13 - I Paralipomenos
13 - I Paralipomenos
I
Paralipó menos
Versió n de Mons. Juan Straubinger
Libro 13 de la Biblia
Catequesis del Papa sobre la oración de David
I Paralipómenos Capítulo 29 2
I Paralipómenos Capítulo 29 3
Introducción
Los dos Libros de los Paralipómenos formaron en su origen un solo libro. Fueron
divididos en dos por los Setenta, probablemente por razones prácticas.
Paralipómenos, es decir Suplementos, se llaman en griego estos libros porque
traen cosas omitidas en los demás libros sagrados; pero además son un resumen de la
historia del Antiguo Testamento. Los judíos los llamaban “las Palabras de los Días”,
y San Jerónimo, para señalar su importancia, les dio el nombre de “Crónica de las
Crónicas”. Pero no deben confundirse con el Libro de las Crónicas o Anales, tantas
veces citados en los libros de los Reyes, y en éstos mismos; aquél se perdió, pero es
posible que estuviese resumido en éstos.
El primer libro refiere en su primera parte (capítulos 1-9) las genealogías desde
Adán hasta David, y en la segunda (capítulos 10-29) la historia de David.
El libro segundo trata primeramente de la historia de Salomón (1-9) y luego
principalmente del reino de Judá hasta su caída (10-36), incluyendo el decreto de
libertad dado por Ciro.
Si bien los Paralipómenos son un resumen de la Historia Sagrada, constituyen,
sin embargo, una obra personal e independiente. El fin que se propuso el autor fue
demostrar que los tiempos en que el pueblo de Dios cumplía con la Ley, eran los
mejores. Por eso pasa por alto los acontecimientos que no están relacionados con la
religión y el culto; lo que, sin embargo, no quiere decir que su obra no tenga valor
histórico. Muy al contrario, en la esfera religiosa, a que se limita el autor, pudo
recurrir a otras fuentes, ante todo, las listas genealógicas guardadas en el Templo, las
cuales no estaban al alcance de otros historiadores.
Las llamadas contradicciones con otros libros del Antiguo Testamento se
solucionan fácilmente para los que adoptan las reglas de una sana hermenéutica, y no
se erigen orgullosamente en jueces de la Palabra divina. Pues, como observa San
Jerónimo, todo el conocimiento de las Escrituras se encierra en este volumen, en
cuanto a la inteligencia de la historia.
El autor de los Paralipómenos es desconocido. Algunos lo buscan en Esdras o
Nehemías, y para demostrar su tesis aducen la semejanza de estilo, explicando, por
otra parte, como adiciones posteriores todas las cosas que denuncian un origen más
moderno, p. ej. la prolongación de la genealogía davídica hasta seis generaciones
después de Zorobabel, etc. Seguramente los dos libros no han sido compuestos antes
del cautiverio babilónico, sino probablemente en tiempos de la restauración del
pueblo judío, con el fin de ilustrar sobre su historia sagrada a los judíos vueltos a su
tierra, y facilitar el reparto de ésta según las genealogías. Quiso inculcarles que eran
un pueblo teocrático, separado de los demás pueblos de la tierra y elegido para dar
culto a Yahvé. De ahí la preferencia que el autor diera a la organización del culto que
es el sello de la unión de Dios con su pueblo.
I Paralipómenos Capítulo 29 4
I. Tablas genealógicas
Capítulo 1
Desde Adán hasta Abrahán
1
Adán, Set, Enós; 2Cainán, Mahalalel, Jared; 3Enoc, Matusalén, Lamec; 4Noé,
Sem, Cam y Jafet.
5
Hijos de Jafet: Gómer, Magog, Madai, Javán, Tubal. Mósoc y Tiras. 6Hijos de
Gómer: Asquenaz, Rifat y Togormá. 7Hijos de Javán: Elisa, Tarsis, Kitim y
Dodanim.
