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Hierbas y su Filosofía para Mujeres

Este documento resume las propiedades y usos de varias hierbas para tratar diferentes condiciones femeninas según la medicina antigua. Describe que la albahaca, artemisa, borraja y otras hierbas se usaban para tratar problemas como la falta de lubricación, la piel dañada, las contracciones del parto y la tristeza. Sin embargo, algunos de estos usos podían tener efectos secundarios peligrosos y se basaban en creencias ahora desacreditadas sobre el cuerpo femenino.

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Hierbas y su Filosofía para Mujeres

Este documento resume las propiedades y usos de varias hierbas para tratar diferentes condiciones femeninas según la medicina antigua. Describe que la albahaca, artemisa, borraja y otras hierbas se usaban para tratar problemas como la falta de lubricación, la piel dañada, las contracciones del parto y la tristeza. Sin embargo, algunos de estos usos podían tener efectos secundarios peligrosos y se basaban en creencias ahora desacreditadas sobre el cuerpo femenino.

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Acerca de las hierbas para mujeres.

Sigmund Freud se preguntó en repetidas ocasiones qué quieren las mujeres. El interrogante no es
desacertado, aunque sujeto a un sinnúmero de subjetividades; sin embargo, hubo una época en la que la
medicina creyó saberlo todo acerca de las mujeres. Y más aún, creyó saber por qué las mujeres quieren
lo que quieren, y cuáles eran los mejores métodos para, bueno, «tratarlas».

Uno de los libros medicinales más extraños de la antigüedad es aquel atribuido erróneamente al
farmacólogo griego Dioscórides (40 d.C. 90 d.C) —autor de obras realmente asombrosas como: Acerca
de los remedios venenosos, Acerca de los venenos lanzados por fieras, Acerca de los remedios simples
y De materia médica—, titulado Acerca de las hierbas para mujeres (Ex herbis femininis).

Esta curiosa obra de medicina revela algunos secretos de las plantas y sus aplicaciones en el cuerpo de
la mujer, por aquel entonces, considerado estable a causa de sus ciclos naturales pero proclive a padecer
severos trastornos mentales.

Toda la teoría médica antigua se basa en cuatro principios fundamentales, a veces en franca
contradicción:

1- Teoría de los humores: defendida por Hipócrates y Galeno, sostiene que el cuerpo humano cuenta
con cuatro fluidos o humores: flema (phlegm), cólera (choler), melancolía (bilis negra) y sangre. Todas
las enfermedades se producen como consecuencia del exceso de uno o varios humores, y para tratarlos
se buscaba variar la temperatura corporal, por eso las hierbas eran clasificadas como calientes, frías,
húmedas y secas.

2- Doctrina de las firmas: empleada por los filósofos griegos y luego por los monjes medievales,
sostiene que la apariencia y las características de las plantas pueden usarse como remedio para tratar
cualquier enfermedad. A veces, por capricho del azar, esto funcionaba bastante bien; pero cuando no lo
hacía los resultados eran realmente catastróficos para la salud.

3- Teoría de la asimilación: quizás la menos científica de todas, y sin dudas la más supersticiosa,
proponía que, al ser unidas, todas las cosas de la naturaleza forjaban una relación. Por ejemplo, para
tratar una herida producida en combate se aplicaban ungüentos sobre el cuchillo o espada que la causó,
creyendo que el efecto se producía en ambos extremos de la asimilación.

4- Teoría de las correspondencias astrológicas: muchos autores de la Edad Media le asignaban a cada
parte del cuerpo y sus enfermedades una relación directa con los astros. Los tratamientos, desde ya,
estaban relacionados con determinadas hierbas asociadas a esos astros.

Repasemos ahora algunas recomendaciones vertidas por el Pseudo Dioscórides:

Albahaca: simbolizaba tanto el amor como el odio. Se la preparaba en infusiones que la mujer debía
beber todas las noches para aumentar su lubricidad. Pero cuidado, oler directamente sus vapores podía
favorecer la formación de escorpiones en la cabeza.
Artemisa: excelente para mejorar el deterioro de la piel, aunque su consumo podía producir enormes
complicaciones, entre ellas, el crecimiento de gusanos en el estómago que luego se abrían paso hacia el
recto.

Borraja: normalmente era recomendado para las mujeres durante las primeras contracciones del parto.
Sus hojas, cubiertas por una pelusa gelatinosa, facilitaban el coraje.

Caléndula: uno de los más eficaces remedios contra el mal de amores. Producía un diarrea de
proporciones épicas, capaz de desviar el interés de cualquier dama apesadumbrada.

Crisantemo: apto para erradicar esos molestos insectos que perturban el andar decoroso de las mujeres,
como garrapatas, ladillas y piojos.

Jengibre: buena para tratar las náuseas propias del embarazo. Su consumo exagerado producía
repentinos cambios de humor, a menudo violentos, de modo que estaba contraindicado para las
histéricas.

