90%(10)90% encontró este documento útil (10 votos) 15K vistas404 páginasDSM-5 Casos Clínicos
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AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION
DSM-S*
CASOS
CLINICOS
John W. BarnhillDSM-5°
CASOS CLINICOS
John W. Barnhill, M.D.
Profesor de Psiquiatria Clinica
Iucestigador Senior DeWitt Wallace
Vicepresidente de Medicina Psicosomtica
Departamento de Psiqsiatria
Weill Cornel! Medical College
Jefe del Servicto de Peiquiatyia de Enlace
New York- Presbyterian Hospital/
Weill Cornell Medical Center Hospital for Special Surgery
New York, [Link].
EDITORIAL MEDICA,
C panamericana >
BUENOS AIRES - BOGOTA . CARACAS - MADRID - MEXICO - PORTO ALEGRE
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Americana de Psiquiatri,
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‘Aunetican Psychiatric Association, Adlington, VA. @ 2014. Todos los derechos reservados,
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ddica Panainericana es el céfor en exclusiva de lo verein en espafiol del DSM-5* Casas ciinicos, 1" edicién. 2014 de
John W. Harnhill, pata su distribuicién mundial.
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exclusive publisher of DSM-S® Clinical cases, first ecltion, © 2014 by Philip R, Muskit, MLD, in Spanish for distribution Worlolde
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Impteso en Espa:Agradecimientos .
Colaboradores
Introduccion.
Nota sobre este libro.
Trastornos del desarrollo neurolégico:
Introducci6n
Robert Haskell, M.D.
Caso 1.1: Una segunda opinién sobre al autismo:
Catherine Lord, Ph.D.
Caso 1.2: Rabietas.... 0.66. cceeeeseeeeeeeeeeee 7
Arsliya Vahabondeh, M.D.
Eugene Beresint, MLD.
Christopher McDougle, M.D.
Caso 1.3: Problemas académicos .......66e0seeee 8
Rosemary Tannock, Ph.D.
Caso 1.4: Problemas escolares.
Arden Dingle, M.D.
Caso 1.5: Distraido y no para de moverse........-.. 16
Robert Haskell, M.D.
John. Wathip, M.D.
12
[Link] la esquizofreniia
y otros trastornos psicéticos.. .
Introduccién
Jolie W. Barnhill, M.D.
Caso 2.1: Perturbada emocionalmente .
Carol A. Taneminga, M.D.
Caso 2.2: Cada vez MAS FAO wee ee eee cece eee 24
Ming T. Tsuang, M.D., [Link].
William S. Stone, Ph.D.
Caso 2.3: Alucinaciones de naturaleza espiritual ..... 26
Lianne K. Morris Smith, M.D.
Dolores Malaspina, M.D., M.P.H.
19
vCaso 2.4: Control mental... 6... 4 eA a oi 30
Rajiv Tandon, M.D.
Caso 2.5: Triste y PSiCOLICO.. 0 eee ee ee eee eee ee 32
Stephan Heckers, M.D., [Link].
Caso 2.6: Psicosis y cannabis .............-----6+ 35
Melissa Naw, M.D.
Heather Warm, M.D.
Caso 2.7: Infestacién por pulgas ..
Julie B. Penenes, M.D.
3 Trastorno bipolar y trastornos relacionados ........se00e08.
vi
Introduccion. ..... +5 lee eeeeeeeeen eee ee eee eeee 41
John W. Barnhill, M.D.
Caso 3.1: Perturbado emocionalmente ....-.------+ 44
Donald M. Hilty, M.D.
Caso 3.2: Ciclos de depresion ..
Michael Gitlin, M.D.
Caso 3.3: Inquietud suicida..........0.s eee veeees 5O
Maria A, Oquendo, M.D.
Caso 3.4: Depresiones episddicas ...........0++--+ 53
Vietoria E. Cosgrove, M.D.
‘Trisha Suppes, M.D., Ph.D.
Caso 3.5: Initabilidad y tristeza ........----.-.000+ 56
Robert L. Findling, M.D., M.B.A,
Caso 3.6: ;Dios me ha curado!
Stephen J. Ferrando, M.D.
Caso 3.7: Extrafiamente callado........s0seeeee eee 62
Jessica Daniels, M.D.
Caso 3.8: Cambio en el posparto....... tenet eee BS
Jian Jones, [Link],, Ph.D.
Caso 3.9: Ansiedad
Holly A. Swariz, M
DSM-5° Casos clinicos4 —Trastornos depresivos .........:seeceeeeeeeees teeeeeeee nm
IntroducciONn. ... 0.6 cece cece cece eect eee ee 71
John W. Barntill, M.D.
Caso 4.1: Temperamental ¢ irritable... .......6...22. 73
William C. Wood, M.D.
Caso 4,2: Tristeza posparto 0... 6s eee ee nsec eee 76
Kintberly A. Yonkers, M.D,
Heather B. Howell, M.S.W.
Caso 4.3: Duelo y depresion... 0... 0... seceeeenes 79
Richard A. Friedman, M.D.
Caso 4.4: Perdié el interés por la vida ............08 82
Anthony J. Rothschild, M.D.
Caso 4.5: Desesperacién
Cheryl Munday, Ph.D.
Jamie Milter Abelson, M.S.W.
James Jackson, Ph.D.
Caso 4.6: Aftos abatida... 0.0. .ce ce eecee ee eee eens 87
Benjamin Brody, MLD.
Caso 4.7: Cambios de humor .....-..---.+ teeeeees 89
Margaret Altemus, M.D.
Caso 4.8: Estrés, drogas e infelicidad.............. mn
Edward V. Nunes, M.D.
Caso 4.9: Luchando con la enfermedad
do Parkinson»... 0... sees cece eee eeeee eee e eee 94
Thomas W. Meeks, M.D.
Caso 4.10: Cambios de humor situacionales......... 97
Joseph E. Goldberg, M.D.
Caso 4.11: De mal en peor ...... 06... ee eee neces 100
Peter D. Kramer, M.D,
Caso 4.12: Insomnio y sintomas fisicos............. 103
Russell F. Lin, M.D.
indice vii5 trastormos de ansiedad .. 0.2.00. esse cseeeeeeeeneeeeeeees 107
INtrOdUCCION. . vee sees eee eee eeten tree ee eennne ees 107
John W. Barshill, M.D.
Caso 5.1; Miedos y preocupaciones ..... 109
Loes Jongerden, M.A.
Susan Bogels, Ph.D.
Caso 5.2: PANICO «0.1... eee eee ete e eee eee eens WW
Carlo Faravelli, M.D.
Caso 5.3: Timidez de adolescente .
Barbara L, Milrod, M.D,
Caso 5.4; Miedo a volar. css eeeet eevee er ereeee rene WIT
Katharina Meyerbriker, Ph.D.
Gaso §.5: Siempre tensa... 1... eees ewes pene eeee 119
yeu E, Lacorence, M.D.
Deborak L. Cabaniss, M.D.
Gaso 5.6: Ansiedad y cirrosis ....... Cu RACR OES 121
Andrea DiMdartini, M.D.
Catherine Crone, M.D.
6 Trastornos obsesivo-compulsivo
y trastornos relacionados. 0.2... .6sseseeeeeeeeeeeeeaeees 425
IMEPODUCCION. see eee ee eee et eee renee eee eeeeeee 125
John W. Barwhill, M.D.
nso 6.1: Depresi6ns siius cs reewee eens i is vis 127
Mayumi Ofvuda, M.D.
Helen Bisir Simpson, M.D., Ph.D.
Caso 6.2: GErMeneS ©... 06. eee cee eee ee 130
Dant J. Stein, M.D., Ph.D,
Helert Blair Simpson, MLD., Ph.D.
Katharine A. Phillips, M.D,
Caso 6.3: Preacupacién por el aspecto.........+.+. 132
Katharine A. Phillips, MD.
Caso 6.4: Depresion y ansiedad. . . 135
Dawid Mataix-Cols, Ph.D.
Lorena Fernandez de la Cruz, Ph.D.
vill DSM-5* Casos clinicosCaso 6.5: Pelo arrancado ..........eeseeeeee eae os 187
Dan |. Stein, M.D., Ph.D,
7 ~—_Trastornos relacionados con traumas
y factores de estrés.............. 141
Introducci6n........ eee eee eee
John W. Barnhill, M.D,
Caso 7.1: Conductas peligrosas................2.4 143
Daniel 8. Schechter, M.D.
Caso 7.2: Dos reacciones al trauma... .eeeeeeee eee 146
Matthew J. Friedman, M.D., Ph.D,
Caso 7.3: Accidente de coche ...........00 220 enue 148
Robert 8, Pynoos, M.D., MPH.
Alan M, Steinberg, Ph.D.
Christopher M, Layne, Ph.D.
Caso 7.4: Poco aguante «0.6... 6. cece eee eee e ee 150
Eori L. Davis, M.D,
Caso 7.5: Estresado.
Chery! Munday, Ph.D.
Jamie Miller Abelson, M.S.W.
Janes Jackson, Ph.D.
Caso 7.6: Cancer de pulm6n... ss sees secee sees eees 156
Anna Dickerman, M.D.
John W, Barnhill, M.D,
Caso 7.7: Sobredosis ........ beeettttettreeeeee 158
‘Megan Mroezkowski, M.D.
Cynthia R, Pfeffer, M.D.
8B —wastormos disociativos .......666ceceecssceessceceeeees 161
Introduccién......... 6H GRC weeee 161
John W. Barnhill, M.D.
Caso 8.
Richard J. Loewenstein, M.D,
Caso 8.2: Sensacién de estar ido... ... 2.6.6... «+ 166
Daphne Simeon, M.D.
Indice ixCaso 8,3; Disociaciones ...........--0- 0.222 ee eee 169
Roberto Lewis-Fernéndez, M.D.
9 Trastornos de sintomas somaticos
y trastornos relacionados, .......... Wena n eee eee
WntroducciONn. . 00... cece eet eee e een eeeen enone 173
Anna Dickerman, M.D.
Jolta W. Barnltill, M.D.
Caso 9.1: Dolor y depresion .......0..[Link] eee 175
James A. Bourgeois, O.D., M.D.
Caso 9.2: Quejas somaticas ..... +... eee reece eee 178
James L. Levenson, M.D.
Caso 9.3: Enfermedad de Lyme crénica. 180
Robert Boland, M.D.
Caso 9.4: Crisis epilépticas. ..........[Link] es 183
Jason P. Caplan,.M.D.
Theodore A. Stert, M.D.
Caso 9.5: Dolor abdominal ..........-+.. eee cree 186
Joseph E. Murray, M.D.
Caso 9,8: Sin allento wesc serie ceeeeee nee e eee ree 189
Janna Gordon-Elliott, M.D.
10 Trastornos de la conducta alimentaria
y la ingesta de alimentos .........-.-.0c0 eee eee cee e ners
Introduccién. . bev eceeteeetneeeeeaae ees 198
Joho W. Barnhill, M.D.
Caso 10.1: Dolor de estomago.....eeeseeeeeeeeees 195
Susan Sartuels, M.D.
Caso 10.2: Rezagada en la curva de crecimiento... . . 198
Eve K. Preidt, M.D.
Evelyn Attia, M.D.
Caso 10.3: Dolores de cabeza y fatiga.
Jennifer }. Thomas, Ph.D.
Anne E, Becker, M.D., Pl.D.
Caso 10.4: VOMIEOS 2... eee eee e eee 204
James E. Mitchell, M.D.
173
193
x DSM-5° Cases clinicosCaso 10.8: Aumonto de peso ...... beteeeeeteeeees 206
Susan L. MeBiroy, M.D.
11 trastomos deta excrecion........... Seve EEE ER ence
Introducci6n.
Jobst W. Darnhilt, M.D.
Caso 11.1: Rabietas y sintomas somaticos....... ve 210
David H. Rubin, M.D.
