0% encontró este documento útil (0 votos)
201 vistas4 páginas

Concepciones de la Cultura Histórica

La cultura es el modo en que una sociedad interpreta, transmite y transforma la realidad. El documento discute las diferentes concepciones de la historia de la cultura a través de los años, incluyendo la concepción clásica, las concepciones antropológicas descriptiva y simbólica, y la concepción estructural. También analiza cómo el surgimiento de la comunicación masiva ha transformado la producción y circulación de formas simbólicas en las sociedades modernas.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
201 vistas4 páginas

Concepciones de la Cultura Histórica

La cultura es el modo en que una sociedad interpreta, transmite y transforma la realidad. El documento discute las diferentes concepciones de la historia de la cultura a través de los años, incluyendo la concepción clásica, las concepciones antropológicas descriptiva y simbólica, y la concepción estructural. También analiza cómo el surgimiento de la comunicación masiva ha transformado la producción y circulación de formas simbólicas en las sociedades modernas.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CONCEPCIONES DE HISTORIA DE LA CULTURA: CULTURA.

HISTORIA
CIVILIZACIÓN. SOCIEDAD. DESARROLLO.
La cultura es el modo en que una sociedad interpreta, transmite y transforma la
realidad, la cultura histórica es el modo concreto y peculiar en que una sociedad se
relaciona con su pasado. Al estudiar la cultura histórica indagamos la elaboración social
de la experiencia histórica y su plasmación objetiva en la vida de una comunidad. La
reflexión teórica sobre el concepto de cultura histórica se ha realizada desde los
decenios 1980 y 1990, mediante trabajos rotulados con ese mismo término, como los
de Jörn Rüsen, Maria Grever o Bernd Schönnemann, o con otros términos
estrechamente relacionados
En la literatura de las ciencias sociales, el estudio de las formas simbólicas se ha
conducido generalmente bajo la rúbrica del concepto de cultura. Si bien puede haber
desacuerdo en cuanto al significado del concepto mismo, muchos analistas convendrían
en que el estudio de los fenómenos culturales es una preocupación de importancia central
para todas las ciencias sociales. La vida social no es sólo una cuestión de objetos e
incidentes que se presentan como hechos en el mundo natural: también es una cuestión
de acciones y expresiones significativas, de enunciados, símbolos, textos y artefactos de
diversos tipos, y de sujetos que se expresan por medio de éstos y buscan comprenderse a
sí mismos y a los demás mediante la interpretación de las expresiones que producen y
reciben. En su sentido más amplio, la reflexión sobre los fenómenos culturales se puede
interpretar como el estudio del mundo socio histórico en tanto campo significativo.

Se puede interpretar como el estudio de las maneras en que individuos situados en el


mundo socio histórico producen, construyen y reciben expresiones significativas de
diversos tipos. Visto así, el concepto de cultura alude a una variedad de fenómenos y a un
conjunto de preocupaciones que hoy día comparten analistas que trabajan en diversas
disciplinas, que van de la sociología y la antropología a la historia y la crítica literaria.

Sin embargo, no siempre se ha usado de este modo el concepto de cultura. Es un


concepto que posee una larga historia propia, y el sentido que transmite en la actualidad
es en cierta medida producto de ella. Al recorrer algunos de los principales episodios del
desarrollo del concepto de cultura podremos obtener una comprensión más profunda de lo
que interviene y de lo que debe evitarse en el estudio contemporáneo de los fenómenos
culturales. Por tanto, empezaré este capítulo ofreciendo una breve visión panorámica de
este desarrollo. Mí objetivo no es proporcionar un examen exhaustivo de los muchos usos,
pasados y actuales, del concepto de cultura, sino más bien poner de relieve algunas de las
principales líneas de su empleo. En aras de la sencillez, distinguiré entre cuatro sentidos
básicos. El primero es el que era aparente en las primeras discusiones de la cultura, en
especial en aquellas que se produjeron entre los filósofos e historiadores ale-manes
durante los siglos XVIII y XIX. En estas discusiones el término cultura se usaba
generalmente para referirse a un proceso de desarrollo intelectual o espiritual, proceso que
difería en ciertos aspectos del de civilización. Podemos describir este empleo tradicional
del término como la concepción clásica de la cultura. Con la aparición de la antropología a
fines del siglo XIX, la concepción clásica cedió el paso ante diversas concepciones
antropológicas de la cultura. Aquí distingo dos de tales concepciones: lo que llamo la
concepción descriptiva y la concepción simbólica. La concepción descriptiva de la cultura
se refiere al conjunto diverso de valores, creencias, costumbres, convenciones, hábitos y
prácticas característicos de una sociedad particular o de un periodo histórico.

La concepción simbólica desplaza el enfoque hacia un interés por el simbolismo: de


acuerdo con ella, los fenómenos culturales son fenómenos simbólicos, y el estudio de la
cultura se interesa esencialmente por la interpretación de los símbolos y de la acción
simbólica.

La concepción simbólica es un punto de partida adecuado para desarrollar un enfoque


constructivo para el estudio de los fenómenos culturales. No obstante, la debilidad de esta
concepción -en la forma en que aparece, por ejemplo, en los escritos de Geertz- es que no
presta suficiente atención a las relaciones sociales estructuradas donde se insertan
siempre los símbolos y las acciones simbólicas.

En consecuencia, formuló lo que llamo la concepción estructural de la cultura. De acuerdo


con ella, los fenómenos culturales pueden entenderse como formas simbólicas en
contextos estructurados; y el análisis cultural puede interpretarse como el estudio de la
constitución significativa y de la contextualización social de las formas simbólicas.

