El
Sol (del latín sol, solis, ‘dios Sol invictus’ o ‘sol’, a su vez de la
raíz protoindoeuropea sauel-, ‘brillar’)[4] es una estrella de tipo-G de la secuencia
principal y clase de luminosidad V que se encuentra en el centro del sistema solar y
constituye la mayor fuente de radiación electromagnética de este sistema
planetario.[5] Es una esfera casi perfecta de plasma, con un
movimiento convectivo interno que genera un campo magnético a través de un
proceso de dinamo. Cerca de tres cuartas partes de la masa del Sol constan
de hidrógeno; el resto es principalmente helio, con cantidades mucho más
pequeñas de elementos, incluyendo el oxígeno, carbono, neón e hierro.
Se formó hace aproximadamente 4600 millones de años a partir del colapso
gravitacional de la materia dentro de una región de una gran nube molecular. La
mayor parte de esta materia se acumuló en el centro, mientras que el resto se
aplanó en un disco en órbita que se convirtió en el sistema solar. La masa central
se volvió cada vez más densa y caliente, dando lugar con el tiempo al inicio de
la fusión nuclear en su núcleo. Se cree que casi todas las estrellas se forman por
este proceso. El Sol es más o menos de edad intermedia y no ha cambiado
drásticamente desde hace más de cuatro mil millones de años, y seguirá siendo
bastante estable durante otros 5000 millones de años más. Sin embargo,
después de que la fusión del hidrógeno en su núcleo se haya detenido, el Sol
sufrirá cambios importantes y se convertirá en una gigante roja. Se estima que el
Sol se volverá lo suficientemente grande como para engullir las órbitas actuales
de Mercurio, Venus y posiblemente la Tierra.[6][7]
La Tierra y otros cuerpos (incluidos
otros planetas, asteroides, meteoroides, cometas y polvo) orbitan alrededor del Sol.[5]
Por sí solo, representa alrededor del 99,86 % de la masa del sistema solar.[8]
La distancia media del Sol a la Tierra fue definida exactamente por la Unión
Astronómica Internacional en 149 597 870 700 metros[9] (aproximadamente
150 millones de kilómetros). Su luz recorre esta distancia en 8 minutos y
20 segundos.
La energía del Sol, en forma de luz solar, sustenta a casi todas las formas de vida
en la Tierra a través de la fotosíntesis, y determina el clima de la Tierra y
la meteorología.
Es la estrella del sistema planetario en el que se encuentra la Tierra; por lo tanto,
es el astro con mayor brillo aparente. Su visibilidad en el cielo local determina,
respectivamente, el día y la noche en diferentes regiones de diferentes planetas.
En la Tierra, la energía radiada por el Sol es aprovechada por los
seres fotosintéticos que constituyen la base de la cadena trófica, siendo así la
principal fuente de energía de la vida. También aporta la energía que mantiene
en funcionamiento los procesos climáticos.[10]
El Sol es una estrella que se encuentra en la fase denominada secuencia principal,
con un tipo espectral G2 y clase de luminosidad V, por tanto, también es
denominada como enana amarilla. Se formó hace entre 4567,9 y
4570,1 millones de años y permanecerá en la secuencia principal
aproximadamente 5000 millones de años más. El Sol, junto con todos los
cuerpos celestes que orbitan a su alrededor, incluida la Tierra, forman el sistema
solar.
A pesar de ser una estrella enana, es la única cuya forma se puede apreciar a
simple vista, con un diámetro angular de 32′35″ de arco en el perihelio y 31′31″
en el afelio, lo que da un diámetro medio de 32′03″. La combinación de tamaños
y distancias del Sol y la Luna son tales que se ven, aproximadamente, con el
mismo tamaño aparente en el cielo. Esto permite una amplia gama de eclipses
solares distintos (totales, anulares o parciales).[11]
El vasto efecto del Sol sobre la Tierra ha sido reconocido desde tiempos
prehistóricos y el astro ha sido considerado por algunas culturas como
una deidad. El movimiento de la Tierra alrededor del Sol es la base del calendario
solar, el cual es el calendario predominante en uso hoy en día.
La disciplina científica que se encarga del estudio del Sol en su totalidad es
la física solar.