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Este documento describe la arquitectura, el paisaje y el tiempo en Huaca Cao Viejo, un complejo arqueológico Mochica en Perú. Discute evidencias de cambios en el simbolismo del color y la iconografía en espacios como la fachada norte de la pirámide y la plaza a lo largo del tiempo. También articula Huaca Cao Viejo con otros componentes ceremoniales en el sitio y con un paisaje sagrado que incluía el mar y las islas cercanas. Finalmente, destaca la importante inversión de man

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Este documento describe la arquitectura, el paisaje y el tiempo en Huaca Cao Viejo, un complejo arqueológico Mochica en Perú. Discute evidencias de cambios en el simbolismo del color y la iconografía en espacios como la fachada norte de la pirámide y la plaza a lo largo del tiempo. También articula Huaca Cao Viejo con otros componentes ceremoniales en el sitio y con un paisaje sagrado que incluía el mar y las islas cercanas. Finalmente, destaca la importante inversión de man

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Quingnam 5: 47-82, 2019 ISSN 2414-0570 (ed.

impresa)
http://doi.org/10.22497/quingnam.05.0502 ISSN 2414-8768 (ed. electrónica)

Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo,


complejo El Brujo

Architecture, landscape and time in Huaca Cao Viejo,


El Brujo Complex

César Gálvez Mora


Arqueólogo. Dirección Desconcentrada de Cultura de La Libertad, Ministerio de Cultura.
Trujillo, Perú. [email protected]

Recibido: 3 de abril 2019, aceptado: 20 de mayo 2019

Resumen
Dentro de los indicadores para diferenciar una época de otra en huaca Cao Viejo, destacan
las evidencias de los sucesivos cambios vinculados al simbolismo del color y de la icono-
grafía en espacios arquitectónicos relevantes como el frontis norte de la pirámide y la plaza;
variaciones que son concomitantes a las realizadas en otros ambientes que tienen en co-
mún con los anteriores el ser espacios adonde convergían los participantes en las ceremonias
realizadas en el templo mochica, a quienes era transmitido el sobrecogedor mensaje visual
vinculado al mundo sobrenatural. Si bien la magnitud de los cambios en la volumetría no
se replica en otras partes del templo, se discute la validez de la propuesta de siete edificios
en el frontis norte de la pirámide. Finalmente, se destaca la articulación de huaca Cao Viejo
con otros componentes del centro ceremonial a nivel intrasitio y la conexión de este templo
con referentes de un paisaje sagrado conformado por los ámbitos terrestre y marino, en un
escenario donde los límites del centro ceremonial devienen difusos en tanto se extienden más
allá del espacio construido.
Palabras clave: mochica, arquitectura, iconografía, paisaje.

Abstract
Within the indicators to differentiate one epoch from another in Huaca Cao Viejo, stand out
the evidences of the successive changes linked to the symbolism of color and iconography in
relevant architectural spaces such as the north façade of the pyramid and the square; varia-
tions that are concomitant to those made in other spaces that have in common with the pre-
vious ones being places where the participants in the ceremonies held in the Mochica temple
converged, to whom the overwhelming visual message linked to the supernatural world was
transmitted. Although the magnitude of the changes in the volumetry is not replicated in other
parts of the temple, the validity of the proposal of seven buildings in the north façade of the
pyramid is discussed. Finally, the articulation of Huaca Cao Viejo with other components
of the ceremonial center at the intra-site level, and the connection of this temple with points
of reference of a sacred landscape formed by the terrestrial and marine environments are

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

emphasized, in a scenario where the limits of marina) se apoyaba en la planicie colin-


the ceremonial center become diffuse as they dante con la línea de playa (Fig. 2), y 2)
extend beyond the built space. huaca Cao Viejo, cuyo borde oriental (par-
Keywords: Mochica, architecture, icono- te de la anexión este y de la pirámide) se
graphy, landscape. proyectaba desde la terraza hacia el piso
del valle colindante, al cual se superpuso
un masivo relleno de adobes tramados
Introducción (RAT) que permitió alcanzar el nivel del
suelo de la terraza. En ambos casos, y a di-
El Brujo destaca entre los sitios prehispá- ferencia de la porción de los edificios que
nicos del valle de Chicama (Fig. 1) por su se apoya en la terraza, el volumen (relleno
complejidad y extensión dado que fue el y ambientes) añadido encima del suelo del
escenario de una prolongada ocupación valle estuvo sobreexpuesto a los agentes
desde el Precerámico (Huaca Prieta) hasta naturales (tectónicos, hidrológicos, am-
la época Inca (Bird y Hyslop, 1985; Fran- bientales) y antrópicos (desmontaje), que
co et al., 1994, 2003, 2010; Gumerman, provocaron el severo deterioro y desapari-
1999; Larco, 2001; Gálvez y Briceño, ción de las estructuras.
2001; Tate, 2006; Gálvez, 2012; Dillehay,
2017; Franco y Gálvez, 2014). Además, En El Brujo las investigaciones han de-
porque ahí fue establecido el pueblo colo- mostrado que la más importante transfor-
nial temprano de Santa María Magdalena mación aconteció en la época Mochica
de Cao y su iglesia (Quilter et al., 2010). (siglos II-VIII d. C.), cuando huaca Cao
Viejo (Fig. 3) y huaca El Brujo –los dos
Durante su ocupación, el antiguo territorio templos de mayor escala– fueron erigidos
de este sitio ceremonial no se circunscri- y articulados espacialmente a edificacio-
bió –como se asumía inicialmente (Franco nes de menor dimensión (tres platafor-
et al., 1994, 2003)– a la terraza fluvial de mas bajas), pozos ceremoniales, sectores
suelo compacto donde sobresalen los edi- habitacionales y funerarios, entre otros
ficios de mayor escala, sino que se exten- (Franco et al., 1994, 2003, 2010). Por su
dió hacia las tierras bajas que circundan morfología, ambos templos pueden ser
sus taludes sur y oeste (hasta la línea de considerados –de manera similar a otras
playa); norte (zona con humedales [Wat- edificaciones arqueológicas de Asia, Áfri-
son, 1979], lagunas y monte seco, ahora ca, América y Europa– como “montañas
deforestado) y este (monte seco, campos sagradas artificiales” (vide Vegas y Mi-
de cultivo [Dillehay, 2017]), según lo in- leto, 2006, p. 6), cuya erección “… tiene
dican las evidencias arqueológicas que lugar normalmente en llanuras de grandes
aún se conservan tanto asociadas estruc- horizontes, en zonas alejadas de la monta-
turalmente a la terraza como en su entorno ña…” de ahí que “…una de las funciones
inmediato. de estas moles reside en constituirse en un
Como prueba del primer caso, existen dos hito geográfico en el horizonte” (Vegas y
testimonios que se superponen al mismo Mileto, 2006, p. 5). Sin duda, el carácter
tiempo a la terraza fluvial y a la superficie ceremonial de los dos edificios está plas-
baja adyacente: 1) un edificio postmochi- mado en su restringida accesibilidad, su
ca localizado en el sector Paredones –parte ubicación, la visibilidad propia de su gran
central oeste de la terraza– cuyo extremo escala –realzada gracias a la altitud de la
occidental (destruido por la transgresión terraza fluvial– y el color de las superficies
arquitectónicas.

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Figura 1. Vista oblicua (NO-SE) del complejo arqueológico El Brujo. Huaca Cao Viejo apa-
rece en el borde oeste (Fuente: Franco y Gálvez, 2010).

Figura 2. Edificio postmochica en el sector Paredones Figura 3. Huaca Cao Viejo en 1993 (vista N-S) (Foto:
(vista O-E) con ausencia total del extremo oeste (Foto: C. Gálvez).
C. Gálvez).

