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Memoria y Derechos Humanos en Argentina

Este documento analiza la relación entre derechos humanos y memoria en el contexto argentino. Explora cómo estos conceptos se usan en el espacio público y qué lazos establecen entre pasado, presente y futuro. También examina las nociones utilizadas por grupos sociales y el Estado. El objetivo es aportar reflexiones sobre esta relación y observar cómo se inscriben estas categorías en matrices culturales.

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Memoria y Derechos Humanos en Argentina

Este documento analiza la relación entre derechos humanos y memoria en el contexto argentino. Explora cómo estos conceptos se usan en el espacio público y qué lazos establecen entre pasado, presente y futuro. También examina las nociones utilizadas por grupos sociales y el Estado. El objetivo es aportar reflexiones sobre esta relación y observar cómo se inscriben estas categorías en matrices culturales.

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Derechos humanos y memória.

Historia y dilemas de

Teoria e Cultura
una relación particular en Argentina*
Ludmila da Silva Catela (CONICET/UNC)

Resumen
En este trabajo me interesa destacar la emergencia del problema social de la memoria y su lugar en
la agenda intelectual y política en función del tema que nos convoca: su asociación predominante
con los Derechos Humanos. El objetivo central es aportar algunas reflexiones sobre la relación
memoria y derechos humanos en el contexto argentino, observando cuales son los usos de esas
categorías, en qué objetos y matrices culturales se inscriben en el espacio público y qué lazos
demarcan entre pasado, presente y futuro. Observando principalmente la noción utilizada por
diversos grupos sociales y por el Estado.

Antropología y derechos humanos: de ser manipulada, usada, recreada y llenada con


comprender para actuar diversos mensajes, incluso de sentidos antitéticos,
por grupos disímiles y opuestos.3

E n la vida política e intelectual de argenti-


na la cuestión de los derechos humanos
es naturalizada como un tema de gran centrali-
Si al involucrarnos en el tema de los derechos
humanos desde un punto de vista analítico no
salimos de su núcleo moral, lo más probable es
dad. Pero ¿de qué se habla cuando se enuncia la que generemos una visión más, que no trascien-
categoría derechos humanos?, ¿ante qué aconteci- da la misma naturaleza de los usos a corregir o
mientos se usan estas palabras como una bandera combatir. Difícilmente logremos de ese modo una
a defender, un programa político a desarrollar?, percepción acabada de la clase de poder simbólico
¿En qué espacios públicos se expresa?, ¿Cuáles son que se moviliza tras el apelo de los derechos hu-
los agentes e instituciones que la revindican?, ¿qué manos como una clase particular de hechos socia-
conflictos conlleva? les y culturales. Un conjunto singular de hechos,
Para comprender crítica y reflexivamente los entre otros posibles, lo cual implica desacralizarlos
derechos humanos en Argentina, es preciso ob- como una de las condiciones para indagar lo fatal-
servar y explicar más allá del cuadro normativo y mente humano que componen esos “derechos”.
jurídico. No se puede esquivar la mirada al pen- Paradójicamente, es la consagración y natu-
sar en aquellas calcomanías que recorrían las ca- ralización de los DDHH en los campos político
lles, pegadas en los autos, allá por el año 1978: e intelectual en Argentina, como “algo” relativo
Los Argentinos somos derechos y humanos.1 Pasa- a la última dictadura militar, al terrorismo de Es-
ron muchos años de esa propaganda del régimen tado de los años setenta, lo que con frecuencia
de facto que buscaba legitimar su dictadura con nubla el análisis y el tratamiento de cuestiones
las categorías que, después de la segunda guerra silenciadas o por lo menos visibles en el debate
mundial, establecieron un sistema de valores que público, como la relación de los derechos huma-
buscó fundar una ética universal.2 Esa calcoma- nos con los temas de discriminación racial o los
nía evidenciaba, entre otras cosas, cómo la noción derechos violados por ser “pobres”. En los con-
derechos humanos en diferentes momentos pue- gresos de ciencias sociales o en las clases dictadas

Juiz de Fora
* Texto presentado al VIII Congreso Argentino de Antropología Social, Salta 19 – 22 de septiembre de 2006. En el Simposio 21: Vio- v.3, n. 1/2
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lencia, justicia y cultura política. Agradezco también los comentarios y criticas de mis colegas del Núcleo de Estudios de la Violencia jan./dez.
de la U.N.C. Este trabajo es uno de los resultados del Subsidio de áreas vacantes, PAV-065 de la SECyT. 2008
en la universidad, la interpelación de los jóvenes propuestas que nacidas desde puntos de vista an-
Teoria e Cultura

