Mitos y mitología: Orígenes y características
Mitos y mitología: Orígenes y características
1. MITO Y MITOLOGIA
1.1. Mito, religión y ritual.
A. Teorías
B. Definición de mito
1.2. Características del mito
1.3. Tipos
1.4. Origen
A. Mito
B. Leyenda
C. Cuento
1.5. Interpretaciones
A. Alegorismo o Simbolismo
B. Racionalismo
C. Evemerismo
D. Astralismo
E Ritualismo
F. Psicologismo
G. Estructuralismo
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BILIOGRAFÍA
BAYET, J.,:La religión romana. Historia política y psicológica. Madrid. 1984.
DAREMBERG, C., SAGLIO, E.: Dictionnaire des antiquités grecques et romaines. París. 1919
ELIADE, M. Mito y Realidad. Madrid. 1968
FALCON, C. et alii,: Diccionario de la mitología clásica. Madrid. 4ª ed., 1985
GARCÍA LÓPEZ,J.: La religión griega. Madrid. Istmo. 1975
GRIMAL, P. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Barcelona, Paidos, 1981.
GUILLEN, J.,: Urbs Roma. Vida y costumbre de los romanos III. Salamanca. 198O
JUNGER, F.G. Griechische Mythen. Frankfurt. V. Klostermann. 1957.
KEIGHTLEY, T. Classical Mythology. Chicago. Ares. 1976.
KIRK, G.S. El Mito, su Significado y Funciones en Distintas Culturas. Barcelona. Barral.
1973.
KOVALIOV, S.: Historia de Roma. Madrid 3ª ed., 1979
LIVIO,: Los orígenes de Roma. Libros I-V (trad.). Madrid. 1989
PUECH, H.C.: Las religiones antiguas. vol. III. Madrid. 1984
RODRIGUEZ ADRADOS, V.J. Dioses y Héroes: Mitos Clásicos. Madrid. Salvat. 1985.
ROSHER. W.H. Ausfurliches Lexicon der Griechishen und Romanichen Mythologie. Leipzip.
Teubner. 1965.
RUIZ DE ELVIRA. A. Mito y Novela. C.F.C. Madrid. 1973.
RUIZ DE ELVIRA. A. Mitología Clásica. Madrid. Gredos. 1981.
COMENTARIO BIBLIOGRAFICO
Al ser este un tema de mitología no debe extrañar ver en la bibliografía distintos diccionarios
mitológicos. Todos ellos se han empleado en el tema. De ellos, el de Ruiz de Elvira, se ciñe sobre
todo a la mitología griega. Los diccionarios de Grimal y Falcón, por el contrario, apuntan datos
sobre las leyendas romanas.
Para la primera parte del tema resulta interesante y útil el libro de García López que, a su
vez, en el apartado dedicado a la Mitología, sigue el libro de Kirk.
Para el desarrollo de los mitos propiamente romanos es útil el libro de Bayet en cuanto a la
noción y valor del mito en Roma.
Para conocer cuales son esos mitos históricos romanos lo mejor es acudir a los libros de
historia, tanto los de autores actuales como a los de autores latinos o griegos.
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1. MITO Y MITOLOGÍA
A. - TEORÍAS
Entre las diferentes posturas adoptadas frente al mito destaca aquella que cree que los mitos
se refieren a dioses. La defienden autores como E.W. Count, quien dice que "sólo en un punto
están los estudiosos de acuerdo: los mitos son una forma de literatura... acerca de dioses o
semidioses" ("Culture in History", Nueva York, 1960, p.595) o W.K.C. Guthrie, para quien la
mitología griega es en el período antiguo un aspecto de la religión.
Una variante a esta posición es la teoría según la cual todos los mitos estarían asociados con
rituales, defendida entre otros por J. Fonterose quien dice "es más simple suponer que un tipo de
historia muy conocido fue introducido en muchos lugares para servir de precedente primitivo de
los rituales que creer que estos generaron en estos lugares un tipo uniforme de mito" ("The Ritual
Theory of Myth", Berkeley, 1966. p.54). El mismo autor en "Python, a study of Delphic Myth and
its Origins", p. 434 dice "es innegable que los mitos están estrechamente vinculados con los
rituales; de hecho, si una historia no ha estado asociada con el culto o el ritual, explícita o
implícitamente, es preferible no llamarla mito sino leyenda o cuento popular".
En el lado opuesto cita KirK ("El mito...") a R. de Langhe, quien no cree que exista ninguna
relación entre los mitos y los rituales ya que los mitos poseen una propiedades esenciales que no se
reproducen en el ritual. El mismo Kirk, aunque no considera el mito una categoría cerrada con las
mismas características en culturas diferentes, finaliza su exposición considerando que "sería
acertado rechazar desde el principio la idea de que mito y religión son aspectos gemelos de la
misma cuestión o manifestaciones paralelas de la misma condición psíquica, y ello con la misma
fuerza con que hemos rechazado la idea de que todos los mitos están asociados con los rituales".
