FIV: Política Criminal y Legislación CR
FIV: Política Criminal y Legislación CR
DE COSTA RICA
CIUDAD UNIVERSITARIA RODRIGO FACIO
FACULTAD DE DERECHO
TESIS PARA OPTAR POR EL GRADO DE LICENCIATURA EN
DERECHO
BORIS MOLINA MATHIEW
FECUNDACIÓN IN VITRO: POLÍTICA CRIMINAL E
INTERVENCIÓN LEGISLATIVA EN COSTA RICA
MAYO 2018
i
AGRADECIMIENTOS
Agradezco en primer lugar a Dios, por la oportunidad de tenerme acá y dar al fin este paso;
por la bondades y vicisitudes que me ha deparado a lo largo de la vida.
Por supuesto, a mis padres, por haberme dado la vida, la oportunidad de educarme y haber
cultivado la disciplina para afrontar mis estudios desde una visión integral y siempre
buscando la excelencia.
A mis familiares, a Fio, Ralda y todos y todas los que siempre me han apoyado en mis logros
y fracasos. A Mary, por haberme dado la oportunidad de compartir la bendición de ser padres
de Saúl, nuestro cachorro tan adorado, a quien agradezco infinitamente por su existencia y
ser el motor de todo lo que hago día a día.
A don Ricardo Salas, porque en definitiva no me equivoqué cuando lo elegí como Director de
este proyecto, muchas gracias por todo su profesional acompañamiento y guía. Lo mismo
para el Dr. Vega, quien desde el énfasis en Ciencias Forenses me ha tendido la mano y en este
trabajo coadyuvó siempre con tan alta calidad y entrega.
A don Marvin Carvajal y Luis Ricardo Rodríguez, gracias por aventurarse en este largo
trabajo y asumir de inmediato el formar parte de mi Tribunal.
ii
TABLA DE ABREVIATURAS
Abreviatura Concepto
art. Artículo
CADH; Convención Convención Americana de Derechos Humanos
Americana; la Convención
Caso FIV Caso Artavia Murillo y Otros (Fecundación in vitro) vs. Costa
Rica, ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
CCSS Caja Costarricense de Seguro Social
CEDH Convención Europea de Derechos Humanos
CEM Código de Ética Médica, Decreto Ejecutivo Nº 39609-S-2016
cfr. Confrontar, examinar, referenciar, comparar.
CI Consentimiento informado
CIDH; Comisión Comisión Interamericana de Derechos Humanos
Interamericana; la Comisión
CMC Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica
comp. Compilador(a)(s) / Compilado por
Const. Pol. Constitución Política de Costa Rica de 1949
coord. Coordinador(a)(s) / Coordinado por
Corte IDH; CDH; Corte Corte Interamericana de Derechos Humanos
Interamericana; la Corte
CP Código Penal, Ley Nº 4573
CPP Código Procesal Penal, Ley Nº 7594
DADDH Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre
Decreto FIV (1995) Decreto Ejecutivo Nº 24029-S-1995
Decreto FIV (2015) Decreto Ejecutivo Nº 39210-MP-S-2015
DGP Diagnóstico genético preimplantacional
DIDGH Declaración Internacional sobre Datos Genéticos Humanos, de
2003
dir. Director(a)(s) / Dirigido por
DUBDH Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos, de
2005
DUDH Declaración Universal de Derechos Humanos
DUGHDH Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los
Derechos Humanos, de 1997
ed. Edición / Editor(a)(s) / Editado por
ej. Ejemplo
exp. Expediente
FIV Fecundación (o fertilización) in vitro
FIV-TE Fecundación in vitro y Transferencia de embriones
ICSI Inyección intracitoplasmática de espermatozoides
Id. Idem; mismo autor recién citado, distinta obra, dentro de la
misma nota al pie.
iii
IIDH Instrumentos internacionales de protección de los derechos
humanos.
IIJ Instituto de Investigaciones Jurídicas
inc. Inciso
INEC Instituto Nacional de Estadística y Censos
La Sala Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia
LGAP Ley General de la Administración Pública, Ley Nº 6227
LGS Ley General de Salud, Ley Nº 5395
LJC Ley de la Jurisdicción Constitucional, Ley Nº 7135
LOMP Ley Orgánica del Ministerio Público, Ley Nº 7442
LOOIJ Ley Orgánica del Organismo de Investigación Judicial, Ley Nº
5524
LOPJ Ley Orgánica del Poder Judicial, Ley Nº 7333
LRIB Ley Reguladora de Investigación Biomédica, Ley Nº 9234
MINSA Ministerio de Salud de Costa Rica
OEA Organización de Estados Americanos
OIJ Organismo de Investigación Judicial
OIT Organización Internacional del Trabajo
OMS Organización Mundial de la Salud
ONU Organización de las Naciones Unidas
OPS Organización Panamericana de la Salud
p. ; pp. Página / páginas
PAC Protocolo de Alta Complejidad de la CCSS
párr. Párrafo(s) o parágrafo(s).
PIDCP Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
PIDECS Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales
reimpr. Reimpresión
s.f. Sin fecha
s.v. Sub verbo; bajo la palabra.
SEM Seguro de Enfermedad y Maternidad de la CCSS
Sentencia FIV (2012) Sentencia de excepciones preliminares, fondo, reparaciones y
costas, Caso Artavia Murrillo y Otros (Fecundación in vitro) vs.
Costa Rica.
Sentencia FIV (2016) Sentencia de Supervisión de Cumplimiento, Caso Artavia
Murrillo y Otros (Fecundación in vitro) vs. Costa Rica.
SIDH Sistema Interamericano de protección de los Derechos
Humanos
ss. Siguientes (páginas o artículos)
TASP Tribunal de Apelación de Sentencia Penal
TCA Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, II
Circuito Judicial de San José
TEDH Tribunal Europeo de Derechos Humanos
TJUE Tribunal de Justicia de la Unión Europea
iv
TRA Técnica(s) de reproducción humana asistida
trad. Traducido al español por
UCR Universidad de Costa Rica
UMRAC Unidad de Medicina Reproductiva de Alta Complejidad de la
CCSS
UNA Universidad Nacional de Costa Rica
UNAM Universidad Autónoma de México
UNED Universidad Nacional Estatal a Distancia de Costa Rica
UNESCO Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura
UNFPA Fondo de Población de las Naciones Unidas
[Link]. Verbigracia
vs. Versus; contra
v
ÍNDICE GENERAL
DEDICATORIA.................................................................................................................................................... i
AGRADECIMIENTOS...................................................................................................................................... ii
TABLA DE ABREVIATURAS....................................................................................................................... iii
ÍNDICE GENERAL ........................................................................................................................................... vi
RESUMEN............................................................................................................................................................. x
ABSTRACT............................................................................................................................................................ xi
RÉSUMÉ................................................................................................................................................................ xii
FICHA BIBLIOGRÁFICA............................................................................................................................... xiii
INTRODUCCIÓN.................................................................................................................................................. 1
CAPÍTULO I - El nuevo marco constitucional en Costa Rica luego del ‘Caso FIV…..... 14
SECCIÓN 1.- Resolución 2306-2000 de la Sala Constitucional: la sentencia que
culminaría sirviendo de base para la segunda condenatoria en materia de
derechos humanos a Costa Rica............................................................................................... 15
1.1. La supuesta violación al principio de reserva legal..................................................... 16
1.2. La inadecuada tutela del derecho a la vida y la dignidad humana....................... 23
1.3. Voto salvado de los Magistrados Calzada Miranda y Arguedas Ramírez: una
ilusoria remembranza....................................................................................................................... 39
SECCIÓN 2. Sentencia de la Corte IDH sobre FIV (2012): Una
«reconceptualización» del derecho a la vida.................................................................... 43
2.1. Sistema Interamericano de Derechos Humanos y «control de convencionalidad»:
una necesaria introducción............................................................................................................. 43
2.2. La Sala Constitucional al desnudo por prohibir la FIV en Costa Rica.................... 53
2.3. Una reconceptualización del derecho a la vida y el derecho a la integridad
personal: el “estatus legal del embrión humano” y su definición convencional...... 58
SECCIÓN 3. El desafío que perpetró la Sala Constitucional al SIDH……………... 73
3.1. Antecedentes: de desviaciones de poder y otros demonios......................................... 73
3.2. Resolución 1692-2016 de la Sala Constitucional: una total afronta al SIDH..... 93
3.3. Votos salvados de los Magistrados Hernández López y Jinesta Lobo: un poco de
luz en medio de tanto «oscurantismo»...................................................................................... 101
vi
SECCIÓN 4. Sentencia de la Corte IDH sobre FIV II (2016): Una reivindicación de
los derechos humanos conculcados por Costa Rica................................................... 109
4.1. Los pseudoconflictos entre derecho interno y el internacional [de los Derechos
Humanos] ............................................................................................................................................ 111
4.2. Obligaciones internacionales dirigidas y no cumplidas por el Estado
costarricense...................................................................................................................................... 116
4.3. La Corte IDH declara – de nuevo – a Costa Rica como incumplidora de sus
obligaciones con los derechos humanos................................................................................. 126
SECCIÓN 5. El nuevo marco constitucional [convencional] en Costa Rica..... 134
CAPÍTULO II – Bioética, Bioderecho y FIV........................................................................................ 146
SECCIÓN 1.- Definiciones y principios rectores de Bioética [y Bioderecho]..147
1.1. Algunas definiciones de «Bioética», «Biojurídica» y «Biopolítica»....................... 147
1.2. Principios fundantes de Bioética (y, por ende, de Bioderecho) ........................... 165
SECCIÓN 2.- Consentimiento informado o ¿inducido? ............................................... 175
2.1. ¿Qué es el consentimiento informado? ........................................................................... 176
2.2. ¿Puede ser ese consentimiento previo más bien desinformado, o inducido en
algunos casos? .................................................................................................................................... 181
SECCIÓN 3.- Iatrogenia: límite punible indeterminado de la praxis médica..194
3.1. Iatrogenia. Generalidades..................................................................................................... 195
3.2. El caso de Costa Rica: Iatrogenia ¿un límite punible indeterminado de la praxis
médica? .................................................................................................................................................. 206
SECCIÓN 4.- FIV en el marco de la bioética clínica en Costa Rica: paradigmas a
los que nos enfrentamos con su implementación........................................................ 226
4.1. Un esbozo sobre bioética en las TRA y la cuestión del [pre]embrión humano desde
esta perspectiva.................................................................................................................................. 230
4.2. Marco científico y regulatorio de la FIV [-TE], en términos globales.................. 248
4.3. Normativa técnico-clínica y operativa vigente para regular la FIV-TE en nuestro
país: dilemas de la bioética y reflexiones para el bioderecho costarricense........... 281
SECCION 5.- La FIV como un fenómeno bioético-social en Costa Rica: tres
perspectivas....................................................................................................................................... 309
5.1. Acceso a la FIV como un derecho humano dentro del Sistema de Seguridad Social
costarricense....................................................................................................................................... 313
vii
5.2. Una cuestión de discriminación por género: la prohibición de la FIV provocó un
impacto desproporcionado en los derechos de la mujer.............................................. 330
5.3. El controversial papel de la «religión» en el ‘tema FIV’: Apuntes sobre la necesidad
de un Estado laico y de un proceso de secularización para la sociedad
costarricense.................................................................................................................................... 356
CAPÍTULO III – El Sistema penal costarricense en la encrucijada ante la
implementación de la FIV: Política criminal e intervención legislativa..................... 384
SECCIÓN 1.- Características del Sistema penal y la Política criminal
costarricense, en general........................................................................................................ 385
1.1. Un breve paso por las nociones de «Sistema Penal» y de «Política Criminal» en el
contexto costarricense................................................................................................................. 388
1.2. El «principio de legalidad criminal/reserva legal» como criterio rector en el
Derecho penal [y procesal penal] costarricense............................................................... 432
1.3. Política criminal en la tutela de la vida en Costa Rica (antes de ‘la llegada’ de la
FIV) ...................................................................................................................................................... 453
SECCIÓN 2.- Elementos esenciales de responsabilidad penal médica y su
tratamiento en el derecho nacional................................................................................. 470
2.1. Tipología y caracteres generales de la responsabilidad médica, y algunas
significaciones asociadas............................................................................................................ 471
2.2. Tratamiento del Derecho penal costarricense a la responsabilidad por mal praxis
médica................................................................................................................................................. 524
SECCIÓN 3.- Posibles conductas penales que surgen con la aplicación de la FIV:
un examen de Legislación Comparada............................................................................ 548
3.1. Bélgica. ....................................................................................................................................... 549
3.2. España......................................................................................................................................... 554
3.3. Alemania. .................................................................................................................................. 565
3.4. Colombia. .................................................................................................................................. 573
3.5. Argentina................................................................................................................................... 581
3.6. Uruguay...................................................................................................................................... 585
SECCIÓN 4.- El Sistema penal costarricense no está preparado para afrontar la
llegada de la FIV............................................................................................................................ 591
4.1. De la inexistencia de un tipo específico de mal praxis médica en nuestro
ordenamiento jurídico-penal (…) ........................................................................................... 592
viii
4.2. (…) a la imposibilidad pragmática [sistémica] de juzgar los hechos
sobrevinientes.............................................................................................................................. 606
SECCIÓN 5.- De lege ferenda: Política criminal y la necesaria intervención
legislativa en cuanto a FIV................................................................................................... 649
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES....................................................................................... 692
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS...................................................................................................... 697
ANEXOS.......................................................................................................................................................... 815
ix
RESUMEN
El ‘Caso FIV’ ha traído a Costa Rica una serie de consecuencias que aún son difíciles de
asimilar por parte de las autoridades estatales y por la sociedad misma. El paradigma que
supone el levantamiento de la prohibición de la FIV, luego de más de 16 años de estar
proscrita en esta Nación, lleva a examinar una arista poco analizada dentro todo el complejo
fenómeno que configura la incorporación de esta técnica al ordenamiento jurídico
costarricense.
Las resoluciones de la Corte IDH en el Caso Artavia Murillo y Otros vs. Costa Rica,
representan una nueva esperanza para todas aquellas personas que buscan ser padres o
madres mediante esta técnica de reproducción asistida. Nuestro país se había convertido en
el único Estado en todo el mundo que la prohibía expresamente, razón que por demás
justificó la decisión de la Corte de constituirse en el mayor óbice del hasta entonces poder
ilimitado que parecía tener la Sala Constitucional, autora material de esta tremenda violación
sistemática y generalizada a los derechos humanos.
Nuestro examen se centra en dilucidar cuál podría ser la mejor forma de tutelar el régimen
sancionatorio que es inherente a la entrada en vigor de esta TRA a la realidad patria. Es
justamente por la imposibilidad de regular esta materia cercenadora de derechos
fundamentales, en otra que no sea la ley, y por la inexistencia de un tipo genérico de mal
praxis médica, que nuestro país demanda la intervención de su Asamblea Legislativa para
que, mediante la más correcta técnica legislativa, se formulen los tipos penales que resulten
necesarios, según la política criminal que sea definida para afrontar la problemática.
Para ello, se brindarán insumos accesorios para que el legislador cuente con un producto
integral, que contenga elementos de alto valor que deben estar dentro de esa emisión legal,
como el control de convencionalidad, la bioética, la perspectiva de género, secularidad,
seguridad social y otros, que son necesarios tomar en cuenta para que la obligación del
Parlamento sea ajustada plenamente a los lineamientos establecidos por la Corte IDH en sus
sentencias sobre FIV.
x
ABSTRACT
The ‘FIV Case’ has brought to Costa Rica a series of consequences that are still difficult to
assimilate by the state authorities and by society itself. The paradigm change, that supposes the
lifting of the prohibition of the IVF, after more than 16 years of being proscribed in this nation,
takes us to examine different angles, within all the complex phenomenon that configures the
incorporation of this technique to the Costa Rican legal system.
The resolutions of the Inter-American Court in the Case of Artavia Murillo et al. vs. Costa Rica,
represent a new hope for all those people who seek to become parents throughout this
technique of assisted reproduction. Our country had become the only State in the world that
expressly prohibited this modern technique. A reason that justified the decision of the Court to
become the main and only hindrance for until now, unlimited power that seemed to have the
Constitutional Chamber; material author of this tremendous systematic and widespread
violation of human rights.
Our examination focuses on clarifying what could be the best way to protect the sanctioning
regime that is inherent in the entry of this TRA to the homeland reality. It is precisely because
of the impossibility of regulating this matter that it could be a curtailment of fundamental
rights, in a way other than the law, and by the inexistence of a generic type of medical
malpractice, that our country demands the intervention of its Legislative Assembly for that, by
means of the most correct legislative technique, the criminal types that are necessary are
formulated, according to the criminal policy that is defined to face the problem.
To achieve this purpose, accessory supplies will be provided so that the legislator has an
integral product, containing elements of high value that must be included in this legal issue,
such as the control of conventionality, bioethics, the gender perspective, secularity, social
security and others, which must be taken into account so that the Parliament's obligation is
fully adjusted to the guidelines established by the Inter-American Court in its judgments on IVF.
xi
RÉSUMÉ
L'affaire FIV’ a amené au Costa Rica une série de conséquences qui sont encore difficiles à
assimiler par les autorités estatales et même par la société. Le paradigme qui suppose la levée
de l'interdiction de la FIV, après plus de 16 ans de proscription dans cette nation, nous amène
à examiner une partie peu analysée dans tout le phénomène complexe qui configure
l'incorporation de cette technique au système juridique costaricien.
Les résolutions de la Cour Interaméricaine sur l'affaire Artavia Murillo et al. vs. Costa Rica,
représente un nouvel espoir pour toutes les personnes qui cherchent à devenir pères ou mères
à travers cette technique de reproduction assistée. Notre pays était devenu le seul état du
monde qui l'interdisait expressément, raison qui justifie la décision de la Cour de devenir le
obstacle principal de pouvoir illimité qui semblait avoir la Salle Constitutionnelle, auteur de
cette terrible violation systématique et généralisée des droits de l'homme.
Notre examen vise à clarifier ce qui pourrait être le meilleur moyen de garder le régime de
sanctions inhérent à l'entrée en vigueur de ce TRA à la réalité du pays d'origine. C'est justement
à cause de l'impossibilité de réglementer ce matériel fondamental, dans un autre qui n'est pas
la loi, et à cause de l'inexistence d'une faute médicale générique, que notre pays exige
l'intervention de son Assemblée Législative pour que, au moyen de la technique législative la
plus correcte, les types criminels qui sont nécessaires sont formulés, selon la politique criminelle
qui est définie pour faire face au problème.
Pour cela, des fournitures accessoires seront fournies pour que le législateur ait un produit
intégral, contenant des éléments de grande valeur qui doivent être inclus dans cette question
juridique, tels que le contrôle des conventions, la bioéthique, la perspective de genre, la laïcité,
la sécurité sociale et autres, qui doivent être considerés pour que l'obligation du Parlement soit
alignée sur les directives établies par la Cour Interaméricaine dans ses arrêts sur la FIV.
xii
FICHA BIBLIOGRÁFICA
xiii
INTRODUCCIÓN
Desde su creación, la Corte Interamericana de Derechos Humanos tiene como una de sus
principales funciones conocer sobre la violación a los derechos humanos recogidos en la
Convención Americana de 1969; y, sobre la base de este conocimiento, buscará declarar la
responsabilidad internacional en que incurran los Estados parte de dicho instrumento
internacional1.
Es por ello que, en la presente investigación, se pondrá total énfasis en las resoluciones
emitidas por este órgano internacional contra Costa Rica, a saber, las acaecidas en el Caso
Artavia Murillo y Otros vs. Costa Rica (‘Caso FIV’), en las que se condenó a nuestro país como
Estado por violentar derechos humanos de diversa índole, curiosamente viniendo este daño
desde el seno de su Poder Judicial, otra vez.
Se debe comenzar relatando cómo devino tal condenatoria, pues es el antecedente claro de lo
que hoy tiene a nuestro país como incumpliente con los derechos humanos. Así, es menester
indicar que toda esta problemática que, finalmente, fue resuelta por la Corte IDH, se remonta
al año 2000, cuando por medio de la resolución nº 2306-20002, la Sala Constitucional de la
Corte Suprema de Justicia, declara inconstitucional el Decreto FIV (1995)3, el cual, hasta ese
momento, regulaba lo concerniente a la aplicación de la técnica de reproducción humana
asistida conocida como Fecundación in vitro en Costa Rica.
Tal resolución, que gozaba por supuesto de efectos erga omnes, dejó sin efecto jurídico
inmediatamente el único instrumento legal que habilitaba la aplicación de esta técnica,
generando como consecuencia lógica, su prohibición absoluta en nuestro país. Entre otras
cosas, esta sentencia señaló que el decreto era inconstitucional por ser su objeto materia
reservada a la ley exclusivamente, así como que existía una vulneración al derecho a la vida y
a la dignidad del ser humano, al ser la técnica en sí misma contraria al concepto de vida
1 Cfr. Ana P. Montero M., “La aplicación en el ámbito jurídico costarricense de la jurisprudencia de la Corte IDH”,
Tesis de Maestría, Sistema de Estudios de Posgrado, UCR, San José, 2012, 43.
2 Sala Constitucional, Resolución nº 2306-2000, de las quince horas veintiuno minutos del 15 de marzo de 2000,
se declara con lugar la acción, exp. nº 95-1734-0007-CO. Posee dos votos salvados.
3 Decreto Ejecutivo Nº 24029-S, emitido por el Ministro de Salud, “Regula Realización de Técnicas de
Reproducción Asistida In Vitro o FIV”, de 3 de marzo de 1995, publicado en La Gaceta nº 45 del 3 de marzo de
1995.
1
protegido incluso por los instrumentos internacionales. La votación quedó finalmente 5 votos
contra 2, siendo los Magistrados que realizaron el voto salvado Ana Virginia Calzada y Carlos
Manuel Arguedas, quienes comprendían desde aquel entonces que la FIV no atentaba contra
la vida humana, sino más bien, la fomentaba.
Así las cosas, ante esta nefasta situación para las parejas infértiles que solo gozaban de la
posibilidad de optar por la FIV para concebir biológicamente, es que accede un grupo de estas
víctimas nacionales al Sistema Interamericano de protección de los derechos humanos, el día
19 de enero de 2001, en busca de justicia y del restablecimiento de su situación anterior.
La CIDH indicó que el caso se relacionaba con alegadas violaciones de derechos humanos que
habrían ocurrido como consecuencia de la presunta prohibición general de practicar la FIV
que había estado vigente en Costa Rica desde el año 2000, tras la decisión emitida por la Sala
Constitucional que se citó supra.
Entre otros aspectos, alegó que esta prohibición absoluta constituyó una injerencia arbitraria
en los derechos a la vida privada y familiar y a formar una familia. Asimismo, que la
prohibición constituyó una violación del derecho a la igualdad de las víctimas, en tanto, el
Estado les impidió el acceso a un tratamiento que les hubiera permitido superar su situación
de desventaja respecto de la posibilidad de tener hijas o hijos biológicos. Además, se alegó
que este impedimento habría tenido un impacto desproporcionado en las mujeres, lo cual es
un tema de género que será abordado a su momento por la trascendencia que tiene
socioculturalmente.
2
Bruna, Germán A. Moreno Valencia, Ana Cristina Castillo León, Enrique Acuña Cartín, Ileana
Henchoz Bolaños, Miguel A. Yamuni Zeledón, Claudia M. Carro Maklouf, Víktor Hugo Sanabria
León, Karen Espinoza Vindas, Héctor Jiménez Acuña, María del Socorro Calderón Porras,
Joaquinita Arroyo Fonseca, Geovanni Antonio Vega, Carlos E. Vargas Solórzano, Julieta
González Ledezma y Oriéster Rojas Carranza.
Dentro de este orden de ideas, es entonces hasta el día 28 de noviembre de 20124, que la Corte
IDH se pronuncia con resultado positivo para las personas víctimas en este asunto, en una
votación que tuvo un único voto salvado (emitido por el Juez Eduardo Vio Grossi), y que en lo
medular, trató temas trascendentales como los derechos a la integridad personal, libertad
personal, vida privada y familiar, la prohibición absoluta de la técnica de FIV, una
interpretación bastante interesante del canon 4.1 de la CADH, el “estatus” legal del embrión,
un análisis del principio de interpretación más favorable, así como el de proporcionalidad en
el caso concreto, el tema de la discriminación indirecta por el impacto desproporcionado
respecto a discapacidad, género y situación económica, la controversia sobre la alegada
“pérdida embrionaria”, entre otros.
4 Corte IDH, Caso Artavia Murillo y Otros vs. Costa Rica (“Fecundación in Vitro”), Sentencia de excepciones
3
Lo anterior, aunque la Representación Legal de las Víctimas, en este caso, la Comisión
Interamericana, la Defensora de los Habitantes y el propio Estado, defendieran,
posteriormente, que dicho Decreto cumplía con lo comandado por la Corte, por lo menos de
manera transitoria y con vigencia hasta tanto no se regulara por el instrumento más idóneo,
el cual pareciera ser la ley. Incluso, se manejó en algún momento que existía la posibilidad de
que no fuere necesario ningún instrumento regulatorio, pues la misma sentencia y la CADH
resguardaban el derecho humano a optar por la FIV.
Todo lo cual, generó como consecuencia que para el 26 de febrero de 2016, se dictara la
Sentencia de Cumplimiento por parte de la Corte IDH en este Caso FIV6, en donde,
básicamente, se reprodujeron las peticiones de las partes involucradas que clamaban por
justicia ya no pronta, pero sí cumplida en este caso, y se condenó por segunda ocasión al
Estado costarricense por violentar derechos humanos de diversa índole7.
Por ello, nuestra meta en este trabajo es dilucidar de manera crítica las consecuencias
jurídico-prácticas generadas por estas resoluciones de la Corte IDH para nuestro
ordenamiento, y dar recomendaciones – con base en nuestras conclusiones – para temas
como la regulación de la técnica en cuanto tal, los delitos que conllevará ineludiblemente su
implementación y la obligación del Estado costarricense de cumplir con lo condenado.
En tal sentido, valga hacer la referencia que, como fue conocido, se emitió un Decreto
Ejecutivo en 2015 el cual regula, sobre todo, las cuestiones técnicas y competenciales
alrededor del tema, así como el reforzamiento de algunos derechos fundamentales derivados
de ésta. Incluso, la CCSS ya se encuentra ultimando detalles para poner en marcha dentro de
la seguridad social esta técnica; y el Ministerio de Salud ha emitido normativa de calidad al
6 Corte IDH, Caso Artavia Murillo y Otros (“Fecundacion in vitro”) vs. Costa Rica, Supervisión de Cumplimiento
Rica, Sentencia de excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas, del 2 de julio de 2004.
4
respecto. Sin embargo, en el tema sancionatorio, sigue habiendo un vacío que es de vital
trascendencia llenar por medio de la interpositio legislatoris.
De acuerdo con lo anterior, es justamente por la imposibilidad que surge a partir del principio
de reserva de ley en materia sancionatoria, que necesariamente las conductas punibles que
se encuadran dentro del marco de acción de los médicos practicantes de la técnica, debe ser
tutelado mediante una ley formal, pero con la suficiente y correcta construcción de los tipos
penales, pues existen distintos bemoles que deben ser analizados para efectos de tipicidad, y
los precedentes legislativos existentes hasta este momento8, no dan un buen presagio de
cómo regular la cuestión de una manera eficiente y acorde con los derechos humanos de
última generación.
Sin embargo, ello no obstará para analizar, a modo de abundamiento investigativo, aspectos
relacionados con toda la discusión que ha generado este fallo en nuestro país, pues se ha
hecho sentir en distintos campos que no son menos importantes que el objeto de nuestro
trabajo ni que la rama jurídica como tal, y merecen ser estudiados y plasmados
conjuntamente para realizar un verdadero estudio integral.
En esa línea, parece dable señalar que la incidencia del SIDH en los distintos países miembros,
ha venido en un constante progreso, un auge que puede dar una concatenada serie de
ejemplos en los cuales se ha demostrado su gran poder de coercitividad (¿vinculatoriedad?) y
también, de conciliación, en donde “se ha transformado la visión y aplicación de los derechos
humanos casi por completo”9.
8 Algunos ejemplos podrían ser: Asamblea Legislativa, Proyecto de ley, "Ley de Fecundación In Vitro y
Transferencia de Embriones Humanos", exp. nº 18.824; Id., Proyecto de ley, "Ley de Fecundación In Vitro y
Transferencia de Embriones Humanos”, exp. nº 18.738; Id., Proyecto de ley, "Ley de Fecundación In Vitro y
Transferencia de Embriones Humanos”, exp. nº 18057. En donde, el que se encuentra más “avanzado” en la
corriente legislativa, posee más de 1300 mociones presentadas en su contra, principalmente por los grupos
“cristianos” y demás opositores ultraconservadores. Además, ninguno de esos proyectos que se encuentran
actualmente, cumple con los estándares necesarios para regular la cuestión como debe ser. Cfr. Anexo Nº 2.
9 Hernán Espino C., “En torno a la ejecución de las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos”,
EN: XVII Congreso Latinoamericano IX Iberoamericano y I Nacional de Derecho Penal y Criminología, ed.
Universidad de Guayaquil y ARA Editores (Lima: ARA-Universidad de Guayaquil, 2005), 155. Cfr. Laura Fajardo
V., “Mecanismos de ejecución de las sentencias emitidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en
contra del Estado de Costa Rica en el período 2005-2013”, Tesis para optar por el grado de Licenciatura en
Derecho, Facultad de Derecho, UCR, San José, 2013, 103 y ss.
5
Por lo tanto, aprehender críticamente las implicaciones que han generado las sentencias
mencionadas en nuestro ordenamiento jurídico, adquiere relevancia en la actualidad, en
virtud de que los cambios ocasionados a raíz de estas en el país son palpables y significativos
algunos, otros todavía no se han manifestado como se podría presumir, por su naturaleza y
condiciones propias (aspectos socioculturales, bioéticos, religiosos, políticos, médicos, de
pacientes, víctimas, medios de comunicación, entre otros), pero de lo que se está seguro, es
que son dignos de ser estudiados y analizados con el fin de dimensionar sus efectos
(positivos/negativos) para la praxis jurídica. Esto, aunado al hecho que la temática no ha sido
muy investigada a fondo, por el poco tiempo de haber sido emitidas dichas sentencias, o por
lo menos no desde la perspectiva que se piensa trabajar en esta investigación.
Es de suma importancia examinar – como se hará infra – las distintas aristas en donde se han
manifestado los pronunciamientos de la Corte, pues su impacto no es, imperiosamente, en el
campo jurídico, sino que converge varios tópicos en una sola decisión, que quizá únicamente
en nuestro país no se le da la importancia que resguarda este voto insigne.
