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Informe Pericial de Accidente Cuestionado

El resumen analiza un recurso de apelación presentado por un imputado condenado por homicidio culposo y fuga del lugar de un accidente de tránsito. El imputado argumenta que no se ha demostrado que el accidente se produjo por un choque entre su vehículo y la motocicleta de la víctima. El tribunal revisa el caso y debe decidir si confirma o revoca la sentencia condenatoria original.
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Informe Pericial de Accidente Cuestionado

El resumen analiza un recurso de apelación presentado por un imputado condenado por homicidio culposo y fuga del lugar de un accidente de tránsito. El imputado argumenta que no se ha demostrado que el accidente se produjo por un choque entre su vehículo y la motocicleta de la víctima. El tribunal revisa el caso y debe decidir si confirma o revoca la sentencia condenatoria original.
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Accidente de tránsito: informe pericial no desarrolló el método empleado

para demostrar relación de causalidad entre el choque y las lesiones

umilla. La pericia oficial señaló que teniendo en consideración las lesiones


graves del conductor y los daños materiales, se ha establecido que la UT-
1 impactó con el neumático posterior izquierdo de la UT-2; pero sin
desarrollar en forma expresa, clara y precisa la metodología empleada
para establecer de manera objetiva y demostrable la relación de
causalidad entre los daños materiales a los vehículos y las lesiones
físicas del agraviado con el choque entre la UT-1 y la UT-2, incurriendo de
esta manera en el razonamiento incorrecto (sofisma) de petición de
principio o argumento circular, en el que la conclusión que necesita ser
probada ya está presente en alguna de las premisas; peor aún si el perito
en calidad de SO2 PNP no tiene los conocimientos especializados y
acreditados en Medicina Legal ni en Física para sostener científicamente
tales conclusiones. Tampoco, el Ministerio Público, ofreció para juicio
algún testigo que haya presenciado el accidente de tránsito, a efectos de
corroborar el hecho sustancial de la acusación de que el accidente de
tránsito se produjo como sostiene la pericia oficial por el choque lateral
positivo entre la UT-1 (motocicleta) y la UT-2 (cargador frontal).

CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE LA LIBERTAD


TERCERA SALA PENAL SUPERIOR
EXPEDIENTE Nº 427-2018-0

SENTENCIA DE APELACIÓN

RESOLUCIÓN NÚMERO SEIS

Trujillo, catorce de noviembre del dos mil diecinueve

 Imputado: Ponpeyo Lozano Rebaza


 Delitos: Homicidio culposo y fuga del lugar del accidente de tránsito
 Agraviados: Edgard Rafael Flores Llaury y Estado-Poder Judicial
 Procedencia: Juzgado Penal Unipersonal de Virú
 Impugnante: Imputado
 Materia: Apelación de sentencia condenatoria
 Especialista: Arturo Mendoza Rojas

VISTOS: El recurso de apelación interpuesto por el imputado Ponpeyo Lozano


Rebaza, contra la sentencia condenatoria contenida en la resolución número
doce de fecha veintidós de junio del dos mil dieciocho, emitida por el Juez
Robert Antonio Cerna García del Juzgado Penal Unipersonal de Trujillo. La
audiencia de apelación se realizó el día veintinueve de octubre del dos mil
diecinueve en la sala de audiencias de la Tercera Sala Penal Superior de la
Corte Superior de Justicia de La Libertad, con la presencia de los Jueces
Superiores Titulares Sara Angélica Pajares Bazán, Carlos Merino Salazar y
Giammpol Taboada Pilco (Director de Debate); la Fiscal Superior Lea Guayan
Huaccha y el abogado Russell Franklin Gamez Haro por el imputado, sin la
concurrencia de los demás sujetos procesales.

Interviene como ponente el Juez Superior Giammpol Taboada Pilco.

ANTECEDENTES:

Acusación

1. Con fecha treinta y uno de marzo del dos mil diecisiete, el Fiscal


Josep Harol Quezada Sánchez de la Fiscalía Provincial Mixta
Corporativa de Virú, formuló acusación contra el imputado Ponpeyo
Lozano Rebaza, como autor del delito de homicidio culposo tipificado
en el artículo 111 del Código Penal en agravio de Edgard Rafael
Flores Llaury; y por el delito de fuga del lugar del accidente de
tránsito, tipificado en el artículo 408 del Código Penal en agravio del
Estado – Poder Judicial, por lo que solicita se le imponga seis años
de pena privativa de libertad (cinco años por el delito de homicidio
culposo y un año por el delito de fuga del lugar del accidente de
tránsito), el pago de noventa días multa a favor del Estado,
inhabilitación en la modalidad de suspensión de la autorización para
conducir vehículo por el plazo de cinco años, más una reparación civil
de S/. 18,000.00 (dieciocho mil soles) a favor del agraviado (no
constituido en actor civil) y de S/ 800.00 (ochocientos soles) a favor
del Estado – Poder Judicial (constituido en actor civil).

2. El hecho punible consiste en que con fecha cinco de septiembre del


dos mil quince a las veinte horas con cuarenta minutos se hizo
presente de la Comisaría PNP de Virú Jaime Flores Laury (hermano
del agraviado), a fin de poner en conocimiento que a las diecinueve
horas con treinta minutos del mismo día, se había producido un
accidente de tránsito en el sector “La Gloria” a unos 500 metros
aproximadamente del puente Chavimochic, en el distrito y provincia
de Virú, departamento de La Libertad, con un vehículo menor,
motocicleta de placa de rodaje 4223-4A, color azul, marca Ronco,
conducido por el agraviado Edgar Rafael Flores Llaury (27 años),
quien fue impactado por un cargador frontal color amarillo, sin placa
de rodaje, conducido por el imputado Ponpeyo Lozano Rebaza (23
años), quien se dio a la fuga. El agraviado fue auxiliado por personal
de Serenazgo de la Municipalidad de Virú que lo trasladó al Hospital
de Virú; empero por la gravedad de sus heridas fue trasladado al
Hospital Belén de Trujillo, falleciendo posteriormente el quince de
setiembre del dos mil quince. El Ministerio Público siguiendo las
conclusiones del Dictamen Técnico Pericial Nº 174-16-
[Link]/DEPTRA-SECCIAT de fecha uno de
octubre del dos mil dieciséis suscrito por el SO2 PNP Jimy Luis Felipe
Polo Chotón, señaló como factor predominante del accidente de
tránsito con resultado fatal, la acción operativa imprudente y
negligente del imputado como conductor de la UT-2 (cargador
frontal), al desplazar su unidad por el carril norte de la carretera de
acceso al sector Zaraque, en sentido de este oeste sin considerar los
peligros presentes y posibles que se puedan presentar en la vía
pública, más aún en horas de la noche donde se encuentra prohibido
el tránsito de esta clase de vehículos, sin tomar en cuenta las
medidas de precaución y seguridad que debe adoptar para su
desplazamiento en la vía pública.

