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Contigo A Solas

Este documento es una reflexión sobre la relación del autor con Dios. En pocas oraciones, expresa su gratitud por el amor incondicional de Dios a pesar de sus defectos, y su deseo de corresponder mejor a ese amor mostrando misericordia hacia los demás.
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Contigo A Solas

Este documento es una reflexión sobre la relación del autor con Dios. En pocas oraciones, expresa su gratitud por el amor incondicional de Dios a pesar de sus defectos, y su deseo de corresponder mejor a ese amor mostrando misericordia hacia los demás.
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1

CONTIGO A SOLAS BUSCANDO…


DÍMELO TÚ Señor, vengo a tu presencia
envuelta en mis contradicciones.
Dímelo Tú, Señor, que no me
Estas van sucediéndose con la
engaño, dime que no voy perdida.
misma fluidez con que pasan los
Oh, cómo quisiera que lo que me
días.
bulle dentro sea verdad, y gritarlo a
Las luces y las sombras; los días y
los cuatro vientos: decir a todos que
las noches; las alegrías y el dolor,
Tú llenas mi existencia; que creo y
siempre presente en el ser
confío en Ti…
humano…
Dímelo Tú, mi Señor, dime si todo
¡Y el hombre buscando “ser
esto es cierto en mí. Pero tu
alguien”!. Buscando pedestales en
respuesta son mis lágrimas:
el negro mercado del chatarrero, sin
¡lágrimas de abandono a tu silencio!
reparar que todas sus absurdas
Tú me quieres libre. ambiciones quedarán sepultadas
¿Qué libertad es esa?: bajo la losa fría de un cementerio.
Libre, porque me miras; He ahí el final de quienes
libre, cuando siento tu amor o emplearon su existencia en correr
cuando no lo siento. tras el humo que desprende una
Libre, porque me sé recreada en tu cerilla al arder… ¡Tampoco yo me
presencia. escapo de ello!
Libre, a pesar de las amarras del
Lo que es de la tierra, a la tierra va.
dolor, de la enfermedad, de la
Mas, ¡dichosos aquellos que saben
pobreza, de los sinsabores de la
mirar a lo alto, por encima de
vida…
baratijas y cachivaches y sacan
Libre, a pesar de mis torpezas, de
fortaleza de la esperanza, y
mis fragilidades…
“trafican” con lo mejor que le
¡Libre, porque Tú me amas!
dieron!”
Déjame llorar en tu presencia: llorar
QUIERO DETENERME
mis culpas; llorar mis miserias; llorar
mis fallos, mis flaquezas; ¡llorar el De nuevo contigo, mi Señor. Quiero
tiempo que perdí! analizar en tu presencia el año que
pasó.
Déjame llorar mis faltas de amor,
Mientras he ido recorriendo sus días
mis durezas de corazón, mis
he arrastrado pesados fardos de
egoísmos escondidos. Pero, sobre
miserias. De unas, me he
todo: ¡déjame llorar de gozo, porque
desprendido, de otras, aún las
me siento amada por Ti, a pesar de
arrastro, sin podérmelas quitar de
lo que soy!
encima. ¡Lo haré con la gracia que
Madre, Tú que viviste abierta al sólo Tú puedes darme!
Amor y acogiste sin reserva la
No voy a centrar este examen sobre
Palabra, acompáñame en este
mí. No quiero pararme en
camino de escucha e interioridad
preguntarme quién soy yo para el
para que, como Tú, descubra a Dios
otro, ni caer en las redes de analizar
en mi vivir de cada día. Amén.
2

