RICARDO J.
CATARINEU
EL CAÍ
TRADUCCIÓN
DEi. OÍA.i nt\y: xjt»u TO DT: copl'Hh
'LE PASSANT'
— • * « « —
SOCIEDAD DE AUTORES ESPAKOLES
Salón del P r a d o , 14, hoSeí
1 S 0 3
F.iffcu ohrk na propiBilaâ <ïft so rnrt-or, y »a.difi .pn-
drA. niu s a ueririlw, reimpfiíuirlít n i repTeesTítarlft
íaiÜÉfpaÈA niem loapaí&çs c í m l o e cnales QO bngran
cioimta*de pToplûdadliteraria.
Ri itufcor ae reearva^I d a ï t c h o 4 * t r a d n w i o n .
ííDfl comíflïínvftdon 5 is3ipresnívt»at«* cía In SpeisJai
âsAûiomÍJMf>(»íoírt wïiiloAftiu-Tiifï^dflùffieoltiaivflJittfiiicfee
d n e . w t e d e r « acgar el ±m£;tmsí> d e rspwweniaoiân 7
doi <3«*lriiO' (1* lu* dflieclioB d e pwpwlftftw
QaerlA Jiecho âl ^fiS^îto.qne ii^a^wilO-UVt
RICARDO J. CATARINEU
El Caminante
TRADUCCIÓN
DEI, CÍÍL-RBRE I D I L I O DE Ü<>1'1*ÈE
«LB PASSANT'
JSr.ia tntiinccÎL-u nip Híir.íia(i)i Ç.T> «I TR\TRO I>E Ï.A. COMEDIA:al l i
de Harzrt tte ILMtó
MADRID
II T I U R M , M r . , MAKQOtfl î l ï SIXTA i ï l , U BTTP.'
Teléfono nómaro fifil
• sea
PKRSONAJ KS
SILVJA MATILÜI; KODRÍKIIEZ.
ZANEÏTO .ftosjuuo PINO.
Época: Renacimiento- Lugar de la acción: Florencia
seia
ilS£iMtòISÍltó!3ïaSSK^^
EE CAMINANTE
Uecúiaíílin: Ettcrucijnfla «n los nLtedfMtucfei íti? In ciiwliuJ^ A un .lado la.
t u » fleSílçia. f:ou terrais, de lu conJ se traja por una rampa. Ar-
boles. Vu t«ntico. Hocbe de J&nïû espléndida.; luñn y íutrellís-
ESCENA PRIMERA
SILVIA, MI la terra*»
¡Maldito el amot! ¡Eu vauo
quiero Horari i Ya no puedo!
¿Quién soy yi>? La cortesana
quetiené el placer por reino,
y à la tina! brisan la mano
rte BU hermosura los siervos,
sin que jamás hasta al alma
rae llegue el «alor del beso
¡Quién lo crcyeral Se aburre
)a cortesana finco tiempo...
;L>oa meses tún lluvial ¡Tod»
iguali ¡Siempre azul el cielo!
¡Siempre estrelladas las noches!
¡Siempre loa días risueuus!..
¡Qué nartsi estoy! Siempre i mis plantas
arrodillados contemplo
al podcstá orgulloso
y al tescano aventurero
— 8—
que ol fruto de sas rapiñas
da ii mi bellesa por premio,
y al plntero genovès
qne de mis ojos serenos
quiere que, enturbien ol brillo
de sus joyas Los reflejos...
jíjes odio!... |No! ¡Ni merecen
que le» odie!... ¡Les desprecio!..,
¡Sé qne eu ellos, más lue busca
la vanidad, que el deseo!
¡Qué triste monotonía
\n de osla vida quo llevo!
Porque amantes tengo rundios,
pero, ¿amor:-1 ¡Amor, no tengo!..
¡Ni una flor seca, en las hojas
guardada do an libro viejo,
ñi un TIPO queamante bem,
ni uns ilusión on mis sueños!
¡Siu mÍHÍcrioP, nin loaobras,
sin afanes, sin secretee,
pidiendo á mía ojos lágrimas,
no hallando ni este consuelo!
¡Pencar que Florencia duerme
en pas mientras yo me queje, 1
¡Y quien sabe si ahora mismo,
a solas en BU aposento,
co» el codo en la ven Una
y la mirada en el «ielo,
algún tímido estudia tí te:,
en mí pondrá el peiufamionto
y al ai re daril suspiros
dedicándome en silencio
un amor sin esperanza,
rm amor que no mereücol
¡No vengas * -mi camino,
pobre muchacho, ó te advieito
que no sufriró yo sola,
porque IOB dos su irire mos!
