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El Ambiente y La Ecología Como Fenómeno en El Orden Jurídico Internacional

El documento trata sobre el ambiente y la ecología en el orden jurídico internacional. Explica que el ambiente es un concepto más amplio que incluye al ser humano como parte de la naturaleza, en contraposición a la visión antropocéntrica de "medio ambiente". También define la ecología como el estudio de la estructura y funcionamiento del mundo natural. Finalmente, señala que el derecho internacional está comprometido a proteger el ambiente a través de sus sistemas jurídicos, dado el deterioro ambiental causado por la irracional

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El Ambiente y La Ecología Como Fenómeno en El Orden Jurídico Internacional

El documento trata sobre el ambiente y la ecología en el orden jurídico internacional. Explica que el ambiente es un concepto más amplio que incluye al ser humano como parte de la naturaleza, en contraposición a la visión antropocéntrica de "medio ambiente". También define la ecología como el estudio de la estructura y funcionamiento del mundo natural. Finalmente, señala que el derecho internacional está comprometido a proteger el ambiente a través de sus sistemas jurídicos, dado el deterioro ambiental causado por la irracional

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El Ambiente y la Ecología como fenómeno en el orden jurídico internacional.

La palabra Ambiente es preferida a Medio Ambiente por entender que el concepto Ambiente es
más amplio y globalizador al incluir al hombre como un ser más en la cadena trófica. Hablar
de Ambiente denota una visión biocéntrica del mundo, donde las personas constituyen una especie
más en la naturaleza en contraposición a una visión antropocéntrica, representada en las palabras
Medio Ambiente, que identifica al hombre como centro y lo que lo rodea, el medio en el cual se
desarrolla. Ambiente, viene de dos palabras del latín: «ambiens» condición o circunstancia
y «entis» que rodea o cerca, significando "circunstancias o condiciones que rodean a las personas,
animales o cosas".

El Ambiente constituye uno de los valores protegidos por el orden jurídico internacional y consiste
en un conjunto total de factores relacionados que rodean y forman parte de la tierra. El estudio y
protección del Ambiente encuentran su correlato científico dentro de las ciencias naturales en la
palabra Ecología. Ecología proviene del griego «oikos» casa y «logos» tratado, tratado de la casa. La
palabra ecología es utilizada para estudiar la estructura y funcionamiento del mundo natural,
sintetizándola para el campo del Derecho Ambiental como «la economía de la naturaleza». Es decir,
que a los objetivos del presente trabajo el concepto Ambiente comprende al de Ecología.1

Si bien el término «ecología» apareció formalmente en 1866 formulado por HAECKEL (1834-1919),
biólogo, naturalista, filósofo y jurisconsulto alemán, quien intentó una interpretación general de la
teoría evolucionista de DARWIN (1809-1889) señalando nuevos horizontes a la biología, la idea de
abordar integralmente el mundo natural partiendo de la hipótesis que existen principios que rigen
la interacción del mundo vivo y no vivo, es mucho mas antigua. La teoría de la selección natural de
DARWIN, basada en el supuesto de que la variación de los organismos expresada a través de la
herencia es seleccionada por el conjunto de fuerzas de la naturaleza, explica con cierta precisión la
manera en que opera la «economía de la naturaleza». A partir de allí la ecología estableció el
concepto de ecosistema como «unidad funcional que incluye un medio físico y todos los organismos
que viven en su interior».

El avance alcanzado por esta ciencia, permite el estudio sistematizado de la naturaleza ofreciendo
elementos para evaluar con todo rigor la eficacia o ineficacia de los procesos productivos (primarios
e industriales), en relación con los componentes, procesos y ritmos naturales del ecosistema. Cabe
recordar que HAECKEL, además, era conocedor de la disciplina jurídica y la elección de la palabra
ecología encierra mucho de "valor" al ser comprendida dentro del área de protección de las ciencias
jurídicas.