12 trastornos del suetio-vigilia........... betteeeeeeaaaaeaees
Introduecién
john W. Barnhill, M.D.
Caso 12.1: Problemas para dormir de un tir6n ......- 217
Charles F. Reynolds UI, M.D,
Caso 12.2: Ansiedad y suefio
‘Maurice M. Ohayon, M.D., [Link]., Ph.D.
Caso 12.3: Somnolencia.....6...scceeeeeeeeee eee 223
Brian Palen, M.D.
Vishesh K, Kapur, M.D., MPH,
Caso 12.4: Picores y cosquilleos .. ee ceeceeeee 225
Kathy B. Parker, PUD, RAN.
13 distunciones soxuales ........000eees beeneteaeeeeeeees
Introduccién
John W. Barnhill, M.D.
Caso 13. isfuncion sexual
Cynthia A. Graham, Ph.D.
Caso 18.2: Problemas sexuales .......cccccececcee 233
Richard Balon, M.D.
14 Distoriade género........
Introduccién. . . .
John W. Barnhill, M.D.
Indice
209
216
237
xiGaso 14.1; Reasignacién de género............. oes 289
John W. Barnhill, M.D,
Friedemann Byifftia, M.D.
15 trastornos disruptivos, del control de los impulsos
y de laconducta ..........eceeeeee ee és v4 DRE 243
IntroducclOn. se... eeeeseeeeeesceeneeeees eevee 243
Jol W. Barnhil, M.D.
Caso 15.1: No conoce las normas ..
Juan D, Pedraza, M.D.
Jeffrey H, Neweorn, M.D.
Caso 15.2: Convivencia imposible . .
Ewiil F. Coocaro, M.D,
16 | trastornos relacionados con sustancias
y trastornos adictivos......6......05 eNO ak st w8s 251
IntrOdUCOION. 6... eee eee cee eee enone ee teen ee 251
Jonathan Avery, M.D,
Caso 16.1: Un alcohdlico «tipico».
Mare A, Schuckit, M.D.
Caso 16.2: Abstinencia de alcohol....... a8 vacate 2BB
Roger D. Weiss, M.D.
Caso 16.3: Adiccion. .
Petros Levounis, M.D., MA.
Caso 16.4: Dolor de rodilla
Jonathan Avery, MD.
Stephen Ross, M.D
Caso 16.5: Espirat descendente .
Charles H. Silberstein, M.D.
Caso 16.6: Estrés y abuso de sustancias,........... 266
LiJin, DO.
Daryl Shorter, M.D.
Coreert Domingo, DrPH,
‘Thomas R. Kosten, M.D.
xii DSM-5* Casos clinicosCaso 16.7: Juego.
Silvia Bernardi, M.D.
Carlos Blanco, M.D., Ph.D.
17 Tastornos neurocognitivos......6.c6sceeeesescceeeeeeece
Introduccion... . weet erent eee e este ete ee anne 273
Jolt W, Barnhill, M.D.
Caso 17.1: Disforia.
Jolut W. Barnhill, M.D,
Caso 17.2: Agitado y confus0......6..[Link] eee 278
José R, Maldonado, M.D.
Caso 17.8: Deprimido y retraido ..........-2--260. 280
Peter V. Robins, M.D., [Link].
Caso 17.4: Desarreglada y exhausta ..
George 8. Aiexapouites, M.D.
Caso 17.5: Rigido y olvidadizo ........... ia Rete 286
James E, Galvin, M.D., M.P.H.
Caso 17.6: Paranoia y alucinaciones ..........00006 289
Lorin M. Scher, M.D.
Barbara J. Kocsis, M.D,
Caso 17.7: Rebelde de pronto 0.22.2... HR on BOB
Stuart C. Yudofeky, M.D.
Robert E, Hales, M.D., MBA
18 trastornos de la personalidad..........-- deeeeeaeeeeeeees
Introduccién. . .
Jolin W, Barnhi
Caso 18.1: Conflictos de la personalidad.......-.... 300
Larry J. Siever, M.D.
Laren C, Zalude, BA,
Caso 18.2: Extrafiamente aislado. ..
Saltnan Akhtar, M.D,
Caso 18.3: Preocupado y extrafiamente absorto ..... 306
Kristin Cadenhend, M.D.
Indice
xiiiCaso 18.4: Injusticia .
Charles L. Scott, M.D.
Caso 18.5: Fragil y enojada.........seseeeseeee ees att
Frank Yeomans, M.D,, Ph.D.
Otto Kentberg. M.D.
Caso 18.6: Suicidalidad dolorosa....... sees reece es O14
Elizabeth L. Auchincloss, M.D.
Caso 18.7: Insatisfaccl6n ......------2- ee eeee eee 37
Robert Michels, M.D.
Caso 18.8: Timidez .
I. Christopher Perry, M.
Caso 18.9: Falta de conti
Raymond Rand, M.D., MPA.
Paul 8. Appelbaum, MD.
Caso 18.10: Controlar fa relaci6n ..........0- eens 325
‘Michaet F. Watt, M.D.
19 trastornos parafilicoss...sscseeeecaeeeterseeeeteerereres 920
Introduccién. . .
John W. Barnhill, M.D.
Caso 19.1: Sadismo.
J. Panel Fedoroff, M.D.
Caso 19.2; Problemas de relacion ........... eee 335
Richard Baion, M.D.
Caso 19.3: Delitos soxuales ........ 6.0605 seem 387
Nancy J. Needell, M.D.
Gaso 19.4: Algunas perversiones . . 341
John W. Barnhill, M.D.
Indice analitico 1.2... ceee tent e eee e een eee e nee: B45,
xiv DSM-5* Casos clinicosAgradecimientos
En DSM-S5 ss Casos Clinicos han co-
Jaborado mas de 100 autores, Aunque la mayo-
rfa son psiquiatras, en el grupo también hay
profesionales de los campos de la psicotogia, el
trabajo social, la enfermeria y la sociologia.
‘Como casi nadie decting la invitacién de escri-
bir para este libro, hubo muchos otros posibles
colaboradores —ineluidos varios en mi misma
planta—a los queno tuve ocasién de pedirselo
y que sin duda habrfan realizado un trabajo
excelente, Algunos de los autores, aunque no
la mayorfa, ya habian participado en la elabo-
racién del DSM-5, y algunos habian publicado
articulos mostrando su escepticismo en rela~
cién con los primeros borradores del manual,
Todos los autores tuvieron que trabajar con
importantes limitaciones de espacio y tema, y
escribieron sus primeros borradores antes de
que el texto del DSM-5 estuviera completo. A
pesar de tener las agendas Tlenas, respondie-
ton profesionalmente a la gran cantidad de
cambios, xecozdatorios y preguntas que les lle-
garon, aportando a menudo ideas y exfticas
muy de agradecer. Su flexibilidad, pericia y
esfuerzo constituyen el eje central de este libro.
Robert Hales, Rebecca Rinehart, John Mc-
Duffie, Greg Kuny, Roxanne Rhodes y el resto
del equipo de la American Psychiatric Publi-
shing (APP) guiaron este proyecto desde su
misma concepcién, sin dejar de aportar ideas
yestimulo. Me impresion6 especialmente que
la APP invitara a aportar opiniones diversas
durante el prolongado periodo de confusién
que supuso la publicacién del DSM-5.
Dentro de mi propia instituctén, Janna
Gordon-Blliott, Joseph Murray y Susan
Samuels merecen un especial agradecemiento
por su labor de enlace e interconsulta mien-
twas yo editaba este libro. Quiero también
agradecer a Jack Barchas, Robert Michels y
Philip Wilner su dedicacién al desarrollo de la
DeWitt Wallace Fund, que facilita los distin-
tos trabajos académicos departamentales, en-
{re ellos el libro que nos ocupa.
Muchas personas aportaron sugetencias y
casos, Entre ellas estén los miembros del co-
mité editorial y los autores, as{ como Michael
First, Mary Margaret Gleason, Dagmar Her-
zog, Steven Hyman, Kenneth Kendler, Ron
Kessler, Seth Kleinerman, Christin Kidd, Da-
vid Kupfer, Akshay Lohitsa, Elizabeth Nie~
miec, Charles O’Brien, John Oldham, Babu
Rankupalli y Samuel Weisblatt,
Los cinco jévenes psiquiatras que formaron
parte del comité editorial de este libro (citados
en Ia pagina XVI) se seleccionaron entre el
magnifico grupo de residentes del Presbyte-
tian Hospital / Weill Cornell Medical College
de Nueva York. Ayudaron a estructurat el li-
bro, a crear los casos y a editar los originales
Aunque acabaron su residencia al enyiarse el
libro @ imprenta, todos hicieron importantes
aportaciones al producto final,
La colaboradora mas importante de mi tra-
bajo ha sido, ahora y siempre, mi editora y crf-
tica de 3 aftos de edad Katherine Barnhill, que
nos sugirié que incluyéramos «montones de
ilustraciones». Aunque, finalmente, ef ibrono
contiene colorido dibujos ni fotegrafins, espe-
ramos que si tenga esa clase de «cuadros» cli-
nicos que dan vida al diagnéstico y permiten
entender y trata mejor a las personas conere-
tas que acuden a nosotros en busca de ayuda.
IWR.
xvComité Editorial
* Jonathan Avery, M.D, Fellow in Addiction
Psychiatry, New York Uni- versity School of
Medicine
Anna Dickerman, M.D,, Fellow in Psycho-
somatic Medicine, New York- Presbyterian
Hospital/Columbia University Medical
Center
Alexander Harris, M.D., Ph.D,, Post- docto-
ral Fellow in the Affective, Anxiety, and Re-
lated Disorders; Research Fellow, Depart-
ment of Psychiatry, Columbia University
College of Physicians and Surgeons
Robert Haskell, M.D,, Fellow in Child and
Adolescent Psychiatry, University of Cali-
fornia, Los Angeles
Raymiond Raad, M.D, [Link], Re- search
Fellow in Forensic Psychiatry, New York
State Psychiatric Institute; Psychoanalytic
Candidate, Columbia University Center for
Psychoanalytic Training and Research
DSM-5® Casos clinicosColaboradores
Jamie Miller Abelson, M.S.W.
University of Michigan, Ann Arbor, MI
Salman Akhtar, M.D.
Jefferson Medical College, Philadelphia, PA
George 8. Alexopoulos, M.D.
Weill Cornell Medical College, New York, NY,
and New York-Presbyterian Hospital, White
Plains, NY
Margaret Altemus, M.D.
Weill Corneil Medical College and New
York-Presbyterian Hospital, New York, NY
Paul S. Appelbaum, M.D.
Columbia University College of Physicians
and Surgeons and New York State Psychiatric
Institute, New York, NY
Evelyn Attia, M.D.
Columbia University College of Physicians
and Surgeons and Weill Comell Medical Colle-
ge, New York, NY; New York-Presbyterian
Hospital, White Plains, NY
Jonathan Avery, M.D.
New York University School of Medicine, New
Yor’, NY
Hlizabeth L. Auchincloss, M.D.
Weill Cornell Medical College and New
York-Presbyterian Hospital, New York, NY
Richard Balon, M.D.
‘Wayne State University, Detroit, MI
John W. Barnhill, M.D.
Weill Cornell Medical College and New
York-Presbyterian Hospital, New York, NY
Anne E, Becker, M.D, PhD.
Harvard Medical School and Massachusetts
General Hospital, Boston, MA
Eugene Beresin, M.D.
Harvard Medical School and Massachusetts
General Hospital, Boston, MA
Silvia Bernardi, M.D,
Columbia University College of Physicians
and Surgeons and New York-Presbyterian
‘Hospital, New York, NY
Carlos Blanco, M.D, Ph.D,
Columbia University College of Physicians
and Surgeons and New York State Peychiatric
Tnstitute, New York, NY
Susan Bigels, Ph.D. :
University of Amsterdam, Amsterdam, The
Netherlands
Robert Boland, M.D.