Pero antes de entrar al análisis del fondo de nuestra investigación, es necesario precisar un
tema transversal para este trabajo, pues sin duda, lo primero que habría que tener claro es
¿qué se entiende cuando se habla de FIV? Y qué mejor instrumento se podría tener como
referencia, si no es la propia sentencia de 2012 emitida por la Corte IDH en relación con este
caso. Tal órgano internacional, al que Costa Rica está por supuesto adscrito y, curiosamente,
es la sede del mismo10, utilizó como base de su entendimiento para definir este término, lo
siguiente:
“Por su parte, la FIV es “un procedimiento en el cual los óvulos de una mujer son
removidos de sus ovarios, ellos son entonces fertilizados con esperma en un
procedimiento de laboratorio, una vez concluido esto el óvulo fertilizado
(embrión) es devuelto al útero de la mujer”. Esta técnica se aplica cuando la
infertilidad se debe a la ausencia o bloqueo de las trompas de Falopio de la mujer, es
decir, cuando un óvulo no puede pasar hacia las trompas de Falopio para ser
10 Ley nº 6889, Convenio para la Sede de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, de 9 de setiembre de
1983, que en su artículo 27 establece que: “Las resoluciones de la Corte y, en su caso, de su Presidente, una vez
comunicadas a las autoridades administrativas judiciales correspondientes de la República, tendrán la misma
fuerza ejecutiva y ejecutoria que las dictadas por los tribunales costarricenses” (resaltado y subrayado son
nuestros, no de la norma). Es importante tomar muy en consideración este numeral para lo subsiguiente.
6
fertilizado y posteriormente implantado en el útero11, o en casos donde la
infertilidad recae en la pareja de sexo masculino, así como en los casos en que la causa
de la infertilidad es desconocida. Las fases que se siguen durante la FIV son las
siguientes12: i) inducción a la ovulación; ii) aspiración de los óvulos contenidos en
los ovarios; iii) inseminación de óvulos con espermatozoides; iv) observación del
proceso de fecundación e incubación de los embriones, y v) transferencia
embrionaria al útero materno.
11 Cfr. Corte IDH, Caso FIV (2012), párr. 64. Al respecto, el perito Zegers-Hochschild indicó que “la fecundación
no puede ocurrir, si no existe trompa de Falopio el desarrollo embrionario no puede ocurrir, si los espermatozoides
depositados en la vagina no tienen la capacidad de llegar a la trompa no hay fecundación, lo mismo que si los
espermatozoides llegan pero no son capaces de fecundar”. Cfr. Declaración rendida por el perito Zegers-
Hochschild ante la Corte Interamericana en la audiencia pública celebrada en el presente caso; Resumen escrito
del peritaje rendido por Anthony Caruso en la audiencia pública ante la Corte (expediente de fondo, tomo VI,
folio 2937); y la Declaración de la doctora Ribas (expediente de fondo, tomo V, folio 2243).
12 Cfr. Corte IDH, Caso FIV (2012), párr. 64; Resumen escrito del peritaje rendido por Fernando Zegers-
Hochschild en la audiencia pública ante la Corte (expediente de fondo, tomo VI, folios 2825 a 2830); Declaración
ante fedatario público de la perita Garza (expediente de fondo, tomo V, folio 2559); y Declaración de la
declarante a título informativo Ribas (expediente de fondo, tomo V, folios 2245 a 2248).
7
entre 1990 y 2010, 150.000 personas han nacido” de acuerdo con el Registro
Latinoamericano de Reproducción Asistida”13 (resaltado no es de la sentencia
original).
Las cifras son abasalladoras y hablan por sí solas: ¡más de 5 millones de personas han
nacido bajo esta técnica! Los conceptos esbozados fueron especialmente concebidos para
traer uniformidad a un criterio que era muy variado y tergiversado por algún sector que
pretendía establecer una violación al derecho a la vida donde no lo había. Esto, solo
representa la resonancia que tuvo este voto no únicamente para el ordenamiento jurídico
costarricense, sino para todos los Estados Parte de la CADH, con ese “efecto rebote” y
multiplicador que busca la Corte con la emisión de sus sentencias, para que sean emuladas
por todos los miembros de la Convención, no solo el país condenado.
Asimismo, este órgano estableció, también, que la infertilidad puede ser definida como la
imposibilidad de alcanzar un embarazo clínico luego de haber mantenido relaciones sexuales
sin protección durante doce meses o más14. A su vez, señaló que las causas más comunes de
infertilidad son, entre otras, daños en las trompas de Falopio, adherencias tubo-ováricas,
factores masculinos (por ejemplo, bajo nivel de esperma), endometriosis, factores
inmunológicos o pobre reserva ovárica15. De igual manera, indicó que se estima que la
incidencia de la infertilidad asciende, aproximadamente, a un 10% de las mujeres en edad
reproductiva16.
Zegers-Hochschild en la audiencia pública ante la Corte (expediente de fondo, tomo VI, folio 2818); Declaración
ante fedatario público de la perita Garza (expediente de fondo, tomo V, folio 2558); Declaración rendida por el
perito Caruzo ante la Corte Interamericana en la audiencia pública celebrada en el presente caso, y Declaración
de la declarante a título informativo Ribas (expediente de fondo, tomo V, folio 2241). Además de tomar en
cuenta para su definición, lo establecido por organizaciones internacionales como la OMS y demás amicus
curiae presentados en el expediente del Caso FIV.
15 Corte IDH, Caso FIV (2012), párr. 62. Cfr. Resumen escrito del peritaje rendido por Fernando Zegers-
Hochschild en la audiencia pública ante la Corte (expediente de fondo, tomo VI, folio 2828). Como explicó el
perito Zegers-Hochschild, según la OMS, la infertilidad constituye una enfermedad del sistema reproductivo,
que afecta alrededor del 15% de la población mundial (expediente de fondo, tomo VI, folio 2818).
16 Cfr. Corte IDH, Caso FIV (2012), párr. 62, Resumen escrito del peritaje rendido por Fernando Zegers-
Hochschild en la audiencia pública ante la Corte (expediente de fondo, tomo VI, folio 2820).
8
En el sentido acotado, comprendió esta Alta Corte sobre las técnicas de reproducción
asistida (“TRA”), lo siguiente:
Además, nos gustaría expresar un resumen muy sintético que sirve de guía para comprender,
a grandes rasgos, cómo es que confluyen estos temas y cuáles son algunos otros conceptos de
importancia, a fin de entender la dinámica en que se desarrolla la vida humana desde sus
inicios, por lo menos introductoriamente. Para ello, es válido apropiarse de las palabras de
Escobar Fornos19, en tanto explicó brevemente este tema, desarrollando tres términos
fundamentales, a saber:
17 Corte IDH, Caso FIV (2012), párr. 63. Cfr. Resumen escrito del peritaje rendido por Fernando Zegers-
Hochschild en la audiencia pública ante la Corte (expediente de fondo, tomo VI, folio 2821).
18 Corte IDH, Caso FIV (2012), párr. 63.
19 Iván Escobar F., “Derecho a la reproducción humana (Inseminación y Fecundación in vitro)”, Cuestiones
9
Con todo esto aclarado, parece dable señalar, entonces, que el objeto de estudio de nuestro
trabajo se centrará en la TRA conocida como FIV, pues como se puede apreciar, son muchas
las técnicas que se utilizan, actualmente, para tratar la infertilidad. En tal sentido, es por la
trascendencia internacional que tuvo la prohibición de esta técnica en nuestro país, al ser el
único Estado del orbe que la prohibía en forma expresa20, que se decide enfocarse en ella
y darle el tratamiento necesario para que el lector o lectora tenga un panorama claro de cuál
ha sido la situación y cómo quedará ahora con el más reciente pronunciamiento de la CDH
sobre el tema.
De ese modo, nuestro trabajo contará con el análisis pormenorizado de tres enfoques
esenciales para comprender y englobar lo que ha sido el “fenómeno FIV” en Costa Rica, pues
ha involucrado a muchos actores en el tema, así como algunas facetas que son de nuestro
interés mostrar acá, conjuntamente, por su importancia para la práctica forense. Estos
enfoques que se han elegido entre tantos, son la perspectiva constitucional y convencional (I)
del asunto; una parte intermedia que se ha denominado “puente”, justamente por lo que busca
ser la bioética para el resto de ciencias aplicadas, que en el campo jurídico ha traído la
revolución del Bioderecho (II); y, por supuesto, el análisis político-criminal (III) que debe
ejercitar el Estado costarricense para implementar a cabalidad la FIV a nuestro ordenamiento
penal.
En esa misma línea de pensamiento, es precisamente por la obligación que surge a partir del
principio de reserva legal y el de legalidad criminal, que dichas conductas deben estar
contenidas bajo el procedimiento formal de una ley. Por lo cual, resulta necesario que esta
intervención legislativa se realice con una alta calidad técnica, científica, jurídica, económica
10
y social, debido a los temas sensibles que engloba, so pena de que produzca efectos más
nocivos que la prohibición misma, por lo que dicho ejercicio democrático no puede contener
discriminaciones por género y debe estar librada de fundamentalismos religiosos.
Ante ese escenario, nuestra hipótesis radica en que Costa Rica no posee la normativa legal
adecuada para regular la incorporación de la FIV, por lo cual, es estrictamente necesario que
las acciones punibles acaecidas con el ejercicio de esta TRA, estén contenidas en una ley
formal, pero mediante la más sana y correcta formulación de los tipos penales que se pueden
generar con el levantamiento de la prohibición para practicarla, con una técnica legislativa
que no provoque la impunidad, pero que, concomitantemente, respete las garantías
fundamentales de los sujetos llamados a ser investigados y castigados por los delitos
cometidos con ocasión de este tratamiento, igualmente con las víctimas de tales acciones
criminales. Además, debe comprender esa formulación legislativa, todos aquellos aspectos
que son inherentes a esta temática, como pueden ser los requerimientos técnico-científicos,
biojurídicos, o bien, la perspectiva de género y la secularidad necesaria para abordar la
cuestión, que serán tratados en esta investigación para que el producto sea lo más integral
posible.
Objetivo General
Objetivos Específicos
11
v Proponer de lege ferenda la forma de cómo deberían regularse los distintos
aspectos relacionados con la FIV, en especial los delitos que puedan surgir con el
ejercicio de esta técnica para los médicos y demás intervinientes en el proceso,
tutelando, tanto a víctimas como a los embriones, tejidos y células humanas.
No sin antes denotar, eso sí, el hecho de que en la actualidad se puede decir, gustosamente,
que en nuestro país somos pro vida: el 8 de marzo de 2017 nació la primera persona
desde el año 2000 a través del procedimiento FIV21. María José Barana Garbanzo
representa a los muchísimos costarricenses que nacerán por medio de esta maravillosa
21 Johanna Vásquez, “María José, primera bebé ‘in vitro’, celebra su primer mes”, [Link], 8 de abril de 2017,
URL: [Link]
su-primer-de-vi/ [consultado el 12 de abril de 2018]; EFE, “Nace primera bebé fecundada in vitro en Costa Rica
tras fin de prohibición”, El Nuevo Diario, 9 de marzo de 2017, URL:
[Link]
in-vitro-costa-rica-fi/ [consultado el 12 de abril de 2018]; Andrea Mora, “Nace María José, la primera niña FIV
del país luego de fallo de la CIDH”, El Paí[Link], 10 de marzo de 2017, URL:
[Link]
[consultado el 12 de abril de 2018]; Ángela Ávalos, “Nació primera bebé fecundada 'in vitro' en Costa Rica
después de fallo de Corte Interamericana”, La Nación, 9 de marzo de 2017, URL: [Link]
pais/salud/nacio-primera-bebe-fecundada-in-vitro-en-costa-rica-despues-de-fallo-de-corte-
interamericana/UOMOAFSC2VF37NUVOJXRBBOUPU/story/ [consultado el 12 de abril de 2018].
12
técnica en este celo que tanto amamos, y se convirtió en el símbolo del regreso de la
esperanza, el amor y de la vida a Costa Rica22.
¡LA FIV LLEGÓ Y ES PARA QUEDARSE! Lo cual regocija enormemente y motiva a culminar
esta labor de la mejor manera, en honor de todas esas personas que lucharon para que otras
pudieran alcanzar el sueño de ser madres o padres biológicos en esta tierra, y en protección
a las que nacerán y se someterán a esta técnica de aquí en adelante.
22 Nicolás Boeglin, “Maria José: La bebé símbolo del regreso de la FIV a Costa Rica”, Contexto, 17 de abril de
13
CAPÍTULO I - El nuevo marco constitucional en Costa Rica luego del ‘Caso
FIV’
E. P. Haba.
La perspectiva constitucional del Caso FIV, se podría dividir, para una mayor facilidad de
comprensión de este asunto, en dos estudios diferentes, básicamente: (i) uno que partirá con
el análisis de lo ocurrido con la emisión del voto n° 2306-2000 de la Sala Constitucional y los
temas que se abordaron (y los que no), así como de la posterior resolución sobre el tema en
el voto n° 1692-2016, una nueva acción de inconstitucionalidad declarada con lugar por esta
Sala de la Corte Suprema; y (ii) otro que se centrará en dilucidar el “nuevo” marco
constitucional que definió la sentencia de la Corte IDH de 28 de noviembre de 2012
(confirmado y reforzado con el pronunciamiento de febrero de 2016 de esta misma Cámara
Interamericana), la cual, vino a transformar la visión del problema y a darle contenido a una
serie de derechos humanos que nuestro país estaba empeñado en seguir violentando. Por lo
que, también se abordará, entre otros, brevemente, el tema del control de convencionalidad
y la vinculatoriedad del SIDH para nuestro ordenamiento jurídico.
Es con base en lo anterior, que se ha decidido analizar dichos postulados a partir de cuatro
premisas que se establecen en el cuadro fáctico y jurídico de este denominado por nosotros
‘Caso FIV’, desde el punto de vista constitucional, para culminar con una conclusión de lo que
nuestra percepción comprende sobre lo que ha sido el nuevo marco constitucional [y
convencional] que instauró la CDH, a partir de sus pronunciamientos específicos en el tema
FIV.
Por lo tanto, a continuación, se muestran tales razonamientos, con el único fin de determinar,
con base en lo encontrado, cuál es la trascendencia de los votos de esta Alta Corte para
nuestro ordenamiento jurídico, en especial, para el Derecho de la Constitución en Costa Rica,
14
de cara a la protección adicional que brinda la CADH y las medidas que tiene que tomar
nuestro país para cumplir a cabalidad con lo exigido por esta Corte.
De conformidad con el orden estipulado en la introducción del capítulo que nos ocupa, se
comenzará por el primer punto señalado con anterioridad (i): la sentencia que fue el
fundamento para la segunda condenatoria en materia de derechos humanos a nuestro país,
curiosamente, también devenida desde el seno de su Poder Judicial23, esta vez por un
pronunciamiento de su Órgano Constitucional.
Dicho voto, redactado por el ilustre Magistrado Piza Escalante, conoció y sentenció entonces
de forma negativa la posibilidad de practicar esta técnica de reproducción asistida (“TRA”)
en nuestro país, prohibiéndola inmediatamente, desde ese año 2000. Varios fueron sus
23 En ese sentido, ver: Corte IDH, Caso Herrera Ulloa vs. Costa Rica (2004),. En este caso, se condenó por primera
vez al Estado costarricense en cuanto violó el derecho a la libertad de pensamiento y de expresión consagrado
en el artículo 13 de la CADH, en relación con el artículo 1.1 de dicho tratado, en perjuicio del señor Mauricio
Herrera Ulloa. Así como, también violentó el derecho a las garantías judiciales consagrado en el artículo 8.1 de
la CADH en relación con el artículo 1.1 de la misma, y en el artículo 8.2.h. de la Convención Americana en
relación con los artículos 1.1 y 2 de dicho tratado, en perjuicio del mismo señor Herrera.
24 Sala Constitucional, Resolución nº 2306-2000, de las quince horas con veintiuno minutos del 15 de marzo de
2000. Exp. nº 95-001734-0007-CO. Acción de inconstitucionalidad declarada con lugar en contra del Decreto
Ejecutivo nº 24029-S de 1995. Posee dos votos salvados, de los Magistrados Calzada Miranda y Arguedas
Ramírez.
25 Inclusive, se practicaron 15 procedimientos FIV antes de la entrada en vigencia de este Decreto FIV 1995.
Cuestión que demuestra, en esta etapa incipiente de la investigación, que desde hace más de 20 años se
realizó el primer tratamiento, y ni siquiera necesitó norma alguna que lo regulara, por lo que el decreto
vino a reglamentar una situación que ya existía en la realidad.
15
razonamientos para abordar a esa tesis, compartida por cuatro Magistrados más, y rebatida,
lógicamente, por los dos restantes.
Sin embargo, se resumen en tres grandes ejes y así se mostrarán al lector, pues resulta lo más
trascendental del fallo: 1) la violación al principio de reserva legal; 2) la tutela del derecho
constitucional a la vida y a la dignidad humana; y 3) el voto salvado de los Magistrados Ana
Virginia Calzada y Carlos Arguedas.
En tal sentido, dispuso esta Sala de la Corte Suprema de Justicia, primeramente, que el
mencionado decreto violentaba el principio de reserva legal, bajo el entendimiento que:
“Este principio exige que solamente mediante ley formal, emanada del Poder
Legislativo por el procedimiento previsto en la Constitución para la emisión de
las leyes, es posible regular y, en su caso, restringir los derechos y libertades
fundamentales —todo, por supuesto, en la medida en que la naturaleza y
régimen de éstos lo permita, y dentro de las limitaciones constitucionales
aplicables—. Asimismo, que sólo los reglamentos ejecutivos de esas leyes pueden
desarrollar los preceptos de éstas, entendiéndose que no pueden incrementar las
restricciones establecidas ni crear las no establecidas por ellas, y que deben respetar
rigurosamente su "contenido esencial" y que ni aun en los reglamentos ejecutivos,
mucho menos en los autónomos u otras normas o actos de rango inferior, podría
válidamente la ley delegar la determinación de regulaciones o restricciones que sólo
ella está habilitada a imponer; de donde resulta una nueva consecuencia esencial: que
toda actividad administrativa en esta materia es necesariamente reglada, sin
poder otorgarse a la Administración potestades discrecionales, porque éstas
implicarían obviamente un abandono de la propia reserva de ley. A ésta están
sujetas las regulaciones del derecho a la vida y la dignidad del ser humano,
valores primordiales de la sociedad, cuyo respeto y protección da sentido a
todos los demás derechos y libertades fundamentales en el Estado Democrático
de Derecho. La regulación de estos derechos por el Poder Ejecutivo resulta
incompatible con el Derecho de la Constitución. En conclusión, el Decreto Nº
24029-S impugnado es inconstitucional, en su totalidad, por violación del principio
de reserva legal, y en consecuencia debe ser anulado.” (Resaltado y subrayado son
nuestros, no de la original).
16
Por lo cual, fue muy claro su decantamiento por esta argumentación desde el inicio, en tanto
figura ser éste su primer y único considerando, sobre la forma, en la acción de
inconstitucionalidad que se presentó en contra del Decreto de 1995, y fue muy precisa en
señalar, sin más, que ya con solo este motivo dicho reglamento ejecutivo devenía en
inconstitucional, y por ende, debía ser anulado. Así que, a partir de ahí, nada de lo que
sucediera iba a cambiar el panorama negativo para la práctica de la FIV en Costa Rica.
Dentro de esta misma línea, se encuentran, también, referencias doctrinarias acerca de este
controvertido principio, que pueden contribuir a esclarecer por qué lo violentó – o no – dicho
decreto. El autor nacional Rubén Hernández Valle la conceptualiza como una reserva de
materias y no de instrumentalización normativa26. En otras palabras, señala que existirá en
todos aquellos casos en que determinadas materias o parte de ellas pueden ser disciplinadas
sólo por la ley, quedando excluida su regulación por otro tipo de fuentes.
Asimismo, indica que esta reserva debe tener un fundamento evidente en un precepto
constitucional, aunque sea en forma implícita, a fin de poder imponerse al propio legislador,
a quien le deberá estar prohibido el abandonar, aunque sea temporalmente, el ejercicio de la
potestad legislativa, o bien su concreto ejercicio respecto de determinadas materias27.
De acuerdo con esto, y con la tesis seguida por la Sala Constitucional en el mencionado voto
contra la FIV, se halla que desde el punto de vista de sus efectos, la reserva de ley se puede
dividir en absoluta y relativa. Esta última, expresa Hernández Valle, requiere de un acto
normativo primario que discipline, en forma general, la materia y actúe, al mismo tiempo,
como límite de las normas secundarias. Éstas no pueden contradecir lo dispuesto por las
primarias; no obstante, el legislador puede abandonar el desarrollo de la materia a la
disciplina reglamentaria28.
26 Rubén Hernández V., El Derecho de la Constitución, 2ª ed. (San José: Editorial Juricentro, 2004), I: 526.
27 Hernández V., El Derecho de la Constitución, I: 526.
28 Hernández V., El Derecho de la Constitución, I: 529.
17
reglamentaria y enmarca dentro de los límites y fines la normativa reglamentaria, pero no
fija el contenido de las normas aplicables a la materia.
Mientras que, con respecto de la primera, que es la que trató la Sala Constitucional en esa
sentencia para declarar inconstitucional el decreto29, señala este mismo autor que “implica
la prohibición categórica de regular ciertas materias mediante actos diversos de la ley
ordinaria y de intervenir concretamente en tales materias con actos que no hayan sido
expresamente consentidos, previstos y regulados por la ley” 30.
Por su parte, en el caso particular de nuestro país, entre las materias reservadas en forma
absoluta a la ley, se encuentra el establecimiento de los delitos y las penas (según el art. 39
Const. Pol.)31, la creación y modificación de los tributos (art. 121.13 Const. Pol.), la regulación
de los derechos fundamentales (doctrina del art. 28 Const. Pol.), creación de instituciones
autónomas (art. 189 Const. Pol.) y de tribunales de justicia (art. 121.20 Const. Pol.), para
imponerle limitaciones a la propiedad privada por razones de interés social (art. 45 Const.
Pol.), así como la creación de nuevos monopolios en favor del Estado y de las
Municipalidades (art. 46 Const. Pol.), entre otras.
Se trata, en suma, de una reserva que impide no sólo la acción de fuentes diversas, sino,
además, hace imposible o ilícito el ejercicio de cualquier otra actividad pública,
especialmente administrativa, por la combinación con el principio de legalidad de los actos
administrativos y jurisdiccionales.
29 Y, aunque no compartimos el criterio de la Sala Constitucional en el Caso FIV, será esta posición la que
utilicemos para afirmar que los delitos y penas están reservados de forma absoluta a la ley, de acuerdo con el
mandato constitucional del art. 39 Const. Pol.
30 Hernández V., El Derecho de la Constitución, I: 527.
31 Punto que será abordado con más detalle infra en el Capítulo Tercero, por su relación con el contenido de ese
apartado, en donde se formula la necesidad de una intervención legislativa en nuestro país, sobre la base del
reconocimiento y ejercicio de este principio.
32 Hartmut Maurer, Derecho Administrativo Alemán (México D.F.: Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM,
18
constitucional. Este principio, nos dice Maurer, integra dos componentes: de un lado, el
principio de primacía de la ley, y por otro, el principio de la reserva de ley.
Sobre el primero de ellos, señala que dicho principio expresa la sujeción de la Administración
a las leyes existentes y significa – en sentido positivo – que aquélla debe actuar conforme con
las mismas y, - en sentido negativo – no debe adoptar ninguna medida que las contradiga.
Este principio rige ilimitada y categóricamente para la totalidad de la actuación
administrativa, por lo que su irrespeto produce la inexistencia de cualquier acto emanado en
contrario a éste.
19
expresión del principio democrático y del Estado de Derecho. El principio general de
reserva de ley se ve, ciertamente, desplazado por las especiales reservas de ley de los
derechos fundamentales, pero permanece como principio conductor y como
regulación complementaria, ante casos donde los derechos humanos no requieran de
una regulación expresa para su ejercicio.
d) Reserva de ley, reserva de Parlamento, y reserva de disposición jurídica, son conceptos
que deben ser distinguidos. La reserva de ley concierne a las decisiones del
Parlamento, que se aprueban a través de un procedimiento legislativo especial en
forma de ley. El principio apunta no solo a la competencia del Parlamento, sino
también, a una especial garantía del procedimiento legislativo en sede parlamentaria,
a la participación de otros órganos constitucionales y a la especial forma y al
aseguramiento de las leyes. La reserva de Parlamento, por el contrario, exige solo una
decisión del Parlamento, que puede, pero no debe, tomar la forma de una ley, ya que
también puede tratarse de una simple resolución parlamentaria. Y, por último, la
reserva de disposición jurídica exige igualmente que la actividad ejercida por la
Administración cuente con el fundamento de una regulación jurídica, pero ésta puede
adoptar no solo la forma de una ley, sino también, la de otros actos jurídicos, como la
del reglamento o la de la ordenanza.
Sobre ese último punto, relata este autor alemán que, según la concepción tradicional, los
reglamentos satisfacen las exigencias de la “reserva de ley” cuando y en la medida que
cuenten, a su vez, con la cobertura de una ley formal, y su contenido haya sido determinado
por ésta33.
33 Maurer, 116.
34 Maurer, 117.
20
Compréndase hasta este momento, que el principio de reserva legal cumple con una de las
principales garantías de los derechos fundamentales, la cual es que su regulación primaria
es competencia de la ley ordinaria. No es cualquier disposición estatal la que puede limitar
las acciones privadas, sino únicamente las normativas con rango de ley (reservas absolutas),
excluyéndose así, en tesis de principio, los decretos o reglamentos ejecutivos dictados por
ese Poder, y los reglamentos autónomos, dictados por el mismo Poder Ejecutivo o por las
entidades descentralizadas, lo mismo que por cualquier otra norma de igual o menor
jerarquía35.
Lo importante de entender de todo esto es, por consiguiente, que solo mediante una ley
formal puede imponerse un límite o carga pública a un derecho fundamental, mas para
ampliar su ámbito de cobertura (sobre todo un derecho humano reconocido), puede
considerarse suficiente la regulación administrativa, dependiendo siempre del caso
concreto, y de su debido reconocimiento por algún sistema de protección.
Aquí, cobra relevancia el tema del contenido esencial, ya que, a pesar de que el Estado tiene
la potestad de reglamentar y, por tanto, limitar los derechos fundamentales, lo cierto es que,
también, existe un contenido esencial en todos ellos que queda fuera de la esfera de
regulación de todos los poderes públicos.
Hernández Valle externa el criterio de Dúrig, señalando que conforme con la doctrina
alemana – que es la que más ha profundizado sobre el tema –, una limitación afecta el
contenido esencial de un derecho fundamental cuando el administrado queda convertido en
mero objeto de la actividad estatal, especialmente cuando se condiciona el uso de un derecho
fundamental a la existencia de ciertos presupuestos cuyo cumplimiento no puede lograrse a
pesar de poner su titular su mayor empeño en ello37.
35 Rubén Hernández V., El Derecho de la Constitución (San José: Editorial Juricentro, 2008), II: 300.
36 Hernández V., El Derecho de la Constitución, II: 300.
37 Hernández V., El Derecho de la Constitución, II: 301.
21
Por tanto, no constituyen reservas, en sentido estricto, aquellas introducidas por el propio
legislador y que lógicamente son válidas hasta tanto no sean derogadas o modificadas por él
mismo. En estos casos, según Hernández, se trata de pseudo-reservas, pues ellas pueden
desaparecer en cualquier momento mediante una simple reforma legal38.
Así las cosas, es clara la potestad brindada al Poder Ejecutivo de que, ante casos
extraordinarios, que igualmente se encuentran contemplados en el ordenamiento jurídico
(estado de sitio, estado de defensa nacional, casos de legislación ordinaria y decretos-leyes
atípicos o de emergencia), se puede excepcionar la aparente «regla pétrea» que resguarda el
principio de reserva legal.
Por lo cual, es patente el deber impuesto a toda la Administración Pública de ejercitar sus
potestades otorgadas en función de un servicio público eficiente, continuo y adaptable a todo
cambio en el régimen jurídico. Cosa que no pudo estar más alejada con la actividad anormal
del Poder Judicial en el caso de marras, al utilizar el Órgano Constitucional su posición de
poder – como único y final decisor en el tema, en la jurisdicción interna – para imponer una
forma de pensamiento que contiene un raigambre incluso hasta religioso39, pero justificado
jurídicamente.
La Cámara Constitucional prefirió adoptar una tesis en donde se protegió de manera absoluta
la reserva legal existente en el campo de los derechos fundamentales, sin pensar en las graves
22
consecuencias de su decisión, y sin tomar en cuenta ninguna otra posibilidad para relativizar
el asunto – como sí han hecho en muchos otros casos; ej. La reelección presidencial –.
Por tanto, es claro nuestro descontento con el análisis elaborado por la Sala Constitucional
en este punto particular – y en todo el voto de mayoría, en realidad –, por tanto, a partir de
allí, en tan solo un momento, difícilmente cambiaría el panorama inhóspito para la FIV en
Costa Rica.
Bastó una simple referencia teorética del asunto, sin preocuparse por tomar en cuenta que,
por ejemplo, para la fecha cuando se dio la resolución, habían nacido ya 15 personas bajo
este procedimiento médico en este celo40, y luego de ese «razonamiento jurídico», no habría
ni una sola más durante muchos años, por lo menos no practicada dentro de nuestro país.
Por otra parte, la Sala entró a analizar el tema de la inconstitucionalidad, ahora por el fondo,
desde la perspectiva de que la FIV, como técnica, violentaba el derecho a la vida y la
dignidad humana. En esta línea de pensamiento, totalmente retrógrada también, valga
comentar, la Sala Constitucional se aventuró a indicar lo siguiente, según su “análisis
científico” del asunto, para establecer la segunda premisa que funda su decisión, esto, se
repite, en el año 2000 – a más de 20 años de haberse inventado la técnica –:
“Al respecto, debe indicarse que, primero, se recogen los gametos masculino o
femenino, para lo que existen diversos métodos. Una vez conseguido esto, el o los
óvulos se trasladan a un recipiente especial que actúa como incubadora, con un medio
de cultivo similar al ambiente natural del ovario. En todos los sistemas, incluyendo el
autorizado por el decreto que se cuestiona, se dan dos fenómenos: se excita
artificialmente la producción de varios óvulos por la mujer y la fertilización se
produce en un alto porcentaje de los óvulos. Fecundado el óvulo, el embrión se
transfiere a un medio de cultivo para que inicie su división mitótica o
desarrollo embrional. La transferencia del embrión se puede hacer por dos
40 María I. Solís R., “Esteban, alianza fecunda”, La Nación, 15 de octubre de 1995, URL:
[Link] [consultado el 9 de noviembre de 2015]. En esta
noticia podemos constatar que ese día nació la primera persona costarricense bajo el procedimiento FIV.
Luego de él, 14 más nacerían hasta que en marzo de 2000 fue declarada inconstitucional la técnica. Cfr. Hazel
Feigenblatt y Ángela Ávalos, “Prohibida fecundación in vitro”, La Nación, 12 de octubre de 2000, URL:
[Link] [consultado el 9 de noviembre de 2015].
23
vías: transcervical y transcutánea. Finalizada la operación, la paciente permanece en
el hospital un día y durante tres o cuatro días limita su actividad. A las dos semanas
se realizan análisis de la concentración plasmática de la fracción beta de la HCG, con
el fin de hacer un diagnóstico precoz de embarazo. Esta es la etapa más difícil del
proceso y en la que se origina la mayoría de los fracasos, por ello los equipos
médicos acostumbran transferir de tres a cuatro embriones al útero, siendo lo
más generalizado no implantar más de cuatro por el riesgo de embarazo
múltiple. Por lo general –aunque el Decreto lo prohíba- los huevos fertilizados
que no se implantan en el útero de la mujer son desechados o mantenidos en
congelación para su utilización futura”. (Resaltado y subrayado no son de la
original).
Cuestión que no puede estar más alejada de la realidad técnico-científica que impera, no solo
en la actualidad, sino que desde aquel momento se concebían ya otros criterios que apoyaban
la utilización de la técnica, pero siempre bajo estrictos controles y estándares de calidad y
seguridad para los y las pacientes41. Con lo cual, se denota que los Magistrados de mayoría
escogieron la vía más restrictiva de interpretación.