Sentencia de primera instancia

3. Con fecha veintidós de junio del dos mil dieciocho, mediante


resolución número cinco, el Juez Robert Antonio Cerna García del
Juzgado Penal Unipersonal de Trujillo, emitió
sentencia condenatoria contra el acusado Ponpeyo Lozano Rebaza
como autor del delito de homicidio culposo, tipificado en el artículo
111 del Código Penal en agravio de Edgar Rafael Flores Llaury; y por
el delito de fuga del lugar del accidente de tránsito, tipificado en el
artículo 408 del Código Penal en agravio del Estado- Poder Judicial,
imponiéndole cuatro años de pena privativa de libertad suspendida en
tres años con el cumplimiento de reglas de conducta, la pena de
inhabilitación por un año consistente en la suspensión de la
autorización para conducir vehículos, el pago de noventa días multa
equivalente a S/ 675.00 (seiscientos setenta y cinco soles) a favor del
Estado, y el pago de una reparación civil de S/ 18,000.00 (dieciocho
mil soles) a favor de los herederos legales del agraviado occiso Edgar
Rafael Flores Llaury y de S/ 800.00 (ochocientos soles) a favor del
Estado – Poder Judicial.

Recurso de apelación

4. Con fecha dos de julio del dos mil dieciocho, el imputado Ponpeyo


Lozano Rebaza, presentó recurso de apelación contra la sentencia
condenatoria, solicitando se revoque la sentencia y se le absuelva de
la acusación fiscal por ambos delitos, argumentando esencialmente
que no se ha demostrado que el accidente de tránsito con resultado
fatal (muerte) se produjo por choque lateral positivo entre la
motocicleta de placa de rodaje 4223-4A (UT-1) conducido por el
agraviado y el cargador frontal (UT-2) conducido por el imputado, en
la carretera de acceso al sector Zaraque, por lo que, no puede ser
sujeto activo del delito de homicidio culposo. En tal sentido, al no
tener parte en el accidente de tránsito con resultado fatal, tampoco
puede ser responsable del delito de fuga del lugar del accidente de
tránsito.

5. Con fecha veintidós de agosto del dos mil dieciocho, mediante


resolución número trece, el Juzgado Penal Unipersonal de
Virú concedió el recurso de apelación interpuesto por el imputado, y
elevó los actuados al Superior en grado. Luego, con fecha trece de
diciembre del dos mil dieciocho, la Tercera Sala Penal Superior de
La Libertad corrió traslado del recurso de apelación por el plazo de
cinco días a los demás sujetos procesales, no habiendo procedido a
absolverlo. Asimismo con fecha veinticuatro de abril del dos mil
diecinueve, la Tercera Sala Penal Superior de La Libertad admitió el
recurso impugnatorio de apelación de sentencia, no se ofrecieron
nuevos medios de prueba en segunda instancia; finalmente con
fecha seis de noviembre del dos mil diecinueve se realizó la
audiencia de apelación, habiendo solicitado el defensor del imputado
recurrente que se revoque, y la Fiscalía se confirme la sentencia
condenatoria, señalándose el catorce de noviembre del dos mil
diecinueve la expedición y lectura de la sentencia.

CONSIDERANDOS:

6. El delito de homicidio culposo -materia de acusación- previsto en el


artículo 111 del Código Penal reprime al que por culpa ocasiona la
muerte de una persona; es decir, estamos frente a un delito
imprudente –por negligencia– donde se transgrede el deber de
cuidado. El tipo penal en mención se genera cuando el sujeto activo
ocasiona la muerte del sujeto pasivo mediante acciones no dolosas,
que se llevaron a cabo por negligencia, vulnerando el deber de
cuidado necesario que se le exige según su rol [Casación Nº 912-
2016-San Martín, de once de julio del dos mil diecisiete, fundamento
7]. Es una circunstancia agravante del delito de homicidio culposo,
cuando la muerte resulta de la inobservancia de las reglas técnicas
de tránsito (tercer párrafo). Respecto a las reglas de tránsito, el
Reglamento Nacional de Tránsito establece para los conductores una
serie de prescripciones relacionadas a la conducción, a los
dispositivos de control, de seguridad, de velocidad, de
estacionamiento y detención, entre otros. En todos estos casos el
resultado, a efectos de configurar esta agravante, debe ser producto
del riesgo creado debido a la inobservancia de estas reglas
técnicas de tránsito [Recurso de Nulidad Nº 2145-2013-
Huancavelica, de dieciséis de agosto del dos mil trece, fundamento
4].

7. La sentencia recurrida ha concluido que está acreditado la comisión


del delito de homicidio culposo tipificado en el artículo 111, tercer
párrafo del Código Penal que reprime al que por culpa ocasiona la
muerte de una persona cuando el delito resulte de la inobservancia
de las reglas técnicas de tránsito, valorando como prueba principal
para establecer la responsabilidad penal a título de culpa del
imputado Ponpeyo Lozano Rebaza, el Dictamen Técnico Pericial Nº
174–16–[Link]/DEPTRA-SECCIAT de fecha uno
de octubre del dos mil dieciséis, que estableció como factor
predominante del accidente de tránsito con resultado fatal para el
conductor de la UT-1 (motocicleta de placa de rodaje 4223-4A) el
agraviado occiso Edgar Rafael Flores Llaury, la acción operativa
imprudente y negligente del imputado como conductor de la UT-2
(cargador frontal), al desplazar su unidad por el carril norte de la
carretera de acceso al sector Zaraque, en sentido de este oeste sin
considerar los peligros presentes y posibles que se puedan presentar
en la vía pública, más aún en horas de la noche donde se encuentra
prohibido el tránsito de esta clase de vehículos, sin tomar en cuenta
las medidas de precaución y seguridad que debe adoptar para su
desplazamiento en la vía pública.