si me rechazaron, si fui ignorada, si SOLO CUENTA EL HOY


indiferente para los demás…, eso
Señor, Padre Bueno, en tu
sería un raquítico y errado
presencia, escuchando los “ecos”
planteamiento. Voy a pararme, más
del silencio, la quietud y la soledad
bien, en preguntarme qué ha sido el
de haber dejado por un momento
otro para mí; si he rechazado a
los ruidos que continuamente me
alguien; si lo he relegado en el
llegan, levanto mi alma hacia Ti.
rincón de la indiferencia; si no lo he
tenido en cuenta en mis afectos, en Me adentro en mi interior para
mi ternura, en mi misericordia. escucharte: Necesito escucharte
porque vengo cargada de tantas
Quiero preguntarme si he ofrecido
preocupaciones, proyectos, líneas
mi mano sin buscar intereses, sin
de acción…que me aturden y no sé
pedir correspondencia, sin buscar
por dónde tirar.
satisfacciones…
Quiero detenerme en descubrir si he Tú estás aquí, lo sé; quieres
visto tu Rostro en los rostros decirme y me dices:
cansados, dolientes, malolientes,
toscos, que he ido encontrándome a -.“Escucha: Tú, ahora y siempre,
lo largo del año. cuentas sólo con el “hoy” para
llenar tu vida. Lo que te dieron ayer
Quiero preguntarme si he acogido como oportunidad, ya pasó, y no te
con bondad, con ternura, con pertenece ni puedes recuperarlo. El
corazón de madre a cada niño/a “mañana”, no sabes si te llegará.
que me ha salido al paso; si les he Por lo tanto, sólo el presente está
mostrado tu Rostro, tu Misericordia, llamando a tu puerta, y te ofrece
tu ternura, tu alegría, tu una hoja en blanco. ¡Aprovéchala!
comprensión, ¡Tu infinita Bondad!
No desperdicies este nuevo día, que
Señor, no sé si lo hice bien, eso es tu presente, para edificar tu vida!
sólo tú lo sabes. Pero sabes, Sólo tú puedes realizar en él una
también, que el mostrar tu amor, tu bella obra: ¡la tuya! ¡No lo dejes
compasión, tu misericordia, tu escapar de tus manos ni de tu
alegría, tu generosidad, tu cercanía corazón!
a todos, ha sido y sigue siendo mi
mayor deseo. Es lo que te pido cada ¿Proyectos? ¡Ninguno! No olvides
mañana: Que me ayudes, me que en este camino del “fiarse”, lo
muestres la forma y manera de que has de hacer te saldrá al paso
llevarte al corazón de los hombres, en cada momento, en cada
mis hermanos, para que ellos te situación: ¡En el día a día se va
descubran y te amen. fraguando tu obra, y tu obra eres tú
misma!
Es lo que continúo pidiéndote para ¡Ah!, una recomendación más:
el año que he comenzado. ¡Ubica tu vida en Mí, y desde ahí
Amen. ¡CAMINA! ¡VIVE! ¡AMA! ¡Y SE
FELIZ ENTREGÁNDOTE A LOS
DEMÁS!
3

¿QUÉ VISTE EN MI? laderas.


Espacios infinitos de luces claras.
Señor Jesús: ¡Cuando llegaste a mi
Silencios gritando, aunque no los
vida no sabía por qué me elegiste!:
oyen…paz regalándose en cada
¡Yo no te conocía! ¿Qué viste en mí
mañana.
para llamarme…? Yo tenía sólo
miserias, debilidades, pobreza, “Presencia” escondida, Presencia
¡mucha pobreza! que habla enredada en el viento, sin
voz ni palabras.
Ahora, ¡sí que lo entiendo!: Te dolía
mi desamparo, mi deambular por las Todo, luz. Todo sosiego, todo
calles…Tal vez “temías” perderme. calma: ¡Sonrisas de niños dibujando
¡Por eso corriste hacia mí; por eso sus caras!: Música y armonía.
tu amor de Padre se abajó a mi Silencio y Palabra: ¡Eso eres Tú, mi
indigencia y me escondiste en tu Dios, en el fondo de mi alma!
Corazón, para que sintiera el calor
Mas, ¿hacia dónde miro, que no vea
de tu Paz!
lágrimas en los ojos de algún niño?
Y a cambio, ¿cómo he ¿Qué manos estrecho que no sienta
correspondido yo a tu amor de la dureza de las armas?
Padre? Lo sabes bien: ¡Guardando ¿Qué negrura no vea que no sea el
bajo tierra los talentos que color de la pobreza, mesas vacías
depositaste en mí! En su lugar, he de pan, corazones desnudos de
traficado con mentiras, con orgullo, esperanza, ojos rasos de miedos
con faltas de amor, de ternura, de por el silbar de las balas?
perdón…
Quizás me adentré por otros
¡Y, sin embargo, sigues apostando senderos: senderos que no soñaba.
por mí! Me sigues eligiendo como el Tal vez me extravié del camino que
primer día. Porque Tú, Señor, nunca llevaba a tu “casa”.
te vuelves atrás. ¡Siempre es nueva
Y sin embargo me gritas al oído que
tu elección, como nuevo es tu amor
nada hay perdido cuando se abriga
y misericordia para con todos!
la esperanza, cuando la fe es luz,
¡Ayúdame para que, cada día, yo te cuando cultive en mi corazón la
corresponda con la capacidad de fuerza del amor, de la confianza
amar que Tú me has dado! para ser semilla, no al borde del
Quiero abismarme en ese gesto de camino, sino plantada en buena
amor que sigues teniendo conmigo tierra… Me señalas que mire hacia
y, desde ahí, ¡darte GRACIAS en el horizonte donde se dibuja cada
todo momento! AMÉN. día una estrella que me guía: ¡Tú,
Señor, caminando conmigo, a la par
mía, pendiente de mis pasos, de
SIN PALABRAS mis cansancios, de mis ilusiones en
“estación de otoño”! Tú lo sabes.
Siempre que callo, Señor, mi
pensamiento habla: ¡Experiencias ¡En tu Corazón, me sé, y en tus
vividas!: ¡jamás se alejan de mí! En manos, me pongo!: ¡Completa
ellas oigo ecos sonoros en las Tú, el resto!
4