suele plantear uno de los problemas centrales de tropológicos plantean una especie de conciliación.
la cuestión: la saturación. En una oportunidad, Seguiremos aquí una de ellas, la propuesta por el
en medio de una clase, un alumno de Ciencias antropólogo ingles Richard Wilson para quien los
de la Información de la Universidad Nacional de derechos humanos son un recurso a mano, dis-
Córdoba, cuestionó: “siempre la misma fórmula, ponible. Wilson propone entonces, “estudiar la
derechos humanos es igual a 30.000 despareci- interconexión y la interacción de los procesos le-
dos. A usted profesora, ¿no le parece que los de- gales que operan a diferentes niveles. Esto puede
rechos humanos incluyen otras cuestiones?”. incluir el estudio de cómo la legislación de los de-
Estoy convencida que las ciencias sociales ofre- rechos humanos va encuadrando y dando forma a
cen herramientas poco utilizadas para compren- los órdenes normativos locales y cómo estos, a su
der a fondo la ambivalencia y la complejidad de vez, resisten y se apropian de la legislación inter-
lo que es movilizado como “derechos humanos”. nacional (...) como los actores sociales desarrollan
La antropología en particular hace o debería hacer formas distintas de usar la ley transnacional en tri-
suya una intención de distanciamiento para des- bunas nacionales para constituir un caso como un
menuzar procesos de pequeña escala que permitan `caso de derechos humanos´ (...) como discursos
comprender cuestiones de fondo. Decimos que es normativos basados en esos derechos son produci-
preciso exotizar lo familiar (Da Matta, 1978) para dos, traducidos y materializados en una variedad
llegar a lo concreto-pensado. La comparación y la de contextos” (Wilson, citado en Segato,
dialéctica entre particularismos y universalismos 2006, p. 217). De esta cita se desprende una de las
son algunas de sus llaves de conocimiento. En el condiciones para conocer los derechos humanos,
ámbito de la antropología la “cuestión de los de- su carácter trasnacional, la relación normativa lo-
rechos humanos” nos coloca siempre en la clásica cal adquirida y las traducciones y reapropiaciones
controversia que envuelve a relativistas y univer- en diversos contextos.
salistas. En ese escenario se reproducen, como De esta manera, un ejercicio elemental para
apunta Novaes y Ribeiro “las acusaciones mutuas poner distancia y por lo tanto comprender el uso
donde los relativistas son vistos como cínicos e de los derechos humanos en el contexto nacio-
insensibles y los universalistas como etnocéntri- nal argentino, puede partir de la observación de
cos y totalitarios” (2001, p. 163). Más allá de esta cómo en los países vecinos esta categoría se llena
discusión, por momentos sin salida, hay un cierto con diferentes elementos a los utilizados o tradu-
consenso a pensar que la cuestión de los derechos cidos en Argentina.
humanos debe ser incluida y analizada dentro de Hagamos un rápido ejercicio de lectura. Si uno
las luchas que se traban en torno a gramáticas que visita las páginas web de las secretarias de derechos
cada sociedad debe inventar para asegurarlos efec- humanos del Brasil y Uruguay, por citar dos países
tiva y continuamente. En este sentido, el papel de limítrofes con realidades muy diferentes, tanto en
la antropología y de las ciencias sociales como un el pasado de violencia política como en el presen-
todo, es comprender “como se construyen con- te de violación a los derechos humanos, podemos
temporáneamente las categorías y parámetros so- trazar una comparación con Argentina. En el caso
bre lo que puede ser tolerable en una cultura, en del Brasil la Secretaria Especial de Derechos Hu-
las sociedades, o en términos más amplios para la manos tiene un amplio abanico de ejes en relación
humanidad” (Novaes y Ribeiro, 2001), más a los derechos humanos, con énfasis importante
allá de la normatividad legal establecida en la de- en el tema de la erradicación del sub registro de
claración universal de los derechos humanos.4 nacimiento, la lucha contra la discriminación, o
Como analiza Rita Segato (2006, p. 216), es los derechos de los niños y adolescentes. El tema
Juiz de Fora evidente la dificultad de resolución del dilema en- de los “muertos y desaparecidos” ocupa un lugar
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tre el relativismo de las culturas y el universalismo entre otros, sin énfasis ni centralidad especial.
jan./dez. de los derechos humanos. La autora rastrea tres Hay, en su agenda política, un claro foco del uso
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de la noción de derechos humanos para cuestio- cada nación termina regulando y colocando más

Teoria e Cultura
nes del presente. En el caso de Uruguay, no hay énfasis sobre algunos temas e invisibiliza otros,
una secretaria de derechos humanos, sino que en de acuerdo a las historias nacionales de más larga
la página general del gobierno, hay un ítem reser- data, los perfiles de los presidentes, la presión de
vado especialmente a los derechos humanos. Allí la sociedad civil, junto a otros factores más co-
se enuncia la centralidad del tema para el gobierno yunturales (índices de violencia, percepción civil
nacional pero de manera muy genérica y general. sobre el gobierno, tortura en las cárceles, niveles
Reservando un lugar especial a los instrumentos de enfrentamientos sociales, por citas sólo algunos
normativos y jurídicos nacionales, regionales e factores). Una vez planteada la comparación entre
internacionales. Cómo demostraré más adelante casos nacionales,6 podemos abordar con mayor
en el caso argentino, si bien todos los elementos claridad las particularidades de la configuración
distinguidos para Brasil y Uruguay aparecen en la cultural y política de los DDHH en Argentina.
página web, es notoria la centralidad del tema de Para comprender nuestro presente, es indispensa-
los desaparecidos como una de las políticas noda- ble observar la historia de los usos de los DDHH
les cuando se habla de derechos humanos. Sólo al y las asociaciones de significados que atrae.
entrar en la página de la Secretaria de Derechos
Humanos de Argentina, la misma está ilustrada Historia de un concepto inscripto en
con fotos de desaparecidos y entre los proyectos los nombres de las organizaciones
resaltan: el Archivo Nacional de la Memoria, el
Museo de la Memoria y la CONADI. Si realizamos un recorrido por la historia de
Si continuamos con la comparación, mien- las instituciones nacidas en Argentina frente a las
tras el Estado Argentino da un premio anual de violaciones a los derechos humanos, vemos que
derechos humanos bajo el nombre de Azucena todas las organizaciones creadas antes de la últi-
Villaflor (fundadora de las Madres de Plaza de ma dictadura militar, que generalmente nacieron
Mayo, secuestrada y desaparecida por un grupo para defender a militantes políticos comunistas o
de tareas el 10 de diciembre de 1977) cuyas ga- anarquistas, o a sindicalistas perseguidos, llevaban
nadores desde su origen siempre fueron perso- en sus nombres las palabras derechos del hombre,
nalidades o instituciones ligadas a la lucha por justicia o derechos humanos: Liga Argentina por
la verdad y la justicia en torno a la desaparición los Derechos del Hombre (1937), Servicio de Paz
de personas;5 el Estado Brasileño también otorga y Justicia (1974), Asamblea Permanente por los
un premio anual a los derechos humanos, des- Derechos Humanos (1974), Movimiento Ecumé-
de 1998, dividido en diversas categorías que van nico por los Derechos Humanos (1976), etc. Es
desde la discriminación a la lucha contra la tor- interesante observar cómo en todas estas agrupa-
tura y que reflejan cada una de las áreas de tra- ciones el denominador común está pautado por
bajo de la Secretaria. El premio ha sido otorgado la categoría derechos humanos. A partir de sus
a diversas personalidades e instituciones, mayo- nombres y emblemas uno puede percibir que es-
ritariamente á quienes trabajan en relación a te- tán potencialmente destinadas a “todos”, a la “hu-
mas de violación a los derechos humanos como: manidad”, sin distinción de épocas, situaciones o
discriminación, tortura, violencia social. condiciones. Si seguimos considerando la génesis
En base a esta mirada, se puede decir, como ya de las instituciones relacionadas a los derechos
sabemos, que la doctrina de los derechos huma- humanos más recientes, se puede ver que aque-
nos no es consensual, son variadas las prácticas y llas nacidas durante la dictadura que enfrentaron
representaciones que llevan su nombre o se ejecu- el terrorismo de Estado, mayoritariamente dejan
tan bajo esa nominación. Aunque haya una serie de usar la categoría derechos humanos en sus no-
de parámetros internacionales que regulan que as- minaciones, para pasar a usar nociones relativas a Juiz de Fora
pectos deben estar presentes dentro de las fronteras los lazos primordiales y de sangre como elemento v.3, n. 1/2
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nacionales cuando de derechos humanos se trata, de cohesión, identificación e institucionalización: jan./dez.
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Familiares de Desaparecidos y detenidos por ra- En este trabajo me interesa destacar la emer-
Teoria e Cultura