Alpert Medical School of Brown University,
Providence, RI
James A. Bourgeois, O.D,, M.D.
University of California, San Francisco, School
of Medicine, San Francisco, CA
Benjamin Brody, M.D.
Weill Cornell Medical College and New Yor-
kPresbyterian Hospital, New York, NY
xviiDeborah L. Cabaniss, M.D.
Columbia University College of Physicians
and Surgeons, New York, NY
Kristin Cadenhead, M.D.
University of California, San Diego, La Jolla, CA.
Jason P. Caplan, M.D.
Creighton University School of Medicine and
St. Joseph's Hospital and Medical Center,
Phoenix, AZ
Emil , Coccato, M.D.
University of Chicago, Chicago, IL.
‘Victoria E. Cosgrove, M.D.
Stanford University School of Medicine, Stan-
ford, CA
Catherine Crone, M.D.
George Washington University, Washington, DC
Jessica Daniels, M.D.
Weill Cornell Medical College and New
York-Presbyterian Hospital, New York, NY
Lori L. Davis, M.D.
University of Alabama at Birmingham and
Tuscaloosa VA Medical Center, Tuscaloosa, AT.
‘Anna Dickerman, M.D,
Columbia University Medical Center and New
‘York-Presbyterian Hospital, New York, NY
Andrea DiMartini, M.D.
University of Pittsburgh Medical Center and.
‘Western Psychiatric Institute and Clinic, Pitts-
burgh, PA
Arden Dingle, M.D,
Emory University Schoo! of Medicine, Atlanta, GA.
Coreen Domingo, DrPH.
Baylor College of Medicine, Houston, TX
Carlo Faravelli, M.D.
University of Florence, Florence, Haly
xviii
J. Paul Fedoroff, M.D.
University of Ottawa, Ottawa, Ontario, Canada
Lorena Fernandez dela Cruz, Ph.D.
King's College Loncion, London, United Kingdom.
Stephen J. Ferrando, M.D.
Weill Cornell Medical College, New York, NY,
and New York-Presbyterian Hospital, White
Plains, NY
Robert L. Findling, M-D., MBA.
Johns Hopkins School of Medicine, Baltirnore,
MD
Eve K. Freidl, M.D.
Columbia University Medical Center ‘and New
‘York-Presbyterian Hospital, New York, NY
Matthew J. Friedman, M.D,, Ph.D.
Gelsel School of Medicine at Dartmouth, Ha-
nover, NA
Richard A. Friedman, M.D.
Weill Cornell Medical College and New
York-Presbyterian Hospital, New York, NY
James E. Galvin, M.D, MPH.
New York University School of Medicine, New
‘York, NY
Michael Gitlin, M.D.
Geffen School of Mecticine at the University of
California, Loe Angeles, Los Angeles, CA
Joseph E Goldberg, M.D.
Teahn School of Medicine at Mount Sinai, New
‘York, NY
Janna Gordon-Biliott, M.D.
Weill Cormell Medical College and New
York-Presbyterian Hospital, New York, NY
Cynthia A. Graham, Ph.D.
University of Southampton, Southampton,
United Kingdom,
DSM-5* Casos clinicosRobert E. Hales, M.D. M.B.A.
‘University of California, Davis, School of Me-
dice, Sacramento, CA
Robert Haskell, M.D.
Geffen School of Medicine at the University of
California, Los Angeles, Los Angeles, CA
Stephan Heckers, M.D, [Link].
Yanderbilt University, Nashville, TN.
Donald M. Hilly, M.D.
University of California, Davis, School of Me-
dicine, Sacramento, CA
Heather B. Howell, M.S.W.
Yale School of Medicine, New Haven, CT
James Jackson, Ph.D.
University of Michigan, Ann Arbor, MI
LiJin, DO.
Baylor College of Medicine, Houston, TX
Tan Jones, [Link],, Ph.D.
Cardiff University School of Medicine, Cardiff,
Wales, United Kingdom
Loes Jongerden, M.A.
University of Amsterdam, Amsterdam, The
Netherlands
Vishesh K. Kapur, M.D, MPH.
University of Washington, Seattle, WA
Otto Kernberg, M.D.
Weill Comell Medical College, New York, NY,
and New York-Pzesbyterian Hospital, White
Plains, NY
Barbara J. Kocsis, M.D.
University of California, Davis, Sacramento, CA
Thomas R. Kosten, M.D,
Baylor College of Medicine, Houston, TX
Peter D. Kramer, M.D.
Alpert Medical School of Brown University,
Providence, RI
Colaboradores
Ryan E. Lawrence, M.D.
Columbia University College of Physicians
and Surgeons and New ‘York-Presbyterian
Hospital, New York, NY
Christopher M. Layne, Ph.D,
Univetsity of Califomia, Los Angeles, Los An-
geles, CA
James L. Levenson, M.D.
Virginia Commonwealth University School of
Medicine, Richmond, VA.
Petros Levounis, M.D, M.A,
Rutgers New Jersey Medical School and Uni-
versity Hospital, Newark, NJ
Roberto Lewis-Ferndndez, M.D.
Columbia University College of Physicians
and Surgeons and New York State Psychiatric
Institute, New York, NY
Russell F Lim, MLD.
University of California, Davis, School of Me-
dicine, Sacramento, CA
Richard J. Loewenstein, M.D.
University of Maryland School of Medicine and
Sheppard Pratt Health System, Baltimore, MD
Catherine Lord, Ph.D.
Weill Cornell Medical College and New
York-Presbyterian Hospital, White Plains, NY
Dolores Malaspina, M.D, MPH.
New York University School of Medicine, New:
York, NY
José R. Maldonado, M.D.
Stanford University School of Medicine, Stan-
ford, CA,
David Mataix-Cols, Ph.D.
King's College London, London, United Kingdom.
Christopher McDougle, M.D,
Harvard Medical School and Massachusetts
General Hospital, Boston, MA
Susan L. McElroy, M.D.
University of Cincinnati College of Medicine
and Lindner Center of Hope, Mason, OH
xixKatharina Meyerbriker, Ph.D.
University of Amsterdam, Amsterdam, The
Netherlands
‘Thomas W. Meeks, M.D.
‘University of California, San Diego, La Jolle,
CA
Robert Michels, M.D.
Weill Cornell Medical College and New
‘York-Presbyterian Hospital, New York, NY
Barbara L. Milrod, M.D.
Weill Cornell Medical College and New
‘York-Preshyterian Flospital, New York, NY
James E. Mitchell, M.D.
University of North Dakota School of Medici-
ne and Health Sciences, Fargo, ND
Lianne IK, Morris Sinith, M.D.
New York University School of Medicine, New
‘York, NY
‘Megan Mroczkowski, M.D,
Weill Cornell Medical College and New
York-Presbyterian Hospital, New York, NY
‘Cheryl Munday, Ph.D.
University of Michigan, Ann Atbor, MI
Joseph F. Murray, M.D.
Weill Cornell Medical College and New
York-Presbyterian Hospital, New York, NY
Melissa Nau, M.D.
University of California, San Francisco, San
Francisco, CA
Nancy J. Needell, M.D.
Weill Cornell Medical College and New
‘York-Presbyterian Hospital, New York, NY
Jeffrey H. Neweom, M.D.
Teahn School of Medicine at Mount Sinai, New
York, NY
x
Edward V. Nunes, M.D.
Columbia University College of Physicians
and Surgeons and New York State Psychiatric
Institute, New York, NY
Maurice M. Ohayon, M.D., [Link], Ph.D.
Stanford University Schoo! of Medicine, Stan-
ford, CA
Mayumi Okuda, M.D.
Columbia University Medical Center and New
York-Presbyterian Hospital, New York, NY
Maria A. Oquendo, M.D.
Columbia University College of Physicians
and Surgeons, New York-Presbyterian Hospi-
tal, and New York State Psychiatrie Institute,
New York, NY
Brian Palen, M.D.
University of Washington, Seattle, WA
Kathy P, Parker, Ph.D., R.N.
University of Rochester Medical Center, Ro-
chester, NY
Juan D, Pedraza, M.D.
Teahn School of Medicine at Mount Sinai, New
York, NY
Julie B. Penzner, MD.
Weill Comell Medical College and New
York-Presbyterian Hospital, New York, NY
J. Christopher Perry, MPH, M.D.
‘McGill University, Montreal, Quebec, Canada
Friedemann Pfafflin, M.D,
University of Ulm, Ulm, Germany
Cynthia R, Pfeffer, M.D.
Weill Cornell Medical College and New
York Presbyterian Hospital, New York, NY
Katharine A. Phillips, MD.
Alpert Medical School of Brown University,
Providence, RI
Robert S. Pynoos, M.D, [Link].
Geifen School of Medicine at the University of
California, Los Angeles, Los Angeles, CA
DSM-5° Casos clinicosRaymond Raed, M.D, [Link].
New York State Psychiatric Institute, New
York, NY
Peter V. Rabins, M.D,, M.P.H.
Johns Hopkins School of Medicine, Baltimore,
MD
Charles F Reynolds I, M.D.
University of Pittsburgh School of Medicine,
Pittsburgh, PA
Stephen Ress, M.D.
New York University Schoot of Medicine and
Bellevtte Hospital Cenier, New York, NY
Anthony J. Rothschild, M.D,
‘University of Massachusetts Medical School,
Worcester, MA
David H. Rubin, MD.
Harvard Medical School and Massachusetts
General Hospital, Boston, MA
Susan Samuels, M.D.
Weill Cornell Medical College and New
York-Presbyterian Hospital, New York, NY
Daniel S, Schechter, M.D.
University of Geneva Hospitals and Faculty of
Medicine, Geneva, Switzerland
Lorin M. Scher, M.D,
University of California, Davis, Medical
School, Sacramento, CA.
Mare A. Schuckit; M.D.
University of California, San Diego, La Jolla, CA
‘Charles L. Scott, M.D,
University of California, Davis, Medical Cen-
ter, Sacramento, CA
Daryl Shorter, MD.
Baylor College of Medicine, Houston, TX
Larry J. Sieve, M.D.
Tcaln Schoo! of Medicine at Mount Sinai, New
York, NY
Charles H, Silberstein, M.D.
Martha’s Vineyard, MA
Colaboradores
Daphne Simeon, M.D.
Icahn School of Medicine at Mount Sinai, New
York, NY
Helen Blair Simpson, M.D, Ph.D,
Columbia University College of Physicians
and Surgeons and New York State Psychiatric
Institute, New York, NY
Dan J. Stein, M.D, PD.
University of Cape Town, Cape Town, South
Africa
Alan M. Steinberg, Ph.D.
Geffen School of Medicine at the University of
California, Los Angeles, Los Angeles, CA
Theodore A. Stem, M.D.
Harvard Medical School and Massachusetts
General Hospital, Boston, MA
William §. Stone, Ph.D.
Harvard Medical School, Beth Israel Deaco-
niess Medical Center and Massachusetts Men-
tal Health Center, Boston, MA
‘Trisha Suppes, M.D, Ph.D.
Stanford University School of Medicine, Stan-
ford, CA
Holly A. Swartz, M.D.
University of Pittsburgh School of Medicine,
Pittsburgh, PA
Carol A. Tanminga, M.D.
University of Texas Southwestern Medical
School, Dallas, 1X
Rajiv Tandon, M.D,
University of Florida College of Medicine, Gai-
nesville, PL
Rosemary Tannock, Fh.D,
University of Toronto, The Hospital for Sick
Children, Toronto, Ontario, Canada
Jennifer J. Thomas, Ph.D.
Harvard Medical School and Massachusetts
General Hospital, Boston, MA
‘Ming I, Tsuang, M.D, Ph.D, [Link].
‘University of California, San Diego, La Jolla, CA
xxiArshya Vahabzadeh, M.D.