Precisando mejor lo que afirmáramos hace casi dos décadas (Franco et al., 2010, pp. 112,
119), subrayo que El Brujo se ubica en un escenario donde antiguamente el mar y las
islas de Macabí (a 24 km al noroeste, en línea recta) –de un lado–, así como las lagunas
costeñas, los cerros del entorno, el bosque seco y la desembocadura del río Chicama
–del otro– formaban parte de un paisaje sagrado cuya dimensión no se limitaba al con-
tinente, sino que se proyectaba al mar, conforme lo demuestran las evidencias mochicas

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documentadas en las islas mencionadas 7), quienes muy probablemente for-


(Kubler, 1948, pp. 32, 36, 38, 44, 45, 46, maron parte de la memoria ancestral
49, figs. 24, 26, 28, 34, 36, 37) que, si bien evocada en las ceremonias.
están a 24.3 km al noroeste de El Brujo,
4. La importante inversión de mano de
pueden ser observadas desde la plataforma
obra y recursos para la producción a
superior de la huaca Cao Viejo, en condi-
gran escala de materiales construc-
ciones de cielo despejado en la estación de
tivos a base de tierra, aprovechando
verano.
temporadas óptimas como el verano,
En el caso particular de huaca Cao Viejo, cuando hay una mayor oferta del re-
varios atributos expresan su trascendencia curso hídrico del río Chicama y de los
en El Brujo y –por extensión– en la cuenca humedales costeños.
del Chicama:
En cuanto a la secuencia constructiva, con
1. Altura y volumen que, de manera si- base en la información documentada has-
milar a los zigurats y las pirámides, ta 1999 en el frontis norte de la pirámide,
reflejan “… la manifestación del anhe- el sector sur de la plaza y la anexión este
lo del hombre a la verticalidad como (Franco et al., 2003, pp. 128-154), se pro-
símbolo de la unión con la deidad” puso que huaca Cao Viejo era el resulta-
(Vegas y Mileto, 2006, pp. 14-15). do de la sumatoria de siete edificios (A-
G), asumiendo que cada una de las siete
2. Recurrencia y singularidad de tres
fachadas superpuestas del frontis norte
sectores en la secuencia constructiva:
formaban parte de una secuencia de igual
a) pirámide trunca (unidad de volu-
número de edificios, cada uno de los cua-
men principal) con fachadas escalona-
les (excepto G) habría cubierto sucesiva-
das, entre las cuales destaca el frontis
mente a los más tempranos. Por lo tanto,
norte por sus acabados; la superficie
se supuso que en cualquier otro sector de
culminante o plataforma superior sos-
huaca Cao Viejo podían ser comprobados
tiene a un patio y a una estructura con
estos cambios recurrentes.
rampa o plataforma principal; b) plaza
(principal unidad de área) adosada al A posteriori de 1999, pudo ser comproba-
escalón inferior del frontis norte de la do que la magnitud del volumen (ancho +
pirámide; y c) dos anexiones articula- altura) documentada en la secuencia del
das a la plaza (Fig. 4), de las cuales frontis norte no tenía equivalente en otros
la del lado este es la más destacable sectores del templo. A ello se sumaba la
(Franco et al., 2003, pp. 128, 165-167, ostensible pérdida de información debi-
169) a pesar de haber perdido su ex- da a la remoción de estructuras y volú-
tremo oriental, y abarca unidades de menes de RAT, trabajo que fue realizado
volumen y de área de menor escala, recurrentemente por los constructores al
con ubicación similar a las registradas inicio de la erección de cada uno de los
en Huaca de la Luna (Uceda et al., edificios posteriores a G; hecho notorio
2016, p. 90). en el frontis norte, donde se documentó
desmontajes parciales de los escalones de
3. Tumbas de cámara dedicadas a perso-
B, C, D y E (Gálvez et al., 2003, pp. 111-
najes de alto estatus (en especial tres
112). Incluso, cuando A concluyó su ciclo
mujeres de la nobleza) en la platafor-
de vigencia, adobes extraídos del frontis
ma superior de la pirámide (Franco y
norte sirvieron para enterrar y proteger el
Gálvez, 2010, pp. 81-96) (Figs. 5, 6,
recinto esquinero del sector sureste de la

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plaza (Franco et al., 1998, p. 41) (Fig. 8), hecho que tuvo como antecedente temprano al
meticuloso cubrimiento del recinto esquinero del patio situado en la plataforma superior
de D (Fig. 9).

Figura 4. Edificio D de huaca Cao Viejo (vista: NO-SE). Reconstrucción hipotética parcial
(Fuente: Franco y Gálvez, 2010).

Figura 5. Guerrero con porra y escudo (vista E-O). Detalle de pintura


mural en la tumba de cámara de una mujer principal, ubicada en la pla-
taforma superior de huaca Cao Viejo (fuente: Franco et al., 2005).

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Figura 6. Reconstrucción gráfica de la tumba con pintura mural (vista


SE-NO) (fuente: Franco et al., 2005).

Figura 7. Reutilización de la tumba de cámara con pintura mural para inhumar


a una segunda mujer principal (vista N-S): el espacio fue reducido adosando
muros con nichos (Foto: C. Gálvez).

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

Figura 8. Recinto esquinero de la plaza de A (vista NE-SO) en pro-


ceso de excavación. Obsérvese el relleno de adobe y escombros que
protegía a este ambiente ceremonial (Foto: C. Gálvez).

Figura 9. “Dios araña” en la pared norte del recinto esquinero del patio ubicado
en la plataforma superior de D (vista N-S). El rostro fue extraído antes del cubri-
miento del ambiente con adobe y escombros (Foto: C. Gálvez).

Por otra parte, lluvias torrenciales de El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) afectaron A, B,
C, D y E1 (Franco et al., 2003, pp. 136, 155, 157, 171; 2010, p. 29); siendo probable que
este factor climático se sumara a otros de orden social, influyendo en forma recurrente en
un nuevo orden cuya expresión fueron los cambios constructivos de diversa envergadura
ocurridos en huaca Cao Viejo. Además, otro factor de deterioro fue el movimiento telú-
1 A fue abandonado antes de ser afectado por El Niño/Oscilación del Sur, pues los sedimentos
cubren estructuras que fueron previamente removidas y desmontadas. B presenta sedimentos sobre
el piso de la rampa de la plataforma principal de la pirámide y otras estructuras. Además, C muestra
sedimentos en la parte inferior del paramento con la escena de sacrificio y sobre los pies de los relieves
que representan personajes de pie en posición frontal, en el frontis norte y en el anexo este. También se
documentaron sedimentos en dos recintos y un corredor asociado, los cuales se ubican en el sector oeste
de la plataforma superior del edificio D. Finalmente, en el patio central con columnas de E.

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rico que rompió y desfasó –hasta donde se gundo edificio, concordante con F en
conoce– el piso y muros del patio ubicado la secuencia de Franco et al. (2003)2;
en la plataforma superior de D (Franco et y d) primer edificio, equivalente a G
al., 2010, pp. 129-130), fracturando e in- en la misma secuencia3.
clinando el extremo este de la masa del
Es importante destacar que la función del
edificio. Este hecho fue favorecido por el
edificio más tardío (A) de ambas secuen-
comportamiento diferencial del suelo, esto
cias culminó antes de la ocurrencia de un
es, la falta de homogeneidad en la com-
intenso ENOS (Fig. 11) y que a posteriori
pactación de la superficie disímil –terraza
de este evento catastrófico sufrió una des-
fluvial versus suelo del valle– que susten-
trucción parcial (Franco et al., 2003, pp.
taba a los rellenos masivos de adobe donde
128, 155) y remoción de elementos cons-
fueron construidas las unidades de área y
tructivos, a tal punto que sólo se conservan
volumen de la pirámide y la anexión este,
evidencias parciales de los tres primeros
según lo he mencionado anteriormente.
escalones, el más bajo de ellos articulado
Con el tiempo, el extremo este del templo
al lado sur de la plaza. Este hecho tam-
colapsó y fue destruido por factores natu-
bién afectó a otros edificios subyacentes
rales y antrópicos.
y probablemente estuvo asociado al pro-
En este marco, considero pertinente men- ceso de desestructuración del poder que
cionar a las dos posiciones acerca de la detentaba la elite mochica residente en El
secuencia arquitectónica de huaca Cao Brujo. Además, el desmontaje de estructu-
Viejo, cuya sumatoria es la volumetría del ras también ocurrió en las épocas Lamba-
templo tardío, las cuales tienen como re- yeque, para acondicionar fosos y tumbas
ferente a los cambios documentados en el en los escombros que cubrían el frontis
frontis norte de la pirámide (Fig. 10): norte (Franco y Gálvez, 2014) (Fig. 12) y
Chimú, con similar propósito (véanse bie-
1. Propuesta de siete edificios (A, B,
nes muebles publicados en Mujica, 2007,
C, D, E, F, G) basada en el registro
pp. 273, 278, 279). El deterioro causado
del frontis norte y su correlación con
en la Colonia está asociado a la fundación
el lado sur de la plaza (Franco et al.,
y ocupación del poblado de Santa María
2003).
Magdalena de Cao, cuya iglesia se super-
2. Propuesta de cuatro edificios (Muji- pone a estructuras del sector norte de la
ca, 2007, pp. 94-95), dentro de la cual plaza (Franco et al., 2005, p. 44; Quilter
cada uno de los cambios (A-G) iden- et al., 2010, p. 358) (Fig. 13), siendo del
tificados por Franco et al. (2003) son todo posible que de la huaca Cao Viejo se
considerados como “fases”: a) cuarto extrajeran materiales de construcción que,
edificio, formado por una “fase” an- luego de ser transformados, sirvieron para
terior (B) –la cual no debería ser con- edificar el mencionado templo católico y
siderada como un edificio propiamen- las casas del pueblo.
te– y otra definitiva (A), que destaca
Con estos antecedentes, pretendo analizar
por sus relieves policromos de diversa
los progresivos cambios en la huaca Cao
escala y complejidad; b) tercer edifi-
cio, integrado por tres “fases”: tardía 2 De F solo fueron identificadas mínimas
(C) o fachada definitiva con iconogra- evidencias en el frontis norte (Franco et al., 2003,
p. 151, fig. 19.19).
fía; intermedia (D) con paramentos de
3 Evidencias de G solo fueron documen-
color blanco, rojo y amarillo; y tem- tadas en el frontis norte (Franco et al. 2003, pp.
prana (E), pintada de amarillo; c) se- 152, 154).

