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CLASE 2 - Carr

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E. H.

C a rr

'■ E>4 e s ? /T H o i_

La crisis de los veinte años (191 9 - 1939)


UNA INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES

Traducción de
Em m a B en za l Alonso

E. H. CAR R
E- H. CARR NACIÓ EN I8!2 Y ESTUDIÓ EN LA MERCHANT TAYLORS SCHOOL
LONDRES. Y EN EL TRINITY CO LLEG E CAMBRIDGE S E INCORPORÓ A L MINISTERIO
OE EXTERIORES EN 1514 Y TRABAJÓ EN PARIS Y RIGA FUE POSTERIORMENTE
ASESOR ADJUNTO PARA LA S CUESTIONES OE L A SOCIEDAD DE NACIONES. PRIMER
SECRETARIO EN EL MINISTERIO DE EXTERIORES Y. POR UN AÑO DURANTE LA
GUERRA DIRECTOR DE PUBUCIDAD EXTERIOR DEL MINISTERIO DE INFORMACIÓN.
SU PRIMER CARGO ACADÉMICO FU E COMO CATEDRÁTICO WILSON DE POLITICA
INTERNACIONAL EN E L UNIVERSITY COLLEGE O F WALES. ABERYSTY/YTH, Y AL
MISMO TIEMPO. DE m i A 1 5 « . FUE EDITOR ADJUNTO DE THE TIMES. DE 1553 A
IM S FUE TUTOR DE POLÍTICA EN EL BALLIO L CO LLE G E OXFORD. PERO EN 1555 SE
T R A S U D Ó A CAMBRIDGE A L SER ELEGIDO FELLOW DEL TRINITY C O L LE G E MURIÓ
EN 1981

r t y\ I . X 'T— ■
CAPÍTULO 1
LOS COMIENZOS DE UNA CIENCIA

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La ciencia de la política internacional está dando sus prim eros pasos. En
3
19 14 la dirección de las relaciones internacionales estaba regid a p o r la
) preocupación de las personas profesionalm ente vinculadas a ellas. En los
1 países democráticos la política internacional era considerada'algo fuera
i del alcance de la política de los partidos y los órganos representativos no
3 se sentían competentes para ejercer un control riguroso sob re las m iste­

3 riosas operaciones de los m inisterios de exteriores. E n G ran Bretaña la


opinión pública despertaba rápidam ente cuando estallaba la guerra en
3
cualquier región considerada tradicionalm ente esfera de interés b ritán i­
3
co, o si la armada británica dejaba de poseer m om entáneam ente ese m ar­
)
gen de superioridad sobre los rivales potenciales que en aquel momento
3 se consideraba esencial. En la Europa con tinen tal el se rv icio m ilita r
3 obligatorio y el miedo crónico a una in vasió n extranjera dio lugar a un
3 conocimiento más generalizado y continuado de lo s pro b lem as in ter­

3 nacionales. Sin embargo, este conocim iento fue expresado princip al­

3
mente por el movimiento obrero, que de vez en cuando aprobaba alguna
resolución en cierta medida teórica sobre la guerra. La Constitución de los
3
Estados Unidos de Am érica contenía la cláusula única de que los tratados
3
> 33
E.K.G5S

fueran m án deos por el presiden;? "con el usesoraxniento y consenti­ este esquema puede parecer ilógico. Nuestra prim era tarea, se dice, es
miento ¿el Senado-. Pero las relaciones exteriores de los Estados Unidos recoger, clasificar)-analizar nuestros d a to s) defin ir nuestras in fe re n ­
parecían demasiado localistas como para otoirarle un sentido más amplio cias; en esc momento estaremos listos para exam inar el objetivo al que
a esta excepción. Los aspectos mas pintorescos de la diplomacia tenían nuestros datos y deducciones se dirigen. Los procesos de la mente
algún atractivo mediático, pero en ninguna parte, ni en las universidades, humana, sin embargo, no parecen tener lugar en este orden lógico. La
ni en círculos intelectuales más amplios, existía un estudio organizado de mente humana trabaja, por asi decirlo, al revés. El objetivo, que de
las cuestiones internacionales del momento. La guerra aún era conside­ forma lógica debería ir después del análisis, es necesario para darle a
rada principalmente cosa de soldados y el corolario de esto era que la polí­ este último tanto su impulso inicial como su dirección. "S i la sociedad
tica internacional era asunto de los diplomáticos. No existía un deseo tiene una necesidad técnica—escribió Engels— sirve de m ayor estim u ­
generalizado de arrancar la conducción de las cuestiones internacionales lo para el progreso de la ciencia que diez u n iversid ad es".“ El prim er
de las manos de los profesionales o de al menos prestar una atención seria manual de geometría existente "presenta un conjunto de reglas prácti­
y sistemática a Jo que estaban haciendo. cas para solucionar problemas concretos; ’regla para m edir u n huerto
La guerra de 1914.-1918 puso fin a la visión de la guerra como cues­ de árboles frutales’; 'regia para establecer las lind es de un terreno’ ;
tión que afectaba sólo a los soldados profesionales)', de este modo, disi­ ’cálculo del pienso consumido por gansos y bueyes’".3 La razón, dice
pó la correspondiente impresión de que la poh'tica internacional podía Kant, debe dirigirse hacia la naturaleza ’’no [...] con el espíritu de un
ser dejada de forma segura en manos de los diplomáticos profesionales. alumno, que escucha todo lo que su maestro decide contarle, sino con
La campaña para la popularización de la política internacional comenzó el de un juez, que obliga a los testigos a resp on derá aquellas preguntas
en los países de habla inglesa en forma de protesta contra los tratados que él decide plantear".'1 "No podemos estudiar ni siquiera las rocas o
secretos, que fueron acusados, sin pruebas suficientes, de ser una de las los átomos —escribe un sociólogo moderno— sin estar en cierto modo
causas de la guerra. La culpabilidad de los tratados secretos debería haber determinados —en nuestro modo de sistematizar, en la preem inencia
sido atribuida no a la maldad de los gobiernos, sino a la indiferencia de dada a una u otra parte de nuestro estudio, en la form a de las pregun­
los pueblos. Todo el mundo sabía que dichos tratados habían sido firma­ tas que planteamos e intentamos responder— por intereses directos y
dos y, sin embargo, antes de la guerra de 1914 poca gente tuvo alguna humanos".5 Es el propósito de promover la salud lo que crea la ciencia
curiosidad por ellos o los consideró censurables.1 La campaña contra los médica, y el propósito de construir puentes el que da lugar a la cien - 1
mismos tuvo, no obstante, una enorme importancia. Fue el primer sín­ cia de la ingeniería. El deseo de curar la enferm edad del cuerpo po liti- i
toma de la exigencia de popularización de la política internacional y co ha dado impulso e inspiración a la ciencia política. El propósito, sea (
anunció el nacimiento de una nueva ciencia. consciente o no, es una condición del pensam iento y pen sar por el
mero hecho de hacerlo es tan anormal y estéril como la acumulación de
dinero por parte del avaro. " El deseo es padre del pensam iento" es una
PROPÓSITO y A N Á LISIS EN LA CIENCIA POLÍTICA descripción precisa del origen de la reflexión humana normal.
Si esto es cierto para las ciencias físicas, lo es aún más para la cien - <
La ciencia de Ja política internacional, por tanto, ha surgido como res­ cia política. En las ciencias físicas, la distinción entre la investigación ^
puesta a una demanda popular. Ha sido creada para servir a un fin y, en de los hechos y el objetivo hacia el que se dirigen estos hechos no es
este sentido, ha seguido el esquema de otras ciencias. A primera vista sólo teóricamente válida, sino que también se cumple constantemente

3^ 35
V E.H.CAKH LA CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS (I91S-IV39)

en la práctica. El trabajador de laboratorio inmerso en investigar las británico que era posible convertir el g por ciento de los Préstam os de
causas del cáncer puede haber estado inspirado originariam ente por la Guerra al 3 ,5 de interés, sin duda basaron su asesoram ien to en el a n á­
3 intención de erradicar la enfermedad. Pero su propósito es, en senti­ lisis de determinados datos; pero el hecho de que d ieran esta opinión
3 do estricto, irrelevante para la investigación y separable de la misma. fue uno de los factores que hizo, al ser conocido en el m undo fin a n c ie ­
Su conclusión no puede ser más que un informe fiel de los hechos. No
3 ro, que la operación tuviera éxito. A n álisis y propósito estaban in e x tri­
puede hacer que los hechos sean distintos de los que son, ya que los cablemente mezclados. No sólo el pensam iento de los p ro fesio n ales o
3
hechos existen independientemente de lo que cualquiera piense sobre de los estudiosos de la política cualificados constituye un hecho p o líti­
3
ellos. En las ciencias políticas, las cuales se ocupan del comportamien­ co. Todo el que lea las columnas políticas de un periód ico o que acuda
1 to humano, no existen tales hechos. El investigador está movido por el a un mitin político o que discuta cuestiones políticas con su vecin o es,
3 deseo de curar alguna enfermedad del cuerpo político. De entre las en ese sentido, un estudioso de la política y el ju icio que haga se co n ­
3 causas del problema, diagnostica el hecho de que los seres humanos vierte (especialmente, aunque no de form a exclusiva, en los países
normalmente reaccionan de determinada manera ante ciertas condi­
3 democráticos) en un factor dentro del curso de los acon tecim ientos
ciones. Pero este no es un hecho comparable al de que los cuerpos políticos. Así, quien exam ine este libro posiblem ente pueda criticarlo,
3 humanos reaccionan de determinada manera ante ciertas drogas. Es no porque sea falso, sino porque sea inoportuno y esta crítica, ju s tifi­
3 un hecho que puede ser modificado con el deseo de hacerlo y este cada o no, sería com prensible, m ientras que la m ism a crítica a u n lib ro
3 deseo, presente de forma previa en la mente del investigador, puede sobre las causas del cáncer no tendría sentido. Todo ju ic io político
3 extenderse, como resultado de su investigación, a un número suficien­ ayuda a modificar los hechos en los que se basa. El pen sam iento p o lí­
te de otros seres humanos como para hacerlo efectivo. El propósito no
3 tico es en sí mismo una form a de acción política. La cien cia política no
es. como en las ciencias físicas, irrelevante a la investigación y separa­ sólo es la ciencia de lo que es, sino tam bién de lo que d eb ería ser.
3 ble de ella: es en sí mismo un dato más. En teoría, aún puede hacerse
la distinción entre el papel del investigador que establece los hechos y
el papel del que decide el curso de la acción. En la práctica, un papel se EL PAPEL DE LA UTOPÍA
3 confunde con el otro. Propósito y análisis se convierten en parte inte­

3 grante de un único proceso. Si, por tanto, el propósito precede y con diciona el p e n sam ie n to , no
Algunos ejemplos ilustrarán este argumento. Marx, cuando escri­ es sorprendente averiguar que, cuando la m ente hum ana em pieza a
5
bió El capital, estuvo movido por el propósito de destruir el sistema funcionar en un nuevo terreno, se da una fase in icial en la que el e le ­
3 capitalista al igual que el investigador de las causas del cáncer está mento de deseo o propósito es trem endam ente fu erte y la ten d en cia
3 movido por el objetivo de erradicar el cáncer. Pero los datos sobre el a analizar datos y sign ificad os es débil o inexisten te. H obhousc
3 capitalismo no son, como los datos sobre el cáncer, independientes de señala como característica de "lo s pueblos m ás p rim itiv o s" que "la
3 la actitud que tenga la gente hacia ellos. El análisis de Marx pretendía veracidad de una idea no es todavía sep arab le de la cualid ad que
cambiar, y de hecho cambió, esa actitud. Durante el proceso de análi­
3 la hace agradable".6 Se podría d ecir exactam ente lo m ism o de la fase
sis de los datos, Marx los alteró. Intentar distinguir al Marx científico prim itiva, o utópica, de las ciencias políticas. Durante esta fase, los
3 del Marx propagandista es establecer una distinción inútil. Los exper­ investigadores prestarán poca atención a los "hechos" que se dan o al
3 tos financieros, que en el verano de ig 3 2 advirtieron al Gobierno análisis de causa y efecto y, sin embargo, se dedicarán fervientem ente
-3
36
3 37
E K . K 3K txss re tas vss ra av .=. , i -

c
a la elaboración de provectos utópicos para la consecución c e los Conréalo ni Platón, aunque p a r supuesto estuvieron p:
unes que tienen en mente, provectos cuya simplicidad y perfección v
influenciados por las instituciones políticas bajo la s m íe viviero n .
les dan una imagen sencilla y universal. Sólo cuando estos proyectes V.
intentaron realmente snaiirar la naturalera de dichas instiraaior.es o
fracasan, y el deseo o propósito demuestra ser incapar ce el cancar buscaron las causas fundamentales de lo s m ales que condenaban. V

por si solo ei fin deseado. los investigadores solicitarán la ayuda del Coma los alquimistas, se contentaban con pro p o n er solu cion es alta­ i.
análisis y el estudio, al em ergerdesu periodo iníantilyutópico, re i­ mente imaginativas cuya relación con los hechos existentes e ra de s im ­ V
vindicara ser considerado una ciencia. 'Puede decirse que la socio­ ple negación/ El nuevo orden político que prom u lgaban era tan
i
logia —señala el profesor Ginsberg— ha surgido como reacción a las diferente de cualquier cosa que veian a su alred edo r com o e l oro del
V
generalizaciones extendidas no sostenidas ñor un olanreamiento plomo. Era producto no del análisis, sino de la aspiració n.
inductivo detallado'/ En el siglo dieciocho, el com ercio en E u rop a o ccid en tal s e hab ía V
Puede ser posible encontrar un ejemplo de esta regla incluso en el hecho tan importante como para h acer fa stid io sas la s in n u m e ra b le s
campo de la ciencia física. Durante la Edad Media, ei oro eta un medio restricciones establecidas sobre él p o r la au to rid ad gu b ern am e n tal
de pago reconocido. Pero las relaciones económicas no estábanlo sufi­ justificadas por la teoría m ercantilista. La p ro testa co n tra estas r e s ­
cientemente desarrolladas como para recuerir cree re a cantidad tricciones adoptó la form a de una concepción id e a l d el lib r e c o m e r­
limitada de tal medio. Cuando las nuevas condiciones económicas de cio universal; a partir de esta concepción lo s fisió c ra ta s e n F ran cia,
los sirios catorce v ouince introdujeron un sistema trenetal ce transac­ v Adam Sm itb en Gran Sretaüa. crearon u na cien cia de la econ om ía
ciones monetarias y se vio que el suministro de ore era inadecuado política. La nueva ciencia estaba basada fu n dam en talm en te e n una
paiatal fin. los hombres inteligentes del momento emtveraroua expe­ negación de la realidad existente y en ciertas g en era lirac io n e s a r ti­
rimentar con la posibilidad de transformar metales comunes en oro. E! ficiales no verificadas sobre e l com portam iento de u n h ipo tético
pensamiento cel ai Quimista exa nucamente ;e-ee -• nv'vl Ho se ceruvo a nombre económico. En la práctica, alcanró algun os resu ltad o s m u y
preguntarse si las propiedades del níomo eran tales como nata oerm i- útiles e importantes. Pero la teo ría econ óm ica m antuvo p o r m ucho
tirle convertirse en oro. Supuso que el S n era absoluto (esto es, que el tiempo su carácter utópico e incluso b o y algunos 'e c o n o m is ta s c lá -
oro debía ser producido) y que los medros y materiales debían ser de sicos” insisten en con sid erar el lib re com ercio u n iv e rsa l
algún modo adaptados a él. Fue sólo cuando fracasó este proyecto utó­ situación imaginaria que nunca h a existido— el po stu lad o n o rm al de
pico cuando los investigadores se vieron movidos a dirigir su pensa- la ciencia económica y toda la realidad una d esv ia ció n de este p ro to ­
miento al execren de los 'h ech os', esto es. la naturalera de la materia. tipo Utópico!5
Y aunque el propósito utópico inicia! de sacar oro del plomo está más En los primeros años del siglo diecinueve. !a revolución in d u s­
lejos que nunca de cumplirse. la ciencia física moderna ha evoluciona­ trial creó un nuevo problema social que el pensam iento hum ano debía
do a partir de esta aspiración primitiva. abordar en Europa occidental. Los pioneros que prim ero se en frenta­
Pueden tomarse otros ejemplos de disciplinas más parecidas al ron a este problema fueron los nom bres a quienes la posteridad ha
tema que nos ocupa. dado el nombre de "socialistas u tó p ico s'; Sain t-S im o n y Fou rier en
Fue en los sidos quinto y cuarto a. C. cuando tuvieron lugar los Francia y Robert O ven en Inglaterra. Estos hom bres no intentaron
primeros intentos serios de crear una ciencia de la política. Estos inten­ analitar la nararalcca de los intereses de clase o de la conciencia de
tos se hicieron de forma independiente en China y en Grecia. Pero ni clase o de los conflictos de clases a los que daban lugar. Sim plem ente
38 So
h icie ro n su p o sicio n e s no v e rific a d a s so b re el com po rtam ien to medios disponibles. En esta fase, la atención se concentra cas:
hum ano y, partien do de la fuerza de las m ism as, con struyeron exclusivamente en el fin a conseguir. El fin ha sitio considerado tan
esquem as utópicos de com un idades ideales en las que ho m bres de importante que la critica analítica ce los medios propuestos ha sido
todas las clases v iv iría n ju n to s en am istad, com partiendo los frutos con frecuencia calificada de destructivay poco útil. Cuando el p resi­
de sus trabajos en pro p o rción a sus necesidades. Para todos ellos, dente Wilson. de camino a la Conferencia de Par, fue preguntado por
como señalaba En gels, "e l socialism o es la exp resión absoluta de la algunos de sus asesores si creía que su plan para una Sociedad de
verdad, la razón y la ju sticia, y sólo necesita ser descubierto para Naciones funcionaría, respondió brevemente: 'S i no funciona,
conquistar todo el mundo en virtud de su propio p o d e r " .10 Los habrá que hacer que funcione“ . 11 El partidario de un esquema de
socialistas utópicos h iciero n un valioso trabajo al c rea r en tre los fuerza policial internacional o de “seguridad colectiva“ , o de cual­
hom bres la con cien cia del p ro blem a y la necesidad de abordarlo. quier otro proyecto de orden internacional, generalmente respondía
Pero la solución propuesta p o r ellos no tenia conexión lógica con las
a las criticas, no mediante un argumento diseñado para mostrar
condiciones que crearon el problem a. Una vez más era producto no
cómo y por qué pensaba que su plan funcionaría, sino, bien median­
te la afirmación de que habría que hacer que funcionara porque las
del an álisis, sino de la aspiración.
Los esquemas elaborados con este espíritu, por supuesto, no fun­
consecuencias de su fracaso serian desastrosas, bien mediante la
exigencia de algún remedio total alternativo.11 Este debió de ser el
cionarían. A l igual que nadie ha conseguido nunca hacer oro en un
espíritu con el que el alquimista o el socialista utópico habrían re s ­
laboratorio, nadie ha logrado nunca vivir en la república de Platón, o
pondido al escéptico que hubiera preguntado si el plomo se conver­
en un mundo de libre com ercio universal, o en los falansterios de
tiría en oro o si los hombres vivirían en comunidades modélicas. El
Fourier. No obstante, es perfectam ente correcto venerar a Confucio y
pensamiento ha sido infravalorado. Mucho de lo que se ha dicho y
Platón como los fundadores de la ciencia política, a Adam Sm ith como
escrito sobre política internacional entre ton) y tooq merece la cen­
el fundador de la economía p o líticay a F o u riery Owcn como los funda­
sura hecha en otro contexto por el economista Mavshall, quien com­
dores del socialism o. La fase inicial de aspiración hacia un fin es una
para "la irresponsabilidad nerviosa que concibe esquemas utópicos
base esencial del pensam iento humano. El deseo es padre del pensa­
apresurados" con la "descarada facilidad con la que el jugador débil
miento. La teleología precede al análisis.
resuelve rápidamente el más difícil problema de ajedrez jugando
El aspecto teleológico de la cien cia de la política internacional
tanto con las negras como con las blancas*.w Como atenuante de
ha sido llamativo desde el p rin cip io . Aum entó con una guerra en o r­
este fallo intelectual se puede decir que, durante los primeros
me y desastrosa y el objetivo m ayor que dominó e inspiró a los p io ­
momentos de esos años, las piezas negras de la política internacio­
neros de la nueva cien cia fue im p ed ir una rep etició n de esta
nal estaban en manos de jugadores tan débiles que las verdaderas
enferm edad del cuerpo político intern acional. El deseo apasionado
dificultades del juego eran apenas evidentes incluso para la inteli­
de prevenir la guerra determ inó todo el curso inicial y la dirección
gencia más aguda, El curso de los acontecimientos después de \ndt
del estudio. Como otras ciencias jó ven es, la ciencia de la política
revoló claramente la improcedencia do la mera aspiración como base
internacional ha sido m arcada y francam ente utópica. lia sido en la
de una ciencia de la política internacional, e hizo posible embarcar
fase inicial en la que el deseo ha prevalecido sobre el pensam iento,
se por primera ve* en una critica seria y en un pensamiento analiti
la generalización sobre la observación y en la cual se han hecho
co sobre los problemas internacionales.
pocos intentos de análisis crítico de los datos existentes o de los
V'
EL IMPACTO DEL REALISMO y marca el fin de su período específicam ente utópico, es com únm ente
denominado realismo. Al representar una reacción contra las asp ira­
Ninguna ciencia merece ese nombre hasta que no haya adquirido la ciones de la fase inicial, el realism o es capaz de adoptar un aspecto c rí­
suficiente humildad como para no considerarse a si misma omnipo­ tico y en cierto sentido cínico. En el terreno del pen sam iento, pone el
tente y para distinguir entre el análisis de lo que es de la aspiración énfasis en la aceptación de los hechos y en el an álisis de su s causas
sobre lo que debería ser. Ya que en las ciencias políticas esta distinción y efectos. Tiende a despreciar el papel del propósito y a m antener, explí -
nunca puede ser absoluta, algunos prefieren negarles su derecho a cita o implícitamente, que la función del pensam iento es estudiar una
recibir el titulo de ciencia. Tanto en las ciencias físicas como en las secuencia de acontecimientos que no tiene el poder de in flu ir o alterar.
políticas, pronto se llega al momento en el que la fase inicial de deseo En el terreno de la acción, el realismo tiende a enfatizar el po der irr e ­
debe ser sustituida por una fase de análisis contundente e inflexible. sistible de las fuerzas existentes y el carácter inevitable de las te n d e n ­
La diferencia está en que las ciencias políticas nunca pueden emanci­ cias existentes y a insistir en que la mayor sabiduría resid e en aceptar
parse totalmente del utopismo y en que el científico político está pre­ y adaptarse a esas fuerzas y tendencias. Este tipo de actitud, aunque es
parado para mantenerse más tiempo en el período inicial que el mantenida en nombre del pensamiento "o b jetiv o ", sin duda puede lle ­
científico físico en la fase utópica de desarrollo. Esto es perfectamen­ gar a un punto en el que dé liigar a la esterilización del pen sam iento y a
te normal. Mientras que la transformación del plomo en oro no iba a la negación de la acción. Pero hay una fase en la que el realism o es el
alcanzarse antes porque todo el mundo en el mundo lo deseara fer­ correctivo necesario para la exhuberancia del utopism o, al igual que en
vientemente, es innegable que si todo el mundo deseara realmente un otros períodos el utopismo debe ser invocado para con trarrestar la
"estado mundial" o una "seguridad colectiva" (y si para todos tuvieran esterilidad del realismo. El pensamiento inm aduro es p redo m in an te­
el mismo significado), serían fácilmente alcanzables; y el estudioso de mente intencionaly utópico. El pensam iento que rechaza por com ple­
la política internacional puede ser disculpado si empieza suponiendo to el propósito es el pensamiento de la vejez. El pensam iento maduro
que su tarea consiste en hacer que todo el mundo lo desee. Le llevará combina el propósito con la observación y el an álisis. U topia y realidad
algún tiempo entender que no hará ningún progreso siguiendo ese son, así, dos facetas de la ciencia política. Un pen sam ien to politico
camino y que ninguna utopía política tendrá el más mínimo éxito y una vida política sólidos sólo podrán darse cuando am bos se an te n i­
mientras no nazca de la realidad política. Una vez hecho este descubri­ dos en cuenta.
miento, se embarcará en ese análisis contundente e inflexible de la
realidad que es el rasgo distintivo de la ciencia y uno de los hechos NOTAS
cuyas causas tendrá que analizar es el de que poca gente desea un "esta­
do mundial" o una "seguridad colectiva" y que aquellos que creen que 1. lln reciente historiador de la alianza fran co-ru sa, tras re la ta rla s protestas d e a lg u -
nos radicales franceses en contra del secretism o que rodeó a esta n egociación, con­
los desean los consideran cosas distintas e incompatibles. Habrá llega­ tinuaba: "Parlamento y opinión toleraron este com pleto silen cio y se contentaron
do a la fase en la que el propósito parece por sí solo estéril y en la que con permanecer en la más absoluta ignorancia de las cláusulas y el alcance del
acuerdo" (Michon, L'Alliance Franco-Russe, p. 75). En 18 9 8 . en la C ám ara de los
el análisis de la realidad se impone sobre él como ingrediente esencial Diputados. Hanotaux fue aplaudido p o r d e fin ir la revelación de su s térm inos de
de su estudio. "absolutamente im posible" (Ibid.. p. 82).
2. Citado en Sydney Hook. Towarxls the Understanding o f Kari Marx. p. 279 .
El impacto del pensamiento sobre el deseo que, durante el desarro­ 3. J. Rueff, From the Ph/sical to the Social Sciences (trad. in g l.). p . 27.
llo de una ciencia, sigue a la quiebra de sus primeros proyectos utópicos 4. Kant. Critique of Puré Reason (ed. Everyman), p. 11.

4-2
E H.CARR
1
5. Maclver. Community, p. 56. CAPITULO 2
"i 6. L. T. Hobhouse. Development and Purpose. p. 100. UTOPÍA Y REALIDAD
“5 7. M. Cinsberg. Sociologjr, p. 35.
8. "Platón y Plotinus. Moro y Campanclla construyeron sus sociedades imaginarias
con aquellos materiales no utilizados para formar el tejido de las comunidades
existentes debido a los defectos que inspiraron a estas. La República, la Utopía y la
Ciudad del Sol eran protestas contra un estado de cosas que la experiencia de sus
autores les enseñó a condenar" (Acton. History of Freedom, p. 270).
9. "L'économiepolitique libérale a étéun des meilleurs ciempiés d ’utopies gu onpuisse citer.
*9 On avait imaginé une société oú tout serait ramené á des types commcrciauz. sous la loi
de la plus complete concurrencc.• on reconnall aujourdliui que cette société idéale serait
1 aussi diffiále ó réaliser que celle de Platón" (Sorel. Réjlexions sur la violence. p. 47).
Comparar con la conocida defensa del laissez-faire del profesor Robbins: "La ¡dea
D
de una coordinación de la actividad humana mediante un sistema de reglas imper­
sonales, dentro del cual las relaciones espontáneas que surjan tienden al beneficio
mutuo, es una idea al menos tan ingeniosa, al menos tan ambiciosa, como la idea
de que una autoridad central de planificación prescriba cada acción o cada tipo de
acción; y tal vez no esté en menorarmonía con los requerimientos de una sociedad
fuertemente espiritual" (Economic Planning and International Order, p. 229). Sería
igualmente cierto.y quizá igualmente útil, decir que la constitución de la República
de Platón es al menos tan ingeniosa, ambiciosa y satisfactoria con los requerimien­
tos espirituales como la de cualquier estado que haya existido.
10. Engels. Socialism, Ulopian and Scientific (trad. ingl.). p. 26.
11. R. S. Baker, Woodrow Wilson and World Setllement. i., p. 93. La antítesis entre utopía y realidad —un equilibrio siem pre inestable
12. "Existe una historia muy conocida sobre un hombre que. durante el terremoto de
que nunca se alcanza por completo— es una antítesis que se manifiesta
Lisboa de 1775, ^uc Por ahí pregonando la existencia de píldoras anti-terremotos.
Pero se olvida un episodio. Cuando alguien puso de manifiesto que las píldoras no en muchas formas de pensamiento. Los dos tipos de enfoque —la ten­
podían servir para nada, el pregonero respondió: '¿Pero qué haría usted en lugar de dencia a ignorar lo que fue y lo que es en beneficio de lo que debería ser
tomarlas?’" ( L B. Namier. In the Margin ofllistory, p. 20).
13. EconomíaJournal (1907). xvii.. p. 9. y la tendencia a deducir lo que debería ser de lo que fue y de lo que es—
determinan actitudes contrarías hacia cualquier problema político.
"Es la eterna disputa", como afirm a Albert Sorel, "entre aquellos que
imaginan el mundo para que se adapte a su política y los que hacen
epte su política se adapte a las realidades del mundo".1 Puede ser inte­
resante desarrollar esta antítesis antes de proceder al examen de la
actual crisis política internacional.

LIBRE ALBEDRÍO Y DETERM IN ISM O

La antítesis entre utopía y realidad puede ser equiparada en algunos


aspectos a la antítesis entre libre albedrío y determinismo. El utópico
es necesariamente voluntarista: cree en la posibilidad de rechazar más
44
E H .C A R R
LA CRISIS DE LOS VfciN 11 A n u a u

o menos radicalmente la realidad y sustituirla por su utopía mediante en estados independientes en guerra" es "una ineptitud c ie n tífica ".4
un acto de voluntad. El realista analiza un curso predeterminado de los Sin embargo, es cuestión de mera observación que no todos lo s h o m ­
acontecimientos que no tiene poder para cambiar. Para el realista, la bres nacen iguales ni siquiera en Estados Unidos y que la Unión
filosofía, en las famosas palabras del prefacio de Hegel a su Filosofía del Soviética puede permanecer en paz mientras sus vecinos están en gue­
Derecho, siempre "llega demasiado tarde” a cambiar el mundo. rra; y tendríamos probablemente en poca consideración a u n zoólogo
Mediante la filosofía, el viejo orden "no puede ser rejuvenecido sino que describiera a un tigre comehombres como "ineptitud cien tífica".
solamente conocido". El utópico, fijando su mirada en el futuro, pien­ Estas proposiciones son puntos de un program a político disfrazados de
sa en términos de espontaneidad creativa; el realista, anclado en el afirmaciones de hecho5 y el utópico vive en el mundo im aginario com ­
pasado, en términos de causalidad. Toda acción humana sana y, por puesto de esos "hechos", lejos del mundo de la realidad, en la que p u e ­
tanto, todo pensamiento saludable, debe lograr un equilibrio entre den observarse hechos bastante contrarios. El realista no tien e
utopíay realidad, entre libre albedrío y determinismo. El realista com­ ninguna dificultad para percibir que estas proposiciones utópicas no
pleto, al aceptar incondicionalmente la secuencia causal de los aconte­ son hechos sino aspiraciones, que pertenecen al m odo con d icio n al,
cimientos, se niega a sí mismo la posibilidad de cambiar la realidad. El no al indicativo, y continúa mostrando que, consideradas como asp ira­
utópico completo, al rechazar la secuencia causal, se niega la posibili­ ciones, no son proposiciones apriori, sino que están arraigadas en el
dad de entender ni la realidad que pretende cambiar, ni los procesos mundo de la realidad de un modo que el utópico no es capaz de com ­
por los que puede ser cambiada. El vicio característico del utópico es la prender del todo. Así, para el realista, la igualdad de los hom bres es la
ingenuidad; el del realista, la esterilidad.2 ideología de los no privilegiados que tratan de colocarse en el nivel de
los privilegiados; la indivisibilidad de la paz, la ideología de los Estados
que, estando particularmente expuestos a un ataque, están deseosos de
TEO RÍA Y PRÁCTICA establecer el principio de que un ataque sobre ellos es una cuestión que
concierne a otros Estados mejor situados;6 la ineptitud de los Estados
La antítesis ente utopía y realidad también coincide con la antítesis soberanos, la ideología de las potencias predom inantes que encuen­
entre teoría y práctica. El utópico hace de la teoría política una norma tran la soberanía de otros Estados un impedimento al disfrute de su
a la que la práctica política debe conformarse. El realista ve la teoría propia posición predominante. Esta exposición de las bases ocultas de
política como una especie de codificación de la práctica política. La la teoría utópica es un prolegómeno necesario de cualquier ciencia
relación entre teoría y práctica ha sido considerada en los últimos años política seria. Pero el realista, al negar cualquier cualidad a priori a las
uno de los problemas centrales del pensamiento político. Tanto el utó­ teorías políticas, y al probar que están arraigadas en la práctica, cae
pico como el realista desvirtúan esta relación. El utópico, preten­ fácilmente en un determinismo que afirma que la teoría, al no ser nada
diendo admitir la interdependencia de propósito y hecho, trata el más que una racionalización del propósito condicionado y predeter­
propósito como si fuera el único hecho relevante y constantemente minado, es un mero subproducto y es impotente para alterar el curso
formula proposiciones condicionales en el modo indicativo. La de los acontecimientos. Por tanto, mientras el utópico trata el propó­
Declaración de Independencia Americana sostiene que "todos los sito como el único y más importante hecho, el realista corre el riesgo de
hombres son creados iguales” ; el Sr. Litinov, que "la paz es indivisi­ tratar el propósito únicamente como el producto mecánico de otros
ble".3 y Sir Norman Angelí, que "la división biológica de la humanidad hechos. Si reconocemos que esta mecanización de la voluntad y de la

4.6
E H .C A R R

o menos radicalmente la realidad y sustituirla por su utopía mediante en estados independientes en guerra" es "una ineptitud cie n tífica” .4
un acto de voluntad. El realista analiza un curso predeterminado de los Sin embargo, es cuestión de mera observación que no todos los h o m ­
acontecimientos que no tiene poder para cambiar. Para el realista, la bres nacen iguales ni siquiera en Estados Unidos y que la Unión
filosofía, en las famosas palabras del prefacio de Hegel a su Filosofía del Soviética puede permanecer en paz mientras sus vecinos están en gue­
Derecho, siempre "llega demasiado tarde” a cambiar el mundo. rra; y tendríamos probablemente en poca consideración a u n zoólogo
Mediante la filosofía, el viejo orden "no puede ser rejuvenecido sino que describiera a un tigre com ehom bres como "ineptitud cien tífica” .
solamente conocido". El utópico, fijando su mirada en el futuro, pien­ Estas proposiciones son puntos de un program a político disfrazados de
sa en términos de espontaneidad creativa; el realista, anclado en el afirmaciones de hecho5 y el utópico vive en el mundo im aginario com ­
pasado, en términos de causalidad. Toda acción humana sana y, por puesto de esos "hechos” , lejos del mundo de la realidad, en la que pu e­
tanto, todo pensamiento saludable, debe lograr un equilibrio entre den observarse hechos bastante contrarios. E l realista no tien e
utopíay realidad, entre libre albedrío y determinismo. El realista com­ ninguna dificultad para percibir que estas proposiciones utópicas no
pleto, al aceptar incondicionalmente la secuencia causal de los aconte­ son hechos sino aspiraciones, que pertenecen al m odo con dicional,
cimientos, se niega a sí mismo la posibilidad de cambiar la realidad. El no al indicativo, y continúa mostrando que, consideradas como asp ira­
utópico completo, al rechazar la secuencia causal, se niega la posibili­ ciones, no son proposiciones a priori, sino que están arraigadas en el
dad de entender ni la realidad que pretende cambiar, ni los procesos mundo de la realidad de un modo que el utópico no es capaz de com ­
por los que puede ser cambiada. El vicio característico del utópico es la prender del todo. Así, para el realista, la igualdad de los hom bres es la
ingenuidad; el del realista, la esterilidad.2 ideologia de los no privilegiados que tratan de colocarse en el nivel de
los privilegiados; la indivisibilidad de la paz, la ideología de los Estados
que, estando particularmente expuestos a un ataque, están deseosos de
TEORÍA Y PRÁCTICA establecer el principio de que un ataque sobre ellos es una cuestión que
concierne a otros Estados mejor situados;6 la ineptitud de los Estados
La antítesis ente utopía y realidad también coincide con la antítesis soberanos, la ideología de las potencias predom inantes que encuen­
entre teoría y práctica. El utópico hace de la teoría política una norma tran la soberanía de otros Estados un impedimento al disfrute de su
a la que la práctica política debe conformarse. El realista ve la teoría propia posición predominante. Esta exposición de las bases ocultas de
política como una especie de codificación de la práctica política. La la teoría utópica es un prolegómeno necesario de cualquier ciencia
relación entre teoría y práctica ha sido considerada en los últimos años política sería. Pero el realista, al negar cualquier cualidad a priori a las
uno de los problemas centrales del pensamiento político. Tanto el utó­ teorías políticas, y al probar que están arraigadas en la práctica, cae
pico como el realista desvirtúan esta relación. El utópico, preten­ fácilmente en un determinismo que afirma que la teoría, al no ser nada
diendo admitir la interdependencia de propósito y hecho, trata el más que una racionalización del propósito condicionado y predeter­
propósito como si fuera el único hecho relevante y constantemente minado, es un mero subproducto y es impotente para alterar el curso
formula proposiciones condicionales en el modo indicativo. La de los acontecimientos. Por tanto, mientras el utópico trata el propó­
Declaración de Independencia Americana sostiene que "todos los sito como el único y más importante hecho, el realista corre el riesgo de
hombres son creados iguales"; el Sr. Litinov, que "la paz es indivisi­ tratar el propósito únicamente como el producto mecánico de otros
ble",3 y Sir Norman Angelí, que "la división biológica de la humanidad hechos. Si reconocemos que esta mecanización de la voluntad y de la

46
r>

aspiración humana es insostenible e intolerable, entonces debemos y simples, evitando el compromiso sobre medidas específicas".8 Algún
D reconocer que la teoría, ya que surge de la práctica y da lugar a la prác­ principio supuestamente general, como la "autodeterm inación nacio­
tica. juega su propio papel transformador en el proceso. El proceso nal". el "libre comercio" o la ’’seguridad colectiva" (todos los cuales
político no consiste puramente, como cree el realista, en una sucesión pueden ser aceptados por el realista como expresiones concretas de
'5
de fenómenos gobernados por las leyes mecánicas de la causalidad; condiciones e intereses particulares), es tomado como patrón absolu­
1
tampoco consiste únicamente, como cree el utópico, en la aplicación to y las políticas son declaradas buenas o malas en función de si se ad e­
en la práctica de ciertas verdades teóricas concebidas por la conciencia cúan o se desvían de él. En la época moderna los intelectuales han sido
1 de personas inteligentes y visionarias. La ciencia política debe basar­ los líderes de todo movimiento utópico y los servicios que ha prestado
1 se en un reconocim iento de la interdependencia de teoría y prácti­ el utopismo al progreso político deben ser atribuidos en gran parte
3 ca, que sólo puede se r alcanzada mediante una combinación de utopía a ellos. Pero la debilidad característica del utopismo es también la
y realidad. debilidad característica de los intelectuales políticos: el no entendi­
miento de la realidad existente y de la forma en la que sus propios
5
patrones están anclados en ella. "Podían dar a sus aspiraciones políticas",
'D EL INTELECTUAL Y EL BURÓCRATA escribió Meinecke sobre el papel de los intelectuales en la política ale­
D mana. "un espíritu de pureza e independencia, de idealism o filosófico
O Una expresión concreta déla antítesis entre teoría y práctica en la polí­ y de elevación sobre el juego concreto de los intereses [...] pero con su
tica es Ja oposición entre el "intelectual" y el "burócrata";7 el primero, sentimiento deficiente de los intereses realistas de la vida acmal del
">
preparado formalmente para pensar fundamentalmente de forma aprío- Estado, descendieron rápidamente desde lo sublim e hasta lo extrava­
r/Btica; el segundo, empíricamente. Es normal que el intelectual se gante y excéntrico".7
encuentre cri el bando que intenta hacer que la práctica se adecúe a la A menudo se ha afirmado que el pensamiento de los intelectuales
teoría, ya que Jos intelectuales son especialmente reacios a reconocer está menos directamente condicionado que el de aquellos grupos cuya
'5 que su pensamiento está condicionado por fuerzas externas a sí m is­ cohesión depende de un interés económico común y que, por tanto,

0 mos y les gusta considerarse líderes cuyas teorías proporcionan Ja ocupan una posición aventajada au-dessus de la méléc. Ya en 190 5.
fuerzarnotrízalosllam adosbom brcs de acción. Además, todo el punto Lcnin atacó la "visión anticuada de la intelectualidad por se r capaz [...]
de vísta intelectual de los últimos doscientos años ba estado fuerte­ de permanecer al margen de las clases sociales” .10 Más recientem ente,
>
mente influido por Jas ciencias matemáticas y naturales. Establecer un su opinión ha sido resucitada por el Dr. M annheim, quien afirm a que
principio general y comprobar lo particular a la luz de esc principio ha la intelectualidad, al estar “relativamente fuera de las clases" y "social-
■) sido considerado por Ja mayoría de Jos intelectuales una base necesa­ mente desvinculada", "subsume en sí misma todos los intereses que
) ria y un punto de partida de cualquier ciencia. A este respecto, el uto- impregnan la vida social", y puede, por tanto, alcanzar un mayor grado
písmo, con su insistencia en los principios generales, puede decirse de imparcialidad y objetividad.1 1 En un sentido limitado, esto es cierto.
)
que representa cJ enfoque intelectual característico de la política. Pero cualquier ventaja que se derivara de ello parecería quedar anula­
5
V/oodrov/ V/ílson, el ejem plo m oderno más perfecto de intelectual da por una incapacidad respectiva, esto es, la separación de las m asas,
) en política, "sobresalió ert la exposición de fundamentos [...] Su método cuya actitud es el factor determinante de la vida política. Incluso cuan­
O político í,.,j era fundamentar sus llamamientos en principios amplios do la ilusión de su liderazgo ha sido m ás intensa, los intelectuales
”>
4« 49
LA cra sis DE LOS VEINTE AfiOS (1919-1939)

modernos a menudo se han encontrado en la posición de oficiales


sentimiento de hacer lo correcto. Este empirism o está, sin duda, con­
cuyas tropas estaban lo suficientemente preparadas como para seguir­
dicionado por un punto de vista específico y refleja la costumbre
les en tiempos de tranquilidad pero podían desertar en caso de un
conservadora de la vida política británica. El burócrata, tal vez más
combate serio. En Alemania y en algunos paises europeos más peque­
explícitamente que cualquier otra clase dentro de la comunidad, está
ños, las constituciones democráticas de 1919 fueron el trabajo de inte­
ligado al orden existente, al mantenimiento de la tradición y a la acep­
lectuales entregados y alcanzaron un alto nivel de perfección teórica.
tación del precedente como criterio "seguro" de acción. A si, la buro­
Pero cuando estalló la crisis se derrumbaron en casi todas partes al no
cracia degenera fácilmente en el form alism o rígido y vacuo del
ganar la lealtad duradera de la mayoría de la población. En los Estados
mandarín y exige un conocimiento esotérico de los procedim ientos
Unidos los intelectuales jugaron un papel preponderante al crear la adecuados que no es accesible ni a la persona más inteligente ajena a
Sociedad de Naciones y la mayoría de ellos siguieron siendo partida­
ella. "Expérícnce wiut micitx que Science" es el tipico lem a burocrático.
rios declarados de ella. Sin embargo, la mayoría del pueblo estadouni­
"Los logros del aprendizaje y de la ciencia", escribió Bryee, expresan­
dense, aunque pareció que apoyaba su iniciativa, la rechazó cuando
do un prejuicio muy extendido, "sirven poco para hacer que un hom ­
llegó el momento critico. En Gran Bretaña los intelectuales afianza­ bre sea inteligente en política".13 Cuando un burócrata desea condenar
ron. mediante una propaganda entregada y enérgica, un apoyo arrolla­ una propuesta la denomina "académ ica". La práctica, no la teoría, la
dor a la Sociedad de Naciones. Pero cuando el Pacto pareció requerir formación burocrática, no la brillantez intelectual, es la escuela del
una actuación que podría haber tenido consecuencias prácticas para la saber político. El burócrata tiende a hacer de la política un fin en sí
mayoría de la población, los gobiernos siguientes prefirieron la inac­
misma. Merece la pena señalar que tanto Maquiavelo como Bacon fu e­
ción y las protestas de los intelectuales no causaron una reacción per­
ron burócratas.
ceptible en el país.
Esta antítesis fundamental entre los tipos de pensam iento in te­
El enfoque burocrático déla política es, por otro lado, fundamen­
lectual y burócrata, latente siem pre y e n todo lugar, ha aparecido en la
talmente empírico. E) burócrata pretende manejarcada problema par­
última mitad del siglo en un ámbito en el que difícilm ente se hubiera
ticular "por separado", evitar la formulación de principios y guiarse
esperado: en el movimiento obrero. Escribiendo en la década de 1870,
por el buen camino mediante algún proceso intuitivo derivado de una
Engcls felicitó a los trabajadores alemanes porque "pertenecían a la
extensa experiencia y no del razonamiento consciente. "No hay casos
nación más teórica del mundo y habían conservado esc sentido teórico
generales", dijo un oficial francés que actuaba como delegado francés
que había sido perdido casi por completo por las clases llamadas 'edu­
ante una Asamblea de la Sociedad de Naciones, "hay sólo casos concre­
cadas' de Alemania". Comparaba este próspero estado con "la in d ife­
tos".12 En su aversión a la teoría, el burócrata se parece al hombre de
rencia ante cualquier teoría, que es una de las razones principales del
acción, "On s'engagc, puis vn vnit" es un lema atribuido a más de un
lento progreso del movimiento obrero in g lés".1'1 Cuarenta años más
general famoso. La excelencia de la administración pública británica
tarde, otro escritor alemán confirmó esta observación.15 El análisis
en parle se debe a Ja facilidad con la que la mentalidad burocrática se
teórico de la doctrina marxista se convirtió en una de las preocupacio­
acomoda ala tradición empírica de la política británica. El funcionario
nes fundamentales de los principales socialdem ócratas alemanes y
perfecto se adecúa on gran medida a la imagen popular del político
muchos observadores creen que este desarrollo intelectual parcial fue
Inglés como hombre que se separa de las constituciones escritas y de
un factor importante del colapso final del partido. El movimiento
loo convenios solemnes y se deja guiar por el precedente, el instinto, el
obrero británico, hasta los últimos años, evitó la teoría por completo.


) E.H.CARR LA CRISIS DE LOS VHMTE AfiOS (IV19-1V37I
>

) En la actualidad la arm onía im perfecta entre los sectores intelectual y Afe temo que en la Conferencia de Paz llegué a la conclusión
) sindical es fuente notoria de bochorno del Partido Laborista. El sin d i­ de que, desde mi propia experiencia, los prusianos no se circuns­
calista tiende a ver al intelectual como un teórico utópico sin experien­ cribían exclusivamente a Alemania. Hay también toda una ten­
)
cia en los problem as prácticos del movimiento. El intelectual acusa al dencia y tradición de las clases Juncionariales [...] No se puede
» líder sindical de burócrata. Los conflictos recurrentes én trelas faccio­ evitar concluir que entre ellos hay una tendencia a pensar que
nes del partido bolchevique en la Rusia soviética eran, en parte al cualquier cosa que exista está bien.17
5 m enos, explicables como conflictos entre el "partido de la intelectua­
lidad", representado por Bujarin, Kamenev, RadekyT rotsky.y el "p ar­ En la Segunda Asamblea, Lord Cecil invocó el apoyo de la "opinión
tido m áquina", representado por Lenin, Sverdlov (hasta su muerte en pública", que la Sociedad supuestamente debía representar, en contra de
5 i9 i9 ) y S ta lin .16 las "clases funcionariales” ;20 y tales llamam ientos fueron escuchados
í La oposición entre el intelectual y el burócrata fue particularm en­ con frecuencia durante los diez años siguientes. Por su parte, el burócra­
0 te importante en Gran Bretaña durante los veinte años de entreguerras ta desconfiaba igualmente del entusiasmo m isionero de los intelectua­
“5 en el terreno de los asuntos exteriores. Durante la Prim era Guerra les, emocionados con la seguridad colectiva, el orden mundial y el
Mundial, el Union o f Democratic Control, una organización de inte­ desarme general, esquemas que le parecían el producto d é la pura teo ría,
5
lectuales utópicos, luchó por popularizar la visión de que la guerra se separada de la experiencia práctica. El tema del desarm e ilustraba bien
3
debía en gran parte al control de los asuntos exteriores por diplom áti­ esta disparidad de opiniones. Para el intelectual, el principio general era
) cos profesionales. V/oodrow’Wilson creía que la paz estaría asegurada sim pley sencillo, las dificultades esgrimidas para aplicarlo eran debidas
1 s i las cuestiones internacionales fueran fijadas "no por diplom áticos a la obstrucción de los "expertos” .21 Para el experto, el principio general
o por políticos, cada uno deseoso de satisfacer sus propios intereses, no tenía sentido y era utópico; si los armamentos podían se r reducidos o

O sino por científicos desapasionados —geógrafos, etnólogos, econo­ no y, si se podía, cuáles debían serlo, era una cuestión "práctica” que
m istas— que hubieran hecho estudios sobre los problem as existen­ debia decidirse en cada caso "p or separado".
-)
tes” . 17 Los burócratas, y especialm ente los diplom áticos, durante
5 mucho tiempo fueron vistos con sospecha en los círculos de la
H Sociedad de Naciones y se consideraba que la Sociedad contribuiría IZQUIERDAY DERECHA
5 en gran medida a la solución de los problem as internacionales al qui­
5 tarlos de las manos reaccionarias de los m inisterios de exteriores. La antítesis entre utopíay real idad, y entre teo ríay práctica, tam bién se
Wilson, al presentar el borrador de Pacto ante la sesión plenaria de la reproduce en la antítesis entre radicaly conservador, entre Izquierda y
5
Conferencia de Paz, habló de "la sensación de que, sí el cuerpo d eli­ Derecha, aunque sería precipitado suponer que los partidos que llevan
3
berativo de la Sociedad de N aciones iba a ser meramente un cuerpo estas etiquetas siem pre representan estas tendencias fundamentales.
5 de funcionarios que representara a los distintos gobiernos, los pue­ El radical es necesariamente utópico y el conservador, realista. El inte­
) blos del mundo no estarían seguros de que algunos de los errores que lectual, el hombre de la teoría, gravitará en torno a la Izquierda de
5 los funcionarios ensim ism ados reconocieron haber com etido no forma tan natural como el burócrata, el hombre de la práctica, gravita­
serían repetidos” .15 Más tarde, en la Cámara de los Comunes, Lord rá en lomo a la Derecha. Así, la Derecha es débil en la teoría y padece tina
Cccil fue más mordaz: inaccesibilidad a las ideas. La debilidad característica de la Izquierda

5 5«
LA CRISIS DE LOS VEINTEAVOS Il9 t? -m ? )
E.H.CAKR

En Gran Bretaña después de 19 19 fue una gran d esgracia que la


es su incapacidad de traducir su teoría en práctica —un fallo del que se
Izquierda, habiendo ocupado el gobierno durante períodos in sig n ifi­
puede acusar a los burócratas, pero que es inherente a su carácter utó­
cantes, tuviera poca experiencia sobre las realidades adm inistrativas y
pico—. "La Izquierda tiene la razón (Vemunft), la Derecha tiene la sabi­
se convirtiera cada vez m ás en un partido de m era teoría, m ientras que
duría (Verstand)", escribió el filósofo nazi Moeller van den Bruck.22
la Derecha, habiendo pasado tan poco tiempo en la oposición, tuviera
Desde los tiempos de Burke en adelante los conservadores británicos
pocas tentaciones de enfrentar la perfección de la teoría a las im p e r­
siempre han negado con contundencia la posibilidad de deducir la
fecciones de la práctica. En la Rusia soviética el grupo en el poder
práctica política de la teoría política mediante un proceso lógico.
desecha cada vez más la teoría en favor de la práctica a m edida que va
"Seguir únicamente un silogismo es un atajo a un pozo sin fondo” , dice
perdiendo la memoria de su origen revolucionario. La h isto ria siem pre
Lord Baldwin23 —una frase que puede sugerir que practica, al igual que
muestra que, cuando los partidos o los políticos de izquierdas son
predica, la abstención de modos de pensamiento rigurosamente lógi­
puestos en contacto con la realidad mediante la toma del p o d e r p o líti­
cos—. El Sr. Churchill se niega a creer que "la lógica extravagante de la
co, tienden a abandonar su utopism o "d octrinario" y se m ueven hacia
doctrina" resulte atractiva para el elector británico. Una definición
la Derecha, con frecuencia reteniendo sus etiquetas de Izquierda, añ a­
especialmente clara de las distintas actitudes hacia la política exterior
diendo de ese modo mayor confusión a la term inología política.
se deriva de un discurso pronunciado por Neville Chamherlain en la
Cámara de los Comunes en respuesta a una crítica laborista:
¿Qué quiere decir su Señoría conpolítica exterior? Puedeplan­
tear proposiciones validas y generales. Puede decir que su política ÉTICA Y POLÍTICA
exterior consiste en mantener la paz; puede decir que es protegerlos
intereses británicos: puede decir que es usar su influencia, la Y lo más importante, la antitesis entre utopía y realidad está arraigada en
que sea, para defender lojusto sóbrelo injusto, en la medida en que una concepción distinta de la relación entre política y ética. La antítesis
pueda distinguir lojusto de lo injusto. Puede establecer todos esos entre el mundo del valor y el mundo de la naturaleza, ya im plícita en la
principios generales, pero eso no es una política. Con toda seguri­ dicotomía entre propósito y hecho, está profundam ente grabada en
dad, si quiere llevara cabo una política, debe tomarlas situaciones la conciencia humana y en el pensamiento político. El utópico establece
particularesy considerar qué acción o inacción es adecuada a esas un patrón ético que pretende que sea independiente de la política y trata
situaciones particulares. Eso es lo que para mi significa la política de lograr que la política se adecúe a él. El realista no puede entender de
y resulta bastante claro que, yaque en las cuestiones exteriores las forma lógica ningún patrón valorativo salvo el de los hechos. En su opi­
situaciones cambian continuamente día tras día, su política no nión, el patrón absoluto del utópico está condicionado y dictado p o r el
puede ser establecida de una vez y para siempre, si se quiere orden socialy es, por tanto, político. La moralidad sólo puede se r relati­
que pueda ser aplicable a cada situación que surja.24 va, no universal. La ética debe ser interpretada en térm inos de política y
la búsqueda de una norma ética fuera de la política está abocada a la frus -
La superioridad intelectual de la Izquierda rara vez es puesta en tración. La identificación de la realidad suprem a con el bien suprem o,
duda. La Izquierda idea por sí sola principios de acción política y desa­ que el cristianismo alcanza mediante un golpe enérgico de dogmatismo,
rrolla ideales que sean perseguidos por los hombres de Estado. Pero le es alcanzada por el realista a través del supuesto de que no hay otro bien
falta la experiencia práctica que surge del contacto directo con la realidad. que la aceptacióny el entendimiento de la realidad.

54-
£t
■ 3
LA CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS (1919-1937)

3
Estas consecuencias de la oposición entre utopía y realidad apa­ 21. "No se tolerará", dijo el socialista belga De Brouckére, "que el pueblo sea despoja­
■D do de sus esperanzas de paz por expertos que se pierden en el laberinto de cuestio­
1 recerán con mayor claridad en el estudio más detallado de la crisis
nes técnicas, el cual, con un poco de buena voluntad, podría ser desenmarañado en
‘D
i 3
m oderna de la política internacional. unas pocas horas" (Peace and Disarment Committee of the Women’s International
Organisations: Circular del 15 de mayo de 1932). Aproximadamente en el mismo
momento Lord Cecil se manifestó en el mismo sentido: "Si iba a dejarse la cuestión
3 NOTAS a los expertos, nada podría hacerse. Eran caballeros, estaba seguro, más capaces,
□V-i concienzudos y altamente instruidos, pero simplemente observen su preparación"
h
i3 1. A . Sorel, L'Europe et la Revolution Franfaise. p. 474.
2. El psicólogo puede estar interesado en estableceraquí una analogía —sería peligro­
(Manchcster Guardian. 18 de mayo de 1932).
22. Moeller van den Bruck, Das Dritte Reich (3a ed.). p. 257.
f| 3 so tratarla como algo más— con la clasificación de Jun g de los tipos psicológicos en
"in trovertid os" y "extravertidos" (Jung, Phsicotogical Types) o con los pares opues­
23. Baldwin, OnEngland, p. 153.
24. Cámara de los Comunes, 21 de octubre de 1987, reproducido en N. Chambcrlain,
i 7) tos de William Jam es: Racionalista-Empirista, Intelectual-Sensacionalista, Idealista-
Materialista, Optimista-Pesimista, Religioso-Irreligioso, Librevoluntarista- Fatalista.
The Struggle for Peace, p. 33.