 
8. El imputado Ponpeyo Lozano Rebaza declaró que el día cinco de
septiembre de dos mil quince fue a trabajar a Tomabal, al terminar su
trabajo, comenzó a desplazarse a Virú bajando por el sector La Gloria
canal madre, cuando vio tres motos lineales que pasaron a velocidad
por su lado, luego pasó otra moto y se despistó, quedando el
conductor tirado sin movimiento encima de su moto entre la berma y
la chacra. Ambos venían en sentido contrario y la moto no chocó con
el cargador frontal. El imputado al negar su responsabilidad penal en
el delito de homicidio culposo, generó como punto controvertido y
tema de debate en juicio la relación de causalidad del accidente de
tránsito, consistente en determinar si se produjo por el choque entre
el cargador frontal conducido por el imputado y la motocicleta
conducida por el agraviado como lo sostiene la parte acusadora, o,
por el despiste de éste último como refiere la parte acusada, por lo
que corresponde en sede de apelación revalorar las conclusiones de
la prueba pericial contenida en el Dictamen Técnico Pericial Nº 174–
16–[Link]/DEPTRA-SECCIAT, utilizado como
prueba de cargo para sustentar la condena. Al respecto, el artículo
425.2 del Código Procesal Penal prescribe que la Sala Penal
Superior sólo valorará independientemente la prueba actuada en la
audiencia de apelación y las pruebas pericial, documental,
preconstituida y anticipada.

9. La sentencia condenatoria recurrida ha asumido acríticamente las


conclusiones de la pericia oficial, sin realizar un análisis de logicidad y
consistencia entre las premisas (datos) sobre el factor determinante
del accidente de tránsito, estando los Jueces ad quem facultados
para otorgarle una valoración independiente por tratarse de una
prueba pericial, como lo autoriza el artículo 425.2 del Código Procesal
Penal. Asimismo, el Acuerdo Plenario N° 4-2015/CIJ-116 del dos de
octubre del dos mil quince, ha establecido como reglas generales
sobre la valoración de la prueba pericial que, las opiniones
periciales no obligan al Juez y pueden ser valoradas de acuerdo a la
sana crítica; sin embargo, el Juez no puede “descalificar” el dictamen
pericial desde el punto de vista científico, técnico, artístico ni
modificar las conclusiones del mismo fundándose en sus
conocimientos personales. En consecuencia, el Juez deberá
fundamentar coherentemente tanto la aceptación como el rechazo del
dictamen, observando para ello las reglas que gobiernan el
pensamiento humano, lo que generará, asimismo, la posibilidad de un
control adecuado de sus decisiones. El Juez, en suma no está
vinculado a lo que declaren los peritos; él puede formar su convicción
libremente [fundamento 17]. El enfoque de un Tribunal no debe ser
sobre las conclusiones alcanzadas por el perito, sino sobre la
metodología empleada para llegar a estas conclusiones. Y en caso
que la conclusión no se desprenda de los datos que señalan en su
dictamen, el Tribunal tiene la libertad de determinar que existe un
análisis inaceptable entre premisas y conclusión [fundamento 18].

10. El Dictamen Técnico Pericial Nº


174–16–[Link]/DEPTRA-SECCIAT (pericia oficial)
señaló que la clase de accidente fue choque lateral positivo entre la
UT-1 (motocicleta) y la UT-2 (cargador frontal) ocurrido en la
carretera de acceso al sector Zaraque del distrito y provincia de Virú
con fecha cinco de setiembre del dos mil quince a las diecinueve
horas. El accidente de tránsito se produjo cuando la UT-1 impactó
con la estructura lateral izquierda (amortiguador telescópico
izquierdo, protector antivuelco izquierdo, tanque de combustible lado
izquierdo, tapa de motor lado izquierdo) contra el neumático posterior
izquierdo de la UT-2, provocando que por la fuerza del impacto, el
conductor resulte con lesiones graves en los miembros inferiores
(fractura expuesta del fémur izquierdo) y superiores (traumatismo
torácico), y por la diferencia de pesos y medidas, la UT-1 es
desplazada junto con el conductor hacia la zona de tierra lado sur de
la vía donde sufre lesiones con edema cerebral, encéfalo
hemorrágico por traumatismo intracraneal. Teniendo en
consideración las lesiones graves del conductor de la UT-1, los daños
materiales de la UT-1 y las características que presenta la UT-2 se ha
establecido que la UT-1 impacta con el neumático posterior izquierdo
de la UT-2. El presente accidente reviste las características de un
accidente de tránsito en la modalidad de choque lateral positivo,
participando la UT-1 y la UT-2 con consecuencia de muerte para el
conductor de la UT-1.

11. Como lo ha precisado el Acuerdo Plenario N° 4-2015/CIJ-116, el


enfoque de un Tribunal no debe ser sobre las conclusiones
alcanzadas por el perito, sino sobre la metodología empleada para
llegar a estas conclusiones. Y en caso que la conclusión no se
desprenda de los datos que señalan en su dictamen, el Tribunal tiene
la libertad de determinar que existe un análisis inaceptable entre
premisas y conclusión. En tal sentido, la pericia oficial tiene serias
deficiencias e incongruencias en los datos que sustentan la
conclusión, como a continuación se detalla: 1) La inspección técnica
pericial en el lugar del accidente se realizó el siete de setiembre del
dos mil dieciséis a las catorce horas, es decir, después de un año de
producido el accidente ocurrido con fecha cinco de setiembre del dos
mil quince, habiendo por ello el perito reconocido que no se
ubicaron evidencias con relación al accidente. 2) La inspección
técnica pericial se realizó a las catorce horas y el accidente se
produjo a las diecinueve horas, pese a la diferencia horaria de ambos
eventos, el perito señaló que la visibilidad es deficiente supeditada al
alumbrado de los faros anteriores de los vehículos usuarios de la
vía. 3) La inspección técnica pericial para concluir que se trata de
choque lateral positivo tuvo en consideración la declaración del
imputado Ponpeyo Lozano Rebaza (que negó el choque y dijo que
fue despistaje de la moto) y del testigo Jaime Félix Flores Llauri
(hermano del agraviado que no presenció el accidente).

12. La pericia oficial señaló que teniendo en consideración las lesiones


graves del conductor de la UT-1, los daños materiales de la UT-1 y
las características que presenta la UT-2, ha establecido que la UT-1
impactó con el neumático posterior izquierdo de la UT-2; pero sin
desarrollar en forma expresa, clara y precisa la metodología
empleada para establecer de manera objetiva y demostrable la
relación de causalidad entre los daños materiales a los vehículos y
las lesiones físicas del agraviado con el choque entre la UT-1 y la UT-
2, incurriendo de esta manera en el razonamiento incorrecto
(sofisma) de petición de principio o argumento circular, en el que la
conclusión que necesita ser probada ya está presente en alguna de
las premisas; peor aún si el perito Jimy Luis Felipe Polo Choton en
calidad de SO2 PNP no tiene los conocimientos especializados y
acreditados en Medicina Legal ni en Física para sostener
científicamente tales conclusiones. Tampoco, el Ministerio Público
como titular de la carga de la prueba sobre los hechos constitutivos
de delito como lo señala el artículo IV.1 del Código Procesal Penal,
ofreció para juicio algún testigo que haya presenciado el accidente de
tránsito, a efectos de corroborar el hecho sustancial de la acusación
de que el accidente de tránsito se produjo como sostiene la pericia
oficial por el choque lateral positivo entre la UT-1 (motocicleta) y la
UT-2 (cargador frontal), ello porque los testigos José Fernando
Huamán Huaches (policía), Isidoro Flores Anhuaman (padre del
agraviado) y Jaime Félix Flores Llaury (hermano del agraviado),
declararon sobre hechos posteriores al accidente relacionados con la
denuncia interpuesta ante la Comisaria PNP de Virú.