zones políticas (1976), Madres de Plaza de Mayo gencia del problema social de la memoria y su
(1977), Abuelas de Plaza de Mayo (1977) y, ya lugar en la agenda intelectual y política en fun-
en los noventa: H.I.J.O.S (1995) y HERMANOS ción del tema que nos convoca: su asociación pre-
(2000). Más acá en el tiempo, las asociaciones dominante con los Derechos Humanos. Quiero
más recientes han plasmado en sus nombres la compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la
categoría memoria: Memoria Abierta, Memoria relación memoria y derechos humanos en el con-
Activa, Buena Memoria. Finalmente, frente a los texto argentino, observando cuales son los usos de
crímenes y muertes en democracia se resignifican esas categorías, en qué objetos y matrices cultura-
nuevamente nociones ligadas a los lazos primor- les se inscriben en el espacio público y qué lazos
diales: madres del dolor, madres de piqueteros demarcan entre pasado, presente y futuro.
asesinados, padres de Cromañón. Propongo dos niveles de interpretación: una
Siguiendo el hilo de los nombres de las agru- en el plano de la reapropiación en el plano de los
paciones, se puede observar que el vínculo entre símbolos del vínculo memoria-DDHH por parte
memoria y derechos humanos emerge en un de- de grupos que ante muertes violentas en la actua-
terminado momento; que es producto de determi- lidad, reclaman justicia y verdad. Para ello voy a
nadas condiciones sociales, culturales y políticas, observar los usos que en las manifestaciones pú-
las cuales, en gran medida, obedecen a procesos blicas se hacen de los pañuelos y las fotografías de
internacionales abarcadores de nuestro caso par- víctimas. El otro plano, trata sobre el modo como
ticular. A partir de mediados de los años 90 se el Estado argentino hace del pasado reciente su
genera y pasa a creerse en una verdadera cultura eje predominante de acciones para los derechos
de la memoria7 erguida sobre el lema de los de- humanos. Para esto analizaré las propuestas del
rechos humanos.8 Esto indica cierta dirección en Archivo Nacional de la Memoria y el Museo de
los giros de las formas de hacer política, en las ma- la Memoria. Intento con este recorrido analizar
neras en que los grupos se fusionan y fisionan, se la relación derechos humanos, trazando una línea
alinean y solidarizan, se identifican, se oponen y entre el pasado y el presente, entre los grupos so-
crean comunidades de pertenencia. ciales y el Estado.
Destinada a sepultar el slogan de aquella cal-
comanía del Proceso, en la Argentina contempo- Memoria y derechos humanos,
ránea las palabras derechos humanos remiten a reapropiaciones y usos de formas de
un pasado que no pasa: la última dictadura mi-
hacer política
litar, al drama de los desaparecidos, la tortura,
los campos clandestinos de detención, los presos Ante una muerte que indigna socialmente
políticos, el exilio. Lo interesante de la relación (como el asesinato de jóvenes en manos de la po-
entre “pasado dictatorial-enunciados sobre dere- licía; o de grupos involucrados con la represión
chos humanos” es que si en el presente diversas en la dictadura, como en Santiago del Estero;
manifestaciones de violencia se piensan como ante el gatillo fácil o la muerte de piqueteros), rá-
“violaciones a los derechos humanos”, su lectura pidamente se accionan una cantidad de símbolos
se realiza por contraste o continuidad con la ma- ya consagrados y se tejen una serie de relaciones
triz de interpretación que remite al terrorismo asentadas como cuadros morales consagrados. La
de Estado de la última dictadura y a las formas cultura apela a lo que se tiene a mano, a lo que
de hacer política y crear demandas de justicia hace sentido en ese sistema de estructuras sim-
inventadas y socializadas por las organizaciones bólicas y de organización social que produce la
nacidas durante la dictadura y ante la desapari- relación derechos humanos – memoria. A qué
Juiz de Fora ción de personas. Así, el discurso de los derechos me refiero, al uso de símbolos ya consagrados: la
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humanos y la memoria han triunfado como una figura de las madres de plaza de mayo, las marcas
jan./dez. poderosa bandera de acción moral y cívica. en la plaza de mayo, el uso de la fotografía del
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familiar muerto utilizada sobre el cuerpo de ma- memoria y cómo se deben reclamar los derechos

Teoria e Cultura
dres y padres, la elaboración de objetos simbóli- humanos, en relación a qué marcas dejar, qué
cos identificatorios como banderas, graffitis. símbolos portar. No trabajaré a nivel de los dis-
En el incesante traslado en el tiempo de las cursos, sino de las prácticas y la cultura material
acciones de las personas interesadas en tornar pú- de la memoria y los derechos humanos.
blico los dramas que envuelven la desaparición, el
asesinato, la muerte de jóvenes, siempre aparece el Derechos humanos y memoria en
Estado como el eje de las denuncias, dónde se re- símbolos
afirma una y otra vez que la “impunidad” prevale-
ce y donde principalmente ante un nuevo drama, Una de las características singulares de la lu-
un colectivo de personas, en general “familiares de cha por los derechos humanos y la memoria en
las víctimas”, se organiza, gesta denuncias y crea Argentina es el apelo y la creación de símbolos
símbolos y signos para tornar públicos sus dra- como forma de protesta y demanda de justicia.12
mas. Esto sin duda genera luchas que se entablan No es fácil decir cuando esto comenzó, pero sin
en nombre de la memoria de las víctimas y entran duda que durante los años setenta, frente a la
en disputas y conflictos, mostrando: memorias desaparición de personas, las madres fueron un
lastimadas, fragmentadas, silenciadas, estigmati- motor importante en la creación de símbolos
zadas. En la mayor parte de los casos, como en que las identificaban y que permitieron conocer
el caso de la tragedia de Cromañon,9 los muertos su lucha, fuera de las fronteras nacionales, entre
son jóvenes y se le imputa al Estado la responsabi- otras cuestiones por medio del uso del pañuelo
lidad. Los casos también comparten las denuncias blanco y las rondas semanales frente a la Casa
sobre violación a los derechos humanos, llevan Rosada en la Plaza de Mayo.
adelante causas judiciales y demandas de juicio y Así, los organismos de derechos humanos
castigo a los culpables. Por último, en todos los surgidos en torno del “problema de los desapare-
casos, se apela, como ya adelanté, a los lazos pri- cidos” marcaron su cohesión y se diferenciaron a
mordiales y de sangre como elemento de cohesión través de símbolos. En la historia de las Madres
de los grupos que gestan las denuncias. Desde allí de Plaza de Mayo, se cuenta que la primera vez
se demanda justicia y verdad.10 que utilizaron el pañuelo sobre sus cabezas fue
Así, las memorias construidas en torno a la des- en una procesión al santuario de Luján en 1977.
aparición de personas, pobladas de signos y símbo- Cómo estrategia para reconocerse entre sí eligie-
los ya reconocidos: pañuelos, fotos, monumentos, ron utilizar un pañal atado en sus cabezas. Este
pasan a ganar una nueva legitimidad en las rein- “pañuelo blanco”, hecho con un material asocia-
terpretaciones y usos para hacer política y gestar do al nacimiento, la pureza, el comienzo de la
denuncias, desde el presente frente a la muerte por vida, se oponía de esa manera al pañuelo negro
represión o tragedias sociales. Se observan legados tradicionalmente asociado en las sociedades oc-
y relaciones entre las estrategias políticas y cultu- cidentales con el momento de duelo, así como
rales de las Madres de Plaza de Mayo, Madres del se oponía a la impureza de aquellos que habían
Dolor,11 Madres y padres de Cromañon (por tomar asesinado y desaparecido cuerpos.
sólo algunos ejemplos); las cuales emergen como en Lo que caracteriza el uso de los pañuelos y
una estratigrafía de símbolos con capas y sentidos, de otros símbolos similares como los guardapol-
que requieren de una arqueología de la memoria vos blancos de las madres del dolor,13 es que sólo
para poder “leer” e interpretar los significados de son usados dentro de la plaza, o en los espacios
estas marcas materiales, creadas frente a la violencia donde están representando a la institución, como,
política y, sus actualizaciones, en torno a la violen- por ejemplo, algún acto, viajes al exterior o en
cia de conflictos sociales. marchas político – sociales. Las madres se ponen Juiz de Fora
Sólo voy a exponer cómo el símbolo del pa- y sacan los pañuelos al inicio y el fin de los ac- v.3, n. 1/2
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ñuelo blanco, impone un sentido sobre qué es la tos. Nunca andan por la calle con ellos o llegan jan./dez.
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a los encuentros públicos vistiendo los pañuelos. pasado a competir con otros símbolos de la na-
Teoria e Cultura

