueña mosquetería elel teatro. Además el Señor Co-
rral ha hablado; muy poco, es cierto, para dar las gracias, y

con una vaguedad que envidiaría el más mefistofélico diplorilá-

tico: pero ha hablado. Debemos, pues, comentar sus actos y sus


palabras.
El Sr. Adjunto) personaje eminentemente completivo, que
dijera Balzac, ha aceptado, al parecer sin vacilaciones, la candi-
datura a la Vicepresidencia que le fue ofrecida por un grupo peri .

férico de amigos que con el pomposo e irónico nombre de Con-


vención se reunió en el teatro Fábregas para deliberar, y en el
Circo Orrin para comer. Dejando a un lado lo que esto ha tenido
de cómico, pro·curando que las sonrisas del espíritu no asomen a
los labios, el hecho es que el señor Corral autorizó a sus parti-
darios para que trabajasen por él como Candidato al segundo
202 OBRAS CO PLETAS

puesto del Gobierno. Es el señor Corral t hasta ahora t el único


personaje político de nuestro país que expresamente ha aceptado
su postulación, por eso sólo a él nos referimos. Ha entrado, pues,
de lleno y sin ambages, a la lucha. Se prepara y se fOrtalece.
Quiere triunfar. Y está en SR más perfecto y noble derecho. Pero,
de lo que no tiene derecho, en esas condiciones, es de permanecer
en la Secretaria de Gobernación t pues siendo Ministro, y ministro

de ese ramo, la situación es privilegiada. Y sus actos todos se


hacen sospechosos.
Cuando Taft aceptó su postula~ión a la Presidencia de los
Estados Unidos, se separó en el aeto del MinisteriO! de · la Guerra.
Desde aquel momento, el actual Presidente americano ,creyó que
su más imperioso deber estaba en su libertad de propaganda, que
no podía ni debía seguir formando parte del Poder Ejecutivo,
que no toleraba la sospecha de que pudiera poner en juego los

elementos del Gobierno en favor de su cam:paña política, que juz-


gaLa inconlpatible, en una palabra, la aceptación de su candi-
datura con su permanencia en el Gabinete. Es éste un bello ejem-
plo de civismo y una noble lección de democracia. En ca:plbio,
el señor Corral ha seguido en •
el Ministerio de Gobernación. Y
en qué Ministerio! "[Link] Opinión" de Veracruz, que ha sido el
primer periódico que ha tratado este asunto y lo ha tratado con
v:alor, con franqueza, con razones incontestables dice en su nú-
mero · del 21 de Mayo: "El Ministerio que desezp;peña (el señor
Corral) es casualmente el que centraliza las funciones de la buro-
sracia, el encargado de las farsas electorales, el dador de las con-
signas parlamentarias, el conducto inmediato para la transmisión
de órdenes a los Gobernadores; tiene acción directa de mando en
el Distrito Federal y en los Territorios de la Baja California,
Tapic y Quintana Roo" .
Ya se empiezan a sentir los nocivos efectos de la situación
ventajosa del Candidato-Ministro. A nadie se le oculta 'que, con .
órdenes o sin órdenes del señor Corral, los Gobernadores «e ]OS
Estados trabajan 8ICtivamente por él. No ha mucho, el señor
Creel, en carta que publicó "El Imparcial" dijo que trabajaría
con todos sus elementos por la candidatura Corral. Los otros, si

DE JESliS URUETA

no lo dicen, lo hacen. En Sonora, Cananea, se ,persigue, según


-
noticias que no han sido desmentidas, a las personas que fundan
Clubs para postular otro candidato. N o podemos en duda q¡ue los
Gobernadores sean más papistas que el papa; pero esto proviene
de que el señor Corral es Ministro de Gobernación. Que sucede-
ría lo mismo en caso contrario, no lo negamos; pero sería más
decoroso. La permanencia del señor Oorral en el Ministerio equi-
vale a que el señor Corral se vote a sí mismo. Y esto debe ser tan ..
mortificante para él como es vergonzoso para el país.
Que QI señor Corral se separe del Gabinete. Es cuestión de
delicadeza personal y de decoro público. Si lo hace, aunque sea
tarde, y a pesar de no haber obrado por inspiración propia, sino
obedeciendo los consejos de los que queremos evitar más vergü,en-
zas a la N ación, dará UD paso digno de apla'USo.

Junio 5 de 1909.

L Diablo, que es fraile un fraile perverso, inteligente, sutil


y muy hábil en tretas, trampas y mañas.... se ha son-


reído ....
Es el caso que un periódico jalisciense titulado "El Porve-
nir" (número 4 del corriente), >conocido también con el feo apodo

de "El Imparcial de Guadalajara", en un artículo sobre las ten-


dencias del Partido Democrático, se atreve a afirmar lo siguiente:
, 'Otra confirmación de lo que venimos asentando y que pone
de manifiesto las tendencias retrógradas del Partido Democráti-
co, la encontramos en la base quinta de su programa; en ella
nos dicen los democráticos a la dernier (esto merece un subsub-
••
rayado), que a su juicio algunos preceptos de nuestras Leyes de
RefOl'ma carecen de sanción, y que otros, por tener una sanción
insuficiente, deben ser modificados. AqUÍ sí que los señores de-
mócratas tiraron la careta; y sin andarse por las ramas piden,
como lo ha pedido siempre el partido conservador, como lo pide
todos los días la inmensa turba' de retrógrados, que las Leyes de.
Reforma se modifiquen o se deroguen. j Sombras ilustres de Juá-
rez de Lerdo, de Ocampo. . .. ¿ por qué no os levantáis de vues-
tras tumbas?... latigazos.... fariseos.... retroceso.... re-
des .... , etc., etc!"

Conque hemos tirado la careta? Conque somos conservadores


y retrógrados 1 Otra cosa dijeron los periódicos clericales de la
capital, "El País" y "El Tiempo": nos l1amaron jacobinos y ....
206 OBRAS COMPLBTAS

etc., etc. . .. Y, desde su punto de vista, tuvieron razón. N o así


el periódico corralista de Gnadajara: se equivoca lamentablemen-
te. En primer lagar, el Partido DemocráticQ no ha pedido la
derogación de las de Reforma; al contrario, para él esas
Leyes son una bandera sagrada de libertad y de paz. En la base
quinta de nuestro programa decimos textualmente:
"Cumplimiento eficaz de, las de Reforma. ,El Partido
. .

Democrático considera que algnDos preceptos de las Leyes de


Reforma carecen de [Link]ón y que es, en consecuencia, necesario

establecerla; cree igualmente que otros preceptos de estas leyes
tienen una sanción insuficiente, y deben, por lo mismo, ser modi-
ficados". De manera que, según el articulista de "El Porvenir",
somos conservadores y retrógrados porque queremos que las IJe-
yes de Reforma se cumplan; hemos tirado la careta porque que-
remos sanciOnAr algunos preceptos de esas leyes que actualmente
no tienen sanción y, por ende, se violan; merecemos los latigazos
de las sombras de Juárez y Ocampo porque qlUeremos substituir
con sanciones otros preceptos que tienen sanciones jnsu-
ficientes, y por tal motivo, también se violan.
"Es muy común, decía Gambetta, encontrar los anatemas con-
tra la persecución en boca de . los perseguidores; y los que han
escrito sobre las páginas de la Historia, a la luz, de las hogueras .
.

las líneas más sangrientas, se lamentan de que la sociedad quie-


ra conservar las tradiciones y el patrimonio de las libertades pú-
blicas !"
N o; es inútil, n&-DOS haréis pasar nunca por conservadores.
V osotros sí que lo sois . Ya el Diablo, que es fraile, se sonrió

cuando uno de los más vigorosos campeones del corralismo se


atrevió a pronunciar ante la tumba de Juárez esta palabra abo-
minable: conciliación. Sigue sonriendo el Diablo cuando ha,ce
sus visitas a los innumerables conventículos que existen en la
Ciudad de México, a ciencia y paciencia del señor Corral y de•

nuestro pudoroso alcalde don Guillermo de Landa y Es'candón.


o

DE JESUS uaUETA 207


\

Mucho sonrió el Diablo viendo a distinguidas personalidades con-


servadora.s magnates de la tierra, de la banca y del bufete-o-
congregados en memorable junta en el palacio principesco de su
muy católica eminencia el general don Pedro Rincón Gallardo.
y tal vez sonría el Diablo (por qué no', es un ironista), figu-
rándose la 'c ara que tendrá el señor eorral, con sus ojos de yaquí
pacificado, con su boca voluntariosa y sensual, medio cubierta
por audaz bigote, y con su corva nariz de ave carnicera, debajo

del rudo capuchón de las virtudes cristianas.


OS periódieos corralistas, desorientados y alarmados, han


puesto el grito en donde Horacio quería poner la frente,
porque nos atrevimos a pedir, haciéndonos eco de "La Opi-
nión", de Vera cruz, que el Sr. Corral se separara del Ministerio de
la Gobernación, con el fin de que los partidos políticos tuvieran
una garantía de libertad del sufragio en los próximos comicios. Pa-
rece ser, dado el tono que ha tomado la prensa corralista al comba-
tir nuestra idea, que el señor Ministro no está dispuesto a pre-
sentar su dimisión. No nos extraña la conducta ..
del Sr. Corral,
y en V'ista de ella, nos consideramos obligados a pedir que sea
del Gabinete .

Es .induda ble, puesto que es nn hecho reconocido por toda la


pre~a sin distinciónj' de colores, aunque apreciado con diferentes


criterios, que ha ,nacido y se está desarrollando rápidamente un
vigoroso movimiento político en el país. Es indudable igualmente
que este movimiento se coneentra y se define de una. manera
exclusiva por ahora en el problema. Ticepresid'encial.
El problema presidencial no existe, o existe tan sólo en el
estado de teoría pura, en la tesis antireeleccionista, sin haber en-
contrado 1ma forma viable en la práctica. Por motivos diversos
que es inútil exponer, el Sr. General Díaz es el candidato único
a la Presidencia; no se ha presentado su competidor ni creemos
que se presente. Los grupos políticos lo temen o lo aman, lo
soportan o lo aceptan. Los que no voten por él se abstendrán de
votar, pero no votarán por otro. La cuestión presidencial no es
discutible, está resuelta..
N o puede decirse lo mismo del problema de la Vicepresiden- •


210 OBRAS COMPLETAS

cia. Las opiniones, creadas por las simpatías y por los intereses.
están divididas profundamente .. La lucha ha comenzado; nada

hace prever que aborte y todo induce a pensar que continuará


hasta su natural desenlace. El señor Corral no está solo en el
campo de las contiendas políticas. Sus amigos se hacen la ilusión
de ,que. el señor Presidente, en un momento dado, pronunciará una
palabra inapelable que haga cesar la competencia; pero no pue-
den ocultar sus temores de que esa palabra no llegue a articu-
larse, y el tenaz silencio del General Díaz les está enfermando

los nervios. De aquí sus dp,sentonos, sus violencias y sus torpezas .


Examinemos las dos únicas hipótesis posibles: ó el gobierno


está resuelto a permitir que el país vote libremente, o él góbier-


no hace una farsa electoral.
' . .

El señor General Díaz ha visto surgir el actual movimiento


pol1tico sin ponerle la menor traba en su desarrollo. [Link]


seguros de que ha sido para él un consuelo este despertar de la

nación a la vida política. Quizá lo juzgue, con razón, como ,


el
beneficio más preciado de la paz. La alta conducta del Presi-
dente, digna de ser elogiada por los hombres honrados, no puede
prestarse a interpretaciones. Es clara como la conciencia de un
justo. La historia se encargó de responder a un ardiente anhelo
de su corazón, sinceramente expresado en la entrevista Creelmen,
con la formación natural de pacificas agrllp8lCiones políticas. De-
seaba que el pueblo hablara, yel pll,eblo comienza a hablar: no
puede desoírlo. Deseaba que el pueblo mandara, y el pueblo co-
mienza a mandar: no puede desobedecerlo. La omnipotencia del
General Díaz sólo puede heredarla el pueblo. El General Díaz
garantizará completa libertad al movimiento democrático. Con
ésta declaración hacemos honor a su palabra.
Ni puede ser de otra manera. Los partidos que trabajan
fuera de la acción oficial, el antirreeleccionista, el reyista y el
democrático, . que son . hasta hoy los únicos definidos, han sido
.

formados por la clase media del país que está ya en aptitud, por
su cultura y su patriotismo, de tomar particip3Jción en los asun-
tos públicos con plena conciencia de sus derechos, de sus deberes,
de sus responsabilidads. La clase media, educada durante treinta
DE JESUS URUETA 211

años en la paz para la paz, detesta la violencia porque ha apren-


dido a venerar el trabajo y porque sabe que la libertad sólo se
encuentra en el respeto a la ley. De su seno no surgirá la revo-
lución. Los partidos políticos ¡q ue han nacido de esa clase social
son partidos de orden y de progreso, y están dispuestos a concen-
trar todas sus energías para mantener la tranquilidad pública.
Solamente una pasión ciega y airada pued~ ver en esta evolución
pacífica de la vida naciolilal, movimientos de desorden y ansias
de rebeldía.
No, la rebeldía está arriba y la encarna Don Ramón Corral.
Se dice que este señor" no dirige ninguna campaña polítiea" ;
que la aceptación de su candidatura" no supone trabajo algllno
o lucha electoral de parte del señor Corral"; que "nada hace
ni pone de su parte". (Frases de "La Iberia ", que· ha tratado el
asunto con toda corrección). .A otros con ese cuento, colega.
Conviene ya destruir la leyenda del hombre pasivo, del personaje
político inerte que han echado a la circulación los amigos del se-
ñor Corral, y que debe halagarlo bien poco. Es claro que' no hace
ni hará propaganda al estilo de Taft, tanto porque las condicio-
nes políticas del país no se prestan a ello, como muy bien dice
, 'La Iberia", cuanto porque tampoco a ello se prestan las condi-
ciones personales del señor Corral; pero nadie nos hará creer
que los amigos y partidarios del Ministro trabajen por él sin
su consentimiento expreso, sin su expresa aprobación. Está li-

gado a ellos; ellos están ligados a él. Para emplear UDa frase

de mi amigo el señor Orcí, sólo una miserable decadencia lógi-


ca (supongo que es decadencia de lógica y no lógica decaden-
cia), puede ll~var a la sutileza escolástica de distinguir y se-
parar en orden a consecuencias y responsabilidades trabajos
mancomunados, solidarios, moralmente y prácticamente. El se-
ñor 'Corral no habla i pero hablan por él su amigos: es como si él
[Link] señor Corral nada dice; pero hacen por él sus ami-
gos: es como si él hiciera. El señor Corral hac~ política porque
sus partidarios hacen política. El señor Corral, en política, es
te~onsable de todos los actos de sus partidarios. BI que orde-
na .o consiente una acción cualquiera en -propio beneficio, debe
o. C. de .J. V. 14
• •

212 OBRAS COMPLETAS

-
responcler de todo lo que hagan los ejecutores: ante los tribu-
nal es si se trata de un delito, ante la nación si se trata de po·
lítica.
Ahora bien, en la hipótesis de que el Gobierno permita al
país el voto libre, debe exigirse la separación del señor Corral
del Gabinete, pues siendo candidato a la Vicepresidencia v Mi-
o •

rustro de Gobernación, se le acusaría, en caso de triunfo, de ha-


ber hecho uso indebido de la máquina electoral con el objeto de
consumar un fraude a la libertad .

y el señor Corral y sus amigos deben saber que la paz está


en el respeto a la ley y que la guerra civil puede estar en la
violación de la ley. Mientras el señor Corral permanezca en el
Gabinete, el señor Corral encarnará la re·b eldía.
Tiene razón el señor Orcí: "Desgraciadamente la historia
nos enseña que los ensayos de Vicepresidentes con auto-
propagandas, o con gestiones de orden distinto a su función gu-
bernamental, han sido funestos: díganlo si no los trabajos de
perfidia del General Anastasio Bustamante para derrocar al hé-
roe de Iguala, a Don Vicente Guerrero; y la obra de Don Nico-
lás Bravo fomentando la prensa, las logias, etc., etc., como se-
gundo Magistrado de la Nación,cuando el inmaculado Don
Guadalupe Victoria ocupaba la Presidencia, acarreando una des-
organización política intensa.... Como éstos, abundan los dolo-
rosos ejemplos de deslealtad y de infedelidad política".
Esto es lo que queremos; que no se emprendan trabajos ile-
gales, que no se use indebidamente el poder, que las funciones
gubernamentales no se tuerzan para el logro de la ambición, que
la lucha sea clara e igual. Lo que pedimos tiende a la organiza~
o

ción política del país; lo que el señor Corral y sus amigos hacen
traerá sin remedio la anarquía y la desolación.
En el segllndo caso, en el supuesto de que el Gobierno no
crea prudente permitir el libre ejecicio del sufragio y se resig-
ne a hacer una farsa electoral, la idea que hemos emitido re-
sulta vana, inútil. El semanario" Actmalidades", que es incu-
rablemente pesimista, triste como un cajón de muerto, no pue-
,

DE JESUS URUETA 213


-----,--------------------_.'-------------------------------
de concebir la posibilidad de nuestra primera hipótesis; y cre-
yendo que todo pasará como antaño~ se burla graciosamente y
simpáticamente de mi candor de político novel. Si así fuere,
"Actualidades' ~ está en lo justo, pues entonces no me queda pa-
ra apoyo de mi tesis sino una razón difícil de sostener: el de-
coro. y ya se sabe que en materia de delicadeza personal cada
quien ·la tiene en mayor o menor dosis~ según su atavismo y su
educación,

,

ON el auxilio de Spéncer, el señor pedagogo don Juan


R. Orcí produjo, en reciente artículo, un argnmento con-
tundente para demostrar la popularidad del señor Corral
(don Ramón). Al argumento contundente del señor Orcí, aca-
ba de' contestar con estrépito la cencerrada de que fueron vÍc-
timas en Guanajuato los agentes Iviajeros de "El Sucesor".
Ya antes, en Guadalajara, los colegiales les tenían prepara-
da un.a buena silba; pero sabedores, según cuenta un cronista.,
que nosotros creemos malév'olo, . de que por allí corrían vientos
de fronda, emprendieron la retirada, que el deslengluado escri-
tor intituló épicamente: "La gloriosa retirada de Atequiza", o
permanecieron tranquilamente en esta capital, según más verí-
dicos narradores afirman bajo la fe de su impecable palabra.
El caso es que en Guanajuato se creían más que
en los inquietos dominios del grande Ahumada. Ay, desilusión
perenne de la vida! En Guanajuato los esperaba no sólo el sil-
bato iaitante, sino la fría ducha, 'la ardiente antorcha y el
sero bofetón.
No son de aprobarse las quemaduras ni los golpes. Cosas
son esas de villanos. Si fueran de creerse las informaciones del
divertido y pícaro cronista y conste que no las creemos por
tratarse de dos altos funcionarios judiciales, a quienes debemos
su,poner pulcritud el escándalo aparecería provocado por la in-
decente fanfarronada atribuída al magistrado Izquierdo y las
imprecaciones de presidio que se achacan al juez Ocampo, hijo
éste de don Pedro del propio apellido, que fue jefe de la poli-
cía secreta en esta capital.
En cuanto a las silbas y las duchas, nuestra opinión varía.
Son un medio inofensive- y simpático, que sustituye ventajosa-
216 OBRAS COMPLETAS

mente, en los países cultos, al derramamiento de sangre. El Go-


bierno francés evitó, cuando el inventario de las iglesias, cosa
muy graves con el cuerpo de bomberos. Ante un chorro de agua
fría se corre, sin que la dignidad se sienta ofendida; ante un
revólver sería cobarde emprender la fuga. El Gobierno francés
ha empleado también las ratas para salvar una situación com-
prometida; C1uando Guerin y amigos, acusados de conspiración,
sedición o algo por el estilo, se .h icieron fuertes contra la poli-
cía en una casa de la calle de Chabrol, el Gobierno, dando prue-
bas de alta civilización, en vez de acudir a los soldados y las
bayonetas, encomendó a doscientas ratas bravas el asalto de la
fortaleza, que no opuso la menor resistencia. Guerin y los suyos
salieron ilesos, dignos, altivos. Este último medio es de reco-
mendarse para la benemérita hazaña del asalto y toma de "El
Imparcial' ~.
La silba es todavía más inofensiva. No moja, no muerde: tan
sólo aturde. El silbato enmudece y acaba por irse al hotel o al
tren a pasar una noche toledana. Esto hicieron los agentes via-
jeros de "El Sucesor"; y el cronista, dando por fin pruebas
de imparcialidad, elogia como es debido con citas de Plutar-
co conducta tan prudente. .
"El Imparcial", que todo lo deforma, en vez de ver con
estos hechos lo que en realidad hay; una incontenible antipatía
al señor Corral y a los suyos, que se han atrincherado en el Mi-
nisterio de Gobernación, y en lugar de atribuir a la ruidosa
broma su debida significación, finge cre,er que [Link] a un pa-
so de la guerra civil! Nos habla de "actos precursores, quizá
de nuevos intentos de presión y desorden"; nos dice que "de-
. trás del ataque a un derecho no puede existir más que un esta-
do de conciencia: el impulsivismo, gener'ador de toda clase de
atentados"; nos asegura que" detrás de esos movimientos hay
amagos de más graves y peligrosas perturbaciones futuras, por-
cuya virtud los promovedores de escándalos suelen transfor-
marse en autores de verdaderos delitos"; y nos espanta, por fin,
con el augurio de "peligros sociales y amagos a la; tranquilidad
de la vida colectiva .... , porq'Ue claro que siendo la característi-
DE JESUS URUETA 217

ca del grupo de agresión, no puede existir un solo interés que


no se sienta amenazado". Parece que al editorialista (y a Díaz
Dufoo me huele) se le metió en el alma el espíritu de harem,
tembloroso y enloquecido, de Abdul Hamid.
Es imposible tomar a lo serio tan desatinadas y cómicas
hipérboles. "El Imparcial" comienza a tener delirio de perse-
cución; y es raro que este mal furente lo: padezca el que tiene
tranquila la conciencia.
Claro está que lo mejor hubiera sido laJ abstención, el silen-
cio, el tranqruilo desdén; los agentes viajeros hubieran arengado
a las fuentes respetuosas e inscrito en los pacientes árboles el
nombre del señor Corral (don Ramón). Pero la juventud es ale-
gre, ardiente, sonora; sus entusiasmos contagian, su bullicio
electriza, su ingénita honradez subyuga los instintos de justicia
del pueblo. El pueblo la siguió, y. . .. pitos, duchas, antorchas y
dos o tres manazos. "Horror!, horror!, horror!" (Shakespeare)
"Todos los intereses sociales están amenazados". (" El Impar-
cial") .
En la noche del 14 al 15 de julio de 1789, el duque de
Larochefoucauld-Liancourt hizo despertar a LuisXVI para anun-
ciarle la toma de la Bastilla. "Es, pues, un motín, dijo el rey' :.
- ,"No, sire, respondió el duque: es una revolución". (Taine.
" Los orígenes de la Francia contemporánea' ').
-Es el preludio de la guerra civil!, exclamó" El Sucesor".
-No, sire: es una silba!

(DOH RAmOH)

EÑOR:
Cuatro días hace que vuestros amigos, correligionarios y
admiradores, os dijeron palabras de cordial afecto, de se-
gura adhesión y de entusiasta loa, celebrando la gloriosa fecha
en que "inisteis al mundo bajo el astro de oro propio a los triun-
fos. Todos, admiradores, correligionarios y amigos estuvieron
elocuentes, seglÍn el fiel cronista narra; de sus disertos labios
brotó el panegírico, fragante como una trenza de flores, religioso
como una espiral de incienso .... y si ellos hablaron con elocuen-
cia, vos, señor, con la magia de los predilectos de Minerva, al-
canzasteis las cimas en que moran, al decir de Víctor Hugo, los
iguales .
Debo pediros excusas, oh grande hombre 1, porque no me he
ocupado, mucho ha, en pindarear vuestras refulgentes virtudes
cívicas. Vuestro colega el señor Limantour, que es hechicero,
cantó en mi oído la canción de las sirenas y mi alma quedó presa
de tan dulces redes.. Pero no os he olvidado, ilustre señor Ad-
j 1mto!, y hasta vuestras plantas llego con mi ofrenda.
Qué deciros, sin embargo, que pueda igualar el magnífico len-
guaje de uno de vuestros súbditos, del célebre, del inmortal es-
critor ·que lleva este radioso nombre lleno de armonía: Miguel V.
Avalos' Sabéis que publicó el mismo día de vuestro aniversario
(oh delicadeza!) una semblanza en la primera columna de "El
Tiempo ", semblanza incomparable que deja en la penumbra a la
Vida de Jesús, que Renán escribiera con todo el alllor de su alma
cristiana. Qué bien estáis en esas líneas 1 de cuerpo entero ! No
encuentro, señor, un más suave y tierno presente que ofreceros
que las palabras adorables de Avalos. Oídlas de nuevo, oídlas

Slempre:
___________________________._Lou_._______
._",________"_,,__
, _____________

220 OBRAS COMPLETAS


. •

Vuestro nombre, Corral (don Ramón), "era ya bien conocido


por los que se interesan en asuntos políticos en esta capital,
cuando después de haber figurado mucho en Sonora, como hom-
bre de empresa y como gobernante ", fue llamado al Gobierno del
Distrito; " pero había cierta vaguedad en los informes que se
tenían de él. ... un soldado de la República en tiempo de prueba,
un periodista, un hombre de trabajo .... " a <}Iuien "en la lejanía
de los lugares y de los sucesos, se le veía como algo rudo, propio
para dominar levantamientos de yaquis y para regir agrupaciones
de mineros y de rancheros semisalvajes; una especie de cacique
ilustrado con tintes de cow-boy".
Bella evocación de vuestra prehistoria, verdad~, entre yaquis
y rancheros ....
Aparecisteis, por fin, en la vida civilizada. .
"La figura del hombre, esbelta, fuerte, de ágiles movimien-
tos, con cara de sano color, de tipo felino, realzado por una. mira-
da. penetrante de pequeños ojos (creo que ahora usáis gafas), cor-
tado al "ras" el cabello prematuramente blanco (sois relativa-
mente joven), y con el poblado bigote negro de un veterano .... ,
'de habla ranchera., fácil a la "bonhomie" y a la confianza; des-
concertó a los palaeiegos y a los viejos empleados, sobre [Link]
miando de la manera más inesperada se presentó a recibir el go-
bierno, vestido con la mayor sencillez, de saco, llegando muy
temprano, subiendo a saltos la escalera y pretendiendo despachar
violentamente .... ;" " .... quién no lo ha ' encontrado solo, to-
mando un tranvía o un coche de punto, sin ayudantes y como
cualquier burgués .... ?;" " .... sabe dominar a los demás, como
,

lo ha demostrado en Sonora y en su alto puesto .... ;" " .... crea


el presidio de las Islas Marías .... ; " " .... cuando la campaña po-
o

lítica arrecia contra él, la prensa, sin darse cuenta de ello, se


encuentra con un hombre que le deja una libertad que hacía mu"
chos años no disfrutaba, 10 prueban los mismos excesos de ella"
(supongo, señor, que de la vuestra, de vuestra prensa ) que tanto
lamentamos .... ;" " .... por su [Link] (el vuestro, señor) se
descubren gr andes crímenes que antes pasaban inadvertidos, y e1
asunt.o de los Tepames y el de Velardeña ponen de cuerpo entero

DE JESUS URUETA 221


la figura del Ministro .... ;" ¡ ¡ • • • • Don Ramón Corral es todo un


hombre!"
Cómo, oh noble Pretendiente!, podrían mis labios mejorar el
lenguaje de vueRtro súbdito? Quién sería capaz de no sufrir la
poderosa alucinación de esas imágenes vivas y fuertes? Quién
podrá. olvidar vuestra figura felina, de cabello cortado al "ras",
trepando a saltos las escaleras? Vuestro saco será venerable, vues-
tras gafas serán sagradas. En las Islas Marías se os elevará UD
monumento de gloria. El Museo Nacional colocará en vitrinas
vuestras prendas de vestir, junto a algunas cabelleras de yaquis.
Vuestra dulce habla ranchera se inscribirá en bronces eternos o
en placas de fonógrafo. La Historia dirá de vos; estas palabras

perdurables: "Era una especie de cacique ilustrado. Tenía tin-


tes de cow-boy. Tomaba el tranvía solo, sin ayudante. Subía a
un coche de punto solo, sin ayudantes. Llegaba temprano a la
oficina. Usaba saco. Era muy ágil para subir las escaleras. Era
como cualquier burgués".
Decididamente tiene razón vuestro panegirista: sois, señor,
todo un hombre!

(DOH RAmOH)

Muy señor mío:


Mi periódico muy temido y amado, "El Imparcial", de
gloria lleno, me ha hecho saber que los estimables señores dipu-
tados han dirigido a usted un gran número de cartas, con el
doble objeto de rectificar las clasifieaciones políticas que de ellos
hizo usted y de ratificar la adhesión y el amor que le profesan
al señor Presidente de la República. No podría esperarse otra
cosa de esos nuestros fieles servidores, y apl3lUdo, como se me-
rece, tan ejemplar conducta, que asegura la paz. y la prosperidad
de la patria. [Link] serán por nosotros en nombre del pue-
blo soberano.
Sé igualmente que los todavía más estimables señores sena-
dores, subsecretarios, procónsules y . ministros, y hasta los cuasi
ministros, como don Pablo Macedo. se están dedicando con afá.n,
en la quietud de las noches, al género político-epistolar, que con
tanto éxito ha empleado el señor [Link] . Yo también, al leer •

el artículo de usted, me sentí irremisiblemente impulsado a es-


cribir, y preguntándole la causa de tan extraño fenómeno a mi
súbdito y biógrafo don Miguel Avalos, este insigne historiador,
pausada, grave y doctamente, me contestó:
"Pienso, señor, en un célebre filósofo digno de ser paran-
gonado a. usted: pienso en Diógenes. Cuando se decía que Filipo
estaba en marcha para el combate, todos los habitantes de Co- '
rinto, sobrecogidos de miedo, pnsiéronse a la obra: uno prepa-
raba armas, otro llevaba piedras, éste reconstruía las murallas,
aquél consolidaba la estacada; cada uno, en fin, se apresuraba a

224 OBRAS COMPLETAS

hacer lo que creía más útil. Diógenes~ entre tanta actividad


febril~ viendo que nada tenía qué hacer~ porque nadie quería
emplearlo en nada, se levanta el manto hasta la cintura y se pone
a rodar el tonel que le servía de casa, sobre los pedregales del
Cranium. :: Qué haces, Diógenes?", le dijo uno de sus amigos.
-" Ruedo mi tonel.- contestó.- a fin de no ser el único ocioso en
medio de tantas gentes ocupadas".
Halagado por esta amable comparación y admirando en mi
espíritu tan sabias palabras clásicas, me resolví, para no perma·
necer mudo cuando todos hablan, a enrollarme en la cintura la
túnica vice presidencial y a rodar mi tonel.
Como usted sabe, porque habrá leído a nuestros más gran-
des poetas, nací en Sonora . Pero no soy científico todavía. Me
quieren hacer científico como me hicieron vicepresidente, sin
que yo pueda defenderme. Y con franqueza, señor Urrea, si he
de ser científico como soy vicepresidente, no -q uiero aceptar el
honor. Comprenda usted que es exigir demasiado de mí . Ya
tengo bastante para divertirme. Le aseguro a usted que mejor
estaba cuando era simplemente Corral (Don Ramón), nada más.
Figúrese usted que cuando el señor general Díaz fue a sa-
ludar a míster Taft, yo, con reloj en mano, contando ansiosamen-
te los segundos, en el momento preciso en que nuestro Presiden-
te pasó la línea divisoria, trepé a saltos las escaleras de Palacio
y chiticallando me metí al salón del Rey ... Oh, qué emoción!; -
allí estaba la silla! Hesplandecía en el fondo, rematada por el
águila de oro, bajo los ampJios cortinajes de seda ... El trono!
y estaba vacío! .... Me río de las tentaciones de San Antonio ....
Podría yo subid, sentarme?, empuñar el cetro? Me vería bien,
erguido, noble, imperial Y Me parecería siquiera a Tiberio 1....
y así, presa de sentimientos tan sólo comparables a los amores
trágicos, permanecí en el salón con los ojos hipnóticos fijos, fijos,
fijos en la visión esplendorosa ... Un mozo, al entrar, derribó de
una columna el busto del señor general Díaz, que cayó al suelo
estallando. . .. de risa. Me volvieron los sentidos. El reloj me
decía con su timbre burlesco que el señor Presidente acababa de
regresar a Ciudad Juárez.
aL!

D E J E S U S .U R U E T A 225

Esta fue, señor Urrea: mi hora de Presidente! Será la úni- o

ca?, ay!, una voz maligna y muy honda me dice que sí. Pero fuí
Presidente! Guardados tengo ;; en el f,ondo de mi baúl" los re-
cortes de periódicos con los pareceres de los muy doctos varones
Calero, Vera Estañol y Reyes. Este será (usted me entiende) se-
ñor Urrea), el recuerdo más dulce y más amargo de mi vida.
Ya encomendé el análisis de esta complicada psicología al señor
don Juan Orcí, maestro en almas.
Soy vicepresidente. Le he oído contar a mi súbdito y bió-
grafo, que hace mucho tiempo existió en Asia un hombre rico que
perdió los dos pies en un funesto accidente, y que para poner
remedio, aunque leve, a su gran infortunio, se mandó fabricar
dos pies de ~adera que se ajustaban con correas. Este hombre,
que apenas podía andar apoyado en sus esclavos, tenía la manía
extraña de comprarse continuamente magníficos coturnos de
oro para calzar sus pies de palo. Me asemejo a este infeliz, señor
Urrea: me han calzado los coturnos vicepresidenciales, y con di-
o

ficultad camino apoyado en mis súbditos. Y así pretende don


Pablo Macedo, tan expedito y ligero, que yo lo siga hasta donde
él quiere ir? Imposible! Soy Corral (don Ramón), nada más.
o
o

En otra ocasión, mi tres veces citado biógrafo decía que un


hombre ignorante había comprado en una buena cantidad de drac-
mas la lámpara de arcilla del estoico Epicteto, esperando que su
luz le metiera en el cerebro, mientras dormía, la ciencia del filó-
sofo. Pues bien, señor Urrea, los científicos encienden todas las
noches, en mi cabecera, la lámpara de oro, a cuyos destellos pre-
para sus brindis don Pablo Macedo; pero la sabiduría de este
hombre admirable no me penetra .... , amanece y soy Corral
(don Ramón), nada má.s.
No, no me siento científico. Pero se empeñan en que sea
científico, y como son capaces de todo, temo que acaben por
hacerme científico en cualquier momento, el día menos pensado,
después de un banquete, •
después de un conciliábulo, después de
una convención. . .. N o me hicieron vicepresidente así, de la no-
che a la mañana, cuando menos me lo esperaba Y Dios mío!, harán
de mí lo que 'luieran, no me siento capa2J de resistir su influencia
226 OBRAS COMPLETAS

mefistofélica, son brujos, u~an filtros y encantamientos ......... .


Haciendo un supremo, un desesperado esfuerzo, aprieto con
las dos manos mj corazón para que no se me salga el amor que le
profeso al señor general Díaz, y grito: soy un ministro porfiris-
ta, pero seré si quieren los científicos un Presidente científico!
De usted atento y S. S. Ramón COlTal. V 9 B~, Rosendo
Pineda. V 9 B9, Miguel S. Macedo. Por la copia, Jesús Urueta .

2 1867;
2 19]0
11 est vain de vouel' les gloires con .
temporaines. 'Ioita I'inmortalité. soit
a I'oubli.-ANATOLE FRANCE.

La felicitación, que por el glorioso hecho de armas del 2


de abril se hace al señor general Porfirio Díaz, no constituye
hoy, desgraciadamente, un acto de patriotismo, sino un acto de
servilismo. En efecto, el grupo "científico" ha escogido impru-
dentemente la fecha memorable del 2 de abril, no para rendir
un ' homenaje de admiración y de respeto al heroico soldado de
la República que ordenó y dirigió el asalto de la plaza) de Pue-
bla, sino para doblar la rodilla ante el gobernante, ante el dicta-
dor, ante el autócrata, y lo que es más, ante el presunto sucesor
de la dictadura. Nosotros, en cambio, nos conformamos con en-
lIiar nuestra humilde, nuestra sincera felicitación al heroico sol-
aado que, en aquella época, combatió bizarramente por la causa
de las libertades patrias.

Los ferrocarriles nacionalizados han vomitado a la metró-


poli, durante esta semana, montones de representantes que llegan

de la "periferia" al centro, a traídos por el mágico conjuro del


Comité Ejecutivo Reeleccionista, y hoy! vestidos de gala, perfu-
mallos, enflorados y sonrientes, se dirigen en acompasada for-
mación, siguiendo la batuta de los directores de la mosquetería,
luciendo bajo los rayos del sol los altos sombreros de ocho refle-
jos y la efigie de Corral (don Ramón) clavada en el ojal, rumbo
al palacio de los Poderes, con el sublime objeto de que, en tan
gallarda actitud, sean vistos por el señor general Díaz y por
Corral (don Ramón), quienes, galantemente, se han prestado pa-
ra contemplar tan magnífico espectáculo.
O. C. de .1. U. 15

228 OBRAS COMPLETAS

A qué vienen, pagando cuotas mínimas, tantas gentes de


"calidaa1" Vienen a rendir un homenaje patriótico, sencillo y
solemne al ejército que en la ciudad de P'uebla desalojó a 108
imperialistas de la Penitenciaría, de San Javier, de la iglesia de
Guadalupe, del mesón de Bosa y de la plaza de toros?, al que
no pudo ser expulsado del templo de Dolores a pesar de que la
gruesa artillería de la plaza derribó las torres de la Iglesia?'
al ,que ocupó la calle de la Siempreviva y el presidio de San
Marcos el día en que el general don Manuel González fue he-
rido en el brazo derecho?, al que logró apoderarse del eon-
vento de la Merced, de la calle Pimentel y de la manzana de
Carreto cuando un techo, ardiendo por el incendio, cayó sobre
las robustas espaldas del general don Porfirio Díaz?, al que,
por último, asaltó las fortificaciones de la ciudad, en el momen-
to en que un gran lienzo empapado de petróleo iluminaba In
punta del ,cerro de San Juan y tocaba a rebato la solitaria
éampana de la torre de la Merced Y
No! Todo eso es historia, todo eso es gloria, todo eso es .,
epopeya, y en consecuencia, hay que arrojarlo al olvido o a la
• ••
IgnomInIa.

No! Los amigos de Corral (don Ramón) traen otra misión,


-
más alta y más digna: ofrecerle a Corral (don Ramón), en nom-
bre de" todos los que piensan y de todos los que trabajan," ,
la sucesión de la dictadura.
'*

Para quién serán los homenajes?, para quién el recuerdo Y,


para quién las coronas?


Serán para el general don Ignacio Alatorre, que mandaba
la primera división? ..
No: son para Corral (don Ramón).
Serán para el teniente coronel Fuentes y el comandante
Cerro, que tomaron la trinchera de la calle de Infantes T
No: son para Corral (don Ramón) .

. ---.-------------------------------------------------
DE JESUS URUETA 229

Serán para los comandantes Sarmiento y Machorro, que se


lanzaron sobre la calle de Han J erónimo ~
N o: son para Corral (don Ramón).
Serán para el coronel Mier y Terán y el teniente coronel
Enríquez, que asaltaron la calle de Miradores ~
No: son para Corral (don Ramón).
Serán para el teniente coronel Carbó, que asaltó la calle
d el Noviciado?
N o: son para Corral (don Ramón).
Serán para el ,c omandante Carlos Pacheco, heroicb como
el Ayax de Homero, que asaltó la calle de la Siempreviva Y
No: son para Corral (don Ramón).
Serán para el general Carreón, jefe de la tercera brigada!
N o: son para Corral (don Ramón).
Serán para el teniente coronel Vicente Acuña, que se lan-
zó sobre la calle de Iglesias?
No: son para Corral (don Ramón).
Serán para el teniente coronel José María Vázquez, que
asaltó la brecha de Malpica!
No: son para Corral (don Ramón).
Serán para el teniente coronel J enaro Rodríguez, que to-
mó el fuerte de Belén?
No: son para Corral (don Ramón).
Serán para el general don Juan rC . Bonilla, que con 200
zacapoaxtlas asaltó la trinchera de la ,calle de San Agustín?
No: son para Corral (don Ramón).
Serán para los generales A. Párraga y León, que asalta-
ron las calles y trincheras del correo y de la Compañía?
N o: son para Corral (don Ramón).
S'erán, por último, para los 2,260 asaltantes que en 35 mi-
nutos vencieron la resistencia de 4,000 imperialistas, soberbia-
mente fortificados Y •

No: son para Corral (don Ramón).


*
* *
Pobres muertos! Pobre Patria!

Bárbaros tituló Leconte de LisIe un grupo de sus poemas;
Bárbaras tituló sus odas el gran Carducci; Bárbara acaba de
de titular su comedia "Romance de lobos" don Ramón del Va-
lle-Inclán, y Bárbaras (ay!, en qué diferente sentido!) serán

llamadas las inscripciones del monumento a fray Melchor de


Talamantes, en V era cruz, y las que se escribieron sobre las lá-
pidas de la Puerta Falsa de la Merced, en esta ciudad de Mé-
xico. Y de tamaña barbaridad es responsable la Comisión del
Centenario de la Independencia. Mal empieza.
"La Opinión," el simpático diario veracruzano, demuestra,
en un artículo muy bien escrito, la "flagrante violación de la
sintaxis castellana" y de la geografía, de la historia y de
la verdad, agrego yo en esos renglones que debieron ser la
bella forma de un doble pensamiento .
Una de las inscripciones del monumento dice:
, 'A la memoria del heroico peruano fray Melchorde Ta-
lamantes, sacrificado en la prisión de San Juan de Ulúa el mes
de mayo de 1808."
y "La Opinión" demuestra que a Talamantes no se le pue-
de considerar peruano, propiamente hablando, y que no fue
sacrificado. '

Otra de las inscripciones reza:


; 'Proclamó al comienzo de su siglo y a costa de su vida el
augusto principio de que no puede existir en un pueblo más
autoridad que el mismo pueblo quiera conceder."
Lo subrayado hace saltar a la vista dos barbaJ"idades gra-
maticales.
Sin comentarios.
y vamos frente a las lápidas. Dice una:
.... "Habitó esta casa, el año de 1808, fray de Tala-
mantes, insigne peruano que, al par que otros esclarecidos hi-

232 OBRAS COMPLETAS

jos de México, inició, a costa de su vida, los primeros trabajos


en pro de la independencia de Nueva España. n
Aquí ya son tres las barbaridades: una geográfico-histó-
rica y dos gramaticales. Habitó (en) esta casa (en) el año de
1808, fray Melchor de Talamantes, es una frase indigna de
un alumno de primer año de lengua nacional. Y la otra ~ Ini-
ciar los primeros trabajos!. ...
Por último:
La Comisión Nacional del Centenario de la Independencia
erigió (!) esta lápida el 9 de mayo de 1907, como tributo de gra-
titud a la memoria del ilustre mártir, en el primer centenario de

8U sacrüicio" .
Erigir una lápida! A quien debe erigirse una estatua, costea-
da por las escuelas primarias, es al autor de esta última barba-
ridad. Los griegos erigieron estatuas a Marsyas; pero como gus-
taban de reir, porque tenían el espíritu sereno y la inteligencia
simpática, representaron al contra-A'Polo atado a un tronco y
despellejado.
Leconte de LisIe, Carducci y don Ramón del Valle-Inclán han
encontrado su maravilloso Marsyas.
El asunto no es baladí: es de seria importancia. Se trata de
honrar la memoria de un grande hombre, y las palabras deben
ser dignas de él. Xenofonte decía que hay muy poca diferen-
cia entre calumniar a un hombre y decir cosas indignas del genio
o de la virtud de quien se habla. Y es verdad, sobre todo cuando •

el pensamiento aspira a la eternidad por estar grabado en el bron-


ce o en el mármol. ,sólo los pensamientos bellos y grandes de-
b'en eternizarse. Tenemos ya bastante con las arquitecturas epi-

lépticas que se levantan día a día en la capital; y se quiere em-
bellecerla más aún con inscripciones bárbaras! Y esto es tanto
más grave, cuanto que en la Comisión del Centenario hay hombres
de inteligencia y de ilustración. Qué, fue esto una dormitada de
Homero ~ Los ha,y también que han compuesto versos tricolores
para himnos patrióticos, como el señor Casarín. Los hay tam-
bién que han viajado, como el señor CasarÍn. Los hay también
que han estrechado la mano ducal de Massenet, como el señor Ca-
o

DE JESUS URUETA 233


LE

sarín. y el señor Casarín, digno secretario de la Comisión, debe,


sin duda alguna, haber leído en París inscripciones tan elocuentes
como la de los Inválidos, como la del Panteón .... ; en Roma, la
pomposa del monumento a Giordano Bruno, la é,p ica del monu-
mento a GaribaJdi, y quizá, no, seguramente, todas las latinas que
aún guardan el reflejo de los anteojos escrutadores de Momm-
sen .... , y en Florencia .... y en .... Oh!, cómo en esos países se
compenetran en suprema armonía la piedra, el metal y la palabra!
El idioma nacional es la voz ele nuestra historia y de nuestra
civilizaoc ión. Oíd, señor de la Comisión del Centenario, lo que
dice un poeta, Enrique Reine, de la lengua alemana:
, 'Esta lengua es precisamente vuestro bien más sagrado; el
lindero de una demarcación que ningún vecino astuto podrá des-
o

alojar; la trompeta de la Libertad, cuyos ecos no podrá detener


ningún dominador extranjero; el oriflama en el combate por la
patria; la patria misma para aquel a quien la tiranía y la perfi-
dia niegan asilo en el suelo natal".
Deben borrarse esas inscripciones que avergüenzan por irre-
verentes. Lo exige el decoro nacional. Que un pensador, ¡que un
poeta, escriba un pensamiento perdurable que sea la gloriosa pa-
labra de la Patria a su héroe.
·

.-\ la saota memo na áel profesor


6"raoci!!co Ferrer

Cuando el cardenal de Richelieu.. allá Dor- el año de 1600.


puso preso al heroico Saint-Cyran, que era uno de los más vigo-
rosos y nobles caracteres de la gran escuela de virtud de Port-
Royal, le dijo a su camarista, arzobispo de París después: "Beau-
mont, he hecho hoy una cosa que desatará la grita contra mí; he
hecho aprehender esta mañana por orden del rey, al abate Saint-
Cyran. Preveo que todos los sabios y todas las gentes de bien se
levantarán contra mí, porque no cabe duda que Saint-Cyran es
sabio y hombre de bien. Todos los que lo conocen dirán que he
cometido una enorme injusticia. Pero, cualquier cosa que se me
diga con este motivo, sale sobrando: estoy persuadido de que la
Iglesia y el Estado deben estarme agradecidos por este gran ser-
vicio, pOI'lque no se ocultaba que el abate Saint-Cyran tiene opi-
niones particulares y peligrosas que podrían algún día suscitar
divisiones en la Iglesia, y una de mis máximas es que todo lo
que puede producir desorden en la religión, ocasiona disensiones
en el Estado; y por lo tanto, se hace al uno y a la otra un servi-
cio importante previniendo el mal".
Esta es la expresión típica y eterna, en todos los países cen-
tralizados, de los celos del Estado, de su hostilidad contra todo lo
que existe por sí mismo, de su odio natural a todos los hombres
[Link], que la tiranía considera siempre como sediciosos
por el solo hecho de que no pnede someterlos o corromperlos.
El ministro español Ma'üra, que tiene la inteligencia de un
teólogo y el corazón de un inquisidor, fue más lejos que el céle-
bre cardenal: hizo una cosa que ha llenado de indignación al mun-
do civilizado; mandó fusilar a Ferrer en 10SI fosos de Montjuich.
Todos los sabios y todas las gentes de bien se levantan contra él,

236 OBRAS COMPLETAS


.

porque Ferrer era sabio y bueno. Los que lo conocieron, dicen


que Maura ha cometido una monstruosa injusticia. Anatole
France, Reinach, Painlevé, Laisant, Maeterlinck, Heaford, Haeckel,
Sergi, Ferri .... , todos los grandes del pensamiento, los que la
ciencia y el arte han hecho hermanos, los que trabajan en pulir el
cristal de la conciencia humana 'Para que refleje todas las belle-
zas del Universo, han lanzado anatema sobre la cabeza del mi-
nistro español. Es la maldición de Minerva. Y a la voz de los
ilustres hijos de la diosa que tiene los más bellos ojos del Olimpo,
ha estallado la protesta. Homero no hizo resonar en la "Iliada"
un clamor tan grande cuando los guerreros de Troya defendían
el cadáver de Héctor. Nunca, hasta hoy, se había oído gritar tan
airadamente a la Historia. Su vengadora figura protege, con las
alas rotas y ensangrentadas, el cuerpo de Ferrer, gloriosamente
muerto y vibrando todavía, y su boca frenética, como la de Ca-
sandra, presagia catástrofes. Las naciones enlutan sus banderas;
los niños de las escuelas llevan prendido el negro crespón en
sus blancos trajes; los alcaldes franceses se desabrochan las bellas
y ricas condecoraciones de los reyes de ESipaña y las arrojan al
pie del trono; París, oh, París!, da el nombre de Ferrer a una
de sus avenidas y recoge a los nietos del mártir para educarlos,
como hacía Atenas con los hijos de los que habían muerto por
la Patria; en Roma, en las alturas del GianÍtcolo, las multitudes
aglomeradas al derredor de la estatua de Garibaldi, elevan al
cielo los himnos triunfales de Carducci, y parece que los acom-
paña con sus clarines la falange de "bersaglieri", que se des-
prende del bronce heroico tocando la fanfarria de la libertad! ...
y así en todas partes, oh!, hasta en México!, hasta en México
que parece la Cofradía del Silencio, hasta en esta tierra que don
Hernando conquistó a la fe católica y que ahora sería para Maura
un reino ideal de paz, de sumisión y de amor, brotó también la
protesta de algunos (\.()razones juveniles de la Escuela de Derecho,
donde aún arde, temblando, ay!, y próxima a extinguirse, la
llama del Ideal ....
Pero la Iglesia y el Estado deben estar agradecidos a Maura,
porqne Ferrer t enia "opinionp.s particulares y peligrosas" que
-

DE JESUS URUETA 237


.

. ofendían a la Santa Iglesia y al venerable Estado, .que son las dos


cosas más respetables que para el ministro español existen sobre
la tierra. Ved si no. Ferrer quería que la razón y la verdad go-
bernaran a los hombres; que las obras pacíficas sucedieran a las
a1cciones violentas; que la ciencia y el amor llevaran a los niños,
sanos y alegres, hacia la belleza, hacia el bien, hacia la luz. Ama-
ba al niño, al campesino, al obrero, a todos los seres débiles y
desgraciados. Y para ellos construyó escuelas, templos, en donde
la divinidad no s'e oculta en el miste"rio. Y con su inteligencia
ilustrada y simpática, con su corazón fuerte y tierno, fue un ver-
dadero maestro, es decir, un educador; y en vez de mostrar a los
,

espíritus infantiles el dios 4rido y terrible de los cataclismos, les


enseñó, en las rosas del campo y en las auroras del cielo, el dios
fecundo y misericordioso de la Naturaleza inmortal.
Como todos los hombres superiores, era un idealista: su es-
píritu, semejante al tierno espíritu del príncipe Kropotkine, veía
a lo lejos los lineamientos de la Ciudad Fraternal y esperaba el
reinado de Dios sobre la tierra ....
Esto tenía que producir desorden en la religión y disensio-
nes en el Estado. Entonces, en el dominio de las tinieblas, el
fraile infernal y trágico 'hiz,o un supremo conjuro; y el feroz ar-
zobispo Ruggieri, escapándose del círculo dantesco en donde U go-
lino le devoraba el cráneo, entróse en el alma de Maura, mjentras
las "perras flacas, adiestradas y voraces", del clericalismo, la-
draban de alborozo .... y Maura, enloquecido, arrojó a Ferrer a
la muerte. . .. y Ferrer cayó en la gloria! El jefe del pelotón
tuvo una frase admirable, digna del ministro de la Guerra, Lina-
res: "los traidores no deben mirar de frente a los soldados!" Sin
duda Maura lo condecorará con alguna de las insignias que los
alcaldes franceses le arrojaron a la cara. El Maestro, tranquilo,
exclamó: "Vivan las escuelas modernas!~'
Qué bella, qué envidiable muerte coronó su vida con el es-
plendor del sacrificio y con el laurel de fuego de la gloria 1Mere-
ció morir así. Su muerte ha engrandecido y purificado el alma
de España. Cuántas energías, euántos dolores, cuántas esperan-
zas, -c uántos ideales deben de haberse agitado dentro de ese pue-

-
' ~'------------------------~--------------~---------------
,

238 OBRAS COMPLETAS


blo inmortal para poder producir un crimen tan grande y un


sacrificio tan sublime! Bien decía Renan: "el hombre crea por su
, ,

voluntad una fuerza extraña~ cuya ley 'no es la de la carne; el


• espíritu se revela por un argumento mejor que todos los de Des'-
cartes, y cuando el alma se desprende como un fruto maduro de
su rama, aprendemos a no decidir con ligereza sobre los límites
de su destino". ,

España repetirá el grito de Ferrer; lo repetirá la humanidad


entera. Vivan las escuelas modernas ; Es un grito de victoria,

Después del Fantasma, vengamos al general Díaz. Y la rea-


lidad es que el general Díaz no abandonará el Poder mientras
viva. Habrá quién ]0 dude ~ .
Los esfuerzos 'q ue se pretenden hacer en contra de la dictadu-
ra vitalicia del general Díaz, vanos serán, y peligrosos también,
porque no ha crecido suficientemente en el alma nacional la fuer-
za política que, dimanando de una larga educación democrática,
pudiera -c ontrarrestar la enorme suma de poderes que el Caudillo
ha lo grado concentrar en su:;; manos de supremo imperante. Al-
gunos ven en él al grande hombre; todos, sin excepción, vemos en
él al hombre poderoso. Su voluntad, a pesar de mal contenidas y
ya claras rebeldías, seguirá siendo la única ley. Pero ....
Los espíritus sensatos miran con pro~undo desagrado que el
general Díaz, ya porque crea de su deber hacerlo, o bien porque
ceda a las inspiraciones y exigencias del grupo científico, está
a punto de cometer el acto más antidemocrático de su vida, de-
signando e imponiendo un sucesor al país. Es decir, se pretende

que el general Díaz deje una herencia de imperialismo y de dic-
tadura que repugna a los anhelos de libertad del país entero. Y
este acto sería grave, tan grave, que puede, por sí solo, desatar la
anarquía sangrienta en un pueblo que no está educado para lu-
char con las armas de la ley.
Bien sabemos todos que el general Díaz no ha podido darnos
la libertad política. N o le exijamos lo imposible. Pero que tam-
poco el general Díaz exija lo imposible al país. Si el Gobierno
se aleja del pueblo, el pueblo se aleja del Gobierno. Si la armo-
nía se rompe, triunfa el más fuerte; y el problema pavoroso que-
da en pie: dictadura o anarquía.
El general Díaz no debe designar su sucesor; mejor dicho,
no debe tener sucesor. La obra política de nuestro actual Presi-
dente ha sido una obra de concentración lenta, y por lo tanto, de
. - " -
240 OBRAS COMPLETAS

perfecta di'c tadura. Esta obra, que la generación actual no estfL


en aptitud de juzgar, debe morir con su autor. En cambio, la
obra política que hay que iniciar a la muerte del general Díaz,
tiene que ser obra de libertad y democracia, es decir, la obra
que el general Díaz no pudo hacer. La política que los hombres
eminentes de nuestro país desarrollen a la muerte del dictador,
tiene que ser diametralmente opuesta a la que él implantó .Cuan-
do se habla de buscar un hombre que continúe la política del ge-
neral Díaz, se expresa tan sólo una adulación enorme, porque es
tanto como creer en la eternidad de las cosas humanas.
Mucha admiración, tanta cuanta se quiera, a la obra del ge-
neral Díaz; pero seamos honrados y conscientes y anhelemos para
nuestro país un futuro mejor que el presente, concentrando todos
nuestros esfuerzos para que la dictadura no se perpetúe y para
que la paz sea un hecho sociológico nacional dentro del único ré-
gimen que puede mantenerla: el de la libertad. N o hablemos,
pues, de sucesión, si no queremos caer en el imperialismo puro;
hablemos de elección, si queremos ir a la democracia.
Si por desgracia a esto se opusiera nuestro Presidente con
su poder incontrastable, la lucha se impondría con nuestro con-
vencimiento de vencidos, pero se impondría!