La mayor parte del presente capítulo se relaciona con la elaboración de los dos rasgos
implicados por la concepción estructural de la cultura: es decir, la constitución significativa
y la contextualización social de las formas simbólicas. Al considerar las formas simbólicas
en relación con los contextos sociales estructurados en los cuales se producen y reciben,
la concepción estructural de la cultura proporciona una base sobre la cual podemos
empezar a pensar en lo que implica el surgimiento y el desarrollo de la comunicación
masiva. De determinadas maneras y en virtud de ciertos medios, la comunicación masiva
trata de la producción y transmisión de las formas simbólicas.

La comunicación de masas es ciertamente una cuestión de tecnología y de poderosos


mecanismos de producción y transmisión; pero también es una cuestión de formas
simbólicas, de expresiones significativas de diversos tipos, que son producidas,
transmitidas y recibidas por conducto de las tecnologías desplegadas por las industrias de
los medios. De este modo, el surgimiento y el desarrollo de la comunicación de masas
pueden considerarse como una transformación fundamental y continua de las maneras en
que se producen y circulan las formas simbólicas en las sociedades modernas. Es en este
sentido cuando me refiero a la mediatización de la cultura moderna. Lo que define a
nuestra cultura como «moderna» es el hecho de que, desde fines del siglo XV, la
producción y la circulación de las formas simbólicas han estado creciente e
irreversiblemente atrapadas en procesos de mercantilización y transmisión que ahora
poseen un carácter global

la cultura es el modo en que una sociedad interpreta, transmite y


transforma la realidad, la cultura histórica es el modo concreto y peculiar
en que una sociedad se relaciona con su pasado. Al estudiar la cultura
histórica indagamos la elaboración social de la experiencia histórica y su
plasmación objetiva en la vida de una comunidad.
Historia de la cultura, es una corriente historiográfica más que una rama de la historia o
disciplina académica en sí. Comenzó a partir de la década de 1970, sobre todo para definir
determinados trabajos de historiadores anglófonos (ingleses y estadounidenses) y
francófonos (franceses). Los historiadores de tradición hispánica tardaron en secundar los
métodos de esta corriente porque en la tradición de los distintos países hispánicos fueron
más comunes las ideas de Ortega y Gasset para estudiar las ideas y las tradiciones
culturales. La historia cultural combina las metodologías de la antropología y la historia
para estudiar las tradiciones de la cultura popular o las interpretaciones culturales de la
experiencia histórica.
Generalmente, se enfoca en hechos históricos que suceden entre los grupos que no
conforman la elite de una sociedad, como el carnaval, las fiestas populares y
los rituales públicos. También se ocupa de las tradiciones populares como la trasmisión
oral de cuentos, canciones, poemas épicos y otras formas de tradición oral. En ocasiones,
los historiadores que la cultivan estudian el desarrollo de elementos culturales vinculados a
las relaciones humanas que lo hacen posible, como las ideas, la ciencia, el arte, la técnica,
así como expresiones culturales de movimientos sociales como el nacionalismo o
el patriotismo. También analiza los principales conceptos históricos como
poder, ideología, clase social, cultura, identidad, raza, percepción, actitud, y desarrolla
métodos nuevos para la investigación histórica como la narrativa del cuerpo. Muchos
estudios consideran los procesos de adaptación de la cultura popular a los medios de
comunicación de masas (televisión, radio, periódicos y revistas, entre otros), los procesos
de adaptación de lo escrito al cine, y actualmente el proceso de asimilación de la cultura
oral, visual y escrita a Internet.
Otras formas o desarrollos teóricos recientes de la historia cultural provienen de otros
campos, como la historia del arte; de enfoques metodológicos previos, como la Escuela de
los Annales, el marxismo, y la microhistoria; o de formulaciones teóricas desarrolladas por
intelectuales concretos, como la de Jürgen Habermas sobre la "opinión pública", la
de Clifford Geertz sobre la “descripción densa” (La interpretación de las culturas), y la idea
de memoria como categoría histórico-cultural discutida por Paul Connerton.
Varios historiadores pueden ser agrupados en esta corriente. Algunos de los más
importantes son: Roger Chartier, Robert Darnton, Patrice Higonnet, Lynn Hunt, Keith
Jerkins y Sarah Maza. Sus trabajos sobre la época de la Francia revolucionaria han
aportado, entre otras cosas, una nueva visión de la modernidad.

Muchos historiadores culturales actuales afirman que se trata de un nuevo enfoque, pero
la historia cultural fue mencionada por historiadores del siglo XIX como el estudioso suizo
de la historia del Renacimiento Jacob Burckhardt.1
La historia cultural se solapa en sus planteamientos con los movimientos franceses
de histoire des mentalités (Philippe Poirrier, 2004) y la llamada nueva historia, y en
Estados Unidos está estrechamente asociada al campo de los estudios culturales
americanos. Tal y como fue concebida y practicada originalmente en el siglo XIX por
Burckhardt, en relación con el Renacimiento italiano, la historia cultural se orientaba al
estudio de un periodo histórico concreto en su totalidad, con respecto no sólo a su pintura,
escultura y arquitectura, sino a la base económica que sustentaba la sociedad, y a las
instituciones sociales de su vida cotidiana. 2 Los ecos del enfoque de Burkhardt en el siglo
XX pueden verse en la obra de Johan Huizinga El otoño de la Edad Media|El ocaso de la
Edad Media]] (1919).3
[Link]

[Link]

También podría gustarte