Generalmente se los colocan cuando el número ción, han sido incluidas, a la fuerza, en medio de
de madres presentes en un espacio ya forma un disputas y conflictos, en el panteón de lo que debe
grupo. De repente, en un espacio cerrado o en ser recordado nacionalmente. Es muy interesante
la plaza, uno pasa a distinguir entre la multitud en la Plaza de Mayo en Buenos Aires, o en la Plaza
una serie de pañuelos que comienzan a ser atados San Martín en La Plata, observar cómo las mar-
y a moverse en conjunto, al compás de la acción cas van resignificándose y acumulando sentidos a
colectivizada. Luego, es imposible no diferen- medida que otros agentes imprimen sus memo-
ciarlas. El pañuelo se usa así en un claro ritual de rias. En esos lugares, además de los pañuelos, uno
política, demarca diferencias, enuncia modos de puede registrar la pintura de siluetas, que repre-
acción y reclama jerarquías. Olga (esposa de un sentan los cuerpos de jóvenes asesinados en con-
desaparecido de Libertador General San Martín), flictos piqueteros, de víctimas de gatillo fácil, de
me contó que en una oportunidad estaba miran- los muertos del 19 y 20 de diciembre de 2001.14
do la represión a piqueteros en Salta por televisión Esas siluetas también interpelan al Estado desde
y que decidió ir hasta el lugar a solidarizarse. Sus las marcas dejadas en la plaza. Durante el año
palabras fueron: “Agarre mi pañuelo y me tomé un 2005 y 2006, luego de la tragedia de Cromañon,
colectivo. Yo veía como los estaban masacrando a los si uno recorría atentamente la Plaza de Mayo,
piqueteros en Salta y dije, tengo que ir para allá. Me nuevas marcas habían ganado un espacio: aque-
tomé el ómnibus y me fui. Llegué, me presenté, les llas que recuerdan a los muertos en Cromañon:
dije que venía a apoyarlos. Me senté en un sillón, me Muy cerca de los pañuelos que marcan el círculo
puse mi pañuelo y cada vez que debían ir a hablar de la ronda de las Madres de Plaza de Mayo, pero
con la policía, me decían vamos!, pongasé su pañuelo “afuera” del círculo, como respetando ese espacio
que a usted la respetan!”.” Como un arma simbó- sagrado, podía leerse: “30/12/04 – Terrorismo de
lica poderosa al llegar al lugar se puso su pañuelo. Estado”, usando la fecha de la tragedia de Croma-
Identificada rápidamente como una Madre, los ñon e igualándola al terrorismo de estado gesta-
piqueteros la pusieron al frente de sus reclamos. do durante la última dictadura militar. Girando
Olga pasó a ser así de una simple espectadora a la mirada hacia la Casa Rosada, alineados a los
la principal mediadora entre ellos y la policía. No pañuelos, escrito sobre el suelo se leía: “Justicia ya!
la conocían pero portar ese símbolo, legitimado y Por las 193 víctimas”.
respetado, la transformó inmediatamente en un Así, el pañuelo inventado, usado y reconocido
agente eficaz para el reclamo político. Tejiendo en tanto símbolo de las Madres de Plaza de Mayo,
lazos fuertes entre el pasado y sus símbolos con- es constantemente resignificado, sea en nuevas
sagrados de lucha por la memoria y los derechos versiones de pañuelos o en las inscripciones que se
humanos y el presente de sus violaciones. asociación a su materialidad en la plaza. Más allá
La eficacia del uso del pañuelo en Madres y de cual sea el sentido normativo de la noción de
Abuelas es evidenciada por su reconocimiento na- derechos humanos, los diversos grupos se apropian
cional e internacional. El objeto es luego el sím- de él y sobre todo de los símbolos que condensa
bolo de un poder de interpelación al Estado y a la esa lucha. Así, el uso del pañuelo en sus diferentes
sociedad civil. Los pañuelos han pasado a ser un versiones (de tela sobre la cabeza de las madres,
símbolo de diálogo con la Nación. El pañuelo de pintado en una plaza o en un cartel) y todo el
las Madres bajó de sus cabezas y se imprimió en sistema de símbolos que lo circunda, condensa el
los pisos de las principales plazas del país. En La sentido que diversas comunidades de pertenencia
Plaza de Mayo en Buenos Aires los pañuelos lucen y lucha por los derechos humanos y la memoria de
blancos, pintados en el suelo, frente a la casa ro- las víctimas (en su sentido amplio), pasan a usar
Juiz de Fora sada, los turistas sacan fotos y preguntan sobre su y a acumular un poder de representación recono-
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significado. Junto a la histórica pirámide de mayo, cible en el escenario nacional e internacional. Los
jan./dez. a estatuas de héroes nacionales, esas pinturas han pañuelos, ganaron y conquistaron otros espacios,
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que a cada año son complementados con otra se- a los derechos humanos.16 Esta noción utilizada