Harvard Medical School and Massachusetts
General Hospital, Boston, MA
John ‘T. Watkup, M.D.
Weill Cornell Medical College and New
‘York-Presbyterian Hospital, New York, NY
‘Michael B Walton, M.D.
‘New York University School of Medicine, New
York, NY
Heather Warm, M.D.
University of California, San Francisco, San
Francisco, CA
Roger D. Weiss, M.D,
Harvard Medical School, Boston, MA, and
McLean Hospital, Belmont, MA
William C. Wood, M.D.
Weill Corel] Medical College and New
York-Presbyterian Hospital, Now York, NY
Frank Yeomans, M.D, Ph.D.
Columbia University College of Physi-cians
and Surgeons, New York, NY
Kimberly A. Yonkers, M.D.
Yale School of Medicine, New Haven, CT
Stuart C. Yudofsky, M.D,
Baylor College of Medicine, Houston, TX
‘Lauren C. Zaluda, B.A.
Icahn School of Medicine at Mount Sinai, New:
‘York, NY
Declaracion de intereses
‘Los coleburadowes siguientes de este libro han declarado
compartir intereses econdinicos 0 aftiaciones de otro tipo
‘om unt palrocinador cornsriat, un fbricante de produc
los comerciales, wnt proveedor de servicios comerciales,
sina orgarnizacion no gisbernamental o una agencla de lx
Adrinistracién confornte se enurncra a continwactén:
xi
George 8. Alexopoulos, M.D.—Researelt support:
Forest. Consulting: Olsuke, Pfizer. Speskers’ bureei:
AstraZeneca, Avaniz, Novartis, Sunovioa,
Evelyn Attia, M.D.—Reseacch support Eli Lilly
(tucty medication only).
Arden Dingle, M.D.—Lecture foes: American Psy
chiatric Association annual meeting (Paychiatry Re-
view course), 2012, 2013. Thevel support: American
College of Psychiattists, PRITR meeting.
Robert L, Findling, M.D., M.B.A.—Research su-
pport, consulting, andor speakers’ bureau, 2012-2015:
American Psychiatric Publishing, AstraZeneca,
Bristol Myers Squibb, Clinsys, Cognition Group, Eli
Lilly, Forest, GlaxoSmithKline, Guilford Press, John
son & Johnson, KemPharm, Lundbeck, Merck, Na-
tionel Institutes of Health (NIH), Novartis, Otsuka,
Oxford University Press, Pfizer, Physicians Postgra-
uate Press, Rhodes Pharmaceuticals, Roche, Sage,
Shire, Stanley Medical Reeeatch Institute, Sunovion,
Supernus Pharmaceuticals, Trenscept Pharmaceuti
cals, Validus, and WebMD,
Eve K. Freidl, M.D.—Research support: American.
Academy of Child and Adolescent Psychiatry Pilot
Research Award for Jimior Faculty and Child and
Adolescent Psychiatry Residents, supported by Li-
lly, USALLC.
Michael Gitlin, M.D.—Speakers’ burena: Otsaka,
Bristol-Myers Squibb,
Joseph E Goldberg, M.D.—Spenters’ bureau: As-
traZeneca, Merck, Mylan Pharmaceuticals, Nova
ts, Sunovian. Consultant: Avanir, Medscape, Mylan
Pharmaceutica’s, WebMD.
Roberto Lewis-Rerndndez, M.D.-—Resesroh support:
HiLilly (R Lewis-Rernéncez, principal investigator),
Susan L. McElroy, M.D.—Conasltingiadvisory bowrd
memberships, 2012-2013: Bracket, Corept, MedA-
vante, Shire, Sunovion, Teva, Research support 8
principal investigator or coinvestigator: Agency for
Healthcare Research and Quality, AstraZeneca,
Cephalon, Eli Lilly, Forest, Marriott Foundation,
National Institute of Mental Health, Orexigen The-
rapeutics, Pfizer, Shire, Takeda Pharmaceutical Co.
Ltd, Tranacept Pharmaceutical. Patent: Dr. McElroy
is an inventor on US. Patent No. 6,323,236 B2, Use
DSM-5° Casos clinicosof Sulfamate Derivatives for Treating Impulse Con-
ssol Disorders, and, along with she patent's assignee,
University of Cincinnati, Cincinnati, OH, has recei-
ved payments from Johnson é& Johnson Pharmaceu-
tical Research & Development, LLC, which has ex-
clusive rights under the patent.
Barbara L. Milrod, M.D.—Research support: Brain
ard Behavior Research Foundation, a fund in the
‘New York community trust established by DeWitt
‘Wallace, Royalties: Taylor & Francis,
Rdward V, Nunes, M.D.—Reaearch supports Alker-
mes /Cephalon Inc. (medication for research stu-
dies), HealthSim LLC (Web-based behavioral inter
vention for a research study in data analysis),
Reckitt-Benckiver (placsbo/Suboxone study kita for
research studies in data analysis), Duramed Phar-
rmaceuticals (oral naltrexone for a research study in
data analysis), Dr. Nunes (principal investigator)
receives partial support from National Institute on
Drug Abuse grant K24 DAO22412.
‘Matia A. Oquendo, M.D.—Royatties: for use oF the
Columbia Suicide Severity Rating Scale, Consulting:
Pfizes; for safety evaluation of a clinical facility, un-
related to the current manuscript, Linvestricted educa
tional grants and/or lecture fees: AstraZeneca, tris~
tol-Myers Squibb, Hi Lilly, Janssen, Otsuko, Pfizer,
Sanofi-Aventis, and Shite, Equities: Dz. Oquendo's
farnily ovens stock in BristolMyecs Squibb.
Peter V, Rabins, M.D., [Link].—Consulting: Legal
testimony for Janssen Pharmaceuticals,
Charles F. Reynolds II, M.D.—Pharmaceutical su-
port for NIH-sportsored research stuies; Bristol-Myers
Squibb, orest, Pfizer, Lilly: Research support: Ame~
rican Foundation for Suicide Prevention, Center for
Medicare and Medicaid Services, Clinical and
‘Translational Science Institute, Commonvvealth of
Pennsylvania, John A. Hartford Foundation, Natio-
nal Center for Minority Health Disperities, National
Heart Lung and Blood Institute, National Institute
on Aging, National Institute of Mental Health, Nax
tional Palliative Care Research Centet, and Patient
Centered Outcomes Research Institute. Review
boards American Association for Geriatric Psychia-
Colaboradotes
ity. Patent: Dr Reynoldsis the coinventor (Licensed
Intellectual Property) of psychomeltic analysis of
the Pittsburgh Sleep Quality Index (PSOD
PRO10050447 (PI: E, Buysse).
Anthony J. Rothschild, M.D.—Research support:
Cyberonics, National Institute of Mental Health, St
Jude Medical, and Takeda, Consulting: Allergan, Eli
Lilly, GlaxoSmithKline, Noven Pharmaceuticals,
Prizes, Shire, and Sunovion, Royalties: American,
Psychiatric Publishing (books) and University of
‘Massachusetts Medical School (Rothschild Scale for
Antidepressant Tachyphylaxis RSAT%),
Helen Blair Simpson, M.D., Ph.D, —Research su-
pport for clinica! trials: Janssen Pharmaceuticals
(2006-2012) and Neuropharm Ltd (2008). Scientific
advisory board: Jazz. Pharmaceuticals (for Luvox
CR, 2007-2008) and Pfizer (for Lyxica, 1008-2010).
Consulting: Quiltiles Inc (on therapeutic nceds for
obsessive-compulsive disorder, 2012). Roylies:
Cambridge University Press and UpToDate Inc.
Trisha Suppes, M.D, Ph.D.—Recearch funding or
edications for clinical grants: Blan, Phaema Interna-
tional Lid, Nationat Institute of Mental heelth,
Sunovion Pharmaceuticals, VA Cooparative Studies
Program. Consultingiadvisory board: H. Landbeck
A/S, Sunovion. Honcraria: HealthmattersCME (con-
‘inuing, medical education}, Omnia-Frova-Educa-
tion Collaborative Inc. Royalties: Jones & Bartlett
(formerly compact Clinicals), Travel support: Ameri
‘can Psychiatric Association, Hl. Lundbeck A/8,Om-
nia-Prova, Sunovion.
Rosemary Tannock, Ph.D.—Research funding: Pear
son-Cogmed. Travel grant: JanssenCilag (for keynote
presentation at intemational meeting, Stockholm).
Les siguientes colaborndoves fan manifestado qu no tie-
nets intereses econémicos 0 afliaciones que compitar en
relacion cor el contenide de este Hhro:
Jamie Miller Abelson, MS.W.
Margatet Altemus, M.D.
Paul. Appelbaum, M.D.
Richard Balon, MLD.
John W. Barnbill, MD.
Eugene Beresin, M.D,
otiSilvia Bernardi, M.D. James E. Mitchell, M.D.
James A. Bourgeois, O.D, MD. Lianne K. Morris Smith, MD.
Deborah L. Cabaniss, MD. Joseph F Murray, MD.
Kristin Cadenhead, MD. Melissa Nau, MD.
Jason P. Caplan, M.D. Mayumi Okuda, MD.
Catherine Crone, MD. Juan D. Pedraza, MD.
Jessica Daniels, MD. J. Christopher Perry, MPH, MD.
Loni L. Davis, MD. Cynthia A. Pfeffer, MD.
‘Anna Dickerman, M.D. Katharine A. Phillips, MD.
Andrea DiMaztini, MLD. Robert 8. Pynoos, M.D, MPH.
J. Paul Fedoroff, MD. Stephen Ross, M.D.
Stephen J, Ferrando, M.D. David H. Rubin, M.D,
Matthew j. Priedman, Mi Susan Samuels, M.D.
PhD. James E. Galvin, MD., Lorin M. Scher, MD.
MPH. Janna Gordon-Elliott, MD. Marc A. Schuckit, MD.
Stephan Heckers, M.D. MSc. CChatles L, Scott, MD.
Donald M. Hilly, M.D. Alan M. Steinberg, Ph.D.
Heather B. Howell, MSW. William S. Stone, Ph.D.
Lifin, DO. Ming T. Teaang, M.D. PAD., DSc.
Christopher M, Layne, MD. Arshya Vahabzadeh, M.D.
James L. Levenson, MD. Michael F, Walton, MD.
Petros Levounis, MD., Heather Warm, MD.
MA, Russell F Lim, MD. Roger D. Weiss, M.D.
Richard J. Loewenstein, M.D. William C. Wood, M.D.
Christopher McDongle, M.D. Kimberly A. Yorkers, M.D.
Robert Michels, M.D. Lauren C. Zahida, B.A.
adv DSM-5¢ Casos clinicos.Introduccién
La finalidad del libro DSA-5. Casas elfnicos
es acompafiar a Ja quinta edicién del Manual
Diagndstico y Estadistico de tos Trastornos Men-
tales (DSM-5), creado y publicado por la Ame-
rican Psychiatrie Association, Los dos libros
tienen la misma estructura basica (los tieulos
de los 19 capitulos diagnésticos de este libro
son idénticos a tos de los primeros 19. ‘capitu-
os del DSM-5) y la misma finalidad principal
a relevancia clinica}. Ambas libros desgra-
nan los criterios de muchos diagnésticos psi-
quidtricos. Ambos pueden ser ulilizados por
personas ajenas al ambito de la salud mental,
aunque en ambos se subraya que el juicio cli-
nico curtido suele ser necesario para diferen-
ciar Jo normal de lo patoligico al hacer un
diagndstico general, valorar determinados
criterios diagnésticos y reconocer cuadros co
mérbidos importantes.