DANDO los recuerdos de los días gloriosos viven y palpitan


intensamente en: la conciencia de un pueblo, la esperanza

sonríe en medio de los dolores. No olvidar significa no


desmayar. El porvenir no puede ser lapidado con pedazos de rui-
nas y de tumbas . . La tradición es gloria y la gloria es estímulo.
V olver la vista al pasado, es, a veces, mirar de lleno el porvenir.
Nuestros muertos siguen siendo creadores de energías. No están
dormidos en el corazón del pueblo: infatigables, eternos sembra-
-

dores, todo lo remueven y todo lo vivifican. N o 'los -c onsumió la


hoguera de las revoluciones, ni los arrastró a la leyenda la cauda
de oro del carro de los triunfos. Son la médula de nuestra his-
toria, la vida de nuestra vida, y nos acompañarán légión sa-
grada a la gran conquista, a la conquista de la ley.
Ellos hicieron la ley, la ley de libertad que los hados crue-
les encerraron en la prisión dorada de nuestro progreso material.
De su cautiverio sólo sale para decorar las pomposas escenas de
la política oficial y oficiosa o -para ser mutilada implacablemente
en beneficio de los poderosos (reelección, ampliación del período
presidencial, restricción del amparo, etc., ect., etc.) No han fal-
tado doctores en sociología adulatoria que la escarnezcan, recor-
dando una célebre frase de J. de Maistre: "Las Constituciones
no se hacen solamente con tinta y papel". Nos dicen que es un
bello ensueño metafísico. Nos aseguran que es un objeto de lujo,
impropio para el pueblo miserahle. Oh!, olvidan que nuestra his-
toria formó en sus ardientes entraÍlas la Carta Magna, que es
hija de la sangre, de los dolores, de las aspiraciones' del pueblo.
Olvidan que nuestro pueblo es grande!
El último sacerdote que rindió culto a nuestra Ley, fue el
recto, el probo, el inmaculado don José María Iglesias. Fue este
patricio una de las más completas encarnaciones del Deber y del
Honor.
242 OBRAS COMPLETAS
------------------------------------------------------
Después, hemos vivido así: libres por la ley, esclavos por la
administración. El general Díaz, que triunfó por la ley, no ha
logrado restituirnos la ley. No lo logrará; no puede tanto.
Es preciso, l.1rgente, que todos los mexicanos comprendan que
la Constitucióp., sólo la Constitución, puede salvar a la Patria. El
pueblo que pone sus destinos en manos de un hombre, por gran-
de que éste sea, es un pueblo insensato que, por la ley histórica,
paga con la esclavitud su amor a las efímeras glorias imperiales.
Mientras las instituciones no funcionen normalmente, no se pue-
de hablar de paz, ni de progreso, ni de libertad. Pretendemos
engañar al mundo 7, pretendemos engañarnos a nosotros mismos 7

Ved lo que está pasando en torno de la figura del general


Díaz, próxima a desaparecer: se ha formado una clase social de
[Link], un gTUpO político que pone en juego afanosamen-
te, f ebrilmente, toda su habilidad, todo su dinero y todas sus pa-
siones, para recoger la herencia de la dictadura. Si lo logra, su-
friremos entonces un despotismo de clase, el peor de todos, por-
que es variable como el interés, medroso y desconfiado como la
debilidad, pequeño y miserable en sus venganzas como [Link]-
ción civil cuyos campos de batalla son los bufetes, los Bancos y
los ministerios. Como este grupo de voraces no .cuenta con la
adhesión d~ las almas nobles, ha creado y extendido a su aIre-
o

dedor la bajeza para que de ella surja la fidelidad, esperando que


Jas virtudes 'c aídas se vean obligadas a seguirlo, porque la mo-
o

cencia deshonrada no tiene muchas veces otro recurso que la pro-


tección de sus corruptores. Horrible, abominable trata de con-
ciencias, que está destruyendo en la juventud de mi patria todas
las energías y todos los ideales!
Vamos a la conquista de la Ley. o
del 5eñor 5ecretario de Hacienda al Director
de "El Partido Democrático"
Correspondencia particular del Ministro de Hacienda. Mé-
xico, julio 27 de 1909.
Señor director del "Diario Oficial". Presente .
Muy señor mío: . .
Con fecha de hoy he dirigido al señor licenciado Jesús U rue-
ta, director de "El Partido Democrático", una carta, cuyo texto
acompaño a usted, con la súplica de que se sirva mandar que se
publique en el "Diario Oficial ,•.
Concluyo suscribiéndome de usted atento y S. S. J. Y .



Correspondencia partieular ·del de Hacienda. Mé-
xico, julio 27 de 1909.
Señor licenciado don Jesús Urueta, director del periódico "El
Partido Democrático". Presente:
"Muv • señor mío:
"El Partido Democrá~o", de 24 del presente, publicó un
extenso artículo titulado "El Partido Científico", en el cual se
atribuye al supuesto partido designa40 con este nombre, todo lo
malo que puede hacerse en política y una perniciosa ingerencia
en la gestión financiera del gobierno nacional. No quiero contri-
buir con mi silencio a que subsista por más tiempo el sistema de
ataques solapados de que viene abusándose, mucho ha, como arma
de partido poco justificable.
"De la política financiera del Gobierno sólo hay dos respon-
sables: el señor Presidente de la República, que la dirige, y el
subscrito, que la aconseja y lleva a la práctica; y no menciono a
o. c. de J. u. 16
. •

244 OBRAS COMPLETAS

las Cámaras federales, no obstante que mis actos han merecido


siempre .su aprobación, po~que deseo alejar hasta la sospecha de
que trato de escudarme con ellas.
, , Jamás he admitido en la Secretaría de Hacienda ingerencia
extraña, ni he favorecido indebidamente a nadie; y si los articu-

listas y oradores a quienes aludo tienen algo que reprobal'me a


este respecto, que salgan de su sistema de ataques vagos e imper-
sonales y expresen nombres, negocios y las pruebas en que se
apoyan, seguros como deben estar, por mi invariable conducta
para con los periodistas, de que, para imponerles silencio, no
a pelaré a la acción de difamación.
"Soy de usted atento y S. S. J. Y. Lhnantour".
oe "EL Partioo Democrático"
"México, julio 28 de 1909.- ñor licenciado don José Yves

Limantour. Presente.
"Señor de todo l~li respeto:
"Con la respetable carta de usted, de 27 de .junio del corrien-
te año, di cuenta a la mesa directiva del club central del Partido
Democrático, dado que mi carácter de director de nuestro órgano
me obliga a consultarle los asuntos que revistan importancia para •

el Partido, y dicha junta directiva acordó contestara a usted en


los siguientes términos: •
"En efecto, este órgano del Partido Democrático reprodujo
el artículo titulado "El Partido Científico", porque, en nuestro
concepto, analiza y define con claridad la política de las actuales
agrupaciones militantes.
"La j mputación que usted nos hace de emplear con abuso un
sistema de ataques solapados, vagos e impersonales, nos induce a
temer que no fijó usted lo bastante su atención en la nota final
que la Redacción agregó al artículo citado y que en la parte con-
ducente dice: "Nos proponemos tratar en artículossepeciales los
asuntos y negocios en los cuales han intervenido miembros del
. grupo científico. Haremos en cada caso el análisis de los contra-
tos y concesiones que han podido obtener co~ el apoyo oficial, y
revelaremos las ventajas y privilegios que con gran habilidad se
han sabido reservar".
"Como usted puede observar, nos proponemos, de acuerdo
con sus deseos, tratar de un modo concreto todas las cuestiones

que tengan relación con nuestro carácter de agrupación política


de principios y de programa definido públicamente.
"No creemos justas las apreciaciones que usted hace sobre
nuestra conducta, y por lo tanto, con el respeto que usted nos
merece, las rechazamos desde luego, asegurando a usted que tra-
,------------------------------------------------------
246 OBRAS CO PLETAS

taremos las cuestiones que nos correspondan, 'con la franqueza y


con el valor a que nos obligan nuestras promesaR públicas.
"Vemos con gusto confirmada la resolución de usted sobre su
actitud respecto a las discusiones y censuras que puedan ocasio-
nar sus actos como 'h ombre público, porque esto revela y demues-
tra que usted acepta el funcionamiento demoorático deseado y
prometido por el señor Presidente.
"Respecto a las apreciaciones que usted, señor, hace sobre
la responsabilidad común y oficial ,que pueda originar la política
hacendaria que usted aconseja y lleva a la práctica, creemos que
dentro del orden moral, político y social, no debe intel'1pretarse en
el sentido rigurosamente solidario que usted establece, y por lo
tanto, esto será también materia de consideraciones y estudios
posteriores.
"Dejo con ésta cumplimentado el acuerdo al plincipio men-
cionado, y aprovecho la ocasión para protestar a usted mis res-
,
petos.
"De usted afmo. y S. S." ,Jesús Urueta". ,,

..

PRimER RRTICULO

ABRA que creer que todos los mexicanos, o para hablar


más exactamente, ya que debemos referirnos al señor Li-
mantour, que todos los habitantes de este país sufren de
neurastenia política en el actual momento, pues hasta los más

tranquilos y equilibrados tórnanse, de la noche a la mañana y


sin causas aparentes, irritables y matoides. Que nuestros docto-
res en sociología estudien este fenómeno de contagio, con la con-

suIta previa e indispensable a Spéncer; nosotros nos confor-


mamos con asentar el hecho.
y una prueba irrecusable de este hecho es la carta s
don al que hace pocos días tuvo a bien dirigirme, no sé todavía
por qué, el señor Ministro de Hacienda. Es · ella un documento
precioso para los amantes- de estudiar psicologías con irónica
sutileza. Aunque sea halagadora la tentación que me incita a la
sátira, no quiero tener la debilidad de burlarme de las debilida-
des humanas, que son, ay 1, tanto más tristes cuanto más gran-
des y fuertes son los hombres que con ellas caen en la común
miseria de la vida. . . . .
Al señor Limantour se le esca.pó esa carta en un momento
de nerviosidad y de altivez, cuando el orgullo, por legítimo que
sea, hace que se cometan fatalmente torpezas e imprudencias.
Los emperadores romanoS' llevaban -consigo, en las imponentes so-
lemnidades de los TrilJDfos, un amuleto (" fascinus' '), que 108
preservaba de la embriaguez del orgullo, conjurando así a la
Fortuna, "este verdugo de la gloria ", que dice Juvenal. Perdió
en esta ocasión su amuleto el señor Limantour. Quién sabe 1, tal
vez las exaltaciones de la política en esos días, o- el fl)l'ioso ' gritar


248 OBRAS COMPLETAS

de la prensa corralista, o los editoriales de los Leroy -Beaulieu


que lo envuelven en regio manto de cifras enormes, o algún gesto
inusitado de la fignra logarítmica y trascendental de don Pablo
Macedo, hayan sido la causa escondida de que el señor Ministro
de Hacienda perdiera, al dictar esa imprudente carta, su habitual
serenidad de diplomático europeo que todos le admiramos.
La carta es breve y terminante; sus conceptos son precisos
y claros. Helos aquí por su orden:
19 El artículo que nuestro semanario reprodujo titu-
lado" El Partido Científico", atribuye al supuesto partido desig-
nado con este nombre, todo lo malo que puede hacerse en política
y una perniciosa ingerencia en la gestión finaDiCi~ra del Gobierno
nacional. •

29 N o quiere el señor Limantour contribuir con su silencio


a que subsista por más tiempo el sistema de ata¡ques solapados
de que viene abusándose, mucho ha, como arma de partido poco
justificable.
39 Afirma el señor Limantour que sólo hay dos responsa- ,
bIes de la política financiera: el seño~ Presidente, que la dil"ige,
y el ministro del ramo, que la a y lleva a la práctica.
Agrega que no menciona a las Cámaras federales, no obstante que
han aprobado siempre sus actos, porque desea alejar hasta la sos-
pecha de que trata de escudarse con ellas.
49 Asegura que jamás ha admitido en la Secretaría de Ha-
cienda ingerencia extraña, ni ha favorecido indebidamente a na-

die, y que si algo tenemos que reprocharle a este respecto, salga-•

mos de nuestro sistema de ataques vagos e impersonales Y' expre-


semos nombres, negocios y las pruebas en ,que nos apoyamos. Y
termina diciendo que, para imponernos silencio, no acudirá a la
acción de difamación.
El primero y el cuarto están íntimamente ligados, pues éste
no hace más que concretar la idea expresada genéricamente en
aquél. ASÍ, pues, para proceder con orden comenzaremos por exa-
minar el segundo, el que se refiere al sistema de ataques sola-
pados que nos imputa el señor Limantour. De esta manera nos
ceñiremos al método marcado en la misma carta del señor Minis-

DE JESUS URUETA 249


• ,
tro y analizaremos sus conceptos sin desvirtuarlos, conservan-
doles, como es debido, toda su fuerza de expresión.
Desde un punto de vista general, le sobra razón al señor
Inmantour para quejarse del "sistema de ataques solapados de
que viene abusándose, mucho ha, como arma de partido poco jus-
tificable". En una forma de impecable corrección encierra el
señor Ministro un reproche amargo, serio y fundado. Ahí está,
por ejemplo, la lamentable historia de "El Imparcial", que lo
comprueba plenamente. Este periódico parece haber nacido a
la luz pública llevando como divisa estas palabras de Gabriel
Tarde: "Descubrir o inventar un nuevo objeto de odio para el
uso de los lectores, es uno de los medios más seguros para He-
gaI'l a ser el rey del periodismo. En ningún país, en ninguna épo-
ca, la apologéHca ha tenido tanto éxito como la difamación".
y "El Imparcial" es maestro de maestros en el arte fino y tor-
tuoso de la difamación encubierta. Hasta en sus apologías

es-
pecialmente en las consagradas al señor general Díaz, se tras-
parenta el anhnus injuriandi! Pero en lo que 'no tiene razón el
señor Limantour, es en atribuirnos a nosotros ese sistema de
ataques, que con tanta justicia condena. Nuestras críticas nunca
han sido vagas, ni impersonales, ni solapadas, sino precisas, per-
sonales y francas. La imputación que nos hace el señor Ministro
es injusta; no nos hiere.
En efecto, "El Partido Democrático:' apareció el 15 de ma-
yo del corriente año, y lleva publicados catorce números. Tiene,
pues, apenas tres meses de vida; es, además, semanario, y no
es posible, en 'c onsecuencia, que "los articulistas y oradores"
a quienes alude el señor Limantour, es decir, nosotros, hayamos
podido abusar del sistema de ataques solapados, vagos e imper-
sonal~s mucho ha, en tan corto espacio de tiemp6. O el señor
Limantour ignora nuestro idioma y no da a las palabras su sig-
nificación exacta, lo que no creemos, o el señor Limantour ha
sido ligero en su afirmación.
Pero hay algo más: "El Partido Democrático" no publica
artículos sin firma, y esto es una garantía de honradez política.
250 OBRAS COMPLETAS

Detestamos la prensa anónima por inmoral. Nació en nuestro


país esa hidra corruptora co~ las grandes empresas periodísti-
cas, y los inventores del anónimo se regocijaron en su corazón
por tan maravilloso hallazgo, y se enorgullecieron, y la soberbia
dictó sus palabras de triunfo. Nosotros creemos que el más ele-
mental sentimiento de lealtad aconseja poner el nombre al cal-
ce de cada artículo, para que así el lector tenga, en ese nombre,
una garantía, o por lo menos 11D indicio, para prestar mayor o
menor crédito a lo que lee. Cuando leemos en "El Imparcial/'
y secuaces, ataques violentos contra esta o aquella persona, con-
tra una sociedad, contra una institución, y no encontramos el
nombre del autor, pensamos inmediatamente, por fatal asocia-
ción de ideas, en la infamia de las cartas anónimas. El que des-
troza una reputación en un párrafo anónimo, no tiene sentido
moral. Por este capítulo tampoco puede el señor Limantour, sin
ser inexacto, injusto y ligero, hacernos la imputación; que se le
escapó de la pluma. El anónimo, señor Ministro, el anónimo!, he
ahí la forma más inmoral y peligrosa de los ataques solapados.
La prensa anónima, la nefanda prensa de información, que mien-
tras en sus pomposos editoriales clama líricamente contra el de-
lito, con sus gacetillas y sus grabados lo düunde por todos los
ámbitos del país como una fiebre contagiosa .... , he ahí el azo-
te que desde hace muchos años sufre la sociedad mexicana! Y
pensar que esa difamación de mil lenguas y ese ardiente conta-
gio del delito los paga el Tesoro de la Nación! .... Por qué, se-
ñor Ministro,_no descendéis al fondo de este horrible fenómeno
social, y por qué no decís valientemente a los reyes de la prensa
anónima: "No quiero contribuir con mi silencio a que subsista
por más tiempo el sistema de ataques solapados de que viene
abusándose, mucho ha, como arma de partido poco justifica-
ble" y Entonces, señor Ministro, vuestras palabras, que aplicadas
a nosotros son una frívola eJD¡>resión de orgullo, aplicadas a la
Prensa difamadora serían una noble expresión de dignidad.
Para completar nuestro argumento, para que nuestra prue-
ba sea absolutamente irrefutable, precisaremos, con "El Parti-
do Democrático" en la mano, cuándo y cómo nos hemos ocupa-

DE JESUS URUETA 261

do en cuestiones que atañen a la Secretaría de Hacienda. Lo hi-


cimos, por primera vez, con motivo de la iniciativa que con-
sultó el gasto de $26.000,000.00 en obras de utilidad pública.
El artículo se intitula: "El Imparcial" pretende demostrar que
el programa financiero seguido por el Gobierno es desastroso";
y se escribió en respuesta a un editorial de "El Imparcial"',
que critieaba las opiniones que los diputados demócratas ex-
presaron en la Cámara al discutirse la iniciativa de Hacienda.
En este artículo nada hay encubierto, nada hay vago; los argu-
mentos son claros y los cargos definidos. Dos semanas después
se escribió el segundo sobre el mismo tema, con este título: "El
Imparcial" insiste en atacar a la Secretaría de Hacienda ", mo-
·tivado por una réplica de "El Imparcial". De igual manera que
en el primero, en éste se expresan y se desarrollan las ideas con
absoluta precisión. La semana siguiente publicamos un artículo
motivado por un ataque gratuito de " 'E l Imparcial", que tiene
este título: "La ya 'p esada carga de nuestra deuda exterior".
En él se expresa francamente la creencia que tenemos de que
es pesada la carga de nuestra deuda exterior; y los argumentos
aducidos esperan aún la respuesta.
Por último el 24 de julio pasado reprodujimos el estudio
del "Lic. BIas Urrea" sobre el Partido Científico, que motivó
la carta del señor licenciado Limantour. El que lea con atención
y sin prejuicios ese importante estudio sociológico, tendrá que
convenir en que el señor Urrea se mantuvo, como muy bien di-
ce, "dentro de los límites que generalmente se estiman permiti-
dos en la prensa o en el libro". Nosotros le pusimos al calce la
nota siguiente, a la que no prestó atención basta~te el señor
Limantour: "Nos proponemos tratar en artículos especiales los
asuntos y negocios en los cuales han intervenido miembros del
grupo científico. Haremos en cada caso el análisis de los con-
tratos y concesiones que han podido obtener con el apoyo ofi-
cial, y revelaremos las ventajas y privilegios que con gran ha-
bilidad se han sabido reservar". Así, pues, el señor Limantour
nos dice el día 27 de julio: precisen ustedes, cuando nosotros ha-

252 OBRAS CO PLETAS

bíalOos dicho desde el 24: ! Es esto, señor Ministro,


solapado o franco T, vago o preciso 7, impersonal o personal Y
La imputación que nos hace el señor Limantour no es hija
de la razón: es injusta y es imprudente. Un hombre de Estado
de su talla debe medir sus palabras, sobre todo cuando son tan
duras y tan terminantes.
Haga valientemente esa imputación a los reyes del perio-
dismo anónimo y malsano, y [Link]á en lo justo, y los hombres
- honrados le aplaudirán. Piense el culto ministro, levantándose
sobre la común miseria de la vida, en la sentencia de Balzac:
, 'La posesión del poder, por inmenso que sea, no da la ciencia
de servirse de él. El cetro es un juguete para UD niño, UDa ha"'
cha para Richeliu y para Napoleón una palanca capaz de vol- .
tear el . mundo. El poder nos deja tales como somos, y" no en-
grandece sino a los grandes". .

• •

- ,

,

5EBUHOO ARTICULO
Firma el señor Limantour que sólo hay dos responsables
de la política financiera del Gobierno: el señor Presiden-
te, que la didge, y el ministro del ramo, qu~ la. aconseja.
y la. .lleva. a ·180 práctica.. Agrega que no menciona a las Cámaras
federales, no obstante que han aprobado siempre sus actos, por-
que desea alejar hasta la sospecha de que trata de. escudarse con
ellas.
Supongo que el señor Limantour, conocedor como el que más
de nuestro .medio, no esperará que tratemos la cuestión de res-
ponsabilidades desde el punto de vista constitucional, es decir,
en el supuesto de que funcionan las instituciones republicanas en
el país; porque si así lo hiciéramos, perderíamos el tiempo fa-

bricando disertaciones cómjcamente solemnes con tesis de la•

más pura teoría, dignas de la Academia de Platón, pero tan leja-


nas de nuestro modo de ser político y social, como apartadas es-
tán entre sí las ideas de Milleran~ y las de Díaz Dufoo en ma-
teria de economía solidarista.
y si, como algunos se empeñan en creer, es bueno con-

servan en ciertos casos, especialmente en actos oficiales, las


apariencias de la República respetando las formas de la Cons-
titución, este proeedimiento resulta desastroso en el debate, pues
obligar a leer entre líneas para buscar la verdad bajo la hipo-
cresía de la frase; y las ideas, así deformadas o' disfrazadas, se
prestan a toda clase de confusiones y de errores, obligando al
publicista a una gimnasia retórica, en la que vencen la mala fe
y el sofisma. No nos engañemos a sabiendas, que es la manera
más triste de engañarse, y estudiemos las cuestiones políticas con
franqueza, dentro de nuestra lamentable y dolorosa realidad. Al
OBRAS COMPLETAS
o

fin la Historia marcha y vendrán tiempos mejores; tal vez nues-


tros hijos puedan invocar sin ironía la Constitución, cuando ésta
no sea solamente un palio en las pompas de las ceremonias ofi-
ciales, sino el dosel que cubra la soberanía del pueblo. No la
profanemos una vez más, señor Ministro.
Muchas personas piensan que el señor Limantour ha revelado
grande habilidad al plantear la cuestión en los términos que dejo
copiados. Yo creo, sin dificultades, en la habilidad de todos lo~
ministros del mundo. Esto es para mí artículo de fe. Pero en el
caso, estimo que debemos hacer una excepción; y aun cuando esta
golondrina no hace verano, es, ni más ni menos, una golondrina.
El señor oLimantour, se dice, desdeña, como avezado combatiente,

las armaduras deterioradas; en vez de escudarse con las Cámaras


federales que le inspiran una sonrisa de aristocrática benevo-
lencia, se parapeta detrás del nombre de atalaya del general Díaz,
y [Link]: "Aquí estoy bien!; para atacarme a mí, necesitáis
comenzar por combatir al Presidente!" y el júbilo de sus parti-
darios es infinito, como el clamor de los vencedores ....
A nii modo de ver, los que prestan con tanta ligereza estos
pensamientos al señor Limantour y se deshacen en alabanzas de
su maquiavélica habilidad, no están en lo justo, y en vez de enal-
tecerlo moralmente, lo ofenden y desacreditan. Si el señor Liman-
o •

tour ha dicho que él y el señor Presidente son los únicos res-


ponsables de la gestión financiera del Gobierno, es ponque así
lo cree. Podrá estar equivocado; está, en nuestro concepto, equi-
vocado; pero no nos es lícito dudar de la sinceridad de su creen-
cia. Quizá esta cre~ncia es una impresión personal mía ha-
ya sido sugerida o fortalecida por el deseo cordial del señor
Limantour, de asociar a su obra de [Link]ón económica el
nombre del general Díaz. De be tener, como todos los' grandes

reformadores, la convicción de que su obra, criticada hoy, será


admirada en los futuros siglos; y por un sentimiento natural de


gratitud se quita de la frente un lauro, y lo ofrece .... Vuestro
gesto es bello, señor Limantour!
Por otra parte, sería infantil pensar que el hecho, suponién-
DE JESUS URUETA 265

dolo cierto, de una irremediable solidaridad de responsabilidades


entre el Presidente y sus ministros, hiciera enmudecer toda crí-
tica. El general Díaz es omnipotente, pero no omnisciente; y sólo

una completa .degeneración mental y moral puede considerar au-


daz y sacrílego al que juzgue y censure los actos de nuestro pri-
mer magistrado. Pero, ay!.... así es. Ahora el señor Liman-
tour dice: "de la gestión financiera sólo hay dos responsables:
el Presidente y yo"; mañana dirá él ministro de Justicia que de
su administración sólo son responsables él y el Presidente; y
luego vendrán los demás, uno por UDO, a decir lo mismo, para
cubrir sus desaciertos; y después, bajando, bajando, dirá.n cosa
igual todas las autoridades! Con este sistema de lógica descen,
dente se va .muy lejos, se ha ido muy lejos .... Así, en todas las
• •

épocas de corrupción, los remordimientos se han abrazado deses-


peradamente a los altares de César.
. Qué!, porque los ministros han cometido errores debe enmu-
decer toda alabanza al Presidente, para que los señores ministros
no la consideren como 1m reproche indirecto a sus personas, o
bien será preciso no eX'poner ni juzgar ni condenar los errores
de los ministros por miedo de que el Presidente quiera hacerse
solidario de ellosf Qué confusión de ideas! No, no hay coexisten-
• •

cia entre el Presidente y los ' ministros: él es todo, ellos son


algo por él. Los conserva o los abandona como inst..'umentos frá-
giles en su mano poderosa. Está fuera de sus rencillas, de sus
envidias y de sus torpezas. N o se le puede ligar a ellos por la
razón de que nada hay de comÚn, en materia , de responsabilida-
des, entre el jefe y sus subordinados.
En cuanto a las Cámaras.... "y no menciono a las Cáma-
ras federales, no obstante que mis actos han merecido siempre su
aprobación, porque deseo hasta alejar la sospecha de que trato
de escudarme con ellas". [Link] sonrisa la del señor Liman-
tour! Pero quién, señor Ministro, hubiera podido tener esa sos-
pecha. que con razón deseáis alejar? Mas ya que tal cosa dijeron
vuestros labios, cabe indagar el por qué de ese deseo. Si desea
alejar hasta la sospecha de que seamos CBipaces de cometer un
acto ilícito o ridículo; y al contrario, cuando creemos que nues-

OBRAS COMPLETAS
,

tras acciones son buenas y serias, qué debe preocuparnos, no ya


que se sospeche, sino que se sepa y se afirme y se divulgue que
las hemos ejecutado' Vuestros actos no han merecido siempre la
aprobación de las Cámaras YSi creéis honroso el veredicto, puesto
que empleáis la palabra merecer, por qué dais con repugnancia
la desdeñosa espalda al tribunal que os otorgó la recompensa'
La verdad es, señor Ministro, que así como los griegos llama-
ban Euménides a las Furias, nuestro Congreso se llama el Par-
lamento. No está compuesto de hombres libres. A pesar de ello,
• el señor Limantour se atreve a decir que sus actos han merecido
la aprobación de las Cámaras! Qué sabe el señor Limantour! Pa-
ra aprobar algo, en el sentido parlament8-l'io, se necesita tener la
libertad de poder reprobarlo. El que obedece una consigna, táci-
ta o expresa, no aprueba: vota tan sólo afirmativamente. Obe-
decer no significa aprobar. Sólo se aprueba por convicción, y se
obedece a pesar de la convicción. Decir que hemos merecido la
aprobación del que no tiene libertad de expresar sus conviccio-
nes, es decir una cosa que, en vez de satisfacernos, debe aver-
gonzarnos. Por esto me explico que el señor Ministro tenga el

deseo de alejar hasta la sospecha de que trata de escudarse con


las Cámaras. De creerlas libres, hubiera tenido a legítimo or-
gullo invocarlas y decir: "La Representación Nacional ha apro-
bado mis actos!" esta frase sería una corona cívica.
El señor ministro de Hacienda no quiso romper con la hipo-
cresía de
, . la frase, con la retórica oficial, y le falt6 el valor de
decir lo que el Coriolano de Shakespeare: "Quiero obrar como
si hubiera nacido de mí mismo!" Por eso fue poco parlamentario
con las Cámaras y demasiado galante con el señor Presidente.
En el próximo artículo demostraremos que el único respon-
. sable de la gestión financiera del Gobierno es el señor Limantour,
representante consciente o inconsciente de una oligarquía que
en torno de la Patria junta sus ambiciones desordenadas, como
los sueños que -van a suspenderse en el árbol funesto que Virgilio
colocó en la puerta de los infiernos,

TERCER ARTICULO

E afirmado .que el señor Limantour es el único. responsa-


ble de la. política financiera del Gobierno, y debo demos..
trarlo.
El señor Limantour ha dicho: "De la política financiera del
Gobierno sólo hay dos responsables: el señor Presidente de la
República, que la diJ'ige, y el ministro del ramo, que la a
y lleva a la práctica". Y "El Imparcial", en auxilio de su divi-
nidad poliada, escribe en edi~orial del día 18 del corriente: "Y
como el señor Limantour sigue formando parte del Gabinete del
señor general Díaz, en primera fila, claramente alcanzan a este
gran estadista las críticas enderezadas contra su conspicuo cola-
borador" .
Me inclino a crer, piadosamente, que el señor Limantour no
conoce bien nuestro idioma, porque emplea con impropiedad las
palabras castellanas. Si así no fuere, tendríamos que pensar que
el señor Limantour ha escrito un absurdo, algo que nada signi-
fica, a pensar de la arrogancia aparente de la frase. En efecto,
el que · aconseja una política determinada es quien la dirige inte-
lectualmente, y el que la lleva a la práctica es quien la dirige
materialmente. N adie comprenderá cómo pueda el señor Presi-
dente dirigir la política financiera que otra persona aconseja y
lleva a la práctica, es decir, que otra persona dirige. Aconsejar
es dirigir. El consejero es el director. Tratándose de personas,
se las aconseja para ilustrar su conciencia, para orientar sus vo-
luntades hacia fines determinados; y tratándose de empresas,
los consejeros piensan y resuelTen su desenvolvimiento con los
medios prácticos que juzgan convenientes. En el primer caso, se
258 OBRAS COMPLETAS

dice que las personas son dirigidas; en el segundo caso, se dice


que las empresas son dirigidas. Así pues, o el señor Limantour
no aconseja ni lleva a la práctica la política financiera del Go-
bierno, y en tal caso el General Díaz es quien la dirige, o el señor
Limantour sí aconseja y lleva a la práctica esa política, y enton-
ces es el señor Limantour y no el general Díaz, quien la dirige.
Qué ha querido decir el señor Limantour? Acaso él lo sepa.
No es más preciso el lenguaje de 'El Imparcial", tal vez
por el humo de incienso que envuelve siempre sus conceptos.
Según ese periódico, alcanzan al señor general Díaz
las criticas enderezadas contra su conspicuo ministro, porque éste
sigue formando parte del Gabinete, en pl'imera fila. Lo que cla-
ramente se ve aquí, es un argumento abominable. De manera que
si el señor Limantour noforlllara !p arte del Gabinete en pri-
mera fila, sino en segunda, tercera o séPtima, las críticas que se
le dirigieran no alcanzarían al general Diaz I Y puede decÍl'nos
"El Imparcial" cuáles son esas filas del Gabinete del Presiden-
te' Quiere decirnos '1 El Imparcial" qué fila ocupa el señor mi-
nistro de por ejemplo f
Pero dejando a un lado esta e$pecial y encantadora adulación
al señor ministro de primera fila, vamos al fondo del argumento.
Es éste : mientras una persona forme parte del -Gabinete del ge-.
neralDíaz, y por ese solo hecho, las censuras que se dirijan a
uno caen forzosamente sobre el otro. La teoría es nueva, no
siempre la ha profesado "El Imparcial", cuyo ruido de cadenas
nos advierte la presencia del esclavo. Todo el mundo recuer-
da que no opinaba así cuando el señor Baranda formó parte del
Gabinete; todo el mundo sabe que ha censurado y satirizado al
señor Mariscal, que aún forma parte del Gabinete; todo el mundo
ve que se ocupa con morriña, cuando está obligado a hacerlo, del
ministerio de Justicia; todo el mundo recuerda, sabe y ve otras
muchas cosas que ya irán saliendo .... Esta nueva teoría de "El
Imparcial", creada ex profeso para defender al señor Limantour,
"conspicuo colaborador ,. del Presidente, es la teoría de la cola.-
boración. .

DE JESUS URUETA 259


• •

Los colaboradores, se dice, son solidariamente responsables, y


los ministros son los colaboradores del general Díaz en su obra


magna del progreso. (El' magna" nunca falta.) Pues está lucido
el general Díaz, señores ! Ya verán ustedes con cuántos pecados
tiene que cargar sólo en el ramo de Hacienda! Qué opinan de
la gestión financiera de don Justo Benítez ~ Qué de la de don
Jesús Fuentes Muñiz 1 Qué de la de don Trinidad García? Qué de
la de don Benito Gómez }1'arías 1 Qué de la de don Matías Ro-
mero 1 Qué de la de don Manuel Dublán? Vamos a glorificar al
Presidente por lo que estos señores hicieron de bueno 1 Pues sea-
mos lógicos y justos, y clémosle su parte en lo que de malo hicie-
ron. Si aceptamos la tesis de la solidaridad de responsabilidades,
tengamos el valor de aceptarla completa, no separemos la miel
de la hiel, no elogiemos al Presidente por los méritos de sus co-
laboradores, si no tenemos la entereza de censurarlo por lo que
ellos deban ser censurados. El general Díaz ha tenido algunos mi-
nistros buenos y muchos ministros malos; y segÍln la lógica de la
tesis que analizamos, el general Díaz ha hecho algunos cosas
. buenas con la colaboraci6n de lus primeros y muchas cosas ma-
las con la colaboración de los segundos. Yo no le tengo miedo a
esta tesis, caso de ser cierta; vosotros ' sí, porque estáis enfermos
de adulación aguda, y creéis o fingís creer que el Presidente es
infalible y sagrado, y ·que el que se atreve a tocarlo se' cae [Link]-
to por sacrílego. N o; los que se mueren para siempre son los que
profanan la dignidad humana. Si yo combato las afirmaciones
del señor Limantour y de "El Imparcial ", es porque las creo
falsas, no porque tenga el mismo empeño que ellos manifiestan
en hacer le cargar al Presidente los desaciertos o las glorias de
su ministro. Si se me demuestra que el general Díaz es responsa-
ble de la política financiera en iguales términos que el señor
Limantour,

o si se sigue creyendo tal cosa sin prueba alguna,
elaro es que lo que yo diga del ministro debe alcanzar al Presi-
dente. Y no veo por qué esté obligado a detenerme ante esta
conclusión.
El general Díaz, en cuestiones financieras , no puede hacer
otra cosa que aprobar o reprobar la política de su ministro, y

O. C. de J. U. 17

260 OBRAS COMPLETAS

seguir o no sus consejos. Si aprueba, el ministro continúa en el


Gabinete; si reprueba, el ministro se separa. Pero el general Díaz
puede aprobar una cosa indebida creyéndola lícita y benéfica, o
reprobar una cosa debida creyéndola ilícita y perjudicial. Se
explica: el general Díaz no es un economista, no es un especia-
lista. Fía, como es natural, en la ciencia y en la honorabilidad de
su ministro, y no lo desoye ni lo desautoriza sino en el caso de
una flagrante iniquidad. Cómo, en esas condiciones, puede ser
considerado como responsable de los yerros de su ministro? Quién
se atrevería a decir que es responsable el 'que siglue, sin ser mé-
dico o arquitecto, los consejos de su arquitecto o de su médico?
El general Díaz, con el conocimiento que tantos años de gober-
nar dictatorialmente le han dado de las cosas y de los hombres,
sabe mucho que el señor Limantour ignora; y el señor Limantour,
que ha consagrado sus estudios y sus actividades a la ciencia' eco-
nómica y al arte económico, sabe mucho que el general Díaz igno-
ra. En! política general, de la cual sí es único responsable el Pre-
sidente, hará bien el señor Limantour, puesto que ha aceptado
el Ministerio, en seguir los consejos del Jefe de la Nación; en
política financiera, creo que hace bien el general Díaz, puesto
que ha hecho ministro al señor Limantour, en seguir los conse-
jos de este señor. En dónde- puede hallarse, pues, la solidaridad
de responsabilidades, si éstas son, por su naturaleza misma, dis-
tintas y perfectamente perceptibles? Que el Presidente vigile y
encauce el desenvolvimiento de la política general en todos los
ramos de la Administración, se explica, en su papel; pero, para
citar un concepto de MilI, "hay una diferencia completa entre
vigilar la labor del Gobierno y ejecutarla realmente. El mismo
hombre puede ser capaz de vigilarlo todo; pero no puede ha-
cerlo todo, y en muchos casos la vigilancia será tanto más satis-
factoria cuanto menos trate de obrar por sí mismo. El jefe de
un ejército no podría dirigir bien los movimientos si combatiese
en las filas o trepase al asalto".
Pero hay más. El señor Limantour no es realmente un mi-
nistro como los demás, que son simples secretarios de Estado.
El señor Limantour es un verdadero ministro. Su papel en el Ga~
>
,
DE JESUS URUETA 261

binete es preponderante. Desde este punto de vista, "El Im-


parcial" ha dicho una verdad: "el señor Limantour ocupa la pri-
mera fila". Una verdad de "El Imparcial!" Sí, los niños y los
borrachos ....
-
!, Y ya sabemos que el amor vuelve niños a los hom-
bres, y los embriaga. El señor Limantour ha mareado poderosa-
mente su personalidad en la política dictatorial. Nadie como él
tan alabado y tan censurado. Sus amigos han escrito monogra-
fías para demostrar que es la encarnación del claro espíritu de
Turgot, y sus enemigos le cuelgan de las espaldas el manto raído
y sucio del Mercader de Venecia. Rompió valientemente con los
viejos moldes, se separó de la política salvadora de don Matías
Romero, y se presentó como un innovador. Bancos, ferrocarri-
les, crédito agrícola, sistema monetario, todo lo reformó, todo
tiene su sello. Es un verdadero revolucionario. El país entr'ó con
él a la era de los grandes negocios, de las grandes empresas, de

las grandes especulaciones, de los grandes BlUges y de las gran-


des crisis. Las fuerzas económicas del país, sacudidas por la ma-
no audaz del ministro, eran imponentes, parecían tener fiebre ....
Los millones deslumbraban. Nacieron unos hombres nuevos: los
millonansimos. La obra del señor Limantour no es vulgar: es
grande, o muy buena o muy mala. De aquí que el señor Liman-
tour ejerza una verdadera hegemonía en el Gabinete; tiene a raya
a todos sus colegas; su opinión impera en todos los asuntos pú-
blicos; hace su voluntad; es un jefe de Gabinete; es un primer
ministro. Dirige, en conseooencia, en toda la extensión del tér-
mino, la política financiera del Gobierno. Y pues es acreedor a
toda la gloria o a todo el desastre de su empresa, debe tener toda
la responsabilidad de ella ante la Historia.
El señor licenciado Cabrera (BIas Urrea), en un artículo que
publicamos ".A. propósito de la carta del señor Limantour", sos-
tiene que históricamente "los únicos responsables son los grupos
sociales, no los hombres"; que el señor Limantour, "a cien años
de distancia, no es responsable de nada" y que los ' " historia-
dores, dentro de diez siglos, no sabrán siquiera que había exis-
tido un Limantour". Yo no creo, en general, en la inmortalidad
del señor Limantour; de manera que es posible que dentro de
262 OBRAS COMPLETAS

diez siglos se borre el recuerdo del señor [Link] de Hacienda, a


pesar de las monografías de sus actuales admiradores, porque
ellas y ellos también habrán perecido bajo el polvo del olvido del
,

ingrato tiempo. . .. Convengo con el señor Cabrera en que sólo


existe la responsabilidad histórica, descartada la constitucional,
,

que no es aplicable a nuestra situación política, completamente


inconstitucional, y desechada la metafísica responsabilidad moral
como una momia que sólo tiene culto en los ,hipogeos de nuestro
palacio de Justicia. Pero me separo del señor ,C abrera cuando
afirma que "a cien años de distancia, el señor Limantour no es
responsable de nada". Dejemos a un 'lado la cuestión de tiempo,
,

, y no averigüemos por ser cosa imposible de averiguar! si cien


años son pocos o muchos para destruir la influencia del señor
Limantour en nuestra Historia; basta 'que se reconozca su in-
fluencia como un hecho, basta que SlU obra esté viva y en pie para
que, hailta donde esa influencia se prolongue y hasta donde esa
obra perdure, se tenga el derecho de fijarle su responsabilidad.
Claro, las responsabilidades no son eternas: acaban cuando la
obra de un hombre perece. La actual generación francesa no pue-
de hablar de la responsabilidad presente de Robespierre; puede
,

hacerlo de la responsabilidad de Combes o de Briand. Nos-


otros podemos y debemos hablar de la responsabilidad social y
política del señor Limantour, porque nuestra vida nacional, con
todos sus dolores y todos sus anhelos, ha sido profundamente mo-
dificada por la obra del primer ministro; y la generación o gene-
raciones que nos sucedan tendrán el mismo derecho, hasta que
cesen los efectos de la revolución económica que, para bien o para
, mal de la patria, operó su genio de reformador.
El señor Cabrera habla también de la responsabilidad his-
tórica, se entiende de los grapos sociales; y no es posible des-
,

vincular al señor Limantour de su grupo, de la oligarquía cien-


tífica. En el próximo artículo analizaremos los caracteres de esta
oligarquía que 'ha inventado una nueva moral: la de los intereses
siniestros, de que habla Bentham, dejando para uso de los imbé-
ciles la moral del deber.

DE JESUS URUETA 263

De esta manera, definidas genéricamente las responsabili-


dades del Jefe y del Grupo, podremos comprobarlas con casos
concretos de nuestra reéiente historia .


Alaeñor licenciado don José 'Y .


LimeDtou:

La riqueza y el poder, lejos de refrenar en el hombre los


impulsos del orgullo, lo inducen con frecuencia a cometer injus-
ticias. Es la pobreza de los ricos y la debilidad de los poderosos.
Los ricos y los poderosos, salvo excepciones que maravillan, no
son sabios, en el sentido venerable que daba a esta palabra la
antigü.edad clásica. La sátira deliciosa de Luciano los compa~
raba a "bellos libros, ¡q ue tienen el botón de oro y la cubierta del
color de la púrpura; abridlos, y veréis en ellos trágicos horrores
dignos del teatro de Eurípides". Y aunque la justicia y la ver-
dad son pacientes, sabiendo como saben que las violencias que
sufran sólo sirven, por sublime ley moral, para su lustre y gloria,
hay momentos en que no deben enmudecer sin peligro, cuando
son atacadas en la persona de un hombre humilde por la voz acu-
sadora de UD hombre poderoso, que tiene lograda la fama de verí-
dico y de justo.
El señor Limantour, a semejanza de los dioses olímpicos, a
bebido en copa de oro el placer de la venganza. Como todos los
hombres demasiado sensibles a la adulación, y que sólo conocen
del mundo y de "la vida las dulzuras y las sonrisas, el señor Li-
mantour no puede poner la tolerancia sobre la crítica ni el desdén
encima de la calumnia. No se siente hermano de los que han su-
frido. Por eso es injusto. Son conceptos duros, y los expreso con
verdadera pena; pero no puedo, en esta vez, dejar viva y ardiente
la imputación qllle se me hace. ..
El "Diario Oficial", del día 8 del corriente, publica algunas
declaraciones del señor Limantour, con motivo del primer cargo
concreto que hemoS' formulado en contra de la política financie-
ra del Gobierno. Es de suponerse que el ministro de Hacienda, si
no redactó el artículo del periódico oficial, a lo menos autorizó

266 OBRAS COMPLETAS

su publicación. Ahora bien, el órgano del Gobierno, que debiera


mantenerse sereno y recto, ha descendido a la agresión, al ataque
personal. Dice textualmente: "Al tratarse de favores pecunia-
rios recibidos del Gobierno, el señor licenciado Urueta prefirió,
sin duda con muy buenas razones, pasar la pluma al señor licen-
ciado Luis Cabrera, que fue quien firmó el artículo de referencia' '.
. Ya" El Imparcial " había dicho: "El primer capítulo de car-
gos concretos" se llama el artículo escrito por el señor licenciado
don Luis Cabrera, a quien oportunamente le cedió la plmna don
Jesús Urueta, absteniéndose él de tratar el punto de "los que
obtienen fondos del Erario para provecho personal". Estimamos
en lo que vale este rasgo de pudor, único que en la actual campa-
ña le conocemos al señor Urueta; ciertamente que él no debía, no

podía tratar ese capítulo sin sentirse molesto, cohibido, con gran
mortificación al escribirlo".
.

Mientras "El Imparcial" y secuaces me hicieron el cargo,


yo sonreí; el señor Reyes Spíndola podía pudorosamente, en vista
de su modesta fortuna y de su humilde subvención, su~rir que
he obtenido fondos de1 Erario para mi provecho personal. El se- •

ñor Reyes Spíndola era, pues, el más indicado para decirlo sin
rubor; y por esto, y por otras causas, cuando lal acusación partió
de la porqueriza de "El Imparcial", quedóse bajo la planta de
mi desprecio.
Pero ahora es el propio señor ministro de Hacienda, don José
Y. Limantour, quien repite ese cargo o autoriza que se me haga, y
por conducto del "Diario Oficial". Para emplear el lenguaje del
señor Limantour, le diré que "no quiero contribuir con mi silen-
cio a 'q ue subsista por más tiempo el sistema de ataques solapa-
dos de que viene abusándose, mucho ha, como arma de partido
poco justificable". Solapado es el ataque, señor Limantour, y
tengo el derecho de pediros, de exigiros la prueba. Estimo mi hon-
radez más de lo que estimáis vuestra riqueza, porque ella es toda
mi for1;]1na. Yo, señor Limantour, heredé la honradez. Soy, además,
un hombre libre, precisamente porque no soy rico ni poderoso.
Si así hablo, es porque creo, es porque sé que la riqueza y el po-
der no son factores, por falaces y efímeros, de la grandeza moral

DE JESUS URUETA 267


,
,

de un hombre. Otras cosas son las que nos hacen apreciar y


amar de nuestros semejantes: las que no atormentan, las ' que no
,m altratan, las que le forman al hombre, para emplear una frase
·de Lavisse, el espíritu claro y el alma justa.
La acusación que me hace el señor Limantour, es, . además
de injusta, torpe. En efecto, el "Diario Oficial' '. habla de favores
pecuniarios recibidos del Gobierno. Luego se confiesa que el Go-
bierno hace favores pecuniarios!, .luego . se confiesa
'
que
.
hay per-
:sonas que obtienen fondos del Erario para provecho personal!,
luego se confiesa todo! Si es lo que hemos dicho 1, si es lo que
vosotros negáis! O es torpeza o es descaro, a vuestro gusto. De
'Suerte que la modesta subvención de setecientos mil pesos que
lleva recibida el señor Reyes Spíndola para fomento de "El Im-
parcial", que ya no la necesita, no constituye un favor pecuniario
del Gobierno; y los sueldos exorbitantes de seguro que yo haya
recibido a cambio de mi trabajo, sí son favores peClllniarios que
;s e me han hecho. El señor Reyes Spíndola tiene pudor, yo no.
El señor Limantour queda colocado entre dos planchas de
fierro de lln dilema ine;[Link]]~: o el señor Limantour prueba que
yo he recibido favores pecuniarios del Gobierno, en cuyo caso el
-cargo :q ue le hemos formulado se robu¡;;tece por propia confesión
del ministro que con tanta altivez dijo que no ha favorecido inde-
bidamente a nadie, o el señor Limantour no prueba su acusación
's olapada, y entonces. . .. escoged, señor Ministro, el calificativo, ,
,
porque no quiero ofenderos. '
Más todavía: en el supuesto de que yo hubiera recibido fa-
vores pecuniarios del Gobierno, no le concedo al Gobierno el de-
recho de considerarme su esclavo. No me he vendido nunca. A
dos hombres debo mucho, a dos hombres que están en el sagrario
de mi corazón, junto a la memoria de mi padre: Justo Sierra y
Enrique Creel. Pues bien, mi conciencia es mía, no de ellos.
Creo tener el derecho de decirles la verdad, siempre que lo haga
>con respeto y puedopensaJ"l en política y en todo de distinta ma-
nera que ellos, sin que esto amengiie mi gratitud ni manche mi
,honor. Sólo una compl~ta relajación moral puede hacer que lle-

268 OBRAS COMPLETAS

guen los hombres poderosos a este olvido o a este desprecio de


o

la dignidad humana.
El señor Lirnantour posee UDa inmensa riqueza y tiene UD in-
menso 'p oder; y sin embargo, los sabios venerables de la anti-
güedad lo considerarían más débil que un tirano y más pobre que
un filósofo. Dirían, sentados a la sombra de los laureles de Mi-
o

nerva, viendo pasar al opulento ministro: la armonía de Platón


no canta en el espíritu de ese mortal; ese mortal no conoce la jus-
ticia; ese mortal es efímero ...

L señor .ministro de Hacienda, perdiendo completamente


la serenidad de espíritu, que tan útil es a los hombres
cuando se discuten sus actos, y especialmente a los fun-
cionarios públicos cuando ellos mismos, para dar muestras de
fortaleza, solicitan o provocan la discusión, se permitió insi-
nuar, en forma hábilmente embozada, por conducto del "Dia-
rio Oficial", que ya había recibido favores pecuniarios del Go-
bierno, haciéndose eco malévolo de un cargo que contra mí for-
muló "El Imparcial" con claridad y franqueza.
N o quiero creer, no creo, que por parte del ministro esto
haya sido una "maniobra de mala fe" para desviar la discu-
sión de su objeto y desorientar al público, porque para el em-
pleo de tales ardides le falta al señor Limantour la sonriente y
mefistofélica quietud de ánimo que a "El Imparcial" le sobra,
y más bien me inclino a pensar, por espíritu de justicia, que el
orgullo herido llev-ó al señor Limantour al deplorable exceso
de envenenar sus palabras para hacerme un ataque personal
gratuito, aun a .riesgo de que ese ataque fuera una espada de
doble filo que, al lastimarme a mí, eausará daños graves e irre-
parables al señor Limantour.
Como era natural, cuando "El Imparcial" me lanz,ó la acu-
sación, no hice caso; la oí y seguí mi camino. Como era también
natural, cuando la recogió y la reprodujo el señor Limantour,
ministro de Hacienda, protesté contra ella en la forma enérgica
que la dignidad me dictara, sin parar mientes en que el acu-
sador es uno de los más ricos y poderosos emisarios que ha
mandado a este mundo el invicto Poros, resplandeciente dios de
la abundancia. Y no sólo protesté, sino que, pasmado ante la
inconcebible torpeza del señor Limantoul', que se ofendía a sí
270 OBRAS COMPLETAS

mismo, pretendiendo ofenderme a mí, tuve que colocarlo "entre


estas dos planchas de fierro de un dilema inexorable: o el señor
1timantour prueba que yo he recibido favores [Link] del
Gobierno, en cuyo caso el cargo que le hemos formulado se ro-
bustece por propia confesión del ministro, que con tanta alti-
vez dijo que no ha favorecido indebidamente a nadie, o el señor
Limantour no prueba su acusación solapada, y entonces.... es-
coged, señor Ministro, el calificativo, porque no quiero ofen-
deros' '. ,

El señor Limantoor ha optado por el primer término del


dilema, creyendo hacer así menos mortificante su posición, se-
o

gún se desprende del artículo que publicó "El Imparcial" del


martes 21, con el título: "Aquí están las pruebas, señorUrue-
ta!" Si yo fuera capaz de seguir para con el señor Limantour
el mismo procedimiento que él ha empleado conmigo, si por el
placer malsano de la venganza no me importara, para hacerle
un mal, mancharme a mí mismo, diría: "Magnífico!, las prue-
bas presentadas por el señor Limantour no tienen réplica: son
perfectas. Ha demostrado que en el año de 1903 me comisionó
para estudiar en Europa "las diferentes legislaciones extran-
jeras sobre la manera de castigar las infracciones a las leyes
de impuestos' '. Ha demostrado que, "por desgracia, el licencia-
do Urueta ha olvidado hasta la fecha rendir el informe corres-
pondiente, por lo que él, a su vez, no ha dado pruebas de que
la suma que recibió haya sido a cambio de su trabajo," sin que
la secretaría de Hacienda, agrego yó para mayor claridad, me
hubiese reclamado nunca ese informe, ni una sola vez, en ' el
lento curso de seis años!.... y seguiría yo diciendo: el señor
T..Jimantour ha demostrado que no sólo me' hizo el favor de con-
fiarme en Europa una comisión remunerada, que hubiera podi-
o

do cumplirse aquí, en una biblioteca, sino que llevando la. com-


o placencia a su extremo, me hizo otro favor más grande: no
llamarme a cuentas en seis años, saber y callar, durante ese
tiempo, que la suma que recibí no fue a cambio de mi trabajo.
Fue, pues, un obsequio.

D E J E S TJ SU R U E T A 271

El señor Limantour ha demostrado que se me regaló ese di-


nero, que se me regaló dinero de los fondos públicos. El señor
Limantour ha demostrado, con mi ejemplo, que es pródigo y
complaciente con sus amigos y favoritos. El señor Limantour
ha tenido el tino de encontrar y definir otro cargo concreto
contra el ministro de Hacienda: la comisión de Urueta. Menos tra-
bajo para el licenciado Cabrera. Lo único que me disgusta es tener
que hacerle compaüía a Reyes Spíndola; pero no hay remedio:
I

el señor Ministro ha [Link]: "Aquí están las pruebas, señor


Urueta!" y ha presentado, en efecto, las pruebas de que me
ha favorecido indebidamente con el dinero del Erario. Me so-
meto a tan triste suerte. " Esto diría.
.

