Revista Ensaios Teológicos – Vol.
03 – Nº 02 – Dez/2017 – Faculdade Batista Pioneira – ISSN 2447-4878
DISTINTIVOS FUNDAMENTALES DE UNA EDUCACIÓN AUTENTICAMENTE
CRISTIANA
Fundamental distinctives of an authentically christian education
Me. Francisco Custodio1
RESUMEN
La gran mayoría de las instituciones educativas se han alejado de Dios y su palabra, por
tanto, sus enseñanzas son impartidas desde una perspectiva secularista y materialista.
Esta clase de educación se ha encargado de formar una sociedad que solo vive para las
cosas de esta vida presente sin preocuparse en lo absoluto por aquello que es eterno. De
ahí la urgente necesidad de escuelas cristianas que posean una filosofía bíblica que de
coherencia a las informaciones impartidas para que lleguen a ser un conocimiento
verdadero. En el presente artículo presentamos cuales son los distintivos fundamentales
que debe tener una educación para que sea auténticamente cristiana.
Palabras claves: Escuela. Educación. Cristiana. Cosmovisión. Secularismo. Currículo.
Integral. Filosofía. Maestros. Biblia. Espiritual. Conocimiento. Gloria. Dios. Transformar.
Corazón.
ABSTRACT
The vast majority of educational institutions have moved away from God and his word,
therefore, his teachings are taught from a secularist and materialist perspective. This kind
of education has been responsible for forming a society that only lives for the things of
this present life without worrying at all about what is eternal. Hence the urgent need for
Christian schools that have a biblical philosophy that gives coherence to the information
imparted so that they become true knowledge. In this article, we present what are the
1
Francisco Custodio es Licenciado en Comunicación Social, tiene un ThM, es candidato a PhD y pastorea la
“Iglesia Bautista Columna de la Verdad”, Santo Domingo Oeste, República Dominicana. E-mail:
[email protected]
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fundamental distinctions that an education must have in order to be authentically
Christian.
Keywords: School. Education. Christian Worldview. Secularism. Curriculum. Integral.
Philosophy. Teachers. Bible. Spiritual. Knowledge. Glory. God. Transform. Heart.
INTRODUCCION
En su libro titulado “Discipulando Naciones”, Darrow L. Miller cuenta una historia que
ilustra perfectamente la manera en que las cosmovisiones influyen en el comportamiento de
las personas.2
Josie Cornegay trabajaba como enfermera del Cuerpo de Paz en el Hospital de la Misión
de Serabu, localizado en el Distrito de Bo de Sierra Leona, en África Occidental. Acababa de
enseñar un curso de microbiología a diez estudiantes de enfermería del lugar. Todos ellos
habían trabajado mucho, dominaban la información y habían demostrado conocer los virus,
bacterias y otros organismos que causan las enfermedades. Después del examen final, una de
las estudiantes levantó la mano y dijo: “Señorita, yo sé que usted nos enseñó sobre la polio,
pero ¿quiere usted saber cómo es que la gente realmente la contrae?
Sintiendo que el corazón se le iba a los talones, Josie preguntó: ¿Cómo? “Son las brujas”,
respondió la estudiante, “las brujas son invisibles. Vuelan de noche y muerden a la gente por
la espalda”.
Esta historia no solo revela el impacto que tiene una cosmovisión en la vida de una
persona, sino también la necesidad de escuelas que impartan una educación verdaderamente
cristiana.
El pastor Sugel Michelen dice lo siguiente: “Vemos la necesidad de una filosofía de
educación que le de coherencia a los datos impartidos en la escuela de modo que vengan a
ser verdadero conocimiento”.3
De igual manera otro autor argumenta: La filosofía “es a la estructura del pensamiento
lo que la mezcla es a la construcción de un edificio- le da cohesión a las cosas. Un montón de
ladrillos no es un edificio, así como un conjunto de hechos no es conocimiento. Los ladrillos
necesitan la mezcla, y los hechos necesitan una filosofia”.4
¿Tienen las escuelas cristianas esa filosofía que da coherencia a los datos impartidos
para que lleguen a ser verdadero conocimiento? ¿Tiene el personal docente de las escuelas
cristianas consciencia de esta filosofía de la educación cristina? ¿Cuáles son los distintivos de
una educación verdaderamente cristiana? En este breve escrito responderemos estas
interrogantes estableciendo los distintivos de una educación auténticamente cristiana.
