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Crear debe ser la virtud que nos acompañe en este camino de la educación en
donde lo difícil se haga estimulante tú te llenas de esta para enriquecernos.
(Saturnino de la Torre,)
A inicio de esta investigación se tomarán en cuenta los cambios del docente
para desarrollar su práctica educativa, existen varios autores que hablan
acerca de la creatividad educativa, pero el que sirvió de guía para elaborar este
trabajo en Saturnino de la Torre, Creatividad y Formación
Haciendo un recorrido por el concepto de la creatividad y sus
componentes brinda la posibilidad de exponer una visión desmitificada acerca
de esta dimensión del ser humano, que emerge como una capacidad
susceptible de ser desarrollada en todos, y, a su vez, permite trazar algunas
orientaciones metodológicas y pedagógicas para la educación.
En este orden de ideas, la educación se encuentra frente a un gran reto,
a crear nuevos modelos pedagógicos que respaldan una enseñanza
desarrollada, orientada a fomentar la capacidad creativa de los alumnos en
todos los niveles, desde el preescolar hasta la educación superior.
Los componentes del proceso educativo relevantes para el desarrollo de
la capacidad creativa: actitud creativa del docente, creación y utilización de
estrategias pedagógicas y didácticas en las aulas de clase, fomento de las
atmósferas creativas y la emergencia de la creatividad como un valor cultural.
Finalmente, se presenta una aproximación a algunas orientaciones
metodológicas y pedagógicas en relación con la propuesta didáctica para el
fomento de la capacidad creativa.
En la actualidad cual tiene que ser el perfil del docente que está
capacitado para que enseñe a sus alumnos a aprender.
Al enseñar a que los estudiantes aprendan, requiere que se les impulse
a tomar riesgos, experimentar, reflexionar y estar abiertos a los
cuestionamientos, aprender cómo usar los recursos, acerca de cómo trabajan,
sus limitaciones, que pueden y no pueden hacer y conocer su impacto en la
sociedad, son conocimientos y habilidades esenciales para permitir el
aprendizaje durante toda la vida.
Cuando se habla de habilidades no solo se habla de las que se pretenden
desarrollar en el alumno, el docente como tal debe dominar ciertas habilidades
la que considero que es la principal es la:
Creatividad, esta habilidad le permitirá aprovechar todos aquellos
elementos existentes para solucionar la problemática de su comunidad
estudiantil, generando nuevas alternativas para dar soluciones efectivas a
problemas de aprendizaje y a su vez estimular la creatividad de sus propios
estudiantes.
La creatividad es una de las competencia más importante para desarrollar
algunas otras, cada una tiene su importancia pero la creatividad es algo que
algunos docentes en algún momento de su práctica pueden llegar a olvidarse.
Estudios sobre el profesor y sus prácticas pedagógicas han revelado
aspectos sobre su concepción profesional ligadas a la creatividad.
“La profesión docente requiere un entrenamiento que dura varios años
de formación. Durante este tiempo se van adquiriendo rutinas y estrategias que
les permiten dominar múltiples situaciones que van más allá del dominio de
conocimientos. Se va afianzando un método, una forma de relación, una
manera de entender y sentir la enseñanza, en suma, se va conformando el
estilo docente creativo o reproductor (De la Torre) “
Este estilo al que se refiere De la Torre debe ser formado.
Un profesor creativo se convertirá en un generador de cambios, de
innovación y de estimulación del aprendizaje en sus alumnos. Difícilmente se
conseguirá formar profesores creativos si no se desarrollan experiencias que
potencien la creatividad en estos profesionales.
No cabe duda que la creatividad debiera ser parte importante en los
estudios sobre educación y formación del profesorado.
No podemos separar la creatividad del proceso de enseñanza-
aprendizaje desarrollado en el aula. Un profesor puede estimular o inhibir la
creatividad de sus alumnos. Así también, mientras más creativo sea, también,
será un pleno profesional educador.
“Un maestro poco creativo difícilmente formará alumnos creativos. Si
estos alcanzan niveles altos de creatividad será a pesar de los docentes
reproductivos. … Lo normal es que cuando se tienen maestros creativos, estos
proyectan actitudes, inquietudes, intereses, actuaciones creativas.”