Pero no, no quiero ni debo darme el gusto amargo, a la
manera de Bulnes, de vencer así a un hombre mal aconsejado
por la pasión, aprovechándome de su imprudencia. Es preciso
ir al terreno despejado de la verdad. Ay!, por mucho que yo
quiera, no veo cómo pueda salir ileso el señor Limantour de
mi argumento. Se quiso coger, como de una ascua, del primer
término del dilema.... N o lo consiguió: está clavado en el
segundo 1
El señor Ministro no hizo buena memoria, y ha incurrido
en una equivocación, asegurando que la secretaría de Hacienda
me confió la comisión de estudio a que se refiere. Esto es in-
exacto. La comisión que desempeñé en Europa en el año de
1903, me la confió la secretaría de Justicia e Instrucción Públi-
ca, con el objeto de que representara, en compañía de los se-
ñores Esteva y Troncoso, a la República, en el Congreso Inter-
nacional de Ciencias Históricas ¡que se reunió · en Roma en el
mes de de abril de 1903. Yo redacté, como secretario de la de-

legación, el informe correspondiente que, suscrito por los se-


ñores Esteva y Troncosa y por mí, obra en las oficinas del Mi-
nisterio. El señor Presidente de la República, en el informe
ljue leyó al Congreso el 16 de septiembre de ese año, dice en la
parte conducente: "Finalmente, la República fue debidamente

representada, en el mes de abril último, en el Congreso Inter-


272 OBRAS COMPLETAS

nacional de Ciencias Históricas ... " (Diario Oficial," número


222, tomo LXVIII, página 228); y en vano se buscará en ese
informe, en las páginas 230 y 231 del "Diario Oficial," con-
sagradas al ramo de Hacienda, algo que siquiera aluda a la co-
misión de que habla el seI10r Limantour. La omisión ~erÍa · ex-
traña en el caso, porque el mismo señor Limantour afir~8 que
el trabajo que me encomendó "habría podido ser de utilidad
en aquella época, en que se estaban preparando algunas reformas
a la Legislación de Aduanas y de la renta del 'rimbre," refor:'
mas de que tampoco habla el Mensaje presidencial.
Hay más. Es de suponerse, porque así lo exige el decoro
de la Administración, que en la secretaría de Hacienda quedan
las constancias oficiales de las diferentes comisiones que se con-
fieren; y es muy extraño, es inconcebible, que el señor Liman-
tour no haya presentado la prueba más natural y más fácil de
su afirmación: exhibir la minuta del nombramiento que debió
ha berme extendido la secretaría de Hacienda, especificando el
objeto del encargo y la remuneración que, sin duda, ha sufri-
do, por sus finos sentimientos de innata delicadeza, al dar a
luz dos cartas mías, particulares, de amigo a amigo, que no es-
taba autorizado a publicar. La prueba habría resultado más co-
rrecta y caballerosa.
Pero esas cartas engañaron al señor Limantour; se refie-
ren a otra cosa, y vamos a ella. Acudí al señor Limantour, ár-
bitro, entonces como ahora, del Tesoro, para pedirle que se me
asignara algo más de lo que fijaba la partida correspondiente,
porque los gastos de la comisión se pagaban en dinero mexi-
cano, y nuestros pesos valían bien poco. Del 12 al 19 de fe-
brero, mes en que yo debía salir, el cambio sobre París era de
1. 96, 1. 96% a 1. 97 ;es decir, el peso mexicano valía menos de
dos francos! El señor Limantour, con galantería que reconoz-
co y agradezco, me ofreció que se me situaría algún dinero más.
En mi primera carta le recuerdo su ofrecimiento, y en la se-
gunda le doy las gracias porque con toda oportunidad dió or-
den de que se me situaran mil francos, algo menos que cuatro-


DE JESUS URUETA 273

cientos pesos mexicanos, que recibí en el Banco de los Países


Bajos. La misma cifra indica suficientemente que no existió
tal encargo de Hacienda, pues una comisión que demandaba ·
largos estudios de arduas materias no podía ser retribuída tan
mezqruinamente. Por eso sostengo que no recibí ninguna co-
misión del señor ministro de Hacienda; y he creído y sigo cre-
yendo, que la cantidad de cuatrocientos pesos se me envió pa-
ra aumentar en algo la dotación que asignaba la secretaría de
Justicia e Instrucción Pública a la comisión que me confió y
que desempeñé satisfactoriamente.
y es todo lo que el señor Limantour ha encontrado para
pretender arrojar una mancha sobre mi reputación! Oh!, debe
baber buscado y rebuscado!.... Qué pequeñeces!, qué m~se­
rias! N o, señor Limantour: camino distinto del que yo sigo es
el rq ue lleva a la riqueza y a los favores; hay que pasar bajo
muchas horcas caudinas para acercarse al templo del dios Po-
ros. El señor Limantour no puede ignorar que si yo hubiese
querido vender mi conciencia, asistiría coronado de violetas al
gran festín de los poderosos. En la actual campaña política,
mi palabra diría los panegíricos .... , se me llamaría el divino
orador. .. Qué asco!, no~ señor Limantour; prefiero mi pobre-
za. Tengo el bien timbrado orgullo de atraer desde mi rincón
las iras de los poderosos. "He odia, dice Cha teaubriand, en el
hombre a quien se persigue, no al hombre mismo, sino el ma]
que se le hace; y esto es UD castigo de la Providencia, porque
el odio a nuestras víctimas no es sino la tortura de nuestros .
remordimientos. ,.
••
=,•
p

• , (BRIHDI5 rIEHTlflrO)

Discretos cronistas contaron que~ en el snntuoso comedor


del palacio de los Azulejos, se convirtió, no ha mucho: un banque-
te para festejar al novel y elegante procónsul de Sinaloa; y
que a los postres, en medio de una atmósfera cargada de siba-
ritismo, don Pablo Macedo, el de la figura logarítmica y tras-
cendental, llevando a sus disertos labios, albergue de la Per-
suasión, la ancha copa colmada de blondo e inspirador cham-
pagne, levantó la voz a semejantes razones:
, , Señores: quiero, en esta ocasión, hacer mi profesión de
fe . Yo soy un científico; yo pertenezco a los científicos, a los
cuales se han colgado todos los padrones de infamia, y que han
sido blanco de tantos gratuitos ataques, a los que ya estamos
acostumbrados. El grupo científico ha sioo la piedra angularr
ha sido el material con que el señor general Díaz, sublime ar-
quitecto, ha levantado el edificio que admiramos. Los que per-
tenecemos al grupo, nunca hemos pedido empleos · ni solicitado
posiciones. El señor Limantonr no pidió el ministerio de Ha-
cienda; yo jamás he pedido nada. He cumplido, como lo ha
entendido mi deber, en donde se me ha colocado. Los científi-
cos han sido interpelados muchas veces, y no han contestado
simple y sencillamente por disciplina. Han colaborado con el
señor general Díaz, han ido adonde los ha llevado el señor Pre-
sidente e irán hasta dónde él los lleve."
Otros cronistas, no tan parcos y pulcros como los de "El
Imparcial" de oro, y muy especialmente el pícaro y lenguaz Doc-
trove o de los Corrales, aseguran que la frase final del brindis fue
más enérgica y más emocionante. Juzgad si no: "Hemos colabo-
rado con el señor general Díaz, hemos ido a donde nos han lleva-
do el señor Presidente y estamos dispuestos a ir con él hasta la
O. C. de J . r. 18
,

276 OBRAS COMPLETAS

igIlominia!" Verdad que en los labios del señor Macedo mora la


eloC'Uente Pers-aasión '?
Algunas personas se han asombrado de que el filósofo tras-
cendental del cientificismo hubiera hecho su profesión de fe polí-
tica en un panquete, en vez de hacerla en el Parlamento o en la
Prensa! Es que ignoran la historia de la flosofía humana! La
ocasión no podía ser más propicia, y el solo hecho de haberla
aprovechado revela el genio del filósofo! Sólo en el salón del
palacio de _los Azulejos podían brillar en todo su esplendor tan
elevados pensamientos. No decían los hermanos de Goncourt que
"en las comidas de hombres hay una tendencia a hablar de la in-
mortalidad del alma a la hora de los. postres?" N o se sabe que
Sócrates alcanzó [Link] más altas de la elocuencia en un ban-
quete, hablando del amor en tales términos de idealidad, que tu-
vo que em.~1Udecer y avergonzarse la bulliciosa orgía de bailari-
nas y de músicos con que llego Alcibiades, ebrio y coronado de
violetas? Y qué otra cosa sino , amor trágico y sublime, hay
en las palabras del señor Macedo? Así han hablado todos los
grandes amantes de la historia y de la leyenda. Te amo hasta la
muerte!, te amo hasta el crimen!, te amo hasta la ignominia t
He aquí el grito eterno de las almas líricas, enle>quecidas por el
bello dios del delirio. Oh!, Eros t, invencible Eros I
Grande debe ser la pasión que inspiró esa frase, que arrancó
-ese grito de amor, porque .. " conocéis al señor Macedo? Es un
hombre semejante al doctor Saúl Ascher, que en su tendencia
continua hacia lo positivo, a fuerza de análisis había perdido to-
dos los esplendores de la existencia, todos los rayos de sol, to-
das las rosas, toda creencia y todo ideal, como si hubiera nacido
en forma de silogismo humano del párrafo 3Q , libro 2Q, 1- división
y 41\ parte de la Crítica de la Razón Pura, de Emmanuel Kant.
El señor Macedo no puede y no debe creer que el general
Díaz sea capaz de -llevarlos hasta la ignominia; esta sola supo-
sición, por sí sola, es irrespetuosa, es ofensiva, aun dentro de la
hipérbole. La frase no es del mejor gusto literario, y las flores de
,

la mesa del festín deben haberse sentido avergonzadas al oírla.


DE JESUS URUETA 277

Además, expresa un sentimiento inmoral, porque revela que ellos,


los científicos, sí serían capaces de ir hasta la ignominia, si a
ella se les llevara.
Es una grandeza, es un heroísmo. Es la grandeza del vór-
tice. Es el heroísmo de la inmortalidad. Cuenta la leyenda que
Mandrábulo, habiendo encontrado un tesoro en Samos, consagró
el primer año una oveja de oro a Juno; el año siguiente, una
oveja de plata; un año después, una oveja de cobre. Así los cien-
tíficos: ya no pueden consagrar a la Patria nobles esfuerzos, as-
piraciones de libertad, bellos sacrificios, no; tan sólo les queda la
oveja de cobre: la ignominia!
Ya estarán satisfechos los que pedían que hablaran los cien,.
tíficos; ya estarán satisfechos los que decían con "El Impar-
ciar': "Es tiempo ya de hablar ante el tribunal de la opinión pú-
blica, de oponer al ultraje el argumento; al insulto, el heébo con-
creto; a la calumnia, la expresión
,
del deber cumplido. El silen-
cio no siempre es fuerza; a menudo sirve de escudo a los débiles
y de coraza a los culpables. .. Del enorme montón de doeumen-
tos, de la montaña de papel impreso en libros, folletos, revistas y
periódicos, sólo surgirán, con ecos resonantes, las acusaciones y
las acusaciones. Y frente a ellas, un silencio de vencidos, un
silencio de aterrados".
"y serán esos hombres paloa el porvenir, una banda de concien-
cias negras, sin honor ni pureza, un puñado de ambiciosos auda-
ces, sin principios ni ideales; un grupo de individuos sin patrio-
tismo y sin decoro, una turba de cínicos depravados que, a seme-
[Link] del escuadrón apocalíptico, ha pasado sembrando la deso-
lación y la muerte. . .. El silencio de los científicos, es su conde-
nación irremisible en la Historia". (" El Imparcial" del 16 de
mar7A) de 1909) .
Ya hablaron! En el palacio de los Azulejos, mientras el cham-
pagne burbujeaba y cantaba en las anchas copas, don Pablo Ma-
cedo exclamó heroicamente: iremos hasta la ignominia!

1

OS apóstatas que forman ahora la ;'pedantocracia"


tífica, y que profesan la novísima teoría del doctor
Schmoller~ según la cual los sombreros de los pobres tie-
nen un diámetro menor que los bombines de los capitalistas,
lo que demuestra que la ,c urva de los talentos es igual a la cur-
va de las rentas, nos dijeron, rompiendo la disciplina del mutis-
mo, por la boca délfica de don Pablo Macedo, que e11Gs han si-
do "la piedra angular, el material con que el general
Díaz, sublime arquitecto, ha levantado el edificio
,
que admita-
mos".
y "El Imparcial" de oro, amplificando tan sublimes pala-
bras, dice, pretendiendo refutar un , artículo inexorable de
"Actualidades": "Por último, la ,publicación que nos atalca
, ,

(omite el nombre de ella: naturalmente, es la disciplina del si-


lencio), cree encontrar todavía otra contradicción al tropezar
con estas palabras nuestras: "al igual que el ilustre jefe del
partido a que pertenecemos". "Por fin, nos pregunta, hay par-
tidos políticos en México? Sí, contestamos, hay UD partido que
reúne todas las condiciones que hemos enumerado, . '. Ese par-
tido que proclama la reelección, está apoyado por esos elemen-
tos que brillan luminosamente por su ausencia en 108 demás se-
dicentes partidos. Ese partido ha reclutado todas so-
ciales y útiles, que .. " son las que están preparando la
democracia' '.
Decididamente el editorialista de " El Imparcial ,. usa som
brero del mismo número que el de don Pablo Macedo. Qué ha-
ríamos, Dios mío!, en esta triste ciudad de México si no escri-
biera algún doctor Schmoller en "El Imparcial" y si no brin-
,

da'r a con champagne don Pablo Macedo f , ,


,

280 OBRAS COMPLETAS

Los pedantócratas han llegado a los más sinuosos, a lo,>


más cabalísticos refinamientos del servilismo oriental, y han in,
ventado frases y giros tan untuosos y felinos, que quitan el sol
,
,
'
, '

a las ampulosas y relamidas [Link] de los autores Jel si-


gIl! ,, XVI. Si
.
alguien [Link] sus palabras, de pocos años
,
a la fecha, formarían un tratado perfect.o, una obra maestra
.ie [Link]ía sobre el arte de la adulación. Entiendo que en ell.o
trabaja el sifmpr~ risueño y delicioso Doctrove.o de [Link] Corra-
les, para ' [Link] de [Link] [Link].
,

[Link] pedantócratas [Link] hombres de genio, n.o cape duda. El] ,

vez de recurrir 3.1 [Link] primitivo y gastado , de [Link] con-


trastes [Link], de las antítesis inferiores entre la pequeñe z y
la grandeza, la · ignorancia y la sabiduría, " el vil andrajo y la
opulenta seda;" en vez de hincar en el [Link] la rodilla trémn-
. ,

la, ex-clamando: Señ.or, eres luz, [Link] [Link] [Link] l, co-


, . .

mienzan [Link] ensalzarse a sí mismos, por calzarse [Link] za ncos d e


la presunción,
.
llamándose
.
" piedra.
angular", "
" material de
.oro," "fuerzas sanas y útiles" y .otras lindezas por el estilo,
, . .

para que al Héroe le sea más grato el encomi.o que brota de los
, , '

labios de grandes [Link], y la adulación perversa se disfra,ce


. . I .

con las ' apariencias purísimas del amor. Más duradero será el ,

edifici.o si más firme es la piedra angular que lo sustenta; y . ,

más ' beno si más ricos son [Link] materiales que lo forman · y de-
coran.
En cambio, qué otra [Link] sin.o obra perecedera .v vana hu-
biera podid.o hacer el "sublime arquitect.o" con el pueblo, su-
ci.o, ignorante y [Link] 1, Para qué le hubieran servid.o las chus-
que sól.o le [Link] sangre, her.oísmos y victorias T En qué
hubiera podid.o emplear a los infelices hijos de Ceres y de Vul-
can.o que le ponen el pan de cada día en la mesa y le cuelgan
al cinto la invicta espada 1 El campesin.o, el .obrero, el maestro
de escuela; el [Link].o ... oh!, si [Link] formaran la piedra angu-
lar del edifici.o de la Patria, pobre Patria!... Pero no, afor-
tunadamente la Patria, la verdadera, la del trabajo, la del ho-
nor, la de ]a gloria, la f'o rman esos hombres de cabezas redon~
DE JESUS URUETA 281 •

das y grandes, que " están preparando . la democracia " oon los
festines del"J ockey Club" y los editoriales de "El Imparcial" ,
"Sí, hay un partido!,' I dice el editorialista, el partido qUf>
, 'proclama la reele,cción," el partido que "ha reclutado todas
las fuerzas sociales sanas y útiles. " Un partido!, solamente un

partido 1; pero quién entiende esto sin ser científico? Se tra-
tará de un caso de locura, o habrá asistido también eleditoria-
lista al banquete del palacio de los Azulejos? Si así , fue , no
debió imitar al señor Macedo, echando en saco roto el pruden-
te proverbio griego que cita EurÍpides: " Los convidados de-
ben perder la memoria al día siguiente de un festín suculento. "
-

Así pues, para los pedantócratas, todo, hasta el monopolio


de los partidos políticos! Si han reclutado todo lo que es sano
-

y útil en el país, si están " apoyados por esos elementos que


brillan por S11 ausencia en los demás sedicentes partidos," cla-
ro es que éstos no son partidos. Luego no hay partidos políti-
cos en México, porque un solo partido político no es tal parti-
do: es un absurdo, es -una monstruosidad que no se ha visto

ni se verá nunca jamás en ningún país del mundo y en nin-


guna época de la Historia. Con razón se asombra" Actua-
lidades" . . . .. Los intereses 1, las necesidades!, las aspiracio-
nes!, palabras vanas son en la boca de los demás .... , si
sólo existell los intereses científicos, las necesidades científicas,
las aspiraciones científicas! Los hombres de la reelección no han
acaparado los negocios?, no han acaparado los puestos públicos?,
no han acaparado los partidos políticos 1, no han acaparado la
. adulación al general Díaz?, no han acaparado hasta la ignomi-
nia? Y esto "sin pedir empleo, ni solicitar posiciones," para
mayor gracia, es decir, por propia gracia. Por qué no han de
acaparar también todas las fuerzas vivas del país, y las n ece-
sidades nacionales, y los anhelos de la patria, y el pasado, y
el . presente, y el porvenir entero? Y cuando ya no les quepa

más, cuando estén hartos y congestionados, se llevarán a la
garganta hl pluma de los vomitorios romanos ...

282 OBRAS COMPLETAS

Ay!, la culpa es nuestra ... Oíd a '~EI Imparcial:" ;. Cuan-


do en los comienzos de la agiiación política ya claudicante, se
habló de un esfuerzo para llevar a los ciudadanos por los ape-
tecidos senderos, y se dijo de la formación de partidos, no so-
lamente no rechazamos el sino que aun tuvimos
frases de encomio para sus primitivos promovedores." (!!!)
Qué encanto!, Dios me conserve siempre al director de "El
Imparcial!" Un ameno cronista relata que el emperador Au-
gusto acababa .de pronunciar una sentencia equitativa, absol-
viendo a un hombre falsamente acusado de un crimen capital,
y el inculpado, para mostrar su agradecimiento, exclamó en
,

alta voz: "Te doy las gracias, oh César!, por haber juzgado
tan injustamente. " Todos los que rodeaban a Augusto se mos-
traron indignados y pretendieron despedazar al hombre. " No
08 exaltéis, dijo el Emperador; tengamos en cuenta su inten-
ción, que es buena, no sus palabras, que son torpes". Kcw ha-
remos nosotros, ahora que tenemos el gusto y el consuelol-
de conocer las buenas intenciones de "El Imparcial:" olvida~
remos las burlas, las injurias, las calumnias que ' hizo llover
sobre todos los que manifestamos nuestro ideal de justicia y
de libertad. Qué queréis, así son sus frases de encomio.
N o se necesita buscar, como el señor Macedo, el don de
profecía en la copa de champagne, para decir que el grupo
de apóstatas va a la ignominia. Infelices los que se salen del
corazón de la Patria! Desgraciados los que maldice la Histo-
ria! Cuando el general Díaz muera, exclamaremos con el poe-
ta: "El gran Patroclo ya no existe, y el despreciable Térsi-
tes vive todavía!"

A Cario. Dial! Dufoo.

Acudo a tí, oh artista! para que evites nuevas profanaciones


a la obra maestra del divino Leonardo da Vinci. Stendhal ha re-
ferido las desgracias del célebre fresco: empezaron los monjes
ignorantes del convento cortando las piernas del Salvador y de
los apóstoles para agrandar la puerta del refectorio, y clavando
en la pared el escudo de armas del emperador, que descendía
hasta tocar la cabeza de Jesús; siguieron los pintores presuntuo-
sos y sacrílegos, que decían poseer el secreto de resucitar el colo-
rido, y embadurnaron y rasparon la evangélica escena; y conti-
nuaron los dragones de la República, que convirtieron el santo
asilo en caballeriza v se divertían en lanzar ladrillos a la cabeza
. w

de los apóstoles. Después, el tiempo implacable ha transformado


la obra maestra en un espectro, en el tenue recuerdo de una ma.-
ravilla .... Para que nada falte, aquí, en México, desde las colu.m-
nas de "El Imparcial", un escritor que escribe en un idioma

semejante al español, Pistache, más ignorante que los monjes de


1652, más presuntuoso y sacrílego que los pintores de 1727 y más
dragón que los dragones de 1796, acaba de cometer una nueva
monstruosa profanación, que nos hace pensar en el "encarniza-
miento del Destino o de la imbecilidad humana" contra la obra

del genio. En cambio, no hace mucho que Gabriel d'Annunzio,


hijo de Apolo, cantó la muerte del Cena colo en una oda de versos
clás-icos, alta y pura como monumento de gloria.
Tú, Carlos Díaz Dufoo, que eres artista y debes sentirte las-
timado por la irreverencia de Pistache, aguza tus sátiras, enoien-
de en fuego de ira tus cláusulas y no des cuartel ni tregua al
profanador. Sal de tu silencio, y aunque conozco la legítima .

repugnancia que te inspira el lenguaje articulado, se te rompió


284 OBRAS COMPLETAS

acaso la pluma de oro que le recogiste de las manos al Duque


Job? ...
Imagínate, tú que has vivido en Milán, que
, ' ,
quiere
llevarme a Santa MaJ'Ía delle Grazie por la vía Dante, que no pue-
de conducir sino a sus dos extremos: la piazza. de 'Mercanti o el
Foro Bonapal'te! N o, tú y yo elegimos mejor camino, y paso a
paso nos vamos por el ancho corso hasta llegar a la
iglesia.
" '

Ya estamos. "Se alza la amplia torre redonda) ceñ[Link] de una


, ,

doble galería de columnas, phs!, cualquier cosa arquitectóni-


ca .... " La primera parte de la frase: "ámplia torre redonda, ce-
ñida de una doble galería de columnas", no es, como sabes muy
bien, de Pistache; éste plagió el rasgo descriptivo inexacto por
cierto del Voyage en Italie, de H. Taine, tomo Il, página 406,
renglones 11 y 12. En cuanto al despectivo "phs!, cualquier co-
sa arquitectónica .... ", sí es de la propiedad exclusiva de Pis-
tache, para su grande honor y gloria. Decididamente, decimos,
'este hombre carece por completo de sentido estético: es UD audaz,
un ' ignorante, un .... , y vamos enrojeciendo los adjetivos hasta
soltar la risa; y contentos, con la alegría picaresca de burlarse
de un imbécil y el goce vivificador de admirar una obra de arte,
largo tiempo nos quedamos contemplando la iglesia, haciendo vi-
brar en el aire la eterna exclamación: es bella!, es bella! '
[Link], para confirmar nuestras impresiones con los juicios
de los críticos de arte, vamos a la Biblioteca Ambrosiana. Nos
ponemos a leer. "La iglesia de Santa María de las Gracias, esta
obra de la arquitectura lombarda .... " (Eugenio
miembro del Illstituto, conservador de las colecciones de Bellas
Artes de París, se expresa así en su obra ~nardo de Vinci, pá-
gina 1.80). "La iglesia de Santa María de las Gracias, tan origi-
nal y tan grandiosa ... " (Palabras del mismo autor en su "Histoi-
re de r Art pendant la. Renaissance, tomo JI, página 364). "San-
ta María deIle Grazie en Milán y la Certosa de Pavia, S011 los dos
monumentos lombardos más bellos del siglo XV". (Esto dicen
Julio Natali y Eugenio Viteli en su Storia de l'Al'te, página 325).
, ,
,

D E J.E S U S U RU E T A 285
,
- ,

Para qué , más .... Pero al salir, vemos sobre la. mesa de periódi-
• •

cos una colección de "El Imparcial ", que cual precioso docu-
mento recoge y cuida la Biblioteca Ambrosiana, y no resistimos a
la tentación de leer de nuevo: Santa María deHe Grazie, pbs., •

cualquier cosa arquitectónica! ....


Ya supondrás, por las perlas que he citado, lo que Pistache
nos dirá del cuadro . Te ' hago gracia de las impresiones de arte
que quiso experimentar su espíritu yermo ante la obra espectral
y gloriosa. Me acuerdo del sabio aquel que se pasaba las noches,
de la oración al alba, y los. días, del alba a la oración, leyendo
libros sobre cultura física, para robustecer, con ejercicios imagi-
narios, sus raquíticos músculos. La contemplación de la obra no
dej,ó en su espíritu otra cosa que la fugaz reminiscencia de haber
visto, una mañana de primavera, en el refectorio de una fea
iglesia, algunas figuras desteñidas en torno de una mesa.,. '.
Pero por la guía de viajero que llevaba en la mano el Boec1ekel',
digno de un auto de fe supo que eso que veía era un milagro
del arte humano; y Pistache se de·c idió a admirar, se hizo el ánimo
de admirar, y aun cuando no experimentaba ni podía experjmen-
tar emoción alguna, y sólo sufría de jaqueca a fuerza de fijar los
ojos angustiosamente en la lamentable vaguedad de las figuras ,
exclamó ante los grupos atónitos de los visitantes:

-Oh, Leonardo, Dios .... no, Hombre del Pensamiento. del


A rte y de la Ciencia! ....

y después, en su cuarto, bajo el foquillo eléctrico. escribió.


poseído del demonio de la inspiración: "En un adormecimiento
de tintes tenues ••y como sensibilizados en medio de Una orgia de
luz, se descubre el soñado grupo .. '.. ; ensueños de carne, que SUl~
gian del pincel de Vinci .... ; muro en que golpeaba inútilmente
el artista .... ; hombre de gesto tierno y grave, en que la miseria
babía puesto hondas añoranzas en la mirada .... "
y satisfecho de sus frases, hechas con retazos de prosas pro-
fanas y de versos místicos, entró a la Historia, sin piedad, bru-
talmente, como Lisandro en Atenas. Y nos cuenta lo que vas a oir:
'. .
2 2

286 OBRAS CO PLBTAS

Al artista le faltaba pintar dos cabezas: la de Jesús y la de


Judas, por no haber encontrado modelos que encarnaran su ideal.
Uno de los monjes descubrió un día al hombre aquel de las año-
ranzas en la mirada, lo alojó en el convento, y "el pincel de Leo-
nardo, pronto y feliz, avanzaba y [Link] en la divina figura " ,
hasta que "una mañana el artista llamó a los monjes y les mos-
tró su labor, ya ". Era el Cristo.
Vase el mendigo. Vinci se queda soñando con la otra figura,
no encuentra entre la canalla de los barrios modelo que cuadre a
su idea del Judas. Pasan los a.ños. Por fin, un día se topa el ar-
tista con un " anciano, de aspecto sórdido, ojos fugitivos,
rostro ClaeL que las bajas pasiones habían marcado con huellas
indelebles". Lo lleva al convento, trabaja. golpeando la pared, y
una bella . mañana, "las campanas de Santa María ' delle Grazie
tocan a fiesta, porque al fin Leonardo ha dadd el último trazo al
muro del refectorio .... "
Para qué todas estas falsedades? Para forjar un cuento ab-
surdo, para decir teatralmente que el modelo que le sirvió al ar-
tista para pintar a Cristo era el ( !) que empleó para pintar
a Judas, transformado por los años y por el vicio en un tipo de
viejo repugnante, y para dar a entender, con finísima ironía, que
yo me he convertido en Judas.
Tú sabes que la audacia es hija de la ignorancia: y no sé a
quién debemos admirar más en este caso, si a la hija o a la madre.
Se necesita no saber una sola palabra de la vida artística de Leo-
nardo y de sus procedimientos especialísimos en la pintura, para
dar crédito a semejantes disparates. Todo el que conozca,
aunque sea a través de las reproducciones, los dibujos pre-
paratorios de la Oena, cometería un pecado capital si afir-
mara que un mismo modelo (tan cambiado como se quiera por
los años) sirvió a Leonardo para pintar las dos figuras prin-
cipales de su cuadro. Basta comparar el estudio para la cabeza
del Cristo en el museo de Brera, con el estudio para la cabeza dsl
Judas de la Biblioteca Windsor, para comprender que son dos
tipos radicalmente diferentes. Además. Judas no era un anciano,
,

DE JESUS URUETA 287


ni menos teuible anciano, de aspecto sórdido, ojos fugitivos y


rostro cruel". Ni así lo representan los Evangelios, ni así lo pintó
Leonardo. El Judas de la Cena es un hombre de alguna más edad
que Jesús, con su cabellera negra y su barba negra. Su aspecto
físico es semejante al de dos demás apóstoles. Lo que lo carac-
teriza es su actitud, su expresi6n. Vinci odiaba las antítesis vul-
gares y brutalés del arte inferior. Supongo que Goethe entendía
algo de arte; y dice, describiendo al Judas: "Concentrado, ate-
rrorizado, mirando con angustia arriba y detrás de él; el perfil
anguloso, sin exageración; no es una figora repulsiva, porque el
buen gasto no podría soportar cerca de hombres tan virtuosos y
tan puros, un verdadero Monstruo". (<Euvres de Goethe, tomo X,
página 422) • •
• ,

Lo más curioso es que, con la tesis-cuento del mismo modelo,


resultaría, no la posibilidad de que un hombre Se convirtiera en
viejo, sino el absurdo contrario, que el 'a nciano terrible y sór-
dido se .hubiera transformado en el hombre de gesto ' tierno v ~

grave, porque Leonardo pintó primero el Judas, lo terminó antes


que el Cristo, por la sencilla razón de que nunca el


Cristo!. ...

,
T..Ja mentira de Pistache es grosera. "Los dibujos de Leo-
nardo nos revelan sus vacilaciones sobre la cabeza del Cristo". ,

dice Gabriel Seailles en su monografía "Léonard de Vinci", pá-


gina 69, en oposición al pincel pronto que avanzaba y avanza-
ba .... , de que nos habla Pistache; y Giorgio Vasari, testimonio
irrecusable, dice: "Dió Leonardo a las cabezas de los apóstoles
tanta majestad y belleza, que dejó imperfecta la del Cristo, pen-
sando no poder darle aquella divinidad celeste que reclama la
imagen de Jesús. Leonardo concluyó (fini bene) la cabeza de Ju-
das; la de Cristo~ como se ha dicho, quedó imperfecta". (" Cap-
pricci e Annedoti di Artisti", páginas 182 y 185). Por último.
un autor del siglo XVI, el milanés Lomazzo, explica por qué Leo-
nardo renunció a terminar la figura del principal actor: "Leonar-
I(do, desesperado de no poder realizar su ideal divino en la fi-
"gura de .JesÚs, fue a pedir consejo a su viejo amigo Zena]o, y
288 OBR'AS COMPLETAS

, 'éste le dió una respuesta memorable: "Leonardo, sólo Dios pue-


, 'de a bsolverte de la falta que has cometido, pues es imposible re-
. , pl'esentar una figura
,
más bella, más dulce, que las de San Sall-
"tiago Mayor y San Santiago Menor; deja a tu Cristo imperfecto
"como actualmente está, porque, comparado con los apóstoles, ya
"no sería el Cristo, ya, no sería su maestro".
Esta imperfección resulta simbólica: la cabeza del Gristo del

Cenáculo representa, como dice Goethe, el mayor esfuerzo que ha
hecho la mano del hombre, guiada por el genio, para expresar lo
sobrehumano sin separarse de la naturaleza. Muchos Cristos
completos hemos vist8 en las telas de los museos y de las exposi-
dones. Ninguno iguala en ideal de arte al boceto en que Leo-
nardo puso la esplendente majestad de su alma. Quizá por la
misma imperfección de su Cristo, Leonardo es el artista que más
se ha acercado a la divinidad.
Ya ves cómo Pistache, para darse el placer de llamarme
Judas, ha profanado el arte, la verdad y la Historia, arrojando
desde "El Imparcial", a semejanza de la soldadesca de Bona-
parte, sus ladrillos sobre la obra espectral y ....
Pobre Bouvard! Pobre Pécuchet! Pobre !, pobre
eUlS . t re I.....

• •
...
- . . .. pero me decía sonriendo un amigo a quien leía e::.;-
tas cuartillas, bo sabes que Pistache es .... Díaz Dufoo ~ ...

Yo protesté, protesto y protestaré. Imposible! Díaz Dufoo es
un artista! Díaz Dufoo recogió la pluma de oro del Duq ne ~T ob !

,

,
EL TOHEL DE DOH BERHARDO REYES

(Rrtículos publicados en "Hueva Era." en 1911)


El General Bernardo Reyes, su Manifiesto del 12 de¡ J unio y el


Cambio de su Actitud. La. Postulación de su Candidatura a
la Presidencia de la República. .

Lo confieso: fui uno de los pocos mexicanos que creyeron que


el señor general Reyes no sería capaz, por alteza de miras patrió-
ticas, de aceptar, en las actuales condiciones políticas del país, la
postulación de su candidatura a la Presidencia de la República.
El Manifiesto que dirigió a "sus conciudadanos y a sus com-
pañeros de armas ,. el 12 de junio último, ,apenas llegado a la
capital de la República, era tan terminante y tan sobrio, que
contrastando con la retórica que infla habitualmente los escritos
del General, produjo en mi ánimo la convicción de que lal'go do-
lor y una honda meditación hacían hablar, con la voz de la since-
ridad, el alma de un patriota. En efecto, el general Reyes dijo: .
"Yo atiendo a que los merecimientos que da el triunfo en
favor de los principios de la democracia, han señalado, de manera
vigorosa., la personalidad del señor don! Francisco l. Madero para
el puesto indicado, y visto que cualquiera nueva conmoción en
luchas electorales es ocasionada a peligros y, de todos modos, a
alejar el restablecimiento del orden y de la paz, he creído que
debe hacerse abstracción de mi candidatura, y que 10 más patrió-
tico en estos [Link] es apoyar al Gobierno provisional y adu-
nar todos los elementos sanos en favor de la causa revolucionaria;
y he declarado y declaro que, por mi parte y con los simpatiza-
,

dores que me sigan, acepto la candidatura [Link] para ]a Presi-


dencia de la República".
Esta soberana claridad de expresión transparenta una idea
,

fundamental, de esas que no se prestan a intrepretaciones, de esas


que no pueden abandonarse sin caer para siempre en el despres-
tigio; de esas que, según la expresión de Víctor Rugo, se aseme-
0, e, de J, t i. lO

292 OBRAS COMPLETAS


jan, no a las frondas que el árbol puede cambiar, sino a las raíces
que no pueden arrancarse sin que el árbol se desplome. Por eso
creí y sostuve que el señor general Reyes saldría perfectamente
limpio de los ataques que con consentimiento y regocijo del gene-
ral Díaz le prodigó la prensa corralista. Y aun cuando el gene-

ral Reyes no fue jamás para mí un hombre que pudiera encarnar


las aspiraciones de libertad y de justicia que agitaron podero-
samente al país, porque no tuvo fe en la opinión pública ni creyó
en el resurgimiento del espíritu nacional, sí ví en él siempre a
un ciudadano capaz de erguirse sobre la •
desgracia y mostrarse
sin envidias por el triunfo de los que sí creyeron en la inmensa
vitalidad de nuestro pueblo. Y así lo consideraba, en efecto, no
hace todavía dos meses, y por esto concebí la esperanza de que
entregara sus talentos y sus energías a la obra de reconstrucción
nacional, sin ambicionar 10 que no tiene derecho a ambicionar
el que no supo hacer de su sufrimiento un talismán que convir-
tiera en glorias los dolores de la Patria.

Mi desilusión ha sido completa. El señor general Reyes acep-


tó su candidatura a la Presidencia de la República. Como lo
demostraré a su debido tiempo, el general Reyes, por más es-
fuerzos de retórica que ha hecho, no ha logrado dar ni una sola
razón aceptable de este cambio tan radical y tan inmoral de su
conducta política .Su actitud me hace pensar con tristeza en los
últimos momentos de la vida política del señor general don Por-
firio Díaz .Mi imaginación, que en un tiempo -contempló distin-
tos a estos dos hombres, y que, ay!, en el fondo son iguales, ahora
los acerca implacablemente y los junta y los funde hasta pro-
ducir una figura sangrienta que, levantándose en medio de la
obra de reconstrucción, de concordia y de amor, amenaza des-
truir nuestras libertades con la espada napoleónica que acaba de
besar el general Díaz bajo la cúpula de oro de los Inválidos ....
El general: Reyes me ha honrado con su cariñosa amistad; amigo

personal soy de muchos de sus partidarios políticos; pero yo no


debo callar que en los actuales momentos, en que sólo un acto
unánime de patriotismo puede salvarnos, es UD peligro nacional
2 2

DE JESUS URUETA 293

que el ardiente partidario de don Francisco Madero el 12 de junio


de 1911, se haya convertido públicamente en el enmigo político
de don Francisco Madero, el 2 de agosto de 1911. Por esto, en
frecuentes artículos, combatiré correctamente, pero con pensa-
miento severo, la candidatura del general Reyes a la Presidencia
de la República.
EL PEHArñO DE rVRAHO

OS pueblos han tenido siempre un prodigioso instinto de


justicia, que, para la elaboración de la historia humana,

vale más que las meditaciones de los socióloglos y los en-


sueños de los filántropos. Las teorías y los sistemas no han go-

bel"llado jamás a los hombres; los falaces frutos de la ciencia


no son sino las olas superficiales y efímeras del mar de la vida.
Lo irredueible y lo eterno es el primordial sentimiento de la su-
pervivencia que se manifiesta por el antagonismo de las activi-
dades humanas en la lucha por un ideal siempre vivo y cada vez
más puro de igualdad y de justicia.
En medio de nuestra agitación política, el instinto del pueblo
formula esta pregunta: Qué ha hecho el'señor general don Ber-
nardo Reyes en favor de la Revolución? Y el instinto del pueblo
grita esta formidable respuesta: Nada!
y es verdad .El señor general Reyes no ha hecho otra cosa,
en favor de la Revolución, que aceptarla cuando ya la Revolución
había triunfado. El señor general Reyes fue un espectador de la
Revolución, que aplaudió la obra de los revolucionarios cuando
dejaron de ser" bandidos" .
Cuando el pueblo lo llamó, el general Reyes desdeñó al pue-
blo; cuando la dictadura lo llamó, el general Reyes obedeció a
la dictadura. Cuando Eduardo Hay caía ensangrentado y magní-
fico en Casas Grandes, el general Reyes se aprendía de memoria
los mnubres gloriosos grabados en el Arco del Triunfo, de París.
El general Reyes pretende cosechar el fruto sin haber sido un
sembrador; el general Reyes pretende la victoria sin el esfuerzo;

la gratitud sin el beneficio; el laurel sin el heroísmo.


Yo llopongo en duda que el señor general Reyes haya tenido
guardados, en el fondo de su alma, los ideales revolucionarios;
, ,
296 OBRAS COMPLETAS

pero nunca los expresó. Yo no quiero negar que el señor general


Reyes haya sentido un noble impulso que llevara su mano a la
guarnición de su espada; pero el señor general Reyes no desen-

vainó su espada.
El señor general Reyes tuvo miedo. Y el implacable instinto
popular le grita:
-Qué hiciste por la Patria?
-Nada!
-'Qué quieres de la Patria'
-Todo!
El penacho de Cyrano de Bergerac seguirá brillando sobre
la humilde frente de Pascual Orozco, no sobre la frente altiva
del ilustre general!••
,.

NTES de continuar la serie de artículos que me propongo


escribir en contra de la candidatura del general Reyes a
,
la Presidencia de la República, me veo obligado a hacer un
paréntesis, con el objeto de que sepan a qué atenerse los escrito-
res que me atacan eu mi vida pública y en mi vida privada.
Desde las columnas de "El Demócrata", me combate, con
t~da corrección, un amigo mío: el señor don Emeterio de la Gar-
za, jr., que defiende actualmente, con su genial literatura, a don
Bernardo Reyes. Debo decirle que no puedo sostener con él UIla
polémica de orden político. Mucho quiero al señor De la Garza,
jI'. ; pero ya que él inicia el ataque, me veo obligado u declarar
. ,... .
por prImera y últIma vez:
El señor don Emeterio de la Garza, jr. , sostuvo y propaló,
con el ardor de su temperamento gascón, la candida tura Díaz
Corral en el periódico" La Patria": e11 el año de 1908. Parece
increíble que dos años después el señor don Emeterio de la Gar-
za, jI'., ataque al general Díaz. En efecto, el señor De la Garza,
jr., escribió entonces las siguientes palahras, espigada.;; al [Link]
en su periódico: '
"Llamarnos cobardes porque, siendo partidarios y amigos
del general Díaz y de su administración, permanecemos fieles al
amigo, al jefe y al ilustre gobernante, haciéndole ver que aprecia-
mos su obra, que deseamos conservarla, que no es fingida amistad
sino lealtad ttbsoluta la que le profesamos, y queremos provocar,
encauzar y levantar un gran movimiento reeleccionista en todo
el país". (J ulio 19 de 1908).
"Pues muy queridos señores nuestros, después del general
Díaz, el Vicepresidente don Ramón -Corral, y entretanto y mien-
tras viva .... , pues el general Díaz". (Igual fecha) .
En ' 20 de julio, al día siguiente, agregaba:
298 OBRAS COMPLETAS
e

, 'Sin adulación, en verdad '1 en justicia, el general Díaz es


un excelente Presidente, a quien sus conciudadanos quieren y
respetan. . .. Es Presidente de pies a cabeza".
y no conforme con esto, el señor don Emeterio de la Garza,
jr., publicó el 21 de septiembre un famoso artículo con el si-
guiente título a grandes letras:
"Mexico. Entrevista. del representante en México del "New
York Herald" con el licenciado de la Garza., jr."
, 'Doy gracias a Dios, dice el licenciado De la Garza, porque
el primer periódico del mundo me ha proporcionado la oportuni-
dad de decir al pueblo norteamericano la verdad sobre México,
etc. " En ese número de "La Patria" aparece, en la primera pá-
gina, el retrato del general Díaz con la siguiente inscripción:
, 'Grand old roan de México", y el señor De la Garza, jr.,
se atreve a estampar las siguientes palabras, que pueden servir
de leyenda a la estatua del Ridículo:
"[Link], el más pesimista de los escritores modernos,

refiriéndose a! general Porfirio Díaz asegura que es el único go-


bernante de las repúblicas hispanoamericanas que ha sustituído
el orden y el progreso a la revolución y a la anarquía".
El ilustre Shopenhaüer murió el año de 1860!
En el mismo número de "La Patria", el señor De la Garza,
jr., publicó el retrato de don Ramón Corral con la siguiente ins-
. .,
CrIpClon:
"El señor Corral será probablemente electo Vicepresidente
en el nuevo período de 1910-1916. Es un hombre rico, de carácter
liberal y muy popular". y en ese mismo número, el señor De la
Garza, jr., publicó el retrato del señor Limantour con esta le ..
yenda:
"Su gestión financiera , durante la última década, compren-
de la supresión de las alcabalas, la conversión de la deuda, la re-
forma monetaria y la nacionalización de los ferrocarriles. Es un
candidato de gran influencia para la Vicepresidencia de la Re-
pública, puesto que renunció en el período pasado. Es hombre
de altos vuelos, inmensa fortuna y mucho margen político" .

DE JESUS URUETA 299


y en el text.o del artículo, el señor De la Garza, jr., se ex-


presa del general Díaz en los siguientes términos:
'..
"Ahora se explica mejor y se comprende bien la adhesión
incondicional y unánime del pueblo al general Díaz y la devo-
ción del general Díaz a su pueblo. Es un caso raro, único, singu-
lar. El general Díaz no es un tirano que quiere esclavizar, cas-
trar y engrillar a sus conciudadanos; no es un dictador que pone
la bandera para vent1~r, la rodilla para cinchar, la espuela para
liangrar a la Patria; no es el déspota que acapara para robar y se
arma para asesinar; no: el general Díaz es la bandera de un
pueblo", etc.
y yo podría reírme de la deliciosa literatura del señor De la
Garza, jr., pero sería un largo reír y no tengo ni tiempo, ni ganas
para ello. Me basta con lo transcrito para justificar, a los ojos
mismos de mi buen amigo el señor De la Garza, jr., por qué no
entraré en polémica con él. Tendría que consultar muchas veces
el Larousse ilustrado y la colección de "La Patria!"
En cuanto a los escritores que, amparados por el anónimo,
comienzan a insultarme, y los oradores que, con un nombre cono-
cido sólo en su casa, me ofendieron anteayer en el mitin del tea-
tro "Zaragoza", les diré: .
En la presente contienda, mi vida pública y mi vida. privada
están a la disposición de ustedes. Explotad las "morfinomanías
y eteromanías de Chucho Urueta". Id a buscar "el talento que
perdió Chucho Urueta debajo de las enaguas de las artistas pa.-

risienses ", en donde Chucho Urueta lo dejó, que buena falta os


hace. Estas cosas sólo a mi mujer le importan; a mí no me im-
portan nada. Repetid lo que sé de sobra: que fuí un calavera.
Si algún hombre de honor, o que crea tener honor, me ata-
care en esa forma, sabe que estoy a su disposición, serenamente,
sin vacilaciones, en el terreno que le plazca.
Después de haber pisado con las suelas de mis zapatos esas
injurias impotentes, diré mañana cómo logró encarnar el malde-
cido espíritu de don Porfirio en el alma de don Bernardo Reyes.

N días pasado! publicaron los periódicos amarillos la estu-


penda noticia de que un grupo de distinguidas personali-
dades mexicanas iría a suplicar a don Porfirio Díaz que
viniera a gobernar, con su gloriosa espada, este pobre país des-
gobernado de la Revolución. N o necesitan esas distinguidas per-
sonalidades ir hasta ·Europa en busca; del dictador: lo tienen cer-
ca, aquí mismo, en la ciudad de México. Es el general don Ber-
uardo Reyes, candidato a tirano.
No vaciléis, ya que os sentís esclavos :el general Reyes sería
un admirable, un perfecto tirano.
Don Porfirio, que era un conocedor en la materia, lo ungió
con el óleo santo de estas palabras memorables: '1Señor general
Reyes, asf se gobierna!" No ha recibido el general Reyes elogio
. .

más alto ni más merecido. Así se gobierna, en boca del general



Díaz, quiere decir: así se corrompe, así se encarcela, así se amor-
daza, así se sangra, así se doma, así se blanquean los sepulcros,
así se hace la paz de Varsovia!
Para ser gobernador de un Estado, no sólo era preciso some-
terse al poder brutal del Centro, sino copiar, y algunas veces exa-
gerar, los procedimientos del dictador. Nadie podría sostener

que durante la dictadura hubo algún gobernador liberal y demó-
orata, porque el general Díaz no lo hubiera tolerado. El general
Reyes en Nuevo León, Molina en Yucatán, Dehesa en Vera cruz,
y todos los' demás, fueron, en SUB respectivos Estados, tiranos,
tanto más queridos y apreciados por el general Díaz, cuanto más
hábiles y crueles eran los procedimientos del despotismo. Y el
preferido por el viejo dictador fue el general Reyes, antes de
. . .
que cometIera su prImera tralClon.
.,
302 OBRAS COMPLETAS

El general Reyes no puede olvidar a su viejo maestro, p6r-


que lo lleva metido dentro del alma, porque siglle siendo su ins-
pirador y su guia, y el tipo ideal de Caudillo, cargado de años,
de potestades, de riquezas y de crímenes. Cuando un grupo de
estudiantes ofreció, el jueves 10 del presente, al general Reyes
,

la candidatura a la Presidencia de la República, el señor General


tuvo el cinic;mo de decir las siguientes palabras, que denuncio
ante mis conciudadanos como UD nuevo ultraje del Pivisionario
a los santos ideales de la Revolución:
"Ustedes saben que la• popularidad me rodeó hace dos años;
entonces no acepté ponerme al frente del movimiento, porque no
se ensangrentara la Patria. Yo esperaba, no la revolución, sino
,

la evolución, nq pal'a acabar la tiranía de don Porfirio, sino la


del grnpo que envenenó su espíritu, que al fin le abandonó y
ma,nCl'11'o " .
Ya lo sabe el país: el general Reyes no quería acabar
,
con
la tiranía de don Porfirio!
, y después, el general Reyes, el hombre de buena fe, 'el militar
limpio, el amigo de la paz, lanza a los cuatro vientos este reto de
melodrama: Ignoro lo que puede suceder; dispuesto a. ir al
extremo!
Esto se llama hablar claro y alto, señor General. Así gritan
todas las ambiciones y así se suicidan, ay!, todos los tiranos. Lo
mismo hizo el general Díaz; fue al último extremo por llegar a la
Presidencia. Engaños, perfidias, corrupciones, cárceles y asesi-
natos, todo lo empleó, todo fue lícito para sus fines. Está bien,
señor general, seguid su ejemplo, llegad hasta el último extremo,
ya que tenéis metida en vuestra alma el alma de vuestro maes-
tro; pero sabed que si os atrevéis a ensangrentar la Patria, el
pueblo llegará también al último extremo!
Sois la postrera encarnación de Porfirio Díaz, y la justicia
del pueblo castiga a los tiranos con el destierro o con la muerte!
S público y notorio que la infame prensa porfirista, dirigida
por Pineda, injurió y calumnió al señor general Reyes.
Hay que decir la verdad: sÍ, lo calumnió, con calumnias
Insoportables. Público y notorio es igualmente que el general
Reyes permaneció callado ante la calumnia y no lavó los ultrajes
hechos a su honor, ni con la espada que venga, ni con la ley que

castiga. Los enemigos del general Reyes fueron vengados y cas-


tigados por los que tuvieron el valor de expulsarlos del país con
la diana de victoria que resonó sobre los escombros de Ciudad
Juárez. El general Reyes enmudeció ante las inmensas calumnias
de sus enemigos, porque el general Reyes le tenía un inmenso
miedo a don Porfirio Díaz.
N o hubo humillación que no soportara! el general Reyes: la
prensa lo mordió y el general Díaz lo escupió.
Los perros flacos y hambrientos de "El Debate" se harta-
ron del honor del general Reyes, arrojado a sus filosos dientes
como un pulpón apetitoso, por la mano implacable de Porfirio
Díaz. Y el general Reyes se dejaba devorar las entrañas.
El general Díaz, cebándose en su víctima, envió a Monte-
rrey al general Treviño para que, al pasar por Coahuila, le diera
un puntapié al gobernador de ese Estado, señor Cárdenas, y lle-
gara a poner su bota de soldado brutal sobre el cuello del gene-
ral Reyes. Y el general Reyes no exhaló una queja.
El señor general Díaz, para completar esa obra demoníaca
de humillación, envió, por último, a París al general Reyes, quien
tendió las abiertas y leales manos al chorro de sonoros luis es que
le derramó don José Yves Limantour con una sonrisa más dura
que una bofetada. Y el general Reyes se doblegó ante el des-

preCIO.
304 OBRAS COMPLETAS

El pueblo contemplaba esta degradación moral del hombre


en quien había puesto sus ojos para que le devolviera la libertad,
la justicia y la vida. Y el pueblo sintió la tristeza de las desilu
siones irremediables.
El hombre que ha hecho esto, debe de tener alma. de tirano
en el triunfo, porque 'tuvo alma de esclavo en la desgracia. El
general Reyes creyó que la dictadura era la fuerza, cuando la dic- '
tadura era la debilidad, y no quiso emprender la conquista de,
nuestras libertades políticas por miedo a la tiranía. El general
Reyes se equivocó. .
Ahora el general Reyes cree débil a Madero, que es la fuer-
za. El general Reyes se equivoca por última vez.
El general Reyes tuvo miedo a las cárceles, al destierro y a
la muerte, que son las armas de la tiranía; en cambio el general
Reyes desafía ahora, con trágica imprudencia, a la razón, al honor
y a la ley, que son las armas de la libertad.
-
Cuando Madero y los suyos derrotaron a la dictadura, en la
más gloriosa revolución mexicana, pudieron tener libertad los
hombres que el general Reyes había dejado en las cárceles, tra-
bajo los que había sumido en la miseria y esperanza los que había
arrojado a la deseperación; y cuando los clarines tocaron sus
dianas de triunfo en Ciudad Juárez y el júbilo del pueblo llenaba
los espacios como un himno ele gloria, el general Reyes desenvai-
nó su espada, la hizo girar en los aires como un círculo de res-
plandores, descuartizó una legión de fantasmas, gritó cómica-
mente "he vencido!" y, envainando después el acero y limpián-
dose con un pliegue de la bandera nacional el sudor de la frente ,
presentó su gloriosa cabeza a la corona de la inmortalidad!

