El Currículo Educativo
“Un currículo es a un sistema educativo
lo que una Constitución es a un país”.
Jonnaert Ettayebi
El currículo es un término que en los últimos años ha adquirido mayor relevancia en
la educación, sin embargo, en muchos casos no se llega a comprender qué significa
realmente. El vocablo “curriculum”, etimológicamente tiene origen en el verbo
latino: "curro", que se traduce como "correr"; de ahí la expresión “curriculum vitae”
o “carrera de vida” refiriéndose a las capacidades, habilidades, experiencias o logros
adquiridos por una persona.
En este sentido, a grandes rasgos se puede inferir que un currículo educativo, tomando
en cuenta la definición de la Real Academia Española (RAE), es el conjunto de
elementos que caracterizan el programa educativo de un país o una institución,
concretándose en un modelo1. Por ejemplo, en Guatemala el modelo del sistema
oficial está basado en competencias y se materializa en el Currículo Nacional Base
(CNB) como el ente regidor del quehacer pedagógico en todas las escuelas a nivel
nacional.
Cabe resaltar que los currículos han existido implícitamente a lo largo de la historia
en cada cultura del mundo. En la Cultura Maya, todo el conocimiento, sabiduría,
ciencia y arte se registraba en códices, monumentos o relatos que servían para instruir
a las generaciones más jóvenes, el modelo se basaba en la formación integral de la
persona en conexión, comunicación y armonía con la Madre Tierra y el Universo
(Maya, 2010). De igual manera, los egipcios, chinos o hindúes tenían sus propias
formas de educar a la población.
Por su parte, en la Edad Media de Europa, la Iglesia Católica era la encargada de
instruir a la población bajo sus dogmas religiosos y el conocimiento académico era
exclusivo para los clérigos. Siglos mas tarde, se aperturaron las primeras
universidades ofreciendo programas académicos con base en las siete artes liberales:
Trivium (Gramática, Retórica y dialéctica) y el Quadrivium (Aritmética, Geometría,
Astronomía y Música). Estos planes de estudio estaban organizados en tiempos,
objetivos y cursos, la idea era que el alumno desarrollara su juicio crítico y practicara
ejercicios para dominar estos campos del saber. Cabe resaltar que esta formación era
exclusiva para los miembros de la realeza y familias adineradas.
1
Un modelo educativo es una visión de teorías o enfoques pedagógicos que orientan la elaboración y análisis de los
programas de estudios, la sistematización de los procesos de aprendizaje – enseñanza y los objetivos que se pretenden
alcanzar.
Con el Renacimiento, se le da énfasis al ser humano y a su capacidad por aprender, al
inicio la tendencia era enciclopedista, años más tarde, con el renacer de las artes y el
surgimiento del conocimiento científico, la formación educativa se basa en la
reflexión, la razón y la investigación, teniendo la ciencia un auge muy importante.
Según (Granada, 1996) es en el siglo XVII cuando aparece el primer registro del
término currículum en las universidades de Leiden y Glasgow, y ya en 1918 Franklin
Bobbit publica el libro The Curriculum y con ello aparece por primera vez este
término utilizado en el quehacer educativo, adoptado paulatinamente por varios
países.
Con la Revolución Industrial, la escuela adopta un rol determinante en la sociedad. Se
piensa que la educación también podría convertirse en una empresa eficiente,
transformando a la materia prima (los estudiantes) en productos eficientes y efectivos.
Con este modelo se instaura la formación pública y obligatoria con la intención de
producir mano de obra que responda a las necesidades empresariales del momento.
En esta época los currículos son más sofisticados, enfatizan las áreas de lenguaje y
matemáticas, los tiempos son más rígidos y los grados se dividen por edades y niveles
que deben aprobarse. Estas ideas se consolidan por varios años, hasta que en el Siglo
XXI ocurren reformas educativas en el mundo que replantean estos paradigmas.
Aproximación al concepto del currículo en el Siglo XXI:
Como se ha visto, el currículo desde su concepción más genérica suele ser
interpretado desde múltiples perspectivas y disciplinas como una unidad que incluye
de forma implícita las concepciones ideológicas, socio-antropológicas,
epistemológicas, pedagógicas y psicológicas que determinan los objetivos educativos
de un sistema o una institución escolar. Asimismo, se establecen los roles, perfiles,
funciones y valores que debe asumir la comunidad educativa, prescritos por una
lógica específica de los proceso de enseñanza-aprendizaje determinados por los
paradigmas científicos.
