Conducción en estado de ebriedad, principio de oportunidad e
investigación administrativa disciplinaria policial, por Neil Hurtado
Castillo
¿Qué sucede cuando un efectivo de la PNP conduce un vehículo
motorizado en estado de ebriedad? Sabemos que se trata de un delito y de
un hecho que ameritará una investigación administrativa disciplinaria ante el
órgano de control. Respecto al delito, el tipo (descripción del delito) está
contenido en el artículo 274° del Código Penal, que contiene distintos verbos
rectores (conduce, opera o maniobra vehículo motorizado). Sin embargo, sólo
me referiré a la conducta de conducir vehículo motorizado con presencia de
alcohol en la sangre mayor de 0.5 g/l, cuya pena privativa de libertad es no
menor de 6 meses ni mayor de 2 años.
He delimitado el análisis sólo al supuesto de conducir en estado de ebriedad
sin ocasionar lesiones graves o la muerte (forma culposa), ya que para el caso
de lesiones y muerte la pena privativa de libertad tiene como extremo mínimo 4
años y como máximo 8 años, lo que no permitiría la aplicación del principio de
oportunidad.
El principio de oportunidad ha sido estipulado en el artículo 2° del NCPP donde
señala las reglas de incoación. La única prohibición que existe respecto a su
aplicación en funcionarios o servidores públicos (PNP) radicaría en que el ilícito
se cometiera en el ejercicio del cargo. Por ejemplo, en el caso de que un policía
maneje ebrio un patrullero asignado para su servicio y sea intervenido. Ahora
bien, lo casos comunes de conducción en estado de ebriedad se dan cuando
están de franco y con sus vehículos particulares.
Al ser detenidos y puestos a disposición de la CIA PNP, son llevados a pasar el
examen de dosaje etílico y paralelamente se va redactando la nota informativa
que será dirigida a la IG. Ya con los resultados (mayor a 0.5 g/l) y la presencia
de un abogado civil que NO conoce el régimen disciplinario PNP les asesora y
dice que deben allanarse o solicitar la aplicación del principio de oportunidad
ante el fiscal. Pero el gran problema radica en que tal decisión va a ser letal
para su trabajo, ya que el Código MG 94 de la Ley 30714 (Régimen
Disciplinario PNP) sanciona con el pase al retiro conducir un vehículo en
estado de ebriedad. Es decir, no te van a denunciar penalmente, pero te vas a
quedar sin trabajo.
Y esto es otro problema, de los tantos, que se generan al penalizar el derecho
administrativo. Resulta que las vigentes corrientes que orientan el derecho
Penal han establecido a través de criterios de Política criminal que existen
casos que aún la conducta (activa u omisiva) siendo típica, antijurídica y
culpable no habría necesidad de sanción penal. Es decir, aun habiéndose
cometido el delito no sería conveniente condenar al imputado porque no se
cumpliría con un fin rehabilitador y resocializador. Un ejemplo de lo que
menciono, entre otros, sería la excusa absolutoria (art. 208° Código Penal) y la
exención de pena (art. 68° Código Penal). Ojo que la incorporación del principio
de oportunidad también tiene su origen en estos criterios de política criminal y
de derecho penal premial.
No obstante, en el Régimen Disciplinario de la PNP no se ha tomado en cuenta
este tipo de criterios, lo que genera una incongruencia, ya que, por un lado, no
se denuncia al efectivo (proceso penal), pero se quedará sin trabajo
(procedimiento disciplinario) sin tener en cuenta que hay familia de por medio y
otras consecuencias que se vuelven, en buena cuenta, más perniciosas que
soportar la sanción penal. ¿No que el derecho penal es la ultima ratio y por
tanto más severo?
Ahora bien, del escenario planteado nos permite realizar la pregunta:
¿conviene pasar el examen de dosaje etílico o no? Creo que sí se debe pasar
el examen de dosaje etílico, ya que no pasarlo en el proceso común te genera
la atribución de otro delito de desobediencia (art. 368° Código Penal). Para el
Régimen Disciplinario de la PNP negarse a pasar dicho examen también
significa el pase al retiro (MG 94). El mensaje que se transmite también dice lo
siguiente en el proceso penal por respetar el ordenamiento y someterte al
dosaje etílico, el fiscal no va a denunciarte (te premia) habrá un acuerdo, pero
eso es otro tema. Pero según el Régimen Disciplinario, si pasas el dosaje y
sale con un grado mayor al permitido te paso al retiro, sin embargo, si te niegas
a pasarlo también te paso al retiro.
En cambio, si el efectivo pasa el examen de dosaje etílico y aún saliendo con
un resultado mayor a 0.5 g/l podría tratar de impugnarse a través de la
contraprueba donde se pedirá un nuevo examen a la sangre amparados en las
directivas sobre la materia. Lo que podría brindar una oportunidad de defensa
mayor por defectos de forma y fondo. Por otro lado, también podría frenarse los
actos realizados por el órgano de control, como ser sometido a un proceso
sumario y que el órgano de control con mayor rapidez pase al retiro a los
efectivos con la famosa prueba de traslado, es decir, piden los actuados de las
comisarías y muchas veces sin actuar ningún medio de prueba propio (que es
obligatorio) se les pasa al retiro.