Cuenta el delicioso Luciano, que cuando todos los habitantes


de Corinto trabajaban febrilmente en la construcción de las mu-
rallas que debían defender la ciudad, Diógenes; el célebre Cínico,
ocupábase en hacer rodar su tonel sobre las piedras; y a las pre-
glmtas que se le dirigían para que explicara su extravagancia,
contestaba:
-No quiero permanecer ociosu en medio de tantas gentes
que trabajan.
De igual manera, el general Reyes, no queriendo ser menos
que el Cínico, hace rodar su tonel. El general Reyes, linterna
en mano, ha salido en busca de un vicepresidente.
Me han asegurado que le ofreció el puesto al señor De la
Barra, quien no pudo menos que sonreír, con su aristocrática
sonrisa, y declinar el honor en uno de sus discursos
,
de suave di-
plomacia, que fluyen, como la miel misma de la elocuencia, de los
labios de nuestro Presidente.
Entonces el Cínico, dándole otro empujón a su tonel, le ofre-
ció la Vicepresidencia al señor Madero. Y el señor Madero, que
es hombre de buen humor, y que ríe con risa limpia y sonora, re-
lata la ' aventura de la manera siguiente: .
"Dije que como Ministro de la Guerra había sido el mejo!'
que había tenido México, y por esta circunstancia y conside-
raciones políticas no me pareció fuera de mis principios invi-
tarlo a que formara parte de mi Gabinete, en caso de obtener yo
el triunfo. Pero también dice que como gobernante seguiría la
política del general Díaz, y que, según parece, es la que indica
como conveniente al decir que no soy bastante enérgico para con-
servar la paz. No sé cómo entenderá "la paz" y "la' energía".
806 OBRAS COMPLETAS

Por lo demás, del general Reyes no he recibido sino muestras de


atención y consideración que en mucho aprecio. En el banquete
de Chapultepec se expresó en términos muy encomiásticos y muy
fa vorables; y el hecho de que el general Reyes me propusiera
la fusión de nuestras candidaturas para proponerlas a la Nación:
"Madero-Reyes" o "Reyes-Madero", es el mejor indicio de la
eordialida.d que reina en nuestras relaciones".
" "[Link] único que me parece pertinente hacer notar ahora, es que
la opinión que actualmente tiene el señor Reyes acerca de mí, no
está en armonía con la proposición que me hiz"o de la. fusión de
nuestras [Link], porque, si me juzgaba débil como gober-
liante, para qué me invitó como Vicepresidente y por qué acepta
ser Vicepresidente bajo mi gobierno? Por último, si me considera
débil y él con la energía suficiente para restablecer la paz, al
haber formado parte de mi Gabinete como Ministro de la Guerra,
la Naci6n hubiera aprovechado las energías de él".
El señor Madero, mirando al general con sus grandes ojos
risueños e infantiles, bajo las arboledas de Tehuacán, le contestó:
-Mire, general, déjese de eso; lo convido a hacer una ex-
cursión al Pico de Orizaba.
No sé si el general Reyes habrá hecho rodar su tonel, con
estruendo de cien batallas, hasta el opulento despacho de d{)n
Jorge Vera Estañol para proponerle la fusión de sus candidatu-
ras: Reyes-Estañol o Vera-Reyes! Pero estoy seguro de que, si lo
hiciera, el propio señor Vtera Estañol, a pesar de sus muchas ga-

nas, le contestaría, poniendo en su cara un gesto lo más porfi-


rista posible, y atusándose sus bigotes de káiser, mal pegados, en
su cara de Cacama, con estas o parecidas palabras:
-Pero usted se cree, hum!, hum!, que yo me junro con
cualquiera!
El gran Cínico sigue haciendo rodar su tonel sobre las pie-
dras de Corinto. Y el general Reyes sigue buscando un vice-
presidente ... Ya los rayos de su linterna comienzan a alumbrar
a Espinosa de los Monteros, que es escurre, y a Pimentel y Fa-
goaga, que huye!
,

INTERmEDIO LIRICO

La Venus de milo y el Doctor Uázquez 6ómrzz

DANDO el doctor Vásquez GÓme.r; fue nombrado Secre-


tario de Instrucción Pública y Bellas Artes, la copia en
yeso de la Venus de Milo, que se aburre furiosamente en la
desolación de la [Link] de San Carlos, sintió una irresistible
curiosidad de conocer al nuevo ministro, al "cerebro de la Re-
volución" . _La miraría con ojos apasionados y extáticos, como
tenía costumbre de contemplarla don Justo Sierra? Se detendría
largas horas frente al busto inmaculado, disertando sobre la moral
en estética, como Ezequiel Chávez 1 Pasaría cerca de ella con un
gesto de infinito desdén por la belleza, como Vera Estañol? ..
y cuandO' en una mañana se presentó en la Academia el doc-
tor Vásquez Gómez, la blanca Inmortal sintió que la sangre de
la raza divina le coloreaba las mejillas con los tintes rosados de
las auroras de Homero. Un hombre alto y gordo, don Antonio
Rivas Mercado, director del establecimiento, acompañaba a un
hombre gordo y chaparro, don Francisco Vásquez Gómez, minis-
tro de las Bellas Artes. Y se detuvieron frente a la estatua. Y
la diosa olímpica, asombrada, creyó mirar redivivos a los dos
deformes esclavos que barrían el taller de Scopas cuando. el divi-
no escultor la cincelaba en el mármol de Paros. Pero no, pronto
pudo advertir que el hombre chaparro y gordo se limpiaba el
sudor de una enorme cabeza redonda, rapada y negra, con un pa-
liacate listado de azul, de rojo y verde. Y también pronto pudo
advertir que el hombre alto y gordo hacía con sus pesados miem-
bros una angustiosa gimnasia de movimientos de adulaci~n, y a
cada instante hrotaban de sus labios estas palabras temblorosas,
como las declaraciones de amor: señor Ministro!, señor Ministro!
o. C. de J. U. 20

308 OBRAS COMPI.. ETAS

y la diosa pensó: es posible que el cuerpo deforme de este


mortal encubra un espíritu luminoso y alado. Así era Sócrates:
feo de cuerpo, bello de alma. Es posible que la imaginación de
este mortal haya evocado la risueña Athenas. Es posible que ame
los mármoles de -Fidias. -E s posible que escuche el verso inmor-
tal que canta en mi boca.
y la voz del ministro dijo, mientras en sus ojos retozaba una
sonrisa maliciosa: "¿ Por ·qué no manda usted a la bodega este
yeso roto 1 Al desempacarlo le han de haber tirado los brazos".
y la Inmortal mutilada suspiró por los ojos ardientes de Jus-
to Sierra, por la frías disertaciones de Ohávez y hasta por el ges-
to de bárbaro desdén de Vera Estañol.
y la .A f'rodita de Milo, símbolo de belleza impasible, cuya se-
renidad "no mancharon nunca las lágrimas", sintió una santa
indignación; hubiera deseado tener sus robustos brazos para
ahogar entre ellos a esos dos bárbaros, más desgraciados que los
esclavos que barrían el taller del divino escultor ....
.Pero, impotente, la diosa de la sonrisa de oro derramó la

primera lágrima.
, ,

LAS "LIBAS" REAfflOHARIAS


O LA flUDAD DE LOS PAPAS

(Artículos publicados en "nueva Era" en 1912)


He a,qtú de qué se componen las cuatro murallas que cir-
cundan la Oiudad de los Papas: de capuchones, de rosaJ'ios, de
. tonsuras, de barbas de capuchinos, de cinturones de monjas, de
sandaJi,as, de pescados, de huevos, de mitras, de pieles de cabra,

de cuernos de cabrón, de ch'ios, de bulas y de una multitud de


escritos, todo esto cimentado con aceite y seda! Ciudad de


los Papas, tiene cuatro puertas llamadas: la primera, puerta de

la Superstición; la segunda, puel'ta de la Ignornacia; la tercera,


puerta de la Hipocresía; la cual'La, del . Pero las


han y atacado tan prof11n damente de tantas maneras,
que no pienso que puedan dt11'ar mucho tiempo .


" A Liga del despecho y de la traición" ha pedido que, por


patriotismo, renuncie el señor Vicepresidente de la Re'pú-
blica, pues considera que una de las causas determinantes
de la situación actual es: "El triunfo de las elecciones de octu-
bre, contra el sentir de la Nación, de la impopular candidatura
vicepresidencial"; y para destruir la primera causa de los males

que aquejan al país, "La Liga" propone, como remedio natural,


que: "para dar satisfacción a la opinión pública, se haga un lla-


, mamiento al patriotismo del señor licenciado don José María
Pino Suárez, para que renuncie el cargo de Vicepresidente de
la República, pues esa renuncia produciría, indudablemente,
un efecto tranquilizador en la Nación y por eso debe considerar-
se como una de las medidas políticas de mayor urgencia, en las
actuales circunstancias".
No cabe duda que los miembros de "La Liga" han sido
parcos y prudentes, pidiendo tan sólo la renuncia de Vicepresi-
dente, pues antes, alguDos de ellos, recuerdo entre otros al se-
ñor don Alberto García Granados, habían pedido ya enfática-
mente la renuncia del propio Presidente de la República, o una
bala piadosa que de él nos librara. Pero por algo se empieza:
van por buen camino, y pronto pedirán la renuncia del señor
Madero o fabricarán la bala con que sueña el señor García Gra-
nados para que, acéfalo el Gobierno, la paz reine en toda la ex-
tensión de país. Porque estos señores son verdaderos y entusias-
tas partidarios de la paz, y no sólo de la paz, sino del Gobierno

constituído. Dicen, en efecto, textualmente: "La Liga tiene el


más vehemente deseo de apoyar al Gobierno constituído y de
apoyar, por cuantos medios legit;mos estén a su alcance, el resta-

,

314 OBRAS CO PLETAS


-

blecirniento del orden público y de la confianza de la Nación en


el Gobierno".
O estas últimas frases son tan sólo la expresión de false-
dades, de farsas y de hipocresías, o no se compadecen en! 10 ab-
soluto con la proposición original de pedir la renuncia del Vó.ce-
presidente de la República, pues la candidatura del señor Pino
Suárez, que triunfó en la Convención de agosto contra las can-
didaturas de Vásquez Gómez, Robles Domínguez e Iglesias Cal-
derón, fue vigorosamente sostenida en la lucha electoral de
octubre por los convencionales honrados, y que supieron respe-
tar el fallo de la Convención, y saliÓ¡ triunfante de las urnas, pa-
ra ser definitivamente sancionada por el Congreso de la Unión.
Pedir la renuncia del señor Vicepresidente, nos lleva lógicamen-
te a pedir la renuncia del Presidente, porque si el señor Madero
triunfó en los comicios, el señor Pino Suárez también triunfó
en los comicios. Uno de los dos vencidos, el señor don Fernando
19lesias Calderón, supo inclinarse ante el fallo de la Convención,
y con su proverbial honradez declaró que, como siempre, se so-
metía al triunfo de la legalidad. Pero el señor Iglesias Calde-
rón es un hombre civilizado y un verdadero patriota; en cuanto
al doctor Vásquez Gómez .... , es el hermano dell otro.
Así pues, "La Liga del despecho y de la traición ,. quiere
emplear los medios legitimos que están a su alcance, en contra de
la legitimidad; quiere apoyar al Gobierno constituído y pide la
renuncia de uno de los miembros del Gobierno constituído; quie-
re restablecer la tranquilidad pública y ' arroja combustible for-
midable a las hogueras infernales que encendieron Pascual Oroz-
co y Emiliano Zapata. Puede -concebir la sociedad mexicana 10
que sucedería si el señor Vicepresidente, por una debilidad inex-
plicable, renunciara a la Vicepresidencia de la República? Si
ahora las ambiciones se muerden y se asesinan; si'.los gritos sal-
vajes de combate son ensordecedores, figuraos una nueva pre,
sa, a la cual se tenderían frenéticamente las manos ávidas ,de
todos los partidos, de todos los políticos y de todos los intri- '
gantes." ,sería una cena no sólo de negros, por que no sólo los
.

DE JESUS URUETA 315

Vásquez Gómez querrían beber en la copa del festín, sino hasta


los rubios, porque García Granados y Vera Estañol también
tienen hambre y sed de justicia.
Pero hay ' más: "La Liga del despecho y de la traición" se
permite hacer llD llamamiento a los elementos verdaderamente
patriotas de la Representación Nacional para que coadyuven a
esta labor de concordia y de paz, poniendo al servicio de la pa-
tria el supremo poder con que legalmente se hallan in
y de la gran influencia moral y material de que disponen. No
opina así Pascual Orozco, quien dice en el Manifiesto que aca-
ba de lanzar a la N ación: "Los hombres manchados del antiguo
. régimen y aborrecidos por el pueblo desde los magistra-
dos y diputados". Convengamos en [Link] Orozco es más franco
que los miembros de "La Liga". De manera, señores, que los
actuales diputados al Congreso de la Unión están legalmente in-
vestidos de sus poderes constitucionales. Entonces, cómo os atre-
véis a pedir la renuncia del Vicepresidente de la República, elec-
to popularmente, y, en consecuencia, legalmente investido de su
poder constitucional ? Y advertid que hay esta diferencia, que
es esencial. El Vicepresidente triunfó y esto lo confiesa expresa-
mente "La Liga", en las eleccion~ de octubre; en cuanto a los
diputados actuales al Congreso de la Unión, entre los cuales
hay muchos que pertenecen a "La Liga", entraron a la legali-
dad por las necesidades políticas de la Revolución, porque no
fueron electos popularmente. Puede apostarse, con: segllridad de
ganar, que si se consultara por medio de un plebiscito a la Na-
ción, si la Revolución había hecho bien al arrojar el manto de

la legalidad sobre los nombramientos expedidos por el general


DíaZ a favor de los actuales diputados, contestaría que no~ Eso
sÍ, ahora se llaman independientes; y es verdad, son independien-

tes de la ley, de la justicia y de la libertad.


No, el señor Pino Suárez no renunciará, como no renunciará
el señor Madero; llevan en sus manos el depósito sagrado que
el pueblo les ha confiado: La Constitución, la ley suprema, y
deben defenderla hasta morir.

316 OBRAS COMPLETAS


,

El general Díaz y don Ramón Corral hicieron bien en renun-


ciar, porque independientemente del miedo, sabían que usurpa-
ban sus puestos; pero el señor Pino Suárez y el señor Madero

están obligados. a imitar la conducta patricia de don José M.


Iglesias, a seguir la huella brillante de la legalidad, que cortaba
como un río de luz el territorio de la Patria ensangrentado
por la implacable espada del general Díaz.
El patriotismo no consiste en violar la Constitución, sino en
defenderla; por eso Juárez es el tipo ideal del patriota.

• • - .
..••.• PoOrón borrar las salpicaOuras Oe sangre que el
suiciOio aventó sobre la conciencia
Oe los traiOares

AJO su apariencia recia y ruda, el general González Sa-


las tenía una alma al propio tiempo fuerte y tierna. Era
hombre de sentimientos delicados. Era un hombre funda-
mentalmente bueno. Y yo creo que sólo la bondad puede lle-
var al heroísmo, que es la suprema virtud varonil. Ningún Ati-
la ha sido heroico. El general González Salas entró) a la muerte
y a la gloria por fuerte y por bueno, poniendo su sacrificio: co-
mo ejemplo de pundonor y contestando a las feroces diatribas

de los traidores con su suicidio magnánimo y sublime. Así se


sirve a la patria, sabiendo batallar para defenderla y sabiendo
morir para engrandecerla. "Ni todas las aguas del océano, ni
todos los per'.flumes de la Arabia" podrán borrar las salpicadu-
ras de sangre que el suicidio del general González Salas aventó
sobre la negra conciencia de los traidores.
Que hable Sánchez Santos!, que hable "La Liga del despe-
cho y de la traición 1, que hablen los caricaturistas que azota-
ban todos los días al héroe en la plaza pública 1, que hable la
Prensa de escándalo y de chantage, que vaciaba sobre el honrado
nombre del General las palabras que por pudor no consignan
ni los diccionarios! Oh! Ahora veremos rodar muchas lágrima.s
de cocodrilo y leeremos muchos encomios vergonzantes. Vera
Estañol dirá un discurso tricolor. No tendrán el valor del silen-
cio, porque no tienen el impulso del arrepentimiento. No respe-
tarán la muerte, porque no aman la Historia; no respetarán
la gloria, porque no aman la Patria. No tienen derecho a llevar

318 OBRAS COMPLETAS •

sobre sus hombros el féretro cargado de coronas. Para eso son


vigorosas las espaldas del pueblo.
QUé no se le dijo que pudiera ridiculizarlo Y, qué no se le di-
jo que pudiera ofenderlo Y Todos los días la caricatura bochorno-
sa; todos los días la diatriba cruel como una flagelación; todos
los días la mentira pérfida y tenaz, maquillada con el albayalde
de la verdad; todos los días él, en camisa o desnudo; todos los
días él, ridículo y estúpido; todos los días él, nauseabundamente
manoseado y ultrajado por el lápiz venal y la pluma insolente.
Menos crueles, menos bárbaros fueron los hllDos del Norte,
lanzando la pavorosa locomotora cargada de ,dinamita sobre el
convoy federal, que vosotros, reyezuelos famélicos de esta épo-
ca de libertad, que detestáis porque no supisteis conquistarla,
maltratando con furia de esclavos sueltos y de villanos ebrios,
al bueno, al leal, al honrado y al patriota! Vosotros fuisteis
los asesinos del general González Salas 1
Si no hubiera puesto fin a su vida el jefe de las merzas
federales, con cuánta fruición hubieran caído sobre su honra
las uñas filosas y los dientes voraces del periodismo escanda-
loso! Si sobre el muerto se ciernen ya alas de buitres! ...
,

*' ". • •

La última vez que vi al general González Salas fue en el


ministerio de la Guerra, el día en que iba a salir para el N or-
te. Le estreché la mano y le dije: "Buena suerte, mi generat!"
Me miró dulcemente y sonrió. •

y buena suerte le ocupó: cuál puede ser mejor? Murió con


honor por su Patria y para su Patria .

¡ 'Ni todas las aguas del océano, ni todos los perfumes de

la Arabia ... ·'


o decíamos ayer: "sobre el muerto se ciernen ya alas de
b UI"t re""
I .. "

Los animales trágicos han bajado a tierra: "El Diario del


Hogar" primero, "El País" después" Sánchez Santos ha inca-
do sus duras patas en las carnes del héroe, y con el acerado
pico carnicero le devora las entrañas. N o es tan abominable-
mente cruel el perro con alas del poema de Esquilo .

l'l'imer Picotazo del Buitre

... tal suicidio, como todos los suicidios, no puede jus-


tificarse ni ante la religión, ni ante la moral, ni ante el honor
militar. " y a renglón seguido, con una tartuferÍa capaz de
a vergonzar al propio Tartufo, agrega: "Conste que no preten-
demos atacar la memoria del general Gonzáles Salas, porque so-
mos cristianos y caballeros, y no estaría bien que, como lo hi-
zo cierto periódico, faltáramos al respeto que se debe a los
-
muer t os ... "
De manera que, decir que el general González Salas ofen-
dió la religión, vulneró la moral y se deshonró como militar, no
es atacar la memoria del general González Salas!, no es faltar
al respeto que se debe a los muerto~! No, eso es ser cristiano!,
eso es ser caballero! Qué otra cosa hizo ese "cierto perió-
dico " "El Diario del Hogar" para que merezca el reproche
de Sánchez Santos Y Pues lo mismo, exactamente lo mismo que
"El País:" decir que el suicidio del general González Salas
no puede justificarse ante el honor militar. Cuando "El Diario
del Hogar" afirma que el general González Salas cometió un
llcto que deshonra, está fuera de la caballerosidad; y cuando
Sánchez Santos afirma que el general González Salas cometió
320 OBRAS COMPLETAS

un acto que deshonra, Sánchez Santos es un caballero! Los bui-


tres se pelean sobre el cadáver! Menos furia, hay carne para
todos!
Segundo Picotazo del Buitre

"Hasta hoy, la moral, aun la puramente civil (hay dos mo-


rales?!), ha reprobado como malo y cobarde el suicidio ... ; y
por último, conforme al mismo honor militar, el suicidio es una
cobardía ... " Y, como de costumbre, junto al puñal la cruz,
junto al cruel el hipócrita, junto al buitre la paloma: ~'No
queremos, volvemos a decir, la memoria del muerto,
que esto no es cristiano ... " •

Para argumentar

al estilo lógico de Sánchez Santos, el sui-
cidio, desde el punto de vista de la moral, aun de la puramen-
te civil, es una ; el general González Salas sel suicidó;
luego, el general Gon~ález S'alas fué un [Link].
Otro sí: conforme al mismo honor militar, el suicidio es
una. cobardía.; el general González Salas se suicidó; luego el gene-
ral González Salas fue un cobarde. . .

Así pues, Sánchez Santos no denigrar la memoria del


muerto .... y lo llama cobarde!
N o, mentira; Sánchez Santos no es cristiano; lleva en los
lomos la huella de los latigazos de Cristo .

Tercer [Link] del buitre

Dice "El País" en su información:


"En revancha. de un horror. Esta determinación (la de lan-
zar una locomotora cargada de dinamita sobre el convoy federal)

se tomó por el jefe aludido, por tener éste noticias de que el ge-
neral González Salas, después de una acción verificada pocos días
antes, en vez de levantar el campo, había mandado quemar los
matorrales entre los que yacían los heridos revolucionarios, que

perecieron por esa causa en medio de tormentos espantosos".


He aquí la calumnia, la mancha, el veneno!; he aquí la pro-
fanación macabra de un cadáver glorioso!; he aquí algo más: la

DE JESUS URU TA 321

profanación de la bandera mexicana que lo envuelve! El general


González Salas, según Sánchez Santos, no sólo ofendió la reli-
gión, no sólo vulneró la moral, no sólo se deshonró como militar,
no sólo fue un cobarde, sino que ofendió a la Patria" vulneró la
civilización, deshonró la bandera nacional, fue un salvaje y cu-
brió de ignominia al Ejército!
Cuándo dió esa orden bárbara el general González Salas?,
cuándo, que no estalló en un inmenso grito la indignación públi-
ca 1, cuándo, que no la exhibisteis en grandes titulares y en cal-
deados artículos? Será preciso decir que la primera y la última
acción de guerra del general :G onzález Salas en el Norte, fue la
en que perdió la vida T, cuándo, pues, y en d6nde se verificó esa
1

acción en que el salvaje general hizo morir a los heridos rebeldes,


achicharrados en una hoguera espantosa, que hubiera consumido
también la dignidad del Ejército y proyectado sobre nuestra
Historia infernales resplandores 1 N o teméis el castigo divino 1
Bah J, ni sois cristiano, ni creéis en Dios!
Pues bien, impío que os cubrís con la sotana de Tartufo, mal
mexicano, que .lleváis en los lomos las huellas de los latigazos del
pueblo, réprobo que no cabéis en una sociedad honrada, sabed
que el ejército federal y con él la Nación entera proclama a
una sola voz que ese deshonrado, que ese cobarde, que ese salvaje,
es lmo de sus mártires más altos y uno de sus desaparecidos más
gloriosos.
Quizá no merece Sánchez Santos el ataque; tal vez está ya
suficientemente castigado, porque tiene el alma estéril como el
desierto y helada como el sepulcro; no se regocija con las glorias
de la Patria y no sufre los dolores del pueblo; se asemeja al Luz-
bel del poeta: tiene la infinita tristeza de no poder amar!
,

,
"El País" derramó anteayer una cantidad espantosa de
sangre. Apareció pavoroso, como un demonio exterminador. Traía
las alas del huracán. Sus grandes titulares eran las banderas lívi-
,

das de la Muerte flotando sobre el cadáver de la Patria.

"Nuevos errores que se pagan con sangTe. Las fuerzas federa-


les deshechas por [Link] en Jiménez. Trucy Aubert
muerto en el combate. Francisco Villa probablemente fusi-
lado. Toma de Torreón por Campa y Salazar. Téllez mor-
talmente herido. Consejo de ministros. 'Se dice que murió
,
EmiJio Madero".

Ya se comprenderá, por los títulos de los capítulos, cuál es


la médula espeluznante, endiabladamente rocambolesca de la no
vela de "El País". Pero todo esto es pálido junto a la nota final,
que alcanza un grado tal de terror, que los gritos y las lamenta-
ciones de Casandra en la torre de Troya nos causarían hilaridad:
"Don Melesio Parra pronostica la caída del Gobierno!" Don Me·
lesio Parra! .... Oh!, la trágica Sibila!, la Délfica!, la del aliento
pestilente y mortal!, la de los exámetros fulminantes como el
parpadeo de Júpiter! Cuando los años den algunas zancadas en
el tiempo, los eruditos historiadores descendientes de Vera Esta-
ñol (suponemos que la raza habrá mejorado), al dar cuenta de
los cataclismos nacionales y de las desgracias de familia que ori·
ginó esa terrible profecía, escribirán: "Se cuenta, como único
hecho comparable, que también abortaron las mujeres en el anfi.
teatro de Dyonisos, allá por el siglo V a. J. C., viendo aparecer
en el proscenio las "Furias" de Esquilo".
Y lo espantoso es que esto no tiene remedio. La misma Liga
no se 10 encuentra. Y si la Liga no nos salva, quién nos salvará f
Nuestros generales muertos, nuestras fuerzas deshechas por com-
o. C. de J. U. 21

324 OBRAS COMPLETAS

pleto, Torreón tomado, Zapata tomado, Villa fusilado, Emilio Ma~ .


dero dinamitado, los ministros en Consejo y Melesio poseído de
la frenética inspiración de Apolo! ....
El Gobierno ha acudido a una medida extrema, a la medida
que tan buenos resultados le dió al general Díaz: cambiar el Ga
binete! De veras; lo dice el mismo "País":

"CRISIS MINISTERIAL

"En vista del terrible trance en que el supremo Gobierno se


"halla colocado, el Gabinete, en su mayoría, optó, en vista de las
"últimas noticias oficiales recibidas, presentar en masa su renun~
"cia para dejar en libertad al Presidente de llamar a su lado a
, 'otras personas, cuyo concurso pueda hacer menos difícil la con~
"juración del derrumbe del actual Gobierno.
"Según tales rumores, al serIes aceptadas sus renuncias a los
"miembros del Gabinete maderista, las carteras se darán a los po~
"líticos que siguen y que formarán el nuevo Gabinete:
, 'Relaciones Exteriores, licenciado Pedro Lascuráin.
"Guerra, general Lauro del Villar.
"Gobernación, Fernando Iglesias Calderón.
"Hacienda y Crédito Público, licenciado Toribio Esquivel
"Obregón.
"Comunicaciones y Obras Públicas, ingeniero Alfredo Robles
Domínguez.
"I!'omento, Colonización e Industria, ingeniero Roberto Gayol.
"Instrucción Pública y Bellas Artes, doctor Francisco V áz~
"quez GÓmez.
, , Justicia, licenciado Jorge Vera Estañol.
"El señor Madero cree que con este Gabinete, formado por
"miembros prominentes de diferentes partidos oposicionistas, en
"su mayor parte al gobierno federal, podrá conjurar la devasta~
"dora tormenta que se cierne sobre toda la N ación' , .

Ay!, ventura tan grande no es digna de los impuros huma~


nos!, ideal tan puro rompe sus alas de alabastro al chocar con~

DE JESUS URUETA 325

tra las primeras asperezas de la tierra maldita! Tener de ministro


a Vásquez Gómez, hijo robusto de Sileno y de Terpsícore! Tener
de ministro a Vera Estañol, amamantado con ambrosía por las
risueñas Gracias! Oh, qué sueño l ....
Sueño más cruel cuanto más bello! Este parrafito lo evapo-
ra, como la brisa de la mañana evaporó la felicidad en el balcón
de Julieta.

"La misma persona dice tener la seguridad de que las inten-


"ciones del señor Madero para un cambio de Gabinete, se han
"estrellado ante la negativa de las personas diversas a quienes ha
"invitado para substituir a los actuales ministros, por creer que
"la Nación puede considerarse como un cadáver" .

A los cadáveres se les entierra, eso es cristiano. Ya Sánchez


Santos, Vázquez Gómez y Vera Estañol tienen en las manos el
zapapico y la pala .... Cavad la fosa! ... Orozco ya toca a fune-
rala!, cavad la fosa! .... El bufón, Rábago, hace una mueca obs-
cena ....

Debemos usar con serenidad y pruden-


cia de las libertades conquistadas con
tantos sacrUieios. Ellas serán las verda-
deras generadoras de la prosperidad na-
cional. Si no 10 hacemos así, esas liber-
tades volverán a perderse al impulso de
los espÍI itus ambieiosos .. México, junio
29 de 1911. Emilio Vásquez.

El derrumbamiento de una dictadura


que ahogaba en sangre y obscurecía en
las mazmorras el ideal sublime de la de-
mocracia, fue obra exclusiva del pueblo
mexicano. A don Francisco l. Madero
cúpole la gloria de ser el iniciador de es-
ta gran obra. . Chihuahua, oc-
tubre 12 de 1911. P. Orozco.

o.S traidores de la Liga conspiran! Las revelaciones del se-


ñor Iglesias Calderón han roto el secreto infame de la gua-
rida. El templo era un antro; la ceremonia era una orgía;
los sacerdotes eran unos perjuros. Ahí están: rebujando su des-
vergüenza con el último hilacho de sombra. .. Para derrocar al
Gobierno emanado del sufragio libre del pueblo, para destruir la

libertad política conquistada con tanto sacrificio y con tanta san-


gre, para dar de beber una gota siquiera al despecho sediento y


calmar la fiebre de la voraz envidia, para vengar a la dictadura
vencida y presentarle la cabeza exangüe de la Patria como home-
naje de esclavos delirantes a un monarca bárbaro, emplearán to-
dos los medios legales o ilegales, lícitos o ilícitos desde las ale-
vosías de la chicana, urdidas por Vásquez Gómez, y la ponzoña
corrosiva que destila Vera Estañol, hasta el curvo machete de
Zapata y los cascos del caballo con que Orozco pisotea, como cen-
tauro ebrio, las sagradas instituciones de la República.

328 OBRAS COMPLETAS

Por algo llamé a esa liga la Liga del despecho y de la trai-


ción; por algo os llamé traidores; por algo el señor Presidente
ha evitado vuestro contacto con un gesto de repugnancia ... Ca-
tilina no está a las puertas de Roma, está dentro de Roma! Oroz-
co y Zapata están dentro de la capital!
Sí, aquí está el alma de la rebelión, la que inspira, la que di-
rige, la que ordena; aquí, donde se insulta la memoria' de Gon-
zález Salas y se escriben los panegíricos de Orozco; donde la men-
tira mata a los generales y centuplica a los heridos; donde se in-
ventan derrotas y se callan triunfos; donde se hace gritar a la

calumnia por sus mil bocas ardientes y se cubre con el manto de


la libertad a los asesinos de la libertad; donde los periodistas de
escándalo no son, para usar la terrible frase que aplicó Waldeck
Rousseau a una prostituta, de los que se sienten ultrajados cuan-
do se les quiere comprar, sino de los que se sienten ultrajados
cuando se les desdeña; donde se suspira por el freno y el látigo,
y se dirigen mensajes de felicitación al general Díaz .... ; sí;
aquí es donde están Orozco y Zapata!
La de obreros que fue a San Antonio a conferenciar
con Vázquez Gómez, le ofreció trabajar en favor de la reforma
constitucional que suprima la Vicepresidencia de la República.
y don Emilio contestó:
-No es [Link].
La comisión le ofreció infnir en el ánimo del señor Presiden-
te para que cambiara su Gabinete. Y don Emilio contestó:
-,Es poco. _
La comisión le propuso 1!acer todo lo posible para la pronta
resolución de los problemas agrarios. Y don Emilio contestó:
- ,E so es casi nada..
La comisión se comprometió a trabajar por el cumplhlliento
de todos los Planes: el de San Luis, el de Tacubaya, el de Ayala,
con los agregados que les hayan hecho en Chihuahua. Y don Emi-
lio contestó:
son bagatelas.
La comisión le ofreció otras muchas cosas. Y don .mmilio ya
ni siquiera contestó.
DE JESUS URUETA 329


-Por fin, qué es lo que usted desea ~, preguntaron los comi-
sionados. Entonces don Emilio se puso en pie y exclamó:
-'Que dimita el señor Madero!
La ambición de ser Presidente!, eso es todo. Y. esa ambición
\Tiene de lejos: nació en Ciudad Juárez, creció a través del cami-
no glorioso hacia la Capital, tomó fuerza desproporcionada en
el ministerio de Gobernación, durante el interinato, y no tuvo
límites cuando el señor Madero ocupó la silla presidencial . .
Entonces, de la cabeza informe del negro, brotaron las trá-
gicas serpientes de Medusa: García Granados, Vera Estañol, Es-
quivel Obregón ....
Son los sacerdotes de la Liga, según la orden de Judas, se-
cundum ordinem Judas . Ya dieron su bendición al caballo de
Orozco y al machete de Zapata.

HABI(. ffiAHIOBRA DE (.A "('JC5A" rOHTRA E(. C50BIERno


ronSTITUIDO

Los conspiradores que encubren su propaganda revolucio·


naria con el nombre de "Liga de la Defensa Social", se dirigieron
a la Cámara de Diputados, recomendándole para salvar al país
de los males que lo afligen la derogación de la ley de 6 de marzo
de 1904, que creó la Vicepresidencia de la República; y ayer mis·
mo, en vista de la' urgencia del caso, el señor diputado don Félix
Alcérreca presentó una iniciativa para reformar la Constitución
en el sentido indicado. Algunos de los conspiradores de la "Li·
ga", que fueron nombrados diputados por el general Diaz y que
son ahora, en consecuencia, diputados independientes, apoyarán
en los debates la iniciativa, como fieles representantes del pueblo
mexicano; y su voz, eco de las aspiraciones nacionales, alcanzará
la infinita sonoridad de la pabra de Dios: Vox pópuli, voz Dei.
Llama desde luego la atención, y poderosamente, que el aSUD.
to de la Vicepresidencia, importante, es verdad, desde ciertos

puntos de vista, sea considerado por la Cámara en primer lugar,
entre los problemas tan graves que debe resolver el país para la
salvación de su autonomía primero, y de su libertad política

luego. Por mucho que los "coaligados" hayan inflado, a fuerza


de retórica, la vuestión de la Vicepresidencia, pretendiendo de·
mostrar que todos nuestros males dimanan de la ley de 1904,
que la revolución de noviembre, acaudillada por el señor .M ade·
ro, tuvo por causa la creación de la Vicepresidencia y que igual
causa tiene la revuelta que acaudillan Orozco, Vásquez Gómez,

Zapata y la "Liga", ningún espíritu de mediana capacidad ana-



332 OBRAS COMPLETAS

lítica puede aceptar esa tesis, que está en abierta pugna con los
hechos. Confrontémosla con la realidad y veremos cómo la rea-
lidad se encarga de disolverla.
Le daremos la palabra, por orden de categorías, a Pascual
Orozco, para terminar con Vera Estañol. Dice Orozco, en su Ma-
nifiesto del 25 de marzo a los mexicanos:
"La revolución, en su principio localizada, se ha convertido
de hecho en un levantamiento general
, de .descontento contra el
Presidente Madero". "Francisco Madero, el fariseo de la demo-
cracia, el Iscariote de la Patria· ... Francisco Madero ha com-
prado con oro de las arcas de nuestros únicos enemigos, las balas
fratricidas .... Francisco Madero ha profanado nuestra bandera
~on la mano sacrílega del yankee ... Francisco Madero ha arran-
. -
cado de nuestro escudo el águila gloriosa ... Francisco Madero ha
usurpado el poder de nuestros expoliadores .... " Siguen, como
descarga cerrada, los insultos en párrafos de retórica brutal, para
terminar con este tajo de guillotina: "Por los delitos y crímenes
anteriores, se declara a Francisco Madero y a sus cómplices,
traidores a la Patria y se les deja fuera de la ley".
Como se ve por estas citas, Pascual Orozco se ha levantado
en armas contra el señor Madero para derrocar al señor Madero,
para fusilar al señor Madero y para sentarse en la silla del s~­
ñor Madero. Habladle a [Link] de la cuestión de la Vicepresi-
dencia, y oiréis su carcajada.
Don Emilio Vázquez Gómez abunda en los sentimientos, en
los pensamientos y en las feroces intenciones del guerrillero chi-
huahuense. Quizá sean peores, porque los rábulas revolucionarios
tienen una lógica sangrienta; y en don Emilio hay mucho del
espíritu de Robespierre. Y lo ha dicho claro a la comisión que
conferenció con él en San Antonio: "Que dimita el señor Ma-

de ro ! ,. Lo ·demás le importa un bledo.


Emiliano Zapata también se permite hablar del Plan de San
Luis, de la Constitución, de la libertad y de la justicia; pero, so-
bre todo, "no quiere tratos con el chaparrito!" Habladle de la
supresión de la Vicepresidencia ....
Por último, los de las "Ligas". Don Alberto GarcÍa Gra-
DE JESUS URUETA 333

nados dijo, según se cuenta, que" la bala que matara al señor Ma-
dero salvaría al país". García Granados ha negado la paterni-
dad de la frase, aunque con cierta' tibieza que transparenta la va-
nidad, a semejanza de los Don Juanes, que formulan así sus pro-
testas: "No; 1a prmcesa
. .
y yo somos amIgos.... na d ' ....
a mas
íntimos. . .. muy íntimos .... ; pero amores (sonriendo), no, eso
no!" Todo el mundo ve el abanico abierto de la cola del pavo real.

Lo que sí dijo con absoluta claridad García Granados, en una



entrevista · que no hemos arrojado al cesto, fue' que la única
manera de devolver la paz al país, consistía en la renuncia del
señor Madero. Bala o renuncia!
Otro de la "Liga", don Rafael Rodríguez Talavera, que por
viejo y achacoso no puede formar parte -
del estado mayor de Za-
pata, dijo textualmente: "Entre Reyes y Madero, es mil veces
preferible Reyes; y entre Zapata y Madero, es preferible Zapata ".
Don Melesio Parra, el de la otra "Liga", no trataba segu-
ramente en su casa de la calle de las Moras de estudiar los argu-
mentos en pro y en contra de la Vicepresidencia; no hablábase
allí de balas, de dinamita, de horcas. .. S:ólo que estos "coaliga-
dos" estaban pobres; y como las horcas, la dinamita y las balas
cuestan dinero, don Melesio les dió una tarjeta para que el "cole-
ga ' , Vera Estañol les entregara fondos. Pero este colega no tiene
bigotes de tonto, sino de emperador Guillermo, y no recibió a los
colegas, digo, a los coaligados.
En consecuencia, Orozco, Vázquez Gómez, Zapata y los de las
"Ligas" no quieren más que una cosa: derrocar al señor Madero,
fusilar al señor Madero, sentarse en la silla del señor Madero.
Ambición, ambición y ambición!
Por qué, pues, la "Liga" propone la supresión de la Vice-
presidencia T .
Ya lo sabrá el curioso lector.

n
Hemos demostrado, por los hechos y los dichos de Orozco, de
'\0ázquez Gómez, de Zapata y de los miembros principales de las
334 OBRAS COMPLETAS

Ligas, que el objeto de los levantados en arruas y de los conspira-


dores o coaligados, es valerse de todos los medios para derrocar
el Gobierno constitucional del señor Madero. Nuestra prueba no
está basada en inferencias más o menos discuti'6les, sino en he-
chos suficientemente claros y en dichos suficientemente precisos.
La intención es manifiesta y el reto es evidente. Por qué, pues, la
Liga. propone la supresión de la Vicepresidencia? Esta es la pre-
gunta que formulamos en nuestro artículo anterior; y aunque
podríamos desde luego demostrar .qu.e la iniciativa de reformas
constitucionales para suprimir la Vicepresidencia, no tiene otro
fin que preparar el camino para darle el golpe de muerte al
Presidente de la República y destruir de una vez para siempre
e] principio de la legalidad conquistado por la Revolución de no-
viembre, creemos conveniente, antes de entrar de lleno a esta

cuestión, hacer memoria de algunos antecedentes y exponer al-
gunas consideraciones que la ilustren ante el criterio público.
IJoS conspiradores de la Liga tienen representantes en la Cá-
mar~ de Diputados, lo que equivale a decir que en la Cámara está
dignamente representado el señor Zapata. Algnnos diputados, en
efecto, pertenecen a la Liga y otros son ardientes simpatizadores
de ella. Son los [Link], los puros; pueden llevar a sus )abios,
en cualquier momento, la hostia de Cristo, sin cometer saerilegio;
se llaman graciosamente los independientes, y van por esas calles
de Dios con arrogantes andares, dando al viento bíblicas voces de
fatídica elocuencia y figurándose que los babosos se detienen pa-
ra admirarlos, a semejanza de aquel pobre Lobo Guerrero, que sa-
lía constelado de extrañas insignias y condecoraciones, y que, por
creerse él mismo en su locura gran general, se imaginaba, lleno
de orgullo, que todo el mundo gran general lo creía. Y son feli-
ces, porque la profesión de revolucionario es tan sencilla y cómo-
da en las épocas de libertad, como difícil y molesta en los tiem-
pos de tiranía. Suben ahora a la tribuna que no pudieron asaltar
en vida del amo férreo, abren en compás las piernas, arrojan ha-
da atrás la testa enmarañada, hienden el aire con el índice profé-

tico, entonan una frase de lal Convención francesa y se ofrecen


de modelo dantoniano al cincel que los eternice en los bronces
DE .JESUS URUETA 335

augustos de la Historia. Oh prodigio!, estos elocuentes eran


los mudos, estos justicieros eran los encubridores, estos indepen-
dientes eran los esclavos!! Hombres grandes que ofrecéis tan be-
llo ejemplo a la juventud de ' la Patria, vuestro esfuerzo para
purificaros ha sido heroico!, la zarza de todos los dolores ha
ardido en vuestra alma!, arrojasteis las túnicas y las joyas de
Thais a la pira redentora y voraz!, sólo sois comparables a las
viejas pecadoras que van a depositar los últimos besos de sus
labios marchitos sobre las llagas del divino Crucificado!.. .. Pa-
so a los independientes!, paso a Lobo Guerrero!
Cómo no admirar vuestra metamorfosis ~ Creo que fuisteis
nombrados por el general Díaz, para enmudecer y obedecer; aho-
ra representáis al pueblo para hablar y mandar. Creo que lla-
masteis dios al general Díaz y semidiós a don Ramón Corral;
ahora llamaréis dios a Orozco y semidiós a Vera Estañol (no im-
porta, hay Cristos prietos). Cre() que fundasteis "El De bate".
Sí, fue vuestra mejor obra, esa especie de vomitorio donde ca-
yeron todas las indigestiones de los fe stines de la Dictadura ....
Pero ahora tenéis el estómago vacío, vais derechos al ascetismo
y en vuestros espíritus comienzan a florecer los jardines místi-
cos de la Leyenda de Oro ....
La frase que Waldeck-Rousseau aplicó a una prostituta,-
perdonen ustedes la manera. de señalar y que yo apliqué a los
periodistas de escándalo y de chantage, constituye la verdadera
divisa de los transformados, de los independientes, de los blancos.
Pueden decir, en efecto: "N o nos sentimos ' ofendidos cuando
se nos quiere comprar; nos sentimos ofendidos cuando se nos
desdeña!" Y como el Gobierno del señor Madero no quiere
comprarlos, como se obstina en verlos con desdén, se sienten
naturalmente y justamente ofendidos. Es un ultraje a la di-
visa. Se necesita ser mal caballero para no trepar sobre el ala-
zán y blandir la lanza vengadora.... y como Orozco les ha
hecho llegar a los oídos estas palabras benditas del Manifiesto
del 25 de marzo a; los mexicanos: "La Revolución declara que
sólo reconocerá., en el momento del triunfo, como legítimos re-
l)resentalltes del pueblo, a los actuales miembros de ambas Oá.-

OBRAS COMPLETAS

maras, cuyo período de mandato se declara prorrogado hasta


la fecha de la terminación del Gobierno interino; " y estas
otras, tan halagadoras como las anteriores: "La Revolución ha
podido contratar fácil y espontáneamente un empréstito de un
millón doscientos mil pesos;" las cuales palabras indican cla-
ramente que Orozco sí respetará la resplandeciente y noble di-
visa, los altivos caballeros diputados independientes blancos ex-
pectorarán su fogosa elocuencia revolucionaria para sostener los
sagrados mandamientos de la Liga.
Alguna vez me he puesto a pensar en la situación extraor-
dinariamente difícil en que debieron haberse' encontrado los
primeros esclavos a quienes su amo dió libertad. Quizá, pasado
el primer momento de estupor, y encontrándose frente al mun-
do desconocido en medio de una vida enigmática para ellos,
volvieron a su dueño y le pidieron de nuevo el pan y la cade-
ua. Así los diputados independientes: se encuentran frente a
la libertad en medio de una vida política que no comprenden,
sin más aptitud que la admirablemente cultivada de tender la
mano a la limosna del protector y de besar la orla de la¡ túni-
ca del poderoso. Y como los esclavos, piden de nuevo el pan
y la cadena.
E;s tos serán los que apoyen la iniciativa para suprimir la
. Viicepresidencia de la República.
Pero, por qué la Liga. propone la supresión de la Vicepre-
SI· d · .....'1
enCla
Hasta mañana.

III
Por qué la Liga propone la supresión de la Vicepresidencia'
Digámoslo de una buena vez: la iniciativa de reformas a
la Constitución con ese objeto, sugerida por los conspiradores

de la Liga a los libertos de la Dictadura en la Cámara de Dipu-


. .
tados, encubre el ataque más serio que hasta hoy se ha dirigi-
. do al principio de la legalidad que sostiene el Gobierno con
tanto esfuerzo en este medio político de ingratos y de malva-
dos; principio vital que debemos defender hasta el último ex-
DE JESUS URUETA 337

tremo, no sólo porque fue la promesa solemne que la Revolu-


ción hizo al pueblo, sino porque su pérdida traería consigp, ine-
vitablemente, la dictadura aplastante de un pie yanqui calzado
con una bota mexicana o la disolución vergonzosa de nuestra
nacionalidad en una matanza abominable de canibalismo de-
lirante.
Discutir la cuestión de la Vicepresidencia en estos momen-
tos angustiosos que reclaman, por amor a la Patria y a la vi-
da, acciones nobles y viriles que correspondan al heroísmo pas-
moso de nuestro Ejército, es juego de niños o proyecto de cri-
minales: lo primero, si para interrumpir la siesta en las curu-
les y pulsar la tribuna, se confe'c cionan arengas vanidosas y se
aprueba una reforma que comience a estar en vigor dentro de
cinco años; y lo segundo, si como todo lo indica, se trata de
anular el decreto que declaró Vicepresidente de la República
al señor Pino Suárez, sosteniendo que la reforma constitucional
debe surtir sus efectos inmediatamente después de la promul-
gación, de tal suerte que, suprimida la Vicepresidencia, quede
suprimido el Vicepresidente. .
No es posible creer, por los antecedentes de la Liga. y de
los diputados puruicados, que se trate de una discución bizan-
tina, en que luzcan esplendores de palabra nuestros parlamen-
tarios. (Sólo a mi tío don Manuel Sierra Méndez se le ocurrió
hablar la otra tarde en la Cámara contra el juego y las muje-
res galantes... Lo dicho: el pudor de las viejas pecadoras di-
go, de los viej os es de una in transigencia feroz.) N o, es que
suprimiendo al Vicepresidente, al actual, al que, pese a todos
los VáSiquez Gómez nacidos y por nacer (que estos últimos sean
pocos, Dios mío!), fue elegido por sufragio libre del pueblo pa-
ra ocupar la Vicepresidencia, se consiguen dos cosas: dar el pri-
mer golpe vigoroso al principio de la legalidad y acercar el pu-
ñal de los sicarios, disfrazados con la toga de los legisladores,
al pecho del Presidente de la República. Esa es la contrarre-
volución! Eso quieren Orozco, Vázquez Gómez, Zapata y los
conspiradores de las Ligas! Con razón ha dicho Vera Estañol
que muchas de las demandas de los rebeldes son justas ...
338 OBRAS COMPLETAS

El pueblo eligió al señor Madero Presidente de la Repúbli-


ca. El señor Madero no tuvo más competidor que el copete de
Reyes. El pueblo eligió V~cepresidente de la República al se-
ñor Pino Suárez. El señor Pino Suárez tuvo de competidores
a Iglesias Calderón, a Robles Domínguez, a Vásquez Gómez (el
hermano del otro), y a don Francisco León de la Barra, ex
Presidente de la República, blanco como una hostia y activa-
mente apoyado por el Partido Católico. (Vera Estañol estaba
todavía en ~stación.) EL principio de la legalidad quedó es-
tablecido. La revolución de 1910 reconquistó la Ley, olvidada
unas veces y violada otras durante el largo tiempo de la Dic-
tadura y la entregó al pueblo para que hiciera uso de sus de-
rechos. Y el pueblo mexicano manifestó su voluntad. Fue so-
berano. Se cubrió de gloria.
,

Pues bien, esa voluntad, expresada en los comicios, merece


respeto. El Gobierno que de ella emanó la hará respetar. Con

qué derecho pretendéis contrariarla, señores diputados ~ Que
otra Cámara, la que elija el pueblo próximamente, estudie y
discuta y resuelva el problema de la Vicepresidencia, enhora-
buena; pero esta Cámara, estos diputados del general Díaz y
de don Ramón Corral, estos independientes orozquistas y za-
patistas ... que nos dejen en paz !, que ya no nos molesten con
su zumbar de moscos de pantano!
Descartemos al Vicepresidente; que en dado caso no pue-
da empuñar la bandera de la legalidad y seguir sosteniendo los
ideales de la Revolución de 1910; que quede solo 'el señor Ma-
dero, con nuestra hostilidad dentro y con Orozco y Zapata en
las sierras; una acusación contra el Presidente presentada por
éste o aquél "coaligado" o la bala que sueña García Grana-
dos. .. Somos los salvadores de la Patria!
No sería mejor que os entretuvierais, como mi tío don Ma-
nuel Sierra Méndez, en discusiones graciosas que nos hicieran
reír un poco, ahora que estamos tan tristes? "Acercáos, . egip-
cios, y vosotros, etíopes, más negros que Plutón, dios de los
infiernos. . . . Cuando los convidados lleguen al atrio, precipi-
,
. DEJE S U S U R U E T A 339

táos a sus pies, que nada falte a sus abluciones, presentadles


vuestras cabelleras para que se limpien las manos! ,•

,
IV

Los antecedentes de la Santa Liga de conspiradores (Gar-


cía Granados: "La bala que mate al señúr Madero salvará al
país! " o "La única manera de devolver la paz al país es la re-
nuncia del señor Madero!" Rodríguez Talavera: "Entre lVla-
dero y Reyes, es mil veces preferibLe Reyes, y entre Madero y
Zapata, es preferible Zapata!" o "para acelerar la caída del
Gobierno de Madero debe ayudarse al mismo Zapata!" Vera
Estañol: "Muchas de las demandas de los revolucionarios son
justas! '1' Ezequiel Obregón: "Pascual Orozco es un patriota
y un hombre honrado,!" y otras frases por el estilo de otros
• coaligados" por el estilo, frases que corresponden, como un
eco, a las categóricas· declaraciones revolucionarias de Orozco,
Vásquez Gómez y Zapata) y los no menos honrosos anteceden-
tes de los diputados blancos como una hostia o como la cabeza
de don Francisco de la Barra (Melesio Parra, armado de cara-
binas y bombas de dinamita en el fuerte de la calle de las Mo-

ras; Rodríguez Talavera, otra vez!, comisionado por los blan-


cos para parlamentar con Oroz,co y sus bandidos; los perros fla-
cos . y hambrientos de "El Debate," de cuyos nombres no quie-
ro acordarme, y otros de semejante catadura), nos autorizaron
a hacer, en nuestro artículo anterior, la siguiente afirmación,
con la absoluta seguridad de no equivocarnos:
"Discutir la cuestión de la Vicepresidencia en estos mo-
mentos angustiosos, que reclaman, por amor a la Patria y a la
vida, acciones nobles y viriles que correspondan al heroísmo
pasmoso de nuestro Ejército, es juego de niños o proyecto de
criminales: lo primero, si para interrumpir la siesta en las cu-
rules y pulsar la tribuna se confeccionan arengas vanidosas y
se aprueba una refol'ma que comience a estar en vigor dentro
de cinco años; y lo segundo, si como todo lo indica, se trata
de anular el decreto que declaró Vicepresidente de la Repúbli-
O. e, de J. U. 22
,

840 OBRAS COMPLETAS ,

ca al señor Pino Suárez, sosteniendo que la reforma constitu-


cional debe surtir sus efectos inmediatamente después de la
promulgación, de tal suerte que, suprimida la Vicepresidencia,
quede suprimido el Vicepresidente."
Al día siguiente, como si los conspiradores de la se
hubieran puesto de acuerdo para contestar: "Sí, eso es lo que

queremos !," aparece en "El Imparcial" este párrafo relativo


a la sesión última de la Liga:
"La cuestión de la Vicepresidencia. Pasa a considerar des-
pués el asunto relativo a la renuncia del señor Vicepresidente de
la República (uno de los medios que juzgó la Liga necesarios
para cambiar la situación del país), y dice que en vista de las •

declaracione~ y apreciaciones hechas por el señor licenciado Pino


Suárez y publicadas por los periódicos, la Liga debió abstenerse
de toda reladón social con el señor licenciado Pino Suárez.
"Se informa después, dándose le lectura, de la solicitud en-
viada a la Cámara de Diputados por los miembros de la Liga de
la Defensa Social, para que se reformen los artículos constitucio-
nales relativos a la Vicepresidencia de la República, pues allDque
se considera que aun suprimido aquel cargo, el señor Pino Suárez
terminará su período, la Liga estima que, reformada la Consti-
tución en aquellos al'mculos, el señor Pino Suárez cesará en su
mandato" .
En ciertos casos, y conociendo bien a ciertos individuos, no
se necesita llamarse Ezequiel para tener el don de la profecía.
Así, pues, estos deliciosos conspiradores, que con cómica dignidad
resuelven "abstenerse de toda relación social con el señor licen-
ciado Pino Suárez", cuando el señor Pino Suárez nunca ha tenido
ni querido tener relación alguna con ellos, desdeñados, desdeñosos,
han descubierto su maniobra política, han mostrado la mecánica
de su trampa parlamentaria: "La Liga estima que, reformada la
Constitución, el señor Pino Suárez cesará en su [Link]". Afue-
ra el Vicepresidente hoy!, afuera el Presidente mañana!!, y viva
Orozco, que nos ofrece prorrogar nuestro mandato, revalidando
,

las credenciales del general Díaz!