Laurel: sus hojas secas eran buenas para tratar el mal aliento. Las mujeres solían aplicarlas en regiones
menos accesibles del cuerpo para evacuar olores contraindicados para la seducción.

Lavanda: apta para aplacar los accesos de llanto, la tristeza y el dolor que sucede tras un fuerte
desengaño amoroso. Se lo empleaba de forma externa, como esencia o ungüento que la dama se
aplicaba de forma vigorosa sobre aquellos sitios donde su amante la había besado. En caso de acceso
carnal se lo sustituía por un fascinum, especie de falo apócrifo que aliviaba la nostalgia vaginal.

Limón: sus hojas eran recomendadas para tratar la melancolía de las mujeres infértiles. Las flores
blancas del limón, muy aromáticas, se frotaban en el escote para atraer los efluvios beneficiosos de la
luna. Curiosamente, el mismo método era empleado por los apicultores para formar nuevas colmenas.

Marrubio: de sabor asqueroso, sus hojas eran muy populares para tratar la tos y el dolor de cabeza.

Mejorana: excelente para las mujeres en período lactante. Evita la comezón producida por las ávidas
encías del bebé, notablemente voraces en la Edad Media.

Menta: óptima para tratar una amplia variedad de malestares estomacales, fiebres, venenos y heridas.
El problema es que existen tantas variedades de menta que, ya el en siglo X, Wilfred Strabo sostuvo
que dar con la especie acertada era tan difícil como identificar una sola chispa en la erupción de un
volcán.

Romero: notable para tratar las pesadillas, blanquear los dientes, suavizar infecciones y estimular las
zonas íntimas de la mujer, sobre todo en aquellos casos donde existía una considerable desigualdad
respecto a las dimensiones de los atributos masculinos.

Rosa: además de sus aplicaciones como perfume, sus pétalos eran utilizados para despertar la
excitación en damas probadamente marchitas.

Salvia: buena para los problemas de la vista y para las irritaciones de toda índole. Las mujeres solían
aplicarla como bálsamo luego del parto.
Naturalmente, estas aplicaciones estaban relacionadas con una visión muy sesgada de la mujer, a
menudo un subproducto de la creación. Sin embargo, y a pesar de su aparente fragilidad, la cuestión de
qué quieren las mujeres y por qué continuó eludiendo a los eruditos durante siglos.

Simone de Beuvoir, tan brillante como polémica, sostuvo que el amor de una mujer sí puede ser
medido con una regla general: cuando la hembra ama con sinceridad, y no necesariamente a un
hombre, sino por ejemplo a un perro, a un padre, o a Dios, lo ama como a un hijo.

Cristina de Suecia, capaz de abdicar del trono por amor, respondió sin ambigüedades aquellas tres
preguntas que acentuaron la personalidad neurótica de Freud:

¿Qué quieren las mujeres?: Obtener lo que desean.


¿Y qué desean?: Hombres.
¿Por qué?: Porque no son mujeres.

Dioscórides no lo afirma, pero en su extraño tratado médico se intuye que la mujer simplemente es, no
ya en relación con el hombre sino consigo misma: un ser que sufre, casi siempre, por amor.
Las propiedades mágicas de las flores.

Amapola (Papaver spp.)


Genero: Femenino.
Planeta: Luna
Elemento: Agua.
Deidades: Hypnos y Deméter.
Usos mágicos: Fertilidad, amor, sueño, dinero, suerte e invisibilidad.

Las semillas y flores de Amapola se utilizan en mezclas elaboradas para ayudar a dormir.

Clavel (Dianthus carophyllus)


Genero: Masculino.
Planeta: Sol.
Elemento: Fuego.
Deidad: Zéus.
Usos mágicos: Protección, fuerza y curación.

Los Claveles pueden usarse para hechizos con fines protectores y curativos. Se ponen en la habitación
de un enfermo convaleciente para darle fuerza y energía.

Gardenia (Gardenia spp.)


Genero: Femenino.
Planeta: Luna.
Elemento: Agua.
Usos mágicos: Amor, paz, curación y espiritualidad.

Las flores frescas se colocan en la habitación de la persona enferma o en los Altares de curación para
facilitar el proceso.
Los pétalos secos también se añaden a las formulas y a los inciensos curativos.

Geranio (Pelargonium spp.)


Genero: Femenino.
Planeta: Venus.
Elemento: Agua.
Usos mágicos: Fertilidad, salud, amor y protección.

Todas las clases de Geranio son protectores si se cultivan en el jardín o se meten en casa recién
cortados y se les pone en agua.

Protege de las serpientes.

Una parcela de Geranios rojos, plantada cerca de la casa de una Bruja, avisaba con sus movimientos la
llegada de visitantes.

Las flores estaban cargadas mágicamente y señalaban la dirección en que los extraños se aproximaban.

Los geranios de flores rosadas se emplean en los hechizos de amor, y las variedades de color blanco
aumentan la fertilidad.