En un punto intermedio se encuentra Kluckhon, quien, aunque rechaza la idea de que el mito
se derive del ritual o viceversa, concluye, sin embargo, que ambos están estrecha y esencialmente
asociados, aun cuando cada uno de ellos pueda aparecer independientemente del otro. Ambos
tienen además, una base psicológica, y si el ritual es una actividad repetida obsesivamente -con
frecuencia una dramatización simbólica de las "necesidades" de la sociedad-, "la mitología es la
racionalización de estas mismas necesidades".
J. García López señala que, sea cual sea la postura a adoptar, el hecho innegable es que la
mitología griega nos ha sido trasmitida principalmente a través de poetas y obras de arte bastantes
tardías y no por los libros sagrados; para él el mito no puede encerrarse en una fronteras ni
encasillarse en un aspecto determinado de la vida sino que se insinúa en todo , y en esto comparte
con la religión un estar presente en la vida de los hombres y con ellos sentir los condicionamientos
históricos, sin formar, así, una realidad independiente. Las numerosas versiones que con frecuencia
nos han sido transmitidas de un determinado mito señalan esta característica de algo vivo, y
también vivido en los tiempos cercanos a su origen. Posteriormente este aspecto vivencial puede
convertirse en algo secundario o bien desaparecer en la narración del mito. Numerosas fiestas y
cultos, en especial griegos, son más fácilmente comprensibles a través del estudio del mito, al que,
con frecuencia, van vinculados y "hasta cierto punto la historia de la cultura griega es la historia de
sus actitudes ante el mito; ninguna otra civilización occidental ha estado tan controlada por una
tradición mítica desarrollada" (Kirck, "El mito...").
B. - DEFINICIÓN DE MITO
También aquí resulta imposible dar una única definición. La filosofía, la antropología, la
etnología, la ciencia de las religiones, la psicología e incluso la sociología se han interesado por el
mito en las distintas culturas y en los pueblos de los distintos continentes, y cada una de ellas con
su particular visión e interpretación.
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Una definición de este concepto que fuera aceptada por todos los eruditos y que al mismo
tiempo fuera accesible para los no especialistas, dice Mircea Eliade, es dificil de encontrar. Para
Eliade el mito es "siempre el relato de una creación: se narra como algo que ha sido producido y,
ha comenzado a ser en "el tiempo fabuloso de los comienzos".
Para Malinowsky el mito "no es una explicación destinada a satisfacer una curiosidad
ciéntifica, sino un relato que hace revivir una realidad original y que responde a una profunda
necesidad religiosa, a aspiraciones morales, a coacciones e imperativos de orden social e incluso a
exigencias prácticas"; es, pues,"un elemento esencial de la civilización humana".
Para Grimal "designa una imagen, un símbolo... de una realidad que sería de otra forma
inefable".
Para Ruiz de Elvira mito es todo relato de sucesos que son inciertos, incomprobables, pero
sobre los que existe una tradición que los presenta como realmente sucedidos.
Para los psicoanalistas Jung-Kerenyi ("Introduction to a science of Mythology", pp. 111 y
101) "la mentalidad primitiva no inventa mitos, los experimenta. Los mitos son revelaciones
originales de la psiqué preconsciente, manifestaciones involuntarias sobre acontecimientos
psíquicos inconscientes", son como "el resultado de la operación de la imaginación ingenua sobre
los hechos de la experiencia".
Si bien en las definiciones anteriores hay una serie de puntos de contacto, no por ello es
menos cierto que es imposible reducirlas a una sola. Esto es lo que ha llevado a autores como Kirk
a decir que "no hay ninguna definición del mito, ninguna definición platónica del mito que se
ajuste a todos los casos reales. Los mitos difieren en su morfología y su función social.
- El mito se "vive", en el sentido de que se está dominado por la potencia sagrada, que exalta los
acontecimientos que se rememoran y se actualizan.
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1.3. - TIPOS
El mito se divide en tres secciones o subtipos:
a). - Mito: Este apartado ha sido tratado en 1.1.B.
b). - Leyenda: Es el relato acerca de héroes y heroínas o personajes similares, caracterizados
siempre como seres humanos de notable relieve individual dentro de la colectividad a la que
pertenecen, y claramente encuadrados en una familia y en una época determinadas con nombres
propios que distinguen a cada uno de esos elementos individuales y colectivos.
c). - Cuento Popular: Es el relato acerca de personajes humanos indeterminados en cuanto a
familia, época y colectividad, carentes a veces hasta de nombre individual, si bien de noble relieve
por su herencia y cualidades.