3 M onista-Pluralista, Dogmático-Escéptico (W. Jam es, Pragmatista).


3 . League ofNations-. Sixteenth Assembly, p. 72.
4 . A ngelí, The Great Illusion, p. i 38.
5. De form a parecida, la teoría de M arx sobre la plusvalía tiene, en palabras de un crí­
“5 tico simpatizante, "m ás el sentido de un eslogan político y social que el de una v er­
dad económ ica" (M. Beer, The Life and Teaching o f Karl Marx, p. 129).
3
6. A l d escu brir que otros Estados estaban tal vez más expuestos a un ataque que ellos
'3 m ism os, las autoridades soviéticas despidieron al Sr. Litinov en mayo de 19 39 y
dejaron de hablar de la in divisibilidad de la paz.
'5 7. Puede considerarse que, en este sentido, el térm ino "burócrata" incluye a aquellos
m iem bros de las fuerzas arm adas que se ocupan de la dirección de las políticas. Tal
"3 vez sea innecesario añadir que no todo el que tiene intelecto es un intelectual, o que
1 no todo el que ocupa una m esa en un departam ento gubernamental es un burócra­
ta. Hay, no obstante, modos de pensam iento que son, en general, característicos
3 del "burócrata" y del "intelectual" respectivam ente.
8. R. S. B aker, Wóodrow Wilson: Life and Letters. iii., p. 90.
3 9. M einecke, Staat und Persönlichkeit, p. i 36 .
3 10 . Len in , Obras (2a ed. rusa), v ii., p. 72.
1 1 . M annheim . Ideologe and Utopia, pp. 13 7 -14 0 .
3 12 . League ofNations: Fifieenth Assembly, Sexto Comité, p. 62.
13. B iy c e, Modem Democracies, i., p. 89.
3 14 . Citado en I^ n in . Obras (2a ed. rusa), iv., p. 38 i.
15 . "Poseem os el movim iento obrero m ás teórico del m undo" (F. Naumann, Central
3 Europe, trad. ingl., p. 12 1).
3 16 . Esta interpretación, que aparece en Lenin, de M irsky (pp. 1 1 1 .1 1 7 - 1 1 8 ) . publicado
en 19 3 1. fue confirm ada p o r los acontecim ientos posteriores. La división volvió a
3 s e r la de los prim eros días del partido. En 19 0 4 Lenin atacaba a los intelectuales del
partido p o rsu rechazo a la d isc ip lin a y a la organizacióny los intelectuales atacaban
9 los m étodos burocráticos de L en in (Len in , Obras (2a ed. rusa), vi., pp. 3 c>9- 3 i 1).
17. R. S. B aker, Woodrow Wilson and World Settlement, i., p. 112 .
"3
18 . H istoryof the Peace Conference, ed. H. Tem perley, iii., p. 62.
3 19 . Cám ara d é lo s Comunes, 21 de ju lio de 19 19 : OJficial Report, col. 993.
2 0 . League ofNations: Second Assembly, T ercer Com ité, p. 218.
3

3
■ -’ i 56 57
i r

SEGUNDA PARTE
LA CRISIS INTERNACIONAL
J

3
3 C A P IT U L O 3

3 LOS ANTECEDENTES UTÓPICOS


5
5
3

3
3
3
3
5

LOS FUNDAMENTOS DEL UTOPISMO


3
5 La escuela moderna de pensamiento político utópico se remonta a la
3 quiebra del sistem a medieval, que presuponía una ética y un sistema
político universales basados en la autoridad divina. Los realistas del
3
Renacimiento lanzaron el prim er ataque a la prim acía de la ética y
3 plantearon una forma de ver la politica que convertía a la ética en un
3 instrumento de la política, siendo la autoridad de la Iglesia, de este
3 modo, sustituida por la autoridad del Estado como árbitro de la moral.

3 La respuesta de la escuela utópica a este desafio no era fácil. Hacía falta


un patrón ético que fuera independiente de cualquier autoridad exter­
3
na, eclesiástica o civil y se encontró la solución en la doctrina del
3 "derecho natural" secular, cuya fuente última era la razón humana
) individual. La ley natural, tal y como fue planteada por los griegos, era
> la intuición del corazón humano de lo que es moralmente bueno. "E s
eterna —dijo Antígona de Sófocles—, y ningún hombre sabe de dónde
>
procede". Los estoicos y los hom bres de letras medievales identifica­
)
ron la ley natural con la razón y en los siglos diecisiete y dieciocho esta
)
6t
)
E.K.CAER
L A CRISIS DE LOS VEINTE AÑ O S CI91V-IV39J

identificación fue restablecida de un modo nuevo y especial. En la La im portancia de la co n trib u ció n de B en th am fu e do b le. E n p r i­
ciencia las leyes de la naturaleza eran deducidas m ediante u n p ro ce­ m er lugar, al id en tificar el b ien con la felic id ad p ro p o rcio n ó u na c o n ­
so de razonamiento sobre la naturaleza de la materia a p artir de los firm ación plau sible al supuesto "c ie n tífic o ” de lo s racio n a lista s d el
hechos observados. M ediante una sencilla analogía, los princip ios siglo dieciocho de que e l hom bre se ad ecu aría de fo rm a in fa lib le a la le y
newtonianos eran ahora aplicados a los problem as éticos. La ley m oral de la naturaleza una vez se h u b iera determ in ad o su con ten id o
m oral de la naturaleza podía s e r establecida científicam ente y la racionalm ente. En segundo lugar, aun m an ten ien d o el aspecto r a c io ­
deducción racional de supuestos hechos de naturaleza humana ocupó nalista e individualista de la doctrina, logró d arle u n a b ase m ás am p lia.
el lugar de la revelación o de la intuición como fuentes de m oralidad. La doctrina de la razón en su form a diecio ch esca era p re d o m in a n te ­
La razón podía determ inar cuales eran las leyes m orales u m versal­ mente intelectual y aristocrática. Su coro lario po lítico e ra u n d e s p o tis ­
m ente válidas y suponía que, una vez que estas leyes eran determ ina­ mo ilustrado de los filósofos, de qu ien es se podía e sp e ra r qu e p o r sí
das. lo s seres humanos se som eterían a ellas igual que la m ateria se solos tuvieran el suficiente po der de razonam ien to com o p a ra d e sc u ­
som ete a las leyes naturales de la física. La Ilustración fue el camino b rir el bien. Pero ahora que la felicid ad era e l c riterio lo que se n e c e s i­
real hacia el m ilenio. taba era que el individuo en ten diera dón de re sid ía su fe lic id a d . N o sólo
E n el siglo dieciocho las líneas principales del pensam iento utó­ se podía conocer e l bien —com o se h ab ía sosten id o e n el siglo d ie c io ­
pico estaban firm em ente establecidas. Era esencialmente individua­ cho— m ediante un proceso racional, sin o que, ad em ás, e ste p ro ce so
lista al convertir la conciencia humana en el último tribunal de —se añadió en el siglo diecinueve— no era u n a cu estió n de e sp e c u la ­
apelación en cuestiones morales. En Francia este pensam iento estuvo ción filosófica abstrusa, sino de sim p le sen tid o com ún. B en th am fu e el
asociado a una tradición secular; en Inglaterra, a una tradición evangé­ prim er pensador en elaborar la teo ría de la salv ació n p o r la o p in ió n
lica. Era esencialmente racionalista al identificar la conciencia hum a­ pública. Los m iem bros de la com unidad "p u ed en , con su capacidad
na con la voz de la razón.1 Pero todavía tenía que experim entar agregada, ser considerados una esp ecie de m ag istratu ra o trib u n al, lla ­
progresos importantes y fue Jerem y Bentham quien dio al utopismo m ém oslo [...] e l Tribunal de la Opinión Público".3 Fue Ja m e s M ili, d is c í­
del siglo diecinueve —cuando la revolución industrial trasladó el lid e­ pulo de Bentham , quien desarrolló el argum ento m ás im p o rtan te aú n
razgo del pensamiento de Francia a Inglaterra— su form a característi­ no formulado sobre la infalibilid ad de la o p in ió n p ú b lica:
ca. Partiendo del postulado de que la característica fundamental de la Cada persona dotada de razón esto acostumbrada a sope­
naturaleza humana es buscar el p lace ry evitar el dolor, Bentham dedu­ sarlas evidencias y a estar guiada y determinada por su predo­
jo del mismo una ética racional que definía el bien con la famosa fó r­ minio. Cuando varias conclusiones son, según los hechos,
mula de "la mayor felicidad para el mayor número". Como se ha presentadas con el mismo cuidado y pericia, existe la certeza
señalado a menudo, "la mayor felicidad para el m ayor núm ero” moral, aunque algunos puedan confundirse, de que la mayoría
desempeñaba la función, que la ley natural había desempeñado para la juzgará qué es lo correcto, y la fuerza mayoritaria de los hechos,
generación anterior, de un patrón ético absoluto. Bentham creía fir ­ sea cual sea, producirá la impresión mayoritaria
memente en este patrón absoluto y rechazaba por "anárquica” la visión
de que hay 'tantos patrones de lo que es correcto e incorrecto como Este no es el único argumento m ediante el cual se puede d efen d er la
hombres haya” .2 En efecto, "la mayor felicidad para el mayor núm ero” democracia como institución política. Pero este argum ento fue, de h e­
era la definición decimonónica del contenido de la ley natural. cho, explícita o implícitamente aceptado por la m ayoría de los lib e rale s

62 63
E.H.CARR L A CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS 11919-193?)
i

)
decimonónicos. El convencimiento de que se puede confiar en la a la guerra es "un gusto cultivado propio de los intelectuales". Eligió un
5 opinión pública para juzgar correctamente cualquier cuestión que se le ejemplo convincente, basado en la asunción, propia de un pensador
? presente racionalmente, combinado con la suposición de que actuará británico, de la belicosidad arraigada del mayor enemigo reciente de
3 de conformidad con este juicio correcto, es un fundamento esencial Gran Bretaña. "Rusia es un país guerrero —escribió— no porque sus
del credo liberal. En Gran Bretaña el final del siglo dieciocho y el siglo habitantes sean inmorales, sino porque no son intelectuales. El fallo
3
diecinueve fueron especialmente la era de la oratoria popular y de la está en la cabeza, no en el corazón"/ La opinión sobre que la extensión
9
oratoria política. Mediante la voz de la razón los hombres podían ser de la educación llevaría a la paz internacional era compartida por
9
persuadidos de salvar sus almas inmorales y de seguir el camino de la muchos contemporáneos y sucesores de Buckle. Su último exponente
9 ilustración política y el progreso. El optimismo del siglo diecinueve serio fue Norman Angelí, quien intentó, a través de La gran ilusión y
estaba basado en la convicción triple de que la búsqueda del bien era otros libros, convencer al mundo de que la guerra nunca proporciona­
3
cuestión de un razonamiento correcto, de que la extensión del conoci­ ba beneficios a nadie. Si pudiera establecer este razonamiento
3
miento pronto haría posible que todo el mundo razonara correctamen­ mediante un argumento irrefutable, pensaba Sir Norman, la guerra no
3 te sobre esta importante cuestión, y de que cualquiera que razonara tendría lugar. La guerra era simplemente un "fallo de entendimiento".
correctamente sobre ella necesariamente actuaría de forma correcta. Una vez que la cabeza fuera purgada de la ilusión de que la guerra es
3 La aplicación de estos principios a las relaciones internacionales beneficiosa, el corazón podría cuidar de sí mismo. "El mundo de las
siguió, en lo fundamental, la misma pauta. El Abbé Saint-Pierre, quien Cruzadas y de la quema de herejes —decía el manifiesto de apertura de
3
3 planteó uno de los primeros esquemas para una Sociedad de Naciones, una revista mensual llamada War and Peace que comenzó a publicarse
"estaba tan seguro de lo razonable de sus proyectos que siempre creyó en octubre de 1913— [...] no era un mundo de malas intenciones, sino
1 de malos pensamientos [...] Lo superamos mediante la corrección de
que, si eran considerados con justicia, las potencias dominantes no
podrían dejar de adaptarlos".5 Tanto Rousseau como Kant afirmaban un defecto de entendimiento-, superaremos el mundo de la guerra polí­
que, ya que las guerras eran desencadenadas por príncipes en su pro­ tica o de la paz armada de la misma manera".8 La razón podía demos­
'3 pio interés y no en el de sus pueblos, no habría guerras bajo un gobier­ trar lo absurdo de la anarquía internacional y, con un conocimiento
no republicano. En este sentido, se adelantaron a la opinión de que la creciente, un número suficiente de gente estaría racionalmente con­
opinión pública, si se le permite hacerse efectiva, es suficiente para vencido de este absurdo como para ponerle fin.
3
prevenir la guerra. En el siglo diecinueve esta opinión alcanzó una
aceptación muy amplia en Europa occidental y tomó el cariz específi­
camente racionalista propio de la doctrina relativa a que el manteni­ EL BENTHAMISMO TRASPLANTADO
miento de creencias morales correctas y la realización de acciones
correctas puede ser asegurado mediante un proceso de razonamiento. Antes de finalizar el siglo diecinueve se h abían suscitado se rias dudas
)

Nunca ha habido un momento en el que se proclamara tan sin reservas desde distintos ám bitos sobre lo s presup uestos del racionalism o bent
O hamita. La creencia en la razón para p ro m o ver una conducta correcta
la supremacía del intelecto. "Es la evolución intelectual —afirmó
O Comte— la que determina esencialmente el curso principal de los fue puesta en duda por lo s psicólogos. La id en tificació n de la virtud con
o fenómenos sociales."6 Bucklc, cuya famosa History of Civilisation fue el interés propio ilustrado empezó a escandalizar a lo s filósofos. La

o publicada entre 1857 y 1861, declaró de forma atrevida que la aversión creencia en la in falibilid ad de la o pinión pública hab ía sido atractiva

o 64 65
o
E.H .CÍRS

LA CRISE DE LOS VEINTE AÑOS (1719-1737)

con la hipótesis de los prim eros utilitaristas de que la opinión pública


era la opinión de hom bres educados e ilustrados. Era m enos atractiva, industrial y comercial. Pero la visión de que la dem ocracia liberal deci­
al menos para aquellos que se consideraban educados e ilustrados, monónica estaba basada, no en un equilibrio de fuerzas propio del desa­
ahora que la opinión pública era la opinión de las m asas. Va en 1859, en rrollo económico del momento y de los países en cuestión, sino nn
su ensayo Sobre ¡a libertad, ]. S. M ili se había preocupado por los peligros determinados principios racionales apriori que sólo debían se r aplicado.'
de la "tirania de la m ayoría". Después de 19 0 0 habría sido difícil en otros contextos para producir resultados sim ilares, era esencialm ente
encontrar, en G ran Bretaña o en cualquier otro país europeo, ningún utópica. Y fue esta visión la que, con la inspiración de Wilson, dominó el
pensador político serio que aceptara los presupuestos benthamitas sin mundo tras la Prim era Guerra Mundial. Cuando las teorías de la dem o­
reservas. Sin em bargo, ironías del destino, estos presupuestos deci­ cracia liberal fueron trasplantadas, mediante un m ero proceso intelec­
monónicos medio desechados reaparecieron en la segunda y tercera tual, a un período y a países cuyo estadio de desarrollo y cuyas necesidades
décadas del siglo veinte en el campo particular de la política interna­ prácticas eran completamente diferentes a aquellas de la Europa occiden­
cional y se convirtieron en los pilares del nuevo edificio utópico. La tal del siglo diecinueve, la esterilidad y la desilusión fueron la consecuen­
explicación a esto puede radicar en que. después de 19 14 . las mentes de cia inevitable. El racionalismo puede generar una utopia, pero no puede
los hombres retrocedieron naturalmente, en busca de una nueva uto­ hacerla real. Las democracias liberales que se sem braron p o r el mundo
pía, a aquellos fundam entos aparentemente firm es de la paz y la segu­ mediante el acuerdo de paz de 19 19 fueron el producto de la teoría abs­
ridad decimonónicas. Pero un factor más decisivo fue la influencia de tracta, no echaron raíces y se marchitaron rápidamente.
los Estados Unidos, todavía en el apogeo de la prosperidad victoriana y
la creencia victoriana en el cómodo credo benthamita. Al igual que
Bentham un siglo antes bahía tomado la doctrina de la razón diecio­ EL RACIONALISMO Y LA SOCIEDAD DE NACIONES
chesca y la había rem odelado según las necesidades de la nueva época,
así ahora Woodrow W ilson, el admirador apasionado de Bright y La más importante de todas las instituciones afectadas p o r este in te­
Gladstone, trasplantaba la fe racionalista decimonónica al terreno casi lectualismo unilateral de la política internacional fue la Sociedad de
virgen de la política internacional y, llevándosela consigo a Europa, la Naciones, que fue un intento de "ap lica r los prin cip io s del liberalism o
resucitaba. Casi todas las teorías de política internacional populares lockiano a la construcción de una m aquinaria del orden intern acio­
entre las dos guerras mundiales fueron reflejos, vistos en un espejo nal".9 "E l Pacto", observó el general Sm uts, ” [...] sim plem ente in tro ­
estadounidense, del pensamiento liberal decimonónico. duce en los asuntos mundiales esa visió n de una sociedad dem ocrática
En un número limitado de países la democracia liberal decimo­ que es uno de los grandes logros del progreso hum ano” .10 Pero este
nónica había tenido un brillante éxito. Fue un éxito porque sus presu­ trasplante del racionalism o dem ocrático desde la esfera nacional a la
puestos coincidían con la fase de desarrollo alcanzada por los países en internacional estaba lleno de dificultades no previstas. El em pírico
cuestión. Fuera del conjunto de especulaciones del momento, los 'espí­ trata cada caso concreto individualm ente. El racionalista lo rem ite a un
ritus rectores de la época tomaron precisamente ese cuerpo de la teo­ principio general abstracto. Cualquier orden social supone una gran
ría que se correspondia con sus necesidades, adecuando consciente e parte de estandarización y, por tanto, de abstracción; no puede haber
inconscientemente la práctica a él y él a la práctica. Utilitarismo y lais­ una regla distinta para cada m iem bro de la com unidad. Esa estandari­
sez-faire estuvieron al servicio, y dirigieron, del curso de la expansión zación es relativamente fácil en una com unidad de unos m illones de
individuos anónimos que se adecúan a tipos más o m enos reconocidos.
66
E H. CARR LA CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS (I t i 9-153?)

Pero presenta in fin itas com plicaciones cuando se aplica a sesenta ya sea en Ginebra o en los m inisterios de exteriores, una especie de
Estados conocidos que d ifieren ampliamente en tamaño, po dery desa­ fichero de acontecimientos o, m ejor aún, de 'situaciones’ , y que cuando
rrollo político, económ ico y cultural. La Sociedad de N aciones, al ser el acontecimiento o la situación tienen lugar, un miembro del Consejo o
el p rim er intento a gran escala de estandarizar los problem as políti­ un ministro de Exteriores puede reconocer ese acontecimiento o situa­
cos internacionales, era especialm ente propensa a estos apuros. ción y dirigirse al indice para ver los archivos donde se recoge la acción
De hecho, los fundadores de la Sociedad, algunos de los cuales eran apropiada".14 Hubo esfuerzos decididos para perfeccionar la maquina­
hombres con experiencia política y entendimiento político, habían ria, para estandarizar el procedim iento, para tapar los "huecos" del Pacto
admitido los peligros de la perfección abstracta. "La aceptación de los medíante un veto absoluto a toda guerray para hacer que la aplicación de
hechos políticos del presente —observaba el Comentario Británico ofi­ las sanciones fuera "automática” . El Borrador de Tratado de Asistencia
cial al Pacto presentado en 19 19 — ha sido uno de los principios sobre Mutua, el Protocolo de Ginebra, el Acta General, el plan para incorporar
los que la Com isión ha trabajado” , 11 y este intento de tener en cuenta el Pacto Briand-Kellogg en el Pacto y la "definición del agresor” fueron
las realidades políticas distinguió al Pacto no sólo de previos esquemas todos hitos en el peligroso camino de la racionalización. El hecho de que
sobre el papel relativos a la organización mundial, sino también de esos los platos utópicos preparados durante esos años en Ginebra fueran difí­
proyectos meramente utópicos como la Fuerza Policial Internacional, el ciles de digerir por los principales gobiernos involucrados era un sín to­
Pacto Briand-Kellogg y los Estados Unidos de Europa. El Pacto tenía la ma de la creciente separación entre teoría y práctica.
virtud de contener algunas im perfecciones teóricas. Pretendiendo tra­ Incluso el lenguaje propio de los círculos de la Sociedad delataba
tar a todos los m iem bros p o r igual, aseguró a las grandes potencias una la impaciencia creciente por evitar lo concreto en favor de las genera­
mayoría perm anente en el Consejo de la Sociedad.12 No pretendía lizaciones abstractas. Cuando se deseó establecer que el Borrador de
prohib ir del todo la guerra, pero lim itaba las ocasiones en las que podia Tratado de Asistencia Mutua pudiera entrar en vigor en Europa sin
recurrirse legítim am ente a ella. La obligación impuesta a los m iem ­ esperar al resto del mundo, se introdujo una cláusula que señalaba que
bros de la Sociedad de aplicar sanciones al que incum pliera el Pacto no podría entrar en vigor "p or continentes" —una condición que tenía
estaba libre de vaguedad, vaguedad que había sido discretamente consecuencias absurdas para todo continente salvo para Europa—,
reforzada m ediante una serie de resoluciones "interpretativas” apro­ Empezó a usarse una term inología convencional, que servía de m one­
badas por la Asam blea en 19 3 1. La crudeza de la garantía territorial da de cambio para los delegados en G in eb ray para los entusiastas de la
establecida en el Artículo 10 del Pacto fue suavizada en una resolución Sociedad en otras partes y que, mediante la repetición constante,
que consiguió casi el voto unánim e de la Asam blea en 19 33. Por el pronto perdió cualquier contacto con la realidad. "No puedo recordar
momento parecía como si la Sociedad pudiera alcanzar un com prom i­ ningún momento — dijo el Sr. Churchill en 1982— en el que la distan­
so efectivo entre u to p íay realidad y convertirse en un instrum ento e fi­ cia entre el tipo de palabras que usaran los estadistas y lo que pasara
caz de la política internacional. realmente en muchos países fuera tan grande como es ah o ra".15 El
Lam entablem ente, los políticos europeos más influyentes recha­ borrador de Pacto Franco-Soviético, que era una alianza defensiva en
zaron la Sociedad durante sus años críticos de form ación. La partida la contra de Alem ania, fue redactado de tal forma que pareciera un in s­
ganó el racionalism o abstracto y desde aproximadamente 19 3a en ade­ trumento de aplicación general y fue descrito como un ejem plo b ri­
lante la corriente en G inebra siguió con fuerza la dirección utópica.13 llante del principio de "seguridad colectiva". Un m iem bro de la
Se llegó a creer, en palabras de un crítico perspicaz, "que puede existir, Cámara de los Comunes, cuando se le preguntó en el debate sobre las

68 69
EH.CARR LA CRISIS DE LOS V0N TE AÑOS (1919-1939)

sanciones en junio de 1936 si él correría el riesgo de entrar en gue­ Los prim eros intentos de invocar a la opinión pública como fuer­
rra contra Italia, respondió que estaba preparado para hacer frente za dentro del mundo internacional se hicieron en Estados Unidos. En
a "todas las consecuencias que se derivaran de forma natural de hacer 1909 el presidente Taft desarrolló un plan para la conclusión de trata­
cumplir el Pacto a una nación agresora".16 Estas contorsiones lingüís­ dos sobre el arbitraje obligatorio de las disputas internacionales entre
ticas estimulaban la frecuente falta de distinción entre el mundo de la los Estados Unidos y otras grandes potencias. Pero, surgió la pregunta,
razón abstracta y el mundo de la realidad política. "Los metafísicos, ¿cómo se haría cumplir el fallo del tribunal arbitral? Taft la abordó con
como los salvajes —señala el Sr. Bertrand Russell—, están capacitados total alegría. Nunca había observado que en una dem ocracia como los
para imaginar una conexión mágica entre las palabras y las cosas” .17 Estados Unidos el cumplimiento de las sentencias tuviera ninguna
Los metafísicos de Ginebra consideraron difícil de creer que una acu­ dificultad y se declaró "muy poco preocupado” por este aspecto de la
mulación de textos ingeniosos que prohibieran la guerra no constituía cuestión. "Después de que hayamos llevado las cuestiones al tribunal y
una barrera en contra de la misma. "Nuestro propósito —dijo el Sr. se haya tomado una decisió ny de que, de este modo, se hayan elabora­
Benes al presentar el Protocolo de Ginebra ante la Asamblea de 1934.— do determinados juicios que consten en una declaración solem ne,
era hacer que la guerra fuera imposible, acabar con ella, aniquilarla. pocas naciones querrán hacer frente a la condena de la opinión públi­
Para conseguirlo teníamos que crear un sistem a".18 El Protocolo era el ca internacional y desobedecerán el fa llo ."19 La opinión pública, como
"sistem a". Esa presunción sólo podía provocar su Némesis. Cuando en los países democráticos, estaba abocada a prevalecer; y, como decían
dentro de los círculos de la Sociedad se empezó a creer que la salvación los benthamitas, se podía confiar en que la opinión pública siem pre se
podía encontrarse en un fichero perfecto y que el fluir indisciplinado posicionaría en el bando correcto. El Senado de los Estados Unidos
de la política internacional podia ser canalizado mediante una serie de rechazó la propuesta del presidente, así que no se dio la oportunidad de
fórmulas lógicas impregnadas de abstracción inspiradas por las doc­ poner a prueba a la "opinión pública internacional". Cuatro años más
trinas de la democracia liberal decimonónica, estuvo próximo el final tarde, Bryan, el primer Secretario de Estado de W ilson, presentó otra
de la Sociedad como instrumento político efectivo. serie de tratados. En los tratados de Bryan el arbitraje dio paso a la
conciliación. Su rasgo más novedoso y significativo era la determ ina­
ción de que sus partes no recurrirían a la guerra hasta que hubieran
LA APOTEOSIS DE LA OPINIÓN PÚBLICA pasado doce meses desde el comienzo de la disputa. En caliente, pare­
cían admitir los tratados de Bryan, los hom bres no escuchan la voz de
No iba a tener mejor suerte el intento de trasplantar a la esfera inter­ la razón. Pero una vez que el tiempo hubiera enfriado sus pasiones, la
nacional la fe democrática liberal en la opinión pública. Y aquí se daba razón, en forma de opinión pública internacional, reanudaría su poder
una doble falacia. La creencia decimonónica en la opinión pública se de convicción. Algunos de estos tratados fueron de hecho firmados
basaba en dos presupuestos; primero (y en las democracias esto era, entre los Estados Unidos y otras potencias —algunos de ellos, por una
con algunas reservas, cierto), la opinión pública tiende a prevalecer a curiosa ironía, en los primeros dias de la Prim era Guerra Mundial—.
largo plazo; y segundo (esta era la visión benlhamita), la opinión "E l resum eny la sustancia" de estos tratados, dijo W ilson en octubre de
pública siempre es correcta. Ambas creencias, no siempre distingui­ 1914,, era "que siempre que surgiera algún problema brillaría la luz
bles la una de la otra, fueron reproducidas sin crítica en la esfera de la sobre él durante un año antes de que se hiciera nada. Y mi predicción
política internacional. es que, después de que la luz haya brillado sobre él durante un año, no
70 7'
,3
i EH .C A R R LA. CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS ll? l? - l? 3 ! l

5
5 será necesario hacer nada; qne después de que sepamos qué paso, "Salvo que la Conferencia esté preparada para seguir las opinio­
sabremos quién tenia razóny quién n o".20 nes de la humanidad —dijo de camino a París—, y para expresar el
3
La creencia en el poder de convicción de la razón, etcpresado a tra­ deseo del pueblo más que el de los líderes de la Conferencia, nos v e re ­
3 mos inmersos en otra desintegración del m undo."23
vés de la voz del pueblo, era especialmente agradable para Wilson.
3 Estas consideraciones jugaron, de hecho, un papel notable en el
Cuando entró en política en 19 10 como candidato a Gobernador de
3 Nueva J ersey, su campaña se basó en un llamamiento "al pueblo" fren­ trabajo de la Conferencia. Cuando lo s delegados italianos se m ostra­
3 te a los dirigentes políticos y demostró "una fe casi mística en que el ron recalcitrantes en sus reclam aciones de Fium e y de la costa
3 pueblo le seguiría si pudiera dirigirse a una cantidad suficiente de ciu­ Adriática, W ilson mantuvo su convencimiento de que si podía apelar al
dadanos". El resultado de esta campaña le ratificó en su creencia en la "pueblo" en contra de los "líd eres" —si sólo (como en las elecciones de
.3 Nueva Jersey) "pudiera dirigirse a una cantidad suficiente de ciudada­
potencia de la voz de la razón hablando por su boca. Gobernaría
') mediante la persuasión de la razón actuando sobre una opinión públi­ nos" — la voz de la razón prevalecería de form a infalible. E l com unica­
O ca todopoderosa. "Si los dirigentes lo impedían, él sólo tenía que ape­ do al pueblo italiano, y la retirada de la delegación italiana de París,
3 la r al pueblo [...] el pueblo quería grandes cosas, cosas justas, cosas fueron el resultado de esta convicción. El problem a del armam ento fue
verdaderas".21 enfocado con el mismo espíritu. Una vez que las potencias enem igas
O
La entrada de Estados Unidos en la guerra no supuso la m odifica­ hubieran sido desarmadas por la fuerza, se podría confiar en que la voz
ción de la fe de Wilson en lo acertado del juicio popular. Abordó la de la razón, manifestándose a través de la opinión pública, desarm aría
cuestión en uno de los discursos en los que discutió las condiciones a los Aliados. Tanto W ilson como el Sr. U oyd George "sin tiero n que, si
futuras de la paz: el ejército alemán era lim itado, Francia tendría que seguir su ejem plo
Es peculiaridad de esta gran guerra que, mientras los y no podría mantener fácilm ente un ejército inm enso bajo esas c ir­
estadistas parece que han tratado de encontrar definiciones cunstancias” .24 Y si alguien se hubiera parado a preguntar en base a
para sus propósitos y parece que a veces han cambiado sus qué obligación Francia se tendría que desarm ar, la única respuesta
motivos/sus puntos de vista, el pensamiento de la mayoría de habría sido un llamamiento a la fuerza racional de la opinión pública.
los hombres, que se supone los estadistas deben instruir/diri­ Lo más importante de todo es que toda la concepción de la Sociedad de
gir, se ha hecho cada vez más despejado, cada vez más seguro Naciones estuvo desde el principio ligada a la doble creencia en que la
de por qué están luchando. Los objetivos nacionales han ido opinión pública iba a prevalecer y en que era la voz de la razón. Si los
quedando cada vez más en un segundo plano y el objetivo "convenios abiertos alcanzados de form a abierta" podían convertirse
común de la humanidad ilustrada los ha sustituido. Los con­ en norma, se podía confiar en que la gente norm al viera que sus conte­
sejos de los hombres corrientes se han hecho en todos los casos nidos se adecuaban a los requerim ientos de esa razón que era la más
más simples y directos / más unificados que los de los sofisti­ alta moralidad. El nuevo orden debe estar basado no en "convenios de
cados hombres públicos, quienes todavía tienen la impresión de egoismo y com prom iso" entre los gobiernos, sino en "e l pensam iento
estar jugando un juego de podery de que corren apuestas muy de la gente normal aquí y en todas partes del mundo, la gente que no
l¿>

altas. Por eso he dicho que es una guerra del pueblo, no de los tiene privilegios y que tiene unos patrones muy sim ples y no sofistica­
estadistas. Los estadistas deben seguir el claro sentido común o dos de lo bueno y lo m alo".25 Debe "s e r mantenido por la opinión
desaparecer,22 organizada de la hum anidad".25
o*

72 73
E H . CARR LA CRISIS DELOS VEINTE AÑOS

El irritante problema de las sanciones materiales fue abordado de En su mayor parte [dijo a la Cámara] no h a y un intento
mala gana por la parte estadounidense, y casi igualmente por la parte de depender de algo como un superestado, ni hay un intento de
británica. Al igual que Taft, la opinión anglosajona estaba "muy poco depender de lafuerzapara llevara cabo una decisión del Consejo
preocupada" por este aspecto de la cuestión ya que el reconocimiento o de la Asamblea de la Sociedad. Eso es casi impracticable tal
de la necesidad de las sanciones era en si mismo una derogación de la y como están ahora las cosas. De lo que dependemos es de la
doctrina utópica de la eficacia de la opinión pública racional. Era opinión pública [...] y, si nos equivocamos sobre ella, todo es
impensable que un veredicto unánime de la Sociedad fuera desafiado; erróneo. 29
e incluso si desafortunadamente el veredicto no fuera unánime, "p ro ­
bablemente se realizaría un informe mayoritario y este [...]", sugirió Al hablar ante la Conferencia Im perial de 19 33 sobre el tem a de la
Lord Cecil durante los debates de París, "seguramente tendría mucho Sociedad, Lord Cecil explicó que "su método no es [...] el método de un
peso sobre la opinión pública del mundo” .2' El Comentario Británico gobierno coercitivo; es un método de consentim iento y su instrum en­
oficial al Pacto mostró el mismo punto de vista: to ejecutivo no es la fuerza, sino la opinión pú blica".30Y cuando se reu­
La Sociedad [declaraba] debe continuar dependiendo, en nió la primera Asam blea de la Sociedad, Lord Cecil, como delegado
último caso, del libre consentimiento de sus estados constituti­ británico, manifestó desde el estrado la misma filosofía:
vos. Este presupuesto es obvio en casi todos los artículos del Pacto, Es completamente cierto que, con mucho, el arma más
los cuales deben obtener la última y más efectiva sanción de la poderosa con la que cuenta la Sociedad de Naciones no es el arma
opinión pública del mundo civilizado. Si las naciones del futuro económica o militar o cualquier otro arma de fuerza material.
son principalmente egoístas, avaras y guerreras, ningún instru­ Sin duda el arma más fuerte que tenemos es la de la opinión
mento o maquinaria podrá detenerlas. Sólo es posible establecer pública.31
una organización que hagafácil y, por tanto, habitual, la coope­
ración pacífica y confiar en que la influencia de la costumbre Incluso el más escéptico y sofisticado Balfour, al explicar la
moldee la opinión pública. ausencia de sanciones en los acuerdos de Washington de 19 2 1, declaró
que "si en el futuro alguna nación se separa deliberadamente de la
Las cláusulas sobre sanciones fueron introducidas de forma poco acción colectiva que hemos tomado en Washington en este año de gra­
contundente, medio disculpándose y con un epilogo consolador; cia, será condenada ante el m undo " ;32 y era uno de los presupuestos
La parte no menos importante de la presión será ejercida por de la democracia liberal que dicha condena sería eficaz. Pero el argu­
la publicidad estipulada para ello en el procedimiento de resolu­ mento de que la opinión pública es un arma fundamental tiene dos
ción. Los temas oscuros de los que se derivan las disputas inter­ caras y, en 1932, durante la crisis de Manchuria, el ingenioso S ir John
nacionales serán sacados a la luz del día y se permitirá la Simon lo utilizó para dem ostrar que cualquier otro tipo de acción era
creación de una opinión pública informada,28 superflua. "La verdad es que —dijo a la Cámara de los Comunes—
cuando la opinión pública, la opinión mundial, es lo suficientem ente
Cuando la Cámara de los Comunes debatió la ratificación del unánime como para pronunciar una condena moral firm e, no se
Tratado de Versalles, Lord Cecil fue el principal ponente del Pacto de la necesitan sanciones " .33 Dadas las prem isas benthamitas y wilsonia-
Sociedad; nas, esta respuesta era irrefutable. Si la opinión pública no había

74 75
E H . CARR LA CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS IH1?-I?3?I

frenado a Japón, entonces —como halda dicho I.ord Cccil en >919— de forma más directa por la crisis internacional esta visión con solado­
"todo es erróneo". ra ya no consiguió más partidarios y la incorporación continua a la
misma de los estadistas estadounidenses era vista com o una señ al de
la falta de voluntad de Estados Unidos de recurrir a arm as m ás poten­
LANÉMES 1S DELUTOP 1SMO tes. Ya en 1932 el Sr. Churchill se burló de la Sociedad de N aciones
acusándola de "credulidad resignada c inagotable por seguir p red ican ­
La N ém esis del utopismo en política internacional llegó casi de re­ do este credo desfasado .38 Pronto el grupo de intelectuales que una vez
pente. En septiem bre de 19 30 el presidente de la Universidad de puso el énfasis en la relativa falta de importancia de las arm as "m ate­
Colum bia, el Dr. Nicholas M urray Bntlcr, aventuró la "predicción riales" de la Sociedad empezó a in sistir con fuerza en las sanciones
razonablemente seguía de que la generación siguiente observará un económicas y militares como piedras an gtlarcs de un orden in tern a­
creciente respeto hacia los principios y el punto de vista de Cobdeny cional. Cuando Alemania se anexionó Austria, Lord Cecil p rcg in tó
un continuado y creciente esfuerzo por ponerlos en práctica en mayor indignado si el prim er m inistro "sostien e que el uso de la fuerza m a­
medida en las políticas públicas".3'1 El 10 de septiembre de 19 31 Lord terial es impracticable y que la Sociedad debería dejar de intentar
Cecil contó a la Asamblea de la Sociedad de Naciones que "casi no ha imponer 'sanciones’ y lim itar sus esfuerzos a aplicar la fuerza m oral " .'18
habido nunca un período en la historia del mundo en el que la guerra La respuesta bien pudiera h aber sid o que, si realm ente N cvillc
parezca menos probable que ahora".35 El 18 de septiembre de 1931 Chamberlain mantenía esta postura, podía haberla aprendido de las
Japón inició su campaña en Manchuria y, al mes siguiente, el último propias declaraciones anteriores de Lord Cecil.
pais importante que seguía observando el principio de libre comercio Además, el escepticismo no sólo atacó la prem isa de que la o p i­
dio los primeros pasos hacia la introducción de un arancel general. nión pública prevalece con scgiridad, sino también la de que la opinión
Desde este momento en adelante una rápida sucesión de aconte­ pública es con toda seguridad correcta. En la Conferencia de Paz se
cimientos obligó a todos los pensadores serios a reconsiderar aquellas había observado que los estadistas a veces eran más razonables y
premisas que se estaban separando cada vez más de la realidad. La cri­ moderados en sus demandas que la opinión pública que se suponía
sis de Manchuria había demostrado que la "condena de la opinión debían representar. Incluso el propio W ilson tina vez usó —sin duda,
pública internacional", invocada porTaft y por otros muchos después con toda sinceridad— un argim cnto que contradecía directam ente su
de él, era de poco fiar. En los Estados Unidos esta conclusión fue acep­ tradicional tesis de que la razón puede hacerse prevalecer apelando a
tada con muchísima resistencia. En 1933 un secretario de Estado esta­ "la gente corriente a lo largo de todo el mundo". En la C om isión de la
dounidense todavía mantenía cautelosamente que "la sanción de la Conferencia de la Sociedad de Naciones los japoneses habían plantea­
opinión pública puede convertirse en una de las sanciones más poten­ do la cuestión de la igualdad racial. "¿Cóm o puede tratarse por separa­
tes del mundo".35 En septiembre de 1938 el presidente Rooscvclt basó do en esta tranquila sala —pregm tó el presidente— una cuestión que
su intervención en la crisis checoslovaca en la creencia del Gobierno no será tratada por separado cuando salga de aquí ? "'11 La historia más
de Estados Unidos en la "fuerza moral de la opinión pública";37 y en tarde proporcionó muchos ejem plos de este fenómeno. Se hizo h ab i­
abril de 1939 el Sr. Cordcll IIull anunció una vez más la convicción de tual para los estadistas de Ginebra y de otras partes explicar que ellos
que "una opinión pública, la fuerza más potente para la paz, se está mismos tenían todos los deseos de ser razonables, pero que la opinión
haciendo más fuerte cri todo el mundo".38 Pero en los países amenazados pública de sus paises era inexorable y, aunque esta disculpa era a veces

76 77
S /'ts.

c
EH .CA RR
L A CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS U9I9-I939)

6 X - C 0 .C - C
un pretexto o una maniobra táctica, normalmente habia debajo de ella un
rotundamente incapaz de alcanzar el bien racional, ha debido de ser o
sólido sustrato de realidad. En consecuencia, el prestigio de la opinión
porque ha sido demasiado estúpida como para entender ese bien
púbbca decayó. "No ayuda al conciliador, al árbitro, al policía o al juez
o porque ha sido demasiado perversa como para perseguirlo. El profe­
—ba escrito recientemente un conocido partidario del League of Nations
sor Zimmern apoya la hipótesis de la estupidez, repitiendo casi palabra
Union— estar rodeado de una multitud emitiendo vítores furiosos
por palabra el argumento de Buckle y S.ir N o rn a n Angelí:

6
o exultantes".42 Los "hombres corrientes a lo largo del mundo" de
El obstáculo en nuestro camino [...] no se encuentra en la
Woodrow Wilson. portavoz del "propósito común de la humanidad

C
esfera moral, sino en la intelectual [...] No es porque los hombres
ilustrada", se habían transformado en una multitud desordenada que
este'n poco dispuestos por lo que no pueden ser educados en una

<T: t , Q , Cy C x Q C v C ^ C
emitía ruidos incoherentes y de ninguna ayuda. Parecía innegable que,
conciencia social mundial. Es porque ellos, seamos honestos y
en los asuntos internacionales, la opinión pública estaba normalmen­
digamos "nosotros", somos seres de carácter conservador e inteli­
te tan equivocada como era impotente. Pero cuando tantos presupues­
gencia limitada.
tos de 1919 estaban desmoronándose, los líderes intelectuales de la
escuela utópica se mantuvieron en sus trece y en Gran Bretaña y los
El intento de construir un orden mundial ha fracasado no debido al
Estados Unidos —y en menor medida en Francia—la lucha entre teoría
"orgullo, la ambición o la codicia” , sino debido al "pensamiento confu­
y práctica adquirió dimensiones alarmantes. Los estudiosos de sillón
s o '.44 Por otra parte, el profesor Toynbee ve como causa del fracaso la
de las cuestiones internacionales fueron unánimes sobre el tipo de
maldad humana En un volumen de la Survey o f International Ajfairs,
política que debía seguirse, tanto en el terreno político como en el eco­
acusa a Italia de un "egoísmo positivo, fuertemente decididoy agresivo",
nómico. Los gobiernos de muchos países actuaron justamente en el
a Gran Bretañay a Francia de "egoísmo negativo, poco decidido y cobar­
sentido inverso a sus consejos y recibieron la aprobación de la opinión
de", a la Cristiandad occidental en su conjunto de un crim en "sórdido"
pública en las urnas. C
y a todos los miembros de la Sociedad de Naciones, excepto a Abisinia,
C
de "codicia” o "cobardía" (la elección se la deja a ellos), mientras que la
actitud de los estadounidenses es sim plem ente "bastante criticona y c
EL PROBLEM A DEL DIAGNÓSTICO r
perversa” .45 Algunos escritores com binaron la acusación de estupidez
y de maldad. Muchos comentarios sobre las cuestiones internacionales c
La explicación lógica a tales desastres es obvia. Un hábil historiador de
se hicieron tediosos y estériles debido a que se ceñían incesantemente a 5
la Internacional Comunista ha señalado que, en la historia de dicha
una realidad que se negaba a adecuarse a las fórmulas utópicas. r
institución, "cada fracaso —no un fracaso objetivo, sino que la realidad
La simplicidad de estas explicaciones parecía casi ridiculamente
no se adecúe a la utopía— supone que hay un traidor” .43 El principio t
desproporcionada a la intensidad y com plejidad de la crisis interna­
tiene una aplicación amplia y toca resortes ocultos de la naturaleza (
cional.45 La im presión del hom bre corriente fue recogida de forma
humana. Los estadistas de más de un país han sido ridiculizados por los
más precisa en abril de 1938 en ciertas palabras del Sr. Anthony Edén-. (
utópicos decepcionados al llamarles destructores del orden interna­
Es completamente fútil imaginar que estamos inmersos en 1
cional. Los pocos miembros de la escuela que han intentado ir más allá
una crisis europea quepuedepasarigualque vino. Estamos inmer­ i
de esta mera explicación antropomórfica dudan entre dos diagnósticos
sos en una crisis de hum anidad en todo el mundo. Estamos vi­
alternativos. Si la humanidad en sus relaciones internacionales ha sido
viendo uno de esos grandes períodos de ¡a historia que inspiran un
78
79
E. H.CARR LA CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS 0919-193?)

de un utopismo que era antiindividualista e irracional. Estas cualidades ya estaban


temer reverencial por sus responsabilidades)'por sus consecuencias. latentes en los aspectos utópicos del leninism o —y tal vez del m arxism o—.
3 Lasfuerzas formidables sonfuerzas huracanadas desatadas.47 2. Bentham. ITorfcs. ed. Bowring, i., p. 3i.
3. Ibid., viii., p. 561.
3 4. James Mill. The Liberty o f the Press, p. 22 -3.
No es cierto, como cree el profesor Toynbce, que hemos estado 5. ]. S. Bury. The Idea o f Progress, p. i 3i.
6. Comte. Cburs de Philosophic Positive. Conferencia LXI.
viviendo en una época de maldad excepcional. Tampoco es cierto, como 7. Buckle. History o f Civilisation, (ed. World's Classics), i. pp. 15 1-2 .
sugiere el profesor Zimmern, que hemos estado viviendo en una época 8. Citado en Angelí. Foundations o f /ntemationai Polity, p. 244. Evidencias internas
9 de estupidez excepcional. Es aún menos cierto, como sugiere de forma sugieren que el pasaje fue escrito por el propio Norman Angelí.
9. R. H. S. Crossman en J. P. Mayer, Political Thought, p. 202.
9 más optimista el profesor Lauterpacht, que lo que hemos estado experi­ 10. Emisión de la Víspera de Año Nuevo de fíadio-Nations. C inebra: The Tunes. 1 de
mentando es "un período transitorio de retroceso" que no deberíamos enero de 1938.
11. The Covenant of the League of Nations and a Commentary Thereon. Cmd. 15 1 C 1919). p.
permitir que influyera excesivamente en nuestro pensamiento.48 Es una 12. "La mayor fuerza del Pacto —dijo el Gobierno británico algunos años más
evasiva sin sentido pretender que hemos presenciado, no el fracaso de la tarde— reside en el grado de discrecionalidad que perm ite al Consejo y a la
a Sociedad de Naciones, sino sólo el fracaso de aquellos que se negaron
Asamblea a la hora de hacer frente a contingencias futuras que pueden no tener
ningún paralelo en la historia y que. por tanto, no pueden s e r en su totalidad p re­
3 a hacerla funcionar. El fracaso de los años treinta fue demasiado abru­ vistas con anterioridad" (League of Nations: Official Journal. Mayo 19 28 . p. 7 0 3 ).
12. La defección de los Estados Unidos alteró este equilibrio y dejó a cuatro grandes
9 mador como para ser explicado meramente en términos de acción o
potencias enfrentadas a cuatro menores. Los incrementos posteriores en el núm e­
9 inacción individual. Su desmoronamiento supuso la bancarrota de los ro de miembros, que habían tenido lugar a intervalos regulares desde 19 2 3 . dieron
postulados sobre los que se basaba. Los propios fundamentos de las una preponderancia permanente a las potencias menores. El C onsejo, al hacerse
9 más "representativo", perdió mucha de su efectividad como instrum ento político.
creencias decimonónicas están bajo sospecha. Puede ser no que los La realidad fue sacrificada a un principio abstracto. Debería añadir que el prud en­
9 te delegado suizo previó este resultado cuando se planteó la prim era am pliación en
hombres fracasaran estúpida o malvadamente al aplicar principios jus­
1 1922 (League o f Nations: Third Assembly, Prim er Comité, pp. 3 7 -3 8 ).
tos, sino que los propios principios fueran falsos o inaplicables. Puede 13. Poruña curiosa ironía esta evolución fue fuertemente promovida p o r un grupo de
} no ser cierto que si los hombres razonan correctamente sobre la políti­ intelectuales estadounidenses y algunos entusiastas europeos im aginaron que.
siguiendo este camino, favorecerían la opinión estadounidense. La lucha entre la
3 ca internacional también actuarán correctamente, o que el correcto razo­ teoría de los intelectuales y la práctica del gobierno, que tuvo lugar en Gran Bretaña
9 namiento sobre los intereses de uno mismo o de la propia nación es el de 1932 en adelante, empezó en Estados Unidos en 19 19 .
camino hacia un paraíso internacional. Si los presupuestos del liberalis­ 14. J. Fischer-Williams, Some Aspects o f the Covenant o f the League 0 /Nations, p. 238.
0 15. Winston Churchill, Arms and the Covenant, p. 43.
mo decimonónico son en realidad insostenibles, no debe sorprender­ 16. Citado en Toynbee, Survey o f International Affairs. 1935, ii., p .4 4 8 .
nos que la utopía de los teóricos internacionales tuviera tan poca 17. B. Russell e n A ntlanric Monthly, clix. (Febrero »937), p .15 5 .
9 impresión sobre la realidad. Pero si son insostenibles hoy, también ten­
18. League of Nations-. FifthAssembly, p. 497.
19. W. Taft, The United States and Peace, p. 150.
dremos que explicar por qué alcanzaron una aceptación tan extendida e 20. The Public Papers o f Woodrow IPilson.- 7he Neiu Democracy, ed. R. S . B aker, i., p. 20 6 .
2 1. R. S. Baker, Woodrotu ITilson: Life and Letters, iii., p .17 3 .
0 inspiraron logros tan espléndidos en el siglo diecinueve. 22. The Public Papers of Woodrow IFilson.- IFar and Peace, ed. R. S. Baker, i ., p. 259.
23. intimate Papers o f Colonel House, ed. C. Seymour, iv., p. 29 1.
24. D. Lloyd George, The Truth about the Treaties, i.. p. 187.
NOTAS
°> 25. The Public Papers o/lTbodrou)lFilson: War and Peace, ed. R. S. Baker, i., p. i 33.
26. Ibid., i.. p. 234.
v i o ' -J1

i. Aunque esta es la forma de utopismo que ha sido predominante en los últimos tres 27. Miller, The Drafting 0/the Covenant, ii.. p. 64.
siglos, y todavía prevalece (aunque quÍ2á cada vez con menos fuerza) en los países 28. The Covenant of the League o f Nations with a Commentary Thereon, Cmd. 1 5 1 , pp. 1 2 .1 6 .
de habla inglesa, seria precipitado afirmar que el individualismo y el racionalismo 29. Cámara de los Comunes, 21 de julio de 19 19 : Official Report, cols. 9 9 0 . 992.
6on atributos necesarios del pensamiento utópico. El fascismo contenía elementos8 30. imperial Conference of »923, Cmd. 1987, pp. 44.
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Ic r-í F trx A x e rJ x y . p . 395.

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CAPÍTULO A
r r - 4 y = T: — — , -_r L rz r-~ i c f . V c r i : v ; í ¿ -^ ís rc . p . ^99-
r z — 1—. -L- V ; G : — :r.-rs- ~ ¿ r 1 p3z= O ^ á z lT C C ^ i, CC - c^2. LA ARMONÍA DE INTERESES
'■K* >' i í . S ¿ - - . 7 v f - ' - . ~ r b a . r_

t '3 g £ S £ 3 ¡a ¿ & ^ * H ^ c * * i* C fe KriBsso.


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3 p . ' C r r r t r d - i . c c ~ c !'■ h¿c= o t s r r r ^ r z / r . c r i i ñ s r z a = c r z l c r *2 c p i i i o a p - r l:3
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¿ ^ c . ' / ¿ ; . * n r r p ^ r f i d i l i d i d r e s ié e e a c e a e s ca n d a le ra n a z e r a e jó n d e la s im p li-
e d a d c d p re b le r e a " C S ib ia e .^ H - Z a y c f Fr/— —i T h ecrjr. p . 551).