Girasol (Helianthus annuus)


Genero: Masculino.
Planeta: Sol.
Elemento: Fuego.
Usos mágicos: Fertilidad, deseos, salud y sabiduría.

Las mujeres que desean concebir comen semillas de Girasol.

Si se corta un Girasol al ponerse el Sol y al mismo tiempo se pide un deseo, éste se cumplirá antes del
próximo atardecer.

Los Girasoles que crecen en el jardín protegen contra pestes y dan la mejor de las suertes al jardinero.

Jazmín (Jasminum officinale)


Genero: Femenino.
Planeta: Luna.
Elemento: Agua.
Deidad: Visnú.
Usos mágicos: Amor, dinero, sueños proféticos.

Sus flores secas son apropiadas para la creación de pócimas de amor.

Atraen el amor espiritual (lo opuesto al amor físico).

Atraen dinero y riqueza si se llevan consigo o se queman.


El Jazmín además, provoca sueños proféticos si se quema en una habitación. Oler las flores induce al
sueño.

Lila (Syringa vulgaris)


Genero: Femenino.
Planeta: Venus.
Elemento: Agua.
Usos mágicos: Exorcismo y protección.

La Lila ahuyenta el mal donde se plante.

Las flores frescas se pueden poner en una casa encantada para purificarla.

Lirio (Lilium spp.)


Genero: Femenino.
Planeta: Luna.
Elemento: Agua.
Deidades: Afrodita, Juno, Nepthys y Kwan Yin.
Usos mágicos: Protección, ruptura de hechizos de amor.

Plantando Lirios en en jardín mantendrá alejados a los fantasmas y al mal.

Protege del mal de ojo y evita las visitas indeseables al domicilio.

Los Lirios son buen antídoto para los hechizos de amor.

Loto (Nymphaea lotus)


Genero: Femenino.
Planeta: Luna.
Elemento: Agua.
Usos mágicos: Protección y apertura de cerraduras.

Quien respire el aroma del Loto recibirá su protección.

Orquídea (Orchis spp.)


Genero: Femenino.
Planeta: Venus.
Elemento: Agua.
Usos mágicos: Amor.

Las Orquídeas se han empleado en los hechizos de amor, sobre todo su raíz, la cual se lleva dentro de
un saquito.

La Orquídea es uno de los símbolos de amor más conocidos en Occidente.


Rosa (Rosa spp.)
Genero: Femenino.
Planeta: Venus.
Elemento: Agua.
Deidades: Hathor, Hulda, Eros, Cupido, Deméter, Isis, Harpocrates y Aurora.
Usos mágicos: Amor, poderes psíquicos, curación, adivinación amorosa, suerte y protección.

Las Rosas se han empleado durante mucho tiempo en mezclas de amor debido a su asociación con las
emociones.

Llevar un ramo de Rosas cuando se efectúan hechizos de amor (se deben quitar las espinas), o bien una
sola Rosa en un jarrón colocado sobre el Altar, son potentes en la magia amorosa.

El agua de Rosas destilada de los pétalos se pone en el baño de amor.

Los escaramujos (el fruto de las Rosas) se ensartan o se llevan encima como cuentas que atraen el
amor.

Beber un té hecho de capullos de Rosa antes de acostarse induce sueños proféticos.

Los pétalos y escaramujos de Rosa se emplean también en inciensos y hechizos curativos, y si se


coloca sobre las sienes un paño empapado en agua de Rosas, acabará con los dolores de cabeza.

También se ponen en las mezclas para la suerte y, cuando se llevan, actúan como protectores
personales.

Esparcir pétalos de rosa por toda la casa calma la tensión personal y los cataclismos del hogar.

Las Rosas plantadas en el hogar atraen las Hadas.

Más Hechizoteca: todos los hechizos. I Mitología comparada.

Más literatura gótica:


El lenguaje de las flores.
La flor del viento: el día que Afrodita lloró por amor.
Poemas de flores.

Ἔμμηνα Ἄγει: la estimulación de la menstruación en algunos textos tardoantiguos de origen dioscorideo


Ἔμμηνα Ἄγει: la stimulation menstruelle dans certain textes dioscoridiens de
l’antiquité tardive
Ἔμμηνα  ἄγει: menstrual stimulation on dioscoridean writings from Late Antiquity

Rocío Martínez Prieto
p. 111-127
[Link]

Résumé | Index | Plan | Texte | Bibliographie | Annexe | Notes | Citation | Auteur
Résumés
FRANÇAIS ENGLISH
Dans l’Antiquité tardive de nombreux textes sur la phytothérapie provenant de la médecine gréco-
romaine ont été copiés, compilés et transférés. Ces écrits permettent d’apporter de nouvelles
informations à la transmission des textes originaux, et d’analyser la tradition doctrinale des plantes
medicinales qu’ils contiennent, à laquelle on attribuait, entre autres, les propriétés emménagogues. Le
travail analyse deux textes dioscoridiens de l’Antiquité tardive, à savoir, Liber medicinae ex herbis
femininis  et Dioscorides Longobardus, avec l’intention de collecter des informations sur l’usages des
plantes emménagogues les plus récurrents, établissant un point de départ pour l’étude de sa tradition
doctrinale et la clarification de certains aspects liés à la transmission de ces textes et au vocabulaire
médical qu’ils contiennent.