Finalmente, creo que debió otorgarse en el Régimen Disciplinario (Ley 30714)
una especie de beneficio para el efectivo que se acoja al principio de
oportunidad (proceso penal) y no pasarlo al retiro como se está dando en la
actualdiad. Podría haberse dispuesto que se le imponga sanción de rigor o en
el peor de los escenarios el pase a disponibilidad, pero bajo ningún extremo el
pase al retiro. En ese sentido, como una cuestión de lege ferenda (propuesta
de modificación de la Ley) debería modificarse en este extremo el Régimen
Disciplinario, ya que se está dando un trato desigual ante la Ley y por ante la
Ley.
Prisión preventiva en delito de conducción en estado de ebriedad por
reincidencia del imputado [Exp. 4377-2016]
ndena de fecha siete de mayo del año dos mil quince respecto de hechos
ocurridos en el dos mil trece, de modo que si se tiene en cuenta la modificatoria
del artículo 46-B del CP, puede colegirse que el procesado tiene la condición
de reincidente. Si esto es así, el marco punitivo varía, siendo éste como
extremo mínimo de tres años y como máximo cuatro años seis meses,
debiendo tenerse en cuenta, además, que el artículo 45-A, inciso 3 parágrafo B
del CP, precisa que tratándose de circunstancias agravantes la pena concreta
se determina por encima del tercio superior. En este orden de ideas es
previsible que con los elementos de convicción obrantes en este estadio, en
caso de virtual condena, sea superior a los cuatro años de pena privativa de
libertad, teniendo en cuenta, además, que contra el procesado ha recaído
una sentencia con reserva de fallo condenatorio y ostenta múltiples
denuncias que han concluido por aplicación del principio de oportunidad. En
conclusión, se presentan de manera copulativa los tres presupuestos para
dictar la prisión preventiva, por lo que, la venida en grado debe revocarse y
declararse fundado el requerimiento de prisión preventiva por cinco
meses, estando a la opinión de los sujetos procesales.
PRIMERA SALA PENAL DE APELACIONES DE LA LIBERTAD
SEXTO JUZGADO PENAL DE INVESTIGACIÓN PREPARATORIA DE
TRUJILLO
Expediente: 4377-2016-0-1601-JR-PE
Proceso: Inmediato
Procedencia: Sexto Juzgado Penal de Investigación Preparatoria de
Trujillo
Asistente de causas: Tatiana Molina Nanfuñay
Asistente de Audiencias: Traudy Girón Zegarra
Lugar: Sala de Apelaciones N° 19
Fecha: Trujillo, 1 de agosto del 2016
Inicio: 10:00 horas
RESOLUCIÓN NÚMERO TRES
Trujillo, seis de julio del dos mil dieciséis.-
El día de la fecha se constituyeron los señores jueces superiores
titulares: JUAN RODOLFO SEGUNDO ZAMORA BARBOZA, presidente de la
Sala, NORMA BEATRIZ CARBAJAL CHAVEZ y CECILIA MILAGROS LEÓN
VELÁSQUEZ, quien interviene como Directora de Debates; miembros de la
Primera Sala Penal de la Corte Superior de Justicia de La Libertad, a la sala de
audiencias diecinueve (cuarto piso), ubicada en la Corte Superior de Justicia de
La Libertad – Natasha Alta, para conocer la audiencia de apelación del auto
que declara infundado el requerimiento fiscal de prisión
preventiva contenido en la Resolución N° 03 de fecha 6/7/2016, en el proceso
que se le sigue a JORGE LUIS PAREDES ZAVALETA, por el delito
de CONDUCCIÓN DE VEHÍCULO EN ESTADO DE EBRIEDAD en agravio de
la sociedad.
La presente audiencia será registrada mediante el sistema de audio, cuya
grabación reflejará su desarrollo, conforme lo establece el inciso 2, del artículo
361 del Código Procesal Penal; por lo que se solicita a los sujetos procesales
procedan oralmente a identificarse para verificar su presencia en esta
audiencia.
ACREDITACIÓN DE LOS SUJETOS PROCESALES
Representante del Ministerio Público: fiscal superior titular de la
Primera Fiscalía Penal, LEA GUAYAN HUACCHA, con domicilio
procesal en la intersección de la avenida Jesús de Nazareth y
avenida D. Alcides Carrión – Trujillo.
Abogado defensor del imputado JORGE LUIS PAREDES
ZAVALETA: DR. HUGO VASQUEZ VALLE con domicilio procesal en
jirón Ayacucho N° 582, oficina 202, segundo piso.
Directora de debates: Instalada válidamente la audiencia se le
concede el uso de la palabra al señor abogado de la defensa para
que proceda a sustentar su recurso de apelación.