8
Hijos de Cam: Cus, Misraim, Put y Canaán. 9Hijos de Cus: Sabá, Havilá, Sabrá,
Raamá y Sabtecá. Hijos de Raamá: Sabá y Dedán. 10Cus engendró a Nimrod. Éste
fue el primero que se hizo poderoso en la tierra. 11Misraim engendró a los Ludim, los
Anamim, los Lehabim, los Haftuhim, 12los Patrusim, los Casluhim, de donde han
salido los filisteos y los caftoreos.
13
Canaán engendró a Sidón, su primogénito, y a Het, 14como también al Jebuseo,
al Amorreo, al Gergeseo, 15al Heveo, al Arqueo, al Sineo, 16al Arvadeo, al Samareo y
al Hamateo.
17
Hijos de Sem: Elam, Asur, Arfaxad, Lud, Aram, Hus, Hul, Géter y Mósoc.
18
Arfaxad engendró a Sélah; Sélah engendró a Héber. 19A Héber le nacieron dos
hijos; el nombre del uno era Fáleg, porque en sus días fue dividida la tierra; y el
nombre de su hermano, Joctán. 20Joctán engendró a Almodad, Sélef, Hazarmávet,
Jérah, 21Hadoram, Uzal, Dicla, 22Ebal, Abimael, Sabá, 23Ofir, Havilá y Jobab; todos
éstos son hijos de Joctán.
1 ss. La gran mayoría de los nombres se encuentra también en otros libros del Antiguo Testamento,
aunque no siempre con la misma ortografía. Véase Génesis capítulo 5 y 10 y notas.
5. De Jafet salieron los pueblos de raza blanca que “habitarían la tienda de Sem” (Génesis 9, 27), o
sea, que entrarían en la verdadera religión (San Agustín). Véase EL 2, 12-13.
10. Los versículos 11-16 y 17b-24 faltan en la versión griega de los Setenta.
13. Recuérdese la predicción de Génesis 9, 25-27. Ella explica que los pueblos descendientes de
Canaán fueran esclavizados y la tierra de su nombre conquistada por el pueblo elegido, como refiere el
libro de Josué. Así se comprende, como un designio divino, el misterio de la raza que desciende de Cam, y
su humillación en medio de otras razas. Es una prueba de orden temporal, que la divina misericordia hará
redundar sin duda en bien espiritual de los que son rectos, según enseña San Pablo (Romanos 8, 28).
18. De Héber vendría, según algunos, el nombre de Hebreo, dado a Abrahán en Génesis 14, 13.
Otros lo derivan de “eber” (allende) para indicar que Abrahán vino del otro lado del río Éufrates.
19. Fáleg o Féleg, porque, como agrega el Génesis (10, 25) en sus días se hizo la partición de la
tierra. Fáleg significa división. Cf. Génesis 11, 1 y 4 ss.
I Paralipómenos Capítulo 29 5
De Sem (descienden): Arfaxad, Sélah, 25Héber, Fáleg, Reú,
24 26
Serug, Nacor,
Táreh. 27Abram, que es el mismo que Abrahán.
Descendientes de Abrahán
28
Hijos de Abrahán: Isaac e Ismael. 29He aquí sus descendientes: El primogénito
de Ismael: Nabayot; después Kedar, Adbeel, Mibsam, 30Mismá, Dumá, Masá, Hadad,
Temá; 31Jetur, Nafís y Kedmá. Éstos son los hijos de Ismael.
32
Hijos de Keturá, mujer secundaria de Abrahán, la cual dio a luz a Simrán,
Jocsán, Medán, Madián, Jisbac y Súah. Hijos de Jocsán: Sabá y Dedán. 33Hijos de
Madián: Efá, Éfer, Enoc, Abidá y Eldaá. Todos éstos son hijos de Keturá.
34
Abrahán engendró a Isaac. Hijos de Isaac: Esaú e Israel.
Descendientes de Esaú
35
Hijos de Esaú: Elifaz, Reuel, Jeús, Jalam y Coré. 36Hijos de Elifaz: Teman,
Ornar, Sefí, Gatam, Kenaz, Timná y Amalee. 37Hijos de Reuel: Náhat, Será, Samá y
Mizá.