¡Si atraigo como la ltma,
como la lona witdstecaeo;
como el mar soy insaciable
y si la presa devuelvo
— 9 «-
al que vivo hundí en las olas,
Je arrojo à la playa muerto!
(S« ttjc à U> lejos ln voz üc ¿anello.}
ZAWL'LIO (CETitauño flfntro.) ( 1 )
Volvió Ja primavera, volvió el venmo,
Rulos pidos murmuran tupos divina».
Echan el suí y el aire sobre la tierra
rayos de luz y plumas J e golondrinas.
3itVlA (TfaMsdo.)
Cuando nny otros alegres ¡mi pena es tàntal
Yo maldigo el verano |y bay quien lo cantal
¡áigue à las mariposas poT los jardine?.
Ornee las esperanzas tu andar ligero.
Bajólas ramas verdes pasa el arroyo,
donde betón los pájaros y yo lo espero.
SILVIA f Unidado. )
;Frti6ta vixsl Escuchando tus melodías.
no 03 posible que entienda lo que aie díecs,
y huyendo con mis negras melancolías
"doy paso à loa alegres... i loe felices...
(se f«4>oiió*¡ eu lu terraza.)
ESCENA II
¡MNJSÎÏO
¡ Beatillas seau las Boches
de junio! Bajo la parra
qutj sube por las paredo»
de luimilde casita blanca,
cena en paz el caminante
viendo al sol perder sos llamas,
y ejiaoilo sale Ja lona
ae vuelve a emprender la marcha
y se divida la tatÍRa
cantando para olvidarla.
(i) l'ara «*trw rersoa cs^llïld mía adirilruirt^ cotuposLeióit nmsi-
cal e] lUifírnL! Emulo Hertftno. %\ tradnetur la íaclUtará ñ quitnra ie
seetj r^jTosentaï Lu «bru.
— 10 —
¡Benditas scan las nochos
de JUDÍO! Desde mañana
podré saber si Florencia
i a Jo qua dicen y ai ama
el laud y las caütàurjts
de ampr y las serenalasl.,-
( P»Usai- Mira wlrcHÏíiUir.)
[Falta aún mucho para el día!
Y a?l, vestido de sarga,
fin ínáa recomendaciones
(fue, este artefacto á la espalda,
(l'oriíi ífu£j*.)
fin cualquier-puerta a que llame
sari diíicU qvte. abran.
¿IlAnde pasarela uoube?...
Aguí hay'un banco..:. ¡La cama
»o es muy blanda que se diga!,..
La EtHíhe está buena, y basta.
¿Que aï dormir go píente irkf?
¡Cuando vuelva «1 sol, ae pasa!...
¡lía, à dormir! Jiuéuaâ iJOcLes...
Pintoresca encrucijada,
hoy te tomare por fonda.
¡Una fonda en que Dios manda,
«lue es el fondista que deja
dormir al qu<í no 1« yiaga!
(Se Uiinb& un el bnneu^ cubñéudoas i>:jn 1* rjujif), IJTIC
apeil&g le m;ule& v se dispone á flyTmlr.)
ÜSCENA 111
zamarro >• SILVIA
1
(Mixftndo .» doaüe la teitaía.)
¡Lo ha.nl como lo dijo!.;. [Es fuerte cosa
ilucjafiriB de una noebo taji bcrmoán
cuando .hay un ser que temblará de frió!...
¿Tan mala soy? ¿Tan mala soy, Dios rrifo!...
¡Oh, Bl/ Voy állaraarla. fie necesario
dar à este niño leuño hospitalari'),
ÍHiratido A ZauetKV dormido.);
¿QUÈ es lo que siemo?... Esta solemne calma,
— 11 —
esle silencio y soledad del mundo,-
esta nnehe de aroman, en mi alna»
despiertan algo nuevo, algo proífindo:..
[C¿üe luna estoy!... (Hir¿si<ii>ieae íerou.)
. ¡I,r> mismo qué m i ensneno!
I, f>JHién<V>l<° la r a m o , y
iVitmorf ¡Despierta!
(BoEauan m'ui ) ¡Un hndíil
(Wiraminla can tvmVlmrnicmn } |El> VOS Bonabij'...
¡yué sueno títu leüz, lan halagüeño!
Era «na blanca aparición; pasaba
ante mi, y ahuyentaba uns congojas .
Pué el rayo de la luna éntrelas hojas,
(sentado en el Tjitnrrt.)