13. La pericia de parte sobre el accidente de tránsito elaborado por el


profesional físico matemático Wilker Hernan García Romero, llegó a
la conclusión que no hay evidencia física que permita concluir que
la motocicleta de placa de rodaje 4223–4A haya colisionado con el
cargador frontal; por el contrario, el perito oficial (quien no es físico
matemático) pese a reconocer también que no se ubicaron
evidencias con relación al accidente llegó a la conclusión totalmente
opuesta que si hubo choque. El perito de parte al analizar el Peritaje
Técnico de Constatación de Daños realizado por el Técnico Perito
SO2 Jimmy Luis Felipe Paul Chotón (autor también del Dictamen
Técnico Pericial Nº 174–16–[Link]/DEPTRA-
SECCIAT), precisó que si la motocicleta hubiese impactado con el
cargador frontal habría producido daños en las llantas, o en la
carrocería y ésta habría sufrido deformación plástica. Asimismo,
habría rastros de sangre en la llanta y/o en la carrocería que el
cuerpo del motociclista al impactar con la carrocería debería haber
dejado rastros de sangre en la misma. El perito de parte señal que
tampoco es posible determinar por fórmula física la velocidad del
cargador frontal ni de la moto puesto que no hay huella de frenado de
dichas unidades, por lo tanto no se puede demostrar físicamente que
haya habido colisión entre la motocicleta y el cargador frontal.

14. El Dictamen Técnico Pericial


Nº174–16–[Link]/DEPTRA-SECCIAT también
concluyó como factor predominante del accidente de tránsito que se
encuentra prohibido el tránsito del cargador frontal en horas de la
noche como lo prescribe el artículo 40 del Decreto Supremo Nº 058-
2009-MTC Reglamento Nacional de Vehículos. La norma anotada en
su literalidad señala lo siguiente: “La medición de la longitud del
vehículo o combinación de vehículos se efectúa desde la parte más
sobresaliente de cada voladizo del mismo. Toda mercancía
transportada será trasladada dentro del área de carga del vehículo.
Excepcionalmente, la mercancía transportada podrá exceder en la
parte posterior hasta en un 8% la longitud total del vehículo, sin
exceder en ningún caso el voladizo máximo permitido señalado en el
Anexo IV. En este caso, se debe cumplir las siguientes condiciones:
a) Colocar como mínimo una banderola de color rojo en el extremo
posterior de la mercancía, la que además no debe obstaculizar la
visión de la Placa Única Nacional de Rodaje; y, b) La circulación
estará permitida únicamente en el horario de 6:00 a 18:00 horas.
Cuando la longitud máxima de la mercancía que se transporta excede
en 8% la longitud total del vehículo y/o cuando por cualquier razón
justificada deba realizarse el transporte fuera del horario establecido,
se debe solicitar autorización para el transporte de mercancías
especiales (…)”. Como se advierte, el perito oficial en sus
conclusiones ha descontextualizado el sentido interpretativo de la
norma cuya restricción de circulación en el horario de 6:00 a 18:00
horas, está referido exclusivamente a aquellos vehículos cuando la
longitud máxima de la mercancía que se transporta excede en 8% la
longitud total del vehículo, lo cual resulta totalmente ajeno a las
características del cargador frontal conducido por el imputado el día
del accidente.

15. Por lo expuesto, deberá revocarse la sentencia que condena al


imputado Ponpeyo Lozano Rebaza como autor del delito de
homicidio culposo en agravio de Edgar Rafael Flores Llaury, por no
haberse demostrado con prueba suficiente el hecho sustancial de la
acusación consistente en que el accidente de tránsito con resultado
fatal (muerte), se produjo por choque lateral positivo entre la
motocicleta de placa de rodaje 4223-4A (UT-1) conducido por el
agraviado y el cargador frontal (UT-2) conducido por el imputado, en
la carretera de acceso al sector Zaraque del distrito y provincia de
Virú con fecha cinco de setiembre del dos mil quince a las diecinueve
horas. Más bien, quedó acreditado en el proceso que el imputado
tenía licencia de conducir vigente Nº 942, clase B, categoría II.C, lo
cual demuestra que tenía la condición jurídica de conductor. El
artículo 2 del Reglamento Nacional de Tránsito aprobado por Decreto
Supremo Nº 16-2009-MTC. define como conductor a la persona
habilitada para conducir un vehículo por una vía, en tanto
que, licencia de conducir es el documento otorgado por la Autoridad
competente a una persona autorizándola para conducir un tipo de
vehículo; siendo así, el imputado se encontraba en aptitud psicofísica
y contaba con las habilidades exigidas para conducir vehículos
automotores.

 
16. La sentencia recurrida también ha condenado al imputado Ponpeyo
Lozano Rebaza como autor del delito de fuga del lugar del
accidente de tránsito, tipificado en el artículo 408 del Código Penal
en agravio del Estado – Poder Judicial, cuya proposición normativa
reprime al que después de un accidente automovilístico o de otro
similar en el que ha tenido parte y del que han resultado lesiones o
muerte, se aleja del lugar para sustraerse a su identificación o para
eludir las comprobaciones necesarias o se aleja por razones
atendibles, pero omite dar cuenta inmediata a la autoridad. Sin
embargo, al no haber el Ministerio Público acreditado más allá de
toda duda razonable que el imputado haya tenido parte en el
accidente de tránsito con resultado fatal, como consecuencia del
choque lateral positivo entre la motocicleta conducido por el
agraviado y el cargador frontal conducido por el imputado, entonces
no puede exigírsele el cumplimiento de las obligaciones descritas en
la norma penal, por lo que, también deberá revocarse dicho extremo
de la sentencia al ser atípico su comportamiento.