38
Hijos de Seír: Lotán, Sobal, Sibeón, Aná, Disón, Éser y Disán. 39Hijos de
Lotán: Horí y Homam. Hermana de Lotán: Timná. 40Hijos de Sobal: Alyán,
Manáhat, Ebal, Sefí y Onam. Hijos de Sibeón: Ayá y Aná. 41Hijos de Aná: Disón.
Hijos de Disón: Hamram, Esbán, Itrán y Kerán. 42Hijos de Éser: Bilhán, Saaván y
Jaacán. Hijos de Disán: Hus y Arán.
43
He aquí los reyes que reinaron en el país de Edom antes que reinase un rey
sobre los hijos de Israel: Bela, hijo de Beor; el nombre de su ciudad era Dinhabá.
44
Murió Bela, y reinó en su lugar Jobab, hijo de Sera, de Bosra. 45Murió Jobab, y
reinó en su lugar Husam, de la tierra de los lemanitas. 46Murió Husam, y reinó en su
lugar Hadad, hijo de Bedad, el cual derrotó a Madián en los campos de Moab; el
nombre de su ciudad era Avit. 47Murió Hadad, y reinó en su lugar Samlá, de
Masrecá. 48Murió Samlá, y reinó en su lugar Saúl, de Rehobot del Río. 49Murió Saúl,
y reinó en su lugar Baalhanán, hijo de Acbor. 50Murió Baalhanán, y reinó en su lugar
Hadad. El nombre de su ciudad era Paí, y el de su mujer Mehetabel, hija de Matred,
hija de Mesahab. 51Murió Hadad, y fueron caudillos de Edom: el caudillo Timná, el
caudillo Alvá, el caudillo Jetet, 52el caudillo Oholibamá, el caudillo Elá, el caudillo
Finón, 53el caudillo Kenás, el caudillo Teman, el caudillo Mibsar, 54el caudillo
Magdiel, el caudillo Iram. Éstos fueron los caudillos de Edom.
27. Cf. Génesis 17, 5 y nota.
29. De Ismael descienden los árabes, de modo que Abrahán no sólo es padre de los judíos, sino
también de los pueblos árabes, que nunca dejaron de molestar a Israel y que también actualmente luchan
contra los judíos, perpetuando así la rivalidad entre Isaac y Esaú. Abrahán es, además, en sentido
espiritual, “padre de todos los creyentes” (Romanos 4, 11), título que la Sagrada Escritura no da a ningún
otro de los mortales, por grande y santo que sea.
38 ss. Véase Génesis 36, 20 ss. Seír se usa en el Antiguo Testamento también en lugar de Edom.
I Paralipómenos Capítulo 29 6
Capítulo 2
Hijos de Jacob
He aquí los hijos de Israel: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, 2Dan,
1
Capítulo 3
Descendientes de David
1
He aquí los hijos de David que le nacieron en Hebrón: El primogénito Amnón,
de Ahinoam de Jesreel; el segundo, Daniel, de Abigail de Carmel; 2el tercero,
52. En vez de los nombres de los hijos, la Vulgata da el sentido etimológico de ellos: Él que veía la
mitad de los descansos.
55. Los Tiroteos, los Simateos, los Sucateos. Vulgata: y moraban en tiendas, cantando y tañendo.
Hamat. Vulgata: Calor. Las diferencias entre la Vulgata y el hebreo no son de importancia; se trata
solamente de otra forma de traducir las mismas letras hebreas, las que, tomadas en sentido etimológico y
no como nombres de localidades y personas, tienen el significado que les da la Vulgata. Los escribas eran
los doctores e intérpretes de la Ley y a la vez jurisconsultos. Sobre los Recabitas véase Jeremías 35, 6 ss.
y IV Reyes 10, 15 y nota. Se deduce del contexto que el autor no habla de los escribas en general, sino
solamente de los recabitas, que llevaban una admirable vida contemplativa. Cf. Jueces 1, 16 y nota.