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Figura 10. Corte longitudinal (N-S) de huaca Cao Viejo, con indicación de la secuencia A-E
del frontis norte de la pirámide (Adaptado de Mujica, 2007).

Figura 11. Vista parcial (N-S) del estado en que se


halló la escena de prisioneros y guerreros plasmada en
el primer escalón del frontis norte de la pirámide de A,
que delimita a la plaza por el sur. Delante de los relie- Figura 12. Fardo funerario de un
ves afectados por un evento pluvial intenso, destacan dignatario Lambayeque (vista N-S)
adobes colocados por los mochicas para protegerlos hallado en un foso producido por la
(Foto: C. Gálvez). remoción de materiales constructi-
vos mochicas (Foto: C. Gálvez).

Viejo que –en mi opinión– se expresaron a través de dos hechos no excluyentes de dis-
tinta magnitud:
1. Construcción de un nuevo edificio, entendido como una obra de gran alcance aso-
ciada a iconografía, que no cubrió en su totalidad a un edificio anterior e incorpo-
ró –según el caso– algunos de los componentes de este último con modificaciones
mínimas.

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2. Remodelación parcial o cambios con- cientes características formales como para


trolados en volumen, área y acabados, ser asignados con seguridad a un deter-
que tuvieron énfasis en los espacios minado sector significativo de huaca Cao
directamente vinculados a la función Viejo: plaza (sector sur), pirámide (frontis
ceremonial, cuyo orden de prelación norte, plataformas principal y superior) y
de acuerdo a la urgencia de estas mo- anexiones (este). Con este objetivo elegí
dificaciones probablemente fue: a) como indicador a la secuencia arquitec-
el frontis norte (pirámide), el recin- tónica (A-G) identificada por Franco et
to esquinero y sector sur de la plaza al. (2003) en el frontis norte, asumiendo
(plaza), y b) el paramento sur de la que el componente visual (colores planos,
plataforma principal (pirámide), el re- iconografía) asociado a los siete cambios
cinto esquinero y sector sur del patio se proyectaron en la plaza por el hecho de
de la plataforma superior (pirámide). estar integrada estructural y espacialmente
Es del todo probable que las remode- a la pirámide. Y que, en consecuencia, se
laciones parciales de estos espacios trata de igual número de variaciones so-
hayan obligado a trabajos similares en cialmente significativas, de las cuales for-
ambientes asociados, como la anexión maron parte varias evidencias materiales:
este y los ambientes colindantes con
1. Estructuras (mínimo = 1, máximo =
el patio de la plataforma superior.
3) atribuibles a los sectores del tem-
En este marco, nos interesa analizar si los plo antes mencionados (Franco et al.,
cambios vinculados al simbolismo del co- 2003, pp. 128, 169), que correspon-
lor y/o iconografía de la arquitectura en la den a: A, B, C, D, E, F y G (Franco et
plaza, frontis norte y plataformas superior al., 2003, pp. 128-151).
y principal de la pirámide –adonde con-
2. Paramentos pintados (monocromos,
vergían quienes participaban en las cere-
policromos) y/o con relieves (poli-
monias– constituyen el principal indicador
cromos) en la pirámide y/o plaza y/o
del tránsito de una época a otra, aun cuan-
anexión este, los cuales forman parte
do no se replicara la magnitud del cambio
de A, B, C, D, E, F y G (Gálvez et al.,
en otras partes del templo; o si se condice
2003, pp. 115-116).
interpretar como única expresión del paso
de una época a otra –asociado a cambios 3. Pisos pintados de blanco, típicos de C
en el poder– a la construcción de edificios (Gálvez et al., 2003, p. 113; Franco et
que –se presume– cubrieron la totalidad de al., 2003, pp. 137, 138).
sus precedentes. 4. Rellenos constructivos (RAT y/o tie-
rra) que formaron la estructuración in-
Edificios e indicadores terna de sucesivos proyectos arquitec-
En el análisis arquitectónico estimé nece- tónicos, cuya secuencia estratigráfica
sario considerar tres criterios básicos apli- en el frontis norte (A-G), asociada a
cados por Vidal y Muñoz (1993, pp. 232- paramentos pintados y/o con relieves,
234) a la arquitectura maya del área Puuc: se apoya en varios tipos de adobes:
tecnología constructiva, tipología funcio- a) Rectangulares planos4, identificados
nal y estética formal (vide etiam Muñoz,
2005). Además, tomé en cuenta a rema- 4 Cabe destacar que adobes planos reu-
nentes arquitectónicos de eventos de des- tilizados y dispuestos en hiladas de canto es un
trucción y/o desmontaje parcial, con sufi- rasgo recurrente en la estructuración interna de A
y B, con escasos antecedentes documentados en

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Figura 13. Restos de la iglesia del pueblo colonial


de Santa María Magdalena de Cao (vista NO-SE)
que se superpone a estructuras de la plaza de A. Al
fondo: huaca Cao Viejo (Foto: C. Gálvez).
Figura 14. Fragmentos de porras tar-
días junto al borde oeste de la platafor-
en C, D, E, F, G; incluyendo adobes de
ma donde se ubica el recinto esquinero
mayor dimensión: 0.70 x 0.40 x 0.20
de la plaza de A (vista N-S). Al fondo:
m, que son exclusivos de C (Gálvez et
primer escalón de la pirámide con la es-
al., 2003, pp. 80-83, fig. 3.2). cena de prisioneros y guerreros (Foto:
b) Plano-convexos, diagnósticos de D C. Gálvez).
(Gálvez et al., 2003, pp. 87-88).
5. Porras de cerámica que provienen
c) Cilíndricos, usados –muy probable-
de las cubiertas de algunos recintos
mente– para columnas de D (Gálvez et
(Franco et al., 2003, p. 138, fig. 19,1):
al., 2003, p. 88), en su remodelación
tempranas (E) (Franco et al., 1999, p.
(Franco et al., 2003, p. 146).
18), intermedias (D) (Franco et al.,
d) Adobitos, identificados en D (Gál- 1999, pp. 18, 20) y tardías (A) (Franco
vez et al., 2003, pp. 88-89). et al., 1999, p. 19) (Fig. 14).
e) Cuadrados, empleados en las co- En conclusión, la información acumulada
lumnas de D y E5 (Gálvez et al., 2003, a posteriori de las investigaciones em-
p. 88). prendidas entre 1990 y 1999 prueba –has-
ta el presente– siete cambios en el frontis
f) Rectangulares altos con o sin marca
norte, concomitantes a los registrados en
(A y B) (Gálvez et al., 2003, pp. 83-
el sector sur de la plaza. Sumando lo ob-
85).
servado en estos sectores con los registros
C y D (Gálvez et al., 2003, pp. 94-95, 115).
5 Existe un recinto con columnas pinta- de otros, se han identificado cinco obras
das de rojo que subyace al ambiente donde fue mayores (A-E) y no hay pruebas conclu-
inhumada la denominada Señora de Cao, contem- yentes de que cada una de éstas se super-
poráneo al extenso patio con columnas pintadas pusiera al 100 % del área de cada obra pre-
con diseños de “life” (E), sobre el cual se cons- cedente; y, si bien hay indicios parciales
truyó un ambiente de similar función (D).