2
MILLER, Darrow L. Discipulando Naciones. Editorial JUCUM, 2001, p. 31.
3
MICHELÉN, Sugel. Hacia una Educación Auténticamente Cristiana. ACSI Latinoamericana, 2005, p. 6 (La cursiva
es mía).
4
MICHELÉN, 2005, p. 6 (la cursiva es mía).
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1. UNA COSMOVISIÓN CRISTIANA
El primer distintivo de una educación auténticamente cristiana es que esté guiada por
una cosmovisión cristiana. ¿Qué es una cosmovisión? Hay varias definiciones que se han
ofrecido de este término.
El economista Thomas Sowell dice: “La cosmovisión es nuestro sentido de cómo
funciona el mundo… la base sobre la cual se desarrollan las teorías… un sentido de
causalidad”.5
Ronald H. Nash observa que:
Una cosmovisión es un esquema conceptual en el cual nosotros, consciente
o inconscientemente, colocamos o hacemos caber todo lo que creemos y a
través del cual interpretamos y juzgamos la realidade.6
El sociólogo alemán Niels Mulder define la cosmovisión como: “Los conceptos
medulares que coinciden con la orientación cognitiva básica de la cultura”.7
Resumiendo, podemos decir que una cosmovisión es un conjunto de esquemas
mentales en el que de forma consciente o inconsciente colocamos nuestras creencias, y a
través del cual entendemos el universo y como este funciona.
Ahora bien, ¿Por qué es tan importante tener una cosmovisión cristiana de la
educación? Porque en la mayoría de las escuelas, incluyendo algunas escuelas “cristianas”,
tienen una cosmovisión humanista secularista de la educación. ¿Qué es el humanismo? El
humanismo es “la filosofía o actitud que coloca al ser humano en el centro de los intereses”.8
El primer filosofo en sentar las bases para el humanismo fue el sofista Protágoras cuando
declaró que: “el hombre es la medida de todas las cosas. No debe enfrentarse ni con dioses
superiores que le marquen un camino, ni con leyes eternas”.9 Pero no fue sino hasta el
Renacimiento cuando esta cosmovisión tomó fuerza para convertirse en el gigante que es hoy
en occidente.
Herman Dooyeweerd describe el domino de esta filosofía con las siguientes palabras:
…en la visión griega de la naturaleza humana el misterioso motive materia
con su énfasis en el destino inexorable, había sido la contrafuerza continua y
trágica al optimista motivo forma que enfatizaba lo bueno y lo bello en el
cosmos.
Del mismo modo, la visión escritural de la realidad, la cual contenía la
enseñanza de una caída radical, cortaba de raíz cualquier optimismo
superficial acerca de la naturaleza. Pero el humanismo se aproximaba a la
naturaleza a partir de un marco mental completamente diferente.
Ya el Renacimiento temprano separaba su concepción de la naturaleza tanto
de la idea griega del destino como de la doctrina cristiana de la depravación
radical. Orgullosamente consciente de su autonomía y libertad, el hombre
moderno vio la “naturaleza” como una arena expansiva para las
5
SOWELL, Thomas. A Conflict of Vision. New York: William Morrow, 1987, p. 14,16.
6
NASH, Ronald H. Worldviews in Conflict. Grand Rapids: Zondervan, 1992, p. 16.
7
MULDER, Niels. Inside thai Society. Bangkok: Editions Duang Kamol, 1990, p. 11.
8
DICCIONARIO de Filosofía. Editorial Panamericana, 1997, p. 268.
9
DELLUTRI, Salvador. La Aventura del Pensamiento. Miami: Unilit, 2002, p. 42.