A su vez se distinguen varias clases:
- Teogónicos: Son mitos que relatan el origen de la historia de los dioses.
- Cosmogónicos: Intentan explicar la creación del mundo. Son los más universalmente
extendidos y de los que se tiene mayor cantidad.
- Etiológicos: Explican el origen de los seres y de las cosas. Intentan dar una explicación a
las peculiaridades del presente. Dentro de este apartado estarían los mitos
antropogónicos, que tratan de explicar el origen del hombre.
- Escatológicos: Son los que intentan explicar el futuro, el fin del mundo.
1.4. - ORIGEN
Los orígenes son habitualmente desconocidos, como corresponde a la incertidumbre que,
según ya sabemos, es una de sus tres notas constitutivas.
Ruiz de Elvira opina que la mitología se relaciona con la religión y la magia, sin
confundirse con ellas jamás, y muchas veces posee valores simbólicos o alegóricos, sin que, sin
embargo, se confunda tampoco jamás con meros símbolos o alegorías.
Cada uno de los subtipos apunta a orígenes diferentes:
A. - MITO
En sus orígenes tiene un significado de oculto, como alegoría o símbolo. Son los Mitos de la
Teogonía de Hesíodo, de las fuerzas naturales y morales. Los nombres de los dioses nos orientan a
pensar que sea el fruto de una personificación de cosas abstractas, que sea el fruto de la
especulación. Es el subtipo más ligado al ritual y a lo puramente religioso.
B. - LEYENDA
Pródiga en precisiones locales y genealógicas. Transcurre en un ambiente más realista que el
mito, los elementos inverosímiles son minoritarios, y pueden proceder de la exageración de
determinados hechos reales: a partir de la velocidad de un caballo pasa a tener alas (Pegaso). La
leyenda nace como memoria ancestral de las clases aristocráticas.
C. - CUENTO
Tiene un final feliz, existe una evolución progresiva en el argumento: de la bajeza al triunfo.
Se explica como proyección de carencias e insatisfacciones.
Las fronteras no se mantienen ni sincrónica ni diacrónicamente. Es a veces difícil
diferenciarlas. (Se dice que Ariadna es en su origen una diosa cretense: pasó del mito a la leyenda).
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1.5. - INTERPRETACIONES
A. - ALEGORISMO O SIMBOLISMO
Los mitos son meras imágenes o procedimientos para expresar las fuerzas o fenómenos de la
naturaleza y las cualidades o realidades morales del hombre individual y de las experiencias
sociales de convivencia.
B. - RACIONALISMO
Intenta explicar los sucesos inverosímiles como confusión de sucesos reales. Paléfato en el s.
IV a.C. explicó el mito de Pasífae enamorada de un toro, como un vulgar adulterio entre Parsífae y
un joven llamado Toro.
C. - EVEMERISMO
Fundada por Evémero de Mesena (s. IV a.C.). Los dioses son hombres poderosos o
distinguidos a los que se elevó a la categoría divina por sus hazañas y cualidades.
D. - ASTRALISMO
La mayoría de los mitos no son otra cosa que deformaciones de creencias primitivas en el
sol, la luna o los astros. Tuvo mucho auge en el siglo XIX.
E. - RITUALISMO
Pretende que el mito está unido indisolublemente con un rito o ceremonia, mágica o
religiosa.
F. - PSICOLOGÍA
Pretende explicar la mitología por el inconsciente juego de fuerzas que operan ocultamente
en el alma y que los mitos tienen origen en los sueños.
G. - ESTRUCTURALISMO
Pretende desentenderse del contenido de los mitos y sostiene que lo que importa en ellos es
un esquema funcional o sistema de oposiciones binarias, resueltas por un elemento que neutraliza
sus extremos, proporcionando una norma que puede aplicarse a la resolución de determinados
conflictos concretos de la vida.
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que lo destrona y Zeus (Júpiter) que destrona también a su padre.