. l'¿ ¿ rrs ¿ -z r¿ lA § c in .xrü. (vrprrenire-ocr.il:re ¡ j 2 c ) . p . j j ^ LA SÍNTESIS UTÓPICA

Ninguna sociedad política, nacional o internacional, puede existir


salvo que la gente se someta a ciertas normas de conducta. El proble­
ma de por qué la gente debe someterse a dichas normas es el problema
fundamental de la filosofía política. Aparece insistentem ente tanto en
una democracia como en otras formas de gobierno y tanto en la p o líti­
ca internacional como en la nacional, ya que tal fórmula como la de "el
mayor bien para el mayor número" no da una respuesta a la pregunta
de por qué la minoría, cuyo mayor bien no es ex hypothesi perseguido,
debería someterse a las reglas hechas en interés del mayor número. En
general, las respuestas dadas a esa pregunta se dividen en dos catego­
rías. que se corresponden con la antítesis, discutida en el capítulo
anterior, entre aquellos que consideran la política una función de la
ética y los que consideran la ética una función de la política.
Aquellos que afirman la prim acía de la ética sobre la política
mantendrán que es deber del individuo som eterse por el bien de toda
la comunidad, sacrificando su propio interés al interés de otros que
LA CRISIS 0 E LOS VBMTE AÑOS 11?! 9-1 9S9)

son más numerosos, o que se lo merecen más por alguna otra razón. El
racional incluso para aquellos que no están incluidos en el mayor
"bien" consistente en el interés propio debería estar subordinado
número. Alcanza esta síntesis manteniendo que el más alto interés del
al "bien" consistente en lalealtad y el sacrificio a un fin más alto que el
individuo y el más alto interés de la comunidad coinciden de forma
interés propio. La obligación radica en cierto tipo de intuición de lo
natural. Al perseguir su propio interés, el individuo persigue el de la
que es bueno y no puede ser demostrada mediante un argumento
comunidad, y ál promover el interés de la comunidad, promueve el
racional. Aquellos que, por otro lado, afirman la primacía de la políti­
suyo propio. Esta es la famosa doctrina de la armonía de intereses. Es
ca sobre la ética, sostendrán que el gobernante gobierna porque es más un corolario necesario del postulado relativo a que las leyes morales
fuerte, y los gobernados se someten porque son más débiles. Este pueden ser establecidas mediante un razonamiento correcto. La admi­
principio es tan fácilmente aplicable a la democracia como a cualquier sión de cualquier divergencia fundamental de intereses sería fatal para
otra forma de gobierno. La mayoría gobierna porque es más fuerte, la este postulado y cualquier aparente choque de intereses debe ser. por
minoría se somete porque es más débil. La democracia, a menudo se ha tanto, explicado como el resultado de un cálculo equivocado. Burke
dicho, sustituye la destrucción de cabezas por el cómputo de cabezas. Pero aceptó tácitamente la doctrina de la identidad cuando definió el inte­
la sustitución es por pura comodidad, y el principio de los dos métodos rés .personal como "aquello que es bueno para la comunidad y para
es el mismo. El realista, por tanto, a diferencia del intuitivo, tiene una cada individuo dentro de ella".2 Esto fue transmitido de los racionalis­
respuesta perfectamente racional a la pregunta de por qué el individuo tas dieciochescos a Benthamy de Bentham a los moralistas Victorianos.
debería someterse. Debería someterse porque si no el más fuerte le Los filósofos utilitaristas pudieron justificar la moralidad con el argu­
obligará a hacerlo y los resultados de la obligatoriedad son más desa­ mento de que. al promover el bien de otros, uno automáticamente pro­
gradables que los de la sumisión voluntaria. La obligación, así, se deri­ mueve el propio. La honestidad es la mejor política. Si los pueblos o las
va de una cierta ética espuria basada en lo razonable de reconocer que naciones se portan mal debe de ser porque, como piensan Buckle, Sir
quien tiene el poder determina lo que es justo.1 Norman Angelí y el profesor Zimmem. son poco reflexivos y cultos,
Ambas respuestas son susceptibles de ser objetadas. El hombre cortos de miras y atolondrados.
moderno, que ba presenciado tantos logros magníficos de la razón
humana, es reacio a creer que la razón y la obligación a veces entren en
conflicto. Por otra parte, los hombres de todas las épocas no han EL PARAÍSO DEL LAISSEZ-FAIRE
encontrado satisfacción en la visión de que la base racional de la obli­
gación es simplemente el derecho del más fuerte. Uno de los puntos Fue la escuela del laissez-faire de economía política creada por Adam
más fuertes del utopismo de los siglos dieciocho y diecinueve era su apa­ Smith la principal responsable de popularizar la doctrina de la armo­
rente éxito al hacer frente de una sola vez a ambas objeciones. El utó­ nía de intereses. El propósito de esta escuela era promover la elimina­
pico, partiendo de la primacía de la ética, cree necesariamente en una ción del control estatal sobre las cuestiones económicas y. para
obligación que es de naturaleza ética e independiente del derecho del justificar esta política, intentó demostrar que puede confiarse en que
más fuerte. Pero también ha sido capaz de convencerse, en términos el individuo, sin control extemo, promueva los intereses de la comu­
distintos que los del realista, de que el deber del individuo de some­ nidad por la sola razón de que esos intereses son idénticos a los suyos.
terse a reglas hechas en interés de la comunidad puede justificarse en Esto era lo que probaba La riqueza de las naciones. La comunidad se divi -
términos de la razón y que el mayor bien del mayor número es un fin de entre aquellos que viven de la renta, aquellos que viven del salario

85
C . R CARR 1 /. oasis />£u)$ m ine/tm on f iffli

y aquellos que viven del beneficio y los intereses de "esos tres grnndes «I año que luvo lugar Ja publicación de h i líip ia a tic los nucioin'b fue
órdenes" están "conectados total c inseparablemente ni Intcrón gene­ inmhfévi el arto en el que W/itt inventó «11 máquina de va por, A hí , en el
ral de la sociedad".*' La armonin no es menor si aquellos implicados no mirtino momento en el que Ja teoría del la lm /rfa lrc recibía «u
son conscientes de ella. El individuo "ni tiene ln intención de proino- olóii ciánica, m u « premia«« fueron aocavada« por un invento que cataba
vcrcl interés público ni sabe cuánto lo promueve [...] Tiende a su pro­ deatlnado a crear índu«tria« gígante«ea« inm óviles y «Jta/ocnle espo
pio beneficio y, en ello, como en otros muchos casos, es conducido cinlJ/ndau y un proletariado grande y poderoso más interesado en 1«
poruña mano invisible a promover un fin que no formaba parte de su distribución que e/i la producción, lina ve/, que el capitalism o indos
intención".'1 La mano invisible, qucAdain Smith tal vez hubiera con­ trial y el aiatcma de clases «e convirtieron en la estructura reconocida
siderado una metáfora, no presentaba ninguna dificultad para la pie­ de la sociedad, Ja doctrina de Ja armonía de intereses adquirió un
dad victoriana. "Es curioso observar —señala un folleto de la Socicty nuevo significado y «c convirtió, como veremos abora, en Ja ideología
for the Propagation of Christian Knowlcdgc hacia mediados del siglo de un grupo dominante preocupado por m antener su p redo m in io
diecinueve— cómo, mediante la sabia y beneficiosa disposición de la mediante Ja afirmación de Ja identidad de sus intereses y Jos de Ja
Providencia, los hombres, así, hacen el mayor servicio al público comunidad en «u conjunto.7
cuando no piensan en nada más que en su propio beneficio” . 5 Pero cata transformación podría no haber teñid o Jugar, y Ja doe -
Aproximadamente en el mismo momento un clérigo inglés escribió un trina podría no haber sobrevivido en absoluto, salvo por una circu n s­
trabajo titulado The TemporalBcncfits of ChristianityExplaincd. La armo­ tancia. La supervivencia de Ja creencia en Ja arm onía de intereses fue
nía de intereses proporcionaba una base racional sólida de la morali­ posible debido a la expansión sin precedentes de Ja producción, de Ja
dad. Amar al prójimo resultó ser una manera completamente ilustrada población y de Ja prosperidad que marcó Jos cien artos que siguieron a
de amarse a uno mismo. "Ahora sabemos —escribió el Sr. Hcniy Ford la publicación de ¿a rújueza de las naciones y a la invención de Ja m áqui­
todavía en 1980— que cualquier cosa que es económicamente correcta na de vapor. La expansión de Ja prosperidad contribuyó a Ja popujari -
es también moralmente correcta. No puede existir conflicto entre la dad de Ja doctrina de tres formas distintas. Atenuó Ja com petición p o r
buena economía y la buena moral".6 los mercados entre los productores, ya que constantemente se hacían
La asunción de una armonía de intereses general y fundamental es disponibles nuevos mercados; pospuso Ja cuestión de d a se , con su
prima facie tan paradójica que exige un examen cuidadoso. En Ja forma insistencia en Ja importancia primordial de Ja distribución equitativa,
que le dio Adam Smith tenía una clara aplicación sobre la estructura eco­ al extender a los miembros de Jas clases m enos prósperas airona parte
nómica del siglo dieciocho. Presuponía una sociedad de productores de la prosperidad general; y al crear un sentim iento de seguridad e n el
pequeños, interesados en la maximización de la producción y del bienestar presente y futuro, animó a Jos hom bres a creer que eJ m undo
intercambio, infinitamente móvilesyadaptablesynopreocupadospor estaba ordenado según un plan tan racional corno la arm onía natural de
el problema de la distribución de la riqueza. Esas condiciones se cum­ intereses. "Fue la ampliación continua del campo d e Ja dem anda lo
plían sustancialmente en una época en la que la producción no suponía que, durante medio siglo, hizo que el capitalismo funcionara como si
un alto grado de cspccialización ni una inversión de capital en equipos fuera una utopía liberal".2 La presuposición tácita de unos m ercados
fijos, y en la que la clase que podría estar más interesada en la distri­ expandiéndose infinitamente era la base sobre la que se apoyaba la
bución equitativa de la riqueza más que en su máxima producción era supuesta armonía de intereses. Como señala el Dr. bíannheirm el control
insignificante y no tenía influencia. Pero, por una curiosa casualidad. del tráfico es innecesario sí el número de coches no excede la capacidad
86
i

1 t ii m \[ i
u carao or loo vciurr años ii»i*, iwíj
)
iml'luliMilo ilnlnpMTolttr«,'' Huida que lloguo eso moumulo, rti Midi muer
i apnrcnleincnlo Inflnlln que cnilrnidaba la creencia en ln armonía eco ­
mi m\HM'iiuiiilit dn liilimuiua imiimil indio Ion luilnniovlllalmi, nómica de Irilcroacii, hacia posible la creencia en la arm onía política de
)
Loiptu m'itolmlo |mni Ion Imllvliluoii no |inii»iiml« i|iio inmblén ora movimientos nacionales rivales, IJna razón por la que los contemperé -
) ulm'io par» lim iiuoliMioti. Al igual (|iio Ion Individuos, ni |wirnn|{iilr ol neos de Mazzlnl creyeron que el nacionalismo era una buena cosa fue
i propio lilm , idcanrnn Inoonnoloiilomonlo ol Ilion ilo imln ln cnmiml (pie Imbla pocas naciones reconocidas y mucho espacio para ellas. En
(Indi lam bión Inn imoloiionnl norvlino n ni ntlutnii ttlrvnti n ln humanidad, una época en la que alem anes, checos, polacos, ucranianos, m agiares
líl lllivo oomooolo (inivoi'nnl no jnnilflonlm iiuhre ln Imito do que ol nuixl- y media docena m/in de grupos nacionales todavía no se daban em pu­
>
mu Inloréii económ ico do onda luición no Idonlirionlin con id niéxlmn jones unos a oíros sobre un úrea de míos pocos clcnloa de millas cua­
>
tnltn'On económ ico do lodo ol mundo, Adnin Soillli, i|iio ora un rofrir- dradas, era rclallvniricntc fílcil creer que, cada nación, m ediante el
i mlstn prtletlou iiiAn tjur mi teórico puro, cu rcnlldnd ndniilló (pío Ion desarrollo de su propio nacionalismo, jiodía hacer au propia contribu­
) gohiarno» pollino iim oripio prolttgor olerías Indnntrlmi mi Inleréu do ln ción especial a la armonía internacional de intereses, 1.a mayoría de los
defensa imc.loiud, Poro rmm inoiiouciilio» lo pnreclnn n di y n mío segui­ escritores liberales siguió creyendo, basta 1918, que las naciones al
•> dores excepciones triviales n ln ro|;ln, líl liilsscs-falre, como dice J. S. desarrollaran propio nacionalismo promovían la causa del internacio­
MUI, " l „ , ] licitei-ln ncr ln regla gettorah cniln donvlo do. ln nilimin, nnlvo nalismo! y Wllson y muchos otros creadores de los tratados de paz vie ­
->
rcipioridn por un bien mayor, impone mi mnl cierto",111 Otros pimnndo- ron en la autodeterminación nacional la clave de la paz mundial. Aún
roa dieron n ln iloclrinn do ln nrmonln do Inicrencn rinclonidon una apli­ tnón recientemente, estadistas anglosajones con altas responsabilida­
■> cación aún més am plia, “ líl interés verdadero do una unción—observa des de vez en cuando se han contentado con repetir, probablemente
i un escritor de finales del siglo dieciocho mmenuc luí opueulonl Inte­ sin reflexionar demasiado, las viejas fórmulas mazzininnas.1,1
res general do ln Imnumldnd y minen podré pnsnr (pie ln Nlnolroplny el
pniriotism o puedan im ]ioncr sobre algún hombre deboros Inconse-
eiicu lcs“ . 11 T. II. Creen, el bcgellnno Ingléu ipie moderó Inn doctrliins líl, DAKWINISMO EN LA EOLÍTICA
'i
tic mi muestro eon.coiicasioncs :d libernllsmo decimonónico brilónico,
sostenía que "ninguna acción en interés propio do mi estado que cum­ Cuando se celebró el centenario de 1.a rir/uezn de los nociones en 1876,
pla con mm ideas podía entraren conflicto con un ¡iiicrén o derecho ver­ ya luibla síntomas de un fracaso Inminente. Ningún país salvo Gran
dadero de la sociedad en g c n o n d V 1 aunque ca inlcrcuante apuntar que brotaba balda sido lo suficientemente poderoso comcrcinlmcnte como
el epíteto elusivo "verdadero", que en la ella dieciochesca esté vincula­ jiara creer cu la armonía internacional délos intereses económicos. La
do a los intereses de la nación, lia sido trasladado por el siglo diecinue­ aceptación de los principios de libre comercio fuera de Gran Brctaóa
"■>
ve al interés de ln sociedad en general. Mazzinl, (pie personificaba ln siempre habla sido parcial, desganada y de corla duración. Los Estados
■5 filosofía del nacionalism o liberal decimonónico, creln en mm especie Unidos los hablan rechazado desde el principio. Hacia ifiq.o Fricdricb
de división del trabajo entre las naciones. Cada nación tenia b u tarea List, que habla pasado mucho tiempo estudiando desarrollo industria)
i) especial propia a la cual se adaptaban sus especíales apliludcs y el en los Estados Unidos, empezó a jirctlicar ante una audiencia alemana
■J desarrollo de esla tarea era su contribución si bienestar de Is hum ani­ la doctrina de que, mientras el libre comercio era la política correcta
dad. Si todas las naciones actuaban según este espíritu, la armonía para una nación imlustrinlmentc dominante como Oran Brctaóa, sólo
internacional prevalecería. Ln misma condición de expansibilidad la protección perm itiría a las naciones débiles romper el completo
'I
n 0« 89
H £>V J¡— •

£ H CARR LA CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS l l ! H - I B ! l

dominio británico. Las industrias alemanas y estadounidenses, cons­ la comunidad (o, como la gente tendía a decir ahora, de las especies)
truidas detrás de los aranceles proteccionistas, pronto incidieron era todavía idéntico al bien de sus m iem bros individuales, pero sólo de
seriamente en el monopolio industrial británico de extensión mun­ aquellos individuos que eran com petidores efectivos en la lucha por la
dial. Los dominios británicos de ultramar hicieron uso de su reciente­ vida. La humanidad se movia por la fuerza, deshaciéndose de paso de
mente adquirida autonomía {¡seal para protegerse de las manufacturas los debiluchos. "E l desarrollo de las especies", como dijo M arx, "[...] y,
de la madre patria. La presión de la competencia aumentaba por todas por tanto, el superior desarrollo del individuo, sólo puede asegurarse
partes. El nacionalismo empezaba a adoptar un aspecto siniestro y a mediante el proceso histórico, en el que los individuos son sacrifica­
degenerar en imperialismo. La filosofía de Hegel, que identificaba la dos".15 A sí era la doctrina de la nueva era de la intensificación de la
realidad con un conflicto de ideas eternamente recurrente, extendió su com petencia económ ica prom ulgada p o r la escuela de H erbert
influencia. Detrás de Hegel vino Marx, quien materializó el conflicto Spencer y comúnmente aceptada en G ran Bretaña en los setenta y
hegeliano en una guerra de clases entre grupos de interés económico, ochenta. El último discípulo francés de Adam Sm ith, Yves Guyot, ayu­
y aparecieron los partidos de la clase trabajadora, quienes rechazaron dado tal vez por la casualidad de que la palabra francesa concurrence
firmemente creer en la armonía de intereses entre el capital y el traba­ signifique "colaboración" al igual que "com petencia", escribió u n tra- (
jo. Sobre todo, Darwin presentó y popularizó una doctrina biológica de bajo titulado La Morale de la Concurrence. Entre los escritores ingleses
la evolución como una lucha perpetua por la viday la eliminación de los que aplicaron este principio evolucionista a la política internacional el
no aptos. más popular es Bagehot:
Fue la doctrina de la evolución la que durante un tiempo permitió La conquista es la prim a d ada por la naturaleza a aquellas "
a la filosofía del laissez-faire adaptarse a las nuevas condiciones y a la personalidades nacionales cuyas costumbres nacionales les han í
nueva línea de pensamiento. La libre competencia siempre habia sido hecho más aptas para ganar la guerra, y en ¡o m ayoría de los (
venerada como la deidad benefactora del sistema del laissez-faire. El aspectos materiales esas personalidades ganadoras son real- ¿
economista francés Bastiat, en un trabajo titulado de forma significa­ mente las mejores personalidades. Las personalidades que ganan ,
tiva Les Harmonies Economiqucs, había aclamado a la competencia como la guerra son las personalidades que querríamos que ganaran
"esa fuerza humanitaria [...] que continuamente arranca el progreso de la guerra. 16 '
las manos de los individuos para convertirlo en la herencia común
de la gran familia humana” .14 Con las tensiones crecientes de la segun­ Aproximadamente en el mismo momento un sociólogo ruso d e fi- 1
da mitad del siglo diecinueve se percibió que la competencia en la nia la política internacional como "e l arte de d irigir la lucha por la
esfera económica implicaba exactamente lo que Darwin proclamaba existencia de organismos sociales” :17 y en 19 0 0 un distinguido pro fe­
como ley biológica de la naturaleza: la supervivencia de los más fuertes sor, en un libro que fue famoso, expuso la doctrina con toda su descar­
a costa de los más débiles. El pequeño productor o comerciante estaba nada crueldad:
siendo expulsado gradualmente de los negocios por su competidor a £ ¡ camino del progreso es construido con la maldad de las
gran escala y este desarrollo era lo que el progreso y el bienestar de la naciones-, se pueden ver rastros por todas partes de la hecatombe de
comunidad en su totalidad demandaban. Laissez-faire significaba un las razas inferiores y de las victimas que no encontraron el estrecho
campo abierto y el trofeo para el más fuerte. La doctrina de la arm o­ camino hacia una mayor perfección. Sin embargo, estas personas
nía de intereses sufrió una modificación casi imperceptible. El bien de muertas son, realmente, los escalones sobre los que la humanidad
90
9>
3
J E. H. CARR
LA CRISIS DE LOS VE IN TE A V O S IIV IM V 3 S I
j
:$
J 1 ha subido hasta la vida más elevadamenle ínlelectualy más pro­ Martyrdom of Man, el cual llamaba la atención sobre la inmensa rela­
i 3 fundamente emocional de hoyen día . 18 ción de sufrimientosy desperdicios implícita en la teoría déla evolución.
-3 I
3
En los noventa Huxley confesó, en nombre de la ciencia, la existencia de
3 En Alemania la misma opinión era defendida por Treitschke y una discrepancia entre el "proceso cósmico” y el "proceso ético” ;20 y
^ 0 Houston Stewart Chamberlain. La doctrina del progreso a través de la
3 Balfour, aproximándose al problema desde el ángulo de la filosofía, con­
r i 3
eliminación de las naciones no aptas parecía un corolario justo a la cluyó que "una armonía completa entre 'egoismo' y ’altruismo', entre la
r J3 3 doctrina del progreso mediante la eliminación de los individuos no persecución de la felicidad más alta para uno mismo y la felicidad más
r a aptos; y parte de esta creencia, aunque no siempre fue defendida alta para otros, nunca puede ser proporcionada por un credo (pie recha­
3 abiertamente, estaba implícita en el imperialismo decimonónico. A
r d za admitir que los actos realizadosy el carácter formado en esta vida pue­
3 finales del siglo diecinueve, como observa un historiador estadouni­ den extenderse al más allá y permitir allí una reconciliación y ajuste
^ ¡I 3 dense. "el problema básico de las relaciones internacionales era quien entre los principios en conflicto que no siempre es posible aqui” .21 Cada
a H I3 debía trocear las víctimas " . 19 La armonía de intereses fue establecida vez se fueron escuchando menos las propiedades beneficiosas de la libre
3
;3 ÍÍ0 medíante el sacrificio de los africanos y asiáticos "no aptos” . competencia. Antes de 1914, aunque la política de libre comercio inter­
3
Una cuestión fue. lamentablemente, pasada por alto. Durante nacional todavía era sostenida por el electorado británico y por los eco­
J fiP
3 más de cien años la doctrina de la armonía de intereses había propor­ nomistas británicos, el postulado ético que una vez fue la base de la
3 i ij 3
3 cionado una base racional para la moralidad. El individuo había sido filosofía del laissez-faire ya no fue invocado, al menos en su forma más
3 animado a servir al interés de la comunidad con el pretexto de que ese
3 cruda, por ningún pensador serio. Biológicamente y económicamente,
3 interés era también el suyo. Ahora el terreno había cambiado. A largo la doctrina de la armonía de intereses sólo era sostenible si se obviaba
3
3 I; F I plazo el bien de la comunidad y el bien del individuo todavía eran el que el interés de los débiles debia irse a pique o esperar a que en el más
-)
m ism o. Pero esta eventual armonía era precedida de una lucha por allá se restableciera el equilibrio del presente.
5 HP 3 la vida entre individuos, en Ja que no sólo el bien del perdedor, sino
r ;r ri 3 también su propia existencia, eran eliminados completamente del
r ¡r.ri 3 panorama. La moralidad en estas condiciones no tenía un atractivo LA ARMONÍA INTERNACIONAL
r rri 3 raciona! para los perdedores potenciales y todo el sistema ético estaba
construido sobre el sacrificio del hermano rnás débil. En la práctica, Se ha prestado atención al modo curioso en el que doctrinas ya obsolc-
3
casi todos lo a estados habían hecho avances en la doctrina clásica y tasu obsolcscentes antes de la guerra de 1914 fueron reintroducidas en
3
habían introducido legislación social para proteger a I08 económ i­ el período de postguerra, sobre todo por inspiración estadounidense,
3 camente débiles de los económicamente fuertes. La propia doctrina en el terreno especial de los asuntos internacionales. Esto parece ser
3 se hacía más intransigente. Eri los setenta Dostoyevsky, quien care­ llamativamente cierto respecto de la doctrina de la armonía de inlcrc-
3 cía de Jos prejuicios de un inglés o de un economista, hizo que Ivan ucs del laisscz-fairc. En los Estados Unidos la historia del laissez-fnire
Karamazov declarara que c-J precio de Ja admisión en la "armonía presenta características especiales. A lo largo del siglo diecinueve,y en
iÜ 3
o lern a" era demasiado alto si incluía el sufrimiento de los inocen­ gran parte del veinte, los Estados Unidos, aun requiriendo la protec­
3 tes, Aproximadamente en c) mismo momento V/inwood Rcadc provo­ ción arancelaria frente ala competencia europea, habían disfrutado de
3 có una sensación incómoda en Cran Bretaña con un libro llamado 7 ?ic la ventaja de un mercado doméstico de potencialidades aparentemente
3 ;f2
<jv. 93
L A C R IS IS O E LO S V E IN T E A R O S t m ? - l ! 3 ? l
E. H CARR

anglosajón. Era más fácil después de 19 18 convencer a aquella parte de


ilimitadas. En Gran Bretaña, que en 1914. continuaba dominando el
la humanidad que vive en los países de habla inglesa que la guerra no
comercio mundial pero que era cadaver más consciente de las presiones
beneficia a nadie. El argumento no parecía especialm ente convincen­
y tensiones en casa, J. S. Mili y economistas posteriores se aferraron al
te a los alemanes, quienes se habían beneficiado enormemente de las
libre comercio internacional, aunque limitaron cada vez más la ortodo­
guerras de 1866 y 1870 y atribuían sus sufrim ientos más recientes, no
xia del laissez-faire dentro de la esfera doméstica. En los Estados Unidos
a la guerra de 1914.. sino al hecho de que la habían perdido; o a los ita­
Carey y sus sucesores justificaron los aranceles proteccionistas, pero en lianos, quienes culpaban no a la guerra, sino a la traición de los aliados,
el resto de los casos mantuvieron los principios inmutables del laissez- que les defraudaron en el acuerdo de paz; o a los polacos o checoslova­
faire. En Europa, después de 1919. la economía planificada, que se basa
cos, quienes, más que condenar la guerra, debían su existencia nacio­
en el presupuesto de que no existe ninguna armonía de intereses y que
nal a ella; o a los franceses, quienes no podían lam entarse sin reservas
los intereses deben ser armonizados artificialmente mediante la acción de una guerra que había devuelto Alsacia- Lorena a Francia; o a lo s pue­
del Estado, se convirtió en practica, si no en teoría, de casi todos los
blos de otras nacionalidades que recordaban guerras beneficiosas
Estados. En los Estados Unidos la persistencia de un mercado domésti­ hechas en el pasado por Gran Bretaña y los Estados Unidos. Pero estos
co en expansión evitó este desarrollo hasta después de 19:59. La armonía pueblos afortunadamente teníanpoca influencia en la form ación de las
natural de intereses siguió formando parte de la visión estadounidense
teorías sobre relaciones internacionales del momento, las cuales em a­
de la vida y en.esto, así como en otros casos, las teorías del momento
naron casi exclusivamente de los países de habla inglesa. Los escrito­
sobre política internacional estuvieron profundamente imbuidas de la
res británicos y estadounidenses siguieron presuponiendo que la
tradición estadounidense. Además, había una razón especial para la rá­
inutilidad de la guerra había sido demostrada de forma irrefutable con
pida aceptación de tal doctrina en la esfera internacional. En los asuntos
la experiencia de 1914.-1918 y que la com prensión de este hecho era
domésticos claramente es cosa del Estado crear la armonía si no existe
todo lo necesario para inducir a las naciones a m antener la paz en el
una armonía natural. En la política internacional no existe un poder
futuro y se quedaron sinceramente perplejos y decepcionados ante la
organizado encargado de la tarea de crear la armonía y la tentación de
incapacidad de otros países de compartir esta opinión.
asumir una armonía natural es, por ello, particularmente fuerte. Pero
La confusión incrementó con la ostentosa rapidez con la que otros
esta no es excusa para evitar la cuestión. Convertir la armonización de
países adularon al mundo anglosajón mediante la repetición de sus
intereses en el fin de la acción política no es lo mismo que afirmar que
lemas. Durante los quince años posteriores a la Prim era Guerra
existe una armonía natural de intereses22 y es este último postulado el
Mundial toda gran potencia (salvo, tal vez, Italia) repetidamente hablaba
que ha causado tanta confusión en el pensamiento internacional.
de boquilla de la doctrina declarando que la paz era uno de los p rin ci­
pales objetivos de su política.23 Pero, como observó Lenin hace tiem ­
po, la paz es en si misma un fin sin sentido. "Absolutam ente todo el
EL INTERÉS COMÚN EN LA PAZ
mundo está a favor de la paz en general", escribió en 19 15 . "incluido
Kitchencr, Joffre, H indenburgy Nicolás el Sangriento, pues todos ellos
Políticamente la doctrina de la identidad de intereses comúnmente ha
desean poner fin a la guerra” .2'1 El interés común por la paz oculta el
adoptado la forma de presunción de que toda nación tiene un interés
hecho de que algunas naciones desean m antener el statu quo sin tener
idéntico en la paz y que cualquier nación que desea perturbar la paz es,
que luchar por él, y otras quieren cambiar el statu quo sin tener que
por tanto, irracional e inmoral. Esta visión tiene claros tintes de origen

94
LA CRISIS DE LOS VCIIUC AflOS ( l'/ U - l m i

luchar para cam biarlo.25 La afirm ación de que es interés de todo el para el mayor número, asumía tácitam ente que el bien de la minoría
mundo bien que el statu quo sea m antenido, bien que deba ser cam ­ podía tener que ser sacrificado. Este principio se aplicaba igualmente
biado, sería contraria a los hechos. La afirmación de que es interés de a las relaciones económ icas internacionales. Si Husia o Italia, por
todo el mundo que la conclusión a la que cvcntualmcntc se llegue, sea ejemplo, no eran lo suficientem ente fuertes como para construir
el mantenimiento o el cambio, sea alcanzada por medios pacíficos, industrias sin la protección de aranceles, entonces —habría afirmado
recibiría la conform idad general, pero pareceria un tópico sin dem a­ el liberal del laíssez-fairc— deberían contentarse con im portar m anu­
siado sentido. El presupuesto utópico de que existe un interés mundial facturas británicas y alemanas y proporcionar trigo y naranjas a los
por la paz que es identificable con el interés de cada nación individual mercados británicos y alemanes. Si alguien hubiera objetado entonces
ayudó a los políticos y a los escritores de política de todo el mundo a no que esta política condenaría a Rusia y a Italia a perm anecer como
enfrentarse con el hecho ineludible de la fundamental divergencia de potencias de segundo orden, dependientes económica y m ilitarm ente
intereses entre las naciones deseosas de mantener el statu quo y las de sus vecinos, el liberal del laissez-faire habría tenido que responder
naciones deseosas de cam biarlo.25 De este modo, una especial com bi­ que esta era la voluntad de la Providencia y lo que exigía la armonía
nación de tópicos y falsedades se hizo endémica entre los pronuncia­ general de intereses. El intem acionalista utópico moderno no d isfru ­
mientos sobre asuntos internacionales de los estadistas. "E n todo este ta de ninguna de las ventajas, y no tiene nada de la dureza, del liberal
área del Danubio —dijo un prim er m inistro de Checoslovaquia— nadie decimonónico. El éxito material de las potencias más débiles al con s­
desea realmente conflictos y envidias. Los distintos países desean truir industrias protegidas, al igual que el nuevo espíritu del intern a­
mantener su independencia, aunque, sin embargo, están listos para cionalismo. les impide afirm ar que la arm onía de intereses depende
cualquier medida de cooperación. Pienso especialmente en la Pequeña del sacrificio de las naciones económ icamente no aptas. Sin embargo,
Entente, Hungría y Bulgaria".27 Literalmente las palabras pueden el abandono de esta prem isa destruye toda la base de la doctrina que
parecer ciertas. Sin embargo, los conflictos y envidias que nadie deseaba han heredado y les lleva al convencimiento de que el bien común puede
fueron una característica notoria de la política danubiana después de ser alcanzado sin ningún sacrificio del bien de ningún m iem bro in d i­
19 19 y no se logró la cooperación para la que todos estaban preparados vidual de la comunidad. Todo conflicto internacional es, por tanto,
y expectantes. El hecho de que existieran intereses divergentes fue innecesario c ilusorio. Sólo es necesario descubrir el bien común, que
disfrazado y falsificado mediante el tópico de un deseo general de evi­ es al mismo tiempo el bien más alto de todos los que están en disputa,
tar el conflicto. y sólo la locura de los estadistas se interpone en el cam ino de este
descubrimiento. El utópico, seguro en su com prensión de este bien
común, se arroga el monopolio de la sabiduría. Todos los estadistas del
LA ARMONÍA ECONÓMICA INTERNACIONAL mundo son declarados culpables de una increíble ceguera ante el in te­
rés de aquellos a los que se supone representan. Esc era el pan o ra­
En las relaciones económ icas la asunción de una armonía general de ma de la escena internacional presentado, con toda seriedad, por los
intereses tuvo lugar con aún m ayor seguridad. Es aquí donde encon­ escritores británicos y estadounidenses, incluyendo no pocos econo­
tramos una reflexión directa de la fundamental doctrina económica del mistas.
laissez-faire y donde podem os ver más claramente el dilem a que surge Es por esta razón por la que encontramos en la época moderna una
de la doctrina. Cuando el liberal decimonónico hablaba del mayor bien divergencia extraordinaria entre las teorías de los expertos económicos

97
E H. CARR L A CR ISIS D E L O S V E IN T E A ÍIO S l l í H - l n » )

y la práctica de aquellos responsables de las políticas económicas de Estados Unidos, mediante la persecución de una "política estricta­
sus países respectivos. El análisis mostrará que esta divergencia se mente nacionalista", se colocaron en posición de retar al prácticamente
deriva de un hecho simple. El experto económico, dominado en gene­ monopolio del comercio mundial de Gran Bretaña. Ninguna con feren­
ral por la doctrina del laissez-faire, tiene en cuenta el hipotético interés cia de expertos económicos que tuviera lugar en 1880 podría haber
económico del mundo en su conjunto y se contenta con presumir que concebido un "plan general” para una "acción paralela o concertada"
este es idéntico al interés de cada país individual. El politico persigue que hubiera aplacado las rivalidades económicas del momento de
el interés concreto de su país y presume (si es que hace alguna presun­ forma igualmente ventajosa para Gran Bretaña, Alem ania y Estados
ción) que el interés del mundo en su conjunto es idéntico a él. Casi Unidos. No era menos presuntuoso suponer que una conferencia que
todos los pronunciamientos de todas las conferencias económicas \ • tuviera lugar en 1927 podría atenuar las rivalidades económ icas del
internacionales celebradas entre las dos guerras estaban viciados por periodo posterior mediante un "plan" beneficioso para los intereses
esta presunción de que existía alguna "solución" o "plan” que, de todos. Incluso la crisis económica de i9 3 o -3 3 fue incapaz de hacer
mediante un equilibrio juicioso de intereses, sería igualmente favora­ darse cuenta a los economistas de la verdadera naturaleza del proble­
ble para todos y perjudicial para ninguno. ma al que tenían que hacer frente. Los expertos que prepararon el
Toda política estrictamente nacionalista [declaró la "Borrador de Agenda Anotada" para la C onferen cia E conóm ica
Conferencia de expertos económicos de la Sociedad en tqzy] es Mundial de 1933 condenaron la "adopción mundial de ideales de auto­
nociva no sólo para la nación que la practica sino también para los suficiencia nacional que cortan sin lugar a dudas de punta a punta las
otrosy, por tanto, contraria a supropiofin ysi se desea que el nuevo lineas del desarrollo económ ico".29 Aparentemente no se pararon a
estado de ánimo manifestado en la Conferencia conduzca rápida­ reflexionar sobre que esas llamadas "líneas de desarrollo económ ico",
mente a resultados prácticos, cualquierprograma de ejecución debe que podían ser beneficiosas para algunos países e incluso para el
incluir, comofactor esencial, elprincip io de acción paralela o con­ mundo en su conjunto, inevitablemente serían negativas para otros
certada de las diferentes naciones. Cada país sabrá entonces que países que estaban usando las armas del nacionalismo económ ico
las concesiones que se le pide que haga estarán equilibradas con los | como autodefensa. El informe Van Zeeland de enero de 19 38 em peza­
correspondientes sacrificiosporparte de los otrospaíses. Será capaz ba preguntando, y respondiendo afirmativamente, s i "lo s métodos
de aceptar las medidas propuestas, no sólo a la vista de su propia que, tomados en su conjunto, forman el sistem a del com ercio intern a­
posición individual, sino también porque esté interesado en el cional" son "fundamentalmente preferibles" a las "tend encias autár-
éxito del plan general concebido por la Conferencia.28 quicas". Sin embargo, toda potencia en algún momento de su historia,
y por lo general por períodos prolongados, ha recurrido a la s "ten d en ­
La secuela de la Conferencia fue el incumplimiento total de todas cias autárquicas". Resulta difícil de creer que en un sentido absoluto
las recomendaciones adoptadas en ella unánimemente y si no nos con- ( las "tendencias autárquicas" sean siem pre negativas para aquellos que
tentamos con la explicación fácil de que los principales estadistas del las siguen. Incluso si se pudieran justificar como el m al m en or entre
mundo eran o criminales o locos, debemos empezar a sospechar de la dos males, la premisa inicial del inform e Van Zeeland seria invalidada.
validez de su presupuesto inicial. Parece completamente precipitado , Pero aún quedaba lo peor por llegar. "Debem os [...] hacer nuestras
suponer que el nacionalismo económico es necesariamente negativo disposiciones", continuaba el Sr. Van Zeeland, "d e tal m anera que el
para los estados que lo practican. En el siglo diecinueve Alemania y los nuevo sistema ofrezca a todos los participantes m ayores ventajas que
98
99
LA CRISIS DC LOS VON1E AÑOS <tf l M f »1

aquellas que licúen en la posición en la que se encuentran ahora“ .30 hampo y del mundo son simplemente lo expresión de lo oposición
listo es utopismo económico en su forma más ciega. Kl informe, como o estoforma ríe ocelos pmblemns económicos.
los inform es do uy¿7 Y u) 3 3 » presuponía la existencia de un principio Se nos dijo que dehiomos bajar los barreras aduaneras
fundamental de política económica cuya aplicación seria igualmente e incluso abolirías. Por lo que respecto o los países a ricó las
heneficiosa para todos los estados y negativa para ninguno y por esta de Europa, si hubieran podido mantener las promesas que
ratón quedó, como sus predecesores, en papel mojado. hicieron en 1957 ’-admitiendo que las declaraciones de 192?
1 n teoría económica, como opuesta a la práctica económica, esta­ eontuvienm promesas—y hubieran podido ¡levar a cabo esa
ba tan poderosamente dominada durante los artos de entreguerras por política, tal ce; nos veríamos capaces de. mantenemos frente
la supuesta armonía de intereses que es difícil encontrar, en las innum e­ a lo competencia de ultramar en cuestión de productos agrícolas.
rables discusiones del periodo, alguna exposición clara del problema Pero ol mismo tiempo deberíamos haber creado en Polonia,
real que desconcertaba a los estadistas del mundo. Tal ve;, la afirmación Rumania y Yugoslavia los mismas condiciones que existen en
más sincera fue la hecha por el ministro de Exteriores yugoslavo en la Canadá y en lo Argentino, donde territorios enormes están habi­
sesión de la Com isión para la Unión Europea de enere de iq 3 i. Arthur tados poruña población escasa y donde son utilúodos maquina­
Urnderson, en nombre de Gran Bretaña, siguiendo al delegado de los ria y otros recursos [...] ATo podíamos sacrificara nuestro pueblo
Países Bajos Dr. Colija, había propuesto una reducción arancelaria fusilándolo. pero habría muerto de todos formas por el hambir,
completa “ que debe, por su naturalera, proporcionar un beneficio a lo que al fin y o l cabo hubiera sido lo mismo.
todos y cada uno al perm itir la expansión de la producción y del inter­ Estoy seguro de que lo solución a lo que se ha referido el vS'r.
cambio internacional de la riquera, mediante la cual la prosperidad Colija no miste. La vida social y económica es demasiado com-
eomrtn de todos podrá ser incrementada“.31 Marinkovitch, quien habló plireda remo pora permitir cualquier solución mediante una fó r­
despuós, concluyó, partiendo de que no se habían llevado a cabo las mula', rreresita soluciones complejas. Tendremos que tener en
recomendaciones de la Conferencia de 1927. que “ había ratones extre­ cuenta las distintos vuriedades de rendieion esgwgni/icns. polí­
madamente importantes por las que los gobiernos no podían aplicar“ ticas, socialcsydc otro tipo que misten,3-
dichas resoluciones. Continuaba*
El hecho es que, oporte dr los consideraciones económicos, Marinkovitch siguió planteando la teoría de la armonía de intere­
también misten consideraciones políticos y sociales. Li dejo ses "a largo piare“ ;
escudo de erenomistos de lo s cosos se orreglomn por si solos" El orto posado, cuando estuve en los man tartos de
afirmaba que si no se bocio nodoysepermitió que los aconteci­ Yugoslavia, o* que los hobitorttes de un pequeño pueblo de mon­
mientos siguieran su curso notund desde el punto de visto eranó% tarlo, ol no tenermoV; o trigo del que vivir, sirnplemertte talaban
mire, el equilibrio erenomire se aire nutria espontáneamente. un bosque que les pertenecía [.../y vivían de lo que ganaban de
hol'oMemente eso es cierto (no tengo intención de discutir este venderla madera (.,.] Hii ol pueblo, reuní o olgnrnxs de las habi­
punto). IY10 ,{remo se olrentono ese equilibrio? A expensas de tantes mas praminentes e intente ra:onarren ellos, tal y ramo los
los mds débiles, elhoru ín'en. remo ustedes soben, dtmtníe mds grandes Estados industriales intentan mronorcon nosotras, les
de setenio ortos ho habido uno reacción jvoderusa y etvctcuíe en dije.* Ustedes tienen mucha sentido ramón. Ven que su bosque
rentru de esto treno crenómire. IhdostejmrtidóSvWiolistosde esta dismimnvmio reda re: mds. ¿Que harán cuando haum

\o\
E . R CARS
L A C R IS IS D E LO S V E IN T E A Ñ O S 1 1 9 1 9 -1 9 3 9 :

talado el ultimo árbol?". Me respondieron: "Su Excelencia, esa es


Es cierto que la crisis ha hecho naufragar muchos altos y
una cuestión que nos preocupa, pero, por otro lado, ¿qué liaría­
nobles principios de nuestra civilización-, pero también es cierto
mos ahora si dejáramos de talar nuestros árboles?".
que en esta vuelta a cierta lucha primitiva por la existencia, los
Puedo asegurarles que los países agrícolas se encuentran
pueblos han sido liberados de muchas ficciones y de mucha hipo­
exactamente en la misma situaciún. Ustedes ¡es amenazan con
cresía que habían admitido con el convencimiento de que con
desastresfuturos, pero pa están en medio del desastre.33
ellas asegurarían su bienestar [...].
El fundamento de la libertad económica internacional está
Puede citarse un ejemplo más de sinceridad inusitada. Hablando
en el reconocimiento de que cuando las naciones fuertes se sitú­
en septiembre de 1937 en una emisora de los Estados Unidos, el presi­
an en el lado defensivo actúan igual que lo hacen las débiles y que
dente de la República de Colombia dijo:
todas ellas tienen un mismo derecho a defenderse a sí mismas
En ningún terreno de la actividad humana son los benefi­
con sus propios recursos.3'1
cios de las crisis tan claros como en las relaciones entre naciones
y especialmente entre ¡as naciones americanas. Si es cierto que
Las quejas en nombre de la República de Colom bia tal vez fueran
las relaciones económicas se han hecho más rigurosas y a veces
exageradas. Pero tanto las declaraciones yugoslavas com o las colom ­
más duras, también es cierto que afortunadamente se han hecho
bianas ponían fuertemente en duda a la doctrina de la arm onía de in te­
más democráticas.
reses. Es erróneo suponer que, porque G ran B retaña y lo s Estados
Las crisis liberaron a muchos países que hasta entonces
Unidos tengan interés en la abolición de las barreras com erciales,
habían estado subordinados al doble imperialismo mental y
también este sea un interés de Yugoslavia y Colom bia. El com ercio
financiero de las naciones que controlaban los mercados y políti­
internacional puede ser m ás débil. Los in tereses económ icos de
cas internacionales. Muchas naciones aprendieron a confiar
Europa o del mundo en general pueden su frir. Pero Yugoslavia y
menos en ¡o cordialidad internacional y a buscar una vida autó­
Colombia estarán m ejor de lo que habrían estado bajo u n régim en de
noma. llena de obstáculos iniciales pero que, no obstante, creó
prosperidad europea o mundial que les redujera a la posición de saté­
fuertes intereses en poco tiempo [...].
lites. El Dr. Schacht habló un poco m ás tarde de esos "fa n á tico s p a r ­
Cuando los sistemas arbitrarios que prevalecen hoy empiecen
tidarios de la política de la nación m ás favorecida en el extran jero ,
a relajarse, habrá un comercio internacional más débil, pero tam­
quienes, desde la abundancia de su riqueza, no pueden darse cuenta
bién habrá un mayor número de naciones económicamentefuertes.
de que una nación pobre tien e, no obstante, el coraje de v iv ir con sus
Hoy ¡a cooperación económica es una cosa muy distinta y
propias leyes en lugar de su frir bajo las fórm u las del acom od ado” .35
más noble que la vieja cooperación que se basaba en la conve­
El laissez-faire, en las relacion es in tern acio n ales igual que en aq u e­
niencia de los países industriales y de los banqueros que daban
llas entre el capital y el trabajo, es el paraíso de lo s eco n ó m icam e n ­
lecciones al mundo. La seguridad alcanzada por muchas nacio­
te fuertes. El control estatal, en form a de legislació n p ro teccio n ista
nes pequeñas deque pueden subsistiry prosperar sin subordinar
o de aranceles proteccionistas, es el arm a autodefensiva invocada por
su conducta y sus actividades a intereses extranjeros ha empeza­
los económicamente débiles. El choque de intereses es real e inevita­
do a introducir una mayorfranqueza e igualdad en las relacio­
ble y toda la naturaleza del problem a se distorsiona en el intento de
nes entre naciones modernas [...].
disfrazarla.
102
E. H. CARR
LA CRISIS DE LOS VEINTE AfiOS 1 I9 IM W J

j ?
L A A R M O N ÍA R O TA
para asegurar los pocos lugares idóneos que todavía quedaban libres.
iII ?
J Debemos, por tanto, rechazar por inadecuado y engañoso el intento de
La emigración de personas desde Europa, el lugar central de la tensión,
hacia América adquirió dimensiones sin precedentes. En la propia
í» b asarla moralidad internacional en una supuesta armonía tic intereses Europa el antisemitismo —síntoma recurrente de las tensiones econó­
J] o que identifica el interés de toda la comunidad de naciones con el inte­ micas— reapareció después de un largo intervalo en Rusia, Alemania
i| o rés de cada miembro individual de ella. En el siglo diecinueve, este y Francia.37 En Gran Bretaña la campaña en contra de la inmigración
ü 0
intento tuvo un éxito muy extendido gracias a la economía en continua extranjera sin límites empezó en la década de 1890 y la primera ley que
1| expansión en el que tuvo Jugar. Fue un período de prosperidad progre­ controlaba la inmigración fue aprobada en 1905.
D
siva, sólo interrumpida por retrasos menores. La estructura de la eco­ La Primera Guerra Mundial, que era la continuación de esta ten­
¡I O nomía internacional tenía un parecido considerable con la estructura sión creciente, la agravó enormemente al intensificar sus causas fun­
í| í> económica doméstica de los Estados Unidos. La presión podía ser ali­ damentales. En los paises beligerantes y neutrales de Europa, Asia y
1| í) viada inmediatamente mediante la expansión a territorios basta abora América, la producción industrial y agrícola fue estimulada artificial­
desocupados y no explotados y existía un suministro abundante de
18 i) mente en todas partes. Después de la guerra lodos los países lucharon

i
n
í)
mano de obra barata y de países atrasados, los cuales no habían alcan­
zado aún un nivel de conciencia política. Individuos emprendedores
por mantener esta producción expandida y se apeló a una conciencia
nacional fortalecida y enardecida para justificar esta lucha. Una razón
D podían resolver el problema económico mediante la migración, las de la venganza sin precedentes de los tratados de paz, y en particular de
I 5 naciones emprendedoras mediante la colonización. Los mercados en sus cláusulas económicas, fue que los decisores ya no creían —como
í expansión producían una población en expansión y la población, a su habían hecho cincuenta o cien años antes— en una armonía de intere­
i 1
vez, tenía un impacto sobre los mercados. Aquellos que se quedaban ses subyacente entre los vencedores y los vencidos. El objetivo ahora
atrás en la carrera eran con toda probabilidad los considerados no aptos.
rt 5
era eliminar a un competidor, cuya recuperación de su prosperidad
Una armonía de intereses entre los aptos, basada en la iniciativa indi­ podía amenazarla propia. En Europa la lucha se intensificó con la crea­
vidual y en la libre competencia, era lo suficientemente cercana a la ción de nuevos Estados y nuevas fronteras económicas. En Asia, India
i) realidad como para constituir una base seria para la teoría del momen­ y China se elaboraron manufacturas a gran escala para independizarse
■3 to. Con alguna dificultad la ilusión se mantuvo basta 19 14 . Incluso la de las importaciones de Europa. Japón se convirtió en un exportador de
prosperidad británica, aunque sus fundamentos fueron amenazados textiles y otros bienes baratos que bajaron los precios de las manu­
por la competición alemana y estadounidense, continuó expandiéndo­ facturas europeas en el mercado mundial. Y, lo más importante de
se. El año 19 13 fue un año récord para el comercio británico. todo, ya no existían más espacios abiertos en ningún sitio esperando
La transición desde la aparente armonía basta el transparente un desarrollo y explotación barata y rentable. Las amplias avenidas de
3 choque de intereses puede situarse alrededor del cambio de siglo. En la migración que habían aliviado las presiones económicas del periodo
5 concreto, tuvo 6u prim era expresión en las políticas coloniales, En la de preguerra fueron cerradas y en lugar del flujo natural de la m igra­
mente británica estaba fundamentalmente asociada a los aconteci­ ción llegó el problema de los refugiados expulsados por la fuerza.3" El
5
mientos en Suráfrica. El Sr. Churehill data el comienzo de "estos tiem­ complejo fenómeno conocido como nacionalismo económico recorrió
pos violentos” en Ja "Incursión de Jam cson ".31' En el norte de Africa y lodo el mundo, El carácter fundamental de cute choque de intereses se
3 en el Lejano Oriente hubo una rebatiña entre las potencias europeas hizo obvio para todos menos para esos utópicos empedernidos que
3
104
r
E .IL C A H R LA CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS (1?17-1?3?)

dominaban el pensamiento económico en los países de habla inglesa. 11. Romilly. Thoughts on the ¡njluence o f the French Revolulion, p. 5.
12. T. H. C reen. Principies o f Political Obligation, § 166.
Fue desenmascarada la vacuidad del fácil tópico decimonónico de que
13. El Sr. Edén, por ejem plo, en 19 38 era partidario de "un com ité de naciones en el
nadie podía beneficiarse de lo que daflaba a otro. El presupuesto bási­ que cada uno pueda d csarrollary flo rcc c ry esforzarse en h acer su propia contribu­
co del utopismo se había roto. ción especial a la diversidad de la vida" (Anthony E dén, ForeignAffairs. p. 277).
14. Bastiat. Les Harmonies ¿conomiques. p. 355.
A lo que nos enfrentamos hoy en la política internacional es, por 15. Marx. Theorien überden Mchwert, II, i. p. 309 .
tanto, a nada menos que a la completa bancarrota de la concepción 16. Bagchot, Physics and Politics (2a ed.). p. 2 15 . ¿Qué sign ifica "m a te ria le s" en este
fragmento? ¿Significa meramente "relevan tes"? ¿O es consciente el escrito r de
de moralidad que ha dominado el pensamiento político y económico una antítesis incómoda entre lo "m aterial" y lo "m oral"?
durante un siglo y medio. Intcrnacionalinentcya no es posible deducir 17. J. Novicow. La Politique Internationale, p. 242.
18. Karl Pcarson, National Lifefrom the Standpoint o f Science, p. 64.
la virtud del razonamiento justo porque ya no es seriamente posible
19. W. L. Langer, The Diplomacy o f Imperialista, ii. p. 797.
creer que cada Estado, al perseguir el mayor bien para todo el mundo, 20. Huxley. Conferencia Rom anes, 18 9 3, reproducida en Evolution a nd Ethics, p. 8 1.
está persiguiendo el mayor bien para sus propios ciudadanos, y vice­ 21. Balfour, Foundations o f Belief. p. 27.
22. La confusión entre las dos fue adm irablem ente ejem plificada en una intervención
versa. La síntesis de la moralidad y la razón, al menos en la cruda forma del Sr. Atlee en la Cámara de los Comunes: "Fu e p recisam ente ob jetivo del estable­
en la que fue alcanzada por el liberalismo decimonónico, es insosteni­ cimiento de la Sociedad de Naciones que la preservación de la paz fuera un interés
común del mundo" (Cámara de los Com unes. 2 1 de diciem b re de 19 37: OJficial
ble. El significado interno de la crisis internacional moderna es el Repon, col. 18 11). El Sr. Atice aparentemente fue incapaz de d istin g u ir entre la a fir­
colapso de toda la estructura del utopismo basada en el concepto de la mación de que existia una comunidad natural de in te re se sy la a firm ació n de que la
Sociedad de Naciones había sido establecida para c re ar una.
armonía de intereses. La generación actual tendrá que reconstruir 23. "La paz debe prevalecer, debe s e r lo prim ero de todo" (B rian d . League o f Nations:
desde los cimientos. Pero antes podemos hacer lo siguiente.- antes de NinthAssembly, p. 83) . "El m antenim iento de la paz es el p rim e r objetivo de la p o lí­
que podamos averiguar qué puede ser rescatado de las ruinas, debemos tica exterior británica" (Edén. League o f Nations: SixteenthAssembly, p. 10 6 ). "L a paz
es nuestro tesoro más preciado" (H itler. en un discurso en el Rcichstag alem án el
examinarlos defectos en la estructura que llevaron a su colapso y como 3o de enero de 1937. recogido en The Times, 1 de febrero de 19 3 7 ). "E l objetivo
mejor podemos hacerlo es analizando la crítica realista a los presu­ principal de la política internacional de la Unión Soviética es el m antenim iento
de la paz" (Chichcrin en The Soviet Union and Peace (19 2 9 ). p. 2 4 9 ). "E l objetivo de
puestos utópicos. Japón, a pesar de la propaganda en contra, es la paz" (M atsuoka. League o f Nations.-
SpecialAssembly ¡p 3a-i^ 33. iii. p. 73). La escasez de p ronunciam ientos italianos a
favor de la paz probablemente se explicara p or la pobre reputación de las tropas ita­
NOTAS lianas como combatientes: M ussolini temía que cualquier expresión enfática de
preferencia por la paz se interpretara como una adm isión de que Italia no tenía
1. Aparece aquí la conocida locución dentro de la Teoría Política "might is right” que estómago para la guerra.
pretende expresar esta idea de que el que posee el poder, posee por ello la capaci­ 24. Lcnin, Collected Works (trad. ingl.), xviii. p. 26 4 . Com parar con la sentencia de
dad de decidir qué es justo (N. de la T.). SpcnserW ilkinson: "N o es la paz sino la p reem inencia lo que es en todos los casos
2. Burke, Works, v., 407. el objetivo real. No se puede repetir suficientem ente la verdad de que la paz nunca
3. Adam Smith. The Wealth of Nations, Libro 1. cap. xi. conclusión. es el objetivo de la política: no se puede d efin ir la paz salvo en re fe ren cia a la gue­
4. ¡bid., Libro IV. cap. ii. rra. lo que supone que es un m edioy nunca un fin " (.Government and the Wár, p. 12O .
5. Citado e n J.M . Keynes./I Tract on Monetary Reform, p .7. 25. "Cuando un santo se queja de que la gente no sabe qué cosas necesita para su paz.
6. Citado en J. Truslow Adams, The Epic o f America, p. 400. No he conseguido encon­ lo que realmente quiere decir es que no se preocupa lo suficien te p o r las cosas que
trar cl original. él necesita para su propia paz" (The Notc-Books o f Samuel Butler, cd. Fcstin g-Jo n cs.
7. Verpp. 117-118 . pp. 2 11- 2 12 ). Esto parece serc ic rto respecto de esos santos de los últim os tiem pos,
8 Nationalism: A Study by a Croup of Members of the Royal Institute o f International las potencias satisfechas.
tiffairt. p. 229. 26. A veces se ha mantenido no sólo que todas las n aciones tienen un m ism o interés en
9. K. Mannheim. Mensch und Gesellschaft im Zeitalterdes Umbaus, p. 104. p referir la paz a la guerra (lo que. en un sentido, es cierto), sin o tam bién que la
10. J . S Mill, Principles of Political Economy, II. Libro V. cap. xi. guerra no puede nunca, bajo ninguna circunstancia, p rop orcio n ar al vencedor
beneficios superiores a su coste. Esta opinión no parece s e r verdad era respecto del
CAPÍTULO 5
r (ce n o Lace 5 m Tr*ni R ssselL Trddr. T a j PtactT)
~ _ í ¿ « Tcr¿*¿m * z rsy z z z ¿ s 1¿ rocrrs ssodcrr^. Si s í acepta, esta opinión con - LA CRÍTICA REALISTA
ftzre. por r r p o e n x *J pz~ñm ¿> abtc-hrto.rs e re c.o h a j rzzór. para suponer que es
trun lercaóero par* la rre rr* 'c e fe rs rrz " e r e para la "cím isir*" (asintiendo que la
t ~ * c^rre ellas sea Tilm a).
f e n j 7eler~rcñ.. 26 ¿ e arvrto de 1938.
s\8 ft.;i

leer-? rf~Xz¿srJr. C~zA.cc. o. 21


C £ i . 44. p. 2i (érí*.
(énfasis en el onpnaJ).
leer-? c fJ k z is rjí: C-¿£. ¿i-jS. 1933 .iLp . 6.
?arrt [ - J or. Újz Possbüst/ 'f (fezirjng c Ccnernl Pxductier. of ihe Obstada lo
Iru p z x d s rjú T rz d e.C
.G n
-j Ll& ^Z
5648
Lcn p ? cfXcscrju C-144. M 4 5 .1981. r ii. p. 3o.
vV -f-° w fí> i-

f l ¿ p. 32.
D sscsrw emnide-por el C olE n bü Broadcas:ing%Ttem. EE.UU.. el 19 de septiem­
bre ¿ ^ 9 3 7 7 pmlica-do en 7c 2u . octubre 1937.
Discurso ante d Ecnnomic Councíi c f the C en san Academ j. 29 de noviembre de
1933.
w'ínzton Gm rchifl. *'orí¿ Cmit. p. 26.
jat zrisnaa condiciones estimularon el crecimiento del sionismo; así. el sionismo,
como tcbaló I2 Faíettine ?<xp\ Commítsíon en 1937. "en su lado negativo es un
credo del titsio~ Cmd. 5479. p. i 3.
3 S. "La e rú te e d a de refugiados es un síntoma de la desaparición del liberalismo eco­
nómico 7 político. Los refugúdot ton el subproducto de un aislacionismo econó­
mico que prácticamente ba detenido I2 migración libre" (J. Hopc Simpson. LOS FUNDAM ENTOS D E L REALISM O
ñfufftz hdimlnory Kxport of a Curve/, p. iy3).
Por las razones explicadas en el capítulo anterior, el realism o entra en
la disciplina mucho después que el utopismo y como reacción a él. La
tesis de que la "justicia es el derecho del más fuerte” era, en realidad,
familiar en el mundo helénico. Pero nunca supuso nada más que la
protesta de una minoría sin influencia, que no entendía la divergencia
entre la teoría política y la práctica política. Bajo la suprem acía del
Imperio romano, y después de la Iglesia católica, el problema d ifíc il­
mente podía surgir ya que el bien político, primero del Im perio, des­
pués de la Iglesia, podía ser considerado idéntico al bien moral. Sólo
con la ruptura del sistema medieval la divergencia entre teoría política
y práctica política se hizo aguda y desafiante. Maquiavelo es el prim er
realista político importante.
El punto de partida de Maquiavelo está en la revuelta contra el
utopismo del pensamiento político del momento.-
Siendo mi intención escribir algo quesea útil para aquel que
lo perciba, me parece más apropiado seguirla verdad real de una
»

E. H. CARR L A CRISIS DE LOS VEINTE ANOS (171V-17391

O
cuestión que la imaginación sobre ella, pues muchos han imagi - Bodino y Hobbes, escribe el profesor Laski, fue "separar la ética de la J
nado repúblicasy principados que en realidad nunca se han visto política y completar a través de medios teóricos la división que
ni conocido, porque cómo se vive está tan lejos de cómo se debería Maquiavelo había hecho en el terreno práctico".5 "Antes de que los
ú
vivir que el que niega lo que se ha hecho por lo que debería haber­ nombres Justo e Injusto puedan tener cabida", dijo Hobbes. "debe

C. C: C ’ Cv
se hecho logra antes su ruina que su preservación. existir algún poder coercitivo” .6 Spinoza creía que los estadistas prác­
ticos habían contribuido más al entendimiento de la política que los
Los tres principios fundamentales implícitos en la doctrina de teóricos "y, sobre todo, más que los teólogos” , ya que "ellos se han
Maquiavelo son los pilares fundamentales de la filosofía realista. En situado en la escuela de la experiencia y, por tanto, no han enseñado
primer lugar, la historia es una secuencia de causa y efecto, cuyo nada que no tenga que ver con nuestras necesidades prácticas” .2

( ) ( .' Ci C
transcurso puede ser analizado y comprendido mediante un esfuerzo Anticipándose a Hegel. Spinoza declara que "todo hombre hace lo que
intelectual, pero no (como creen los utópicos) dirigido por la "imagi­ hace de acuerdo con las leyes de su naturaleza y para el bien más eleva­
nación". En segundo lugar, la teoría no crea (como suponen los utópi­ do de la naturaleza” .8 El camino, así, está abierto al determinismo y la
cos) la práctica, sino la práctica la teoría. En palabras de Maquiavelo, ética se convierte, en último término, en el estudio de la realidad.
"los buenos consejos, vengan de quien vengan, surgen de la sabiduría El realismo moderno difiere, no obstante, en un aspecto im por­

O í> í ) í ) C O
del príncipe, y no la sabiduría del príncipe de los buenos consejos” . En tante de aquel de los siglos dieciséis y diecisiete. Tanto el utopismo
tercer lugar, la politica no es (como pretenden los utópicos) una fun­ como el realismo aceptaban e incorporaban en sus filosofías la creen­
ción de la ética, sino la ética de la política. Los hombres "se mantienen cia dieciochesca en el progreso, con el resultado curioso y en cierto
honestos a la fuerza". Maquiavelo reconocía la importancia de la mora­ sentido paradójico de que el realismo se hizo en apariencia más "p ro ­
lidad, pero pensaba que no podía haber una moralidad efectiva donde gresista” que el utopismo. El utopismo injertaba su creencia en el pro­
no hubiera una autoridad efectiva. La moralidad es el producto del greso en su creencia en un patrón ético absoluto, el cual perm anecía ex
poder.1 hypothesi estático. El realismo, al no tener tal anclaje, se hizo cada vez

O O fl O n
El extraordinario vigor y vitalidad del desafío de Maquiavelo a la más dinámico y relativista. El progreso empezó a formar parte de la
ortodoxia puede ser atestiguado con el hecho de que, más de cuatro esencia interior del proceso histórico y la humanidad avanzaba hacia
siglos después de que él escribiera, la forma más concluyente de desa­ un fin que no se definía, o era definido de forma distinta por d istin ­
creditar a un adversario político sigue siendo describirle como discí­ tos filósofos. La "escuela histórica" de los realistas tuvo su sede en
pulo de Maquiavelo.2 Bacon fue uno de los primeros en elogiarle por Alemania y su desarrollo se remonta a los grandes nombres de Hegel y
"decir abiertamente y sin hipocresía lo que los hombres tienen la Marx. Sin embargo, ningún país en Europa occidental, y ninguna rama

n
costumbre de hacer, no lo que deberían hacer” .3 De ahí en adelante de pensamiento, fue inmune a su influencia a mediados y a finales del

n
ningún pensador político podría ignorarle. En Francia, Bodino, en siglo diecinueve y este acontecimiento, aunque ha liberado al realismo

di ^
Inglaterra, Hobbes y, en los Países Bajos, Spinoza declararon encon­ del tinte pesimista conferido por pensadores como M aquiavelo y
trar un compromiso entre la nueva doctrina y la concepción de una "ley Hobbes, ha reforzado su carácter determinista.
de la naturaleza” que constituía un patrón ético supremo. Pero los tres La idea de la causalidad en la historia es tan antigua como la propia

