1.
El delito de feminicidio en la ley peruana
En el Perú el feminicidio es un delito autónomo, en efecto, desde el 2013, mediante la Ley
38068 se incorporó el artículo 108-de nuestro Código Penal que sanciona incluso con
cadena perpetua a las personas que matan a una mujer en determinados contextos.
En el delito de feminicidio la conducta visible (acción) es matar a una mujer, existiendo una
relación de causalidad entre la conducta del sujeto activo y el resultado (extinción de la
vida). Es un delito doloso porque existe comprensión y voluntad del autor, estando
presente la intención de matar. El sujeto pasivo es la mujer que desde la perspectiva de
género se encuentra en desigualdad con el varón y en una posición vulnerable en las
relaciones de poder.
La noma ha señalado varios contextos que subsumen los escenarios más comunes en
que se perpetran este tipo de delitos:
Violencia familiar.
Coacción, hostigamiento o acoso sexual.
Abuso de poder, confianza o de cualquier otra posición o relación que le confiera
autoridad al agente.
Cualquier forma de discriminación contra la mujer, independientemente de que exista
o haya existido una relación conyugal o de convivencia con el agente (agresor).
Nótese que el cuarto numeral es una cláusula abierta que subsume los supuestos de
feminicidios no íntimos, los cuales no alcanzaba a cubrir la modificación del artículo 107
del Código Penal del año 2011 (Ley 29819) que consideró como parte agraviada a “la
víctima cuando ha sido cónyuge o conviviente del autor, o estuvo ligada a él por una
relación análoga”, es decir que se refería únicamente a los denominados feminicidios
íntimos.
Así también, en el artículo 108-B se han considerado agravantes específicas para el delito
de feminicidio, adicionales a las ya contempladas en el artículo 108, delito de homicidio
calificado. Esta clasificación de agravantes fue perfeccionada por el Decreto Legislativo
1323 del 6 de enero de 2017, que fortaleció la lucha contra el feminicidio, la violencia y la
violencia de género. Las agravantes vigentes son:
Si la víctima era menor de edad o adulta mayor.
Si la víctima se encontraba en estado de gestación.
Si la víctima se encontraba bajo cuidado o responsabilidad del agente.
Si la víctima fue sometida previamente a violación sexual o actos de mutilación.
Si al momento de cometerse el delito, la víctima tiene cualquier tipo de discapacidad.
Si la víctima fue sometida para fines de trata de personas o cualquier tipo de
explotación humana.
El Decreto Legislativo 1323, incorpora la agravante en el supuesto de cometer el delito a
sabiendas de la presencia de las hijas o hijos de la víctima o de niños, niñas o
adolescentes que se encuentren bajo su cuidado.
La cadena perpetua se deberá aplicar cuando concurran dos o más circunstancias
agravantes. Adicionalmente, se impondrá la pena de inhabilitación conforme al artículo 36°
del Código Penal.
La Ley 30068 que incorpora al Código Penal el artículo 108 B lo define como el homicidio
de una mujer por su condición de tal, es decir, por el hecho de ser mujer. Esta norma
identifica las modalidades o contextos que se describen en la ilustración inferior.
Es el acto último y más grave de violencia contra las mujeres, producto del fracaso de los
intentos de someterlas y controlarlas. Puede ocurrir en contextos diversos: en situación de
violencia familiar por parte de la pareja o ex pareja, como producto de hostigamiento o
acoso sexual, o de abuso de poder, confianza o de cualquier otra posición o relación que
le confiera autoridad al agente, o en el contexto de cualquier forma de discriminación
contra la mujer, independientemente de que exista o haya existido una relación conyugal o
de convivencia con el agente.
De acuerdo a nuestro Código Penal, el feminicidio como delito establece agravantes para
la sanción y estas se extienden desde la pena básica hasta la cadena perpetua, en caso
que se den los siguientes supuestos; a) que la víctima sea menor de edad, b) se
encuentre gestando, c) esté bajo cuidado o responsabilidad del autor, d) exista violación
sexual o actos de mutilación, e) presente discapacidad y e) existan fines de trata de
personas.
El feminicidio incluye la figura de la tentativa y esta se configura, «cuando el agente lleva
a cabo actos encaminados a quitarle la vida a una mujer, pero no logra tal cometido
porque la víctima sobrevive al ataque. Sucede en un contexto de violencia de género
(1).» Para determinar la intención del feminicidio, que no siempre es manifestada por
el agresor, es conveniente tomar en consideración los siguientes criterios de la ilustración:
2. Protocolo de atención
El Gobierno peruano, aprobó el 4 de julio de 2018 el Protocolo interinstitucional de acción
frente al feminicidio, tentativa de feminicidio y violencia de pareja de alto riesgo. El
instrumento considera los procedimientos para la atención integral, eficaz y oportuna a las
familias de las víctimas, y la recuperación física y emocional de las sobrevivientes y de su
entorno familiar. Este protocolo tiene como objetivos:
Establecer lineamientos y criterios comunes de intervención interinstitucional,
articulada, eficaz y oportuna en los casos de feminicidio, tentativa de feminicidio y
violencia de pareja de alto riesgo.
Facilitar el acceso a la justicia con la debida diligencia y la protección social
garantizando la eficacia de las acciones emprendidas con las víctimas de violencia de
feminicidio, tentativa de feminicidio y violencia de pareja de alto riesgo.
Fortalecer las acciones de prevención del feminicidio, mediante la valoración,
categorización y gestión del riesgo en la violencia de pareja.