Para Hesíodo lo primero fue el Caos. Hesíodo no decía qué cosa fue el Caos ni lo describe
en absoluto, limitándose a nombrarlo como "lo primero"; por su nombre o etimología debió
concebirlo como un vacío, abertura o abismo: la descripción de Ovidio, Met. I,5-20 indica que era
un confuso montón de gérmenes o elementos informes e indeterminados. Tampoco dicen Hesíodo
ni Ovidio si el Caos era o no un dios: pero de lo que precede en la Teogonía parece deducirse que
para Hesíodo el Caos era ya un dios, el primero de todos, aunque nada diga de él, a excepción de
cuál fue su descendencia. En efecto, el poeta pide a las Musas que le nombren a los dioses que
nacieron del Cielo y de la Tierra; y de la Noche y del Ponto, y que le digan cómo se originaron los
dioses y la Tierra, los ríos, el mar, los astros y el cielo, y cómo se repartieron la riqueza, los
honores y jerarquías. Así pues, al referirse Hesíodo, en los versos que preceden a la mención del
Caos, al aspecto o realidad material o cósmica de esas divinidades, más bien que a su carácter
divino, está indicando que su relato, aunque muy predominantemente teogónico, va a tener
también cierto carácter cosmogónico. Más tarde, al hablar de la génesis de los dioses, insistirá
especialmente, si bien de un modo implícito, en su identificación con los elementos en cuanto
componentes del Universo.
La descendencia del Caos son el Erebo (las tinieblas infernales) y la Noche, los cuales
engendraron al Eter y al Día divinidades poco personalizadas. Más tarde, la Noche por sí sola, en
primer lugar, a una serie de abstracciones conceptuales de escasa actuación mítica (Moro, Cer y
Tánato, son tres nombres casi sinónimos de la Muerte; Hipno, el Sueño, los Ensueños, la Burla, la
Desdicha, el Engaño, el Concúbito y la Vejez) y, sobre todo, a las Hespérides, a las Parcas, a las
Ceres; a Némesis y a Eris.
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Océano y su hermana Tetis nacen los ríos de la tierra, en número de tres mil varones y tres mil
hembras llamadas Oceánidas, de las que cabe destacar a Doris, madre con su primo Nereo, de las
cincuenta Nereidas (entre ellas cabe destacar a Tetis, madres de Aquiles, Anfitrite, esposa de
Poseidón/Neptuno y Galatea, amada de Polifemo); a Diana en la genealogía homérica, madre de
Afrodita o Venus; a Metis, madre de Palas Atenea/Minerva; a Estige, célebre laguna infernal que
acudía a la llamada de Zeus en primer lugar con sus hijos al comenzar la Titanomaquia y recibió el
privilegio de que el juramento pronunciando su nombre sería sacratísimo por los dioses, y de no
cumplirlo recibirían duros castigos; a Fílira, madre del Centauro Quirón, con Crono.
Del Titán Hiperión y la Titánide Tea nacen Helio (el Sol), Selene (la Luna) y Eos (la
Aurora).
De Jápeto y su sobrina la Oceánide Asia nacen Atlas, Prometeo, Epimeteo y Menecio.
De Crono y Rea, su hermana, nacen las llamadas Olímpicas, tres hembras: Hestia (Vesta),
Démeter (Ceres) y Hera y tres varones: Hades (Plutón), Poseidón (Neptuno) y Zeus (Júpiter).
De Forcis y Ceto, hijos de la Tierra y el Ponto, nacen las Greas o Viejas (Pefredo, Enío y
Dino), y las Gorgonas (Esteno, Euríade y Medusa).
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3. - EL ORIGEN DEL HOMBRE
Se mencionan en la mitología clásica hasta siete tipos distintos de orígenes del hombre: por
metamorfosis de hormigas, nacidos de árboles, rocas o piedras, autóctonos o brotados de la tierra,
procreados por los dioses en unión sexual con una hembra comúnmente humana, creados o
fabricados por los dioses en general o por Zeus, sin precisar cómo ni de qué material, Pandora
fabricada con barro por Prometeo. Los dos primeros son de escasa importancia.
La metamorfosis a partir de las hormigas se menciona únicamente para los mirmodones de
Egina, que serán luego los súbditos tesalios de Peleo y soldados de Aquiles.
Y el origen a partir de árboles, o de rocas o de piedras, era sólo una vaga tradición proverbial
acerca de algunos de los hombres primitivos, tradición que tiene su principal proyección en
recreación del género humano, que había perecido en el diluvio, por Deucalión y Pirra, arrojando
piedras a sus espaldas, piedras de las que al caer brotan hombres y mujeres (hombres de los
arrojados por Deucalión y mujeres de las arrojadas por Pirra), de las que no se indican nombres
individuales.
Más importantes son los otros tipos. De los autóctonos o brotados de la tierra, algunos tienen
nombres propios, individuales o colectivos; en otros casos, no se precisa si en los estirpes
autóctonos lo es sólo su fundador o, por el contrario, un grupo de los miembros primitivos.