I Paralipómenos Capítulo 29 8
Absalón, hijo de Maacá, hija de Talmai, rey de Gesur; el cuarto, Adonías, hijo de
Haggit; 3el quinto, Safarías, de Abital; el sexto, Itream, de su mujer Eglá. 4Estos seis
le nacieron en Hebrón, donde reinó siete años y seis meses. Después reinó treinta y
tres años en Jerusalén. 5He aquí los que le nacieron en Jerusalén: Sima, Sobab, Natán
y Salomón, cuatro, de Betsabee, hija de Amiel; 6además Ibhar, Elisamá, Elifálet,
7
Nogá, Néfeg, Jafía, 8Elisamá, Eliadá y Elifélet, nueve.
9
Estos son todos los hijos de David, sin contar los hijos de las mujeres
secundarias. Tamar era hermana de ellos.
10
Hijo de Salomón: Roboam; Abías, su hijo; Asá, su hijo; Josafat, su hijo;
11
Joram, su hijo; Ococías, su hijo; Joás, su hijo; 12Amasías, su hijo; Azarías, su hijo;
Joatam, su hijo; 13Acaz, su hijo; Ezequías, su hijo; Manasés, su hijo; 14Amón, su hijo;
Josías, su hijo.
15
Hijos de Josías: El primogénito, Johanán; el segundo, Joakim; el tercero,
Sedecías; el cuarto, Sellum. 16Hijos de Joakim: Jeconías, su hijo; Sedecías, su hijo.
17
Hijos de Jeconías el cautivo: Salatiel, su hijo; 18Malquiram, Fadaías, Senasar,
Jecamías, Hosamá y Nadabías. 19Hijos de Fadaías: Zorobabel y Semeí. Hijos de
Zorobabel: Mesullam, Hananías y Salomit, su hermana, 20Hasubá, Ohel, Baraquías,
Hasadías y Jusabhésed, cinco. 21Hijos de Hananías: Faldas y Jesaías; los hijos de
Refaías, los hijos de Arnán, los hijos de Abdías, los hijos de Sequenías. 22Hijo de
Sequenías: Semeías. Hijos de Semeías: Hatús, Igal, Barias, Nearías y Safat, seis.
23
Hijos de Nearías: Elioenai, Ezequías y Ezricam, tres. 24Hijos de Elioenai: Hodaías,
Eliasib, Feleías, Acub, Johanán, Dalaías y Ananí, siete.
Capítulo 4
Suplementos de la genealogía de Judá
1
Hijos de Judá: Fares, Hesrón, Carmí, Hur y Sobal, 2Raías, hijo de Sobal,
engendró a Jáhat. Jáhat engendró a Ahumai y a Lahad. Éstas son las familias de los
sarateos.
3
He aquí los descendientes de la estirpe de Etam: Jesreel, Ismá e Idbás; su
hermana se llamaba Hasalelponí. 4Fanuel fue padre de Gedor, y Éser, padre de Husá.
Éstos son los hijos de Hur, primogénito de Efrata, padre de Betlehem.
1 ss. Daniel se llama Quileab en II Reyes 3, 3. En II Reyes 5, 14 ss. se hace mención de once hijos
de David, que le nacieron en Jerusalén. La diferencia puede explicarse por la omisión de los que murieron
en la infancia. Cf. 14, 3-7.
16 s. Jeconías, llamado también Joaquín (cf. Mateo 1, 11). Hijos de Jeconías el cautivo (versículo
17). Otros traducen, hijos de Jeconías: Asir, etc. Jeconías fue llevado al cautiverio por Nabucodonosor.
rey de Babilonia (IV Reyes 24, 15) y más tarde puesto en libertad (IV Reyes 25, 27 ss.).
19. Zorobabel es, según Mateo 1, 12, Ageo 1, 1 y Esdras 3, 2, hijo de Salatiel. Hay, tal vez, que
recurrir al levirato, para explicar la diferencia. “La descendencia de Zorobabel va más allá de los tiempos
de Esdras, a quien este libro se atribuye, por lo que se admite generalmente que los otros nombres han
sido añadidos luego” (Bover-Cantera).
9 a. Jabés recuerda en hebreo la palabra “dolor”. Preciosa muestra de cómo Dios escucha la oración
del corazón dolorido. Cf. Salmo 33, 18-19, etc.