APELACIÓN DEL AUTO QUE APRUEBA INCOACIÓN DE
PROCESO INMEDIATO
Ministerio Público: Solicita que la resolución sea REVOCADA por cuanto se
le ha declarado al imputado Infundada la prisión preventiva por el Sexto
Juzgado de Investigación Preparatoria de Trujillo en razón a dos aspectos:
1) El juzgado ha considerado que en el presente incidente no sería un caso de
reincidencia, puesto que el imputado ha sido condenado a “dos años de pena
privativa de libertad suspendida”. En ese sentido, el Juzgado ha invocado
el Acuerdo Plenario 1-2008 y ha señalado que el texto del artículo 46-B del
CP, debe interpretarse la expresión de pena como condena, y en ese sentido el
citado artículo en mención no señala que tenga que tratarse como una pena
suspendida para ser considerado reincidente, es por eso que ha señalado que
no estamos frente a un caso de reincidencia, a pesar de la existencia de la
condena con ejecución suspendida.
2) La norma establece que la pena a imponerse en el caso del reincidente seria
hasta una mitad, sobre el máximo legal aplicable al delito en este caso de
conducción en estado de ebriedad.
Abogado del imputado: Solicita se CONFIRME la resolución número tres de
fecha seis de julio del presente año.
Se reinicia la audiencia.
RESOLUCIÓN RESPECTO A LA MEDIDA DE PRISIÓN PREVENTIVA –
RESOLUCIÓN NÚMERO OCHO
Acto seguido, la Primera Sala Penal, luego de la deliberación correspondiente,
respecto de las alegaciones expuestas por la defensa y/o por el Ministerio
Público, expide la siguiente decisión, debiendo precisarse que los fundamentos
que dan soporte a la misma están registrados en el sistema de audio (resumen)
y considerando:
La representante del Ministerio Público ha manifestado que la juez de instancia
ha concluido que se presentan el primer presupuesto (suficiencia probatoria del
delito) y tercer presupuesto (peligro procesal) previsto en el artículo 268 del
CPP para dictar la prisión preventiva. Sin embargo, a su criterio no concurre el
segundo de ellos, respecto a la pena privativa de libertad superior a los cuatro
años. Sobre ese punto, la juez ha concluido que el procesado no tiene la
condición de reincidente y en el supuesto que fuere así, la pena a imponerse
tampoco superaría los cuatro años. La señora fiscal discrepa de esta posición
indicando que sí se presenta la reincidencia, que además de dos sentencias
recaídas en su contra el procesado ha sido investigado por la comisión del
mismo delito en pluralidad de ocasiones, habiendo concluido las mismas
mediante la aplicación del principio de oportunidad, finalmente agrega que no
compareció al juicio oral y por ello fue declarado reo contumaz.
Por su parte la defensa señalo que no existe discrepancia respecto de la
concurrencia del primero y tercero de los presupuestos materiales para dictar la
prisión preventiva, pero considera que no se cumple el segundo de ellos, pues
el Ministerio Público está solicitando se le imponga cuatro años y un mes de
pena privativa de libertad. Si su patrocinado se acoge a la conclusión
anticipada del proceso, la pena será menor a los cuatro años, probablemente
tres años y seis meses por lo que conviene con el razonamiento de la juez de
instancia y solicita se CONFIRME la venida en grado. Los fundamentos en
detalle han quedado perennizados en el audio respectivo al cual nos remitimos.
El Tribunal tiene como sustento legal lo dispuesto en los artículos 45-A, 46-B,
274 del CP y artículo 268 del CPP. Los hechos están referidos a que el día
cuatro de julio del dos mil dieciséis, en circunstancias que personal policial de
la Comisaría PNP de Florencia de Mora se encontraba realizando patrullaje
preventivo, intervino en la intersección de las calles 18 de marzo y avenida Las
Américas (cuadra 10 de la calle 18 de Marzo) a la persona identificada con DNI
43661685 con el nombre de Jorge Luis Paredes Zavaleta, quien conducía el
vehículo automotor de placa de rodaje N° SIE-698, marca Daewoo, clase Tico
(taxi), color amarillo con negro de trasporte público de pasajeros, el conductor
realizaba maniobras temerarias, quien se encontraba en evidente estado de
ebriedad -expele aliento alcohólico-, siendo conducido a la Sanidad PNP, para
ser sometido a examen de Dosaje Etílico con número de registro A-006372-16
(hechos).
Cómo quedó expuesto en el debate y sobre ello las partes se encuentran de
acuerdo, en el caso concurren el primero y tercer presupuesto del artículo 268
del CPP. El debate estriba en el segundo de los presupuestos, esto es si la
sanción a imponerse será superior a los cuatro años de pena privativa de
libertad. Sobre este punto la juez de instancia ha considerado que el agente no
es reincidente pues considera que el Acuerdo Plenario 1 -2008, exige para tal
condición que la pena antecedente sea privativa de libertad de carácter
efectiva, este tribunal discrepa de dicha posesión, pues conforme lo ha
señalado en resoluciones anteriores debe tenerse en cuenta que el artículo 46-
B del CP ha sufrido modificaciones, antes de la Ley 30076, publicado el día 19
de agosto del 2013, el texto contempla: “El que después de haber cumplido en
todo o en parte una condena privativa de libertad incurre en nuevo delito
doloso en un lapso que no excede de cinco años tiene la condición de
reincidente (…)”, con posterioridad el mismo señala que “El que, después de
haber cumplido en todo o en parte una pena incurre en nuevo delito doloso en
un lapso que no excede de cinco años tiene la condición de reincidente (…)”.