En próximos artículos haremos ver las consecuencias de esta
DE JESUS URUETA 341

maniobra criminal. Ahora, lector atento, escucha esta pequeña


anécdota que acabo de leer en un viejo libro venerable:
Un fatuo de Tarento, llamado Evángelo, quiso ganar un pre-
mio en los juegos píticos. Pronto se convenció de que le sería
imposible disputar el de los ejercicios gimnásticos, porque la
Naturaleza no lo había hecho fuerte y ligero; pero se imaginó
que podía obtener la palma del canto y de la cítara, porque sus
amigos lo llenaban de elogios irónicos, y él, como dijimos, era
fatuo. Llegó, pues, vestido con una brillante túnica de púrpura
y de oro, cargando una cítara bellísima de oro puro, adornada con
piedras preciosas, en algllnas de las cuales estaban esculpidos
Apolo, Orfeo y las Musas. El día de la justa se presentó ante el
concurso Evángelo, semejante a un dios; y la multitud admirada
lo aclamó. Pero cuando comenzó a cantar y a tocar la cítara, una
riña brutal de sonidos agrios llenó los aires, y las cuerdas divi-
nas se rompieron al golpe de las manos villanas ....
Así éstos, los conspiradores. Cuando se presentan como sal-
vadores de la patria, con la túnica esplendente en la que ha pues-
to su púrpura la presunción y sus falsas pedrerías la vanidad, los
bobos los admiran; pero cuando sus labios perjuros pronuncian
las sagradas palabras de justicia, de libertad y de paz .... una
riña brutal de sonidos agrios llena los aires y las cuerdas divinas
se rompen, al golpe en las manos villanas.
Para tí, lector amable, aquí acaba el cuento; para vosotro~
deliciosos independientes, no; oíd el final y no lo echéis en saco
roto: .
Los mastigóforos, policías de los juegos, subieron al escena-
rio, despojaron a Evángelo de la rica túnica, y desgarraron sus
carnes miserables con la cólera del fuete... por fatuo, por in-
solente, por desvergonzado! ...•
LA (5LORlflCACIOH DEL CRlmEH
N esta humilde casa nunca ha sido persona grata el muy
ilustre general Porfirio Díaz. 1Jo hemos ·considerado siem-

pre como un tirano abominable. Creemos que figurará


. dignamente al lado de los grandes criminales de la Historia. Al-
gunas personas ven blanco al señor Deila Barra; otras ven blan-
cos a los diputados de la Santa Liga; hay quienes vean blanco al
propio Vera Estañol. Yo veo rojo al general Díaz. Es una fi-
gura sangrienta. Sangrienta e insensible: el crimen petrificado.
Nunca, en la soledad de sus noches, ha lanzado el grito de horror
de lady Macbeth al sentir en sus manos la roja mancha indeleble
del asesinato. No tiene remordimientos. Su conciencia es sorda y
ciega: no puede oir las voces acusadoras, ni ver las figuras es-
pectrales de las víctimas del 25 de junio. Por haberlas visto y
oído, ¡enloqueció el general Terán. Tiene el don de las lágrimas,
es verdad . llora cada- vez que quiere ; pero es un don pura-
mente fisiológico, como el de las mujeres pérfidas, que radica tan

sólo en los lagrimales; muy diferente del don poderoso y fecuD-


do que pedía San Luis, el del llanto interior, hondo, emotivo, que
casi nunca osoma a los ojos, porque es el místico venero de pie-
dad que refresca y vivifica el alma. Llora como los llorones, sin
emoción. El general Díaz es, en mi concepto, un genio de la vo-
Juntad y un idiota del sentimiento.
Nosotros teníamos casi olvidado al general Díaz. Su trágica
silueta se borraba en las lejanías del voluntario destierro. Pero
el periódico de la dictadura, "El. Imparcial", que incensaba al
amo sangriento con una enorme adulación diaria, que llegó a pro-
ducir náuseas, una vez pasado el temor de que el Gobierno revo-

luciollario le exigiera la devolución del dinero del Tesoro público


que indebidamente recibió durante tantos años, en virtud de UD
convenio inmoral entre el dictador y el empresario del perió-
344 OBRAS COMPLETAS

.dic evolución que debe exigirse, que exigiremos comenzó


poco a poco, en notas más y más detalladas, a volver a hablar del

general Díaz: su vida en las ciudades europeas, admirado y aplau-


dido en París, en Madrid, en Lucerna; sus declaraciones de amor
a la patria lejana, con el consiguiente lloriqueo; el salvamento
heroico de un niño que se ahogaba en el lago de Ginebra; su mi-
lagroso rejuvenecimiento, que le permitía firmar !con la bella le-
tra de su hijo; los honores que le hicieron los ma ' icos alabar-
deros de su Majestad Católica don Alfonso; el exquisito menú
que preparó en persona el joven monarca en honor del monarca
viejo; los esplendores del palacio, mostrados por los reyes .a ros
ilustres visitantes, cuando Porfirio el chico se desvaneció tex-
tual ante la riqueza incomparable de la armería .... ; y así, do-
sificando hábilmente los cablegramas, y dando cabida a opinio-
nes, a panegíricos, a artículos, llegó por fin a los editoriales, y
ya sin pudor alguno, entona himnos de alabanza al tirano san-
griento, inyecta vida de gloria a la momia pavorosa, para pre-
sentarla cubierta con las armas del Cid, como 11n reproche vivien-
te a los hombres honrados de la nueva era, arroja sobre las es-
paldas del crimen la blanca túnica de la virtud, hace callar las
imprecaciones de la legión de asesinados por el terrible pacifica-
dor, cuya hacha .e ra más pesada: y más filosa que la segur de la
muerte, y nos presenta el sepulcro blanqueado del viejo régimen
eomo el verdadero ideal de ventura y de paz que desbarataron
las impías manos de los hombres ilusos e ingratos de la Revo-
lución.
De aquí nuestra protesta, de aquí el artículo sobre el 2 de
abril, que eseribi6 uno de nuestros redactores y que yo aprobé,
como director de este periódico. Si la Cámara que nos dejó el
general Díaz, llamada infantilmente o imprudentemente por el
hrticulista de "El Imparcial" representación lW:gusta,
Dacional, creyendo que puede haber alg ú.n perfecto imbécil que
se trague tamaño disparate, decret6 que el 2 de abril fuera fies-
ta nacional, a pesar de las irrefutables observaciones del Ejecu-
tivo, no lo hizo con el" ánimo de dignificar una fecha gloriosa de
la Historia ésta es la . con la intención de adu-
,

DE JESUS URUETA 345

lar a un hombre funesto, el general Díaz, y ofender a un hombre


honrado, Francisco Madero: ésta es la realidad . Ya veremos qué
queda de ese decreto cuando tengamos una verdadera Asamblea
Nacional, elegida por el pueblo, y en consecuencia, Representa-
ción augusta del pueblo!
. Dice el articulista de "El Imparcial" que "las injurias al
general Díaz son una rara forma de adulación (al señor Made-
ro"). Este es el título y el fondo del artículo. Y sigue: "nada
tendríamos ahora que objetar al periodista aludido (el de Nueva
.... si no percibiéramos en todo ello un plan, un truco, UD
subterfugio, hacia el cual es preciso llamar la atención del pú-
blico. De poco tiempo acá se viene usando el procedimiento. Y
es éste: se aprovecha toda oportunidad para insultar al general
Díaz, para denigrarlo, para acusarlo de los crímenes más atro-
ces. ¿ Con qué objeto Y Pues con el único de halagar al señor Ma-

dero ,. . No será al revés, exactamente al revés, infantil o impru-


dente escritor ? No será que las adulaciones la general Díaz son

una rara forma de injuriar al señor Madero Y N o será que todo


ello es un plan, un truco, un subterfugio, que consiste en apro-
vechar toda ocasión para cubrir de elogios al general Díaz, para
pnsalzarlo, para convertir en refulgentes virtudes sus crímenes
más atroces, con el único objeto de ofender al señor Madero? Si
ni el señor Madero ni nosotros pensábamos ya en el general Díaz !,
vosotros lo habéis resucitado, y a fe mía que se ve horrible ' con
el traje de gala de vuestra retóriea.
Pero perdéis el tiempo. Ni el señor Madero se ofende con
vuestras adulaciones al viejo sangriento, ni tiene la debilidad que
le atribuís de gustar "la delicia de ir menguaRdo méritos y en-
contrando faltas a la figura del caudillo"; sencillamente porque
no se parece al "caudillo" rojo, que tenía un celo feroz de la
memoria de don Benito, celo tan grande, que lo llevó hasta querer
arrojar las manchas de su vida sobre la inmaculada efigie del
Benemérito, pronunciando frente al monumento de Ciudad J uárez
esta palabra, que es la expresión suprema del impudor y de la
maldad: "Mi maestro J uárez !" Su maestro!.... y la risa de
Satanás fulguró en los labios del tirano: era UD rasguño a Dios.
346 OBRAS CO PLETAS

Qué hubiera hecho Porfirio Díaz con el general Reyes 1, qué


ton Gavira 7, qué con Pérez Castro T
Que responda García de la Cadena!
Qué hubiera hecho Porfirio Díaz con los huelg'listas T
Que respondan los cadáveres de ! .
Qué hubiera hecho Porfirio Díaz con los conspiradores de
las Ligas?
Que respondan los asesinados de Veneras!
Ahora, gracias a la Revolución que maldecís, y gracias al
jefe de la Revolución, a quien insultáis, Reyes, Gavira, Pérez

Castro, los conspiradores de las Ligas y vosotros y yo, no tene-


mos más tirano que la Ley.
Queréis de veras, señores de "El Imparcial" y señores de la
Cámara, que hagamos hablar a los muertos que devoró el Astro
Rojo?
, . -.
ifa _ 00 O Ica a la
_ O erna ores

PERROLA5 y OOH PORfiRIO


&CE muchos años. Pequeño de cuerpo, flaco, encorvado,


metido en un levitón de apolillada utilería, vino a nues-
tra tierra, empujada su barca por vientos propicios, un
hombre, irresistible, que se captó las simpatías de viejos y de
mozos. En su cara lampiña reían sus ojuelos, con pertmne con-
.iuntivitis, bajo los arcos despintados de las ralas cejas; reían
también sus cuatro enormes dientes bamboleantes, dos arriba y
dos abajo, del color de la canela; reían, además, las infinJitas
arrugas de sus mejillas plomizas como las olas juguetonas de
un golfo en una tarde alegre; y reía, por último, el inquieto y
altivo mechón azafranado de su cráneo, como el copete de un
payaso de feria. Era Perrolaz.
Nació en Francia, y el sol que realzó los esplendores de la
corona de Luis XIV cOllcedióle el don de la imaginación crea-
dora. Fué un filósofo y un. poeta. Víctor Rugo escribió la "Le-
yenda de los ·Siglos"; PerroJaz inventó la "Rifa Zoológica";
Víctor Hugo se hizo rico; Perrolaz murió en la abundancia.
La "Rifa Zoológica" fué casi una institución, y tan impor-
tante en su tiempo como la Santa Liga de ahora. Se rifaba todo
el reino animal, sin incluir a las gentes, desde la poética maripo-
Sa hasta el asno socarrón; y las gentes, para demostrar que no
se distinguen realmente de los animales, compraban cuantos bo-
¡etos podían, de mono, de perro, de camello, según sus simpatías
o sus afinidades con los seres inferiores, pues todos los orgullosos
l1umanos, al decir de un sabio, nos parecemos a algún animal.
Perrolaz, que nació en Francia, pensaba lo mismo; y, como era
filósofo, aprovechó el pensamiento del sabio para enriquecerse.
Llegado el día del sorteo, la muchedumbre, boleto en mano, se

348 OBRAS COMPLETAS

agolpaba ansiosa frente al estrado de la plazuela de San Juan,


en donde Perrolaz, copete al aire y arrugas al sol, descorría,
después de cinco angustiosos campanillazos, la misteriosa c,or-
tina detrás de la cual había colocado la víspera la efigie del ani-
mal que le conveníapremiár. "El tigre 1, el tigre! ", gritaban to-
dos, y los afortunados que tenían boletos de tigre pasaban a re-
• •
coger su gananCIa.

Por aquellos felices tiempos rompió la monotonía de la vida


pública mexicana un acontecimiento ruidosísimo. Los vasallos

del gobernador de un Estado, no pudiendo tolerar las injusticias,
Jos robos y los crímenes, del procónsul voraz y brutal, estuvieron
a punto de levantarse en armas; pero depusieron sus briosos im- ,
pulsos ante el temor de ser pasados a cuchillo, como se acostum-
braba en ocasiones semejantes, y se conformaron con nombrar
una comisión de notables que vinieran a exponer sus quejas al
amo de todos, a don Porfirio. Con pocas esperanzas de éxito se
acercaron los comisionados al tirano rojo, y agotaron los eufe-
mismos y se fatigaron con las genuflexiones. Como de costum- ,

bre, don Porfirio los oía impasible, clavándoles la' severidad de su


mirada. Por fortuna para ellos, el tirano tenía un resentimiento
íntimo con el Gobernador, y deseaba castigarlo. El momento era
oportuno y el motivo justo. Hizo la comedia del que se convence
poco a poco: pidió antecedentes y se los dieron; pidió pruebas
y se las presentaron; y como sólo anhelaba la tranquilidad del

país y quería ver felices a BUS conciudadanos que lo honraban con


su confianza y amaba macho al pueblo, a quien se debían todos
los progresos de la Nación, accedió a la solicitud de los comi-
sionados. Estos, que no querían creer a sus oídos, permanecieron
un instante estupefactos; después admiraron al grande hombre,
paternal y justiciero; y por último, viéndolo en tan buena y
excepcional disposición, se atrevieron a indicarle que se senti-
rían completamente satisfechos si nombraba gobernador allicen-
ciado X, vasallo mcondicional, que haría las delicias de aquella
comarca tan azotada, y se comprometían, con una cartita de don
Porfirio a las autoridades locales, a que la elección popular fue-
ra correcta, por unanimidad de votos.
DE JESUS URUETA 349

Era mucho pedir, la osadía era magnífica. En otra ocasión,


el fruncimiento del ceño de Zeus hubiera hecho astillas el eje de


cristal del Olimpo; pero el tirano, que quería vengarse del gober-
nadorzuelo y esto es placer de dioses tomó la cosa a la ligera,
sonrió, y como afecto a contar anécdotas cuando estaba de buen
humor, así les dijo:
-'Conocen ustedes a PerrolazY No? ... Bueno, pues no se
vuelvan a su tierra sin conocerlo. Es un hombre admirable, el
inventor de la "Rifa Zoológica". Figúrense esto: ustedes apues-
tan a un animal y Perrolaz saca a otro. (Pausa; los comisionados
se miran con creciente asombro, sintiéndose bajo el peso de una
ttmenaza indefinible). Pues yo, señores, soy como Perrolaz: sólo
yo sé cuál animal va a salir!
Según creo, en esa vez salió de Gobernador Martín González.
La Historia dice que don Porfirio tenía una . marcada prefe-
rencia por los animales feroces.

-, ,
1 - .

UESTRO artículo intitulado "El Astro Rojo" tuvo la bue-


na fortuna de no ser del agrado de "El Imparcial". y
por eso, entre festivo y mohino, nos dice hoy el periódico
de la dictadura:

"Los editorialistas de "Nueva Era" insisten en adular al
señor Madero, valiéndose del raro procedimiento de agraviar al
señor general Díaz".
Conque les parece raro el procedimiento a los señores de "El ·
Imparcial"? Pues debe de ser raro, en efecto, porque ellos su-
pieron conquistar la reputación indiscutible de aduladores incom-
parables, yen este punto su opinión es de tanto peso como la de
San Agustín en materia religiosa; y pueden creer que si alguna
vez llegamos a perder la vergüenza como ellos la perdieron an-
taño y queremos adular al señor Madero, a ellos y sólo a ellos
acudiremos en demanda de lecciones, pues son maestros exce-
lentes, para que nos enseñen los procedimientos habilísimos y fe-
:jcísimos ¡q ue día a día, y por espacio de largos años, usaron con
una paciencia que el propio Job hubiera enaltecido y con un

éxito tan bien recompensado pór la generosidad del tirano. Re-


(merdo que en una ocasión, reseñando una fiesta del Colegio Mi-
litar en honor del general Díaz, contó "El Imparcial" este hecho
maravilloso: uno de los alumnos se había herido la frente al eje-
cutar un vuelo en el trapecio y fue conducido, roto y ensangren-
tado, a su lecho; y el general Díaz, apenado por el incidente, des-
pués de la fiesta fue a ver al herido, se acercó y lo alivió tex-

tual con sólo imponerle las manos. No se puede pedir más ni


mejor: esta escena evangélica es deliciosa.
Pero, para qué hacemos nosotros recuerdos cuando los hacen
los mismos maestros? Dice muy seriamente "El Imparcial":
"Ahora recordamos que León Tolstoi hizo hiperbólicas alabanzas
OBRAS CO PLETAS
o

del ex-Presidente de México, como genial conductor de su pue-


blo. . .. Sombra augusta del benefactor eslavo 1.... "
No conoces la anécdota, amable lector! Pues escucha. Un
periodista mexicano, desterrado por el tirano rojo, escribió-
con motivo de una apuesta o por simple gana de reir un poco a
costillas de don Porfirio, un panegírico altisonante y declama-
torio del general Díaz alabanzas hiperbólicas de v lo
calzó con la firma venerable de León Tolstoi. Tuvo éxito la ·
audacia y muchos comulgaron con esta rueda de molino. El se-
ñor Mariscal entre otros. "El Imparcial ~, cerró los ojos, abrió
la boca y dijo: "Sea por Dios, traguemos 1" Leer el señor Maris-
cal aquello y lanzarse en busea de don Porfirio, fue uno. Llega,
a bre las puertas, penetra al salón (declaración de guerra Y, se · de-
cían todos), despliega el periódico y comienza la lectllra enfática
ante el tirano, que no volvía de su asombro. Acaba, y sin dar el
nombre del autor, buseando el efecto- teatral, levanta los ojos al
general Díaz y le dice: Estupendo, verdad Y Bueno, interroga
el general, quién escribió eso 1 :y Mariscal, saboreando ya su caí-
da de telón, pone en la voz todas las armonías celestiales y ex-
clama: León Tolstoi! Hombre, contesta don Porfirio, está bo-
nito, me llaman arcángel; tome usted nota del nombre y a ver
qué empleo le damos a ese León; es bueno ayudar a los muchachos
inteligentes!" Esta sí fue caída de telón.
No se llegó a; escribir esta frase estupenda, en el afán de ga-
nar la palma de la adulación: "Schopenhaüer, el más pesimista
de los escritores modernos, refiriéndose al general Porfirio Díaz,
o

asegura que es el único gobernante de la.s repúblicas hispano-


americanas que ha substituído el orden y el progreso a la revo-
lución y a la anarquía?" Oh, sí, es verdad!, pueS! aunque Scho-
penhaüer, murió en el año de 1860, lo despertó el clamor indefini-
to de la gloria porfiriana, volvió un momento al mundo de los
vivos para decir su alabanza, y ya tranquilo, se durmió de nue-
vo en la muerte.
y en La Diada, señores, no se habla de don Porfirio? Indu-
dablemente: Homero lo designa con e] bello nombre de Aquiles.
Salve, maestros!
DE JESUS URUETA 353

*
• • •

A otra cosa. Dice "El Imparcial" que lo amenazamos con


la confiscación de sus bienes; que la amenaza es más vieja que
"préstame UD ochavo"; que no le hace aprecio; y que el atenta·
do, si llega alguna vez, sí será nuevo.
Nosotros dijimos, y repetiremos siempre, que el general Díaz
y el empresario de "El Imparcial" habían celebrado UD convenio
ilícito, delictuoso, en virtud del cua.! el dueño del periódico reci·
bió, durante varios años, muy cerca de un millón de pesos por
el servicio de sostener y alabar al general Díaz y a la oligarquía
científica. Ese dinero salió del Tesoro nacional, sin estar afec·
tado a ninguD a partida del presupuesto: el general Díaz lo to.
maba y "El Imparcial" lo recibía. EL señor don, Luis Cabrera lo
demostró y el señor Spíndola lo confesó. El general Díaz no
tenía derecho para disponer de diner<) que no era suyo y el señor
SpÍndola sabía que estaba recibiendo indebidamente ese dinero.
y ahora" El Imparcial" [Link] nuestros bienes a los bienes de la
Nación. Salve, maestros!
Habláis de amenaza y de atentado, pobres víctimas! Ya na-
die podrá acusar sin que el reo se queje de amenazas; ya todos
los que se nieguen a restituir bienes ajenos dirán que es UD aten·
tado obligarlos a devolver lo que no es suyo. O habéis olvidado
el español desde que don Porfirio está en Francia o en verdad
sois maestros.
*

Por último, dice "El Imparcial" que la Cámara es legal y


augusta representación del pueblo, porque si fuera ilegal, ilega-
les serían el Gobierno y el nuevo régimen y todo. La Cámara
declaró que había sido electo Presidente el señor Madero: luego
la Cámara es legal. Magnífico! No, señores, la Cámara fue tan
sólo un puente para llegar a la legalidad y sirvió tan sólo para
cubrir una fórmula de legalidad. La legitimidad del Gobierno di.
354 OBRAS COMPLETAS

mana exclusivamente del voto popular; y la Cámara, para ser


legal, debe dimanar exclusivamente del voto popular. El hecho
de que el Gobierno revolucionario haya conservado la Cámara
eontra la opinión de los que creemos que debió disolverla (qué
adulación al señor Madero 1), no ha podido hacer el milagro de
que los diputados que nombró el general Díaz resulten electos
por un pueblo que no los eligió. Ni Lourdes vuelve las piernas
a los cojos, ni el jabón de leche de burra vuelve blanco a Vera
Estañol, ni nadie puede convertir en legal lo que fundamental-
mente ha sido ilegal. Nadie, ni el general Díaz que cllró la heri-
da del cadete imponiéndole las manos, que hiz·o que el gran
Tolstoi lo llamara arcángel, y que despertó de su muerte a Scho-
penhaüer para que lo aplaudiera. Nadie, ni vosotros, oh maestros!

EH LA TRIBUHA

- O. C. de 1. U. 28

- •,

DISCURSO "POR LA CRUZ BLAHCA", PROHUHrJAOO


EH EL TEATRO "VIRC5IHJA fABREC5AS"
L pasado está luchando contra el porvenir; y el pasado,
como siempre, sucumbirá. Nadie tiene el poder de resti-
tuir a la vida lo que ya reclama el polvo de las ruinas. La
Historia está cavando una sepultura. El tiempo no se deja col-
gar , de las horcas patibularias de la tiranía, ni uncir a los carros
sonoros de los triunfadores; no se sienta a contemplar los es-
pectáculos del crimen, ni se detiene para arrodillarse ante la
gloria; vuela raudo al porvenir sobre el infatigable Pegaso, lle-
nando el cielo con las fanfarrias proféticas de su clarín de oro!
. Y la lucha es a muerte. Las libertades públicas son pacien-
tes: pueden esperar tranquilas el fin de las generaciones felices,
porque los pueblos que gozan de ellas no tienen nada de esencial
que reclamar.
La libertad es la suprema garantía de la paz pública. Cuan-
do la ley constitucional es respetada, los pueblos no se levan-
tan en armas. Por qué habrían de [Link] 1 Por sus libertades f
Las tieneu. Nadie va a la choza del pobre a quitarle [Link]-
mente su último hijo para el- ejército, ni su último centavo -para
el tesoro; ninguno puede ser aprehendido sino por el mandamien-
to de la ley; todos son libres de hablar y escribir; todos pueden
usar y abusar de su propiedad. Por el contrario, en los gobiernos
absolutos, personali~tas u oligárquicos, la revolución está siem-
pre latente, como las tempestades en las olas pérfidas del ma.r;
un sentimiento las prepara, una idea las desencadena y nn hecho
las consuma. En medio de las conciencias mudas, una conciencia
que habla es sediciosa; la virtud que despierta incomoda a la
maldad que duerme, y los actos heroicos son una lecci6n insolente
para. los que no tienen el valor de ejecutarlos.
358 OBRAS COMPLETAS

Entonces la tiranía emplea su última arma, enmohecida y


mellada por los siglos: la fuerza bruta; y cuando la fuerza bruta
golpea a la libertad, no se trata ya del primer ataque, sino de la
Última victoria. Los gigantes que han conmovido al mundo se
sienten débiles, y por haber renegado de la libertad que los eu-
gendró, sucumben, como Napoleón, cautivo de los que había ven-
cido, o como Cromwell, en el fondo de su palacio, acosado por
las furias del remordimiento y del miedo!
. Dejemos a las mediocridades coléricas del periodismo puru-
lento el ridículo de aplaudir la arrogancia de la impotencia co-
mo una prueba de la fuerza; dejemos a nuestros gobernadores la
pueril vanidad de disfrazarse de revolucionarios; dejemos a las
incapacidades que se han perpetuado en el Poder la ilusión de
habernos subyugado por la virtud de su genio, y pensemos tan
sólo, con piadosa ironía, en aquel emperador romano que se hacía
llamar vuestra eternidad la víspera de su muerte.
Nuestro Gobierno no puede trabajar para el porvenir, por-
que no está, desde hace mucho tiempo, al nivel de las aspiracio-
nes nacionales. Los hombres del Gobierno son pigmeos ante la
magnitud de los últimos aconteciminetos y frente a la grandeza de
los problemas nuevos. Sabían, siquiera, que había estallado una
revolución? Saben, acaso, que se trata de reconstruir todo el or-
den social? N o nos dijeron en todos los tonos que era una nube
de verano? N o se nos hablaba con una sonrisa de lástima de los
ilusos y con un gesto de cólera fulminante de los bandidos? No
tllvidaron bien pronto que las carcajadas del Ahuizote se convir-
tieron en los cañonazos de 'recoac? Ah!, señores, las columnas que
sostenían la sala de las fiestas reales, estaban huecas! La fuerza
era debilidad, la riqueza era pobreza, el amor era odio y la paz
era revolución! Cuando arreciaron los vientos de fronda, el señor
Limantour, nuestro Mazarino un Mazarino sin las magnificen-
cias del ilustre cardenal vino de Francia a predicar la unión
de los mexicanos que él mismo había deslmido; y ese hombre, que
{'stá tan lejos de nuestra vida, que no siente las palpitaciones
de nuestra Historia, que no conoce de nuestro puebld ni las lá-
grimas ni la sangre que manchan el dinero de los impuestos, em-
DE JESUS URUETA 359

puñó cómicameme la bandera de la revolución para salvarnos.


Le responde, silbando de rabia, la flecha de Cuauhtémoc!
Queréis de veras la paz?, pues las puertas están francas toda-
vía: salid! Si se combatiera por la conquista del poder, la alianza
sería fácil, porque las ambiciones personales mutuamente se se-
ducen y acaban_ por entenderse; pero se combate por la conquis-
ta de la ley y de la libertad, y la alianza con los enemigos de la
libertad y de la leyes imposible. Los revolucionarios no transi-
gen: son fatales. Cómo van a respetar a sus enemigos, si devoran
a veces hasta sus propios hijos? Conocemos muchos libertadores
-
que se han convertido en tiranos, pero no conocemos ningún ti-
rano que se haya convertido en libertador. En el supuesto más
favorable, por buena voluntad que tenga el Gobierno del señor
Limantour en cumplir sus precipitadas, sus febriles promesas re-
volucionarias, no podría cumplirlas, sencillamente porque no se
cambia de edad, ni de cerebro, ni de conciencia cuando se quiere.
Las angustias de Fausto, evocando las "flotantes visiones" de
su juventud, son eternas; después del breve sueño en que con-
templa la gracia de Margarita y la sonrisa de Helena, despierta
con las mismas arrugas en la frente y los mismos dolores en el
corazón, entre las telarañas y los pergaminos de su gabinete de
estudio.
El único Gobierno posible es el Gobierno' que dimane de la
Revolución, porque esa es la ley de la Historia y la recompen-
sa del heroísmo; y si os empeñáis en seguir gobernando, a pesar
de haber sido vencidos, puede parecer que queréis aprovecharos
del trabajo ajeno. Pretendéis invertir los papeles, y esto es con-
trario a la naturaleza y a la moral de la Historia. El gobierno del
señor Limantour ha dicho que considera como un deber patrió-
tico no retirarse de su puesto hasta que su conciencia le diga que
el país está pacificado; es decir, "no retirarse nunca", porque
mientras el Gobierno no se retire, la sangre seguirá corriendo.
El gobierno del señor Limantollr no puede hacer la paz ni con
promesas maquiavélicas, ni con transacciones humillantes, ni con
heraldos corruptores, ni por la fuerza de las armas, porque la Re-
volución, Iq ue está en todas las conciencias, es invencible, y arro-
130 OBRAS COMPLETAS

Hará fatalmente al que se levante contra ella. La sangre derra-


mada es creadora; de ella nace la libertad en las realidades del
mundo, como de la sangre de Urano nació Afrodita en la gloria
de la leyenda. El deber de hacer la paz sólo corresponde, como
digno remate de su obra, a la revolución triunfante; y si el
Gobierno quiere contribuir a facilitar y a precipitar la concordia
anhelada por todos, tiene aún un medio, el único: i entregar la
espada, como el general Navarro!
El alma vigorosa del pueblo ha respondido con un inmenso
aliento de vida al conjuro de los que tuvimos fe; y ahora una
gloria nueva de ideales, ensangrentados y vencedores, brilla en
los fastos de la República. Valemos hoy más que ayer. Serán
libres hasta los que querían ser esclavos. Asistimos al entierro
de la Dictadura con cantos de aleluya en el corazón, como se en-
tierran las penas, como se entierran los dolores, como se entie-
rran los crímenes.... Pero el pensamiento, siempre inquieto,
emerge severo de los coros de regocijo, y nos dice que, si hemos
logrado ser más grandes, mayores son nuestras responsabilidades,
porque debemos emprender la obra colosal, digna de "mexicanos
ciudadanos ", de evitar una posible anarquía, y, en consecuencia,
una nueva dictadura, organizando democráticamente las podero-
sas actividades políticas que han brotadO' 'de la Revolución, con-
vencidos, hoy más que nunca, de esta verdad salvadora que acaba
de expresar el Presidente de la República Argentina: "La adhe-
sión a los hombres no substituirá jamás la profesión de los prin-
cipios ni la fe de los convencimientos". Repitamos siempre estas
palabras solemnes del Partido Democrático: "Si logramos con-
quistar la libertad política; si reintegramos la Constitución de
57 a la vida nacional que la reclama; si hacemos justicia, en
obras y no en palabras, a la labor profundamente civilizadora de
los reformadores y de los revolucionarios, agrego ahora; si no
arrojamos al olvido el pasado, porque aún puedan cargar nuestras
espaldas tanta gloria, y si queremos seguir viviendo en nuestros
hijos para tiempos mejores, habremos dado al título de ciudadano
mexicano la significación honrosa de ciudadano de UD país prós-
pero, fuerte y libre".
p

DE JESUS URUETA 361

* *
Soldados de mi patria, los que lucháis por el · deber y los
que lucháis por el ideal, todos tenéis igual derecho a la corona!
La muerte os conflmde en la misma gloria, os cobija en los plie-
gues de la misma bandera, porque el triunfo de los vencedores es
el triunfo de los vencidos. La trágica sombra de Caín no se yer-
gue sobre el campo de batalla. La sangre que derramáis mancha
otras conciencias, no las vuestras. Aquellos, los que van al com-
bate "guardando en el fondo del alma sus aspiraciones" que
así dijeron épicamente algunos artilleros caen como cayó el co-
ronel Tamborrel: sobre el escudo de Aquiles! Y los otros, los pa-
ladines, los arcángeles, los que nutren con su muerte nuestra vida,
los que mueren por un reflejo del sol que alumbrará a nuestros
hijos, los que necesitan caer primero bajo el insulto de los mal-
vados antes de ascender a la epopeya, son las chusmas sagradas
de Hidalgo, son las fibras fuertes y dolorosas del inmenso cora-
zón de la Patria! Carne de cañón!, carne de libertad!; sólo podría
elogiarlos dignamente el alma de don Quijote, cantando en los
exámetros de Víctor Hugo!
Viejos cronistas cuentan que, cuando en el imperio de Moc-
tezuma nacía una criatura del sexo masculino, el cordón que ligaba
su vida parasitaria a la vida de la madre, era enterrado en los
lugares en que se había combatido con denuedo y con gloria, con-
sagrando de esta manera a la guerra al futuro caballero tigre.
Hoy nuestros soldados reaniman la leyenda y cumplen un destino
histórico, plantando, unos, el deber, y otros el ideal, en el suelo
fecundo de la Patria, en todos los lugares donde han combatido
con denuedo y con gloria, para que esas uos plantas divinas crez~
can bellas y fuertes y nutran con su savia de sangre el corazón
de las generaciones venideras.
Señoras y señores:
Vuestro óbolo es sagrado: va a aliviar muchos dolores, va a
salvar muchas vidas. No quiero expresar los reproches que están
en el corazón de todos; me quemarían h)s labios con lal vergüenza
ajena, y al fin y al cabo el ojo de la conciencia no se: apaga ni
362 OBRAS •
COMPLETAS

en el fondo de la tumba. Sólo quiero, y debo decir, que vuestra


caridad va a ser derramada como un rocío de consuelo por las
piadosas almas que ayudan y acompañan en su misión a una niña
bella y buena, que, a semejanza de la diosa Iris,' abre la cintila-
ción de sus alas esplendorosas sobre los estragos y las grandezas
del combate, mientras el tiempo vuela raudo al porvenir sobre
el infatigable Pegaso, llenando el cielo con las fanfarrias profé-
ticas de su clarín de oro!

México, mayo 17 de 1911 .



EH LA rOnVEnnOH DEL "PARTIDO rOH5T1TUrJOnAL
PROBRE515TA", EL OlA 29 DE AB05TO DE 1911

(Tomado taquigráficamente) .
-
Señores delegados:
Se me ha encomendado, señores delegados, que os dé la bien-
venila, y lo hago con toda cordialidad, no sólo extrayendo del
fondo de mi corazón los afectos más puros y más nobles, lo que
cada quien guarda en el sagrario después de las luchas de la vida,
lo que las ruinas han dejado intacto e incólume, sino con la emo-
ción profunda del que -h abla ante la representación popular.
Creedme: nunca como ahora me he sentido tan profunda, tan
hondamente emocionado, porque nunca, como ahora, me había
sido dable poner mi corazón en contacto con el gran corazón de
la República Mexieana, representada en una Convención tan mag-
o o

nífica y tan solemne.


Es preciso, señores, que en este santuario que vuestra pre-
sencia dignifica, penséis, al dar vuestros votos, tan sólo en la
Patria; tan sólo en la Patria, porque a ella: la representáis, por-
que de ella sois hijos, porque ella os ha confiado su porvenir.
Pasiones fuera; gratiturl, amor y bendiciones aquí dentro. Todo
por la Patria, todo por la Patria concretada en la representación
suprema de lo que ha sufrido y de lo que\ tiene que sufrir, que la
gloria nunca se ha alcanzado sin el martirio, ya que es preciso,
para lograr un triunfo duradero, emprender combates peligrosos
y mortales. (Grandes aplausos).
El 5 de febrero del año de 1909, se instaló, en el antiguo tea-
tro del Circo Orrin, una agrupación denominada el Partido De-
mocrático. El Partido Democrático había surgido de un verdade-

364 OBRAS COMPLETAS


,

ro, de un hondo anhelo nacional, y fue la primera agrupación que,


con carácter político, formuló un programa de aspiraciones ge-
nerales.
Por aquel entonces, el señor don Francisco ~Iadero había
auscultado la ' opinión pública en una parte, en una gran parte
de la República, y daba a luz un libro por todos capítulos inte-
resante: "La Sucesión Presidencial" .
Fueron conocidos de todos los ataques verdaderamente rudos,
brutales, que se dirigieron por la prensa del general Díaz contra
el Partido Democrático. El Partido Democrático, compuesto de
elementos híbridos, es verdad, pero entre los cuales había e~e­
mentos perfectamente sanos, emprendió una jira por las princi-
pales ciudades de la República, con el objeto de sostener y de
propagar su programa político.
Entonces empezaron las persecuciones, entonces las injurias
subieron de tOllO, entonces el Poder público empezó a fijarse en
aquel grupo de individuos que en este país tenía la audacia de
comenzar a hacer política, cuando no debía hacerse otra. cosa que
administración.
Poco tiempo después surgían otras agrupaciones a la vida
pública, notándose en ellas tendencias cada vez más radicales.
Debemos mencionar, en primer lugar, al grupo antirreeleccionista
y al Partido Democrático Nacionalista.
Como voz de estas agrupaciones, como palabra de todos es-
tos círculos políticos, empezaron a publicarse varios periódicos,
distinguiéndose entre ellos, por su labor altamente meritoria y
todavía no bien juzgada, el valiente periódico "México Nuevo".
(Ruidosos aplausos).

"México Nuevo" reflejaba en aquel momento histórico todo
el pensar y todo el sentir -de los grupos independientes de la Re-
pública, y entonces se nos dijo que los partidos políticos no po-
dían formarse artificialmente, y que esos embriones estaban des-
tinados a morir. Pero no: los partidos políticos no se formaban
artificialmente; se formaban naturalmente: era la nebulosa de
la cual había de surgir después el verdadero sistema de' los par-
tidos políticos.

DE JESUS URUETA 366


,

y en efecto, señores, el que siga la historia polític~ de esos


días en "México Nuevo", se convencerá de que las agrupaciones

iban reconociendo su oriente; de que los grupos políticos iban


juntándose en tendencias perfectamente normalizadas y defini-
das, hasta que, por último, la lucha tuvo que [Link], porque
el Poder público no admitió transacción, ni tuvo consideración
~le ninguna especie.
'.

El Poder público estaba ciego, estaba sordo a otras voces


que no fueran las voces de la adulación. Esta fue la perdición

del Gobierno del general Díaz.


El pueblo mexicano dió entonces, como sigue dando ahora,
una altísima muestra de su civismo, una altísima muestra de su
grandeza de espíritu, d~ su amplitud de miras políticas. Aquellas
agrupaciones políticas lucharon hasta lo increíble para que el Po-
der público las dejara vivir; para que a la sombra de las leyes, y
al amparo tutelar de nuestra Constitución, los ciudadanos de esta
República pudieran comenzar a ejercitar sus derechos.
Pero el Poder público fue implacable, y cometió, por fortuna,
los errores antiquísimos de todas las tiranías: no aceptar nada;
no tolerar nada; perseguirlo todo con saña implacable. Esta es
la manera de hundirse; esta es la manera de cavar su tumba; esta
es la manera de ir al desprestigio; esta es la manera de ir a la
ignominia, y esta es la manera de perderse, para siempre, en las
negruras bochornosas de la Historia. (Aplausos).
La historia militar del general Díaz, llena de páginas bri-
llantes y un largo ejercicio del Poder tendiendo siempre a ha-
cerlo más tiránico y más odioso, hacían que, por evitar el derra-
mamiento de sangre, la ruptura de los vínculos sociales y el ata-
que a los intereses establecidos, todas aquellas agrupaciones po-
líticas, con alguna que otra excepción, aceptasen al general don
Porfirio Díaz como Presidente vitalicio de la República.
Pero se quería, y con razón, que el general don Porfirio Díaz
110 gobernara después de la muerte; se quería, y con razón, que
el régimen por él implantado fuera sustituí do por un régimen más
benigno, más noble y más puro. Y esto no lo concedió el general
Díaz.
366 oB R A S e OM P L E TA S

El general Díaz nomuró UD sucesor; el general Díaz nombró


una persona para que fnera su representante después de la muer-
te; y, señores, e:;a persona era la que vinculaba todos los intereses
'le los privilegiados; esa persona era la que vinculaba todas las
maldades del antiguo régimen; esa persona era la que vinculaba
los horrores del pasado con las sombras, cada vez más densas,
del porvenir. (Aplausos).
La Nación, que no tenía oriente; el pueblo, que veía cena-
do por completo, su porvenir con una muralla infranqueable, vol-
. vía los ojos en vano, y en un momento dado los fijó en UD hom-
bre que, por razones ¡que no es deB caso decir, llegó a adquirir
en aquellos jnstantes gran popularidad en una parte de la Repú~
ulica, en una buena parte de la. República: me refiero al general
don Bernardo Reyes (Expectación).
El general don Bernardo Reyes había salido del ministerio
de la Guerra después de un choque con el elemento científico, y
como el elemento científico era el elemento odiado en el país, to-
das las miradas convergieron hacia el general Reyes, porque en
aquel entonces se le consideraba el único que podía acaba!" con
el elemento científico. Al general Reyes se le hizo representante
de la oposición, aun cuando el general Reyes nunca aceptó esa
., .
representaclOn.
Digo que el señor general don Bernardo Reyes nunca aceptó
esa representación, a lo menos de una manera expresa, porque co~
nocidas son de todos sus declaraciones siempre ambiguas, siempre
tortuosas, siempre falsas, siempre maquiavélicas, indicando por
debajo a sus partidarios que por él trabajasen, y presentándose
al general Díaz como el tipo de la honradez y de la lealtad.
(Ruidosos aplausos).
El señor general Díaz, señores delegados, viejo conocedor en
estos achaques de política turbia, comprendió que su verdadere
enemigo era el general Reyes. De suerte que una buena parte del
pueblo, empeñado en sostener la candidatura del general Reyes
para la Vicepresidencia de la República, se encontró con la vo-
luntad terminante e inqruebrantable del ex-Presidente en contra
del general Reyes.
DE JESUS URUETA 367

Sabía muy bien el viejo dictador que aquel hombre era de


su mismo molde; que aquel hombre tenía su misma alma; que
aquel hombre tenía sus mismas ambiciones, y. .. era menos vie.
jo! No podía aceptarlo.
¿ Qué hacer en estas condiciones? Muchos engaños por todas
partes, y la creencia firme, al grado de constituir nna convicción,
de que el general Díaz podía ser atacable, pero que era invul·
nerable. Por otro lado, la desilusión que sembró el general Reyes
con su conducta ,en todos sus partidarios, dejándolos completa.
mente a merced de las iras del Poder público.
Qué hacer entonces? A dónde ir? Todas las puertas cerradas;
el horizonte completamente ennegrecido; el porvenir incierto y
enigmático., Pero un pueblo vive; un pueblo, por oprimido que
haya sido, tiene energías; un pueblo no va tranquilamente a la
tumba con su dictador, porque entonces se impondría la doctrina
de los hombres necesarios.
La revolución era inminente; la revolución era fatal; la re-
volución era un hecho completamente normal y legítimo de nues-
tra vida política; la revolución se imponía; y la revolución fue.
(Aplausos) .
Pero con cuánto desdp.n, con qué suprema ironía, el general
don Porfirio Díaz veía la nube que se levantaba en el Estado de
,

Chihuahua!
Qué era aquello? Era la obra de unos locos, de unos bandi-
dos, de unos asesinos, de unos latrofacciosos; y natllralmente, el
general Díaz encontraba que allí tenía una coyuntura para agre-
gar una página más, brillantísima también, a la doctrina del orden
y de la paz pública. (Aplausos). .
El general Díaz creyó que con un piquete de soldados daría
al traste con aquellos locos y con aquellos bandidos. Pero aque-
,

lla nube crecía y pronto empezó a ser torrencial, y !luego se con·


virtió en tormenta, y por último se encendió el país en una con·
flagración revolucionaria. 'E sto fue rápido, fue violento, fue cine-
matográfico; y el viejo dictador ni siquiera podía darse cuenta,
dentro de su caduco espíritu, del resurgimiento de un pueblo en
,
368 OBRAS COMPLETAS

unos cuantos días, en unas cuantas horas, en unos cuantos ins-


tantes.
El hombre huyó despavorido a las playas europeas, y el jefe
de la [Link]ón entró triunfante a la capital de la República,
después de su magnífica conducta en Ciudad Juárez. (Grandes
élplausos y vivas a Madero).
Este hombre, señores, hizo la Revolución con plena concien-
cia de lo que hacía; este hombre, como antes dijera, había aus-
cultado la opinión pública; este hombre la siguió auscultando
después en todas partes, en todas las ciudades, en todos los po-
hlados, en todos los rincones ....
Este hombre comprendía la profunda injusticia económica,
social y política en que vivía este país, y como no era posible que
un instante más pudiera el pueblo tolerar la continuación de esa
injusticia, sabía que el pueblo lo seguiría Y: tuvo fe en el pueblo;
los hechos han dado a él y al pueblo la completa, la plena, la más
:ll'l1plia justificación de su conducta política.
Absurdo es, señores, decir que la revolución no la hizo don
Francisco l. Madero, sino que la hizo la opinión pública. Yo no
contestaría semejante disparate sociológico,
,
si no fuese, ·señores,
porque me sirve de escalón para continuar mi discurso.
Decir que un jefe de partido no hace una revolución, porque
la opinión pública es la que hace la revolución, es sencillamente
decir que la opinión pública puede hacer una revolución sin te-
ner un jefe revolucionario; y esto, o¡eñores, es sencillamente un
disparate.
Es preciso que la opinión pública encarne sus ideales y sus
aspiraciones en un hombre, y es preciso que este hombre tenga
la suprema clarividencia y el supremo valor para comprender
esos ideales y esas aspiraciones y para afrontar los peligros y la
muerte. (Estrepitosos aplausos y aclamaciones a Madero). y
(>s claro que no hay ni puede haber divorcio entre el jefe de una
revolución y la pública opinión; si hubiera divorcio, no habría
revolución, y la opinión pública buscaría un hombre de su con-
fianza, y ese sería el verdadero jefe de la revolución.
DE JESUS URUETA 3&9

Ah!, señores, es que en este país ha habido la costumbre de


despreciar al pueblo; es que en este país ha habido siempre di-
vorcio entre el pueblo que sufre y los dictadores que mandan.
(Aplausos). Pero yo digo con toda la historia humana, que cuan-
do un hombre se separa del pueblo, cuando no tiene el suficiente
<.~orazón para recibir en él todas las amarguras, todos los dolores,
todas las lágrimas y toda. la sangre de un pueblo, ese hombre es
muy inferior a su pueblo, y entonces no queda más que una cosa
grande: el sufrimiento del pueblo. (Grandes aplausos).
Ahora, señores delegados, la Revolución se encuentra frente

a frente de dos enemigos; digo mal: la Revolución se encuentra


frente a frente de un solo enemigo; de su único enemigo, de su
eterno enemigo; sólo que este enemigo se ha bifurcado y tene-
mos: por un lado, una facción que no logró constituirse en par-
tido político, y por el otro lado un grupo exclusivamente perso-
nalista, que se ha juntado en torno del trágico divisionario de
Nuevo León. (Frenéticos aplausos).
La facción política que no ha logrado cristalizarse en par-
tido, propiamente tal, es la que se conoce con el pomposo nombre
de "Partido Popular Evolucionista".
• Esta facción política, señores delegados, ha brotado de un
despecho (risas), y ya se sabe, señores, que lo que tiene su origen
en las bajas pasiones del alma, no prospera! ni da flores. (Aplau-
sos). .
En cuanto al grupo personalista que se ha juntado en torno
del general Reyes, ya sabemos qué quiere y a dónde va. Quiere
mucho y quiere poco. (Risas y aplausos) .
Quiere mucho, porque pretende nada menos que representar
los verdaderos ideales de la Revolución. (Grandes aplausos).
y quiere poco, porque, de hecho, lo que quiere es la conquis-
ta de la silla presidencial. (Grandes aplausos).
Y, señores, realmente sería risible, si no fuese verdadera-
mente doloroso, que un hombre que tuvo la conducta política a
que antes hiciera yo alusión, se nos presente ahora eomo un re-
volucionario "a posteriori". (Ruidosos ap1ausos). Y claro está
(Iue aquéllos y éstos pondrán a la Revolución todas las trabas y
,
370 oB R A S e OM P L E T A S

todos los obstáculos posibles para que el ideal revolucionario no


sea un hecho en nuestro próximo régimen constitucional.
Ya lo dicen: No puede haber elecciones; estamos aquí per-
diendo el tiempo, señores delegados, no es posible que en vues-
tros lugares el pueblo elija; los maderistas están armados; la

contienda tiene que ser trágica; no se esgrimirá el voto: se esgri-


mirán las armas.


Ah!, se esgrimirán las armas 1 Pues, señores, si las armas se
~.'sgrimen, si vuelve a ensangrentarse este sagrado suelo de nues-
tra Patria, la culpa no será nuestra, que somos hombres de paz y
de orden, precisamente porque somos revolucionarios; la culpa y
el estigma serán para el hombre ' que en estos momentos, angus-
tiosos para el país, presenta su candidatura como garantía para
conservar el orden, cuando en realidad provoca la anarquía .en
esta pobre patria, tan entristecida y adolorida, y pretende ser' el
nuevo dominador de la hidra, que nos dé por todo premio y por
toda recompensa lo que nos diera el general Díaz: la esclavitud,
I~on su cortejo de crímenes inauditos .... (Grandes aplausos).

Pero no, señores, venceremos, y venceremos porque tenemos'


la razón y la verdad como armas. Lo demás, qué importa!! Qué •

,
importa, si la historia humana es un ejemplo viviente que tenemos '

siempre ante nuestra vista, de que la verdad y la raZión son las


(·ternas triunfadoras en las lizas por el progreso y la civilización!
y por esto vale la pena vivir; por esto la vida es bella; por esto.
.

la vida es buena. De otra manera, si la perfidia triunfara; si la


t'alumnia se convirtiera en verdad; si fuera cierta la palabra del

poeta inglés, que la calumnia, como el carbón, siempre deja una


mancha, entonces sería. mejor ir al egoísmo, ir al robo, ir a la
destrucción e ir al suicidio. (Aplausos).
Pero no, la humanidad es noble; los errores y los crímenes
son muchos; se dan falso~ pasos; los monstruos se yerguen sobre
los tronos; los tiranos aplastan a los pueblos; pero en el fondo ., .
humano existe el dolor; surge la protesta por todas las injusticias
. .

y contra todas las injusticias, y esto dignifica la vida, esto es lo .


DE JESUS URUETA :i7l

fiue engrandece a los pueblos, esto es lo que salvó a Francia en el


noventa y tres, y esto es lo que salvará a México en mil nove-
cientos once. (Grandes aplausos).
y ahora, combatid, difamad, calumniad; bien. Esto es pre-
ciso, esto es bueno, esto debemos aceptarlo con regocijo, porque
así, señores, como cuando el viento tempestuoso tortura una ban-
dera, la bandera se despliega y luce. en el cielo sus brillantes co-
lores, igualmente cuando las malas pasiones, cuando la injuria y
la infamia y la calumnia torturan el alma de un hombre grande,
el alma de ese hombre se despliega y da a luz, ante el pueblo ma-
ravillado, todo lo que tiene de grande, todo lo que tiene de bueno
y todo lo que tiene de .... (Aclamaciones entusiastas) .
Señores delegados:
Os doy la bienvenida más cordial; haced vuestra obra, como
antes os dijera, con una sola imagen en el fondo de vuestro co-
razón: la imagen de la Patria. Vamos a hacer obra santa; seamos
honestos, no sólo por nosotros, sino por nuestros padres y nues-
tros hijos. Aquéllos vigilan siempre nuestros actos desde el fon-
do de sus tumbas; no es verdad que nos abandonen en la vida;
están con nosotros, porque en el alma nuestra los llevamos; y por
nuestros hijos, para legarles la única herencia de que un hombre
honrado puede enorgullecerse: la de haber trabajado algo por el
bien y por la dignidad de su patria. (Ovación estruendosa) .

O. C. de J. U. 24
-
" . enor a ero,
no os encontráis 50 0, es n con
voz 05 _ e e a 'os"
• E
,,

Señores delegados:

Os dí la bienvenida, y debo deciros una palabra de despedida.


De despedida no, digo mal, se despiden los que se separan y noso-
tros no nos hemos de separar: nos hemos hermanado, hemos
juntado en un haz palpitan te de entusiasmos todas nuestras as-
piraciones; y ante la faz de la República nos presentamos como
un grupo compacto que tiene el mismo cerebro para pensar y
el mismo corazón para sentir.
No nos separaremos jamás: esta unión está sellada con el
sello eterno de la responsabilidad, porque hemos adquirido un
nombre en la Historia, y del entusiasmo, porque con ferviente
entusiasmo hemos de conservar puro, honrado e incólume el nom-
bre de ciudadanos mexicanos. •

Habéis pronunciado aquí, ciudadano Madero, una alta pala-


bra, la palabra más hermosa en las contiendas democráticas; ha-
béis dicho lo que dijo San Pablo ante el prefecto de J erusalem :
(, Tengo el orgullo de ser un ciudadano romano".
Nada hay más alto que este título. (Ovación).
Nada hay más alto que el título de ciudadano, porque el

hombre que no se preocupa por la cosa pública; el hombre que


no se preocupa por los sagrados destinos de su país es un hijo
espurio de la civiliz,a ción humana. Ya que todos los países, en la
!:oncordia universal, piden la libertad y por la libertad luchan, y
por las libertades alientan, ningún pueblo está aislado; todos los
pueblos se compenetran día a día y cada vez más, en el mismo su-
374 OBRAS COMPLETAS

premo anhelo y en la misma infinita aspiración, y los hombres


del Continente europeo, que contemplan el prodigioso desenvol-
,-imiento democrático de nuestro país, están verdaderamente ad-
mirados de la vitalidad, de la fuerza humana que en México exis-
te para haber producido en unos cuantos meses una hecatombre
y una gloria más grande que la hecatombe. (Aplausos que duran
varios minutos).
Ahora, señores delegados, no nos sentimos solos; estamos con
el señor Madero; ahora, señor Madero, no os sentís solo: están
con vos los delegados que representan un partido político.
Esta es la unión fecunda en toda democracia; la unión del
candidato con su partido político, para que el partido político
exprese sus aspiraciones y sus deseos, y el candidato los cumpla,
cuando esos deseos y esas aspiraciones sean legítimos .

}: a no habrá más separación del Poder público y del pueblo,


puesto que el Poder público dimanará, de hoy en adelante, de la


voluntad del pueblo. .
Por eso viene aquí el señor Madero; por eso nosotros le pres-
taremos nuestro concurso; por eso marcharemos unidos, y por eso
seremos fuertes. (llplausQs).
Errores Y Cometerá muchos errores; pero el error que comete
un hombre, y que dimana de una agrupación política, es un error

de orden meramente inelectual y no de orden moral, que son los


Elrrores graves. El error que comete un hombre público puede
enmendarse cuando hay buena fe, cuando hay voluntad, y sobre
todo, cuando hay la imposición de un partido político que sepa
señalarle con el dedo los nuevos rumbos y los nuevos horizontes.
Con cuánto regocijo, con qué infinita satisfacción contempla-
mos este soberano espectáculo. Este soberano espectáculo que
aquÍ nos congrega, para hacer que nuestra voz cante un himno
de alabanza a los que nos redimieron de' la tiranía; 'porque ahora
somos libres, nos sentimos libres, y la sensación de la libertad,
señores, no se paga con nada; yo puedo morir tranquilo, porque
al mOrIr puedo darles, en mi última mirada a mis hijos, la pro-
funda convicción que nace de mis entrañas y decirles: sois libres,
yo fui un esclavo, yo soy un átomo, y los átomos se pierden; abra-
.

DE JESUS URUETA 376


.

zad estos dones, estos dones de dioses, estos dones gigantescos,


estos dones extrahumanos; conservacllos, y por ellos morid, morid,
porque ese es el destino!!
(Dirigiéndose al señor Madero) :
Muchas amarguras os aguardan; muchas desilusiones, muchas
ingratitudes; pero para eso nacisteis fuerte; para eso nacisteis
honrado; para eso nacisteis heroico. Esa es la humanidad; esa
es la triste condición humana; pero la ingratitud, la infamia, la
miseria y el olvido, eso es lo que se pierde en la humanidad, eso
es lo que no concurre a la obra del progreso; eso es lo estéril;
eso es lo infecundo. Lo que no perderéis jamás es el amor de
vuestro pueblo, así cometáis yerro.:!, así tropecéis en vuestro ca-
mino. Vuestra obra tiene esta grandeza: haber ido hasta el
ridículo; haber ido hasta la ignominia; haber ido hasta el olvido;
haber ido hasta conquistar el dictado de bandido y asesino. (Ova-
ción estruendosa).
N o he de ser el que alabe o aplauda todos vuestros actos gu-
bernamentales cuando considere que vuestros actos de gobierno
no van de acuerdo con las aspiraciones generales de vuestro par-
tido político; pero sí soy y seré toda mi vida el hombre agrade-
cido a vuestro sacrificio, a vuestro empeño, a vuestra alta cultu~
ra, porque habéis coronado ese empeño y ese sacrificio con un
acto de democracia pura, un acto de altísimo civismo: fuisteis
fl héroe; ahora sois el ciudadano; y no sé yo, señores, quién es,
en estos momentos, má~ grande: si el héroe de Chihuahua o el
ciudadano de la República.
,
_euna - ata esan re sur - e a eorla
e 05 ártires
., ,
e Ion 05 eroes

DISCURSO PROHUHCIADO EH EL TEATRO "ARBEU"


EH ñOHOR DE AQUILES SERDAH. VELADA (PRESIDIDA
POR EL SR. mADERO, 1EfE DE LA REVOLUClon.)

Señores:

Cuenta la Mitología que una gota de leche, desprendida del


seno de Juno, hizo correr en el cielo los esplendores de la Vía
Láctea. De igual suerte, una gota de sangre, desprendida del
('orazón de Aquiles Serdán, hizo surgir, en las cumbres de nuestra
Historia, la teoría de los mártires y la legión de los héroes.
Gigantesco es el muerto. Bien está que cante su ideal haza-
ña la joven musa del viejo Homero; pero, para glorificarlo, no
hasta el arte. El hombre que conscientemente nos legó su muerte,
no sólo como un bello ejemplo, sino como la prueba excelsa y
eterna que tiene la Historia para convertir en certidumbre las
dudas y en fe los escepticismos; el hombre que encendió en el
lleseo trágico de la lucha la voluntad dominadora del héroe, de-
mostrando que si en la naturaleza comenzamos siendo animales
podemos acabar en la Historia siendo espíritus; el hombre que
aceptó todo de la vida y de la muerte, porque vivió en el esfuerzo
de la justicia y murió en el sacrificio del amor, reclama de nos-
otros, como supremo homenaje, que por la conquista de la li.
bertad, que por el triunfo completo del ideal revolucionario, acep-
temos, como él, todo de la vida y de la muerte, que sepamos vivir
en el esfuerzo de la justicia y que seamos dignos de morir en el
sacrificio del amor!