.n n
eran en lo esencial realistas y, en época de Newton, por primera vez escritura de la historia. Pero m ientras prevaleció la creencia en que
concibieron la posibilidad de una ciencia de la política.4 El trabajo de los asuntos humanos estaban sujetos a la supervisión continua y a la

«
no m

s
E H .C & S 3 LA CRISIS DE L05 VEINTE AÑOS (1919-19391

3 intervención ocasional de tina Divina Providencia, ninguna filosofía convencimiento en las revoluciones socialistas ven id eras en Europa
3 de la historia basada en una relación normal de causa y efecto pudo como "una predicción cie n tífica ".1'1
3 desarrollarse. La sustitución de la Divina Providencia porla razón per­ En la hipótesis "cien tífica" de los realistas la realidad es, por
mitió a Hegel producir, por prim era ver, una filosofía basada en la con­ tanto, identificada con el curso com pleto de la evolución histórica,
3
cepción de un proceso histórico racional. Hegel, aunque presuponía cuyas leyes son algo que el filósofo debe in v estig ary revelar. No puede
3
u n proceso normal y ordenado, se contentó con encontrar su fuerza haber realidad fuera del proceso histórico. "C on ceb ir la historia como
3
motrir en una abstracción metafísica: el Zeitgeist. Pero, una vez que la evolución y progreso", escribe Croco, ’’ im plica aceptarla com o n ecesa­
3 concepción histórica de la realidad se había establecido, supuso un ria en todas sus partes y, por tanto, negar validez a los ju icio s sob re
pequeño paso sustituir el abstracto Zeitgeist por alguna fuerza material ella".1 5 La condena del pasado en térm inos éticos no tiene sentido ya
3 concreta. La interpretación económica de la historia no fue inventa­ que. en palabras de Hegel, "la filosofía transform a lo real que parece
da, pero si desarrollada)- popularizada, por Marx. Aproximadamente injusto en racio n al".16 Lo que fue es justo. La historia no puede se r ju z ­
3
en el mismo momento Buckle presentaba una interpretación geográ­ gada salvo por patrones históricos. Es significativo que nuestros ju i­
3
fica de la historia que le convencía de que los asuntos humanos eran cios h istó rico s, salvo aquellos relacio n ad o s con u n pasado que
3 "perm eados por un glorioso principio de regularidad universal y no podemos recordar como el presente, siem pre parecen com enzar con el
3 desviada''1 y esto ha sido revivido en forma de una ciencia de la presupuesto de que las cosas no podrían haber sido de otra form a.
3 Geopolitii. cuyo inventor describe la geografía como "un imperativo Consta que Venizelos, al leer en la History o f Europc de F ish c r que la
categórico po lítico".10 Spenglcr creía que los acontecimientos están invasión griega de A sia M enor en 19 19 fue un erro r, son rió iró n ica­
3
determ inados por leyes cuasi-biológicas que gobiernan el creci­ mente y dijo: "Toda em presa que no tiene éxito es un e r r o r ".1 ‘ S i la
3
miento y declive de las civilizaciones. Pensadores más eclécticos rebelión de Wat Tylcr hubiera tenido éxito, seria un h éroe nacional
1 interpretan la historia como el producto de una variedad de factores británico. Si la Guerra de la Independencia A m ericana hubiera sid o un
3 m ateriales y la política de un grupo o nación como el reflejo de todos desastre, los Padres Fundadores de los Estados U nidos serian b re v e ­
3 los factores materiales que constituyen el interés nacional del grupo mente recordados por la historia como una banda de fanáticos tu rbu ­
o de la nación. "Las políticas exteriores", dijo el Sr. Hughes cuando lentos y sin escrúpulos. Nada tiene más éxito que el éxito. " La historia
3
era Secretario de Estado estadounidense, "no se construyen sobre m undial", en la famosa frase que Hegel tomó prestada de Sch iller, "e s
3
abstracciones. Son el resultado del interés nacional que surge de el tribunal m undial". La famosa paráfrasis "q u ien tiene el poder d eter­
3 alguna exigencia inmediata o que se destaca vividamente en una mina lo que es justo" es errónea sólo si le damos un significado muy
3 perspectiva h istó rica".11 Tales interpretaciones de la realidad, ya restrictivo a 1.a palabra "p od er". La historia crea los derechos y , por
d 3 sean en térm inos de un Zeitgeist. o de economía o geografía, o de tanto, lo justo. La doctrina de la supervivencia de los más aptos prueba
"perspectiva histórica", son en último término deterministas. Marx que el superviviente era, de hecho, el m ás apto para sob revivir. Marx
i *
(aunque al tener un programa de acción, no podía ser un determ inis­ no parece haber m antenido que la victoria del proletariado era ju sta en
S 3
ta rígido y consecuente) creía en "las tendencias que conducen con otro sentido más que en el de que era históricam ente inevitable.
una necesidad férrea hacia un fin inevitable".12 "La política", escribió Lukacs fue un marxista coherente, aunque tal vez im prudente, cuando
I’
S3 Lenin. "tiene su propia lógica objetiva independiente de las prescripcio­ basó lo "ju sto" del proletariado en su "m isió n h istó ric a ".18 H itler creía
I 3 nes de este o aquel individuo o partido” .13 En enero de 1918 describió su en la m isión histórica del pueblo alem án.
I 3 112 n3
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E H . CARR L A C R IS IS D E LO S V E IN T E A Ñ O S ( I J I J - m n 0
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si
LA RELATIVIDAD D EL PENSAMIENTO Y ahora, ante otro giro de los acontecimientos, cuando la gente
y
tiene libertad para hablar, surge una nueva serie de conceptos:
El impresionante logro del realismo moderno, no obstante, ha sido ahora la obediencia pasiva es un completo errory , en lugar de ser 'si
L
revelar no sólo los aspectos deterministas del proceso histórico, sino un deber sufrir la opresión, es un acto glorioso resistirse a ella y, i-'
1
también el carácter relativo y pragmático del propio pensamiento. En en lugar de que las injurias sean reparadas por Dios, tenemos un , ti.
los últimos cincuenta años, gracias principalmente, aunque no com­ derecho natural a liberamos nosotros mismos.20
pletamente, a la influencia de Marx, los principios de la escuela histó­ h
í
rica han sido aplicados al análisis del pensamiento y se han establecido En la época moderna el reconocim iento de este fenóm eno se ha
las bases, fundamentalmente por pensadores alemanes, para una generalizado bastante. "La opinión, y para hablar con ju sticia, la o p i­
nueva ciencia llamada "sociología del conocimiento” . Así, se le ha per­ nión honesta” , escribió Dicey sobre la división de opinion es en torno í
mitido al realista demostrar que las teorías intelectuales y los patrones a la esclavitud en el siglo diecinueve, "era en gran parte e l resultado no c
éticos del utopismo, lejos de ser la expresión de principios absolutos y de un argumento, ni siquiera de un interés propio directo, sin o de las c
apriori, están históricamente condicionados, siendo ambos producto circunstancias [...] Las circunstancias son las creadoras de las o p in io ­ (
de circunstancias e intereses y de armas concebidas para fomentar nes de la mayoría de los hom bres” .21 M arx redujo este concepto algo
v
intereses. "Las nociones éticas", como ha señalado el Sr. Bertrand vago al declarar que todo pensam iento estaba condicionado por el
Russell, "pocas veces son causa, sino casi siempre efecto-, un medio de <
interés económico y por el estatus social del pensador. Esta v isió n era
reivindicar la autoridad legislativa universal de nuestras propias p re­ tal vez excesivamente restrictiva. En particular M arx, que negaba la <
ferencias, no. como nos gusta imaginar, el terreno real de dichas existencia de intereses "n acio n ales", subestim aba la poten cia del i
preferencias".15 Este es, con mucho, el ataque más importante al que nacionalismo como fuerza que condiciona el pensam iento del in d iv i­
el utopismo se ha tenido que enfrentar ya que las mismas bases de sus duo. Pero la especial concentración que aplicó al prin cip io sirvió para
creencias son socavadas por la crítica realista. popularizarlo y para hacerlo com prensible. La relatividad del p e n sa­
En líneas generales, la relatividad del pensamiento ha sido reco­ miento según los intereses y circunstancias del pen sador ha sido
nocida hace tiempo. Ya en el siglo diecisiete el obispo Bum et expuso la mucho más extensamente reconocida y com prendida desde que M arx
visión realista tan convincentemente, sin o tan acremente, como Marx: escribió.
En cuanto a las últimas Guerras Civiles, es bien sabido qué El principio tiene un cam po de ap licación extrem adam ente
conceptos de gobierno fueron corrientes en esos días. Cuando la amplio. Se ha hecho habitual decir que las teorías no determ in an el
monarquía iba a ser subvertida sabíamos qué era necesario para curso de los acontecim ientos, sin o que son inventadas para e xp licar­
justificar este hecho y, entonces, porque convenía a e s e fn , era los. "E l im perio precede al im p erialism o ".22 La Inglaterra d iecio ch es­
indudablemente cierto según la propia naturaleza de las cosas ca "puso en práctica la política del laissez-faire antes de que encontrara
que el gobierno tenia su origen en el pueblo y que el príncipe era una justificación, o al m enos una ju stificación aparente, en la nueva
sólo su fideicomisario [...] Pero después, cuando la monarquía doctrina” 23 y "el eventual fracaso del laissez-faire como cuerpo do ctri­
recuperó su posición otro concepto de gobierno se puso de nal [...] ha seguido, no precedido, al declive del laisscz-fairc en el
moda. Entonces el gobierno tuvo su origen completamente en Dios mundo r e a l".24 La teoría del "so cia lism o en un solo p a ís ” p ro m u lg a ­
y elprínápe sólo era responsable ante nadie más que ante Él [...] da en la Rusia soviética en 19 2 4 era m an ifiestam en te un produ cto de
114.
ll5
-y r-r--

LA CRISIS OE LOS V0H TE AÚOS

la incapacidad de los regím enes soviéticos para establecerse en otros


frivolidad e inm oralidad de la vida francesa era un dogma arraigado en
países. la Gran Bretaña decim onónica, que todavía recordaba a N apoleón.
Pero el desarrollo de una teoría abstracta norm alm ente es "Cuando era joven ", escribe el Sr. Bertrand R ussell, "lo s fran ceses
influenciado por acontecimientos que no tienen ninguna conexión comían ranas y eran llamados 'gabachos',26 pero aparentem ente ab an ­
esencial con ella. donaron esta práctica cuando firm am os nuestra entente con ellos en
En la historia del pensamiento político [escribe un pensa­ 1904 —en todo caso no volví a o ír m ención a ello desde esa fecha—" . 2'
dor social moderno] los acontecimientos han sido tan potentes Algunos años después, "e l pequeño y galante jap o " de 19 0 5 su frió una
como los argumentos. El fracaso y el éxito de las instituciones, las m etam orfosis y se convirtió en "e l pru sian o del e s te ". E n el siglo
victorias y derrotas de los países con ciertos principios, han dado diecinueve era opinión británica habitual que los alem an es e ra n e fi­
repetidamente nueva fuerza y resolución a los partidarios y cientes e ilustrados y los rusos, atrasados y bárb aros. H acia 1 9 1 0 se
detractores, según sea el caso, de estos principios en todos los terri­ estableció que los alemanes (que resultaron ser en su m ayoría p ru sia ­
torios [...] La filosofía tal y como existe en la tierra es la palabra nos) eran ordinarios, brutales y estrechos de m iras y que lo s rusos
de los filósofos, quienes, nos dice la autoridad, sufren tanto de tenían un alma eslava. La moda de la literatura rusa en G ran Bretaña,
dolor de muelas como el resto de los mortales y están, como el resto, que empezó aproximadamente en la m ism a época, era u n resultado
abiertos a la impresión de los aconteámientos cercanos e impactan­ directo del rapprochement político con Rusia. La m oda del m arxism o en
tesy a las seducciones de la moda intelectual,25 Gran Bretaña y Francia, que empezó a m odesta escala después del éxito
de la revolución bolchevique en Rusia, rápidam ente cobró fuerza,
El dramático ascenso al poder de Alemania en los años sesenta y especialmente entre los intelectuales, después de 19 3 4 , cuando se d e s­
setenta del pasado siglo fue lo suficientemente impresionante como cubrió que la Rusia soviética era un aliado m ilitar po ten cial en contra
para hacer de los principales filósofos británicos de la generación de Alemania. Es sintomático que la mayoría de la gente, cuando es
siguiente —Caird, T. H. Creen, Bosanquet, McTaggart— ardientes puesta en duda, niegue de form a indignada que form a sus o pin ion es de
hegelianos. Después, el telegrama del Kaiser a Krugcr y el programa esta forma, ya que, como observó Acton hace tiem po, "p ocos d e scu b ri­
naval alemán extendió la convicción entre los pensadores británicos de mientos son más irritantes que aquellos que desenm ascaran la gen ea­
que Hegel era peor filósofo de lo que se había supuesto y desde 19 14 logía de las id e a s".28 El con dicio n am ien to d el p e n sam ie n to es
ningún filósofo británico reputado se ha atrevido a navegar con la ban­ necesariamente un proceso subconsciente.
dera hegeliana. Después de 1870, Stubbs y Freeman presentaron la
historia antigua inglesa con una sólida base teutónica, mientras que,
LA ADAPTACIÓN DEL PENSAMIENTO AL PROPÓSITO
incluso en Francia, a Fustel de Coulanges le fue muy difícil defender
los orígenes latinos de la civilización francesa. En los últimos treinta El pensamiento no sólo es relativo a las circunstancias c in tereses del
años, los historiadores ingleses se han dedicado furtivamente a hacer
pensador, tam bién es pragm ático, en el sentido de que está d irigid o al
pasar los orígenes teutónicos de Inglaterra tan desapercibidos como sea
cumplimiento de unos propósitos. Para el realista, como lo ha e xp re­
posible.
sado un ingenioso escritor, la verdad "n o es más que la percepción de
No sólo los pensadores profesionales están sometidos a dichas
la experiencia discordante pragm áticam ente adaptada a u n propósito
influencias. La opinión popular no está menos dominada por ellas. La
particular y momentáneo".29 La naturaleza intencional del pensam iento

"T
J
L A C R IS IS D E L O S V E IN T E A Ñ O S (1 9 1 9 -1 V39>
J
E .H . CARR

J
El diagnóstico es exacto y perspicaz. Pero resulta extraño que una
ha sido discutida en un capítulo anterior y bastarán aquí algunos ejem ­
mente tan aguda como la de Crotve no haya percibido que él m ism o
plos para ilustrar la importancia de este fenómeno dentro de la políti­ ü
estaba llevando a cabo a su vez, ante una audiencia lim itada de estad is­
ca internacional.
tas y altos funcionarios a los que tenia acceso, precisam ente la m ism a
Las teorías destinadas a desacreditar a un enemigo o a un enem i­
operación de la que acusaba al Gobierno alem án, ya que un exam en de nJ
go potencial son una de las formas más comunes de pensamiento
sus memoranda y actas del periodo revela un intento hábil, pero tran s­ O
intencional. Definir a los enemigos o a las posibles victimas de uno
parente, de "crear un sentim iento de odio intenso y sagrado" hacia el
como seres inferiores a los ojos de Dios ha sido una técnica fam iliar al Sá
futuro enemigo de su propio país. Un ejem plo curioso de nuestra ra p i­
menos desde los días del Antiguo Testamento. Las teorías raciales, id
dez para detectar el carácter condicionado o intencional del p en sa­
antiguas y modernas, pertenecen a esta categoría, ya que el gobierno de
miento de los demás m ientras que presum im os que el nuestro es

r í f l í i í
un pueblo o clase sobre otro siempre se justifica mediante la creencia
completamente objetivo.
en la inferioridad mental y moral del gobernado. En dichas teorías la
Lo contrario a esta propagación de teo rías d iseñ ad as para d e s a ­
anormalidad sexual y las ofensas sexuales son comúnmente atribuidas
creditar a un enemigo es la propagación de teo rías que otorgan c ré ­
al grupo o raza desacreditada. La depravación sexual es atribuida por
dito a uno mismo y a las pro p ias p o líticas. B ism arck se ñ ala la
los estadounidenses blancos a los negros, por los surafricanos blancos

n
observación que le hizo Walewski, el m in istro de E x terio re s fran cé s,
a los cafres, porlos angloindios aloshindúesy porlos alemanes nazis alos C
en 1857, de que era cosa del diplom ático d isim u lar lo s in te re se s de
judíos. El más popular y absurdo de los cargos dirigidos en contra de
su país con el lenguaje de la ju sticia u n ive rsal. M ás recien tem en te, el c
los bolcheviques en los primeros días de la revolución rusa era el
Sr. Ghurchill dijo ante la Cám ara de lo s Com unes que "d e b e h ab er c
de que defendían la promiscuidad sexual. Las historias de atrocidad, de
una base moral para la política exterio r y de rearm e b ritá n ic a ” .3- No c
entre las que predominan los delitos de carácter sexual, son un pro­
obstante, resulta raro para los estad istas m o d ern os exp re sarse con
ducto conocido de la guerra. En vísperas de su invasión de Abisinia los
esta franqueza y en la política b ritán ica y estad ou n id en se co n te m p o ­
c
italianos publicaron un Libro Verde oficial sobre las atrocidades abisi-
ránea la influencia más poderosa ha sid o ejercid a p o r aq u ello s e s ta ­ <
nias. "El Gobierno italiano", como observó correctamente el delegado
distas más utópicos que están sin ceram en te con ven cid os de que la <
abisinio en Ginebra, "habiendo resuelto conquistar y destruir Etiopía,
empieza dando a Etiopía una mala reputación".30 política se deduce de prin cip io s éticos, no los p rin c ip io s éticos de c
Pero el fenómeno también aparece en formas menos crudas que a la política. No obstante, el realista está obligado a d e s c u b r irla v a c u i­ <
veces le permiten no ser detectado. La cuestión fue bien señalada por dad de esta convicción. "L a ju sticia —dijo W oodrow W ilson an te el (
Crowe en un acta del Ministerio de Exteriores de marzo de 1908: Congreso de los Estados U nidos en 19 17 — es m ás v alio sa que la
I
El Gobierno alemán (antes prusiano) siempre se ha desta­ paz” .33 "La paz está antes que todo —dijo B rian d diez añ os después
(
cado de forma notable por las molestias que se toma en crear un ante la Asam blea de la Sociedad de N acio n es—, la paz está incluso
antes que la ju sticia".3'1 C onsiderados com o p rin c ip io s éticos, am bos I
sentimiento de odio intenso/sagrado hacia un país con el que se
plantea la posibilidad de una guerra. Indudablemente es de esta pronunciam ientos contradictorios son so stc n ib lc s y p o d rían re u n ir I
forma como el odio frenético hacia Inglaterra como monstruo de un apoyo considerable. ¿D ebem os c reer, por tanto, que n os estam os (
egoísmo/codicia personificados/de absoluta inconsciencia que enfrentando a una lucha de patron es éticos y que si las po líticas de
ahora anima a Alemania ha sido cuidado/alimentado .31 W ilson y Briand d iferían era porque se deducían de p rin c ip io s

118 119
5
i
p E. H. CARR
U CRISIS OE LOS VEINTE AÑOS (1919-193?)

b
i La idea de con sid erar los propios arm am entos im prescind ib les
o opu estos? N ingún estudioso se rio de la política m an ten dría esta
o pin ión . El exam en m ás su p erfic ial m uestra que los p rin cip io s se como defen sivo s y b e n e ficio so s y aq u ello s de las o tras n acio n es c o ­
o
ded u cían de las p o líticas, no las p o líticas de los p rin cip io s. En 19 17 mo o fen sivo s y p erv erso s dem ostró s e r esp ecia lm en te fru ctífe ra .
D Exactamente diez años después, tres com ision es de la C onferencia de
W ilson había decidido la política de guerra con A lem an ia y procedió
D Desarme invirtieron muchas sem anas en un vano esfuerzo p o r c la sifi­
a v e stir esa política con la con ven ien te p ren da de la ju sticia. En 1928
O car los arm am entos en "o fen sivos" y "d efen siv o s". Los delegados de
Brian d tem ía lo s intentos de p ertu rb ar un acuerdo de paz favorable
todas las naciones m ostraron una ingenuidad extraordin aria al in v e n ­
O a Fran cia hechos en nom bre de la ju stic ia y no tuvo más dificultad
tar argumentos, supuestam ente basados en la pura teoría objetiva, para
D que W ilson para en contrar la fraseo lo gía m oral que se ajustaba a su
probar que los arm am entos con los que contaban princip alm ente eran
política. Sería irrelevan te d iscu tir esta supuesta d iferen cia de p r in ­
O defensivos m ientras que aquellos de los rivales poten ciales eran e se n ­
cip io s en térm in os éticos. Los p rin c ip io s sim plem ente reflejaban
cialmente ofensivos. Actitudes sim ilares han sid o adoptadas en re la ­
d istin tas políticas nacionales form ulados para adecuarse a distintas
O ción a los "arm am entos” económ icos. En la últim a parte del siglo
con diciones.
diecinueve —y en m enor m edida hasta 19 8 1— los aranceles p ro teccio ­
El doble proceso de desacreditar m oralm ente la política de un
nistas eran habitualmente considerados inm orales en G ran Bretaña.
O enem igo potencial y ju stificar m oralm ente la propia puede ser abun­
Después de 19 S 1 los aranceles directos recuperaron su inocen cia, s in
dantem ente ejem plificado con las discu sion es sobre desarm e de
O embargo los acuerdos de perm uta, las cuotas ind ustriales (aunque no
entreguerras. La experiencia de las potencias anglosajonas, cuyo p re ­
O las agrícolas), los controles de cambio y otras arm as em pleadas p o r los
dom inio naval había sido amenazado por el subm arino, proporcionó
estados continentales seguían siendo tachados de inm orales. Hasta
ui... gran oportunidad de denunciar la inm oralidad de esta nueva arma.
19 30 las sucesivas revisiones del arancel estadounidense habían sido
"L a civilización exige —escribió el asesor naval de la delegación esta­
casi invariablem ente al alza y los econom istas estadounidenses, en
dounidense en la Conferencia de Paz— que la guerra naval sea situada
otras cuestiones partidarios incondicionales del laissez-faire, habían
en un plano s u p e rio r" m ed iante la ab o lició n del su b m arin o .35
considerado casi invariablem ente los aranceles legitim os y loables.
Desafortunadamente, el subm arino era considerado un arma conve­
Pero el cambio en la posición de Estados U nidos de potencia deudora a
niente por las más débiles arm adas francesas, italianas y japonesas y
T> acreedora alteró el panoram a y la reducción de las b arreras aran cela­
esta particular exigencia de la civilización, por tanto, no podía ser
rias ha pasado a ser com únm ente identificada por los portavoces esta­
-$ satisfecha. Una distinción de carácter más amplio fue establecida por
dounidenses con la causa de la moralidad internacional.
~n Lord Cecil en un discurso ante el General Council of the League of
b Nations Union en 1922:
EL INTERÉS NACIONAL Y EL BIEN UNIVERSAL
La paz general en el mundo no será asegurada sensible­
mente mediante un mero desarme naval [...] Si todas las poten­
T> El realista no debería pararse, sin em bargo, a hacer estos agujeritos a
cias navales se desarmaran, o si limitaran drásticamente sus
"5 través de las hendiduras de las defensas utópicas. Su tarca es derribar
armamentos, no estoy para nada seguro de que ello no aum enta­
la estructura de cartón del pensam iento utópico m ediante la exposi­
’l ría el riesgo de guerra en lugar de reducirlo, y a que el arma naval
ción de la vacuidad del material del que está construido. El arma de la
es principalmente defensiva, la ofensiva debe ser en buena m edi­
relatividad del pensam iento debe ser usada para dem oler el concepto
da el arma militar.35
■T»
"1 120
LA CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS 0919-1939)
E l l . C A IW

Sólo tengo un gran objetivo en. este mundo y es mantener la


utópico tic un patrón fijo y absoluto mediante el cual las políticas y las
grandeza del Imperio. Pero, aparte de mi scntimientojohn Bull al
acciones pueden ser juzgadas. Si las teorías se revelan como un reflejo
respecto, creo firmemente que. al hacerlo, trabajo por la causa
de la prácticay los principios de las necesidades políticas, este descu­
general de la Cristiandad, de la paz, de la civilización y de la fe li­
brimiento se aplicará a las teorías y principios fundamentales del
cidad de la raza humana,35
credo utópico y no sólo a la doctrina de la armonía de intereses que es
su postulado principal.
"Sostengo que somos la prim era raza del mundo —escribió Cecil
No será difícil mostrar que el utópico, cuando proclama la doctri­
Rliodcs— y que cuanto más mundo habitemos, m ejor para la raza
na de la armonía de intereses, está adoptando inocente e inconscien­
humana".'10 En 1891 el periodista más popular y brillante del m om en­
temente la máxima de Walewski y está revistiendo su propio interés
bajo la apariencia de un interés universal con el fin de imponerlo al
to, W. T. Stead, fundó la Revieui of fíeviews. "Creem os en Dios, en c ri
Inglaterra y en la Humanidad", establecía el m anifiesto editorial en su
resto del mundo. "Los hombres llegan a creer fácilmente que los cri
primer número. "La raza de habla inglesa es uno de los agentes princi­
acuerdos que les resultan agradables son beneficiosos para otros", C ri
pales elegidos por Dios para llevar a cabo m ejoras futuras para toda la
como observó Diccyi37 y las teorías del bien público, que cuando son G r\
humanidad".'11 Un catedrático de Oxford estaba convencido en 19 13 de
examinadas resultan ser un disfraz elegante de algún interés particu­
que el secreto de la historia británica estaba en que "al luchar por su G ' is
lar, son tan habituales en los asuntos internacionales como en los
propia independencia ha estado luchando por la libertad de Europa y Q r 5
nacionales. El utópico, por muy ansioso que pueda estar por establecer
en que el servicio así prestado a Europa y a la humanidad ha estado
un patrón absoluto, no mantiene que es el deber de su pais, de confor­ © n
acompañado de la posibilidad de ese mayor servicio al que damos el
midad con ese patrón, poner el interés del mundo en general por c --
nombre de Im perio".'1"
delante de su propio interés, ya que seria contrario a su teoría de que el O—:
La Primera Guerra Mundial llevó esta convicción a un grado de
interés de lodos coincide con el interés de cada uno. Mantiene que
frenesí emocional. Un sim ple catálogo, extraído de los discursos de los C r :
lo que es mejor para el mundo es lo mejor para su pais y entonces dala
vuelta al argumento entendiendo que lo que es mejor para su país es lo
estadistas británicos, de los servicios que la beligerancia británica e tj
estaba prestando a la humanidad llenaría muchas páginas. En 1917
mejor para el mundo, siendo las dos proposiciones, desde el punto de
Balfour dijo ante la Cámara de Comercio de Nueva York que "desde
vista utópico, idénticas. Y este cinismo inconsciente del utópico con­ C r 1
agosto de 19 14 la lucha ha tenido como objetivo conseguir las más altas
temporáneo ha demostrado ser un arma diplomática mucho más efec­ c -
ventajas espirituales de la humanidad, sin un pensam iento o ambición
tiva que el cinismo deliberado y consciente de un Walewski o un
m ezquinos".13 La Conferencia de Paz y sus secuelas temporalmente G r ¡
Bismarck. Los escritores británicos de la segunda mitad del siglo pasa­
desacreditaron estas afirm aciones y lanzaron alguna duda pasajera © r
do lian sido partidarios especialmente elocuentes de la teoría de que el
sobre la creencia en la suprem acía británica como uno de los activos ev
mantenimiento de la supremacía británica es la ejecución de un deber
morales de la humanidad. Pero el periodo de desilusión)- modestia fue
hacia la humanidad. "Si Gran Bretaña se ha convertido en una carbo­
corto. Los momentos de tensión internacional, y especialmente los
nera y en una herrería —señalaba ingeniosamente 77ie Times en 1885—
momentos en los que aparece en el horizonte la posibilidad de la % -
es por el bien de la humanidad asi como por el propio".30 El fragmen­
guerra, siem pre estim ulan esta identificación del interés nacional
to siguiente es típico de entre una docena que podría ser extraída de las
con la m oralidad. En el apogeo de la c risis abisin ia, el arzobispo de
memorias de los hombres públicos del periodo:

uta 123
LA CRISIS DE LOS VEINTE AÚOS (1919-193?)

Canterbuiy reprendió al público francés a través de una entrevista en en la política exterior de Gran Bretaña que en la de los Estados Unidos.
un periódico parisino: Theodore Roosevelt, quien creyó m ás firm em en te que cualquier
Estamos animados por consideraciones morales y espiri­ presidente estadounidense previo en la doctrina de L'état, c'est moi.
tuales. No creo que me separe de mi papel contribuyendo a la llevó el proceso un paso más allá. El curioso diálogo siguiente tuvo
aclaración de este malentendido [...]. lugar en un interrogatorio al que se le som etió durante una acu sa­
No es [...] el interés egoísta lo que nos lleva hacia delante,y ción por calumnias instada en su contra por un dirigente tammany40
ninguna consideración de intereses debería mantenerles a uste­ en 1915:
des detrás.4'* Pregunta: ¿Cómo supo que se había hecho justicia?
ROOSEVELT: Porque sí, porque... Lo hice lo mejor que pude.
Al año siguiente el profesor Toynbee fue capaz de descubrir una Pregunta: Quiere decir que, cuando usted hace algo, se hace
vez más que la seguridad del Imperio británico "era también el inte­ justicia.
rés supremo de todo el mundo” .45 En 1937 Lord Cecil habló ante el ROOSEVELT: Si. Cuando hago algo, lo hago para hacer ju s ­
General Council of the League of Nations Union de "nuestro deber ante ticia. Eso mismo quiero decir.50
nuestro país, ante nuestro Imperio y ante la humanidad en su conjun­
to" y citó: Woodrow W ilson era menos ingenuamente egotista, pero estaba
Not once or tunee ¡n our rough island story más profundamente seguro de la identidad entre la política estadouni­
Thepath of dutyisthe w ay to glory.41. dense y la justicia universal. Después del bom bardeo de Veracruz en
1914. aseguró al mundo que "los Estados Unidos han bajado a México
Un inglés, como observa el Sr. Bernard Shaw en The Man of para servir a la humanidad” .51 Durante la Prim era Guerra M undial
Destiny, "nunca olvida que la nación que deja que su deber se sitúe en aconsejó a los cadetes de la armada estadounidense que "no sólo p e n ­
el lado opuesto de su interés está perdida". No sorprende que un críti­ saran siem pre prim ero en Estados Unidos, sino que, tam bién siem pre,
co estadounidense baya descrito recientemente a los británicos como pensaran prim ero en la humanidad" —una proeza convertida en algo
"jesuítas perdidos para el reino teológico pero ganados para el políti­ bastante menos difícil con su explicación de que los Estados Unidos
co",47 o que un antiguo ministro de Asuntos Exteriores italiano hicie­ habían sido "fundados para el beneficio de la hum anidad” —,52 Poco
ra comentarios, mucho antes de estas manifestaciones previas, sobre antes de la entrada de los Estados Unidos en la guerra, en u n discurso
"ese precioso regalo concedido al pueblo británico-, la posesión de ante el Senado sobre los objetivos de la guerra, estableció la iden tifica­
escritores y clérigos capaces, con perfecta buena fe, de proporcionar ción aún más categóricamente-. "Estos son principios estadouniden­
las más altas razones morales a la acción diplomática más concreta, con ses, políticas estadounidenses [...] Son los principios de la humanidad
un beneficio moral inevitable para Inglaterra".48 y deben prevalecer".53
En los últimos tiempos, el mismo fenómeno se ha hecho endémi­ Se observará que las declaraciones de esta naturaleza procedían
co en Estados Unidos. La historia de cómo McKinley rezó para obtener casi exclusivamente de los estadistas y escritores anglosajones. Es
el consejo divino y decidió anexionar las Filipinas es un clásico de la cierto que cuando un nacionalsocialista prom inente afirm aba que
historia moderna estadounidense y esta anexión fue la ocasión para "cualquier cosa que beneficie al pueblo alemán es correcta, cualquier
una explosión popular de aprobación moral hasta ahora más conocida cosa que dañe al pueblo alemán es errónea” 54, sim plem ente estaba

'-5
L A CIIISI5 DG LO S V C IN I G A /io C (1919-1»?)
E.H .CAR R

presentando la misma identificación de interés nacional y bien uni­ y reducida a la indefensión después de 19 18 , ha perm anecido por estas
versal que ya había sido establecida por los países de habla inglesa a razones fuera del atractivo círculo de creadores de m oralidad in tern a­
través deWilson, el profesor Toynbec, Lord Cecil y muchos otros. Pero cional. Tanto la opinión relativa a que los pueblos de habla inglesa son
cuando la pretcnsión es traducida au n idioma extranjero, el comenta­ los monopolizadores de la moralidad internacional como la opinión '
rio parece forzado y la identificación poco convincente, incluso para relativa a que son unos hipócritas internacionales consum ados puede {
los pueblos implicados. Normalmente se dan dos explicaciones a esta reducirse al sim ple hecho de que los cánones actuales de la virtud (
curiosa discrepancia. La primera explicación, que es popular en los internacional han sido fundamentalmente creados por ellos m ediante ^
paises de habla inglesa, es que las políticas de las naciones de habla un proceso natural e inevitable. ,
inglesa son de hedió más virtuosasy desinteresadas que aquellas de los
4
estados continentales, asi que Wilson, el profesor Toynbec y Lord Cecil
tienen razón, en general, cuando identifican los intereses nacionales LA C R ÍT IC A R E A LIST A A LA A R M O N ÍA D E IN T E R E S E S C
estadounidenses y británicos con los intereses de la humanidad. La C
segunda explicación, que es popular en los países continentales, es que La doctrina de la armonía de intereses se deja vencer fácilm ente p o r un
los pueblos de habla inglesa son antiguos maestros en el arte de disi­ análisis basado en este principio. Es el presupuesto natural de una
mular su interés nacional egoísta con la apariencia de un bien general clase próspera y privilegiada, cuyos m iem bros tienen una voz d o m i­
y que este tipo de hipocresía es una peculiaridad especial y caracterís­ nante en la comunidad y, por tanto, son naturalm ente propen sos a
tica de la mente anglosajona. identificar el interés de esta con el suyo. En virtud de esta id en tifica­
Parece innecesario aceptar ninguno de estos heroicos intentos de ción, a cualquier agresor de los intereses del grupo dom inante se le
deshacer el nudo. La solución es simple. Las teorías sobre moralidad rechaza por agredir el supuesto interés común de toda la com unidad y
social son siempre el producto de un grupo dominante que se identifi­ se le dice que al llevar a cabo este asalto está atacando sus intereses más
ca a si mismo con la comunidad en su conjunto y que posee recursos altos. La doctrina de la arm onía de intereses sirve, así, como un recu r­
denegados a los grupos o individuos subordinados para imponer su so moral ingenioso invocado, con toda sinceridad, p o r grupos p riv ile ­
visión de la vida sobre la comunidad. Las teorías sobre moralidad giados con el fin de justificar y mantener su posición dom inante. Pero
internacional son. por la misma razón y en virtud del mismo proceso, es necesario señalar una cuestión más. La suprem acía dentro de la
el producto de naciones o grupos de naciones dominantes. Durante los comunidad del grupo privilegiado puede ser, y norm alm ente es. tan
últimos cien aflos. y más especialmente desde 1918, los pueblos de abrumadora que, de hecho, en un sentido sus intereses son los de la
habla inglesa han formado el grupo dominante en el mundo y las teo­ comunidad, ya que su bienestar necesariam ente conlleva cierto grado
rías actuales sobre la moralidad internacional han sido diseñadas para de bienestar para otros miembros de la comunidad y su colapso su p on ­
perpetuar su supremacía y han sido expresadas en su idioma particu­ dría el colapso de la comunidad en su conjunto. Hasta aquí, por tanto,
lar. Francia, al retener algo de su tradición dieciochesca y recuperada ya que la supuesta armonía natural de intereses tiene cierta realidad, es
su posición de dominio durante un corto período después de 19 18 , ha creada por el poder arrollador del grupo privilegiado y es un ejem plo
jugado un papel menor en la creación de la moralidad internacional excelente de la máxima maquiavélica de que la moralidad es producto
actual, fundamentalmente mediante su insistencia en el papel del del poder. Algunos ejemplos aclararán este análisis de la doctrina de la
derecho en el orden moral. Alemania, nunca una potencia dominante armonía de intereses. _
126 127
OL '
E.H.CARR L A CR ISIS D E LO S V E IN T E A * O S l i m - m f l

En el siglo diecinueve el fabricante o comerciante británico, estúpidamente la suya, por lo que su comportamiento era inmoral y
habiendo descubierto que el laissez-faire promovia su propia prosperi­ alocado. A ojos británicos, estaba irrefutablemente probado que el
dad. estaba sinceramente convencido de que también promovía la comercio internacional era un todo único y florecía o se hundía de
prosperidad británica en su conjunto. Esta supuesta armonía de inte­ forma conjunta. No obstante, esta supuesta armonía internacional
reses entre él mismo y la comunidad no era totalmente ficticia. El pre­ de intereses parecía una burla a aquellas naciones desfavorecidas cuyo
dominio del fabricante y el comerciante era tan abrumador que en un estatus inferiory participación insignificante en el comercio interna­
sentido la identidad entre su prosperidad y la prosperidad británica en cional eran consagrados por ella. La revuelta en su contra destruyó esa
su conjunto podía ser afirmada correctamente. Desde aquí sólo había abmmadora preponderancia británica que había proporcionado una
que dar un pequeño paso para afirmar que un obrero en huelga, al base plausible para la teoría. Económicamente. Gran Bretaña en el
dañar la prosperidad del fabricante británico, dañaba toda la prospe­ siglo diecinueve era lo suficientemente dominante como para adoptar
ridad británica y, por tanto, dañaba la suya propia, así que podía ser una postura audaz que impusiera al mundo su propia concepción sobre
acusado plausiblemente por los predecesores del profesor Toynbee de la moralidad económica internacional. Cuando la competición de
inmoral y por los predecesores del profesor Zimmern de alocado. Es todos contra todos sustituyó a la dominación del mercado mundial por
más, había un sentido en el que este argumento era perfectamente una sola potencia las concepciones sobre la moralidad económica
correcto. No obstante, la doctrina de la armonía de intereses y de la internacional necesariamente se volvieron caóticas.
solidaridad entre clases debió de parecer una burla amarga al traba­ Politicamente, la supuesta comunidad de interés en el manteni­
jador desfavorecido, cuyo estatus inferiory su participación insigni­ miento de la paz, cuyo carácter ambiguo ya ha sido discutido, es capi­
ficante en la "prosperidad británica" eran consagrados por ella. Y en talizada de la misma manera por una nación o grupo de naciones
este momento era lo suficientemente fuerte como para forzar al aban­ dominante. Al igual que la clase dirigente de una comunidad pide la
dono del laissez-faire y su sustitución por el "estado del servicio social", paz doméstica, que garantiza su propia seguridad y predominio, y
lo cual implícitamente niega la armonía natural de intereses y propone denuncia la guerra de clases, que podría amenazarla, la paz internacio­
crear una nueva armonía por medios artificiales. nal se convierte en un especial interés particular de las potencias pre­
El mismo análisis puede aplicarse a las relaciones internaciona­ dominantes. En el pasado el imperialismo romano y británico fueron
les. Los estadistas británicos decimonónicos, habiendo descubierto presentados ante el mundo bajo la apariencia de la pax Romana y de la
que el libre comercio promovía la prosperidad británica, estaban sin­ pax Britarmica. Hoy, cuando ninguna potencia es lo suficientemente
ceramente convencidos de que, al hacerlo, también promovía la pros­ fuerte como para dominar el mundo y la supremacía se confiere a un
peridad del mundo en su conjunto. El predominio británico en el grupo de naciones, los lemas como "seguridad colectiva" y "resistencia
comercio mundial era en ese momento tan arrollador que existía cier­ a la agresión" sirven al mismo propósito de proclamar una identidad
ta armonía innegable entre los intereses británicos y los intereses del de interés en el mantenimiento de la paz entre el grupo dominante y el
mundo. La prosperidad británica fluía hacia otros países y un colapso mundo en su conjunto. Además, como en los ejemplos que acabamos
económico británico habría supuesto la ruina mundial. Los librecam­ de tener en cuenta, mientras la supremacía del grupo dominante sea lo
bistas británicos podían afirmar, y de hecho lo hacían, que los países suficientemente grande, en un sentido esta identidad de intereses
proteccionistas no sólo estaban dañando de forma egoísta la prosperi­ existe. "Inglaterra", escribió un catedrático alemán en la década de
dad del mundo en su conjunto, sino que además estaban dañando los veinte, "es la única potencia con un programa nacional que, aun

128
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£ H CAZX ,/
L A CR ISIS O E L O S V E IN T E A Ñ O S ( I Z t f - m W C/

completamente ego lisia, al mismo tiempo promete al mundo algo que O'
entre las clases mediante el énfasis constante en los mínimos intere- ^
el mundo desea apasionadamente: orden, progreso y paz, cierna",'1''''
ses que tienen en c o m ú n " , l a dedicación a la guerra de las potencias
Cuando el Sr, Churchíll declaró que "el destino del Imperio británico y
Insatisfechas era la "reacción cínica natural" ante la sentim ental y d e ' •
mi gloría catón inseparablemente unidos al destino del m undo",'’*' esta
honesta repetición de tópicos por parte de las potencias satisfeci ar ^
afirmación de hecho tenía precisamente el mismo fundamento que la afir­
sobre el Interés común en la paz. Cuando lllllc r se negó a creer "que
mación relativa a que la prosperidad de los fabricantes británicos en el
Dios lis permitido a algunas naciones prim ero ad qu irir el mundo por O
siglo diecinueve estaba inseparablemente unida a la prosperidad brl
la fuerza y después defender ente robo con teorías moralizantes",'’ ¡J'
tánica en su conjunto. Además, el propósito de las afirmaciones era
simplemente se hada eco en otro contexto de la negación marxiste de
exactamente el mismo, a saber, establecer el principio de que la defen­
una comunidad de Intereses entre "los ricos" y "los pob res", de la ,,,
sa del Imperio británico, o la prosperidad del fabricante británico, era
exposición marxlsla de la naluraleza interesada de la "m oralidad luir-
una cuestión de Interóa común para toda la comunidad y que cualquie­
¡¡m ía " y de la exigencia marxisla de expropiación de los expropiadores. &
ra que lo atacara era, por tanto, o Inmoral o alocado, lía una láctica
fam íllarpara los privilegiados Is de desacreditar moralmente a los des­
Ixi crisis de septiembre de ty 3 f! demostró de forma llamativa las C'
Impllencloneti pollllcmi de la afirmación de un Interés común por la q
favorecidos representándolos como perturbadores de la paz,y esta tác­
paz. Cuantío líriand proclamó que "la paz. está antea que lodo", o el Sr. q
tica es fácilmente aplicada tanto Iritcrnaelonalmenlo como en la
Hilen ¡pie “ no hay disputa tpic no pueda ser solucionada por medios ^
comunidad nacional, "Ivi ley y id orden Internacional", escribí! el pro­
pacíficos",'’1 la afirmación subyacente a estos tópicos era que, m íen-
fesor Toynbeo sobre una crisis rocíenlo, "eren vordedorsmoiilo lulero-
li'fiii se niiiiitiivlei'fi la paz, ningún cam bio desagradable para l'Ynncia
eos de toda la humanidad f.„ J mientras que el deseo de perpotiuir ln
e Gran iireltíún podría hacerse en el .itutu i/ue. Hn iyBO Franela y Gran &
atmósfera de violencia en Ion asuntos internacionales era un desee
Hi'oluíWi quedaron atrapadas en los lemas que ellas mismas liah'.r.:, usado C
antisocial que no estaba siquiera entre los rilllmus Inlereueti de les ctlii-
no el pasado para desaeretlllara las potencias liioalisfecluuty Alem ania Q
dmlenoe del penado do estados que oficialmente profesaron etilo orodo
tic liabla lincho lo suflelenlem ciitc dominante (como Francia y Gran £
irasnoeluulo y aiisorónloo",1^ líale es precisamente el argumento,
lli'Oiafla lo Italilan sido lumia el momento) como para transform ar el _
compuesto de tópico y falsedad un partes casi Iguales, que se utilizó en
deseo de pez en so propio beneficio. Aproxim adam ente en la misma
todas las huelgas en los pfjinoroii illas de les movimientos obreros b ri­
época tuvo lugar un cambio significativo en la aclllm l de los dictado- ^
tánico y esiiulouiildonso, lira estilo común de los patronea, apoyado
pin toda la prensa cspllallsla, denunciar la aclllml "sntiiioolal" do loa
roa alemán c Italiano, lllllc r represen taba ap asio n ad am en te a C~
Alemania cunto mi balitarlo de paz, amenazado por dem ocracias que se C
¡(ilcren alndleales, acusa ríes do atacar la ley y el orden y de liilroduolr
dedican a la guerra, U Sociedad tle Naciones, declaró en su discurso en
"i:l reino de ln vlolonelfi", y (leelanir qtiu los Inlereseu "verdaderos" y
el Hnlulmlsgnl itlltlc abril de tyíly, cu una "llanta promotora de proble-
"últim os" de loa trabajadores roaldl/in en la coopenielón paolfleii con
man", y la seguridad colectiva impone un "peligro continuo de guerra".
los patronee,"11 Un el campo de las rclnclouoii noulnlcu el carácter Jalao
Muusollnl lomó prestada la fórmula británica sobre la posibilidad de
de min argumonlo lia sido reconocido latee mucho llampo, Foro, el
solucionar ludas las disputas Intornaelousles por m edios pacíficos y
Igual que la amenaza de una guerra de cístico por parle ilnl proletario es
dotiliu'ó que "no hay ahora 011 Hnropa problemas tan grandes y activos
"lina reacción eliden milural finta Ion esfuerzos ttoiillm onlslesy tleulut-
001110 para jmilll'leat' una guerra que, como ennl'lielo europeo, so con- p
nonlon <lt; las clases privilegiadas de ocultar el conflicto (lo Intereses
vertirla italttnilmontc en u niversal"/"1 Talca palabraa eran síntom as de ^
tilo
13 1
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E.H.CARR LA CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS (1?) 9-19391

que Alemania e Italia ya estaban esperando el momento en el que, otro acontecimiento, dio a C ran Bretaña el derecho a la sup rem acía
como potencias dominantes, adquirirían los intereses particulares en mundial, el príncipe consorte habló em otivam ente de "e se gran fin al
la paz recientemente disfrutados por Gran Bretaña y Francia y serían que [...] se dirige toda historia: la realización de la u n ió n de la h u m a­
capaces de hacerse camino ridiculizando a los países democráticos nidad"66 y Tcnnyson loaba "el parlam ento del h om bre, la fed eració n
o

0 como enemigos de la paz. Estos acontecimientos pueden haber hecho del mundo", Francia eligió el momento de su mayor suprem acía en la déca­

o más fácil apreciar la ingeniosa observación de Halévy sobre que "la da de los veinte para lanzar un plan de "U n ión E u rop ea” y poco d esp ués
propaganda en contra de la guerra es en sí misma una forma de propa­ Japón desarrolló la am bición de proclam arse líd e r de un A sia unida.
o
ganda de guerra” .63 Fue sintomático del predom inio internacional crecien te de los Estados
o Unidos que, a finales de la década de los treinta, alcanzara una p o p u la­
o ridad muy extendida un libro de un period ista estad ou n id en se p a rti­
o LA CRÍTICA REALISTA A L INTERN ACIO NALISM O dario de una unión mundial de dem ocracias en la que lo s Estados
o Unidos tendrían el papel preem in ente.67
El concepto de internacionalismo es una forma especial de la doctrina Al igual que las peticiones de "so lidaridad n acio n al” en la p o líti­
o
de la armonía de intereses. Se deja vencer ante el mismo análisis y ca doméstica siem pre vienen de un gnipo dom inante que p u ed e u sa r
o
existen las mismas dificultades en considerarlo un patrón absoluto esta solidaridad para reforzar su propio control sobre la nación e n su
í> independíente de los intereses y políticas de aquellos que lo promul­ conjunto, las peticiones de solidaridad intern acional y de u n ió n m u n ­
é gan. "El cosmopolitismo —escribió Sun Yat-scn— es lo mismo que la dial vienen de aquellas naciones dom inantes que pu ed en e sp e ra r e je r ­
o teoría china del imperio mundial de hace dos rníl años [,..] Una vez cer un control sobre un mundo u nificado . Los p a íses qu e están
China quiso ser el señor soberano de la tierra y situarse por encima de luchando para abrirse paso a través del grupo dom inante n a tu ra lm e n ­
9
todas las dernás naciones, así que defendió el cosm opolitism o"/''1 En te tienden a invocar el nacionalism o en contra del in tern acio n alism o
el Egipto de la Decimoctava Dinastía, según Frcud, "el im perialism o se de las potencias preponderantes. En el siglo d ieciséis In glaterra opuso
'3 su naciente nacionalism o al in tern acio n alism o del Papado y del
reflejaba en la religión como universalidad y m onoteísm o"/’1’ La doc­
') trina de un único estado mundial, difundida por el Im perio romano Imperio. En el siglo y m edio pasado A lem an ia opuso su naciente
3 y después por la Iglesia católica, era el símbolo de una pretcnsión de nacionalismo al internacionalism o, prim ero de Fran cia y d esp ués de

Ô dominio universal. El internacionalismo moderno tiene su génesiB en Cran Bretaña, Esta circunstancia la hizo inm une a aquellas d o ctrin as
la Francia del siglo diecisiete y dieciocho, cuando la hegemonía fran­ universalistas y humanitarias que fueron populares en la Fran cia d ie ­
')
cesa en Europa estaba en su apogeo. Este fue el período que dio lugar al ciochesca y en la Gran Bretaña decim onónica y su hostilidad hacia el
)
Crnnd Destín de Sullyy al Projet de Paíx Pcrpéluellc del Abbé Sa ln l-P icrrc internacionalism o se agravó m ás después de 19 19 , cuando G ran
3 (ambos, planes para perpetuar un stntu t/uo internacional favorable a la Bretaña y Francia se esforzaron en crear un nuevo "o rd e n in te rn a­
3 monarquía francesa), que vio nacer las doctrinas humanitarias y cos­ cional” como baluarte de su propio predominio, "E l término 'internacio­
3 mopolitas de la Ilustración y que estableció el francés como lengua nal"', escribió un corresp on sal alem án de The Times, "h e m o s llegad o
universal de las personas educadas, En el siglo siguiente el liderazgo a entender que es una noción que coloca a otras naciones en ventaja
3
pasó a Gran Bretaña, queso convirtió en la sede del Internacionalismo, sobre n o so tros"/'11 No obstante, existían muy pocas dudas de que
3
Ert vísperas de la Exposición Universal de ífigt que, más que ningún Alem ania, si obtuviera la sup rem acia en Europa, ad o p taría lem as

3 i3s¡
-5
E H .C ÍÍ S L A CR ISIS D E LO S VE IN T E AÑ O S (1919-1 ?3?|

internacionales y establecería algún tipo de organización interna­ sino reflejos inconscientes de la política nacional basados en una
cional para reforzar su poder. Un ex-m inistro laborista británico interpretación particular del interés nacional en un momento deter­
defendió en algún momento la supresión del Artículo 16 del Pacto de la minado. En un sentido la pazy la cooperación entre las naciones, o clases,
Sociedad de Naciones sobre la base inesperada de que los Estados tota­ o individuos, es un fin común y universal al margen de los intereses y
litarios podían algún día tomar la Sociedad e invocar ese artículo para políticas en conflicto. En un sentido existe un interés común por el
justificar su uso de la fuerza.69 Parecía más probable que intentaran mantenimiento del orden, sea el orden internacional o "la ley y el orden"
transformar el Pacto Anti-Comíntern en algún tipo de organización dentro de la nación. Pero en cuanto se intentan aplicar estos principios
internacional. "El Pacto Antí-Comintern” , dijo Hitler en el Reichstag supuestamente abstractos a una situación política concreta, se revelan
el 3 o de enero de 1989, "tal vez se convierta algún día en el punto de como los disfraces transparentes de intereses creados egoístas. La
cristalización de un grupo de potencias cuyo fin último no sea otro que bancarrota del utopismo no reside en que no viva de acuerdo con sus
eliminar la amenaza a la pazy a la cultura mundiales instigada por una principios, sino en la revelación de su incapacidad para proporcionar
aparición satánica” . "O Europa alcanza la solidaridad", observó un ningún patrón absoluto y desinteresado para la dirección de los asun­
periódico italiano casi en el mismo momento, "o el ’eje’ la impon­ tos internacionales. El utópico, enfrentado al colapso de los patrones
drá”.70 "Europa en su totalidad —dijo Goebbcls— está adoptando un cuya naturaleza interesada ha sido incapaz de interpretar, se refugia en
nuevo orden y una nueva orientación bajo el liderazgo intelectual de la la condena de una realidad que se niega a conformarse a estos patro­
Alemania nacionalsocialista y de la Italia fascista” .71 Estos eran sínto­ nes. Un pasaje escrito por el escritor alemán Meinecke después de la
mas no de un cambio de idea, sino del hecho de que Alemania e Italia Primera Guerra Mundial es el mejor juicio anticipado del papel de uto­
sentían que se acercaba el momento en el que se harían lo suficiente­ pismo en la política internacional del período:
mente fuertes como para propugnar el internacionalismo. El "orden El profundo defecto del tipo de pensamiento del derecho
intcrnacíonaI” y la "solidaridad internacional" siempre serán lemas de natural occidental era que. cuando era aplicado a la vida real del
aquellos que se sienten lo suficientemente fuertes como para impo­ Estado, quedaba en papel mojado, no penetraba en la conciencia
nerlos sobre otros. de los estadistas, no impedía la hipertrofia moderna del interés
La exposición de la base real de los principios pretendidamente estatal y, por tanto, llevó, o a quejas sin sentido y a postulados
abstractos invocados habitualmenlc en la política internacional es la doctrinarios, o a falsedad intema y a hipocresía.72
parte más corrosiva y más convincente de la crítica realista al utopis-
rno. La naturaleza de Ja acusación frecuentemente es malentendida por Estas "quejas sin sentido", estos "postulados doctrinarios", esta
aquellos que intentan refutarla. La acusación no es que los seres huma­ "falsedad interna e hipocresía" serán fam iliares para todos los que
nos sean incapaces de vivir según sus principios. Poco importa que hayan estudiado lo que se escribió sobre política internacional en los

V/ilson, que pensaba que lo justo era más preciado que la paz, y Briand, países de habla inglesa entre las dos guerras mundiales.
que pensaba que la paz estaba antes incluso que la justicia, y el Sr.
NOTAS
Edén, que creía en la seguridad colectiva, fueran incapaces ellos m is­
mos, o fueran incapaces de inducir a sus ciudadanos, de aplicar estos
1. Maquiavclo, The Princc. caps. 15 y 23 (trad. ingl., Evcrym an's Libran', pp. ta n 19 3).
principios coherentemente. Lo (pie importa es que esos principios 2. Pueden citarse dos ejemplos recientes curiosos. En el capitulo de la Swvrp o f
supuestamente absolutos y universales no eran para nada principios, International/IjJhire dedicado a la revolución naii. el profesor Toynbce declara que
I E. H. CARR L A CRISIS DE LOS VEINTEAVOS (1919-1929;

t
cl n a cio n a lso cia lism o e s el "cu m p lim ie n to de lo s id eales (...] form ulados [...] por 32. Cám ara de los C o m u n es, 1 4 d c m arzo de 19 3 8 : O Jfiá a l R epon, cois. 9 5 - 9 9 .
) M aq u iavelo"; y reitera esta op in ió n en dos p asajes de longitud con siderable en el 33. The Public Papers o f Woodrow Wilson-. War a n d Peace, ed. R . S . B ak e r, i. p. 16 .
m ism o capítu lo (Survey o f International Affairs, ig3/f., p p . m , 1 1 7 - 1 1 9 ,1 2 6 - 1 2 8 ) . En 3 4 . League o f N ations: N inth A ssem bly, p. 8 3 .
) el ju ic io a Z in o n ie v , K am en ev y otros en M oscú en agosto de 19 3 6 . el fiscal, 35. R. S . B ak er. Woodrow Wilson a n d World Settlem ent, iii. p. 12 0 . H ay un p recedente
V ysh insky, citó un fragm en to de los escrito s de K am enev en el que M aquiavelo era d ecim o n ón ico d ivertid o. "L a acción de los c o rs a rio s ", e sc rib ió la rein a V ictoria en
>
elogiado com o "u n m aestro d el aforism o p olítico y un dialéctico b rilla n te " y acusó el m om ento d e la c o n fe re n c ia de P arís en 18 5 6 . " e s un tip o de p ira te ría que d e s ­
) a K am enev de h a b e r "ad op tad o las reglas de M aqu iavelo" y de "h aberlas d e sarro lla ­ honra a n u estra c ivilización . Su a b o lició n a lo largo d e todo el m undo seria un gran
do hasta el n ive l m ás alto de falta de escrú pu los e in m o ralidad” (The Case o f the paso adelan te". No n os so rp re n d e le e r que "e l co rsa rio e ra. en to n ces, com o el s u b ­
i Trolskyite-Zinovievile Centre, pp. i 3 8 - i 39). m arino de lo s tiem p os m o d e rn o s, el arm a de la potencia naval m ás d é b il" (S ir
3 . B acon. On the Advancem ent o f Learning, v ii. cap. 2. W illiam M alkin , British Year Booh o f In ternational L aw . v iii. pp. 6 . 3o ).
)
4 . El esquem a d c H ob bes, "e n la teoría no había espacio para ninguna nueva fuerza o 36 . Publicado com o League o f N ations Union Pamphlet n ° 7 6 . p. 8. La p rop ia palabra
) p rin cip io m ás allá de las leyes m otrices en con tradas en lo s comienzos-, eran sim ­ "m ilita rism o " tien e para la m ayoría de los le cto res in g le se s la m ism a connotación
plem ente caso s com p lejos de causalidad m ecán ica" (Sab in e. History o f Political de la p ecu liar m aldad de los e jé rcito s. Quedó para un h isto ria d o r e stado un iden se,
> Thought, p. 4 5 8 ). el Dr. W. L. Langer, acu ñ ar e l eq u ivalen te "n a v a lism o ” , que ha ob ten id o una a c e p ­
5. Intro du cción a A Defence o f Liberty against Tyrants ( Vindiciae contra Tyrannos). ed. tación sig n ificativam en te pequeña.
Laski. p. 45 . 37. D icey. L aw an d Opinion in England (2a e d .). p p . 1 4 - 1 5 .
6 . H obbes. Leviatdn. cap. xv. 38. The Times. 27 d e agosto de 18 8 5 .
>
7. Spinoza, Tractatus Poiiticus. i. pp. 2 - 3 . 39 . M aurice and A rth u r. The Life o f Lord Wolseley. p. 3 1 4 .
> 8. Ibid. Intro du cción . 40. W. T. Stead, The Last Will a n d Testament o f Cecil ]. Rhodes, p . 58 .
9. Las p alabras que concluyen History o f Civilisation de Buckle. 4 1. Review o f Reviews, 15 de en ero de 18 9 1.
10 . K jclle n , D erStaat als Lebensform. p. 8 1. C om p arar con las palabras de apertura del 4 2. Sp en cer W ilk in son . Government a n d the War. p. 11 6 .
fam oso m em orándu m sobre política exterio r britán ica de Crowe: "E l carácter 43. Citado en Beard, The Rise o f A m erican C ivilisation, ii. p. 6 4 6 .
> general de la p olítica exterio r britán ica está determ inado p o r las condiciones 44 . Citado en Manchester G u ardian . 18 de octubre de 19 3 5 .
inm utables de su situación g eográfica" (British, Documents on the Origin o f the War, 45 . Toynbee. Survey o f International Affairs, ip 3g . ii. p .4 6 .
ed. Gooch and T em p erlcy, iii. p. 39 7). 46 . H eadway, n oviem bre 19 37 .
3 1 1 . International Conciliation, n ° 19 4 . enero 19 2 4 , p. 3 . Ni una ni dos veces durante nuestra dura historia insular
12 . M arx. Capital, Prefacio a la i a ed. (trad. in g l.. E verym an’ s L ib ra iy , p. 863). El camino del deber ha sido el cam ino hacia la gloria
1 3 . L en in . Obras (2 a ed. ru s a ) ,x ., p. 20 7. 47. Carl Becker. Yale Review , x x vii. p. 4 52.
14 . Ibid, x x ii, p. 19 4 . 48. Conde S forza, Foreign A ffairs, octubre 19 2 7 . p. 67.
} 15 . C roce, Storia della storiografia italiana, i., p. 26 . 49. Tam m any es el n om bre de u n a facción del Partido D em ócrata que llegó a controlar
3 16 . H egel. Philosophic der Weltgeschichte (ed. Lasson ’s). p. 55. dicho partido durante algunas décadas del siglo XDCy XX. Esta organización nació
17 . Conciliation Internationale. n ° 5 - 6 , 1 9 3 7 , p. 520. en la ciudad de Nueva Y o rk e n 17 8 9 com o sociedad b en éfica, tom ando su nom bre
3 18. Lukács. G enchichle und Klassenbewusstsein, p. 2 15 . de un je fe in d io d e D elaw are. Fue conocida p o r su c o rru p ció n , s i b ie n tam bién d e s ­
19 . Proceedings o f the Aristotelian Society, 1 9 1 5 - 1 9 1 6 , p. 3o 2 . tacó p o r su ayuda a la p oblación in m igran te —e sp ecialm en te irla n d e sa — de la c iu ­
3 2 0 . B urnet, E ssay upon Government, p. 10 . dad ( N .d e la T .) .
3 2 1 . D iccy, Law an d Opinion (ed. »905), p . 27.
22 . J . A . H obson, Free Thought in the Social Sciences, p. 19 0 .
5 0 . Citado en H . F. P rin g le. Theodore Roosevelt, p. 3 i 8.
5 1. Public Papers o f Woodrow Wilson: The New Democracy, cd. R. S. B aker, i. p. 10 4 .
3 23. H alévy, The Growth o f Philosophic Radicalism (trad, in g l.), p. 10 4 . 52. Ibid., i., pp. 3 1 8 - 1 9 .
24 . M . D obb, Political Economy a n d Capitalism , p. 188. 53. Ibid. ii.. p. 4 14 .
3 25. L. T. H obhouse, 7h e Unity o f Western Civilisation, ed. F. S. M arvin (3a ed.). pp. 177- 54. Citado en Toynbee. Survey o f International Affairs. iy 36. p. 3 1 9 .
3 178.
26 . El autor utiliza aquí la expresión "froggie" que literalm ente sign ificaría "ra n ita ". La
55.
56.
D ibelius.Fn gian d , p. 10 9 .
W inston C hurchill, Arm s in the Covenant, p. 272.
.3 form a despectiva de d en om in ar a los fran ceses, p o r tanto, tiene que v e r con esta
práctica culinaria (N. de la T.).
57. Toynbee, Survey o f International Affairs. ip3g . ii. p. 4 6 .
58. "Rezad de todo corazón para que el bien pueda triu n fa r", dijo el represen tante dc
3 27. B ertrand Ru ssell. Which Way Peace? p. 158. los propietarios d e las m in as dc carbón dc Filad elfia en una tem prana huelga o rg a ­
28. Acton, History o f Freedom, p. 62.
3 2 9 . Carl B ecker, Yale Review, xxvii. p. 4 6 1.
nizada p o r los U nited M ine W orkers, "reco rd an d o que D ios Todopoderoso todavía
reina y que Su re in o es de ley y orden y no dc violen cia)* c rim e n " (H. F. Pringle,
3 3 0. League o f Nations: Official Journal, noviem bre 19 3 5 , p. 114 0 .
3 1. British Documents on the Origins o f the War, ed. Gooch and T em perley, vi, p. i 3 i.
Theodore Roosevelt, p. 267).
59 . R. N iebuhr. Moral Afán a n d Im moral Society, p. 15 3 .
3
3 i 36
E H . CARR

60. Discurso en cl Reichstag. 3o de enero de 1939. CAPÍTULO 6


61. League o f Nations: Eighteenth Assembly, p. 63.
62. The Times, 15 de mayo de >939.
U S LIMITACIONES DEL REALISMO
63. Halévy./l History o f the English People in >£95-1905 (trad, ingl.), i. Introducción, p. xi.
64. SunYat-scn. San Min C hai (trad, ingl.), pp. 68-9.
65. Sigmund Freud, Moses and Monotheism, p. 36.
66. T. Martin, Life of the Prince Consort, iii. P. 247.
67. Clarence Streit. Union Now.
68. The Times, 5 de noviembre de 1938.
69 Lord Marley en la Cámara de los Lores. 3o de noviembre de 1938: Official Report,
col. 258.
70. Relazioni Intemazionali, citado en The Times, 5 de diciembre de 1938.
71. Völkischer Beobachter. 1 de abril de 1939.
72. Meinecke. Stroatsnäson, p. 533.