En ese sentido, acorde con lo expuesto en el Acuerdo Plenario 1-2008,
jurisprudencialmente se consideró que tenía la condición de reincidente el
agente, al cual después de haber cumplido en todo o en parte una pena
privativa de libertad con carácter de efectiva cometían nuevo delito.
En el caso en análisis el procesado tiene una condena de fecha siete de mayo
del año dos mil quince respecto de hechos ocurridos en el dos mil trece, de
modo que si se tiene en cuenta la modificatoria del artículo 46-B del CP, puede
colegirse que el procesado tiene la condición de reincidente. Si esto es así, el
marco punitivo varía, siendo éste como extremo mínimo de tres años y como
máximo cuatro años seis meses, debiendo tenerse en cuenta, además, que el
artículo 45-A, inciso 3 parágrafo B del CP, precisa que tratándose de
circunstancias agravantes la pena concreta se determina por encima del tercio
superior. En este orden de ideas es previsible que con los elementos de
convicción obrantes en este estadio, en caso de virtual condena, sea superior a
los cuatro años de pena privativa de libertad, teniendo en cuenta, además, que
contra el procesado ha recaído una sentencia con reserva de fallo
condenatorio y ostenta múltiples denuncias que han concluido por aplicación
del principio de oportunidad. En conclusión, se presentan de manera copulativa
los tres presupuestos para dictar la prisión preventiva, por lo que, la venida en
grado debe revocarse y declararse fundado el requerimiento de prisión
preventiva por cinco meses, estando a la opinión de los sujetos procesales.
Por estas consideraciones, la Primera Sala Penal de Apelaciones de la Corte
Superior de Justicia de La Libertad, por UNANIMIDAD
RESUELVE: REVOCAR el auto que declara infundado el Requerimiento Fiscal
de prisión preventiva contenido en la resolución N° 03 de fecha 06-07-2016, en
el proceso que se le sigue a JORGE LUIS PAREDES ZAVALETA, por el delito
de conducción de vehículo en estado de ebriedad en agravio de la Sociedad,
en consecuencia se declare FUNDADO el Requerimiento Fiscal de PRISIÓN
PREVENTIVA contra JORGE LUIS PAREDES ZAVALETA, por el delito de
CONDUCCIÓN DE VEHÍCULO EN ESTADO DE EBRIEDAD en agravio de LA
SOCIEDAD, por CINCO MESES, con todo lo demás que dicha resolución
contiene; DISPUSIERON que se oficie las órdenes de ubicación y captura
contra JORGE LUIS PAREDES ZAVALETA. Ordenaron que el cuaderno sea
DEVUELTO al Juzgado de origen para los fines
correspondientes. REQUERIMIENTOS:
Fiscal superior: Copia del acta y audio.
Abogado de la defensa: Va a interponer recurso de casación.
La Sala así ha resuelto, se tiene por interpuesto el recurso y tiene que
fundamentarlo, bajo apercibimiento de tenerlo por no presentado; se dispone la
entrega de lo solicitado, dando por concluida la audiencia.
[Atipicidad] Encontrarse ebrio en vehículo estacionado no constituye
conducción en estado de ebriedad [Exp. 2993-2016-12]
Fundamento destacado.- En ese sentido, del relato expuesto, se establece
que al acusado se le ha encontrado estacionado y dentro del vehículo
intervenido, no precisándose más circunstancias adicionales, como qué
acciones realizaba el procesado, limitándose a referir que el motivo de la
intervención fue porque se encontraba estacionado encima de la berma del
frontis de un domicilio y en aparente estado de ebriedad. El tipo penal del delito
acusado establece como acción típica que, definitivamente, el acusado debe
haber estado conduciendo, maniobrando u operando un vehículo motorizado,
en estado de ebriedad, a efectos de crear el riesgo potencial de afectación de
la vida o integridad de sí y los demás ciudadanos. La acusación fiscal
presentada en juicio, no contiene ningún verbo rector del tipo penal (conduce,
opera o maniobra), sólo nos trae un caso en donde el imputado se encontraba
dentro de un vehículo estacionado sobre una berma del frontis de una casa.
Por ello es que este juzgador concluye que los hechos expuestos no constituye
delito, por lo cual debe desaprobarse el acuerdo provisional presentado y
absolverse por atipicidad del acusado Ponce Ferrer.
Lea también: [VÍDEO] Conducción en estado de ebriedad o drogadicción.