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Entrées d’index
Mots-clés : 
plantes emménagogues, tradition doctrinale, Dioscoride latin, Liber medicinae ex herbis femininis, Dioscorides Longobardus
Keywords: 
emmenagogues, doctrinal tradition, Latin Dioscorides, Liber medicinae ex herbis femininis, Dioscorides Longobardus
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Plan
Introducción
1. Los textos y sus relaciones: el De herbis femininis y el Dioscorides Longobardus como testimonios de dos traducciones diferentes
2. La estimulación de la menstruación en los escritos de fitoterapia: algunos ejemplos terminológicos
3. Plantas emenagogas en los textos: la variación léxica como reflejo del proceso de transmisión textual
Consideraciones finales
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Texte intégral

PDF 331k
Sign
aler
Introducción1 ce
 1 Este trabajo se integra en el marco del Proyecto de Investigación FFI2016-77240-P (Ministerio de docu
Ec (...)
ment
1Tras la desaparición de los últimos vestigios de la medicina clásica la producción de literatura científica inició una nueva andadura
basada, esencialmente, en la elaboración de copias, compilaciones y traducciones al latín de las obras médicas griegas más utilizadas,
actividad en la que se vio envuelto el trabajo del médico Dioscórides, que hoy en día es más conocido por el nombre que le dieron las
traducciones latinas (De materia medica) que por su título original en griego. La difusión de este escrito se presenta como un proceso
complejo y difícil de esclarecer, pues fue fruto de la producción descontrolada de versiones y copias, muchas veces integradas en grandes
colecciones, otras desmembradas en fragmentos, que se interpolaban en obras conocidas, convirtiéndose en textos alterados o acéfalos
cuyo origen y naturaleza solo puede determinarse por medio de un meticuloso estudio filológico.
2De la tradición textual de esta obra proceden los dos escritos seleccionados para el desarrollo del estudio presentado en estas líneas:
el Liber medicinae ex herbis femininis (en adelante De herbis femininis) y la versión conocida como Dioscorides Longobardus. Ambos
son textos tardoantiguos (altomedievales para algunos estudiosos) que representan dos de las tres ramas de una perdida traducción latina
del texto de Dioscórides, ofreciendo, entre sus destacados paralelos, algunas diveregencias que conviene destacar.
3Con la idea de elaborar algunas consideraciones sobre aquellas cuestiones que afectan a la tradición textual de estos escritos, que con sus
paralelos y diferencias reflejan algunos puntos importantes de su proceso de transmisión, y a la evolución del léxico empleado en ellos,
este trabajo propone comparar aquellos pasajes que muestren información sobre los nombres de las plantas emenagogas recogidas y las
fórmulas empleadas en las recetas para señalar su prescripción. Este análisis ayudará a conocer, al mismo tiempo, algunos aspectos sobre
la información doctrinal que estos textos proporcionan con respecto a dichas sustancias.
1. Los textos y sus relaciones: el De herbis femininis y el Dioscorides Longobardus como testimonios de dos
traducciones diferentes
 2 Sigerist, 1939, p. 417-420.
4H. E. Sigerist2 fue quizá uno de los primeros interesados en aclarar parte del confuso entramado que rodea a la transmisión altomedieval
de la obra dioscoridea, estableciendo un mínimo de tres traducciones: la representada por las interpolaciones encontradas por él mismo y
E. Howald en el Herbarius de Ps. Apuleyo, de las que han aparecido citas en Isidoro de Sevilla; una traducción medieval temprana
completamente diferente, encontrada en el Monacensis Latinus 337, comúnmente conocido como Dioscórides Longobardus, y en
el Parisinus Latinus 9332; y una versión libre de algunas partes del texto, compuesta también por otras fuentes, y recogida, entre otros, en
el De herbis femininis.
 3 Ferraces Rodríguez, 1999, p. 49.