Aunque los primeros tratados sobre el tema aparecieron a finales del siglo pasado y la primera
revista especializada «Ecology» apareció en 1916, los resultados de la investigación en ecología
permanecieron circunscriptos a los medios académicos hasta la segunda mitad del siglo XX. La
preocupación por el tema había sido abordado por importantes publicaciones como la de MARSH.
(1864) «Hombre y Naturaleza», en el siglo pasado, y la de MUMFORD (1934) «Técnica y
Civilización». Pero, recién con la aparición del libro de la bióloga norteamericana CARSON (1962) «La
primavera silenciosa» -donde se hacia un llamado de alerta sobre el empleo masivo de pesticidas
químicos en EE.UU. que llevaba veinte años de utilización en la agricultura mecanizada-, la opinión
pública se vio conmovida.
Luego de aquel libro, se produjo un alud de publicaciones periodísticas que responsabilizaron
al Hombre como el verdadero culpable de la crisis ambiental internacional, es decir, todos y nadie.
Más tarde, otro biólogo, el norteamericano ERLICH (1968), en el libro «La Bomba de la Población»,
situaba el debate de la destrucción ambiental en el carácter limitado de los recursos naturales,
ubicando como la causa fundamental del agotamiento de los recursos y de la destrucción del
ambiente el crecimiento desmedido de la población, impactando en la conciencia ciudadana de los
países industrializados por el tono alarmista de su contenido.2

El debate sobre la tesis de ERLICH (1968) quedó prácticamente inconcluso con la publicación del
primer Informe del Club de Roma en 1972 conocido como "Los Límites al Crecimiento" dirigido por
MEADOWS (1972) y elaborado en base a las informaciones obtenidas por el equipo de
investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), donde predecía mediante el uso
de modelos matemáticos y computadoras que el colapso global en virtud de la sobrepoblación y el
crecimiento económico se produciría si o si, pero no se cuándo. Finalmente, la preocupación por el
Ambiente se vino a completar con la aparición del libro de SCHUMAKER (1977) «Lo pequeño es
hermoso», que hace una crítica detallada y brillante a la tecnología moderna.

Pero, es el año 1972 que debe ser considerado como la piedra angular del surgimiento del
ambientalismo. En EE.UU., sólo en ese año, se publicaron más de 300 libros sobre medio ambiente,
ecología y contaminación. En Francia se desarrollaron innumerables debates internacionales sobre
la situación ambiental organizados con éxito por la revista «Le Nouvel Observateur». En Gran
Bretaña se publicó el libro «A Blueprint for Survival» de Edward Goldsmith, fundador y editor de la
revista británica «The Ecologist». En Italia aparecía «L’Imbroglio Ecológico» de Paccino; y en
México «Ecocidio» de F., Cesarman. La celebración en Estocolmo, Suecia, de la Conferencia de
Naciones Unidas sobre Ambiente Humano y Desarrollo, en junio de 1972, vino a darle una dimensión
universal a los problemas de la protección del ambiente. Los años siguientes traducirían ese fervor
por el ambiente en la creación de numerosas organizaciones sociales y políticas y hacia 1973 un
estudio de la Agencia para la Protección del Medio Ambiente (EPA) de EE.UU., revelaba que sólo en
ese país existían unas 20.000 asociaciones protectoras de la naturaleza, en tanto, en Francia, la
participación de los movimientos ecologistas en las elecciones presidenciales de 1974 abría a estos
movimientos las puertas de la política.3

La ecología y los problemas ambientales han revelado dos fenómenos fundamentales. Por un
lado, la enorme irracionalidad e ineficacia de la mayor parte de las estrategias productivas y
tecnológicas, es decir, la apropiación irracional de la naturaleza a través de los procesos de
producción no sostenibles. Por otro, el creciente deterioro de los ecosistemas fuente última de
toda producción con la consecuente y paulatina abolición del universo natural, donde el Hombre
como único ser vivo con conciencia de su desaparición ocupa el primer lugar en la responsabilidad
de aquélla revelación. Es por ello que el derecho como fuente de razón y justicia se encuentra
comprometido a realizar los aportes disciplinarios que las otras ciencias le reclaman,
fundamentalmente, porque posee la herramienta de los sistemas jurídicos, a través de los cuales se
puede revertir la situación de deterioro ambiental a escala internacional.

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