Bien explicado por Giammpol Taboada
Lea también: Conducción en estado de ebriedad: el agraviado está
representado por el Ministerio de Transportes y no por la fiscalía (doctrina
jurisprudencial) [Casación 103-2017, Junín]
SENTENCIA
Expediente: 2993-2016-12
Juez: Jaino Alonso Grandez Vilchez
Juzgado: Tercer Juzgado Penal Unipersonal de Trujillo
Especialista: Adely Margot Albitres Alva
Acusado: Modesto Alberto Ponce Ferrer
Delito: Conducción en estado de ebriedad
Agraviado: La sociedad
RESOLUCIÓN NÚMERO SÉIS
Trujillo, trece de junio de dos mil dieciséis.-
VISTOS Y OÍDOS EN AUDIENCIA PÚBLICA: el señor juez del Tercer
Juzgado Penal Unipersonal de Trujillo y La Esperanza, Jaino Alonso Grandez
Vilchez, para conocer el juicio inmediato contra Modesto Alberto Ponce
Ferrer, como presunto autor de la comisión del delito de peligro común en la
modalidad de conducción de vehículo en estado de ebriedad, ilícito penal
previsto en el artículo 274, primer párrafo del Código Penal, en agravio de la
sociedad; Ministerio Público: Dr. Denys Raúl Rivas Rodríguez, fiscal de la
Primera Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Trujillo; abogado del acusado:
Dr. Luis Ángel García Llardí, con CAL 4475; acusado: Modesto Alberto Ponce
Ferrer, DNI 41393039, edad 36 años, fecha de nacimiento 4 de diciembre de
1980, domicilio calle Juan Zapata 803-807, El Bosque, Trujillo, hijo de María y
Carlos, estado civil soltero con dos hijos de 3 y 4 años, grado de instrucción
superior completa, tiene trabajos eventuales y que percibe el mínimo vital, sin
antecedentes penales; juzgamiento que ha tenido el siguiente resultado:
Lea también: [VÍDEO] Conducción en estado de ebriedad o drogadicción.
Bien explicado por Giammpol Taboada
PRIMERO
ENUNCIACIÓN DE HECHOS Y CIRCUNSTANCIAS EXPUESTAS EN LA
PRESENTACIÓN DE LA TEORÍA DEL CASO POR EL REPRESENTANTE
DEL MINISTERIO PÚBLICO
El Ministerio Público en sus alegatos de apertura refirió que los hechos
consisten en que el día 13 de setiembre del año 2015, siendo las 16:55, en
circunstancias que personal policial de la CPNP La Noria intervino al vehículo
de placa rodaje T2H-460, marca Toyota Yaris, por encontrarse el referido
vehículo encima de la berma (jardín) del frontis del domicilio ubicado en la calle
José Santos Chocano 580 – urbanización Palermo; y que al intervenir al
conductor de dicho vehículo identificado como MODESTO ALBERTO PONCE
FERRER se evidenció que presentaba visibles síntomas de ebriedad, motivo
por el cual se puso a disposición al conductor y al vehículo intervenido a la
dependencia policial correspondiente, para los fines correspondientes, quien al
ser sometido al examen de dosaje etílico, arrojó el resultado positivo de 2.17 g/l
de presencia de alcohol en la sangre, conforme se acredita con el certificado de
dosaje etílico con número de Registro A-009101-15 de fecha 14 de setiembre
del 2015, excediendo de esta manera lo permitido por ley.
Lea también: Conducción en estado de ebriedad: el agraviado está
representado por el Ministerio de Transportes y no por la fiscalía (doctrina
jurisprudencial) [Casación 103-2017, Junín]
SEGUNDO.- En ese sentido, el representante del Ministerio Público acusa a
MODESTO ALBERTO PONCE FERRER como autor del delito de conducción
en estado de ebriedad tipificado en el artículo 274, primer párrafo del Código
Penal, en agravio de LA SOCIEDAD.
PARTE CONSIDERATIVA
PRETENSIONES PENALES Y CIVILES INTRODUCIDAS EN EL JUICIO
TERCERO.- DEL MINISTERIO PÚBLICO: Que, en mérito a lo descrito en el
anterior considerando, la representante del Ministerio Público solicitó en
audiencia que al acusado MODESTO ALBERTO PONCE FERRER se le
imponga por el delito de conducción en estado de ebriedad, DOS AÑOS DE
PENA PRIVATIVA DE LA LIBERTAD, INHABILITACIÓN – SUSPENSIÓN DE
AUTORIZACIÓN PARA CONDUCIR CUALQUIER TIPO DE VEHÍCULO POR
EL MISMO PERIODO, Y S/2500 SOLES DE REPARACIÓN CIVIL.
CUARTO.- DE LA DEFENSA: Trasladado el caso a la defensa, solicita la
conclusión anticipada del proceso.
Lea también: Tabla referencial para la reparación civil por el delito de
conducción en estado de ebriedad
TRÁMITE DEL PROCESO
QUINTO.- El proceso se ha desarrollado de acuerdo a los cauces y trámites
señalados en el nuevo Código Procesal Penal, dentro de los principios
garantistas adversariales que informan este nuevo sistema, habiéndose
instalado la audiencia previa observancia de las prerrogativas del artículo 371
de la acotada norma adjetiva, en concordancia con lo prescrito en el Decreto
Legislativo N° 1194, sobre el proceso inmediato.
ACUERDO
SEXTO.- En aplicación de lo que dispone el artículo 372 del Código Procesal
Penal, salvaguardando el derecho de defensa del acusado presente,
haciéndole conocer de los derechos fundamentales que le asiste, como del
principio de no autoincriminación, se le preguntó si se considera responsable
de los hechos imputados en la acusación, sustentada por la Representante del
Ministerio Público, por lo que previa consulta con su abogado refirió
ser responsable de los hechos atribuidos y aceptó los cargos, solicitando
dialogar con el representante del Ministerio Público, para los efectos de una
conclusión anticipada, suspendiéndose por breve lapso la audiencia a fin de
determinar si llegan a un acuerdo.