 4 Ibid., p. 142 y 151.

5A la primera de estas ramas de transmisión añade más tarde A. Ferraces3 nuevos testimonios, al proponer como origen de parte de
los Dynamidia la misma traducción que serviría para elaborar el De herbis femininis. El texto de los Dynamidia, transmitido por seis
manuscritos de los siglos VIII-XII, habría sido empleado en las glosas medicinales del Liber Glossarum (editadas por Heiberg en 1924) y
en la elaboración de una parte del escrito editado en 1533 por J. Schott bajo el título de Oribasii medici de simplicibus libri quinque. En
1835 A. Mai publicó una edición de los Dynamidia; más tarde, quizá para enmendar los errores de este trabajo, V. Rose volvió a editar
parte del texto. Otro escrito tardoantiguo que podría remontarse a la traducción latina de la obra de Dioscórides empleada por el De herbis
femininis sería, según A. Ferraces4, el de las Curae herbarum, transmitido por cuatro manuscritos, y basado también parcialmente en
el Herbarius de Ps. Apuleyo y en la Naturalis Historia de Plinio el Viejo.
 5 Cranz, 1980, p. 23-24; Bracciotti, 1999, p. 285 y 295.
6La estructura de los testimonios de esta rama demuestra que la traducción que pudo servirles de base sería una reelaboración alfabética
de una traducción latina perdida del texto griego original, elaborada probablemente en Salerno (en la rúbrica del prefacio contenido en la
compilación del Ms. Med. 6 de Bamberg aparece el nombre de Constantino el Africano) en el siglo XI, completamente diferente a la
difundida, entre otros, por el códice del Dioscorides Longobardus, una versión no alfabética que constituiría la traducción latina más
antigua transmitida por vía directa, atribuida por algunos estudiosos a Gargilio Marcial5.
 6 Cranz, 1980, p. 125-126; Sigerist, 1958, p. 131.
 7 Ferraces Rodríguez, 1999, p. 168-169.
 8 Bracciotti, 1999, p. 293.
7El De herbis femininis es un tratado anónimo latino basado esencialmente en el De materia medica de Dioscórides, pero también en
otras fuentes no identificadas, y transmitido por varios manuscritos de los siglos IX-XII. Aunque su datación es incierta, algunos autores
sostienen que la cita que el escritor latino Casiodoro hace en sus Institutiones (1, 31) a un herbarium Dioscoridis permite establecer un
término ante quem para el mismo en el siglo VI6. A. Ferraces advierte que, puesto que el resto de testimonios de la rama contienen
pasajes que este escrito omite, la traducción inicial debió de ser mucho más amplia que la recogida por el De herbis femininis. Señala,
además, que, por el orden interno que presenta el tratado, es posible que los capítulos de procedencia dioscoridea hubieran sido en algún
momento extraídos de una unidad superior y transmitidos de forma independiente, siendo más tarde reagrupados en un orden diferente7.
El texto fue editado por H. F. Kästner en el número 31 de la revista Hermes (1896-7) bajo el título Pseudo-Dioscoridis de herbis
femininis, para lo que solo empleó tres de los cerca de 30 testimonios existentes8. Este trabajo utiliza la edición de Kästner y la versión
manuscrita del texto recogida en el MS Harley 5294, con la idea de compensar las posibles carencias que la edición pudiera presentar.