41 Cfr. Feigenblatt y Ávalos. En dicho reportaje, así como muchos otros en esa línea, se obtuvo declaraciones del
Ministro de Salud de ese entonces (Rogelio Pardo), quien expresó: “esta restricción será una barrera para el
desarrollo científico en el país, "un alto en el camino", pues mientras en el mundo la alta tecnología médica avanza
para crear más vidas, aquí se están cerrando las opciones”. Por otra parte, uno de los pioneros de la FIV y
miembro del Instituto Costarricense de Infertilidad (ICI), Gerardo Escalante, opinó también en esa oportunidad
que "si esto es así, es un retroceso sin precedentes en la evolución científica del país".
24
el ser humano es sujeto de protección jurídica en nuestro ordenamiento.
Existen divergencias entre los especialistas. Algunos consideran que los
embriones humanos son entidades que se encuentran en un estado de su desarrollo
donde no poseen más que un simple potencial de vida. (…) Señalan que antes de la
fijación del pre-embrión éste se compone de células no diferenciadas, y que esa
diferenciación celular no sucede sino después de que se ha fijado sobre la pared
uterina y después de la aparición de la línea primitiva —primer esbozo del sistema
nervioso-; a partir de ese momento se forman los sistemas de órganos y los órganos.
Quienes sostienen esta posición afirman que no es sino hasta después del décimo a
decimocuarto día posterior a la fecundación que comienza la vida, y que no está claro
que un embrión humano sea un individuo único antes de ese momento. Por el
contrario, otros sostienen que todo ser humano tiene un comienzo único que se
produce en el momento mismo de la fecundación. Definen al embrión como la forma
original del ser o la forma más joven de un ser y opinan que no existe el término
preembrión, pues antes del embrión, en el estadio precedente, hay un
espermatozoide y un óvulo. Cuando el espermatozoide fecunda al óvulo esa
entidad se convierte en un cigoto y por ende en un embrión. La más importante
característica de esta célula es que todo lo que le permitirá evolucionar hacia el
individuo ya se encuentra en su lugar; toda la información necesaria y
suficiente para definir las características de un nuevo ser humano aparecen
reunidas en el encuentro de los veintitrés cromosomas del espermatozoide y
los veintitrés cromosomas del ovocito. Se ha dicho que por inducción científica se
tuvo conocimiento de la novedad de la "criatura única" desde hace más de cincuenta
años, pero como la información escrita en la molécula ADN del cromosoma era
diminuta, no fue aproximadamente hasta 1987 que esa suposición pasó a ser
una realidad científicamente demostrable. Al describir la segmentación de las
células que se produce inmediatamente después de la fecundación, se indica
que en el estadio de tres células existe un minúsculo ser humano y a partir de
esa fase todo individuo es único, rigurosamente diferente de cualquier otro. En
resumen, en cuanto ha sido concebida, una persona es una persona y estamos
ante un ser vivo, con derecho a ser protegido por el ordenamiento jurídico,
según se demuestra de seguido. Esta segunda posición es acorde con las normas
del Derecho Internacional de los Derechos Humanos vigentes en Costa Rica”. (El
resaltado y subrayado no son de la original).
Por lo cual, se nota que si ya desde la primera premisa partían mal, con un entendimiento
tan arcaico, difícilmente “se va a enderezar un tronco que nace torcido”. Esta segunda
25
premisa simplemente es consecuencia del conservadurismo imperante en un gran sector del
pueblo costarricense, pero, principalmente, de las figuras que ejercen el poder en el Estado42.
Una interpretación tan restrictiva, de un tema tan trascendental para la comunidad (los
administrados), provocó que tuvieran que pasar doce años para que la Corte IDH pusiera un
alto a la trasgresión de los derechos humanos en nuestro país, consolidando el yerro más
grande de la Sala Constitucional en la historia jurídica nacional.
Asimismo, no bastos con lo que se acaba de exponer, continuaba esbozando la Sala sobre el
tema:
“VI.- La protección del derecho a la vida y la dignidad del ser humano en los
instrumentos internacionales vigentes en Costa Rica y en nuestra Constitución
Política. Del principio de inviolabilidad de la vida se derivan varios corolarios y
derechos anexos. Entre ellos, cabe destacar que, como el derecho se declara a favor
de todos, sin excepción, -cualquier excepción o limitación destruye el contenido
mismo del derecho-, debe protegerse tanto en el ser ya nacido como en el por
nacer, de donde deriva la ilegitimidad del aborto o de la restitución de la pena
de muerte en los países en que ya no existe. La normativa internacional, sin ser
muy prolija, establece principios rectores sólidos en relación con el tema de la
vida humana. A modo de enumeración, podemos decir que el valor vida humana
encuentra protección normativa internacional en […] el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos y el artículo 4 del Pacto de San José, en el que el derecho
a la vida tiene un reconocimiento y una protección mucho más elaborada. Persona es
todo ser humano (artículo 1.2) y toda persona "tiene derecho al reconocimiento de su
personalidad jurídica" (artículo 3), ambas normas del Pacto de San José. No existen
seres humanos de distinta categoría jurídica, todos somos personas y lo
primero que nuestra personalidad jurídica reclama de los demás es el
reconocimiento del derecho a la vida, sin la cual la personalidad no podría
ejercerse. (…)
26
por ende, un reconocimiento pleno, de la personalidad jurídica y real del no nacido y
de sus derechos. (…) Nuestro ordenamiento contempla en el artículo 21 de la
Constitución Política que "la vida humana es inviolable".
El derecho a la vida es la esencia de los derechos humanos, pues sin vida no hay
humanidad, ahora bien, como todo derecho, lo es en tanto que es exigible ante
terceros. El ser humano tiene derecho a que nadie atente contra su vida, a que no se
le prive de ella —formulación negativa-, pero también a exigir de otros conductas
positivas para conservarla. ESTA CONDUCTA PUEDE SER RECLAMADA A
PROFESIONALES O INSTITUCIONES DEDICADAS AL CUIDADO DE LA SALUD Y A
QUIEN TENGA INCLUSO UN DEBER GENÉRICO DE ASISTENCIA. De las normas
citadas y especialmente de los artículos 21 constitucional, 4.1 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos y 6.1 de la Convención sobre los Derechos
del Niño se deriva claramente que la vida humana se protege desde la
concepción, lo cual ya ha sido afirmado por esta Sala desde su jurisprudencia
más temprana (voto 647-90). (…) Las normas citadas imponen la obligación de
proteger al embrión contra los abusos a que puede ser sometido en un
laboratorio y, especialmente del más grave de ellos, el capaz de eliminar la
existencia”. (El resaltado, mayúsculas y subrayado no son de la original, sino
nuestros).
Con lo cual, como ha quedado manifiesto, estos Jueces abrían terreno para culminar con una
solemne conclusión, que acabaría con todas las posibilidades para las personas que querían
ser padres y madres, y la FIV era su única opción. En tal sentido, la Sala concluyó,
lamentablemente, de la siguiente forma:
27
condiciones de vida del ser humano. El desarrollo de técnicas de reproducción
asistida ha posibilitado que muchas parejas estériles alrededor del mundo consigan
tener hijos. Sin embargo, es preciso cuestionarse si todo lo científicamente
posible es compatible con las normas y principios que tutelan la vida humana,
vigentes en Costa Rica, y, hasta qué punto, la persona humana admite ser objeto
o resultado de un procedimiento técnico de reproducción. Cuando el objeto de
la manipulación técnica es el ser humano, como en la Técnica de Fecundación
In Vitro y Transferencia de Embriones el análisis debe superar el plano de lo
técnicamente correcto o efectivo. Debe prevalecer el criterio ético que inspira
los instrumentos de Derechos Humanos suscritos por nuestro país: el ser
humano nunca puede ser tratado como un simple medio, pues es el único que
vale por sí mismo y no en razón de otra cosa. Si hemos admitido que el embrión
es un sujeto de derecho y no un mero objeto, debe ser protegido igual que
cualquier otro ser humano. Solamente la tesis contraría permitiría admitir que sea
congelado, vendido, sometido a experimentación e, incluso, desechado. El decreto
prohíbe la selección de embriones, su congelamiento y eliminación, y la
experimentación con estos seres humanos, a diferencia de la práctica común en el
resto de los países del mundo –es muy ilustrativa la permisiva ley española "Ley sobre
Técnicas de Reproducción Asistida" Nº35/1988 de 22 de noviembre de 1988” (…)
28
tenerlo. Lo esencial es que los embriones cuya vida se procura primero y luego
se frustra son seres humanos y el ordenamiento constitucional no admite
ninguna distinción entre ellos. No es de recibo tampoco el argumento de que en
circunstancias naturales también hay embriones que no llegan a implantarse o que
aún logrando la implantación, no llegan a desarrollarse hasta el nacimiento,
sencillamente por el hecho de que la aplicación de la FIVET implica una
manipulación consciente, voluntaria de las células reproductoras femeninas y
masculinas con el objeto de procurar una nueva vida humana, en la que se
propicia una situación en la que, de antemano, se sabe que la vida humana en
un porcentaje considerable de los casos, no tiene posibilidad de continuar.
Según la Sala ha podido constatar, la aplicación de la Técnica de Fecundación
In Vitro y Transferencia Embrionaria, en la forma en que se desarrolla en la
actualidad, atenta contra la vida humana. Este Tribunal sabe que los avances de la
ciencia y la biotecnología son tan vertiginosos que la técnica podría llegar a ser
mejorada de tal manera, que los reparos señalados aquí desaparezcan. Sin embargo,
las condiciones en las que se aplica actualmente, llevan a concluir que cualquier
eliminación o destrucción de concebidos –voluntaria o derivada de la impericia
de quien ejecuta la técnica o de la inexactitud de ésta- viola su derecho a la vida,
por lo que la Técnica no es acorde con el Derecho de la Constitución y por ello
el reglamento cuestionado es inconstitucional por infracción al artículo 21 de
la Constitución Política y 4 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos. Por contravenir la técnica, considerada en sí misma, el derecho a la
vida, debe dejarse expresa constancia de que, ni siquiera por norma de rango
legal es posible autorizar legítimamente su aplicación, al menos, se insiste,
mientras su desarrollo científico permanezca en el actual estado y signifique el
daño consciente de vidas humanas.” (El resaltado y subrayado no son de la
original).
“Por tanto:
Se declara con lugar la acción. Se anula por inconstitucional, el Decreto Ejecutivo Nº
24029-S del 3 de febrero de 1995, publicado en La Gaceta Nº 45 del 3 de marzo de
1995. Esta declaratoria es retroactiva a la fecha de vigencia de la norma impugnada,
sin perjuicio de los derechos adquiridos de buena fe. Notifíquese. Publíquese
íntegramente esta sentencia en el Boletín Judicial. Reséñese el Diario Oficial "La
Gaceta".”
Siendo así las cosas, se percibe que, lejos de intentar criticar esta interpretación hermética
que realiza el órgano constitucional patrio, totalmente desapegada a criterios científicos y en
contradicción con la interpretación finalista y evolutiva de las normas jurídicas (que la
29
misma Sala ha propugnado y defendido, lógicamente en otros casos43), lo importante para
nuestros efectos es dimensionar qué se entenderá cuando se habla del derecho a la vida y la
dignidad humana, ya que por supuesto, no se puede quedar con este primitivo análisis que
elaboró la Sala Constitucional en el 2000, que tampoco varió mucho luego de 15 años, como
se verá infra.
En tal sentido, es importante estudiar, brevemente, qué se comprende cuando se habla del
tan citado derecho a la vida, de manera preliminar a lo esbozado por la Corte IDH al respecto
en el voto del Caso FIV. Así, se entiende que como el derecho a la salud no implica el derecho
a no enfermarse nunca, y el derecho a la libertad personal no implica el derecho a “ser libre”
de toda dominación o necesidad, el derecho a la vida no implica el derecho a no ser privado
de ella en ninguna circunstancia – necesariamente –, sino el derecho a no ser arbitrariamente
privado de la vida.
González Plessmann44 dice que el derecho a la vida, como el resto de los derechos humanos,
alude a una realidad que recibe un cierto tratamiento jurídico en el que se define y acota. Ese
tratamiento jurídico, siempre en movimiento, producto de las necesidades y luchas humanas
y de las relaciones de poder, le otorga un provisorio contenido al derecho45.
“1. Todos los informes de los Estados Partes se han ocupado del derecho a la vida,
enunciado en el artículo 6 del Pacto. Se trata del derecho supremo respecto del cual
no se autoriza suspensión alguna, ni siquiera en situaciones excepcionales que
pongan en peligro la vida de la nación (art. 4). Sin embargo, el Comité ha observado
43 Cfr. Sala Constitucional, Voto nº 3481-2003, de las catorce horas tres minutos del 2 de mayo de 2003, se
declara con lugar la acción, exp. nº 02-005586-0007-CO; entre otros en esa misma línea que lo citan y replican
la interpretación finalista y evolutiva de las normas jurídicas. Cfr. Nicolás A. Rubio P., “Riesgos del principio de
interpretación evolutiva para la aplicación del derecho en el tiempo y la responsabilidad internacional de los
estados”, Tesis para optar por el título de Máster en Defensa de los Derechos Humanos, Facultad de Derecho,
Universidad de Santo Tomás, Bogotá, 2016, URL:
[Link]
=y [consultado el 23 de marzo de 2018].
44 Antonio González P., El Derecho a la Vida. Marco Teórico-Metodológico Básico (Caracas: Provea, 2011), 33.
45 En este aparte, se realizará una aproximación a ese contenido, dado que el ansiado momento de analizar
30
que con frecuencia la información aportada en relación con el artículo se ha
limitado solamente a uno u otro aspecto de ese derecho. Se trata de un derecho
que no debe interpretarse en un sentido restrictivo.
Se puede incluso ir más allá en los ejemplos y puntear que, en la prohibición de la privación
arbitraria de la vida, por acción u omisión del Estado, se encuentra una protección para la
vida en todas las otras circunstancias que puedan ser afines a ésta, tales como el aborto, la
guerra, la adecuada prevención y atención a la salud, la protección contra el hambre o la
delincuencia, entre otras. En todas esas circunstancias, una acción u omisión del Estado,
47 Daniel O´Donnell, Protección Internacional de los Derechos Humanos (Lima: Comisión Andina de Juristas,
1988), 49 y 50.
31
puede colocarlo dentro o fuera del concepto de arbitrariedad y, por tanto, convertirlo en
garante o violador del derecho a la vida.
Arbitrariedad, tal como la define el Diccionario de la Real Academia Española, es una “acción
u omisión contraria a la justicia, la razón o las leyes, cuyo origen es la voluntad del sujeto”.
Dada la importancia capital que tiene esta garantía para definir el contenido del derecho a la
vida, se desarrolla aquí una explicación en función de cinco elementos esenciales
interrelacionados, que resumen el tratamiento jurídico de lo “no arbitrario”, según el
pensamiento de González Plessmann48:
Para no ser arbitraria, la legislación debe además ser adecuada. Como se puede
señalar en un caso típico de nuestro Código Penal, en cuanto a la penalización de todo
aborto no terapéutico, artículos 118-122 versus la penalización del homicidio honoris
causa [infanticidio], sancionado en el artículo 113.3 ibídem, como especialmente
atenuado. Entonces, la ley puede en sí misma ser arbitraria, por injusta, no racional o
no compatible con la legislación propia ni la internacional.
Asimismo, la adecuación de una ley que protege el derecho a la vida debe evaluarse
en función de los otros principios y garantías que rigen este derecho. Entre otros
elementos, la legislación nacional debe reconocer el derecho a la vida y definirlo
claramente (en el sentido de marcar sus límites). Igualmente, debe prevenir su
violación, estableciendo, por ejemplo, en cuanto a los cuerpos de seguridad,
indicaciones claras sobre la selección del personal de seguridad, su formación
adecuada y permanente en materia de uso de la fuerza y armas letales, su evaluación
periódica, entre otras. Asimismo, debe establecer sanciones administrativas,
disciplinarias y tipos penales especiales, en caso de requerirse; así como reparaciones
adecuadas, mecanismos, procedimientos e instituciones encargados de garantizar sin
discriminación la justiciabilidad del derecho a la vida.
32
b. Necesidad o excepcionalidad: El uso de la fuerza letal es sólo legítimo cuando no
sea posible el uso de medios no letales para proteger una vida. Esto es, se trata de un
recurso excepcional y no regular. Implica el agotamiento de todos los otros recursos
o medios no letales y su imposibilidad de uso según las circunstancias. Si la fuerza en
general, y la fuerza letal en particular, son utilizadas en situaciones en las que no son
estrictamente necesarias, ello equivale a la arbitrariedad, sea cual sea el agente del
cual devenga esa acción.
c. Proporcionalidad: La fuerza empleada en la defensa debe ser proporcional a la
fuerza agresora que la motiva. Detrás de este principio, así como del precedente, se
encuentra un principio penal clásico: la legítima defensa. Se trata de la defensa de sí
mismo o de terceros frente a amenazas reales a la vida. Según este principio, si la
fuerza empleada en la defensa es mayor que la necesaria para enfrentar a la fuerza
agresora o lograr un objetivo legítimo, la defensa deja de ser legítima y se constituye
en agresión y, por tanto, en arbitrariedad.
d. No omisión injustificada: El Estado y sus funcionarios no sólo tienen el deber de
abstenerse de privar arbitrariamente de la vida, sino también, el deber de protegerla.
Esto quiere decir que el derecho a la vida se puede violar tanto por acción como por
omisión. Toda omisión injustificada de estas medidas positivas, por parte de
funcionarios públicos, es equivalente a la arbitrariedad. Ello ocurriría si, por
ejemplo, se dejara desangrar, sin brindarle ayuda especializada, a un supuesto
delincuente que se enfrentó de manera armada con funcionarios de seguridad y
quedó herido; si se tolerara un linchamiento; si se omitieran las medidas de seguridad
para salvaguardar la vida de los reclusos frente a amenazas provenientes de otros
reclusos o si se omitiera el entrenamiento necesario a funcionarios de seguridad en
el uso adecuado de su armamento. Pero, también, si no se adoptaran la medidas
vinculadas con otros derechos y que son necesarias para proteger la vida, tales
como la atención médica a un enfermo cuya vida corra peligro o la facilitación de
medios para proveerse de alimentos a quienes están hambrientos.
33
del Poder Ejecutivo y de los cuerpos de seguridad, sino también una posibilidad en el
funcionamiento de los órganos encargados de administrar justicia49.
Por su parte, el artículo 21 de nuestra Constitución Política dispone que “la vida humana es
inviolable”, lo cual, a todas luces, consagra el derecho a la vida en nuestro ordenamiento
jurídico. En ese sentido, el hombre, al igual que los demás seres de la naturaleza, posee una
49 Daniel O’Donnell, Derecho Internacional de los Derechos Humanos (Bogotá: Servigrafic, 2004), 75. O’Donnell
ilustra (p. 83) con decisiones del Comité de Derechos Humanos (Caso Mbenge vs. Zaire; Caso Burell vs. Jamaica;
Caso Jiménez Vaca vs. Colombia) en las que se condenó a muerte a una persona en un proceso irregular, pese a
que, en un caso, ésta logró escaparse (Caso Mbenge vs. Zaire) y, en otro, fue asesinada posteriormente (Caso
Burell vs. Jamaica). En otro caso, el Comité consideró violentado el derecho cuando a una persona se le amenazó
de muerte por parte de agentes del Estado, se atentó contra su vida y no hubo una investigación adecuada al
respecto, pese a que la víctima sobrevivió (Caso Jiménez Vaca vs. Colombia). Tal razonamiento parte de la
existencia de garantías judiciales constitutivas del derecho a la vida, tanto en casos de pena de muerte como en
casos en los que sea pertinente hacer justicia luego de una ejecución arbitraria.
50 Asma Jahangir, Informe de la Relatora Especial para las Naciones Unidas, “Las ejecuciones extrajudiciales,
34
vida biológica. No obstante, en su caso particular, la vida biológica constituye no solo un
hecho hasta empíricamente comprobable, sino, además, un derecho.
Al respecto, la CIDH en un informe no tan reciente como el del Caso FIV52, señaló, en palabras
simples, que “el derecho a la vida es ampliamente reconocido como el derecho supremo del
ser humano y conditio sine qua non para el goce de todos los demás derechos.”
Es por esto que se concuerda con el autor Hernández Valle cuando señala que el derecho a
la vida está indisolublemente unido al hecho biológico de la existencia humana, la cual
constituye justamente su presupuesto, así como para el resto de los derechos. Por ello, es
posible afirmar que se tiene derecho a vivir, porque ya se vive53.
En palabras simples que plantea la autora Romina Petrino, el derecho a la dignidad consiste
en que cada hombre debe ser respetado por su condición humana55. La dignidad, entonces,
otorga al hombre soberanía sobre su vida, por ello, consiste en el pleno dominio y utilización
de sus propias facultades.
Fue en uno de los primeros fallos dictados por la Corte Interamericana, acerca de las
desapariciones forzadas de personas, que se sentaron varios principios respecto de la
dignidad56. En primer lugar, que ninguna actividad del Estado puede fundarse sobre el
52 CIDH, Asunto Edwards y Otros vs. Bahamas, Caso nº 12.067, Informe nº 48/01, de 4 de abril de 2001, párr.
109.
53 Hernández V., El Derecho de la Constitución, II: 354.
54 Giancarlo Rolla, Garantía de los derechos fundamentales y justicia constitucional (México D.F.: Porrúa-Instituto
de Derechos Humanos y su proyección en el Derecho Argentino, coord. Enrique Alonso R. (Buenos Aires: La Ley,
2013), 203.
56 Cfr. Corte IDH, Caso Velásquez Rodríguez vs. Honduras. Sentencia de fondo, reparaciones y costas, de 29 de
julio de 1988.
35
desprecio de la dignidad humana. Esto implica que el derecho a la dignidad es el valor más
importante a respetar, por más despreciable que sea el delito cometido por la persona, su
conducta o sus actitudes. Por lo que, el derecho a la dignidad está por sobre la potestad
estatal y el Estado no puede vulnerar este valor, ni restringirlo57.
A su vez, describe las formas lesivas a la dignidad humana, tales como toda forma de
tratamiento cruel o inhumano, que lesione la integridad física, moral o psíquica de la víctima
o de todo tipo de humillación o menosprecio a un ser humano, o cualquier tipo de tratos o
modos que puedan menoscabar su estima.
Así las cosas, la profesora de nuestra Universidad, Andrea Acosta Gamboa, indica en su obra
Bioética y Derecho, que las constituciones que se inspiran en los principios del Estado
democrático de Derecho contienen, por lo común, una apelación general y explícita al valor
de la dignidad humana: la evolución y enriquecimiento del principio personalista hacen que
al binomio “libertad-igualdad” le acompañe el binomio “dignidad-solidaridad”59.
Por lo que, se puede apreciar que el valor primario de la dignidad humana, opera como
núcleo aglutinador del sistema jurídico de derechos humanos, en cuanto tal, y se encuentra
contenido también, en forma expresa en la mayoría de constituciones de América Latina;
como se vio, la nuestra es un ejemplo.
113.
36
invulnerable), mientras que los segundos son limitables, regulables y en algunos casos –
constitucionalmente previstos – pueden ser también temporalmente suprimidos60.
Pero en definitiva, hay que reconocer que es esa dignidad humana la que cumple una función
de unificación, en el sentido que compacta la multiplicidad de derechos reconocidos en las
constituciones en torno a la noción de persona, favoreciendo una reconstrucción unitaria de
ésta. Los diversos derechos, aún poseyendo cada uno significado específico, tutelan un bien
jurídico unitario: la persona en su individualidad y dignidad.
Por tanto, se entiende de lo esbozado que el concepto de dignidad es, actualmente, un tema
de carácter jurídico62. Se comparte el pensamiento de González Pérez, en tanto se comprende
que la dignidad opera como fundamento del ordenamiento jurídico, como principio general
del Derecho, como criterio orientador de la interpretación del Derecho, como un
instrumento para la integración del ordenamiento y como norma de conducta y límite en el
ejercicio de los demás derechos63.
60 Rolla, 80.
61 Jürgen Habermas, El futuro de la naturaleza humana ¿Hacia una eugenesia liberal?, 1ª ed., trad. R. S. Carbó
37
En nuestro caso, la Constitución Política de la República de Costa Rica prohíbe no solo las
injerencias estatales directas sobre la vida, sino también, obliga al Estado a proteger y
promover esa vida y dignidad humana, esto es a preservarla frente a injerencias antijurídicas
por parte de otros, y coadyuvar en los todos los casos que sea necesario para posibilitarla.
La profesora Acosta Gamboa señala, en esa tesitura, que “el deber de protección de la vida
dependiente está relacionado con la vida individual, y no solo con la vida humana en general.
Su cumplimiento es condición básica de la convivencia ordenada del Estado. Vincula a todos
los poderes estatales, esto es al Gobierno en todas sus funciones y también, por supuesto, al
Poder Legislativo y al Judicial”64.
Asimismo, dice esta autora nacional, que tal deber de protección se extiende, además, a los
peligros procedentes de otras personas. “Abarca medidas de protección que tienen por
objeto evitar situaciones precarias a consecuencia del embarazo, por ejemplo, e incluso
remediarlas cuando se producen. Se trata del fortalecimiento del sentido de responsabilidad
de la mujer”65.
En tal línea, nuestro texto constitucional proclama el derecho a la vida en forma impersonal,
sin utilizar ningún sujeto particular, como ocurre en otras legislaciones, donde se habla de
“todos” o de “toda persona”66. De esta forma, se puede concluir entonces, que el derecho a la
vida y dignidad protege en nuestro ordenamiento a todos los seres humanos, es decir, tanto
a las personas físicas en los términos de la legislación civil67, como a todos los que se
encuentran en el seno materno, es decir, a todo nasciturus, a partir del momento cuando
inicia su vida, incluso antes.
todas las personas: 1º El derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona. La ley protege la vida
del que está por nacer”. O bien, el caso de la Constitución panameña, que en su artículo 17 establece que “las
autoridades de la República están instituidas para proteger en su vida, honra y bienes a los nacionales donde
quiera se encuentren y a los extranjeros que estén bajo su jurisdicción…”.
67 Ver art. 31 del Código Civil y el planteamiento que se hace de cara al cierre de este trabajo al respecto.
38
entendimiento erróneo, arcaico y conservador utilizado por la Sala Constitucional en cuanto
a este tema en el caso de la FIV, debido a que existe una interpretación más favorable en pro
de los derechos humanos, que fue reconocida por un organismo internacional totalmente
vinculante en la cuestión planteada y para el Estado costarricense: la CDH.
Empero, antes de establecer cuál será “el momento” cuando comienza la vida, jurídicamente,
y para efectos de esta investigación, es necesario resaltar a quiénes se “eximieron” de la
responsabilidad histórica de haber firmado esta resolución de mayoría, salvando su voto y
defendiendo el derecho a la vida y dignidad humana como «debía» ser, demostrando que
siempre existen distintas versiones para un mismo punto.
Así las cosas, es menester resaltar que los Magistrados de la Sala Constitucional Ana Virginia
Calzada y Carlos Manuel Arguedas, de aquélla configuración – pues ambos se jubilaron ya –,
declararon sin lugar la acción de inconstitucionalidad planteada en contra del Decreto FIV
(1995), con base en dos consideraciones muy puntuales, pero que representan un
progresismo a nivel nacional que se daba en aquel entonces, como para haber dictado un
fallo acorde con la CADH – realmente –, y no utilizarla de forma falaz para solapar su
discriminatoria argumentación, como en efecto se hizo en el voto de mayoría.
39
pueda ser manipulado con fines de experimentación, sometido a crioconservación o
peor aún, que embriones humanos sean desechados en el laboratorio sin ser
implantados en el útero de su madre. Las Técnicas de Reproducción Asistida, amplia
gama de procedimientos que tienen como finalidad aumentar las posibilidades de
concepción a través de un acercamiento entre óvulo y espermatozoide por diversos
medios, se ofrecen como un medio para ejercer el legítimo ejercicio del derecho
a la reproducción humana, que, aunque no está expresamente reconocido en
nuestra Constitución Política, se deriva del derecho a la libertad y la
autodeterminación, el derecho a la intimidad personal y familiar y la libertad
para fundar una familia. El derecho a la reproducción involucra, a nuestro
juicio, el propio derecho a la vida, ya no en su dimensión individual, sino en una
colectiva: el derecho a contribuir a la preservación y continuidad de la especie
humana. Tampoco compartimos la posición de la mayoría, en cuanto declara
inconstitucional el Decreto N°24029-S por infracción al principio de reserva
legal, pues a nuestro juicio, la titularidad de estos derechos autoriza su ejercicio
sin necesidad de que exista una regulación permisiva.”
De lo cual, se pueden extraer tres conclusiones de suma importancia que apoyan la tesis que
se plantea en este trabajo, y que fue reconocida – como se verá infra – por la Corte IDH en
este caso:
40
con las opiniones técnicas que se han aportado a esta Acción de
Inconstitucionalidad, raras veces los seis óvulos son fecundados –generalmente
son tres, pero si lo fueran -, es posible que los seis embriones puedan terminar
con éxito el embarazo. Asimismo, dados los avances de la medicina, también es
factible que niños producto de un embarazo múltiple, sobrevivan aunque su
nacimiento sea prematuro. Es por ello que, a diferencia del criterio de la mayoría,
estimamos que el hecho de que algunos o todos los embriones colocados en el
útero de la madre como parte de la Técnica de Fecundación In Vitro no lleguen
a implantarse, o si se implantan, el embarazo no llegue a término, es una
circunstancia natural que depende de la configuración genética que la
naturaleza designó para cada uno de los embriones concebidos gracias a la
facilitación de la unión de óvulo y espermatozoide. Es esa característica de cada
uno ellos, la que determina si son capaces o no de mantener un embarazo, es decir, se
presenta una medida selectiva natural, en la que no interviene de manera
alguna el equipo médico que desarrolla la técnica. Por todo lo anterior,
consideramos que la Técnica de Fecundación in Vitro, tal y como está regulada en el
Decreto cuestionado, no atenta contra el derecho a la vida y a la dignidad
humana, sino que por el contrario es una herramienta que la ciencia ha puesto
a la mano de las personas para que ejerzan su derecho a la reproducción, a
fundar una familia, valores protegidos por nuestro Estado Democrático de
Derecho.
Por lo cual, se llama ilusoria esta reseña, porque parece que, de acuerdo con lo expuesto, está
completamente fuera de toda lógica que dos de los Magistrados lograran captar cómo eran
las cosas realmente, y que los otros cinco no – o no quisieran hacerlo- y hayan preferido
amarrarse a criterios tan pétreos y “legalistas”, anticuados, irracionales, desproporcionales,
cuando desde aquel momento se pudo haber evitado toda la nefasta situación para tantas
personas que, a partir del año 2000, verían imposible lograr su sueño de ser madres o padres
biológicos en su país.
41
pero que NO ES POSIBLE NI SENSATO que se haya sido el ÚNICO país del mundo en
prohibirla de manera expresa68.