Lea también: Responsabilidad penal del ebrio
A su vencimiento, el representante del Ministerio Público refirió que han
acordado en mérito a la aceptación de cargos, para los efectos de una
conclusión anticipada del proceso, se le imponga al acusado Modesto Alberto
Ponce Ferrer, la pena de un año de pena privativa de la libertad suspendida en
su ejecución por el plazo de dos años y una reparación civil de 2000.00 soles a
favor de la agraviada; de los cuales se ha cancelado en el acto, mediante la
entrega en efectivo de S/ 200.00, quedando la suma de S/1800.00 que será
cancelado por el sentenciado en seis cuotas de S/300.00 a pagarse todos los 7
de cada mes, desde el mes de julio, y así hasta el 7 de diciembre.
Lea también: [VÍDEO] Conducción en estado de ebriedad o drogadicción.
Bien explicado por Giammpol Taboada
PRONUNCIAMIENTO SOBRE EL ACUERDO ARRIBADO POR LAS PARTES
SÉTIMO.- El apartado 2 del artículo 372 del Código Procesal Penal, regula la
institución de la conformidad premiada, constituyendo un acto unilateral de
disposición de la pretensión claramente formalizada (efectuado por el acusado
y su defensa) de doble garantía que importa una renuncia a la actuación de
pruebas y del derecho a un juicio público, que a su vez genera una expectativa
de sentencia conformada, por lo que no se puede alegar posteriormente la
vulneración de la presunción de inocencia, pues, la conformidad exime a la
acusación de la carga de la prueba de los hechos constitutivos.
Sin embargo, cuando existe la postulación y planteamiento de un acuerdo
provisional de conclusión anticipada del juicio oral, y si bien el acuerdo emana
del principio de consenso de las partes procesales, este acuerdo no se
encuentra exento de la revisión judicial correspondiente, conforme a los
lineamientos jurisprudenciales extensivos expuestos en el Acuerdo Plenario
N° 5-2008/CJ116, sobre “Nuevos Alcances de la Conclusión Anticipada», y en
las Ejecutorias Supremas recaídas en el Recurso de Nulidad N° 1766-2004,
Callao, de fecha 21 de septiembre del 2004, y Recurso de Nulidad N° 2206-
2005, Ayacucho, de fecha 12 de Julio del 2005, con motivo de la introducción
de la institución de la Conclusión Anticipada del Juicio Oral con la Ley N°
28122. Por ende el caso merece un control de la calificación jurídica, de la
existencia del delito, la imposición de la pena y la reparación civil, en aplicación
del principio de legalidad y en resguardo del principio de presunción de
inocencia que ampara al procesado, conforme a lo previsto en el literal e, del
inciso 24, artículo 2, de la Constitución Política del Perú.
Es por ello que, además, el mismo artículo 372 del mismo cuerpo legal, en su
inciso 6 se establece que “la sentencia de conformidad, prevista en el numeral
2) de este artículo, se dictará aceptando los términos del acuerdo. No obstante,
si a partir de la descripción del hecho aceptado, el juez estima que no
constituye delito o resulta manifiesta la concurrencia de cualquier causa que
exima o atenúa la responsabilidad penal, dictará sentencia en los términos en
que proceda…»
Lea también: [VÍDEO] Conducción en estado de ebriedad o drogadicción.
Bien explicado por Giammpol Taboada
ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO
OCTAVO.- Según lo prevé el item “e” del parágrafo 24 del artículo 2 de la
Constitución Política del Estado: «Toda persona es considerada inocente
mientras no se haya declarado judicialmente su responsabilidad», ello
concordante con las normas supranacionales contenidas en el artículo 9 de la
Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, el artículo 14, inciso
2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como el artículo 8,
inciso 2 del Pacto de San José de Costa Rica. Es por ello que es al Estado a
quien le corresponde la carga probatoria, a través del titular de la acción penal,
quien tiene que contradecir esa presunción de inocencia, ya que el inculpado
no tiene que probar nada, sino que requiere de una suficiente actividad
probatoria de cargo, obtenida y actuada con las debidas garantías procesales
sobre la imparcialidad del juzgador y la íntegra observancia de las reglas
predeterminadas en la ley para la indagación y esclarecimiento de los hechos,
la práctica discusión y valoración de las pruebas, y la definición de
responsabilidades y sanciones, ello como característica esencial de un Estado
de Derecho como el nuestro, como así también lo plasma el artículo II del Título
Preliminar del Ordenamiento Procesal Penal.
De igual forma, el artículo 2 de la Constitución Política del Perú[1] señala:
«Toda persona tiene derecho: 24. A la libertad y a la seguridad personales. En
consecuencia: d. Nadie será procesado ni condenado por acto u omisión que al
tiempo de cometerse no esté previamente calificado en la ley, de manera
expresa e inequívoca, como infracción punible; ni sancionado con pena no
prevista en la ley».
El artículo II del Título Preliminar del Código Penal[2] establece: “Nadie será
sancionado por un acto no previsto como delito o falta por la ley vigente al
momento de su comisión, ni sometido a pena o medida de seguridad que no se
encuentren establecidas en ella”.