La revelación por parte de la crítica realista de la vacuidad del edificio


utópico es la prim era tarea del pensador político. Sólo cuando la farsa
ha sido derribada puede haber alguna esperanza de levantar una
estructura más sólida en su lugar. Pero, en última instancia, no po de­
mos encontrar un lugar de descanso en el puro realism o, ya que el rea­
lismo, aunque lógicamente es abrum ador, no nos proporciona el
impulso para la acción que es necesario incluso para la actividad del
pensamiento. De hecho, el mismo realism o, si lo atacamos con sus
propias armas, a menudo resulta que en la práctica está tan con dicio­
nado como cualquier otro modo de pensamiento. En política la cre e n ­
cia en que ciertos hechos son inalterables o en que ciertas tendencias
son irresistibles habitualmente refleja una falta de deseo o falta de
interés en cambiarlos o resistirlos. La im posibilidad de se r un realista
coherente y minucioso es una de las lecciones más acertadas y más
curiosas de la ciencia política. El realism o coherente excluye cuatro
cosas que parecen ser ingredipntes necesarios de todo pensam iento
político efectivo; un objetivo finito, un atractivo em ocional, un d ere­
cho a un juicio moral y un terreno para la acción.
i 38
Tí f\ *■

EH.CARR

60. Discurso en el Reichstag, 3o de enero de 1939. CAPITULO 6


61. League o f Nations: Eighteenth Assembly, p. 63. LAS LIMITACIONES DEL REALISMO
62. The Times, 15 de mayo dc 1939.
63. Ual6\y,A History o f the English People in iSyg-iyog (trad, ingl.), i. Introducción, p.xi.
64.. Sun Yat-sen, San Min Oiu J (trad, ingl.), pp. 60-y.
65. Sigmund Freud, Moses and Monotheism, p. 36.
66. T. Martin, Life o f the Prince Consort, iii. P. 247.
67. Clarence Streit. Union Now.
68. The Times, 5 de noviembre de 1938.
69 Lord Mariey en la Cámara de los Lores, 3o de noviembre de 1938: Oßieial Report,
col. 258.
70. Rclazioni Internazionali, citado en The Times, 5 dc diciembre de i $ 38.
71. Völkischer Beobachter, 1 dc abril dc >939.
72. Mcincckc, Stmatsráson, p. ¿ 33.

1
(
<
La revelación por parte de Ja crítica realista de Ja vacuidad del edificio í
utópico es la primera tarea del pensador político. Sólo cuando la farsa Q
ha sido derribada puede haber alguna esperanza de levantar una q
estructura más sólida en su lugar. Pero, en última instancia, no pode- q
mos encontrar un lugar de descanso en el puro realismo, ya que el rea-
lismo, aunque lógicamente es abrumador, no nos proporciona el
impulso para la acción que es necesario incluso para la actividad del C
pensamiento. De hecho, el mismo realismo, si lo atacamos con sus C
propias armas, a menudo resulta que en la práctica está tan condicio- Q:
nado como cualquier otro modo de pensamiento. En política la creen-
cia en que ciertos hechos son inalterables o en que ciertas tendencias
son irresistibles habitualmente refleja una falta de deseo o falta dc
interés en cambiarlos o resistirlos. La imposibilidad de ser un realista
coherente y minucioso es una de las lecciones más acertadas y más C~~
curiosas de la ciencia política. El realismo coherente excluye cuatro C—
cosas que parecen ser ingredientes necesarios de todo pensamiento ^ _
político efectivo: un objetivo finito, un atractivo emocional, un dere- ^
cito a un juicio moral y un terreno para la acción. '

¡38
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la cm sis o = lo s v a u iE A fra s n

La concepción de la política como un proceso infinito a largo propio realismo no puede justificar o explicar. Todo el mundo conoce
plazo parece desagradable e incomprensible para la mente humana. la famosa predicción de Marx del futuro paraíso sin clases:
Todo pensador político que desea hacer un llamamiento a sus contem­ Cuando el trabajo deja de ser un simple medio de vida y se
poráneos es llevado consciente o inconscientemente a establecer un convierte en la primera necesidad para vivir; cuando, con el
objetivo finito. Treischke declaró que "lo terrible" de la enseñanza de desarrollo completo del individuo, también se desarrollan las
Maquiavclo era "no la inmoralidad de los métodos que recomienda, fuerzas productivas y todas ¡as fuentes de riqueza colectivafluyen
sino la falta de contenido del Estado, que existe sólo con el fin de exis­ en libre abundancia, entonces sólo es posible trascender comple­
tir” .1 De hecho, Maquiavclo no es tan coherente. Su realismo se quie­ tamente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad
bra en el último capítulo de El Príncipe, que se titula "Una exhortación puede inscribir en su pancarta: de cada uno según sus capacida­
a liberar a Italia de los bárbaros", un objetivo cuya necesidad no podía des. a cada uno según sus necesidades.3
ser deducida de una premisa realista. Marx, habiendo disuelto el pen-
sam ientoyla acción humanos en el relativismo de la dialéctica, presu­ Sorel proclamó la necesidad de un "m ito” para hacer efectiva la
pone el objetivo absoluto de una sociedad sin clases donde la dialéctica enseñanza revolucionaria y la Rusia soviética ha explotado con este
ya no opere —ese acontecimiento lejano hacia el cual, a la manera vic- objetivo el mito, primero de la revolución mundial y, más reciente­
toriana, él creía que se dirigía toda la creación—. El realista, así, termi­ mente, de la "madre patria socialista". Se puede decir mucho de la opi­
na negando su propia prem isay asumiendo una realidad final fuera del nión del profesor Laski sobre que "el comunismo se ha hecho camino
proceso histórico. Engels fue uno de los primeros en hacer esta acusa­ por su idealismo, y no por su realismo, por su promesa espiritual, no
ción contra Hegel. "Todo el contenido dogmático del sistema hegelia- por sus perspectivas materiales".4 Un teólogo moderno ha analizado la
no se declara absolutamente cierto en contradicción a su método situación con una lucidez casi cínica:
dialéctico, lo que deshace todo dogmatismo”.2 Pero Marx está abierto a Sin las esperanzas y pasiones ultrarracionales de la religión
precisamente la misma crítica cuando pone fin al proceso del materia­ ninguna sociedad tendría el valor de vencer la desesperación e inten­
lismo dialéctico con la victoria del proletariado. Así, el utopismo pene­ tar lo imposible, pues la visión de una sociedad justa es imposible/
tra en la ciudadela del realismo y concebir un proceso continuo, sólo puede ser alcanzada por aquellos que no la consideran imposi­
aunque no infinito, hacia un objetivo finito muestra ser una condición ble. Las visiones más verdaderas de la religión son ilusiones, las cua­
del pensamiento político. Cuanto mayor es la tensión emocional, más les pueden ser parcialmente realizadas si son creídas con firmeza.5
cerca estay más concreto es el objetivo. La Primera Guerra Mundial fue
considerada tolerable por el convencimiento de que era la última de las Y esto es de nuevo prácticamente repetido en un pasaje de Aíi Lucha
guerras. La autoridad moral de Woodrow Wilson fue construida sobre en el que Hitler compara al que "hace los programas" con el político:
la convicción, compartida por él mismo, de que poseía la clave para una Su relevancia [i. e. la del que hace los programas] reside
resolución justa, tota! y final de las enfermedades de la humanidad. casi completamente en el futuro y a menudo es ¡o que se quiere
Resulta digno de atención que casi todas las religiones estén de acuer­ decir con la palabra "wcltfremd" [poco práctico, utópico]. Pues si
do en proponer un estado final de completa dicha. el arte del político es realmente el arte de lo posible, cnlonccs el
El objetivo finito, que adopta el carácter de una visión apocalípti­ que hace los programas pertenece a aquellos que se dice compla­
ca, de ese modo adquiere un atractivo emocional, irracional, que el cen a los dioses sólo si preguntan y piden de ellos lo imposible.
u ic A im
ir, crttsiü en los vatnF. Aftas m it - m »

Craio i/iiia im/iossiliilc (ic conviene en unn categoría del pensn-


a aceptar la Implicación del realismo de que la palabra deb ería" no
micnlo jiollllco.
tiene sentido.
El realismo coherente, como yace lia (Helio, Implica la aceptación
Sobre todo el realismo coherente quiebra porque es incapaz de
del proceso histórico completo y excluye Ion juiclon inórale» uolirc él.
proporcionar ninguna razón para la acción intencional o con »cutido.
Como ticmoB vl»to, los liomlires generalmente estén preparados para
Si la secuencia de causa y efecto es lo ¡inficientemente rígida corno para
aceptar el juicio de la historia cobre el panado, alabando el éxito y con­
permitir la "predicción científica” de loo acontecim ientos, »i nuestro
denando el fracaso. Este examen es también ampliamente aplicado
pensamiento esté irrevocablemente condicionado por nuestro estatus
a la política contemporánea. Tales instituciones, como la Sociedad de
y nuestros intereses, entonce» tanto Ja acción como el pensam iento
Naciones, o los regímenes soviético o fascista, son juzgadas en gran
quedan desprovistos de propósito. Si. como mantiene Schopcnhauer,
medida por su capacidad de alcanzar lo que pretenden alcanzar y la "la verdadera filosofía de la historia consiste cri la percepción de que,
legitimidad de este examen es admitida implícitamente en su propia a lo largo de la mezcolanza de todos esos cam bios incesantes, siem p re
propaganda, que constantemente trata de exagerar sus éxitos y mini­ tenernos delante de nuestros ojos el mismo se r inm utable, siguiendo el
mizar sus fracasos. Sin embargo, esté claro que la humanidad en su mismo camino hoy, ay ery siem pre” ,7 entonces la contem plación p a si­
conjunto no esté preparada para aceptar que este examen racional sea va es todo lo que le queda al individuo. Tal conclusión repugna total­
una base umversalmente vélida del juicio político. La creencia en que mente a la creencia más profundamente asentada del hom bre so b re si
lodo lo que tiene éxito es justo, y en que sólo tiene que ser comprendi­ mismo. Que los asuntos humanos puedan ser dirigido» y m odificados
do para ser aprobado, debe, si se mantiene de forma coherente, vaciar mediante la acción humana y el pensam iento humano es un postulado
el pensamiento de lodo propósito y, de este modo, esterilizarlo y, en tan fundamental que su rechazo parece muy poco com patible con la
último término, destruirlo. Aquellos cuya filosofía parece excluir la existencia como ser humano. De hecho no es rechazado por aquellos
posibilidad de juicio moral de hecho no se abstienen de realizarlo. realistas que han dejado su marca en la historia. M aquiavelo, cuando
Federico el Crandc, habiendo explicado que los tratados debían ser exhortaba a sus compatriota» a que fueran bueno» italianos, presum ía
cumplidos por la razón de que "sólo se puede engaitar una vez", conti­ claramente que eran libres para seguir o ignorar este con sejo. M arx,
núa llamando al incumplimiento de los tratados "una política mala y por su nacimiento y aprendizaje como burgués, se con sid eraba a sí
granuja”, aunque en su tesis no hay nada que justifique el epíteto mismo libre de pensar y actuar como un proletario, y consideraba su
moral.6 Marx, cuya filosofía parcela demostrar que los capitalistas sólo misión persuadir a otro», a los cuales suponía igualm ente lib re s, de
podían actuar de determinada manera, dedica muchas páginas —algu­ pensar y actuar de la misma manera. l/m in, quien escribió sob re la
nas de las más efectivas en El cupitul— a denunciar la maldad de loa inminencia de la revolución mundial como una "p red icció n cie n tífi­
capitalistas por comportarse de esa manera. La necesidad, reconocida ca", admitió en otro lugar que "no existe ninguna situación en la que no
por todosjos políticos, tanto en los asuntos domésticos como interna­ haya absolutamente ninguna salida” .11 En mom entos de c risis Lcnin
cionales, de vestir los intereses con el ropaje de principios morales es apelaba a su» seguidores en términos que igualmente podrían haber
en sí misma un síntoma de la insuficiencia del realismo. Toda época sido usados por un partidario tan convencido del poder del deseo
reivindica el derecho de crear sus propios valores y de hacer juicios a la humano como Musaolini o por cualquier otro lider de cualquier época:
luz de ellos, c incluso sí usa las armas realistas para deshacer otroB "En el momento decisivo y en el lugar decisivo, tienes que demostrar que
valores, todavía cree en la naturaleza absoluta de los propios. Se niega eres el más fuerte, tienes que vencer".’ Todo realista, cualquiera que sea
14 2
E.H.CARS LA CRISIS DE LOS VEINTEAVOS (1V1V-1939)
I

I su profesión, en último término es obligado a creer no sólo en que hay y una institución, es irrelevante y no tiene sentido. El ideal, una vez que
I algo que el hombre debería pensar y hacer, sino también en que hay algo es plasmado en una institución, deja de ser un ideal y se convierte en la
) que puede pensar y hacer, y que su pensamiento y su acción no son ni expresión de un interés egoísta, que debe ser destruido en nom bre de
mecánicos, ni sin sentido. un nuevo ideal. Esta interacción constante de fuerzas irreconciliables
J
Volvemos, por tanto, a la conclusión de que cualquier pensamien­ es en lo que consiste la política. Toda situación política contiene ele­
)
to político sólido debe estar basado en elementos tanto de utopía como mentos de utopía y realidad, de moralidad y de poder, mutuamente
) de realidad. Cuando el utopismo se ha convertido en una farsa hueca e incompatibles.
) insoportable, que sirve meramente como disfraz de los intereses délos Este punto surgirá con más claridad del análisis de la naturaleza
> privilegiados, el realista lleva a cabo un servicio indispensable para de la política que vamos a emprender ahora.
desenmascararlo. Pero el puro realismo no puede ofrecer nada más
i
que una lucha descamada por el poder que convierte cualquier tipo de NOTAS
i
sociedad internacional en imposible. Habiendo demolido la utopía del
) 1. Treitschke./lu/satze. iv. p. 428.
momento con las armas del realismo, todavía tenemos que construir
2. Engels. Ludwig Feuerbach (trad. ingl.). p. 23.
) una nueva utopía propia, que algún día será destruida por las mismas 3. M arxy Engels. Obras (ed. rusa). xv, p. 275.
armas. El deseo humano continuará buscando un escape a las conse­ 4.. Laski. Communism, p. 250.
) 5. R. Niebuhr. Moral Man and Immoral Society, p. 81.
cuencias lógicas del realismo en la visión de un orden internacional 6. Anti-Machiavel, p. 284.
J
que, en cuanto cristalice en una forma política concreta, quedará con­ 7. Schopenhauer. Well and Wille und Vortsellung. ii. cap. 3 8 .
* 8. Lenin. Obras (2* ed. rusa). xxv. p. 34 0.
taminado de interés particular e hipocresía, y deberá ser una vez más 9. Lenin. Collected Works (trad. ingl.). xxi. pto. i. p. 68.
atacado con los instrumentos del realismo.
Aquí, así, está la complejidad, la fascinación y la tragedia de toda
vida política. La política está hecha de dos elementos —utopía y reali­
> dad— que pertenecen a dos planos distintos que nunca se encuentran.
No hay muro más alto que deba salvar el pensamiento político que la no
Í
distinción entre ideales, que son utopía, e instituciones, que son rea­
>
lidad.El comunista que colocaba el comunismo en contra de la demo­
5 cracia normalmente consideraba el comunismo un ideal puro de
} igualdad y hermandad y la democracia una institución que existía en
Í Gran Bretaña, Francia o los Estados Unidos y que encarnaba los inte­
reses creados, las desígualdadcsyla opresión inherente a todas las in s­
•)
tituciones políticas. El demócrata que hacía la misma comparación de
5
hecho estaba comparando un patrón ideal de democracia establecido
!> en el cielo con el comunismo como institución que existía en la Rusia
3 soviética, con sus divisiones de clase, sus cazas de brujas y sus campos
5 de concentración. La comparación, hecha en cada caso entre un ideal

>44
'4 5
TERCERA PARTE
POLÍTICA. PODER Y MORALIDAD
CAPITULO 7
LA NATURALEZA DE LA POLITICA

El hombre siem pre ha vivido en grupos. El tipo más pequeño de grupo


humano, la fam ilia, claram ente ha sido necesario para el m an ten i­
miento de todas las especies. Pero, que yo sepa, los hom bres desde los
tiempos más prim itivos siem pre han form ado grupos se m i-p e rm a-
nentes más grandes que la mera fam ilia y una de las funciones de tal
grupo ha sido regular las relaciones entre sus m iem bros. La política se
ocupa del com portamiento de los hom bres en tales grupos p e rm a n e n ­
tes o sem i-perm anentes. Todos los intentos de deducir la naturaleza de
la sociedad del supuesto com portam iento del hom bre en aislam iento
son puramente teóricos, ya que no hay ningún m otivo para suponer
que tal hom bre haya existido. A ristóteles estableció el fundam ento (le
todo el pensam iento Bólido sobre política cuando declaró que el h o m ­
bre era por naturaleza un anim al político.
El hom bre en sociedad reacciona ante sus sem ejan tes de dos fo r­
-3
mas opuestas. A veces m uestra ego ísm o o el d e se o de Im p o n erse
"3 sobre otros. Otras veces m uestra sociabilid ad o el deseo de cooperar
-3 con otros, establecer relacion es recípro cas de buena voluntad y a m is­
tad con ellos o incluso su b o rd in arse a ellos. En toda socied ad e s v isib le
E .H . CAR R L A C R IS IS D E LO S V E IN T E A Ñ O S ( l? l? - l? 3 ? l

la intervención de estas dos cualidades. Ninguna sociedad puede exis­ Jeffcrson , el sueño am ericano" y tanto el poder como el sueño eran
tir salvo que un porcentaje importante de sus miembros muestre en ingredientes necesarios.5
cierto grado un deseo de cooperacióny de buena voluntad mutua. Pero Si esto es correcto, podem os sacar una conclusión im portante. El
toda sociedad requiere alguna sanción para producir el grado de soli­ utópico que sueña que es posible elim inar el egoísm o de la política y
daridad requerido para su mantenimiento y esta sanción es aplicada basar un sistem a político sólo en la m oralidad no atina en el blanco, al
por un grupo dominante o por individuos que actúan en nombre de la igual que el realista que cree que el altruism o es una ilusión y que toda
sociedad. La pertenencia a la m ayoría de las sociedades es voluntaria acción política se basa en el egoísmo. Am bos errores han dejado su
y la única sanción última que puede aplicarse es la expulsión. Pero la impronta en la term inología popular. El térm ino "política de poder"
peculiaridad de la sociedad política, que en el mundo moderno toma norm alm ente es usado en u n sentido m alicioso, como si el elem ento
la forma del Estado, es que la pertenencia es obligatoria. El Estado, como de poder o de egoísmo en la política fueran algo an orm aly susceptible de
otras sociedades, debe estar basado en algún sentimiento de intereses elim inación de la vida política sana. A la inversa, hay una tendencia,
comunes y obligaciones entre sus miembros. Pero la coerción es regu­ incluso entre algunos escritores que no son, estrictam ente hablando,
larmente ejercida por un grupo gobernante para obligar a la lealtad y a realistas, a tratar la política como la ciencia del p o d e ry d é la defensa de
la obediencia y esta coerción supone inevitablemente que los gober­ lo propio y a excluir de ella, por definición, las acciones inspiradas por
nantes controlan a los gobernados y les "explotan" para sus propios la conciencia moral. El profesor Catlin describe al homo politicus como
propósitos.1 alguien que "trata de lograr la conform idad de su propia voluntad con
La naturaleza dual de la sociedad política es, por tanto, fuerte­ la voluntad de otros, de tal form a que pueda alcanzar m ejor sus propios
mente marcada. El profesor Laski nos dice que "todo Estado es cons­ fin e s".5 Tales im plicaciones term inológicas son engañosas. La política
truido sobre las conciencias de los hom bres” .2 Por otro lado, la no puede separarse del poder. Pero el homo politicus que no persigue
antropología, al igual que gran parte de la historia reciente, nos ense­ nada más que el poder es un mito tan irreal como el homo economicus
ña que "la guerra parece ser el medio principal de construcción del que no persigue nada más que el beneficio. La acción política debe
Estado"3 y el propio profesor Laski, en otro pasaje, declara que "nues­ basarse en una coordinación de m oralidad y poder.
tra civilización se mantiene unida más por miedo que por buena Esta verdad tiene im portancia tanto práctica como teórica. En
voluntad".'1 No hay contradicción entre estas visiones aparentemente política es tan pernicioso ignorar el poder como ignorar la m oralidad.
opuestas. Cuando Tom Paine, en Los derechos del hombre, intenta El destino de China en el siglo diecinueve es un ejem plo de lo que le
enfrentar a Burke al dilema de si "los gobiernos surgen de las personas pasa a u n país que se contenta con creer en la m oralidad sup erio r de su
o sobre las personas", la respuesta es que hacen ambas cosas. La coer­ propia civilización y despreciar las form as de poder. El Gobierno
ción y la conciencia, la enemistad y la buena voluntad, la im posición y Liberal de Gran Bretaña casi se fue al traste en la prim avera de 19 14
la subordinación están presentes en toda sociedad política. El Estado porque trató de seguir una política sobre Irlanda basada en la autoridad
se construye a partir de estos dos aspectos conflictivos de la natura­ moral sin apoyo (o más bien, opuesta directam ente) del poder m ilitar
leza humana. Utopia y realidad, ideal e institución, moralidad y poder efectivo. En Alem ania la Asam blea de Frankfurt de 184.8 es el ejem plo
están inextricablem ente mezclados en él desde el principio. En la clásico de la im potencia de las ideas separadas del poder; y la República
construcción de los Estados Unidos, como ha dicho un escritor esta­ de W eimar quebró porque muchas de las políticas que siguió —de
dounidense moderno. "Iiam ilto n suponía fuerza, riqueza y poder; hecho casi todas ellas salvo su oposición a los com unistas— no fueron

' 5° *5 »
o
o E.H.CSSS LA CSSS DE CCS V33ÍIE AÑOS (Ist M tZ=
3
apoyadas, o fueron activamente opuestas, por el poder militar efecti­ poder algo todavia peor. Esta es la base de esas doctrinas d é la
v o .' El utópico, que cree que la democracia no se basa en la fu e r a , se no-resistencia como las de Jesús o Gandhi, o del pacifism o
niega a m irar a la cara a estos molestos hechos. moderno. En definitiva, se trata de un boicot a la politica.
o
Por otra parte, el realista, que cree que si se mira por el poder, la a. La segunda forma de la antitesis entre politica y moralidad es
Wwaimm.rnmi Baria«uaíisai.Hiii nai.Ba(.Ba,.p-i

3 autoridad moral mirará por si misma, está igualmente equivocado. La el anarquismo. El Estado, como órgano princip al de poder
o forma m ás Teciente de esta doctrina es plasmada en la muy citada frase: político, es "la más flagrante, más cínica y más completa nega­
'L a función de la fu e r a es dar a las ideas morales tiempo para echar ción de la humanidad".9 El anarquista usará el poder para
m ices". Internacionalmente este argumento fue utilizado en 19 19 por derrocar al Estado. Este poder revolucionario no es. sin
aquellos que. incapaces de defender el Tratado de Yersalles en térmi­ embargo, considerado u n poder político, sin o la revuelta
nos m orales, manmvieron que este acto inicial de poder prepararía el espontánea de la conciencia individual ultrajada. No trata de
•3 terreno para el posterior apaciguamiento moral. La experiencia ha crear una nueva sociedad política que tome el lugar de la anti­
o hecho muy poco por confirm ar esta cómoda creencia. La misma falacia gua, sino una sociedad moral de la cual el poder, y consecuen­
"5 está im plícita en la una vez popular opinión sobre que el objetivo de la temente la politica, sean completamente elim inados, "Los
política británica debía ser "reconstruir la Sociedad de Ilaciones para principios del Sermón en la Montaba", observó un eclesiástico
hacerla capaz de contener a un agresor político mediante el poder inglés recientemente, supondrían "la muerte súbita de la socie­
"S
armado y, a partir de entonces, trabajar religiosamente en el remedio dad civilizada",10 El anarquista se propone destruirla "sociedad
de agravios justos y reales".8 Una vez que el enemigo ha sido abatido o civilizada" en nombre del Serm ón de la Montaba.
el "agresor" frenado por la fuerza, el "a partir de entonces" no llega. La 3 . Una tercera escuela de pensamiento parte de la m ism a p rem i­
ilusión de que se puede dar prioridad al poder y la moralidad vendrá sa déla antítesis esencial entre moralidad y politica, pero llega
después es tan peligrosa como la ilusión de que se puede dar prioridad a una conclusión completamente distinta. L a orden de Jesús
a la autoridad moral y el poder vendrá después. de "dar al César lo que es del César v a Dios lo que es de D ios",
No obstante, antes de proceder a considerarlos respectivos pape­ implica la coexistencia de dos esferas separadas: la política y la
'i
les del poder y de la moralidad en la política, debemos resellar las moral, l'ero el hombre m oral tiene la obligación de ayudar—o
"S visiones de aquellos que, aunque están lejos de ser realistas, identifi­ en todo caso de no obstruir—al político en el cum plimiento de
"} can la política con el poder y creen que los conceptos morales deben sus funciones no m orales. "Dejad a cada alma estar sujeta a los
ser completamente excluidos de su ámbito. Existe, según esta visión, más altos poderes. Los poderes que son ordenados por Dios".
\\ a u i Y a m m W l E y g S

una antinomia esencial entre la política y la moralidad y el hombre Así, reconocemos que la politica es necesaria pero no moral.
-i
moral como tal, por tanto, no tendrá nada que ver con la política. Esta Esta tradición, que permaneció latente a lo largo de la Edad
3*
tesis tiene muchos atractivos y reaparece en diferentes periodos de la Media, cuando la autoridad eclesiástica y seglar era teórica­
y historia y en diferentes contextos. Toma al menos tres formas:1 mente una sola, fue restablecida por Entero con el objetivo de
*) hacer efectivo su compromiso entre la Iglesia reformada y el

■? 1. Su forma más sim ple es la doctrina de la no-resistencia. El Estado. Lulero "la cmpreudta contra los campesinos de su
hombre moral admite la existencia de poder político como época acusándoles de sacrilegio cuando intentaban transfor­
algo malo, pero considera el uso del poder para resistir al mar el reino 'espiritual' en uno 'terrenal' con la sugerencia de
fi
o >5=
E. H. CARR L A CR ISIS D E LO S V E N T E A R O S ( 1 ÍIÍ- 1 Z 3 ? )

que los principios del evangelio tenían un significado ser resuelto por completo. Los planes de la utopía y de la realidad
social".11 La división de funciones entre el César y Dios está nunca coinciden. El ideal no puede ser institucionalizado, ni la insti­
implícita en la propia concepción de una Iglesia "establecida". tución idealizada. "La política —escribe el Dr. Niebuhr —será, hasta el
Pero la tradición ha sido más persistente y efectiva en la final de la historia, un lugar en el que la conciencia y el poder se
Alemania luterana que en ningún otro lugar. "No consultamos encuentren, en el que los factores éticos y coercitivos de la vida huma­
a Jesús", escribió un pastor liberal alemán del siglo diecinue­ na se mezclen y lleguen a compromisos provisionales y precarios".16
ve, "cuando nos ocupan cosas que pertenecen al dominio de Los compromisos, como las soluciones de otros problemas humanos,
la construcción del Estado y de la política económica";12 y seguirán siendo provisionales y precarios. Pero es una parte esencial
Bernhardi declaró que "la moralidad cristiana es personal de cualquier compromiso que ambos factores sean tenidos en cuenta.
y social y no puede ser política por naturaleza” .13 La misma Ahora, por tanto, tenemos que analizar el papel jugado en la p o lí­
actitud es inherente a la teología moderna de Karl Barth que tica internacional por estos factores fundamentales-, el poder y la
insiste en que los males políticos y económicos son el produc­ moralidad.
to necesario de la naturaleza pecaminosa del hombre y en que
el esfuerzo humano por erradicarlos es, por tanto, vano; y la NOTAS
doctrina de que la moralidad cristiana no tiene nada que ver
con la política es sostenida vigorosamente por el régimen 1. ^En todas partes percibo cierta conspiración de los hombres ricos para perseguir
su propio provecho bajo el nombre y pretexto de la comunidad" (Moro, Utopía). "La
nazi. Esta visión es fundamentalmente diferente de la del rea­
explotación de una parte de la sociedad por otra es común a todos los siglos pasa­
lista que hace de la moralidad una función de la política. Pero dos" (Aíani/ieslo Comunista).
en el campo de la política tiende a ser indistinguible del rea­ 2. A Defence o f Liberty against Tyrants (Vindiciae contra Tyrannos), ed. Laski, Introd. p.

lismo. 55-
3. Union, The Study o f Man, p. 240.
4. Laski. A Grammar o/Politics, p. 30.
5. J. Truslow Adams. TheEpicof America, p. n a . La idea de que el Estado tiene una base
La teoría de la separación entre las esferas de la política y de la moral en el consentimiento de sus ciudadanos al igual que una base de poder fue
moralidad es superficialmente atractiva, aunque sea sólo porque elude propuesta por Lockc y Rousseau y popularizada por las revoluciones americana y
francesa. Pueden citarse dos expresiones recientes de esta idea. La declaración de
el problema insoluble de encontrar una justificación para el uso de la
independencia checoslovaca de »8 de octubre de 19 18 describía a Austria-H ungria
fuerza.1'1 Pero en última instancia no es satisfactoria. Tanto la no- como "un Estado que no tiene justificación para su existencia y que, puesto que se
resistencia como el anarquismo son cómplices de la desesperación, niega a aceptar la base fundamental de la organización mundial moderna [i. e. la
autodeterminación!, simplemente es una construcción artificial e inm oral". En
que parecen encontrar una aceptación muy amplia sólo cuando los febrero de 1938 Hitler dijo a Schuschnigg, el entonces C anciller austríaco, que "un
hombres se sienten sin esperanzas de obtener nada mediante la acción régimen al que le falta todo tipo de legalidad y que se rige sólo por la fuerza lleva
necesariamente, a largo plazo, a un aumento continuado del conflicto con la opi­
política, y el intento de mantener a Dios y al César en compartimentos nión pública" (discurso en el Reichstag de 17 de marzo de 19 38 ). H itler mantenía
estancos va contra la potente corriente del deseo asentado en la mente que los dos pilares del estado son "la fuerza" y "la popularidad" (Mein Kampf, p.
humana de reducir su visión del mundo a cierto tipo de orden moral. A 579)-
6. Catlin, The Science and Method of Politics, p. 309 .
largo plazo no nos satisface creer que lo que es políticamente bueno es 7. Es significativo que la palabra Realpolitik fuera acuñada en el una vez famoso trata­
moralmente malo15 y, ya que no podemos ni moralizar el poder ni do de von Rochau. Grundsätze der Realpolitik publicado en »853. que fue en gran
parte inspirado portas lecciones de Frankfurt. La inspiración que la Realpolitik de
expulsarlo de la política, nos enfrentamos a un dilema que no puede Hitler ha obtenido de las lecciones de la República de Weimar es obvia.

>54
E. H. CARR

8. Winston Churchill. Arms and the Covenant, p. 368. El argumento de que el poder es c a p ít u l o e
una fuerza motriz para la solución de agravios "justos" se desarrolla más en las
pp.275-282. EL PODER EN LA POLÍTICA INTERNACIONAL
9. Bakunin (Evres. i. p. 150» cf. vi. p. 17 9 ). "Si existe un demonio en toda historia
humana, es este principio de mando y autoridad".
10 . El deán de St. Paul, citado en un editorial de The Times, 2 de agosto de 19 37.
1». R. Niebuhr, Moral Man and Immoral Society, p. 77.
12. Citado en W. F. Bruck. Social and Economic History o f Germany, p. 65.
13 . Bernhardi. Germany and the Next War (trad, ingl.), p. 29.
»4 - fuerza en cl lugar adecuado", como dijo una vez el Sr. Maxton en la Cámara de
los Comunes, es una noción sin sentido, "porque el lugar adecuado para mí es exac­
tamente donde la quiero ejercer, y para él también, y para todos los dem ás"
(Cámara de los Comunes, 7 de noviem bre de 19 33: Official Record, col. i 3o). La
fuerza en la política siem pre es el instrum ento de algún tipo de grupo de interés.
15 . A Acton le encantaba decir que "los grandes hombres casi siem pre son hombres
m alos" y cita la sentencia de Walpole de que "ningún gran país Ríe jam ás salvado
p or hom bres buenos" (History o f Freedom, p. 219 ). Rosebery mostró más agudeza
cuando observó que "hay una pregunta que el pueblo inglés se plantea acerca de los
grandes hombres: ¿Fue 'un buen hom bre’ ? " (Napoleoru The Last Phase, p. 36 4).
I 16 . R. Niebuhr, Moral Man and Immoral Society, p. 4.

La política en un sentido siempre es, por tanto, política de poder. La


práctica común aplica el término "político" no a todas las actividades
del Estado, sino a los asuntos que implican un conflicto de poder. Una
vez que este conflicto ha sido resuelto el asunto deja de ser "político”
y se convierte en una cuestión de rutina administrativa. Tampoco
todos los asuntos negociados entre Estados son "políticos". Cuando los
Estados cooperan unos con otros para mantener servicios postales o de
transporte, o para prevenir la extensión de una epidemia, o para supri­
mir el tráfico de drogas, estas actividades son descritas como "n o-
políticas" o "técnicas". Pero tan pronto como surge una cuestión que
implica, o que se piensa que implica, el poder de un Estado en rela-
-ción con otro, el asunto se convierte inmediatamente en "político".
Mientras que la política no puede ser satisfactoriamente definida
exclusivamente en términos de poder, se puede decir con seguridad
que el poder siempre es un elemento esencial de la política. Para
entender un asunto político no es suficiente (como lo seria en el caso
de un asunto técnico o legal) saber cuál es la cuestión de la que se trata.
También es necesario saber entre quién ha surgido. Una cuestión

>S6 ‘ 57
(
L A CRISIS DE LOS VEIIIÍE A ñ o s (IÍ15-IW /)
C.II. CARR
<
nuestros tlías no hay costumbre de tener en consideración a los débiles" (
surgida de un pequeño número de individuos aislados no es el mismo
y la observación de Novillo Ghambcrlain de que "en el mundo tal y como É
hecho polilico que la misma cuestión surgida de un sindicato podero­
lo encontramos hoy una nación desarmada tiene pocas posibilidades de
so)' bien organizado. Una cuestión política surgida entre Gran Bretaiia í
que 011 voz sea escuchada",^ eran curiosos tributos —más sorprenden­
y Japón es algo bastante distinto de lo que podría serla misma cuestión c
tes en el marxista declarado que en el heredero de la tradición británi­
entre Gran Bretaiia y Nicaragua. "La política comienza donde están las c
ca decimonónica—a la ilusión de que hubo una vez un tiempo en el que
masas", dijo Lenin, "no donde hay miles, sino donde hay millones, ahí
los países débiles y desarmados jugaron un papel efectivo en la políti­ (<
es donde la política seria comienza” .1
ca internacional. c
Ha habido períodos de la historia en los que habría sido supcrfluo
La pretendida eliminación del poder de la política sólo podría É
detenerse en este hecho obvio y en los que la máxima de Engcls de que
resultar de una actitud acrítica con los problemas políticos. En los
"sin fuerzay dureza férreas no se consigue nada en la historia"2 habría c
asuntos de la Sociedad de Naciones la igualdad formal y la participa­
sido considerado un tópico. Pero en el relativamente bien ordenado c
ción de todos en el debate no hizo que el factor del poder fuera menos
mundo del liberalismo decimonónico formas más sutiles de obligación
decisivo. Los propios fundadores de la Sociedad no abrigaban tal ilu­ c
ocultaron con éxito a la gente sencilla el continuo, aunque silencioso,
funcionamiento del poder político y en las democracias, al menos, este
sión. House pensaba al principio que sólo las grandes potencias debe­ i
rían ser admitidas en la Sociedad y nadie más. 5 En los primeros c
ocultamiento es aún parcialmente efectivo.3 Después de la Primera
borradores británicos y estadounidenses del Pacto se contemplaba que c
Guerra Mundial la tradición liberal se introdujo en la política inter­
la pertenencia al Consejo de la Sociedad se limitara a las grandes
nacional. Los escritores utópicos de los países de habla inglesa creían
potencias y Lord Cecil anotó en uno de estos borradores que "las
c
seriamente que el establecimiento de la Sociedad de Naciones supo­ <6
pequeñas potencias en todo caso no ejercerían ninguna influencia
nía la eliminación del poder de las relaciones internacionales y la
sustitución de los ejércitos y las armadas por la deliberación. La
considerable” .1’ Esta previsión fue cumplida. Un delegado italiano c
"política de poder" era considerada como una seña de los malos vie­
declaró que durante el largo período de sus comparecencias regulares c
jos tiempos y se convirtió en un insulto. Que esta creencia persistie­
en Ginebra "nunca vio ninguna disputa importante que se solucionara c
de forma distinta a la del acuerdo entre las grandes potencias" y que el
ra durante más de diez años se debió a la circunstancia de que las
procedimiento de la Sociedad era "un sistema de rodeos, todos los cua­
c
grandes potencias, cuyo interés principal era el mantenimiento del
les llevaban a una u otra de estas dos cuestiones: al acuerdo o el desa­
c
statu quo, disfrutaron durante esc tiempo de prácticamente el
cuerdo entre Gran Bretaña, Italia, Francia y Alemania " .7 ”A pesar de G
monopolio del poder. Una partida de ajedrez entre un campeón
mundial y un escolar sería ganada con tal rapidez y falta de esfuerzo
nuestra igualdad jurídica aquí", dijo el Sr. De Valera un poco después, c
"en cuestiones tales como la paz europea, los pequeños Estados no tie­ c
que el espectador inocente podría ser disculpado por asumir que se
nen ningún poder ".8 Las decisiones sobre la aplicación de sanciones e
necesita poca destreza para jugar al ajedrez. De la misma manera, el
contra Italia en el invierno de 1935-36 fueron, en efecto, tomadas úni­
espectador ingenuo del juego de la política internacional podía asu­ e
camente por Gran Bretaña y Francia, en posesión de un poder militar
mir, entre 1920 y 19 3 1, que el poder jugaba un papel pequeño en el
y económico efectivo en el Mediterráneo. Las potencias pequeñas c
juego. Lo que comúnmente se denominó "el retorno de la política de
poder" en 1931 era, de hecho, el fin del monopolio del poder disfru­
siguieron su ejemplo y una de ellas fue incluso "compensada" por Gran <5
Brctañay Francia por hacerlo.
tado por las potencias del stalu quo. El lamento de Stalin de que "en
‘ 59
■58
$
C. II. CAIIR
LA CRISIS DE LOS VEJIltE //IOS M '/lt-lZT/)

No fue sólo en Ginebra donde las potencias débiles pusieron


La historia del Tratado de Locarno es un ejem plo sim ple y revela­
nim bo n igualarse a las fuertes. Cuando Gran Bretaña sacó su moneda
dor del funcionamiento de la política de poder. La prim era propuesta
del patrón oro en septiem bre de 19 8 1, varias potencias m enores fueron
de un tratado que garantizara la frontera occidental de Alem ania fue
obligadas a seguir su ejem plo. Cuando Francia abandonó el patrón oro
hecha por Alem ania en diciem bre de 1922 y fue rotundam ente recha­
en septiembre de 19 36 . Suiza y Holanda —los óltimos países con patrón zada por Poincaré. En esta época (era la víspera de la invasión del
oro libres— fueron obligados a hacer lo mismo y varios otros países Ruhr) Alemania tenía todo que tem er de Francia y Francia nada que
pequeños tuvieron que alterar el valor de sus monedas. Cuando Francia temer de una Alem ania indefensa y el tratado no tenía ningún interés
fue suprema militarmente en Europa en los años veinte, algunas poten­ para Francia. Dos años después la situación había cam biado. La inva­
cias pequeñas se agruparon en torno suyo. Cuando la fuerza militar ale­ sión del Ruhr había proporcionado pocos beneficios a Francia y la
mana eclipsó la de Francia, la mayoría de estas potencias hicieron había dejado desorientada sobre cuál podría ser el siguiente paso.
declaraciones de neutralidad o viraron hacia Alemania. La supuesta Alemania algún día podía ser poderosa otra vez. Por otra parte. Alem ania
"dictadura de las grandes potencias", que a veces es denunciada por los todavía temía la suprem acía m ilitar de Francia y ansiaba una garantía.
escritores utópicos como si fuera una política perversa adoptada deli­ Era el momento psicológico en el que el tem or francés a A lem an ia era
beradam ente por ciertos Estados, es un hecho que constituye algo casi igual al temor alemán a Francia y un tratado que no había sido
parecido a una "ley de la naturaleza" de la política internacional. posible dos años antes, y no habría sido posible cinco años después,
En este punto es necesario disipar la ilusión actual de que la p o lí­ era ahora bienvenido por ambos. A dem ás, los intereses de poder de
tica de aquellos estados que están, en general, satisfechos con el statu Gran Bretaña coincidían con los de Alem ania. Alem ania había abando­
quo y cuya consigna es la "seguridad", tiene en cierta medida menos nado la esperanza de asegurar una revisión de sus fronteras occidenta­
* que ver con el poder que la política de los estados insatisfechos y que el les, pero no de las otras. Gran Bretaña estaba preparada para garantizar
I popular término "política de poder” se refiere a los actos de los últimos las fronteras occidentales, pero no las otras. Alem ania, ansiosa por
I y no de los prim eros. Esta ilusión, que tiene un atractivo casi irresisti- acelerar la retirada del ejército de Renania, aún no tenía esperanzas de
j ble para los publicistas de las potencias satisfechas, es responsable de derribarlas restricciones im puestas por las cláusulas desm ilitarizado-
gran parte de la confusión dentro del pensamiento sobre política ras del Tratado de Versalles y, por tanto, estaba bastante preparada para
internacional. La persecución de la "seguridad" por las potencias adoptar el nuevo acuerdo mediante la reiteración de su aceptación de
* satisfechas a menudo ha sido motivo de ejemplos flagrantes de políti- dichas cláusulas y su puesta en garantía.
> ca de poder. Para asegurarse frente a la venganza de un enemigo derro- Tales fueron los antecedentes del famoso Tratado de Locarno. Su
) tado las potencias victoriosas han recurrido en el pasado a tales éxito fue asombroso. Cuatro años después hubo intentos de repetirlo
j medidas como la toma de rehenes, la mutilación o la esclavización de en otros terrenos. Se hizo cam paña a favor de "L o ca rn o s" m e d ite ­
j hombres en edad m ilitar o, en tiempos modernos, el desm em bra­ rráneos y de Europa oriental y su incapacidad para m aterializarse
miento y la ocupación de territorio o el desarme forzoso. Es profunda- decepcionó y desconcertó a la gente que creía que los problem as
* mente engañoso representar la lucha entre potencias satisfechas e internacionales de todas partes podían ser solucionados con recursos
5 insatisfechas como una lucha entre moralidad por un lado y poder por que siguieran el mismo modelo estandarizado y que no entendía que el
i el otro. Es un choque en el que, sea cual sea la cuestión moral, la polí- Tratado de Locarno era una expresión de la política de poder de una
3 tica de poder es igualmente predominante en ambas partes. época y localidad particulares. Diez años después de su firm a el delicado
^ 16 0 161
%
E.H.CÍKR U C R IS S C E t C S V E N T V J Í C S :7' V i ?