Asimismo, hay que distinguir a los autóctonos que brotan espontáneamente de la tierra, sin previa
fecundación, siembra ni riego, y que por ello carecen totalmente de padre, de otros autóctonos para
los que se precisa que la tierra haya recibido de alguien alguna clase de fecundación, siembra o
riego, siendo considerado ese alguien como padre del autóctono correspondiente (Cécrope,
Cránao, Los Curetes, los Coribantes...) Entre los autóctonos que tienen padre, el más conocido es
Erictonio, que es considerado hijo de Hefesto (Vulcano), porque sobre la tierra de donde brota,
cayó el semen del dios cojo al intentar violar a Palas Atenea.
Procreados por determinados dioses varones en unión sexual con una hembra, de los
fundadores de estirpes heroicas, es capital para las leyendas heroicas, pero mucho más restringida
en importancia como origen de la humanidad en general.
Zeus es fundador de las estirpes pelasga, lacedemonia, tantálida, troyana y eácida. Poseidón,
Ares y Apolo son también fundadores divinos de algunas estirpes menos abundantes en nombres
ilustres. En cuanto a las idosas, varias de ellas intervienen en los árboles genealógicos, pero nunca
con su comienzo.
La creación de sucesivas razas humanas por los dioses se cuenta en Hesíodo. Con variantes
en Arato, Ovidio y Babrio y hay referencias sumarias en Virgilio, Tibulo, Horacio, Séneca,
Juvenal, Tácito, Claudiano y Boecio. Unos hablan de razas (Hesíodo, Arato y Babrio), otros de
edades (Virgilio, Horacio y Tibulo) y otros, unas veces de razas y otras de edades (Ovidio,
Germánico, Avieno). Son cinco para Hesíodo, tres para Arato y cuatro para Ovidio (añade de
nueva raza sin llamarla quinta, que no se corresponde con ninguna de las de Hesíodo, estando
constituida por los autóctonos de la sangre de los Gigantes).
En Virgilio, sólo hay dos, correspondientes a los reinados de Saturno y Júpiter, a saber, la
edad de oro, la primera y la segunda equivalente a las razas de la segunda a la quinta de Hesíodo.
Las razas se designan con adjetivos metálicos, indicando muy probablemente la relación
moral de las mismas, aunque hay algún otro indicio de haberse entendido alguna vez como metales
auténticos, esto es, como el material de que estaban fabricados los hombres de cada raza. Tenemos
así: oro, plata, bronce y hierro, para las razas primera, segunda, tercera y quinta de Hesíodo.
A la raza de oro corresponden la felicidad y la justicia, así como la convivencia en la tierra
de los dioses, sobre todo de la Justicia, que se juntaba con los hombres y los proporcionaba todo en
infinita abundancia; pero cuando a la raza de oro sucedió la plata, que ya no era tan buena, se retiró
a los montes, de donde sólo bajaba para amonestar a las asambleas de los hombres por su
degeneración respecto a sus padres, amenazándoles con no volver jamás; y cuando murieron los
hombres de plata y apareció la generación de bronce, pero aún y la primera que fabricó armas y se
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alimentó de carne de animales, la Justicia, horrorizada, emigró al cielo y ocupó allí el signo
zodiacal de Virgo. Para Ovidio fue la última divinidad en abandonar la tierra, empapada en sangre,
en la edad de hierro.
La degeneración sólo se interrumpe con la cuarta raza de Hesíodo, la de los Héroes.
Así pues, la esencia de esta tradición mítica es la degeneración moral que se produce en los
hombres al ser destronado Saturno por su hijo. Sin embargo Virgilio plantea una tesis que parece
contradictoria con esta idea de degeneración y es la teleología providente, según la cual el
empeoramiento de las condiciones de la naturaleza, que eran óptimas en el reinado de Saturno, ha
sido liberadamente producido por Júpiter para que el hombre, al defenderse de ellas, construyera la
civilización.
Pero aún hay otra complicación que se inserta, aunque de modo impreciso, en la tradición de
las sucesivas razas y no degeneración, y es la intervención de Prometeo a favor de los hombres
primitivos, intervención que se concreta en dos graves desacatos a Zeus. El primero, es el engaño
de Melona. Prometeo dice a los hombres que iban a hacer el sacrificio de un buey en Mecona a
Zeus, que dividan la víctima en dos porciones, los huesos por una parte cubiertos con la grasa
animal, y por la otra, la carne cubierta por el vientre y el cuero del buey. Prometeo dice a Zeus que
elija y éste elige la primera, como si no supiera que era la peor parte; en esta ocasión Zeus no
castigó a Prometeo, pero sí a los hombres, privándoles del fuego y. al parecer, de los medios de
subsistencia. Prometeo entonces para favorecer a los hombres comete el segundo desacato contra
Zeus: le roba el fuego y se lo devuelve a los hombres. Zeus castiga a los hombres mandándoles a la
mujer, causa del mal, a destapar la tinaja de los males y a Prometeo haciéndole encadenar a una
roca donde sería atormentado por un águila que le devoraría el hígado (que renace constantemente
para que no cese el suplicio) hasta que lo libera Hércules.