Lo que sí no pareciera con tanta nitidez en ese camino escabroso que creó la Sala
Constitucional, es el hecho de cómo no pensaron los señores Magistrados de mayoría en las
consecuencias de sus actos, en el daño irreparable a las personas infértiles, a las familias que
soñaban fundarse, a los deseos incansables de ser padres y madres de forma biológica, de
alrededor del 15% de la población costarricense en edad reproductiva69… en fin, de los
cientos de niños y niñas que ya no tuvieron la posibilidad de nacer bajo el celo de nuestra
tierra mediante esta técnica, todo por un conservadurismo imperante en las esferas de poder
del Estado.
Con lo cual, se da paso a la siguiente Sección, en donde se detallarán todos los razonamientos
que esbozó la Corte IDH para demostrar que la interpretación realizada por la Sala
Constitucional, vergonzosamente, estuvo desapegada a la CADH, y por ende, se violentaron
derechos humanos de diversa índole, provocando la segunda condenatoria en esta materia
para Costa Rica.
68 Ver en ese sentido, Corte IDH, Caso FIV (2012), párr. 67 y 254: “De la prueba que obra en el expediente, Costa
Rica es el único Estado en el mundo que prohíbe de manera expresa la FIV. […] De los peritajes presentados
por las partes en la audiencia pública quedo establecido que Costa Rica es el único país de la región que prohíbe
y, por tanto, no práctica la FIV”). Así, la Corte se apoyó en el criterio del perito Zegers, en tanto explicó que “[l]as
TRA son usadas en el mundo entero. Esto incluye todos los países de Europa, Oceanía, Asia y Medio Oriente, así
como los países que cuentan con la tecnología en África. En relación a las Américas, las TRA se realizan en todos
los países que cuentan con dicha tecnología, con excepción de Costa Rica. Así es razonable concluir que
Costa Rica es el único país en el mundo que [prohíbe] la TRA” (Resaltado y subrayado son nuestros, no de la
original). Cfr. Resumen escrito del peritaje rendido por Fernando Zegers-Hochschild en la audiencia pública
ante la Corte (Caso FIV, expediente de fondo, Tomo VI, folio 2821).
69 De acuerdo con las estimaciones de la OMS y el relato del perito Zegers para la Corte IDH con ocasión del
Caso FIV. Además, según estimaciones de la CCSS, de acuerdo con declaraciones realizadas a Telenoticias por
sus altos personeros, 1 de cada 7 parejas costarricenses necesitan atención por problemas de
infertilidad. De esas, el 80% puede ser tratado mediante otras TRA, como la inseminación artificial. A su vez,
el ente público designado por la Caja para aplicar la FIV será el Hospital de la Mujer. Cfr. Yahaira Piña, “Hospital
de la Mujer será el centro donde se aplique la fecundación in vitro”, Teletica, el 26 de setiembre de 2016,
[Link]
[Link]. [consultado el día 27/09/16]. Por supuesto que dichas estimaciones se realizan
con base en la estimación de la población en etapa reproductiva, tanto para hombres como mujeres.
42
SECCIÓN 2. Sentencia de la Corte IDH sobre FIV (2012): Una
«reconceptualización» del derecho a la vida.
Ahora bien, corresponde analizar en este apartado, lo resuelto por la Corte Interamericana
de Derechos Humanos en el Caso Artavia Murillo y otros vs. Costa Rica, el 28 de noviembre de
2012, conocido como Caso Fecundación in Vitro. Tal como se ha señalado supra, en dicho
asunto se condenó a nuestro país por violentar los derechos humanos de las personas
víctimas reconocidas, al prohibir de manera absoluta la FIV en Costa Rica, sobre la base de
que, al parecer, atentaba contra el derecho a la vida y dignidad humana.
Dicho análisis, se realizará desde tres perspectivas distintas que ayudarán a sintetizar tanta
valiosa información que dejó el Caso FIV – de relevancia para el bloque de constitucionalidad
patrio –, el cual, deparó en una sentencia que no a todos hizo felices70, pero que resguarda
una importancia trascendental para el SIDH y el control de convencionalidad ejercido por la
CDH – temas que se abordarán en un primer punto como obligatoria introducción –, al ser
uno de los principales casos de su historia71, por los tópicos que se plantearon y el impacto
que tiene para el ordenamiento interno y el convencional. A continuación, se muestran tales:
Así, es menester elaborar un marco de referencia que sirva de introducción para los puntos
que se abordarán posteriormente. Dentro de muchos que hay relacionados, se han elegido
estos porque permiten comprender por qué es que actúa la Corte IDH en relación con un
medular, señala, en sus párr. 1 y 12: “Esta sentencia es una decisión muy importante y clara de la Corte para
consolidar los derechos a la integridad personal, a la vida privada y familiar y al principio de no discriminación.
Todos ellos se vieron seriamente vulnerados por los hechos que generaron este contencioso. Al establecer la Corte
qué derechos quedaron vulnerados y las correspondientes reparaciones, se orienta la sentencia en esencia a una
afirmación de la vida.” / “Teniendo en cuenta que el hecho central que generó este contencioso fue la prohibición
en Costa Rica a una técnica de reproducción asistida, como es la FIV, esta sentencia no sólo establece cuáles han
sido las violaciones a la Convención y las correspondientes reparaciones. En esencia y por su propio contenido, es
una contribución fundamental a favor de la vida como lo expresan las más de 5 millones de personas que hoy
disfrutan de la vida gracias a que sus padres recurrieron a este tipo de métodos contra la infertilidad y que no
existirían de no haber sido por eso”.
43
Estado particular para decidir que una sentencia de su Poder Judicial es contraria a los
derechos humanos, por poner un ejemplo muy cercano.
Para algunos, esto es inconcebible y atenta contra la soberanía nacional72. Para otros, nos
incluimos, se considera como parte de esa soberanía la decisión de adscribirse a un convenio
internacional, lo que conlleva consecuencias jurídicas, si parte del hecho que han aceptado
la competencia de un organismo internacional para dirimir los conflictos que surjan de
acuerdo con lo estipulado en éste.
Razón por la cual, desde mitad de los años noventa, los primeros estudios de “derecho
constitucional global”, habían resaltado el creciente rol de los jueces constitucionales como
protagonistas de la circulación jurídica, a través de la utilización de argumentos «extra
sistémicos», o bien, la referencia cada vez más frecuente en las sentencias al derecho
internacional y de sentencias de otras Cortes Constitucionales73. Este fenómeno se ha
verificado a nivel internacional en las sentencias de órganos regionales de protección como
la Corte IDH, y su homólogo el TEDH, entre otros.
De ese modo, el progresivo aumento que se le reconoce al Derecho Comparado por parte de
la jurisprudencia no solo interna, sino internacional74, pone en evidencia la existencia de una
tutela multinivel en la protección de los derechos fundamentales y un diálogo entre Cortes o
judicial dialogue, en palabras de Haideer Miranda75.
72 Cfr. Karlos A. Castilla J., “¿Control interno o difuso de convencionalidad? Una mejor idea: la garantía de los
Tratados”, Anuario Mexicano de Derecho Internacional 13 (2013): 51-97. Cfr. Corte IDH, Votos disidentes del
Juez Eduardo Vio Grossi, principalmente, en el Caso FIV, tanto en 2012 como 2016.
73 Entre los múltiples estudios de derecho constitucional comparado que se dieron sobre esa época, se pueden
mencionar: Claire L’Heureux-Dube, “The importance of Dialogue: Globalization and the International impact of
the Rehnquist Court”, Tulsa Law Journal 34 (1998): 15-24; Tara L. Grove, “The international Judicial Dialogue:
When domestic Constitutional Courts Join the Conversation”, Harvard Law Revist 114 (2001): 2049-73; Anne-
Marie Slaughter, “Judicial Globalization”, Virginia Journal of International Law 40 (2000): 1103-24; Id. “Global
comunity of Courts”, Harvard International Law Journal 44 (2003): 191-219.
74 Sobre la importancia del derecho comparado en el ámbito constitucional, se puede consultar Lucio Perogaro,
La justicia constitucional comparada, una perspectiva comparada (Madrid: Editorial Dykinson, 2004).
75 Haideer Miranda B., Derechos fundamentales en América Latina (San José: Editorial Jurídica Continental,
2015), 23.
76 La noción de tutela multinivel es autoría de Ingolf Pernice, “Multilevel Constitutionalism and the Treaty of
Amsterdam: European Constitution-making revisited?”, Common Market Law Review 36 (1999): 703-750.
44
donde se tutelan los derechos y libertades fundamentales, o bien, que los derechos
fundamentales se convierten en tales, es decir, derechos en sentido jurídico. La segunda, es
que el reto de los ordenamientos pluralistas contemporáneos reside en asegurar la garantía
jurisdiccional – y por lo tanto, la efectividad – de los derechos constitucionales”77.
77 Miranda, 24.
78 Miranda, 25.
45
entendido como “el poder supremo sobre los ciudadanos y súbditos, independientemente de
las leyes”79, que comprendió la restricción a las competencias de los Estados, lo que generó
la dificultad de excluir el respeto y la defensa de los derechos de los ciudadanos del ámbito
de los que pertenecen esencialmente a la jurisdicción interna de los Estados80.
La soberanía de los Estados, si bien, sigue siendo un principio reconocido por el orden
internacional, no ha sido desplazado por el fenómeno de la creación de las organizaciones
internacionales, ni por el reconocimiento de la vida y dignidad de la persona y el acceso
directo de las víctimas a instancias internacionales de protección, símbolos de las
transformaciones del orden global actual.
79 Miranda, 32.
80 Pedro Nikken, La protección internacional de los Derechos Humanos: Su desarrollo progresivo (Madrid:
Editorial Civitas, 1987), 62.
81 Juan A. Carrillo S., Soberanía de los Estados y Derechos Humanos en Derecho Internacional Contemporáneo, 2ª
46
internos el establecimiento de Cortes o Tribunales Constitucionales82. De esta manera, se da
la consolidación de un Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos.
Por lo cual, es notable que en el Sistema Interamericano – que data, en realidad, desde 1949
con la creación de la OEA mediante su Carta –, existe la Comisión Interamericana – órgano
cuasi jurisdiccional – que actúa como órgano de “primera instancia” para las víctimas de
violaciones a la Convención Americana. Y, en segundo plano, actúa la Corte IDH – órgano
jurisdiccional – en aquellos casos en donde el Estado haya aceptado su competencia
contenciosa tal y como lo exige el numeral 62 de esta Convención, pronunciando sentencias
vinculantes sobre los casos que le son sometidos por la Comisión o por los Estados Partes83.
En esa tesitura, se coincide con lo señalado por Pizzolo84, en tanto el SIDH puede ser
considerado como un «sistema bifronte», en la medida que presenta dos caras de protección
internacional. Por un lado, aparecen las competencias que, en materia de derechos humanos,
posee la OEA respecto de todos sus miembros, con independencia de que hayan suscrito la
CADH y aceptado la competencia contenciosa.
Así, por ejemplo, la CIDH no puede someter un caso ante la Corte IDH y ésta mucho menos
determinar su responsabilidad internacional en contra de países como Estados Unidos o
Canadá (no porque no cometan las violaciones a derechos humanos, sino por una cuestión
de mera legitimidad procesal). Y, por el otro lado, se encuentran los organismos y
Corte Interamericana de Derechos Humanos. Informes y jurisprudencia (Buenos Aires: Editorial Ediar, 2007), 11
y ss.
47
procedimientos previstos en la Convención Americana y otros instrumentos conexos, que
solo son aplicables a los Estados Partes.
De acuerdo con lo anterior, se entiende por legitimidad como aquella cualidad o condición
de verdad, de lo genuino, de lo justificado, y por tanto, de lo aceptado86; por ello, legitimidad
se asocia a los conceptos de legalidad y justicia, así como también al de eficacia87. De hecho,
siguiendo a Barranco Avilés, una teoría de la legitimidad hace parte de una teoría de la
justicia, es una relación de especie a género88.
La aceptación democrática corresponde, por otra parte, a aquello que justifica la legitimidad,
lo cual significa, en palabras de Hernández Castaño, que algo es legítimo porque es
democrático, porque su origen es democrático y porque sirve para los principios y valores
de la democracia89.
85 Diana P. Hernández C., Legitimidad democrática de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el control
de convencionalidad (Bogotá: Instituto de Estudios Constitucionales Carlos Restrepo Piedrahita, 2014), 15 y ss.
86 Max Weber, El político y el científico, 6ª ed. (Madrid: Editorial Alianza, 1984) 83 y ss. Este sociólogo alemán
Este autor sostiene que el problema de la legitimidad del poder guarda una estrecha relación con el de la
eficacia y la justicia del derecho, desde el momento en que la legitimidad se manifiesta como obediencia
voluntaria a las normas que produce.
88 María C. Barranco A., La teoría jurídica de los derechos fundamentales (Madrid: Editorial Dykinson-
48
Nótese entonces, que la legitimidad democrática, según tales ideas plasmadas, implica dos
aspectos de este concepto: legitimidad democrática de origen y la de ejercicio o de resultado,
denominaciones que devienen del ligamen íntimo con el concepto de democracia, el cual
como se conoce, tiene una naturaleza dual: formal y material90.
Por lo tanto, se nota cómo ha sido trascendental para los Estados americanos la instauración
de un SIDH que se encarga de la protección, en los ámbitos señalados, de los derechos
inherentes a la condición de ser humano, y todos aquellos que poseen esta categoría,
reconocidos no solo por la CADH, sino por múltiples instrumentos internacionales más.
De lo cual, se puede extraer también la necesidad de profundizar un poco sobre el tema del
control de convencionalidad¸ mismo que no solo es medianamente novedoso, sino que
49
conlleva una serie de consecuencias jurídicas importantes para los Estados que son
sometidos a los procedimientos formales del SIDH. Por consiguiente, es menester explicar
en qué consiste este poder-deber que posee la Corte IDH para emitir pronunciamientos
ejerciendo este control, aún “en contra” de la soberanía nacional, como muchos autores e
incluso jueces siguen pensando93.
En tal sentido, en el marco del SIDH, los deberes generales de respeto, garantía y adecuación,
reconocidos en los artículos 1.1 y 2 de la Convención Americana, materializan la obligación
de los respectivos Estados parte de cumplir con lo establecido en dicho tratado de protección
de los derechos humanos, manteniendo la armonía entre el Derecho interno y el Derecho
internacional respecto del cual han consentido.
Así, de manera general y como resultado de dicha evolución conceptual, la Corte IDH ha
establecido que es consciente de que las autoridades internas están sujetas al imperio de la
Ley y, por ello, están obligadas a aplicar las disposiciones vigentes en el ordenamiento
jurídico95.
Sin embargo, ha precisado que cuando un Estado es parte en un tratado internacional como
la Convención Americana, todos sus órganos, incluidos sus jueces y demás órganos
50
vinculados a la administración de justicia en todos los niveles, también están sometidos al
tratado, lo cual les obliga a velar para que los efectos de las disposiciones de la Convención
no se vean mermados por la aplicación de normas contrarias a su objeto y fin, de modo que
decisiones judiciales o administrativas no hagan ilusorio el cumplimiento total o parcial de
las obligaciones internacionales96.
Es decir, todas las autoridades estatales están en la obligación de ejercer ex officio un «control
de convencionalidad» entre las normas y prácticas internas y la CADH, en el marco de sus
respectivas competencias y de las regulaciones procesales correspondientes. En esta tarea
deben tener en cuenta no solamente el tratado, sino también, la interpretación que del
mismo ha hecho la Corte IDH, intérprete última de la CADH.
Dentro de ese mismo orden de ideas, la expresión control de convencionalidad fue utilizada
por primera vez en la Corte IDH por el exjuez Sergio García Ramírez en un voto razonado
concurrente, en el Caso Myrna Mack Chang vs. Guatemala de 25 de noviembre de 200397; y
luego en el voto relativo al Caso Tibi vs. Ecuador98 de setiembre de 2004; y en Vargas Areco
vs. Paraguay99 en 2006.
Asimismo, el pleno de la Corte IDH la empleó por primera vez en el caso Almohacid Arellano
y otros vs. Chile100, el 26 de setiembre de 2006. Empero, debe advertirse que de tiempo atrás,
la Corte ya realizaba un examen de compatibilidad convencional, pese a que no empleara la
expresión directamente.
Siguiendo a Ernesto Rey Cantor101, el primer caso en el cual la Corte IDH ejerció el control de
convencionalidad, tomando como parámetro un instrumento internacional distinto de la
96 Corte IDH, Caso Gelman vs. Uruguay. Sentencia de supervisión de cumplimiento de sentencia, de 20 de marzo
noviembre de 2003. Voto concurrente razonado del Juez Sergio García Ramírez.
98 Corte IDH, Caso Tibi vs. Ecuador, Sentencia de excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas, 7 de
setiembre de 2004. Voto razonado concurrente del Juez Sergio García Ramírez, párr. 3.
99 Corte IDH, Caso Vargas Areco vs. Paraguay, Sentencia de 26 de setiembre de 2006, Voto razonado del Juez
Constitucional. Estudios en homenaje a Héctor Fix-Zamudio en sus cincuenta años como investigador del derecho,
coord. Eduardo Ferrer Mac-Gregor y Arturo Zaldívar L. (México D.F.: IIJ-UNAM, 2008), XII: 279-309.
51
Convención, fue en Gómez Palomino vs. Perú102, de noviembre de 2005, que se originó en el
daño causado por una desaparición forzada.
En este caso, la Corte ordenó al Estado peruano adaptar su legislación penal a los estándares
internacionales sobre las desapariciones forzadas, en especial, a las obligaciones de la
Convención sobre este punto. Valga precisar que, en este caso, no se empleó la expresión
control de convencionalidad, aunque sí se hizo un examen de compatibilidad convencional
que haría comenzar el desarrollo jurisprudencial sobre este concepto.
De esa manera, dicho control ejercido por la CDH fue desarrollándose hasta quedar definido,
en palabras simples, como una institución que se utiliza para aplicar el Derecho
Internacional, en este caso el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, y,
específicamente, la Convención Americana y sus fuentes, incluyendo la jurisprudencia de la
Corte IDH, en el Derecho interno de los Estados parte de aquélla103.
Lo cual se traduce, en palabras de Hernández Castaño, en que éstas tengan como fin
inmediato o mediato la observancia, garantía y efectividad de los derechos y libertades
contenidos en ese corpus iuris interamericano, que comprende no solo la CADH y otros
tratados internacionales, sino también las sentencias, opiniones consultivas y demás
resoluciones de la Corte IDH que dan contenido y desarrollo a los primeros. En el evento en
que la “norma interna” sea incompatible, debe salir del ordenamiento jurídico en el que
opere104.
102 Corte IDH, Caso Gómez Palomino vs. Perú, Sentencia de fondo, reparaciones y costas, de 22 de noviembre
de 2005.
103 Corte IDH, Caso Gelman vs. Uruguay, párr. 65.
104 Hernández C., 44-45.
52
Resulta pertinente traer a colación lo establecido por la Corte IDH acerca de este control en
el caso “Las Palmeras” vs. Colombia, de febrero de 2000105:
Teniendo en cuenta las exigencias propias de las obligaciones estatales de respeto, garantía
y adecuación, a través del denominado control de convencionalidad, la Corte ha hecho notar
105 Corte IDH, Caso Las Palmeras vs. Colombia, Sentencia de Excepciones preliminares, de 4 de febrero de 2000,
párr. 32 y 33.
53
a los Estados que, independientemente de las reformas legales que deban adoptar para
compatibilizar determinadas disposiciones y prácticas con la Convención Americana y los
estándares internacionales que correspondan, en principio, los jueces y órganos vinculados
a la administración de justicia en todos los niveles deben actuar inmediatamente y de
oficio, en el sentido de adecuar sus decisiones a dichas disposiciones y estándares, frente al
conocimiento de los casos que se les sometan106.
En esa línea, la Corte IDH tuvo como hecho probado en su sentencia107, básicamente lo que
se reseña en la subsección anterior, en el sentido que:
[…] Asimismo, la Sala Constitucional determinó que las prácticas de FIV “atentan
claramente contra la vida y la dignidad del ser humano”. Para su fundamentación, la
Sala Constitucional indicó que: i) “[e]l ser humano es titular de un derecho a no ser
privado de su vida ni a sufrir ataques ilegítimos por parte del Estado o de particulares,
pero no sólo eso: el poder público y la sociedad civil deben ayudarlo a defenderse de
los peligros para su vida”; ii) “en cuanto ha sido concebida, una persona es una
persona y estamos ante un ser vivo, con derecho a ser protegido por el ordenamiento
jurídico”, y iii) “como el derecho [a la vida] se declara a favor de todos, sin excepción,
debe protegerse tanto en el ser ya nacido como en el por nacer”.”
Al respecto, y de antesala al tema que se quiere precisar realmente en este acápite, dicho
Órgano internacional de justicia en materia de derechos humanos señaló categóricamente
106 Cfr. Juana M. Ibáñez R., “Control de convencionalidad: Precisiones para su aplicación desde la jurisprudencia
54
sobre este funesto pronunciamiento de la Sala Constitucional, en relación con los efectos de
tal prohibición de esta TRA, lo siguiente:
55
De igual forma, la Corte continuó ampliando sus precisiones sobre la actuación de la Sala, en
tanto esbozó una breve semblanza sobre la teoría de la previsibilidad. La CDH denotó al
respecto109:
costas, de 1º de septiembre de 2011, párr. 199. Cfr. TEDH, Caso Landvreugd vs. Países Bajos (No. 37331/97),
Sentencia de 4 de junio de 2002, párr. 59 (“[T]he Court reiterates that a rule is ‘foreseeable’ if it is formulated
with sufficient precision to enable any individual – if need be with appropriate advice – to regulate his conduct”).
111 TCA, Sección VI, Sentencia n° 835-2008, de las quince horas del 14 de octubre de 2008. Exp. n° 08-178-1027-
CA. Cfr. Sala I, voto nº 465-S-F1-2009, de las diez horas cuarenta y cinco minutos del 7 de mayo de 2009, del
mismo expediente judicial.
56
decisión autónoma sobre el tipo de tratamientos que querían intentar para
ejercer sus derechos sexuales y reproductivos. Sin perjuicio de lo anterior, la Corte
observa que algunas de las presuntas víctimas señalaron que una de las causas que
influyó en la ruptura del lazo matrimonial se relacionó con el impacto de la
prohibición de la FIV en la imposibilidad de tener hijos...”. (Subrayado y resaltado no
son de la original).
A su vez, la Corte IDH concluyó, sobre la actividad anormal de la Sala Constitucional y sus
repercusiones, que:
“Al comprobarse que existió una injerencia tanto por el efecto prohibitivo que
en general causó la sentencia de la Sala Constitucional, así como el impacto que
lo anterior produjo en las presuntas víctimas en el presente caso, la Corte
considera necesario entrar a analizar si dicha injerencia o restricción se
encuentra justificada. Antes de entrar a efectuar un juicio de proporcionalidad al
respecto, el Tribunal estima pertinente analizar en detalle el argumento principal
desarrollado por la Sala Constitucional: que la Convención Americana obliga a
efectuar una protección absoluta del "derecho a la vida" del embrión y, en
consecuencia, obliga a prohibir la FIV por implicar la pérdida de embriones.”112
(Resaltado no es de la original).
Finalmente, realizando una interpretación sistemática del asunto que fue sometido a su
conocimiento, la Corte se pronunció en cuanto a la interpretación realizada por la Sala
Constitucional sobre los instrumentos internacionales de protección de los derechos
humanos que tutelan el tema, y que utilizó para fundamentar su sentencia, con base en los
siguientes términos:
57
Americana o en la Declaración Americana.”113 (Subrayado y resaltado son
nuestros).
Por lo cual, es notable la claridad con que se desnudó a nuestro Órgano Constitucional
internacionalmente, por realizar una interpretación hermética y de medioevo, de un tema
que, si bien, resulta controversial, somos el único país a nivel mundial que no logró
resolverlo como debía, y aunque parezca sencillo que en algunos pocos parágrafos la Corte
IDH comprendiera y dictaminara lo expuesto, tuvo que pasar un lapso de 12 años de amargo
sufrimiento no solo para las personas acreditadas como víctimas en este caso, sino para
todas aquellas que poseían la misma condición de infertilidad y veían truncada la posibilidad
de optar por la FIV en su propio país.
De ahí que, en la próxima subsección, se analizará más detalladamente cuáles fueron los
derechos protegidos por la Corte en esta emblemática sentencia – ergo, los derechos
humanos conculcados por Costa Rica, una vez más –, lo cual es un aporte extraordinario para
el bloque de convencionalidad que implementa la Corte IDH.
Así las cosas, corresponde ahora iniciar con el fondo que interesa de esta sentencia – para
efectos de este trabajo –, como lo es el reconocimiento y tutela efectiva de los derechos
conculcados por nuestro país. Particularmente, la Corte IDH en este Caso FIV, consideró que
su análisis debía comenzar con la definición y alcances de los derechos a la vida e integridad
personal, relacionándolos con la autonomía personal, la salud sexual y reproductiva, el
derecho a gozar del progreso científico y tecnológico, y el principio de no discriminación.
En esa misma línea, la Corte señaló que el presente caso trata de una combinación particular
de diferentes aspectos de la vida privada, que se relacionan con el derecho a fundar una
familia, el derecho a la integridad física y mental, y específicamente, los derechos
reproductivos de las personas114.
58
Sobre los alcances de los mencionados derechos, la CDH apuntó115, a manera introductoria
de su interpretación, lo que se muestra de seguido:
de excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas, de 1º de julio de 2006, párr. 194; e Id. Caso Atala
Riffo y Niñas vs. Chile. Sentencia de fondo, reparaciones y costas, de 24 de febrero de 2012, párr. 161.
117 Cfr. Corte IDH, Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez vs. Ecuador, Sentencia de excepciones preliminares,
59
exterior120. La efectividad del ejercicio del derecho a la vida privada es decisiva para
la posibilidad de ejercer la autonomía personal sobre el futuro curso de eventos
relevantes para la calidad de vida de la persona121. La vida privada incluye la forma
en que el individuo se ve a sí mismo y cómo decide proyectarse hacia los demás, y es
una condición indispensable para el libre desarrollo de la personalidad. Además, la
Corte ha señalado que la maternidad forma parte esencial del libre desarrollo de la
personalidad de las mujeres122. Teniendo en cuenta todo lo anterior, la Corte
considera que la decisión de ser o no madre o padre es parte del derecho a la
vida privada e incluye, en el presente caso, la decisión de ser madre o padre en
el sentido genético o biológico123.” (Subrayado y resaltado son nuestros, no de la
sentencia).
Ahora bien, para abordar a las conclusiones relativas a este polémico tema, la Corte IDH
partió de tres premisas básicas124 acerca de la concepción interamericana de la vida, tanto
120 Al respecto, cita la propia Corte en este Caso FIV: Corte IDH, Caso Rosendo Cantú y otra vs. México. Sentencia
de excepción preliminar, fondo, reparaciones y costas, de 31 de agosto de 2010, párr. 119; e Id. Caso Atala Riffo
y Niñas vs. Chile, párr. 162. Ver también, del TEDH: Caso Dudgeon vs. Reino Unido (No. 7525/76), Sentencia de
22 de octubre de 1981, párr. 41; Caso X y Y vs. Países Bajos (No. 8978/80), Sentencia de 26 de marzo de 1985,
párr. 22; Caso Niemietz vs. Alemania (No. 13710/88), Sentencia de 16 de diciembre de 1992, párr. 29; Caso
Peck vs. Reino Unido (No. 44647/98), Sentencia de 28 de enero de 2003. Final, 28 de abril de 2003, párr. 57;
Caso Pretty Vs. Reino Unido, (No. 2346/02), Sentencia de 29 de abril de 2002. Final, 29 de julio de 2002, párr.
61 (“The concept of [‘] private life[’] is a broad term not susceptible to exhaustive definition. It covers the physical
and psychological integrity of a person […]. It can sometimes embrace aspects of an individual's physical and social
identity […]. Article 8 also protects a right to personal development, and the right to establish and develop
relationships with other human beings and the outside world […]. Although no previous case has established as
such any right to selfdetermination as being contained in Article 8 of the Convention, the Court considers that the
notion of personal autonomy is an important principle underlying the interpretation of its guarantees”).
121 Cfr. TEDH, Caso R.R. vs. Polonia (No. 27617/04), Sentencia de 26 de mayo de 2011, párr. 197.
122 Cfr. Corte IDH, Caso Gelman vs. Uruguay, párr. 97.
123 En similar sentido, Cfr. TEDH, Caso Evans vs. Reino Unido (No. 6339/05), Sentencia de 10 de abril de 2007,
párr. 71 y 72, en donde este Tribunal Europeo señaló que “`private life´” […] incorporates the right to respect for
both the decisions to become and not to become a parent”, y precisó respecto a la reglamentación de la práctica
de la FIV que “the right to respect for the decision to become a parent in the genetic sense, also falls within the
scope of Article 8”. En el TEDH, Caso Dickson vs. Reino Unido (No. 44362/04), Sentencia de 4 de diciembre de
2007, párr. 66, el Tribunal expresó respecto a otra TRA que “The article 8 is applicable to the applicants'
complaints in that the refusal of artificial insemination facilities concerned their private and family lives which
notions incorporate the right to respect for their decision to become genetic parents”. A su vez, en el TEDH, Caso
S.H. y otros vs. Austria (No. 57813/00), Sentencia de 3 de noviembre de 2011, párr. 82, el Tribunal se refirió
explícitamente al derecho de acceder a las TRA, como la FIV, señalando que “the right of a couple to conceive a
child and to make use of medically assisted procreation for that purpose is also protected by Article 8, as such a
choice is an expression of private and family life”. También, ver el TEDH, Caso P. y S. vs. Polonia (No. 57375/08),
Sentencia de 30 de octubre de 2012, párr. 96, donde este Alto Tribunal europeo señaló que “While the Court
has held that Article 8 cannot be interpreted as conferring a right to abortion, it has found that the prohibition of
abortion when sought for reasons of health and/or well-being falls within the scope of the right to respect for one’s
private life and accordingly of Article 8”.
124 Corte IDH, Caso FIV (2012), párr. 145-147.
60
en su ámbito privado como familiar – y su interrelación con otros derechos humanos –, que
se muestran a continuación:
125 Cfr. Corte IDH, Caso Gelman vs. Uruguay, párr. 125; e Id., Caso Atala Riffo y Niñas vs. Chile, párr. 169. Ver
asimismo, Id. Opinión Consultiva OC-17/02, solicitada por la CIDH, “Condición Jurídica y Derechos Humanos
del Niño”, de 28 de agosto de 2002, párr. 66.
126 El artículo 27.2 de la CADH establece: “La disposición precedente no autoriza la suspensión de los derechos
fundar una familia, y en el inciso 3 establece que “la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad
y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”. Igualmente, el PIDCP, en su artículo 23.2 reconoce el
derecho del hombre y de la mujer a contraer matrimonio y a fundar una familia si tienen edad para ello.
128 Cfr. ONU, Comité de Derechos Humanos, 39º período de sesiones, Observación General Nº 19, “Comentarios
generales adoptados por el Comité de Derechos Humanos”, Artículo 23 - La familia, 1990, párr. 5: “El derecho a
fundar una familia implica, en principio, la posibilidad de procrear y de vivir juntos”.