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

de dos obras adicionales (F, G) distintas a Comparando esta información con el mo-
las mencionadas, queda pendiente obtener delo de flujo de Raffino (2012, p. 10), se
mayor información acerca de la magnitud tiene que la operación 1 es una respuesta
de ambas. a un previo requerimiento, las etapas 2 y 3
(parcial) equivalen a la captura de mate-
La transformación del templo riales, mientras que las etapas 3 (parcial) y
4 se vinculan a la edificación, aplicando la
En la construcción de las edificaciones
tecnología constructiva. Además, el mode-
mochicas de El Brujo, y en particular hua-
lo de flujo de Raffino posibilita diferenciar
ca Cao Viejo, estimamos que se siguieron
la etapa de uso de cada edificio de huaca
–en términos generales– operaciones simi-
Cao Viejo, lo cual –siguiendo a este inves-
lares a las planteadas por Abrams (1998,
tigador– está asociado al mantenimiento,
pp. 125-126) para la arquitectura maya6;
remodelación, ampliación y reducción.
sin embargo, considerando las particulari-
El abandono es la etapa final que prece-
dades de la arquitectura en tierra, propon-
de en el tiempo al registro arqueológico
go lo siguiente:
(Raffino, 2012) y, al respecto, debo preci-
1. Obtención de materiales, como tie- sar que en edificios como huaca Cao Vie-
rra y otros agregados, piedra, “caña jo –resultantes de la sumatoria de varias
brava” Gynerium sagittatum, “caña obras– pueden diferenciarse momentos de
de Guayaquil” Guadua angustifolia, abandono, algunos asociados a evidencias
madera natural y/o desbastada de “al- de eventos pluviales (Franco et al., 2003,
garrobo” Prosopis pallida y “espino” pp. 136, 155, 157, 171; 2010, p. 29), inclu-
Acacia macracantha, fibras para cuer- sive con connotaciones simbólicas, como
das, pigmentos minerales, etc. es el caso de la extracción de fragmentos
2. Transporte de materiales hasta el lugar de relieves policromos de la pared exterior
donde se realizaba la construcción, norte del patio ubicado en la plataforma
tanto a pie como usando la fuerza de superior de D (Fig. 9), cuyo destino final
llamas. aún es incierto.

3. Manufactura de componentes arqui- Sin duda, todo este proceso constructivo


tectónicos, como adobes7, mortero implicó una eficiente dirección técnica, así
para RAT y muros, mezclas especia- como el contar con una numerosa mano
les para acabados y relieves, pintura, de obra y animales de carga, acopio y pro-
carpintería –vigas, dinteles, llaves, cesamiento de alimentos, habilitación de
umbrales, escaleras, andamios, etc.– instalaciones para los grupos desplazados
y, finalmente, al sitio e involucrados en la labor, el uso
y mantenimiento de caminos, así como la
4. Ensamblado o construcción del edifi- prevención y atención de accidentes y en-
cio. fermedades, entre otros.
Hasta el presente, sabemos que los cam-
6 “… (1) procurement of materials, (2)
bios más significativos en huaca Cao Vie-
transport of materials to the construction site,
(3) manufacture of finished architectural compo- jo respondieron al propósito de lograr un
nents, and (4) assembly or actual construction of mayor efecto visual en los espacios des-
the building…” (Abrams, 1998, p. 125). tinados a la congregación de los partici-
7 Me refiero a adobes elaborados in situ. pantes de las ceremonias. El gradual in-
Que se suma al aporte de adobes de distintas pro- cremento en dimensión tanto en la unidad
cedencias.

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

de volumen como en las unidades de área, vez et al., 2003, p. 115) a través del
sumado a la modificación de los acabados tiempo, destacando la volumetría y
(Gálvez et al., 2003, p. 114), responden a acabados del frontis norte. Al respec-
esta finalidad y resulta de un conjunto de to, considero del todo probable que
actividades preliminares: cada cambio (superposición de facha-
das) en el frontis norte de la pirámi-
1. Desmontaje parcial de un edificio
de, asociado a variaciones en la plaza,
cuando éste había cumplido su ciclo
fue el principal marcador de épocas
(Gálvez et al., 2003, pp. 111-114;
distintas, asociado a atributos cuali-
Franco et al., 2003, p. 135), acción
tativos como la iconografía (A, C) y
que fue una actividad preliminar a su
la pintura plana (asumiendo que cada
cubrimiento con RAT –incluyendo la
color tuvo su contenido simbólico) (B,
reutilización de adobes– en el marco
D, E, F, G). No obstante, –conforme
de la construcción de un nuevo tem-
lo he subrayado anteriormente– estas
plo. La excepción es A, por ser el últi-
transformaciones en volumen no eran
mo de la secuencia.
replicadas en la misma magnitud en
2. Modificación estructural, lograda me- otros sectores.
diante dos actividades complemen-
b) Crecimiento vertical o en altura,
tarias, cuya sumatoria puede reflejar
conseguido gracias al cubrimiento de
eventos de renovación del templo:
edificaciones tempranas con RAT y
a) Crecimiento horizontal o adosa- escombros, manteniendo el modelo
miento de estructuras (RAT) en la básico del templo mochica en cada
pirámide (lados escalonados y plata- sector, hecho que ha sido verificado
forma principal) y otros sectores del en Huaca de la Luna (Uceda y Mora-
templo, lo que dio lugar a la forma- les, 2010, p. 29). Por ejemplo, la plaza
ción de sucesivos paramentos (Gál- de B (Fig. 15) fue enterrada hasta una

Figura 15. Sector sur de la plaza de B con su recinto esquinero, a 2.70 m de-
bajo de la plaza de A. De esta última se observa la pared sur con relieves y el
recinto esquinero a la izquierda (vista: N-S) (Foto: C. Gálvez).

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

altura de 2.70 m para construir sobre sión en el frontis norte de C, la cual


estos RAT aquella del edificio A (Gál- fue cubierta con un nuevo revoque so-
vez et al., 2003, p. 109), la cual –ade- bre el cual se modelaron relieves con
más– ocupa mayor área, conforme a lo diseños distintos a los más antiguos
verificado en el sector sureste. (Gálvez et al., 2003, p. 112) (Fig. 16).
En este caso, que no requirió de la
Considero pertinente mencionar otras la-
superposición de RAT, posiblemente
bores constructivas de menor escala y al-
ocurrió un evento inusitado que no
cance. Unas asociadas al mantenimiento
dejó tiempo suficiente para habilitar
de sectores específicos del templo y otras
un nuevo adosamiento, o se tomó la
a modificaciones restringidas a algunos
decisión de cambiar solamente los
espacios arquitectónicos, de preferencia
símbolos de este escalón mantenien-
aquellos que se asociaban a la realización
do los demás (motivos de “life” Tri-
de ceremonias (frontis norte [pirámide],
chomycterus sp.). Considero que este
recinto esquinero y sector sur de la plaza
tipo de evidencias apoyan la excep-
[plaza], paramento sur de la plataforma
cional importancia del aspecto cuali-
principal [pirámide], recinto esquinero y
tativo, vinculado estrechamente con el
sector sur del patio de la plataforma su-
mensaje visual que se transmitía a tra-
perior [pirámide]) y ambientes conexos,
vés de la iconografía, aprovechando la
en menor medida. Estos trabajos fueron
–de por sí– imponente dimensión de
realizados dentro del lapso de vigencia de
las superficies arquitectónicas próxi-
un determinado edificio y –sin duda– son
mas al observador.
respuestas a nuevos requerimientos fun-
cionales (en términos arquitectónicos), sin 3. Incremento en el espesor de relieves,
duda asociados a variaciones conceptuales como la segunda intervención orien-
en el discurso iconográfico: tada a aumentar el volumen de los
“personajes asidos de la mano” del
1. Remodelación parcial de ambientes,
frontis norte de A (Gálvez et al., 2003,
como es el caso de la modificación
p. 112), hecho que no obedeció a un
del sector sur del patio central de la
trabajo de mantenimiento, sino al pro-
plataforma superior de D; el cual en
pósito de realzar el contraste luz/som-
un primer momento tuvo columnas
bra enfatizando así la comunicación
de sección cuadrada y un piso llano,
del mensaje a transmitir.
y posteriormente una plataforma con
columnas de sección circular, trabajos 4. Reparación y mantenimiento para
que fueron coetáneos con las transfor- corregir daños estructurales causados
maciones internas de los recintos pin- por deficiencias constructivas y/o de-
tados de blanco ubicados en el sector sastres, como el resane de deterioros
oeste de la plataforma principal (Fran- causados por un sismo en el patio
co et al., 2003, p. 146). ubicado en la plataforma superior de
D (Franco et al., 2010, pp. 129-130)
2. Superposición de capas de enlucidos
(Fig. 17) y por precipitaciones pluvia-
asociadas a modificaciones en el co-
les generadas por ENOS (Gálvez et
lor de los paramentos o a variaciones
al., 2003, pp. 111-114; Franco et al.,
en la iconografía, como en la repre-
2003, pp. 128, 155, 157, 170).
sentación de una deidad mochica con
cuchillo ceremonial que ase por el ca- 5. Renovación de pisos, tanto para so-
bello a un personaje de menor dimen- lucionar problemas de desgaste por

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

Figura 16. Deidad mochica con cuchillo ceremonial que ase por el ca-
bello a un personaje de menor dimensión, representado en el segundo
escalón del frontis norte de la pirámide de C. La escena fue reenlucida
para superponer otros íconos (Foto: C. Gálvez).