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exploraciones de su personalidad libre, como un campo de infinitas
posibilidades en el que se debe revelar la soberanía de la personalidad
humana mediante un dominio completo de los fenómenos de la naturaleza.10
Como se observa en esta descripción, el humanismo secularista es diametralmente
opuesto a la cosmovisión cristiana, y ambos se encuentran en un permanente conflicto por la
hegemonía del pensamiento de los hombres. En este punto debemos preguntarnos, ¿En qué
consiste la cosmovisión cristiana? La cosmovisión cristiana es la creencia en un Dios personal,
trascendente que creó el universo de la nada y que lo gobierna, sostiene y dirige según su
providencia (Ge 1.1; Is 46.9-11; Dn 4.34-35; Mt 10.29-31). Este Dios se ha dado a conocer al
hombre en la revelación general (la creación), la revelación proposicional (la Biblia) la
revelación personal (Jesucristo). Esta relación divina tiene como propósito manifestar la gloria
de Dios y redimir al hombre que esta radicalmente corrompido por el pecado (Sal 19.1-4; S. Jn
1.18; 2Tim 3.15-17).
Dice Samuel E. Waldron: “La Confesión nos recuerda que la revelación redentora tiene
un propósito redentor. Los hombres deben ponerse en contacto con ella para que se cumpla
su fin. Como medio necesario para este fin necesario, las Escrituras mismas son necesarias”.11
Nuestra tarea es estudiar esa revelación, interpretarla y procurar que ella dirija todas las áreas
de la vida humana.
Theo G. Donner es muy certero cuando comenta: “Tenemos un punto de partida…que
nos une y nos orienta. No tenemos un sistema completo, coherente, que Dios nos haya dado.
Dios no nos dio una Teología Sistemática, ni una filosofía cristiana completa. Dios se ha dado
a conocer en la historia, máxime en la persona de Cristo. Y es a partir de esa revelación que
podemos hacer teología, que podemos elaborar una filosofía cristiana”.12
La responsabilidad de la escuela cristiana es elaborar un currículo que tenga como
fundamento esa revelación escrita que Dios nos ha dado, y ese es el segundo distintivo de una
educación realmente cristiana.
2. UN CURRICULO INTEGRAL
Tomando en consideración que toda verdad, ya sea en el ámbito teológico, científico o
filosófico proviene de Dios, la labor de la escuela cristiana es elaborar un currículo que integre
lo secular y lo sagrado. En otras palabras, que todo el contenido que se imparte en las escuelas
cristianas debe ser permeado por las enseñanzas de las Escrituras. Como alguien ha dicho:
La ciencia está basada en la sabiduría e inteligencia que Dios le ha dado al
hombre para que investigue y desarrolle un conocimiento racional,
sistemático, exacto, verificable y falible, a través de la investigación científica,
el cual le muestra la grandeza y gloria del Dios Creador y sustentador de todas
las cosas.13
10
DOYEWEEERD, Herman. Las Raices de la Cultura Occidental. Barcelona: CLIE, 1998, p. 155.
11
WALDRON, Samuel E. Exposicion de la Confesion Bautista de Fe de 1689. Evangelical Press, 1989, p. 35.
12
DONNER, Theo G. Fe y Postmodernidad. Barcelona: CLIE, 2004, p. 31.
13
LA INTEGRACIÓN Bíblica en Centros Educativos. Fundamento para la Familia. A. C, p. 23.
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C. S. Lewis es un ejemplo brillante de una cosmovisión cristiana integrada:
Creo que cualquier cristiano que está calificado para escribir un buen libro
popular acerca de cualquier ciencia puede lograr mucho más que algún
trabajo directamente apologético…Lo que queremos no son más libros
acerca del cristianismo, sino más libros escrito por cristianos acerca de otros
temas- con su cristianismo latente.14
Lo que Lewis nos está diciendo es que debemos entender que los padres no envían a sus
hijos a la escuela (aunque sea cristiana) para recibir una formación teológica avanzada, sino
para ser formados en las distintas áreas científicas. Sin embargo, aun en esas áreas la escuela
y el maestro deben mantener una teología latente.