61
fecundidad129. Así, la protección a la vida privada incluye el respeto de las
decisiones tanto de convertirse en padre o madre, incluyendo la decisión de la
pareja de convertirse en padres genéticos.
iii. En tercer lugar, la Corte resalta que, en el marco del derecho a la integridad personal,
ha analizado algunas situaciones de particular angustia y ansiedad que afectan a las
personas130, así como algunos impactos graves por la falta de atención médica o los
problemas de accesibilidad a ciertos procedimientos en salud131. En el ámbito
europeo, la jurisprudencia ha precisado la relación entre el derecho a la vida privada
y la protección de la integridad física y psicológica. El Tribunal Europeo de Derechos
Humanos ha señalado que, si bien el Convenio Europeo de Derechos Humanos no
garantiza como tal el derecho a un nivel específico de cuidado médico, el derecho a
la vida privada incluye la integridad física y psicológica de la persona, y que el
Estado también tiene la obligación positiva de garantizar a sus ciudadanos esa
integridad132. Por tanto, los derechos a la vida privada y a la integridad personal
se hallan también directa e inmediatamente vinculados con la atención de la
salud. La falta de salvaguardas legales para tomar en consideración la salud
reproductiva puede resultar en un menoscabo grave del derecho a la
autonomía y la libertad reproductiva. Existe por tanto una conexión entre la
autonomía personal, la libertad reproductiva y la integridad física y
psicológica.” (Numeración, subrayado y resaltado son nuestros, no de la original).
129 ONU, Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, Recomendación General Nº 24, “La
septiembre de 2005, párr. 205 y 206; e Id. Caso Furlan y Familiares vs. Argentina, Sentencia de excepciones
preliminares, fondo, reparaciones y costas, de 31 de agosto de 2012, párr. 250.
131 Cfr. Corte IDH. Caso Vélez Loor vs. Panamá. Sentencia de excepciones preliminares, fondo, reparaciones y
costas, de 23 de noviembre de 2010, párr. 220; Id., Caso Díaz Peña vs. Venezuela, Sentencia de excepción
preliminar, fondo, reparaciones y costas, de 26 de junio de 2012, párr. 137.
132 Cfr. TEDH, Caso Glass vs. Reino Unido (No. 61827/00), Sentencia de 9 de marzo de 2004, párr. 74- 83; Id.,
Caso Yardimci vs. Turquía (No. 25266/05), Sentencia de 5 de enero de 2010, y final de 28 de junio de 2010,
párr. 55 y 56; y Caso P. y S. vs. Polonia, párr. 96. El TEDH declaró en este ultimo caso que los Estados tienen “a
positive obligation to secure to their citizens the right to effective respect for their physical and psychological
integrity [which] may involve the adoption of measures including the provision of an effective and accessible
means of protecting the rights to respect for private life”. Ver también, TEDH, Caso McGinley y Egan vs. Reino
Unido (No. 10/1997/794/995-996), Sentencia de 9 de junio de 1998, párr. 101.
62
internacionalmente133 y, en el ámbito interamericano, se encuentra contemplado en
el artículo XIII de la Declaración Americana134 y en el artículo 14.1 b) del
Protocolo de San Salvador. Cabe mencionar que la Asamblea General de Naciones
Unidas, en su Declaración sobre este derecho, señaló la relación entre éste y la
satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de todos los sectores de la
población135. Por tanto, y conforme al artículo 29 b) de la Convención Americana, el
alcance de los derechos a la vida privada, autonomía reproductiva y a fundar
una familia, derivado de los artículos 11.2 y 17.2 de la Convención Americana,
se extiende al derecho de toda persona a beneficiarse del progreso científico y
de sus aplicaciones. Del derecho de acceso al más alto y efectivo progreso científico
para el ejercicio de la autonomía reproductiva y la posibilidad de formar una familia
se deriva el derecho a acceder a los mejores servicios de salud en técnicas de
asistencia reproductiva, y, en consecuencia, la prohibición de restricciones
desproporcionadas e innecesarias de iure o de facto para ejercer las decisiones
reproductivas que correspondan en cada persona.” (Subrayado y resaltado no son
de la sentencia original).
133 El art. 15 inc. b) del PIDESC dispone que “los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda
persona a: […] b) gozar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones”.
134 El art. XIII de la DADDH establece: “Toda persona tiene el derecho de […] disfrutar de los beneficios que resulten
de una controversia 30 años atrás sobre el derecho a la vida, en el llamado Caso Baby Boy vs. Estados Unidos,
solo que ante la Comisión Interamericana, caso nº 2141, mediante la resolución nº 23/81, de 6 de marzo de
1981, la cual conoció y resolvió sobre el caso de un doctor de apellido Edelin, quien fue procesado por homicidio
no premeditado por un aborto realizado, y condenado a raíz del juicio por ese delito. La Corte Suprema Judicial
de Massachusetts anuló la condena y ordenó el registro de un dictamen de absolución el 17 de diciembre de
1976. En esta resolución de la CIDH, hubo dos votos negativos emitidos por Marco Gerardo Monroy Cabra
(colombiano) y Luis Demetrio Tinoco Castro (costarricense), que señalaban – contrario al voto de mayoría –
que sí había existido violación al derecho a la vida por parte de la Corte Suprema de Massachusetts.
63
fundamental, cuyo goce pleno es un prerrequisito para el disfrute de todos los demás
derechos humanos137.
137 Cfr. Corte IDH, Caso de los “Niños de la Calle” (Villagrán Morales y Otros) vs. Guatemala, Sentencia de fondo
de 19 de noviembre de 1999, párr. 144; Id., Caso Comunidad Indígena Xákmok Kásek vs. Paraguay, Sentencia
de fondo, reparaciones y costas, de 24 de agosto de 2010, párr. 186.
138 Cfr. Corte IDH, Caso de la Masacre de Pueblo Bello vs. Colombia, Sentencia de fondo, reparaciones y costas,
de 31 de enero de 2006, párr. 120; e Id., Caso Masacres de El Mozote y lugares aledaños vs. El Salvador,
Sentencia de Fondo, Reparaciones y Costas, de 25 de octubre de 2012, párr. 145.
139 Mutatis mutandi, la Corte citó el Caso González y otras (“Campo Algodonero”) vs. México, Sentencia de
septiembre de 1999, párr. 38; y Corte IDH, Caso Campo Algodonero vs. México, párr. 244.
64
Por lo que, en relación con lo anotado, se procederá a exponer esos conceptos indicados por
la Corte, ya que no solo son de suma importancia para la decisión del caso, sino que marcan
el detalle fundamental de la redefinición que efectúa este organismo internacional con
respecto del derecho a la vida.
En este sentido, uno de estos términos que deben ser expuestos en este estudio tiene que
ser, sin duda, el de concepción, el cual la Corte IDH lo precisó de la siguiente manera:
“El Tribunal hace notar que la prueba en el expediente evidencia cómo la FIV
transformó la discusión sobre cómo se entendía el fenómeno de “la concepción”. En
efecto la FIV refleja que puede pasar un tiempo entre la unión del óvulo y el
espermatozoide, y la implantación. Por tal razón, la definición de “concepción” que
tenían los redactores de la Convención Americana ha cambiado. Antes de la FIV no
se contemplaba científicamente la posibilidad de realizar fertilizaciones fuera
del cuerpo de la mujer. (Añadido es del texto).
65
evidencias de la presencia de un embrión, cuando éste se ha unido celularmente a la
mujer y las señales químicas de este evento pueden ser identificadas en los fluidos de
la mujer. Esta señal corresponde a una hormona llamada Gonadotropina Coriónica y
lo más precoz que puede ser detectada es 7 días después de la fecundación, con
el embrión ya implantado en el endometrio.”141 (Resaltado propio del original).
Además de estas dos posibles hipótesis tomadas en cuenta por la Corte sobre el momento
cuando sucede la concepción, las partes plantearon una discusión diferente respecto del
momento cuando se considera que el embrión ha alcanzado un grado de madurez tal como
para ser considerado ser humano. En esa línea, la CDH expresó:
“La Corte observa que, si bien algunos artículos señalan que el embrión es un ser
humano, otros artículos resaltan que la fecundación ocurre en un minuto pero que
el embrión se forma siete días después, razón por la cual se alude al concepto
de “preembrión”. Algunas posturas asocian el concepto de preembrión a los
primeros catorce días porque después de estos se sabe que si hay un niño o más. La
perita Condic, el perito Caruso y cierta literatura científica rechazan estas ideas
asociadas al concepto de preembrión.
Por otra parte, respecto a la controversia de cuándo empieza la vida humana, la Corte
considera que se trata de una cuestión valorada de diversas formas desde una
perspectiva biológica, médica, ética, moral, filosófica y religiosa, y coincide con
tribunales internacionales y nacionales, en el sentido que no existe una definición
consensuada. Sin embargo, para la Corte es claro que hay concepciones que ven
en los óvulos fecundados una vida humana plena. Algunos de estos
planteamientos pueden ser asociados a concepciones que le confieren ciertos
atributos metafísicos a los embriones. Estas concepciones no pueden justificar que
se otorgue prevalencia a cierto tipo de literatura científica al momento de interpretar
el alcance del derecho a la vida consagrado en la Convención Americana, pues ello
implicaría imponer un tipo de creencias específicas a otras personas que no las
comparten.”142 (Resaltado y subrayado no son de la original).
En ese marco, se observa que es estrictamente necesario, entonces, definir ahora qué se
entenderá por implantación, pues ambos conceptos están intrínsecamente relacionados, y
son importantes de cara a establecer “el momento”.
66
La Corte IDH dijo al respecto en esta transcendental sentencia143:
“No obstante lo anterior, la Corte considera que es procedente definir, de acuerdo con
la Convención Americana, cómo debe interpretarse el término “concepción”. Al
respecto, la Corte resalta que la prueba científica concuerda en diferenciar dos
momentos complementarios y esenciales en el desarrollo embrionario: la
fecundación y la implantación. El Tribunal observa que sólo al cumplirse el
segundo momento se cierra el ciclo que permite entender que existe la
concepción. Teniendo en cuenta la prueba científica presentada por las partes en el
presente caso, el Tribunal constata que, si bien al ser fecundado el óvulo se da paso
a una célula diferente y con la información genética suficiente para el posible
desarrollo de un “ser humano”, lo cierto es que si dicho embrión no se implanta
en el cuerpo de la mujer sus posibilidades de desarrollo son nulas. Si un
embrión nunca lograra implantarse en el útero, no podría desarrollarse pues
no recibiría los nutrientes necesarios, ni estaría en un ambiente adecuado para
su desarrollo.
143 Corte IDH, Caso FIV (2012), párr. 186, 187 y 315.
67
Por su parte, realizando una interpretación histórico-sistemática, la CDH concluyó144, en esa
misma línea de pensamiento, lo siguiente:
“La Corte concluye que los trabajos preparatorios indican que no prosperaron las
propuestas de eliminar la expresión “y, en general, desde el momento de la
concepción”, ni la de las delegaciones que pedían eliminar solo las palabras "en
general”.
A su vez, la Corte IDH citó – a modo de derecho comparado – una resolución muy interesante
del TEDH, en un caso relacionado también con la práctica de la FIV, que vale ser reseñado,
pues trata sobre la presunta violación del derecho a la vida de los embriones preservados,
debido a que la legislación nacional exigía su destrucción ante el retiro del consentimiento
de la pareja de la peticionaria sobre su implantación147. La Gran Cámara del TEDH reiteró
20.1, 20.2, 21.1, 22.1, 22.2, 22.7, 24, 25.1 y 25.2 de la CADH.
146 Cfr. Artículos II-VI, VIII-XXIV, XXVI y XXVII de la DADDH.
147 TEDH, Caso Evans vs. Reino Unido, párr. 54: “… in the absence of any European consensus on the scientific and
legal definition of the beginning of life, the issue of when the right to life begins comes within the margin of
appreciation which the Court generally considers that States should enjoy in this sphere. Under English law, as
was made clear by the domestic courts in the present applicant’s case […], an embryo does not have independent
rights or interests and cannot claim—or have claimed on its behalf—a right to life under Article 2”).
68
entonces en este Caso Evans vs. Reino Unido, su jurisprudencia establecida en el Caso Vo. vs.
Francia148, señalando que:
En igual sentido, en los Casos S.H. vs. Austria, y Costa y Pavan vs. Italia150, que trataron,
respectivamente, de la regulación de la FIV respecto de la donación de óvulos y
espermatozoides por terceros, y del diagnóstico genético preimplantacional, el TEDH ni
siquiera se refirió a una presunta violación de un derecho propio de los embriones.
Dentro de esta línea comparativa, los honorables Jueces de la Corte IDH también realizaron
el estudio de las distintas legislaciones de la región existentes en la materia objeto de nuestro
caso, arrojando la siguiente interesante apreciación:
“La Corte considera que, a pesar de que no existen muchas regulaciones normativas
específicas sobre la FIV en la mayoría de los Estados de la región, éstos permiten que
la FIV se practique dentro de sus territorios. Ello significa que, en el marco de la
práctica de la mayoría de los Estados Parte en la Convención, se ha interpretado
que la Convención permite la práctica de la FIV. El Tribunal considera que estas
148 Cfr. TEDH, Caso Vo. vs. Francia (No. 53924/00), Sentencia de 8 de julio de 2004, párr. 75, 82, 84 y 85. (“Unlike
Article 4 of the American Convention on Human Rights, which provides that the right to life must be protected “in
general, from the moment of conception”, Article 2 of the Convention is silent as to the temporal limitations of the
right to life and, in particular, does not define “everyone” […] whose “life” is protected by the Convention. The Court
has yet to determine the issue of the “beginning” of “everyone’s right to life” within the meaning of this provision
and whether the unborn child has such a right.” […]”).
149 TEDH, Caso Evans vs. Reino, párr. 56.
150 Cfr. TEDH, Caso Costa y Pavan vs. Italia (No. 54270/10), Sentencia de 28 de agosto de 2012.
69
prácticas de los Estados se relacionan con la manera en que interpretan los
alcances del artículo 4 de la Convención, pues ninguno de dichos Estados ha
considerado que la protección al embrión deba ser de tal magnitud que no se
permitan las técnicas de reproducción asistida o, particularmente, la FIV. En ese
sentido, dicha práctica generalizada151 está asociada al principio de protección
gradual e incremental -y no absoluta- de la vida prenatal y a la conclusión de
que el embrión no puede ser entendido como persona.”152 (Añadido fuera del
texto original).
Además, respecto de la discutida cláusula contenida en el artículo 4.1 CADH “en general”, la
Corte emitió153, mediante una interpretación teleológica, el criterio que se muestra a
continuación:
“Por tanto, la Corte concluye que el objeto y fin de la cláusula "en general" del artículo
4.1 de la Convención es la de permitir, según corresponda, un adecuado balance
entre derechos e intereses en conflicto. En el caso que ocupa la atención de la Corte,
basta señalar que dicho objeto y fin implica que no pueda alegarse la protección
absoluta del embrión anulando otros derechos”. (Subrayado y resaltado no son de
la original).
Por último, la CDH fue enfática y contundente en su conclusión sobre este álgido punto, en
donde sintetiza todos los argumentos anteriormente expuestos, y los recalca como una
definición de carácter convencional que, a partir de ese momento, permeó a todos los
ordenamientos internos de los Estados Partes, al ser un eje trascendental e innovador para
el bloque de convencionalidad, obligándolos a respetarlo e integrarlo en los términos que
fueron dispuestos. En esta línea, señaló categóricamente este Alto Tribunal154:
“La Corte ha utilizado los diversos métodos de interpretación, los cuales han llevado
a resultados coincidentes en el sentido de que el embrión no puede ser entendido
como persona para efectos del artículo 4.1 de la Convención Americana.
Asimismo, luego de un análisis de las bases científicas disponibles, la Corte concluyó
que la “concepción” en el sentido del artículo 4.1 tiene lugar desde el momento en
que el embrión se implanta en el útero, razón por la cual antes de este evento
151 El artículo 31.3 inc. b) de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados establece que:
“[j]untamente con el contexto, habrá de tenerse en cuenta: toda práctica ulteriormente seguida en la aplicación
del tratado por la cual conste el acuerdo de las partes acerca de la interpretación del tratado”.
152 Corte IDH, Caso FIV (2012), párr. 256.
153 Corte IDH, Caso FIV (2012), párr. 263.
154 Corte IDH, Caso FIV (2012), párr. 264.
70
no habría lugar a la aplicación del artículo 4 de la Convención. Además, es posible
concluir de las palabras “en general” que la protección del derecho a la vida con
arreglo a dicha disposición no es absoluta, sino es gradual e incremental según su
desarrollo, debido a que no constituye un deber absoluto e incondicional, sino que
implica entender la procedencia de excepciones a la regla general.” (Resaltado y
subrayado son nuestros, no de la original).
Por lo tanto, se puede derivar de todo lo anterior, una conclusión muy interesante y medular
para nuestro trabajo de investigación: el momento en el que surge el deber de tutelar y
proteger la vida humana, jurídicamente, en los términos del artículo 4 de la Convención
Americana, es una vez que se ha dado la implantación del óvulo fecundado en el útero de la
mujer, según la correcta comprensión que realiza la Corte IDH de este polémico punto,
ejerciendo su poder de controlar la convencionalidad en el orden nacional. Provocando como
consecuencia inmediata que, el embrión, antes de ese momento biológico, no se
encuentre protegido por la CADH, al no poseer la categoría de “persona”.
Conclusión que será, para todos nuestros efectos, el parámetro que se tomará en cuenta para
definir el nuevo marco constitucional en Costa Rica, con respecto del derecho a la vida y su
protección estatal, al encontrarse constreñido como Estado parte de la CADH a incorporar
dichas disposiciones en su ordenamiento interno y ejercer el correcto control con base en lo
reseñado por la Corte IDH.
En esa misma tesitura, se concuerda con las palabras de Ruíz y Zúñiga155, en el sentido de
que la «constitucionalización» del Derecho internacional de los derechos humanos obliga a
los Estados a que adecúen su legislación y su interpretación judicial no solo a los tratados
relevantes, sino incluso a las interpretaciones de los tribunales internacionales competentes,
que en el caso de los países firmantes de la CADH, como Costa Rica, es la Corte IDH.
Lo cual, da lugar a que, de acuerdo con una doctrina del control de convencionalidad, bien
instrumentada, pueda ser una herramienta provechosa para asegurar la primacía del orden
155 Alfonso Ruíz M. y Alejandra Zúñiga F., “Derecho a la vida y Constitución: Consecuencias de la Sentencia de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos Artavia Murillo y Otros v. Costa Rica”, Revista Estudios
Constitucionales 12, no. 1 (2014): 79.
71
jurídico internacional de los derechos humanos, y edificar un “ius commune” en tal materia,
por lo menos en el área interamericana156.
De lo cual, se extrae que este control de convencionalidad ejercido por los Tribunales y Salas
constitucionales contribuye, notablemente, al proceso de “armonización” de los derechos
humanos en el entorno interamericano y al surgimiento de un ius commune constitucional
interamericano, del cual nuestro país no puede ser ajeno.
No obstante, tal y como se verá en la próxima Sección, aún con este claro y contundente
pronunciamiento, Costa Rica, pero en especial, la Sala Constitucional, siguió empeñada en
seguir violentando los derechos humanos de las personas infértiles, a pesar de existir
la obligación para nuestro país de “adoptar, con la mayor celeridad posible, las medidas
apropiadas para que quede sin efecto la prohibición de practicar la FIV”158, así como de
“regular, a la brevedad, los aspectos que considere necesarios para la implementación de la FIV,
teniendo en cuenta los principios establecidos en la presente Sentencia”159.
Por lo tanto, se procederá a detallar lo que fue, según nuestra percepción, el desafío que le
planteó la Sala Constitucional a la Corte Interamericana y al Sistema Interamericano de
156 Cfr. Néstor P. Sagües, “Obligaciones internacionales y control de convencionalidad”, Revista Estudios
Constitucionales 8, no. 1 (2010): 132.
157 Ernesto Jinesta L., “Control de convencionalidad ejercido por los Tribunales y Salas Constitucionales”, EN:
Control difuso de convencionalidad. Diálogo entre la Corte Interamericana de Derechos Humanos y los Jueces
Nacionales, coord. Eduardo Ferrer Mac-Gregor P. (México D.F.: FUNDAP, 2009), 28.
158 Corte IDH, Caso FIV (2012), punto dispositivo segundo.
159 Corte IDH, Caso FIV (2012), punto dispositivo tercero.
72
Protección de los Derechos Humanos en general, al continuar con su afán de prohibir la FIV
en nuestra nación, aun a pesar de este contundente fallo.
En ese sentido, es menester de nuestra parte, antes de detallar lo que fue el pronunciamiento
de la Sala Constitucional – de nuevo negativo – en cuanto a FIV161, mostrar al lector algunos
antecedentes primordiales para que se comprenda lo que fue finalmente determinado por la
Corte IDH, en donde se declaró, una vez más, a Costa Rica como detentadora de los derechos
humanos de sus habitantes, al prohibir la FIV de forma absoluta por segunda ocasión.
Después de una sentencia tan inteligible, tan contundente, directa y sobre todo,
fundamentada, surge la pregunta de cuáles serán las dudas que poseía el Estado
costarricense acerca del cumplimiento de la misma. Por ello, en este apartado se encargará
160 Corte IDH, Caso FIV (2016). Misma que será estudiada en la Sección 4 de este Capítulo.
161 Sala Constitucional, Resolución nº 1725-2016 (corregida su numeración posteriormente a “1692-2016”,
mediante resolución nº 2241-2016, por error material), de las once horas y veintiuno minutos del 3 de febrero
de 2016. Acción de inconstitucionalidad promovida por los 4 diputados ultraconservadores [declarados
oficialmente] de la actual configuración de la Asamblea Legislativa, en contra del Decreto Ejecutivo nº 39210-
MP-S, de 10 de setiembre de 2015. Exp. nº 15-13929-0007-CO. Se declaró con lugar la acción. Los Magistrados
Cruz Castro, Rueda Leal y Hernández Gutiérrez ponen notas con razones adicionales. Los Magistrados
Hernández López y Jinesta Lobo salvan el voto y declaran sin lugar la acción.
73
de exponer, por su actuar arbitrario y déspota, a la Sala Constitucional de la Corte Suprema
de Justicia en concreto, por ser la principal enemiga del tema FIV en nuestro país, y quien se
encargó, una vez más, de truncar los sueños e ilusiones de miles de personas que añoraban
la llegada de ese momento que terminó siendo efímero.
Pero antes de analizar el citado voto (1692-2016), es menester elaborar un recuento de las
acciones emprendidas por la Sala Constitucional después del acaecimiento de la sentencia
de 2012 y antes del de la Corte en 2016, para que el lector comprenda el porqué del título de
esta subsección.
74
Humanos por la prohibición de esta técnica de fertilidad
asistida (caso Artavia Murillo y otros, “Fecundación In
Vitro”), se condenó a nuestro país por estimar que no se
habían ponderado otros derechos y que se había producido
una “interferencia desproporcionada en decisiones sobre la
vida privada, familiar y los derechos involucrados, y el
impacto que tuvo dicha interferencia en la integridad
psicológica”. Sin embargo, nótese que este SE DECLARA
pronunciamiento fue dictado el 28 de noviembre de 2012, SIN LUGAR
es decir más de tres años después de la fecha en que
ocurrieron los hechos alegados por la parte recurrente. Por
consiguiente, al momento de acudir la accionante a este
Tribunal en defensa de sus derechos -30 de setiembre de
2009-, la aplicación de la referida técnica en nuestro país
era inconstitucional, de modo que la negativa de la
autoridad recurrida a brindar el servicio pretendido por la
recurrente en aquella oportunidad, se ajustó a derecho.”
75
la sentencia de la Corte Interamericana, por lo que el
recurrente podrá acudir - si a bien lo tiene - a la vía
administrativa o judicial mediante la aplicación de la
normativa procesal contenida en la Ley Reguladora de la
Jurisdicción Contenciosa Administrativa”.
1) Anulación de oficio de la sentencia No. 2014-69 de las
14:30 horas del 7 de enero de 2014, conforme al art. 11 de
la Ley de Jurisdicción Constitucional.
76
de fertilización in Vitro en el país, expediente número 13-
013503-0007-CO-declarado sin lugar-. Debido a lo
anterior, solicita que la CCSS le realice todos los exámenes,
medicamentos y estudios necesarios para que pueda
2014-15453 14-13536- XXX contra SE DECLARA
practicarse el procedimiento de fertilización in Vitro en
0007-CO CCSS SIN LUGAR
un centro de medicina reproductiva en Panamá, pues en
Costa Rica no se lo permiten -sea en los servicios de salud
pública o privados-.
2) Sala (Paul Rueda) à No es posible endilgar
responsabilidad alguna a la referida autoridad
hospitalaria, ya que no tienen conocimiento del caso de la
accionante. Por consiguiente, no se comprueba que a la
accionante se le haya negado la atención médica en algún
centro médico de la CCSS.
1) La actora solicitó a la Sala poder ejercer en este país, ya
sea en la Caja Costarricense de Seguro Social o en un
centro privado, su derecho a procrear un hijo utilizando la
técnica mencionada. Considera que la irresponsabilidad y
la indiferencia de las autoridades estatales lesionan su
derecho y el de otras personas a la libertad reproductiva.
2014-3715 13-13503- XXX contra 2) Sala à “En la citada sentencia se le impone al Estado de SE DECLARA
0007-CO el Estado de Costa Rica el deber de regular el desarrollo de la FIV, SIN LUGAR
CR. precisamente, para hacer posible la aplicación de esta
técnica en nuestro país, NO QUE SE DICTE UNA
SENTENCIA DE ESTA SALA NORMANDO ESTA TÉCNICA.
Esa regulación, al estar de por medio derechos
fundamentales, necesariamente tiene que ser mediante ley,
toda vez que así lo impone el principio de reserva de ley
(artículo 28 constitucional). Así las cosas, mientras la
Asamblea Legislativa y el Poder Ejecutivo no emitan y
sancionen una ley que regule la materia, no es posible exigir
la aplicación de la técnica de la FIV, salvo que se vulnere, ni
más ni menos, el numeral 30 de la CADH y el artículo 28
constitucional y se contradiga la misma sentencia de la
Corte”.
*** Voto salvado de Nancy Hernández y de Ronald Salazar,
declarando CON LUGAR el recurso:
“Este tribunal Constitucional está directamente obligado
por el dispositivo contenido en la decisión de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos sobre la FIV, en
razón de que de dicho Tribunal Internacional se centró en
el análisis y valoración de la sentencia número 2000-2306
SE DECLARA
de esta Sala, a la que estimó como un ejercicio SIN LUGAR
desproporcionado del poder estatal lesivo de algunos
derechos convencionales de las personas, y porque allí
77
se ordenó en forma general a todas las autoridades
pertinentes del Estado Costarricense -no mediante
tareas específicas como erróneamente lo entiende la
mayoría- tomar las acciones necesarias para dejar sin
efecto la prohibición de la práctica de la fertilización in
Vitro. En esta sentencia entonces debe concretarse dicho
mandato y por esa razón se priva de efectos dicha sentencia
2000-2306 y se deja establecido que las personas
sometidas al ordenamiento jurídico costarricense no
están constitucionalmente impedidas para la práctica
de la técnica de Fertilización in Vitro, como parte de su
derecho de libertad”.
1) Son pacientes declarados con infertilidad, que solicitan
se le ordene a la CCSS realizar los debidos tratamientos y
la práctica de la técnica, debido a que se han negado
porque dicen no estar autorizados legalmente para ello.
2) Sala à En la citada sentencia se le impone al Estado de
2014-3968 14-1898- XXX y XXY SE RECHAZA
Costa Rica el deber de regular el desarrollo de la FIV,
0007-CO contra CCSS DE PLANO
precisamente, para hacer posible la aplicación de esta
y el Estado
técnica en nuestro país, NO QUE SE DICTE UNA
de CR.
SENTENCIA DE ESTA SALA NORMANDO ESTA TÉCNICA.
Esa regulación, al estar de por medio derechos
fundamentales, necesariamente tiene que ser mediante ley,
toda vez que así lo impone el principio de reserva de ley
(artículo 28 constitucional). Así las cosas, mientras la
Asamblea Legislativa y el Poder Ejecutivo no emitan y
sancionen una ley que regule la materia, no es posible exigir
la aplicación de la técnica de la FIV, salvo que se vulnere, ni
más ni menos, el numeral 30 de la CADH y el artículo 28
constitucional y se contradiga la misma sentencia de la
Corte”.
78
En línea con lo anterior, la Sala Constitucional, en total detrimento no solo de sus deberes de
la función pública [Estado-Juez], sino de un derecho fundamental y humano como lo es la
tutela judicial efectiva, pronta y cumplida (art. 41 Const. Pol.; art. 8 CADH), postergó la
tramitación y decisión del caso citado por un lapso de 4 años – cuando supónese que el
recurso de amparo debería ser un proceso sumario para tutelar los derechos fundamentales
(art. 48 Const. Pol.; art. 25 CADH) –, hasta emitir la sentencia nº 2013-10712, de las once
horas treinta y uno minutos del 8 de agosto de 2013.
En concordancia con esto, no bastos con la ya de por sí pérdida de todo interés actual en la
decisión de mérito, por la dilatación anormal y exacerbada de la misma – y la edad
reproductiva de la víctima – sin ningún reparo ni cargo de conciencia, se atrevieron a
culpabilizarla por la propia mora judicial, señalando que para la fecha en que se dicta la
sentencia de la Corte IDH en el Caso FIV (noviembre 2012), fue “más de tres años después de
la fecha en que ocurrieron los hechos alegados por la parte recurrente”, por lo que, la práctica
de esta técnica era inconstitucional todavía para el momento que presentó su queja, y por
ende, la institución recurrida había actuado conforme a derecho.
Además, esta resolución permite traer a colación un hecho que se dio recién emitida la
Sentencia FIV (2012), pues resulta de interés para demostrar parte de lo que se ha estado
hablando. En la misma, consta en el Considerando I – como “cuestión previa” – que el
Magistrado Paul Rueda Leal planteó su inhibitoria para conocer de este asunto, debido a que
el 30 de diciembre de 2012, el Diario La Nación publicó un artículo de su autoría, relacionado
– en un sentido negativo – con ésa. Sin embargo, dicha gestión se desestimó porque, según
el criterio de mayoría, no concurría ningún supuesto para separarse del caso.
No obstante lo anterior, cabe resaltar el hecho de que dicho Magistrado, a tan solo 10 días
después de haber sido notificada formalmente la Sentencia FIV a las partes, emitiera
un criterio totalmente contrario a lo resuelto por la Corte IDH, utilizando expresiones como
que ésta “se excedió en el examen del objeto del proceso y más bien extendió sus consideraciones
a cuestiones no consultadas como el aborto”; o bien, que “prima facie pareciera que la
79
sentencia analizó bastante más que el diferendo sobre la fecundación in vitro”162. Todo dentro
de un contexto, según él, “académico”, dejando entrever, de manera totalmente pública, su
particular visión antípoda en cuanto a la FIV – y por ende, a los derechos humanos que la
implican –.
Así, queda aún más evidente el actuar arbitrario de la Sala con la emisión de dos votos
salvados en dicha sentencia, de los Magistrados Ernesto Jinesta y José Paulino Hernández,
declarando CON LUGAR el recurso, y ordenando a la CCSS practicarle la técnica a la
recurrente.
Con lo cual, es claro que existía la posibilidad de actuar de forma diferente y acorde con el
bloque de convencionalidad, mas por supuesto, éste no era el deseo de mayoría en la
configuración actual de esta Sala, quienes utilizaron su poder de imperio para mantener un
nefasto statu quo en contra de los derechos humanos de las personas que necesitaban
acceder, como en el caso de la recurrente, a la FIV como su última opción de ser madres y
padres biológicos.