equilibrio en el que se basaba había desaparecido. Francia temía a plebiscito en Alta Silesia siguió' la p o irics francesa de :
Alemania m is que nunca. Pero Alemania ya no temía nada de Francia. Polonia mientras las tropas Aliadas de las que dependía su.:
El tratado ya no tenía ningún significado para Alemania salvo como fueron proporcionadas casi exclusivamente p o r Francia, ñata ge-frica
una afirmación de las cláusulas de desmilitarización del Tratado de fue corregida sólo cuando fueron enviadas trocas británicas a la n t r a .
Versalles que ahora podía tener esperanzas de eliminar. La única parte E! control efectivo de cualutrier aobíemo den ende de la fuente de su
del Tratado de Locamo que todavía se correspondía con la situación de poder.
política de poder era la garantía británica a Franciay Bélgica. Esta fue El problema del gobierno y ¿el poder internacional trie plantasen,
reiterada por Gran Bretaña después de que el resto del tratado hubiera de n - 3 forma r - á aauda ñor eisistem a de mandatn-sy nenia nrepuasta
sido denunciado por Alemania. La historia de Locarno es un ejemplo frecuentemente hecha de eme el aohíem o de abruces o urdes ms terri­
clásico de política de poder. Sigue siendo incomprensible para aque­ torios coloniales fuera ~intemacinnalma¿n~. Acuri r e s enfrentamos a
llos que buscan soluciones uniformes apriori para el problema de la una cuesrión de gobierno n em a rem a, que ~ .p ':rs la ñrmniacñírr merma
seguridad y consideran la política de poder un fenómeno anormal visi­ política a largo plazo y es diferente en especie de la calaba tantán inter­
ble sólo en períodos de crisis. nacional temDOtal entre aliados en plena situación c e guerra c. cc n e.
El no reconocimiento de que el poder es un elemento esencial de fin de poner en práctica un tratado impuesto conjuntam ente. Su
la política ha viciado hasta ahora todos los intentos de establecer for­ naturaleza puede s e r ejem plificada m ediante el caso c e Palestina- na
mas internacionales degobiem oyha confundido casi toáoslos inten­ política en Palestina decencia de la c a n ic a c c e reama militan dispo­
tos de discutir la cuestión. El poder es un instrumento indispensable nible oara usar allí y. por tanto, debía s e r determ inada r e p e r la
de gobierno. Internacionalizar el gobierno en cualquier sentido real Comisión de Mandatos, que no tenia p ee e r a su crispe-simón-sinc p e r
significa internacionalizar el poder, y el gobierno internacional es. de el Gobierno británico, que proporcionaba el p ed er, ya. que. en v Ttrier-
hecho, el gobierno de ese Estado que proporciona el poder necesario ra que fuera la opinión de la Com isión de M andatos, era Im pensable
para el fin de gobernar. Los gobiernos internacionales establecidos que se usaran tropas británicas pata llevar a cabo una política que el
por el Tratado de Versalles fueron de naturaleza temporal en varias Gobierno británico o ei electorado británico no aprobaran S a ;o cual­
partes de Europa y, por tanto, no tuvieron que enfrentarse a los pro­ quier sistem a internacional de gobierno la política dependería, en
blemas de una política a largo plazo. Pero incluso estos ilustran la los momentos críticos, de la decisión del Estado que ptoperm enara el
conexión íntima entre gobierno y poder. La Alta Comisión Interaliada, poder del que dependiera ¡aam oridaá del gobierno. S i. como ocumirria
que ejercía en Renania tantas funciones de gobierno como fueran casi inevitablemente, el control de un territorio internacional friera
necesarias para la seguridad de las tropas Aliadas, funcionó tranquila­ dividido geográficamente entre los ejércitos c e diferentes Estados, las
mente mientras las políticas británicas y francesas coincidieron. diferentes zonas seguirían, en periodos de discordia interuazionzL
Cuando la crisis del Ruhr provocó una seria diferencia de opinión políticas discordantes y las viejas rivalidades internacionales reapare­
entre los Gobiernos británico y francés, la política francesa fue llevada cerían en una nueva e igualmente peligrosa forma. Los problem as ce
a cabo en las zonas ocupadas por las tropas francesas y belgas y la polí­ desarrollo económico no serian menos desconcertantes. La adm inis­
tica inglesa en la zona ocupada por las tropas británicas, estando deter­ tración internacional de las zonas coloniales, escribió buzará. ¿1
minada la política del gobierno por la nacionalidad de la potencia en mismo administrador experimentado y progresista, 'p aralirarú . teca
el que radicara. La Comisión Interaliada encargada de llevar a cabo el iniciativa mediante el peso de una superburocracia desprovista c e
ia crisis m. i os wiNli míos m u u jo

n e n U m l u n t o i i n o l o m i l y q u o r e p r i m e l o d o p n l r l o l l n m o y n o v ia m u y d e n que la vovoliiolón ¡mecha en el fondo de la política dom estica. Hoy


f n v o r i d d e p a r a I o n p a l t i m i i m p l i c a t i o n " , * 1* C u a l q u i e r p n h l o r n n liH o r n a - pm'.Oti palaen europeo» en Ion que, 00 nipón m om ento durante los poso
c lo n n l re a l on lin p m d lilo n iio n ir a a o l p o d a r, quo on m ia m m d lo lO n doa Ivoluta anón, la rovolueldn potouolal 00 hoyo atrio un factor nnpot
o iK i ii e d i d d e l p o h l o r n o , « a l ó o r p a n l w i d o n i i f l l o n a l m o n t o , K l S o u v o l a r l a d o tanto de la política*'' y la comunidad Imornnohmal tiene al reapretó la
I n t c r n a n l o n a l d o In S o c i e d a d d o N m d o u o n l o e o a p w i l u f u n c io n a r p ro - analopla unta ooroaun a ¡tqnollon Matadon en Ion que la poaihiltdad do
( iln n iiio n ie p o n p ie o r a m m a d m ln l ii t r M il ó n n o p o ll ll e n , n o o r n v e n p o n Kivoliiolóu on 111A11 l'roouonio y mita p venóme en la monto do forma iiiAn
n a d i r d o Inn p o l i t i c a l l y e r n , p o r l a n í o , u n p o d e r I n d e p e n d í e n l o , luilnlile,
MI p o d e r p o l l l l e n e n In e t i l e r n I n i e r n n e l o n n l p u e d o d i v i d i r á n , p a r a
Siendo, ant, la pitorra potonolal un fautor pvedom m ante do la
a n d li iu u n l ó i i , o n I ro n o a t o p o i'la iii ( a ) e l p o d e r m l l l l a r , ( d ) o l p o d e r o o o •
politlón Imorimtdonnl, la fueiM millliiv «o con vien e en un entono
n ó m in o , (e ) o l p o d e r a n d r ó la o p i n i ó n , K n o o n lr a r o m n t i, n o o d n liin le , remniooMo do valorea politicón, 'Urda ¡pan olvlllwietón dol pstaado lia
ip io o a la a o a io p o r la a n o n m u y I n ln r d o p o n d lo n lo a y , a u ia p io n o n lo ó r lo a -
dliifrutado en nu din do una nupovlortdad dol poder m ilitar, I -aa eluda
m n n le n n p a ia d le a , o n ilH 'lid l h n a p l n a r e n la p r ih it lt ia u n p a la i p io d u r a n
don cotudo pi lepan no liliilormt piando» miando aun ojeieitoa Itoplltan
l e e n n d p i l e r I H ié r v a l o i le I l e m p o p o n e n u n n o lo U p o l i e p o ll in ' a b lin d o d e l
doiiiontravonqiio podían aormipovlovmi mil Maríneme a tan horda» pov
r e a lo , K n m i e n e n e la o l p o d e r en n u lo d o I m l lv l a ld l e , " l, n n la y e n d e la
nnn. Mu ol mundo moderno laa potonelaa mi mundo en «1 iniam o oa
d ln ó i n l c n n u e lid " , lia i l l n l i o u n u r lt lo n l e e l e n l e , ” 111111 l u y e n ip in a ó lu p ile
niiflolonionuiiilo idpnlfloallvo) otUAit elanlfleadan on íuneión do la cali
d e n e a la d le e e n ie e n I r t n n l n o a d e p o d e r , n o e n l ó r m l n n a d e t u l la 11 m ui
dad y nupiionla olloionola dol oqulpainlonto m ilitar, Inolnyondo lo»
f o r m a d e p o d e r " , 11 roinirnoii luiininnm, del quo dhipoiion, Kl tooonoolm lom o com o ¡pan
puntuóla normalmente e» la toooiuponita por luchar con caito en una
pitorra a print onoala, Aloinanla do»pucn do la Unorva W anco l'nm tana,
(A ) líl. P O D H M M 1U T A H loa Maladon Hnliloa trun la puerta con Kapana y Jupón llenóme» de la
(¡tierra Huno lapononuiumejemplo» roulom oiiconocldo», l a levo thtda
L a i m p o r l a i iú l n a u p r o m n d e l I n n i r t i im n u o m l l l l a r r m llm i e n o l h o n d o d e en voliuilóu al oautlti» do llalla como print potencia »0 rlehc en patio al
i p i e l a u l t i i n u m i l i ) d e l p o d e r e n d in r o l m d o n m i I n l o i n a o l o n i i l o n e n In p i l e Itoiilui do que iinumi ha douinulrado mi hahilldad en una puerta do pvt
m i, T o d o n o lo d id I ', a l a d o , 0111111 m ip o o io d e p o d e r , a e i l l r l p o 11 l a | p in r r n , mura mitoporta, (lualqiitov »tntnma do tnol'lutoncta m lltlar , j (alta rio
110 n o m o u n a i n ía ile a e a d ln , n ln o 00100 a r m a i p i o p u e d e i i l l l l / n r i i e m im o pviiparuolón do una pian polonola no ve lelhqm lo lApidnmctilo on en
n l i d m i r o u m n t i , MI f i i i n r m o n f u i l a m í ) d e C l i i m m w l i * d e i p i o " l a p i u i m i u n tntlninn pululen, Kl motín naval en Invoipn idoium nn ptlom htodc nt'dv
e n n a d a m id i q u e l a o o i i l l i m a e l ó i i d e l a a r e l a o i o n e i i p i i l l l l o n a p o r o l r o a fue ol pulpo finid ul pronllplo hvllAnloo que ohllpó a th a n UietaOn a
m e d lo ii" lia n id o r e p u lid a n o n n p iid m u ló n la n ío p o r L o n ln m im o por devaluin’ mi moneda, ha cjmiuclon de lo» pr inoiptdoa ponei alen »ovtctt
la I n l o r n a o l o n a l ( ' . o i i i v n i l a l a i 1’* y llllle r q u e r ía iln n lr m i n n m p a r le lo una ptirnnpuoala natolón en Jim io do 0)¡ly no moyo quo ponta di’ mam
m in in o e n n iiilo d ij o que "u n a a lia 11/11 o iiy o p r o p ó n llii no I n c lu y e la l'lmUii tutu MohlUilad tan prmulo do la m aqulnavin inlUtar mivlCHoa quo
I n l o n o l ó i i d o l u o l i a r n o M o n o a o n l l i l o y o a lu r t lll" , * ® ( ! o i i o l m i n i n o a u n lu lllflnoiiolu poluto» do la Unida iiovh'lloa iml'rtó una etlnl» mthtt» v do
t i l l o i d ,'ir , l l a w i r e y d e f i n e l a i l l p l o n m o l i i m i m o l a " i p i o m i p i d i n i e l i d " , 1 1 pmveilatl, Lua oiilaillnlim do lan prandou polonola« potlódloam onlo dan
M u ía n n o n v m i l a i l o i i a m e d i a n , l ' e r o l o I n q u i r í a n l o o a l o o i m u o o i q u e n o n illutmvmm mimdv,añilo la nfioinuota do aun ojótouiui, iinnada» \ (uei
« lo r liin , h i 151101111 a o im lia e n i d f o n d o d o la p n l l l l i m I n l o r i i i i o l i n i a l I p iu il íii» ui'tonii y Ion ilmd'Hoa inllllinoit y loviuta» non nepanwadon p,n»
j í ’i í i / í ' j i j o t j / j í i o o o f i o o í i í i í i r i í i n f i f i í i í j o f t o o o o o f '
E H . CAER
L A CRISIS IO S V ü ííT E A Í iO S 11515-1935)

impresionar al mundo con la fortaleza militar y la consecuente reputa­ El poder militar, siendo un elemento esencial en la vida del Estado.
ción política de la nación. En las crisis internacionales las flotas, tropas
se convierte no sólo en un instrumento, sino en un fin en sí m ismo.
o escuadrones aéreos se muestran de forma llamativa en momentos Pocas de las guerras importantes de los últimos cien años parecen
cruciales con el mismo propósito. haber sido iniciadas con el propósito deliberado y consciente de
Estos hechos tienen como moraleja que la política exterior nunca aumentar el comercio o el territorio. Las guerras m ás serias tienen
puede, o nunca debería, separarse de la estrategia. La política exterior lugar para hacer al propio país m ilitarm ente más fuerte o. más fr e ­
de un país está limitada no sólo por sus fines, sino también por su for­ cuentemente, para im pedir que otro país se haga m ilitarm ente más
taleza militar o, más exactamente, por su proporción de fortaleza mili­ fuerte, así que existe una gran justificación para el ingenioso epigrama
tar respecto a otros países. El problema más serio que implica el de que "la principal causa de la guerra es la propia g u e rra".16 Cada
control democrático de la política exterior es que ningún gobierno fase de las Guerras Napoleónicas fue concebida para preparar el cam i­
puede permitirse divulgar con franqueza toda la información sobre su no para la siguiente fase: la invasión de Rusia fue llevada a cabo para
fortaleza militar o todo el conocimiento que posee sobre la fortaleza hacer a Napoleón lo suficientemente fuerte como para vencer a Gran
militar de otros países. Las discusiones públicas sobre política exterior Bretaña. La Guerra de Crimea fue llevada a cabo por Gran Bretaña y
son tenidas, por tanto, en ignorancia total o parcial de uno de los facto­ Francia para evitar que Rusia se hiciera lo suficientem ente fuerte como
res que debe ser necesario para determinarla. Una norma constitucional para atacar sus posesiones e intereses en Oriente Próximo en algún
vigente desde hace tiempo impide a los miembros del Parlamento pro­ momento futuro. El origen de la Guerra Ruso-Japonesa de 1904.-5 se
poner mociones que supongan gasto público. El mismo impedimento describe como sigue en una nota dirigida por el Gobierno soviético a la
podría ser ejercido para defender políticas que supongan un riesgo de Sociedad de Naciones en 1924: "Cuando los torpederos japoneses ata­
guerra, ya que sólo el gobierno y sus asesores pueden calcular las posi­ caron la flota soviética en Port Arthur en 19 0 4 fue claram ente un acto
bilidades con algo parecido a un conocimiento completo de los facto­ de agresión desde el punto de vista técnico, pero, políticam ente
res relevantes. Muchos libros y discursos contemporáneos sobre hablando, era un acto provocado por la política agresiva del Gobierno
política internacional tienen reminiscencias de aquellos ingeniosos zarista hacia Japón, quien, para anticiparse al peligro, dio el p rim er
problemas matemáticos que invitaban al estudiante a resolverlos igno­ golpe a su adversario” .1 ‘ En 19 14 Austria dio un ultimátum a Serbia por­
rando el peso del elefante. Las soluciones propuestas son claras y exac­ que creía que los serbios estaban planeando la calda de la Monarquía
tas en el plano abstracto, pero son obtenidas sin tener en cuenta el factor Dual-, Rusia temía que Austria-H ungria, si vencia a Serbia, fuera lo
estratégico fundamental. Unaobra tan importante,y en muchos sentidos suficientemente fuerte como para amenazarla; Alem ania temía que
tan vadosa, como la anual Survey of IntemationalAffairs frecuentemente Rusia, si vencía a Austria-H ungria, fuera lo suficientem ente fuerte
deja volar su imaginación cuando se embarca en la crítica de la política, como para amenazarla; Francia hacia mucho tiempo que creía que
precisamente porque rechaza aquellas limitaciones militares que siem­ Alemania, si vencia a Rusia, seria lo suficientemente fuerte como para
pre están presentes en la mente de aquellos que tienen que solucionar amenazarla, y, por ello, había ratificado la alianza franco-rusa-, y Gran
los problemas de la política exterior en la vida real. Si todo eventual Bretaña temía que Alemania, si vencia a Francia y ocupaba Bélgica,
escritor de asuntos internacionales de los últimos veinte años hubiera fuera lo suficientemente fuerte como para amenazarla. Por último, los
hecho un curso obligatorio sobre estrategia elemental, páginas y pági­ Estados Unidos empezaron a tem er que A lem ania, si ganaba la gu e­
nas de tonterías habrían quedado sin escribirse. rra, fuera lo suficientem ente fuerte como para am enazarles. A si, la
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»67
E.H.CARR i* c k ss t* t e s s i t e s

guerra, en la mente de todos los principales combatientes, tuvo un modernas las guerras con un objetivo limitado se Kan hecho cas» tan
carácter defensivo o preventivo. Luchaban para no poder encontrarse imposibles como las guerras de responsabilidad limitada, l'n a de las
en una posición más desfavorable en alguna guerra futura. Incluso las falacias de la teoría de la seguridad colectiva es que la guerra pueda ser
adquisiciones coloniales a menudo habían estado motivadas por la entablada para el objetivo especifico y desinteresado de "resistir la
misma causa. La consolidación y anexión formal de los asentamientos agresión". Si la Sociedad de Naciones en otoño de 10 0 5. l*de-
británicos originarios en Australia estuvieron inspiradas por el miedo ratgo de Gran Bretaña, se hubiera embarcado en la imposición de
al supuesto diseño de Napoleón para establecer allí unas colonias fran­ "sanciones militares" a Italia, hubiera sido imposible restringir la
cesas. Razones militares, más que económicas, dictaron la toma de las campaña a la expulsión de las tropas italianas de Ahisinia. lúes opera­
colonias alemanas durante la guerra de »914 y después evitaron su ciones habrían llevado con toda probabilidad a la ocupación de las
devolución a Alemania. colonias italianas de Africa oriental por Gran Bretaña y Francia, de
Tal vez por esta razón el ejercicio del poder siempre parece pro­ Trieste, Fiume y Albania por Yugoslavia y de las islas del Dodecaneso
vocar el apetito de más poder. No hay, como dice el Dr. N iebuhr, "posi­ por Grecia o Turquía, o por ambas, y los objetivos de la guerra habrían
bilidad de trazar una linea definida entre el deseo de vivir y el deseo de sido anunciados, descartando mediante diferentes ratones engañosas
poder’ .18 El nacionalismo, habiendo alcanzado su primer objetivo en la devolución de estos territorios a Italia, la s ambiciones territoriales
forma de unidad nacional e independencia, evoluciona casi automáti­ pueden ser tanto el producto como la causa de la guerra.
camente en imperialismo. La politica internacional confirma amplía­
me nte los aforismos de Maquiavelo de que "a los hombres nunca les
pa ve poseer con seguridad lo que tienen hasta que adquieren algo (B) E l. PO DER ECONÓM ICO
más de otros"18 y de Hobbes de que el hombre "no puede asegurar el
poder y los medios para vivir bien que tiene en el presente sin la adqui­ La fuerza económica siempre ha sido un instrumento del poder políti­
sición de más".20 Las guerras, que comienzan por motivos de seguri­ co, aunque sea sólo por su asociación con el instrumento militar, Solo
dad. rápidamente se convierten en guerras de agresión y egoísmo. El las formas más primitivas de hacer la guerra son completamente inde -
presidente McKinley invitó a los Estados Unidos a intervenir en Cuba pendientes del factor económico. El principe mas rico o la ciudad-
en contra de España para "alcanzar una terminación completa y defi­ estado más rica podian contratar al ejército ñ u s grande y ñ u s eficiente
nitiva de las hostilidades entre el Gobierno de España y el pueblo de de mercenarios y, por tanto, todo gobierno estaba obligado a seguir
Cuba y para alcanzar el establecimiento en la isla de un gobierno esta­ una politica diseñada para aumentar la adquisición de riqueaa, Tbdo el
ble".21 Pero en el momento en el que habla acabado la guerra la tenta­ progreso de la civilización ha estado tan fuertemente unido al desario
ción de engrandecimiento mediante la anexión de las Filipinas se Uo económico que no nos sorprende establecer, a lo largo de la histo
habla hecho irresistible. Casi todos los países que participaron en la ria moderna, una cada ve* mayor asociación entre el poder militar y el
Primera Cuerra Mundial al principio la consideraron una guerra económico. En los prolongados conflictos que nurcaron el final de 1«
defensiva y esta creencia fue particularmente fuerte en el bando Edad Media en Europa occidental, los mercaderes de las ciudades,
Aliado. Sin embargo, a lo largo del curso de la guerra, todo Cobier- confiando en el poder económico organizado, vencieron a los barones
no Aliado en Europa anunció objetivos de guerra que incluían la adqui­ feudales, quienes pusieron su confianza en la destreza militar indivi­
sición de territorios de las potencias enemigas. En las condiciones dual. El surgimiento de Isa naciones modernas en toda* parte* ha estado

168 ib q
E.H.CARR
U CRISIS D E LO S V E IN T E A Ñ O S I1 9 I9 -I9 3 9 J

marcado por la emergencia de una nueva clase media basada económi­ El sistema económico, que era el coto de la iniciativa privada, atendía
camente en la industria y el comercio. El comercio y las finanzas fue­ las necesidades materiales y, al hacerlo, organizábalas vidas diarias de
ron los fundamentos de la corta supremacía política de las ciudades la gran masa de ciudadanos.22 En la teoría inglesa del momento la doc­
italianas del Renacimiento y, después, de las holandesas. Las principa­ trina de la separación de la política y la economía a veces era llevada
les guerras internacionales del período desde el Renacimiento hasta la sorprendentemente lejos. "¿E s cierto", preguntaba S ir Norman Angel)
mitad del siglo dieciocho fueron guerras comerciales (algunas de hecho poco antes de la Primera Guerra Mundial, "que la riqueza y la prospe­
recibieron ese nombre). A lo largo de este período se mantenía umver­ ridad y el bienestar dependen del poder político de las naciones, o, en
salmente que, ya que la riqueza es una fuente de poder politico, el esta­ realidad, ninguno tiene nada que ver con el otro?-'.23 Y todo el argu­
do debía tratar de promover de forma activa la adquisición de riqueza mento depende de la segura presunción de que todo lector inteligente
y se creía que la forma correcta de hacer poderoso a un país era esti­ responderá negativamente. Todavía en 19 15 un filósofo inglés detecta­
mular la producción nacional, adquirir lo menos posible del extranje­ ba "una tendencia no erradicable a que, al igual que la riq u ezay su con­
ro y acumular riqueza en forma de metales preciosos. Aquellos que se trol y disfrute van a las manos de la clase productiva, el poder y el (
pronunciaron en este sentido fueron conocidos como mercantilistas. prestigio son para la clase profesional" y consideraba esta separación (
El mercantilismo era un sistema de política económica basado en el délo económico del poder político no sólo no erradicable sino también
hasta entonces no cuestionado presupuesto de que promoverla adqui­ "esencial para una sociedad decente".2,1
sición de riqueza era parte del funcionamiento normal del estado. Incluso antes de 1900 un análisis más profundo podría haber
mostrado que la ilusión de una separación de la política y la economía í
LA SEPARACIÓN DE LA ECONOMÍA DE LA POLÍTICA estaba fracasando rápidamente. Todavía sigue abierto el debate sobre (
si el imperialismo de finales del siglo diecinueve debería ser conside­
La doctrina del laissez-faire de los economistas clásicos atacó frontal­ rado un movimiento económico que usaba armas políticas o un m ovi­
mente este presupuesto. Las principales implicaciones del laissez-faire miento político que usaba armas económicas. Pero que la economía y
ya han sido discutidas. Su importancia en el contexto actual se debe a la política caminaban juntas hacia el mismo objetivo está suficiente­

r\
que provocó una completa separación teórica de la economía y la polí­ mente claro. "¿No es precisamente el rasgo distintivo del liderazgo
tica. Los economistas clásicos concebían un orden económico natural británico", preguntaba Hitler, "obtener ventajas económicas de la

<H>
con sus propias leyes, independiente de la política y que funcionaba con fuerza política y transformar de nuevo cada beneficio económico en
el mayor beneficio para todos los implicados cuando la autoridad polí­ poder político?".25 La Primera Guerra Mundial, al volver a unir abier­

P P P P fP n> rt> n> d


tica interfería lo menos posible en su funcionamiento automático. Esta tamente la económica y la política, tanto en la política doméstica como
doctrina dominó el pensamiento económico, y hasta cierto punto la en la exterior, aceleró un acontecimiento que ya estaba en marcha. Se
práctica económica (aunque mucho más en Gran Bretaña que en el revelaba ahora que el siglo diecinueve, aunque pretendía sacar com­
resto de lugares), del siglo diecinueve. La teoría del estado liberal del pletamente a la economía de la esfera de la política, en realidad creó
siglo diecinueve presuponía la existencia conjunta de dos sistemas armas económicas de una fuerza sin precedentes para usarlas en inte­
separados. El sistema político, que era la esfera del gobierno, se ocu­ rés de la política nacional. Un oficial del Estado Mayor alemán señaló
paba del mantenimiento de la ley y el orden y déla provisión de ciertos a Engels en la década de 1880 que "la base de la guerra es ante todo
servicios esenciales y se consideraba principalmente un mal necesario. la vida económica general de los pueblos”2<; y este diagnóstico fue
170 17 1
E .U C A R R L A C R IS IS D E L O S V E IN T E A flO S 11919-17371

ampliamente confirmado por las experiencias de 1914.-18. En ninguna "econom ía", incluso en la propia Gran Bretaña, hasta los últim os años
guerra anterior la vida económica de las naciones beligerantes había del siglo diecinueve.29 La ciencia de la econom ía presupone un orden
sido tan completa y despiadadamente organizada por la autoridad polí­ político dado y no puede ser estudiada provechosam ente aislada de la
tica. En la larga alianza entre el brazo militar y el económico, el brazo política.
económico por prim era vez fue una parte igual, si no superior.
Paralizar el sistem a económico de una potencia enemiga era tan obje­ ALGUNAS FALACIAS SOBRE LA SEPARACIÓN D E L A ECO N O M ÍA D E L A POLÍTICA
tivo de guerra como vencer a sus ejércitosy flotas. La "economía plani­
ficada", que supone el control de la vida económica de la nación por el Habría sido innecesario hacer hincapié en esta cuestión si su im por­
estado con fines políticos, fue una creación de la Prim era Guerra tancia hubiera sido puram ente histórica o puram ente teórica. La ilu ­
M undial.-' "Potencial de guerra” se ha convertido en otro nombre del sión de una separación de la política y la econom ía —un legado tardio
poder económico. del laissez-faire decimonónico— había dejado de corresp on derse con
Por lo tanto hemos vuelto, después del importante, pero anormal, ningún aspecto de la realidad del momento. Pero continuaba p e rs is ­
intervalo del siglo diecinueve del laissez-faire, ala situación en la que la tiendo en el pensamiento sobre politica internacional, donde provoca­
economía puede ser considerada con franqueza una parte de la políti­ ba bastante confusión. Gran cantidad de discusiones se ded icaro n a la
ca. A si, podemos resolver la controversia, que es en gran parte el pro­ cuestión sin sentido de si (como suponía la Conferen cia Económ ica de
ducto de las ideas y terminologia del siglo diecinueve, sobre la llamada 193730) nuestros problem as políticos ten ían causas económ icas o si
interpretación económica de la historia. Marx tenía totalmente razón (como sugería el inform e Van Zeeland31) nuestros prob lem as econó­
cuando insistía en la creciente importancia del papel jugado por las micos tenían causas políticas y al acertijo igualm ente sin sentido de si
fuerzas económicas en la política y desde Marx la historia no puede el problema de las m aterias prim as es politico o económ ico. Una con­
volver a escribirse como se escribía antes de él. Pero Marx creía, tan fusión sim ilar fue provocada por la declaración del G obierno británico
firmemente como lo hacía un liberal del laissez-faire, en un sistema en 1922 relativa a que el porcentaje de inm igración ju d ia a Palestina
económico con leyes propias que funcionaba independientemente del estaría determinado por "la capacidad económ ica del p a ís” , acom pa­
Estado, que era su complemento y su instrumento. Al escribir como si ñada en 19 3 1 de la afirm ación de que "las con sid eracion es relevantes
la economía y la política fueran esferas separadas, una subordinada a la para los lím ites de la capacidad de absorción son con sid eracion es eco­
otra, Marx estaba dominado por los postulados decimonónicos casi en nómicas". No fue hasta 19 37 cuando una Com isión Real descubrió que
la misma forma que sus más recientes oponentes, que están igualmen­ "ya que los árabes son hostiles a la inm igración judia, el factor 'h o sti­
te seguros de que "las leyes prim ordiales de la historia son las leyes lidad entre los dos pueblos' necesariam ente asum e u na im portancia
políticas, las leyes económicas son secundarias” .28 Las fuerzas econó­ económica inm ediata".32 De hecho, toda cuestión sobre m igración y
micas son en realidad fuerzas políticas. La economía no puede ser tra­ refugiados ha sido com plicada por la suposición de que hay algún exa­
tada ni como un accesorio m enor de la historia, ni como una ciencia m en objetivo de la capacidad de absorción. E l conflicto entre dos
independiente a la luz de la cual la historia puede ser interpretada. Se interpretaciones opuestas e igualmente defendibles de la prom esa
evitaría mucha confusión si se volviera de forma generalizada al térm i­ contenida en el Tratado de Neully de "asegu rar las salidas económ icas
no "economía política", que fue con el que el propio Adam Smith de Bulgaria al mar Egeo” fue otro ejem plo de confusión surgida del uso
denominó la nueva ciencia y no fue abandonado en favor de la abstracta demasiado alegre de esta escurridiza palabra. Los intentos de solucionar

172
L A CR ISIS D E LO S V E IN T E A Ñ O S I I S I M M » )
E .H . CARR

Otra forma diferente, e igualmente seria, en la que se puede esta­


los problemas internacionales mediante la aplicación de principios
blecer esta ilusoria separación entre política y economia es la fraseolo­
económicos separados de la política están abocados a la esterilidad.
gia popular que distingue entre "poder” y "bienestar” , entre "cañones”
El fracaso práctico más llamativo causado por la persistencia de esta
y "m antequilla” . "Los argumentos de bienestar son 'económ icos'” ,
ilusión decimonónica fue el fracaso de las sanciones de la Sociedad en
señala un escritor estadounidense, "los argumentos de poder son
1936. La lectura cuidadosa del Articulo 16 del Pacto exime a quienes lo
'políticos'” .37 Esta falacia es particularmente difícil de exponer porque
formularon de responsabilidad por el error. El párrafo 1 prescribe que las
parece deducirse de un hecho conocido. Todo gobierno moderno y
armas económicas —el párrafo 2, las armas militares—sean empleadas en
todo Parlamento continuamente se enfrenta al dilem a de gastar dine­
contra del que viole el Pacto. El párrafo 2 es claramente complementa­
ro en armamentos o en servicios sociales y esto refuerza la ilusión de
rio del párrafo r y asume de hecho que, en caso de aplicación de las
que la elección realmente reside entre "poder” y "bienestar” , én trelos
sanciones, "las fuerzas armadas" serán requeridas "para proteger los
cañones políticos y la mantequilla económica. La reflexión muestra, no
Pactos de la Sociedad” . La única diferencia entre los dos párrafos está
obstante, que no es así. La pregunta planteada nunca tiene la forma de
en que, mientras todos los miembros de la Sociedad deberían aplicar
¿usted prefiere cañones o mantequilla? Ya que todo el mundo (salvo un
las armas económicas, sería natural tomar las fuerzas armadas necesa­
puñado de pacifistas en aquellos países anglosajones que han hereda­
rias de aquellos miembros que las poseyeran con la suficiente fuerza y
do una larga tradición de seguridad indiscutible) está de acuerdo en
con una proximidad geográfica razonable al ofensor.33 Los comentaris­
que, en caso de necesidad, los cañones deben estar antes que la m an­
tas posteriores, obsesionados con el presupuesto de que la economía y la
tequilla. La pregunta que se plantea o es ¿tenemos ya suficientes caño­
política eran cosas separadas y separables, desarrollaron la doctrina de
nes que nos permitan algo de mantequilla? o, dado que necesitamos x
que los párrafos a y 2 del Artículo 16 no eran complementarios sino
cañones, ¿podemos subir la renta lo suficiente como para perm itirnos
alternativos, siendo la diferencia que las "sanciones económicas” eran
también más mantequilla? Pero la exposición más clara de esta falacia
obligatorias y las "sanciones m ilitares” opcionales. Esta doctrina fue
surge de la pluma del profesor Zim m ern y la exposición no es menos
utilizada con entusiasmo por los muchos que sentían que cabía la posi­
efectiva por ser inconsciente. Habiendo dividido los estados existentes
bilidad de que la Sociedad pudiera compensar unos cuantos millones
en térm inos populares entre aquellos que persiguen "e l bienestar” y
de libras del comercio, pero no unos cuantos millones de vidas huma­
aquellos que persiguen "e l poder” , el profesor Zim m ern añade de
nas. Y en la famosa Votación por la Paz de Gran Bretaña en 1934, unos
forma reveladora que "los estados del bienestar, tomados en su con­
dos millones de votantes ilusos expresaron simultáneamente su apro­
junto, disfrutan de una preponderancia de poder y de recursos mayor
bación a las sanciones econ óm icasy su desaprobación de las m ilita­
que los estados del poder"38, lo que nos lleva infaliblem ente a la con­
res. "Una de las muchas conclusiones que he sacado” , dijo Lord clusión correcta de que los "estados del bienestar” son estados que,
Baldwin en este momento, "es que no existe una sanción que funcione puesto que disfrutan de una preponderancia de poder, no están preo­
que no suponga la guerra”.34 Pero se necesitaba la lección más amarga cupados fundamentalmente por aumentarlo y pueden, por tanto, per­
de 19 35 -36 para hacer entender la verdad de que en las sanciones, mitirse la mantequilla, y los "estados del poder” son aquellos que,
como enla guerra, el único lema es "todo o nada” y de que el poder eco­ siendo inferiores en poder, están preocupados fundamentalmente por
nómico es impotente si el arma m ilitar no está lista para apoyarlo.35 El aumentarlo y dedican la mayor parte de sus recursos a este fin. En esta
poder es indivisible y las armas militares y económicas son sim ples terminología popular los "estados del bienestar” son aquellos que
instrumentos diferentes de poder.36
>75
174
E.H. CARR
L A C R IS IS D E L O S V E IN T E A flO S (1 9 1 7 -1 9 3 7)

poseen un poder preponderante y los "estados del poder” los que no.
internacional de productos especializados. Pero sólo en los últimos
Esta clasificación no es tan ilógica como puede parecer. Toda gran
cien años la llegada del vapor ha hecho que el transporte por tierra y
potencia opina que el núm ero m ínim o de cañones necesario para por mar sea tan rápido y barato que el coste del tran sp orte de la
lograr el grado de poder que considera preciso es previo a la mantequi­ mayoría de las m ercancías sea hoy insignifican te en relación con el
lla y que sólo puede persegu ir "e l bienestar” cuando se ha alcanzado coste de producción y que en muchos casos no im porte si un artículo es
este m ínim o. Durante muchos años previos a 1Ç 33 Gran Bretaña, producido a 500 o 5 000 millas del punto donde será usado o consumido.
estando satisfecha con su poder, fue un "estado del b ien estar” . Los métodos de producción en masa, con los que las m ercancías se
Después de 19 3 5 , al se n tir que su poder era disputado e inadecuado, se hacen más baratas cuantas más sean producidas en el m ism o lugar, han
convirtió en un "estado del poder” e incluso la oposición cesó de hacer promovido aún más la concentración. N uestras necesidades de hoy en
presión con la insistencia en la reclam ación de servicios sociales ante­ dia no son sólo más altam ente especializadas que nunca, sino que ad e­
rior. El contraste no es entre "p od er” y "b ien estar", y mucho menos más vivim os en un mundo en el que, p o r p rim era vez en la historia,
entre "p olítica” y "eco no m ía", sino entre distintos grados de poder. En puede ser posible —y tal vez incluso deseable—, desde el punto de vista
la persecución del poder los instrum entos m ilitares y económicos del coste, cultivar todo el trigo que consum a la raza humana en Canadá
serán usados por igual. y toda la lana en Australia, fabricar todos los coches en Detroit y toda la
ropa de algodón en Inglaterra o Japón. Intcrnacionalm ente las con se­
LA AUTAR Q UÍA cuencias de un laissez-faire absoluto son tan fantásticas e inaceptables
como lo son las consecuencias del laissez-faire dentro del Estado. En
Habiendo establecido, por tanto, que la econom ía debe ser más ade­ condiciones m odernas la prom oción artificial de cierto grado de autar­
cuadamente considerada un aspecto de la política, podem os dividir en quía es una condición necesaria para una existencia social ordenada.
dos am plias categorías los métodos por los que el poder económ ico es No obstante, la autarquía no es sólo una necesidad social sino
puesto al servicio de la política nacional. La prim era contendrá aque­ también un instrum ento de poder político. Es fundam entalm ente una
llas m edidas cuyo objetivo se define con la conveniente palabra autar­ forma de preparación para la guerra. En el periodo m ercantilista h ab i­
quía; la segunda, las m edidas económ icas diseñadas directam ente para tualmente se afirm aba, tanto en G ran Bretaña com o en el resto de Liga­
reforzar la influencia nacional sobre otros países. res, que el poder m ilitar del Estado dep end ía de la producción de
La autarquía, o autosuficiencia, fue uno de los objetivos de la polí­ bienes m anufacturados. Adam Sm ith hizo sus fam osas excepciones a la
tica m ercantilista y de hecho ha sido perseguida por los estados desde doctrina del laissez-faire cuando estuvo de acuerdo con la Ley de
los prim eros tiem pos. Pero el problem a de la autarquía es, sin em bar­ la Navegación B ritánica y con los incentivos a la lona y a la pólvora b r i­
go, especialm ente m oderno. En la Edad M edia la autarquía era una tánicas. Pero el principio de autarquía recibió su d efin ició n clásica de
condición natural y necesaria de la vida económ ica ya que el tran sp or­ la pluma de A lexan der H am ilton, quien, en 17 9 1, sien do Secretario del
te a larga distancia de cualquier bien, salvo de aquellos de pequeño Tesoro, elaboró un inform e para la Cám ara de Representantes que
volum en y gran valor, no producía beneficios. Desde el fin de la Edad enuncia, con palabras que podrían haber sido escritas hoy. toda la doc­
Media el transporte se hizo progresivam ente más seguro, más barato trina m oderna de la autarquía. H am ilton había sido encargado de a se ­
y más rápido. Los países se hicieron menos completamente autosuficicn- sorar sobre 'Tos m ed io s de p ro m o v e rla s [m anu facturas] que hagan
tes y un nivel (le vida en alza estaba basado en parte en el intercambio a los Estados U nidos in d ep en d ien tes de las n acio n es extran jeras

176 177
E .H .C A R R
U CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS 11519-193?)

respecto de los sum inistros militares y otros esenciales". Se puede


casa.'11 La opinión hoy común de que los estadistas decim onónicos no
citar un trozo corto del informe:
eran conscientes de la conveniencia política de la autarquía, o de algún
No sólo la riqueza sino también. la independencia/ seguridad de
sustituto adecuado a la m ism a, no es corroborada p o r los hechos.
un país parecen, estar materialmente conectadas con la prosperidad
El efecto de la Prim era G uerra M undial sobre todo el concepto de
de las manufacturas. Todanacidn, con vistas a estosgrandes objetivos,
economía ya ha sido discutido. El impulso que dio a la búsqueda de la
debe procurarposeer dentro de si misma todos los suministros nacio­
autarquía fue inmediato y poderoso. El bloqueo y la desviación de gran
nales esenciales [...] Los apuros extremos de los Estados Unidos
parte de la navegación mundial al transporte de tropas y m uniciones
durante la última guerra, por una incapacidad de proveerse a sí mis­
impuso medidas autárquicas más o menos rigurosas tanto sobre los
mos, todavía son objeto de intenso recuerdo. Podría esperarse que una
beligerantes como sobre los neutrales. Durante cuatro años las poten­
guerrafutura ejemplificam los males/peligros de una situación de la
cias centrales fueron obligadas a depender exclusivamente de sus p ro ­
que en gran medida se puede seguir manteniendo esa incapacidad,
pios recursos y a realizar a pesar de sí m ism as el ideal de Fichte de El
salvo que sea cambiada mediante una acción oportuna / vigorosa.
Estado Comercial Cerrado. Incluso para las potencias aliadas la nueva
arma del submarino convirtió la confianza en la im portación de ultra­
Y Hamilton seguía examinando, así, todos los métodos mediante
mar como alternativa a la autarquía en más precaria de lo que se había
los que el resultado deseado podía ser alcanzado: tasas aduaneras,
supuesto hasta entonces. En todo caso, los gobiernos aliados no pare­
prohibiciones, incentivos y prim as.39 En Alemania, justo cincuenta
cieron considerar la autarquía un recurso lamentable y tem poral. En
años después, List afirmaba que "del desarrollo del sistema proteccio­
junio de 19 16 se reunieron en Paris para discutir la politica económ ica
nista alemán dependen la existencia, la independenciay el futuro de la
de postguerra y decidieron "dar sin demora los pasos necesarios para
nacionalidad alemana” '10 y en la segunda mitad del siglo diecinueve las
hacerse independientes de los países enemigos en lo que respecta a las
sucesivas victorias prusianas demostraron la íntima conexión entre un
materias prim as y artículos manufacturados esenciales para sus activi­
sistema industrial desarrollado y el poder militar.
dades económicas normales” .42 Al año siguiente una Com isión Real
A lo largo de esta época Gran Bretaña, gracias a su supremacía
británica elaboró una lista de artículos sobre los que se había estable­
industrial, disfrutó de una autarquía prácticamente completa en todos
cido "que la posibilidad de presión económica de países extranjeros
los productos industriales, aunque no en las materias primas necesa­
que controlen el suministro de materias prim as requiere especial­
rias para producirlos. En los alimentos dejó de ser autosuficiente en
mente una defensa y que la acción del gobierno es muy necesaria para
i 8 3 o. Pero este defecto fue en gran parte remediado mediante su poder
promover la independencia económ ica" y esta política fue llevada a
naval, cuyo mantenimiento se convirtió en una de sus principales preo­
cabo en la Ley de Protección de las Industrias de 19 3 1. Donde los sum i­
cupaciones. Una Comisión Real sobre el Suministro de Alimentos y
nistros domésticos no estaban disponibles el control sin restricciones
Materias Primas en Tiempo de Guerra, que informó en 1905, discutió,
de los sum inistros de ultram ar se convertía en el objetivo principal. El
aunque rechazó, planes para el almacenamiento preventivo de suminis­
deseo de controlar el sum inistro adecuado de petróleo inspiró una
tros de reserva en Gran Bretaña y ni siquiera discutió algún plan para pro­
activa política británica en más de un país productor de petróleo.
mover la producción doméstica. Se confiaba plenamente en la capacidad
Internacionalmente, el importante papel jugado por el bloqueo
de la armada para proteger los canales ordinarios de comercio y de este
para ganar la guerra hizo inevitable la preem inencia de las "sanciones
modo se compensaba la inevitable ausencia de suministros suficientes en
económicas" en la constitución de la Sociedad de Naciones. Estaba claro
178
170
E H . CARR L A CRISIS DE LOS VEINTE AÑ O S (19)9-1939)

que el bloqueo iba a s e r aplicado m ás vigorosamente que en ninguna otra que bastará aquí con un resu m en m uy b reve. Tom a dos fo rm a s p r in c i­
guerra y la autarquía se concibió com o el armamento defensivo natural en pales: (a) la exp ortación de capital y (b) el con tro l de lo s m e rcad o s
contra del arm a del bloqueo. El m ism o uso de este arma en contra de Italia exteriores.
en 19 35 dio sentido a la m oraleja. "E l 18 de noviem bre de 19 35 marca el (a) La exp ortación de capital ha sid o en lo s ú ltim o s tie m p o s u na
punto de partida de u n nuevo capítulo de la historia italiana", dijo práctica fa m ilia r p a ra los Estados p o d e ro so s. La su p re m a c ía p o lític a de
M ussolini en la A sam b lea Nacional de los Grem ios el a 3 de marzo 1936. Gran Bretaña a lo largo del siglo d iecin u eve estab a m u y aso ciad a a la
" [ ...] La nueva fase de la historia italiana estará determinada por este pos­ posición de L on d res com o centro fin a n c ie ro d el m u nd o. S ó lo en
tulado: asegurar e n el m en o r tiem po posible el mayor grado posible de Europa, en donde G ran B retaña no asp irab a a e je r c e r u n a in flu e n c ia
independencia económ ica” . No había, de hecho, mucha novedad en esta política, las in v ersio n es b ritán icas fu e ro n in sig n ific a n te s, r e p r e s e n ­
doctrina, que era u na m era repetición de lo dicho por Hamilton, p o r List y tando no m ás del 5 p o r ciento de todo el capital b ritán ic o in v e rtid o en
por la C om isión Real B ritánica de 19x7. Pero la tensión internacional cre­ el extranjero. La subida al p o d e r de lo s E stad o s U n id os e n e l p re s e n te
ciente puso el problem a de relieve. Un publicista estadounidense muy siglo se debió en gran parte a su ap arició n e n el m e rc ad o com o u n
conocido pidió insistentem ente la com pra conjunta por Gran Bretaña y los prestam ista a gran escala, p rim ero , p a ra A m é ric a L atin a, y d e sd e 1 9 1 4 ,
Estados U nidos de "m etales de im portancia estratégica" con el objetivo de para Europa. La con secu ción de o b jetivos p o lític o s m e d ia n te la in v e r ­
"extraer el m ayor volum en de estos metales importantes de mercados en sión directa del gobierno se dio en tales caso s com o la c o m p ra p o r el
los que las poten cias dictatoriales y 'pobres' puedan com prarlos".43 Gobierno británico de accio n es de la C om pañía d el C an al de Su e z y de
"Ninguna m edida", añadió un escritor británico, "servirá más para debi­ la Com pañía P etro lífera A n g lo -Ir a n í, o com o la c o n stru c c ió n d el
litar un program a de rearm e alem án que la decisión británica de comprar Ferrocarril de C hina O riental con capital d el G o b ie rn o ru so . M ás a
toda la producción disponible de m inerales suecos".44 Casi no se necesi­ menudo, los gobiern os u saban su p o d e r para estim u la r la in v e rs ió n de
taban estas advertencias para convencer a los gobiernos del valor militar bancos y de ind ivid u os p articu lares e n in te ré s de la p o lític a n a cio n al.
de la autarquía. La creación de materiales sintéticos por Alemania y la acu­ A sí, la alianza fra n co -ru sa fue fo rtalecida m ed ian te u n o s 4 0 0 .0 0 0 .0 0 0
mulación de existencias de alim entos y materias prim as esenciales por de lib ras de capital fran cés p restad o p o r in v e rs o re s fr a n c e s e s al
Gran Bretaña fu eron dos de los m uchos síntomas significativos. La autar­ Gobierno ruso. En A lem an ia, "e l ban co p o r ac cio n e s no e ra u n a m e ra
quía, como otros elem entos del poder, es costosa. A un país puede costar- organización de crédito, sin o u n in stru m en to p o lític o -e c o n ó m ic o ".45
le tanto hacerse autosuficiente en determinada mercancía importante Toda la política del im p erialism o d ecim o n ó n ico estab a b asad a e n el
como construir u n acorazado. El gasto puede resultar poco económico y lo desarrollo de las partes atrasad as del m undo m ed ian te la in v e rs ió n de
obtenido puede no m erecerlo. Pero negar que la autarquía es un elem en­ capital europeo. Los in tereses po lítico s fu ero n p ro m o vid o s p o r in v e r ­
to del poder, y que, com o tal, es deseable, es ocultar la cuestión. sores privados que d isfru taban , com o las c o m p añ ías con carta de p r i ­
vilegio del siglo d iec in u eve, d el p a tro c in io d el g o b ie rn o o, m ás
EL PODER ECONÓMICO COMO INSTRUMENTO DE 1A POLÍTICA habitualm ente, de apoyo p o lític o .46 M arx d esc rib ió esta p o lític a com o
la que sustituía " e l m étodo feudal de h a c e r la gu erra [ . . . ] p o r el m é to ­
El segundo uso del arm a económ ica como instrum ento de la política do m ercantil, los cañones p o r el c a p ita l"47 y u n nuevo y e xp re sivo te r ­
nacional, i. e. su uso para ad q u irir poder e influencia en el extranjero, m ino fue acuñado para d e fin ir la "d ip lo m acia del d ó la r" de los Estados
ha sido reconocido de form a tan completa y discutido con tanta libertad Unidos.

180 i8x
E.H.CAW!

O
La diplomacia de esta administración [dijo Taft en tp tz jh a a supervisión política. En los añ os 19 3 8 y 19 8 9 se co n ced ie ro n créd ito s
O
intentado responder a las ideas modernas del intercambio eco­ "com erciales" a Turquía p o r parte de G ran B retañ a y A le m an ia y a
nómico. Esta política ha estado caracterizada por sustituir las China por parte de los Estados U n idos y G ran B retaña, cuya m o tivació n ó
balas por los dólares. Es atractiva tanto para los sentimientos política apenas fue disfrazada.
humanitarios idealistas como para los dictados de la política y (b) La lucha por con trolar los m ercado s exterio res p ro p o rc io n a O
la estrategia sólidas y para los fines comerciales legítimos.'10 un ejemplo más de interacción en tre la p o lítica y la econ om ía y a que a
C-
menudo es im posible decidir cuándo el p o d er po lítico es usado para
G
Las frecuentes apariciones de la flota estadounidense en aguas lati­ adquirir m ercados por su valor econ óm ico o cuándo se p e rsig u e n
los m ercados para estab lecer y re fo rz a r e l p o d e r p o lític o . La lu ch a ú
noamericana« (corno las de la flota británica en otras partes) mostraban,
además, que sí los dólares eran un sustituto humanitario de las balas, por los m ercados ha sid o el rasgo m ás c a ra c te rístic o de la gu e rra c
podían sery serían reforzados por las balas en caso de necesidad política. económ ica del período de en tre g u e rra s. S e ría in c o rre c to a trib u ir c
La disminución de la utilización de la inversión de capital en el exclusivamente a las rivalid ades po líticas la crecien te p r e s ió n para e
extranjero como instrumento de la política después de 19 19 se explicó exportar que bc m anifestó en todas partes. Con la estru ctu ra m o d e rn a
c
de la industria la escala de produ cción m ás econ óm ica de m u ch as m e r ­
por la rápida reducción en la acumulación de excedentes de capital a lo
largo del mundo y la Insolvencia de muchos prestamistas potencíales, cancías excede la capacidad de con su m o de la m ayo ría de lo s m e r c a - c
I'cro todavía se pueden citar numerosos ejemplos conocidos. Francia dou nacionales y vend er caro en un m ercad o n a cio n al p ro te g id o y G
reforzó su influencia sobre Polonia y la Pequeña Entente mediante barato en un increado extra n jero (qu e es la e s e n c ia d el "d u m p in g ” ) G
préstamos y créditos abundantes, públicos y privados, a esos países. puede ser una política p erfecta m en te sen sata d esd e e l p u n to de v is ta £
puram ente com ercial. No obstante el uso d el d um pin g com o in s tr u ­
Algunos gobiernos concedieron o garantizaron préstamos a Austria C
con el objetivo político de mantener la independencia de Austria y en mento de la política es in d iscu tib le y lo s p a ís e s p o d e ro s o s e n c o n t r a ­
ron sus increados "n a tu ra le s" en áre a s en las qu e te n ía n in te re s e s
C
¡(/¿i la presión financiera francesa obligó a Austria a abandonar el
proyecto de una unión aduanera entre Austria y Alemania. Jil rápido políticos y en las que su influencia política p o d ía s e r m ás ráp id am e n te c
declive de Ja influencia francesa cri Europa central después de 1981 ejercida, luí razón principal por la que E u rop a cen tral y su d o rie n tal c
estuvo directamente relacionado con el benito de que Franela, desde la fueron m ercados "n a tu ra le s" de A le m a n ia fue su a c c e s ib ilid a d al €
crisis, fuera incapaz de continuar con su política de asistencia finan­ poder m ilitar de A lem an ia. El rearm e alem án y la p e n e tra c ió n e c o ­

ciera a estos países, Cuando en diciembre «le 19ÜÍI se anunció que el nóm ica alem ana en oslas zonas tuvo lu g ar s im u ltá n e a m e n te . N o ftic.
C
grupo francés Scbnclder-Crcusot habla vendido su participación en la sin em bargo, un fenóm eno no ved o so. U11 a d m ira b le e je m p lo del
entrelazam iento del poder po lítico y el eco n ó m ico p u ed e e n c o n t r a r ­ c
fábrica Skoda a un grupo checoslovaco que representaba al Gobierno
se en la po sició n britán ica en E gipto. 1.a p en etració n e co n ó m ica b r i­ €
checoslovaco, un corresponsal de The Timen comentó que "esta tran­
sacción es otro indicio de la retirada francesa de Europa central y pone tánica en Egipto en las últim as dos décadas del siglo d iecin u eve fue el <5
fin a un capítulo de la expafisión política francesa” .'v> Después de 19'lv,, resultado de In ocupación m ilitar, que fue diseñ ad a para p ro te g e r los <z
cuando un embargo no oficial se convirtió en el debate sobre los p rés­ interesen británicos en el Canal do Suez, el cual había sid o ad q u irid o

para proteger las rulas com erciales y lín eas de co m u n icació n b r it á n i­
tamos extranjeros en el mercado británico, se pudo d ecir con ju s t i­ €
cia que los préstamos extranjeros de Oran lirclafta estaban aom elldos cas estratégicas.

illa i 83
«e
ERCARR
L A CRISIS DE LOS VEJIIJE A ñ o s ll»17-1737>

Los m étodos usados para estim u lar las exportaciones y capturar A sí, las com p ras b ritá n ica s de carn e y ce rea le s a A rg e n tin a y de b c í-
m ercados extranjeros son dem asiado conocidos como para p recisar con y m antequilla a D inam arca y lo s estad o s b á ltico s aseg u rab a los
ser discutidos. El m ás sim ple de todos es la concesión de préstam os o m ercados en eso s p aíse s para el carbón b ritá n ico y la s m an u factu ras
créditos para favorecer las exportaciones fin an cieras. A ntes de 19 14 británicas. Los A cu erdos de Ottawa fu ero n una lig era va ria ció n m ás
G ran Bretaña estaba tan poco preocupada por el problem a de los m er­ com plicada d el m ism o tem a. En lo s p aíse s c e n tr o c u r o p c o sy b a lc á ­
cados que los p réstam os ob tenid os en Lon dres p or prestatarios nicos A lem an ia, m edian te la com pra de p ro d u cto s lo ca le s ( p r in c i­
extranjeros estaban lib res de cualquier condición, como la de dónde palm ente cereales y tabaco) para lo s cu a le s n o se p o d ía e n c o n tra r
debía se r gastado lo obtenido. Los préstam os extranjeros obtenidos en ninguna otra salid a lu crativa, no sólo asegu ró un m ercad o p ara los
el resto de lugares frecuentem ente tenían la condición de que la m ayor bienes alem an es, sin o tam bién una e sfe ra de in flu e n c ia p o lítica.
parte d é lo obtenido debía ser gastado p o r el prestatario en el país que Uno de lo s síntom as del carácter a rtific ia l de la in flu e n cia p o lítica
otorgaba el préstam o.50 Desde 19 19 esta condición ha sido aplicada francesa en esta región fue el no a seg u ram ien to de n in gu n a p arte
casi um versalm ente. En C ran Bretaña dos instituciones gubernam en­ sustancial de su com ercio. La com p ra de p o d e r se había co n ve rtid o
tales —el Colonial D cvelopm cnt Fund y el Export G rcdits C uarantec en un activo in tern acion al y el hecho de que el p re cio ya no fu era el
D epartm en t— se ocupaban de fin an cia r las exportacion es b ritá n i­ factor dom inan te (A lem an ia hacía la m ayor p arte de su s co m p ra s en
cas, el p rim ero hacia el Im p erio, el segundo hacía los p aíses e x tra n ­ el sudeste europeo a p re cio s p o r en cim a de lo s p re c io s m u n d ia le s)
je ro s. A n tes de 19 3 9 las operaciones del Export C rcdits Cuarantec ponía al com prador, y no al productor, en la p o sició n de llev ar la voz
D epartm ent fueron oficialm ente descritas com o operaciones de natu­ cantante. Por tanto, un nuevo p o d er estaba en m anos de lo s p aíse s con
raleza puram ente com ercial. Pero m ediante una ley aprobada en 19 39 m ayor población y con m ayor nivel de vida. Pero este e s un activo
el lím ite de garantías que podía d ar el d epartam ento fue aum entado am ortizablc que, si se usa excesivam en te, tiend e a d e stru irse a si
y un total de 10 .0 0 0 .0 0 0 de libras fue destinado a la garantía de tran­ m ismo.
saccio n es "e n con exión con las que le parezca [i. c, a la C ám ara de
Com ercio] oportuno para el in terés nacional que las garantías sean M I’ODMHECONÓMICO Y IA MORALIDAD INTRIINACIONAI,
otorgadas".51 Al p resen tar esta m edida en la Cám ara de los Com unes,
el presiden te de la Cám ara de Com ercio negó la su gerencia de que C ran Una últim a conclusión puede p oner térm in o a este bosq uejo del uso
Bretaña "hubiera declarado la guerra com ercial a A lem an ia", pero d es­ del arm a económ ica com o in strum en to de p o d er político. La su stitu ­
cribió la m edida com o una m edida de "rearm e económ ico” y añadió ción del arm a m ilitar p or el arm a económ ica —lo que M arx llam a el
que "el rearm e económ ico que intentam os lle v a ra cabo ahora es exac­ reem plazo de los cañones por el capital— no es tanto un síntom a de
tam ente igual que nuestro otro rearm e” .52 E n jillió de 19 3 9 la cantidad superioridad moral com o de su p e rio r fuerza. Esto puede verse con
de 10 .0 0 0 ,0 0 0 de libras fue aum entada a 6 0 .0 0 0 ,0 0 0 . Lo* incentivos varios ejem plos sim ples. C ran Bretaña, ofen d ida p o r el ju icio de los
a la exportación y la m anipulación m onetaria son m eras form as in d i­ in gen iero s M e tro -V íek e rs en M oscú , pudo o b te n e r sa tisfa cció n
rectas de créditos a la exportación. m ediante la im posición de un em bargo sobre las im p o rta cio n e sso vlé •
El m étodo m oderno más característico para a d q u irir m ercad os ticas, Italia, ofendida p or el asesin ato de un oficial italiano, que no
y el poder político que les acom paña es, no obstante, el acuerdo de pudo aprovecharse de este recurso económ ico (pues un em bargo ita ­
com ercio recíproco —la vuelta a un sistem a de trueque poco disfrazado—, liano sobre las im portaciones griegas hubiera resultado in sign ifican te),
184
LA CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS ll? l? - m p )
E H . CARR

pudo obtener satisfacción sólo mediante el brutal método de bombar­ Un reciente escritor sobre el Lejano Oriente británico ha hecho
dear Corfú. En 19 3 1 Gran Bretaña estableció lo que fue conocido como una observación sim ilar:

"bloque de la libra esterlina" mediante métodos que fueron no-polí- El libre comercio, tal y como fu e defendido por Inglaterra en
ticos y aparentem ente bastante fortuitos. Alem ania, para establecer el siglo diecinueve, fu e la causa de los más fuertes en la competi­
un "bloque del m arco” equivalente en Europa central y el sudeste euro­ ción puramente comercial. La "esfera de influencia", con sus
peo, tuvo que recurrir a métodos que eran manifiestamente políticos y derechos especiales, era el objetivo de los Estados que trataban de
que incluían el uso y la amenaza de uso de la fuerza. La fortaleza econó- compensar la debilidad en dicha competición con la aplicación
m icay financiera permitió a Gran Bretaña abstenerse de intervenir enla directa de poder político f 3
Guerra Civil Española. El Gobierno británico confió en las "balas en
forma de libras” para impedir el predominio permanente de Alemania e La indiscutible suprem acía naval y económ ica británica a lo largo
Italia en España, fuera cual fuera la causa de la guerra. En lo que respec­ del siglo diecinueve le perm itió establecer una posición dom inante en
ta al Lejano Oriente, el primer ministro observó en la misma época que China con un mínimo de fuerza m ilita ry de discrim inación económ i­
"cuando termine la guerra, y comience la reconstrucción de China, no ca. Una potencia relativamente débil como Rusia sólo podía esperar
podrá ser reconstruida sin la ayuda de este país” .53 La fuerza creciente de alcanzar un resultado com parable mediante la pura agre sió n y anexión.
los Estados Unidos en el comercio y las finanzas internacionales fue, al En su muy conocido memorándum de enero de 190 7 Crowe afirm ó que
menos, una de las razones que permitió al Gobierno de los Estados Gran Bretaña era "la protectora natural de las com unidades más déb i­
Unidos abandonar su tradicional práctica de desembarcar marines en el les" y que mediante su política librecam bista de mercado abierto "sin
territorio de repúblicas latinoamericanas recalcitrantes y adoptar la duda refuerza su control sobre la amistad interesada de otras nacio­
política de "buena vecindad". nes” .56 El argumento podría haber sido desarrollado añadiendo que
La cuestión, no obstante, tiene una aplicación más amplia a todo Gran Bretaña, en virtud de su fortaleza económ ica inherente y de la
el problema de la "agresión" y la anexión territorial. Uno de los docu­ política de libre comercio perm itida por esta, era capaz de ejercer en
mentos más reveladores en este aspecto del poder es un despacho del muchos países una cierta influencia y control indirectos que ninguna
Gbargé d’A ffaires ruso en Pekín al Gobierno ruso en 19 10 : otra potencia podría haber alcanzado sin la interferencia en la ind e­
Si fuéramos lo suficientemente poderosos económicamente pendencia política de los países involucrados y que esta ventaja bacía
[escribió este franco diplomático], sería más simple dirigir todos tan natural para Gran Bretaña, como difícil hubiera sido para otros,
nuestros esfuerzos a la firm a de un tratado económico. Si, no obs­ aparecer como defensora de la independencia política de las naciones
tante, como temo, al hacerlo sólo serviríamos a los extranjeros pequeñas. En Egipto, Gran Bretaña ha conciliado su predom inio m ili­
y nosotros seríamos incapaces de asegurar ningún beneficio de tar y económico con la independencia formal del país, cuando una
lo que hubiera sido conseguido (así, por ejemplo, hemos sido potencia más débil hubiera tenido que recurrir a la anexión para obte­
incapaces realmente de beneficiamos de las extraordinarias ven­ ner un efecto sim ilar. Gran Bretaña fue capaz de abandonar su autori­
tajas plasmadas en el acuerdo comercial de 1881), entonces no dad formal sobre Irak y m antener sus intereses allí, mientras que
hay, en mi opinión, ninguna razón para separarse d éla política Francia no se atrevió a dar el mismo el paso en Siria. El arma económ i­
básica que hemos seguido hasta ahora, la de la adquisición terri­ ca es preeminentemente el arma de las potencias fuertes. Es sign ifica­
torial,5'* tivo que una propuesta hecha por el Gobierno soviético en 19 3 1 para un