Lutero decía: “Sobre todo en las escuelas todo tipo de enseñanzas debería proceder
delas Sagradas Escrituras… Pero donde las Sagradas Escrituras no son la regla, yo amonesto a
los padres a no enviar a sus hijos, porque todo perecerá donde la Palabra de Dios no es
estudiada incesantemente”.15
De acuerdo con Lutero, la escuela verdaderamente cristiana no es aquella que
simplemente lleva nombre “cristiana”, ni aquella que realiza un devocional todas las mañanas
o una capilla una vez por semana, sino aquella que tiene como única regla las sagradas
Escrituras.
De igual manera para Juan Calvino “la escuela y la iglesia eran una misma cosa, unidas
en el ministerio, no había forma de separarlas, para él la división entre lo sagrado y secularera
algo inconcebible”.16
Webster lo expresa con estas palabras:
No es la preparación académica sola, pero la preparación académica
impregnada de la Palabra de Dios la que habla a la gran masa de lasociedad.
Tampoco creemos en la eficacia de institutos mecanizados, ni en escuelas
elementales para formar una población bien preparada y virtuosa, si éstas se
encuentran divorciadas de una enseñanza de la piedad cristiana.17
Otro autor explicó de forma practica la manera de integrar la ciencia con la teología en
el proceso educativo: "Saber gramática es muy importante para Dios porque sin ella Su Palabra
no tienesentido. Él nos dio el idioma para ser capaces de comunicar Sus pensamientos
yvoluntad”.18
El siguiente es otro ejemplo de la integración curricular:
Para los estudiantes, dominar un idioma aumenta las oportunidades de
trabajo, las probabilidades de ser aceptados en la universidad, la eficiencia
de comunicarse con el novio o la novia (o esposos) o compañeros de trabajo,
incluso con clientes potenciales. Para los cristianos, dominar un idioma les
14
Citado por RAMSAY, Richard B. Integridad Intelectual. Barcelona: CLIE, 2005, p. 13.
15
LA INTEGRACIÓN Bíblica en Centros Educativos, p. 6.
16
LA INTEGRACIÓN Bíblica en Centros Educativos, p. 6.
17
LA INTEGRACIÓN Bíblica en Centros Educativos, p. 6.
18
HILGEMAN, Thomas. Citado por La Integración Bíblica en Centros Educativos. Fundamento para la Familia. A.
C, p. 13.
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ayuda a comunicar el evangelio a los demás y les conducirá a un mejor
entendimiento de la Palabra de Dios.
Haga este ejercicio cada vez que enseñe a sus estudiantes la importancia de
las estructuras gramaticales tales como sustantivos, verbos, adverbios,
adjetivos, etc. Supongamos que usted va a enseñar la importancia de los
verbos. Vaya a la Biblia y seleccione un pasaje de las Escrituras como Juan
3:16. Que los estudiantes copien el versículo en una hoja de papel pero
pídales que no escriban los verbos. De esta forma pregúnteles ¿cómo afecta
el mensaje de Juan 3:16? Saber gramática es muy importante para Dios
porque sin ella Su Palabra no tiene sentido. Él nos dio el idioma para ser
capaces de comunicar Sus pensamientos y voluntad.19
Como podemos ver, la educación no se trata únicamente de traspasar una información
al intelecto de los alumnos, sino que esa información debe llevarlos a tener una comprensión
adecuada del fin último de su existencia en este mundo: vivir para la gloria de su creador y el
bienestar de su prójimo.
Ahora bien, si la verdadera educación cristiana requiere un currículo que integre las
diversas ciencias con las Escrituras, también es cierto que ese currículo debe ser elaborado e
impartido por hombres y mujeres competentes.