Pandora, es la mujer que Zeus manda a Hefesto que fabrique de barro, y le da vida, para
castigo de los hombres. Atenea, Hermes, Las Gracias, Las Horas y Pito la colman de dones.
Hermes le pone el nombre de Pandora "todos los dioses la otorgan dones". La semejanza de
Pandora con la divinidad explica el antropomorfismo de los dioses. Una vez fabricada, es enviada
a casa de Epimeteo, hermano de Prometeo; a pesar de las advertencias de éste, Epimeteo la acepta
como esposa y de esa unión nace Pirra. Pandora, en casa de Epimeteo, destapa la tinaja de los
males y da así lugar a que éstos se esparzan entre los hombres, todos a excepción de la Esperanza,
que queda dentro de la tinaja, porque Pandora pone de nuevo la tapa antes de que se escapara.
La fabricación del hombre por Prometeo tiene el primer testimonio conservado en el
comediógrafo Filemón. El material es también el barro y el modelo, los dioses. No se precisa si
Prometeo creó a un solo ser humano o a varios. Según Higino, Prometeo fabrica sólo varones, y a
continuación, Vulcano fabricó a Pandora, lo que sería una explicación de por qué Hesíodo no
habla de la obra creadora de Prometeo, ya que supondría a los hombres ya existentes antes de que
Zeus conciba el proyecto de ordenar la formación de la mujer.
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mitos estrictamente locales o personales.
El número de héroes rivaliza en multitud con el de los dioses, y sus mitos son también
variadísimos. Nos limitaremos a citar algunos de los más notables:
Heracles, hijo de Zeus y Alcmena, princesa mortal. Perseguido por el furor de Hera, hubo de
sobrellevar grandes penalidades y realizó prodigiosas hazañas (los "doce trabajos") bajo la tutela
de Atenea.
Teseo, hijo de Posidón y Etra, también princesa mortal. Otra variante le declara hijo de Egeo,
legendario rey de Atenas. Sea como sea Teseo es un héroe jonio; en su mocedad hubo de llevar a
cabo seis trabajos, comparables en muchos aspectos a los de Heracles. A su regreso a Atenas
encabeza, bajo la protección de Afrodita, la expedición a Creta para enfrentarse con el Minotauro
al que, con la ayuda de Ariadna, hija de Minos y hermana del Minotauro, da muerte.
Perseo, hijo de Zeus y Dánae. Una promesa imprudente le obliga a enfrentarse con las Gorgonas.
Con la ayuda de Hermes y Atenea logra la victoria.
Edipo, príncipe tebano de la estirpe de los Labdácidas y por ello descendiente de Ares. Un oráculo
marcó desde su nacimiento un destino adverso para él, que se hace extensivo a sus descendientes
Eteocles y Polinices, así como a su hija Antígona.
Jasón, príncipe tesalo, heredero del trono de Iolco. La codicia de su tío Pelias le obliga a
emprender una peligrosa tarea: la conquista del vellocino de oro en tierras de la Cólquide.
Acompañado de otros héroes (entre ellos de Heracles) emprende su viaje a bordo de la nave Argo.
La protección de las diosas Hera y Atenea le permite conseguir el vellocino con la ayuda de la
maga Medea, hija del rey, a la que había conquistado. La aventura aparece esmaltada de
numerosas y novelescas peripecias, unas cruentas y otras extrañas: este mito es uno de los más
poéticos entre los mitos griegos. Como tantos otros, posee además un gran interés por su rico
simbolismo.
Pélope y sus hijos Atreo y Tiestes encabezan un nuevo ciclo mítico, rico en episodios sangrientos
y que se enlaza directamente con el ciclo troyano, que constituye el conjunto más complejo y
mejor conocido de toda la mitología heroica. A este ciclo corresponden los nombres de muchos
héroes y heroinas: Agamenón y Menelao, hijos de Atreo; Clitemnestra y Helena, esposas de los
anteriores; Héctor y Paris, príncipes troyanos, hijos de Príamo y Hécuba; Aquiles, hijo de Peleo y
de la diosa Tetis; Ulises, rey de Itaca, hijo de Laertes y Anticlea... y tantos otros cuyas acciones
inspiraron a Homero.
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estos poetas que los acontecimientos dispersos y las personas individuales son cosas mezquinas,
transitorias y sin importancia; que no pueden convertirse en temas dignos del arte a no ser que se
les muestre como símbolos de verdades eternas. Esto, en sí mismo, es una idea griega. Platón
enseñaba que cada cosa del mundo es simplemente una pobre copia de su modelo perfecto en el
cielo, y que sólo pueden comprender las cosas de la tierra aquellos que conozcan su paradigma
celeste.