186
E.H.CAR2 LA c a s i s DE LOS Y3.-JTE AÑOS US15-IJ3S)

pacto de "no agresión económica" fuera recibida con la mayor hostilidad (C) E L PO D ER SO B R E L A O PIN IÓ N
por los tres países m ás poderosos del momento: Gran Bretaña, Francia
y los Estados Unidos. El poder sobre la opinión es la tercera form a de po d er. Los "jin go ístas
No obstante, tal vez es difícil rechazar por infundada la opinión que cantaban "Tenem os lo s barcos, tenem os lo s h o m b res, y tam b ién
común sobre que el uso del arma económ ica es m enos inm oral que el tenemos el dinero” habían diagnosticado de form a acertada lo s tres
uso del arma militar. Esto puede no ser siem pre cierto. El bloqueo en elementos esenciales d elp o d erp o lític o : arm am entos, recu rso s hu m a­
tiempo de guerra puede causar tanto sufrim iento como una serie de nos y poder económ ico. Pero los recu rsos hum anos no se calculan
bom bardeos aéreos. Pero, en general, existe el sentim iento de que los mediante u n m ero recuento de cabezas. "E l Sultán de Egipto o el
dólares son más humanos que las balas incluso si el fin perseguido es Emperador de Rom a” , como señaló H um e, "p u ed en con du cir a sus
el m ism o. Es m enos inm oral im poner un embargo a las importaciones inofensivos súbditos como a las bestias en contra de su s sen tim ien to s
soviéticas que bom bardear a los griegos. No puede dudarse razonable­ e inclinaciones. Pero al m enos ha debido con ducir a su s mamelucos o
mente que una form a de control económ ico (como la de los Estados fuerzas pretorianas como a hom bres p o r sus o p in io n e s".3 ‘ E l p o d e r
Unidos en A m érica Central) que m antiene cierta independencia po lí­ sobre la opinión, por tanto, no es m enos esen cial para lo s p ro p ó sito s
tica es más aceptable para las naciones subordinadas, y, por tanto, políticos que el poder económ ico y m ilitar y siem p re h a estado m uy
m enos inm oral, que el control político directo (como el establecido asociado a ellos. El arte de la p ersu asió n siem pre ha sid o u na parte
por Alem ania en iq 3 g sobre Bohem ia y M oravia). La distinción no es necesaria del equipam iento de un líd e r p o lítico. La retó rica tie n e u n
totalmente elim inada si se señala que los Estados U nidos, si fueran largo y honorable historial en los anales del arte de go b ern ar. Pero la
económ icam ente tan débiles como Alem ania, perfectam ente podrían visión popular que considera la propaganda u n arm a m o dern a d is tin ­
haber tomado el m ism o camino. Es cierto que los pobres tien en más tiva es, sin embargo, básicam ente correcta.
posibilidades de robar que los ricos y que esto afecta a nuestro juicio
m oral de los casos de robo individuales. Pero el robo generalm ente es IA PROPAGANDA EN EL MUNDO MODERNO
considerado inm oral per se. Este es un m ero ejem plo de la form a en la
que la moralidad en sí está im plicada en las cuestiones de poder. La razón más obvia del aumento de la p reem in en cia relacion ada con el
La cuestión moral deberá ser considerada más adelante. Por el poder sobre la opinión en los últim os tiem p os es la am p liació n de la
momento la lección más importante que debe ser extraída en este terreno base de la política, que ha increm entado en orm em ente el n ú m ero de
es la de Ja naturaleza ilusoria de la distinción popular entre el poder eco­ aquellos cuya opinión es políticam ente im portante. H asta una época
nómico y el poder m ilitar. El poder, que es un elemento de toda acción relativam ente m oderna aquellos cuya o p in ión m erecía s e r in flu id a
política, es uno e indivisible. Usa arm as m ilitares y económicas para los eran muy pocos en núm ero, unidos p o r estrech os lazos de in te ré s y,
mismos fines. El fuerte tiende a preferir el arma m en ory más "civilizada” , generalm ente, altam ente educados, y lo s m ed ios de persu asió n eran ,
porque generalmente será suficiente para alcanzar sus propósitos y, en consecuencia, lim itados. "L a exp osició n c ie n tífica ", en p alab ras de
mientras sea suficiente, no tiene tentaciones de recurrir a la más arries­ Hitler, es para la intelectualidad. El arm a m oderna de la propaganda es
gada arma militar. Pero el poder económico no puede ser aislado del para las m asas.50 E l C ristian ism o parece h aber sid o el p rim e r gran
poder militar, ni el m ilitar del económico. Am bos son partes integrantes m ovim iento en la h isto ria con un llam am ien to a las m asas. De form a
del poder políticoy a largo plazo uno está indefenso sin el otro. ciertam ente apropiada, fue la Iglesia católica qu ien p rim ero entendió

j 88 18 9
E. M. CARR
L A C R IS IS D E L O S V E IN T E /S lO S (1 9 1 9 -1 7 3 7 )

y desarrolló las potencialidades dei poder sobre gTandcs masas de opi­


Las mismas condiciones económicas y sociales que han hecho
nión. La Iglesia católica en la Edad Media era —y ha seguido siendo,
que la opinión de las masas sea sumamente importante en la política
dentro de los límites de su podci^- una institución para difundir cier­
también han creado instrum entos con un alcance y e ficien cia sin p re ­
tas opiniones y para extirpar otras opiniones contrarias a ella. Creó la
cedentes para formarla y dirigirla. El más antiguo de estos instrum en­
primera organización de censura y de propaganda. Tiene mucho senti­
tos, y tal vez todavía el más poderoso, es la educación popu lar
do la observación de un reciente historiador sobre que la Iglesia
universal. El Estado que proporciona la educación necesariam ente
medieval fue el prim er Estado totalitario.59 La Reforma fue un movi­
determina su contenido. Ningún Estado perm itirá a sus futuros ciuda­
miento que simultáneamente la privó, en varias partes de Europa, de
danos imbuirse en sus escuelas de una enseñanza subversiva hacia los
su poder sobre la opinión, de su riqueza y de la autoridad que el poder
principios en los que se basa. En las dem ocracias el niño es enseñado
militar del Imperio le había otorgado.
a apreciar las libertades de la democracia; en los Estados totalitarios, a
El problema del poder sobre la opinión en su moderna forma de
admirar la fuerza y disciplina del totalitarismo. En am bos se le enseña <
masas ha sido motivado por las creaciones de la técnica económica y
a respetar las tradiciones y los credos y las instituciones de su propio <
militar: por la sustitución de la artesanía individual por las industrias
país y a pensar que es m ejor que cualquier otro. La influencia de este ^
de producción en masa y del ejército profesional voluntario por el ejér­
modelado temprano inconsciente es difícil de exagerar. La sentencia ^
cito obligatorio de ciudadanos. Los políticos contemporáneos son total­
de Marx de que "el trabajador no tiene p a ís" ha dejado de se r cierta
mente dependientes de la opinión de grandes masas de gente más o
desde que el trabajador ha pasado por las escuelas nacionales. ^
menos políticamente consciente, de la cual la que más se hace oír, la
Pero cuando hablamos de propaganda hoy principalm ente p en sa- (
más influenciable y la más accesible a la propaganda es la que vive en o
mos en aquellos otros instrumentos cuyo uso ha sido hecho posible por (
alrededor de grandes ciudades. El problema no es ignorado por ningún
la educación popular: la radio, el cine y la prensa popular. La radio, el £
gobierno moderno. En apariencia la actitud adoptada hacia él por las
cine y la prensa comparten en su totalidad el atributo característico de ^
democracias y por los Estados totalitarios es diametralmente opuesta.
la industria moderna, i. e. que la producción en m asa, el cuasi-m on o-
Las democracias pretenden seguir la opinión de las masas, los Estados
polio y la estandarización son condición para el funcionam iento eco­
totalitarios establecen un criterio y obligan a adecuarse a él. En la prác­
nómico y eficiente. Su manejo se ha concentrado, en el transcurso C
tica el contraste está menos claramente definido. Los estados totali­
natural de su evolución, en cada vez menos manos y esta concentración C
tarios, al determinar su política, pretenden expresar el deseo de las
facilita y hace inevitable el control centralizado de la opinión. La pro- g
masas, y la pretensión no es totalmente vana. Las democracias, o los
ducción de opinión en masa es el corolario de la producción de bienes g
grupos que las controlan, no son completamente inocentes en las artes
en masa. A l igual que el concepto de libertad política decim onónico fue ^
de form ary dirigir la opinión de las masas. Los propagandistas totali­
convertido en algo ilusorio para grandes m asas de la población por el
tarios, ya sean marxistas o fascistas, insisten continuamente en el crecimiento y concentración del poder económ ico, el concepto de ®
carácter ilusorio de la libertad de opinión disfrutada en los países
libertad de pensam iento decim onónico está sien d o fu n d am en tal- @
democráticos. Ahí queda un sustrato sólido de diferencia entre la acti­
mente m odificado por el desarrollo de estos instru m entos nuevos
tud de las democracias y de los estados totalitarios hacia la opinión de y extremadamente poderosos de poder sobre la opinión. El prejuicio ^
las masas que puede resultar ser un factor decisivo en tiempos de c ri­ que la palabra propaganda todavía suscita en muchas mentes hoy60 es ^
sis. Pero ambos están de acuerdo en reconocer su suma importancia. muy equiparable al preju icio en contra del control del Estado sobre
190 191
)
) E .H . CARO

)
la industria y el comercio. La opinión, como el comercio o la industria, ir tersidad fueron le s rev-tinc
)
debería permitirse, de acuerdo con la vieja concepción liberal, que lin­ k propaga tm a p c rlrs g t: asid-: ccusirternd it:
)
yera por sus propios canales naturales sin regulación artificial. Esta rascaras tra ía repum eáir
) concepción ha fracasado ante el duro hecho de que en las condiciones No Eevó m e r e ráem e a Ies t
) modernas la opinión, como el comercio, no estay no puede estar exen­ race que "la guerra raían Iá<zr
) ta de controles artificiales. La cuestión ya no es si los hombres serán r a í a guerra mEñar~.s: fu e a r a c criü rrc r e a r a el á r : c e le s :
libres políticamente para expresar sus opiniones, sino sí la libertad de triíñares r eco no mices e r e la ’' m c r a l' d el precie r a r c c ite r a :
)
opinión tiene, para grandes masas de gente, algún sentido m is que el rica y e r e la del orre r a r d c fuera a m a d a -re
)
de la sujeción a la influencia de innumerables formas de propaganda
) dirigida por intereses creados de uno u otro tipo. En los Estados tota­ Eran jar rados parale—s sobre jas enerar- - in c rm d r a lasu m -
) litarios la radio, la prensa y el cine son industrias estatales absoluta­ a arred rarse v-esre r rct
) mente controladas por los gobiernos. En los países democráticas las
condiciones varían, pero en todos los sitios tienden a seguir la direc­
)
ción del control centralizado. Surgen corporaciones inmensas que son
)
demasiado poderosas y demasiado fundamentales para la comunidad de per
)
como para perm anecer totalmente independientes de la maquinaria
i) del gobierno y las cuales consideran por sí mismas conveniente acep­ ¿Z ccrrccruzc c ierra drsrur-cm fc c rtü tí E .'r fí cjL
* tar la colaboración voluntaria con el Estado como una alternativa, a su i f c y o r S í s m i c a c . ¡rrarr- ¿ a t a r i.’ ------- r r r ñ n r .

> control formal. La nacionalización de la opinión ha tenido lugar en nrcrcf seto si Ins risitas se rzrirsr. ---.r----- ~
toda partespañpassu a la nacionalización de la industri2. corres re re p—rbrrir c sí m. ceda m fim-.-i-r— tur
)
¿ad ccruñvucdc. Es ¿saz rapeañtñra. c ¿ñbrzncáu E r les . masa
i e id e re s a-rrpa.io.-zs. ira cari üaíerrauaare Ir
IA PROPAGANDA COMO UN INSTRUMENTO DELA POLÍTICA
) r roñara Ir ccrafarrrr prlclrcm“
) El uso organizado del poder sobre la opinión como un instrumento
) normal de la política exterior es una idea moderna. Antes de 19 14 se Los jefes trilirares de oares rarses reír rem ares sita c r i a se r la n -
dieron casos de uso de propaganda por los gobiernos en las relaciones teaban el misma problema en térm inos carecidas- L a cesmaradracaáaa
)
internacionales. La prensa era usada libremente por Bism axcky otros de la población civil era el objetivo p riru tra l r o sólo c e m eabas bo m ­
)
estadistas, aunque más con el fin de realizar pronunciamientos a los bardeas aéreos sino también c e l bombardeo de largo alcance alem án a
) París por Grrar. Ssrrña. y la actividad de las bom bas v Ies canses rae
gobiernos extranjeros que como medio para influir a la opinión públi­
> ca en general. La cooperación entre el m isionero y el comerciante, y el reforzada, especialmente du rarte lo s ú lñ m cs m eses de la guerra.
I apoyo a ambos de la fuerza militar, fue un ejemplo decimonónico mediante utra intensa propaganda escrita. A Ic larzo de la Prim era
I conocido de asociación no oficial entre propaganda)-poder económ i­ Guerra M undial la fuerte interdependencia entre las tres formas de
co y militar en interés de la expansión nacional. Pero el terreno c e la poder fue constantemente dem ostrada. El ¿arito de la propaganda en
i
propaganda era limitado y las únicas personas que lo explotaron con ambos bandos, tanto en casa como en los países neutrales y enem igos.

192
LA CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS
E.H.CARR

crecía y decaía según las variantes vicisitudes de la contienda militar y mediante la confraternización entre las lincas. Más tarde contaron con la
económica. Cuando, finalmente, el bloqueo aliado y las victorias aliadas propaganda en los países aliados para paralizar la intervención aliada en
en el campo de batalla paralizaron los reclusos alemanes, la propaganda su contra en la guerra civil. Si la propaganda no hubiera estado acompa
aliada se hizo enormemente efectiva y jugó un papel considerable en el ñada de la creación de un Ejército Rojo efectivo, por s i sola podría haber
colapso final. La victoria de 1918 fue alcanzada mediante una hábil com­ resultado ineficiente. Pero la importancia del papel que jugó queda su fi­
binación de poder militar, poder económico y poder sobre la opinión. cientemente indicada con el miedo a la propaganda bolchevique sentido
A pesar del reconocimiento general de la importancia de la pro­ durante muchos años después y todavia no extinto en muchos países
paganda en las últimas etapas de la guerra, todavía era vista por casi europeos y asiáticos. La Rusia soviética fue el prim er estado moderno en
establecer, en la forma de la Internacional Comunista, una organización
todo el mundo como un arma específicamente apropiada para un perio­
de propaganda internacional permanente a gran escala.
do de hostilidades. ’’ Del mismo modo que lanzo obuses a las trincheras
enemigas o que rocio gas venenoso sobre el enemigo” , escribió el Sin embargo, había una causa más profunda de por qué el control
sobre la opinión ocupaba un lugar principal en la política de la Rusia
general alemán que fue el principal responsable de enviar a Lenin y a
soviética. Desde el fin de la Edad M edia ninguna organización política
su partido en el tren precintado a Rusia, "yo, como enemigo, tengo el
derecho a usar la propaganda en su contra".61 La abolición de los había afirmado ser la depositaria de la verdad universal o la m isionera
de un evangelio universal. La Rusia soviética fue la prim era unidad
ministerios y departamentos de propaganda con el fin de la guerra fue
nacional que proclamó una doctrina internacional y mantuvo una
una medida automática de desmovilización. Sin embargo, durante los
organización de propaganda mundial efectiva. Esta inn ovación pareció
veinte años de armisticio, enlo que era todavia formalmente tiempo de
tan revolucionaria que la Internacional Comunista desde el princip io
paz, muchos gobiernos realizaron propaganda con una intensidad sin
pretendió estar totalmente desconectada del poder del G obiern o
igual en el período de guerra y nuevas agencias para influir sobre la
soviético. Pero esta separación, que pudo haber sido efectiva en cu an ­
opinión oficiales o sem i-oficiales fueron surgiendo en todos los paí­
to a los detalles de la adm inistración, nunca se extendió a lo s p rin c ip a ­
ses. Este nuevo acontecimiento fue hecho posible e inevitable gracias a
les asuntos políticos y, después de que el Estado soviético se hubiera
la popularización de la política internacional y a la creciente eficiencia
consolidado con Stalin, la separación 110 fue más que una ficció n am a­
de los métodos de propaganda. Ya que ambos procesos parece que van
ble. Este acontecimiento tuvo mucho más que una trascendencia local
a continuar, su permanencia parece asegurada.
y nos da la pista para todo el problem a de la situación de lo que hoy
La iniciativa de introducir la propaganda como un instrumento nor­
conocemos por "ideologías” en la política internacional. Si fuera c ie r ­
mal de las relaciones internacionales debe ser atribuida al Gobierno
to que el poder sobre la opinión no puede ser disociado de otras form as
soviético. Las causas de esto fueron en parte accidentales. Los bolchevi­
de poder, lo que parece seguir es que, si el poder no puede s e r in te rn a­
ques. cuando tomaron el poder en Rusia, se vieron a sí mismos desespe­
cionalizado, no puede haber en la política algo así como una opinión
radamente débiles en cuanto a armas militares y económicas normales de
internacional, y la propaganda internacional es tanto una con tradic­
conflicto internacional. El principal elemento de fuerza en su situación
ción en términos como lo es un ejército internacional. Esta v isió n , por
era su influencia sobre la opinión en otros países y, por tanto, fue natural
paradójica que pueda parecer, puede ser sostenida m ediante argu ­
y necesario que explotaran al máximo esta arma. En los primeros
mentos extremadamente convincentes y tanto ella com o sus im p lica­
momentos creyeron seriamente en su capacidad para deshacer los ejérci­
ciones requieren un examen cuidadoso.
tos alemanes mediante la distribución de panfletos de propaganda y

194 ,
E. H. CARR LA CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS II919-1939)

¿PROPAGANDANACIONAL O INTERNACIONAL? ideas de 1789. El trotskism o, no apoyado por el poder de ningún Estado,
sigue sin ten er influencia. El sio n ism o , p o líticam en te im poten te
La m ayoría de las ideas políticas que han influido fuertem ente en la mientras confió únicamente en la propaganda internacional, es efectivo
hum anidad han estado basadas en supuestos princip ios universales y, mientras pueda contar con el respaldo político de las grandes potencias.
p o r tanto, han tenido, al m enos en teoría, un carácter internacional. La propaganda es inefectiva como fuerza política hasta que adquiere un
Las ideas de la Revolución Francesa, del libre com ercio, del com unis­ hogar nacional y se une al poder m ilitar y económ ico.
mo en su form a originaria de 184.8 o en su reencarnación de 19 17 . el El destino de la Sociedad de Naciones y de la propaganda a su favor
sionism o, la idea de la Sociedad de Naciones son todas a prim era vista tal vez es el m ejor ejemplo moderno de esta tendencia. Como se ha m o s­
(como lo fueron en su intención) ejem plos de la opinión internacional trado, los hom bres como Woodrow W ilson y Lord Cecil con cibieron la
separada del poder y fomentada por la propaganda internacional. Pero Sociedad de Naciones como una expresión de "la opinión organizada de
la reflexió n pondrá los lím ites a esta prim era im presión. ¿H asta qué la humanidad” que controlaba el poder m ilitary económ ico de los gob ier­
punto fueron estas ideas políticam ente efectivas hasta que adoptaron nos. La opinión pública internacional era el instrum ento suprem o del
un color nacional y fueron apoyadas por el poder nacional? La res­ poder ("con mucho el arm a más poderosa que tenem os") y esta opinión
puesta no es fácil. A lb ert Sorel tiene un pasaje muy conocido sobre el iba a ser creada mediante la propaganda internacional que no ten ia en
curso tomado p o r el entusiasm o de los revolucionarios franceses: cuéntalas fronteras.66 A lo largo de la década de los veinte esta falacia del
Confunden [...] la propagación de las nuevas doctrinas con poder de la opinión internacional fue gradualmente expuesta. Que so b re ­
la extensión del poder francés, la emancipación de la hum ani­ viviera en alguna m edida se debió al uso p e rsiste n te p o r la So cied ad
dad con la grandeza de la República, el dominio de la razón con de lem as entusiastas como la paz o el desarm e que tenían la capacidad de
el de Francia, la liberación de los pueblos con la conquista de los tener un atractivo universal precisam ente porque significaban cosas d is­
Estados, la revolución europea con el dominio de la Revolución tintas, e incluso contradictorias, para las distintas personas. Todo país
Francesa sobre Europa.63 quería alcanzarlos objetivos de su política sin guerra y, p o r tanto, era p a r­
tidario de la paz. Todo país quería el desarm e de otros países o el desarm e
El poder m ilitar de Napoleón fue notoriam ente el factor más de aquellas arm as que no consideraba fundam entales para sí m ism o.
poderoso para la propagación a lo largo de Europa de las ideas de 1789. Después del fracaso de la Conferencia de Desarm e fue evidente para todos
La influencia política de la idea de libre comercio se situó en su adop­ que la Sociedad de Naciones sólo podía ser efectiva m ientras fuera u n in s­
ción por Gran Bretaña como base de la política británica. Los revolu­ trumento de política nacional de sus m iem bros más poderosos. La o pi­
cionarios de 18 48 fueron incapaces de alcanzar el poder político en nión a favor de la Sociedad cesó por completo de ser internacional y fue
ningún lugar y las ideas de 1848 perm anecieron estériles. Ni la reservada a esos países en los que se sentía que la Sociedad servia a los
Prim era n i la Segunda Internacional tuvieron ninguna autoridad real. objetivos de la política nacional. En Gran Bretaña la Sociedad de Naciones
Como m ostró 19 14 , había m ovim ientos obreros nacionales, pero no se hizo por prim era vez popular con lo que puede llam arse el ala naciona­
había un m ovim iento obrero internacional. La Tercera o Internacional lista del Partido Conservador.
Comunista tuvo poca influencia hasta que el poder del Estado ruso se La falacia de la creencia en la eficacia de una opinión pública inter­
situó detrás de ella y Stalin ha tergiversadoy difundido las ideas de 19 17 nacional separada del poder nacional puede ser tam bién ejem plificada
de forma muy parecida a la que Napoleón tergiversó y difundió las con los acontecimientos en otros lugares. El grupo de m ovim ientos

196
E. a CARR
L A CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS 11919-19371

convenientemente clasificados bajo la rúbrica del fascismo estaba basado


vez, de form a ciertam ente apropiada, en los acu erd os hechos con el
en ciertos supuestos principios universales como el rechazo de la demo­
Gobierno soviético con el propósito de lim ita r la s activid ades de la
cracia y de la guenra de clases, la insistencia en el liderazgo, etcétera. í n
Internacional Com unista. Pero esto todavía p o d ía s e r con sid erad o u n
sus primeros momentos el fascismo era definido de forma autorizada
caso excepcional. Fuera de la Rusia soviética el p rim e r acuerdo que
como un "articulo no para la exportación” y así fue tratado durante muchos
consta para absten erse del uso de propaganda h o stil p arece s e r uno f i r ­
años por los países que se adhirieron a él. En fechas posteriores esta lim i­
mado entre las com pañías de rad io d ifu sió n alem an a y polaca, que se
tación fue explícitamente rechazada67 y el fascismo se convirtió en el tema
com prometía a asegurar que "la e m isió n no ofen de de nin gun a form a
de una propaganda internacional enérgica en muchas partes del mundo.
el sentim iento nacional de los oyentes nacio n ales de la otra parte co n ­
Sería, sin embargo, un diagnóstico superficial pretender que, mientras la
tratante” .68 La propaganda fue elevada po r p rim e ra vez a la dignidad de
Sociedad de Naciones y la Internacional Comunista comenzaron como
cuestión universal cuando el G obiern o polaco hizo pro p u estas a la
instrumentos de opinión internacional y acabaron como instrumentos de
Conferencia de Desarm e para una con ven ció n so b re "d e sa rm e m o ral” .
política nacional, el fascismo empezó como instrumento de política nacio­
Lim itar el arm a de la propaganda m ed iante u na c o n ven ció n gen eral
nal y acabó como instrumento de opinión internacional. En ambos casos
demostró ser una tarea tan poco esperanzadora com o lim ita r el arm a
la fase internacional fue una ilusión (lo que no significa que mucha gente
m ilitar.65 Pero fueron firm ad os acuerdos b ilaterales p a ra p o n e r fin a la
no creyera sinceramente en ella). La propaganda internacional del fascis­ propaganda hostil entre A lem an ia y P o lo n ia en 19 3 4 y en tre A le m an ia
mo fue un instrumento de la política nacional de ciertos Estadosy aumen­ y A ustria en i g 3 6 ;70y en e l A cuerdo A n g lo -Ita lia n o del 16 de ab ril de
tó con el crecimiento del poder m ilitary económico de esos Estados. Pero 1938 los dos p aíses "h a cen c o n star su acu erd o de qu e c u a lq u ie r i n ­
la reductio ad absurdum de la propaganda ideológica internacional como
tento p o r cualqu iera de ellos de e m p le a r lo s m éto d o s de p u b lic id a d
disfraz de la política nacional llegó con la adopción de lem as negativos y propaganda a su dispo sició n para dañar lo s in te re se s d el otro será
diseñados para unir en una alianza política a aquellos que no compartían incoherente con el establecim iento de bu en as relac io n e s que es o b je ­
una ideología positiva común. Así el Pacto Anti-Com intem no impidió a to del presente acuerdo".
Alemania llegar a un acuerdo con la principal potencia comunista cuando Tales acuerdos crean una dificultad obvia p a ra las d em ocracias,
las necesidades de la política nacional parecieron requerirlo y el "antifas­ las cuales pretenden no lim itar la lib re exp resió n y la p u b licació n de
cism o" de las naciones democráticas no les impidió buscar la alianza con opiniones sobre los asuntos in tern acio n ales y, p o r tanto, no p u ed en
países cuyas formas de gobierno eran indistinguibles del fascismo. Estos com prom eterse form alm ente a im p e d ir la pro pagan da e n su s te rrito ­
lemas no tenían significado o sustancia más que para las políticas nacio­ rios en contra de cualquier p a is y esta d ificultad qu ed a re fle jad a en la
nales de los países por los que eran usados. El poder sobre la opinión no retorcida fraseología del Acuerdo A n g lo -Ita lia n o . S in em bargo, el
puede disociarse del poder m ilitary económico. hecho es que en la esfera de la o pin ión , com o e n la esfe ra econ óm ica,
los princip ios deUaissez-faire del siglo d iecin u eve ya no segu ían e n pie.
LOS ACUERDOS INTERNACIONALES SOBRE PROPAGANDA incluso para las dem ocracias. A l igual que lo s go b iern o s dem ocráticos
han estado obligados a controlar y organizar la v id a econ óm ica en sus
La propaganda es hoy tan reconocida como arm a de política nacional territorios para com petir con lo s Estados to talitario s, se v e n a s i m is ­
que las estipulaciones sobre su uso son bastante comunes en los acuerdos m os en desventaja al tratar con estos E stad o s s i no están en p o s ic ió n
internacionales. Tales estipulaciones fueron introducidas por prim era de controlar y organizar la o pin ión . E l reco n o cim ien to de este hecho
198
>99
L II. CAI1R
LA CRISIS DE LOS V 0l(7EAf¡O S

aumentó rápidam ente incluso en Gran Bretaña. En las cuestiones que opinión casi universal de que la dem ocracia era la m ejor forma de
afectan a las relacio n es intern acionales una in fluen cia discreta, gobierno. En la década de los treinta la opinión en muchas partes del
que equivale en tiem pos do crisis a la censura directa aunque no oficial, mundo sobre los méritos del fascism o como forma de gobierno puede
fue ejercida incluso antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial decirse que, sin exagerar mucho, varió pan p a ssu con el poder m ilitary
sobre la radiodifusión, el cinc y la prensa, y aunque el uso de esta económico de Alem ania e Italia en relación a las otras grandes poten­
influencia fue frecuentem ente criticado en casos particulares, quedó cias. Estas proposiciones podrían ser apoyadas por innum erables
claro que algunas m edidas de contención de este tipo serían aplicadas ejemplos. Si fueran absolutam ente ciertas, el poder sobre la opinión
en circunstancias sim ilares por cualquier gobierno que estuviera en el sería de hecho indistinguible en su naturaleza del poder m ilita ry eco­
poder.71 Sim ultáneam ente hubo una rápida extensión de la propagan­ nómico y no habría nada que, con suficiente poder y habilidad técnica,
da diseñada para fam iliarizar a la opinión extranjera con el punto de los hombres no pudieran hacer creer. Que este es el caso de hecho ha
vista británico. Desde 19 35 un órgano denominado British Councíl ha sido a veces sugerido. "M ediante una propaganda hábil, persistente” ,
ejercido la función de "hacer más conocido en el extranjero la vida y el dijo Hitler, "incluso el cielo puede ser representado a la gente como el
pensamiento de los pueblos británicos” . En 1938 la British Broadeasting infierno y la vida más m iserable como el paraíso” ;72 y los especialistas
Corporation empezó a em itir regularmente boletines de noticias en en anuncios estadounidenses al parecer m antienen que "sólo el coste
varios idiomas extranjeros. En junio de 1939 el prim er ministro anunció limita dirigir la opinión hacia cualquier dirección sobre cualquier
la creación de un nuevo Departamento de Publicidad Exterior del tema” .73 Pero estas son las exageraciones perdonables de p ro fesio n a­
Ministerio de Exteriores, que sirvió como núcleo para el M inisterio de les expertos. Como verem os, incluso H itler no creía realm ente en el
Inform ación establecido justo al inicio de la guerra. poder ilimitado de la propaganda como productora de opinión. A quí,
como en cualquier otra cuestión, la posición realista extrem a resulta
LA VERDAD Y LA MORALIDAD EN LA PROPAGANDA insostenible. Cuando ponemos el poder sobre la opinión junto al
poder m ilitar y económico, no podem os dejar de recordar que ya no
Hasta aquí hem os discutido el poder sobre la opinión en precisam en­ estamos tratando con factores m eram ente m ateriales, sino con los
te los m ism os térm in os que el poder m ilitar y el económ ico, y la pensamientos y sentim ientos de seres humanos.
estrecha conexión entre estas distintas formas de poder es tan funda­ El poder absoluto sobre la opinión es lim itado en dos sentidos. En
mental, y ha sido tan desatendida por la discusión teórica, que parece primer lugar, está limitado por la necesidad de cierto grado de con fo r­
la aproxim ación m ás provechosa al problem a en este momento. midad con los hechos. Hay hechos objetivos que no son totalmente
Algunas personas pueden incluso afirm ar que esta es la única aproxi­ irrelevantes para la form ación de la opinión. Un buen anuncio puede
mación correcta, ya que, en p rim er lugar, la opinión está condicionada persuadir al público de que una crem a facial hecha de m ateriales in fe ­
por el estatus y el interés y, en segundo lugar, como hem os visto en un riores es la mejor. Pero el anunciante más experto no podría vender
capítulo anterior, una clase o nación dirigente, o un grupo dominante una crema facial hecha de vitriolo. H itler condenó la futilidad de la
de naciones, no sólo desarrolla opiniones favorables al m antenim ien­ propaganda alemana en la Prim era Guerra M undial que representaba
to de su posición privilegiada, sino que tam bién puede, en virtud de su al enemigo como ridículo y despreciable. La propaganda no ñivo éxito
superioridad m ilita ry económ ica, im poner fácilm ente estas opiniones sim plem ente porque, como descubrió el soldado alemán en las trin ­
sobre otros. La victoria de los países dem ocráticos en 19 18 creó una cheras, era incierta. Este peligro de que "se pille antes a un mentiroso

200 201
U l CAIIII
I.A 01(1513 Oil 1,05 VI IIIII AÍI03 M VbVii'n

que ii mi cojii", i!ii|i«uliilim:iiUi on min (Ipoun ilr |)ro|)ii|(nu(ln coiiipnilll*- NOTAS


C
vn, mi mm lliuiinul6 n nrrln tlol potior nolirii In n|iliili'm, l.n tiiliinimlrtii,
<|uc mi linn do lun liintniiiiciiloii inrtn ptxlnrtmon do onio podoi', llomln t
I, Imnliii .‘WofitpW Wniki (irinl, lii||l,), vil. f ¡ w R ,
‘4- M uía y P,ng«d.., Ohniñ (tul, n in a ) , vil. ¡i. y iy ,
nl inliiiiiu tlompu n pmniovoi' mi onplrlin do Invonllipiulriii liidopnn
;i, Induno b m l I M w l i i lil/o «tuya en 1 054*; lu pcljgionn v r Mlnd n media» <1« «pío "lu
dlmilu (pin on lino do Ion niiliduloii mrtn I'noi'lon fronlo n (II, Mloiilrnii ilmiimimnlii *•» d g«ibl«wno m edíanle In di«« unión, m ediante lu Mmvor»«.dón*' (On C
fuoroo o Inioi'pi’cto Ion lioolion non mi propdnllodoloi iiilnndo In.prop«- hiiffluml, |i. % ) . I.ii iitiii m i lu irrln riln u ¡h e Tlmea, eI fir. h n ltttln ||unlnon ob»*u vu
«mi id u d ó ii u lu Coinm onwcullii míe lu minina "nt> eal(í huaudn rn |u comjolalu y c
piiniln nlompi'o oonlr,lull'll on id nilnnm enlo olonioiilo imlodonlriunlvo MIMIlICUldu '"lililí |***l lu ítltM/.ll de ju» til lililí*, lia tiltil» Ul|l|l)if 1(1(1 lio flor Id IllOI/M •I*' c
poloncliil, iiunnlru uimndu y |i*ir niiealro ejército , «tino p o r lu fuer/.u d rl earóetery «e liu nonio

I'.n no|piiido Inkin', ol potior noliro In oplnliin ontA llinllndo y tnl


m rdluiile loa lu/on de lu nlmpnlln, del Inleréa comAri, d*d Idiom a conn'in y «I«* 1« (¿
loilu comOn (lite loara, .1o de Jim io de i(pil|), P,»ia, tam bién, cu imu veidud u
VO* do form« inrtn ofootlvn- • por ol ulnpinmn Inlioionlo on In inilni'iilozii medinnprilgronn, tpie oculta lu otra nillud Igualm ente Impor lurilc de lu v*M(lud, I. e, Q
ipir lu Communweultli »«* m antiene imidu p or el Inmenno p oder m llllu ry ecnnóm l •
litinumii. Im propnniiiidii, oiic.iidoimdii nl poilor iiillliiiry uDontimleo, ro d é (¡rail llioluA/ty «n dholverln liiiiiedlulnninnle nl ne p erd iera eue poder.
C
iiloinpio llomlc n nlcnnziu' mi piiniu on ol quo dcnlniyo nn proplo olijo- I- Inform e unir, el Deolmoncxlo Congrcno del Partido Com unlalu Huno icprodiicld o
en /« Union Sovli^tltjiie rt lo (,um r tic lo l'u lt, p. y*p '/he Tunea, *46 de jim io de itj'Jtj. I-i»
c
llvo id Inollni' n In nionto n I'oholnrno on nnnlrii do ono poilor, Un nn curalva» lino nido unudldun en ambo» cunan. c
lioolio lirtnloo do In 11nl1trala7.it lniitmnn quo Ion noron linnmnon 11 liirqo
plnzn i'oolm*nn In doolrlnn do quo qnlon llono ol pndordotorinlnn In quo
K, Inllnintú Pajina o f Cnlonrl ¡lanar, rd . C. Seym ou r, Iv. p. *44,
o. M illar, llir IhaJU ngof ilir Covrnnnl, II. p. A i. Kl reñid ludo de lun ponlerloica niiipllu* c
clonen del Connejoyu liu nido m rnclonndo (p. ijfl, not/i iu).
on junto. I -1 oprciildn 11 vouch llono ol cloclo do rcforznr nl donoo, y nqii- (
7. IIir ¡birlan l'nUoyof llmhnnrra (i^.'lei reproducido u \uo Ur <\r, Iviri^n/ljfnha), pp. I16*y.
dlznr In lnio)l((onoln, do into vlollinnn, do lid forinn quo no on iinlvornnl 0 II. Ixiif¡nr oJNntlonai S lilrm tliA a in n h l/. I'urle II. p. <
•j, Kil \*)'Au, (M undo el lem a de l’alrntinn fue dincnltdo p o r 1« Cornlnlón de Marídalo»,
iibntilutiiiiionlc cicrlo quo tin |{nipo jirlvlln^liulo puodn conlmlar In o|)l - M. Happnrd "pennrt «pie el Mnndnlnrlo lendríu unn IrnpotInntc rcnponnulillldud nl €
nil'll) 11cxponnnn do loo dcnfiivorcoldon, Como enorlbld ol proplo lllllor, ne nurontrnrn uIkóh illa enfrentudo a la imponlldlldud «le im p edir mi pogrom o
c
debido a la Inm iflclencla de Iropnn. Su rcoponnabilldad, tic hecho, »crin com p arti­
"lodn porfloonoldn n In quo In fnlln non bnnoonplrliuid" llono quo oonlnr da por la Comiitlón de Mamlaion nl dicha Cornlnlón no hubiera ne Aullido ene p e li­ <
conun "uonllmloilo do oponlcliSnnl Inicnio do nplnntnninn idon con In g ro ” (/Vrmnnrni Ahmdolr* QnnnUanlon, M in u ta o f th n lh S a t in a , p. 1O4). I j
rcnpoiinahilldad de lu Cornlnlón ne llniilnliu, p o r lan ío, n "nertalur” . (
fuorzii bruin " . " ’1 Y onto bocho fundnmcnlnl non (In olrn jilnlii pnrn llugni' 10. I.ugard, 77ir Dual Mnrulntr la Tni/iirul/lfrica, p. «j!l.
n In cortozn do quo In ]iollilon no puodo nor bnloinncnto doflnldn on tdr- 11. 11. Hunnoll, l\)\ner, p. 11 , Debo 11 enlc libro , (pie en un uuAlinin bftblly cnllinulanle del
(
poder como "el concepto fundam cnlul de la cien cia noclnl", la clnnificuclón irip ar- <
mlnou do potior. Ml potior nobro In oplnltin, ipio on unn pnrlo noooiinrln (lla del poder ndoplndn anlcu.
do lodu potior, nunon puotlo nor nbnoluto, Im pulillcn Inlcrnnulonnl 00 1«. lam ín, Collccial IVotka (irad. In gl.), x vil, p. 97! Tenia del Sexio Congrcno del <
niompro polillcn do potior, yn tpio 011 inipoulblo oliinlimr ol jiotlor tlo C om ln lem d iad a en Tarncou/.io, Vo¡ Soviet Union nuil InlcrnuUonnl b tw , p.
lil, llltlc r, Mein Kainjif, p. 749. <
cl In. l’cro ono on ublo pnrlo tlo In blnlorin, Ml hcclio do ipio In propnjjmi- 14, II. CJ. Iluwtrny, i'cfmofnlc/li/iccl/i o f ¿ucrrcíg/il/, p. 107.
(
dn nnolonnl on lodnn pnrlou no encubrn non Idooloplnn do cnrrtotcr 15 . Tnl ve/, nen uecenarlo record ar el papel Jugado en la política bn ió n ica en 19 14 p or la
amcmi/.a del Partido Conncrvndor de apoyar In acción revolucionaria en el lllnter. (
oupucutnmonlo Intornncioiinl domueiilrn In cxlutoncin tlo unn ronorvn 1(1. 1 1 ,0 . Ilnwlroy, l'conoinltí/hjiectaofSovrrrlunly, p. lo g ,
Inlornnoionnl do idenu oomunco, oenn lo llnillnilnny dbbilmonlo mnn* 17. IxAiftuaofNnllonti O JJiclnlJournnl, m ayo 19*44, p. 57U. (
ill. II. N lcbubr, Mooil Mun uiul hum oral Soviet/, p. 4*4.
tenldnu ipio noun, n Inn oimlon no jniodo npolnry do unn oroonoln on tpiti 19, Maipilnvolo, Dlñcoml, 1. 1. cap. v.
(
cntnii Idem) oomunon no oncuonlrnn do nlgiinn innnern on unn cnonin tlo *40, Ilobbrrt. /.cdoldu, cap. xl. 1
'4i. Hrllltli and lorvi/fiiSlnte Paiten, cd, lle itn lc l. xc, p. U n.
vnloron por onclinn do Ion Inleronon nnolonnlon, liitln ronorvn do Idoim I
*4*4, lil distinción entre Ion don nlnlcmnn cnt A im p lícita en la pred icción de Saint • Sim ón
oomunon on lo quo quorumoii doolr eon mornlldnd Inlornnoionnl. da (pie "al régim en 111(1111111111!" nuccdorln nl "rég im en m ilita r" y In "adm lnuitraelón"
(
non ao 3 I
E H . CARR LA CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS

reem plazaría al " g o b ie rn o ", m ejo r conocida en la form a dada por Engels de que la "Tampoco podem os h acer eso. Si tom am os parte en un boicot económ ico a un ve c i­
"a d m in istra ció n de las c o sa s" reem plazará al "go b ie rn o de los h om b res" (citas en no poderoso, una declaración de guerra contra Alem ania podría se r la consecu en­
H alévy. Ere des Tyrannies, p. 22 4 ). cia, ya que la exclusión de otro país del trato con una nación de sesenta m illones de
23 . A n g e lí, La Gran Ilusió n, cap. ii. ciudadanos seria un acto h ostil" (Strescmarms Diaries and Papers (trad. ingl.). ii.. p.
2 4 . B. B osan q u ct, S o d a l a n d International Ideals, pp. 2 3 4 -5 . 69).
2 5 . H itler. M ein Kam pf, p. 15 8 . 37. F. 1.. Schumnn, International Politics, p. 35 6 .
26 . E n g els. A n ti-D iih rin g (trad . in g l.). p. 19 5. 30. Zim m crn, Quo Vadimus?, p. 4 1.
27. La eco n om ía p la n ifica d a no sólo ha sido creada p o r las friccion es internacionales,’ '39. Works o f Alexander Hamilton, iv. pp. 69 sq.
sin o tam bién p o r la s fric c io n e s sociales dentro del Estado. P or tanto, puede ser 4 0 . List. 77tc National System o f Political Economy (trad, in gl.), p. 425.
c o n sid erad a lóg icam en te tanto una p olítica n acionalista ("n acion alism o económ i­ 4 1. Supply o f Food and Raw Materials in Time o f War, Cmd. 26 4 4 .
c o ” ) com o una p olítica socialista. El segundo aspecto era irrelevant«* para mi argu­ 42. Las resoluciones aparecen cn History o f the Peace Conference, cd. Tcm pcrlcy, v. pp.
m ento actual y , p o r tanto, ha sido pasado p or alto en el texto. Según Bruck (Social 36O-9.
a n d Econom ic H isto rio /G erm án /, p. 15 7 ). el térm in o Planwirtschaft fue inventado en 4 3 . W. Y. Elliot cn Political Quarterly, a b ril-ju n io 193O, p. 18 1.
A lem an ia d u rante la P rim era G uerra M undial. Pero el térm ino der staatliche 44 . C. D. II. Cole cn Political Quarterly, cncro-m ni7.o 19 89. p. 65.
45. W. F. Bruck, Social and Economic t lis lo y o f Gcnnany, p. Oo.
W irtschaftsplan ap a re ce en la propuesta Grundiss d e r Sozialólwnomik (i. 4 2 4 ). publi­
46. Todo este tema es investigado cn profundidad, y se citan innu m erables ejem plos,
cada en T ü b in gen ju sto an tes de la g u erra, con el sentido general de "política eco­
nóm ica del E sta d o ". cn Eugene Staley, War and thc Private Investor. La prin cipal conclusión del S r. Staley
es que la política oficial rara vez ha estado influida cn un grado im portante p or la
2 8 . M o e lle r van den B ru c k . Germ an/'’s Third Empire, p . 5 0 . La idea es común a los e sc ri­
to re s n a c io n a lso c ia lista s y fascistas. in versión privada, sin o que la in versión privada ha sido una y otra vez o ficialm en ­
2 9 . E n A le m a n ia , " e c o n o m ía p o lític a ” fu e al p rin c ip io traducida com o N ational­ te dirigida y estim ulada como instrum ento de la política.
ökon om ie, la cual fu e p ro v is io n a lm e n te reem plazada en el p rese n te siglo por 47. Marx, Ccsammellc Schriften, i. p. 84.
Sozialökonom ie. 48. M ensaje Presidencial Anual al C ongreso, 3 de diciem b re de 19 12 .
3 0 . " L o s c o n flicto s e co n ó m ico s y la divergen cia de in tereses económ icos 6on tal vez los 49. The 7»mcs. 2 9 de d iciem b re de 19 30 .
50 . Ejem plos de Francia y A u stria non citados p or C. K. H obson cn V ie Export o f Capital
p elig ro s m ás s c r i o s y p erm an en tes que puedan am enazar la paz del m u n do" (/,cague
( 19 14 ), p. 16. B uniay Bélgica tam bién eran paiscR p restam istas que norm alm ente
o/N ations: C .E .I. 4 4 . p . 7).
3 1. "M e h e a b ste n id o de tocar lo s aspectos estrictam en te políticos [ ...] No obstante, es im ponían esta condición.
5 1. Puede se r sign ificativo que cn 193H un cargo del M in isterio de Exteriores fuera
im p o sib le ig n o r a r el hech o de que trabajam os bajo su som b ra" (Report [ ...] on thc
P o ssibilit/ o f O btaining a General Rcduction o f thc Obstaclcs lo International Trade, tran sferido al personal del Export C redits Guarantee D epartm ent.
52. Cám ara de los C om unes, 15 de diciem b re de u/.llh Official Report, col. 2819.
Cmd. 5 6 4 8 ) .
32. Todos e sto s p a sa je s son citados del In fo rm e de la Palcstin c Boyal Cornm isssíon de 53. Cám ara de los C om unes, 1 de n oviem bre de 19 3 0 , reproducido cn N. C ham berlain,
J9 3 7 . Cmd. 5 4 7 9 . pp- 2 9 8 - 3 0 0 . '¡he Struggle fo r Peace, p. 840 .
33 . E sta in te rp reta ció n e s con firm ad a p o r el in fo rm e del Com ité P h illim o rc, en cuyas 54. Ib de S ic b c rl, Entente Diplomacy o f the. World IFur, p. 20.
p ro p u estas 6C basó el texto del A rtícu lo 16 . El Com ité "co n sid eraba las sanciones 55. C . F. H udson, 7he la r East in World Polities, p. 54.
fin a n c ie ra s y e co n ó m ic as com o la 6im plc con tribución a la función de p rev en ir la 56 . British Documents on the Origins o f the War, cd. Gooch and T cm pcrlcy, lii. p. | o 3 .
a g re sió n que p od ía s e r realizada adecuadam ente p o r p aíses que no estuvieran en 57. '/he Philosophical Works o f David Hume, iv. p. 3 i.
una p o s ic ió n d e p r o p o r c io n a r una ve rd a d era ayuda m ilit a r " (International 58 . H iller, Mein Kampf, p. 19 6 .
Sanctions: Report b / a Group o f Members o f the Jlo/al Institute o f International Affairs, p. 5 9 . C. 0 . Coulton, M ediaeval Panoram a, p. 4 5 8 ct rtl.
1 15 . d o n d e lo s textos relev an tes son estu diado s). 6 0 . "D e se o ", d ijo cl m in istro del In te rio r cn la Cám ara de los Com unes el 28 de julio de
3 4 . C ám ara d e Jo s C o m u n es. 18 de m ayo d e 19 3 4 : Official Report, col. 218 9 . 19 39 , "q u e no hubiera habido n ecesidad de ninguna publicidad del gobierno en
3 5 . P o r su p uesto no s e su g ie re que el arm a m ilita r sea usada siem p re . I-a C ran Mota ningún lugar del m undo. Todavía esp ero vivir lo suficien te com o para v e r el fin de
b ritá n ica fu e p oco u sada en la P rim era C ucrra M undial. Pero sería precipitado este vestiglo d casgradable de los artos «le la guerra” (Official Report, col. 1884 ).
s u p o n e r q u e c i resultado h ub iera sido p rácticam en te el rnisrno si el g o b iern o b r i­ 6 1. II. I). Lisnwcll en el Prólogo n la obra de G. G. Iln iu tz,/tllird /Vopngumlu and llic
tánico n o h u b iera esta d o preparado para u sarla. Lo que paralizó Jan sancionen en Collapse o f thc German Empire. Este lib ro es In explicación m ás ro m plela disponible
19 8 5 - 3 6 fu e el c o n o cim ie n to com ún de que las p oten cias de la Socied ad no estaban sobre este tenis.
p rep a ra d a s p ara u s a r el arma m ilitar. 62. En 19 17 dos nvlndorcn b ritá n ico s capturados p o r lo» alem anes fueron condenado» a
3 6 . M erece Ja p en a señalar que Strcscrnarin fu era totalm ente sen sib le a esta cuestión diez artos de trabajos forzados por lanzar talen panfletos en contravención a las
cuando Alemania entró en la So cied ad d e N acio n es. Cuando el S e c reta rio General leyes de la guerra. L is sentencian fueron condonadas ante, la amenaza lu ltá n lra de
afirm ó qu e A le m a n ia , si optara p o m o tomar parte en las san cio n es m ilita re s, toda­ represalias. L t práctica fue explícitam en te n.mctonada en las norm as d r L> Haya
vía podría particip ar en las s a n c io n e s e co n ó m ic a s, S tre sc m a rin resp on d ió* de 19 28 para la conducción de la guerra aérea ( llru n li, op, ril., pp. 14 2 * 1 ) .
L II. CARR
CAPÍTULO 9
63. Ihe lVar in ihcAir (BrítUh Officlal HUtory of the War). por II. A. Jones, vi. Apéndice LA MORALIDAD EN LA POLITICA INTERNACIONAL
V l.p .2 6 .
64.. Iloffmann. War D iaria (trad. ingl.), ii, p. 176.
65. A. Sorel, L'Enrope el la Rfvolutlon Franfaise, pp. 541*2.
66. Ver pp. 60-66.
67. Muwolinl. Scrílli e Discorsi, vi. 15 1; vii. 23o.
68. LeafpicofNalions, C. 602. M. 2 4 0 ,19 3 1. ix. p. 4.
69. Una convención internacional en la que las partes se comprometieron a impedir la
emisión desde sus territorios de "incitaciones a la guerra", o de propaganda hostil
en general, en contra de las otras partes contratantes, fue firmada en Ginebra por
la mayoría de los miembros supervivientes de la Sociedad en septiembre de 1936
(LeagucofNalions. C .39 9 (I). M. 252 (I). 1936, xii.).
70. En ambos casos el acuerdo sobre propaganda no figuraba en un texto oficial publi­
cado sino que su existencia fue revelada mediante comunicados. El comunicado del
Ministerio de Exteriores austríaco sobre el Acuerdo Germano-Austríaco del 11 de
julio de 1936 anunciaba que "ambos países se abstendrán de todo uso agresivo de
los servicios de radio, cinc, noticias y del teatro" (Documents on International
AJfairs, 1p36, p. 324).
71. Un revelador debate sobre la prensa, iniciado por la oposición liberal, tuvo lugar en
la Cámara de los Comunes el 7 de diciembre de 1938. Mientras los liberales discu­
tían sobre la libertad de prensa en lincas decimonónicas conocidas, el portavoz de
la oposición laborista declaró que la libertad de prensa ya era ilusoria y deseó
"hacer a todo periódico del país responsable de cada noticia que publica y respon­ La situación de la moralidad en la política internacional es el problem a
sable ante esta Cámara o ante alguna autoridad pública" (OJJicial Report, col. 1293).
72. Hitler. Mein A'omp/.p.3o2.
más oscuro y difícil de todo el ámbito de los estudios internacionales.
73. J. Truslow Adams. The Epic of America, p. 36o. Pueden sugerirse dos razones de esta oscuridad, una gen era ly una p a r­
74. Hitlcr. Mein Kampf, p. 187.
ticular.
En prim er lugar, la mayoría de las discusiones sobre m oralidad
están oscurecidas por el hecho de que el término norm alm ente es
usado para designar tres cosas distintas:

(i) El código moral del filósofo, que es el tipo de m oralidad más


raramente practicada pero más frecuentem ente discutida.
(¡i) El código moral del hombre corriente, que a veces es practi­
cada pero pocas veces discutida (ya que el hom bre corriente
rara vez examina los presupuestos m orales que subyacen a
sus acciones y sus juicios y, si lo hace, es especialm ente pro ­
penso al autoengaüo).
(iii) El comportamiento moral del hombre corriente, que estará
en estrecha relación con (ii). pero que casi no tendrá ningu­
na relación con (i).

ao 7
206
E.H.CASK. L A CRISIS DE LOS V a N t E AÑOS (1519-193?)

Puede o b se rv arse que la re la c ió n en tre (ii) y (iii) es mutua. El con el presupuesto de que el canibalism o es in d eseab le y es c o n sc ie n ­
com portam iento d e l h o m b re c o rrien te no só lo está in flu id o por su te del deseo de que sea abolido. Pero ta m b ién puede s e r escéptico
código m o ral, sin o que tam bién su código m oral está influid o por el sobre el valor de las den u ncias del canibalism o y en n in gú n caso c o n ­
m odo e n e l que lo s h o m b res c o rrien tes, inclu id o él m ism o, se com­ fundirá tales denuncias con u n estudio c ien tífico del fen ó m en o . La
p o rtan . Esto es particu larm en te cierto en cuanto a la v isió n del hom ­ misma claridad de pen sam iento no siem p re h a d istin gu id o a lo s estu ­
b r e n o rmal so b re la m o ralidad po lítica, que tien d e, m ás que la diosos de la m oralidad intern acional, qu ien es gen eralm en te h an p r e ­
m o ralid ad p e rso n a l, a s e r u na cod ificació n de la práctica existente y ferido el papel del m isio nero al del cien tífico .
e n la que la exp ectativa de recip ro cid a d siem p re ju ega un papel La segunda oscuridad es pro pia del ám bito in tern acio n al. P or
im p o rtan te. muy extraño que parezca, los escrito res so b re m oralidad in tern acio n al
E l m onopolio p o r p a n e de la escuela utópica de los estudios no se han puesto de acuerdo —y no siem p re lo tie n e n claro en sus p ro ­
in tem acío n a les de entregnerras dio lugar a una concentración del pias m entes— sobre si la m oralidad que desean d iscu tir es la m oralidad
in terés p o r d iscu sio n es sobre la cuestión de cóm o debería ser la m ora­ de los estados o la m oralidad de lo s in d ivid u os. E sta cu estió n es tan
lid ad in tern acio n al idealm ente. No había mucha discusión sobre el fundamental para toda la discu sió n que d eberá s e r aclarada en el
com portam iento m oral de los estados salvo una condena apresurada y umbral de nuestra investigación.
radical d el m ism o a la luz de su m oralidad ideal. No había ninguna dis­
cu sión so b re lo s presupuestos del hom bre c o m en te sobre moralidad
internacional. Esto era especialm ente desafortunado en una época en LA NATURALEZA DE LA MORALIDAD INTERNACIONAL
la que la popularización de la política p o r prim era vez hacía que los
presupuestos del ho m b re corriente fueran una cuestión de fundam en­ La época de gobierno person al absoluto en la que el Estado m oderno
tal im portan cia; e l creciente distanciam iento entre la utopía interna­ empezó a tom ar form a no estaba muy preocupada p o r la distin ció n
cio n al y la realid ad internacional podría h aber sid o defin ido en entre m oralidad person al y estatal. La resp o n sab ilid ad perso n al del
térm in os de esta divergencia entre la teoría del filósofo y la práctica príncipe por actos de Estado p o d ría s e r asum ida s in fo rzar e xcesiv a­
basada en los presupuestos no expresados y frecuentem ente in con s­ mente los hechos. Carlos I pudo h ab er sido un bu en padre y u n m al rey.
cientes del hom bre corriente. A dem ás, el destino norm al de la utopía Pero en am bos ám bitos sus actos podían se r tratados com o los de un
era con vertirse, sin saberlo, en la herram ienta de intereses creados. La individuo.' Cuando, s in em bargo, la creciente com plicació n de la
m oralidad in te rn ac io n a l, tal y com o era expuesta p o r la mayoría de m aquinaría del Estado y el desarrollo del gobiern o constitucional co n ­
lo s e scrito re s an glo sajo n es, se con virtió en poco m ás que un arma virtieron la responsabilidad person al del m onarca en una clara farsa, la
conveniente para fu stigar a aquellos que atacaban el statu quo. Aquí, personalidad (que parecia una condición n ecesaria de la re sp o n sa b ili­
com o en otros casos, el estudioso de la política internacional no puede dad moral) fue tran sferida del m onarca al Estado. El Leviatán, como
despojarse por com pleto del utopísm o. Pero estará bien advertido de dijo Hobbes, es un "H om bre A rtific ia l". Este fue un im portante paso
qu e debe ten er lo s p íes en la tierra y m an ten er un rigu roso contacto adelante. La p erson ificación del Estado fue la que hizo posible la c re a­
e n tre 3tis am b icio n es de futuro y las realidades del presente. Esto no ción de un derecho intern acional sobre la base del derecho natural. Se
debería se r m uy d ifícil. El antropólogo que investiga los códigos m ora­ podía suponer que los Estados tenian d eberes los unos con los otros
les y el comportamiento de una tribu caníbal probablem ente empieza sólo en virtud de la ficción que les trataba com o si fu eran person as.

