Sismicidad
¿Qué es sismicidad?
Es la capacidad que tiene una zona determinada de experimentar sismos, dicho
de otra manera, es la frecuencia e intensidad de los sismos de una zona. La
sismicidad de una determinada zona geográfica se relaciona estrechamente
con el choque de placas tectónicas y es por ello que las zonas montañosas o
adyacentes suelen experimentar esta condición de modo supino. Al respecto,
han existido situaciones que han desembocado en auténticas tragedias, en
donde han existido pérdidas materiales de enorme relevancia, como asimismo
pérdidas de vidas humanas. Es frecuente que las zonas de una sismicidad
considerable se encuentren en cercanías de zonas con actividad volcánica.
Los sismos se originan en el interior de la tierra y se propaga por ella en todas
direcciones en forma de ondas. Son de corta duración e intensidad variable y
son producidos a consecuencia de la liberación repentina de energía.
Causas
Aunque la interacción entre Placas Tectónicas es la principal causa de los
sismos no es la única. Cualquier proceso que pueda lograr grandes
concentraciones de energía en las rocas puede generar sismos cuyo tamaño
dependerá, entre otros factores, de qué tan grande sea la zona de concentración
del esfuerzo, las causas más generales son;
TECTÓNICA: son los sismos que se originan por el desplazamiento de
las placas tectónicas que conforman la corteza, afectan grandes
extensiones y es la causa que más genera sismos.
VOLCÁNICA: es poco frecuente; cuando la erupción es violenta
genera grandes sacudidas que afectan sobre todo a los lugares cercanos,
pero a pesar de ello su campo de acción es reducido en comparación
con los de origen tectónico.
HUNDIMIENTO: cuando al interior de la corteza se ha producido la
acción erosiva de las aguas subterráneas, va dejando un vacío, el cual
termina por ceder ante el peso de la parte superior. Es esta caída que
genera vibraciones conocidas como sismos. Su ocurrencia es poco
frecuente y de poca extensión.
DESLIZAMIENTOS: el propio peso de las montañas es una fuerza
enorme que tiende a aplanarlas y que puede producir sismos al
ocasionar deslizamientos a lo largo de fallas, pero generalmente no son
de gran magnitud.
EXPLOSIONES ATÓMICAS: realizadas por el ser humano y que al
parecer tienen una relación con los movimientos sísmicos.
Cuando se aplican esfuerzos sobre una roca, ésta, dependiendo del tipo de roca
y de las condiciones ambientales de temperatura y presión, se comportará en
forma más o menos elástica o plástica “comportamiento elástico de las rocas”.
Cuando una roca se deforma acumula en su interior energía elástica de
deformación; si el esfuerzo aplicado es relativamente pequeño la roca se
comporta elásticamente, mientras que, si el esfuerzo aplicado es muy grande
producirá deformaciones demasiado grandes, y llega a romper la roca, esta
ruptura súbita origina una falla. Un plano de falla (por donde corre la falla)
está relativamente libre de esfuerzos por lo que puede desplazarse casi con
libertad en ambos lados generando que la roca vuelva a tomar su forma
original aproximada de manera nuevamente súbita, este movimiento repentino
de grandes masas de roca, produce ondas sísmicas que viajan a través y por la
superficie de la Tierra, dando lugar a un sismo.( A este modelo del ciclo de
acumulación de esfuerzo, falla y liberación de esfuerzo es nombrado
repercusión elástica y fue propuesto por H.F. Reid)
En las zonas de subducción es en donde se registran los temblores más
profundos. A lo largo de las trincheras generalmente existe una gran cantidad
de sismos, delimitando una zona que se conoce como “zona de Benioff”. Las
trincheras, en sí, se asocian a una gran cantidad de sismos y volcanes.
¿Qué pasa en la zona de subducción?
La placa subducida avanza sin resbalar, la deformación aumenta hasta que los
esfuerzos son más grandes que la fricción entre ellas, el contacto se rompe y
ambos lados de la ruptura se desplazan (dando lugar a un sismo) permitiendo
el avance de las placas; posteriormente, el contacto entre las placas sana y
comienzan de nuevo a acumular energía de deformación y el ciclo se repite.