Teoria e Cultura
rie de marcas que conforman las referencias de los en singular pasa a nominar estos espacios: “ Es-
rituales de recuerdo. Dentro de ese sistema el uso pacio para la memoria y defensa de los derechos
las fotos y banderas ocupan un lugar central. humanos” y “Archivo Nacional de la Memoria”,
Esta dimensión material del recuerdo, aso- al uso en singular se le agrega el articulo la, en
ciando objetos e imágenes a cuerpos asesinados, una clara referencia a la existencia substantiva
muertos y desaparecidos, nos permite recorrer de una memoria.
huellas y marcas, entender las prácticas sociales, Cuando recorremos la visión que el Estado im-
políticas, religiosas, asociadas a objetos materiales prime para estos espacios y en su clara intensión
concretos que pasan a ser definidos y resignifica- pedagogica, podemos acercarnos un poco más al
dos como símbolos activos, incluidos en sistemas discurso. En relación al Museo de la Memoria (así
simbólicos que pueden ser leídos e interpretados. popularmente conocido), el Acuerdo (Convenio
Vemos así cómo cada grupo singular usa diversos n 8/04) dice:
objetos comunes para construir mensajes carga-
“(...) Que la enseñanza de la historia no
dos de sentidos y señales, que en todos los casos
encuentra sustento en el odio o en la di-
invocan la asociación memoria – DDHH. visión en bandos enfrentados del pueblo
argentino, sino que por el contrario bus-
El Estado, los derechos humanos y su ca unir a la sociedad tras las banderas
de la justicia, la verdad y la memoria
concepción sobre la memoria en defensa de los derechos humanos,
la democracia y el orden republicano”
Si uno entra a la página web de la secretaría de
derechos humanos de Argentina15 y observa con “Que de tal manera, el destino que se
atención etnográfica, puede distinguir elecciones, asigne al predio y a los edificios de la
jerarquías de hechos, inclusiones y exclusiones, ESMA formará parte del proceso de res-
titución simbólica de los nombres y de
puede analizar cómo la relación derechos huma- las tumbas que les fueran negados a las
nos-memoria está entretejida o encajada por el víctimas, contribuyendo a la recons-
drama de la dictadura militar, que establece cla- trucción de la memoria histórica de
ramente una fuerte relación entre violaciones a los argentinos, para que el compromiso
los derechos humanos en el período 1976-1983 con la vida y el respeto irrestricto de los
derechos humanos sean valores fundan-
y memorias que desde el presente “trabajan” por tes de una nueva sociedad justa y solida-
el recuerdo de esas víctimas. Hay poca visibilidad ria”. (Las negritas son mías).
a los sucesos de violencia del presente, o de un
pasado más distante. Aunque no están ausentes Como puede observarse no hay una discusión
no prevalecen o no son el centro de sus proyectos, en relación a la pluralidad de memorias, a la con-
por los menos en términos de visibilidad pública. flictividad que supone hablar de derechos huma-
Si leemos los discursos listados en esa misma pági- nos y memoria, sino que se engloban estas “ban-
na, casi el 80% están referidos a temas relativos a deras” como valores de “los argentinos”, apelando
la violencia de Estado delos años 70. a la noción de reconciliación sin ser enunciada de
Así en esa página, resaltan dos grandes pro- esta manera.17 Por otro lado, marcan un claro per-
yectos, destacados por íconos que sobresalen: el fil sobre la restitución simbólica a un grupo deter-
Museo de la Memoria y el Archivo de la Memoria. minado: los desaparecidos. Silenciando otras res-
Me quiero detener brevemente sobre los escritos tituciones como: los sobrevivientes, los exiliados,
de los decretos que motivaron la creación de estos los asesinados, los exiliados internos. No es casual
dos espacios. que algunos de los proyectos presentados al con-
Una de las primeras cuestiones que sobresa- curso público de ideas en relación al uso que debe Juiz de Fora
len es el uso monopólico de la categoría memo- darse a este espacio de memorias, resalten, por v.3, n. 1/2
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ria para referirse al pasado reciente de violación ejemplo, la figura del exiliado como una noción jan./dez.
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que deberá estar presente en el Museo.18 Todas instrumento necesario en la búsqueda de la ver-
Teoria e Cultura

categorías “conflictivas” en términos de memo- dad, la justicia y la reparación ante las graves
rias y derechos humanos, que quedan excluidas violaciones de los derechos humanos y las libertades
por lo menos en términos de nominación dentro fundamentales”. Esta afirmación se construye sin
del acuerdo nacional.19 Por otro lado, en relación reparar o por lo menos evidenciar, que el origen
a la noción que engloba a todos los Argentinos, de esos documentos fue el accionar represivo,
es necesario decir que, justamente por el carácter clandestino y extremo de un Estado que violo sis-
conflictivo de las memorias, la expropiación de la temáticamente los derechos humanos. Es por lo
ESMA a las fuerzas armadas y la creación de un menos una paradoja que se les otorgue un papel
Espacio para la Memoria, no se da sin conflictos, central en la búsqueda de la verdad a documentos
diversas voces, con argumentos que van desde que que nacieron bajo el signo de lo secreto y lo oculto
el gobierno actúa de forma “revanchista” a que no y que muchas veces fueron “construidos” en base
es necesario gastar más dinero en relación al pasa- a la mentira, la delación y el invento para delimi-
do, aparecen en diversas esferas y generaciones de tar al otro como enemigo.
ciudadanos que opinan sobre el tema. Los debates Por otro lado, se esboza la categoría Nunca
en internet se multiplicaron en relación al tema Más, que al igual que memoria y derechos hu-
luego del acto del 24 de marzo y son un material manos remite en este caso a un pasado concreto,
muy rico para analizar como las memorias entran sin embargo las generaciones más jóvenes suelen
en disputas ante crisis determinadas. preguntarse ¿de qué nunca más se está hablando?
De manera similar se puede analizar el tra- ¿Nunca más a qué? ¿Frente a cuales conductas
tamiento a los derechos humanos y la memoria aberrantes?
en el decreto presidencial 1259/2003, que crea el Todo parece indicar que la utilización de las
Archivo Nacional de la memoria. En dicho decre- nociones de memoria y derechos humanos al in-
to, se plantean objetivos y funciones del Archivo terior de estos proyectos, aspiran a incluir a “todos
donde se destacan: los argentinos” en una especie de deseo de “reso-
lución de los conflictos”, dejando de lado o “silen-
“a) Contribuir a mantener viva la histo-
ciando” las múltiples memorias disidentes a estos
ria contemporánea de nuestro país y sus
lecciones y legados en las generaciones proyectos. Tal vez, como señala Segato (2006),
presentes y futuras. siguiendo al teórico Abdulahi AnNaím, sería me-
(...) jor pasar a conformar discursos que planteen no
c) Proporcionar un instrumento nece- la resolución de los conflictos, casi imposible en
sario en la búsqueda de lucha contra la
términos de luchas simbólicas por las memorias,
impunidad y por los derechos humanos
y de sus implicancias en los planos nor- sino la transformación de los conflictos. Donde lo
mativo, ético, político e institucional. que tiende a transformarse no son solamente los
(...) derechos del grupo insatisfecho, sino el conjunto
g) Crear un poderoso instrumento peda- de la sociedad.
gógico para hacer realidad el imperati-
Algunos de los interrogantes que se plantean
vo de “Nunca Más” frente a conductas
aberrantes expresado abiertamente por son: ¿qué memorias se seleccionarán para formar
la ciudadanía al restablecerse las institu- el museo y los archivos? ¿Cuáles quedarán exclui-
ciones democráticas después de la dicta- das y por qué? ¿Quiénes y bajo qué criterios pro-
dura militar instaurada el 24 de marzo tagonizarán esas acciones?
de 1976.”