Ko; erais voí. I * escuche como OR osumeho,
y vuestra voz me la recuerda tnueho.
El qrae duerme, presiente y adivina.
Hu voz era on» música divina...
Fm que juzgaste celestial lenguaje
c-l ramor de la brisa en el ramaje.
¿Poro quino Bois?
Una mujer, que viene
á blindar cena y lecho al caminante.
AsL, puedes entrar, si t« conviene.
Ni bambie, ni sueno el caminante tiene.
Cené buce poco y yo dormi bastante.
(AJMlrle.)
Silvia-, tn amor las almas ímvenena...
¡Compasión!... [Es un niño, un alma buena!...
ÍAlttf.)
¿Podré saber quién es el peregrino
que bajo it:i ventana á dormir vino?
Ko guardo yo el incógnito, ni m mí nada hay secreto.
¿Mi profesión? Soy músico. ¿Mi uonihreï Soy ü^nelLo.
ror afición t:oy nómada; mi sino es caminar.
Y asi, de pueblo en pueblo, y asi, da tumbo en tumbo,
mi '¡ida PS vm paseo ain término y sin mrubo;
jamás pasé dos dias dentin del mismo hogar.
Yo tengo mil oficios inutiles, e infiero,
aeñnra, qvio en el mundo, si os he de ser sincero,
lo menos necesario tendrá ináfl alto fin
Vo eè en el Jago á un barco dar rapidez pastr.osa;
yo eé, para la hamaca de seda de tina hermosa.
— 12 -
las lamas más flexibles base»! en el jardín;
yo sé 3 u n caballo indómito guiar a. mi albedrio;
yo Be eroaar .nadando de orilla á orilla el rio;
sé dirigir loe perros que HOTO el cazador;
yé, en componer canciones, luchar con. el más diestro;
lay aves de rapiña me tienen por maestro;
tocando la guitarra, no admito superior.
¡Son todas profesiones para comer rnny poco]
tíin Her un hombre práctico, no llego i ser un loco...
Kon UD problema a- veces mis hnras de comer,
y algunas tardée, lejos de vuestras fiestas vanas,
ule doy allá en loa bosques banquetea de avellanas...
y lnr-go laa ardillas me envidian al correr.
En cambio, soy por muchos cou jubilo acogido;
¡tan poco es lo que estorbo! ¡tan poco es lo que pido!
ffin el castillo cenan, allJ entro yo à cantar.
Y" mientras trincha el huésped oyendo mis cantares,
al ver con que tormora saludo á sus manjares
me ponen un cubierto, roe siento [y á cenar!
¿Vas à .Florencia nhoisit
Yo ignoro mis destinos.
Si en los alrededores se cruzan dos caminos,
elijo el más hermoso sin ver la dirección.
Yo tengo mi capricho por arbitro coustante;
voy como lo hoja seca, como la nube errante,
y al viento me abandono con todo el corazón.
Soy el poeta, el loco, el trovador del monto,
cine busca n'n hoikonte desp\iea de olio boriaonte,
de dónde viene ignora, no sabe adonde va,
imita de los pájaros los girob caprichosos...
iy para!... y donde «n día sonaron sus hermosos
cantares ¡su voz, nunca á oirse volverá!...
Yo soy aquel que todos bailaron; peregrino
que busca las Ineiórnagas de noche en el camino...
¿Que llueve? Entre el follaje sé cobijarme yo,
y salgo chorreando de la húmeda arboleda
para seguir corriendo por la primer vereda,
¡cantando al arco iria, que el ciclo Iluminó!
¿oy el que, no buscándola, no encuentra è la fortuna,
y lleva por antorcha los rayos de la luna,
sin detenerse nunca para mirar atrás,
y bebe en los arroyos, y come en los plantíos,
y a. escape por los montes, à nado por los ríoe.
[siguió adelante siempre! ¡no se cansó jamás! (rausa.)
— 13 —
¿Y nunca te fijaste, en tu camera,
en la humilde inausíón donde se agarra
(Í la blanca paietl la verde parra,
ol perro enorme en ei portal espera,
y en la abierta ventana se divisa
à la virgen de angélica eonrisu
y de voz insinuante
que saluda al pasar e| caminante?
Si me lije algún dia,
pensé quo do mi cántico el sonido,
como la piedra quo fil zarzal se envia
hace salir lúa víboras del nido,
á padres y tutores llamaría;
que rmns y otros à ird me desagrada»,
como â elloB mi cauciones lee enfadan.
Yo vivo á polas, porque Dios me auxilia;
yo no turbo la paí do tina familia.