Figura 17. Recinto esquinero con representación del “dios araña” en el


patio ubicado en la plataforma principal de D (vista NO-SE). Obsérvese
la inclinación del muro este del patio (a la izquierda), así como la frac-
tura y desfase en el piso a causa de un evento sísmico (Foto: C. Gálvez).

tránsito (Gálvez et al., 2003, fig. 3.25, pp. 112-113) como para acompañar modifica-
ciones estructurales de los volúmenes asociados.
6. Incorporación de grafiti en paramentos monocromos y policromos (registrado en A,
B, D, E) (Franco et al., 2003, pp. 154-155) y trazado de figuras geométricas en pisos
(registrado en B) (Franco et al., 2005, pp. 23-24).

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

7. Reutilización de estructuras (Franco arqueológica ante la superposición de es-


et al., 2003, p. 136). pesos RAT posteriores a F y al imperativo
de no afectar evidencias tardías con las ex-
8. Desmontaje en menor escala (Gálvez
cavaciones.
et al., 2003, p. 111).
En términos generales, estimo del todo
Revisión del modelo arquitectóni- probable que la superposición de edifi-
co cios que concluye con la erección de A
en huaca Cao Viejo pudo corresponder a
Los principales componentes de la huaca
eventos de “renovación del templo”, con
Cao Viejo destacan por su imponente vo-
antecedentes en el Precerámico –caso de
lumetría (pirámide), extensión significati-
Kotosh– según Kato y Seki (1998, citado
va de la unidad de área (plaza), así como
en Seki, 2014, p. 4) y el Horizonte Tem-
por el excepcional tratamiento iconográfi-
prano –como Huacaloma, Kuntur Wasi,
co de los espacios ceremoniales en A, C,
templete de Limoncarro, entre otros (Seki,
D, E. En este contexto, debe subrayarse
2014, pp. 10-14)–.
que la plaza de A (Fig. 18) guarda seme-
janza con la plaza tardía de Huaca de la
Plaza
Luna (valle de Moche) (Uceda y Morales,
2010, figs. 1.14, 1.49, 1.50) y que similitu- Este ambiente, delimitado por el primer
des de este tipo han sido explicadas, en el escalón de la pirámide y por las anexiones
caso de la iconografía del distante Bonam- este y oeste, debió tener un vano de ingre-
pak (México), como resultado de “… la so con acceso indirecto en el lado norte
existencia de un sistema de representación al igual que Huaca de la Luna (Uceda y
visual perfectamente establecido…”; es Morales, 2010, p. 107; Uceda et al., 2016,
decir, “… constantes formales que indican pp. 56, 62, 70, 73, 76, 101). Comprende un
la presencia de ciertas reglas aplicadas a la recinto esquinero con profusa iconografía
producción visual…” (Villaseñor, 1998, p. sobre una plataforma con rampa, el cual
85). Creo que este criterio es aplicable a colindaba por el este con una rampa de
Huaca de la Luna y Huaca Cao Viejo. gran escala, de la cual sólo se conservaban
mínimas evidencias. Esta sirvió para subir
Respecto a la construcción de sucesivos
a los sectores más elevados de la pirámide.
edificios u obras de gran alcance en hua-
Para fines comparativos, considero perti-
ca Cao Viejo, no hay suficientes pruebas
nente destacar las dimensiones de la plaza
que demuestren que cada uno de estos
de Huaca de la Luna: 11 500 m² de área
haya cubierto en su totalidad al edificio
(Uceda y Morales, 2010, p. 35), 175 m de
que le antecedió, como lo he comentado
longitud (norte-sur) y 75 m de ancho (oes-
anteriormente. En diversos sectores del
te-este), así como las murallas oeste, norte
templo existen evidencias atribuibles a va-
y sur que tenían entre 0.95 y 1.30 m de
rios de los sucesivos cambios registrados
espesor (Uceda y Morales, 2010, p. 107).
en el frontis norte (A, B, C, D, E) (Fig.
10); sin embargo, y en la medida de que Sin duda, la plaza era el ambiente más
esta parte del templo es muy significativa, “público” del templo y su gran extensión
considero que las evidencias preliminares permitió congregar a centenares de concu-
de F y G son válidas, aun cuando no hayan rrentes a las ceremonias, aspecto predeci-
sido identificados testimonios de ambos ble en este tipo de ambientes (vide Moo-
en otros sectores del templo, debido a la re, 1996, p. 139). Las ceremonias habrían
dificultad de continuar la investigación incluido –estando vigente A– el ingreso y

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

Figura 18. Reconstrucción hipotética del recinto esquinero, en el sector sureste de la


plaza de A (vista NO-SE) (Fuente: Franco et al., 2005).

Figura 19. Frontis norte de la pirámide de A (vista N-S). Obsérvese el pri-


mer escalón que delimita el lado sur de la plaza, y los remanentes del segun-
do (“personajes asidos de la mano”) (Foto: C. Gálvez).

desfile de los vencidos en los combates rituales, conducidos por guerreros triunfantes
como un acto previo al sacrificio (Franco et al., 2010, p. 121), según lo indica la ico-
nografía de las paredes internas de la plaza (Fig. 19); en apoyo de lo cual es pertinente
mencionar el caso de Huaca de la Luna, donde se ha planteado que en la vida real este
desfile culminaba en el templo mochica (Uceda, 2012a, p. 257, 2012b, pp. 284, 285;

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

Uceda y Tufinio, 2003, p. 223). Además, y directo del espacio interior del templo;
el hallazgo de huesos incinerados de dos además que es probable que en etapas pre-
personas sobre el piso de la plaza de A en vias al ingreso al templo tuvo que haber
huaca Cao Viejo (Franco et al., 1998, p. una preparación de los participantes en
40) podría estar vinculado a este tipo de sectores externos (¿plataformas o “montí-
eventos. culos” 1, 2, 3 y/o pozos en espiral?).
Es del todo probable que la dimensión y Por oposición, la menor escala de los íco-
policromía de la escena de cautivos y gue- nos de las paredes externas norte (Fig.
rreros en huaca Cao Viejo tuviera como 20) y oeste del recinto esquinero, del pa-
finalidad causar un importante efecto sico- ramento que delimitaba el lado este de la
lógico en la mayoría de los concurrentes plataforma, así como del cielorraso de la
a las ceremonias desde el momento de su cubierta delantera (Franco et al., 1998, pp.
ingreso a la plaza; aspecto realzado –ade- 39, 40, 41, 42; 2005, pp. 17-20) dificul-
más– por la imponencia del frontis norte taron su observación a mayor distancia,
de la pirámide y el despliegue de movi- estando un observador dentro de la plaza.
miento, indumentaria, sonido e ilumina- Por consiguiente, este hecho premeditado
ción (Gálvez y Runcio, 2015). Sin em- estableció una marcada separación entre
bargo, no debemos olvidar que aquellos este sector y la escena de cautivos y gue-
que venían del exterior se enfrentaban –en rreros; es decir, entre los planos que eran
primer lugar– a una muralla norte distan- inmediatamente accesibles al común de
te (asumiendo la magnitud comprobada los participantes y aquellos reservados a
en Huaca de la Luna [Uceda y Morales, quienes estuvieron más cerca de quienes
2010, p. 107]) a más de 150 m del frontis condujeron el ritual (Gálvez y Runcio,
norte de la pirámide, lo cual impedía que 2015).
un observador tomara conocimiento real

Figura 20. Recinto esquinero sobre plataforma en la plaza de A (vista N-S) (Foto: C. Gálvez).

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

Figura 21. Primer escalón de la


pirámide de B con evidencias de
grafiti (vista N-S), el cual delimita
el lado sur de la plaza (Foto: C. Gál-
vez).

En la plaza de C, las paredes este


y sur no presentaban iconografía
(Franco et al., 2003, p. 138), caso
similar a D y B. En el edificio B, Figura 22. Planta parcial de la plaza de B. Al oes-
los paramentos pintados de blanco te del recinto esquinero (RE2) y su plataforma
asociados a la plaza tienen evi- (PL2), se observan los diseños geométricos inci-
dencias de grafiti (Fig. 21) y este sos en el piso de la plaza (Basado en un dibujo de
amplio espacio incluía un recinto Carlos Araujo).
sobre una plataforma con rampa
en el sector sureste, como en A; además, el mitir mensajes a los participantes congre-
piso muy bien elaborado tenía como ico- gados en la plaza. El hallazgo de huesos
nografía singular a un conjunto de diseños humanos y de camélido en uno de los
geométricos incisos, ordenados a partir de relieves de personajes asidos de la mano
dos círculos concéntricos de gran dimen- (Franco et al., 2010, p. 129) enfatiza el
sión (Franco et al., 2005, pp. 23-24) (Fig. valor simbólico de tales representaciones.
22), cuya función aún es desconocida.
En los paramentos de C, destacan relieves
policromos de personajes a escala natu-
Pirámide
ral con los pies apoyados en el piso (2.°
Frontis norte: En A, la variada icono- escalón), de una deidad mochica con cu-
grafía policroma de este sector (Franco et chillo ceremonial que ase por el cabello
al., 2003, 2005, pp. 17, 20-22) realza su a un personaje de menor dimensión y del
importancia (Figs. 23, 24). Sin duda, la denominado “animal lunar” (3.er escalón)
dimensión y despliegue de la expresión (Fig. 25), así como representaciones de
visual tuvo el propósito de fascinar y tras- “life” Trichomycterus sp.) (4.° escalón)

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

Figura 23. Segundo y tercer escalón del frontis norte de la pirámide de A (vista
N-S). A la derecha, el muro este del recinto esquinero (Foto: C. Gálvez).

