EL ESCUDO DE LA FE
1. El escudo del soldado
El escudo medía 75 centímetros de ancho por 120 centímetros de
alto. Su función en medio de la batalla, el soldado podía protegerse y
esconderse detrás de él cuando le lanzaban flechas y dardos. El escudo
le protegía de las pequeñas áreas que podrían estar descubiertas en su
armadura.
2. El escudo de la fe del creyente. Efesios 6:16 «Sobre todo, tomad el
escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del
maligno.»
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Lo que vemos son los ataques de Satanás en forma de insultos,
contrariedades y tentaciones. Pero el escudo de la fe nos protege de los
dardos de fuego que arroja el maligno. Con la perspectiva de Dios,
podemos ver más allá de nuestras circunstancias y tener presente que la
victoria final es nuestra.
¿Cuándo debe el creyente tomar el escudo de la fe?
“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en
el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (Efesios 6:13)
“En el día malo”. Es el día en que el maligno y sus demonios desatan
sus ataques contra su vida.
Cuando su economía está mal y escucha las dudas del diablo.
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Cuando pierde su trabajo y no hay perspectivas de uno nuevo.
Cuando está tan mal emocionalmente que ha perdido las ganas de
vivir.
Cuando parece que no hay esperanza para su matrimonio.
Cuando un ser querido lo ha traicionado.
¿Por qué la fe es nuestro escudo? ¿Qué significa?
En el día malo, el Espíritu Santo nos recuerda la Verdad de Dios y sus
promesas.
Confiamos en ella y nos mantenemos firmes.
Hebreos 11:1. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la
convicción de lo que no se ve”
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La manifestación de la fe es la certeza… la convicción… ¡de lo que dijo
Dios!
Dos palabras describen nuestra fe: confianza y certeza. Estas dos
cualidades necesitan un punto inicial y final seguros. El punto inicial de la fe
es creer en el carácter de Dios: El es quien dice ser que es. El punto final es
creer en las promesas de Dios: El hará lo que dice.
Cuando creemos que Dios cumplirá sus promesas, a pesar de que
todavía no las vemos hechas realidad, mostramos verdadera fe.
“Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que
se oye es la palabra de Cristo” (NVI Romanos 10:17)
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La fe viene por discernir y aplicar la Palabra a mi vida.
La fe no está basada en nuestros propios deseos.
Santiago 4:3 “Y cuando piden, no reciben porque piden con malas
intenciones, para satisfacer sus propias pasiones”
Por ejemplo, Lucas 5:4-5: “Toda la noche no pescamos nada, pero en
tu nombre echaré la red”.
¿Cómo podemos aplicarlo a nuestra vida diaria?
Tomando el ejemplo de Jesús. Hebreos [Link] “puestos los ojos en
Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de
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él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del
trono de Dios”
“Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y
perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la
cruz, sin importarle la vergüenza que ésta representaba. Ahora está
sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios” (NTV)
Para vivir con eficiencia esta vida, debemos fijar nuestros ojos en
Cristo. Titubearemos si apartamos la mirada de Él y si nos miramos a
nosotros mismos o contemplamos las circunstancias que nos rodean. Y
siempre debemos fijar nuestra mirada en El.
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Tomando la victoria de Jesús a nuestro favor. 1 Juan [Link] “Porque todo
lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha
vencido al mundo, nuestra fe”
3. El escudo en las batallas espirituales.
¿Cuáles pueden ser algunos obstáculos para no tomar el escudo de la
fe?
Creemos que sabemos demasiado. “Esto no va a funcionar…”
Nuestros sentimientos nos traicionan. Las dudas nos dan inseguridad y nos
paralizan.
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El maligno tiene varios objetivos con sus dardos: Personal: Conoce tus
puntos vacíos, huecos, debilidades. Circunstancial: Contra tu protección,
seguridad, confianza, recursos… Colectivo: Envía dardos a todo un grupo
para distraerlos, dispersarlos.
¿Por qué nosotros somos los que debemos «tomar» el escudo?
Las primeras tres partes de la armadura están puestas
permanentemente sobre nosotros. Estamos bajo la verdad, justicia y
paz de Dios.
Cuando venga un ataque, aunque estemos desprevenidos, estas
armas siempre están sobre nosotros. Pero cuando vienen los dardos de
fuego, yo soy el que debe tomar el escudo de la fe.
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Debo identificar los dardos, saber hacia dónde apuntan y allí cubrirme
con el escudo de la fe.
APRENDIENDO A USAR EL ESCUDO DE LA FE
Efesios [Link] Sobre todo, tomad el ESCUDO de la fe, con que podáis
apagar todos los DARDOS de fuego del maligno.
Este pasaje paulino es revelador, en cuanto al instrumento que debe
usar el cristiano para impedir la entrada de falsas doctrinas, cuales dardos,
que atacan al cristiano y por ende a la iglesia.