Sin embargo, DSM-5. Cases clinicos difiere
sobre todo del DSM-5 en Ta forma de presen-
tarla informacién. Cada uno de sus 19 capitu-
los presenta casos escogidos para demostrar
uno 0 més diagnésticos del DSM.5, y cada
uno de estos casos (103 en total) va seguido
de una breve explicacién diagnéstica, Algu-
Nos casos se eligieron para ilustrar diagndsti-
cos frecuentes, mientras que otros pretenden
resaltar las ambigiiedades y controversias que
han Ilevado a contestar tan acaloradamente
las proposiciones del DSM-5. Las presentacio-
nes de los casos pueden contener mucha in-
formacién, aunque no necesariamente toda la
que permitiria corroborar determinado diag-
néstico. Algunos pacientes son transparentes
y honestos; otros aportan informacién incier-
ta, incompleta, engafiosa o falsa. Algunos pa-
cientes ceuden por s{ mismos para ser evalua
dos ambulatoriamente; otros son levados por
cényuges, amigos o la policfa, En algunos ca-
sos se puede Ilogar répidamente a un diag-
néstico mutuamente acordado, En otros pus
de haber datos clave que no se descubran
hasta el final de fa presentacién. En otros ca-
808 mis, el diagnastico podria no estar claro
hasta después de haber clarificado el ponente
lo que quizé parecieran datos incipientes o
contradictorios, En otxas palabras, las presen-
taciones de los casos reflejan la experiencia
clinica habitual.
Acada uno de los ponentes se le pidié que
Iiciera cle asesor experto, explicando los pro-
cesos mentaies que pudieran conducir la
comprensién diagnéstica del paciente. El I+
smite de alrededor de 1.000 palabras para cada
caso y su explicaci6n significa que ninguno
de elios es exhaustivo, aunque esa misma bre-
vedad permite en el libro subrayar de qué
forma convierten los clinicos con experiencia
fos datos clinicos complejos en un diagnéstico
diferencial. También Je permite al lector ad-
quirir conocimientos concretos de una sola
sentada.
Acada uno de los ponentes se le pidié que
hiciera un diagnéstico para cada caso. Como
se explica en el DSM-5, el diagnéstico princi-
pal es aquel que parece responsable de la con-
sulta ambulatoria o el ingreso hospitalario del
xxvpaciente, Tembign se pidié a los ponentes que
hicieran todos los diagnésticos comérbides
que parecieran probables.
En las explicaciones de cada caso, al igual
que en las introducciones de los capitulos, se
abordan los cambios con respecto al DSMAV,
Ademiés de los cambios que afectan a Jos dis-
tintos diagnésticos individuales, en el DSM-5
se introducen otros cambios més amplios re-
lacionados con Ia clasificacién de tos trastor-
nos. Por cjemplo, el sistema axial desaparece,
aunque sus componentes siguen formando
parte de la evaluacién clinica. En el DSM-5 se
sefiala que todos los diagnésticos pertinentes,
psiquidtricos y médicos, deben consignarse
juntos en lugar de separadios en los ejes I, Ty
IIL La etenci6n a los problemas psicosociales
y ambientales (Bje V del DSM-IV) sigue te-
niendo importancia para la evaluaci6n clini-
ca. Con el fin de clasificar mejor las factores
de estrés psicosocial correspondientes, el
DSM-5 utiliza el sisterna desarrollaco por la
(Organizacién Mundial de la Salud (OMS) en
los eddigos V de la CIR y los cédigos Z que
apareceran en la CIE-10, adn no publicada, El
eje V contenia ia Evaluacion Global del Fun-
cionamiento (EGP), pero este instrumento
adolecta de falta de claridad y una psicome-
trfa cuestionable, lo que condujo a que en el
‘DSM-5 se propusiera el uso del Programa de
Evaluacién de la Discapacidad de la OMS
(WHODAS, por sus siglas en inglés), ineluido
en la Seccién Il de dicho manual
El segundo cambio extenso de la clasifiea-
cidn se refiere al agrupamiento en categorias
diagnésticas amplias que corresponden a los
problemas que afectan al desarrollo y a toda
Ja vida. Por ejemplo, el DSM-5 comienza por
aquellos diagnésticos que se consideran refle~
jo de procesos del desarrollo que se manifies-
tan en las primeras etapas de la vida (p. ¢}, los
trastornos del desarrollo neuroldgico), pasa
después a los diagndsticos que normalmente
evolucionan algo més tarde (p. ¢j., trastornos
xxvi
del espectro de la esquizofrenia, bipolares,
depresivos y de ansiedad) y coneluye con los
diagnésticos mas importantes para la edad
adulta y la vida tardia (p. ej, trastornos neu-
rocognitivos). A cada ima de estas categorfas
diagndsticas se le ha dedicado el mismo es-
fuerzo. Por ejemplo, la pica abre el capitulo de
los trastornos alimentarios, mientras que el
capitulo dedicado a los trastornos depresivos
enapieza por la explicacién de un diagnéstico
nuevo del DSM-5, el trastorno de desregula-
cién destructiva del estado de dnimo.
En laintroduccién de cada capftulo y en Tas
explicaciones correspondientes a cada caso se
exponen con més detalle Jos cambios introdu-
cidos en el DSM-5.
El libro DSM-5. Casos clinicos se ha estruc-
tavado para abordar especiticamente los diag:
nésticos que figuran en los primeros 19 capi-
tulos de la Secoién TI del DSM-5. (La Seccion T
es una introduccién.) Los aspectos detivados
de los capitulos finales de la Seccién II se dis-
cuten en los casos a lo largo de todo el libro,
Por ejemplo, el capitulo 21 del DSM-5 esta
dedicado a los efectos adversos de la medica-
cidn, como el sindrome neuroléptico maligno
© la distonfa inducida por medicamentos. En
el capitulo 22 de la Seccién II se describen si-
tuaciones que podrian ser merecedoras de
atencién clinica pero que no constituyen tras-
tornos mentales. Entre ellas estén los proble-
amas familiares, econémicos y psicosociales de
otro tipo, que se detallan con varias docenas
de cédigos V y Z, como se dijo anteriormente.
Al igual que los efectos adversos de los medi-
camentos, estos problemas psicosociales se
abordan en los casos correspondientes a lo
latge de todo el libro.
‘Aunque los criterias diagnésticos de la Sec-
cién LI del DSM-3 han sido objeto de extensas
revisiones, atin no existen datos cientfficos
que xegpalden el uso generalizado de las he-
rramientas, técnicas y diagnésticos que apa-
recen en Ja Seccién III. No obstanie, en el libro
DSM-5* Casos clinicosDSMC-5. Casos cffnicos sf sé tienen en cuenta
algunas de estas herramientas (p. 9, la entre-
vista de formulacisn cultural) y diagnésticos
(p-¢ilos nuevos modelos para el diagndstico
de los trastornos de la personalidad, el sin-
drome de psicosis atenuada y la autolesign no
suicida) de la Seccidn IIL. El DSM-5 conduye
con un apéndice en el que se explican algunos
de tos cambios con respecto al DSM-IV, un.
glosario de términos técnicos y un glosario de
conceptos culturales acerca del malestar. En el
DSM-5. Casas clénicas se incluyen ejemplos en
lus que se usan estos elementos, aunque se
anima al lector a leer el DSM-5, donde encon-
introduccién
tvard una explicacién mits detallada de todos
Jos aspectos diagndsticos de la psiquiatria,
Las personas suufren a cauisa de muchos tipos
de conductas, sentimientos y pensamientos, y
el manual diagnéstico de nuestra profesién, el
DSM-5, refleja el conocimiento cientifico de
esta complejidad, No obstante, sin sabiduria
elfnica, ni siquiera el mejor tratado generaré un.
conocimiento eficaz de nuestros pacientes, EL
libro DSM-5, Casos cliricas pretende ayudamos
a cultivar nuestra propia pericia clinica y a
aprender la forma de usar eficazmente los co-
nocimientos més actuales de nvesira profesion
enlo rferente al diagnéstico psiquidtrico.
xxviiNota sobre este libro
El etemento central del libro DSM-5. Casos
clinicos son las presentaciones y explicaciones
de los casos que contiene. Estos casos se han
agrupado de forma que coincidan con las ca«
tegorias diagndsticas del DSM-5; asi, un caso
con diagnéstico principal de autismo figuraré
enel primer capitulo, entre los trastornos del
desarrollo neuroligico. Algunos casos se eli-
gieron de forma que presentaran comorbili-
dad, controversias y ambigiiedades, peromu-
chos otros se escogieron para refigjar ejemplos:
telativamente claros de los trastornos del
DSM-5.
Alos autores delos casos y explicaciones se
les pidié que trabajaran con una serie de res-
tricciones. Los supuestos debian ser breves.
Tenian que contrarse en el diagnéstico y noen.
el tratamiento. Ademds de demostrar la apli-
caci6n conereta de los criterios del DSM-5, los
autores podfan optar por explorar el diagnés-
lico diferencial, la comorbilidad o la formula-
cién cultural, aunque no tenian forma de ago-
tar los temas al encontrarse limitados a unas
500 palabras. Se les pidi¢ también que hicie-~
ran los diagnésticos basandose en el material
del caso. Dado que los casos son breves y a
menudo intencionadamente incompletos, la
explicacién diagndstica conchuye @ veces con
el mismo tipo de certeza provisoria que se ob-
serva frecuentemente en fa clinica, Finalmen-
te, como las explicaciones prefenden fomen-
tar el estudio, se pidié a los autores que
recomendaran lecturas en lugar de citar refe-
rencias bibliograficas.
Los casos se basan en pacientes reales cuya
identidad se ha disfrazado. Una vez finaliza-
dos los casos y sus explicaciones, los editores,
cligieron nombres para todos los pacientes,
En el protocolo se pedia que los nombres se
escogieran por orden alfabético, indicéndose
solo el nombre de pila de los pacientes de me-
nos de 20 afios de edad. Procuramos elegir
nombres que reflejaran el mosaico cultural
estadounidense y que, por azar, no coincidie-
ran con los de personas que pudieran confun-
dirse con pacientes reales de los autores; si
cualquiera de los nombres y rasgos elinicos
incluldos recordara casualmente a alguna
persona real, tal colncidencia seria la que he-
mos intentado conerctamente evitar
roxCAPITULO 1
Trastornos del desarrollo
neurolégico
INTRODUCCION
Robert Haskell, M.D.
En su forma de abordar la enfermedad men-
tal recorriendo las etapas de la vida del pa-
ciente, el DSM-5 comienza légicamente por
los trastornos del desarrollo neurolégico.
Como grupo, estos trastornos se diagnostican
normalmente en Ja lactancia, la infancia 0 [a
adolescencia. Individualmente, estos trastor-
nos han sido abjeto de ung labor de poda, re-
organizacion y clarificacién que ebarca uno
de los cambios més debatidos del DSM-5, el
que afecta a la definicisn y los ctiterios diag-
nésticos del autismo.
Enel DSM, el trestomno del espectro del au-
‘tismo describe pacientes que antes se dividian
entre el trastomo autista, el trastomo de Asper-
ger; el trastorno desintegrativo infantil, el tras-
torno de Relt y el trastorno generalizado del
desarrollo no especificado. Fstos ya no se consi-
deran entidades clinicas separadas. Entre log
nuevos ctiterios nos encontrames: 1) deficien-
clas persistentes y generalizaclas de la comuni-
cacién social y la interaccion social, y 2) patro-
nes resirictivosy repetitivosdecomportamiento,
intereses y actividades, Segim la definicién ac-
tual, el trastorno del espectro del autismo (TEA)
puede subdividirse por la presencia o ausencia
de deterioro intelectual o de alguna enferme-
dad fisica asociada. Ademas, la identificacion
de tres niveles de gravedad ayuda a esclarecer
Janecesidad de servicios adicionales de caracter
social u ocupacional. Por ejemplo, un paciente
que requiera «apoyo muy considerable» podria
presentar inflexibilidad conductual extrema 0
poseer 20 palabras de habla inteligible.