378 OBRAS COMPLETAS

Ante la figura espiritual del heroico muerto, vengo a repetir


-porque es preciso la frase de verdad de Luis Cabrera: "Re-
volución es Revolución!" Cuando en un país el dictador se llama
Porfirio Díaz, el heredero Ramón Corral, el Mazarino de la polí-
tica José Yves Limantour, el ministro de las altas obras Rosendo
Pineda, el rey de la prensa de difamación Rafael Spíndola y el
procónsul de un Estado Mucio Martínez, la revolución es un de-
ber! Y cuando en un país sigue viviendo el espíritu de esos hom-
bres en una cría numerosa y perversa; cuando no se ha destruído
completamente la obra tenaz de un largo despotismo, que es un
largo crimen, la revolución continúa siendo un deber! Liman-
tour, que a última hora se convirtió, a semejanza del dios Apolo,
en guardián de borregos, pretendió desarmar a la Revolución con

una estupenda promesa) que más bien parece hecha por un ladino
que leyera a Maquiavelo; aseguraba al país nada menos que la
realización . del programa revolucionario adoptado por el mismo
gobierno del general Díaz en un mensaje que es obra maestra de
imprudencia política, es decir, le aseguraba que don
. .
Porfirio de·
jaría de ser tirano, que el gesto sanguinario de la cruel Esfinge
se convertiría en una sonrisa y su garra homicida en una caricia!
y el señor Vera Estañol, que pudo entrar al Ministerio con la
\.~onciencia tranquila, porque don Porfirio había dejado de ser
porfirista y Limantour científico, "cautjvado" por tan admira·
ble rasgo de genio, exclamó filosóficamente: esto "era en la His-
toria mexicana un ejemplo sin igual de alteza de miras en los
gobernantes! l '
Ahora la crín política empollada por el señor Limantour,
pretende encadenar a la Revolución con este sofisma: "La revo-
lución deja de ser revolución cuando se somete al régimen legal' '.
Esto sí es "cnistrería ", señores. A cuál régimen legal1, al de
Jnglaterra?, al de Turquía?, al de China? Si no tenemos un ré-
gimen legal; si el régimen legal no existe en este país desde que
]a espada del general Díaz rompió la ley en las manos inmacula-

das de don José María Iglesias! La Corte Suprema de Justicia


actual deriva, acaso, de la ley 1 Las Cámaras federales y las Le-
gislaturas de los Estados, tienen, por ventura, su origen en el
DE JESUS URUETA 379

voto popular? Son los restos de la usurpación!, son los engen-


dros del despotismo! El tirano huyó latigado por el miedo; pero
la obra del tirano vive, se mueve, conspira, contrarrevoluciona, y
e~ preciso destruirla para comenzar la obra de la libertad ~ Así,
pues, estamos en pleno período revolucionario; y mientras los
Poderes públicos no dimanen del pueblo y no se apoyen , en la
(~onstitución, la Revolución no puede entrar por la puerta de in-
famia que dejó abierta el general Díaz y que el señor Vera Es-
tañol, con su sonrisa mefistofélica, nos señala como la puerta de
la legalidad. Limantour quiso que la Iglesia se entregara en ma-
nos de Lutero; pero tuvo el pudor de disfrazar a Lutero de monje
carmelita; el señor Vera Estañol quiere que la Revolución se
entregue en' manos de sus enemigos, sin tomarse siquiera el tra-
bajo de ponerles la máscara revolucionaria. El régimen legal se
formará cuando funcionen normalmente las instituciones demo-
cráticas que tieneIl su origen y su defensa, en nuestra Ley Su-
!Jrema; y precisamente para obtener este efecto, precisamente pa-
ra crear un régimen ,legal se ha hecho la Revolución. Por eso es
loedentora o Cuando se aniquilen los restos vivos y fuertes toda-
vía de la ilegalidad; cuando los cuerpos políticos que deben sus
funciones al fraude hayan desaparecido; cuando el viejo sistema
que aún lucha desesperadamente por salvarse sea sepultado en
su mortaja ignominiosa, entonces y sólo entonces habrá cumplido
la Revolución sus altos fines; ~ntonces y sólo entonces podrá so-
meterse al régimen legal, creado por ella con la sangre, con el
dolor y con la gloria del pueblo. Mientras tanto, la Revolución
es la revolución!
Hace poco dije en el teatro "Fábregas" estas palabras: Las
revoluciones no transigen: son fatales. Cómo van a respetar a
sus enemigos, cuando devoran a veces hasta sus propios hijos ~ •

Puede el señor Vera Estañol decretar que la Revolución ha ter-


minado: la Revolución sigue su marcha sin saber que existe el
señor Vera Estañol. Y cumplirá sus gloriosos destinos. Vigorosa,
con la plena conciencia de su fuerza moral y de su fuerza mate-
rial, depurará nuestro medio político de las injusticias que toda-
vía nos ahogan y de las servidumbres que todavía nos envilecen.
380 OBRAS COMPLETAS

,

No, no hemos acabado con el antiguo régimen: nos cerca, nos en-
vuelve, nos penetra, nos sofoca. Está en todas partes, en el Mi-
nisterio, en las oficinas públicas, en las escuelas, en los clubes, en
la prensa, en los banquetes, en las antesalas del señor Madero! ...
Es la horda científica. Se la reconoce por dos atributos:' el in-
censario y la desvergiienza. La Revolución debe ser implacable
con esos hombres de todos los gobie~nos, de todas las intrigas,
de todas las traiciones, de todos los despotismos, para quienes
"la violación de la leyes una hazaña laudatoria, el ataque al ho-
nor es plausible, el asesinato es un acto meritorio y el robo es
una contribución". Queréis una pálida muestra de su obra 7
El asesinato de Aquiles Serdán!, la profanación del cadáver de
Aquiles Serdán!, el despojo al cadáver de Aquiles Serdán! ....
Lo puede la Caridad satisfacer a la familia del muerto. Las
mujeres épicas que lucharon a su lado; la madre, que parece ma-
trona desprendida de un bajorrelieve romano; la hermana, que,
herida y sangrando, cargaba con IDano inalterable las armas de
los combatientes; la esposa, que, sintiendo palpitar en su ser la
vida del hijo, hubiera querido desgarrarse las entrañas para que

brotara una nueva Minerva empuñando la invencible lanza, mien-


tras la fusilería del batallón" Zaragoza" acribillaba las paredes,
los techos, los muebles y los cuerpos, no piden a la Caridad la pa-
la bra que consuela, porque la Caridad la ignora; la piden a. la
Justicia, porque la justicia la sabe!
Que en estos días de prueba no cruce por el espíritu de los
jefes de la Revolución la imagen de la clemencia, como cruz6
la imagen de María Antonieta por el espíritu de Mirabeau!
Seríais, como l\firabeau, devorados por la justicia del pueblo,
porque la Revolución es la, revolución!

México, julio 11 de 1911.


, , .
" a ientes om res •
eXlco:
• t'
esisti , ati , errl es

(DI5CUR50 PROHUHClADO EL 5 DE mAYO DE 1912 EH LA


rIUDADELA, fREHTE A LA E5TATUA DE mORELOS,
IHAU6URADA E5E DIA)
J

Ciudadano Presidente de la República; señores ministros;


-
senoras -
y senores:

Esta sí es una fecha gloriosa.


Los atenienses, que fueron grandes porque supieron rendir
culto a todas las excelencias del pensamiento y de la acción con
las más bellas representaciones del arte, elevaron al pie del Acró-
polis un templo encantador a la Victoria. La diosa, esculpida en
un bajorrelieve, se desata las cáligas de sus sandalias, anunciando
con esa bella actitud, su voluntad de permanecer en la tierra feliz
que los inmortales amaron más que el Olimpo; pero ay!, las alas
abiertas de la terribl~ inconstante palpitan tona vía , en la obra de
arte con la voluptuosidad del vuelo ... , y se irá, como siempre,
maldecida y adorada, insaciable de sangre y de gloria, porque
ningún conquistador ha podido encadenarla ni con eslabones de
hierro ni con guirnaldas de rosas. Magnífica, irresistible, como
cuando empujaba la nave de Temístocles en el mar Egeo contra
las galeras del rey persa, hace cincuenta años que aquí, en nues-
tra patria, azotó y rompió, con sus alas relampagueantes, los pa-
bellones del emperador francés que la cobijaban, hizo retemblar
con su planta invencible los fuertes de Loreto y Guadalupe y
sobre la diana jubilosa de los clarines lanzó el grito de triunfo
de la justicia y de la libertad, anunciando al mundo entero "lo
que es un gran pueblo que no quiere morir y cuyo valor se exalta
en medio de las catástrofes".
La voz profétjca de Víctor Rugo, que flagelaba al Imperio
con frases y versos luminosos y ardientes como las flechas colé-

382 OBRAS COMPLETAS

ricas de Júpiter, llegó hasta nosotros, llena de consuelo y aliento:


, , Valientes hombres de México" resistid, combatid, sed terribles!"
Vuestra heroica resistencia se apoya en el Derecho y tiene a su
. ,

favor esta gran certidumbre: la Justicia. La República está con


vosotros, y levanta sobre vuestras cabezas su bandera de Fran-
cia, en la cual está el arcoiris y su bandera de América, en la cual
están las estrellas". y el pueblo mexicano resistió, combatió, fue
, '

terrible. Los cañones de Puebla suspendieron el "paseo militar"


-
que había ordenado el Emperador bajo la lluvia de las flores de
mayo que arrojaban las manos de los traidores a la orgullosa
oficialidad francesa, y demostraron que aquí había un pueblo
digno de respeto, cuya fe, cuyo valor y cuyo corazón habían en-
contrado, para luchar por la justicia y por la libertad, el corazón,
el valor y la fe del general Zaragoza.
V olvió el entusiasmo a los escépticos, las burlas se trocaron
en admiraciones, la traición tembló, la vida de la patria estaba
Ealvada. En aquel entonces había,como ahora, infames agoreros
del desastre que preferían ser caballos franceses que gentes me-
xicanas, ridiculizados donairosamente por la "Musa Callejera" de
Guillermo Prieto; entonces, como ahora, había espíritus lángui-
dos que, al primer revés de, la fortuna, creen que todo se ha per-
dido, se cruzan de brazos con fatalismo lastimero, y son incapa-
ces de comprender la sublime palabra de León Gambetta, que
cuando supo la rendición de Metz, hundió sus puños crispados en
las órbitas de sus ojos para contener lágrimas de rabia, y excla-
mó desde el fondo de su alma: "Combatamos siempre!"; enton-
ces, como ahora, la traición tejía sus telas de araña, fabricaba sus
trampas de confesionario y asestaba sus golpes a mansalva; pero
si el 'm al es fecundo en tentaciones y en corrupciones, si está
avezado a la lucha y si algunas veces triunfa trágicamente, las
excelencias de la Historia no perecen con los monumentos: en rui-
nas, ni con los genios en cenizas, ni con los mártires crucificados;
el ejemplo de los grandes hombres y la lección de los grandes he-
chos, son creadores inagotables de hechos grandes y de hombres
grandes, y por eso la mirada de lumbre de Morelos fulguró el 5
de mayo en los anteojos del general Zaragoza.
DE JESUS URUETA 383
,

A veces el conocimiento preciso del pasado nos da la visión


clara del porvenir; a veces meditar sobre el pasado es lo mismo
que meditar sobre el provenir. AlgWlOS muertos tienen una vida
más real y eficiente que nuestra vida. Todavía está vivo el Cris-
to en el corazón de la humanidad. El general Zaragoza, que tuvo
fe, que encarnó la esperanza, tiene la vida eterna de la esperan-
za. Su confianza inquebrantable en los destinos de la patria fue
su verdadera fuerza, que es la fuerza de los héroes en la guerra
y la fuerza de los hombres de Estado en la paz. La confianza en
un pueblo que se ama más que por sus triunfos por sus desgra-
cias, y que pelea por su libertad y su vida, responde victoriosa-

mente a todos los pesimismos, disipa todas lás dudas, aniquila


todas las intrigas, desarma todas las traiciones y hace del do-
lor sufrido por la Patria el ornamento venerable de la Histo-
ria y la severa religión de la Humanidad. Trabajar siempre,
combatir siempre, esperar siempre, he aquí la lección que se
desprende de ese bronce que representa al más grande de los
insurgentes mexicanos. Y el general Zaragoza supo recoger
en su corazón de patriota el entusiasmo, la fe, la decisión del
gigante y nos dió nuevas glorias y nuevos .ejemplos de civis-
mo para que tengamos esperanza en la felicidad de nuestra
patria, aun cuando la traición la ponga en peligro, aun cuan-
do el enemigo poderoso la invada, aun cuando la muerte se le
acerque, [Link] es preciso amarla sin rival, no sólo por sus
coronas y sus joyas y sus triunfos, sino sobre todo por sus
desgracias, y más, mientras mayores sean sus humillaciones;
más, mientras mayores sean sus miserias; más ahora que nun-
ca, ahora que grita a todos sus hijos, ensangrentada y supli-
cante, que quiere paz y libertad.
y tendrá paz y libertad!
La revolución de 1910 restituyó el imperio de la ley, con-
quistó la libertad política, y el ejército defiende bravamente
la conquista de la revolución. La fuerza, sin un ideal, es sim-
plemente brutalidad; pero el ideal que no se apoya en la fuer-
za está siempre expuesto a la amenaza de los traidores y a la
conquista de los bárbaros. Por eso los griegos hicieron del


OBRAS COMPLETAS

Acrópolis un templo y una ciudadela; por eso 108 alemanes


colocaron la estatua de lHiicher junto a la estatua de HÚDl-
boldt; y por eso debemos -recordar siempre esta palabra de
un republicano sin tacha, Jules Ferry, a quien no se puede til-
dar de militarista: "Es preciso restituir a la virtud militar el
rango que debe ocupar entre las virtudes cívicas, es decir, el
primero". Honrando al . ejército, que ha estado a la altura . de
las más altas cumbres de nuestra Historia, honramos a la Pa-
tria. En él está nuestra esperanza; él salvará no sólo nuestra
dignidad de pueblo culto, no sólo la obra gloriosa de la pasada
revolución, sino la majestad y la belleza de nuestros héroes,
porque los ambiciosos, los traidores y los bárbaros no sólo es-
tán ultrajando la ley, no sólo están ofendiendo la · libertad,
no sólo están empobreciendo y desangrando al país, sino que
rompen brutalmente las glorias todas de la Patria, profanan la
memoria de nuestros padres y avientan al polvo las reliquias
sagradas de la Historia nacional, desde los huesos de Morelos
hasta la espada de Zaragoza.
No será. Oh, diosa inconstante y terrible, ata de nuevo las
cáligas de tus sandalias, abre las alas relampagueantes y gri-
ta tu grito de victoria, sobre la diana jubilosa de los clarines,
anunciando el triunfo de las falanges heroicas que defienden
a la Patria!
Cuenta Ernesto Renan que una de las leyendas más difun-
didas en Bretaña, es la de una pretendida ciudad de ls, que en
época desconocida fue tragada por el mar. Señá1ase, en diver-
sos lugares de la costa, el asiento de esta ciudad fabulosa. En
los días de tempestad, los pescadores aseguran que se ven en
('1 hueco de las olas las flechas de sus iglesias, y en los días de
calma se oye subir del abismo el sonido de sus campanas modu-
Jando el himno de la alborada. ASÍ, de las profundidades de
nuestra Historia surgen las cumbres de los monumentos de
gloria y nos llegan las voces de los grandes muertos, "obsti-
nadas en convocarnos a los oficios sagrados de la Patria" . No
cerremos los oídos a su palabra, ni los corazones a su estímulo;
no vivamos más muertos que ellos; vamos, como ellos, a la Iu-
~ha ; vamos, como ellos, al porvenir.
DI5CUR50 PROHUHCIADO EH LA CAmARA DE DIPUTAD05
LA TARDE DEL DIA 17 DE OCTUBRE DE 1912,
A RAIZ DEL CUARTELAZO DE
fELIX DIAZ En UERACRUZ

Señores diputados: .

ROCURARE poner mi corazón y mi pensamiento a la trá-


gica altura de las circunstancias.
Solemnes son [Link] instantes en que el alma 'viva de la Pa-
tria se agita, quién 10 dijera!, hasta en nuestras tristes, hasta
en nuestras pobres querellas. Y es, señores, que el principio
que hemos creído definitivamente eonquistado por la Revolu-
ción, está seriamente amenazado; es, señores, que la legalidad
está de tal suerte comprometida, que todo ciudadano que se
preocupe por los destinos de la Patria no puede dejar de me-
ditar, -con temblores en el fondo del corazón, por la suerte fu-
tura de nuestra nacionalidad. Qué días ta.n luctuosos! Qué días
tan terribles han transcurrido desde llace un año!
y pues de decir con claridad el pensamiento se trata, y
pues un hombre que se precie de honrado de be proceder de
esa suerte, con claridad meridiana voy a expresarme, a efecto
de que no quede duda alguna sobre mis convicciones políticas
y sobre los ideales que me animan, tratándose del engrandeci-
miento de mi país.
Yo fUÍ, seiíores, de los que creyeron con amor, con amor
profundo, en la revolución de noviembre; y yo soy uno de los
desilucionados de la revolución de noviembre. De aquí que po-
cas ocasiones haya tomado participación en los debates, por-
que los encontraba tan pobres, tan miserables, tan llenos de
,

mezquinas pasiones, que en verdad salía al pórtico de la Cá-


,
,
386 OBRAS COMPLETAS

'mara con la frente baja y el corazón entristecido. (Aplausos.)


Pero ahora que el debate se eleva, porque las circunstancias
por las cuales atraviesa el país nos obligan a colocarnos en un
terreno de verdad y de honestidad política, es indispensable
que mi voz no quede atada a mis labios, sino que se despliegue
como ella puede desplegarse, con pobreza o con magnificen-
cia ahora no me importa, pero sí con verdad, con absoluto
convencimiento de lo que expongo.
Creí con amor . profundo en la revolución de 1910, porque
ella significaba la destrucción de un régimen que desde mi in-
fancia me fue odioso; porque ella significaba las conquistas
de las libertades políticas; porque ella nos daba a todos los
mexicanos el glorioso título de ciudadanos mexicanos; creí en
ella, porque traía consigo, no promesas de demagogia, sino se-
rios ofrecimientos para estudiar y resolver los problemas pal-
pitantes del país, los económicos, los sociales, los políticos;
creí en ella, porque abría un ancho campo a las inteligencias
de todos los hombres de buena voluntad; creí en ella, porque
en ella veía la conquista definitiva de la traslación de los Po-
o

deres públicos sin que nuestro país se afectara con las con-
vulsiones sangrientas. En mi concepto la revolución de 1910,
ante el triunfo tan inesperado como magnífico de Ciudad Juá-
rez, se detuvo, al parecer azorada de su propia obra, y en un
momento dado pareció petrificarse. Vimos que poco a poco
los hombres del antiguo régimen que ellos en suma nada sig-
nificaban mucho, ·empezaron a filtrarse lentamente hasta que,
incorporados a la administración del Gobierno revolucionario,
pudieron ellos gritar: "Victoria!", con la sonrisa en los la-
bjos y con el desprecio en los ojos.
Qué difícil fué para mí formarme un juicio exacto sobre
la conveniencia o la inconveniencia de que el jefe de la revo-
o

lución aceptara el interinato del señor licenciado De la Barra!


Pensando mucho en esto, creí comprender que ese paso,
dado por le jefe de la Revolución, afirmaba todavía más la
obra revolucionaria, porque le abría indiscutiblemente la puer-
ta de la legalidad; y esto hubiera pasado, señores, si los hom-
DE JESUS URUE'fA 387

bres no tuvieran tantas ambiciones, si no fueran tan pérfidos


y tan perversos y si los funcionarios del interinato hubieran sa-
bidOCll mplir con sus deberes de patriotas. (Aplausos y si-
seos.)
No deseo que me ' aplaudáis; pero sí os ruego que me de-
jéis hablar en paz.
Soy un hombre honrado (siseos); indudablemente; más
que todos los que me sisean (siseos); indudablemente más que
• •

todos los que me sisean ... ! (aplausos), porque no hay uno, ni


de mis enemigos políticos, que pueda atreverse a decir lo con-
trario.

Deseo que me oigáis en paz, porque soy un hombre honra-


do que expongo mis ideas, y, buenas o malas, soy acreedor al
respeto, porque en lo poco que he luchado por la libertad, he
luchado siempre por la libertad del pensamiento yde la pala- •

bra, y si ésta no es una conquista vana; si vuestra nueva revo-


lución trae consigo los cerrojos para el pensamiento y para el
labio, en buena hora; que vuestras hordas, que las hordas de •

que me hablara el señor Elguero, penetren aquí y me encon-


trarán hablando en la tribuna. (Aplausos). Ni siquiera lográis


excitarme.
Así pues, señores, decía yo que, en mi concepto, desgracia-

damente los hombres del interinato fueron ambiciosos, pérfi.


dos y malvados (siseos); y el interinato, señores, fue el foco de
donde brotó y cundió la anarquía contrarrevolucionaria que,
acabando por extenderse a través de , todo el país, nos ha
puesto ·en el conflicto tan formidable en que en este momento
110S encontramos.

Yo no sé, pero mucho me temo que ese Presidente "blanco"


aparezca tan negro en nuestra Historia, que mejor le hubiera
valido cometer grandes crímenes y no emplear sus malas artes
de sacristía para detener el movimiento renovador iniciado.
~ Aplausos y siseos) . '
Pero piénsese de esto lo que se quiera, el caso es, señores,
Gue cuando el actual Presidente de la República tomó asiento en
o. C. de J. U. 25

388 OBRAS COMPLETAS


=

la silla presidencial, la contrarrevolución estaba fomentada y de


hecho propagada por todo el país. (Voces: no, no; sí~ sí; cam-
panilla) .
Alguna vez el señor diputado MacÍas dijo en esta tribuna
que los tejoues habían sido los hermanos Vázquez Gómez; mo-
mentos después, el licenciado Cabrera dijo en esta misma: tribuna
que los tejones habían sido De la Barra y Calero; yo digo en esta
tribuna que los tejones fueron: De la Barra, Calero y los Vázquez
GÓmez. (Aplausos y risas).
El hecho .es, señores, que el Presidente de la República se en-
contró en una situación muy delicada; ya no se sabía hasta qué
punto era fingida la lealtad, proclamada acaso burlescamente por
Pascual Orozco; ya se sahía bien que los hermanos Vázquez Gó-
mez conspiraban; ya se sabía bien que en todas partes el movi-
miento contrarrevolucionario era sencillamente formidable. Todo

esto se sabía.
Por otra parte, señores y esto no es un reproche, todavía
funcionaba una Legislatura porfirista y los grandes problemas de
la Revolución no podían traerse al debate de esa Legislatura.
Además, la Revolución, con una imprevisión maravillosa, se había
quedado sin Prensa; no tenía ese portavoz poderoso, no podía di-
fundir sus ideas, no podía propagar sus aspiraciones; en cambio,
la Prensa enemiga, terriblemente enemiga de la Revolución, la
Prensa que estampaba las palabras de mayor infamia en sus co-
lumnas, la , Prensa que llamaba bandidos a los revolucionarios,
estaba en pie, dirigida por altas inteligencias, escrita por plumas
de primer orden. Esa era la situación.
y bien, señores: después de tanto tropiezo, de tanta vacila-
ción, de tanta angustia; cuando una política firme y amplia al
mismo tiempo, no podía hacerse por los hombres del Gobierno,
porque estaban ocupados incesantemente, día a día, minuto a
minuto, en resolver el problema inmediato de la paz, de la tran-
quilidad pública; cuando todo era obstáculo; cuando todo era
dificultad; cuando todo era embrollo; cuando todo era defección;
cuando todo era maldad y cuando todo era improperio, en esas
condiciones, señores, qué difícil le fue al Gobierno seguir su
DE JESUS URUETA 389

ruta ... ! Ah!, tenía una gran fuerza en su apoyo, una gran fuer-
za que ante la opinión pública vale enormemente; pero que hay
un momento en que puede doblarse, en que puede romperse, en
que puede hacerse astillas, anunciando el momento fatal de las
grandes catástrofes; hablo de la fuerza de la legalidad. Pero
hemos visto este espectáculo; una dificultad se presenta, y el hom-
bre mismo que la presenta increpa al Gobierno: "Por qué no pa-
sas y" y así han sido los reproches, todos los ataques, pérfidos,
formidables, dolorosos, cruentos.
El Gobierno no ha gobernado porque no lo han dejado go-
bernar, y hasta la fecha yo no sé, señores, dentro de mi concien-
cia, si este Gobierno puede gobernar al país o no puede gober-
nar al país; todavía yo no lo sé. Agregad, señores, que efecti-
vamente en el Gabinete del señor Madero hay hondas, irreduci-
bles y, lamentables divisiones políticas; es verdad, señor Trejo;
es verdad, señor Moheno; y es claro, no puede ser de otra suerte.
La revolución no ha gobernado con los hombres de la revolución;
la revolución ha pretendido hacer obra de eclecticismo político,
trayendo a su seno a los hombres públicos de todos los partidos,
de todos los matices, de todas las ambiciones, sin dejar, como es
natural, bien contento a ninguno. De aquí que los ideales revo-
lucionarios no hayan podido realizarse; de aquí que las aspira-
ciones tan queridas no hayan podido tener en la práctica su flo-
ración bendita; y por esto yo fiaba y fío tanto en la obra del
Poder L,e gislativo durante estos dos años. Yo creo que la obra
renovadora de la revolución de 1910 está encomendada a los le-
gisladores principalmente; yo creo que de aquí, del seno de esta
asamblea, surgirán los proyectos y debates que depuren las ideas,
que aclaren los pensamientos y que lleven a feliz término, a lo
menos, la parte .capital de la obra revolucionaria.
Pero porqué, señores diputados, yo he votado en contra
Je la proposición del señor Moheno'
No voy a tocar el punto constitucional; voy a colocarme en
un terreno puramente político. .
Yo creo, señores, que el Presidente de la República, que in-
dudablement.e ya ha comprendido esta división profunda entre

OBRAS COMPLETAS

los miembros de su Gabinete, realizará la unidad política, por-


que tiene que realizarla, y no es preciso para ello dirigir ningún
voto de censura a los miembros del Gabinete. Y tan lo creo así,
que de otra suerte, qué ocasión tan brillante se me presentaba
para llamar a cuentas aquí, desde esta tribuna, al ministro de la
Guerra, al ministro de Justicia y muy especialmente al ministro
de Gobernación! .

Sí, sí, existe esta división, y cómo no ha de existir!, cómo no


ha de existir cuando dentro del Gabinete se hace política, y po-
lítica tenebrosa!; cómo no ha de existir esa división, señores,
cuando estamos palpando, cuando estamos viendo con nuestros
ojos azorados lo que pasa a las puertas de la capital de la Repú-
blica!
Acaso era un misterio para alguien que don Félix iba a le-
vantarse en armas? Acaso fue un misterio para alguien que Hi-
ginio Aguilar iba a levantarse en armas Y Y, sin embargo, qué
paciencia!, qué tranquilidad!, ,qué optimismo! Acaso el ministro
de Gobernación no tiene entre sus atribuciones estas dos capita-
lísimas: el cuidado de las fuerzas rurales y las relaciones con los
Estados de la Federación? Acaso el ministro de Gobernación no
sabia que en las bodegas de Veracruz había -más de 30,000 rifles
y 2.000,000 de cartuchos
--
Y Acaso el ministro de la Guerra igno-
raba que frente a frente del puerto de Veracruz estaba casi toda
la flotilla mexicana Y Y los antecedentes Y Y las circunstancias?

Qué !, no dedujimos todos los mexicanos, cuando supimos que


el general don Bernardo Reyes había pedido su retiro, que iba a
levantarse en armas Y El general Reyes se levantó- en armas.
No dedujimos todos, al Raber que Higinio Aguilar había pe-
dido su retiro, que iba a levantarse en armas Y Higinio Aguilar se
levantó en armas.
No dedujimos todos que Díaz iba a levantarse en armas in-
mediatamente Y (Aplausos).
Si ésta no es culpabilidad, y culpabilidad muy seria, culpa-
,

bilidad trágica, culpabilidad que es imposible quitar de la cabeza


de estos secretarios de Estado; si esto no es así, y lo digo en '?s-
tos términos porque me queman profundamente los dolores, la

DE JESUS URUETA 391


, J p' 7

tristeza y la vergüe~a de mi patria; si esto no es así, señores, yo


no sé dónde encontrar responsabilidades; puede ser que ni entre
los condenados por el Dante a sufrir los suplicios infernales de
sus círculos. (Apla'llSos).
Todo es verdad, y es preciso poner un límite, es preciso
poner un -coto, es preciso poner una muralla infranqueable a la
política ministerial. Con razón ahora me explico que el minis-
terio de Gobernación diga, por boca del señor Trejo, que todas
las revoluciones tienen un fondo de justicia, parodiando la ab-
surda frase de Spéncer de que en todo error hay un fondo de
L

verdad. Si todas las revoluciones tienen un fondo de justicia y


si ese fondo de justicia es advertido soberana e indeclinablemente
por el criterio individual, el hombre que se arroja en esas con-
diciones a la revolución, hace bien en arrojarse a ella, porque
va en pos de un ideal de justicia; pero hace muy mal en perma-
necer al lado de un Presidente de la República que representa la
legalidad. (Aplausos).
N o en balde hago estos reproches dolorosos; los hago por-
que · el momento es decisivo para la Patria. Ahora ya no es el
ranehero Orozco el que se lanza a la revuelta; ahora ya no es el
bandido Zapata que incendia y roba; no: ahora es, ay!, un mili-
tar del ejército mexic::mo! Qué triste es ésto! Tan triste, que me
resulta el cuartelazo de Félix Díaz un verdadero anacronismo!
Habéis leído esta mañana, digo mal, habéis leído desde ayer
en la tarde, en el periódico que dirige el señor GarcÍa Naranjo,
el plan, la proclama de este jefe a los mexicanos: viene a resta-
blecer la paz por medio de la justicia. Y, Sabéis cuál es la jus-
ticia 7 Pisotear la ley; romper el principio de legalidad; hacer
que de nuevo entremos en el círculo infernal de las revoluciones;
volvernos a otra dictadura más dura, más ignominiosa, porque
sería menos alta y menos justiciera que la anterior, y condenar-
nos eternamente a este destino que parece fatal: o la anarquía o
la dictadura para el pueblo mexicano. Esa es su justicia. Ah, se-
ñores! Para eso estamos, y sin llegar a las exageraciones decla-
matorias del señor Palavicini, ni a las ironías impertinentes del
señor Trejo, sí puedo deciros una cosa: que me importa muy po-
OBRAS COMPLETAS

co que caigan unos ministros; me importa muy poco todo eso:


lo único que me importaj es que el principio de la legalidad se
sostenga incólume. Eso sí me interesa. (Aplausos).
Digo que eso sí me interesa, porque el principio de la lega-
lidad está unido de una manera fatal con el destino todo de
nuestra patria, al grado, señores, de que no encuentro en estos
momentos otro medio de salvación posible y otra manera de que
no perezca nuestra nacionalidad, que aferrarnos al principio de
la legalidad, a ese principio que bendecía con su palabra augus-
ta y con su frente nimbada de gloria el señor diputado don
Francisco EIguero. Es verdad: ese es el principio sagrado, ese
es el principio de redención, ese es el principio patriótico, el úni-
co que tenemos todavía en las manos que cuidar, porque todo lo
demás ya se nos ha ido pedazo a pedazo, coMo se nos está yen-
do nuestro corazón y nuestro pensamiento; ese sí hay que cuidar-
lo; ese sí hay que librarlo de los embates, de las asechanzas, de
los crímenes y de todas las maMades, y si queda muy débil en
mis manos, que también son muy débiles, yo, momentos antes de
morir, con ese principio desgarrado, pisoteado y ultrajado, le
azotaré la faz al brigadier Félix Díaz llamándole: cobarde y
traidor a tu patria! (Aplausos nutridos y voces: bravo!)
No se trata, pues, señores, ahora, de un debate de vanas
querellas: se trata de un debate tan alto, que parece que toda la
conciencia mexicana está comprometida en la contienda.
Que la revolución, decía el señor Elguero, tiene simpatizado-
res, es cierto; todas las revoluciones tienen simpatizadores, lo
mismo entre el sajón que en el latino; pero mucho más entre los
latinos. Qué!, no se recuerda lo que pasó durante los primeros
años del triunfo de la revolución de Tuxtepec? Qué!, no sabemos
que indefectiblemente una conquista social y política estruja
tanto el alma de los pueblos, que los obliga a levantarse airados
contra sus mismos benefactores? Qué!, no sabemos que todo
esto es lamentablemente humano, porque si fuera de otra suerte
no existiría el dolor en la Historia, y en consecuencia, no ten-
drían grandezas los héroes de las patrias Y Qué!, no sabemos
que al fin y al cabo, y dígase lo que se quiera, el bien siempre
DE JESUS URUETA 393

triunfa sobre el mal y la verdad se abre paso entre los · errores?


Si esto es así, tengamos por lo menos el consuelo de estar Ínti-
mamente adheridos a una causa tan justa, tan alta y tan no-
ble, que no puede concebirla más grande la imaginación del
hombre.
Pero la conquista única que permanece en pie de los ideales
revolucionarios, la conquista de la legalidad, la conquista de la
traslación pacífica del" Poder, esa, señores, que no nos la arre-
baten, por.q'Ue si eso sucediera nos arrebatarían, con la tranqui-
lidad, la paz, la vida misma de la Patria, la persistencia de noso-
tros como hombres en el suelo mexicano.
No se trata, señor Elguero, de dar un voto de confianza al
Ejecutivo, no; no es esta nuestra mente; no venimos a discutir
aquÍ si merece o no el Ejecutivo un voto de confianza. La propo-
sición es bien simple; se dice: (, Hágase saber al ciudadano Pre-
sidente de la República que la Cámara de Diputados ha estado y
está dispuesta a prestar todo su concurso, con el objeto de sos-
tener la legitimidad del Gobierno constituído, como verdadera-
mente emanado de la suprema vol'Untad de la N ación" .
Eso es todo lo que se dice. No se trata de un voto de con-
fianza, no; ni es el momento de darlo, y quizá los que opinen
en contra tengan razón; no. Se trata simplemente de mostrar
una adhesión, una adhesión que tiene capital importancia por
su trascendencia: la adhesión de que aquí no encuentra eco el
grito revolucionario que trata de destruir la ley; la adhesión
que significa el concurso de la buena voluntad de los legislado-
res para mantener ese principio de la legitimidad de UD Gobier- .
110 constituí do, porque ha emanado del voto público; de eso sólo
se trata, yeso, señores, tiene un alcance moral infinito. Por qué 1
Porque demuestra que efectivamente nosotros seremos los guar-
dianes celosos de ese principio tan alto y tan democrático; por-
que eso demuestra que, por lo menos, en este trance tan duro
en que se encuentra en vuelto el país, independientemente de la
pasión política, seremos demasiado fuertes, demasiados serenos
y, sobre todo, demasiado mexicanos para comprender que, antes
que nada, está la salvación de nuestra patria. Que despu~s
394 OBRAS COMPLETAS

vengan las rencillas; que después las pasiones se nos presenten


furiosas como las serpientes de Laocoonte; todo lo/ que se quie-
ra; pero en este momento, en este momento en que han sonado
los cañonazos de un infame cuartelazo; en este momento, en que
se q'Uiere comprometer la honra y el prestigio del ejército nacio-
nal, en este momento, en que la soberanía popular debe poner
su cabeza por encima de las tragedias de la Patria, para pode,,'
salvar a la Patria de sus tragedias; en este momento la Repre-
sentación Nacional . debe decirle al Presidente de la Repúbli-
ca: "Contigo sostenemos la legalidad 17, Y la Representación N a-
cional cumplirá con el más sa:crosanto de sus patrióticos deberes.
(Aplausos) .
Por mí lo digo, señores; esto es lo único que me queda; este
es el ideal que aun arde en mí y que me alumbra; me queda
mucho, porque este . ideal es una parte integrante de la verdad.
de la belleza y del bien que he amado yo para mi' ,patria; y sin
jactancia ninguna, sencillamente, puesto que es el mejor legado
que puedo entregar yo, pobre de dinero, a mis pequeñuelos, sill
jactancia ningllna, repito, en el momento supremo, señores, yo
estaré cerca del hombre que representa la legalidad; y si ahí
debo morir, qué bella muerte!
Señores diputados: no se trata de un voto de confianza:
se trata de una muestra de adhesión; se trata de una simpatía;
se trata de una causa común; se trata de la causa de todos. No
se trata del Primer Magistrado de la República, que es un hom-
bre, y como hombre, efímero: se trata de la vida de la misma
Patria,: que , no puede salvarse sino en la barca de la legalidad;
es la única que, como a Horacio los vientos le condujeron a buen
puerto, puede conducirnos al puerto de la salvación, que es el
puerto de la dignidad nacional. (Aplausos nutridos).
A LA mEmORIA DE .• E 6 O ••

DISCURSO

E pasada, así como suena, superficialmente por la forma


fácil y suelta, pero hondamente por el fondo de ironía se-
vera y perdurable, los artículols de "EOO" clavaban sus
dardos agudos y luminosos en los vicios, en las lepras y en los
crímenes de una dictadura oligárquica que había cubierto la gu-
sanera que roía al decrépito Tirano con el lujoso manto de Al-
-
teza Serenísima extraído de los cofres . que huelen todavía a in-
cienso ya almizcle en que guardaba su vestuario el gran actor
mexicano don Antonio López de Santa Anna.
"EGO" era un muchacho triste, que se reía tristemente de
las contradicciones de la vida. Se vengaba del dolor burlándose
del dolor. Si en sus ojos aparecía una lágrima, en sus labios bri-
llaba una sonrisa. Ocultaba celósamente su dolor al mundo que
lo hacía sufrir; pero a través de los finos cendales de luz de
su ironía, veíase la zarza ardiente de su alma atormentada. No
sé si en algunas eleg'ías íntimas, no publicadas por su exagerado
pudor, haya exhalado sus quejas con la armonía noble y con-
soladora del verso; no sé si el alma lírica de Leopardi haya can-
tado en su alma los cantos supremos del Amor y de la Muerte,
los . hermanos gemelos enjendrados por el Dios de los Dioses,
por el inexorable Destino; pero ~ qué mayor y más dolorosa
queja que la ironía del que contempla el tropel de las ambicio-
nes humanas, y que, como la Thais del poeta, arroja sin titu-
bear sus glorias y sus riquezas a la pira voraz del dolor que re-
dime y fortalece, exclamando la soberana' palabra del desilusio-
nado del Eclesiastés: "Vanidad de vanidades, y todo vanidad?"
¿ Por qué, pues, este desencantado de la vida, este dulce mi-
sántropo de mirada triste como la llama inmóvil de los cirios
396 OBRAS COMPLETAS

en la sombra de un templo frío, por qué este taciturno de pen-


samiento hipnótico de Budha, que tenía la suprema vanidad de
creer que todo es vano, luchó tan gallardamente por la libertad
de su patria, bajo la égida de Minerva justiciera y sabia Y ¿No es
adorable de la Ninfa, fingido por destellos de fantasía y rayos
de luna, que huye de nuestros brazos cuando quieren aprisio-

narla, dejándonos tan solo una risa burlesca entre las frondas f
¿ N o es la justicia una ilusión fugaz como las Salamandras ági-
les y ardientes que nacen, brillan y mueren en los removidos
tizones de la chimenea? ¿ N o es la sabiduría un ensordecedor y
eterno combate de contradicciones y de errores? Pues por eso,
por lejanas, por bellas, por fascinantes, por inaccesibles. . .. por
eso luchó por ellas.
Caballero del ideal, iba en pos de su quimera sobre un Pe-
gaso glorioso, sobre el Rocinante en cuyas espaldillas fijó el
Poeta Manco las dos alas formidables de su genio, para hacer
volar sobre los siglos asombrados, la audacia de su jinete he-
roico. Su objetivo no era el triunfo, el aplauso, la riqueza, la
corona. . .. Mundanas cosas llenas de amargura! heces crueles
de todos los vasos forjados por la mano de los hombres! Lu-
chaba impulsado por UD irresistible instinto de su naturaleza ge-
nerosa porque el presente le parecía odioso y porque detestaba
las cosas imperfectas, jorobadas, contrahechas, que el Demonio
bíblico no pudo completar, enderezar y pulir en su imperdonable
precipitación de crear el mundO' en seis días. El Demiurgo vió
que su obra era buena, sonrió y se hechó a la holganza. "EGO"
vió que la obra era mala, sonrió y se lanZió a la lucha. Por eso,

cuando después de alguna famosa hazaña contra los molinos de


viento, volvía a la Redac,ci6n aporreado y maltrecho por los te-
rribles puñetazos de Luis del Toro, de Pancho Chávez y de los
Jueces Correccionales, se sentaba frente a su coja mesa de tra-
bajo, arreglaba sus cuartilas, tomaba el lápiz, y, desparramando
la mirada solemne y triste entre las visiones milagrosas de su
fantasía solía decir, dirigiéndose a Cosío Robelo: "¿ N o miras,
Sancho, ese ejército de gigantes malandrines que amenazante
agita en los aires sus millares de brazos, semejantes a las as-
Fa ' F. F ' , .. , • • •" u . "_a O" _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

DE JESUS URUETA 397

pas de los molinos 1 Pues, vive Dios! que he de dar al traste con
la fortaleza de su iniquidad, para merecer como premio de mis
fatigas la cerveza que me brinda mi Dulcinea en la cantina del
TIO PEPE!"
El célebre Doctor Pangloss, inmortalizado por Voltaire, y
<que debe haberse parecido mucho físicamente a mi general Ma-
nuel W. González, creía que este mundo era el mejor de los
mundo posibles. (Es de advertir que el Doctor Pangloss no
pudo, por gracia de la Parca, -conocer México en la época de
Huerta, de Villa y de Zapata.) "EGO", aún cuando no hubie-
ra conocido a estos tres hermanitos carnales, no podía' alabar
la obra del Creador, a pesar de nuestras selvas y de nuestros
volcanes, a pesar de Hidalgio, de J uárez, de Madero y de Ca-
rranza, porque había oído contar las historias de Elizondo, de
Santa Anna y de Márquez, porque había conocido a don Porfi-
rio, a Corral, a Limantour, a Pineda y a Spíndola, y porque ha-
bía visto a Palavicini pasear en el malecón de Veracruz, hacien-
do dísticos para enviarlos, inalámbricamente, a MADAM E LA
LUNE, todo lo cual, con otras cosas que me callo, debe haber
contribuido a su sentida muerte prematura.
"EGO" escribió sátiras finísimas y trascendentales en bre-
ves líneas sobrias y cl~ras, y no hubo pérfido o villano de la
alta política "científica" a quien no exhibiera en toda su ridi-
culez para regocijado pasto del comentario público, como el en-
vidioso que Miguel Angel pintó con orejas de burro en una es-
quina de su "Juicio Final". En "México Nuevo ", en "La
Opinión", en "El Dictamen", en "Ego" (periódico que bautizó
eon su altivo nombre de combate), en "Nueva Era", quedaron
pintadas por la pluma de Vicente Escobedo, con una maestría
llena de sencillez y de donaire, muchas orejas asnales de mu-
chos hombres que han muerto en la infamia o que continúan n-
viendo en el desprestigio.
Fué de los primeros, de los iniciadores intelectuales de la
Revolución. [Link] espada que empuñó después del gran crímen,
no era sino la prolongación airada de sus ideas. Y murió como
había empezado, diciendo la verdaa, la verdad relativa, pero ca-
398 OBRAS COMPLETAS

tegórica, que en cada acto de la vida afirma nuestra conciencia


y sostiene nuestro pequeño puño, y cuya ocultación nos produ-
ce vergüenza. Y como los lamentables ejemplos del mundo nos
aconsejan decir la verdad muy raras veces, "EGO", que la de-
• cía siempre, soportaba sonriente y despreciativo el desdén, el
miedo y el alejamiento de los hombres. La honradez ahuyen-
taba a las almas inferiores, que son receptáculos de [Link], ni-
dos de serpientes y odres de concupiscencia. Los" amigos"
hasta de su cadáver huyeron! Muy pocos se congregaron al de-
rredor de su féretro. Verdad es que algunos tenían graves ocu-
paciones administrativas, y es bueno cumplir con las graves
ocupaciones administrativas. Vierdad es que otros gozaban de
las dulzuras de la vida, y es bueno gozar de la dulzuras d~ la
vida. Despedirse de un muerto cuando los pájaros cantan! bah!
que lo reciba Luzbel!
y Luzbel lo recibió. El eterno Contradictor, el Crítico, el
Maligno, el Rebelde, el primero que se alz·ó contra la brutal y
demente tiranía divina, desafiando el odio y la maldición de
los siglos, el que comprende y ama de veras la vida, que vos-
otros apenas roéis, hombres "prácticos" y hombres "frívo-
los", afectuosos cuando sois desgraciados y desdeñosos cuando
os creéis felices; el que sabe que el dolor es el alma ardiente
y eterna, que palpita en toda virtud, en toda verdad y en toda
belleza, y que el sufrimiento más noble es el sufrimiento por la
Pa tria esclavizada y por la humanidad irredenta, el excelso Sa-
tírico que osó burlarse de las imperfecciones de la creación de
un Déspota divino e inconsciente, ese lo recibió en sus brazos,
lo acostó sobre la cruz de Cristo y tocó su frente con la punta
diamantina de su alas fulgurantes.
La Revolución ha triunfado. N o volverán a abrirse, para
sacar el escénico manto regio, los cofres que huelen todavía
a incienso ya" [Link] en que guardaba su vestuario el gran
actor mexicano don Antonio López de Santa Anna. "EGO"
escamoteó las llaves que guardaban sigilosamente los aduladp-
res y los palaciegos, y' se las entregó a Luzbel.
México, 16 de noviembre de 1915.
a arte 05 ila ros
.

El Licenciado Calabrés, el abdominal Actor


de la Universidad de méxico y algunos
otros Curiosos Personajes de
novela Picaresca

(Artículos publicados en "Gladiador" en 1917.)


Mientras más pienso en la vida humana, más creo que es
necesario darle, como testigos y como jueces, la Ironía y la 'Pie-
dad. . .. La Ironía y la Piedad son dos buenas consejeras; la
una, sonriendo, nos hace la vida amable; la otra, que llora, nos la
hace sagrada. La. Ironía que invoco no es cruel. No hace! mofa,
ni del aJuor ni de la belleza. Es dulce y benévola.. Su risa -calma la.
cólera, y nos enseña a burlarnos de los perversos y de los tontos,
impidiéndonos de este modo tener la debilidad de odiarlos.

ANATOLE FRANCE

Yo no amo ni adÚliro a. Francia.

, LUIS CABRERA
, , •
amo se ve a o ítica aCiana

a través 05 es e ue 05

UIS a rera

1 queréis contemplar un espectáculo extraño, a veces fes-


tivo y a veces macabro, caláos un momento los espejue-
los de Cabrera. Inmediatamente sentiréis que se os en-
caja en vuestra alma, el alma de aquel licenciado Calabrés~ pin-
tado por don Francisco de Quevedo, con tal maestría, que no
se sabe si eb retrato fue hecho con la satírica pluma del formida-
ble polemista o con los pinceles sobrios y francos de Velázquez. ,
Haced la prueba, y os aseguro que apenas tengáis sobre la nariz
esos mágicos espejuelos, vuestra persona se transformará en aquel
"hombre de bonete de tres altos, ojos de espulgo, vivos y bulli-
ciosos, los brazos en jarra y las manos en garfio, que hablaba en-
tre penitente y [Link], los ojos bajos y los pensamientos
triples, que hacía del desaliño humildad, contaba visiones y si se
descuidaban a creerle, hacía milagros. Era uno de los sepulcros
hermosos, por de fuera blanqueados y llenos de molduras y por
de dentro de pudrición y [Link], fingiendo en lo exterior hones-
tidad, siendo en lo interior del alma disoluto y de muy ancha y
rasgada conciencia. Era, en buen romance, embeleco vivo, menti-
ra con alma y fábula con voz" .
No es agradable tener metido en el cuerpo y en el alma al
licenciado Calabrés; pero, por fortuna, lo podemos echar fuera
sin necesidad de complicados exorcismos, con sólo quitarnos las
antiparras de don Luis. Hagamos, pues, un esfuerzo, conservé-
moslas sobre los ojos unas horas y vamos [Link] galerías de las
Cámaras de la Unión.
402 OBRAS COMPLETAS

En primer lugar, nos va diciendo Calabrés, es preciso pro-


ceder con método y con perfidia, sobre todo con perfidia. Para
captarnos a los diputados y a los senadores, me . bastan mis agen-
.

tes, y para los debates parlamentarios cuento con Cravioto; pero


para hablarle al público, para emprender la campaña de prensa
que nos .conquiste adeptos entre los espíritus sencillos y para
hacer jugar hábilmente, el halago y la amenaza entre 109 repre-
sentantes del pueblo que aún vacilan, es insuficiente Luis Cabre-
ra; más que insuficiente, inconveniente, porque está muy despres-
tigiado; y sin embargo, tiene que ser él, sólo él puede ser. Breve
meditación que termina con una sonrisa satisfecha. Está resuelta
la dificultad: ·será el licenciado BIas Urrea. Buena armadura!,
penacho triunfador! o

En segundo lugar, es necesario hacer grandes y enfáticas afir-


o

maciones al parejo de insinuaciones sutiles y maliciosas. El gol- •

pe, de este modo, será teatral e impresionante, y nos permitirá,


antes de que el análisis haga su obra destructora de fantasmas,
pasar rápidamente a otro terreno, llevando al lector sugestionado
y obediente a nuestro mandato. En consecuencia, hay que hablar
de conspiración y recordar la trágica suerte de Madero. "La
• o

situación del Gobierno del señor Carranza, en los momentos ac-


tuales~ es enteramente semejante a la situación del Gobierno del
señor Madero en 1912. Hoy, como entonces, hay un grupo de horn-
o bres honrados, de buena fe y resueltos, que desean ayudar al Go-
bierno del señor Carranza; pero hay en ambas Cámaras un gru-
po de verdaderos conspiradores que tiene, como los Mohenos ele

otros tiempos, bastante habilidad para envolver sus ataques en


constantes protestas de ayuda al Poder Ejecutiyo. También Mo-

henó protestaba su adhesión al señor Madero". "El plan de los


conspiradores enemigos del Gobierno consiste en aparecer que-
riendo ayudar al Presidente, pero por distintos medios de los que
él solicita. El plan se complementa atacando al Presidente, no
precisamente, sino a una de sus secretarías. Ya se apunta que
desearían la renuncia". "Todavía en la sesión del jueves de la
Cámara de Senadores, la oposición al Presidente se hizo bajo la
forma de elogios. En la sesión de ayer en la Cámara de Diputa-
DB JESUS URUETA 401

dos desconocieron la legalidad del Primer Jefe como encargado


del Poder Ejecutivo durante el período revolucionario". Ya mi
Cravioto, que es lite'r ato, se encargará de sintetizar todo esto di-
ciendo que las rosas ocultan los puñales de Aristogiton y de Har~
modio. Decir en 1\léxico que hay urla conspiración, es cosa creí~
ble a priori; agregar que una fingida amistad al Presidente de la
República es el santo y seña de los conspiradores, es más creí-
ble todavía; pero si descorremos el velo y descubrimos ante los
ojos atónitos del público el plan de los conspiradores, diciendo
que éste consiste en aparecer queriendo ayudar al Gobierno, pero
por distintos medios de los que él solicita y se complementa ata-
cando al Presidente en una de sus secretarías, entonces la creencia
tiene que llegar a la categoría de la certidumbre, y nadie podrá
dudar ya de la existencia de la conspiración. N o importa que
Luis Cabrera haya querido ayudar al Presidente Madero, con toda
buena fe, por medios distintos de' los que el Presidente Madero
solicitaba; no importa que el señor Cabrera se haya esforzado en
cambiar la orientación política del Gobierno del señor Madero en
un sentido revolucionario; no importa que el señor Cabrera haya
empleado todo su talento dialéctico combatiendo la política per-
sonalista y felona de los Calero, de ilos Flores Mag'ón, de los Her~
nández, de los De la Barra, sin que creyera entonces que atacaba
al señor Presidente de la: República, en uno o varios de sus Secre~
tarios d e E s t a do. Ya el señor Limantour, en' célebre polé-
mica con el propio señor Cabrera, en la. que éste tuvo de su parte
la razón y la justicia y que constituyó uno de los más brillantes
triunfos periodísticos de BIas Urrea, decía lo mismo, exactamente
lo mismo que 10 que ahora dice el señor Cabrera. De la política
financiera del Gobierno sólo hay dos responsables: el Presidente
y yo; en consecuencia, el que me ataca a mí, ataca al señor Presi-
dente. El procedimiento es viejo, pero da buenos resultados. El
señor Limantour nos lo enseñó y es conveniente ponerlo ahora en
práctica. Y por cierto que nos sentimos contentos porque ya nues 4

tros amigos han comprendido la fuerza del argumento limantu~


riano, y en la Cámara se le ha dado la extensión que debe tener j
y no podemos menos, a este respecto, que felicitar calurosamente
o. c. DE J. U. 26
402 OBRAS OOMPLETAS

a nuestro colega, el señor don tT osé l. Solór,?:ano, actual director de


"El Pueblo", por haber pulverizado la objeción constitucional que
algún malandrín conspirador se atrevió a hacer sobre la incom..
patibilidad entre el cargo de diputado y el desempeño de un ,em"
pleo del Gobierno, diciendo, con tono dogmático y concluyente, que
el hecho de ,atacar al director de "El Pueblo" sólo constituía, en
realidad, un ataque al Presidente de la República. Aconsejamos,
"

pues, a nuestros colaboradores y servidores, desde los Secretarios


de Estado, hasta losl porteros de las oficinas públicas, que no con~
sientan críticas o ataques a sus invulnerables personas, porque no
son más qrue el pretexto para criticar o atacar al señor Presidente
de la República. •
Demostrada de esta manera la existencia de una conspiración
contra el señor Presidente de la República, puesto de manifiesto el
tenebroso procedimiento de los conjurados, que consiste en apa-
rentar ayudar al Ejecutivo por otros medios que los¡ que él solicita,
lo cual es gravísimo; y en atacar al señor Presiden,te de la Repú"
blica, no directamente, sino en alguno de sus secretarios de Esta..
do, cosa más grave todavía, tenemos ya preparado aI público para
que acepte, casi sin vacilaciones, nuestros argumentos posteriores
de orden económico y de orden constitucional. Ya verá el lector,
sobre todo si es diputado o senador, cómo los conjurados de la Cá.
mara baja desconocieron la legalidad del Primer Jefe en el perío~
do preconstitucional, y ya le diremos por qué la guerra europea
nos pone en condiciones de pedir y obtener facultades extraordi..
narias en el ramo de Hacienda, y ya sabrá, por último, por qué
razones irrefutables elPrimer Jefe del Ejército Constitucionalista
se convirtió, por obra de magia, en Presidente de la República an-
tes de rendir la protesta constitucional ante el Congreso de la
Unión, y tuvo facultad del consultar la expedición de leyes antes de
que entrara en vigor la Constitución de 16-17.
Pero ya el licenciado Calabrés me está torturando demasiado
el cuerpo y el alma, y me quito un momento los espejuelos aluci..
nantes de Luis Cabrera para ponérmelos de nuevo mañana.
,

(En español).