Figura 24. Estado en el cual se halló al único remanente del tercer escalón del
frontis norte de la pirámide de A, antes de su conservación (vista N-S). Representa
a un ser con atributos de araña asiendo un cuchillo ceremonial (Foto. C. Gálvez).

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

Figura 25 (izquierda). El denominado “animal lunar” (vista N-S), representado en el tercer


escalón del frontis norte de la pirámide de C (Foto: C. Gálvez).
Figura 26 (derecha). “Life” Trichomycterus sp. (vista N-S), representado en el cuarto escalón
del frontis norte de la pirámide de C (Foto: C. Gálvez).

(Franco et al., 2003, pp. 135-138; 2005, van siete escalones pintados alternada-
pp. 24-26) (Fig. 26). Inclusive, en ausen- mente de blanco y rojo que corresponden
cia de relieves y pintura mural policromos, a D (Franco et al., 2001, p. 94; 2003, p.
los colores rojo, blanco y amarillo (con su 140, figs. 19.12, 19.14), lo cual confirma
inherente valor simbólico) aplicados a los la tendencia a realzar los paramentos y vo-
escalones de D (Franco et al., 2003, p. lúmenes de este templo con colores pla-
138; 2005, p. 27) (Fig. 27) y el enlucido nos, como sucede en el frontis norte.
de limo amarillo que distingue a los esca-
Plataforma superior: En este plano cul-
lones de E, realzaron la expresión volumé-
minante de la pirámide, se documentaron
trica y prestancia del templo (Franco et al.,
evidencias atribuibles a: A, B, C, D y E,
2003, p. 150; 2005, p. 31), acentuada por
siguiendo la secuencia del frontis nor-
la iluminación diurna (solar) y nocturna
te (Franco et al., 2003). Aquí destaca un
(luna llena y/o luz emitida por antorchas).
patio, que es el segundo ambiente de ma-
Además, en la plataforma superior de D,
yor área después de la plaza. Los atribu-
destacan unas partículas minerales brillan-
tos formales del patio de D –que tuvo una
tes en la pintura gris azulada que realza
remodelación, sin alterar su distribución
varios relieves del patio central (Fig. 28),
espacial– son similares a aquellos de la
lo cual es un indicador de la realización
plaza de A: a) planta rectangular, b) recin-
de eventos nocturnos, pues solo con la luz
to esquinero8 asociado a una plataforma
artificial (antorchas) destaca un tenue co-
lor plateado en los íconos que tienen este 8 En la pared norte del recinto esquinero
tratamiento pictórico. de D, destaca por su dimensión el “dios araña”
(para fines comparativos, ver De Bock, 2012, fig.
Frontis oeste: En este sector, se conser- 102).

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

Figura 27. Parte del frontis norte de la pirámide de D (vista NE-SO), con
escalones pintados alternadamente de blanco y rojo (Foto: C. Gálvez).

ce cuya aparición coincide con la crecida


de los ríos y puede ser asociado al culto
al agua y al ancestro (Gálvez y Runcio,
2015).
Debido a su ubicación en la plataforma
superior, el patio estaba oculto a la vista
y conocimiento de gente de menor estatus
que, por esta condición, no habrían tenido
acceso a recintos tan elevados como éste.
Además, la asociación del patio a la pla-
Figura 28. Detalle del relieve de un pez con taforma principal expresa su mayor jerar-
pintura gris azulada brillante (vista N-S), en quía y significado, y ambas conforman un
la pared sur del patio ubicado en la platafor- modelo en pequeña escala de la pirámide
ma superior de D (Foto: C. Gálvez). y plaza de huaca Cao Viejo. Sin duda, el
patio fue concebido como ambiente des-
con rampa, y c) iconografía plasmada en tinado a las reuniones de grupos selectos
las paredes orientadas hacia el observador de alto rango, prestigio y conocimiento.
(Franco et al., 2001, p. 95; 2003, pp. 141, Además, el ingreso a este ambiente se rea-
143, 145-146, 150; 2010, p. 122) (Figs. lizaba después de un prolongado recorrido
17, 29). Considero que el plan de exornar ascendente desde la parte baja del templo
las superficies más importantes con íconos a través de la gran rampa y conexiones;
policromos tiene como antecedente al pa- siendo imposible calcular cuánto debía es-
tio de E, donde en la pared sur y la fila de perar un personaje de la época para llegar
columnas paralela a esta destaca el “life” hasta la plataforma superior y plataforma
(Trichomycterus sp.) (Franco et al., 2005, principal, si tenemos en cuenta casos dis-
p. 31) (Figs. 30, 31), un pez de agua dul- tantes como el oráculo de Pachacamac (Pi-

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

Figura 29. Dibujo reconstructivo (aproximado) del sector sureste del patio ubicado en la
plataforma superior de D (vista NO-SE), donde destaca el recinto esquinero con la represen-
tación del “dios araña” (Fuente: Franco et al., 2005).

Figura 30. Dibujo reconstructivo parcial (aproximado) del sector sur del patio ubicado en la
plataforma superior de E (vista N-S). Destacan los diseños de “life” Trichomycterus sp. en la
pared sur y las columnas (Fuente: Franco et al., 2005).

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

zarro, 1553/1970, p. 123, citado en Moore,


1996, pp. 129, 130).
Varios recintos de menor dimensión se
conservan en los lados oeste y sur del pa-
tio de D (Franco et al., 2003, pp. 137-138,
146), y oeste del patio de C (Franco et al.,
2003, pp. 137-138). Los que corresponden
a D también fueron remodelados cuando
se realizaron modificaciones en el sector
sur del patio (Franco et al., 2003, p. 146) y
son ambientes no públicos de color blanco
(Franco et al., 2010, p. 122) (Fig. 32), al-
gunos destinados –probablemente– a fun-
ciones asociadas a las ceremonias realiza-
das en el patio, como el almacenamiento
de porras de madera recubiertas por lámi-
nas de cobre (Franco et al., 2001, p. 98;
2003, p. 168) (Fig. 33), entre otros; y otros
para funciones vinculadas a los actos que
tuvieron lugar en el ambiente noroeste
(Fig. 34), donde fue inhumada una mujer
de alto rango (la denominada Señora de
Figura 31. Detalle del sector sureste del pa- Cao), con el cual se conectan a través de
tio de E, localizado en la plataforma superior un pasaje angosto.
(vista NO-SE), con iconografía plasmada en
pintura mural policroma (Foto: C. Gálvez).

Figura 32. Detalle del sector suroeste de la plataforma superior de D (vista N-S), con recintos
pintados de blanco, alineados al exterior del muro oeste del patio (Foto: C. Gálvez).

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

En el aspecto formal, este último ambiente


(Franco et al., 2010, pp. 123-124, figs. 12
y 13) tiene varios atributos que lo diferen-
cian de los demás recintos vecinos: a) el
vano de ingreso en el muro almenado del
lado norte; b) su mayor dimensión y el re-
cinto esquinero asociado a una plataforma
con rampa en el lado sureste, al igual que
la plaza de A y B, así como al patio de la
plataforma superior de C; c) la rica icono-
grafía de sus paredes y del recinto esqui-
nero (Fig. 35); y d) la tumba de la mujer
noble antes mencionada (quien en su épo-
ca tuvo un papel relevante en el mundo ce-
remonial mochica) (Fig. 36), que colinda
con las tumbas de otros personajes varo-
nes (Franco et al., 2010, p. 124).
Plataforma principal: Esta unidad de vo-
lumen –ubicada en el sector norcentral de
la plataforma superior– es una estructura
culminante con rampa (Fig. 37), que sos-
Figura 33. Porras de madera revestidas ori- tuvo un ambiente con porras emblemáticas
ginalmente con láminas de cobre dorado, en su cubierta, cuyos fragmentos fueron
dejadas sobre el piso de un ambiente en el documentados durante las investigaciones
sector suroeste de la plataforma superior de (Franco et al., 2003, p. 131). Esto sugiere
D (Foto: C. Gálvez). su similitud con un recinto representado

Figura 34. Dibujo reconstructivo (vista NO-SE) del recinto ubicado en la esquina noroeste de
la plataforma superior de D, donde fue inhumada la mujer de alto rango denominada Señora
de Cao (Fuente: Franco y Gálvez, 2010).
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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

Figura 35. Recinto esquinero sobre una plataforma con rampa dentro del recinto ubicado en
el sector noroeste de la plataforma superior de D (Vista NO-SE). Las vigas señalan el lugar
donde fue encontrada la denominada Señora de Cao (Foto: C. Gálvez).

