BISFENOL A (BPA)
15/09/2014 Jordi Picric
Alimentación anticáncer, Colaboradores especiales, Materiales y toxicidad, Tóxicos de cada día: Jordi Picric, ¡Salud para
todos!
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Desde Conasi recomendamos una actitud de prudencia ante el uso de plásticos en contacto con los alimentos. Ahora,
profundizamos más en el tema de mano de nuestro nuevo colaborador Jordi Picric, catedrático de física y al cual podéis
conocer en las ferias de Biocultura donde nos acompaña.
Técnicamente ¿qué es el Bisfenol-A?
Este compuesto consiste en dos anillos fenólicos (anillo bencénico con un grupo OH) unidos (de ahí “bi” y “fenol”) por la
parte central a una molécula de propano de forma simétrica. El nombre técnico es, por tanto, 2,2-bis (4-hidroxifenil)
propano.
Cuando los anillos fenólicos se unen a otros compuestos, se designan con otra letra, dependiendo del compuestos. Por
ejemplo, el Bisfenol-A procede de la reacción con Acetona, Bisfenol-S de la reacción con trióxido de azufre (Sulfuro),
Bisfenol-F con Formaldehído, etc (http://en.wikipedia.org/wiki/Bisphenol). El Bisfenol-A (BPA) se utiliza
fundamentalmente en resinas epoxi y determinados plásticos como el Policloruro de vinilo (PVC, código de reciclaje 3) y
algunos Policarbonatos (PC, código de reciclaje 7). Estos materiales se encuentran, por ejemplo, en algunos envases o
recubriendo el interior de las latas de conservas o de refrescos.
Plásticos
Su presencia en un material, se puede detectar por espectrofotometría infrarroja en el infrarrojo medio y lejano. En la
gráfica se representa la absorción en % frente al número de ondas (inversos de la longitud de onda). Nótense las fuertes
absorciones alrededor de 3000 cm–1 (~300 mm) y el patrón alrededor de 1000 cm–1 (~10 mm).
Absorción en % frente al número de ondas
Efectos del Bisfenol-A (BPA) en el organismo
La estructura molecular del BPA mimetiza la estructura de los estrógenos naturales. Luego, tiene la capacidad de alterar
el sistema endocrino. El BPA constituye, por tanto, lo que se denomina un “disruptor endocrino”. Entre los efectos
adversos cabe destacar:
Cambios en el comportamiento. Hiperactividad, agresividad
Diabetes y obesidad
Pubertad temprana
Reducción de la cantidad de esperma
Cáncer de próstata
Cáncer de mama
Alteraciones cromosómicas
Daño cerebral
Deterioro de la función inmune
Disminución de los niveles de antioxidantes enzimáticos
Para más información acerca de los efectos del Bisfenol A sobre la salud y su presencia en el medio ambiente, consultar
la wikipedia inglesa: http://en.wikipedia.org/wiki/Bisphenol_A
Migración del BPA a alimentos
Actualmente el BPA se encuentra en todas partes (aire, agua, etc) en pequeñas cantidades. Suficiente como para que los
métodos analíticos modernos ultratraza (ng/L) los puedan detectar.
El problema no es la presencia de BPA en determinados plásticos, sino que cuando dichos plásticos se encuentran en
contacto con los alimentos, parte del BPA puede pasar a los mismos, ser ingerido entonces por el ser humano o los
animales y pasar al medio ambiente. Es lo que se denomina migración.
Posibles migraciones que pueden darse: al agua embotellada en envases de plástico, al agua calentada en calentadores
de agua hechos de plástico, a alimentos guardados en bolsas y contenedores de plástico, bien en la nevera, bien al
calentarlos con el microondas o congelarlos, etc. Aunque determinados plásticos como el Polietileno Tereftalato (PET,
código de reciclaje 1), o el Polipropileno (PP, código de reciclaje 5) se consideran seguros, existe, de hecho, controversia
acerca de si las botellas de PET transmiten BPA o no al agua (Elobeid et al. 2012).
Algunos estudios indican que podrían transmitir hasta 0.01 mg/kg (Tokunaga et al. 2008). Parece que es más importante
la migración desde los recubrimientos de latas que de envases de PC.
Según la normativa actualmente vigente, el uso del BPA no está prohibido, y se desconoce el límite exacto de su
toxicidad. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) estableció en 2006 la ingesta diaria
tolerable provisional (el acrónimo inglés es TDI) en 0.05mg/kg/día, con un factor de seguridad 100 (o sea, para un adulto
de 70 kg, es de 3.5 mg/día). Este límite fue reevaluado en varias ocasiones y ratificado por última vez en diciembre de
2011. Asimismo, el Reglamento 10/2011 establece un límite de migración específico (el acrónimo inglés es SML) de 0.6
mg/kg (donde ahora el kg es de alimento). También en 2011, la UE estableció la prohibición de la comercialización e
importación de biberones de PC. Datos extraídos de la web de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.
Factores que condicionan la migración de Bisfenol A
La migración de BPA a los alimentos depende de multitud de factores. Entre ellos:
El tipo de plástico
El tiempo de contacto (a mayor tiempo, mayor migración)
La temperatura (a mayor temperatura, mayor migración)
El pH (la migración es mayor en bebidas carbonatadas y alimentos ácidos como la salsa de tomate o zumos de
cítricos, o sea, de pH < 7)
La degradación del plástico (edad, arañazos, etc)
El tipo de alimento
Para dar una idea de la migración del BPA a alimentos en conserva, se han detectado hasta del orden de 0.1 mg/kg en la
carne, 0.02 mg/kg en el pescado y vegetales y frutas (González et al. 2011 y referencias allí citadas).
Verdades y conjeturas sobre el BPA
Se sabe con certeza que:
El 95% de los seres humanos presenta BPA en la orina.
El BPA es perjudicial para la salud y para el medio ambiente.
Se desconoce con exactitud cual es la dosis máxima de BPA que se puede considerar que no produce efectos
adversos sobre la salud. Especialmente a largo plazo.
El PVC, resinas epoxi (presentes en recubrimientos interiores de latas de conserva y de refresco) y muchos
policarbonatos, tienen BPA.
Los plásticos reutilizados con frecuencia, con arañazos, etc, liberan más BPA.
La temperatura y la acidez de los alimentos favorecen la migración del BPA.
Se supone que:
El PET y el PP son “seguros” y no liberan BPA, pero existe controversia. Puede ser debida a contaminación del
agua por BPA. En cualquier caso liberan todo otro tipo de sustancias plastificantes también perjudiciales para la
salud.
El BPS (Bisfenol S) sustitutivo del BPA se considera “seguro”. Pero se sabe que también es un disruptor
endocrino. Sin embargo, se utiliza porque su uso no está limitado como el del BPA. Algunos plásticos
etiquetados como “libres de BPA” lo usan. Este caso se puede aplicar a otros tipos de bisfenoles.
Los intereses comerciales están en contra de la limitación del BPA y de la definición de un límite máximo
permisible menor.
Las autoridades sanitarias controlan el uso de BPA y su presencia en alimentos, pero no se puede estar en todas
partes y además, la determinación del BPA a cantidades de microtraza, como veremos, no es fácil ni barata.
Requiere de aparatos costosos de adquirir y costosos de mantener.
Bibliografía
Elobeid M.A. et al. 2012, Bisphenol A detection in various brands of drinking bottled water in Riyadh, Saudi Arabia using
gas chromatrography/Mass spectrometer, Tropical Journal of Pharmaceutical Research, 11, 455
González et al. 2011, Toxicidad del BPA: migración desde los envases a los alimentos. Salud Pública