Afirmar que el profesor es un profesional comporta cambios importantes.
De forma sucinta podemos caracterizar al profesional con rasgos como:
Autonomía profesional, Toma de decisiones adecuadas y pertinentes,
Resolución de problemas específicos de su campo, Disposición al
autoaprendizaje y formación continuada, Posesión de un código deontológico.
“La concreción curricular por niveles y cursos, las adaptaciones
curriculares a las necesidades educativas, las actuaciones tutoriales, los
grupos colaborativos, la planificación de actividades y creación de situaciones
de aprendizaje, la toma de decisiones y resolución de conflictos, la evaluación
continuada y diferenciada, los proyectos de innovación, etcétera, son algunas
de las nuevas exigencias que requieren iniciativa, inventiva, apertura... en
suma, creatividad”
Reconociendo la importancia que tiene el medio en el que los individuos
se desenvuelven para la expresión de la creatividad, consideramos este como
una institución que pudiera proveernos de mayores posibilidades en la
investigación, recordando a Saturnino de la Torre, quien nos señala:
“La Creatividad no está en el individuo, sino en la interacción entre sus
capacidades y el medio social. La institución educativa no es sólo el lugar de
formación del profesorado, sino la organización potenciadora o inhibidora de la
creatividad”
Para Saturnino de la Torre, la creatividad ocupa un lugar muy importante
no solo desde el punto de vista de la realización personal sino desde el punto
de vista del desarrollo social en general. El autor plantea que la creatividad es
un bien social y del futuro que debe transversal izar todo el tejido social, desde
la persona con su comportamiento cotidiano hasta los grupos formados por
diferentes organizaciones, terminando como expresión de un valor social
orientador para las políticas públicas educativas. El autor afirma que
"en el tercer milenio, la mayor riqueza de los pueblos no residirá ya en
los bienes procedentes del campo ni de la transformación tecnológica de los
mismos, sino en las personas, en la capacidad creativa de los trabajadores”.
Las conceptualizaciones en torno a la creatividad, desarrolladas por los
autores mencionados y por muchos otros, permiten trazar algunas pautas
orientadoras frente al proceso educativo cuyo objetivo se concentra en el
fomento de aquella en todos sus aspectos o componentes, desde la persona,
producto, proceso y ambiente.
Es importante subrayar que la creatividad como orientador debe permear
la educación desde todos los niveles: legislativo, institucional, administrativo,
docente. Al mismo tiempo, el diálogo de la escuela con la sociedad tiene que
permitir el surgimiento del aprecio de la creatividad como un valor cultural,
necesario no solo en la academia y ciencia o arte, sino en la vida cotidiana de
cada ser humano.
Pensar en el asunto del desarrollo de la capacidad creativa dentro del
proceso educativo requiere definir, en primer lugar, algunas orientaciones
comunes a todos los niveles educativos, y solo después puntualizar las
orientaciones y objetivos propios de cada uno de estos niveles, como
preescolar, primaria, bachillerato o formación universitaria. Estos objetivos, a su
vez, se realizan mediante metas propias de cada nivel, curso, materia, etc. Al
igual como al interior del mismo proceso educativo, los objetivos dirigidos a
fomentar la creatividad deben estar reflejados en todas sus etapas y
componentes, como: planeación de contenidos, de estrategias mediadoras,
ambientes educativos, en la interacción dentro del aula de clase, en el proceso
de evaluación, etc.
El asunto de la formación docente en creatividad adquiere una
importancia primordial. Saturnino de la Torre plantea la formación docente en
creatividad y apunta que esta se refleja en la metodología utilizada:
"La creatividad docente se manifiesta en la propuesta de objetivos
didácticos, en las actividades de aprendizaje, en la evaluación, pero sobre todo
en la metodología utilizada"
Precisamente, la metodología utilizada por los docentes constituye el
asunto clave en la orientación del proceso educativo hacia la creatividad. Las
mismas dimensiones constituyentes de capacidad creativa, descritas
anteriormente, pueden perfectamente ser partícipes de las estrategias
pedagógicas y didácticas y no fomentar la capacidad creativa.