El trastorno por déficit de atencién con hi-
petactividad (TDAH) se sigue subdividiendoen dos dimensiones sintométicas (inatencién
e hiperactividad /impuleividad), siendo ze-
quisito indispensable la presencia de al menos
seis sintomas de ambas dimensiones 0 de cual-
quiera de ellas. Por ejemplo, la inatencién po-
difa notarsc en la presencia de comportamien-
tos tales como cometer errores por descuido,
no completar los deberes en casa y perder Ii-
bros, Entre fos criterios de la hiperactividad/
impulsividad se encuentran el no estarse
quieto, la impaciencia y la verborrea. El diag-
néstico de TDAH esté generalmente incom-
pleto sin [a inclusién de los especificadores
dimensionales (falta de atencién predomi-
nante, hiperactividad /impulsividad predo-
minante 0 presentacién combinada), Varios
de estos sintomas deben haber estado pre-
sentes antes de los 12 afios de edad, siendo
este un cambio con respecto a los requisites
del DSM-IV, donde los sintomas causantes
del deterioro debian estar presentes descle an-
tes de los 7 afios de edad. Otro cambio es la
reduccién del mimero de criterios sintomati-
as para los adultos, que pasa de seis a cinco
dentro de cada dimensién. Estos dos dltimos
cambios se deben al hecho de que la «elaja-
cin» de los critetios permite identificar a per-
sonas con sintomas, malestares y disfuncio-
nes muy parecidas a las de las personas ya
diagnosticadas de TDAH y a las que podzia
convenir la atencién clinica, Como sucede en
todo el DSM-5, depende del médico diagnosti-
car Ginicamente@ las personas que cumplen ios
criterios sintométicos y cuyo malestar y dis-
funcién alcance un umbral elfnico relevante.
Haciéndlose eco de los textos juridicos fe-
derales y de las palabras usadas por los facul-
tativos més sensibles, el DSM-5 ha sustituido
el término retraso mental por el de discapacisad
intelectual. Los tres criterios principales si-
guen siendo los mismos: deficiencias de las
funciones intelectuales y Ia adaptacién (en
Ambitos como Ja comunicacién, el trabajo 0 el
cocio) ¢ inicio a una edad temprana, No obs-
2
iante, el diagnéstico ya no depende de prue-
bas de inteligencia formales. Ahora, el DSM-5
invita al clinico a realizar una evaluaci6ninte-
grada de la gravedad de leve a profunda, de
acuerdo con tres dominios biograficos impor-
tantes: conceptual, social y préctico, Por ejem-
plo, una persona con discapacidad intelectual
grave podria entender escasamente concep-
tos tales como el tiempo o el dinero, podria
usar el lenguaje para comunicar pero no para
explicar, y probablemente precisaria ayuda
para todas las actividades de la vida diaria.
Entre los trastornos de la comunicacién
que debutan en la nifiez estan el trastorno del
lenguaje (anteriormente dividido en trastor-
no de la expresion y trastomno de la recepcién
del lenguaje); el trastomo fonolégico, en el
que el paciente tiene deteriorada la capacidad
de produtir los elementos fonol6gicos de las
palabras pero carece de alteraciones fisicas
congénitas o adquitidas que expliquen dicho
deteriaro; el trastorno de Ja fluidez de inicio
en la infancia (tartamudeo), y un diagnéstico
nuevo, el trastorno de la comunicaci6n sacial
(pragmético), en el que el paciente presenta
problemas persistentes con el uso social de la
comunicacién verbal y no verbal: muy proba-
blemente un diagnéstico acertado para algu-
nos de los individuos que presentan rasgos
de TEA pero no cumplen todos los ctiterios.
El trastomo especifico del aprendizaje es un
nuevo diagnéstico genérico del DSM-5. Los
especificadores de lectura, expresin escrita y
mateméticas tienen por objeto ayudar a profe-
sores y padres a atender de forma mis concre-
ta las necesidades académicas del nifio.
El capitulo de los trastornos del desarrollo
neurolégico culmina con los trastornos moto-
res, como el trastomno del cesazrollo de la coo
dinacisn, el trastorno de movimientos estereo-
tipados y los trastornos de tics. Bl tic es un
movimiento no ritmico, de duracién breve y
comienzo brusco, Estos movimientos pueden.
dividirse en tics motores, como encogerse de
DSM-5* Casos clinicoshombros y guifiar los ojos, y ties vocales, como
sorbet pot Ja nariz, resoplar y la prodtuccicn es-
ponténea de ama palabra o frase. El trastorne de
fa Tourette es el més complejo de los trastormos
de tics y se refiere a pacientes que presentan
mtitiples tics motores y al menos un tic vocal
durante mas det ate que no puedan explicarse
por una enfermesiad fisica o loa efectos fisiolé-
gicos de una sustancia como la cocaina.
Inevitablemente, los trastomnos del desa-
srollo neurolégico tienen sintomas en comtin
con na amplia varieded de cuadros psiquis-
iricos, y los clinicos deben abordar el diagnés-
tico diferencial entendiendo que este es mu-
cho mas amplio entre los nifios menores de
12 altos. Los trastornos del desarrollo neuro-
légico contribuyen a veces a la aparicién de
otros trastornos; por ejemplo, un trastorno
del aprendizaje puede causar ansiedad y un
TDAH ne tratado puede volver al paciente
vulnerable al abuso de sustancias. Los casos
que se exponen a continuacién fratan de des-
hacer algunos de estos nudos diagndsticos y
de explorar la comorbilidad que hace que el
tratamiento de los trastoznos del desarrollo
neurolégico sea una de las labores més exi-
gentes de la psiquiatria.
Lecturas recomendadas
Brown TE (ed): ADHD Comorbidities. Washing
ton, DC, American Poychiatric Publishing, 2008.
Hansen RL, Rogets SJ (eds): Autism and Other
Neurodevelopmental Disorders. Washington,
DG, American Psychiatric Publishing, 2013.
‘Tanguay PE: Autism in DSM-5. Am | Psychiatry
168(11):1142-1144, 2011.
Caso 1.1
Una segunda opinién sobre el autismo
Catherine Lord, Ph.D,
Ashley, de 17 afios de edad, fue deriva-
da para una reevaluacién diagnéstica des~
pués de haber estado diagnosticada de au-
tismo y retraso mental casi toda su vida.
Hace poco Ie diagnosticaron un sindrome
de Kleefatra y la familia desea confirmar los
diagnésticos previos y valorar el riesgo ge-
nético para los futuras hijos de sus herma-
nas mayores,
Trastornos det desarrollo neuroldgico
En el momento de la reevaluacién, Ashley
asistfa a un colegio especial para desarrollar
habilidades funcionales. Bra capaz de vestirse
perono de ducharse sin ayuda o de quedarse
en casa sola. Podfa decodificar (p. ej, leer pa-
labras)y deletrear a nivel de secundaria, pero
eniendia poco de lo que lefa. Los cambios de
agenda y las mayores expectativas funciona-
les tendian a volverla irritable. Cuando estaba
3molesta, Ashley solfa hacerse dafto asf misma
(p. 6}, mordiéndose la muifieca) ya los demas
(p.6j.-pellizeando y tirande del pelo}.
Enlas pruebas formales realizadas durante
Ia reevaluacién, Ashley presenté un CI no
verbal de 39 y un CI verbal de 23, siendo el CL
global de 31. Las puntuaciones adaptativas
faeron algo més altas, con una puntuacién
global de 49 (siendo el promedio de 100).
Segiin su histovia, Ashley empez6 a recibir
servicios a los [Link] de edad, después de que
Jos padres notaran importantes retrasos moto-
res, Empez6 a caminar alos 20 meses y a ir al
cuarto de bafio sola a los 5 aftos. Dije sus prime-
rag palabras a los 6 aftos, Le diagnosticaron re
feaso del desarrollo a los 3 afios y autisme, obe-
sidad y encefalopatia estitica a los 4 aftos. En
‘una de Jas primeras evaluaciones se observé
una posible dismorfologfa facial; las pruebas
genéticas de entonces no xportaron nada.
Los padres refirieron que Ashley sabia cien-
tos de palabras sueltas y smuchas frases senci-
Jlas. Le interesaban desde hace mucho fas ma-
triculas de los vehiculos y se pasaba horas
dibujéndoles. Su mayor capacidad era la me-
moria, y podia dibujar con precisién matriculas
de distintos estados. Ashley habia estado siem-
premuy unida a sus padres y hermanas y, aun-
que era carifiosa con los fsebés, su interés por
Jos demés adolescentes era minimo.
Entre los antecedentes familiares de interés
de Ashiey se cuentan un padre con dislexia, un
tio paterno con epilepsia y un primo materno
con posible «sindrome de Asperger». Sus dos
‘hermanas ibon a la universidad y estaban bien.
Enlaexploracién, Ashley aparecia como una
joven con sobrepeso gue miraba poco a los ojos
ya menudo de soslayo, Tena una bonita sonri-
say a veces se refa para sus adentros, pero sus
expresiones faciales eran apagadas casi todo el
tiempo, Nunea iniciaba la atencién compartida
tratando de captar la mirada de los demés. Con
frecuencia ignotaba lo que le decfan. Para solici-
tar un objeto deseado (p. ¢, ma revista de por-
4
tada brillante), Ashley se mecia de un lado a
otto y apuntaba con el dedo. Al ofrecerle un
objeto (p. oj. tn animal de peluche), se lo lleva-
baa la natiz y a los labios para inspeccionarlo.
Ashley hablaba con voz aguda y una entona-
ign poco usual. Durante la entrevista usd rniil-
tiples palabras y unas pocas frases cortas que
sonarona memorizadas pero fueron comunica-
tivas: por ejemplo, «Quiero limpiar» y «Tienes
ina fuxgoneta?>.
En los meses previos a la evaluaci6n, los pa-
dres de Ashley observaron que ia joven estaba
cada vez més apética, Una evaluacién médica
concluy6 quela causa mas probable de sus sin-
tomas era una infeccién de vies urinarias, pero
los antibiéticos, si acaso, parecieron aumentar
la apatia. Ulteriores evaluaciones médicas lle-
varon a realizar pruebas genéticas mas am-
plias y a Ashley le diagnosticaron sindrome de
Kleefstra, un raro defecto genético que se
acompatia de miltiples problemas médicos,
inchtida Ja discapacidad intelectnal. Las pa-
des dijeron que también a ellos Jes habian he-
cho pruebas y habian «dado negativor,
En concreto, los padres querian saber si los
resultados de las pruebas gensticas afectaban a
Ios diagnésticos ya conocidos de Ashley ya su
acceso a distintos servicios en e] futuro. Ade-
mis, querian sabersi sus otras dos hijas debian
acerse pruchas por el riesgo de ser portadoras
de genes relacionados con el autismo, el retta-
so mental o el sindrome ce Kleefstra,
Diagnésticos
* Discapacidad intelectual grave.
* ‘Trastorno del espectro del autismo acompa-
Aado de deterioro intelectual y del lenguaje
en relacién con el sindrome de Kleefstra.
Explicacion
Con respecto al diagndstico, las pruebas cogni-
tivas dle Ashley y sus escasas habilidades adap-
tativas en el dia a dia indican que padece la dis-
DSM-5* Casos clinicoscapacidad intelectual que contempla ef DSM-5.
Ademés, Ashley presenta sintomas prominen-
tes de los dos criterics sintomiticos principales
del trastorno del espectro del autismo (TEA):
1) deficiencias en fa comnunicaci6n social y 2) pa-
trones restringides y repetitivos de comporta-
miento, intereses y actividades, Ashley también,
cumple el requisite de haber tenido sintomas en
las fases tempranas del desarrolio y poseer an-
tecedentes de detezioro importante que estable-
ce el DSM-5 para el TEA. Un quinto requisito
del TEA es que las alteractones:no se expliquen
mejor por la discapacidad intelectual, lo que es
un asunto mds complicadoenel caso de Ashley,
Durante muchos aiios, elinicos ¢ investiga-
dotes han debatido los limites entre el autismo
yla discapacidad intelectual. Fl porcentaje de
nifios y adultos que cumplen los criterios del
autismo aumenta segiin disminuye el CI. La
anayoria de las personas con Cl inferior a 30 tie-
nen TRA ademés de discapacidad intelectual.