Platón se refería a los filósofos. Los simbolistas, en cambio, dicen que sólo los artistas de
imaginación pueden ver esos secretos significados en las cosas diarias y triviales. Sin duda es un
concepto propio: no son platónicos conscientes. No obstante, muchos de los más memorables
símbolos que integran su visión provienen del rico mundo imaginativo del mito griego.
Junto con estos poetas podemos considerar a un escritor en prosa. Su estilo y sus propósitos
difieren de los de ellos en muchos aspectos, pero está vinculado con ellos por su empleo de la
mitología griega, y porque son análogas varias otras técnicas y actitudes importantes. Nos
referimos a James Joyce.
La deuda de todos ellos para con la literatura grecorromana es difícil de definir claramente.
Y es natural. Los simbolistas son poetas oscuros e inaccesibles, y Joyce es un novelista crítico. Si
la manera como Joyce y los poetas simbolistas se acercan al mundo grecorromano es distinta de la
manera de sus predecesores, esto no se debe tan sólo a su técnica impresionista. Es que, además,
no son eruditos. Sus conocimientos clásicos se extienden más bien en sentido horizontal, pero no
penetran muy hondo.
Aman la poesía y la mitología grecorromanas como estímulo y como consuelo.
En los tiempos presentes, el aspecto más interesante de la influencia clásica en el
pensamiento y en la literatura es la reinterpretación y revitalización de los mitos griegos. Esta
tendencia se manifiesta en dos campos distintos, y avanza aparentemente en dos distintas
direcciones. La una es casi totalmente literaria, y principalmente teatral. La otra ha producido, de
manera indirecta, verdaderas montañas de literatura, y las seguirá produciendo todavía, pero es
primordialmente psicológica y filosófica.
RESUMEN
Entre las diferentes posturas adoptadas frente al mito destaca aquella que cree que los mitos
se refieren a dioses. Una variante a esta posición es la teoría según la cual todos los mitos estarían
asociados con rituales. En el lado opuesto se sitúan aquellos que no creen que exista ninguna
relación entre los mitos y los rituales ya que los mitos poseen una propiedades esenciales que no se
reproducen en el ritual.
En un punto intermedio se encuentran quienes, aunque rechazan la idea de que el mito se
derive del ritual o viceversa, concluyen, sin embargo, que ambos están estrecha y esesncialmente
asociados, aun cuando cada uno de ellos pueda aparecer independientemente del otro.
Resulta imposible dar una única definición de mito:
Para Eliade el mito es "siempre el relato de una creación"
Para Malinowsky el mito es " un relato que hace revivir una realidad original y que responde
a una profunda necesidad religiosa, a aspiraciones morales, a coacciones e imperativos de orden
social e incluso a exigencias prácticas"
Para Grimal "designa una imagen, un símbolo... de una realidad que sería de otra forma
inefable".
Para Ruiz de Elvira mito es todo relato de sucesos que son inciertos, incomprobables, pero
sobre los que existe una tradición que los presenta como realmente sucedidos.
Para los psicoanalistas Jung-Kerenyi los mitos "son revelaciones originales de la psiqué
preconsciente, manifestaciones involuntarias sobre acontecimientos psíquicos inconscientes".
El mito tiene que tener tres características, según Ruiz de Elvira:
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• No es creación de un solo individuo, sino producto de una colectividad
anónima.
• Todos los mitos pretenden ser verídicos, y pretenden serlo de un modo
total.
• Afecta sólo a las partes verosímiles de cada mito, puesto que de hecho
estamos seguros de que las inverosímiles no han podido acontecer como el
mito las cuenta, lo que, al menos en ese sentido, elimina la incertidumbre
respecto de ellas.
Mircea Eliade añade:
• Son la historia de los actos de los seres sobrenaturales
• Se refiere siempre a una creación, cuenta como algo ha llegado a la
existencia
• Al conocer el mito se conoce el origen de las cosas y, por consiguiente, se
llega a dominarlas y manipularlas a voluntad
• El mito se "vive" , en el sentido de que se está dominado por la potencia
sagrada, que exalta los acontecimientos que se rememoran y se actualizan.
El mito se divide en tres secciones o subtipos: mito, leyenda y cuento.
Cada uno de los subtipos apunta a orígenes diferentes, así el mito, en sus orígenes, tiene un
significado de oculto, como alegoría o símbolo. La alegoría puede ser una exageración de un
hecho real y el cuento se explica como proyección de carencias e insatisfacciones.
La mitología estrictamente divina tiene dos caracteres generales muy destacados: el
antropomorfismo, por una parte y la frecuente intervención en los asuntos humanos por otra.