3. MAESTROS CAPACITADOS
Si una persona tiene escaso o ningún conocimiento de medicina pero desea ser un
cirujano, no se dirige a un hospital, entra al quirófano y se le entrega un bisturí para que realice
una cirugía a un paciente que está en estado de gravedad. Si esta persona ama la medicina y
desea operar a alguien tendrá que dedicar gran parte de su vida a los estudios y la preparación.
De igual manera, los maestros que imparten educación realmente cristiana deben estar bien
capacitados porque de ello dependerá la eficacia de su labor educativa. En (2Tim. 3.14) el
apóstol Pablo no solo le recuerda a Timoteo la importancia del contenido que lo transformó,
sino también el ejemplo de los instrumentos humanos que Dios usó para cambiarlo. Así que,
los maestros de las escuelas cristianas deben estar altamente capacitados por lo menos en
dos áreas.
Dice Howard Hendricks que
Se necesita un mínimo de cuatro años de educación universitaria para
enseñar a los niños que dos más dos son cuatro. Sin embargo, para enseñar
las inescrutables riquezas de Cristo, cualquier cosa es suficiente... y es por
eso que con tanta frecuencia se degenera en un ministerio de mediocridad.20
3.1 En el área espiritual
Hay cuatro características que muestran que una persona esta espiritualmente
capacitada para enseñar en una escuela cristiana.
1. El maestro de una escuela cristiana debe ser regenerado
19
LA INTEGRACIÓN Bíblica en Centros Educativos, p. 13.
20
HENDRICKS, Howard. Enseñando para Cambiar Vidas. Miami: Logoi, 2003, p. 10.
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2. Debe ser miembro de una iglesia local con sana doctrina
3. Debe poseer un carácter maduro
4. Debe tener un conocimiento profundo de la Biblia y estar entrenado para pensar
bíblicamente
Richard y Bredfeldt son muy elocuentes cuando afirman:
La enseñanza creativa de la Biblia comienza con el estudio eficaz de la misma.
Antes de que uno pueda ser maestro de la Biblia, debe ser primero un
estudiante de ella. Aunque no hay garantías de que los que estudian la Biblia
de manera correcta necesariamente la enseñarán bien, es cierto que los que
no estudian las Escrituras con diligencia no pueden enseñarla bien.21
Y estas palabras son bien penetrantes: “Al considerar las cualidades de los líderes de
educación cristiana se advierte que no hay sustituto para la crisis de conversión y santificación
total. No se puede conducir a donde uno no ha ido”.22
3.2 En el conocimiento de la asignatura que imparte
Los maestros cristianos no solo deben estar saturados de la palabra de Dios, sino que
además deben tener un amplio dominio de las asignaturas que enseñan en las escuelas y
mostrar un entusiasmo piadoso por ellas.
Escuche con cuidado como Richard Riesen aborda este punto:
Me preocupo cuando algunos profesores me dicen que enseñan porque ellos
desean ayudar a los jóvenes, o porque les gusta estar con jóvenes, o porque
‘los jóvenes tienen tantos problemas en estos días’- pero no me dicen algo
sobre aquello para lo que se les contrató: enseñar una materia.23
En su libro “Las Siete Leyes de la Enseñanza”, Juan Milton Gregory lo explica de la
siguiente manera: “Lo que el maestro conoce, eso debe enseñar. La palabra CONOCER ocupa
un lugar central en la ley del maestro. El conocimiento es el material con que trabaja el
maestro, y la primera razón en pro de la ley del maestro debe buscarse en el conocimiento”.24
Una vez más cito a Hendricks: “El maestro eficaz siempre enseña de lo que fluye de una
vida plena. La ley del maestro, declarada sencillamente, es esta: Si deja de crecer hoy, dejará
de enseñarmañana. Ni la personalidad ni la metodología pueden sustituir este principio. Usted
no puede comunicar desde un vacío. No puede impartir lo que no posee. Si no lo conoce, es
decir, conocerlo verdaderamente, no lo puede dar”.25
Nuestro Señor y salvador Jesucristo, el más grande de todos los maestros que ha existido
en el mundo declara en Lucas 6.40 que “…todo discípulo que fuere perfeccionado será como
su maestro”.