CALIFICACIÓN JURÍDICA DE LOS HECHOS
NOVENO.- Los hechos contenidos en la acusación, y que también forman
parte de los alegatos de inicio del Ministerio Público, fueron subsumidos en la
hipótesis delictiva del delito de conducción en estado de ebriedad que se
encuentra tipificado en el artículo 274 del Código Penal, que prescribe: «El que
encontrándose en estado de ebriedad con presencia de alcohol en la sangre en
proporción mayor de 0.5 gramos-litro, o bajo el efecto de drogas tóxicas,
estupefacientes, sustancias psicotrópicas o sintéticas, conduce, opera o
maniobra vehículo motorizado será reprimido con pena privativa de libertad no
menor de seis meses ni mayor de dos años o con prestación de servicios
comunitarios de cincuenta y dos a ciento cuatro jornadas e inhabilitación
conforme al artículo 36, inciso 7».
El bien jurídico protegido en este delito es la seguridad del tráfico; el sujeto
activo del delito es quien conduce un vehículo de motor bajo la influencia de los
efectos del alcohol, drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas;
y el sujeto pasivo es la colectividad. En ese contexto, respecto a la
consumación del delito, José Urquizo[3], citando a Vives Antón nos recuerda
que se produce atando un sujeto, bajo la influencia de bebidas alcohólicas,
drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, conduce un
vehículo de motor y crea con su proceder un riesgo potencial para la vida o la
integridad de otras personas».
CONTROL LEGAL DEL DELITO ACEPTADO
DÉCIMO.- El primer ámbito de control implica verificar que los hechos
atribuidos al acusado se subsuman correctamente en la hipótesis delictiva que
contiene la norma penal escogida por el Ministerio Público, debido a que el
acusado ha renunciado a su derecho a la actuación de medios de prueba
ofrecidos para el juicio oral. Esto es, debe realizarse un juicio de tipicidad que
no es otra cosa que «la verificación de si la conducta realizada coincide con lo
descrito en la ley (tipo)… este proceso de imputación implica dos aspectos: la
imputación objetiva y subjetiva… determinar el tipo objetivo supone identificar
los aspectos a la conducta y al resultado… sin embargo, esto no basta, pues
será necesario analizar si se dieron las características exigidas en el aspecto
subjetivo del tipo»[4].
Este encuadramiento del supuesto fáctico al tipo penal, legitima el debido
respeto al principio de legalidad penal, que, justamente, «se precisa, clarifica y
fortalece a través del tipo penal. Así se constituye en una fórmula sintética que
expresa el conjunto de límites que surgen del principio de legalidad para
circunscribir con absoluta precisión la conducta prohibida o mandada respecto
de la cual está enlazada el ejercicio del poder punitivo[5].
DÉCIMO PRIMERO.- Atendiendo a ello, la doctrina nacional establece que el
tipo objetivo del delito de Conducción en Estado de Ebriedad establece regula
la conducta prohibida, que está compuesta por dos elementos[6] que son
necesarios para la configuración del delito, estos son:
a) La conducción, operatividad o maniobra de un vehículo motorizado,
instrumento, herramienta, máquina u otro análogo. En principio, de acuerdo a
los supuestos de la norma debe entenderse por conducción, operatividad o
maniobra, a toda acción que consiste en manejar y/o manipular, los
mecanismos de la dirección de un vehículo motorizado u otro análogo
desplazándolo en el espacio. Con ello se comprueba la necesidad de que la
conducción exige la puesta en marcha del objeto de riesgo. Ello supone
necesariamente que la acción de conducir ha de tener una cierta duración
temporal y traducirse en el recorrido de un espacio y que haya de tomar lugar
en la vía pública, de forma que ha de rechazarse si se produce en el
estacionamiento particular así como en un lugar desolado, criterios de mínima
lesividad así lo aconsejan.
b) Encontrarse en estado de ebriedad, con presencia de alcohol en la sangre
en proporción mayor de 0.5 gramos por litro, o bajo el efecto de
estupefacientes.
DÉCIMO SEGUNDO.- Conforme resulta de los supuestos fácticos de la tesis
acusatoria enunciada, se acusa a MODESTO ALBERTO PONCE FERRER,
que el día 13 de setiembre del año 2015, siendo las 16:55 en circunstancias
que personal policial de la CPNP La Noria intervino al vehículo de placa rodaje
T211-460, marca Toyota Yaris, por encontrarse el referido vehículo encima de
la berma (jardín) del frontis del domicilio ubicado en la calle José Santos
Chocano 580 – urbanización Palermo; y que al intervenir al conductor de dicho
vehículo identificado como el acusado se evidenció que presentaba visibles
síntomas de ebriedad, motivo por el cual se puso a disposición al conductor y al
vehículo intervenido a la dependencia policial correspondiente, para los fines
correspondientes, quien al ser sometido al examen de dosaje etílico, arrojó el
resultado positivo de 2.17 g/l de presencia de alcohol en la sangre, conforme se
acredita con el certificado de Dosaje Etílico con número de Registro A-009101-
15 de fecha 14 de setiembre del 2015, excediendo de esta manera lo permitido
por ley.