El protocolo busca lograr una atención integral, oportuna y eficaz del feminicidio y su tentativa, así
prevenirlo. Además de la intervención integral y articulada de los operadores vinculados con la atención de casos
Tentativa y Violencia de Pareja de Alto Riesgo, este documento propicia la debida diligencia en todo el proceso de
víctimas directas e indirectas debido a que los operadores actuarán bajo un marco normativo común producto d
obtenidos por consenso intersectorial.
El protocolo también aporta a la prevención de feminicidios mediante la aplicación de
una Ficha de Valoración del Riesgo, que permite identificar en las mujeres víctimas de
violencia de pareja, su situación de riesgo como leve, moderado o severo. Su aplicación
está a cargo de los operadores policiales o fiscales, quienes activan las medidas de la
gestión del riesgo correspondiente, logrando la inmediata protección y el acceso a la
justicia de las víctimas.
En feminicidio: el protocolo establece acciones para garantizar el debido proceso con el
fin de obtener una justicia pronta y efectiva. Así como también organiza las acciones de
protección social de las victimas indirectas, especialmente de las personas dependientes
de la víctima, como niños, niñas, adolescentes, personas mayores y con discapacidad.
En tentativa de feminicidio: el protocolo establece las acciones para obtener una justicia
oportuna; y las medidas de protección efectivas y eficaces: así también, organiza la
protección social de las víctimas directas e indirectas.
En violencia de pareja de alto riesgo: pautea la evaluación del nivel de riesgo: leve,
moderado o severo (Ficha de Valoración del Riesgo), la gestión del riesgo acorde al nivel
identificado y las acciones enmarcadas en la debida diligencia del Estado a fin de prevenir
el feminicidio.
3. Instituciones e instancias responsables
3.1 Operadores del Sistema de Justicia
Se detalla a continuación las instituciones que participan en el proceso judicial:
3.2 Operadores del sistema de protección social
En el caso de tentativa de feminicidio, garantiza medidas de protección y medidas
cautelares para las víctimas y para las personas que están bajo su dependencia, y que se
encuentran en situación de vulnerabilidad, asimismo, impulsa la adopción de normas
específicas para la reparación del daño causado a las mujeres víctimas. Coordina con el
establecimiento de salud con el fin de que brinde a la víctima las atenciones médicas que
requiera.La PNP debe trabajar de manera articulada con la fiscalía, quien investiga el
delito. Esta a su vez, pone en conocimiento de la Fiscalía de Familia la situación de las
víctimas y solicita las medidas de protección indirectas en coordinación con los Centros
Emergencia Mujer del MIMP o con la Defensoría Pública. También debe dictar medidas
para garantizar el apoyo social a las víctimas en coordinación con el INABIF y/o la
Beneficencia Pública.
Cuando se trata de violencia de pareja, el protocolo incluye una Ficha de Valoración de
Riesgo, para detectar oportunamente casos que podrían terminar en feminicidio. El
protocolo prevé también la gestión del riesgo con medidas de protección como la
derivación a hogares de refugio temporal, entre otras.
4. Población sujeto de intervención
Se detalla a continuación.
5. ¿Cómo deben actuar los operadores/as de
servicio?
El citado protocolo da las siguientes pautas:
OBSERVA: Los casos de feminicidio, tentativa de feminicidio y violencia de pareja de alto
riesgo son complejos y requieren un análisis de los elementos que los configuran, así
como del contexto particular del caso, para lo cual los/las operadores/as deberíamos
prestar cuidadosa atención a las manifestaciones conductuales, verbales y emocionales de
la persona usuaria, que podría encontrarse en una situación de riesgo feminicida, para ello
se requiere una escucha activa, empatía, la observación atenta del contenido de su relato;
también se debería revisar información complementaria respecto al caso, analizar el
entorno de la víctima y la dinámica de la relación de pareja, de ser el caso. La
especialización interdisciplinaria en la materia debe ser permanente especialmente en el
entrenamiento de aquellas habilidades que nos permitan identificar y reconocer presuntos
casos de violencia y riesgo feminicida.
ACTÚA: La intervención en cada una de las etapas del proceso debe ser proactiva y diligente,
atendiendo a las características del caso, estableciendo prioridades e identificando a los aliados. En
caso violencia de pareja de alto riesgo o tentativa de feminicidio, se debe brindar atención en crisis,
garantizar la protección inmediata de la víctima y de su entorno familiar, adoptando medidas
jurídicas y sociales. En caso de feminicidio se debe procurar la protección del entorno familiar y el
acceso a la justicia. Debemos considerar que son momentos de crisis y el soporte emocional es vital
para transitar por el proceso de duelo. Las personas necesitan sentir que son apoyadas con calidez y
sin ser juzgadas. La primera institución a la que acude la víctima o los deudos tiene un rol
fundamental y decisivo, pues marca la pauta de la intervención de las otras, por lo cual, todo el
personal desde los vigilantes, las recepcionistas, secretarias y personal administrativo, hasta los
especialistas y profesionales deben acoger de manera oportuna, responsable, respetuosa y cálida a la
población.
ACOMPAÑA: El seguimiento en cada una de las etapas de intervención debe ser una labor
constante y establecida en los instrumentos de gestión de los servicios. El acompañamiento puede
entenderse en dos sentidos:
1. El acompañamiento a las víctimas directas o indirectas, asegurándonos la presencia
oportuna del Estado, a través de sus operadores, en toda la ruta de atención y
recuperación.
2. El acompañamiento a los y las operadores para el fortalecimiento de sus
intervenciones requiere de condiciones necesarias, como el equipamiento adecuado de
los espacios para la atención, satisfacción de necesidades logísticas, adecuado clima
laboral, estímulos laborales, y la institucionalización del cuidado y autocuidado frente
al Síndrome de Agotamiento Profesional.