Por ejemplo, con el conductismo desarrollado en los Estados Unidos se concibe al
docente con el eje principal del proceso formativo y el estudiante un simple receptor
que debe memorizar conocimientos y responder de determinada manera. Ya con los
trabajos de Pestalozzi, Piaget o Ausubel adquiere mayor relevancia el constructivismo
en el que los educandos son el centro del aprendizaje y el acto educativo se
contextualiza a sus necesidades.
Ya en la actualidad, el modelo por competencias adquiere mayor relevancia, pues este
enfoque se centra en el proceso mismo, y apunta, ante todo, a que lo que se adquiere
en la escuela sirva para la vida misma. Al respecto (Tobón, 2004) sostiene que “una
competencia en la educación, es un conjunto de comportamientos sociales, afectivos y
habilidades cognoscitivas, psicológicas, sensoriales y motoras que permiten llevar a
cabo adecuadamente una profesión”. En este sentido, la formación se centra en
utilizar el conocimiento para que generen diferentes destrezas en la resolución de los
problemas de la vida.
El currículo entonces, se convierte en la unidad de expresión del proyecto educativo
que los integrantes de un país o de una institución elaboran con el fin de promover el
desarrollo de la comunidad en general. Por lo tanto, este debe construirse en un
contexto de realidades, donde la actividad diaria de los docentes con sus estudiantes
constituya la fuente medular del proceso.
Por ello, Gimeno Sacristán, un contemporáneo y especialista en el tema, considera
que el currículum es una paralela entre la cultura y la sociedad de lo que hoy es y qué
habrá mañana, considerando las posibilidades de conocer, de saber comunicar y
expresarse en contraposición a la ignorancia (José, 1991). De esta manera, a la praxis
curricular se le acuña la simbiosis educativa que designa la interacción de los
participantes del proceso educativo entre sí, con la realidad de la que forman parte,
creando así nuevos conocimientos que permitan la transformación de ellos mismos
con el contexto en la que se ven inmersos.
El currículo educativo en Guatemala:
La historia de la educación en Guatemala es un tema bastante extenso, sin embargo,
se toma como punto de partida la Reforma Educativa que se lleva en el país a finales
del Siglo XX, que después de una formación autoritaria, controlada por los gobiernos
militares de turno y con la firma de los Acuerdos de Paz, el Sistema Educativo
Nacional realiza profundos cambios, entre ellos, la Transformación Curricular, que
consiste en “la actualización y renovación técnico pedagógica de los enfoques,
esquemas, métodos, contenidos y procedimientos didácticos; de las diversas formas
de prestación de servicios educativos y de la participación de todos los actores
sociales” (Guatemala, 2016).
Este proceso propone el mejoramiento de la calidad de la educación y la elaboración
de un curriculum que se centra en la persona humana, con una visión intercultural y
bilingüe. Por ello, el nuevo currículo se organiza en competencias, ejes y áreas para el
desarrollo de los aprendizajes, donde los estudiantes son el centro del proceso
formativo.
Sin embargo, la realidad en la mayoría de escuelas nacionales está muy lejos de la
teoría que propone el CNB. Pues la precaria y escasa formación que recibe la mayoría
de la población, principalmente en las comunidades mayas, es el reflejo de la
inestabilidad que se vive en el país en las distintas esferas de la sociedad.
Esto se evidencia en el analfabetismo que caracteriza a la nación, sobre todo en los
sectores más vulnerables, quienes por diversas razones no asisten o dejan de asistir a
la escuela. Según el Ministerio de Educación (2022), en el año 2021 fueron inscritos
un total de 2,317,818 niños y niñas al ciclo de educación primaria en todo el territorio
nacional, de los cuales, sólo 907,683 pertenecen a las etnias mayas, y se estima que de
esa cantidad más del 50% tendrá deserción escolar.
Una de las consecuencias de tan alarmante realidad es la falta de la promoción de la
diversidad cultural que enfatiza tanto el currículo, pues una de las dificultades que
enfrentan las comunidades rurales es el acceso a una alimentación y educación de
calidad en su propio idioma, con pertinencia lingüística y cultural. Pues esto es
determinante para que las comunidades puedan reivindicar y luchar por sus derechos.