Por su parte, si hasta este momento se pensaría de lo expuesto que “hubo algo raro”, con lo
que se mostrará a continuación se considera que no quedará ninguna duda. Tal como consta
en el expediente judicial nº 13-15288-0007-CO, se dictó, en primer lugar, la resolución nº
69-2014, de las catorce horas treinta minutos del 7 de enero de 2014, que rechazó de plano
el recurso interpuesto por las Víctimas del Caso FIV, pero mostró un interés particular por
el reconocimiento y vinculatoriedad del fallo de la Corte IDH.
162 Paul Rueda L., “¿Consecuencias de un voto?”, CoRis-Revista de Ciencias Sociales y Humanidades 9 (2013): 21-
22.
80
República de Costa Rica y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ratificado
por Ley No. 6889 del 9 de septiembre de 1983, al instaurar la sede de esa Corte en
nuestro país, estableció que: "Artículo 27.- Las resoluciones de la Corte y, en su caso, de
su Presidente, una vez comunicadas a las autoridades administrativas o judiciales
correspondientes de la República, tendrán la misma fuerza ejecutiva y ejecutoria que
las dictadas por los tribunales costarricenses.
Sin embargo, era extraño que la Sala se haya pronunciado de esta manera, luego de tanta
aversión al tema. Pues bueno, efectivamente, algo sucedió. El día 14 de enero de 2014 – es
decir, 7 días después de la recién citada –, al ser las catorce horas y treinta minutos, se emitió
la “curiosa” sentencia nº 248-2014 (dentro de ese mismo expediente) que, aunque parezca
increíble, anuló la resolución nº 69-2014, ya que por un “error administrativo, el proyecto
de sentencia, sin haber sido discutido por las magistrados y los magistrados presentes,
fue incluido dentro de la votación electrónica y, consecuentemente, se le asignaron las firmas
correspondientes de los magistrados y las magistradas”(resaltado y subrayado son
añadidos nuestros).
Empero, en el caso concreto, figura ser un acto directo y encaminado de manera negativa
contra la FIV, pues, como se verá de seguido, al emitirse “el fallo que correspondía”, se varió
totalmente el criterio esbozado en forma primigenia, configurando una clara y
manifiesta «desviación de poder».
81
Véase:
Pero, en el voto 1424-2014, la Sala varía por completo esta tesitura, e incorpora una nueva,
esquivando la competencia interna hasta tanto la Corte IDH no “finalice” su proceso de
163 Sala Constitucional, Resolución nº 1424-2014, de las once horas cuarenta y cinco minutos del 31 de enero
de 2014, se rechazó de plano. Exp. nº 13-15288-0007-CO. El Magistrado Castillo Víquez pone nota. Los
Magistrados Hernández López y Jinesta Lobo salvan el voto y ordenan dar curso al amparo. El Magistrado
Jinesta da razones adicionales.
82
supervisión de cumplimiento, como si ello fuere necesario para cumplir con lo ya
comandado desde 2012, tal y como apuntan muy atinadamente los votos salvados en esta
misma resolución de comentario.
Estos amparos, este clamor de las víctimas al sistema constitucional patrio, ofrecía también
un cauce procesal apropiado y una oportunidad a la Sala para rehabilitarse en su papel de
Tribunal interno de protección de los derechos humanos, y además, le posibilitaba atender
el requerimiento de levantar la prohibición, primera disposición a cumplir por el Estado
costarricense, y que bien debe entenderse estaba a cargo de este órgano jurisdiccional, toda
vez que fue éste quien la impuso en nuestro país.
De tal manera que, dicha línea de pensamiento obsoleto, con total desdén por cumplir con lo
ordenado por la Corte IDH, y aprovechándose de su posición de poder para fundamentar
algo tan importante de una manera tan absurda – y alejada del bloque de convencionalidad
–, se mantendría en los restantes votos que no se han desarrollado, sean los nº 3715164,
3968165 y 15453166, todos del año 2014. Poseyendo, como común denominador, la siguiente
“muletilla” de la Sala:
164 Sala Constitucional, Resolución nº 3715-2014, de las once horas y cuarenta minutos del 14 de marzo de
2014, se declara sin lugar, exp. nº 13-13503-0007-CO. Los Magistrados Hernández López y Salazar Murillo
salvan el voto y declaran con lugar el [Link] este sentido, es importante recalcar las palabras de la
Magistrada Nancy Hernández, ya que ha percibido el tema con total claridad y objetividad desde el inicio, tanto
en este como en el resto de sus votos salvados mencionados. Al respecto, indicó: “La anterior posición, que
sostiene la existencia en la sentencia de la Corte sobre la FIV, de un mandato directo para la Sala Constitucional,
se torna incluso imprescindible si nos percatamos además que el principal obstáculo jurídico (nos atrevemos
a señalar que el único) a la práctica de la FIV en nuestro país ha sido precisamente la sentencia número
2306-2000 de la Sala Constitucional que prohibió la práctica de la FIV por entender que la forma de
practicarla en aquel momento era violatoria de la vida humana, así como también si tomamos en cuenta que
en nuestro ordenamiento esa sentencia de la Sala Constitucional ha sido vinculante para todos por disposición
del artículo 13 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional y no podría ser privada de su valor o efectos por
ningún otro órgano estatal diferente de la propia Sala. Resulta entonces que la intervención de esta Sala
Constitucional-a través del cauce procesal apropiado como lo es este amparo- es un acto jurídicamente
apropiado para dar cabal cumplimiento a la obligación que le ha sido impuesta a ella, respecto de la
remoción de obstáculos a la FIV” (El subrayado y el resaltado son nuestros, no de la original).
165 Sala Constitucional, Resolución nº 3968-2014, de las dieciséis horas treinta y dos minutos del 19 de marzo
de 2014, se rechaza de plano el recurso, exp. nº 14-1898-0007-CO. Los Magistrados Hernández López y Salazar
Murillo salvan el voto y ordenan dar curso al amparo.
166 Sala Constitucional, Resolución nº 15453-2014, de las nueve horas cinco minutos del 19 de setiembre de
83
esta técnica en nuestro país, NO QUE SE DICTE UNA SENTENCIA DE ESTA SALA
NORMANDO ESTA TÉCNICA. Esa regulación, al estar de por medio derechos
fundamentales, necesariamente tiene que ser mediante ley, toda vez que así lo
impone el principio de reserva de ley (artículo 28 constitucional). Así las cosas,
mientras la Asamblea Legislativa y el Poder Ejecutivo no emitan y sancionen
una ley que regule la materia, no es posible exigir la aplicación de la técnica de
la FIV, salvo que se vulnere, ni más ni menos, el numeral 30 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos y el artículo 28 constitucional y se
contradiga la misma sentencia de la Corte; amén de que un acto de esa naturaleza
se constituiría en una indebida interferencia de esa Sala en el proceso de ejecución
de sentencia que está fiscalizando el Tribunal internacional de derechos humanos y
en el proceso de cumplimiento de sentencia que han elegido el Poder Legislativo y
Ejecutivo. Si bien este Tribunal no desconoce que la puesta en práctica de la
técnica denominada FIV es considera por la Corte como un derecho, su
ejecución tiene una serie de consecuencias que exige la regulación de esta
materia mediante Ley formal, tal y como se indicó supra (…).” (Resaltado y
subrayado a la vez son nuestros, solo resaltado y mayúsculas del original).
En suma, ante los hechos absolutamente constatables mediante los expedientes judiciales
referenciados, se tiene que la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de Costa
Rica, con total afronta al SIDH, actuó de manera deliberada, arbitraria, irresponsable y
negligente con respecto de sus atribuciones como intérpretes únicos de la Constitución y sus
temas afines, al utilizar esta posición por encima de sus administrados para hacer valer sus
oscuras intenciones [desviación de poder]: que la FIV siguiera siendo prohibida en
nuestro país, ahora ante la apariencia de un posible “conflicto de competencias” o de
“litispencia judicial-convencional” con la Corte IDH.
Ahora bien, es menester explicar aunque sea brevemente a qué se refiere cuando se habla de
desviación de poder, pues es importante de cara a demostrar la responsabilidad
administrativa [y consecutivamente, internacional] de la Sala Constitucional en el presente
caso. Y para ello, curiosamente, se utilizará un criterio esbozado por este propio Tribunal
Constitucional, en tanto ha señalado sobre el tema que:
“La desviación de poder se configura cuando se utiliza una potestad pública para fines
distintos a los queridos por el Ordenamiento Jurídico a través de dicha potestad.” (Voto
84
nº 2013-1594167). Que, en nuestro caso, véase cómo la Sala Constitucional utiliza su
potestad otorgada como única intérprete de las cuestiones constitucionales en el
Estado, para un fin distinto del ordenado por la Corte IDH, el cual, por supuesto, forma
parte del ordenamiento jurídico interno y la obliga a su fiel y estricto cumplimiento.
“(…) Esta figura constituye un vicio del fin del acto administrativo y se deriva de los
artículos 49, párrafo 2º de la Constitución Política, 1º, párrafo 3º, de la Ley Reguladora
de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y 131, párrafo 3º, de la Ley General de la
Administración Pública. Desde la perspectiva positiva, la desviación de poder supone la
existencia de dos elementos: a) el ejercicio de una potestad administrativa; y b) el
apartarse, deliberada y conscientemente, del fin tácita o explícitamente fijado por el
ordenamiento jurídico para el ejercicio de la potestad.” (Voto nº 12218-2004168). En
nuestro examen, se logra comprobar que: a) la Sala estaba en el pleno ejercicio de su
potestad otorgada por el canon 10 Const. Pol.; y b) es más que claro que la Sala
Constitucional se apartó deliberada y conscientemente del fin fijado por el
ordenamiento jurídico, en tanto, entre otras sujeciones, el artículo 27 de la Ley nº
6889 comanda al Estado costarricense a respetar a ultranza los fallos emitidos por la
CDH, equiparándolos con los resueltos por los Tribunales nacionales.
167 Sala Constitucional, Resolución nº 1594-2013, de las dieciséis horas un minuto del 30 de enero de 2013, se
se declara parcialmente con lugar el recurso de amparo, exp. nº 13-1733-0007-CO. El Magistrado Jinesta Lobo
salva el voto y declara sin lugar el recurso.
85
el deber del Estado de indemnizar a quienes ejerciten ese reclamo, con base en el
régimen de responsabilidad administrativa (arts. 190 y ss. de la LGAP).
“(...) la desviación de poder, en términos simples, a decir del ordinal 131.3 de la Ley
General de la Administración Pública, puede considerar como el ejercicio de las
potestades públicas para la persecución de un fin distinto del principal, con
detrimento de este. Constituye una patología de la función administrativa, si se
considera que en tesis de inicio, el fin de toda manifestación de voluntad pública
es la cobertura y satisfacción del interés público, entendido por el mandato 113
ibídem como el interés coincidente de los administrados. Se trata de un concepto
jurídico altamente indeterminado, el cual, según lo fija el canon 131.2 del cuerpo legal
de referencia, debe ser fijado por el ordenamiento jurídico en cada caso, empero, esa
misma norma advierte que la falta de regulación expresa no habilita
discrecionalidad administrativa sobre ese elemento material, por lo que el
juzgador debe determinarlo con vista en las particularidades de cada caso y
atendiendo a los demás elementos del acto y el resto del ordenamiento
normativo. Consiste por ende en un vicio del ejercicio de poder público, tutelable
en esta sede, tal y como lo resalta el párrafo segundo del artículo 49 de la
Constitución Política.” (El subrayado y resaltado son nuestros, no de la original).
(Voto nº 38-2014-VI170. Ver en sentido similar Votos nº 113171 y 149172 del año 2011,
de esa misma configuración).
Asimismo, tal y como ha sido señalado por las resoluciones citadas, el tratamiento de la
desviación de poder tiene raigambre constitucional. El canon 49, sobre todo el párrafo
segundo de nuestra Carta Política, indica categóricamente:
170 TCA, Sección VI, Resolución nº 38-2014, de las diez horas treinta y cinco minutos, del 12 de marzo de 2014.
Exp. nº 13-4828-1027-CA.
171 TCA, Sección VI, Resolución nº 113-2011, de las once horas del 9 de mayo de 2011. Exp. nº 10-3847-1027-
CA.
172 TCA, Sección VI, Resolución nº 149-2011, de las once horas cincuenta y cinco minutos del 29 de junio de
86
La ley protegerá, al menos, los derechos subjetivos y los intereses legítimos de los
administrados.” (Resaltado y subrayado no son de la norma).
Que, se puede concordar con el numeral onceavo Const. Pol., en tanto dispone:
“Artículo 4.- La actividad de los entes públicos deberá estar sujeta en su conjunto a los
principios fundamentales del servicio público, para asegurar su continuidad, su
eficiencia, su adaptación a todo cambio en el régimen legal o en la necesidad
social que satisfacen y la igualdad en el trato de los destinatarios, usuarios o
beneficiarios” (subrayado y resaltado son nuestros, no de la norma).
Artículo 10.-
1. La norma administrativa deberá ser interpretada en la forma que mejor
garantice la realización del fin público a que se dirige, dentro del respeto debido
a los derechos e intereses del particular.
2. Deberá interpretarse e integrarse tomando en cuenta las otras normas conexas y
la naturaleza y valor de la conducta y hechos a que se refiere. (Resaltado no es original
de la norma).
Artículo 11.-
1. La Administración Pública actuará sometida al ordenamiento jurídico y sólo
podrá realizar aquellos actos o prestar aquellos servicios públicos que autorice
dicho ordenamiento, según la escala jerárquica de sus fuentes.
2. Se considerará autorizado el acto regulado expresamente por norma escrita, al
87
menos en cuanto a motivo o contenido, aunque sea en forma imprecisa. (Resaltado y
subrayado no son originales de la norma).
Artículo 15.-
1. La discrecionalidad podrá darse incluso por ausencia de ley en el caso concreto,
pero estará sometida en todo caso a los límites que le impone el ordenamiento
expresa o implícitamente, para lograr que su ejercicio sea eficiente y razonable.
2. El Juez ejercerá contralor de legalidad sobre los aspectos reglados del acto
discrecional y sobre la observancia de sus límites. (Resaltado y subrayado no son
originales de la norma).
Artículo 16.-
1. En ningún caso podrán dictarse actos contrarios a reglas unívocas de la ciencia
o de la técnica, o a principios elementales de justicia, lógica o conveniencia.
2. El Juez podrá controlar la conformidad con estas reglas no jurídicas de los
elementos discrecionales del acto, como si ejerciera contralor de legalidad.
(Resaltado y subrayado no son originales de la norma).
Artículo 17.- La discrecionalidad estará limitada por los derechos del particular
frente a ella, salvo texto legal en contrario. (Resaltado y subrayado no son originales
de la norma).
Artículo 113.-
1. El servidor público deberá desempeñar sus funciones de modo que satisfagan
primordialmente el interés público, el cual será considerado como la expresión de
los intereses individuales coincidentes de los administrados.
2. El interés público prevalecerá sobre el interés de la Administración Pública cuando
pueda estar en conflicto.
3. En la apreciación del interés público se tendrá en cuenta, en primer lugar, los
valores de seguridad jurídica y justicia para la comunidad y el individuo, a los
que no puede en ningún caso anteponerse la mera conveniencia. (Resaltado y
subrayado no son originales de la norma).
Artículo 114.-
1. El servidor público será un servidor de los administrados, en general, y en
particular de cada individuo o administrado que con él se relacione en virtud de
la función que desempeña; cada administrado deberá ser considerado en el caso
individual como representante de la colectividad de que el funcionario depende y por
cuyos intereses debe velar.
2. Sin perjuicio de lo que otras leyes establezcan para el servidor, considérase, en
especial, irregular desempeño de su función todo acto, hecho u omisión que por
88
su culpa o negligencia ocasione trabas u obstáculos injustificados o arbitrarios a
los administrados. (Resaltado y subrayado no son originales de la norma).
Artículo 131.-
1. Todo acto administrativo tendrá uno o varios fines particulares a los cuales se
subordinarán los demás.
2. Los fines principales del acto serán fijados por el ordenamiento; sin embargo, la
ausencia de ley que indique los fines principales no creará discrecionalidad del
administrador al respecto y el juez deberá determinarlos con vista de los otros
elementos del acto y del resto del ordenamiento.
3. LA PERSECUCIÓN DE UN FIN DISTINTO DEL PRINCIPAL, CON DETRIMENTO DE
ÉSTE, SERÁ DESVIACIÓN DE PODER. (Resaltado, subrayado y mayúsculas no son
originales de la norma).
Por lo cual, es notable que, tanto en la Constitución como en el plano legal, existe suficiente
cobertura para limitar el poder de la Administración Pública, por lo que es dable afirmar que
la Sala Constitucional, con lo expuesto, incurrió en una manifiesta desviación de poder, con
el único fin de continuar los efectos nocivos de la prohibición de la FIV en nuestro país, aún
y cuando la Corte IDH se había pronunciado y ordenado en forma expresa no hacerlo.
Así las cosas, en el campo doctrinal, se deduce de las palabras de López Mendoza173 que por
su vinculación con la finalidad de los actos de la Administración, se debe señalar que, a
diferencia de la mayoría de los institutos jurídicos actuales, de los que puede encontrarse su
origen en el derecho romano, la desviación de poder nace sobre finales del siglo XIX, y
encuentra su raíz en la elaboración y doctrina de la jurisprudencia del Consejo de Estado
Francés, al conocer sobre los recursos promovidos en vía de «excès de pouvoir» (exceso de
poder).
173 José A. López M., “La desviación de poder”, EN: Estudios de Derecho Público, dir. Enrique M. Alonso R. (Buenos
1973), 71.
89
En Francia, desde entonces, el Conseil d’État (Consejo de Estado) ha identificado tres
categorías diferentes de desviación de poder175:
Por lo tanto, de acuerdo con las palabras del profesor español Sebastián Retortillo-Baquer,
la Administración está obligada a realizar su actividad no solo respondiendo a un fin público
administrativo – lo que no sucede cuando obra por un fin privado o por un fin que aun siendo
público no sea administrativo, como es el caso de la incompetencia absoluta –, sino que,
175 Roberto Bustillo B., “La desviación de poder en el Derecho Comunitario y en el Convenio Europeo de
49. Varias sentencias del TJUE se pueden hallar en los mismos o similares términos; a título de ejemplo, pueden
citarse: Caso Max Gutmann vs. Comisión Europe, de 5 mayo 1966; Caso Lux Charles vs. Tribunal de Cuentas, de
21 de junio de 1984; Caso SA Sermes vs. Directeur des services des douanes de Estrasburgo, de 11 de julio de
1990; Caso Antonio Cirspoltoni vs. Fattoria Autonoma Tabacchi, de 5 de octubre de 1994; Caso Países Bajos vs.
Consejo Europeo, de 22 de noviembre de 2001; Caso España vs. Consejo Europea, de 10 de marzo de 2005, Caso
Italia v. Comisión Europea, de 10 de mayo de 2005; Caso España vs. Consejo Europeo, de 7 de septiembre de
2006; Caso Athanasios Pitsiorias vs. Banco Central Europeo -BCE- y otros, de 27 de noviembre de 2007; Caso
Compagnie Maritime Belge S.A. vs Comisión Europea, de 1º de julio de 2008; Caso Team Relocations vs.
Comisión Europe, Sentencia del Tribunal General de 16 de junio de 2011; Caso Bank Melli Iran vs. Consejo
Europeo, de 16 de noviembre de 2011; y el Caso Nycomed Danmark vs. Agencia Europea de Medicamentos, de
14 de diciembre de 2011.
90
dentro de tal concepto genérico, debe actuar, precisamente, el fin específico por el que le son
concedidas las facultades determinadas que ejercita en el supuesto concreto177.
Ello significa, por una parte, la más lógica acomodación del acto al ordenamiento jurídico
general, y por otra, la posibilidad de una exacta valoración de la conducta administrativa en
cuanto debe inspirarse en los principios lógicos que han de presidirla. De lo cual, se puede
extraer como conclusión parcial que se refuerza nuestra teoría en cuanto a que la Sala
Constitucional utilizó sus potestades públicas en detrimento de los fines propuestos,
amparándose en una “apariencia de derecho” que no son más que juegos verbales y escudos
para cumplir con el bloque de convencionalidad.
Por desgracia, estos no fueron los únicos actos perpetrados por la Cámara Constitucional en
contra del SIDH, aún hay más, como se verá infra. Con la obligación impuesta al Estado
costarricense de regular e implementar la FIV en nuestro país, y a punto de darse la
Audiencia Pública de Supervisión de Cumplimiento, el Poder Ejecutivo – ante la inercia
durante años de la Asamblea Legislativa para hacerlo mediante ley, que aún persiste –
dispuso, en un esfuerzo la verdad muy loable e integrador de los mejores propósitos, tanto
técnicos como jurídicos, emitir el Decreto Ejecutivo Nº 39210-MP-S178, firmado por el
Presidente de la República y los Ministros de la Presidencia y de Salud, el día 10 de setiembre
de 2015.
Dicho decreto contiene disposiciones acordes con los estándares internacionales, tanto
desde el punto de vista médico como legal, y el fortalecimiento de derechos fundamentales
inherentes a la actividad del ejercicio de la técnica, tales como el i- derecho a la información,
ii- a la asistencia interdisciplinaria, iii- a la atención en salud pública, iv- consentimiento
informado, v- el tratamiento de los gametos, entre otros.
177 Sebastián Retortillo B., “La desviación de poder en el derecho español”, Revista de Administración Pública 22
(1957): 137. Cfr. Id., “El exceso de poder como vicio del acto administrativo”, Revista de Administración Pública
23 (1957): 83-128.
178 Decreto Ejecutivo nº 39210-MP-S, “Autorización para la realización de la técnica de reproducción asistida
91
Aquí, sí se debe reconocer que el Poder Ejecutivo – por primera vez en más de 15 años –
estaba realizando algún esfuerzo por dar cumplimiento a lo comandado por la Corte IDH, y
no meramente la apariencia de que lo estaba haciendo, ya que se preocuparon por sacar el
mejor producto posible, luego de lo señalado por las partes y los propios Jueces en la citada
Audiencia.
No obstante, aquella mínima luz que se divisaba a lo lejos, fue eliminada por los opositores
radicales al tema, quienes se unieron, una vez más, para derrumbar la posibilidad de
practicar la FIV en Costa Rica: los diputados ultraconservadores – declarados – de la actual
configuración del Parlamento, pertenecientes a los “partidos religiosos”, y la Sala
Constitucional. Cuestión que será abordada en la próxima Subsección.
Pero lo importante hasta acá, es que se comprenda que la Sala Constitucional, luego del fallo
de la Corte IDH en 2012, manejaba una tesis jurisprudencial en la cual se escudaba en la
supuesta competencia exclusiva de la Corte para supervisar el cumplimiento de la sentencia,
generando que no pudiera entrar a analizar el fondo de los asuntos hasta que la CDH
no se pronunciara al respecto, por el eventual “conflicto de competencias”.
Sin embargo, como se verá de seguido, en el primer acto judicial que se interpone en contra
de la FIV, es decir, que no buscaba su tutela y puesta en ejercicio, sino más bien, prohibirla
de nuevo, ahora, tan solo unos meses después, «mágicamente» habían adquirido
competencia no solo para entrar a analizar el fondo de la acción de
inconstitucionalidad planteada, sino que para pronunciarse de manera directa sobre
el tema FIV en Costa Rica [¿coincidencia?].
Ergo, la «desviación de poder» solo se hacía cada vez más evidente. Lo que nos permite
recordar las palabras del gran autor latinoamericano Gabriel García Márquez179, en tanto con
fina pluma expresó en una de sus conocidas obras que “la mayor dificultad para conocerla,
era su vicio de mentir por placer”. Por lo que, con pesar, debo confesarlo, “siento que la
conozco menos cuanto más la conozco”. Cualquier alusión a nuestro Órgano Constitucional,
es pura fantasía.
179 Gabriel García M., Del amor y otros demonios, 8ª ed. (Buenos Aires: Editorial Sudamericana S.A., 1995).
92
3.2. Resolución 1692-2016 de la Sala Constitucional: una total afronta al SIDH.
Ahora bien, corresponde analizar en este acápite el más reciente pronunciamiento de la Sala
Constitucional, en relación con la FIV. Así, como se adelantó líneas atrás, a raíz de una acción
de inconstitucionalidad presentada por los diputados del bloque de oposición a este asunto,
representantes de los grupos mal llamados “cristianos” o “evangélicos”180
[«ultraconservadores»] en contra del Decreto Ejecutivo n° 39210-MP-S, la Sala emitió su
sentencia. Esto, en tiempo récord valga acotar, pues fue presentada el 21 de setiembre de
2015 y resuelta el 3 de febrero de 2016, cuando la duración promedio de una acción de este
tipo es de dos años como mínimo.
Sobre esta base, la Sala parte de nuevo de la vulneración al principio de reserva de ley y del
principio democrático, para declarar la inconstitucionalidad de este moderno decreto. No
obstante, vale hacer primero la anotación sobre la discusión que se dio dentro de este
expediente, desde el momento cuando se tuvo que decidir si daban curso o no a la misma, ya
que la votación, para esta oportunidad, quedó 4-3 en favor de conocer el fondo de ésta181.
“(…) Esta acción se admite por reunir los requisitos contemplados en los
artículos 73 a 79 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. La legitimación de los
accionantes proviene de la existencia de intereses difusos dada la eventual
afectación de los fondos públicos de la Caja Costarricense de Seguro Social y de los
180 Para ponerles nombre y apellidos: Gerardo Fabricio Alvarado Muñoz (Exdiputado y candidato Presidencial
que llegó hasta segunda ronda), Gonzalo Alberto Ramírez Zamora (Expresidente Legislativo), Luis Alberto
Vásquez Castro y Mario Gerardo Redondo Poveda, todos Diputados de la Asamblea Legislativa de la República
de Costa Rica, para el período 2014-2018.
181 Sala Constitucional, Resolución nº 15725-2015 de las once horas veinte minutos del 7 de octubre de 2015,
da curso a la acción de inconstitucionalidad, exp. n° 15-13929-0007-CO. Posee 3 votos salvados, por parte de
los Magistrados Nancy Hernández, Gilberth Armijo y Ernesto Jinesta, quienes rechazan DE PLANO la acción.
93
intereses de los contribuyentes de la seguridad social, así como por el respeto a la
vida. […] De conformidad con el artículo 82 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional
y por tratarse en este caso de una norma de trámite, mediante la cual el Poder
Ejecutivo autoriza la realización de una técnica de reproducción asistida de
fecundación in Vitro y transferencia embrionaria autorizada que involucra la
manipulación de óvulos fecundados, cuyos efectos aquí cuestionados serían
irreversibles y afectarían la vida humana, se suspende la aplicación de la
normativa impugnada. Lo anterior implica la no implementación de la técnica
de reproducción asistida de Fecundación In Vitro y transferencia embrionaria
autorizada específicamente en el decreto impugnado, hasta tanto no se
resuelva esta acción.” (Resaltado y subrayado no son del original).
Lejos del anterior primer desafío planteado al SIDH, al indicar expresamente que su
aceptación implica la no implementación de la TRA FIV, hasta tanto no se resuelva esta acción”,
esto generó como consecuencia, un hecho público y notorio en nuestro país, pues trascendió
mediáticamente: la salida [“jubilación”] de este alto Órgano Constitucional del hasta ese
momento Presidente de la Sala, Dr. Gilbert Armijo Sancho.
Dentro de ese orden de ideas, el expresidente de la Sala Constitucional indicó en este mismo
artículo que “durante muchos años, como profesor, académico y jurista, he mantenido que la
Corte Interamericana, una vez que se pronuncia en relación con un país y, más, en este caso,
que hay una condenatoria de por medio y está en la fase de cumplimiento de su propia
sentencia, pues ella es la única competente para pronunciarse sobre este tipo de problemas y,
creo que, en esta situación, tres de nosotros optamos por decir que no éramos competentes
hasta que la Corte se pronunciara”.
182 Natasha Cambronero, “Presidente de la Sala IV: Fallo sobre FIV ‘fue la gota que derramó la copa’”, La Nación,
94
En concordancia con lo señalado por éste, es evidente que la Sala IV (como la mal llaman
algunos) erró, una vez más, en cuanto al análisis del objeto en cuestión. Y para ello, basta
tener presente los múltiples procesos de amparo que recayeron luego de la sentencia de
2012 de la Corte IDH, los cuales, como se vio supra, habían sido SIEMPRE rechazados de
plano o declarados sin lugar, bajo el argumento que la Sala Constitucional NO TENÍA
COMPETENCIA PARA DIRIMIR LA SITUACIÓN.
Se reitera: esta negativa a tutelar en el orden interno los mismos derechos humanos
declarados como violentados por este alto Tribunal Interamericano, se mantuvo invariable
en todos los casos en que la Sala Constitucional había tenido oportunidad de pronunciarse
en ese ínterin de alrededor de tres años, en donde alegaron incompetencia y se pronunciaron
acerca de la ausencia de una ley que permita el ejercicio de esos derechos humanos – como
si tales derechos superiores (y de ejecución directa) necesitaran de una ley “formal” para ser
protegidos y efectivizados, de acuerdo con la más moderna teoría internacional al respecto
–. Hasta ahora con esta acción…
95
Por lo que, el deber de no repetición ha quedado en nada a estas alturas, lo cual es
responsabilidad absoluta de la Sala. Obsérvese literalmente lo que resolvió este Tribunal
Constitucional, en un intento falaz por tratar de justificar su marco de acción y competencia
para declarar la admisibilidad de la misma:
“II. Objeto de la impugnación. De previo a conocer el fondo del asunto, la Sala aclara
que el tema de compatibilidad material del procedimiento de fecundación in
vitro, con el derecho a la vida, fue conocido por la Corte Interamericana de
Derechos Humanos en la sentencia del 28 de noviembre de 2012 (Artavia
Murillo y otros vs. Costa Rica). En dicha ocasión, la Corte Interamericana interpretó
la Convención Americana en el sentido de que la fecundación in vitro no lesionaba el
derecho a la vida, contenido en el artículo 4 de dicho instrumento y que el Estado
costarricense se encontraba en el deber de regularla, para posibilitar su práctica en el
territorio nacional. La Sala Constitucional reconoce que las resoluciones de la
Corte Interamericana carecen de apelación, que la sentencia supra citada ha
adquirido firmeza y debe ser considerada cosa juzgada internacional. Así, el
respeto a lo decidido por la Corte Interamericana en dicha sentencia, inhibe a la Sala
de hacer un pronunciamiento sobre el objeto tratado en ella (en lo que existiría
identidad de objeto, según las reglas que rigen la cosa juzgada). Sin embargo, este
Tribunal Constitucional se encuentra en la obligación de resolver aquellos
asuntos que no fueron objeto en la sentencia Artavia Murillo vs. Costa Rica –
sobre los que no existe cosa juzgada internacional –, toda vez que persiste su
deber de ejercer el control de constitucionalidad, según lo estipulado en el
numeral 10 de la Constitución Política”. (Resaltado y subrayado no son de la
sentencia original).