La explicación a muchos de los fenómenos sísmicos y volcánicos que han
ocurrido en los últimos años es que son consecuencia de Fallas Tectónicas y
obviamente del movimiento de las Placas Tectónicas. Desde al punto de vista
geológico, las zonas conocidas como las más activas del mundo en estos
términos forman dos grandes alineaciones de miles de kilómetros de longitud
y sólo unos pocos de ancho:
Cinturón Circumpacífico (conocido como "Cinturón de Fuego").
Rodea casi totalmente el Pacifico, se extiende a los largo de las costas
de América del Sur, México y California hasta Alaska; después
continúa por las islas Aleutianas, antes de dirigirse hacia el sur a través
de Japón y las Indias orientales. La mayor parte de la energía sísmica se
libera en esta región, libera entre 80 y 90% de la energía sísmica anual
de la Tierra.
Cinturón Eurasiático-Melanésico, (Alpino-Himalaya) que incluye las
cordilleras alpinas de Europa y Asia, conectando con el anterior en el
archipiélago de Melanesia. Desde España se prolonga por el
Mediterráneo hasta Turquía, el Himalaya y las Indias Orientales. Esta
inmensa falla se produce por las plataformas Africana e India que se
mueven hacía el norte rozando levemente la plataforma Euroasiática.
Aunque la energía liberada aquí es menor que en el del Pacífico, a lo
largo de los años ha producido devastadores terremotos, como el
ocurrido en China en 1976, donde murieron más de 650 mil personas.
Una tercera región altamente sísmica la formaría la Dorsal
Mesoatlántica ubicada en el centro del Océano Atlántico.
Hay regiones donde la actividad sísmica es casi nula o desconocida lo que
pone de manifiesto que el peligro representado por los temblores es muy
grande en ciertas regiones y casi nulo o insignificante en otras. Estudiando la
distribución de los hipocentros de distintos terremotos que han tenido lugar a
lo largo de la historia, se divide la superficie terrestre en tres zonas:
Regiones sísmicas: zonas activas de la corteza terrestre muy propensas
a sufrir grandes movimientos sísmicos; coinciden con las zonas de
impacto o roce de las placas.
Regiones penisísmicas: zonas en las que sólo se registran terremotos
débiles (de poca intensidad) y no con mucha frecuencia.
Regiones a sísmicas: zonas muy estables de la corteza terrestre en las
que raramente se registran terremotos. Son sobre todo regiones muy
antiguas de corteza de tipo continental (escudos).
Características
El punto exacto en donde se origina el sismo se llama foco o hipocentro, se
sitúa debajo de la superficie terrestre a unos pocos kilómetros hasta un
máximo de unos 700 km de profundidad. El epicentro es la proyección del
foco a nivel de tierra, es decir, el punto de la superficie terrestre situada
directamente sobre el foco, donde el sismo alcanza su mayor intensidad. El
fallamiento (falla) de una roca es causado precisamente por la liberación
repentina de los esfuerzos (compresión, tensión o de cizalla) impuestos al
terreno, de esta manera, la tierra es puesta en vibración; esta vibración se debe
a que las ondas sísmicas se propagan en todas las direcciones y trasmiten la
fuerza que se genera en el foco sísmico hasta el epicentro en proporción a la
intensidad y magnitud de cada sismo.
Las diversas ondas sísmicas viajan a diferentes velocidades por lo que llegan
al sismógrafo a diferentes horas, los tiempos de viaje se ilustran como gráficas
de tiempo-distancia llamados sismogramas con lo que se podrá determinar el
epicentro de cualquier sismo.
Movimiento Trepidatorio y Oscilatorio. Al generarse un temblor las ondas
sísmicas que se propagan en todas direcciones, provocan el movimiento del
suelo tanto en forma horizontal como vertical. En los lugares cercanos al
epicentro, la componente vertical del movimiento es mayor que las
horizontales y se dice que el movimiento es trepidatorio; por el otro lado, al ir
viajando las ondas sísmicas, las componentes se atenúan y al llegar a un suelo
blando, como el de la ciudad de México, las componentes horizontales se
amplifican y se dice que el movimiento es oscilatorio.
A menudo, si el sismo es de grandes dimensiones y tiene lugar en tierra se
denomina terremoto, y si tiene lugar en mar se denomina maremoto formando
olas gigantescas llamadas tsunamis de enorme poder destructivo en las costas
vecinas. Al tiempo comprendido entre dos terremotos se le llama tiempo de
recurrencia y al lapso de calma (menos sismos y de baja magnitud) en un área
donde han ocurrido macrosismos se le conoce como quietud sísmica. De
acuerdo con recientes investigaciones de Max Wyss en el campo de la
geología, se ha determinado que es ahí donde se encuentran los mayores
riesgos de un terremoto, ya que indican la acumulación de energía o tensión
elástica.