208 209
w

E. H. CARR
LA CRISIS DE LOS VDNTE AÑOS (1919-1939)

Pero la personificación del Estado era una forma cómoda de confe­


y es consecuentem ente capaz de com portam iento m o ral, es un in s ­
rirle no sólo deberes, sino también derechos y con el crecim iento
del poder del Estado en los siglos diecinueve y veinte los derechos del trumento in d ispen sable de la sociedad m odern a y la m ás in d isp e n ­
Estado se hicieron más visibles que los deberes del Estado. Así, la sable de estas ficciones es el Estado. En particu lar, no p arece p o sib le
personificación del Estado, que comenzó como un recurso liberal discutir la política in tern acio n al en otros térm in os. "L a s relacio n es

y progresista, empezó a estar asociada con la afirm ación de d ere­ entre los ingleses e italian o s" no es sin ón im o de "la s re lac io n e s entre

chos ilimitados del Estado sobre el individuo y hoy es comúnmente Gran Bretaña e Italia” . Es una parad oja curiosa y sig n ifica tiv a que
denunciada por reaccionaria y autoritaria. Los pensadores utópi­ aquellos e s c rito re s so b re c u e stio n e s in t e r n a c io n a le s u tó p ico s
cos modernos la rechazan con fervor2 y consecuentemente esto les que denuncian más vigorosam ente la p e rso n ific a c ió n d el Estado por
lleva a negar que la moralidad pueda ser atribuida al Estado. La absurda y sin ie stra , s in em bargo reite ra d a m e n te o to rg u e n e lo gio s
moralidad internacional debe ser, según esta visión, la moralidad de o culpabilidades m orales (generalm ente estas ú ltim as) a e sa s en tid a­
des im aginarias, "G ran B retañ a", "F ra n c ia " c "Ita lia ", cuya existen ­
los individuos.
La controversia sobre la atribución de personalidad al Estado cia niegan.
no sólo es engañosa sino que tampoco tiene sentido. Negar la La continuidad es otro elem ento de la sociedad que hace la ficción
personalidad al Estado es tan absurdo como afirm arla. La person ali­ del grupo-persona indispensable. Los más entusiastas ob jeto res de la
dad del Estado no es un hecho cuya verdad o falsedad pueda ser obje­ personificación del estado no tendrán ningún escrúpulo en celeb rar el
to de discusión. Es lo que los juristas internacionales han llamado 150 aniversario de The Times o la 3 8 a victoria de "C am b rid ge " en la
"la presunta naturaleza" del Estado.3 Es una ficción o hipótesis nece­ regata y con seguridad esperarán que "el London County C o u ncil” les
saria, una herramienta indispensable ideada por la mente humana reembolse, dentro de cincuenta años, el dinero que " é l" toma p re sta­
para tratar con la estructura de una sociedad desarrollada.'1 Es teóri­ do y gasta hoy. La personificación es la categoría del p en sam ien to que
camente posible imaginar un orden político primitivo en el que los expresa la continuidad de las instituciones y. de todas las institu ciones,
individuos son individuos y nada más, igual que es posible imaginar el Estado es la aquella cuya continuidad es más esen cial exp resar. La
un orden económico en el que todos los productores y comerciantes cuestión sobre si el Tratado de Garantía belga de 18 3 9 im ponía una
son individuos. Pero, al igual que el desarrollo económico necesitó obligación a Gran Bretaña de ayudar a Bélgica en 1914. hizo su rgir
recurrir a la ficción de la responsabilidad corporativa en formas tales temas legales y morales. Pero no puede se r discutido inteligentem en te
como la de la sociedad por acciones, el desarrollo político necesitó la salvo suponiendo que la obligación no residía personalm ente ni en
ficción de la responsabilidad corporativa del Estado. Los derechos y Palmerston, que firmó el tratado de 1839, n i personalm ente en A squ ith
obligaciones de estas entidades ficticias no son considerados pura­ y Grey, quienes tuvieron que decidir la cuestión en 1914,, ni en todos
mente legales. Un baneo es elogiado por su generosidad con sus los ingleses individuales vivos en 18 39 , ni en todos los in gleses in d iv i­
empicados, una compañía de armamentos es atacada por su conducta duales vivos en 1914,, sino en ese grupo-persona ficticio "G ran Bretaña"
no patriótica y los ferrocarriles tienen "obligaciones con el público" y que era considerado capaz de com portam iento m oral o inm oral al
exigen un "acuerdo justo", implicando todas estas cuestiones la rele­ cum plir o incum plir una obligación.5 En pocas palabras, la m oralidad
internacional es la moralidad de los Estados. La h ip ó tesis de la p e rso ­
vancia, no sólo de los patrones legales, sino también de los morales. La
nalidad del Estadoy de la responsabilidad del Estado 110 es ni verd ade­
ficción del grupo-persona, que tiene derechos y obligaciones morales
ra ni falsa, porque no pretende ser un hecho sino una categoría de
mo
É .K C« «
L A C R IS IS D E L O S V E IN T E A Ñ O S (1 5 1 5 -1 0 5 1

pensam iento necesaria para aclarar el pensam iento sobre relaciones La prim era es que la personificación del Estado fom enta la exal­
internacionales. Es cierto que otra cuestión moral surgió en 1914,: la
tación del Estado a expensas del individuo. Esta objeción, aunque da
obligación de los ingleses individuales. Pero esta era una obligación de cuenta de la desgracia en la que la person ificación del Estado ha caído
"C rart B retaña", que nacía de la obligación de "G ran Bretaña” hacia entre los pensadores liberales, es trivial. La p erson ificación del Estado
"B élgica". Las dos obligaciones eran distintas y el pensam iento confu­ es una herram ienta y despreciarla por el uso que a veces se le da no es
so es el castigo inevitable a Ja no distinción entre ellas. más inteligente que insultar a una herram ienta por haber matado a un
Curiosamente, esta distinción parece presentar más dificultades hombre. La herram ienta igualm ente puede ten er un uso lib eral
al filósofo que al hombre corriente, quien rápidamente distingue entre mediante el én fasis en el deber del Estado tanto hacia el individuo
la obligación del individuo hacía el Estado y la obligación del Estado corno hacia otros Estados. La dem ocracia tampoco puede p rescin d ir
bacía otro Estado, En 1985 en la Cámara de los Comunes la oposición de­ por completo de la personificación como m edio para enfatizar el deber
nunció el Plan Hoarc-L'ival por eer "un crimen terrible", Pero no del individuo. El más sofisticado de nosotros probablem ente no se
denunció a Sir S, lloare corno un criminal o le vio corno tal, sólo le atrevería a pagar los im puestos a un grupo de conciudadanos in d ivi­
consideró culpable de una equivocación. En 19.8(1 algunos ingleses se duales. aunque los pagamos con relativa presteza a un Estado p e rso n i­
sintieron "avergonzados" por el Acuerdo de Munich, No estaban ficado. Lo m ism o se aplica con m ayor intensidad a m ayores sacrificio s.
"avergonzados" de sí mismo», ya que habrían hecho lo que hubiera "Nunca hubiera usted encontrado hom bres jó ven es q u e so sacrificaran
estado en su mano para evitarlo. No estaban "avergonzados" del Sr, por un país con tan mala suerte com o Irlan d a", dijo Pnrncll. ” si no la
ChamberJaín, ya que la mayoría de ellos admitía que había actuado hubieran imaginado como a una m u je r"/’ "¿Q u ién m uere si Inglaterra
honestamente, aunque de forma equivocada, y uno no se siente vive?" no es adecuadam ente parafraseado tú no dice "¿q u ié n m uere si
"avergonzado" de nadie que comete un error honesto. Estaban "aver­ otros Ingleses viven ?". Adem ás, es dífieil v er que las relacion es in te r­
gonzados" de "Gran Bretaña” , cuya reputación, desde su punto nacionales sean conducidas con algrtn o rd en salvo que lo s in gle se s,
de vísta, bahía decaído por un acto cobarde c indigno. En ambos los fra n c e se s y los a lc m s n c s cro an (p o r muy a b su rd a qu e tica la
casos el mismo acto que, en opinión de los críticos, representaba creencia) que "G ran B retañ a", ’T r a n c in " y "A le m a n ia " tien en debe
una incapacidad intelectual por parle del individuo, representaba uns res m orales unas con otras y m is repu tación que debe s e r m ejorada
incapacidad moral por parle de "Gran Bretaña", Se hizo habitual la medíanle el cum plim iento de esos d eberes. El espíritu de las relució
mol de (pie el préstamo británico de 10 . 000,000 de libras a Checos­ lies interiiíielonsles parece más probable que sea m ejorado m ediante
lovaquia era "d in e ro d e conciencia", i«'t esencia del "dinero de con­ la esllrnulaeión de esta creencia que m edíanlo su desp recio . En lodo
ciencia" es que es pagado por un delineuenle moral y el dcllnciienlc caso, está claro que la soelodml humana deberá exp erim en tar un esm
moral que pagó j o , 000.000 de libras no fue el Sr, Chamberlal/i ni ido ¡m porlanlu sities de que descubra alguna otra ficción Igualmente
aquellos ingleses individuales que hablau aplaudido el acuerdo de conveniente que miallliiyii s la pnriionlílcaelón de is unidad política,
Munich, sino "Gran Bretaña". L't obligación del Estado no puede ser l;t iiogumla objeción es más serla, Si la m oralidad liilenm e.ional es
identificada con la obligación de ningún Individuo o Individuos y son la moralidad de entidades rietleitm, ¿no es ella minina fiel lela e irreal?
las obligaciones de lo» Estados las que son objeto de moralidad Inter­ Bollemos acoplar de Inmediato Is visión de que el com portam iento
nacional, moral sólo puede proceder de los individuos. N egar que "la s relacion es
llabííualmcnlc surgen dos objeciones a esta visión. eiilreO rn» Ib elañs e llalla" signifique lo m ism o que "las relaciones cutre
L A CRISIS DE LOS V BHTE A íiO S (1717-172?)
E.H.CARR

La v isió n realista de que no hay criterios éticos aplicables a las


los ingleses y los italian os" no supone negar que "las relaciones entre
relaciones en tre Estados puede ser trazada desde M aquiavelo, pasando
Gran Bretaña e Italia” dependen de las acciones de ingleses e italianos
por Spinoza y H obbes, hasta llegar a Hegel, en qu ien encontró su
individuales. El com portam iento m oral del Estado es una hipótesis,
expresión m ás acabaday con vincen te. Para H egel los Estados so n entes
pero no necesitam os con sid erar "irre a l” una hipótesis que es aceptada
completos y m oralm ente autosuficientes y las relacio n es en tre ellos
en ciertos contextos como guía del com portam iento individual y que de
expresan sólo la concordancia o el con flicto de deseos ind epen dientes
hecho influye en ese com portam iento. M ientras lo s estadistas, y otros
no unidos p o r ninguna obligación m utua. La v isió n in v ersa sob re que
que influyen en la conducción de las cuestiones internacionales, estén
el mismo criterio es aplicable a individ u os y a Estados estaba im plícita
de acuerdo en pen sar que el Estado tiene deberes, y perm itan que esta
en la concepción originaria de la p erso n ificació n del Estado y ha
visión guíe sus acciones, la hipótesis seguirá siendo eficaz. Los actos de
encontrado expresión frecuen te no sólo en lo s escrito s de lo s filó so fo s,
los que se ocupa la m oralidad internacional son llevados a cabo por
sino tam bién en las declaraciones de lo s estadistas con in clin acion es
individuos no en su propio nom bre, sino en el nombre de aquellos
utópicas. "E l derecho m oral no fue escrito únicam ente para los h o m ­
grupos de personas ficticios "G ran Bretaña" e "Italia" y la moralidad en
bres en su carácter ind ivid u al", dijo B right en un discurso sob re p o lí­
cuestión es la m oralidad atribuida a esas "p erso n as". Cualquier exa­
tica exterior en 1858, ' [ . . . ] tam bién fue escrito para las n acio n es” . '
m en útil de la m oralidad internacional debe p artir del reconocim ien­
"Estamos al comienzo de una épo ca", dijo W oodrow W ilson en su d is ­
to de este hecho.
curso ante el Congreso sobre la declaración de guerra en 19 17 , "e n la
que se in sistirá en que los m ism os criterios de conducta y de re sp o n ­
sabilidad por los agravios que son cum plidos en tre lo s ciudadanos
TEORÍAS SOBRE LA MORALIDAD INTERNACIONAL
individuales de los Estados civilizados sean cum plidos en tre las n a cio ­
nes y sus go b iern os".8 Y cuando en ju lio de 19 18 el fiel H ouse probó a
Antes de que considerem os los presupuestos m orales que subyacen al
escribir el p rim er borrador de una Sociedad de N aciones, el A rticulo 1
pensam iento actual sob re las cuestiones internacionales, debemos dar
decía lo siguiente:
cuenta de las teorías actuales sobre moralidad internacional. Aunque
Los mismos criterios de honor y ética prevalecerán ¡ntem a-
son los presupuestos del hom bre corriente, no los presupuestos del
cionalmente y en los asuntos de las naciones así como en otros
filósofo, los que determ inan el código moral aceptado y gobiernan el
asuntos. El acuerdo o promesa de una potencia será inviolable.9
comportamiento moral, las teorías de los filósofos tam bién ejercen
una influencia en el pensam iento (y, con m enor frecuencia, en la
N ingún pronunciam iento corresp on diente fu e incluido en el
acción) del hombre corriente y no pueden ser dejadas completamente
Pacto. Pero el Dr. Benes en una de las prim eras A sam bleas observó que
fuera de la imagen. Las teorías sobre m oralidad internacional tienden
la Sociedad era "ipsofacto un intento de introdu cir en las relaciones
a dividirse en dos categorías. Los realistas —y. como hemos visto, algu­
internacionales los principios y m étodos em pleados [ ...] en las r e la ­
nos que no son realistas— sostien en que las relacion es entre los
ciones mutuas de individuos particu lares” . 10 En su fam oso discurso de
Estados están gobernadas únicam ente por el poder y que la moralidad
Chicago de 5 de octubre de 1987 el presid ente Roosevelt declaró que "la
no juega ningún papel en ellas. La teoría contraria, afirm ada por los
moralidad nacional es tan fundam ental com o la m oralidad p riv a d a ".11
escritores más utópicos, es que el m ism o código de m oralidad es
Aunque específicam ente no las identificaba.
aplicable a individuos y a Estados.

214
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e s u a sx\h'x\\x -x l* s veósxxxás obkgaxHx'Ués wxorslés qwe K's \ml\Yuluox, d lm o u la d u v v v l ó n ol'lCSí ilv luí, iipi*iai*liiiiisi iiilllltu 10 »,11 U n im u i/o
S í s\'X\\\S\\'\',d.íX'. >W , líS X'XVxXXXpXXOStv'X O él IWTOhVV COVlVUté S ó W Im m an U a iln a lu h la i I n a p iu i ciiihauieliiiiea litleM nielom dH i piun |„
tV.XMVtlkktd k\tíV«Aék'\V,xk NwSttxX tAlYA áltOVá éS CXáWWWáV OSOS \'\V p v o h 'iv ió n d v l a a “ iasna lilniaailaa" ii lia laa iillm nlaii naaluinda'i y p
SWymíSKXS, la avíala a Ion ic fu g i a d u s
I aa ohligai'liiiua» luíala ahina inaiiiiliiiimliiii lian aliln nlillgaMniiei,
tlvl Kalailo viiii loa iinliviiluiin, l'inn laa iilill|ianliiiMia ilu un Halado i un
l.OF !'KVSm 'KSl\\< CxMlUlRN ITFSxMiUK MORAUUAU olio latnhlóu aun elarsnuuile naainiaililaa lil iiiliiicin de sinónimos
íx m x A o u m i. vigente en la piadles Iiilemmiliiual pina lo i|iie mi milla lluumi "|„
comunidad do naciones" * iniumlia la pcisiaieneis ih> la iiecncla un
F s digno do atemñon que oí intento do nogav 1,< vele\,xxxm,i do los evite que Ion Kalmhmaon nilonilnoa de una emniiiililfiil y llenen oldlgscin/ie»
n o s eüoos en las colaciones intorn.xeion.des luv.x sido hecho por el como talca, Uñando un iniiivn líaladu ae iiiinvliii la, mi vi el mi del m i,
filósofo, xxo pov ol estadista o pov ol hombre do la oalk\ Uievto reeono ■ nooimtonio por otraa polenelaa, en un iiilmiilnn de la eoiounbliul
oixxxioxxto do obligaciones luxeu nuestros srtxxojatxtos como tales parece internacional, ae impone que ae cnnaldeiii a al iiilainii aulnuiállesoicn
estar im plícito en nuestra concepción do la eiv di ración y la idea do que te obligado, aln ninguna eaiqmlmilón cxpiesa, por laa mu mea de dure
hay ciertas obligaciones que i\'Vrospin\dcn automáticamente a los elm Internacional y por loa itrtimnea ilu moralidad Inlei nmilnm,|
hom bres civ¡litad os l\a dado botar a ia idea de que hay obligaciones acoplados, Climui Imnuia víalo, el ooimnpto de Inlm'iiaiiliinallamii fur
sim ilares (aunque no necesariam ente idénticas! que corresponden a tan llhremenle mutilo entre laa ilntt giiemia mu, el pmpóalln de josnfi
las naciones civil ijadas, Un listado que no se adecúa a ciertos criterios carel dominio de lita pntmmlan aatliifmihna que eayó en oleiin demiró
de com portam iento hacia su s propios ciudadanos y, tu As particular­ dito entre lint potencian Imiiiliafmilum, l'erooaln rmimilón unlimil no loe
mente, hacia los extranjeros sera tachado de "¡neivilirado". Incluso tanto una negación de la oxlnteuclii de una mnnunlilnd inlfirnnclonal
H itler cu uno de sus discursos declinó firm ar un pacto con l.ituania como una proleiila tumlra la exnlualón de loa privilegien derivado» de
“ porque no podem os roalivav tratados políticos con un listado que no ser miembro de ella, 111 rmmllado del Tratado de Veraallea, emu lhló el
tiene en cuenta las mas prim itivas leyes de la sociedad humana“ *'1 y Ib-, Uoehhela, fon "expulanr a Alenuinln de la enniunidad de palma,
frecuentem ente afirm aba la inm oralidad del bolchevismo como ratón poderosos polllleamont«“ y la función del nsdonnlsnelallsnio fue
para exclu ir a la Rusia soviética de la fam ilia de naciones. Tollos cstAn "unir al pueblo y devolverle una ve/, inrta a mi junto lugni denlrti de la
de acuerdo en que hay un código moral internacional que obliga a los comunidad de nimlonea“ ,*1' Ibininle la vía lia de II hiera Huma en mayo
listados. Una de las cuestiones más im portantes y más claramente de tqllll Mmmollnl declaró que el objetivo eomiin de llalla y Alemania
reconocidas dentro de este código es la obligación de no in fligir m uer­ era "buscar entre ellos y con otros un régimen de comunidad Interna
te o sufrim ientos mi neeesonos a otros seres humanos, i, o. muerte o oUmat que pueda restablecer para lodos por igual garantías más efecti­
sufrim ientos innecesarios para alcatifar un objetivo superior que, se vas de justicia, seguridad y pa/.".1(' Ambas potencian hicieron
sostiene de form a correcta o erróneam ente, justifica una derogación llamamientos eonstanles a la lojuailda de laa coodicionea Impuestas
de la obligación general, lista es la base de la mayoría de las reglas de la sobre ellas en el pasado y sobre la justicia de aun demandas neníales
L A C R ISIS D E L O S V E IN T E A Ñ O S (1 9 1 9 -1 9 3 ? )
L H . C A R ?.

y sin ninguna duda muchas personas de estos países se preocuparon Dewey;17 y el profesor Zim mern detecta un "prejuicio arraigado en
sincera y apasionadamente por justificar sus políticas a la luz de crite­ contra de la ley y el orden en el terreno internacional".18 La discrepan­
rios universales de moralidad internacional. cia es menos sorprendente de lo que parece a prim era vista. Los
En particular, la teoría de que, puesto que los Estados no tienen casuistas llevan fam iliarizados desde hace tiem po con el problem a
obligaciones morales los unos con los otros, los tratados no tienen una de las incom patibilidades entre la m oralidad person al, p ro fesio n al
fuerza vinculante, ni siquiera es mantenida por aquellos estadistas a y com ercial. La m oralidad internacional es otra categoría con p a tro ­
los que menos les gusta la cooperación internacional. Todo Estado nes que son en parte propios de sí m ism a. Alguno de los problem as
firma tratados con la expectativa de que sean cumplidos y los Estados de la moralidad estatal son comunes a todo el campo de la m oralidad de
que violan los tratados, o niegan que lo hayan hecho, o defienden la grupos de personas. Otros son peculiares del Estado en virtud de su
violación mediante argumentos diseñados para mostrar que estaba posición como titular suprem o de poder político. La analogía entre
justificada legal o moralmente. El Gobierno soviético en sus primeros el Estado y otros grupos de person as es, por tanto, útil, aunque no
años de existencia violó manifiestamente no sólo tratados firmados decisiva.
por los gobiernos rusos previos, sino también el tratado que él mismo
había firmado en Brest-Litovsk, y mostraba una filosofía que parecía
negar la obligación internacional y la moralidad internacional. Pero al D IFER EN C IA S EN T R E M O R ALID AD IN D IV ID U A L Y E ST A T A L
mismo tiempo firmaba, y ofrecía firmar, otros tratados con la inten­
ción manifiesta de cumplirlos y esperando que los otros los cumplie­ Ahora podemos pasar a las razones principales p o r las que no rm al­
ran. El Gobierno alemán acompañó su violación del Tratado de mente no se espera que los Estados observen los m ism os criterios de
Locamo en 1986 de una oferta para firmar un nuevo tratado. En nin­ moralidad que los individuos.
gún caso es necesario dudar de la sinceridad del gobierno en cuestión. (i) Existe la dificultad inicial de atribuir al Estado, o a cualquier
La violación de tratados, aunque sea frecuentemente practicada, se otro grupo de personas, amor, odio, celos y otras em ociones íntim as
siente que es algo excepcional que requiere una justificación especial. que juegan un importante papel en la moralidad individual. Parece
El sentido general de obligación permanece. totalmente inapropiado decir, como dijo un escritor del siglo diecio ­
La visión de que el mismo criterio ético es aplicable tanto al com­ cho, que "una nación debe am ar a otras naciones como a sí m ism a ".19
portamiento de los Estados como al de los individuos está, no obstan­ Por esta razón, aveces se afirm a que la moralidad del Estado debe estar
te, tan lejos de la opinión común como la visión de que ningún criterio limitada a ese tipo de moralidad formal que puede ser codificada en
es aplicable a los Estados. EJ hecho es que la mayoría de la gente, aun­ una serie de reglas y norm as, y que no puede incluir cualidades funda­
que cree que los Estados deberían actuar moralmcntc, no espera mentalmente personales tales como el altruism o, la generosidad y la
de ellos el mismo comportamiento moral que esperan de sí mismos y de compasión, cuyas obligaciones no pueden se r nunca definidas precisa
los otros. y rígidamente. El Estado, como corporación pública, puede —se dice
Muchos pensadores utópicos han quedado tan desconcertados generalmente— ser justo, pero no generoso. Esto no parece ser com ­
por este fenómeno que se han negado a reconocerlo. Otros han confe­ pletamente cierto. Ya hem os señalado que norm alm ente se supone
sado sinceramente su perplejidad. "La moral de los hombres se para­ que un grupo de personas tien e derechos y obligaciones tanto m o ra ­
liza cuando se trata de la conducta internacional", observa el profesor les como legales. Cuando un banco o una em presa pública contribuye

218
a un l-ondo del alcalde pava ayudar a las victim as do un gran desastre, el! • humanitarias en Europa y le invitó a "volverla vista desde sus llamados
acto de generosidad debe ser atribuido no a los directores, cuyos bol- • 4 'paises atrasados y paralizados’ a sus grandes y asolados mercados de
sillos no son afectados, ni a los accionistas, que no son ni consultados ■ c; Kansas, Nebraska, Iowa, Wisconsin y otros estados agrícolas” . No es
ni informados, sino al banco o a la em presa m ism os. Cuando Hacienda un deber del Estado normalmente aceptado que rebaje el nivel de vida
da un "subsidio benéfico” en algún caso de penuria económ ica, el acto V ¡ de sus ciudadanos al abrir totalmente sus fronteras a un número ilim i­
de compasión es llevado a cabo no por el cargo que toma la decisión ni • ’ "K , tado de refugiados extranjeros, aunque puede ser su deber adm itir un
por el M inistro de Econom ía y Hacienda en stt capacidad individual, número tan elevado como sea compatible con los intereses de su p ro­
sino por el Estado. Algunas personas esperaron que "lo s Estados pio pueblo. Los partidarios británicos de la Sociedad de Naciones que
Unidos” condonaran las deudas que les debían los Estados europeos ¡ urgieron a Gran Bretaña a dar ayuda a las victimas de una "agresión” no
después de la Prim era Guerra Mundial y criticaron su negativa a hacer­ mantenían que debería hacerlo incluso en detrim ento de sus in te ­
lo en térm inos m orales. En otras palabras, por muy paradójico que reses vitales-, afirmaron que debería dar la ayuda que pudiera p erm i­
parezca, en ciertas circunstancias esperamos que los Estados y otros tirse razonablemente21 (al igual que un banco puede perm itirse dar
grupos de personas no cumplan sim plem ente con sus obligaciones 500 guineas2- a las victimas de un terremoto). El criterio aceptado de
formales sino que tam bién se comporten generosa y compasivamente. moralidad internacional en lo que se refiere a las virtudes altruistas
Y es precisam ente esta expectativa la que da lugar a un com portam ien­ parece ser que un Estado debe satisfacerlas m ientras no sea seriam en­
to moral en nombre de una entidad ficticia como un banco o un Estado. te incompatible con sus intereses más importantes. El resultado es que
Los bancos contribuyen a fondos caritativos y los Estados dan subsi­ los grupos seguros y ricos pueden permitirse comportarse de forma
dios benéficos porque la opinión pública lo espera de ellos. El im pul­ nltruista más que los grupos que están continuamente preocupados por
so moral puede rem ontarse a los individuos, pero el acto m oral es un el problema de su propia seguridad y solvencia, y esta circunstancia
acto del grupo de personas. proporciona la base del presupuesto, adoptado habitualm ente por
No obstante, aunque la mayoría de la gente acepta la hipótesis de ingleses y estadounidenses, de que las políticas de sus paises son
que los grupos de personas en ciertas condiciones tienen un deber moralmente más progresistas que las de otros paises.
moral de actuar altruista y justam ente, el deber del grupo de personas (s) No obstante, no solamente es cierto que el hom bre corriente
parece, por acuerdo común, estar más limitado por el interés particu­ no exige al grupo de personas ciertos tipos de comportamiento moral
lar que el deber del.individuo. En teoría el individuo que sacrifica su que son exigidos al individuo, también espera del grupo de personas
interés o incluso su vida por el bien de otros es m oralm ente digno de ciertos tipos de comportamiento que definitivamente consideraría
alabanza, aunque su deber pueda estar lim itado por el deber hacia su inmorales en el individuo. El grupo no sólo está exento de algunas de
familia o hacia quienes dependen de él. Norm alm ente no se espera que las obligaciones morales del individuo, sino que también está d efin iti­
el gmpo de personas satisfaga el altruismo a costa de cualquier sacrifi­ vamente asociado a la belicosidad y al egoísmo, que se convierten en
cio serio de sus intereses. Un banco o una em presa pública que no virtudes positivas del grupo de personas. El individuo trata de lograr la
pudiera pagar dividendos debido a las generosas contribuciones a la fortaleza a través de la combinación con otros en el grupo y su "devo­
caridad probablem ente seria considerado digno de censura m ás que de ción a su comunidad siempre supone la expresión de un egoísmo y tam ­
alabanza, En su campaba presidencial de ig 3 a Franklin Roosevelt se bién de un altruismo transferido” ,23 Si es fuerte, convierte al grupo a la
refirió burlonam cntcala reputación’ dcl Sr, Ilo o vcrp o rsu s actividades persecución de sus propios fines. Si es débil, encuentra compensación

sao
E.H.CARR
L A C R IS IS D E L O S V E IN T E A ÍÍO S (1 9 1 9 -J 9 3 9 )

a su propia falta de poder para im ponerse mediante la indirecta impo­ tiene un derecho de autopreservación que invalida la obligación moral.
sición del grupo. Si no podemos ganar nosotros m ism os, queremos En la Cambridge History o f British Foreign Folie/ publicada después de la
que gane nuestro bando. La lealtad al grupo puede llegar a ser conside­ guerra, el profesor Holland Rose disculpa el "episodio deshonroso" del
rada una virtud fundamental del individuo y puede obligarle a que dis­ ataque a la flota danesa en Copenhague en 18 0 7 en base a que la o pi­
culpe un comportamiento del grupo de personas que condenaría de sí nión de Canning era que "la propia existencia de Gran Bretaña estaba
m ismo. Se convierte en un deber moral prom over el bienestar, y favo­
en juego” .25 Aquellos que tien en una v isió n distinta norm alm ente
recer los intereses, del grupo en su conjunto y este deber tiende a
afirman que Canning estaba equivocado, no que debería haber actuado
eclipsar el deber hacia una comunidad más amplia. Los actos que se­
de otra forma sí su opinión hubiera sido correcta.
rían inm orales en el individuo pueden convertirse en virtud cuando
Otras diferencias entre lo s criterios de m oralidad com únm ente
son llevados a cabo en nom bre del grupo de personas. "S i hiciéramos
esperados del Estado y de otros grupos de personas surgen del hecho de
p o r nosotros m ism os lo que estamos haciendo por Italia", dijo Cavour
que el Estado es el depositario del poder político y de que no hay auto­
a D'Azeglio, "seríam os grandes bribones” .24 Lo m ism o podría haber
ridad por encima del Estado capaz de im poner un com portam iento
sido dicho con sinceridad po r muchos directores de em presas públicas
moral sobre él, como se im pone un cierto m ínim o de com porta­
y prom otores de buenas causas. "H ay una tendencia creciente entre los
miento moral sobre otros grupos de personas por el Estado. Un coro ­
hom bres m odernos” , escribe el Dr. N iebuhr, "a im aginarse a sí m is­
lario de esto es que estamos obligados a conceder al Estado un derecho
m os como éticos porque han delegado sus vicios en grupos cada vez
de autoayuda para solucionar sus agravios ju stos. Otro corolario es la
más grandes” .25 Del m ism o modo delegamos nuestras anim adversio­
dificultad de asegurar el cum plim iento p o r todos de u n patrón com ún,
nes. Es más fácil para "In glaterra" odiar a "A lem ania" que para los
ya que, aunque algunas obligaciones m orales siem pre se con sideran
ingleses individuales odiar a los alem anes individuales. Es más fácil
absolutas, hay una fuerte tendencia a hacer que la im posición de las
se r antisem ita que odiar a los ju díos individuales. Condenam os dichas
obligaciones m orales dependa de una expectativa razonable de cum ­
em ociones en nosotros m ism os como individuos, pero las perm itim os
plimiento del mismo deber p o r otros. Las convenciones ju egan un
sin escrúpulos en nuestra condición de m iem bros de un grupo.
papel importante en toda m oralidad y la esencia de la convención es
(3 ) Estas consideraciones son aplicables en cierto grado a todos
que es obligatoria m ientras otras personas de hecho se atengan a ella.
lo s grupos de p erso n as, aunque se ap lican con particu lar fuerza al
Barclays Bank o Im perial Chem icals Lim ited provocarían una censura
Estado. Hay, no obstante, otros aspectos en los que norm alm ente
moral si em plearan a agentes secretos para robar docum entos co n fi­
no exigim os del Estado el m ism o patrón de com portam iento moral que
denciales de las cajas fuertes de instituciones rivales, ya que dichos
exigim os de otro grupo de person as. El Estado tiene un atractivo em o­
métodos no son utilizados habitualm ente entre las em p resas públicas.
cional com pletam ente diferen te para sus m iem bros del de cualquier
Pero no acom paña ningún estigm a a "G ran B retaña" o "A lem an ia" si
otro grupo de personas. Cubre un campo mucho m ayor de actividades
actúan de esta forma, ya que se cree que dichas prácticas son com unes
hum anas y exige del individuo una lealtad mucho m ayor y sacrificios
a todas las grandes potencias y un Estado que no recu rriera a ellas se
mucho más im portantes. El bien del Estado es m ás fácilm ente con si­
podría encontrar en desventaja. Spinoza afirm aba que los Estados no
derado un fin moral en sí m ism o. S i se nos pide m o rir por nuestro país,
podían ser acusados de deslealtad, ya que todo el mundo sabia que
al m enos tiene que perm itírsen o s creer que el b ien de nuestro país es
otros Estados harían lo m ism o si conviniera a sus in tereses.2' Una
la cosa más im portan te del m undo. A s í, se con sid era que el Estado
razón por la que no se espera un muy elevado criterio de moralidad del
LA CRISIS DE LOS V BUTEA/íOS

Estado es porque los Estados de hecho frecuentem ente no se compor­ está fuertemente unida a este presupuesto. Existe una comunidad
tan m oralm ente y porque no hay medios para obligarles a hacerlo. mundial porque (y por nada más) la gente habla, y dentro de ciertos
(4.) Esto nos lleva a la dificultad más fundamental a la que nos límites se comporta, como si hubiera una com unidad m undial. Existe
enfrentam os en nuestro análisis de las obligaciones morales habitual­ una comunidad mundial porque, como dice el señ o r de M adariaga,
mente atribuidas al Estado. Normalmente se admite que la moralidad "hemos introducido esa verdad de contrabando en n u estro alm acén de
de un grupo de personas sólo puede ser moralidad social (un Estado o pensamiento espiritual sin discusión p relim in a r".31
una compañía de responsabilidad limitada no puede ser una santa o una Por otra parte, sería una ilusión peligrosa sup on er que esta h ipo ­
mistica) y la moralidad social implica deberes hacia los miembros de tética comunidad mundial posee la unidad y la coherencia de las com u­
esa comunidad, sea esa comunidad una familia, una Iglesia, un club, nidades de tamaño más limitado o igual que el Estado. Si exam inam os
una nación o la propia humanidad. "Ningún individuo puede crearse una las formas en las que la comunidad mundial está por debajo de este c ri­
conciencia por sí m ism o", escribe T. H. Green, "siem pre necesita terio de coherencia, tendrem os una pista de las razones subyacentes a
una sociedad que lo haga por é l".28 ¿De qué modo podemos encontrar las deficiencias de moralidad internacional. Está p o r debajo esen cial­
una base para la moralidad internacional mediante el planteamiento mente de dos formas: (i) el principio de igualdad entre m iem bros de
de una sociedad de Estados? la comunidad no se aplica, y de hecho no es fácilm ente aplicable, a la
comunidad mundial y (ii) el principio de que el bien del conjunto p r e ­
cede al bien de una parte, que es un postulado de cualquier com unidad
¿E X IST E U N A CO M UNIDAD IN T ERN A C IO N A L? completamente integrada, no es generalm ente aceptado.

Aquellos que niegan la posibilidad de una moralidad internacional


naturalmente refutan la existencia de una comunidad internacional. El EL PRIN CIPIO DE IGUALDAD
hegeliano inglés Bosanquet, que puede tomarse como típicamente
representativo de esta visión, afirm a que "el estado-nación es la orga­ (i) El principio de igualdad dentro de una comunidad es difícil de d e fi­
nización más amplia que tiene la experiencia común necesaria para nir. La igualdad nunca es absolutay tal vez pueda ser definida como una
fundar una vida común” 29 y rechaza con énfasis "el presupuesto de que ausencia de discrim inación por razones que parezcan irrelevantes. En
la humanidad es un ser corporativo real, un objeto de devoción y una Gran Bretaña las razones por las que algunos reciben ingresos más e le ­
guía de deber m oral".30 La respuesta a esto parecería ser que un ser vados o pagan más impuestos que otros parecen relevantes (correcta o
corporativo nunca es "real" salvo como hipótesis de trabajo y que si un incorrectamente) incluso para la mayoría de aquellos que están en las
ser corporativo determinado es o no un objeto de devoción y una guía categorías menos favorecidas y, por tanto, el principio de igualdad no
de deber moral es una pregunta de hecho que debe ser establecida es infringido. Pero el principio sería infringido, y la comunidad rota,
mediante la observación y no mediante la teoría y que puede ser res­ si las personas con ojos azules fueran tratadas menos favorablemente
pondida diferentemente en distintos momentos y lugares. Ya se ha que las personas con ojos marrones, o la gente de Stirrcy que la gente
mostrado que de hecho existe un presupuesto muy extendido sobre la de Hampshire. En muchos países las minorías son discrim inadas sobre
existencia de una comunidad mundial de la que los Estados son las uni­ bases que parecen irrelevantes y estas minorías dejan de sentirse, y de
dades y que la concepción de las obligaciones morales de los Estados ser consideradas, miembros de la comunidad.32
E H . CARR
LA CRISIS DE LOS VEINTE AÑOS I1T19-173?)

En la com unidad in tern acio n al dicha d iscrim in a c ió n es endém i­ caminos que tal vez nu n ca an tes h ab ía con tem p lad o ” .36 El m ism o m otif
ca. Surge en p rim e r lu gar de la actitud de los in d ivid u os. Se dice que fue repetido e n su e m isió n nacio n al durante la c ris is checoslovaca el 27
G ladstone e n u na o casió n anim ó a u na au dien cia de com patriotas a de sep tiem b re de 19 3 8 : "Q ué h o rrib le , fan tástico e in c re íb le es que
"re co rd a r que la in v io la b ilid ad de la vid a en lo s p u eblo s de las m onta­ estemos cavando trin c h e ra s y p ro b án d o n o s m áscaras de gas aquí por
ñas afganas en tre las n ieves d el in viern o no es m en o r a ojos del una disputa e n u n país leja n o en tre gen te de la que no sabem os
Todopoderoso que la v u e stra” .33 Puede d ecirse con segu ridad que los nada” .37 Estas p alab ras fu ero n criticad as en m u chos ám b itos. Pero no
ojos del Todopoderoso no so n a este respecto lo s de la gran m ayoría de hay gran duda de que rep rese n ta b an la reac ció n in ic ia l d el inglés
lo s in gleses. E l sen tim ien to de in te ré s com ún y de obligación de la corriente. N u estra actitud n o rm al an te lo s e xtra n jero s es la de c o m p le ­
m ayoría de lo s h o m b re s es m ás intenso resp ecto a la fa m ilia y amigos ta negación de esa au sencia de d isc rim in a c ió n en b ase a elem entos
que resp ecto a otros de sus com patriotas y es m ás in ten so respecto a irrelevantes que hem os ad m itido com o p rin c ip io de igualdad.
sus com patriotas qu e resp ecto a otra gente. La fa m ilia y los am igos fo r­ Esta actitud del ind ivid u o se r e fle ja e n la actitud de u n o s Estados
m an un grupo "c a ra a c ara” , e n el que e l sentido de o bligació n moral hacia otros y la dificultad se in te n sific a con la estru ctu ra de la co m u n i­
tien de a se r fu erte. A l o s m ie m b ro s de u na n ació n m o d ern a se les capa­ dad in tern acio n al. In clu so s i la igualdad en tre lo s in d iv id u o s de d is tin ­
cita, m ed iante u na edu cació n m ás o m en os u n ifo rm e, u na prensa tos países fu era reco n o cid a, las desigu ald ad es en tre E stad o s s e ria n de
nacional p o p u lar, la ra d io d ifu sió n y lo s m ed ios de tran sp orte y un todos m odos flagran tes. Las desigu ald ad es e x isten tes e n tre u n puñado
h áb il uso de sím b o lo s34, para ad q u irir algo del carácter de u n grupo de Estados con ocidos no so m etid o s a con tro l extern o s o n in fin ita m e n ­
"cara a cara” . E l in g lé s c o rrien te tien e en su m en te u na im agen gen e­ te m ás p alm arias, m ás p e rm a n en tes y m ás d ifíc ile s de o lv id ar que las
ralizada del com po rtam iento, v id a d iaria, pen sam ien to s e in tereses de desigualdades en tre la m asa an ó n im a de ciudadanos sujetos, al m enos
otros in gleses, m ie n tras que no tien e para nada esa im agen de los grie­ de palabra, al m ism o derecho. La im portan cia vin cu lada a la idea de
gos o los litu an os. A d e m ás, la in ten sid ad de esta im agen de lo s "extran ­ igualdad en la politica intern acio n al se m uestra p o r el nú m ero y la in sis -
je ro s" n o rm alm en te v a ria rá segú n la p ro xim id ad geo gráfica, racial y tencia de las dem andas basadas en ella. E l "tratam ien to de n ación m ás
lingüistica, de tal fo rm a que el in glés co rrien te ten d erá a sen tir que favorecida", la "P u ertaA b ierta", la "lib ertad de lo s m ares” , la re iv in d ic a ­
tien e algo, au nq u e sea po co, en com ún con el alem án o el australiano y ción japon esa del reconocim iento de igualdad racial e n el Pacto de la
nada en com ún con el chin o o el tu rco .35 Un co rresp o n sa l en Europa de Sociedad de N aciones, la v ieja reivin d icació n alem an a de "u n lugar bajo
u n periód ico e stad ou n id en se se dice que ideó la norm a de que m erecía el so l” , la m ás reciente reivin d icació n alem ana de Gleichberechtigung o
dar la noticia de u n accid e n te si estaba im p licad a la m u erte de u n esta­ "igualdad de estatus", todas h an sid o d em an d as de ap lic a c ió n d el p r in ­
dounidense, cinco in g le se s o diez eu ropeos. Todos ap licam os, con s­ cipio de igualdad. Las alabanzas a la igualdad eran rep etid am en te r e a ­
ciente o in con scien tem en te, cierto m ism o tipo de criterio de valores lizadas en las A sa m b le a s y C o m ités de la S o c ie d a d de N acio n e s
relativos. " S i no fu e ra po rqu e C hina está tan le jo s ” , dijo N eville —principalm ente, si no exclusivam ente, p o r lo s delegados de las p o te n ­
C ham berlain en la C ám ara de lo s Com unes con o casión del bom bardeo cias m enores—.38 S in em bargo no hay m uchos intentos p o r lo g rar u na
jap on és de ciu dades ch in as, "y po rqu e las escen as que están teniendo coherencia en el uso del térm in o . A v eces m eram en te sig n ifica la
lugar están ta n rem otas de n u estra con cien cia d iaria, lo s sentim ien tos igualdad fo rm al de los Estados ante la ley. E n otros con textos puede
de lástim a, h o rro r e in d ign ació n que su rg iría n ante u n a observación s ig n ific a r ig u a ld a d de d e re c h o s, o igu ald ad de o p o rtu n id a d e s, o
com pleta de esos acon tecim ientos p o d rían llevar a este pueblo por igualdad de p o sesio n es. A v eces p arece sig n ifica r igualdad en tre las

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t, t t CAKK l AClllXlt* til U I S V I I N I I A N O *, tiviv tv IVI

grandes potencias. Guando Uitlov afirmó uno "según el sentido común, '' ¡a concepción de una comunidad implica el reconocimiento tle su bien
la lógica y los principios generales do la más olovada justicia humana taimo algo que sus miembros tienen la obligación tle promover y la
l .., 1 todos los pueblos deberían poseer una parto igual do los Monos dol concepción de una moralidad implica el reconocimiento de principios
mundo",'19 difícilmente protoudta expresav tpto l.itnania debería dis­ tic naturaleza vinculante universal, Si nos negamos por completo a
frutar tío tantos "Monos dol mundo" couto Alemania. No ohstanto, si admitir las pretcnsiones predominantes del conjunto, ¿se puede deeii
asumimos tpto la igualdad do derechos o tío privilegios supone una que existe alguna comunidad mundial o algún tipo tle moralidad inter­
igttaltlatl proporcionada, no absoluta, lientos avaluado muy poco, dado nacional?
tpto no existo un criterio reconocido para determinar la proporción, liste es el dilema fundamental de la moralidad internacional, l’ or
'lltmpoco esto nos ayudaría mucho, K1 ptxddema no es tpto los tlerechos un lado, encontramos un reconocimiento easi universal tle una mora­
y privilegios de Guatemala sean sólo iguales proporcionalmente, no lidad internacional que implica un sentimiento tle. obligación hacia
ahsídutamente, a los tic los listados Unidos, sino tpto esos derechos y una comunidad internacional o hacia la humanidad en su conjunto,
privilegios une tiene Guatemala son disfrutados sólo gracias a la hnena l'or el otro, encontramos una resistencia casi igualmente universal a
voluntad de los listados Unidos, la intrusión constante, o la intrusión admitir que ett esta comunidad internacional el bien tic una parle (esto
potencial, del poder convierte en casi sin sentido cualquier concep­ rs, nuestro propio pais) puede ser menos importante que el bien del
ción tic igualdad entre miembros de la comunidad internacional, conjunto, liste dilema se resuelve, en la práctica, do (loa formas, 1.a pri­
meva es el método, que llitler tomó preatado de la esencia danvinista,
de identificar el bien tlel conjunto con el bien de los más aptos. Los
lil.lllKN m il. C O N J U N T O Y H I . M K N DU. U N A l’AH TK más aptos se supone que son "loa portadores tle una ótica más eleva­
da"10)' sólo es necesario probar mediante la acción que el propio pais
(il) la otra deficiencia capital de la comunidad internacional es el no es el más apto para establecer la identidad entre su bien y el bien del
aseguramiento tle una aceptación general tlel postulado relativo a que conjunto, NI otvo método es el de la doctrina neoliberal de la armenia
el bien del conjunto es previo al bien de una parte. Gran brotada posee de intereses, de la que Woodrow Wilson, Lord Geeil y el profesor
una conciencia nacional común porque el hombre tle Surrtty normal­ ’fhynbee han sido citados como representantes. Esta doctrina, como
mente actuará bajo la presunción tle tpto el bien tle Gran brotada es tuda doctrina tic la armonía natural de intereses, identifica el bien del
más importante que el bien tle Surroy, Uno tle los principales obstácn conjunto con la seguridad de los poseedores, Guando Woodrow Wilson
los para el desarrollo de una conciencia nacional alemana común fue la declaraba que los principios estadounidenses ovan los principios tic la
dificultad de persuadir a los prusianos, los sajones y los bávaros para humanidad, o el profesor Tóynhee que la seguridad del Imperio britá­
que consideraran el bien tic Alemania más importante que el bien tle nico era "el interés supremo de todo el mundo",1* en efecto estaban
l'rosi», Sajonla y bavaria, Ahora está claro que, a pesar tle las aspira­ haciendo la misma afirmación que llitler de que sus compatriotas son
ciones infundadas, la gente todavía titula en actuar con la creencia de "los portadores de una ética superior" y se pvoducc el mismo resultado
que el bien tlel mundo en su conjunto es superior al bien de su propio de Identificar el bien del conjunto de la comunidad internacional con
país, la lealtad hacia una comunidad mundial todavía no es lo sufi­ el bien tle aquella parte de olla en la que están especialmente interesa­
cientemente poderosa como para generar una moralidad Internacional dos, Ambos métodos son Igualmente funestos para cualquier noción
que no haga caso a Jos intereses nacionales fundamentales. No obstante, efectiva do moralidad internacional.
UH LtÜ L U S V t l N t t A H U 5 [ l í l M U í )
E.H.CARR

No hay escapatoria para el dilem a fundam ental de que toda comu­ Bretaña a lo s D o m in io s no p u ed en s e r exp licad as m ás que en térm in os

nidad, y todo código de m oralidad, dé po r hecho cierto reconocim ien­ de intereses b ritán icos o de su m isió n al m ás fuerte. Las con cesion es

to de que el b ien de una parte pueda ten er que ser sacrificado por el hechas p o r G ran Bretaña a A lem an ia e n la década de lo s vein te, por

bien del conjunto. Cuanto más explícitam ente hagam os frente a esta poco efectivas que fu eran , estu viero n dictadas, no totalm en te p o r los

cuestión en la com unidad intern acional m ás cerca estarem os de una intereses britán ico s o p o r el m iedo a la fortaleza alem an a, sin o p o r una

solución a nuestro problem a. La analogía de la com unidad nacional, creencia en cierta n o ció n de m o ralidad in tern acio n al que era in d e ­

aunque im perfecta, es útil una vez m ás. El lib eralism o m oderno, escri­ pendiente de lo s in te re s e s b ritá n ic o s . C u a lq u ie r o rd e n m o ral in t e r ­
nacional d eb e b a sa rse e n cie rta h e g e m o n ía de p o d e r. P e ro esta
bió Hobbouse poco antes de 1 9 1 4 , "d a p o r hecho, no que exista real­
hegem onia, com o la su p rem acía de la clase d irige n te den tro del
mente una arm onía que req u iera nada m ás que pru den cia y ju icio para
Estado, es en sí m ism a u n desafio a aq uellos que no la p o seen y debe, si
su funcionam iento eficaz, sin o únicam ente que h ay una arm onía ética
quiere so b revivir, con ten er u n elem en to de tom a y daca, de sa crificio
posible que [ ...] lo s hom bres pueden alcanzar y que en dicho logro
personal, p o r parte de qu ien es la tien en , lo que la h ará to lerab le a los
reside el ideal s o c ia l".42 La palabra "é tic a " delata la fractura del argu­
otros m iem bros de la com unidad m u n d ial. E s en este p ro ceso de tom a
mento. La decim onónica "a rm o n ía que requ iere nada m ás que pru­
y daca, de buena disp o sició n a no in s is t ir en tod as las p rerro gativas del
dencia y ju icio para su fun cion am ien to eficaz" era una arm onía de
poder, donde la m oralidad en cu entra su punto de apoyo m ás seguro
intereses. La "arm o n ía ética" es la que se alcanza m ediante el sacrifi­
dentro de la política intern acional —y tal vez tam b ién en la n acio n al—.
cio de in tereses, lo que es n ecesario precisam ente porque no existe
Sin duda, es inú til em pezar esp eran d o sa c rific io s trascen d en tales. El
una arm onía natural de in tereses. En la com unidad nacional los llam a­
patrón de lo que podem os p e rm itirn o s razo n ablem en te no deb e s e r
m ientos al sacrificio person al se hacen continuam ente y con éxito,
incluso cuando el sacrificio que se pide es el sacrificio de la vida. Pero, demasiado excesivo. El curso m ás p erju d ic ial de la m o ralid ad in te rn a ­
cional seguram ente sea p rete n d e r que el pueblo alem án po see una
incluso en la com unidad nacional, seria erróneo suponer que la llam a­
ética m ás elevada, o que lo s p rin c ip io s estad o u n id en ses son lo s p r in ­
da "arm o n ía" se logra únicam ente m ediante el sacrificio personal
cipios de la hum anidad, o que la segu rid ad de G ran B retañ a es el b ie n
voluntario. El sacrificio exigido norm alm ente es forzado y la "arm o­
supremo de la hum anidad, de tal fo rm a que de hecho no sea n e cesario
nía” se basa en la con sid eración realista de que es "in terés" del indivi­
ningún sacrificio por parte de la p ro p ia n ación. Cuando el p ro fe so r
duo sacrificar voluntariam ente lo que de otra form a seria arrancado de
Zim m ern insta al "hom bre c o rrien te" a "am pliar su v isió n hasta ten er
él por la fuerza. La arm onía en el orden internacional es alcanzada
en cuenta que las cuestiones públicas del siglo v ein te so n cuestiones mtm -
m ediante esta mezcla de m oralidad y poder.
diales",43 el sign ificad o m ás concreto que se le puede dar a esta ord en
En el ord en intern acional el papel del poder es m ayor y el de la
es que el reconocim ien to del p rin c ip io del s a crificio p e rso n al, que
moralidad m enor. Cuando se atribuye un sacrifico personal a un indi­
norm alm ente se supone que se para e n la fro n tera nacio n al, d eb eria
viduo, el sacrificio puede ser o no puram ente voluntario. Cuando el
ser extend id o m ás allá de ella. No es segu ro qu e el h o m b re c o r r ie n ­
sacrificio person al se atribuye a un Estado hay más posibilidades de
te perm anezca sord o a tal llam a m ie n to . S i e l m in is tro de E c o n o m ia
que este supuesto sa c rific io p e rso n a l, al s e r exam in ado, resu lte ser
y H acienda intentara ju stifica r u n in crem en to del im puesto so b re la
un som etim iento forzado a una poten cia m ás fuerte. S in em bargo,
renta sobre la base de que nos b e n e ficia ria econ óm icam ente, le d e sti­
incluso en las relacion es intern acionales el sacrificio person al no es
tuiríamos p o r embaucador. Y este es el tipo de argum ento que se utiliza
com pletam ente desconocido. M uchas concesiones hechas por Gran
s3t
UlCAliK
LA CRISIS DE LOS YEHÍTE AÍ.'DS O ?i9-1737/

cusí invariablem ente para justificnv cualquier política internacional а. Duguit. p o r e jem plo , ia llam a, "an tro po m o rfism o sin v a lo r y sin s e n tid o " (Troné de
droil constilulionnel, i. cap. v.),
que im plique u n sacrificio aparente de intereses. Un llamamiento 3. Hall, International Law (8a cd .), p. 5 0 ; Pearce H iggin s. International L a is arui
directo a la necesidad de sacrificio personal al bien com ún a veces flelations. p. 38 .
4. Esto no s ig n ific a, p or supuesto, q ue el Estado sea una form a n ecesaria de o rga n iz a ­
puede resu ltar m ás eficaz.
ción p olítica, sin o únicam ente que, m ien tras que el Estado sea la fo rm a acep tad a,
S in em bargo, es necesario aclarar una cuestión m ás en la que son su p erson ificació n es una ficción n ecesaria. Lo m ism o sería a p lica b le a c u alq u ier
otra form a (c. g. la clase). La p erson ificació n del p roletariad o ha llegado le jo s en la
habituales m uchas ilusiones. Un la comunidad nacional suponemos
Rusia soviética (c. g. la ficció n de que le "p e rte n e c e n " lo s m e d io s de p ro d u cció n ).
que. en este proceso de sacrificio personal y toma y daca, dar tiene que 5. Un ejem plo llam ativo de p ensam iento confuso sob re este tem a apareció en una
v e n ir de aquellos que se benefician más del orden existente. En la reciente carta al The Times. A l com en tar la supuesta ob lig ació n b ritá n ica fre n te a
Francia en 19 14 un d istinguido catedrático de histo ria escrib ía q ue "G re y pudo h a b e r
com unidad internacional la presunción que hacen habitualmentc los considerado que su honor personal estaba im plicado en la ayuda a Fran cia, p ero c ie r ­
estadistas y escritores de las potencias satisfechas es que el proceso de tamente no pen só cuál era el del G abinete" ([The Times. 28 de fe b re ro de 19 3 9 ). La
prom esa, si la había, de apoyar a Francia debería h a b e r sid o dada p o r G re y n o en su
toma y daca sólo funciona dentro del orden existente y que todos debe­ propio n om bre, sin o en nom bre de G ran Bretaña. Salvo que creyera que todo el
ría n h acer sacrificios para mantener ese orden. La paz internacional, Gabinete tenía la m ism a obligación que él de asegurarse de que la p rom esa de G ran
Bretaña fuera cum plida, no podría, en p ropiedad, haberla dado en absoluto.
dijo una vez el Sr. Edén, debe "estar basada en un orden internacional
б. Citado en Democracy a n d War. ed. G. E. C. C atlin , p. 12 8 .
con las naciones asociadas para preservarlo” y a esta paz internacional 7. Jo h n Bright. Speeches on Questions o f Public Policjr, p. 4 79.
8. Public Papers ofWoodrow ÍHlson.- W arandPeace. i. p. 1 1 .
"cada nación hace su propia contribución porque reconoce que ahí resi­
9. Intímate Papers o f Colonel fíouse. ed. C . Seym ou r, iv. p. 28.
de su propio interés duradero’’.'1'1 La falacia latente en este y en muchos 10. LeagueofN ations: Fourth Assem bly. i. p. 14 4 .
pronunciam ientos sim ilares es fatal para cualquier noción operativa de 11. International Conciliation. n ° 3 3 4 , p. 7 13 .
12. Discurso en el Reichstag, 21 de mayo de 1935.
m oralidad internacional. El proceso de toma y daca debe aplicarse a los 13. Las reglas de la guerra han estado expuestas a un exam en rig u ro so d esd e 19 1 4 . La
desafios al orden existente. Aquellos que se ben efician m ás de ese distinción en tre com batiente y no com batiente cada vez e s m e n o s clara. U n ataque
deliberado a lo s llam ados no com batientes puede de hecho p ro m o ve r im p o rta n te s
o rd en a largo plazo sólo pueden esperar m antenerlo haciendo sufi­ objetivos m ilitares y la concepción de su frim ien to innecesario, que el b e lig e ra n te
cientes concesiones como para hacerlo tolerable a aquellos que se no tiene derecho a in flig ir porque no e s esen cial p ara su s p ro p ó sito s m ilita re s, se
hace cada vez m ás lim itad a y d ifíc il d e s o sten er. E n pocas p ala b ra s, las c o n d ic io n e s
ben efician m enos de él y la responsabilidad de controlar que estos
m odernas de la guerra están hacien d o m ucho p o r d estru ir, de fo rm a im p o rta n te ,
cam bios tengan lugar en lo posible de form a ordenada reside tanto en un sen tim ien to de obligación u n iversal p reviam en te e xiste n te y e fectivo .
los d efensores com o en los que lo desafían. Esto nos lleva al examen de 14. M edia docena de sinónim os, usados bastante in d iscrim inadam ente, so n citados a
partir de recientes docum entos p o r el Dr. G. Schw arzenberger C4merican Jo urnal o f
lo s problem as de la ley y el cam bio en la política internacional. International Law , xxxiii. p. 59 ). No hay razones para sospechar que es sarcástica la
referencia, de un Decreto Im perial Jap on és de 19 3 3 , a "la fraternidad de las n a cio n e s".
15. VólkicherBeobachter, 1 de a b ril de 19 3 9 .
NOTAS 16. The Times. 9 de mayo de 19 3 8 .
17. ForeignAJfairs, 15 d e m a n o de 19 2 3 . p. 95.
i . Los gobiernos aliados en el Tratado de V ersalles intentaron re v iv ir este p resupues­ 18. Z im m ern , Towards a N ational Policy, p. 187.
to histórico responsabilizando al e x -K iis c r p o r los actos de E stado, p ero el intento 19. C hristian W o lff, citado en H. K raus, Staatsethos. p. 187.
fue casi u m versalm ente condenado en cuanto las p asion es em pezaron a enfriarse. 20. D iscurso en el M etropolitan O pera H ouse, Nueva Yo rk , aparecido en el New York
La dictaduras-m odernas, no obstante, ayudaron a p on er de nuevo de moda esta Times, 4 de n oviem bre de 19 8 2.
concepción. A s í. el p rofesor Toynbee llamó a la invasión de A b isin ia "el pecado 21. El League of Nations Union "es partidario de las sanciones sólo en los casos en los
personal deliberado del Sig n o r M ussolin i" (Su rveyo f International AJfairs, 1935, ii„ que el número y los recursos de los gobiernos que cooperen en nombre de la
p. 3). aunque probablem ente hubiera encontrado incongruente d e fin ir el Plan Sociedad hagan razonablemente seguro que el agresor potencial abandonará su
H oare-Laval como "pecado p erson al" de S ir S. H oarc o de Laval. intención, de tal forma que la guerra no tenga lugaren absoluto"(H cadw ay, diciem­
bre 1937, p. 232).

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