De ese mismo modo, estableció este Tribunal patrio que, en términos generales, “los alegatos
de inconstitucionalidad que presentan los accionantes se pueden agrupar, entonces, en dos
clases: i) una que atañe a cuestiones de forma esenciales, relativas a la idoneidad formal del
instrumento jurídico utilizado para regular la denominada técnica de reproducción asistida de
fecundación in vitro y transferencia embrionaria; y ii) otra a cuestiones de fondo relativas a la
vulneración de principios y normas sustantivas, tanto de la Constitución Política, como de
diversos instrumentos internacionales de Derechos Humanos”. Culminan diciendo:
96
dicha sentencia inhibe a la Sala de hacer un pronunciamiento sobre el segundo grupo
de reclamos, lo que no obsta para que la Sala entre a resolver, como es su
obligación constitucional, aquellos asuntos que no fueron objeto en la sentencia
de la Corte Interamericana”. (Subrayado y resaltado no pertenecen a la original).
Ante lo cual, es válido preguntarse: ¿Qué habrá dejado por fuera la Corte IDH en relación con
este tema, que no fuese objeto de su sentencia y que sí pueda serlo para la Sala? ¿Acaso el
tema del principio de reserva legal no fue el primer argumento para anular el decreto
anterior de 1995, en aquella nefasta sentencia de 2000 que dio origen a la de la CDH? Más
preocupante aún: ¿podía la Sala Constitucional pronunciarse de esta manera, aun estando
pendiente la resolución de supervisión de cumplimiento de la Corte Interamericana?
Por tanto, es necesario conocer cuáles fueron los «razonamientos» esbozados por la Sala
Constitucional en este voto para anular el Decreto FIV 2015, para ver si allí, en algún lugar,
se podrán encontrar las respuestas. Y como ya se adelantó, el punto cardinal de este voto
gira en torno, nuevamente, al principio de reserva de ley en materia de regulación de
derechos humanos. Sobre este punto, la Sala indicó:
97
protección de los otros derechos involucrados, para su implementación en el
Derecho Interno, tal y como lo señala la Procuraduría General de la República en su
informe, lo cual, por el principio de reserva de ley, que rige en materia de
derechos fundamentales, sólo puede hacerse por medio de ley formal
promulgada por la Asamblea Legislativa.” (Subrayado y resaltado no son de la
original).
Razonan los Magistrados de mayoría, por otro lado, pero ahora sobre el principio
democrático – el cual ligan de manera directa con el principio de reserva legal –, lo sucesivo:
“De tal manera, que el hecho de que esté reservado a la Asamblea Legislativa, por
medio de una ley formal, la restricción o regulación del régimen de los derechos
fundamentales, también responde a una cuestión de legitimación dentro de un
Estado Democrático de Derecho, pues es el Poder representativo de la soberanía
popular; y, por ende, que cumple a cabalidad con el principio democrático (artículos
9 y 105 de la Constitución Política). En este sentido, el Poder Ejecutivo, con la
promulgación del decreto ejecutivo en cuestión, vulneró también el principio
democrático, ya que adoptó un acto cuya competencia es exclusiva del
Legislativo, vulnerando con ello, también, el Principio de División de Poderes,
lo que torna el decreto ejecutivo denominado “Autorización para la Realización de
la Técnica de Reproducción Asistida de Fecundación in Vitro y Transferencia
Embrionaria”, del 10 de setiembre de 2015, publicado en el Diario Oficial La Gaceta
nº 178 del 11 de octubre de 2015, en inconstitucional, también, por violación de
los citados principios, vicios que lo afectan en su totalidad”. (Resaltado y
subrayado no son de la original).
Por último, amén de no continuar reseñando los distintos pensamientos [yerros] que profirió
esta Sala de manera totalmente arbitraria en este voto 1692-2016, por su poca practicidad,
parece adecuado exhibir el último considerando que exponen los Magistrados de mayoría,
en el sentido que, o parece que de verdad piensan que su pronunciamiento no trasgrede la
competencia de la Corte IDH; o bien, parece que aun sabiéndolo, actúan de igual forma sin
preocuparse mucho por fundamentar lógicamente su voto, tratando de esquivar su
responsabilidad y endilgándosela al resto de los Poderes del Estado, con la consecución de
su fin ulterior: mantener la FIV prohibida, por lo menos hasta que la Corte IDH volviera a
ponerle un punto a la cuestión.
98
Obsérvese:
Escenario ante el cual no queda más, que solo más dudas: ¿en qué habrán pensado los
señores Magistrados para culminar su magnánima sentencia con esta acotación? ¿Será que
de verdad consideran que los principales culpables de todo este problema son el Poder
Ejecutivo y el Legislativo? Pero sobre todo, la que nos provoca una mezcla de emociones:
99
¿CÓMO PUEDEN TENER EL CINISMO DE TRAER A VALOR PRESENTE SU SENTENCIA DEL
AÑO 2000? Sabiendo claramente que, sin lugar a dudas, ese fue el hecho concreto que
motivó la decisión de 2012 de la Corte IDH.
Por tanto, es comprobable, entonces, que la Sala Constitucional ha venido a derribar parte
de la buena imagen que ha proyectado nuestro país en materia de derechos humanos. Con
su accionar, la Sala, siendo el órgano invocado por la Constitución Política para ejercer un
correcto control de constitucionalidad ([Link]. arts. 10 y 48 Const. Pol.), y correlativamente, de
convencionalidad, es la agente productora del daño masivo a los derechos humanos no solo
de las víctimas acreditas en el caso FIV, sino de las miles de personas que vieron sus
oportunidades y sueños conculcados, por un órgano que se empeñaba en continuar
soslayando el régimen de protección que ofrece nuestro Estado Social de Derecho y la CADH.
Lo que se traduce, en palabras simples, como una total afronta de nuestra Sala Constitucional
al SIDH.
A fin de cuentas, se cierra este esbozo citando lo que dijo Armijo Sancho respecto de su
jubilación, luego de la votación interlocutoria para dar curso a esta acción de
inconstitucionalidad (que como era de esperarse, pasó de una votación 4-3, a 5-2
finalmente), en tanto indicó en forma expresa que:
“… es muy fregado, desde mi punto de vista, entrar al selecto club de los países que
no obedecen lo que dice la Corte Interamericana de Derechos Humanos como
Venezuela por ejemplo, o como Bolivia u otros países de América Latina que están
haciendo eso. A mí eso no me parece que sea correcto, he sido formado como juez,
estoy acostumbrado que cuando el superior te dice esto es la forma de la solución
correcta, yo no lo cuestiono, respeto el fallo y lo ejecuto. Y en este caso, un poco
sería cuestionar eso y como le digo yo ya no podría llegar hasta ahí…”183.
(Resaltado y subrayado son nuestros).
100
3.3. Votos salvados de los Magistrados Hernández López y Jinesta Lobo: un poco
de luz en medio de tanto «oscurantismo».
En este sentido, lo que se quiere dejar sentado para este momento es, justamente, el
pensamiento de que la Sala Constitucional se valió de cuanto artilugio retórico pudo,
abusando del poder otorgado por la Constitución Política, y utilizando su investidura para
representar el mayor obstáculo a la FIV en nuestro país; y lo peor, burlándose de todos los
ciudadanos que han esperado por más de tres lustros la llegada de esta técnica, la cual, con
el accionar de mala fe de parte de ésta, la inoperancia de la Asamblea Legislativa y el poco
poder político que posee el actual Gobierno, pareciera permanecer aún muy lejana para un
gran sector de la población.
Tampoco todo ha sido malo con este reciente pronunciamiento, pues nos gustaría rescatar
algunos aspectos bastante positivos que trata esta sentencia, lastimosamente, eso sí, en sus
votos salvados. En lo medular, el Magistrado y actual Presidente de la Sala, Ernesto Jinesta
Lobo, rechaza de plano la acción de inconstitucionalidad, e implementa una serie de
concepciones muy interesantes para fundamentar su discurso, el cual, se adelanta, es acorde
con la tesis que se maneja en esta investigación.
184 Friedrich Nietzsche, Human, All Too Human, 2ª ed. (Cambridge: Cambridge University Press, 1996), II: 27 y
ss.
101
Siendo así, establece primeramente, en relación con el tópico del control de convencionalidad,
lo que se cita a continuación:
102
la CDH Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot, la responsabilidad internacional recae sobre el
Estado y no sobre alguno de sus órganos o poderes185.
Sergio García Ramírez, exjuez de la Corte IDH y además, precursor del concepto de control
de convencionalidad, expresó en esa misma tesitura su punto en cuanto a que el tribunal
interno que ejerce el control de convencionalidad, no podría ignorar las reglas sobre
imputación al Estado de responsabilidad generada por la conducta de diferentes sujetos.186
Dentro de esta perspectiva, el mismo Magistrado Jinesta, continuaba líneas abajo en el voto
disidente mencionado, señalando otro aspecto de importante evocación, como es la
explicación de qué debe entenderse por prejudicialidad convencional y por litispendencia
convencional, siempre dentro del contexto de lo acontecido en el Caso FIV:
“… De acuerdo con los principios del Derecho procesal común y universal, un órgano
jurisdiccional o Tribunal, no puede conocer o resolver un asunto determinado,
185 Eduardo Ferrer Mac-Gregor P., “El control difuso de convencionalidad en el Estado Constitucional”, EN:
Formación y perspectiva del Estado mexicano, coord. Héctor Fix-Zamudio y Diego Valadés (México D.F.: El
Colegio Nacional-UNAM, 2010), 174.
186 Sergio García R., “El control judicial interno de convencionalidad”, IUS-Revista del Instituto de Ciencias
103
cuando otro debe pronunciarse de manera previa y especial, por tener,
exclusiva y excluyentemente, atribuida una competencia. Se trata de una
prejudicialidad devolutiva, habida cuenta que otro órgano jurisdiccional distinto
debe pronunciarse de previo sobre la cuestión. El control de convencionalidad que
ejerce la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por la ya señalada
condición de intérprete último y definitivo, le impide a un Tribunal nacional,
incluido uno constitucional, pronunciarse sobre la convencionalidad o no de
una conducta del Estado condenado, cuando la diferencia ya ha sido invocada y
pende de ser resuelta ante el Tribunal regional citado, tanto en la etapa de
cognición como de ejecución. Le corresponde, en tal supuesto, al Tribunal
nacional abstenerse de resolver la cuestión hasta que el Tribunal regional se
pronuncie. Máxime, cuando le compete, exclusivamente, a la Corte
Interamericana, en la fase de seguimiento o de ejecución, determinar si una
conducta específica del Estado condenado y vencido se ajusta al contenido de
una sentencia previa vertida por ese órgano interamericano y, en general, al
bloque de constitucionalidad. Cabe advertir que la prejudicialidad convencional,
fuera de la abstención de resolver, tiene, como consecuencia jurídica mínima
esperable, la suspensión del proceso hasta que sea resuelta. Importa acotar que
la prejudicialidad se configura cuando el objeto de sendos procesos no es
absolutamente idéntico, por lo que, a modo de ejemplo, la Corte, Tribunal o Sala
Constitucional puede conocer y resolver la cuestión de estricta constitucionalidad
interna o nacional. En lo relativo al concepto de “litispendencia convencional”,
debe tratarse de un objeto procesal idéntico, en cuyo caso el Tribunal regional
que está conociendo del asunto, sea en fase de conocimiento o de ejecución,
debe resolver la cuestión y no se puede interponer otro proceso con igual objeto
ante un alto Tribunal nacional, el que, por un principio general del Derecho
procesal común, está obligado a declarar tal litispendencia. La “litispendencia
convencional” es producto de los conceptos de perpetuo iurisdictionis y perpetuo
legitimationis que suponen un objeto procesal idéntico. Tratándose del control de
convencionalidad concentrado, que ejerce la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, en fase de conocimiento o de seguimiento, si la cuestión empeñada
es la convencionalidad de un acto formal de un poder público, se produce,
inevitablemente, una “litispendencia convencional”. (Subrayado y resaltado no
son del original).
En la especie, Jinesta con atino expresó que en el trámite de la acción (que es un
procedimiento interno o nacional), se estaba conociendo de la presunta violación al bloque
de constitucionalidad y convencionalidad por el Decreto FIV 2015. Dicho instrumento
normativo, fue dictado con el fin de cumplir la Sentencia FIV de 2012, por lo que su estudio
104
y análisis se encontraba en fase de seguimiento por la Corte IDH para ese momento, con el
fin de determinar si éste era suficiente para tener por cumplido el contenido del fallo de
mérito.
De esa manera, el asunto por dilucidar entonces por parte de la Sala, señalaba este
Magistrado, “pertenece al campo del control concentrado de convencionalidad, no
pudiendo la Sala disputar o sostener competencia con este Tribunal regional de
derechos humanos, por cuanto, se trataba de conocer y resolver una cuestión atinente a la
ejecución de un fallo vertido por este último”. (Resaltado y subrayado son nuestros).
Por su parte, la Magistrada Nancy Hernández, quien al igual que Jinesta, salvó el voto en
todas las oportunidades que tuvo para hacerlo en el tema FIV, las cuales fueron
estudiadas supra, mostró su clara comprensión del asunto, a pesar de no estar – del todo –
de acuerdo con lo sentenciado por la Corte IDH, afirmándolo así inclusive al inicio de sus
enunciaciones en los votos de 2014189. Al respecto, señaló de manera muy objetiva, pero
sobre todo, imparcial y justa, lo siguiente en este voto de 2016:
“[…] Esto aplica a mi caso, dado que, según expresé claramente en mi voto particular
en la sentencia 2014-3715, no comparto los argumentos de fondo de la sentencia
de la Corte Interamericana en el caso Artavia Murillo y Otros, sin embargo,
estoy jurídicamente obligada a cumplirla. Por encima de los criterios personales,
debe prevalecer ese círculo virtuoso que el país ha venido construyendo
trabajosamente en las últimas décadas y que ha conseguido, a través de pasos grandes
o pequeños pero que siempre relevantes de los distintos protagonistas – una mayor
y cada vez más acentuada cultura de reconocimiento y defensa de los Derechos
Humanos para los miembros de nuestra sociedad-.”
189 Cfr. Voto salvado en las resoluciones de Sala Constitucional nº 3715-2014 y 1424-2014. En lo particular, ver
105
“constituye un gravísimo precedente de abandono de los fundamentos de nuestro sistema
jurídico-constitucional”.
Por lo que, parece dable situar una frase igual de contundente que utiliza Jinesta en su voto,
en tanto establece que “la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica,
no puede usurpar tales competencias al Tribunal regional y, menos aún, sostener, como regla
absoluta, que un derecho humano para que tenga plena eficacia requiere, siempre y
necesariamente, de la interpositio legislatoris”. (El original no posee subrayado ni
resaltado).
Y es que esto se trae a colación, precisamente, porque líneas atrás se había comentado sobre
la posición adoptada por la Sala Constitucional, en el sentido que en el año 2000 concibió una
posición “dura” respecto del concepto y aplicación del principio de reserva de ley al caso
concreto; y dieciséis años más tarde, una configuración completamente distinta en la Sala,
deparaba el mismo nocivo resultado por una “vía argumentativa” diferente, nada más.
De ese modo, se hace eco de las palabras de Nogueira Alcalá190, por cuanto, con acierto señala
que en el supuesto de una tensión entre aseguramiento mayor de derechos humanos por
parte de la Convención, en relación con el aseguramiento en el texto formal de la Constitución
respectiva, el Estado debe cumplir con las obligaciones convencionales y no puede alegar su
Constitución para incumplir el deber de garantizar los derechos en los estándares mínimos
convencionales determinados por la CDH.
Tal práctica, atenta contra el artículo 27 del Convenio de Viena sobre Derecho de los
Tratados – ratificado por Costa Rica –, en tanto no se pueden oponer obstáculos de derecho
interno al cumplimiento de las obligaciones internacionales. Ello obliga al Estado-Juez, en
este caso, a la aplicación de una interpretación de los derechos favor persona, dando
preferencia al estándar mínimo fijado en la norma de derechos humanos convencional, única
opción que posibilita no vulnerarlos ni incurrir en responsabilidad internacional por ello.
Ergo, si la Sala hubiese querido actuar diferente en el presente caso, tuvo entonces la
oportunidad ideal para hacerlo con el pronunciamiento de esta acción, reivindicándose no
190 Humberto Nogueira A., “Los desafíos del control de convencionalidad del corpus iuris interamericano para
106
solo con sus ciudadanos, sino con la comunidad internacional, por ser la agente productora
de la violación a los derechos humanos condenados en contra de nuestro país. ¡Pero no! Su
soberbia, prepotencia, poca humildad y ultraconservadurismo, hicieron que esa oportunidad
se aprovechara para “mostrarle al mundo que la Sala Constitucional de Costa Rica es
«soberana», «independiente» y, jerárquicamente, «superior» a la Corte IDH”. Dicha
“conquista” duraría tan solo 23 días.
Por lo cual, el irrespeto absoluto por lo resguardado en el SIDH en esta temática, queda
evidenciado con las palabras esbozadas por la Magistrada Hernández en su voto de minoría.
Del siguiente modo, expresó desacuerdo con lo externado por sus compañeros
Comagistrados:
“[…] El principal argumento para dar curso a este proceso por parte de la mayoría, fue
que el poder-deber impuesto a la Sala por el artículo 10 de la Constitución Política no
puede estar sujeto a intervención de terceros ajenos al proceso.- Dicha
afirmación desconoce el marco normativo del sistema interamericano por
completo, y pierde su contundencia inicial ya en el propio ámbito del ordenamiento
jurídico nacional, donde la Sala tiene reafirmada su negativa para analizar
posibles lesiones a derechos fundamentales cuando el objeto del amparo lo es
– al mismo tiempo – de conocimiento de otro órgano en diligencias de
cumplimiento o ejecución. No obstante, aún dejando de lado ese aspecto, resulta
evidente que en el caso concreto, tal posición no puede hacerse a espaldas del
ordenamiento jurídico internacional de los Derechos Humanos vigente en el
país.
107
Concluyendo, en esta misma tesitura que contraría los argumentos dados por la mayoría de
la Sala Constitucional, Jinesta expresó su desagrado respecto de la forma de resolver sus
compañeros Magistrados, de la siguiente forma:
Por lo tanto, se ha realizado esta remembranza, con el único fin de mostrar al lector(a) lo que
fue una pequeñísima luz en medio del oscuro pensamiento implantado por la Sala
Constitucional en nuestro país en cuanto a FIV, por lo que, no se puede perder de vista que
esto únicamente significa que dichos Magistrados se eximieron de la responsabilidad
“histórica” de haber compartido el criterio final, mas los efectos negativos del voto de
mayoría fueron notables, pues figuran, tristemente, entre muchas otras consecuencias, ser
191 Incluso, también con lo señalado por el Magistrado Fernando Cruz Castro en su voto concurrente separado
de este mismo 1725-2016 (1692-2016), ya que dispuso extender la vigencia del Decreto FIV 2015, hasta
tanto no se emitiera una ley al respecto. Lo extraño acá es cómo, o por qué, este ilustre Alto Juez justifica su
argumentación de tal forma, pero adherido al voto de mayoría, cuando pareciera, más bien, querer apoyar la
tesis de minoría. Un tanto contradictorio, o bien, indeciso. Pero lo importante es que muestra la multiplicidad
de criterios que pueden surgir a raíz del tema, pero para darle continuidad, protección, no como la tesis que
terminó imperando en el voto de mayoría que, 16 años después, no varió en lo absoluto, y más bien, muestra
un retroceso en materia de protección de los derechos humanos.
108
“el termómetro del pueblo costarricense”, en palabras del Magistrado Salazar Alvarado192,
redactor del voto de mayoría.
Con lo cual, se da paso a la siguiente Sección, en donde se resaltarán las deficiencias, desafíos
y desatinos acotados por la Corte IDH sobre este nuevo fallo de la Sala en cuanto a FIV,
dejando en ridículo a Costa Rica, reincidentemente, por continuar violentando los derechos
humanos desde el seno de su propio Poder Judicial, de su propia Cámara de lo Constitucional.
192 Manuel Avendaño A., “Corte IDH ordena poner en vigencia decreto que regula FIV en Costa Rica”, La Nación,
109
Dicha votación, al igual que la primera, quedó 5 votos contra 1 en los puntos de las
obligaciones principales, de nuevo, salvando el voto el Juez Eduardo Vio Grossi. En ese
sentido, a pesar de que no se comentó a profundidad su voto disidente de 2012, por razones
de extensión y poca practicidad, sí se quiere acotar algo en el que emitió en 2016 en este
Caso FIV.
Y se hace, porque parece que, de llegar a haber mayoría en un criterio como el que esboza
este Alto Juez, socavaría la lucha emprendida por la Corte IDH para haber llegado al nivel
que, si bien no perfecto, pero sí con buen tino ha forjado a lo largo de su historia, y se
encuentra en una fase cúspide – a nuestro modo de entenderlo – en cuanto a la
obligatoriedad y efectividad de sus fallos en los ordenamientos internos. Véase:
Por lo cual, es notable no solo la contra que ha mantenido el Juez chileno hacia la FIV, sino
que, con este razonamiento, hacia las potestades propias de la Corte IDH en el resguardo de
los derechos humanos, incluso posterior a sus sentencias de fondo. Por lo cual, no es de
extrañar que este Juez sea el que representa – siendo el actual Vicepresidente –, por llamarlo
110
de algún modo, la “oposición” en la presente configuración de la CDH, pues resulta ser quien
más votos disidentes ha emitido, en general193.
Siendo así, sin ánimo de extenderse demasiado en esto, pues como se dijo, en buena hora
resulta ser la posición de minoría, se pasa al análisis de la Sentencia FIV (II). Por lo cual, se
ha decidido dividir la presente Sección – que por supuesto, analiza el voto de mayoría – en
tres perspectivas básicas que ayudarán a comprender los fundamentos del más reciente fallo
de la Corte IDH sobre FIV. Estas se muestran tal como se desarrollan a continuación:
No obstante, con la afirmación inicial del párrafo anterior, se constata que cada Estado que
forma parte de las relaciones internacionales, tiene su específico sistema de recepción en el
derecho interno, de acuerdo con sus características propias, que se engloban siempre dentro
del concepto de su soberanía estatal. Distinto es que este principio haya sufrido
modificaciones importantes, pero solo para el progreso de la humanidad, se considera.
En esta línea, el jurista español Luciano Parejo Alfonso, habla del caso europeo195, señalando
que “en la medida en que el diseño del CEDH es de doble escalón (con acento en el estatal),
193 De acuerdo con los datos del CEJIL, ha emitido un total de 49 votos separados (de 452 documentos firmados),
y se encuentra en la Corte IDH desde el año 2010 y estará hasta el 2021, por lo que podemos estar seguros que
su línea se va a mantener de esa manera. Cfr. “Lista completa de Jueces/zas y Comisionados/as”, CEJIL, accesado
el día 27 de setiembre de 2016, URL: [Link] perfil del Juez Eduardo Vio
Grossi.
194 Manuel Becerra R., La recepción del derecho internacional en el derecho interno, 2ª ed. (México D.F.: IIJ-UNAM,
2012), 19. Cfr. Rubén Hernández V., “La incorporación de estándares internacionales y supranacionales en el
derecho interno”, Revista Judicial 119 (2016): 31-40.
195 Luciano Parejo A., prólogo a Control de convencionalidad y responsabilidad del estado, por Allan R. Brewer-
Carías y Jaime O. Santofimio G. (San José: Editorial Investigaciones Jurídicas S.A., 2015), 23.
111
queda planteada así la cuestión del funcionamiento real del sistema europeo de protección
de los derechos humanos”.
Parejo señala, en ese mismo sentido, sobre la base de la responsabilidad estatal principal
(art. 1 CEDH196), que sus manifestaciones son dos: “i) la obligación de los Estados de
articulación de vías de recursos efectivos para la reparación de las violaciones, incluso si
éstas tienen su origen en la actuación de personas en ejercicio de funciones oficiales (art. 13
CEDH); y ii) la necesidad del agotamiento previo de dichas vías internas como requisito del
acceso al Tribunal Europeo (art. 35 CEDH)”197.
La subsidiariedad implica, desde luego, en aquella jurisdicción, que este último no debe
ocupar el lugar de los Tribunales internos (correspondiéndole más bien verificar si los
efectos de la interpretación realizada por estos es compatible con el CEDH198), pero
igualmente que la protección interior no sea inferior a la dispensada por tal instrumento
internacional, por más que a los Estados se les reconozca un cierto margen de apreciación199
(por su mejor posición para conocer las circunstancias concretas del caso)200.
196 A tenor de este artículo los Estados reconocen a toda persona dependiente de su jurisdicción los derechos y
112
Así, en palabras de este autor español, la práctica demuestra que el esquema de las relaciones
entre dichas piezas, no garantiza la ausencia total de fricciones y conflictos, tanto más si se
considera la complejidad añadida – en el caso particular europeo, no así en el nuestro – de
su conversión en triangular por efecto de la integración comunitaria (con una Unión Europea
dotada de jurisdicción propia, buscando el desdoblamiento funcional de los órganos
judiciales internos)201.
Lo mismo sucede en el caso interamericano. Tal como puede extraerse de la anterior alusión
al caso europeo, véase cómo, comparativamente, no dista mucho de lo que sucede en nuestra
realidad práctica, incluso, ni siquiera se posee ese componente que vuelve, en algunos casos,
tripartita la cuestión, lo cual torna “más sencillo” el establecimiento de obligaciones para los
Estados Partes, por lo menos al no contar en el presunto conflicto de normas con unas de
carácter comunitario.
En esa tesitura, la propia Corte IDH se ha pronunciado respecto de esta temática, señalando
que “las obligaciones contraídas por los Estados deben cumplirse de buena fe y no puede
invocarse para su incumplimiento el derecho interno. Estas reglas, pueden ser consideradas
como principios generales del derecho y han sido aplicadas, aún tratándose de disposiciones de
carácter constitucional, en otros estrados como la Corte Permanente de Justicia Internacional
o la Corte Internacional de Justicia…”202.
113
fin de la Convención. Estas últimas serían las “leyes” a que se refiere la pregunta
planteada por la Comisión.
Ante lo cual, queda clara la potestad otorgada a la Corte como vigilante del cumplimiento de
las condiciones (derechos y obligaciones) contenidas en la CADH y otros IIDH [control de
convencionalidad]. También, se visualiza la limitación de este poder que realiza la propia
Corte sobre sus competencias, en tanto respeta en todos los casos, por mandato
Estatuto. Cfr. Corte IDH, Caso Zambrano Vélez y Otros vs. Ecuador, Supervisión de cumplimiento de sentencia,
de 1º de setiembre de 2016, párr. 1; Id., Caso Palamara Iribarne vs. Chile, Supervisión de cumplimiento de
sentencia, de 1º de setiembre de 2016, párr. 1; e Id., Caso Castillo Petruzzi y Otros vs. Perú, Supervisión de
cumplimiento de sentencia, de 1º de setiembre de 2016, párr. 1.
114
convencional, el marco de acción de cada Estado sobre el cumplimiento de sus
ordenamientos, según sus condiciones soberanas.
Tales obligaciones convencionales de los Estados Parte, “vinculan a todos los poderes y
órganos del Estado”207, es decir, que todos los poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo,
Judicial, u otras ramas del poder público) y otras autoridades públicas o estatales, de
cualquier nivel, incluyendo a los más altos tribunales de justicia de los mismos, “tienen el
deber de cumplir de buena fe con el derecho internacional”208. Asimismo, este Tribunal ha
resaltado en su jurisprudencia que los Estados “no pueden por razones de orden interno dejar
de asumir la responsabilidad internacional ya establecida”209.
Ramírez Vs. Venezuela, Supervisión de cumplimiento de sentencia, de 20 de noviembre de 2015, párr. 6. Cfr.
Id., Caso Castillo Petruzzi y Otros vs. Perú, Supervisión de cumplimiento de sentencia, de 17 de noviembre de
1999, párr. 3 y 4.
207 Cfr. Corte IDH, Casos El Amparo, Blanco Romero y Otros vs. Venezuela, párr. 6; Id., Caso Castillo Petruzzi y
Caso De la Cruz Flores vs. Perú, Supervisión de cumplimiento de sentencia, de 2 de septiembre de 2015, nota
al pie 16.
115
jurisprudencial interamericano – que busca ser complemento y no mero ordenador para el
interno –, en favor del reconocimiento de las potestades de la Corte IDH para fiscalizar el
cumplimiento de sus sentencias, se logra la vinculatoriedad necesaria para que éstas tengan
«efecto útil» en los países miembros, máxime los que son condenados por violentar derechos
humanos.
En conclusión, esas «aparentes» disputas que plantean muchas veces los Estados Partes, son,
justamente, para eludir el cumplimiento de lo sentenciado por la Corte IDH. Son
lucubraciones dilatorias que articulan los países que desean incumplir con su obligación de
respetar a ultranza el bloque de convencionalidad que los rige, mas su deber de hacerlo es
completa y absolutamente incuestionable, improrrogable210, un dogma [necesario] que
fortalece el ius cogens internacional.
Y, por supuesto, Costa Rica no podía ser la excepción a lo que se enuncia, máxime al ser la
sede de este importante Alto Tribunal (cfr. art. 27 del Convenio Sede, de 1983). De modo que,
se da paso al siguiente apartado, en donde se expondrán los motivos esbozados por la CDH,
nuevamente, en relación con el Caso FIV, debido al incumplimiento flagrante del Estado
costarricense de lo dictaminado por este Alto Tribunal en 2012, teniendo como su principal
– pero no único – agente, a la Sala Constitucional, órgano que supónese debería velar por la
estricta observancia del bloque convencional.
Dado lo anterior, corresponde en este acápite examinar con más detalle el voto de 2016
emitido por la Corte IDH, en relación con la supervisión de cumplimiento de la Sentencia FIV
2012. Es decir, se verá acá lo actuado por el Estado costarricense de enero 2013 a febrero
210 Tal como lo reconocen, incluso, los Magistrados Jinesta y Hernández en sus diferentes votos salvados que
han sido atendidos en este trabajo, así como también Armijo en la resolución que daba curso a la acción de
inconstitucionalidad. Inclusive, el propio voto de mayoría en esa 1692-2016 deja entrever que existe una
obligación plena para el Estado costarricense de respetar lo fallado, más los juegos verbales, el wishfull thinking
y las falacias de toda clase, florecieron para configurar una flagrante desviación de poder por parte de la Sala
Constitucional en el caso de marras, fraguada en contra de los derechos humanos resguardados por la CADH.
116
2016, con ocasión de las obligaciones impuestas al violentar los derechos humanos de sus
ciudadanos prohibiendo la práctica de la FIV.
Valga apuntar, primero, cuáles habían sido las principales obligaciones impuestas,
contenidas en los puntos dispositivos de la Sentencia FIV 2012, donde se ordenaba
expresamente a Costa Rica que:
“2. El Estado debe adoptar, con la mayor celeridad posible, las medidas
apropiadas para que quede sin efecto la prohibición de practicar la FIV y para
que las personas que deseen hacer uso de dicha técnica de reproducción asistida
puedan hacerlo sin encontrar impedimentos al ejercicio de los derechos que
fueron encontrados vulnerados en la presente Sentencia. El Estado deberá informar
en seis meses sobre las medidas adoptadas al respecto, de conformidad con el párrafo
336 de la presente Sentencia.
3. El Estado debe regular, a la brevedad, los aspectos que considere necesarios
para la implementación de la FIV, teniendo en cuenta los principios
establecidos en la presente Sentencia, y debe establecer sistemas de inspección y
control de calidad de las instituciones o profesionales calificados que desarrollen este
tipo de técnica de reproducción asistida. El Estado deberá informar anualmente sobre
la puesta en vigencia gradual de estos sistemas, de conformidad con el párrafo 337 de
la presente Sentencia.” (Resaltado no es de la original).