Hendriksen enfatiza el perfeccionamiento del maestro cuando comenta el texto:
21
RICHARDS, Lawrence O. Enseñemos la Biblia Creativamente. Miami: Logoi, 2001, p. 11.
22
EXPLORANDO la Educación Cristiana. Casa Nazarena de Publicaciones, 1994, p. 415.
23
RIESEN; citado por MICHELEN, Sugel. Hacia una Educación Auténticamente Cristiana. ACSI Latinoamericana,
2005, p. 58.
24
GREGORY, Juan Milton. Las Siete Leyes de la Enseñanza. The Pilgrim Press, p. 38.
25
HENDRICKS, 2003, p. 10.
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Con ternura y amor el Maestro ahora les asegura que aunque nunca podrán
superarlo o sobrepasarlo, una preparación completa bajo su dirección hará
que ellos, si la reciben, sean como su Maestro; esto es, como él, no en grado
de conocimiento o sabiduría, sino en que reflejarán en forma verdadera su
imagen delante del mundo, de modo que la gente instruida por ellos
comenzará a decir: Podemos notar que estos hombres han estado con Jesús
(véase Hch. 4.13b).26
4. METAS BIBLICAS
El cuarto distintivo de una educación verdaderamente cristiana es que debe perseguir
metas que están claramente establecidas por Dios en las sagradas Escrituras. Por causa del
espacio nos limitaremos a tratar dos metas generales que incluyen todas las metas bíblicas
específicas, y que deben estar presentes en toda labor que el cristiano realiza, ya sea en el
plano espiritual o secular.
4.1 La gloria de Dios
Ninguna educación que no tenga como meta principal la gloria de Dios puede ser
llamada genuinamente cristiana. El procurar glorificar a Dios es lo que le da sentido y valor a
todo lo que hacemos en esta vida.
El apóstol Pablo escribió: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo
para la gloria de Dios” (1 Co 10.31). “Algunos maestros judíos enfatizaban que todo debía
hacerse por amor a Dios, como Pablo lo dice aquí; algunos filósofos afirmaban que uno debía
invertir la vida solo en lo que tiene significación eterna…Pablo considera tales cosmovisiones
como apropiadas y las aplica a la credibilidad del evangelio”.27
Es evidente que el propósito supremo de la educación no es capacitar a las personas
para que sean ‘exitosas en el mundo’, sino capacitarlas para que conozcan a Dios y lo adoren.
“El propósito supremo de la educación cristiana es capacitar a las personas para que tengan
consciencia del amor de Dios que busca al hombre, tal como se reveló en Jesucristo, y
responder en fe a ese amor en formas que les ayuden a crecer como hijos de Dios, vivir de
acuerdo con la voluntad de Dios y sostener una relación vital con la comunidad cristiana”.28
4.2 Transformar el corazón del alumno
La mayoría de los educadores procuran cambiar la conducta de los alumnos pero
dejando intactos sus corazones. Ellos ignoran por completo que nosotros pertenecemos a una
raza caída que lleva consigo el germen del pecado y cuyos corazones vienen dañados de
fábrica. Por tanto, la meta de la educación cristiana debe ser servir como un instrumento en
26
HENDRIKSEN, William. Comentario al Nuevo Testamento: exposición del Evangelio según San Lucas. Grand
Rapids, Michigan: Libros Desafío, 2002, p. 265.
27
KEENER, Craig S. Comentario del Contexto Cultural de la Biblia, Nuevo Testamento. El Paso, Texa: Mundo
Hispano, p. 473.
28
EXPLORANDO la Educación Cristiana, 1994, p. 23.
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las manos de Dios para transformar los corazones de los alumnos, a fin de que ellos puedan
amar a Dios y a su prójimo.