PERMÍTEME AMARTE intenso rescoldo de bien, de


ilusiones y gozos bullen dentro…!:
¡Permíteme, Señor, que yo Te ame!
Guardar “íntegro y sin mancha el
¡Que te ame hasta que el corazón
Mandamiento” es lo que hará que
me duela de tanto amar!
ese rescoldo jamás se apague. No
Ha de ser dulce dolor, muriendo el estoy sola: Tú estás conmigo,
alma de tanto amor. empeñado en que llegue al
Encuentro del Gran Día. Es cierto
Mas, ¿cómo llegar el alma a ese que los años me han alejado de mi
dolor que cura, transciende y eleva niñez, sin embargo, en mi interior
cuando es sólo el deseo, y no las hay risas de niño; estrellas
obras, que lo sustenta? chispeantes; ilusiones de juventud,
¡Desear y no poder! He aquí, Señor, ¡Y ENCUENTROS DE
mi desconsuelo: ¡Querer llegar ENAMORADOS!
donde Tú quieres, y estando yo, Entre poema y poema se va
sólo donde me veo…!: desgranando mi vida: Ese racimo de
Pobre y caída; arrastrando por los años - fruto ya maduro -, a punto de
suelos los dones que Tú que me dar el néctar de su entrega. Porque
diste como “bagaje” para el cielo… el paso del tiempo fue dando lo que
elaboró en el lagar del corazón:
¡Permíteme, Señor, que yo te ame! ¡Vasos de vino de sí misma!:
¡Clávame a tu cruz, si así lo Alegrías, risas, lágrimas, dolor
quieres!, sé que estando contigo, compartido: barriles de amor dado y
veré cumplido mi anhelo. repartido: ¡Vida entregada que
Padre Bueno, Contigo a solas engendra vida!
descubrí, colgados en las alas del ¡Es lo que se recoge, cuando no se
silencio, los versos de un poema pide nada a cambio!: ¡DONES y
que, aún dormidos, han traspasado GRACIAS salidas del Corazón del
el tiempo, dispuestos a seguir Padre!
volando… Suaves melodías de
pajarillos inquietos, impregnan los
espacios cuando se ponen a cantar ¡CRUCIFICADO!: No sé lo que
aquellos cantos de ayer que jamás digo. Quisiera llevar en mí tu
se fueron, porque se perdieron las soledad, tu dolor y tu agonía; el
distancias de tanto ir y venir a beber picor de tus heridas; las afrentas y
en la “Fuente del Encuentro”. desprecios sufridos…

Vivir al resguardo de tu mirada; ser Quisiera sentir, muy adentro, lo que


arropada por el calor de tu bondad; tú sigues sintiendo… (Oh, Señor,
dormir tranquila en tu regazo de ¡cómo me duele mi espalda!) Pero,
Padre-Madre; sentir que nada ni ¿qué digo? ¿Es que a ti no te
nadie me puede separar de tu fuego duelen tus pies clavados, las
de Amor, son los frutos del DON de manos, tu costado, el corazón, el
la Fe que Tú me has dado. Aun así, alma? ¡¿A qué vengo a decirte, mi
Señor, Tú lo sabes, mi corazón es Señor, que a mí me duele la
pobre. Pero no está vacío: ¡Un espalda?!
5