DÉCIMO TERCERO.- En ese sentido, del relato expuesto, se establece que al
acusado se le ha encontrado estacionado y dentro del vehículo intervenido, no
precisándose más circunstancias adicionales, como qué acciones realizaba el
procesado, limitándose a referir que el motivo de la intervención fue porque se
encontraba estacionado encima de la berma del frontis de un domicilio y en
aparente estado de ebriedad. El tipo penal del delito acusado establece como
acción típica que, definitivamente, el acusado debe haber estado conduciendo,
maniobrando u operando un vehículo motorizado, en estado de ebriedad, a
efectos de crear el riesgo potencial de afectación de la vida o integridad de sí y
los demás ciudadanos. La acusación fiscal presentada en juicio, no contiene
ningún verbo rector del tipo penal (conduce, opera o maniobra), sólo nos trae
un caso en donde el imputado se encontraba dentro de un vehículo
estacionado sobre una berma del frontis de una casa. Por ello es que este
juzgador concluye que los hechos expuestos no constituye delito, por lo cual
debe desaprobarse el acuerdo provisional presentado y absolverse por
atipicidad del acusado Ponce Ferrer.
DÉCIMO CUARTO.- Finalmente debe dejarse establecido que, el análisis
efectuado en esta sentencia, se ha restringido estrictamente al control de
tipicidad de los hechos expuestos en la acusación, lo que implica que si no se
satisface este control, el control probatorio deviene en irrelevante, dado que
conforme a la teoría del caso del Ministerio Público, los medios probatorios con
los que cuenta, están dirigidos a probar los hechos planteados en la acusación
y la acusación no ha establecido que el procesado haya estado conduciendo,
operando o maniobrando el vehículo, con lo que, ni el acta de Intervención
Policial Nro. S/N -14 de fecha 13 de setiembre del 2015- que no se señala
mayor detalle respecto a haberse visto al acusado conduciendo, operando o
maniobrando un vehículo motorizado; ni y el Certificado de Dosaje Etílico Nro.
A-009101-15 que corrobora el estado etílico; menos aún la declaración
testimonial del policía interviniente, pueden, tras su actuación, modificar los
hechos de la acusación si no es para favorecer al acusado o en caso de una
desvinculación procesal, que no se presenta en el presenta caso.
DÉCIMO QUINTO.- Por tanto, de la revisión de la tesis acusatoria, se advierte
que la conducta concreta atribuida al acusado MODESTO ALBERTO PONCE
FERRER no resulta pasible de ser subsumida directamente en el tipo penal
que regula el delito de conducción en estado de ebriedad, prevista en el primer
párrafo del artículo 224, primer párrafo del Código Penal. Es así que, siendo
que los hechos materia de acusación no constituyen delito no puede activarse
el aparato persecutorio estatal, sino cuando exista un comportamiento que
manifieste evidencia suficiente de delictuosidad, presupuesto que no concurre
en el presente caso, manteniéndose incólume la presunción de inocencia que
le garantiza a dicho imputado el párrafo e) del inciso 24 del artículo 2 de la
Constitución Política del Estado, en cuyo caso debe ser absuelto de la
acusación fiscal en atención a lo dispuesto en el artículo 372, inciso 5 del
Código Procesal Penal.
COSTAS
DÉCIMO SEXTO.- El ordenamiento procesal, en su artículo 497, prevé la
fijación de costas, las mismas que deben ser establecidas en toda acción que
ponga fin al proceso penal, y son de cargo del vencido; no obstante, de
acuerdo al artículo 499 del Código Procesal Penal, el Ministerio Público está
exento del pago de costas, lo que se debe tener presente en el fallo de la
sentencia.
PARTE RESOLUTIVA
En consecuencia, evaluando las cuestiones relativas a la existencia del hecho y
circunstancias, calificación legal de los supuestos fácticos con la premisa
normativa, los supuestos respecto a la pena y la reparaci´pon civil, así como
respecto de la responsabilidad penal del acusado, de conformidad con lo
expuesto en los artículos I, II, IV, V, VII, VIII, IX, X del Título Preliminar;
artículos 11, 12, 23, 62, 92, 93, 274 del Código Penal; concordante con los
artículos 372, 393, 394. 397, 399 del Código Procesal Penal, de acuerdo con
las reglas de la lógica y sana crítica, impartiendo justicia a nombre de la
Nación, el Tercer Juzgado Penal Unipersonal de Flagrancia de la Corte
Superior de Justicia de La Libertad:
RESUELVE:
1. DESAPROBAR el acuerdo provisional de Conclusión Anticipada.
2. ABSOLVER por atipicidad a MODESTO ALBERTO PONCE FERRER de la
acusación fiscal como autor de los delitos de CONDUCCIÓN EN ESTADO DE
EBRIEDAD en agravio de LA SOCIEDAD, delito tipificado en el artículo 274 del
Código Penal.
3. ORDENA se levanten las medidas coercitivas que se hayan dictado y que
consentida o ejecutoriada que sea esta sentencia, se anulen los antecedentes
policiales y judiciales que se hubieran generado en el proceso respecto del