El antropomorfismo es explicado por los mitos antropogónicos como teomorfismo del
hombre: es el hombre el que ha sido modelado copiando la figura de los dioses, y de ahí la
semejanza entre dioses y hombres, extendida a toda clase de pasiones, si bien con limitaciones
sustanciales.
Los orígenes y genealogía de los dioses están narrados en la Teogonía de Hesíodo. De su
relato resulta como hilo conductor de la mitología teogónica el llamado mito de la sucesión, que
empezando en el Caos y en sucesivos extractos tan cosmogónicos, continua con los tres ocupantes
que se suceden en el trono de lo dioses: Urano, Crono (Saturno), que lo destrona y Zeus (Júpiter)
que destrona también a su padre.
En cuanto a la Tierra, ésta es lo que sigue al Caos, sin precisar si procede de él o de qué
manera surge. Está concebida como elemento primordial del que surgieron las razas divinas. Sin
intervención de ningún elemento masculino engendró a Urano (el Cielo), que la recubre, a las
Montañas y al Ponto, personificación masculina del elemento marino. Después del nacimiento de
Urano y Ponto se unió a ellos; por eso, sus hijos no fueron ya simples potencias elementales, sino
dioses propiamente dichos.
Como la Tierra en cuanto a su origen están el Tártaro y el Amor (_Eñoò), que no hay que
confundir con _Åñùò, hijo de Afrodita.
En cuanto al origen del hombre se mencionan en la mitología clásica hasta siete tipos
distintos de orígenes del hombre: por metamorfosis de hormigas, nacidos de árboles, rocas o
piedras, autóctonos o brotados de la tierra, procreados por los dioses en unión sexual con una
hembra comúnmente humana, creados o fabricados por los dioses en general o por Zeus, sin
precisar cómo ni de qué material, Pandora fabricada con barro por Prometeo. Los dos primeros son
de escasa importancia.
Pese a la helenización de la religión romana y a la adopción de los mitos griegos, los mitos
propiamente romanos perduraron. La remitización tardía de la religión romana fue puramente
artificial y sin alcance religioso, aunque sí artístico, como se puede apreciar en la escultura y en la
literatura.
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La mentalidad romana fue antimítica en el sentido de que el bagaje mítico indoeuropeo
aparecía ya en el estadio latino más antiguo en un grado extremado de desintegración. Los mitos
indoeuropeos evolucionaron en el contexto étnico latino hacia el campo histórico. Los romanos se
limitaron a desacralizar los mitos y a insertarlos en su pseudohistoria nacional. Los mitos se
transformaron en relatos históricos cargados de valor nacional y moral. Una muestra de ello es que
casi todas las leyendas propiamente romanas de los doce dioses del Olimpo están relacionadas con
los personajes históricos de los primeros tiempos de la ciudad.
Así pues, los mitos romanos son narraciones de su historia y sus protagonistas serán, en
consecuencia, sus héroes nacionales. No obstante, en estas narraciones históricas se encontrarán
residuos míticos de su bagaje indoeuropeo.
Estos mitos históricos abarcan desde la huida de Eneas de Troya hasta los primeros siglos de
la República. Se nos han transmitido en las obras de los analistas, los historiadores y los poetas.
Los héroes eran, para los griegos, hombres de los que se contaban historias extrañas y
llenas de hazañas inalcanzables por el hombre común. Sus tumbas recibían culto y sus huesos eran
trasladados, en ocasiones, para ser venerados por fieles asentados en otros lugares. A veces eran
hijos de una divinidad y un mortal.
Se da también el caso de hombres, que habiéndose distinguido por su valor defendiendo a la
patria, se convierten en héroes. Son los casos conocidos de los muertos en Platea, Maratón o las
Termópilas, aunque también personas que se habían distinguido en otras parcelas de la vida fueron
objeto de culto después de su muerte.
En torno a los héroes se han elaborado ciclos míticos, continuamente utilizados por los
poetas y sujetos, por tanto, a numerosas transformaciones: ciclo de los Argonautas, ciclo de Tebas,
ciclo troyano, etc. En ocasiones, no es posible hablar de ciclos propiamente dichos, por tratarse de
mitos estrictamente locales o personales.
En los tiempos presentes, el aspecto más interesante de la influencia clásica en el
pensamiento y en la literatura es la reinterpretación y revitalización de los mitos griegos. Esta
tendencia se manifiesta en dos campos distintos, y avanza aparentemente en dos distintas
direcciones. La una es casi totalmente literaria, y principalmente teatral. La otra ha producido, de
manera indirecta, verdaderas montañas de literatura, y las seguirá produciendo todavía, pero es
primordialmente psicológica y filosófica.
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