 9 Ibid., p. 295.

8La versión transmitida por el Monacensis Latinus 337 (actualmente en la Bayerische Staatsbibliothek de Munich) y el Parisinus
Latinus 9332 (Bibliothèque Nationale de París), conocida por la denominación, ya obsoleta, de Dioscorides Longobardus, recoge la
traducción latina más antigua de la obra dioscoridea. La única edición disponible, que es la empleada en este trabajo, fue realizada por K.
Hofmann y Th. M. Auracher (1883-1902)9. Además de estos dos escritos, que se han seleccionado por el interés que, de acuerdo a su
tradición textual, pueden suscitar como testimonios de dos traducciones diferentes, se emplea la propia obra de Dioscórides en edición
griega de M. Wellmann (1906-1914), con la intención de contar con un texto base que facilite la comparación.
2. La estimulación de la menstruación en los escritos de fitoterapia: algunos ejemplos terminológicos
 10 Iglesias-Benavides, 2009, p. 283.
9La medicina de la Antigüedad prestó especial atención a los fluídos corporales por el importante papel que algunas teorías les atribuían
en el diagnóstico de enfermedades y en la conservación de la salud. Concebida como un proceso natural de evacuación de residuos, la
menstruación influía indirectamente en el mantenimiento del equilibrio humoral que postulaba la célebre teoría hipocrática, pues su
ausencia (conocida actualmente com amenorrea) estaba relacionada con la abundancia de humores corruptos en el cuerpo10. Este motivo
parece suficiente para justificar la presencia de sustancias emenagogas, indicadas para estimular la menstruación, en los herbarios y textos
sobre fitoterapia de la medicina grecolatina, cuya tradición prevalecería, como se ha señalado anteriormente, durante la Antigüedad Tardía
y los primeros años de la Edad Media.
10Si se revisan los capítulos del texto griego de la obra de Dioscórides que contienen información sobre sustancias emenagogas, pueden
encontrarse fundamentalmente dos términos referidos a la menstruación: τά καταμήνια y τά ἔμμηνα. Ambos utilizan el lexema
griego μήν, en evidente referencia al carácter mensual del ciclo femenino, raíz que mantiene el latín para crear su menstruum. Este
derivado latino aparece en su plural menstrua en las dos traducciones consultadas, convirtiéndose en ablativo menstruis en el texto
del Dioscorides Longobardus con verbos como imperare y prestare, donde, por cierto, se emplean los términos profluuium y sanguis
mulierum (junto con otras variantes) cuando se describen sustancias astringentes.
11Los verbos que se recogen con más frecuencia en las dos traducciones latinas para expresar la idea de la estimulación del flujo
menstrual son, a su vez, prouocare, mouere e imperare, siendo los dos primeros exclusivos del De herbis femininis, y apareciendo el
último únicamente en el Dioscorides Longobardus. El De herbis femininis emplea, además, educere y euocare, mientras que solo la
edición de Kästner recoge ciere. Estos verbos traducen, en la mayoría de los casos, las fórmulas griegas dioscorideas, transmitidas por las
versiones y compilaciones tardoantiguas y altomedievales, entre las que el frecuente ἔμμηνα ἄγει alterna con construcciones
como ἐμμήνων ἐπισχέσει/ἔχει ἐμμήνων o κινεῖ ἔμμηνα/καταμήνια, y con derivados como ἄγουσι καταμήνια y πρὸς καταμηνίων ἀγωγὴν.
12En la tabla 1 recogida en los anexos pueden observarse las equivalencias entre fórmulas que existen en los tres textos analizados para
cada uno de los simples seleccionados, para los que se da el nombre griego recogido en la edición de Wellmann. Entre paréntesis se
señalan, además, las referencias exactas de cada fórmula dentro del texto del que proceden, incluyendo número de libro y de capítulo para
la edición griega de Dioscórides, página y línea o folio en el caso del De herbis femininis, y tomo, sección y página para la edición
del Dioscorides Longobardus.
3. Plantas emenagogas en los textos: la variación léxica como reflejo del proceso de transmisión textual
13Las diferencias léxicas que reúnen los textos con respecto a los nombres de las plantas con virtudes emenagogas también ilustran los
avatares de la transmisión de las obras a través de sus distintos testimonios. Un análisis comparativo de estos términos permite advertir
que, en muchos casos, las traducciones latinas se limitan a transliterar las palabras griegas, probablemente por desconocimiento botánico
o por falta de equivalentes en la lengua de destino. Es reseñable también el hecho de que los textos de las dos versiones latinas incluyan,
en algunos casos, nombres que no aparecen en el texto griego (como sucede con el adianto, para el que ambos escritos añaden el
sinónimo polytrichos/pollitricos/politricon, completado, en el caso del De herbis femininis, con callitrichos/callitricos), así como que los
dos testimonios del De herbis femininis omitan en otros algunos sinónimos recogidos en la obra de Dioscórides (como sucede con la
camomila, para la que solo el Dioscorides Longobardus incluye las variantes antemis/leucantemon/erantemon presentes en el texto
griego). Dejando al margen alguna excepción, resulta evidente que el texto presentado por el Dioscorides Longobardus ofrece menos
diferencias con respecto a la versión griega original. Este hecho apoya la teoría que sostiene que la rama de transmisión representada por
este escrito pertenece a un estadio más cercano a la redacción inicial con respecto al resto. Las variaciones encontradas en los testimonios
del De herbis femininis parecen, por su parte, fruto de las deformaciones propias de un proceso de transmisión más largo y complejo, en
el que probablemente se infiltraron pasajes espurios que acabaron adulterando el texto original. En la tabla 2 recogida en los anexos se
recogen los nombres empleados para cada una de las plantas por los textos analizados, siguiendo el sistema utilizado en la anterior para
señalar el lugar exacto del que son extraídos.
Consideraciones finales
14El análisis detenido de las dos tablas demuestra que la relación entre divergencias y paralelos de las dos traducciones latinas con
respecto al texto griego refleja las circunstancias del proceso de transmisión dentro de cada una de las ramas que representan. En el caso
de las fórmulas, llama la atención que sea la versión que teóricamente constituye un testimonio más cercano a la traducción latina inicial
la que sustituya las construcciones con ἄγω del texto griego por dos verbos con un significado diferente (prestare y imperare, que en el
lenguaje técnico de la medicina podrían traducirse por «prescribir»), mientras que el testimonio de la rama más alejada (De herbis
femininis) parece traducir literalmente las fórmulas griegas con mouere, al que sustituye, en algunos casos, por euocare y prouocare, cuyo
significado también se relaciona estrechamente con la acción de estimular un fluído. El término empleado para designar la menstruación
se limita, en las dos versiones latinas, a menstrua, que utiliza el lexema μήν de los vocablos griegos τά καταμήνια y τά ἔμμηνα para su
construcción. Las diferencias en la composición de los nombres de las plantas recogidos en los textos reflejan, una vez más, la
complejidad del proceso de transmisión de los mismos, que se hace mucho más evidente en la rama más alejada de la traducción inicial.
Aunque los términos de los dos testimonios son transcripciones casi literales de los nombres griegos, hay ligeras variaciones que podrían
ser resultado de la evolución lingüística, de la falta de habilidad del traductor o de la convergencia de distintos textos de contenido similar.
En este caso es la versión del De herbis femininis la que parece presentar transcripciones más literales, mientras que algunos calcos de la
versión del Dioscorides Longobardus muestran una apariencia más latina (tlaspium frente thlaspis, lelisfacum frente
a elelisfacos/helilisfaci, herpillum frente a herpullos/herpillos, samsucus frente a samsucon/samsucin), hecho que probablemente
dependa, en gran medida, del estado de traducción del original consultado por los redactores de cada versión.
15En conclusión, los paralelos y divergencias hallados en este estudio confirman, por un lado, la relación textual que los escritos
mantienen, pero inciden, sobre todo, en la posibilidad de que la transmisión de las dos versiones se separara en un punto inicial del
proceso. Las particularidades terminológicas de cada texto reflejan, al mismo tiempo, la distancia de los mismos con respecto al original,
y recuerdan la importancia de considerar las circunstancias (formación de los traductores, evolución lingüística y génesis de los errores,
entre otras) a la hora de estudiar cualquier escrito. Este trabajo queda, no obstante, pendiente de un estudio más profundo, que permita
arrojar otros datos sobre la tradición léxica y doctrinal en torno a la menstruación en la medicina clásica y su proyección en compilaciones
y traducciones tardoantiguas, así como sobre el poder de las relaciones textuales de las versiones utilizadas y sobre su complejo proceso
de transmisión.