I Paralipómenos Capítulo 29 9
5
Ashur, padre de Tecoa, tuvo dos mujeres: Hela y Naará. 6De Naará le nacieron:
Ohosam, Héfer, Temaní y Haahastarí. Éstos son los hijos de Naará. 7Hijos de Hela:
Séret, Ishar y Etnán.
8
Cos engendró a Anob, a Zobebá y las familias de Aharhel, hijo de Harum. 9Jabés
fue más ilustre que sus hermanos; su madre le dio el nombre de Jabés, diciendo:
“Porque le di a luz con dolor.” 10Jabés invocó al Dios de Israel, diciendo: “Cólmame,
te ruego, de bendiciones y ensancha mis términos; protégeme con tu mano y
guárdame del mal, de modo que no padezca aflicción.” Y Dios le otorgó su petición.
11
Kelub, hermano de Suhá, engendró a Mehir, que fue padre de Estón. 12Estón
engendró a Betrafa, a Pasee y Tehiná, padre de la ciudad de Nahás. Éstos son los
hombres de Recá.
13
Hijos de Quenaz: Otoniel y Saraías. Hijo de Otoniel: Hatat (y Maonatí).
14
Maonatí engendró a Ofrá; y Saraías engendró a Joab, padre del Valle de los
artesanos; pues eran artesanos. 15Hijos de Caleb, hijo de Jefone: Ir, Elá y Náam. Hijo
de Elá: Quenaz.
16
Hijos de Jehalelel: Zif, Zifá, Tiriá y Asarel. 17Hiios de Esrá: Jéter, Méred, Éfer y
Jalón. (Jéter) engendró a María, a Samai y a Isbah, padre de Estamo. 18Su mujer, la
de Judá, dio a luz a Jéred, padre de Gedor, a Héber, padre de Soco, y a Jecutiel,
padre de Zanoa. Aquellos (primeros) fueron los hijos de Bitiá, hija del Faraón, que
Méred había tomado por mujer. 19Hijos de la mujer de Hodías, hermana de Náham:
el padre de Ceilá, Garmí y Estemoa macaatita.
20
Hijos de Simón: Amnón, Riná, Benhanán y Tilón. Hijos de Isí: Zóhet y
Benzóhet.
21
Hijos de Selá, hijo de Judá: Er, padre de Leca, Laadá, padre de Maresá, y las
familias de los que labran el lino en Bet-Asbea, 22y Joquim, los hombres de Cozebá,
y Joás y Saraf, los cuales dominaron en Moab y Jasubi-Léhem. Éstas son cosas
antiguas. 23Eran ellos alfareros y habitaban en Netaim y Cederá. Habitaban allí al
servicio del rey trabajando por él.
Descendientes de Simeón
24
Hijos de Simeón: Namuel, lamín, Jarib, Zéra y Saúl. 25Sellum, su hijo; Mibsam,
su hijo; Misma, su hijo. 26Hijos de Mismá: Hanuel, su hijo; Zacur, su hijo; Semeí, su
hijo. 27Semeí tuvo diez y seis hijos y seis hijas. Pero sus hermanos no tuvieron
muchos hijos, ni se multiplicaron todas sus familias como los hijos de Judá.
28
Habitaban en Bersabee, Moladá, Hazarsual, 29Bilhá, Ésem, Tolad, 30Betuel, Hormá,
Siceleg, 31Bet-Marcabot, Hasarsusim, Betbirí y Saaraim. Éstas fueron sus ciudades
14. Valle de los artesanos. Así la Vulgata. Los modernos toman este término como nombre de una
localidad, en hebreo: Ge-Harasim.
22 s. Estos dos versículos son un ejemplo clásico de traducción etimológica de nombres de personas
y lugares. San Jerónimo prefería este modo de traducir en todos los casos donde no constaba que se
trataba de un nombre propio. Por ej. traduce el nombre de Joquim con las palabras: el que hizo parar el
sol. El autor sagrado termina el versículo 22 diciendo: Éstas son cosas antiguas. El significado de esta
observación es: así dicen las antiguas tradiciones.