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Cuando dice “escudo de la fe” se refiere a la doctrina, la base escritural
de lo que cree el cristiano, su correcta interpretación y aplicación. Si un
cristiano no tiene definido en qué basa su fe (doctrina), está desarmado
ante los ataques argumentados que hacen los apóstatas, sectas, entre
otros.
Pero el escudo de la fe nos protege de los dardos de fuego que arroja el
maligno. Con la perspectiva de Dios, podemos ver más allá de nuestras
circunstancias y tener presente que la victoria final es nuestra.
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El escudo que Usó Jesús ante los dardos del maligno, fue la base de su
fe, Las Escrituras y éstas interpretadas no sólo en su textualidad, sino en su
contextualidad, que no es otra cosa que la fe razonada llevada al
pensamiento doctrinal.
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Satanás atacando a Jesús (Mateo 4:1-11)
Dardo: Mateo 4:6
“Y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus
ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, para que no
tropieces con tu pie en piedra” (Mateo 4:6)
Satanás estaba citando el Salmos [Link] “En las manos te llevarán, Para
que tu pie no TROPIECE en piedra”. El dardo consistía en hacer que Jesús
aplicara textualmente cada palabra del Salmo citado (lánzate y serás
sostenido por ángeles en el aire). Este dardo es clásico de los que utilizan
mal la Palabra de Dios descontextualizándola. Satanás quiso probar la fe
de Jesús a la “letra” del texto más que al “espíritu” del texto.
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¡Satanás citó las Escrituras para hacer que Jesús pecara!
El Escudo de Jesús: (Mateo 4:7) “Y
Jesús le dijo: Escrito está también:
¿QUÉ ES EL ESCUDO DE LA FE?
No tentarás al Señor tu Dios”.
¿QUÉ HACE EL ESCUDO DE LA FE?
Contextualiza el texto que le cita el diablo con el entendimiento de Dios
como persona.
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Satanás atacando al cristiano
Dardo: Deuteronomio 8:18 “Recuerda al SEÑOR tu Dios, porque es él
quien te da el poder para producir esa riqueza; así ha confirmado hoy el
pacto que bajo juramento hizo con tus antepasados”
El dardo consiste en hacer creer al cristiano por la interpretación
textual que las riquezas que aquí se habla es dinero en efectivo o bienes de
riqueza material.
Escudo: Mateo 6:19,20 “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la
polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos
tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde
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ladrones no minan ni hurtan”. La contextualización de lo que la Biblia le
llama riquezas, no es a lo material, sino es lo que transciende, la fe, la
misericordia y el amor.
(Efesios 6:16)
“Efesios 6:16. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar
todos los dardos de fuego del maligno”
“Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden
apagar todas las flechas encendidas del maligno”
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Para entender por qué la fe es tan importante, primero debemos saber
su significado. El autor de Hebreos describe la fe como la realización de
algo que no podemos ver:
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no
se ve.” (Hebreos 11:1).
La fe es un don que Dios nos da porque es nuestro Salvador (Efesios
2:8) “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no
procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios”
“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de
Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar
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de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el
vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la
mirada en el galardón” (Hebreos 11:24-26).
El escudo de Moisés era su fe. En lugar de buscar los “deleites
temporales del pecado” como parte de la realeza en Egipto, Moisés decidió
obedecer y seguir a Dios adonde Él lo guiara, aún cuando hubiera sido más
fácil no hacerlo.
Desde el punto de vista bíblico la fe es ese escudo que nos otorga tal
protección que hace al enemigo retroceder.
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La fe es el fuerte escudo que nos protegerá de los dardos de fuego de
Satanás.
El escudo es la primera línea de defensa. Mientras el resto de nuestra
armadura nos protege de los ataque de Satanás, lo más adecuado para
absorber cada golpe es el escudo de la fe.
Es nuestro deber, como soldado, sostener fuertemente el escudo de la
fe.
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¿QUÉ SIGNIFICA EL ESCUDO DE LA ARMADURA DE DIOS?
La fe en Jesucristo es como un escudo de protección. Cuando creemos
en Jesús y tratamos de ser como Él, podemos tomar buenas decisiones,
aunque las cosas sean difíciles.
Usa el escudo de la fe para protegerte de los ataques espirituales.
Pablo enfatiza la importancia de la fe en Efesios 6:16 cuando dice:
Efesios 6:16. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis
apagar todos los dardos de fuego del maligno. Un escudo desvía cualquier
ataque
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Las “flechas encendidas” son los ataques espirituales que podrían
hacerte pecar o dudar de tu fe.
Sin embargo, si le pides al Señor que fortalezca tu fe, este verso
asegura que se fortalecerá tanto que será como un escudo que te
protegerá de estos ataques.
Esta fe debe ser más profunda que solo tener fe en la existencia de
Dios. También tendrás que confiar en Su bondad y el plan que tiene para tu
vida.