NO de los motivos de meditación que publicó "Gladiador' I


ha sido, afortunadamente, motivo de meditación para el Lic.
BIas Urrea, quien, encontrando que el párrafo del periódico
estaba escrito en griego, lo tradujo al español, lo explicó, comen..
tó y glosó para "lección y ejemplo de muchos beocios y de todos
los judíos y fenicios que andan en esta revolución". Da, en segui..
da, "la traducción literal", y pregunta: "¿Está conforme el autor
con la traducción ~:, Pues que conteste el autor. ¿ Quién es el tal?
El Lic. BIas Urrea infiere que soy yo, porque" en México solamen~
te el licenciado J eslÍs Urueta escribe en griego. El no hablará ni
traducirá el griego; pero cuando escribe, escribe en griego." Pero
después, el Lic. BIas Urrea vacila "pensando si acaso no será) el
licenciado Jesús Urueta el autor del "pensamiento" que nos ocu-
pa". En consecuencia, me interpela para que lo saque de dudas.
Con mucho gusto. No soy el autor de ese motivo de medita~
ción que, puesto en boca del Lic. Calabrés, ha hecho 'meditar tan-
to, y con tan felices resultados, al Lic. BlasUrrea. Todo lo que
he escrito lo he firmado. Artículo sin mi firma no es mío. Ni si·
quiera he usado un seudónimo. Además, como aun cuando escri..
bo en griego, no hablo ni traduzco el griego, no podría decirle al
Lic. BIas Urrea si la traducción que ha hecho es más o menos mala
que la que hizo de "La lliada" don José Gómez Hermosilla en abo-
minables octavas reales. BIas Urrea se equivoca en una cosa: yo
no he escrito en griego sino para loar al venternero (palabra espa-

404 OBRAS COMPLETAS

ñola, mi buen BIas, del español robusto y pintoresco de la edad de


gloria), sino para loar, digo, al venternero rector de la Universi-
dad de México, porque t en cuál otro idioma que no fuese el griego
podría rapsodiar las proezas de Sileno, padre divino del divino
Dionisos? Pero para hablar de Cabrera, de Nieto y de Manero l-

recuérdelo bien BIas Urrea lo he hecho en español, tomando de


Quevedo la alucinante descripción del Lic. Calabrés, el de la "muy
ancha y rasgada conciencia' , y de Cervantes, la pintura Velazquea-
na de la casa de .;M onipodio, en su fantástico viaje a Sevilla. Lo
• •

de la Corte de los Milagros, en la cual fingí o soñé que el Lic. Gala-


brés fué el rey adorado primero y rey ahorcado luego, no es sino
una paráfrasis. de la descripción que hace Cervantes en su "Ilustre
Fregona" de las" Almadrabas de Zahara, donde es el finibusterre
de la picaresca", (Pesquerías de atún situadas en la playa y anti-

guo término de Véjer, Cádiz). .


y vamos a seguir en español, mi buen BIas, en el fuerte espa-
ñol sin rubores de Hita, de Rojas, de Quevedo y de Cervantes. Ellos
no hubieran escrito lo que escribió Calderón con remilgos de
madre abadesa:
"En qué cosas se mete
.el que se mete a. .. consonante, vete!
que es nombre más pulido
agente de negocios de Cupido".
Ellos, en lugar de poner de patitas en la calle al consonante,
hubieran estampado las nueve letras de la palabra consagrada. Y
cuando vemos que el Lic. BIas Urrea emplea este español clási-
co, reconfortante por su médula de poetas y de héroes, y nos dice
con toda la claridad y toda la fuerza del consonante expulsado por
Calderón: yo, BIas Urrea, "puedo decir quiénes son los ladrones
de la Revolución sin temor de resultar entre ellos", se nos alegra
el alma, entristecida por las medrosas reticencias de Nieto, en
espera de las revelaciones que el país ansía y de la justicia que el
pueblo exige. BIas Urrea sabe bien que nadie, por encumbrado que
se crea, puede desoír impunemente el clamo.r de los pueblos, y que

DE JESUS URUETA 406

las palabras de la Ximena Gómez implorando en Burgos la jus-


tic~a del rey, son una eterna maldición que eternamente se cumple.

"Rey que non face justicia


N on debiera de reinare,
Ni cabalgar en caballo,
Ni con la reina folgare,
Ni comer pan a manteles
Ni menos armas armare" .
,

Crea el Lic. BIas Urrea que lo ayudaremos con infatigable


empeño en esa obra de depuración revolucionaria y de saneamiento
social. Se lo confesamos: cuando empezamos la labor publicando
los documentos relativos al asunto l\,f anero-Nieto, nos [Link] so~
los y desalentados. El señor Nieto, por toda contestación, nos dijo
que el señor Manero regresará pronto de la América del Sur, y
se defenderá si le conviene; y que ha desempeñado a toda satisfac-
ci6n la comisión que llevó. Agrega el señor Nieto, demostrando
. una cap a cid a d increíblemente extraordinaria para vivir can-
tando peteneras COIlJ el grillete al pie y el mosqueo de la pretina
sobre la espalda, que "el señor Manero no fué a la América del
Sur con ninglma comisión de ;la Secretaría de Hacienda, sino con
un encargo personal del C. Primer Jefe". y a ve nuestro buen
BIas que el señ0r Nieto no ha olvidado, en medio del lujo bárbaro
de su [Link] sin blasón, lo que aprendió del prudente Monipodio
en el patio de ladriJloS( raspados y lavados, bebiendo el agua, fresca
de la alcazarra, entre las macetas de albahaca menuda y olorosa, es
a saber, que "tantas letras tiene un sí como un no y harta ventura
tiene el delincuente que está en su lengua su vida o su muerte, y
no en la de los testigos o probanzas". Por músico y cantor era lle-
vado donde no quisiera ir uno de los infelices que libertó don
Quijote en el capítulo XXII de la Novela Inmensa; y el señor
Nieto es demasiado fuerte para cantar en el a,nsia.
i Cantar en el ansia! Al desdichado a quien se quería arnn-
car la religión por reales o imaginarias faltas, se le cubría la cara
con un lienzo y se le derramaba, sobre la parte que tapaba la ca-
406 OBRAS OOMPLETAS

vidad de la boca, un inacabable chorro de agua hasta que se le


encajara el -lienzo en las profundidades de la garganta ... Nosotros
protestamos respetuosamente en una primera carta contra el nom-
bramiento de vocal de la. Comisión Reguladora e Inspectora de Ins-
tituciones de Crédito, hecha en favor del señor Antonio Manero,
porque sabíamos que este señor tenía cuentas no saldadas con la
justicia y el público criticaba duramente al Gobierno revoluciona-
rio por ese nombramiento. Fué el primer chorro de agua. Se nos
pidió con toda satisfacción, por el e. Primer Jefe, que presentá-
ramos copia de la sentencia recaída en el asunto del Banco, pues
en caso de ser absolutoria, no había razón alguna para atender
nuestra protesta. Entonces escribimos la segunda carta al señor
Nieto y le adjuntamos copia de la sentencia que condenó a Los
hermanos Antonio y Enrique Manero a prisión, multa, inhabilita-
ción para desempeñar puestos públicos, etc_, por los delitos de fal-
sificación y fraude al Banco Nacional. Fué el segundo chorro de
agua. Dijimos que Antonio Manero, gozando de libertad caucio-
nal que le concedió la 5a. Sala del Tribunal, Ise trasladó a Veracruz,
donde fué acogido y protegido por los señores Palavicini y Cabrera.
Creu que este último le dió una carta para el [Link] Obrc.góu.
En Vera cruz, Manero fué editorialista de "El Pueblo", estando este
periódico a cargo del señor Palavicini. Luego, en esta ciudad, fué
nombrado vocal de la Comisión Inspectora de Bancos; y por últi-
mo, salió en comisión a la América del Sur, pagando sus emolu-
mentos la secretaría de Hacienda. En cuanto a Enrique :Manero,
sentenciado como su hermano, a igual pena por igual delito, fué
nombrado por la secretaría de Hacienda pagador de la secretaría
de Instrucción Pública, a cargo del señor Palaviciui entonces, y
se nos asegura que hasta. la fecha desempeña ese empleo. En
cuanto al cómplice, J. Trinidad Villa, como no tuvo amigos y pro-
tectores, dió con sus huesos en una bartolina de la Penitenciaría.
A justicia habéis tocado, mi buen BIas. Pues que justicia sea
hecha. Señor Procurador: el proceso instruído en contra de los
,
bermanos Manero por falsificación y fraude al Banco Nacional
está pendiente de apelación en la 5a. Sala del Tribunal; tiene su

DE, J'ESl1S l1Bl1 'l"A 4.1)7

señoría la palabra. El señor Nieto dice, sin poder reprimir un sen 4

timiento de Íntimo orgullo, que el señor Manero ha desempeñado


satisfactoriamente sus comisiones. La Justicia dirá si desempeñó
satisfactoriamente la comisión contra el BaDco Nacional.
¿ El licenciado Luis Cabrera, secretario de Hacienda, sabía es-
tas cosas y estaba al tanto de estos pormenores Y
Que lo investigue BIas Urrea y que nos diga con el español
que no se tiene la lengua, con el fuerte y claro español de Hita y
de Rojas, si es verdad, como asegura Quevedo, que el licenciado
Calabrés tiene' 'muy ancha y rasgada conciencia"
Que nos diga BIas Urrea quiénes son los ladrones de la Re-
volución.
Que nos diga BIas Urrea por qué Luis Cabrera, secretario de
Hacienda, no los ha denuDciado y no ha pedido su castigo durante
tanto tiempo. •

Que nos diga BIas Urrea si el secretario de Hacienda, que sa-


be quiénes son los ladrones, y lo calla u oculta por meses y más
meses, es o no un encubridor.
Que nos diga BIas Urrea si es verdad, si es una triste y des-
consoladora verdad, lo que opinan Anatole France en su gloria
olímpica y J. Trinidad Villa en su mazmorra sombría:
"Toda la justicia social reposa sobre estos dos axiomas: el
robo es condenable; el producto del robo es sagrado. Estos tute 4

lares principios aseguran la tranquilidad de los ciudadanos y mano


tienen el orden en el Estado" .
y

UANDO BIas Urrea afirmó enfáticamente en su primera me-


ditación: ' , Yo puedo decir quiénes son los ladrones de la Re-
volución"; cuando creíamos, en consecuencia, que Luis Ca~rera se
había decidido a dejar de ser encubridor de robos al Tesor0 de]
pueblo; cuando ya estábamos dispuestos, si no a perdonar, sí a
atenuar el culpable silencio tan culpable como persistente de]
ministro de Hacienda, que por tan largo tiempo vió con inaudita
calma cómo y en qué pavorosas cantidades se vaciaban los dineros
de la Nación en las manos de los jefes militares, de los altos fun-
cionarios civiles, de los periodistas como De la Parra y de los pro-
pagandistas como Manero; cuando, finalmente, en razón del bien
que no por tardío deja de ser alegremente recibido, íbamos a
tener la luz de las revelaciones justicieras que truecan la apatía
de la desilusión en el entusiasmo de la esperanza, i oh, cruel des"
engaño !, nos encontramos con las mismas medrosas reticencias de
Nieto y, en lugar de BIas Urrea, claro y definitivo, tenemos enfren-
te al licenciado Calabrés, "embeleco vivo, mentira con alma y fá-
bula con voz".
Luis Cabrera, que no BIas Urrea, dice que, durante el período
preconstitucional, la secretaría de Hacienda "era únicamente una
oficina encargada del manejo de los fondos de que disponía direc-
tamente la Primera Jefatura"; que "tratándose especialmente de
los fondos salidos de las oficinas de Hacienda, puede decirse que
hasta mediados de 1915 casi todas las oficinas recaudadoras de fon ..
dos en la República estaban manejadas y controladas por los jefes
militares"; que "las aduanas, las administraciones,
del Timbre, las

410 OBRAS OOMPLETAS

jefaturas de Hacienda, eran oficinas dependientes de los cuarteles


generales, y éstos los árbitros absolutos, tanto en la recaudación,
imponiendo a veces contribuciones especiales, como en el empleo
de los fondos"; que" todo el mundo sabe que en los tiempos difí.
ciles los fondos se entregaban a las pagadUlias de los cuerpos de
ejército, divisiones o brigadas, conforme la necesidad lo exigía,
casi siempre sin presupuesto previo"; que "así fué como se entre-
gaban la mayor parte de los fondos para la campaña militR:, por
rnjUones cerrados, al general Obregón, al general González, al ge-
neral Alvarado, al general Caballero, al general Diéguez, al gene..
ral Murguía, al general Calles, al general Treviño, etc., etc. " ; que
"en todos los casos en qUe era indispensable hacer entrega de dine-
ro, la, secretaría de Hacienda se reducía a fil'lnar las órdenes acor-
dadas por la Primera Jefatura"; y que, por último, '''todo lo ante-
rior no lo dice (Cabrera) para hacer cargos a los jefes militares,
ni para eludir responsabilidades, sino por vía de explicación de có.
lIlO se han manejado realmente los fondos de la Revolución y quié-
nes han sido, en realidad, los manejadores de los fOOlidos del pue-
blo". y J..mis Cabrera concluye: "Ahora bien, de todos los que han
manejado fondos, el único que ha vivido en casa de cristal ha sido
el secretario de Hacienda, porque si al manejo de fondos se atien-
de, él no habría podido echarse al bolsillo ni un centavo sin una
orden al Tesorero para que le entregara dinero. Cualquier corone]
o jefe de destacamento podía disponer, aun verbalmente, de miles
de pesos ... " .
Es decir, claramente y sencillamente, los verdaderos maneja"
dores de los fondos del pueblo. han sido los jefes militares. ¿ Estos
son, señor ministro de Hacienda, los ladrones de la Revolución T
Parece que no, a lo menos el ministro de Hacienda asegura que
"todo lo anterior no lo ha dicho para hacer cargos a los jefes mi-
litares". Parece que sí, porque el ministro de Hacienda agrega
que lo dice" por vía de explicación de cómo Se han manejado real-
mente los fondos de la Revolución y quiénes han sido, en reali-
dad, los manejadores de los fondos del pueblo". El que sepa leer
entre renglones i renglones escritos por el licenciado Calabrés!-
DE JESUS UBUETA 411

no. puede meno.s de asentir a la segunda hipótesis. Es decir, el


ministro. de Hacienda dice, de manera que [Link]. el mundo. lo. en-
tienda, que lo.s jefes militares so.n lo.s ladrones de la [Link]ón;
pero. apegá[Link] al sentido. literal de su texto. y subrayando. la fra-
se todo 10 anterior no lo digo para hacer cargos a los jefes militares,
pensará para su [Link]. Co.n la [Link] mefisto.félica de sus [Link].s de
espulgo.: i a ver quién me demuestra que dije lo. que quise decir y
lo. que [Link]. el mundo. entendió!
>
Sin embargo., el Calabrés se pasa a veces de listo.. El abdo.-
minal recto.r de la Universidad de México. enseña siempre, aunque
se [Link] capuchón, las [Link] de asno.· de Midas. El Calabrés, cuan-
do. más, enseña la punta, pero. la enseña a veces. Después de de-
cirno.s, "po.r vía de explicación' " cómo. se entregaban a lo.s gene-
rales lo.s [Link].s po.r millones cen'ados y de! darno.s a [Link] a lo.s
verdaderos manejadores del dinero. público., el Ministro. de Ha-
-
cienda [Link] derecho. a la piscina de Pilato.s para lavars.e las ma-
no.s, y una vez bien limpias, co.n ellas escribe de [Link].: "Puede
decirse, en resumen, que la secretaría de Hacienda, la [Link]Ía
de la N ación y, en general, [Link].s lo.s alto.s empleado.s de Hacienda,
no han tenido más manejos de fondo~ que el hecho de firmar las
órdenes para que éstos fueran entregados ... " Es decir, no. pudien-
do. existir [Link] sino. para lo.s [Link] de [Link].s re-
cibido.s po.r [Link] cerrado.s, y en manera algllDa para un [Link]
¡jiablo. de ministro. que no. hacía más que firmar órdenes de entre-
gas de dinero., allá se las avengan co.n lo.s tribunales, co.n la [Link]ón
pública y Co.n la [Link] lo.s jefes que dispo.nÍan de lo.s [Link] y
la Primera Jefatura que [Link] y [Link] que se les entrega-
ran. i Yo. me río. del griego. que escribo. [Link]á[Link]. co.n el que
escribe el Calabrés!
Pero. esto. es nada; he aquí el [Link] de oro. :
"La rendición de cuentas de lo.s agentes militares Co.n manejo.
de [Link].s tardará [Link]Ía mucho. tiempo.. El Primer Jefe co.m-
prendió cuán difícil es esa rendición de cuentas y al efecto. dictó
una ley, muy criticada po.r sus enemigo.s, po.r medio. de la cual las
cuentas de la [Link]ón, en vez de ser [Link] al [Link]., de-
412 OBRAS OOMPLETAS

ben ser aprobadas por él mismo, que es el único capaz de darse


cuenta de las necesidades y contingencias de la campaña. Así,
pnés, cuando llegue el momento de que los agentes militares rin-
dan cuentas, éstas podrán rendirse comprobadas al centavo o en
globo por partidas de picos, palas y azadones, según haya ido la
campaña. La rendición de cuentas de la guerra ha sido en la His-
toria de México el origen del 90 por ciento de los cuartelazos, y
el Primer Jefe, que conoce bien la Historia de México, no duda-
mos que aprobar~ todas las cuentas con relativa amplitud, para
no incidir en el error histórico de otras épocas" .
"Esta amistía general hacendaria es la medida más sabia para
esta desangrada Patria nuestra: pero en cambio, a los hurgadores
a la manera de Urueta no les permitirá distinguir, por medIO de
las cuentas, quiénes han manejado bien los fondos del pueblo y
quiénes no."
Esto es enseñar la oreja completa, a pesar del ouidadoso des-
cuido con que escribió ese párrafo el Calabrés. i Qué influencia tan
profunda de Íncubo tiene el Rector sobre toda la Compañía! El
ministro de Hacienda no duda que el señor Presidente de la Re-
pública (dice mañosamente Primer Jefe) aprobará las cuentas
de los agentes militares con relativa amplitud, es decir, con bene-
volencia para los pecadillos del robo de miles, de centenares de
miles o de millones cerrados, según los casos y las personas. Esto,
para evitar los cuartelazos, para que los generales ricos no se
levanten en armas con el objeto de defender ef producto de sus
robos ante la amenaza de la cárcel o de la horca. Ya que el Cl1ri-
quecido tiene natural amor a la paz, démosle tranquilidad, que
bien la merece el que regresa de la guerra con su botín de millones
cerrados. Y también (lo omitiría intencionalmente el Calabrés?)
constituye esto una arma política de capital importancia, es llna
tajante espada de Damocles que se balancea sobre todas la~ cabe-
zas. Ya que tenéis bien repleta la bolsa, cuidad la bolsa: si sois
hutnos muchachos, amantes de la paz y del progreso naciClnalcs)
visto bueno, aprobadas las cuentas en globo, por partidas de picos,
pa 1!ls :~' azadones; si sois murmuradores o revoltosos, vengan acá
DE JESUS URUETA 418

vuestras cuentas, a comprobarlas al centavo; y visto bueno ::!i pro-


metéis enmienda y mostráis arrepentimiento; pero si eIllpAñáis
las armas, la espada fulminante descenderá ...
En cCD(!ecuencia, "esta amnistía general hacendaria es la me-
dida :r.1ás sabia para esta desangrada Patria nuestra (a v.l!\!es es
patético el Calabrés) ; pero en cambio, a los hurgadore~ ~l la 11Ui·
nera de Urueta no les permitirá distinguir, por medio de las
cuentas, quiénes han manejado bien los fondos del pueblo y quiénes
no, . ,~' Pues tampoco podrán hacer la distinción que l'e':!a 'lla la
jns1ic i a, los hurgadores a la manera de BIas Urrea, de Cal"\rel'¿t o
del Calabrés, No hay manera de fisgonear para nadie, Entonces,
mi buen BIas: ¿cómo podrá usted decir quiénes son los ladrones
de la Revolución Y; ¿cómo podrá usted cumplir su promesa, (ay,
desvanecida en humo), si usted afirma que la medida más sabia
para la Patria es la amnistía general hacendaria? Si amnistía es
d perdón de un delito, si amnistía hacendaria es el perdón de los
delitos de robo de los caudales de la Nación, lo único que usted
puede decirnos es que muchos o casi todos los jefes militares,
únicos manejadores de los fondos del pueblo, son los ladrones;
pero usted no podrá, precisar nunca lo que nos interesa saber a
todos los mexicanos y lo que usted, con una ligereza que le gran-
jeará un tirón de orejas del Calabrés, ofreció decirnos: quiénes
son los ladrones de la Revolución, es decir, Pedro, Antonio o .Juan.
Si dice usted que son todos, faltará a la verdad; si dice que muchos
o que pocos, nada dirá; si señala usted . con valor, vamos (no
se parezca a mí, que me ha llamado cobarde), si precisa nom-
bres y hazañas de uña, cumplirá con su palabra y con su neber.
-
bAca·so no se ha alzado usted sobre la punta de los pies exclamando
con palabra digna de los viejos mariscales de Francia, que siempre
Jevanta la puntería y que no tira a lo.s pies, sino a la cabeza Y Pero
antes de tirar, mire bien a qué cabeza le apunta ...
El ministro de Hacienda (lo hemos llamado así en el curso de
este artículo porque continúa despachando en la secretaría de Ha-
cienda y acordando con el C. Presidente; ministro vergonzante, es
cierto, pero ministro a pesar de su desprestigio internacional), el
414 OBRAS COMPLETAS

~eñor don Luis Cabrera, decimos, habita entre paredes de cristal,


es el único de los que han manejado fondos públicos que habita en
morada transparente. Oaín, en el pequeño y grandioso poema de
V1ctor Rugo, también habitaba en plena luz, en medio de la at-
mMera radiosa; pero el ojo, el implacable ojo de la conciencia lo
-
perseguía y no le valió esconderse en las sombras del bosque, ni
guarecerse en la torre rodeada de murallas de bronce, del espesor
de las montañas que construyó Tubalcaín, ni sepultarse en el fondo
de la tumba ...

L'oeil était dans la tombe et regardait Caín. •

Hay un ojo más terrible que el de la conciencia: el de la opinión


pública. Ni en la torre de T'ubalcaill, ni en el fondo de la tumba,
señor Cabrera ...
y en cuanto a este perro, oíd. Ninguna comparación me sa-
tisface más. Ese noble animal es mi hermano predilecto. "Hay
en esta planeta, en la cual estamos solitarios como reyes descono-

cidos, un sér que nos ama, el perro," decía Maeterlinck; y yo,


perro chihuahueño, le digo a Luis Cabrera estas palabras que le oí
a mi dulce hermano Riquet un día que lamía las manos del buen
Mr. Bergeret en la biblioteca tranquila del saLio:
"Un perro que no tiene piedad para los hombres perversos,
se asemeja al hombre perverso y lleva una vida errante y mi-
serable" .
QUE 5E LE OLVIDO AL
LICEHCIADO CALABRE5

L Calabrés enumera y explica las diversas maneras de robar


que existen en su concepto y que se han practicado durante
la Revolución. Es un estudio concienzudo, de penetrante psico-
logía.
• José Natividad Macías
(El íncubo)
Gregorio Velásquez.
Luis Melgarejo Randolf.
Félix Fulgencio Palavicini.
José Fernández Rojas.

Walterio Hermann.
David Reyes Retana.
Rafael Nieto.
Justino Compeán.

Antonio Manero.
Luis Cabrera.
Enrique Manero.
Ramón Bandala.

J. Trinidad Villa.
José Olftega .

(Los súcubos)


416 OBRAS COMPLETAS


,

Primera manera de robar: el funcionario que maneja fondos


públicos los pone en su propio bolsillo. "En un Gobierno que
lleva un rudimento de contabilidad, esto es prácticamente impo-
• sible ;" "los funcionarios de Hacienda del GobiernO' revolucio-
nario son los únicos que han podido llevar contabilidad; pero un
gran número de funcionarios, sobre todo los militares, han tenido
a su disposición grandes sumas de fondos, de los cuales no po-
drían rendir cuentas ... "
Segunda manera de robar: "El funcionario que maneja fon-
dos los entrega a sus amigoS, ya seru para que éstO's los dividan
con él o ya para que ellos los aprovechen personalmente." "En
la historia de nuestra Revolución contitucionalista, el Ejecutivo,

como todos los Gobiernos, ha necesitado emplear fondos del Era-


rio para diversos fines secretos; pero el fin perseguido por la
Primera Jefatura ha sido, en todos casos, un fin político" .
Ya ven los lectores que el Calabrés cumple, a la postre, lo que
ofrece: levanta la puntería, no tira a los pies, tira a La Cabeza.
"Desgraciadamente varios se han creído con iguales faculta-
des que la Primera Jefatura y han usado de los fondos públicos
para fines de provecho personal de las/personas a quienes los en-
tregan. De esto son un ejemplo, desgraciadamente frecuente, el
manejo de fondos en algunos estados mayores, cuyO' personal de
empleados se ha encontrado constantemente exagerado, y en el
que se repiten, con frecuencia, las ministraciones extraordinarias
para rendiciones, para policía privada, etc. etc."
Bajó el Calabrés la puntería, quizá por haber hecho el disparo
asomándose por encima de una barda. " Quiénes son, mi buen •BIas,
esos varios sinvergüenzas? A qué estados mayores te refieres?
Al del general Obregón ~ Al del general González? Al del gene-
ral Alvarado? Al del general Caballero? Al del general Diéguez?
Al del general Murguía? Al del general Calles? Al del general
Treviiío" Advierte que te facilito la respuesta individualizando
mis preguntas; recuerda que ayer dijiste que todos estos gene-
rales y otros que cobijaste con dos etcéteras habían recibjuo
fondos po'r millones cerrados. Vamos, ánimo, como anteR, a la

DE JESUS UBUETA 417

cabeza!, no sufras más el tormento de ansia!, canta! que tu V{)Z,


eco del cielo ...
Tercera, y quinta manera de robar: Necesitaría
transcribir muchos y largos párrafos; el que quiera instrl.1irse
sobre esas maneras de robar, lea el sabio y substancioso artícu-
lo de BIas Urrea, sin perder una coma, que todo en él es ap:o-
-
vechable. El lector admirará, además, la ceI-tera puntería del
Calabrés en esos tres disparos, todos ellos a La Cabeza.
¿Pero por qué este diablo.. de hombre se parapeta después
y no les apl1Dta a las otras cabezas? ¿Po~ qué solamente dispa-
ra sobre La Cabeza? Quevedo dice que el Calabrés tiene los
pensamientos triples. ¿ Será por eso?
.Aquí sí me veo obligado a copiar literalmente:
"El licenciado l)rueta dice hoy en su hoja militarista que
es encubridor todo funcionario público que no denuncia a los
tribunales inmediatamente el hecho que en su concepto es ilegal.
Yo considero que, mientras el Ejecutivo pueda poner remedios
administrativos a los males que se denuncian, la única manera
que el Secretario de Hacienda tendría de evitar ciertos males,
sería. ponerlos en conocimi(~nto del encargado del Ejecutivo, pa-
ra que éste aplique los medios administrativos para evitar el
mal, y en caso de que esto no se logre, sea el Ejecutivo mismo
quien consigne el caso a los tribunales; pero un ex-Secretario de
Hacienda que se valiera del conocimiento de los negocios que tu-
vo mientras permaneció en la Secretaría para dar a conocer al
público en concreto los hechos delictu{)soS que conoció, estaría
faltando a sus deberes de secreto profesional, a igual que, por
ejemplo, un sacerdote, un médico o un abogado que quisiera de-
nunciar todos los hechos de carácter criminal que hubieran lle-
gado a su conocimiento en el ejercicio de su profesión.
"El licenciado Cabrera, como Secretario de Hacienda, hizo
todo lo posible para evitar UD gran número de abusos mientras
permaneció en el Gobierno, y en honor de la verdad, siempre
encontró en la Primera Jefatura UD espíritu de rectitud enca-
minado a hacer justicia; pero las circunstancias en que puede
o. c. DE J. U. 27

418 OBRAS COMPLETAS

hacerse justicia en una época revolucionaria, son muy distintas


de las circunstancias en que pueda investigarse la verdad por
medio de los tribunales en una época normal, y las consideracio-
nes de orden político, aunque pequeñas, son. tan numerosas o
, son de tantas consecuencias· en ciertos casos, que en muchas
ocasiones el Primer Jefe se encontraba en la disyuntiva de hacer

justicia y exponer a la Revolución: a un fracaso, o aplazar para
más tarde el remedio a los males que se le hacían conocer.
"El hecho de que el Primer Jefe aplace la aplicación de la
ley o de la justicia, no quiere decir, de ninguna manera, que sea
un encubridor.
"Casi todos los hechos de que el ex-Secretario de Hacienda
haya podido tener conocimiento, son también conocidos del Pre-
sidente de la República. Es éste a [Link] le toca medir la opor-
tunidad de las medidas moralizadoras en una época todavía bas-
tante anormal, y si el [Link] de Hacienda se pusiera aho-
ra a denunciar ladrones en concreto, valido del conocimiento de
los negocios que tuvo en el seno de la Secretaría, faltaría a sus
deberes de secreto profesional".
Esto es edificante. Meditémosfo todas las noches, antes de
cerrar los ojos al sueño, como se medita un pensamiento de Mar-
co Aurelio o de Pascal. i Que arda y se avive la hoguera de Juan
Huss bajo nuestras plantas; pero que el secreto profesional que-
de encerrado para siempre en el sagrario del alma! i Defendá-
moslo de las ultrajantes violaciones, como los combatientes de
"IJa Iliada" defendían a los héroes' caídos en la brega, rode'án-
dolos de una muralla circular de clavas resonantes! ¡Imitemos
a Nieto que no canta en el ansia del trapo mojado que se le en-
caja en el gaznate! i Imitemos a Fradiávolo, que no habla por-
que tiene el heroísmo de aguantarse las ganas de hablar! BIas
Urrea, en cuyo espíritu anidan todas las contradicciones huma-
nas sin andar a la greña, como en los quietos libros de la bi-
blioteca del mago Astarac, gritó a los cuatro vientos, con el for-
midable grito de Athena en el combate, que iba a denunciar a los
ladrones de la Revolución "para lección y ejemplo de muchos


DE JESUS UBUE"rA 419

beocios y de todos los judíos y fenicios que andan en ella"; pe-


ro, acostumbrado a las meditaciones de la filosofía (ya lleva
escritas tres y anuncia una seri~ de dieciséis más), reflexionó a
tiempo que su deber era guardar el secreto profesional y calló,

calló heroicamente, aguantándose, como Fradiávolo, las ganas


de hablar. Pero es justo que tenga 1m consuelo en su dolor y
, que se tome una inocente revancha: no pudiendo, no debiendo
hablar de los otros; obligado a privarnos de saber quiénes son
los ladrones de la ' Revolución, se desahoga tan pueril como
abundantemente hablándonos de él mismo, como después nos ha-
blará de los súcubos y del íncubo, es decir, de todoS! los que no
son ladrones de la Revolución.

José Natividad Macías


(El íncubo)

Gregorio Velázquez.
Luis Melgarejo Randolf.
Félix Fulgencio Palavicini.
José Fernández Rojas.
xxx

Walteri0HermanD •
David Reyes Retana.
Rafael Nieto.
Justino Oompeán.
xxx

Antonio Manero.
Luis Cabrera.
Enrique Manero.
Ramón Bandala.
José Ortega.
J. Trinidad Villa.
(Los súcubos)
420 OBRAS 00 PLETAS

Pero, dirá el lector: ¿ es po~ible que después del completo,


[Link] y concienzudo estudio del Calabrés sobre laf, diversas ma-
neras de robar, exista todavía otra manera de robar y que ignol'e
el Calabrés cuál sea ella? Sí, querido lector; lee las siguientes lí-
neas tomadas de la novela de Mateo Alemán, titulada: "Atalaya
de la vida humana" y que el público rebautizó llamándola "El
pícaro Guzmán de Alfarache":
"Si fueras ladrón de marca mayor, destos de a tres~ientos,
de cuatrocientos mil ducados, que pudieras comprar favor y jus~
ticia, pasarás como ellos; mas los desdichados (haced una visita
a la Penitenciaría, i oh Calabrés!, hacedla, i oh íncubo,!, hacedla,
j oh súcubos!, tal vez encontraréis todavía en ella a J. Trinidad
Villa) ; mas los desdichados, sigue diciendo Alemán, que ni sa;ben
tratos, ni toman rentas ni receptorías, ni saben alzarse a su mano
con mucho, concertándose después poco a poco, pagando en ter-
cios, tarde, mal y nunca, esos bellacos vayan a galeras, ahórquen-
los, no por ladrones (que ya por eso no se ahorca), sino por malos
oficiales de su oficio" .
«

Intermedio Lirico
-

VIAJE5 mlLA6R0505
-

A LA 5EHORITA mARIA LUI5A DE LA TORRE

Todo esto que voy a relatar pudo haber acaecido y todo esto
puede volver a suceder en la órbita todavía misteriosa en que se
mueven las apariencias de la vida, llamadas realidades por algunos
filósofos dementes, con barbas y gafas de universidades alemanas.
* * *
Don J ose Natividad Macías tuvo la ocurrencia, una noche que
se paseaba por las calles de Athenas, de penetrar a la casa de Aga-
thón, que daba una cena a varios intelectuales de la ciudad, para
festejar el premio que había obtenido con la representación de su
primera obra en los concursos de la tragedia. Macías tuvo la ma-
la fortuna de llegar cuando- Alcibíades estaba ya un poco chispo,
con la corona de violetas. caída sobre una oreja enrojecida, y, na-
turalmente, algo impertinente por las pesadas bromas de Aristó-
fanes. Atribuyó al vino, que no a sus ojos, la presencia de Macías;
pero haciendo un esfuerzo hacia la realidad, acabó por pensar: no

hay duda, éste es Macías; y, dirigiéndose a él, le habló en éstos,


o parecidos términos:
-¿ Qué vienes a hacer aquí, oh rector d~ la Universidad de
México? V é a comer pescado con Asa fétida a Cartago, en las co-
cinas del palacio de Hamilcar; aquí hablamos un lenguaje claro y
bello que sirve de noble túnica a los pensamientos, y aunque dis-
currimos sobre el amor, y eres tocayo de aquel célebre ~.facías el
enamorado, te vas a fastidiar soberanamente con la lógica suave e
422 OBRAS COMPLETAS

intachable de Sócrates y con las concepciones serenas y diáfanas


de Diotima de Mantinea. Pero ya que has venido a la dulce tierra
de Atica, aprovecha tu viaje, y antes de regresar a México, busca
al centauro Quirón, maestro del divino Aquiles, el de los rápidos
pies, y dile que te enseñe las primeras letras.
En esa época, en que se mezclaban tantas épocas que no hay
historiador que acierte en la intrincada madeja de los aconteci-
mientos, con el hilo de oro de la verdad, Athenas era muy visitada
:ror los bárbaros. También Rip-RiPl llegó un día a la ciudad de
gloria; y recordando algo que jamás pudo saber dónde lo leyó, o
quién se lo dijo, entróse con todo desparpajo en los tranquilos
jardines de la Academia. Cuatro efebos, que discurrían bajo las
hojas de los laureles sobre temas socráticos, no pudieron contener
la risa; y uno de ellos dijo, con la alegre aprobación de los demás:
-.Decididamente este perverso y genial de Aristófanes in-
ventaba unos tipos inmortalmente ridículos Este que aquí vemos,
es, a lo que creo, un personaje¡ de "Las ranas" o "Las avispas" .

. No, respondió el más joven; os aseguro que es el protago"


nista de una comedia inédita, que, [Link] los años, quizá se pu-
blique en Francia por algún ingenio rabelesiano, y que se inti-
tulará "Los Cuistres".
Rip-Rip, ceremonioso, les pidió su opinión sobre "El Demó-
crata" y ellos se la dieron en correctos autógrafos con galantes
elogios.
• * * *
Pocos días después desembarcaron en el Pireo, de una rápida
nave de velas latinas, Cravioto y Luis Manuel Rojas. El primero
tomó camino hacia el monte Olimpo y el segundo se fué derecho al
Parthenón. Estaba Apolo desnudo sobre el tapiz de jacintos, to-
cando y cantando, en medio de nueve señoritas, también desnudas,
y que igualmente tocaban y cantaban. Cuando vieron a Cravioto,
soltaron una inextinguible risa musical que cayó sobre la tierra
como una lluvia de inusitada alegría. Y en Athenas todos los
habitantes rieron durante una olimpiada, poseídos de la divina risa
de las Musas. Luis Manuel Rojas plantó su humanidad ante la es-
DE JESUS URUE'l'A 423

tatua perfecta de Pallas Athenea, algo desilusionado de no encon-


trarla tan bella como una mujer tapa tía; pero la diosa, benévola,
penetrando su pensamiento, clavó en Luis Manuella deliciosa iro.
nía de sus ojos, ojos que, según lord Byron, eran los más bellos
del Olimpo, y dijo:
- ·Este hombre ya sabe grabar la cornamenta del reno sobre
una hacha de sílex. En consecuencia, dentro de algunos centenares
de sigJos, sus maDOS torpes y pesadas adquirirán la suavidad y des-
treza de las [Link] mágicas de Fidias, y su frente, envuelta en los
nublos primitivos, podrá asemejarse a la frente despejada y lumi.
nosa de Píndaro, cuando hiende los espacios 80bre el Pegaso in-
mortal.
* * *
Rafael Nieto y Antonio Manero, que en aquel entonces no se
separaban ni el negro de una uña limpiada a cepillo cada semana,
no quisieron llegar a Athenas. A ellos, i qué les importaba del arte,
ni qué-diablos iban a sacar de los laureles! Ciudad vana por idea.
lista, en donde la palabra oro se emplea para designar los cabellos
de Afrodita o los versos de Sófocles. i Vaya una ironía! El oro
es el oro y nada más que el oro. Optaron por quedarse en Sevilla,
ciudad rica, de opulentos mercaderes y pícaros y buscones inge-
niosos, que ejercitaban el arte de meter el dos de bastos para sa-
car el as de oros. Lleno~ de alegría y de esperanza, se fueron de-
recho a la célebre casa de Monipodio, descrita admirablemente por
el manco Cervantes, guiados por Rinconete y Cortadillo, que ha-
bían ido a esperarlos al muelle. En el patio de la casona estaban
ya todos los abispones y todas' las abisponas de la ciudad, presidi-
dos por :Monipodio, quien recibió a los honorables huéspedes con
un abraz,o y comenzó a hacer la presentación:
-Los señoritos Nieto y Manero. Las señoras Pipota, Escalan-
ta, Gananciosa, Cariharta, Y los señores Chiquiznate, Renegado,
Centopiés, Tagarete, Maniferro y Repolido.
Vivieron varios años con Monipodio, y como eran personas
honestas, nunca los molestó la justicia. En cambio, el verdugo le
cortó una mano a Maniferro por haberlo encontrado un día los al-
424 o B R A S e OM P LE T A S

-g uaciles metiendo en la bolsa de un indiano el dos de bastos para


sacar el as de oros.
* * *
El licenciado Calabrés no quiso ir a Athenas; pero tampoco
se decidió por el viaje a Sevilla. Ya los amigos de Monipodio le
mandarían algún recuerdo, que no sería precisamente una guedeja
de oro de Afrodita, ni una hoja de la11rel de la Academia. Cala-
brés, como buen taumaturgo y mañosísimo hechicero, capaz de me-
ter un diablo en cualquier cuerpo, lo mismo que de sacarlo que-
mando pelos de chivo y untando manteca de tejón, se internó en
la Corte de los Milagros, donde fué muy querido por sus endia-
bladas argucias) por sus incomparables y complicadas tretas, y
por su arte inimitable para hacer tuertos sin apagar ningún ojo,
para fabricar cojos sin romper ninguna pierna y para conÍeccionar
llagas sangrientas y purulentas sin lastimar la piel de los Lázaros
simulados. Tuertos, cojos y llagados, adoraban a Calabrés y aca-
baron por elegirlo Rey del Hampa. i Oh, inesperada mudanza de
las cosas! Su reinado, contra todo lo que se esperaba, fué breve y
estuvo lleno de calamidades. Las siete plagas de Egipto se aba-
tieron sobre la doliente Corte de los Milagros. E'l licenciado Cala-
-
brés había resultado jettatore. Los ciegos y los tuertos abrieron
bien sus ojos sanos, los cojos se plantaron sobre sus piernas robus-
tas, lo~ Lázaros se lavaron las pinturas de las llagas, y todo el
pueblo de irredentos cayó sobre su rey. Lo ataron fuertemente,
después de emplumarlo, sobre el asno de los ajusticiados, lo hicie-
ron recorrer así la ciudad fúnebre, entre los gritos de cólera y los
apóstrofes de maldición, mientras los verdugos implacables, a
vuelta de brazos, le mosqueaban los lomos con crueles pretinas y
con rosarios de muelas de los difuntos. Ejecutada la alta obra,
-

cuando tuvo la lengua de fuera, todas las trotaconventos de la


Corte se disputaron la soga del ilustre ahorcado, y tan precioso
objeto le tocó en suerte a una vieja alcoholada, a quien llamaban
Celestina.
* * *
Todo esto pudo haber acaecido y todo esto puede volver a
D E J E S U S U R.U E T A 425

suceder en la órbita todavía misteriosa en que se mueven las apa-


riencias de la vida ...
o

EL BRIHDI5 DEL RECTOR

El banquete había terminado. Las rosas, que languidecían


revueltas y estrujadas sobre el mantel, entre los cristales de las
copas que aun conservaban los tonos opalinos o rojos de los vinos,
parecían reflorecer en las mejillas encendidas de los comensales,
bajo la incandescente irradiación de los focos eléctricos. Cbmo
01 los festines homéricos se daba a los héroes que se habían dis-
o

tinguido por sus acciones la mejor y más grande porción del buey
sacrificado, al abdominal rector de la Universidad le sirvieron
tres enormes fuentes con bulbas de trucha en salsa de asa fétida,
que devoró con delectación silenciosa y solemne. El sacerdote
que, frente a los pecadores arrodillados, se lleva a la boca la
carne de Cristo condensada en blanca hostia y su sangre trasmu-
mutada en jerez seco, no es tan augusto, no es tan venerable en su
actitud de éxtasis saboreando la carne y el caldo del Hombre
Dios, como lo fué el abdominal Rector cuando sintió en su paladar
la fresca delicia de la trucha y se tragó, sin contener el aliento, el
primer cántaro de Chablis ...
Frontero al abdominal Rector presidía el ágape un convida-
do de piedra: el espectro del general don Porfirio Díaz.
Julio o Edmundo de Goncourt dijo, o los dos dijeron, que
después de una comida suculenta, los que mayores honores le
han hecho por su capacidad venterna, sienten un irresistible im-
pulso de hablar de la inmortalidad del' alma. Así, pues, el abdo-
minal Rector, sintiéndose espiritual y espiritualizado, se puso de
pie, en medio del gutural preludio de la admiración anticipada "de
los suyos ", aizó la ancha copa del blondo vino espumoso y desató
su voz conmovedora y conmovida.
Dicen, señores" diputaos", que me parezco a Sileno. Pues
bien, no lo niego; es verdad; pero de esta semejanza viéneme hon-
ra, que no oprobio, y sólo los ignorantes, los beocios, que no han
426 OBRAS C' OMPLETAS
,

recibido, como y~, las enseñanzas lmujnosas del ce:r;ttauro Quirón,


maestro mío y del divino Aquiles, son capaces de vituperarme por
aquello mismo de que debieran alabarme; de donde se colige que
el que al cielo escupe, en la cara le cae ...
- j Sublime lenguaje!, e~clamó ]'u1gencio.

- í Digno de nuestro maestro!, respondió el concurso.


-j Soy un Sileno, sí! (La nota sobreaguda del abdominal Rec-
tor prendió su penacho glorioso sobre la ovación del Coro. En
estos momentos su frente, como la de Horacio, chocó estrepitosa-
mente con los astros). j Soy un Síleno! Tuve la fortuna, que para
mí ha sido siempre amable y pródiga, de asistir, como huésped de
honor, a llD banquete que el señor Agathón, poeta premiado en
los concursos trágicos, daba en Ath~nas a varios intelectuales, so-
bre los que pude anotar a los señores Sócrates, Aristófanes y Alci-
bíades, y a una extranjera, doña Diotima de Mantinea. Excuso
decir a usted que me aburrí soberanamente. Decían con toda se-
riedad tah's barbaridades sobre el amor, que no son para conta-
das. Sobre todo el señor Sócrates, hombrecillo calvo, chato, es-
tevado y repugnante, me produjo una impresión detestable con
tanto preguntar y tanto responder tonterías. Cualquier cura de
mi pueblo sabe más de espulgar las almas que él. Los atenienses,
,

gente alegre y amiga. de lasi fiestas, le mandaron dar la cicuta pa-


ra no seguir bostezando. " Sólo el señor Alcibíades me pareció
simpático; y aunque me dijo una grosería, lo perdoné, porque es-
taba borracho. Y yo, que soy muy desconfiado y no me dejo en-
gañar por las apariencias; yo que sé penetrar como un buzo a tra-
vés de las palabras falaces para llegar d fondo de la realidad,
puedo aseguraros que Alcibíades se burló finamente del señor Só-
crates cuando le habló en estos términos: "Para alabar a Só-
crates, amigos míos, recurriré a comparaciones. Sócrates creerá
tal vez que trato de hacer reír; pero esas imágenes tendrán por
objeto la verdad y no la. burla. Digo, desde luego que Sócrates se
asemeja completamente a esos silenos que vemos expuestos en los
talleres de los estatuarios y que los artistas representan con una
flauta o un caramillo en la mano:' si separáis las dos piezas con

DE JESUS URUETA

que esos estatuarios 10Sl componen, encontraréis en el interior la


imagen de alguna divinidad. Digo en seguida ... " Ya lo veis,
un discípulo que amaba y admiraba a su maestro, para loarlo áti-
camente lo compara a Sileno. Y, andando los tiempos, el gran
Erasmo de Rotterdam, reviviendo la comparación del bello y culto
ateniense, dirá en sus' "Adagios" que los apóstoles parecen Silenos
y que Cristo es un Sileno, sin que le importe que intérpretes malé-
volos expliquen esto de una manera abominable, pues los lectores
piadosos y honrados aprobarán la alegoría. "La belleza oculta
la fealdad; la opulencia, la pobreza; la infamia, la gloria; el saber,
la ignorancia; la fuerza, la debilidad; la amistad, el odio; el re-
medio, el veneno. En una palabra, abrid el Sileno, todo ha cam-
biado" . . Pues bien, señores, voy a abrirme. i Veréis la divinidad
que oculta este Sileno!
Pocas personas comprenden la inmensa ventaja que hay en
DO avergonzarse nueca Y en osarIo todo. Para esto es necesario
exalt~r el amor propio a su grado máximo, y una vez que sepamos
acariciarnos bien a nosotros mismos, acariciemos, sin tasa ni me-
dida, a todos los grandes de la tierra. La egolatría, base de toda
gran empresa, nos conducirá, naturalmente, a la práctica del ar-
te tan difícil como noble de la adulación. i Qué otro poder, si no
el de la adulación, ha logrado reunir en sociedad a los) hombres
salvajes salidos de una roca o de 1ma encina? No son los discursos
de los oradores, ni las m~ximas de los moralistas, ni las estériles
acciones de los hombres honrados los que salvan a los pueblos. La
corza de Sertorius y los dos perros de Licurgo valen más en la His-
toria que el genio de César, la perspicacia de Augusto o la virtud
de Marco Aurelio. Las invenciones fabulosas de Numa han gober-
nado y gobernarán eternamente a la estúpida multitud; ellas y
sólO' ellas pued(m conducir a esta enorme y poderosa bestia que se
llama el pueblo. ' f'rocuremos ser como Pitágoras, que en una serie
de inauditas transfO'rmaciO'nes fué filósofo, mujer, rey, súbdito,
pescado, caballO' o rana y hasta esponja, con el objeto de adquirir
y perfeccionar todO's los elementos de bufonería que se encuen-
tran en la naturaleza y en la humanidad, que nos coloquen encima

·

428 OBRAS OOMPLETAS

de los filósofos austeros que Ino saben hablar a los príncipes sino
el lenguaje miserable y triste de la verdad, sin preocuparse por
herir orejas delicadas con irrespetuosas palabras. La pobre anti-
güedad no conoció un solo momento de adulación hasta el reinado
de Augusto; y causa pena ver a Cicerón hablar delante de César
en defensa del rey Dejotaro y conformarse con llamarle vencedor
del mundo en vez de acudir a las bajezas elegantes y armoniQsas y
dejar a los pies del divino Julio el manto roído y pobre del pudor.
Nuestro ejemplo debe ser el siglo de Luis XIV,; conservemos fres-
cas las hojas de rosas con que lo cubrieron los poetas.
Maquiavelo, que aunque no tenía tan activos venenos en su
-talento como el licenciado Calabrés, era hombre de buen consejo,
cometió la torpeza de señalar al príncipe los peligros d.e la adula-
ción ; pero yo estimo que ésta fué una actitud para la posteridad y
no una práctica que sinceramente hubiese aprobado. El imbécil
de Voltaire cuenta en una insípida novela, con ribetes de filosofía
sobre el destino humano, que, celebrándose en Babilonia una fies-
ta con el objeto de premiar al ciudadano que hubie~e cumplido la
acción más generosa, después de que el ~rimer sátrapa relató ante
el concurso varias acciones que, en su cun~epto, merecían el premio
real, el rey tomó la palabra y dijo qp_e todas esas acciones eran be-
llas, pero no tanto como la cumplida por Zádig. Ay sabéis, se-
ñores, cuál fué la acción de er;te Zadig? Un ministro y favorito
llamado Coreb había sido despedido por el rey; todos los cortesa-
nos, como era natural y como nosotros lo hubiéramos hecho, le ase-
guraban al rey que había sido demasiado benévolo, que Coreb me-
recía toda clase de tormentos. El rey preguntó a Zadig lo que
pensaba, y Zadig tuvo la osadía de alabar al ministro destituído

y decirle al rey qUIJ había cometido una injusticia. Nunca he sa-


bido ni leído, dijo el rey, que UD cortesano haya hablado elogiosa-
mente de un ministro en desgracia, contra el cual se ha levantado
la cólera de su soberano; y por lo mismo, doy el premio y la copa
de oro a Zadig. y el imbécil de Voltaire cuenta que Zadig, incli-
nándose ante el rey, dijo: Sire, vuestra majestad es quien merece
la copa, ella ha hecho la acción más inaudita, puesto que, siendo
DE .TESUS URUETA 429

rey, no os habéis encolerizado contra vuestro¡ esclavo cuando con-


tradecía vuestra pasión. Es un hecho, señores, que todavía en el
mundo hay muchos Zadig; pero yo os aseguro que es también un
hecho que ya no hay en el mundo, si es que alguna vez lo ha ha-
bido, un rey como el rey que inventó Voltaire.
rrened presente que la oreja de los grandes está siempre abier..
. ta a las delaciones como cerrada a las justificaciones. PersigamolO
al enemigo con la más cruel injusticia posible, aunque después no
nos atrevamos a mirarlo frente a frente, pues sintiéndonos ofen-
didos por haber atacado a un inocente, nuestra crueldad contra él
será más rabiosa y más tenaz cada día. Tened presente que la
oreja de los grandes está siempre abierta a la adulación y cerrada
a las verdades; y cuando hayáis agotado todos los recursos del
halago, haced como aquel que no sabiendo ya qué decirle al tirano
Demetrio cuanuo estaba. atoi'mentado por la tos, acabó por ala·
barlo, asegurándole que desgarraba con mucha gracia.
Ya veis, señores diputaos, que soy un Sileno; llevo también
dentro lma divinidad; ¿no es acaso el becerro de oro la más bella
y la más adorable de las divinidades?
Ovación estruendosa.
Frontero al abdominal Rector, presidía el ágape un convida-

do de piedra: el espectro del general don Porfirio Díaz.
L05 REPLET05 IHTE5TIH05
DE 5AHrHO PAHZA

Cuando Lamartine leyó, en el célebre episodio de Waterloo,


la palabra que Víctor Hugo hizo pronunciar a Cambronnne, dijo
con un gesto de pulcritud de cisne ofendido: "Hay palabras que
hieden' '.
i Cuántas de estas palabras hediondas han brotado hoy de la
porqueriza de laprensa g,o biernista: "Pueblo", "Universal ", "D~
mócrata!" Cambronne era grande, lanzando a la faz de los solda-
dos ingleses la expresión más cruel de su desprecio; los grasientos
animales gruñones de colas retorcidas y de fétidos hocicos, sólo
han cumplido una triste función fisiológica, haciendo uso de sus
personas, como dice Cervantes, o haciendo abundantemente del
cuerpo, como' dice Quevedo.
Sancho Panza, asustado por el ruido pavoroso de los batanes,
en la 'soledad de la noche, logró atar, con el cabestro, las patas de
Rocinante, inmovilizando los arrestos heroicos de su amo, y sin
soltar los arzones de la cabalgadura, empezó a contar cuentos pa~
toa engañar y disimular su miedo. Pero' 'en esto, parece ser, o que
el frío de la mañana, que ya venía, o que Sancho hubiese cenado
algunas cosas lenitivas', o que fuese cosa natural (que es lo que
más se debe creer), a él le vino en voluntad y deseo de hacer lo que
otro no pudiera hacer por él; mas era tanto el mjed()l que había
entrado en su corazón, que no osaba apartarse un negro de uña
de su amo. Pues pensar de no hacer lo que tenía gana, tampoco
era posible; y aSÍ, lo que hizo, por bien de paz, fué soltar la mano
derecha, que tenía asida al arzón trasero, con la cual, bonitamente
y sin rumor alguno, se soltó la lazada corrediza con que los calzo-
nes se sostenían, sin ayuda de otra alguna, y, en! quitándosela,
dieron luego abajo, y se le quedaron como grillos; tras esto alzó
la camisa lo mejor que pudo, y echó al aire entrambas posaderas,
,

432 OBRAS COMPLETAS

~ue no eran muy pequeñas. Hecho estos (que él pensó que era lo
más que tenía que hacer para salir de aquel terrible aprieto y an-
gustia), le sobrevino otra mayor, que fué que le pareció que no po-
día mudarse sin hacer estrépito y ruido, y c<>menzó a apretar los
dientes y a encoger los hombros, recogiendo en sí el aliento todo
cuanto podía; pero, con todas estas diligencias, fué tan desdichado,

que al cabo vino a hacer un poco de ruido, bien diferente de


aquel que a él le ponía tanto miedo. Oyólo don Quijote y dijo:
¿Qué rumor es ese, Sancho? No sé, señor, respondió él. Alguna
cosa nueva debe de ser; que las aventuras y desventuras nunca
comienzan por poco. Tornó otra vez a probar ventura, y suce-
dióle tan bien, que, sin más ruido ni alboroto que el pasado, se ha-
lló libre de la carga que tanta pesadumbre le había dado. Mas -
como don Quijote tenía el sentido del olfato tan vivo como el de
los oídos, y Sancho estaba tan junto y cosido con él, que casi por
línea recta subían los vapores hacia arriba, no se pudo excusar

de que algunos no llegasen a sus narices; y apenas hubieron llega-


do, cuando él fué al socorro, apretándolas entre los dos dedos, y,
con tono algo gangoso, le dijo:
- .P aréceme, Sancho, que tienes mucho miedo.
-Si tengo, respondió Sancho; mas, ¡, en qué lo echa de ver
"uestra merced ahora más que nunca?
-.En que ahora más que nunca hueles y no a ámbar, respon·
dió don. Quijote.
-Apostaré, replicó Sancho, que piensa vuestra merced que yo
he hecho de mi persona. .. alguna cosa que no' deba.
-Peor es meneallo, amigo Sancho, respondió don Quijote' '.
La prensa gobiernista expulsó sus denuestos, sus injurias y
sus calumnias; descargó su vientre como Sancho Panza. A nosotros
no nos queda otra recurso que oprimirnos fuertemente con dos de-
dos la nariz como don Quijote y, como él, decir: "Hueles, Sancho,
y no a ámbar".
EL BARBARO y EL HELEHO