¿Nunca ana joveu á tu mano echaba
la linda flor que, en el corstí llevaba?
¿Para qué? Al ^er au gracia y embeleso,
á la boca las manos me acertaba,
por toda ofrenda le mandaba un beso,
"V sin pensar en nada roas, ¡pasaba!
lires), en fin, nn pajaro atrevido
que nunca en una jaula estarà preso.
[Nuncal
l'lis tan dulce fabricarse el nido!
No. A ser esclavo uu miedo horrible tengo
y no Lan de encadenarme los amores.
Soy una uua mariposa, voy y vengo;
para mi abren ios cálices laa flores;
yo paso, pero minea rae detengo.
¿Y el pasajero hasta Florencia vino
sú!o porque Vio hermoao este camino?
Nada mas.
¿Ni un proyecto? ¿Ni una idea?
[Tan vagos pon!.. ¡Lo que ha de ser, que sea!
Hite puedo nyudav, te aolicito ..
Gracias, señora, nada, necesito... (i-anei.)
Y, sin embargo, aeaao no iré lejos.
l>e una vaga quimera, ha poco, estuve
en el alma sintiendo las reflejos.
¿Quién soy? No sé. ¿Mía iKidres? No IOB tuve.
¿IMnde y cuándo naci? ¡Si lo supiera!...
- 44 —
Supongo que serla
en un dia do gol, en primavera...
Hace poco, señora, enaguo oia
<lfl vuestra mm Ja celestial cluhrara,
por la primera vez sentí ternura,
senil melancolía,
pensando en la r.ariía del camino,
UB ijoe hablasteis al triste peregrino,
y eoñiiudomo »111 jnntii 4 una heroiaiift,
aeórniídos los dos a l a ventana... (PAUSS.)
Haré lo que mandéis; la que es hermosa
será seguramente generoa».
¿No qncréis retener A vuestro lado
al pobre pajarillo abandonado?
En seguir como estoy, no tengo empeño.
¡Serf el esclavo, y vos seréis el dueño.
Kn mi almohadón á vuestros pies) echado,
eon mi «unción 08 velsuè yo el sneño.
¡Pobre niño!
(*s*rto.) ¡Qué extrañas emociones!...
¡Verle siempre à mi lado!
(Tenerle entre mis brazos! ¡SCT so amante!
5 Ver mi ensueño hecho vidu en un instan to!
[Sentirme amada, de quien nunca ha amaiM
Decid. ¿Queréis?
(Aparte.) ¡Otra eñperania vana!
Aunque uii amor en KUS ensueños quepa,
Sabrá quien soy maüam
¡y me desprecwrá cuando lo sepa]
¿Queréis?
.No puedft ser, lüoa es testigo;
soy pobre y nsi pobreza eonadero.
Un sitio a vuestros pies; nada ináa quiero.
¡No puede serl ¡No pvjorlc ser te digo!
j Adiós, sueños de paz!.. Quinas mañana
encontraré quien mi ambieiúu rtsal ice.
Tal Tez Silvia, la hermosa'cortesana,
me quiera recoger.
(fea»»"!.) ¿Qué es lo que dice?
;tíali! ¡Ko sois paT¡i mi, gtvees serenos!
(lí Sílpia )
¿Me daréis un consejo por lo menos?
Me aseguraron que en .Florencia vive
una mujer para Ja cual no hay hombre
«Mi de aus ojos ol poder esquive.
Del cietn encanto y resplandor recibe.
Es rubia coron TÍOS; Silvia es su nombre...
Acaso en sus fe?imcs y alegrías
tendrán empleo líis «tontones mías...
Para deciros la verdad, señora,
à eu' mansión rne encaniiuaba ahora..
¿Voy o no à ver a Silviaí1
(ApMhj.J [Duda vana!
Si ahora le alsjo, volverá mañana.
N o í n i yo; es sa deslino
el <fuo "viene á ponerle en mi ramino.
Este viajero, que el Amor se llama,
qne de ternura. <s\ corazón inflama,
que mi palacio por' morada e s c o ^
es la Felicidad... ¿Quiéu UO la coge?
Decid.
(fhirrjméK <K? nií estuerzo YiflVrritiskao.)
Pues bien; no vayas. De esa mujer infame
no escuches loa halagoB por mucho que te llamo.
Has impurezas pueden tu vida corromper...
Si te ofendí hace poco negándote uu asilo,
para dejar ahora tu corazón tranquilo
¡to mego qne no vayas i ver á ena mujer!