H
Bibliographie
a
ut
BRACCIOTTI, A., 1999, Gli erbari pseudo-dioscoridei e la trasmissione del Dioscoride alfabetico nell’italia meridionale, RomBarb, 16, p.
d285-315.
e RANZ, F. E., 1980, Catalogus Translationum et commentariorum: Mediaeval and Renaissance Latin Translations and Commentaries.
C
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Annotated Lists and Guides, vol. IV, Washington D.C.

aERRACES RODRÍGUEZ, A., 1999, Estudios sobre textos latinos de fitoterapia entre la Antigüedad tardía y la alta Edad Media, La Coruña.
F

g
e
HOFMANN, K. y AURACHER, T. M. (1807, 1899), Der Longobardische Dioskorides des Marcellus Virgilius, Romanische Forschungen X,
XI.
IGLESIAS-BENAVIDES, J. L., 2009, La menstruación: un asunto sobre la Luna, venenos y flores, Medicina Universitaria, 11 (45), p. 279-
287.
KÄSTNER, H. F., 1896, Pseudo-Dioscoridis de herbis femininis, Hermes, 31, p. 599-600, 619-620, 629.
SIGERIST, H. E., 1939, Materia medica in the Middle Ages, BHM, 7, p. 417-423.
SIGERIST, H. E., 1958, The Latin Medical Literature of the Early Middle Ages, JHM, 13, p. 127-146.
STADLER, H., 1899, Dioscorides Langobardus (Cod. Lat. Monacensis 337), RomForsch, 10, p. 181-247, 369-446.
STADLER, H., 1901, Dioscorides Langobardus (Cod. Lat. Monacensis 337), RomForsch, 11, p. 1-121.
WELLMANN, M., 1906-1914, Pedanii Dioscuridis Anazarbei de materia medica libri quinque, 3 vol., Berlin.
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Annexe

Tabla 1. Equivalencias entre fórmulas halladas en los textos analizados

Diosc.
Materia medica De herbis femininis
Longobardus
Ed.
Ed. Wellmann Ed. Kästner MS Harley 5294
Hofmann et al.
menstruis
βοηθεῖ [...] ἐμμήνων menstrua [...] mouet mentrua [...] mouet (f. prestat
ἀβρότονον
ἐπισχέσει (2, 35, 1-2) (p. 635, 7) 58r) (X, 3, p. 388,
22)
menstruis
ἄγει [...] ἔμμηνα menstrua [...] euocant menstrua [...] euocat (f. imperat
χαμαίρωψ
(2, 111, 3) (p. 595, 8-9) 45r) (X, 3, p. 423,
19)
menstruis
ἄγουσι καταμήνια menstrua prouocat menstrua [...] prouocat (f. imperat
ἀνθεμίς
(2, 146, 11-12) (p. 602, 8) 47v) (X, 3, 437, p.
13-14)
menstruis
κινεῖ [...] ἔμμηνα menstrua [...] mouet menstrua [...] mouet (f.
ἀδίαντον imperat
(2, 280, 4) (p. 599, 5) 46r)
(XI, 1, p. 60, 16)
menstruis
ἐμμήνων ἀγωγὸν mouet [...] menstrua mouet [...] menstrua (f.
ὑπερικόν imperat
(2, 162, 1) (p. 623, 6) 55r)
(X, 3, p. 444, 4)
menstruis
ἔμμηνα ἄγει menstrua mouet menstrua mouet
σάμψουχον imperat
(2, 52, 7-8) (p. 597, 7) (f. 45v)
(X, 3, p. 396, 7)
menstruis
πρὸς καταμηνίων menstrua mulierum menstrua
κόνυζα μικρά imperat
ἀγωγὴν (II, 132, 7) mouet (p. 608, 9) mulierum mouet (f. 49r)
(X, 3, p. 431, 5)