Para que Ashley pueda cumplir los eriterios
del DSM-5 referentes tanto al TEA como a la
discapacidad intelectual, las deficiencias y
conductas especificas del TEA deben ser mas
acusadas de lo que podria observarse normal-
mente en personas dotadas de desarrollo inte-
Jectusl, En otras palabras, si las deficiencias se
debieran solamente a lo Limitado de su capaci-
dad intelectual, cabria esperar que tuviera las
habilidades sociales y ldicas del thpico nifio
de3 a4 afios de edad. Sin embargo, la interac-
cién social de Ashley no se parece en nada, ni
jamas se parecié, a la de un tipico preescolar.
Precenta expresiones faciales limitadas, escaso
contacto ocula: e interés minimo por sus coe
téneos. En comparacién con su «edad mental»,
Ashley muestra importantes restricciones tan-
to en sus intereses como en la comprensiGn de
Jas emociones bdsicas del ser humano, Ade-
més, presenta comportamientos que no se ob-
servan normalmente a ninguna edad.
Laheterogeneidad del antismo ha ocasiona-
do importantes conflictos. Algunos, por ejem-
Trastornos del desarrollo neuroldgico
plo, aducen que los nifios con discapacidades
intelectuales mmuy marcadas deberian excluirse
del TEA. Otros dicen que los nitios con TEA de
‘mayor capacided intelectual deberfan clasificar-
se en una categoria propia: el sindrome de As-
perger. Las investigaciones no avalan ninguna
de estas dos distinciones. Por ejemplo, los estu-
dios indican que los nifios con sintomas de aur
tismo y discapacidad intelectual grave suelea
tener hermanos con autismo y mayor capaci-
dad intelectual. Queda mucho por descubrir
acerca del TEA, pero el CI no parece constituir
el factor esencial para distinguirlo.
Desde una perspectiva pragmética, el factor
critico es si el diagndstico de TEA aporta o no
informacién queayudea orientarel tratamiento
y la provisién de servicios. En el caso de Ashley,
el dingnéstico de TEA atize la atencién hacia
‘sus escasas habilidades sociales. Atrae Ie aten-
cidn hacia las diferencias en sus motivaciones y
sensu nocesidad de estructura. El diagnéstica de
‘TEA subraya también la inportancia de obser-
var con detenimiento los aspectos positives de
su cognicién (p.¢), la capacidad memotistica y
de representacion visual) y los mas débiles
(p.¢j., comprensi6n, interaccion social y capaci-
dad de adaptarse a los cambios). Todos ellos pue-
den influir en gran medida en su esfuerzo por
evar una vida Jo mas independiente posible.
A los padres les preocupa también Ia in-
fluencia de ios resultados de Jas recientes
pruebas genéticas sobre el tretamiento de Ash-
ley y la planificacién familiar de sus herma-
nas. Hay cientos de genes que pueden inter
venir enlos complejos problemasneurolégicos
que conlleva el. autismo, pero la mayoria de
los casos de TEA carecen de un origen claro,
La enfermedad genética de Ashley, ef sindro-
me de Kleefatra, se esocia laramente a disca-
pacidad intelectual y sintornas de TRA. Cuan-
do parece que hay algin cuadro fisicu 0
genético o algtin factor medioambiental im-
plicado, este se consigna como especificador,
pero el diagnéstico de TEA no se ve afectado.
5Conoeer la causa genética de la discapacicad
intelectual y el TEA de Ashley es importante
por varios motivos, Recuerda alos médicos que
deben exploxar ta comorbilidad fisica frecuente
del sindrome de Kleefstra, como son los proble-
mas cardiacos y renales (posiblemente causa de
sus infecciones recurrentes de vias urinarias), Dl
conocimiento de la causa genética amplia tam-
bien los recursos informatives al conactar a la
familia de Ashley con otras familias afectadas
por este raro sindrome.
Un aspecto especialmente importante de
este nuevo diagnéstice genético es su reper-
cusi6n en las hermanas de Ashley. En casi to-
dos los casos publicados, el sindrome de
Kleefstra aparece de Hove, lo que significa
que la probabilidad de que alguien més de la
familia presente anomalias en la region gené-
tica afectada es extremadamente baja. En ra-
ras ocasiones, un progenitor no afectado pre-
senta una translocacién cromosémica © un
mosaicismo que conduce al sindrome, pere el
que los padres de Ashley «dieran negative»
indica que no son portadores genéticos. Aun-
que no es neceseriamente cierto en otras si-
taaciones on las que intervienen trastornos
genéticos relacionadas con el autismo, este
diagndstico genético en particular indica pro-
‘bablemente que las hermanas de Ashley no
tienen mayor riesgo de tener hijos con autis-
mo, Esta informacién puede ser muy tranqui-
ligadora y “til para las hermanas de Ashley.
Flhecho es que, aunque la genética interviene
sin duda y de manera importante en el autis-
mo y la discapacidad intelectual, la mayoria
de los casos no pueden preverse de manera
flable y el diagndstice se efecttia mediante la
observacién longitudinal continuada a lo lar
go dela infancia.
Lecturas recomendadas
Kikefstra T, Nillesen WM, Yrtema HG: Kleefstra
syndrome, GeneReviews October 5, 2010.
Lord C, Pickles A: Language level and nonverbal
social-comununicative behaviors in autistic and
language-delayed children. J Am Acad Child
Adolesc Peychiatry 35(11}:1842-1550, 1996.
Lond C, Spence 8f: Autism spectrum disorders:
phenotype and diagnosis, in Understanding
‘Antism:; Feom BasicNeuroscience to Treatment,
Bditado por Moldin $0, Rubenstein JER. Boca
Raton, FL, Taylor & Francis, 2006, pp 1-24.
Shattuck PT, Durkin M, Maenner M, et al: Timing,
of identification among children with an autism
spectrum disorder: findings from a popule-
tion-based surveillance study.] Am Acad Child
Adolese Psychiatry 48(5):474-483, 2009.
Wing L, Gould J: Severe impairments of social in-
tetaction and associated abnormalities in chil-
dren: epidemiology and classification. J Autism
Dey Disord 9{1):L1-29, 1979,
DSM-5° Casos clinicosCASO 1.2
Rabietas
Arshya Vahabzadeh, M.D.
Eugene Beresin, M.D.
Christopher McDougle, M.D.
Brandon es un chico de 12 afios al que su
madre trajo pata una evaluacin psiquidtrica
por presentar rabietas que parecian contribuir
al declive de su rendimiento escolar, Ala ma-
dre se le saltaban las ligrimay al referir que
Jas cosas habian sido siempre dificiles, pero
que habian empeorado al llegar Brandon a
secundaria.
‘Los profesores de sexto grado referian que
Brandon eta académicamente capaz, pero
poce habil para hacer amigos, Parecia descon-
fiar de Jas intenciones de los compaiieros de
clase que trataban de ser agradables con él y,
sin embargo, confiaba en otros que, riéndose,
fing{an estar interesados en los coches y ca-
tmiones de juguete que llevaba al colegio. Los
profesores habsan observado qne loraba a
menudo y rara vez hablaba en, clase. En los
‘limos meses, varios profesores le habfan
ido gritar a otros chicos, generalmente en el
pasillo, pero a veces en medio de alguna cla-
se. Los profegores no habfan detectado ningu-
na causa pero, en general, no hab{an castiga-
do a Brandon porque suponian que estaba
respondiendo a alguna provocacién,
Al entrevistarlo a solas, Brandon respon-
«iG con balbuceos no espontanees a las pre-
guntas sobre el colegio, los compasieros de
clase y Ja familia, Sin embargo, cuando el
examinador le pregunté si le interesaban los
Trastornos del desarrollo neurolégico
coches de juguete, Brandon se animé. Sacé
de la mochila varios coches, camiones y avio~
nes y, sin mirar mucho a los ojes, se puso a
hablar lazgo y tendido sobre los vehiculos,
utilizande aparentemente sus denominacio-
nes exactas (p. ej, pala mecinica, B-52, Jax
guar). Al preguntarle de nuevo por el cole-
gio, Brandon sacé el teléfono mévil y mostx6
una serie de mensajes de texto: «jijBabo!l!!»,
«Don tartajan, «~PeRDeDoR», «{Bicho rarof
«TODOS TE ODIAN>. Mientras el examina-
dor Jefa la larga ristra de mensajes que Bran-
don habia guardado pero que, al parecer, no
habia ensefiado a nadie, el muchacho afiadid
que otros chicos le susurraban «palabras ma-
las» en clase y que después le gritaban al oido
en el vestibulo, en lugar de «literatura» ¢ «intimar»
cuando queria decir cintimidars). Dijo que no
tenia pensamientos suicidas. Parecia tener wna
condencia razonable de sus problemas,
Carlos fue derivado a un psicélogo para
hacerle més pruebas. La reevaluacién psico
educativa confirmé que la capacidad de lec-
tura y escritura de Carlos era considerable y
DSM-5® Casos clinicoscuantificablemente inferior a la esperable
para su edad, Bl informe aclaraba que estos
problemas de aprendizaje no eran atribuibles
a discapacidad intelectual, problemas no co-
rregidos de visién o audicién, adversidad psi-
cosocial 0 falta de dominio del idioma de la
ensefianza académica. Concluia diciendo que
Carlos tenia problemas especificos con la flui-
dez y comprensién de la lectura, y con la or-
togratfa y la expresion escrita.
Diagnésticos
+ Trastorno por déficit de atencidn con hipe-
ractivided, de presentacién predominante
con falta de atencién y de gravedad entre
leve y moderada.
+ Trastomo especifico del aprendizaje con
afectacién de los dominios de lectura (flui-
dez y comprensién) y expresién escrita (or-
togralia y organizacién ce la expresin es-
ctita), todo ello actualmente de gravedad
moderada.
Explicacién
Carlos tiene antecedentes de TDAH. Cuando.
se le evalué a los 9 afios de edad, los criterios
del DSM-IV para el TDAH requerian seis de
Jos nueve sintomas enumeredos en cualquiera
de sus dos categorias: inatencién o hiperactivi-
dad-impulsividad (ademas del inicio antes de
log 12 afios). Le diagnosticaron un TDAH de.
tipo combinade, indicando de esta forma que
el especialista habia detectado al menos seis
sintomas de cada una de estas esferas,
Carlos se presenta ahora a los 19 anos de
edad y el informe del caso indica que tiene cinco
sintomas distintos de falta de atencién y dos
sintomas de hiperactividad-impulsividad. Esto
patece indicar una mejoria sintomatica. La te-
misién parcial del TDAH es frecuente con la
edad, sobre todo en lo referente a los sintomas:
de hiperactividad. Conforme al DSM-LV, el
TDAH de Carlos se diria que ha remitido, Sin
Trastornos del desarrollo neurolégico
embargo, el DSM-5 pose un umbral mds bajo
de cinco sintomas en cada categorfa en lugar de
seis, Tin consecuencia, Carloa sf cumple este cri-
terio diagnéstico del TDAH.
No obsiante, es importante buscar explica-
ciones alternativas al TDAH y una posibili-
dad seria que los sintomas actuales pudieran
explicarse mejor por un trastorno del Animo,
Durante los 6 tiltimos meses, Carlos ha tenido
sintomas ansiosos y depresivos, pero su ina-
tencién y escasa concentracién no parecen li-
mitarse a estos episodios ni estar exacerbados
Por ellos. Sus sintomas de TDAH son créni-
cos y el trastomno se inicié en Ia niftez sin iras-
tomes del énimo o de ansiedad concurrentes.