La cuestión de la metodología de la enseñanza creativa, plasmada en
las estrategias pedagógicas y didácticas especialmente organizadas y dirigidas
a fomentar la creatividad, remite al asunto de la relación entre la enseñanza y
el desarrollo.
En este sentido, la actividad creadora como una estrategia didáctica
para el desarrollo del principio creativo de la actividad psíquica permite
establecer premisas para la construcción de una educación cuyo objetivo
constituye el fomento de la creatividad. Este tipo de actividad es el que permite
precisamente apuntar al núcleo del desarrollo mental, donde están los
procesos cognitivos y metacognitivos, procesos que permiten obtener, además
del aprendizaje, un verdadero desarrollo de las estructuras psíquicas del
estudiante. Al mismo tiempo, las características específicas de esta actividad
creadora, tales como, por ejemplo, el diseño de la base orientadora de las
acciones de exploración, reflexión guiada y la creación propiamente orientada,
permiten apuntar al desarrollo de una configuración de las habilidades
cognitivas y las características de la esfera afectivo-motivacional, necesaria
para el fomento de la capacidad creativa.
Refriéndose a la actividad creadora de los estudiantes, es imprescindible
dirigir la atención a la insuficiencia de las estrategias pedagógicas que solo
permiten su espontánea expresión. Estas estrategias cuentan solo con el nivel
actual del desarrollo que posee el niño, porque permiten la expresión de las
tendencias ya formadas. Solo el empleo de las estrategias didácticas que se
orientan a la zona del desarrollo próximo, al día de mañana del desarrollo de la
actividad creadora, permiten producir un efecto desarrollante. Las estrategias
que estimulan al estudiante a esforzarse y aprender nuevas formas y maneras
de explorar, reflexionar y crear son las que permiten no solo fomentar las
tendencias que se encuentran en formación, sino también desarrollar, mediante
la vía de interiorización de la actividad externa creadora, nuevas acciones
mentales, componentes necesarios de la actividad psíquica creadora, lo cual
consiste en un verdadero efecto desarrollante de la enseñanza.
La importancia de la influencia de la enseñanza en el desarrollo de la
actividad creadora, mediante este efecto desarrollante, se hace evidente si se
retoma la apreciación de L. S. Vigotsky sobre el carácter evolutivo de la
actividad creadora, reflejado en su desarrollo paulatino desde la infancia hacia
la adultez: la actividad combinador a creadora no aparece repentinamente, sino
con lentitud y gradualmente, ascendiendo desde las formas elementales y
simples a otras más complicadas, en cada escalón de su crecimiento adquiere
su propia expresión, a cada periodo del desarrollo corresponde su propia forma
de creación.
Retomando lo expuesto, es importante subrayar que la enseñanza
dirigida a fomentar la capacidad creativa no solo debe ser gobernada por el
diseño y aplicación de las estrategias didácticas, sino también tiene que
considerar un abordaje integral de las condiciones favorables para el
surgimiento de esta capacidad.
De aquí emerge la importancia que representa el hecho de ocuparse en la
educación de las atmósferas educativas favorecidas por las prácticas de
enseñanza, que propician y fomentan la creatividad como parte integral del
desarrollo humano. Educar en la creatividad implica partir de la idea que esta
no se enseña de manera directa, sino que se propicia, y se propicia mediante la
creación de atmósferas educativas creativas y estimulantes y la utilización de
estrategias de enseñanza apropiadas. La doctora Albertina Mitjans afirma que
la creatividad tiene en su base una configuración compleja de recursos persono
lógicos cuya formación y expresión dependen de las múltiples y complejas
interacciones del sujeto en los distintos sistemas actividades-comunicación
donde ha transcurrido y transcurre su irrepetible historia individual.
El escenario educativo, con su acontecer diario en un aula de clase, es
precisamente este espacio donde transcurre la historia individual de cada
estudiante, reflejada y construida en unas relaciones sociales que mediatizan el
proceso de apropiación cultural.
Las atmósferas creativas constituyen un fenómeno psico-social muy complejo.
La atmósfera en la cual transcurren las actividades de los alumnos puede ser
cordial u hostil, fría o cálida, creativa e innovadora o rígida y tradicional; puede
fomentar o bloquear la creatividad. Estas características son determinadas por
el docente como protagonista y creador de estas atmósferas.