Encantado de su visita a la Academia, Rip-Rip volvió al día


siguiente a penetrar a los clásicos jardines de laureles y de mir-
tos. Se encontró con uno de los cuatro efebos que le habían ha-
blado el día anterior de Aristófanes. Entablaron el siguiente
diálogo:
-Me siento feliz, dijo Rip-Rip, porque debido a vuestras en-
señanzas he podido mandar a México, para "E,l Demócrata", las
siguientes magníficas palabras: "Don Jesús Urueta, que no pier-
"de su~ aficiones' helénicas, citó ayer, dos comedias de Aristófa-
"nes: "Las avispas" y "Las aves," dejándose en el tintero la
"mejor obra; de aquel gran poeta, "Las nubes," y de la que co-
"piamos estos deliciosos conceptos: "j Lo que es encariñarse con
"las malas obras! Este viejo, que las ama con pasión, desde que
"se ha acostumbrado a los pensamientos sutiles, a los discursos
"y a las meditaciones, se siente capaz de probar que ha obrado
"bien cuando peor' se ha portado."
-Pero, amigo mío, contestó el efebo, tú, que eres hijo de una
carcajada de Aristófanes, debes saber que esas palabras del gran
satírico se refieren impíamente a Sócrates.
- j A Sócrates! j Cómo, entonces he comparado a Urueta con
Sócrates!
-Sí, lo has comparado nada menos que con el incomparable;
has comparado a un efímero con un inmortal.
- j Pues he hecho una barbaridad!
-No te extrañe, una barbaridad es cosa natural en los bár-
baros, y tú no has vivido bajo el cielo del Atica entre las estatuas
de los dioses y de los héroes. Hablas todavía 1m lenguaje rudo,
de pedernal y de hierro, y no te has acostado en el tálamo florido
de las diosas. No te cause e8to p€na; los atenienses somos indul-
gentes porque aspiramos a la sabiduría y amamos la belleza. No
puedes provocar nuestro enojo; tan sólo desatas nuestra risa. La
o. C. DE J. U. 28
434 DE JESUS URUETA

verdad es que la frase que copias, dirigida a un viejo, ignorando


que este viejo fuera Sócrates, es una de las menos crueles que bri-
llan como cantáridas irritantes y venenosas en los' versos del ma·
ravilloso y perverso poeta. Pudiste haber escogido otras, en que
llama a Sócrates grosero, descalzo, charlatán, maldito; o aquellas
en que lo pinta dentro de un canasto izado en medio de su filoso-
fadero; pudiste haber transcrito el pasaje ·en que Sócrates, poseí-
do de la inspiración, adivina cuántas veces salta la longitud de
sus patas la pulga que! le había picado a Cerefón en las cejas y
de allí había saltado a la calva de Sócrates; o aquel otro en que
el célebre sofista se preguntaba: si provenía de la trompa o del
ano el zumbar de los mosquitos; pudiste, en fin, describir cómo
una lagartija sacó un día a Sócrates de sus meditaciones, lanzán-
dole a la boca su fiemo- desde una barda. Pudiste, en fin, haber
citado ... Es bueno ,que sepas que el argumento de esta comedia,
de la qU.e copias esos que llamas deliciosos conceptos, es una sá..
lira contra la nueva educación en Athenas. Strepsiades, arruina~
-

do por su hijo Filípides, lo envía al filosofadero de Sócrates para


que éste le enseñe el razonamiento injusto y la manera de no pa-
gar a sus acreedores. Filípides aprende pronto las sutilezas y
nrgncias de la escuela, le pega a su padre y demuestra después
que tuvo derecho para maltratarlo; Strepsiades, furioso, arroja
01 el filosofadero una antorcha ardiente sin inquietarse de 109
gritos de Sócrates y de sus discípulos. Como ves, Aristófanes es
en Athenas lo que tú eres en México: un reaccionario. Aristófa·
lles tiene genio y ataca a Sócrates; tú quieres atacar a Urueta y
cometes una irreverencia con el Justo de Grecia. Ahora, en Athe-
has, uno de los artículos del programa conservador es hacerle la
~'llerra a las ideas modernas, y Aristófanes lo cumple a toda con-
óencia. Este hombre, penetrado como ninguno del espíritu de
su tiernpo, le hace al espíritu de su tiempo una guerra sin cual'·
tel; es un irrespetuoso que se ha convertido en el paladín de]
f f:'Spe to; y es un crítico formidable y lleno de audacias que ha
levalltado su voz armoniosa contra los peligros del libre examen.
Por eso lanza a la burla pública a Sócrates y al gran Eurípides,

DE JESUS URUETA 436

y se considera como el purificador de Athenas, comparándose


a esos adivinos legendarios a quien recurren las ciudades para
alejar la peste. Encarnó los. ridículos y los vicios de todos los
sofistas en Sócrates para aniquilarlos, aniquilando al más céle·
bre de ellos. Hay ·una concordancia perfecta entre "Las nubes "
v

el acta de acusación contra Sócrates. "Las nubes" comenzaron
el proceso del filósofo y ha sido realmente Aristófanes y no
Melitus quien redactó el acta de acusación. Piensa un poco en
(stas cosas y cuando salgas levanta los ojos al frontispicio de la
Academia y en él leerás las siguientes palabras: "Aquí no entra
el que no sepa geometría".
Esto dijo el efebo, y dando media vuelta se internó en un
bosquecillo de laureles y de mirtos.
LA mUERTE DE L05 5EHORE5

ERA HErE5ARIA PARA


EL BIEH DE~ PRI5

Con esta frase concluye el director del pasquín "La Discu-


sión", Luis Melgarejo, un libro que con el título "La revolución
Mexicana. De Porfirio Díaz a Victoriano Huerta, 1910-1913' '.
escribió en colaboración con José Fernández Rojas y fué editado
en la ciudad de México por "F. T.' Rojas y Cía. ", la. de Co-o -
cheras 6, el año de 1913.
Después de copiar, en las página~ 356 y 357, el bochornoso
"parte oficial" del asalto que, con objeto de libertar a los prisio-
neros Madero y Pino Suárez, sufrió la escolta que los llevaba a la
Penitenciaría, el director de "La Discusión", escribe:
"Esta versión no ha sido generalmente aceptada; sin embar·
"go, nada tiene de inverosímil y cabe perfectamente en los límj-
"tes de lo posible. Un grupo de maderistas había tratado de li-
"bertar a sus dos principales caudillos sin conseguir otra cosa
"que satisfacer una necesidad nacional. La muerte de los señores
"Madero y Pino Suárez era necesaria para el bien del país ... "
/
Huerta y Blanquet se "conformaron" con asesinar al Presi..
,

dente y al Vicepresidente de la República. Cometieron UD crimen,


. y el crimen tiene un castigo: la execración. El individuo que di-
rige "La Discusión" no se "conformó" con regocijarse ante el
asesinato, sino que escribió un libro para justificar a los asesinos.
Cometió una vileza, y la. vileza tiene un castigo: el desprecio.
,

Nada nos importa el libro miserable y canceroso, pues bien


sabemos que los libelos difamatorios brotan, preñados de veneno,
438 OBRAS OOMPLETAS

de la canalla de la literatura y del fango de la teología; nada nos


importa el [Link] difamador (un difamador joven, j qué tristeza !),
pues sabemos igualmente que la hinchazón no es la fuerza, ni la
vanidad el saber, ni el insulto la razón, y que llamarse Luis Mel·
garejo es lo mismo que no llamarse de ningún modo, aunque el
dueño del" nombre anónimo" lo grite con gritos de Stentor y lo
escriba eon gigantescos caracteres mil veces al día, porque todos
se burlaron de la ridícula mosca de Esopo que, en el fondo de un
carro, en un camino arenoso, exclama con orgullo: "¡ Qué polvare-
da levant9!" Uno de tantos que han logrado filtrarse al nuevo
régimen por las innumerables rendijas del descuido, de la com..
placencia o del engaño. j Cupo por alguna de ellas Macías, con
8U 1?esada impedimenta! ¡ Uno de tantos "hombres de buena fe"
[Link] se han hecho revolucionarios! También Macías fué un "hom-

bre de buena fe" que se hizo revolucionario. Pero sí nos importa,


y mucho, saber quiénes son los imbéciles que, desconociendo las
sucias habilidades de este profanador de tumbas gloriosas, de este
adulador de asesinos preadamitas, suenan campanas, baten palmas
y alumbran bengalas en loor del nuevo capitán que refuerza las
filas de los poderosos y altivos difamadores de la Prensa; o saber
quiénes son los malvados que, conociendo su inmoral y repug·,
nante labor, lo acogen con júbilo, aprovechando, en contra de nos.
otros, las garras y los colmillos de lobezno hambriento y bravo con
que desgarró las carnes y la honra de Madero, y en favor de ellos,
sus naturales protectores, la lengua agradecida que lamió las ma·
nos de Blanquet y de Huerta. ¡ Caso es este que reviste excepcional
gravedad y nos obliga a exigir explicaciones; y a dar la voz de
alarma a los revolucionarios, tanto militares como civiles, segu-
ros de que ninguno de ellos [Link]á el ultraje ignominioso, la
burla infame, el escarnio degradante, el deshonor definitivo!
¿ Quién inspira ese pasquín? &Quién lo paga Y Se reparte
gratis en número considerable de ejemplares; el papel es de buena

~lase, la impresión es excelente, los anuncios son sacrificados a]


tipo llamativo de la letra ... "El Universal" anunció el pasquín
con encomios sospechosos por hiperbólicos, augurándole una rápi.
___o_' .-_ ________
o._-_____, ___ ~._o _________.. __________________________

o
DE JESUS URUETA 439

da difusión y una merecida popularidad por sus vibrantes y vi·


riles escritos en contra del nefando Partido Liberal. Fue un re-
clamo de regocijo, de regocijo propio, fué una fiesta, una fi esta de
[Link]. ¡ "El Universal"!, él, que, excepción hecha de su gemelo "El
[Link]", mira por encima del hombro, con insultante desdén,
spindolescamente a los demás periódicos, inclusive "El Demócra-
ta", y cuando se digna aludir a ellos, emplea, como quien arroja
una limosna, esta misericordiosa expresión,: "Una hoja local ha di.
eh o __ . "
"Hoy sale el tercer número de "La Discusión". "Este cole-
ga, que en los números que ha publicado ha exhibido valentía e
independencia de criterio, verá hoy la luz pública por tercera veZ.
"Ahora que los periódicos no persiguen sino fines persona-
listas, mostrar libertad y amplitud de pensamiento es algo lauda·
ble que no dudamos en elogiar, porque pone de manifiesto que la
Revolución consiguió más de lo que piensa la mayoría, en el te-
rreno de las publicaciones periódicas :
"En las redacciones es poco frecuente hallar lo que•. ofrece - el
tolega de quien nos ocupamos, y por ello es de desearse qne su
dda no sea tan efímera como la de otras publicaciones similares' '.
o (Miércoles 16 de mayo de 1917. "El Universal", página 7,
columna 7a . ) •

¿ Qué logró, pues, arrancar esas alabanzas altisonantes al pe-


riódico cardenalicio, tan soberbio como altivo ? Prodigios só-
lo los produce el amor o los logra el interés. t Fué el amor 1
¿ Fué el entusiasmo que no se reprime ante la revelación de1
genio? Aplicaos entonces a vosotros mismos el denigrante
epíteto que os conviene. ¿Fué el interés? ¿Fué el contrato
tenebroso de la complicidad ' que se celebra en los sótanos
de la ignominia? Entonces conocéis bien vuestro oficio y
habéis estado bien en vuestro papel. La carnpaña política de "La
Discusión" .es paralela en su curso e idéntica en su fondo a la de
"El Universal". La forma es diferente; pero el punto de mira
es el mismo. Los dardos son disparados en la misma dirección JI
,

440 OBRAS COMPLETAS

3-obre el mismo objetivo. El cachorro sigue al mastín; el villano


va tras del amo. Spíndola necesitó a Luis del Toro; Palavicini
necesita a Luis Melgarejo. "El Imparcial" sonríe desdeñosamente
,

y "El Debate" insulta canallescamente. La política elegante de


las palabras dlJrada's y de los venenos dulces y lentos se queda pa·
ea César Borgia; pero el duque no se sentiría seguro si no tuvie·
t'a siempre cerca de él a don Micheletto, el hombre de los múscu..
los constrictores y recios y del puñal infalible y rápido.
Después de todo, ~ qué de extraño tiene que estos hombres se
junten en el mismo bando y combatan por la misma causa? ¿ Qué
de extraño tiene que la mosca de Esopo, que escribió un libro pa..
ra profanar la memoria de ,Madero y glorificar a sus asesinos', se
esclavice a los propósitos del director (por edad, saber y gobier.
no) del grupo" civilista" (!) si el abdominal rector de la Uni·
\'ersidad de México acusó a Madero del delito de robo, y obligado
a dar explicaciones" arrojó la responsabilidad de esa infame acu·
sación sobre su propio hijo, sin que la' lengua se le hubiera caído
al pie de la tribuna! Tienen que seJ: cómplices, ya que amigos
no pueden'~ ser. ;La magnjfica y grandilocuente interpelación de
Demóstenes: "Ciudadanos de Athenas, decidme: ¿Esquines es el
amigo de Alejandro o es su mercenario? .. fué mejorada, si ca-
be, por Voltaire, cuando escribió estas palabras que parecen re-
cogidas de los labios impecables de Pallas Athenea en los breves
momentos en que la inspiración de la diosa hace decir al hombre
sabio cosas inmortales: "La amistad es un contrato tácito entre
,

personas virtuosas. Los malvados no tienen sino cómplices; los


voluptuosos no tienen sino compañeros de orgía; los interesados
,

no tienen sino socios; los príncipes ' no tienen sino cortesanos; só-
lo los hombres virtuosos tienen amigos. Gethegus era el cómplice
de Catilina, y Mecenas el cortesano de Octavio; pero Cicerón era
el amigo de Aticus".
i Cómplices y mercenarios, a la obra! i Vuestra arma es el arma
Cjue mató a Madero! i Es buena, fuerte , diestra, probada, segura!;
la empnñaron Huerta y Blanquet ... i Tiene el sello rojo del éxito!
,

Madero es la muerte, la [Link] ; vosotros sois la vida, el todo. i.A


DE JESUS URUETA 441

la obra! Cuando Julio César, en el drama de Shakespeare, tomó


al fin la resolución de ir al Senado, en donde debían asesinarlo,
hablaba así: "Los hombres tímidos mueren mil veces antes de su
muerte; el hombre valeroso no sufre la muerte sino una vez",
Vosotros, desde hace mucho, morís todos los días, y seguiréis
muriendo todos los días ...


* * *
Unas cuantas pobres y buenas gentes del pueblo colocaron
!:'n el lugar en que cayeron }\IIadero y Pino S'uárez, muertoS' por
las balas de los bandidos de Cárdenas, un pequeño túmulo de pie--
dras; entre las piedras encendieron flacos y baratos cirios; sobre
~as piedras derramaron escasas flores y abundantes lágrimas.
Cumplieron el más bello deber con sencillez evangélica, y la ple-
garia de los pobres llegó hasta el trono de Dios. En esos momen..
tos, en el corazón ardiente de la ciudad veleidosll y egoísta, los
jóvenes dorados y vanos unían su jubiloso aplauso a las aclama..
ciones insensatas del clero y del ejército, que hacían flotar en un
viento de gloria las crines del caballo de Félix Díaz. .. Uno de
esos jóvenes melgarejos, era [Link]. La mosca de Esopo abrió
las alas sobre el jinete aclamado, y pensó que era el águila de
Ja Victoria .
.

Después, i oh! después, las toscas piedras del túmulo en el


![Link] de la Penitenciaría, se han cambiado en el pulido mármol de
la tumba en la necrópolis elegante; el grupo evangélico y doliente
del primer día se ha convertido en la caravana, cada vez más nu-
merosa, de los fieles a la religión de moda; las flores han sido cada
vez más abundantes; las lágrimas han sido cada vez más esca·
¡::as. .. Las l\farías y los leprosos de Jericó ' no penetran al aristo-
crático panteón. Ellos, en una aurora trágica, resucitaron con su
amor al Apóstol, y son felioes. En cambio, i cuántos de los que
lancearon el cadáver con la sátira farisaica, cuántos de los que
enredaron sus aclamaciones de gloria en las crines del caballo de
Félix Díaz, cuántos de los que besaron las manos de Macbeth de
Huerta, van ahora a depositar, sobre el mármol pulido de la tum"
442 OBRAS COMPLETAS

ha, vistosas, ricas y frías coronas. de flores! Melgarejo lleva su


corona. .. ¿N o? . .. ¿ Sí? . .. Si no la lleva, ¿ por qué no la lleva?
Si la lleva, ¿ por qué la lleva Y...
"La muerte de los señores Madero y Pino Suárez era necesa"
ria para el bien del país ... "
Cárdenas, Blanquet, mondragón, f'élix Díaz,
de la Barra ... pueden ya volver al País

La confesión arrancada a los apologistas del gran crimen ha


sido completa, terminante, definitiva. A la voz de alarma que
dimos a los revolucionarios, civiles y militares, por el ultraje sin
precedente hecho a la Revolución con la apología de los asesinos
y el escarnio de los asesinados, los profanadores del cadáver de
Madero y glorificadores del puñal de Huerta, contestan lanzando
el siguiente reto de inconcebible cinismo y demente audacia:
"A los revolucionarios civiles
, y militares hago saber yo :
"Luis Melgarejo Randolf, director de "La Discusión", que: el
"Libro de Historia Patria Contemporánea ", del cual ha estado
"reproduciendo algunos párrafos "Gladiador", es propiedad lite-
"raria de F. P. Rojas y Cía., y de él somos autores el señor José
"Fernández Rojas y yo:'; que: el señor Fernández Rojas entra a
"formar parte del personal de "La Discusión" como redactor en
"jefe, y que ese libro, "esencialmente histórico, filé escrito con
"absoluta independencia: de criterio y sin miras políticas de nin-
"guna naturaleza, y no s610 no negamos su paternidad, sino que
Hestamos dispuestos a defenderlo en todo tiempo, desde el punto
.'de vista de la verdad histórica" .
Esta insensata actitud sólo puede compararse al valor dramá.
tico de que suelen hacer gala en los últimos instantes los ajusticia..
dos por traición a la patria, o al repugnante orgullo de los jefes
sanguinarios de una tribu bárbara que se deleitan contemplando
. el degüello de los vencidos y la violación de las esclavas. Si lOE{
revolucionarios tienen todavía dignidad para responder al ultra-
je, los apologistas del asesinato podrán mostrar, en un esfuerzo
supremo, el gesto despreciativo de los zapatistas conducidos a la
horca; pero si los revolucionarios ponen la otra mejilla al bofe-
tón, i ay de los vencidos y de las esclavas! ...
,

444 OBRAS COMPLETAS

* * *
El reto no puede ser más despreciativo y más enfático. Relo
,
aqUl :
"Las aspiraciones de los hombres de esta revolución (el cuar-
"telazo) estaban muy lejos de ser personalistas: se revolucionaba
"no para saciar egoísmos ni ambiciones bastardas, sino
"do, como un supremo ideal, la salvación de la patria, y esta alte ..
"za de miras quedaba plenamente demostrada con el solo hecho
"de que entre loS' prinlClpales personajes comprometidos en el le·
"vantamientos, generales Díaz, Reyes, Mondragón, Ruiz, etc.,
"previamente se convino, de una manera expresa y terminante,
"que al triunfo de la revolución ninguno de ellos asumiría la
"Presidencia de la República, a cuyo puesto sería elevado el señor
"licenciado De la Barra, persona de limpísimos antecedentes, y
"cuya honradez, prestigio y aptitudes giarantizaban ampliamente
"los intereses del país". (Página 312) . .
"Aquel movimiento de rebeldía era recibido por el pueblo en
','medio de un delirante regocijo y ambos quedaban desde aquel
"momento indentificados en un mismo supremo ideal de paz y de
"concordia, que incuestionalmente le daban al movimiento que
"nos ocupa las cualidades esenciales de una verdadera revolución
y con ellas una fuerza y un poder incontrastables". (Página 315) .
"y mientras tan tristemente así abandonaba el poder el hom-
"bre que, por inconsciencia de nuestro pueblo, había podido llegar
"a la cúspide la popularidad, pocas hora después, a las cinco de
'la tarde del siguiente día, juev~s 20 de febrero, el ejército ven-
"cedor felicista, llevando a la cabeza a los generales Félix Díaz
"y Mondragón, hacía su entrada de triunfo a Palacio Nacional,
"en medio de las aclamaciones delirantes de una multitud com-
"puesta de más de cinco mil almas." (Página 355.)
"Un grupo de maderistas había tratado de libertar a sus
"dos principales caudillos, sin conseguir otra cosa que satisfacer
"una necesidad nacional. La muerte de los señores Madero y
,: Pino Suárez era necesaria para el bien del país" (Página 357.)
,

DE JESUS URUETA 445

"Este colega ("La Discusión") que en los números que ha


"publicado ha exhibido valentía e independencia de criterio, verá
"hoy la luz pública por tercera vez."
"Ahora que los periódicos no persiguen sino fines persona-
"listas, mostrar libertad y amplitud de pensamiento es algo lau-
"dable que no dudamos en elogiar, porque pone de manifiesto
"que la revolución consiguió algo de lo que piensa la mayoría,
"en el terreno de las publicaciones periódicas."
"En las redacciones es poco frecuente hallar lo que ofrece el
,( colega de quien nos ocupamos, y por ello es de desearse que su
olvida no sea tan efímera como la de otras publicaciones simi-
"lares." ("El Universal," miércoles 16 de mayo de 1917, Pá-
gina 7, columna 7a.)

i Era natural!
"Quienes escriben estas líneas fueron espectadores en aque-
"Ila primera faz de la tragedia y pudieron darse cuenta de
"cómo una multitud entusiasta de civiles se unía espontánea..
"mente a la revolución que acababa de estallar, y de cómo de
"millares de pechos que pertenecían a todas las clases sociales,
"se escapaban, al paso de los sublevados, delirante gritos de
"vivas al ejército y a los caudillos de aquel movimiento, mjen-
."tras al mismo tiempo una protesta unánime, colosal, desborda-
Ifda, contra los inacabables desaciertos del señor Madero y con-
"tra los iniquidades de la "porra" se levanta de aquella mul ..
Utitud, como una ;enorme ola de indignación y de coraje." (Pági-
na 315.)
j Y cómo no!
Había "pruebas evidentes de que el señor Madero,con fines
"ulteriores que redundaban directamente en su favor y en fa-
, 'vor de los suyos, protegía con toda decisión al zapatismo,
"cuya existencia en Morelos significó siempre para la fami-
celia Madero, una probabilidad muy grande de que, mante-
¡'nida aquella región en estado constante de guerra, bajara la

446 OBRAS COMPLETAS

"propiedad raíz de tal manera y a tal grado se hubiera hecho


"imposible, para los hacendados actuales, l~ conservación de sus
I'intereses en Morelos, que, sin dificultad alguna y a muy bajo
"precio, hubiera podido la mencionada farnj]ja Madero adqujrir
"ricas propiedades azucareras en aquella entidad." (Página 336;)
Ya don José Natividad Macías había señalado al señor don
~ancisco l. Madero como ladrón ante la opinión pública, acu-
sándolo de robo de guayule.
En la familia Madero no sólo había ladrones, sino asesinos.
j Clamaba hi, justicia! .
"Algunos pudieran creer aventurada nuestra opinión; pero
"los hechos se han encargado de hablar claro: entre los docu-
"mentos que se recogieron a don Gustavo Madero, se encontra-
"ron algunos que probaban la complicidad directa de dicho se-
"ñor, en el misterioso crimen del taxímetro 35, que de manera
'·tan honda conmovió a la sociedad. Por 10 que se desprendía
"de los citadoSl documentos, se había llevado cierta canti'dad de
"parque a los enviados de Zapata, y para evitar escándalos, se
"dió muerte a los únicos testigos, el chauffeur y su ayudante.'
" (I'ágina 228. )
"Como la mayor parte de los asesinos, don Gustavo
"l\fac1ero tenía que ser un cobarde:' 'Refieren testigos presen-
"ciales que don Gustavo murió como un cobarde: pidiendo
"perd6n y ofreciendo grandes cantidades de dinero porque le
"concedieran la vida." (Página 350.)
i La Prensa levantaba su flagelo airado!
"Toda esta serie de procedimientos torcidos y de inclinacio-
(/ nes malsanas, aumentaron el descontento creciente en todas las
,r clases populares."

"y mientras por los Estados la revolución se encrespaba,


"amenazando con envolverlo todo, en la Capital la prensa, en
'!panfletos llenos de virilidad, lanzaba acusaciones tremendas
"contra el régimen funcionante ... " (Página 223.)
i El Presidente Madero estaba loco.!
"Indudablemente el señor Madero era ya víctima de un:1

DE JESUS URUE'l'A 447

"perturbación mental, y su actitud, egoísta a todas luces, con-


"trastaba notablemente con la patriótica del general Porfirio
"Díaz " (Página 343.)
i El castigo implicabl~ tuvo que llegar!
"Es usted mi prisionero. Y entonces de los labios del señor
"Madero se encaparon a borbotones palabras incoherentes, sin
"ilación y sin sentido; palabras que trataban de herir como la
"aguda punta de una daga y en las que estaban reflejados ei
"odio, la ira, la desesperación de la jmpotencia, el dolor de ver
"perdido, en un instante, todo un porvenir de grandeza, de ros-
"'pendias y de honores " (Página 348.)

"Este colega, que en los números que ha publicado ha exhi..


"bido valentía e independencia de criterio, verá hoy la luz pú..
blica por tercera vez.
. "
"Ahora que los periódicos no persiguen sino fines persona-
"listas, mostrar libertad y amplitud de pensamiento es algo lau-
"dable que no dudamos en elogiar, porque pone de manifiesto
"que la Revolución consiguió algo más de lo que piensa la ma-
"yoría, en el terreno de las publicaciones periódicas.
"En las redacciones es poco frecuente hallar lo que ofrece
"el colega de quien nos ocupamos, y por ello es de desearse que
"su vida no sea tan efímera como la de otras publicaciones simi..
"lares." (" El Universal," miércoles 16 de mayo de 1917, Pági-
na 7, columna 7a.)

"El general don Manuel l\Iondragón. . .. Debido al "pres-


"tigio y honorabilidad del mencionado señor l\fondragón ... "
"Conocida esta' 'honorable personalidad", nada de extraño tiene
"que a su lado se hayan agrupado los mejores elementos sociales
"de la Capital, respodiendo a la urgente necesidad de derrocar
"al Gobierno del señor Madero". (Páginas 306 a 310) .
"El general Bernardo Reyes. "Y tras de aquel valiente
"que acababa de exhalar el último aliento de vida en aras de UD
"sublime ideal, la salyación de la patria ... " (Página 325.)

448 OBRAS OOMPLETAS

"Don Francisco León de la Barra. "Persona de limpísimos


*lantecedentes y cuya honradez, prestigio y aptitudes garantiza-
"ban ampliamente los intereses del país." (Página 312.)
"El general Aureliano Blanquet. "Este "pundonoroso mi-
"litar," uno de los más ameritados y valientes del ejército nacio-
"nal ... " (Página 345.)
"El general Félix Díaz. "Un acto digno de don Nicolás
"Bravo: '
Al entrar triunfantes las fuerzas felicistas a la Ciudadela,
"fueron hechos prisioneros varios jefes gobiernistas que ahí ha..
"hía, y entre otros el general Dávila, llDO de los miembros que
"integraron el Consejo extraordinario de • guerra que sentenció
"a la pena capital al general Díaz en Veracrllz, y el cual, en su
"calidad de prisionero de guerra, se disponía a hacer entrega de
"su espada al general Díaz, cuando éste, rehusándola, le dijo:
-"Guarde su¡ espada, compañero, tengo mucho gusto de es
"trechar la mano que firmó mi sentencia de muerte en Veracruz."
"y efectivamente, el general Díaz estrechó la mano del ge-
"neral Dávila, y respetó su vida, lo mismo que la de los demás
"prisioneros, coronel Salvador Domínguez y mayores Enrique
"Ruiz Fernández y Román Martínez.
"En aquellos mismos instantes el general Ruiz caía asesinado
"por las balas del gobierno." (Página 334.)
* * *
Contra esta obra salvadora y contra estos hombres magnáni-
mos se rebelaron los jefes de la revolución constitucionalista que
secundaron la actitud del gobernador de Coahuila, don Venustia-
no Carranza. El director y redactor en jefe de "La Discusión"
escribieron, "con absoluta independencia de criterio, un libro de
historia patria contemporánea, y están: dispuestos a defenderlo e:e
todo tiempo" desde el punto de vista de la verdad histórica. Así,
pues, el C. Carranza y los jefes ,que lo secundaron cometieron un
error: pretextaron castigar un crimen y sólo consiguieron sacri.
fícar una virtud. El Gobierno del señor Madero debía ser derrc·
DE JESUS URUETA 449

cado por inepto, por arbitrario, por deshonesto... Los hombreg


que con heroicos sacrificios emprendieron esa obra de salvación
nacional, merecían bien de la patria. Urge reparar el error y dar
;.ma satisfacción a la Historia.
Ciudadano general don Pablo González: Apenas llegado a
México, fuisteis, acompañado de los principales jefes del Cuerpo
de Ejército del Noreste, a depositar vuestra ofrenda de respetQ
y de admiración sobre la tumba del señor Madero!
Ciudadano general Alvaro Obregón: Apenas llegado a Méxi·
co, fuisteis, en compañía de los principales jefes del Cuerpo de
J1Jjército del Noroeste, a depositar vuestra ofrenda de respeto y
admiración sobre la tumba del señor Madero!
-Ciudadano Presidente de la República: Apenas negado aMé . .
~ico , fuisteis, en compañía de vuestros principales jefes, a depo"
.

sitar una ofrenda de respeto y admiración sobre la tumba de]


Heñor Made·r o !
¡Volved sob're vuestros pasos! i Volved al panteón, pero para
reparar vuestra falta! Haced pedazos la losa sepulcral, ultrajad
los despojos del muerto, maldecid su nombre, aventad sus cenizas
al viento del olvido ...
Toca al ciudadano Presidente de la R,epública reparar el error
del gobernador constitucional del Estado de Coahuila, que ha
rostado a la Patria tantos años de desolación, de duelo y de san·
gre; la Historia puede todavía concederos una circunstancia ate-
nuante si os mostráis arrepentido. Abrid las puertas de la Patria
al valiente veterano Blanquet, a.l honorable Mondragón, al he-
roico Féliz Díaz y al límpido De la Barra. No olvidéis tampoco a
Cárdenas, porque Cárdenas fué el ejecutor de la alta obra que,
vinculada en la muerte de los señores Madero y Pino Suárez, era
necesaria para el bien del país. N ada temáis; Félix Díaz, con
otro acto digno de dOIlJ Nicolás Bravo, os otorgará su magnánimo
perdón.

o. C. DE J. U. 29
Prosa epistolar y prosa curialesca, que adredeeacamos a luz tal y
• como los autores respectivos la parieran, y sin más comen-
tal"ios por nuestra parte que las pocas¡ líneas a modo de res-
ponso impresas al pie de los documentos exhumados, para
contribuir a la labor depuradora, pUl'ificadora, saneadora, con
tan¡ noble ardimjento acometida por don Félix F encio, en
patriótica colaboración con el señor subsecretaJio de Hacien.
da y Crédito Público, Rafael Nieto.

A Palavicini, Nieto y compañía.


México, 3 de noviembre de 1915. Señor don [Link] Nieto,
subsecretario del Despacho de Hacienda y Crédito Público. .
Presente. Muy estimado amigo nuestro y correligionario:
Tenemos noticia de que ha sido designado por esa Secretaría
de su muy digno cargo, el señor Antonio Manero para el puesto
de segundo vocal de la Comisión [Link] e Inspectora de Ins-
tituciones de Crédito. -
Seguramente que se han tomado en cuenta, para el nombra-
miento del señor Manero, los conocimientos que se le suponen en
esa clase de asuntos; conocimientos que, de ser ciertos y tratán-
dose de otra persona, no sólo justificarían dicho nombramiento,
,;ino que¡ motivarían aplauso de nuestra parte, pues somos los pri-
meros en reconocer que la principal cualidad que debe tener todo
empleado es la competencia en el ramo a su cuidado.
Desgraciadamente, para ese nombramiento, la voz pública
designó con escándalo, no hace mucho tiempo, manejos indecoro-
sos del señor Manero con las principales instituciones de crédito
de esta capital, llegándose a incoar en el juzgado tercero de Ins-
trucción un ruidoso proceso por falsificación y fraude, cometido
eontra las referidas institnciones de crédito, en el clla 1 los acusa-
452 OBRAS COMPLETAS

dos fueron los señores Antonio y Enrique Manero, nombrado éste,


últimamente, pagador contador general de Instrucción Pública.
El proceso terminó con el bombardeo de la cárcel de Belén,
~fectuado desde la Ciudadela en febrero de 1913.
La grande importancia y significación del cargo que se ha
conferido al señor ~{anero y las circunstancias qu,e concurren en
~u persona, han dado ocasión para que la opinión pública co ..
mente el nombramiento a que nos referimos, en términos desfavo-
rables y aun injuriosos para el constitucionalismo. Ese comen~
tario oscila entre la injusticia que implica para los Bancos el ser
,juzgados por una persona sobre quien pesa una acusación formu~
lada por ellos, y la duda de que nuestro grave problema fiducia-
rio sea tratado con la probidad que el caso exige.
Somos constitucionalistas, y por tanto, estamos obligados a
evitar todo aquello que, denigrando al partido, le reste fuerza
política y moral, y somos también amigos y correligionarios de
usted, lo que es bastante para forzarnos a poner en su conoci..
miento, la mala impresión que ha' producido el hecho a que nos
referimos y a suplicar a usted se sirva reconsiderar dicho nom-

hramiento . .
Esperamos que la presente .será recibida con el ánimo desin-
I eresado y leal con que está escrita, exenta de todo deseo de crÍ-
tica y de toda intención de lastimar a nadie; y nos repetimos, con
el gusto de siempre, de usted, afectísimos amigos y muy attos.
SS. SS. RafaelZubaran Capmany, Jesús• Urueta, Julio [Link],
Francisco Cosío Robelo, Manuel W. González.
* * *
Correspondencia particular del subsecretario de Hacienda.-
México, 17 de noviembre de 1915. Señores generales Manue!' W.
González, Francisco CosÍo Robelo y licenciados Rafael Zubaran
Capmany, Jesús Urueta y Julio Zapata. Presente. Muy esti~
. ,
mados aJmgos mIOS:
. Ha sido en mi poder su grata 3 del actual, en la que se que ..
jan del nombramiento que esta Secretaría hizo, por acuerdo del
e .Primer Jefe, en favor del señor Antonio Manero como segun-
DE JESUS URUETA 453

do vocal de la Comisión Reguladora e Inspectora de Institucio-


nes de Crédito, originando su¡ queja el hecho de que el señor Ma·
.nero tuvo un proceso por estafa, acusado por urna institución de
('rédito.
Si me permití proponer al Primer Jefe el nombramiento del
señor ~1anero, fué porque tuve informaciones de fuente fidedigna
de que había quedado demostrada la inculpabilidad de, dicho se-
ñor; información que venía a corroborarse con et dicho del sub ..
director del Banco Naci<mal, quien me informó que en la institu-
ción de referencia no existía ninguna responsabilidad pendiente
en contra del señor Manero. Referí al Primer Jefe la carta de
ustedes y los datos a que antes! he hecho referencia, y el citado
funcionario, en te1~grama fechado en Saltillo el 13 del actual,
me dice 10 siguiente:
"Conteste a los firmantes de ]a carta en que impugnan el
nombramiento del señor Antonio Manero, deben presentar la sen-
tencia recaída en el asunto con el Banco Nacional, pues si fué
absolutoria, está relevado de toda responsabilidad dicho señor y
rehabilitado para desempeñar cualquier cargo público".
Ruego a ustedes, por 10 tanto, se sirvan presentar a esta Se-
,
cretaría los documentos respectivos, seguros de que se resolverá
• ••
en JustICIa.
Me repito a sus órdenes, afmo. amigo y S. S.-R. Nieto

(rúbrica) .
* * *
México, noviembre 25 de 1915.-Señor don Rafael Nieto,
subsecreatrio de Hacienda. Presente. Muy estimado amigo y
correligionario:
Mucho agradecemos a usted la contestación que con fecha 17
del presente mes tuvo a bien dar a la carta que le dirigimos el
día 3 del propio noviembre, en la que nos permitíamos hacer a us-
ted algunas observaciones, por considerarlo correligionario nues-
tro, relativas al nombramiento del señor Antonio Manero como
segundo vocal de la Comisión Reguladora e Inspectora de Insti-
tuciones de Crédito, fundados en el conocimiento que teníamos
454 OBRAS OOMPLETAS

de que este señor había sido acusado y procesado por los delitos
de falsificación y fraude al Banco Nacional de México.
Nos dice usted, en su muy atenta carta, que si se permitió
proponer al Primer Jefe el nombramiento del señor Manero, fué
porque tuvo informaciones de fuente fidedigna de que había que-
dado demostrada la inculpabilidad de dicho señor; información

que venía a corroborarse COIll el dicho del señor subdirector de]


Banco Nacional, quien manifestó a usted que en la institución dfl

!,eferencia no existía ninguna responsabilidad en contra del seño)'


Manero. -
Al expresarle a usted en nuestra carta la extrañeza que cau-
só ese nombramiento, tanto a nosotros como al público en gene
tal, fué no sólo porque teníamos informaciones de fuente fideo
~igna también, de que no había quedado demostrada la inculpabi"

Fdad de dicho señor, sino [Link] obraba en nuestro poder una
~opia textual de la sentencia del juez 4 Correccional, que conde-
Q

nó a Antonio Manero por los delitos acumulados de falsificación


y fraude a sufrir la pena de dos años seis meses de prisión" con
una cuarta parte más de retención en su caso, a 'pagar una multa
de $875.00 o a sufrir, en su defecto, tres mese3 más de prisión,
quedando, inhabilitado para obtener toda clase de honores, carg09
o empleos públicos y amonestándolo para que no reincidiera en
Jos delitos por los cuales se le condenó.
Nos transcribe usted, en su carta, un telegrama del C. Pri-
• •

mer Jefe, en contestación al comunicado que usted le hizo d{J


nuestra carta, en el cual el señor: Carranza, con entera justifica·'

ción, dice que debemos presentar la sentencia recaída en el asun·


to con el Banco Nacional, pues /si fué absolutoria, el señor Mane-
o

ro está relevado de toda responsabilidad y rehabilitado para des.·


empeñar cualquier cargo público. Aunque a la secretaría al digno
cargo de usted correspondía haber pedido al señor Manero la •

presentación de la sentencia absolutoria y a este señor presentar


la, ya que así no se hizo cumplimos ahora nosotros con la indica
ción contenida en el telegrama! del C. Primer Jefe y tenemos la
pena de poner en manos de usted una copia, no de una sentencia
, L L ' EE ,

DE JESUS URUE 'T A 466


• ,

absolutoria que no existe, y qua por tanto, nadie podrá presentar,


sino por el contrario, y desgraciadamente, copia de una sentencia
condenatoria. Debemos advertir a usted que esa sentencia fue
apelada por Manero y que aun no se verifica la vista en la 5a. Sala
del Tribunal Superior del Distrito Federal; y debemos agregar,
por último, que el señor Manero goza de libertad bajo caución
de mil pesos, que le concedió la propia Sala.
Esta sentencia, si bien fué dictada por las autoridades judi-
ciales de la época de Huerta, se basa en la reconstrucción como
pleta (documentos, testigos, dictámenes periciales, etc.), del pro
ceso que se inicro y desarrolló en mayo de 1911, época del Go·
bierno constitucional, proceso que desapareció del Juzgado en los
días del cuartelazo y que, por lo tanto, no pudo terminar con una
sentencia de las autoridades legítimas. Desde este punto de vis-
t a no hay sentencia ni absolutoria ni condenatoria; pero la acción
penal está viva, porque no ha prescrito, y los hermanos Manero
continúan sujetos a ella, pues el extravío o robo del expediente,
ae que también han siqo acusados, no puede librarlos de la res-
ponsabilidad penal por los delitos de falsificación y de fraude
en contra del Banco Nacional. Están, pues, bajo la acción de la
ley que debe juzgarlos, y el proceso tendrá que reconstruirse por
-
las autoridades constitucionalistas, en el caso de que no se reva·
liden las actuaciones judiciales del gobierno usurpador. En con·
secuencia, todas Ilas informaciones de fuentes fidedignas salen so-
brando para decidir sobre la culpabilidad o inculpabilidad de An.
1onio Manero. Esto sólo puede hacerlo la ley. En un caso, Ma-
nero es un sentenciado; en otro caso, Manero es un procesado.
Creemos, por lo tanto, que la corroboración de los informes
que usted tuvo para creer demostrada la inculpabilidad del señor
Manero, hecha por el señor subdirector del Banco Na cional, quien
aseguró a usted que en la institución de referen cia no existe nin-
guna responsabilidad pendiente en contra de aquel señor, se re·
fiere tan sólo a la responsabilidad civil que el Banco pnede ahora ,
,

inspirado por sus intereses 'y de los cuales es el único juez, dejar
de exigir al señor Manero; pero nunca a la acción criminal que es

456 OBRAS , COMPLETAS

de orden público; pues como usted sabe, los delitos de falsifica-


ción y fraude se persiguen de oficio.
Escribimos a usted esta carta con pena, pero cumpliendo un
deber. Puede usted creer que no tenemos ni el más pequeño
-- sen-
timiento de odiosidad o antipatía hacia el señor Manero, con
quien no hemos, tenido ocasión de relacionarnos en la vida pú-
blica, y a quien sólo conocemos a través de un libro intitulado
"El antiguo régimen y la revolución", publicado a mediados de
J 911, publicación' costeada, en parte, por el señor don Antonio
Pliego Pérez y por el señor don Ramón Corral según declara"
ció n expresa del propio Manero- libro de índole netamente "cien~
tífica" y lleno de entusiastas alabanzas al general Díaz, a don
ltamón Corral, a don José Yves Limantour, a don Rosendo Pine·
da, a don Jorge Vera Estañol y a don Pablo Macedo, como puede
usted comprobarlo, si se toma 'la molestia de leer algunos renglo'
nes de las páginas 62, 104, 108, 113, 114, 115, 162, 300, 313, 344,
361, 410 Y 412 del mencionado libro.
,

Agradeceremos a usted se sirva acusarnos recibo de esta


('arta y del documento adjunto.
Somos de usted afectísimos amigos y atentos SS. SS.,-
Rafael Zubaran Capmany, Jesús Urueta, Julio Zapata, Francisco
Cosío Robelo, Manuel W. González.
i Hace un año seis meses que estamos esperando la respuesta!

* * *
. "Por estas consideraciones y con fundamento en las disposi-
eiones legales citadas, y en las contenidas en: los artículos 4, 7,
9, 32, 35, 49, fracciones 1 y IV, 50, fracción III, 112, 115, 124,
231, 710, 711, 717, 718 Y demás relativos deL repetido Código Pe-
nal, se falla:
Primero. Por los delitos acumulados de falsificación y frau-
de, se condena a Antonio Manero a sufrir la pena de dos años seis
meses de prisión, que con una cuarta parte más de retención en
su caso, se contarán desde el día quince de septiembre del año

DE JESUS URUE'l'A 467

próximo pasado, y a pagar una multa de ochocientos setenta y


cinco pesos, o sufrir, en su defecto, tres meses más de prisión.
Segundo. Por los expresados delitos de falsificación y. frau-
de acumulados, se condena a Enrique Manero a sufrir la pena de
dos años diez días de prisión, qu~ con una cuarta parte más de
retención en su caso, se contará ·desde el día primero de noviem-
bre del año próximo pasado; ¡y a pagar una multa de quinientos
cincuenta pesos, o en su defecto a sufrir dos meses más de prisión.
Tercero. Por los delitos de falsificación y fraude acumula-
dos, como cómplice y autor respectivamente, se condena a J.
Trinidad Villa a sufrir la pena de un año de prisión, que COiJl' una
cuarta parte más de retención en su caso, se contará desde el día
veinte de agosto del mencionado año próximo pasado; y a pagar
una multa 'de trescientos cincuenta pesos, o en su defecto a su-
frir un mes más de prisión.
.

Cuarto. Quedan inhabilitados Antonio y Enrique Manero y


J. Trinidad Villa para obtener toda clase de honores, cargos y
empleos públicos.
Quinto. Amonéstese a Jos sentenciados para que no reinci-
dan en los delitos por los cuales se les condena, advirtiéndoles las
penas a que se exponen.
Sexto. Queda abierta la presente averiguación hasta que se
logre la aprehensión de José Ortega.
Séptimo. Notifíquese esta sentencia, haciendo saber 8 las
partes el término de la apelación; y en su oportunidad remítase
rsta causa para su revisi6n.
Así, definitivamente juzgando, lo sentenció el señor licen-
riado José de la Garza, juez; cuarto correccional, y firmó. Doy
fe. E.R.: diez días. Vale. José de la Garza (rúbrica).-
J .M. Ramirez (rúbrica).
En 25 de marzo apelaron de esta resolución los sentenciados
Antonio y Enrique Manero y J. Trinidad Villa.

468 OBRAS 00 PLETAS

* * *
Los señore.s Antonio y Enrique Manero fueron defendidos, en
el proceso que se les instruyó por falsificación y fraude al Banco
Nacional, por los señores licenciados José M. Lozano y José Na·
tividad MacÍas.

Este letrado aceptó, con fecha 15 de mayo de 1913, el nom..


bramiento de defensor que en su persona hicieron los acusados,
protestando desempeñarlo fielmente.
El sentenciado Antonio Manero, gozando de libertad caucio-
nal, se trasladó a Voeracruz, donde lo acogieron y protegieron los
~eñores Palavicini y Cabrera. Se le confirió el cargo de editoria·
lista de "El Pueblo ", estando este periódico a las órdenes del
señor Palavicini. Los editoriales del señor Manero fueron después
coleccionados en un folleto, cuya impresión costeó la Secretaría
de Instrucción Pública. Entendemos que algunos de ellos figu.
ran e.n el libro que con el título de "El Primer Jefe" editó el
señor Palavicini, ignoramos si con dinero propio o con fondos de
la Secret.~rÍa de Instrucción Pública.
Después, como se sabe, el señor Antonio Manero [Link]ñó
el puesto de confianza de vocal de la Comisión Reguladora e Ins·
pectora de Instituciones de Crédito, cumpliendo con beneplácito
de la secretaría de Hacienda su cometido cerca de las casas
[Link], entre las cuales, como es natural, figura el Banco Na·
donal de México, que había sido víctima de un fraude y había
acusado de él al flamante inspector Manero.
Por último, el señor Antonio Manero desempeña, desde hace
algunos meses, l1Da honrosa comisión espléndidamente remunera-
da en la América del Sur, en donde~ por desgracia, se sabe y se
dice quién es. La secretaría de Hacienda paga sus asignaciones
al señor Manero. No preguntamos al señor subsecretario Nieto
cuánto se ha pagado y cuánto se sigue pagando al señor Manero,
porque no se ha de dignar contestarnos cosas que ni a nosotros,
ni al público, ni al país, interesa saber en lo más mínimo.
DE JES"O'S UB"O' ~A 469

El señor Enrique Manero, sentenciado a igual pena que su


~ermano por los mismos delitos, fué nombrado, por la secretaría
de Hacienda, pagador de la secretaría de Instrucción Pública y
Bellas Artes cuando estaba a cargo del señor Palavicini; y se nos
asegura que hasta hoy continúa desempeñando ese puesto, que
también es de confianza, a lo que creemos.
En cuanto al señor J. Trinidad Villa (¿por qué no lo hemos
de llamar señor?), condenado como cómplice de los hermanos
Manero a 1ma pena inferior a la que a ellos ¡s e les impuso, no pu-
do obtener ni siquiera su libertad bajo fianza y continúa en el
presidio, meditando en la augusta imparcialidad de la Justicia.
I N DI CE
PRIMERA PARTE

Dulcinea y Ensayos de Arte.

Es sólo justo.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
Dedicatoria. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
Gracia (Fantasía romántica)............................ 21 •
\
Fresca ...... '. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 25
Armonías trágicas:
Chopin-VaJ.s ............................... ~ ....... . 29
Danza ............................................. . 37
EV8Ilge'lios ............. .-. ...... •
.
" ....................... . 43
La revelación del eco .......................................................... . 47
Dura ley ............................................................................................ . 57
. , t·
N upelas mis leas.. . . . . ,. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
El endriago ............................................. . ......................... . 63
"Del caballete":
l. Colibrí.... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 75
11 . Can~da.... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 713

[11. Luna............ ................................ ','6


IV. La ofrend~. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 77
v" . Indolen'te.... . .... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 78
VI. La carreta ....................... ". . . . . . . . . . . . . . . . 79
VIiI . [Link].o ..... - . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79
VIII. Rara avis........................................ 80
La Tentación (Boceto de una escultura). . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
De 1898 a 1900
En la "Revista Moderna"
El himno del uJtraje ...... .o............................. 97
Seis bocetos literarios:
Tarcisius Escultura de Alex Falgiére Museo del
Luxem burgo. ,., .. , .. , , , , . , , , ...... , .... , .. , . , ... . 99
Wanda de Boncza Comédie Francaise,- ........... . 100
La danza del vientre Jardín de París- . . . . . . . . . . .. 102
Caín Lienzo de F. Carmon. Museo del Luxemburgo 104
Mi sátiro Lago de Lecco. Maggianico .....•...... 106
Cna escena del Evangelio Relato de un discípulo ...• 108

Su mano (Manuscrito de José Regil) •••• ! ••••••••••••••• 111


La casa del pueblo .......................................... . 115
('Lavó su cuerpo con ambrosía .. ," .......•.............• 123
Almas místicas. Fra Angélico da Fiésole ............... . 127
"La pulga", dos cartas y un ensayo critico:
"La pu lga" ....................................... . 133
Hostia A José Juan Tablada. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 135
Carta a Lorenzo Elízaga... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 141
Cesare Loro broso -Estudio crítico. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 151
Una fantasía trágica:
En las cumbres de la gloria.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 15'7
"DULCINEA" ................................ "" ................................... 165

SEGJ)"NDA PARTE
Pasquiandas y dl"senfados políticos.

Epígrafe, de Qu.e vedo............................................................. 179


Hablar. Is,s estatua.s mutiladas de Pasquino y Marforio
Epígrafe, de Pasquino a Roma.......................... 183
Sangre y Ar·ena ................................................. _. . . . . . . . . . . . . .... ) 93
En alas de la fama (Paráfrasis de Enrique Heine) ........ 197
El Sr. Don Ramón Conal debe separarse del Gabinete.... 201
La sonrisa del diablo................................................................. 205
El Sr. don Ramón Corral debe ser separado del Gabinete.. 209
El preludio de la guerra civil! •...•••..•••••••••.•..•... 215
Loa a} Sr. Corral (Don Ramón) .......................... 219
Carta del Sr. Corral (Don Ramón) al Lic. BIas Urrea .... 223
2 de abril de 1867; 2 de abril de 1910.................. 22,7
Inscripciones bárbaras. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 231
La venganza de Minerva................................ 235
La realidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 238
La conquista de la ley. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 241
Carta del señor ,Secretario de Hacienda al Director de "Bl
P arti'do D em~ra't·" leo .............................. . 243
Contestación de "El Partido Democrático ................. . 245
El amuleto del lS:r. Limantour. Primer articulo ........... . 247
Vuestro gesto es bello, Sr. Limantour..Segundo artícu10 .. 253
La responsabilidad del Sr. Limantour. 'l'ercer artículo .... 257
Riqueza y ¡><>der ........................................ . ~ti5
Los remordimientqs del Sr. Limantour ................... . 269
Hasta la ignominia! (Brindis científico) ................. . 2.75
El monopolio de los partidos políticos ..................•. 279
El Cristo de wonardo ... ".............................. . 282
Et tonel de don Bernardo Reyes.
(Artículos publicados en "Nueva Erar, en 1911).
La espada de Napoleón.
El General Bernardo Reyes, su Manifiesto del 12 de
Junio y el Cambio de su Actitud. ·L a postulación
de su candidatura a la Presidencia de la República. 291
Orozco y Reyes. El Penacho de Cyrano. . . . . . . . . . . . . . . .. 295
· •• ,
A vuest ra d lSI)C)'SIClon.................................... &Jfi:J nÜ7
La última encarnación de don Porfirio Díaz.............. 301
El miedo del General Reyes. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 303
El tonel de don Bernardo Reyes. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 305
El peligro negro. Intermedio Lírico. La Venus de Milo y
el doctor Vázquez GÓmez ........................... ' 307
Las "Ligas" reaccionarias o la ciudad de los Papas.
(Artículos publicados en "Nueva Era" en 1912).
Epígrafe, de "El éxtasis de Pasquino". . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 311
Otro leño a la ho,g uera trágica....... . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 313
Los asesinos de} Sr. Gral. Don José Salas. . . . . . . . . . . . . . .. 317
El buitre de la traición. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 319
Intermedio Lírico....................................... 324

Orozco dentro de la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 327
La cuestión de la Vicepresidencia. Hábil maniobra de la
"Liga" contra el Gobiernoconstituído................ 331
El agtro rojo. La glorificación del crimen. . . . . . . . . . . . . . .. 343
La Rifn Zoológica y la Rifa de Gobernadores. P,e rrolás
y don Porfirio. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 847
Salve, Maestros!........................................ 351
En la Tribuna:
Carne de cañón; carne de libertad. Discurso "Por la Cruz
Blanca", pronunciado en el Teatro Virginia Fábregas.. 357
Discurso de Apertura .En la Convención del "Partido Cons-
titucional Pr:ogresista", el día 29 4e Agosto de 1911.. 363
"Señor Madero, no os encontráis solo, están con vos 1'05
delegados" .... .'. ·1· • . • • • . • • • • • • • • • . • • • . • . • • • • . . • • . . . 373
De una! gota de $angre surge la teoría de los mártires y la
legión de los héroes. Di~-curso pronunciado en el Tea-
tro Arbeu, en honor de Aquiles Serdán. (Velada pre-
. sidida por el- Sr. Madero, Jefe de la Revolución) .... " 377
"Valientes hombres de México: resistid, combatid, sed te-
rribles". Discurso pronunciado el 5 de Mayo de 1912
en la Ciudadela, frente a la estatua de Morelos inau-
gurada ese día.......................... • • . .'• • • • •• 381
En defensa de la legalidad. Discurso pronunciado en la Cá-
mara de Diputados la tarde del día 17 de octubre de 1912
a raíz del cuartelazo de Félix Díaz en Veracruz ......' 385
De pasada. A l.a memoria de "Ego". Discurso .......... 385

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