‘Més aun, los sintomas depzesivos de la pre-
sentacién parecen haber durado tan solo alre-
dedor de 1 semana, mientras que los proble-
mas acadéinicos son crénicos,
Los problemas acaciémicos son frecuentes
enel TDAH incluso en ausencia de un trastor-
no especifico del aprendizaje (TRAp), aunque
los THAp también constituyen una comorbil
dad frecuente del TDAH, Incluso antes de
repetir las pruebas psicolégicas, Carlos pare-
cia tener diversos antecedentes problematicos
capaces de aumentar la probabilidad de un
TEAp. La aparicién del habla se retras6 en su
idioma matemna, el espaiiol; la lectura se desa-
rrollé lentamente tanto en espafiol como en
inglés, y recibié ayudas docentes (con ias que
consiguié rendir) en el bachilleraio. Todo ello
indica un TRAp, al igual que los antecedentes
familiares de problemas de aprendizaje.
La anterior evaluacién psicueducativa de
Carlos no pudo confirmar un trastorno del
aprendizaje porque no cumplia la discrepan-
cia exigida para su diagnéstico entre el Cly el
rendimiento. Pattiendo de una década mas
de datos, el DSM-3 ha eliminado este criterio
de discrepancia en el TEAp. Este cambio ha
convertido en razorable le derivacién de los
pacientes en plena adolescencia tardia para
sureevaluacién,
WLas pruebas psicolégicas repetidas indican
un TEAp de intensidad moderada, Como los
problemas de aprendizaje ya empezaton ena
adad escolar y siguen causando deteriore aca-
démico, Carlos cumple los critetios diagnés-
ticos del DSM-5 para el TEAp. Al ser capaz de
documentar tanto un TDAH como un THAp,
Carlos podré acceder a ayudas académicas
que deberan permitirle continuar con mayor
solidez sus estudios universitarios.
Lecturas recomendadas
Frazier TW, Youngsttom BA, Glutting JJ, Watkins
MW: ADHD and achievement: meta-analysis of
the child, adolescent, and adult literatures and
a concomitant study with college students. J
‘Learn Disabil 40(1):49-5, 2007,
Sexton CC, Gelhorn H, Bell JA, Classi PM: The
co-occurrence of reading disorder and ADHD:
epidemiology, treatment, psychosocial impact,
and economicburden. J Lean Disabil 45(6)538-
364, 2012.
Svetaz. MY, Ireland M, Blum R: Adolescents with
learning disabilities: risk andi protective factors
associated with emotional well-being: findings
from the National Longitudinal Study of Ado-
escent Health. | Adolese Health 27(5):340-348,
2000.
‘Turgay A, Goodman DW, Asherson P, et al: Lifes-
pan persistence of ADHD: the life transition
model and ils applications. J Clin Psychiatry
73(2):192-201, 2012,
CASO 1.4
Problemas escolares
Arden Dingle, M.D.
Daphne, una chica de 13 aitos de noveno
grado, fue traida para efectuarle una evalua-
cién psiquidtrica por presentar problemas
académicos y conductuales. Le costaba espe-
cialmente empezar y terminar sus deberes
escolares y seguir instrucciones, y la habfan
suspendido repetidamente en mateméticas
Al peditle que realizase tareas, Daphne se po-
nia a discutir y se volvia irritable. Cada vez se
12
resistia mas air al colegio, pidiendo quedarse
encasa con su madre,
Las pruebas indicaron que Daphne tenia
una inteligencia por encima dela media, rer-
dimientos adecuados para su edad. en todas
Jas asignaturas excepto en mateméticas y al-
guna dificultad con sus capacidades visoes-
paciales, Varios afios antes, el pediatra le ha~
‘bia diagnosticado un trastorno por déficit de
DSM-5* Gasos clinicosatencié[Link] hiperaetividad (TDAH) y le ha-
bia recetado un estimulante. ‘toms el medica-
mento durante 1 semana, pero los padres de-
jaron de dérselo porque parecia agitada.
En casa, la atenta supervisién de los deberes
escolares de Daphne por sus padres solfa acabar
en discusiones con loves y gritos, Tenia dos ami-
gry desde hacia mucho tiempo, pero llevaba va-
ros aftos sin hacer amistaces nuevas, Normal-
mente preferfa jugar con nifias mas jvenes que
ella, Cuando las amigas escngian la actividad 0
nosegufan sus normas, tendfa a retraerse. En ge~
rreral era callada en los grupos y en el colegio,
pero se mostraba mas atrevida con la familia,
‘Ya desde la primera infancia, a Daphne le
habia costado siempre dormixse, necesitando
una luz encendida y que los padres la tran-
quilizaran. Reconociendo que ios cambios Ja
perturbaban con facilidad, los padres rara vez
1g habian forzado a realizar actividades nue-
vas. Le iba bien en el verano, que pasaba con
sus abuclos en una casa situada junto a un
Jago. Los padres no habian notado ningtin
trauma en especial, ni factores estresantes ni
ptoblemas médicos 0 propios del desarrollo.
Daplane habia tenido la primera zegla 2 meses
antes de la evaluacion, En sus antecedentes fa
miiliares dlestacaban varios parientes de primer
y segundo grado con trastornos del estaclo de
dnimo, de ansiedad o de aprendizaje.
Enla primera entrevista, Daphne se most
timida y tensa. Fl contacto ocular era escaso y
le costaba hablar de cualquier cosa que no
fuera su coleccién de caballos de plistico. Al
cabo de 15 minutos se sintié més cémoda y
refiri6 que no le gustaba el colegio porque ha-
bia que esforzarse mucho y a los otros nitios.
Parecia traerles sin cuidado. Dijo que tenia
miedo de cometer ertores y sacar malas notas,
y de defraudar a sus profesores y padres, La
preocupacién derivada de sus racasos pre-
vio le provocaba inatencién e indecisién.
Daphne negé que fuera buena en nada y
gue hubiera algtin aspecto de su vida que estu-
Trastornos del desarrollo neuroldgico
viera bien, Deseaba tener mas amigus. Hasta
donde podia recordar, siempre se habia senti-
do asi, Estas cosas la ponfan triste, pero dijono
tener sentimientos depresivos persistentes ni
pensamientos suicidas. Parecta ansiosa, pero
se animaba al hablar de su coleccién de ea’sa-
los en miniatura y de su familia.
Diagnésticos
« Trastorno especifico del aprendizaje (mate-
miticas).
* Trastorno de ansiedad generalizada.
Explicacién
Daphne presenta sintomas de falta cle aten-
cién, problemas académicos, escasas relacio-
nes con sus compaiieros y poca autoestima,
todo lo cual le genera malestar y deterioro
funcional, Desde el punto de vista biolégico,
Daphne est pasando por los cambios hormo~
nales de la pubertad teniendo come telén de
fondo sus antecedentes familiares de trastor-
nos del Animo, de ansiedad y del aprendizaje.
Desde el psicolégico, Daphne vive creyendo
que no esié a [a altura, probablemente en re-
lacién con sus problemas escolares persisten-
tes. Ein cuanto al desarrollo, Daphne rinde al
nivel emocional de una nifia en edad escolar.
Socialmente, Daphne tiene una familia que la
apoya y se ha esforzado en protegerla, posi-
blemente interfiriendo con la adquisicién de
capacidades referentes a la independencia y
Ja autonomia. Mientras tanto, el sistema edu-
cative no ha dado a Daphne el apayo que ne-
cesita para lograr el éxito académico.
Los problemas académicos de Daphne
pueden explicarse en parte por un trastorne
espectfico del aprendizaje en el campo de las
matemiticas. Tene problemas que persisten
eneste ambito y que las pruebas avalan, pues
Muestran un rendimiento inferior al nivel de
inteligencia y la edad cronoldgica. Sus logros
en otros aspectos académicos y su nivel fun-
cional adaptativo parecen ser en general los
13adecuados para su edad, lo que indica que su
inteligencia global y su zendimiersto adaptati-
vo son normales, y que no tiene ninguna dis-
capacidad intelectual.
En los nifios de la edad de Daphne puede
resultar dificil distinguir entre trastomnos del
‘Animoy trastomos ce ansiedad. En este caso es
més probable el trastomo de ansiedad, pues
los sfntomas de Daphne son crbnicos y no epi+
s6dicos, como stele ser el caso de los depresi-
vos. La tristeza de Daphne esta relacionada
con su sensacién de fracaso y su preacupaci6n
por st grado de competencia. Excepto por Ia
alteracién del sueito, no tiene sintomas neuro-
vegetativos. Sus problemas para dormairse sue-
nan aansiedad, al igual que la ineptitud social,
la renencla a cumplir las demandas esoolares
y la reactividad exagerada ante las tareas no
deseadas. Ademés de la ansiedad referente a
suis capacidades, Daphne parece albergar du-
dag respecte a la seguridad, lo que podria ex-
plicar su aspecto tenso, Daphne maneja sus
ansiedades evitando o controlando activida-
des. Aunque algunas son compatibles con
otros trastornos de ansiedad, come el trastorno
de ansiedad social (fobia social) o el trastorno
de ansiedad por separacién, las preocupacio-
nes de Daphne sobrepasan esos dominios, En
vista de [Link] de su ansiedad, el diagnés-
tico mds adccuadlo es el de trastorno de ansie-
dad generalizada (TAC).
TI TAG se caracteriza por ansiedad y preo-
eupacion excesivas y persisiontes. Sus criteriog
sintomaticos son la inguietud, la falta de con-
centracién, la itritabilidad, la tensién musctlar,
Jos trastornas del suefio y el cansarse con faci-
lidad. Aunque los adultos necesitan cumplit
tres de los seis criterins, el TAG puede diagnos-
ticarse en los nifios con un solo sfntoma aparte
de la ansiedad y Ia preocupaciin excesivas.
Las dificultades sociales son frecuentes en
los nifios y adolescentes, especialmente en
aquellos con trastomos psiquidtricos. Los pro-
blemas de Daphne tienen que ver con la ansie-
14
dad que le genera el hecho de ser competente
Yy gustan, Sus dificultades académicas y su an-
siedad han impedido su desarrollo, haciéndola
emecioral y socialmente inmadura.
La inmadurez podria indicar un trastorno
del espectro del autismo, Presenta dificultades
para iniciar relaciones sociales y situarse en ze-
ciprocidad con sus compaiteros (destacando el
escaso contacto ocular en la exploracidn), pero
‘Daphne carece de los problemas de comunica-
ci6n, la rigidex. y os comportamientos estereo-
tipados que acompaiian al autismo. Su con-
ducta mejora con Ja familiaridad y Ja joven
expresa interés por sus compafieros.
Asimismo, sus capacidades en términos de
lenguaje, habla y comunicaci6n parecen tam-
bién apropiadas para su etapa de desarrollo,
lo que hace muy improbables los trastornos
eneste dmbito,
También podria plantearse un posible tras-
torno negativista desafiante, ya que Daphne
se resiste y no coopera ni en el colegio ni en
caza en lo relacionado con sus deberes escola-
res, Sin embargo, esta actitud y esta conducta
no se extienden a otras situaciones, y sus
comportamientos no cumplen los requisites
del trastorno negativista desafiante nien gra-
do ni en freeuencis. Se conceptualizan mejor
como una manifestacién de su ansiedad y el
intento de controlarla.
La inatencion es un sintoma que aparece en
distintos diagnésticos. Las personas con
TDAH tienen problemas de atencién, impul-
sividad @ hiperactividad que se observan en
muiltiples contextes antes de los 12 afios de
edad y generan deterioros importantes, Aun-
que Daphne tiene varius sintomas compati-
les con la falta de atencién, estos parecen li-
miterse al Ambito escolar, Tampoco parece
tener problemas impoztantes con conductas
de tipo impulsivo o la regulacion de la activi-
dad. Bl TDAH debe quedar como posibilidad
diagnéstica, pero hay otros diagnésticos que
explican mejor los problemas de Daphne.
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