Es interesante observar en términos de la re- Algunos puntos para concluir


lación derechos humanos-memoria, como se les
Juiz de Fora otorga a esos documentos no sólo un efecto de Vimos al iniciar este texto que cada cultura
v.3, n. 1/2
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verdad, sino la posibilidad de gestar justicia. El nacional configura y configuró los marcos más
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objetivo central de la creación es: “proporcionar un universales de aquello que se entiende y siente, en

16
cada país, como derechos humanos y, consecuen- Por otro lado, la noción de derechos huma-

Teoria e Cultura
temente, como democracia. Para esto se parte de nos y memoria nos plantea la ya clásica pregunta
aportes tanto históricos, como de esquemas de respecto a sus usos en sentido “literal” o “ejem-
pensamiento y de acción más cristalizados en el plar”, al decir de Todorov. La cuestión es si los
habitus nacional. Así la noción de cultura, la defi- grupos sociales, el Estado, opta por un uso “li-
nición de humanidad como un todo, pasa a estar teral” recuperando todos sus detalles, agotándo-
sincronizada en varias culturas nacionales, por el la en si misma, como un evento que no puede
concepto de derechos humanos. ser comparado con otros, o se opta por un uso
De esta manera, la declaración universal de “ejemplar” en el sentido de pensar en él como un
los derechos humanos estableció un sistema de modelo que permite comprender principalmen-
valores morales que pretende funcionar como te situaciones nuevas, del presente, sacrificando
afirmación ética universal, transformando aque- la singularidad del suceso en si mismo. Aquí
llas palabras en símbolo e ideal que cada cultura, nuevamente se plantea la necesidad de pregun-
en diálogo con otras y en pugnas al interior de tarnos cuándo y para qué usamos el discurso de
diversos grupos redefine constantemente. Esa pla- la memoria y los derechos humanos. En la pri-
taforma común de acción coloca inevitablemente mera parte de este trabajo intenté mostrar como
dilemas ante las particularidades culturales que ambas son categorías dinámicas desde el punto
surgen como reivindicaciones de aquello que se de vista de los usos que diversos grupos, reali-
supone como categoría universal de la humanidad zan (a veces con intereses contrapuestos a los ini-
y en consecuencia de los derechos. ciales) en función de sus demandas y reclamos.
Para terminar me gustaría plantear dos dile- Los padres de Cromañon, por ejemplo, usan
mas, vimos como los grupos sociales se apropian todo el sistema simbólico creado y consagrado
de símbolos consagrados en nombre de los dere- por Madres y Abuelas, sin embargo parte de ese
chos humanos y la memoria a partir de las asocia- grupo también se opone a ellas por considerar
ciones nacidas en torno al drama de los desapare- que restringen el uso de los derechos humanos
cidos y cómo pasan a funcionar como una ética al pasado.20 Por otro lado, en diversas ocasiones
de los derechos humanos que sirve a otros grupos cuando presente este trabajo, las críticas apunta-
para accionar sus denuncias. La pregunta es como ron a: “lo de Cromañon no fue una violación a
incluir en ese relato la acción política (y muchas los derechos humanos”, “no es lo mismo que los
veces armada) de aquellos que optaron por la vio- desaparecidos, para que lo coloquen en el ám-
lencia como una forma de hacer política en los bito de la memoria”. Lejos de mi definir que es
años 70, si el propio discurso de los derechos hu- lo que entra o no dentro de esas categorías, jus-
manos y la memoria cuestionan la legitimidad de tamente lo contrario, me atrae el análisis de las
la violencia, la guerra y la vía militar como for- traducciones y apropiaciones que se construyen
ma de hacer política, poniendo en entredicho, las en nombre de los derechos humanos y la memo-
posibles memorias de quienes han participado en ria, ya que es cuando se corren de la normativa,
episodios de violencia o pertenecían a grupos ar- donde adquieren dinamismo y muestran los usos
mados en defensa de sus ideales políticos? Dilema sociales, las manipulaciones grupales, la vitalidad
que desestabiliza de alguna manera la propia no- política que pueden transportar.
ción de derechos humanos y nos impone pensar la En fin, la pregunta entonces es si la memoria
noción de memoria no ya en singular como en el y los derechos humanos, se usan en su literalidad,
Museo de la memoria o Archivo de la memoria, en su sacralidad del pasado o deben servir para
sino de las memorias, con sus conflictos, luchas, dar espacio a lecturas “ejemplares”, colocando de
consensos pero también silencios, tabués y olvi- esta manera una pluralidad de puntos de vistas,
dos. Pensar a las memorias tanto como emblemas, con los podemos no estar de acuerdo, pero que Juiz de Fora
pero también como estigmas, que son difíciles de pueden permitir pensar más complejamente el v.3, n. 1/2
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cargar y transmitir. presente político y cultural. jan./dez.
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Notas manos constituyen componentes esenciales de nuestra visión
Teoria e Cultura