17. Finalmente, conforme al artículo 12.3 del Código Procesal


Penal, no se impone el pago de reparación civil por los delitos
materia de acusación, por no haberse acreditado la concurrencia
copulativa de los elementos de la responsabilidad civil, consistente en
el hecho ilícito, el daño ocasionado, la relación de causalidad y los
factores de atribución; máxime si respecto a la responsabilidad penal
se ha determinado la insuficiencia probatoria respecto a la
participación del imputado en el accidente de tránsito causado
supuestamente por el choque entre el cargador frontal que conducía
y la motocicleta conducida por el agraviado, por lo que deberá
declararse infundada la pretensión civil. De otro lado, conforme a
los artículos 504.2 y 505.1 del Código Procesal
Penal, no corresponde imponer costas en segunda instancia a cargo
del imputado recurrente, por haber interpuesto un recurso con éxito.

DECISIÓN:
Por estos fundamentos, por unanimidad:

I. REVOCARON la sentencia contenida en la resolución número cinco de fecha


veintidós de junio del dos mil dieciocho, emitida por el Juez Robert Antonio
Cerna García del Juzgado Penal Unipersonal de Trujillo, que condenó al
acusado Ponpeyo Lozano Rebaza como autor del delito de homicidio culposo,
tipificado en el artículo 111 del Código Penal en agravio de Edgar Rafael Flores
Llaury; y por el delito de fuga del lugar del accidente de tránsito, tipificado en el
artículo 408 del Código Penal en agravio del Estado- Poder Judicial,
imponiéndole cuatro años de pena privativa de libertad suspendida en tres
años con el cumplimiento de reglas de conducta, la pena de inhabilitación por
un año consistente en la suspensión de la autorización para conducir vehículos,
el pago de noventa días multa equivalente a S/ 675.00 (seiscientos setenta y
cinco soles) a favor del Estado, y el pago de una reparación civil de S/
18,000.00 (dieciocho mil soles) a favor de los herederos legales del agraviado
occiso Edgar Rafael Flores Llaury y de S/ 800.00 (ochocientos soles) a favor
del Estado – Poder Judicial; con todo lo demás que
contiene. MODIFICANDOLA, absolvieron al acusado Ponpeyo Lozano
Rebaza como autor del delito de homicidio culposo, tipificado en el artículo 111
del Código Penal en agravio de Edgar Rafael Flores Llaury; y por el delito de
fuga del lugar del accidente de tránsito, tipificado en el artículo 408 del Código
Penal en agravio del Estado- Poder Judicial. DISPUSIERON se anulen los
antecedentes penales, judiciales y policiales que se hubieren generado del
presente proceso para el absuelto.

II. EXONERARON el pago de costas en segunda instancia al absuelto


Ponpeyo Lozano Rebaza.

III. DISPUSIERON que se dé lectura a la presente sentencia en audiencia


pública; y acto seguido se notifique a las partes. DEVUÉLVASE los autos al
órgano jurisdiccional de origen.-

Los accidentes de tránsito y el Soat

No existe día que no tomemos nota de un accidente de tránsito propalado por


un medio de comunicación, o que sea noticia a través de las redes sociales, o
debido a que lo presenciamos, en su origen o en sus consecuencias, en
nuestro devenir diario, teniendo una incidencia directa, si es un familiar la/s
víctima/s, e indirecta, si compromete a una persona y/o familia ajena.

Ante ello, la natural interrogante que surge es: ¿porque se dio este evento? y
empiezan  a revolotear en nuestra mente, como quien busca alcanzar la verdad
última, junto con la preocupación y solidaridad con las víctimas, las probables
hipótesis típicas que habrían causado este hecho y que están agrupadas en las
siguientes acciones:

a) atribuibles al conductor, como el exceso de velocidad, la ebriedad de este,


el exceso de carga, el mal estacionamiento del vehículo, la invasión de carril,
entre muchas otras que podrían confluir en una imprudencia y/o impericia y/o
negligencia del conductor, en el entendido que la impericia es un
desconocimiento de las habilidades para conducir vehículos que tengan
propulsión propia, así como los  remolques acoplados, casas rodantes y otros
similares que aun careciendo de esta propulsión, son halados por un vehículo
automotor que si cuenta con ella; asimismo, la imprudencia es entendida,
usualmente, como la no toma de precauciones que evitan un riesgo, con
relación a un automóvil y una negligencia es considerada como la
inobservancia objetiva de los deberes propios de todo conductor, propietario
del vehículo y, de ser el caso, prestador del servicio de transporte terrestre,
que, por el solo hecho de ostentar esta calidad, es solidariamente responsables
frente a los daños y perjuicios causados.

b) atribuible al vehículo, esto es, fallas mecánicas y/o estructurales que


pueden incluir hasta las deficiencias en el sistema eléctrico y cualquier otra que
incida directamente, unida al funcionamiento del automóvil;

c) atribuibles a la propia imprudencia de la víctima, las cuales no son pocas


sino – por el contrario – pareciera que se van incrementando en número,
puesto que estas comprenden acciones que se materializan en el espacio más
cercano de las personas como el transitar del peatón, sin respetar los cruces
peatonales o señales de tránsito o el caminar distraído revisando, por ejemplo,
su celular;

d) pueden existir también causas atribuibles a circunstancias


medioambientales que contribuyan al accidente o determinen este, como una
pista en mal estado, una señalización defectuosa o inexistente y las
consideraciones propiamente características de una difícil geografía, como
sucede en nuestro país, y, por último, pero no menos importante,

e) también podría acontecer que, en excepcionales situaciones, existan


determinados eventos que no identifiquen –contundentemente– el hecho
primigenio causante del suceso de tránsito.

En todos y cada uno de estos supuestos, queda claro que tenemos víctimas
que atender. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido que el
cuerpo humano tiene una capacidad conocida y limitada de tolerar impactos
vehiculares de hasta 30 km/h, siendo que la probabilidad de sobrevivir
asciende hasta un 90%. Pero si en un atropello el vehículo alcanza los 50 km/h,
estaríamos ante un supuesto equivalente a una caída desde un cuarto piso de
un edificio, con casi nula probabilidad de salir ileso.

Pero el escenario postsuceso de tránsito es, en la actualidad, no solo obscuro


y, penosamente burocrático sino que, a veces, puede ser más gravoso que el
evento dañoso.