menstrua [...]
ινεῖ [...] καταμήνια menstrua [...] mulierum menstruis
θλάσπι <mulierum> [...]
(1, 223, 6) [...] mouet (f. 46v) imperat
mouet (p. 601, 7)
(X, 3, p. 232, 9)
menstruis
πάνακες ἔμμηνά [...] ἄγει menstrua mouet menstrua mouet imperat
Ἡράκλειον (2, 63, 3) (p. 634, 4) (f. 57r) (X, 3, p. 400,
26)
menstruis
ἄγειν [...] ἔμμηνα menstrua ciet mouet [...] menstrua (f.
ἐλελίσφακον imperat
(2, 45, 1) (p. 592, 5) 44r)
(X, 3, p. 393, 3)
menstruis
ἔμμηνά [...] ἄγει menstrua mouet menstrua mouet imperat
ἕρπυλλος
(2, 51, 4-5) (p. 594, 5) (f. 44v) (X, 3, p. 395,
18)
Tabla 2. Nombres empleados para cada una de las plantas por los textos analizados

Materia medica De herbis femininis Diosc. Longobardus


Ed. Wellmann Ed. Kästner MS Harley 5294 Ed. Hofmann et al.
ἀβρότονον (3, 24) abrotonum (p. 635-6) abrotanum (f. 57v-58r) aprotanum (X, 3, 388)
camerops/
χαμαίρωψ/χαμαίδρυς/ camedrum/ camedrum
camedris/linodrios/
λινόδρυς (3, 98) camerobs (p. 595) (f. 45r)
teucrion (X, 3, 423)
ἀνθεμίς/ antemis/
camemelos
λευκάνθεμον/ἠράνθεμον/ camaemelos (p. 602-3) leucantemon/erantemon/
(f. 47r-47v)
χαμαίμηλον (3, 137) camemelon (X, 3, 437)
adiantos/ adiantos/
adianton/
ἀδίαντον (4, 134) polytrichos/ callitricos/
politricon (XI, 1, 60)
callitrichos (p. 599) pollitricos (f. 46r-46v)
ypericon/
ypericon/
ὑπερικόν (3, 154) ipericon (p. 622-3) androsemon/corion/
corion (f. 54v-55r)
camepitro (X, 3, 443-4)
σάμψουχον (3, 39) samsucon (p. 596-7) samsucin (f. 45v) samsucus (X, 3, 396)
κόνυζα (3, 121) conizae (p. 608) conice (f. 49r) coniza (X, 3, 430-1)
θλάσπι (2, 156) thlaspis/mia (p. 600-1) thlaspis/mia (f. 46v) tlaspium (X, 3, 232)
πάνακες panace eraclio
panacia (p. 634) panacia (f. 57r)
Ἡράκλειον (3, 48) (X, 3, 399-400)
elelisfacos sive
ἐλελίσφακον (3, 33) helilisfaci (f. 44r) lelisfacum (X, 3, 392-3)
salvia (p. 592-3)
ἕρπυλλος (3, 38) herpullos (p. 594) herpillos (f. 44v) herpillum (X, 3, 395)
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Notes
1 Este trabajo se integra en el marco del Proyecto de Investigación FFI2016-77240-P (Ministerio de Economía y Competitividad) y de un
contrato predoctoral para la formación de personal investigador del Plan Propio de I+D+i de la Universidad de Castilla-La Mancha,
cofinanciado por el Fondo Social Europeo (convocatoria DOCM 1 de abril de 2015).
2 Sigerist, 1939, p. 417-420.
3 Ferraces Rodríguez, 1999, p. 49.
4 Ibid., p. 142 y 151.
5 Cranz, 1980, p. 23-24; Bracciotti, 1999, p. 285 y 295.
6 Cranz, 1980, p. 125-126; Sigerist, 1958, p. 131.
7 Ferraces Rodríguez, 1999, p. 168-169.
8 Bracciotti, 1999, p. 293.
9 Ibid., p. 295.
10 Iglesias-Benavides, 2009, p. 283.
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Pour citer cet article
Référence papier
Rocío Martínez Prieto, « Ἔμμηνα Ἄγει: la estimulación de la menstruación en algunos textos tardoantiguos de origen
dioscorideo », Pallas, 113 | 2020, 111-127.
Référence électronique
Rocío Martínez Prieto, « Ἔμμηνα Ἄγει: la estimulación de la menstruación en algunos textos tardoantiguos de origen
dioscorideo », Pallas [En ligne], 113 | 2020, mis en ligne le 20 septembre 2022, consulté le 17 décembre 2022. URL :
[Link] [Link]
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Auteur

Rocío Martínez Prieto
Investigadora postdoctoral
Universidad de Castilla-La Mancha
[Link][at][Link]
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Droits d’auteur

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