Figura 36. Hallazgo del fardo que contenía el cuerpo, ropa, ornamentos y ofrendas de la
denominada Señora de Cao (vista O-E) (Foto: C. Gálvez).

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

Figura 37. Plataforma principal (vista SO-NE), unidad de volumen con rampa que se
eleva sobre la plataforma superior de la pirámide (Foto: C. Gálvez).

en la cerámica mochica, el cual suele es-


tar ocupado por un personaje (Wiersema,
2015, figs. 61, 66, 76) de alto estatus. Al
respecto, es sugerente el reporte de Piza-
rro (1533/1970, citado en Moore, 1996,
p. 130) acerca del sacerdote principal de
Pachacamac, quien ocupaba un ambiente
elevado en el templo.
También debo destacar que la iconografía
de la pared sur de la plataforma principal
de A9 (Fig. 38), que se integra al lenguaje
visual del patio de la plataforma superior,
es similar a la del patio situado en la pla-
taforma I de Huaca de la Luna (Franco et
al., 2003, p. 131; Uceda y Tufinio, 2003,
fig. 20.18; Uceda et al., 2016, pp. 38, 115).
A ello se suma el hecho de que desde la
plataforma principal de huaca Cao Viejo
se divisa el ambiente marino y las islas de
Macabí (ubicadas a 24 km al noroeste), así
como los cerros del entorno. Esto sugiere
Figura 38. “Dios bonito” en la pared sur de la
que una de las finalidades asociadas al in- plataforma principal de A, que se asocia al patio
cremento de la altura del templo fue favo- ubicado en la plataforma superior de la pirámide
9 En la pared sur de la plataforma princi-
de A (Foto: C. Gálvez).
pal fue representado el “dios bonito” (para fines
comparativos, ver De Bock, 2012, figs. 100, 101).

Quingnam 5: 47-82, 2019 73


Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

recer este dominio y conexión visual con así como las columnas de los recintos ve-
otros espacios significativos del marco cinos al lado oeste del patio del edificio D
circundante. Al respecto, para los mayas (Fig. 32) y aquellas de sección circular que
la coexistencia de ambos tipos de espacios fueron parte de la remodelación del sector
entrañaba el mantenimiento de un “diálo- sur de este recinto, sirvieron como soporte
go eterno” (Villalobos, 2010, p. 60). Ade- de techumbres. Además, la orientación y
más, a nivel intrasitio era posible observar ubicación de la pirámide ayudó al control
a Huaca Cortada (El Brujo), los edificios de vientos en la plaza, complementando
menores situados en el llano entre ambos la función de los muros perimétricos, a la
templos, así como aquellos de las épocas par que permitió mejorar la acústica en esa
Precerámica (Huaca Prieta) y Cupisnique unidad área, que tuvo como sonido perma-
(edificio ubicado al norte de Huaca Prieta), nente el producido por el oleaje marino.
referentes conspicuos de los remotos ante- Adicionalmente, las rampas (Franco et al.,
cedentes del mundo ceremonial mochica. 2003, p. 131, fig. 19.5, pp. 135, 137, fig.
19.8, pp. 138, 149; Franco et al., 2010, p.
Anexiones este y oeste 122) y escaleras (Franco et al., 2003, p.
137, fig. 19.8, p. 150, fig. 19.18) fueron
Comprenden agrupaciones de recintos ubi-
los sistemas de transporte que facilitaron
cados sobre plataformas, donde se realiza-
la conectividad entre los principales sec-
ron actividades de culto, almacenamiento
tores del edificio, destacando la rampa de
y funerarias (Franco et al., 2003, pp. 128,
gran escala (de la cual se hallaron escasas
165-167, 169). De ambas, la anexión este
evidencias) que permitía ascender hasta
es la más compleja, hecho que se condice
la plataforma superior. De esta manera, la
con lo que sucede hacia el lado este de la
necesaria interacción del templo con las
plaza de Huaca de la Luna (Uceda y Mo-
fuerzas de la naturaleza no menoscabó su
rales, 2010. fig. 1.6); sin embargo, parte
conservación.
de este sector de huaca Cao Viejo fue des-
truido por factores naturales y antrópicos,
Comentario final
como he referido al inicio de este artículo.
En primer lugar, y respecto a las variables
Finalmente, abordaré un aspecto gravitan- de permanencia, escala, centralidad, ubi-
te en la conservación del templo, la estadía cuidad, visibilidad (Moore, 1996, pp. 139-
de los participantes en las ceremonias y la 164), con base en la información presenta-
función ceremonial de los espacios más da, se infiere que la huaca Cao Viejo reúne
relevantes: el control ambiental. Ello fue las siguientes características:
logrado en los diversos ambientes de la
1. Multigeneracional, porque los even-
huaca Cao Viejo gracias a la utilización de
tos de renovación del templo prueban
tierra y materiales orgánicos para sus es-
su continua vigencia a lo largo de la
tructuras; la instalación de cubiertas –am-
época Mochica, siguiendo una prácti-
plias o restringidas– según la dimensión
ca documentada en edificaciones más
de los ambientes y las características de
tempranas de los Andes Centrales
los materiales; el tamaño y orientación de
(vide Kaulicke, 2014, pp. 21, 23, 30-
los vanos, y la altura y alineación de los
31, 42-43), donde cada edificio envol-
muros. En A, restos de cubiertas han sido
vía la memoria contenida en su prece-
halladas en el recinto esquinero de la pla-
dente. Además, en huaca Cao Viejo se
za (Gálvez et al., 2003, p. 97); asimismo,
integró a los ancestros al interior de la
las columnas del patio de E (Figs. 30, 31),

74 Quingnam 5: 47-82, 2019


Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

plataforma superior (Franco y Gálvez, personas que pudieron ocupar am-


2010), incrementando así su prestigio bientes “públicos” importantes como
y significado. la plaza.
2. Central, debido a su ubicación al inte- En cuanto a las dos propuestas sobre la se-
rior del asentamiento de El Brujo. cuencia constructiva de huaca Cao Viejo
(Franco et al., 2003; Mujica, 2007), ambas
3. Subregional, en la medida que el con-
destacan las variaciones más importan-
cepto y modelo arquitectónico del
tes (“edificios”) en volumen y extensión
templo es semejante al de Huaca de
como los marcadores de épocas distintas;
la Luna, en el valle de Moche; por lo
no obstante, el registro de cada cambio es
cual en huaca Cao Viejo es aplica-
incompleto debido al recurrente desmon-
ble la propuesta de Uceda y Tufinio
taje y destrucción parcial de edificios tem-
(2003, p. 223) según la cual el man-
pranos para construir las sucesivas modi-
tenimiento de los rasgos arquitectóni-
ficaciones a posteriori del edificio G. Es
cos esenciales en los edificios super-
decir, aun cuando el conocer la dinámica
puestos de Huaca de la Luna indicaría
del crecimiento de huaca Cao Viejo a tra-
una continuidad de las actividades ahí
vés del tiempo es crucial, es evidente que
realizadas; y además “… Changes in
ambas posiciones no han destacado la im-
the size, function and organization of
portancia de los cambios representados en
monumental constructions reflect –at
el simbolismo del color y/o iconografía de
least dimly– changes in the nature of
la arquitectura en el frontis norte (pirámi-
social power” (Moore, 1996, p. 139).
de) y la plaza (con énfasis en el sector sur);
4. Visibilidad, por cuanto a partir de su así como en el paramento sur de la plata-
ingreso a la plaza (por ejemplo, en forma principal (pirámide) y el patio de la
el edificio A) los concurrentes a las plataforma superior (pirámide) (con realce
ceremonias nocturnas (luz de antor- del sector sur), espacios que tienen en co-
chas) y diurnas (luz solar) quedaban mún el ser áreas de confluencia de los par-
impactados por la dimensión, colori- ticipantes en ceremonias masivas (plaza) y
do e iconografía de este ambiente y selectas (patio), a quienes era transmitido
la imponencia del frontis norte de la ab initio el sobrecogedor mensaje visual
pirámide. Incluso, la observación del vinculado al mundo sobrenatural.
despliegue visual plasmado en el re-
Desde esta perspectiva, la secuencia pro-
cinto esquinero y en el cielorraso de
puesta inicialmente para el frontis norte
la cubierta asociada a la plataforma
(A-G) no solo resulta coherente y resulta
ocurría cuando los participantes se
de tiempos en los que fue posible organi-
desplazaban en la plaza; aunque era
zar intervenciones a gran escala, sino que
más asequible a quienes, por razones
diferencia épocas distintas y expresa cam-
de privilegio, ocupaban un lugar más
bios en el poder concomitantes, a pesar de
cercano al sector sureste y percibían
que no se replicó la magnitud del incre-
los gestos, los detalles de la indumen-
mento de masa en todos los sectores del
taria y la voz de los oficiantes realzada
templo. Desde luego, para lograr el efecto
por la música, etc., y, finalmente,
deseado, los cambios en los paramentos de
5. Respecto a la escala, estimo que aún los espacios relevantes dependieron de la
no tenemos elementos suficientes imponencia de las unidades de área (pla-
como para determinar la cantidad de za) y volumen (pirámide), gradualmente