Cuánto egoísmo hay en mí, si sólo HAZ DE ELLO LO QUE TÚ


me duelen mis huesos, si sólo QUIERAS!
siento mi dolor y no veo el dolor
EN TU PRESENCIA, MI Dios y
ajeno. Ten compasión de mi
Soberano, que callen mis palabras y
ignorancia, Señor.
hable sólo el silencio. Que fluya de
Enséñame, no a pedir, sino a
mi interior ese torrente de amor que
aceptar lo que, en tu bondad,
hiciste crecer dentro, y que llegue a
quieras bien enviarme, y lo viva en
los demás, para común provecho.
la intimidad de mi silencio, ¡unida a
Ti! Quiero lo que Tú quieras; lo que Tú
quieras, eso quiero, oh, Padre de
Entiendo que, en las relaciones
Bondad infinita.
Contigo, hay que estar siempre
Unida a ti en nupcias Eternas; en
“removiendo el rescoldo de la
amor perpetuo; en abandono y
oración, para que no se “apaguen
humildad…Desde siempre me has
las brasas”.
amado, Padre, y has borrado en mí
“A la sombra de tus alas, canto con
la multitud de mis pecados,
júbilo, no permitas que me separe
lavándolos con la Sangre de Tu
de ti…” ( ) Allí me insinúas a
Hijo. Ante este abismo de amor;
desear tu “locura”: me invitas a
ante la inmensidad de tu
seguirte por tus caminos. ¡Me
Misericordia, de estupor, enmudece
llamas a contemplar tu cruz, y en
toda palabra. De rodillas, inclinado
silencio esperas mi respuesta…!
mi rostro en tierra, dejo que clame
Sabes que aún falta en mí mucho
mi interior en torrentes de deseos:
amor para darlo todo: ¡No se puede
“Muéveme, Señor, para amarte.
ir por tus caminos a medias tintas!
Muévame tu Imagen clavada.
¡OH, CRISTO CRUCIFICADO! ¡¡Se Muévame tus cinco llagas.
Tú el imán de mi vida: Atráeme Muévame tu cuerpo inerte.
hacia Ti!! ¡Hurga, Señor, hurga en Muévame, Señor, el contemplarte
mi corazón aletargado y despiértalo! en tu silencio y en tu entrega.
Muévame tu Sangre derramada,
Aquí me tienes, Padre, intentando
para darme la VIDA NUEVA”
caminar por tus sendas, queriendo
cumplir tu voluntad, allí y tal como
Tú lo quieras. Si Tú decides que
MI INFANCIA es como una puerta
viva, viviré, o si Tú decides que
abierta por donde se escapa lo que
muera, cumpliré tu voluntad, así,
ella encierra de aquella etapa de mi
como Tú lo quieras: mi vida la tienes
niñez, lejana en el tiempo y tan
en tus manos, ¡haz de mí lo que
envolvente en mi día a día. Ahora,
quieras!
en el crepúsculo de la tarde,
Tuyo es cada respirar, cada oteando el horizonte anaranjado por
pensamiento que me eleva; cada donde traspone el sol de tantas
sentir, cada canción, cada silbar que cosas vividas, en el silencio de mi
el viento lleva: tuyos son, porque me misma, junto a Ti, Padre Bueno, de
los diste, o lo inspiraste, para que lo cara a esta puerta veo salir en
fueran. ¡Todo lo que tengo es tuyo: tromba, como niños juguetones,
6

aquellos retazos de vida con los que


has ido configurando mi
personalidad y mi existencia.
Lo primero que sale por la puerta de
mis vivencias, es contemplar a
aquella niña de entonces frente a la
inmensidad de lo creado, haciendo
preguntas sin hacerlas, porque no
sabía hacer preguntas sobre lo que
veía: sólo una profunda admiración
que provocaba en mi interior
temblores y escalofríos. ¡Era todo
tan diáfano, tan claro y al mismo
tiempo tan misterioso…! Atenta a
cualquier sonido, a cualquier
movimiento, a cada destello de luz...
En los silbidos del viento creía oír
una voz que me invitaba a danzar, a
correr tras las mariposas; a abrir los
brazos para abrazar aquella belleza
que Tú, Padre bueno, me regalabas
con infinita ternura. ¡Tú, oh Dios,
emergiendo a cada instante ante mí
en tu poder creador, en tu Belleza
ilimitada, en tu Presencia amorosa
que me acompañaba, sin que yo le
diera nombre!
De poco a poquito ibas
descorriendo el velo para que me
encontrase Contigo, Padre del gran
Misterio: ¡Cercana Presencia y
siempre Escondido!
Dios de las profundidades y de las
llanuras a flor de piel. Dios de las
alturas y caminante a pie
descalzo… ¡Dios Alfarero, siempre
en camino!

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