del mundo ... existe una cultura floreciente de los derechos


humanos en todo el mundo. Nosotros somos parte de ella.
1
Recuerdo que le pregunte a mis viejos qué quería decir y con Estamos inmersos en ella...” (1990). En relación a la memoria
muchas vueltas me explicaron que era algo que los militares como una cultura de la memoria, puede consultarse también
usaban para mentir. Pregunté “¿por qué?”; – “porque acá se al intelectual alemán, Huyssen, cuando afirma que: “la explo-
violan los derechos humanos”, respondieron. No entendí mu- sión de la memoria en el mundo occidental llega a constituir
cho y no me explicaron más. una cultura de la memoria” (2000).
2
Con la declaración universal de los derechos humanos, des- 8
Si pensamos, como dice Débora Diniz (2001), la cultura como
pués de la segunda guerra mundial, las naciones dominantes un concepto antropológico, un sistema de estructuras y orga-
de occidente reordenaron e impusieron una perspectiva de in- nización social, creencias y valores morales, podemos construir
terdependencia política y cultural. La propia idea de democra- ideas respecto a como los grupos protegen esos sistemas de sus
cia pasó a ser refigurada según el cuadro moral de los derechos oponentes.
humanos. 9
El 30 de diciembre de 2004 un boliche bailable llamado Cro-
3
En un sentido similar, pero en otras fronteras nacionales, en mañon se incendio y murieron 193 jóvenes y niños. Duran-
Brasil un cartel llamó mi atención durante mi trabajo de cam- te esa noche se desarrolla dentro del local un recital de rock
po sobre archivos de la represión. Frente al edificio de la Po- del grupo Callejeros. En el recinto había aproximadamente
licía de Río de Janeiro, predio en el cual durante la dictadura 3000 personas, cuando el boliche estaba habilitado para que
funcionaba la temible Policía Política (DOPS) y había sido un ingresen cómo máximo 1000 y no estaba permitido realizar en
lugar de tortura y desaparición, un cartel rezaba: En defensa de su interior recitales de rock. En el momento del incendio las
nuestros derechos humanos, este predio es nuestro, Policía Civil do puertas de emergencia, estaban cerradas con candado. Luego
Estado do Río de Janeiro. Un transeúnte sin información no de la tragedia los familiares de las víctimas acusaron al Estado,
necesariamente entendía ese mensaje. Pero él aludía a aquellos en este caso al municipio, de las muertes por la falta de control
(organismos de derechos humanos, familiares de desapareci- en las habilitaciones.
dos) que en nombre de “la memoria y los derechos humanos” 10
Tanto en relación a los desaparecidos políticos como ante las
estaban, en ese momento, reclamando ese edificio para que se víctimas de Cromañon son los familiares de las victimas los
transforme en un Museo o Espacio de la Memoria de la Dicta- que llevan adelante las denuncias, convocan a las marchas,
dura Militar. Para más detalles ver da Silva Catela (2002). demandan al Estado. He reflexionado sobre la eficacia de los
4
En un debate entre dos filósofos argentinos en torno a los dere- lazos primordiales para llevar adelante denuncias y reclamos en
chos humanos, me gustaría rescatar algunas de sus apreciaciones da Silva Catela (2001).
en relación a la arbitrariedad de esta noción. Schmucler afirma, 11
Las Madres del Dolor surgen en 1997 cuando Ángela Ibáñez y
“cuando se estatuyen los derechos humanos, cuando se dice “es- Jorge Vidal, actual asesor de las Madres, unieron fuerzas para
tos son los derechos del hombre” pareciera que se deja de lado convocar a una marcha en reclamo por el esclarecimiento de
una cantidad de potencialidades o maneras de pensar, actuar, las muertes de sus hijos. Frente a los reclamos inútiles de pedi-
vivir. (...) por ejemplo en los derechos humanos se parte de una do de justicia en los tribunales provinciales, organizaron una
idea de igualación de los seres humanos ante la ley (...) son un movilización que reunió a aproximadamente mil personas. Al
corte entre todas las potencialidades del humano. Por ejemplo día siguiente, “muchos empleados públicos que participaron
los derechos humanos ¿hablan del derecho a imaginar? (...) O del evento fueron despedidos. Ángela Ibáñez relata que: “esa
ya al establecer un derecho quieren decir que los otros derechos, marcha fue el principio y el fin de lo que nosotros queríamos
a vivir como uno quiera, a no trabajar, por ejemplo, a no pro- empezar”. Sin embargo, esa expresión pública sirvió para que
ducir, a o no participar inclusive dentro de los mecanismos de se acercaran diez mujeres que luchaban por la justicia de sus
una sociedad, ¿ no son derechos? Pareciera que los derechos hu- hijos asesinados. La organización incipiente se fue consolidan-
manos son deberes, es decir, establecen límites, establecen una do con la adhesión de más madres. Su primera aparición en
manera de ser” (Del Barco y Schmucler, 2005). público como Madres del Dolor fue ese mismo año, en el acto
5
Entre los ganadores de este premio desde el año 2003, figuran oficial por el 9 de julio. “Armadas con pancartas con las imáge-
el Obispo Hesayne, el Equipo Argentino de Antropología Fo- nes de sus hijos y vistiendo los delantales blancos que las iden-
rense, Olga Aredez (esposa de un desaparecido de Libertador tifican, las Madres hicieron su aparición pública. Actualmente,
General San Martín-Jujuy), Sonia Torres (Abuela de Plaza de forman parte de la agrupación treinta madres de Santiago del
Mayo de Córdoba), todos premiados en su lucha contra el te- Estero y de La Banda. Son 59 los casos de muertes impunes, la
rrorismo de Estado. mayoría realizados por la policía, que no fueron resueltos to-
6
Soy conciente que esta comparación debe ser profundizada te- davía”. (www.nuevatierra.org.ar). Existe además la Asociación
niendo en cuenta otros parámetros y sobre todo comparando Madres del Dolor, reunidas en una entidad de Buenos Aires,
diversos períodos históricos, trabajo que queda pendiente. que tiene como finalidad “promover y consolidar la efectiva
Juiz de Fora
7
La noción de cultura de los derechos humanos fue esgrimi- prestación de Justicia, brindar servicios de asistencia y con-
v.3, n. 1/2 da por Eduardo Rabossi. Filósofo, y uno de los notables que tención integral a victimas y familiares de hechos de violencia
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integró la Comisión Nacional de Desaparición de Personas y constituirse en un foro de defensa de los derechos y de la
jan./dez.
2008 (CONADEP). En su definición el afirma, “los derechos hu- seguridad ciudadana” (www.madresdeldolor.org.com).