Impacto
Los efectos de un sismo traen como consecuencia el sacudimiento del suelo,
los incendios, las olas marinas sísmicas y los derrumbes, así como la
interrupción de los servicios vitales, el pánico y el choque psicológico. Los
daños dependen de la hora en que ocurre el sismo, la magnitud, la distancia
del epicentro, la geología del área, el tipo de construcción de las diversas
estructuras, densidad de la población y duración del sacudimiento.
Para cuantificar o medir el tamaño de un temblor se utilizan las escalas de
intensidad y magnitud. La escala de Intensidad o de Mercalli está asociada a
un lugar determinado y se asigna en función a los daños o efectos causados al
hombre y a sus construcciones. La escala de Magnitud o Richter está
relacionada con la energía que se libera durante un temblor y se obtiene en
forma numérica a partir de los registros obtenidos con los sismógrafos, esta es
la manera más conocida y más ampliamente utilizada para clasificar los
sismos.
Premonitorios. Frecuentemente algunos temblores grandes son precedidos
por temblores de menor magnitud generados al inicio del fracturamiento
alrededor de lo que será la región focal del gran temblor, conocidos como
temblores premonitorios. No es fácil determinarlos ya que no es posible
diferenciarlos de la sismicidad normal de una región, por lo que en la
generalidad de los casos, se sabe que un temblor es premonitorio sólo en el
contexto de la actividad posterior.
Replicas. Los sismólogos también han observado que, inmediatamente
después de que ocurre un gran temblor, éste es seguido por temblores de
menor magnitud llamados réplicas y que ocurren en las vecindades del foco
del temblor principal. Como estos sismos ocurren en la zona de ruptura del
temblor principal, su ocurrencia se debe probablemente al reajuste mecánico
de la región afectada que no recupera su estado de equilibrio inmediatamente
después del temblor principal. Inicialmente, la frecuencia de ocurrencia es
grande pero decae gradualmente con el tiempo. El estudio de las réplicas de un
gran temblor se ha aprovechado para estimar las dimensiones de la zona de
ruptura y otros estudios científicos, pero desde el punto de vista social es
necesario conocer su ocurrencia para adoptar una actitud previsora. Las
réplicas son de menor magnitud y pueden ocurrir minutos, días y hasta años
después del evento principal, el número de estas puede variar desde unos
cuantos sismos hasta cientos de eventos.
Predicciones sísmicas. Los sismos son un fenómeno recurrente. La
acumulación suficiente de energía en cualquier lugar tendrá que liberarse
reiteradamente mediante la ocurrencia de un nuevo sismo. Los eventos
símicos ocurren periódicamente en las mismas regiones geográficas; a medida
que pasa el tiempo en una región donde no ha ocurrido un temblor fuerte,
mayor es la probabilidad de que ahí ocurra uno. Es de esperarse que en las
regiones donde ya se han presentado sismos fuertes, vuelvan a presentarse en
el futuro. La predicción como resultado de la comprensión de un proceso de la
naturaleza es una de las metas de toda ciencia, por lo que la sismología no es
ajena a estas aspiraciones.
Hasta hoy no existe una técnica eficaz que permita predecir los sismos ni en
los países como Estados Unidos y Japón cuya tecnología es muy avanzada.
Pero los adelantos logrados y el conocimiento adquirido nos permiten aseverar
que llegará pronto el día que la posibilidad de anticipar la ocurrencia de un
terremoto sea una realidad cotidiana.
Los Sistemas de Alerta Sísmica (SAS) implantados en algunos países dan la
oportunidad de conocer el inicio de un sismo fuerte cerca de su epicentro, la
diferente velocidad de propagación de las ondas sísmicas y eléctricas, y la
distancia entre el sitio del epicentro sísmico y el lugar donde se desea prevenir
sus efectos. La eficacia de esta tecnología depende del resultado de las
acciones como captar el sismo, pronosticar su magnitud e informar
oportunamente a la población en riesgo para que responda adecuadamente,
todas estas acciones tienen posibilidad de falla. El SAS es capaz de brindar,
por medio de la radio y la televisión, un aviso de entre 50 y 70 segundos,
previo a la llegada de un macrosismo de 6 grados o más en la escala de
Richter