Partamos de hechos concretos, la Ley 27181 – Ley General de Transporte y


Tránsito Terrestre prescribe, en su artículo 30.1, que:

(…) todo vehículo automotor que circule en el territorio de la República debe


contar con una póliza de seguros vigente del Seguro Obligatorio de Accidentes
de Tránsito – Soat o certificados contra accidentes de tránsito – CAT, que
contengan términos equivalentes, condiciones semejantes o mayores
coberturas ofertadas que el Soat vigente, en cuyo caso las asociaciones de
fondos regionales o provinciales contra accidentes de tránsito – AFOCAT
entregarán el certificado; y además el distintivo que acredita la vigencia del
mismo, y serán destinados exclusivamente a vehículos de transporte provincial
de personas, urbano e interurbano, incluyendo el transporte especial de
personas en moto taxis que presten servicios al interior de la región o
provincia, que sólo tendrán validez dentro de la respectiva circunscripción de
funcionamiento (…).
Con ello, el legislador ha establecido una regla, categórica y contundente,
según la cual todo vehículo automotor debe contar con un Seguro Obligatorio
de Accidente de Tránsito (comúnmente denominado Soat) para viabilizar su
circulación además de constituir, su inobservancia, un flagrante infracción.

¿Qué es el seguro obligatorio de accidentes de tránsito (Soat)?

Conocer las siglas de un término no significa conocer la institución jurídica que


contiene y la finalidad y objetivo que está detrás.

Efectivamente, el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (Soat) es un


contrato de seguro que busca coberturar específicos riesgos derivados de un
suceso de tránsito que, al amparo del art. 28 del TUO del Reglamento Nacional
de Responsabilidad Civil y Seguros Obligatorios por Accidentes de Tránsito
(Decreto Supremo 024-2002-MTC)

(…) actúa bajo la modalidad de un seguro de accidentes personales y cubre


los riesgos de muerte y lesiones corporales que sufran las personas, sean
ocupantes o terceros no ocupantes de un vehículo automotor, como
consecuencia de un accidente de tránsito en el que dicho vehículo haya
intervenido (…).

Según la norma referida, su objetivo es asegurar la atención, de manera


inmediata e incondicional, de las víctimas de accidentes de tránsito que
sufren lesiones corporales o muerte. El Soat no solo tiene por
finalidad reparar el daño causado al asegurado y a los ocupantes de un
vehículo, sino también a los peatones (transeúntes) que, en simultáneo y
como consecuencia del evento, pudieran verse afectados por un
accidente de tránsito.

Por ende, al constituirse un seguro contra accidentes personales, brindará


cobertura –únicamente– ante la muerte y las lesiones personales que
sean causa directa de un suceso de tránsito, sea que estas personas hayan o
no ocupado el vehículo asegurado. Asimismo, la cobertura del Soat, a la fecha,
tiene como referencia de montos a la UIT, la cual alcanza la suma de S/.
4200.00, con ello, los valores referenciales, actualmente, son:
a) Muerte: S/ 16 800.00 (4 UIT)

b) Invalidez permanente: Hasta S/. 16 800.00 (4 UIT)

c) Incapacidad temporal: Hasta S/. 4 200.00 (1 UIT)

d) Gastos médicos: Hasta S/. 21 000.00 (5 UIT)

e) Gastos de sepelio: Hasta S/.4 200.00 (1 UIT)

¿Los montos legales, antes aludidos, serán suficientes para coberturar


cabalmente un suceso de tránsito? 

Haciendo una rápida evaluación de los mismos podremos concluir que la


respuesta negativa es –lamentablemente– evidente, puesto que todo daño
causado o derivado de un accidente de tránsito, depende –en su cuantificación
asegurativa–  de, cuando menos, tres factores fundamentales, a considerar
dentro del análisis global del evento, a saber:

1) el número de víctimas del accidente;

2) la gravedad de las lesiones de los mismos y, por si ya no fuera bastante,

3) el lugar donde es atendida la emergencia.

Efectivamente, el número de víctimas es un elemento importante, toda vez que


al ser el Soat un contrato de seguro, cobertura daños a terceros, sin reparar
en el número de ellos, pudiendo ser uno o veinte las personas que se
encuentran calificadas como víctimas del mismo accidente. La gravedad de las
lesiones es otro factor concomitante, en la evaluación de los hechos dañosos,
toda vez que múltiples excoriaciones o laceraciones no se equiparan, en gastos
de tratamiento, a lesiones musculares serias, aberturas craneales, etc.

Es más, dentro de este factor, la edad de la víctima también incide, puesto que
un proceso reconstitutivo no es idéntico si el paciente es joven a si es un adulto
mayor. Incluso, a ello se suma, el criterio de funcionalidad del cuerpo, puesto
que acaecido un accidente de tránsito, la orientación de las aseguradoras y
del staff médico tratante es, por lo general, orientado al retorno de la
funcionalidad del cuerpo, dejando de lado elementos tan importantes como la
fisonomía original e integral de la víctima, esto es, que en la actualidad poco
importa si el impacto mayor del accidente incidió en tu rostro o en tu pierna, no
habrá cobertura si, para ellos (aseguradora y médicos tratantes), la lesión está
considerada dentro del rubro de lo estético.

Y aunque parecería ser un extremo irrelevante, especialmente cuando se tiene


una emergencia que requiere de un centro de salud (cualquiera) y atención
médica inmediata, no es de menor importancia el resaltar que el ingreso a una
clínica particular genera facturaciones exorbitantes por día de atención y que
requieren, además de saber sobrellevar la preocupación propia sobre el estado
de salud del paciente, también exigen una dosis extra de paciencia, por el
discurrir oficinesco de la clínica y un minucioso control de ingresos y egresos
con cargo al Soat y toda la parafernalia burocrática que se puede crear y
encontrar detrás de estas, como lo es la emisión de cartas de garantía con
montos limitados y específicos de consumo, que muchas veces alcanzan al
costo de una única cita y deben volverse a tramitar, de tal suerte que es un
mismo trámite se repite, sin sentido, una y otra vez, en el devenir del tiempo.

Si bien es cierto que el artículo 8vo del TUO del Reglamento Nacional de
Responsabilidad Civil y Seguros Obligatorios por Accidentes de Tránsito,
prescribe que la cobertura del seguro por cada víctima de un accidente de
tránsito se encuentra limitada a los montos previstos en el presente
Reglamento; también lo es que, en la práctica, existe una soterrada intención
de minimizar las daños derivados del suceso de tránsito, lo cual pone evidencia
la especial burocratización de los trámites, como ya hemos indicado, que suele
ser común en la obtención de las cartas de garantía para la obtención de una
cita médica o de un tratamiento médico o, incluso, de la obtención de
medicinas en farmacia.