18
12
Parto de la noción de símbolo que utiliza Víctor Turner, para integrada por la Secretaría de Derechos Humanos de la Na-

Teoria e Cultura
quien el símbolo es acción. En ese sentido el autor alerta que es ción y la Subsecretaría de Derechos Humanos del Gobierno
necesario confrontar su significado con su uso, observando no de la Ciudad de Buenos Aires. Esta Comisión, ha realizado a
sólo lo que los agentes dicen del símbolo sino también lo que partir del año 2004 una convocatoria abierta, a nivel nacional,
hacen con él. El observador debe en este sentido “considerar para la presentación de propuestas en relación a los usos y con-
no sólo el símbolo, sino la estructura y la composición del tenidos de este Espacio para la Memoria. Hasta diciembre de
grupo que lo maneja (...) También se deberá tener en cuenta 2006 se presentaron 16 propuestas. Se pueden consultar en:
las cualidades afectivas de esos actos, si son agresivos, melan- http://www.derhuman.jus.gov.ar/
cólicos, penitentes, gozosos, burlescos. Ha de inquirir además 19
Los motivos de exclusión de estas otras categorías de personas
por qué ciertas personas y ciertos grupos están ausentes en de- afectadas por la última dictadura militar obedecen a muchos
terminadas ocasiones, si es que han sido ritualmente excluidos órdenes, que no analizamos aquí. Pero una clasificación que
de la presencia del símbolo, y en caso afirmativo, por qué” recorre la elección o exclusión es sin duda la noción de muer-
(Turner, 1990, p. 56). tos y vivos. Los que están vivos, que sobrevivieron, pareciera
13
Los guardapolvos blancos son usados en Argentina por los ni- que no pueden o no deben ser homenajeados. Pesa sobre ellos
ños que concurren a las escuelas públicas y son un símbolo de muchas veces la “sospecha” sobre su sobrevivencia. En el caso
la educación pública y la pureza, ya que antiguamente se les de los exiliados, se asocia muchas veces la noción de “huida”,
decía a estos niños: “nuestras palomitas blancas”. se fueron, reconstruyeron sus vidas en el exilio.
14
Durante los días 19 y 20 de diciembre de 2001 se sucedie- 20
Durante el año 2006 los padres de Cromañon se enfrentaron
ron en Argentina una serie de episodios de protestas cuyo eje en diversos momentos con integrantes de Madres de Plaza de
central era la consigna “que se vayan todos” en relación a los Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo, ambas instituciones que
políticos y específicamente al Presidente De La Rúa. El pre- inicialmente los apoyaron participando de las marchas convo-
sidente, finalmente y luego de estos episodios, renunció a su cadas por los padres. Finalmente la crisis tomo estado público
cargo. Durante estas jornadas de protesta, fueron asesinados cuando Estela Carlotto salió públicamente a defender a Ibarra
32 jóvenes en todo el país, de los cuales, 10 en la Plaza de (Jefe de Gobierno de la Capital Federal, acusado por los padres
Mayo e inmediaciones. de Cromañon de ser uno de las causantes de la tragedia y des-
15
Es necesario decir que la composición en relación a quienes tituido durante el año 2005 en juicio político por este tema)
ocupan puestos jerárquicos en la Secretaría de Derechos Hu- y los padres de Cromañon respondieron a esto arrojándole
manos de la nación no es un dato menor. Si uno observa las huevos a la dirigente de Abuelas de Plaza de Mayo (Ver una
trayectorias del Secretario, Eduardo Luis Duhalde, del Secre- cronología de los acontecimientos en, http://www.pagina12.
tario Ejecutivo Carlos Lafforgue o de la Coordinadora General com.ar/diario/suplementos/no/12-2025-2005-12-31.html)
del Archivo Nacional de la Memoria, puede comprender la
centralidad que el pasado reciente tiene en torno a la noción
de derechos humanos y memoria para esta Secretaria. De ma-
nera general, los puestos jerárquicos y la coordinación de la
mayoría de las áreas están cubiertas por ex militantes políticos,
familiares de desaparecidos, exiliados. La militancia en los ´70
pasa a ser de alguna forma, un elemento de legitimación para
Referências
ocupar esos cargos. Elementos que “antes eran simplemente
“experiencias” ahora forman parte del curriculum, se ha trans- Da Matta, Roberto. El oficio de etnólogo
formado en un tipo de capital cultural (para poder trabajar hay o cómo tener `Anthropological Blues´. En:
que saber “entender” desde la experiencia propia lo que se va
Nunes, E. O. de (org.) Aventura Sociológica.
a gestionar allí), anclado en un capital social (las redes tejidas
desde los ’70 hasta ahora), y en muchos casos se puede hablar
Rio de Janeiro: Zahar Editores, 1978.
de un capital en parte heredado, en el caso de los algunos hijos
de desaparecidos, exiliados o ex militantes políticos, que tra- Da Silva, Catela Ludmila. No habrá flores en la
bajan en la secretaría. Debo muchas de las ideas de esta nota a tumba del pasado. La Plata: Al Margen Editora,
Mariana Tello.
2001.
16
Con pasado reciente de violación a los derechos humanos me
refiero a la última dictadura militar (1976-1983) y sus con-
secuencias. 30.000 desaparecidos, miles de presos, exiliados, Del Barco, Oscar y Schmucler, Héctor.
deuda externa, etc. Crítica a los derechos humanos. Revista de Cultura
17
Agradezco a Mariana Tello la lectura atenta a este texto y los y Política, Córdoba: La Intemperie, 2005.
aportes que le hizo. Entre otros me hizo notar en esta idea de
la reconciliación, tema tabú si los hay en el discurso sobre el
pasado reciente.
Diniz, Débora. Valores universais e direitos culturais. Juiz de Fora
v.3, n. 1/2
18
El Edificio de la E.S.M.A se encuentra actualmente cerrado al En: Regina Novaes (Org.). Directos humanos temas e p. 09-20
jan./dez.
público. El mismo es administrado por una comisión bipartita perspectivas. Rio de Janeiro: MAUAD, 2001. 2008

19
Huyssen, Andréas. Seduzidos pela memória.
Teoria e Cultura

Rio de Janeiro: Aeroplano Editora, 2000.

Noaves, Regina y Ribeiro, Paulo Jorge.


Direitos humanos, temas e perspectivas: um
posfácio. ABA/Fundacao Ford. Rio de Janeiro:
Ediciones MAUAD, 2001

Rabossi, Eduardo. La teoria de los derechos


humanos naturalizada. Revista del centro de Estudios
Constitucionales, n. 5, enero-marzo, 1990.

Rita, Laura Segato. Antropologia e direitos


humanos: alteridade e ética no movimento de
expansão dos direitos universais. Mana Estudos de
Antropologia Social, v. 1, n. 12, 2006.

Turner, Víctor. La selva de los símbolos. Madrid:


Siglo XXI, 1990.

Juiz de Fora
v.3, n. 1/2
p. 09-20
jan./dez.
2008

20

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