117
Así las cosas, con el fin de que la referida prohibición de la FIV no continuara teniendo efectos
jurídicos en Costa Rica y de prevenir la recurrencia de violaciones como las ocurridas en el
presente caso, la Corte ordenó al Estado, como se vio, en los puntos dispositivos segundo,
tercero y cuarto y en los párrafos 336, 337 y 338 de la Sentencia de 2012, tres medidas
dirigidas a garantizar los derechos conculcados a las víctimas y a la no repetición de este
tipo de violaciones.
Además, la Corte destaca que en Costa Rica la Ley No. 6889 de 9 de septiembre de
1983 dispone la incorporación de las decisiones de este Tribunal internacional
como directamente ejecutables a nivel interno. Según lo resaltado por el Estado
en la audiencia de supervisión de cumplimiento, el artículo 27 de la referida ley
estable que “[l]as resoluciones de la Corte [Interamericana] y, en su caso, de su
Presidente, una vez comunicadas a las autoridades administrativas o judiciales
correspondientes de la República [de Costa Rica], tendrán la misma fuerza
ejecutiva y ejecutoria que las dictadas por los tribunales costarricenses”. Al
respecto, la Defensora de los Habitantes destacó que conforme a dicha ley “la
ejecutoriedad” las sentencias de esta Corte tiene “pleno valor” y “carácter de cosa
juzgada” en Costa Rica. Asimismo, los representantes de las víctimas aportaron copia
de sentencias de amparo que dan cuenta que, según la jurisprudencia reiterada de la
Sala Constitucional de la Corte Suprema de Costa Rica, “[l]as sentencias de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos tienen en el país pleno valor y tratándose de
derechos humanos, los instrumentos internacionales ‘tienen no solamente un valor
similar a la Constitución Política, sino que en la medida en que otorguen mayores
derechos o garantías a las personas, priman por sobre la Constitución’”. (Resaltado y
subrayado no son de la original).
118
De esta manera, la Corte comenzaba enunciando no solo la obligatoriedad del Estado
costarricense para cumplir con lo sentenciado, sino la existencia de una aptitud por parte del
ordenamiento interno para incorporar las disposiciones del SIDH en el nacional, teniendo
incluso valor superior a la Constitución Política, en la medida que otorguen mayores
derechos o garantías a las personas.
Ese criterio, que no es compartido por todos los Magistrados titulares que, actualmente,
integran la Sala Constitucional, ha servido de base para afirmar el carácter vinculante de la
jurisprudencia de la Corte IDH, sobre todo en aquellos casos en que la República de Costa
Rica no es parte212.
Cabe mencionar que con esta decisión, la Sala Constitucional modificó el criterio vertido en
la sentencia nº 2012-5590214, dictada en la acción de inconstitucionalidad interpuesta en
212 Víctor Orozco S., “El impacto de la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el
sistema de justicia constitucional costarricense”, Revista Judicial 18 (2016):, 71. pp. 61-80
213 En este orden, la Sala Constitucional costarricense ha sostenido con respecto a la jurisprudencia de la Corte
IDH y los instrumentos internacionales de protección, que son vinculantes para todos los órganos
jurisdiccionales, en el ejercicio del llamado control de convencionalidad, tanto en los supuestos en que la
República de Costa Rica es parte del litigio que se ventila en el seno de la CDH, como en aquellos en que no lo
es, incluso sus opiniones consultivas. Cfr. Sala Constitucional, Voto nº 2014-12703, de las once cincuenta y uno
minutos del 1º de agosto de 2014, se declara parcialmente con lugar el recurso de amparo, exp. nº 13-8162-
0007-CO. El Magistrado Jinesta y la Magistrada Hernández ponen nota. El Magistrado Rueda difiere de las
consideraciones de la mayoría, por lo que da razones distintas. El Magistrado Salazar Alvarado salva el voto y
declara parcialmente con lugar el recurso. El Magistrado Castillo salva el voto y declara sin lugar el recurso. De
igual modo, los tribunales ordinarios también han comenzado a inaplicar disposiciones legales por motivos de
inconvencionalidad (ver decisiones nº 2014-1758 y 2015-414 del TASP, II Circuito Judicial de San José).
214 Sala Constitucional, Resolución nº 5590-2012, de las dieciséis horas un minuto del 2 de mayo de 2012, se
declara sin lugar la acción de inconstitucionalidad, exp. nº 10-4035-0007-CO. Los Magistrados Armijo Sancho,
Jinesta Lobo y Cruz Castro salvan el voto y declaran con lugar la acción con sus consecuencias. El Magistrado
Castillo Víquez da razones adicionales y el Magistrado Cruz Castro pone nota.
119
contra de lo dispuesto en el artículo 10 del Reglamento de Salud de la CCSS – norma que
definía como beneficiario del seguro de salud a aquella persona de sexo distinto… –, en donde
la mayoría de la Sala consideró que no resultaba aplicable al tema del aseguramiento para
parejas del mismo sexo, lo resuelto en la sentencia dictada por la CDH.
De ahí que, de acuerdo con lo apuntado, el Estado de Costa Rica poseía toda una amplia gama
de vías para poder atacar de raíz la prohibición de la FIV en su territorio, pero se empeñó
en NO hacerlo, a sabiendas de que su ordenamiento interno no solo lo resguardaba, sino
que lo obligaba a dar ejecutoriedad a lo dictaminado por la Corte IDH en 2012. Esto fue
reconocido por la CDH en su Sentencia FIV 2016, refiriéndose a la primera obligación
impuesta, de la siguiente forma:
“La orden de dejar sin efectos la prohibición de la FIV podía ser implementada
por el Estado por distintas vías. Por ejemplo, dándole efectos inmediatos y
vinculantes a la Sentencia de este Tribunal a nivel del ordenamiento interno
costarricense a través de la actuación o decisiones de sus órganos y autoridades que
-en el marco de sus competencias- denotaran que la prohibición dejó de tener
vigencia, o también a través de la adopción de medidas de carácter general como la
emisión de una decisión judicial (de dicho tribunal que dispuso la prohibición) o de
una norma jurídica. Esta orden no depende de la medida ordenada en el punto
dispositivo tercero de la Sentencia relativa a regular los aspectos que se
consideren necesarios para su implementación. La ausencia de tal regulación
no debía representar un impedimento para la práctica de la técnica en el
país”.215 (Resaltado y subrayado son nuestros, no de la original).
“Es así que, luego de haber transcurrido trece años desde que una decisión de la
Sala Constitucional causó la referida prohibición de practicar la FIV y
aproximadamente un año desde la emisión de la Sentencia sin que se hubiera
dejado sin efecto dicha prohibición, los representantes de las víctimas y otra
persona interesada en acceder a dicha técnica, interpusieron al menos seis recursos
de amparo ante la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, con los cuales
120
pretendían que se dejara sin efecto la prohibición de la FIV, así como que dicha técnica
fuera brindada a los recurrentes en un centro público o privado de salud. La Sala
Constitucional por voto de mayoría “rechaz[ó] de plano” cuatro de los seis
recursos, y “declar[ó] sin lugar” los otros dos. (…).
217 Cfr. Corte IDH, Caso Gelman vs. Uruguay, párr. 65-68; e Id., Caso Gomes Lund y Otros (“Guerrilha do
Araguaia”) vs. Brasil, Supervisión de cumplimiento de sentencia, de 17 de octubre de 2014, párr. 19.
218 Cfr. Corte IDH, Caso FIV (2012), párr. 264. En este sentido, la Corte concluyó que “el embrión no puede ser
entendido como persona para los efectos del artículo 4.1 de la Convención Americana”.
219 Cfr. Inter alia, Corte IDH, Caso Apitz Barbera y Otros vs. Venezuela, Supervisión de cumplimiento de
sentencia, de 23 de noviembre de 2012, párr. 26; e Id., Caso “Guerrilha do Araguaia”, párr. 19.
121
ejecución de lo dispuesto en la Sentencia, y a garantizar los derechos de los
recurrentes, entre quienes se encontraban víctimas de este caso. En ese sentido, la
actuación de la Sala Constitucional desconoció la Sentencia del presente caso,
planteando un obstáculo para el cumplimiento de la misma.” (Subrayado y
resaltado son nuestros).
La Corte continuaba remachando la actuación no convencional que perpetró la Sala en este
caso, aun conociendo el fallo emitido por el órgano interamericano, de la siguiente forma:
(…) La Corte hace notar que, al tomar dicha decisión, la Sala Constitucional anuló
incluso el artículo 1 del Decreto Ejecutivo 39210-MPS que dejaba sin efecto la
prohibición de la FIV. Esta norma era la única medida adoptada por alguna
autoridad u órgano estatal en más de tres años desde la emisión de la Sentencia
para dar cumplimiento a esta medida de reparación.
122
Cabe tener en cuenta, al respecto, que esta Corte se ha pronunciado en otros casos sobre
cómo decisiones judiciales emitidas a nivel interno han constituido un obstáculo para el
cumplimiento de medidas de reparación ordenadas por ésta221. Particularmente, en el Caso
Barrios Altos vs. Perú, en su procedimiento de supervisión de sentencia, la Corte IDH
advirtió222:
221 Cfr. Corte IDH, Caso Barrios Altos vs. Perú, Supervisión de cumplimiento de sentencia, de 7 de septiembre
de 2012; Id., Caso Gelman vs. Uruguay; e Id., Caso “Guerrilha do Araguaia”.
222 Corte IDH, Caso Barrios Altos vs. Perú, párr. 4 y 5.
223 Cfr. Corte IDH, Caso Ivcher Bronstein vs. Perú, párr. 37; e Id., Caso Radilla Pacheco vs. México, Supervisión de
123
Legislativa que autorizara la FIV y la regulara e informó sobre proyectos de ley,
ninguno de los cuales ha sido aprobado. Esa misma posición es la que han
mantenido órganos estatales vinculados al cumplimiento de la Sentencia, entre ellos
la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (…).
Tal como fue indicado, durante los primeros dos años y medio de la etapa de
supervisión de cumplimiento, Costa Rica informó que para dar cumplimiento a esta
medida de reparación y a la ordenada en el punto dispositivo tercero, estaban en
trámite en la Asamblea Legislativa tres proyectos de ley. Durante todo ese
tiempo el Estado no informó sobre ninguna otra medida dirigida a dejar sin
efecto la prohibición de practicar la FIV. A la fecha de la presente resolución,
más de tres años después de notificada la Sentencia, ninguno de los referidos
proyectos de ley ha sido aprobado.
[…] Costa Rica informó que estaban en trámite en el Poder Legislativo tres
proyectos de ley en relación con la técnica FIV, que no han sido aprobados. Los
representantes de las víctimas y la Defensora de los Habitantes de Costa Rica se
refirieron a la falta de avances y obstáculos que se presentan en el ámbito legislativo
para la aprobación de una ley que regule la FIV. Aquellos también expusieron críticas
en cuanto al contenido de estos proyectos, particularmente respecto del proyecto de
ley No. 18.824 “Ley Marco de Fecundación In Vitro”, ya que consideran que no se
adecuarían a lo dispuesto en la Sentencia. En su escrito de 11 de febrero de 2016 el
Estado comunicó que el referido proyecto de ley No. 18.824 es el que “se encuentra
en etapa avanzada” del trámite legislativo, “concretamente, en agenda del pleno de
la Asamblea Legislativa para su conocimiento” y, al igual que los representantes de
las víctimas, manifestó “serias preocupaciones” debido a que considera que este
proyecto “contiene severas inconsistencias jurídicas contrarias al Derecho
Internacional de los Derechos Humanos, así como al […] pronunciamiento de
[esta] Corte” y a “los estándares internacionales que las Ciencias de la Salud
establecen para esta técnica de reproducción asistida, con lo cual se obstruye el
derecho a gozar de los beneficios y posibilidades que ofrece el progreso
científico”. Agregó que “de aprobarse el contenido actual de [este] proyecto de
ley […] se corre el riesgo de hacer ineficaz la FIV en Costa Rica, así como de
incurrir en estado de incumplimiento respecto de la sentencia de la […] Corte”.
(Subrayado y resaltado no son de la original).
Por su parte, tal como se adelantaba líneas atrás, la emisión del Decreto Ejecutivo 39210-
MP-S, figuró ser, a efectos de lo dispuesto por la Corte IDH, el mejor producto en aras del
124
cumplimiento de la Sentencia FIV 2012. En este sentido, la CDH expresó respecto de esta
norma ejecutiva225:
Sin entrar a efectuar un análisis del contenido del referido Decreto Ejecutivo, el
Tribunal constata que estaba dirigido a dar cumplimiento al punto dispositivo
tercero de la Sentencia, al regular aspectos relacionados con la implementación de
la técnica de la FIV, y prever disposiciones sobre las responsabilidades y funciones de
diversas autoridades en la realización, inspección y control de la técnica en el país
(…).
[...] En lo que respecta al contenido del Decreto, el Tribunal destaca que ninguna de
las partes ni la Comisión han alegado que algún aspecto de la regulación
incluida en el mismo impida la eficacia de la técnica o su seguridad, deniegue el
acceso al progreso científico en esta materia o que no garantice el principio de
igualdad y no discriminación. Por el contrario, consideran que el Decreto cumple
con lo ordenado por la Corte.
225 Corte IDH, Caso FIV (2016), párr. 10, 17, 33-35.
125
De todo lo anterior, se puede extraer dos conclusiones de vital importancia para nuestro
trabajo, antes de pasar al cierre de esta Sección donde será confirmado: a) que Costa Rica,
como Estado parte de la Convención, se encontraba total y absolutamente obligado a dar fiel
cumplimiento a la Sentencia FIV 2012, por supuesto, en los términos dados por la Corte IDH;
y b) que nuestro país no lo hizo de esa manera, ya que no cumplió – y sigue sin cumplir – con
los estándares impuestos en esta sentencia – por lo menos no desde su esfera Judicial y
Legislativa –, lo que generó responsabilidad internacional.
Por lo tanto, de seguido se acotarán los razonamientos dados por la Corte, en donde se
declaró el incumplimiento de Costa Rica de sus obligaciones para con los derechos humanos
protegidos por la CADH, una vez más.
4.3. La Corte IDH declara – de nuevo – a Costa Rica como incumplidora de sus
obligaciones con los derechos humanos.
A su vez, en la propia práctica de la Corte Interamericana – y por ende, del SIDH –, tampoco
hay duda de que el principio de autoridad de cosa juzgada internacional, tiene como
consecuencia, “inicialmente, poner un fin definitivo al litigio que separa las partes litigantes,
para, enseguida, conducirlas a la ejecución de la obligación jurisdiccional”227, se afirma.
226 George R. Bandeira G., “El valor de la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, EN:
Manual de Protección Multinivel de los Derechos Humanos, coord. George Bandeira, René Ureña y Aida Torres
(Barcelona: Red de Derechos Humanos y Educación Superior, 2013), 257. Asimismo, cfr. ONU, Asamblea
General, 53º periodo de Sesiones, Resolución nº 59/35, “Responsibility of States for internationally wrongful
acts”, de 12 de diciembre de 2001, art. 3.
227 Leonardo Brant, “A res judicata na Corte Interamericana de Direitos Humanos”, EN: Os Rumos do Direito
Internacional dos Direitos Humanos: Ensaios em Homenagem ao Professor Antônio Augusto Cançado Trindade,
coord. Renato Ribeiro Leão, 1ª ed., trad. Sergio Antonio Fabris (Porto Alegre: Editora SAFE, 2005), 394. Este
estudio presenta casos de la jurisprudencia de la Corte Interamericana que demuestran que, desde hace mucho,
el principio de la autoridad de la cosa juzgada y, por consecuencia, la obligatoriedad de sus decisiones, se afirma
categóricamente.
126
Desde la perspectiva de los derechos internos, la cuestión de la obligatoriedad de las
decisiones de la Corte Interamericana se resuelve, en principio, con la «internalización» de la
Convención Americana en los respectivos ordenamientos jurídicos del continente
americano. Si se incorpora el tratado al derecho interno como acto con fuerza normativa, la
obligatoriedad de las decisiones internamente retirará su autoridad no solo del
derecho internacional, sino también del propio derecho nacional228.
Por tanto, en el caso específico de nuestro país, y particularmente, con el Caso Herrera
Ulloa230, se notó una tendencia proclive al cumplimiento de las sentencias de la Corte IDH,
aunque fuere tardía, pero cumplida (la sentencia de fondo había recaído en 2004 y se
cumplió en su totalidad hasta 2010, según esta última sentencia de supervisión de la Corte).
No obstante, con el Caso FIV, pareciera más bien que la política de Estado (a excepción del
Poder Ejecutivo231), era la de mantener el efecto prohibitivo de la FIV todo el tiempo que
resoluciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos: un debate necesario”, Revista IIDH 49 (2009):
13-28.
230 Corte IDH, Caso Herrera Ulloa vs. Costa Rica, Supervisión de cumplimiento de sentencia, de 22 de noviembre
de 2010. Hubo otras Resoluciones de supervisión de cumplimiento de la Sentencia, emitidas por la Corte el 12
de septiembre de 2005, el 22 de septiembre de 2006 y el 9 de julio de 2009. En esta última, el Tribunal declaró
que se encontraban en proceso de cumplimiento los siguientes puntos dispuestos en la Sentencia de
excepciones, fondo y reparaciones de 2004: “4. Que el Estado debe dejar sin efecto, en todos sus extremos, la
sentencia emitida el 12 de noviembre de 1999 por el Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de San José, en los
términos señalados en los párrafos 195 y 204 de la […] Sentencia. / 5. Que dentro de un plazo razonable, el Estado
debe adecuar su ordenamiento jurídico interno a lo establecido en el artículo 8.2.h de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, en relación con el artículo 2 de la misma, en los términos señalados en el párrafo 198
de la […] Sentencia”.
231 Poder Ejecutivo del actual Gobierno de don Luis Guillermo Solís (2014-2018), por cuanto en el período
presidencial anterior (de doña Laura Chinchilla, 2010-2014) fueron totalmente incapaces de realizar ningún
esfuerzo para dar cumplimiento a la Sentencia FIV, y más bien, tal como fue señalado vehementemente por los
Representantes de las Víctimas, el propio Ejecutivo era de los principales obstáculos para lograr erradicar la
prohibición de la FIV en Costa Rica.
127
fuera posible hasta tanto no hubiere otro pronunciamiento de la CDH, lo cual, solo demuestra
la desviación de poder con que actuó el Estado para defender su vetusta posición.
Asimismo, en este caso mencionado anteriormente, nuestro país tuvo que adaptar su
legislación, según las disposiciones de la Corte. Así, en cuanto a la obligación de adecuar su
ordenamiento jurídico interno a lo establecido en el art. 8.2 inc. h) de la Convención, en
relación con el art. 2 de la misma, dentro de un plazo razonable (punto resolutivo quinto de
la Sentencia), Costa Rica aprobó la Ley No. 8.837, “Ley de Creación del Recurso de Apelación
de la Sentencia, otras reformas al régimen de impugnación e implementación de nuevas reglas
de oralidad en el proceso penal”, cuyo texto fue publicado el 9 de junio de 2010 en el Diario
Oficial La Gaceta.
Dicha ley – que sirvió de fundamento para cumplir ese fallo – influyó positivamente en el
proceso penal costarricense, trayendo aspectos, entre otros, como que:
“a) estableció diversas reformas al Código Procesal Penal, entre otras, amplió el
régimen de impugnación de sentencias con la incorporación del recurso de apelación
de sentencia penal, reformó el recurso de casación y revisión, y fortaleció el principio
de oralidad en los procesos penales;
b) creó el recurso de apelación de sentencia, disponiendo que son apelables todas las
sentencias y los sobreseimientos dictados en la fase de juicio. (…) Asimismo, la Ley
No. 8.837 prevé un número reducido de causales de inadmisibilidad del recurso de
apelación de sentencia y dispone que el recurso debe ser resuelto aún cuando en su
redacción existan defectos. (…) En cuanto a la prueba ante el Tribunal de Apelación
dispone que “[e]n orden al examen integral del juicio o del fallo emitido por el tribunal
de juicio, mediante el recurso de apelación de sentencia, el tribunal, a petición de
parte, tendrá la facultad de examinar los registros de las pruebas producidas en el
juicio, siempre y cuando sea necesario, pertinente y útil para los fines de la apelación,
el objeto de la causa o para la constatación de un agravio…”. (…) El Tribunal de
Apelación apreciará la procedencia de los reclamos invocados en el recurso y sus
fundamentos, de modo que pueda valorar la forma en que los jueces de juicio
apreciaron la prueba y fundamentaron su decisión. Finalmente, se regula lo relativo a
la resolución del Tribunal de Apelación y al juicio de reenvío; y,
128
Casación Penal, o ii) cuando la sentencia no observe o aplique erróneamente un
precepto legal sustantivo o procesal.”232
Escenario ante el cual, la Corte IDH claramente reconoció los esfuerzos del Estado
costarricense, trayendo conclusiones para este órgano interamericano que hubiese
encantado ver en el voto de 2016 sobre FIV; mas esto, como se demuestra con la siguiente
cita, no fue para nada lo que aconteció en el segundo caso contencioso ante su jurisdicción
contra Costa Rica, objeto de nuestro estudio. Percíbase qué señaló la CDH respecto del
cumplimiento del Caso Herrera Ulloa233:
“El Tribunal valora positivamente las diversas medidas adoptadas por Costa
Rica con el fin de cumplir la Sentencia del presente caso, fundamentalmente,
teniendo en cuenta la alta complejidad de la materia -el sistema de impugnación
en materia penal-, y de las medidas necesarias para cumplir con tal fin. No
obstante las dificultades, desde la emisión de la Sentencia, el Estado adoptó
diversas medidas para avanzar hacia el pleno cumplimiento de lo dispuesto en
ella. De tal manera, la Corte Interamericana valoró positivamente la sanción de la Ley
No. 8.503 “Ley de Apertura de la Casación Penal” (en adelante “Ley de Apertura”) y el
hecho de que dicha ley fuera sancionada un año y siete meses después de la
notificación de la Sentencia. Asimismo, el Tribunal también valoró que el Poder
Judicial adoptara “medidas inmediatas”, aún antes de la sanción de la Ley de
Apertura, con el fin de adecuar la práctica judicial a lo establecido en la
Sentencia.
232 Corte IDH, Caso Herrera Ulloa vs. Costa Rica (2010), párr. 11.
233 Corte IDH, Caso Herrera Ulloa vs. Costa Rica (2010), párr. 14-16.
129
nivel interno, Costa Rica ha dado pleno cumplimiento al punto resolutivo
quinto de la Sentencia y, con ello, concluye el presente caso. La futura aplicación
del recurso de apelación de sentencia no es materia de la supervisión de
cumplimiento del caso Herrera Ulloa.” (Resaltado y subrayado son nuestros, no de la
original).
Mientras que, por nuestro lado, este esfuerzo encomiable del Estado costarricense por
cumplir con esa sentencia emitida por la Corte Interamericana, duraría tan solo seis años en
decaer por completo ante los ojos del SIDH, cuando la CDH emite la Sentencia FIV 2016,
condenando a nuestro país por incumplir sus obligaciones, y por ende, violentar los derechos
humanos de sus habitantes, una vez más.
En el Caso FIV, cuatro años más tuvo que pasar después de la Sentencia de 2012 – es decir,
dieciséis años en total se llevaban ya – para que, luego de esta necesaria intervención de la
Corte, se tomaran cartas en el asunto y se acabara la prohibición de la FIV en nuestro país,
aunque sea en forma paulatina234. Conclusión: el Estado nunca tuvo intención real de cumplir
con la Sentencia FIV 2012, ergo, NUNCA QUISO LEVANTAR LA PROHIBICIÓN DE LA FIV.
Se puede afirmar con tal categoría, porque la propia Corte IDH lo identificó en su Sentencia
FIV 2016, al apuntar expresamente235, en relación con la primera obligación impuesta/no
cumplida (la prohibición) que:
“De conformidad con lo expuesto, la Corte considera que Costa Rica ha incumplido
con la medida ordenada en el punto dispositivo segundo de la Sentencia, ya que
han transcurrido más de tres años desde la emisión de la Sentencia y la
prohibición de la FIV, pese a ser incompatible con la Convención Americana,
continúa representando un obstáculo para el ejercicio del derecho a la vida
privada y familiar, particularmente, al derecho a la autonomía reproductiva en lo
que respecta a decidir si tener hijos biológicos a través de la técnica de FIV, así como
los demás derechos que fueron encontrados vulnerados en la Sentencia.
234 Esto por cuanto, de momento, el acceso a la técnica solo está garantizado para las personas infértiles
que cuentan con los recursos económicos para poder sufragar los gastos en el ámbito privado. El acceso
público a ésta se podrá hacer realidad en no menos de 1 año, según las estimaciones de la CCSS, la cual, se
encuentra acondicionando el Hospital de la Mujer, designado para tal fin. Ver Piña, Y. Además, cfr. Decreto
Ejecutivo nº 39646-S, “Norma para la habilitación de establecimientos de salud que realizan la técnica de
reproducción asistida de Fecundación in Vitro y Transferencia embrionaria (FIV-TE)”, emitido por el
Presidente de la República y el Ministro de Salud, el 8 de abril de 2016, publicado en La Gaceta, Alcance nº 63,
del 26 de abril de 2016.
235 Corte IDH, Caso FIV (2016), párr. 24-26.
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La demora en el cumplimiento de esta medida tiene un particular impacto
negativo, considerando que el paso del tiempo sin que se elimine la prohibición
de la FIV afecta la posibilidad de las personas de someterse en Costa Rica a este
tratamiento para tener hijos biológicos, fundamentalmente de quienes
intentaron otros tratamientos para enfrentar la infertilidad o respecto de
quienes es la única opción para procrear. […]
De este modo, nótese cómo la prohibición de la FIV, encauzada, principalmente, por la Sala
Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, fue reconocida, otra vez por la Corte IDH,
como contraria al bloque de convencionalidad, y en forma contundente se pronunció al
respecto, declarando a Costa Rica como Estado incumpliente con sus obligaciones
internacionales al perpetuar una situación de violación a los derechos a la vida privada y
familiar, con consecuencias graves e irreparables para las personas que necesitaban acceder
a esta TRA.
En esa misma línea, la Corte, también, profirió su criterio en relación con la segunda
obligación impuesta/no cumplida (regulación), indicando con determinación que:
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Por ello, ante la falta de una regulación específica en los términos de la
Sentencia, la FIV podía realizarse y fiscalizarse con la normativa, regulaciones
técnicas, protocolos y estándares de salud, médicos y cualquier otra normativa que
resultara aplicable.
Tal medida, toma relevancia para efectos de nuestro trabajo, porque, justamente, al disponer
la CDH que el Decreto Ejecutivo nº 39210-MP-S cobre vigencia y la mantenga, en aras de no
hacer ilusorio el ejercicio del derecho a decidir si tener hijos biológicos a través de la FIV,
hace que éste sea el único cimiento regulatorio –hasta el momento– para esta materia.
Lo cual, si bien, se ha venido apuntando con atino lo que ha señalado la Corte, en el sentido
que no era necesario un instrumento normativo que soportara su regulación, pues eran
derechos humanos que exigían eficacia jurídica directa, lo cierto del caso es que, de acuerdo
con nuestra teoría, de lo sentenciado por la CDH se desprende el deber del Estado
costarricense de implementar y regular la técnica de la FIV con base en los estándares allí
fijados.
Ello conlleva que, en materia de los delitos que pueden surgir con la implementación de esta
TRA, específicamente, la intervención de la Asamblea Legislativa se vuelve necesaria y
obligatoria, al no poder contener un decreto ejecutivo sanciones de índole penal, aquí sí, por
la restricción impuesta por el principio de reserva legal en esta materia (art. 39 Const. Pol.)
– la cual en este caso sí es absoluta –, en consonancia con el principio de legalidad criminal
(art. 9 CADH; art. 1º CP; y 1º CPP). Sin embargo, esto será objeto de estudio del Capítulo III
de esta investigación, por lo que sirva esta nota a modo de líen introductorio.
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Por su parte, en relación con la tercera obligación impuesta/no cumplida por el Estado
costarricense – en orden de prelación –, la Corte fue enfática en mostrar que, a pesar de los
esfuerzos estatales realizados, Costa Rica se encontraba todavía en deuda con la
implementación de esta TRA en su sistema de salud237. Obsérvese el razonamiento:
“El deber de Costa Rica de poner los servicios de la técnica de FIV, gradualmente, a
disposición de las personas que la requieran, comprende, entre otros, la posibilidad
del Estado de realizar priorizaciones así como valoraciones de acuerdo a parámetros
médicos objetivos que tengan en cuenta las particularidades de los pacientes y otros
factores que repercutan en la realización de la técnica. Aun cuando la puesta a
disposición de la FIV puede realizarse de manera gradual, la Corte hace notar
que, habiendo transcurrido más de tres años desde la notificación de la
Sentencia, las medidas tomadas dentro de la seguridad social de Costa Rica se
refieren únicamente al diagnóstico de las necesidades institucionales de la CCSS
para llegar a brindar la FIV y a la redefinición de programas sin que la técnica
esté actualmente disponible para ninguna persona dentro de sus servicios, ni
se hayan materializado pasos concretos que evidencien que próximamente se
brindará la FIV dentro de sus programas de salud, tales como lo sería la
adquisición de equipos e instalación de laboratorios especializados, entre otros (…).
La Corte valora positivamente las acciones realizadas por el Estado. No obstante, por
las razones indicadas considera que la medida está pendiente de cumplimiento e
insta al Estado a adoptar las medidas pertinentes para que, en el menor tiempo
posible, ponga a disposición la FIV en los programas y tratamientos de
infertilidad de la seguridad social de Costa Rica, y la garantice gradualmente a
quienes la requieran. (…)” (Resaltado y subrayado no pertenecen a la original).
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Finalmente, ante este escenario reconocido en forma tan apropiada por la Corte IDH, solo
queda acotar que el incumplimiento de Costa Rica con los derechos humanos queda
evidente y demostrado. Es, sinceramente, una vergüenza que nos hayan condenado – de
nuevo – de esta manera, cuando se tuvo la oportunidad, como Estado, de enseñar por qué
eligieron a nuestro país como la sede de la Corte Interamericana.
No obstante, esto no fue así, y la imagen mostrada internacionalmente, luego de este Caso
FIV, es que Costa Rica resultó incumpliente con los derechos humanos, en forma
reincidente. Por tanto, nos gustaría cerrar con una nota que resume la intervención de la
CDH en nuestro ordenamiento, al observar que, si no lo hacía de ese modo, iba a ser pírrica
la victoria conseguida en 2012 para las víctimas, y se continuaría con la deplorable situación
de las personas infértiles que habían sido esperanzadas con este fallo, que su país se empeñó
en no efectuar. Apréciese:
Por último, corresponde en esta Sección final abordar las conclusiones que se han obtenido,
luego de este paso por el tan sonado ‘Caso FIV’, analizando sus consecuencias para el
ordenamiento constitucional interno. En ese sentido, se han visto manifestaciones de todo
tipo, pero principalmente las emanadas del máximo órgano intérprete de la CADH: la Corte
IDH, que condenó a nuestro país, en una primera instancia por violentar derechos humanos,
y consecutivamente, por incumplir las obligaciones establecidas en ésa.
Al respecto, se concuerda con las palabras expresadas por Carlos Ayala, en cuanto a que el
principio democrático y el Estado Constitucional de Derecho, implican e