Por otro lado, el artículo 15° de la norma antes referida, establece, además,
que de producirse un accidente de tránsito, el conductor, propietario del
vehículo o de ser el caso el prestador del servicio de transporte,
está obligado a dar aviso por escrito a la compañía de seguros, salvo caso de
impedimento debidamente justificado.
Asimismo, deberá dejar inmediata constancia en la delegación de la Policía
Nacional del Perú más cercana, exhibiendo el certificado del seguro
correspondiente; sin embargo, lo que vemos en la realidad, es que suele ser
la misma víctima o sus familiares, quienes reportan el acontecimiento del
evento dañoso a la Policía, así como informan de las circunstancias del suceso
de tránsito y de los medios probatorios orientados al esclarecimientos de los
hechos, guardando – incluso – registro del evento dañoso, de entre los
testigos, para fines disímiles a los de la aseguradora y sin que haya una
interconexión entre estas.

Como hemos indicado, acaecido el accidente de tránsito, se abren dos


escenarios distintos, uno, referido a la atención del paciente y el
restablecimiento de su salud y otro, referido a las relaciones contractuales que
surgen entre la víctima y su familia para con la o las aseguradoras y el centro
médico de atención. En este sentido, la ley dispone que las víctimas de un
accidente de tránsito y sus beneficiarios tendrán acción civil contra la compañía
de seguros, en caso de incumplimiento de las obligaciones indemnizatorias, no
siéndoles oponibles las excepciones que ésta pueda alegar contra el tomador
del seguro que se basen en hechos o circunstancias imputables a este último
(art. 16).

Además, es importante resaltar que en caso de accidentes de tránsito en que


hayan participado dos o más vehículos, cada compañía de seguros será
responsable de las indemnizaciones correspondientes a las personas
transportadas en el vehículo por ella asegurado (primer párrafo del art. 17). En
caso de peatones o terceros no ocupantes de vehículos automotores, las
compañías de seguros intervinientes serán responsables solidariamente de las
indemnizaciones que correspondan a dichas personas o sus beneficiarios, en
este caso, la compañía de seguros que hubiere pagado tendrá derecho a
repetir contra las demás para exigirles su correspondiente participación sin
perjuicio de los convenios que para el efecto puedan celebrar las compañías de
seguros involucradas. (2° y 3° parte del art. 17).

Esta es una acción civil y de contenido patrimonial, derivada de un contrato, en


donde el derecho de solicitar a la compañía de seguros el pago de
indemnizaciones o beneficios que se derivan del Soat prescribe a los 2
años contado a partir de la fecha en que ocurrió el accidente de tránsito.
Este plazo no afecta la prescripción establecida por el Código Civil para que, en
vía de acción, la víctima o sus beneficiarios puedan cobrar la indemnización
que corresponda de quien sea civilmente responsable o, de ser el caso de la
compañía de seguros (art. 18), siendo importante destacar que el derecho que
corresponda a las víctimas o sus beneficiarios, no afectará al que se pueda
tener, según las normas del derecho común, para cobrar indemnizaciones de
los prejuicios de quien(es) sea(n) civilmente responsables del accidente, de
donde es lógico concluir que el pago recibido, como consecuencia del SOAT no
implica un reconocimiento ni una presunción de culpabilidad del propietario o
conductor del vehículo asegurado o prestador del servicio de transporte y, por
lo mismo, tampoco servirá como prueba en tal sentido, en caso de ejercitarse
acciones civiles o penales, quedando vigente si, la posibilidad de imputación o
deducción, de la obligación de cargo del propietario o conductor del vehículo
asegurado o prestador del servicio de transportes, por los pagos
indemnizatorios efectuados en virtud del contrato de seguro.

¿Qué hacer cuando nos dan la noticia que una persona es víctima de un
suceso de transito? 

En principio, sería útil seguir los siguientes pasos:

i) conocida la ocurrencia del accidente de tránsito, se debe dar aviso inmediato


a la autoridad policial y a algún servicio de atención de emergencia médica. De
otro lado, la Policía tiene dos funciones esenciales, el auxilio inmediato de las
personas, brindando las facilidades necesarias para la asistencia de las
víctimas y, por el otro lado, la identificación de los involucrados en el suceso de
tránsito, lo cual se suma a su labor de describir e identificar, de forma cabal, del
elemento dañante, así como comunicar –sin solución de continuidad– a la
compañía de seguros respectiva, sobre los hechos acaecidos.

ii) con relación a las víctimas, estas serán conducidas a los establecimientos


de salud públicos o privados más cercanos, y estos, a su vez, tendrán que
atender obligatoriamente a las víctimas de accidente de tránsito, con cargo al
Soat, cuya contratación será acreditada con el Certificado del Seguro y/o
Calcomanía adherida al vehículo.
iii) Es indispensable contar con la Copia de la Denuncia Policial, en la que
conste la ocurrencia del accidente de tránsito. Este documento es otorgado por
la dependencia de la Policía Nacional del Perú de la jurisdicción en la que
ocurrió el accidente de tránsito.

iv) En caso de muerte, la aseguradora pagará directamente las facturas a la


funeraria que haya atendido a la víctima. Si el asegurado realizó los gastos de
sepelio, presentará a la compañía de seguros la boleta y la aseguradora
realizará el reembolso;

v) para el caso del reembolso de los gastos médicos, suele ser común, tener a
disposición inmediata: a. Copia DNI de la víctima y del solicitante. b. Copia de
la partida que acredite el parentesco con la víctima, o representación. c. Copia
certificada de denuncia policial. d. Certificado médico y/o copia de la historia
clínica. e. Originales de los comprobantes de pago.

Cuando se trata de pagos de indemnizaciones derivadas del contrato de


seguro de Soat, estas se harán sin investigación ni pronunciamiento previa
de autoridad alguna, bastando la sola demostración del accidente y de las
consecuencias de muerte o lesiones que originó a la víctima o víctimas,
de conformidad con los documentos requeridos, independientemente de la
responsabilidad del conductor, propietario del vehículo, causa del accidente o
de la forma de pago o cancelación de la prima. Estas indemnizaciones se
deberán pagar, al beneficiario, dentro del plazo de diez (10) días siguientes a la
presentación de los documentos que acrediten la ocurrencia del accidente de
tránsito y las consecuencias de muerte y/o lesiones corporales que éste haya
ocasionado a las víctimas.

Si el monto indemnizatorio no es cobrado será trasladado al fondo de


Compensación del Soat, el cual es administrado por el Ministerio de Transporte
y Comunicaciones, siendo el fondo que cubre los gastos médicos de las
víctimas de un accidente con fuga de vehículo. Lo que pone en evidencia
que, en todo supuesto, una víctima de un accidente de tránsito debe ser
atendida e indemnizada con cargo al Soat.
Para el pago de la indemnización por incapacidad temporal del ocupante o
tercero no ocupante del vehículo automotor, se deberá presentar a la
Compañía de Seguros los siguientes documentos:

a) Certificado médico expedido por el médico tratante que acredite la


incapacidad temporal, donde se consigne que ella tiene su origen en un
accidente de tránsito. En este certificado se deberá identificar a la víctima con
nombre completo, DNI u otro documento de identidad.

b) Certificado policial otorgado por la dependencia de la Policía Nacional del


Perú de la jurisdicción en la que ocurrió el accidente de tránsito, en el cual se
consignarán los datos del accidente de tránsito señalados en la ocurrencia
policial respectiva.