La Biblia enfatiza que el proceso pedagógico tanto de los padres como de los maestros
debe enfocarse en el corazón de los alumnos. Deuteronomio 6.5-6 dice que la enseñanza de
los padres debe dirigirse al corazón. Proverbios 4.23 aclara que sobre todo debemos guardar
el corazón. Marcos 7.21-22 muestra que la conducta del ser humano es un reflejo de lo que
hay en su corazón. Tedd Tripp dice: “Las Escrituras enseñan que el corazón es el centro de
control de la vida, por lo que la vida de una persona es el reflejo de su corazón”.29
CONCLUSION
Hemos considerado brevemente algunos distintivos fundamentales de una educación
auténticamente cristiana. Esos distintivos están claramente establecidos en, y son fácilmente
demostrable por la palabra escrita de Dios. En Colosenses 2.8 Pablo advierte a los cristianos
que no se dejen engañar por medio de las filosofías mundanas. De igual manera en Romanos
12.2 nos manda a no conformarnos a este mundo, sino a transformarnos por medio de la
renovación de la mente.
El asunto es que hay una batalla campal entre dos cosmovisiones distintas y antagónicas:
la cosmovisión judeo-cristiana que interpreta el mundo y la realidad a la luz de la Biblia, y
coloca al Dios soberano como centro del universo, y alrededor del cual giran todas las cosas.
Por el otro lado, está la cosmovisión humanista que tiene al hombre en el centro del mundo y
lo ve como la medida de todas las cosas.
Esta cosmovisión humanista secularista es la que predomina en los centros educativos
de nuestra sociedad y el mundo. Esta realidad presenta varios retos a las instituciones que
pretender impartir una educación verdaderamente cristiana.
Número uno, no deben amoldarse a la filosofía educativa del mundo. Esto incluye varias
cosas:
Que el currículo que se imparte en una escuela cristiana no debe ser elaborado por
instituciones con una perspectiva del mundo humanista secularista.
Nunca la meta de una escuela que imparte educación auténticamente cristiana debe ser
enriquecerse. Las escuelas cristianas no deben ser un negocio para crear fuentes de trabajos
en la iglesia o darle prestigio, sino que son ministerios para la gloria de Dios y la formación de
hombres y mujeres para su reino.
Las escuelas cristianas no deben tener en sus planteles maestros que no sean salvos,
que no estén seriamente comprometidos con las verdades eternas de la palabra de Dios y la
causa de Cristo.
Número dos, frente a este interés de las distintas cosmovisiones anticristianas por
conquistar las mentes de las personas, los cristianos no debemos ser indiferentes ni pasivos,
sino que debemos adoptar una actitud activa sabiendo que el tiempo apremia.
Cierro citando una vez más a Miller:
29
TRIPP, Tedd. Cómo Pastorear el Corazon de su Hijo. Editorial Eternidad, p. 3.
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El tiempo es la arena de la actividad humana. Conforme pasa el tiempo, o
nos desarrollamos y revelamos el reino de Dios, o vivimos para los
despiadados antojos de Satanás. A cada persona se le ha concedido una
cantidad limitada de tiempo para intervenir en la historia de Dios. Por lo
tanto, hemos de redimir el tiempo usando las innumerables virtudes
cristianas. La prudencia significa que ordenamos nuestro tiempo
sabiamente. La disciplina significa que luchamos contra el hábito de dejar las
cosas para mañana, el cual es el ladrón del tiempo. La perseverancia significa
que nos mantenemos prosiguiendo hacia adelante, aun en los tiempos
difíciles. La mayordomía nos constriñe a obedecer el mandamiento del Señor
que nos ordena mantenernos ocupados, trabajando hasta que El regrese.30
REFERENCIAS
DELLUTRI, Salvador. La Aventura del Pensamiento. Miami: Unilit, 2002.
DICCIONARIO de Filosofía. Editorial Panamericana, 1997.
DONNER, Theo G. Fe y Postmodernidad. Barcelona: CLIE, 2004.
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San Lucas. Grand Rapids, Michigan: Libros Desafío, 2002.
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RAMSAY, Richard B. Integridad Intelectual. Barcelona: CLIE, 2005.
30
MILLER, 2001, p. 266.
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