En este orden de ideas, las estrategias que utilizan los docentes para
diseñar la actividad de aprendizaje, al igual como las de mediación cognitiva y
social, de retroalimentación y de la comunicación y estimulación emocional y
afectiva, representan los elementos constitutivos de las prácticas de
enseñanza, permitiendo elaborar las condiciones necesarias para el desarrollo
de la capacidad creativa.
Saturnino de la Torre afirma que la enseñanza creativa debe estar
dirigida al desarrollo de las habilidades cognitivas de los estudiantes. El hecho
de propiciar un pensar reflexivo y creativo en el salón de clase permite no solo
dominar y asimilar los contenidos académicos, sino desarrollar habilidades
como observar, sintetizar, relacionar, inferir, interrogar, imaginar, dramatizar,
entre muchas más que se pueden utilizar dentro y fuera del aula.
"Si la actividad creativa no es el mero resultado de aplicar la
imaginación, sino que en ella concurren todas nuestras capacidades y
habilidades mentales, el desarrollo de estas contribuirá sin duda al crecimiento
del potencial creativo"
Además del docente y de la atmósfera creativa del aula de clase, la
institución educativa emerge como otro ambiente o contexto que permite
fomentar o inhibir la manifestación creativa. En este sentido, es de gran
importancia que al nivel de la política institucional se establece una apertura
hacia las pedagogías flexibles y reflexivas, hacia innovaciones curriculares y
aportes creativos de los docentes frente a los procesos de enseñanza-
aprendizaje.
También es de gran trascendencia para el desarrollo de la institución el
clima colaborativo de intercambios y trabajo grupal investigativo orientado a
sistematizar y trasmitir las mejores prácticas educativas que fomentan la
creatividad. Todas estas pueden permitir que la institución educativa se
convierta en una organización potenciadora de la creatividad.
El docente innovador y el creativo A menudo, consideramos la actitud
innovadora y la creativa como una virtud que todo docente debe poseer
intrínsecamente para conseguir unos resultados espectaculares en el
aprendizaje de sus alumnos. Basta con haber pasado por un centro educativo,
ya sea como alumno o como profesor para darse cuenta de que no es así. Ni
todos los docentes son innovadores, ni todos son creativos. No al menos como
lo esperamos.
Los docentes, como todos son intrínsecamente innovadores y creativos,
pero desarrollamos o enfocamos nuestras capacidades de forma distinta y
hacia distintos intereses. El profesor creativo.
La creación, la capacidad para modificar o transformar el mundo, de
generar nuevas ideas o conceptos o nuevas asociaciones entre los ya
conocidos tiene otra connotación.
El profesor creativo usa las tecnologías como un medio útil para conseguir
un fin, pero de forma simultánea con métodos efectivos hasta ahora, adaptando
unos y otros para crear una nueva forma de docencia.
El docente creativo, modifica su entorno, lo adapta en su benefició y en el
de sus objetivos para así poder alcanzar lo que se propone alcanzar con sus
alumnos en el aula o fuera de ella.
Fruto de ese ejercicio en su mente nacen nuevas técnicas y materiales
cuya versatilidad le permite apoyarse en diferentes plataformas, aplicaciones o
prácticas, sin depender explícitamente de una u otra tecnología.
El profesor creativo se adapta, y lo hace porque tiene capacidad para
enfrentarse a los imprevistos, no se le preocupa poder hacer cambios, un
ejemplo serio cuando entro de alguna actividad necesita la luz y puede ver
alguna falla el acepta lo que en este momento está pasando y realiza un
cambio dentro de su clase con algún material que tenga o que haya visto
dentro de la clase.
La creatividad en la enseñanza, el docente creativo, conoce al alumno, le
saca una sonrisa, no es individualista, nunca lleva la clase cerrada, promueve
la participación, es colaborador y es generoso con sus materiales porque no los
considera suyos, sino una evolución de lo que otros crearon para él.
Dentro de la enseñanza el docente creativo, podrá solucionar cualquier
situación que se le presente dentro del aula, y tiene estrategias para poder
solucionar cualquier situación que se le presente.
Un proceso de trasformación sistemática de los fenómenos