El monto de la indemnización por incapacidad temporal será equivalente a la


treintava parte del monto establecido para este beneficio por cada día.

¿Cómo actuar frente a un accidente de tránsito?

Un accidente de tránsito es un evento por lo general involuntario ocasionado al


menos por un vehículo en movimiento, que causa daños a personas y/o bienes
y afecta el tránsito de los vehículos que se movilizan por la vía.

Un evento de esta naturaleza, normalmente, ocasiona un descontrol de las


emociones. Rabia, miedo, tristeza, impotencia, ansiedad, etc., son las
emociones que se apoderan de nosotros. Es importante que te calmes antes
de actuar. Las acciones que a continuación recomendamos se condicen con la
metodología de acción de la Cruz Roja Internacional que es aplicada en
cualquier tipo de accidente, entre ellos los accidentes de tránsito. Guarda
este post como favorito para que lo tengas a la mano.

Cuida tu integridad

Lo primero es tu integridad. Luego del accidente verifica que te encuentres


bien, y haz lo mismo con las personas que te acompañan y con todas aquellas
que estén involucradas en el accidente. Acto seguido, enciende las luces de
emergencia de tu unidad vehicular y procede a poner sobre la pista los conos o
triángulos reflectivos que guardas en la capota. Colócalos a 30 metros de
distancia del lugar del accidente. Esto hará que los autos que transiten con una
velocidad de 50 km/h puedan detenerse o esquivar el lugar. Si hay heridos y
tienes SOAT, llama inmediatamente a tu compañía de seguros; pero si no lo
tienes, debes procurar que los afectados reciban atención médica.

Cuida tu situación legal

En segundo lugar, para asegurar tu situación legal, haz lo siguiente:

1. Llama a las autoridades de tránsito y, si tuvieras el número de un


abogado experto en estos temas (en realidad deberías tener por lo
menos tres números en tu agenda), llámalo para que te asesore.
Pase lo que pase, nunca te des a la fuga. La fuga generalmente se
interpreta como un indicio de que eres el responsable. Las víctimas
serán conducidas a los centros de salud públicos o privados más
cercanos al lugar del accidente. Está prohibido que los efectivos de la
Policía Nacional y los miembros del Cuerpo General de Bomberos
Voluntarios del Perú, cobren suma alguna por el traslado de las
víctimas. Los centros de salud públicos o privados atenderán
obligatoriamente a las víctimas de accidente de tránsito, con cargo
al SOAT, cuya contratación será acreditada con el Certificado del
Seguro y/o calcomanía adherida al vehículo.
2. Toma fotos de lo ocurrido, muchas fotos desde diversos ángulos, y
no solo al auto siniestrado y a las personas, sino también los
alrededores. Si te es posible también filma.
3. No se te ocurra mover tu vehículo del lugar del siniestro. Es la
única manera que tienen las autoridades de tránsito de saber lo que
realmente ocurrió. Si lo haces podría interpretarse como que lo hiciste
por ocultar algo. Solo debes mover tu vehículo cuando te lo indiquen
ellas.
4. Anota los nombres y números telefónicos de las personas que
presenciaron el accidente (testigos).
5. Ten a la mano tus documentos (DNI, licencia de conducción,
matrícula, SOAT y Revisión Técnico Mecánica) para cuando te lo
pidan las autoridades.
6. Cuando las autoridades pidan tu declaración de los hechos ocurridos
en el accidente, cuéntaselos de manera muy breve. Ten en cuenta
que la información que des es para que las autoridades realicen
mejor su trabajo en pos de ayudar a los demás involucrados en el
accidente. De ninguna manera es para determinar responsabilidad
alguna, eso se hará más adelante. En todo caso cualquier
declaración que se te pida y que implique algún tipo de
responsabilidad la harás solo con presencia de tu abogado. Recuerda
que tienes pleno derecho a no hablar si no estás con tu abogado.

Importante: Es indispensable contar con la Copia de la Denuncia Policial, en la


que conste la ocurrencia del accidente de tránsito. Este documento es
expedido por la dependencia de la Policía Nacional del Perú de la jurisdicción
en la que ocurrió el accidente de tránsito.

Recomendaciones de la Defensoría del Pueblo

Ocurrido el accidente, es muy importante que la Policía Nacional tome


conocimiento del hecho para dejar constancia del siniestro e iniciar las
investigaciones. Puedes solicitar que un efectivo acuda al lugar de los hechos o
llevar el caso a una comisaría. Ello te permitirá a ti o a un familiar formalizar
una denuncia.

Si resultaras herido, ten en cuenta que tratándose de una emergencia, todos


los centros de salud —públicos o privados— están en la obligación de
atenderte en ese momento.

Si los gastos fueran cubiertos por el SOAT o AFOCAT, los datos de la denuncia
policial le permitirán al establecimiento de salud comunicarse con la empresa
aseguradora e iniciar los trámites para la cobertura médica.

Si fueras tú quien cubre los gastos médicos, la denuncia te permitirá exigir el


reembolso a la empresa aseguradora hasta por 19 mil nuevos soles (5 UIT).

Pasado ese monto, será el causante del accidente quien deberá asumir los
gastos. Si la aseguradora se negara a cubrir los gastos, puedes denunciar el
hecho ante el INDECOPI en sus oficinas a nivel nacional o a través de su
página web. Esta institución determinará el pago correspondiente y sancionará
a la aseguradora que incumpla.

Pero, ¿qué ocurre si el vehículo que ocasionó el accidente se dio a la fuga y no


pudo ser identificado? En estos casos, el Fondo de Compensación del SOAT,
el cual es administrado por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones,
puede reembolsarte los gastos de la atención médica producto del accidente.
Para ello, deberás presentar los siguientes documentos al Ministerio de
Transportes y Comunicaciones:

 Copia del DNI de la víctima y del solicitante.


 Copia de la denuncia policial
 Certificado médico expedido por el médico tratante; y
 Originales de los comprobantes de pago de los gastos médicos.

Los beneficios del Fondo podrán ser reclamados dentro de un plazo de cuatro
meses, después de ocurridos los hechos. Si esta información fue útil para ti,
puede ser útil para otras personas. Comparte tus derechos.

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