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Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

mayor a través del tiempo. Finalmente, A y también a posteriori del abandono


también se debe considerar a los cambios de este edificio tardío; además afectó
cualitativos menores, restringidos al trata- a estructuras menores (pisos, rampas,
miento de la estructuración exterior de los plataformas bajas, muros angostos,
espacios relevantes durante el período de cubiertas, entre otros) de edificios
vigencia de un determinado edificio (ver tempranos, dificultando su registro
“La transformación del templo” en este ar- además su ulterior cubrimiento.
tículo), los cuales expresan innovaciones
2. B pudo haber cumplido la función
en la ideología y el poder entre uno y otro
propia de un templo al contar con tres
evento de renovación del templo.
componentes básicos: a) plaza con
No obstante, aunque es necesario definir un piso bien elaborado, donde hubo
cambios mayores a nivel del templo en su diseños geométricos incisos (Fran-
conjunto, el gradual incremento de la masa co et al., 2003, p. 135) y un recinto
del mismo no es suficiente como para que esquinero sobre una plataforma con
cada edificio –aun asumiendo que cubrió rampa; el tratamiento iconográfico de
la totalidad de cada obra precedente– sea un plano horizontal asociado a la con-
interpretado como la única evidencia del gregación y circulación de personas10
paso de una época a otra, asociado a cam- es excepcional; b) pirámide, de la cual
bios en el poder. En esta perspectiva, co- se conservan entre otros: paramentos
rresponde revisar la secuencia de cuatro pintados de blanco de los dos prime-
edificios (Mujica, 2007), por cuanto al in- ros escalones (el inferior delimita a
terior de varios de ellos se agrupan otros la plaza por el sur y presenta grafiti)
interpretados como “fases” porque al mo- (Franco et al., 2003, p. 132) (Fig. 21) y
mento de su registro sólo mostraban re- remanentes de la plataforma superior,
manentes de obras dañadas por sucesivos donde se documentó el piso del patio
desmontajes que precedieron a la erección y la plataforma principal asociada a
de edificios posteriores a G. una rampa y un corredor; y c) anexión
este (Franco et al., 2003, p. 135). Es
Discutamos, por ejemplo, el caso de B,
decir, corresponden a espacios que
uno de los edificios documentados en el
permiten una aproximación a la ritua-
frontis norte de la pirámide y en el sector
lidad (vide Moore, 1996, p. 137), don-
sur de la plaza (Franco et al., 2003), de-
de la ausencia de iconografía en los
finido como una “fase” (Mujica, 2007, p.
paramentos se debe a factores distin-
55) del cuarto edificio (A). La presunción
tos al tecnológico y –aun así– ello no
de que B no fue terminado (Franco et al.,
niega su condición de obra indepen-
2003, pp. 132, 135) se basó en sus para-
diente como los demás edificios. En
mentos pintados de blanco y carentes de
todo caso, queda pendiente discutir
iconografía, así como en el mal estado de
las razones de la ausencia de colores
conservación de las estructuras; sin em-
distintos al blanco, si comparamos los
bargo, considero que se trató de una obra
paramentos con C y A.
independiente y que la pérdida de masa se
debió –principalmente– a acciones de des- 3. La importante inversión de mano de
montaje. Es decir, faltó un mayor análisis obra para lograr la volumetría del edi-
de varios hechos relativos a este edificio: ficio y el tratamiento de acabados (en-
10 Estas son distintas a las incisiones para-
1. El desmontaje parcial de las estructu- lelas trazadas en el piso con la finalidad de alinear
ras ocurrió antes de la construcción de los RAT (Gálvez et al., 2003, p. 117).

76 Quingnam 5: 47-82, 2019


Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

lucido, pintura plana11) prueba que B facilitan el control del acceso al espacio
es distinto a C y A. Por tanto, es poco sagrado concebido –muy probablemente–
probable que se tratara de un ensayo como conexión cósmica entre el mar (es-
fallido e inviable y –menos aún– una pacio acuático) y el territorio terrestre. La
etapa del proceso constructivo de A o elección de un área prominente y extensa
un soporte estructural de éste. Consi- para construir los edificios y los demás
derar que B es una “fase”, no condice componentes mochicas del centro cere-
con la experiencia acumulada por los monial tiene como antecedente a edificios
arquitectos mochicas en el diseño y de épocas distintas, como –en El Brujo
construcción de templos. mismo– Huaca Prieta (Precerámico), un
edificio Cupisnique ubicado al norte del
4. Recurrentemente, los edificios A, B,
anterior (Horizonte Temprano) (Bird y
C, D se superponen a RAT y escom-
Hyslop, 1985; Dillehay, 2017); hecho
bros que cubren pisos y estructuras de
que también es tangible en sitios distantes
obras precedentes. La estructuración
como huaca Pulpar (Precerámico), en el
de rellenos precedió a la ejecución de
valle de Chicama; Pacatnamú (Intermedio
cada proyecto arquitectónico nuevo,
Temprano a Intermedio Tardío) (Hecker y
que incrementaba su dimensión para
Hecker, 1990, Lám. 2), Dos Cabezas (In-
lograr la altura y amplitud deseada en
termedio Temprano) (Hecker y Hecker,
los sucesivos eventos de renovación
1990, Lám. 1), en el valle de Jequetepe-
del templo, aun cuando no se cubrie-
que, y las huacas de Moche (Intermedio
ra el 100 % de la fábrica anterior. En
Temprano) (Uceda y Morales, 2010) en el
tal sentido, B sigue esta tendencia de
valle de Moche. Es así como el templo fue,
acuerdo a las evidencias existentes –
también, un instrumento de comunicación
entre otros sectores– en la pirámide
entre quienes concibieron y dirigieron las
(frontis norte y plataforma superior) y
ceremonias y las elites de diversos lugares
la plaza. Si B hubiese sido una “fase”,
del área de influencia.
según se ha postulado (Mujica, 2007),
se esperarían intervenciones directas Finalmente, existe un hecho no casual,
en sus estructuras para incorporarlas a que en su momento habría contribuido
una obra posterior y no su cubrimien- a expresar la magnitud y proyección del
to con volúmenes masivos de RAT espacio sagrado. Y se refiere a que el si-
que sustentaron al edificio tardío (A). tio ceremonial, en ese entonces rodeado
de bosque seco, campos de cultivo y la-
De otro lado, un aspecto relevante es el
gunas costeñas, estuvo interconectado
manejo del espacio donde fue proyec-
con otros hitos significativos del paisaje,
tado y construido el sitio ceremonial del
como las islas de Macabí, al noroeste, y,
cual formó parte huaca Cao Viejo, empe-
a la redonda, elevaciones intervenidas por
zando con la elección de una plataforma
el hombre, como Cerro Azul, cerro Cons-
elevada (terraza fluvial) equivalente a las
tancia, cerro Mocollope, cerro Campana e,
“llanuras de grandes horizontes” (Vegas
incluso, el distante cerro Ochiputur en el
y Mileto, 2006, p. 5), donde destacan la
valle de Moche, entre otros. En tal contex-
escala y las características formales de los
to, no es fortuito que desde la plataforma
templos desde distancias considerables, y
superior de huaca Cao Viejo –así como
11 En este caso, es difícil determinar si el
acabado final fue proyectado con pintura plana de de la huaca El Brujo– haya sido posible,
color distinto al blanco o pintura mural policroma en condiciones climáticas óptimas (caso
que incluyera diseños. del solsticio de verano) visualizar estos

Quingnam 5: 47-82, 2019 77


Gálvez Mora: Arquitectura, paisaje y tiempo en huaca Cao Viejo, complejo El Brujo

lugares distantes. En un sentido inverso, Franco, R., y Gálvez, C. (2014). Conser-


desde estos últimos también pudieron ser vación de la arquitectura de huaca
observados los templos de mayor escala Cao Viejo, complejo arqueológi-
en El Brujo, como las huacas Cortada y co El Brujo. Revista Arqueológica
Cao Viejo. Por consiguiente, los límites Sián, 23, 2-28.
del centro ceremonial devienen difusos
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