Usar el escudo de la fe es creer que Dios actuará conforme a su
carácter y promesas reveladas en su palabra.
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LOS DARDOS DE FUEGO DEL ENEMIGO
Las “flechas encendidas” son los ataques espirituales que podrían
hacerte pecar o dudar de tu fe.
Son los ataques de Satanás en forma de insultos, contrariedades y
tentaciones.
El desaliento (1 Samuel 17:4-11)
El miedo (Salmo 56:3; 2 Timoteo 1:7)
Tentaciones (1 corintios 10:13)
Pruebas (2 Corintios 6:4-10)
Lo primero que hace el dardo del desaliento es APAGAR tus momentos
ÍNTIMOS con Dios, para llevarte a una vida ESTÉRIL Y DE PECADO después
te ALEJARA de tu congregación y COMUNIÓN con tus hermanos y por
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ultimo te tendrá ENGAÑADO en que aun, sin buscar a Dios en lo íntimo,
viviendo en pecado y sin congregarte aun eres creyente.
(Efesios 6:16) “Sobre todo, tomad el ESCUDO de la fe, con que podáis
apagar todos los DARDOS de fuego del maligno”
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Algunos ejemplos:
Veamos a la historia del sacerdote Zacarías y su esposa Elizabeth, la
encontramos en Lucas 1: 5-20.
Zacarías era un hombre temeroso de Dios le servía en los diferentes
ritos en el templo y oraba a Dios para poder tener un hijo.
Zacarías y Elizabeth eran de edad avanzada y Elizabeth era estéril.
Continuando con la historia, un día se le apareció un ángel mientras
Zacarías hacia el rito y le dijo que su oración había sido contestada es decir
“vas a tener un hijo” y esta fue la respuesta de Zacarías:
Lucas 1:18 Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy
viejo, y mi mujer es de edad avanzada.
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Zacarías dudo de la palabra de Dios porque la comparo con su situación
natural y prevaleció la situación que él vivía (era real, viejos y estéril) sobre
la Palabra de Dios. Zacarías dudo, es decir tuvo incertidumbre.
¿En qué conoceré esto?
El ángel le dijo como no creíste quedas mudo hasta que el niño nazca y
todo se cumplió conforme a la palabra de Dios.
La Fe protege la armadura de Dios, toda la armadura del soldado puede
protegerse detrás del escudo, la Fe en Cristo nos salva (Mateo 9:22). A Dios
no le agrada que dudemos (Mateo 14:31) porque entonces le hacemos a Él
mentiroso. ¡Nunca dudemos de la Fe! (Hechos 14:22).
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CONCLUSION:
Necesitamos tomar el escudo de la fe en todas las circunstancias. Si lo
dejamos caer por algún motivo, nos dejaremos muy vulnerables a los
ataques del enemigo. El escudo de la fe proviene solo de Dios, y debemos
pedirle que nos arme con él para ayudarnos a protegernos del diablo.
El creyente tendrá que defender su Fe que le fue dada cuando Dios le
rescató del pecado y la muerte eterna. Nadie podrá quitarnos nuestra Fe
en Jesucristo, ni nada podrá hacernos cambiar de pensar porque tenemos
el escudo de la Fe que nos fue dado por Cristo, antes seamos firmes en el
nombre de Jehová de los Ejércitos (Salmos 18:2).
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El escudo de la Fe no puede quedarse en casa, ya que el creyente será
justificado por la Fe (Romanos 3:28). Dejemos atrás nuestras emociones,
deseos, toda nuestra naturaleza carnal y tengamos bien establecido que
nuestra fe nos será contada por justicia y nos gloriamos en la esperanza de
la gloria de Dios (Romanos 5:2).
Las Escrituras nos enseña que el escudo de la Fe se refuerza
diariamente con la lectura de la Palabra de Dios (Romanos 10:17), si no nos
alimentamos a diario de la fuente de vida que está en la Biblia, saldremos
al mundo débiles en la Fe, no tendremos fuerza para cargar el escudo ni la
armadura completa. Seremos presas del león rugiente que está buscando
a quien devorar.
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Debemos vivir con inquebrantable confianza en Dios y sus promesas para
nosotros. Debemos caminar hacia delante de acuerdo a la verdad revelada
en la Palabra. Hay situaciones en que necesitaremos unir nuestros escudos
de la fe, y Dios le dará victoria a su pueblo.
Un escudo desvía cualquier ataque. Satanás siempre nos está arrojando
sus ardientes dardos de miedo, duda y preocupación, pero la única vez que
pueden alcanzarnos es cuando bajamos nuestro escudo de la fe—cuando
dejamos de creer que Dios tiene el control; que está permitiendo que las
cosas sucedan por nuestro bien; que sea cual sea el resultado, siempre es
para mejor, aunque no parezca ser así.
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