TS, el hijo de la selva, quien por lus montes sube,
alegre como el pajaro, íugaa como la nnlw,
mas puro qne eBi ¡a fuente las agnss Je cristal,
si quieres que el peligro no aceche tu inocencia,
ti conservar pretendes la paî de t a conciencia,
do la tnausidn maldita no pieca el umbral.
En el-salón desierto, donde acabó la or;r¡¡i,
el borde de la cjrpa tus labios «lanoharía;
ajadas hermosnrsB de palidez mortal
urjvilricer sabrían con lúbrico desvelo
tus ojos, quo a laúdales bebieron luis del cielo,
y tus cabello?, hi hras del sol primaveral...
De Silvia la inorada las almas envenena;
si en pago à tus cauciones te diera aibargne y cena,
te baria al mismo tiempo llorar y padecer. .
Sabor el Jlombre honrado que fueron necesita
alzada honradamente la casa donde habita,
ganado honradamente el pao que ha de uouier...
Qne i Silvia no visito» de tu Iwndad espero..
Perdón.,, Me he conmovido... Foro es porque te quiero.:.
(Muy pciDiuovida.)
- it) —
ÍTU:i!tifïWLrn1i>.)
Como se quiere à tin niño; asi te quiero >'o...
Sigue t« alegre marcha; reentre el monte, o! llano..
Cuando al palacio llegueB del viejo castellano,
canta, descansa y signe... |No le detengas,.noJ„.
Si un dia, alla à la puerta de nin tina morada,
una mochadla humilde, una muchacha honrada,
ofrece È tu alma su alma con noble ingenuidad,
¡habrás Uejrndo entonces, al fin de. tu destino!...
¿Ves eso, que es tan fácil hallar en un camino?
jí'uea eso, que es tan fáctil, es la felítsidadl (BU»».)
Bien; obedeceré.. ¿Peco es seguro
lo que de Silvia me decís?... AeaBU
la calumnien... Yo 06 juro
<JEC la impresión que he recogido al paso
an casa me hizo ver mas divertida...
Si lo huhiera sabido,
á su hogar no me habría dirigido...
.(.Al r*>r t i grKto üolflTcaÉsImu de Sílviju)
¡.Perdón, señora, si toqué una herid»!
¿Tal. vez por Silvia iiialeis ofendidaí
¿Pudo quizás tnrbar vuestro icpnao?
^Ofl robrt vuestro hermano, vuestro esposo?
(Somtiris.)
No. Yo no tuvo en mi existencia entera
airioi ninguno qué perder pudiera.
Cumplí un deber si la verdad te dije;
Silvia es mujer funesta y peligrosa...
Sin embargo, en ei fondo ¡es generosa!
No puedes comprender cuánto me aflige
causar eon mi palabra tos desgracias.
(POTO aun merezco quo roo des lita graciasl
(líQ9alentado.)
iïíen esta; partiré. ¿Dónde? Lo ignoro...
Peto, ¿alejarme asi de vuestro lado,
sin un recuerdo de'lo qne he gozado?
[Vívnunaote, ofreciéndola tutá de sus HIU-IÍJÜÍJ.)
Toma.
^HOühflsFmdo là joya.)
¡Oh! ¡Ño!... Yo no puedo... ¡Es un tesoro!
¡Oro macizo! ¡Y u n diamante! Kl oro
solo aceptar podré de quioo le sobre;
acabáiy de decirme que sois pobre...
17 -
(jjmrte.) ¡Presentirá quién wiyj ;És mi destino!
( T R á tuaj^ljarafa. Xaueitu l!i rtL:l¡iaití.)
^Aito.) Fnee, jqné recuerdo darte?
Kl peregrino
no quiere el oro de su amiga; quiere.,.
¡JOiJnl
\Em flor, que en sus cabellos mnerc!
Tómala. Triste Úor, quo dura un dk.
Van en ella mi ornor y mi alegria...
Cnsodo siri brillo y sin tolor Ja veas,
¡arrójala y olvídame!...
Sonora:
¿por que camino marcharé yo ahoraí
J?o le lo indicaré, ai lo deseas...
¡Por allí! ¡Por el Vado de la aurora!
(Ya «u 1» nyjnrdi Hunt, reclinada sobie la líaraudilla )
jfcïm sé llorar!
(Vfestdo aíéjaise á 7¿finettó.}
;Auior! ¡Bendito seari
TELOfl
Los ejemplares de esta obra se hallan
de venta en todas las librerías.
Será considerado nomo fraudulento
todo ejemplar que carezca del sello de
b Sociedad de Autores Españoles.