27. Tuvo diez y seis hijos y seis hijas. Y no se avergonzaba. Hoy día no le darían alojamiento en
ninguna casa y los vecinos lo tomarían por zonzo. ¡Dichoso el pueblo que tiene numerosos hijos como
deseaban tenerlos las familias bíblicas!
I Paralipómenos Capítulo 29 10
hasta el reinado de David, 32con sus aldeas. (Además): Etam, Ain, Rimón, Toquen y
Asan; cinco localidades, 33con todas sus aldeas que están en torno a aquellas
ciudades, hasta Baal. Éstas son sus moradas, y su registro genealógico.
34
Y Mesobab, Jamlec, Josa, hijo de Amasías, 35Joel, Jehú, hijo de Josibías, hijo de
Saraías, hijo de Asiel; 36Elioenai, Jaacoba, Jesohaías, Asaías, Adiel, Jesimiel,
Banaías, 37Zizá, hijo de Sifí, hijo de Allón, hijo de Jedaías, hijo de Simrí, hijo de
Samaías. 38Éstos cuyos nombres van aquí, eran príncipes de sus familias, y sus casas
paternas tomaron un gran aumento. 39Por lo cual se dirigieron a la entrada de Gedor,
hasta el oriente del valle, buscando pastos para sus ganados. 40Y hallaron pastos
pingües y buenos y una tierra espaciosa, tranquila y segura, donde antes habían
habitado descendientes de Cam. 41Los antes mencionados por nombre vinieron en
tiempo de Ezequías, rey de Judá, y destruyeron las tiendas de aquéllos, y también a
los Meunitas que habitaban allí, entregándolos al exterminio hasta el día de hoy; y
entraron a habitar en su lugar, por haber allí pastos para sus ganados.
42
Algunos de los hijos de Simeón, en número de quinientos hombres, se fueron a
la montaña de Seír, bajo el mando de Faltías, Naarías, Rafaías y Usiel, hijos de Isí;
43
y derrotaron a los restos de los amalecitas que habían escapado, y allí habitan hasta
el día de hoy.
Capítulo 5
La tribu de Rubén
1
Hijos de Rubén, primogénito de Israel. Era el primogénito, más por haber
manchado el tálamo de su padre, fue dada su primogenitura a los hijos de José, hijo
de Israel, de modo que no ha de contarse como primogénito. 2Pues Judá se hizo
poderoso entre sus hermanos, y de él salió el príncipe, pero la primogenitura fue de
José. 3Hijos de Rubén, primogénito de Israel: Enoc, Fallú, Hesrón y Carmí.
4
Hijos de Joel: Semaya, su hijo; Gog, su hijo; Semeí, su hijo; 5Micá, su hijo; Reía,
su hijo; Baal, su hijo; 6Beerá, su hijo, al cual Tiglatfalnasar, rey de Asina, llevó
cautivo. Él era príncipe de los Rubenitas. 7Además, sus hermanos, según sus
familias, tal como están inscriptos en los registros genealógicos, conforme a sus
generaciones: El primero: Jeiel, después Zacarías, 8Bela, hijo de Azaz, hijo de Sema,
hijo de Joel, que habitaba en Aroer, y hasta Nebo y Baalmeón. 9Habitaba, asimismo,
al oriente hasta la entrada del desierto, que se extiende desde el río Éufrates; porque
tenían mucho ganado en la tierra de Galaad. 10En los días de Saúl hicieron guerra
40. Sobre Cam véase 1, 13 y nota.
41. Los Meunitas: Vulgata: los moradores.
1 s. Cf. Génesis 35, 22; 49, 3 s. De este pasaje y de Génesis 48, 5 se deduce que Jacob dividió los
derechos de la primogenitura en dos partes, dando el principado a Judá, pero reservando para José y sus
hijos la doble porción que correspondía al primogénito. Cf. Génesis 49. 22 ss.
6. Precioso dato histórico, que nos da noticias de la existencia de la tribu de Rubén hasta los tiempos
de Tiglatfalnasar (o Teglatfalasar), rey de Asiria (745727 a. C.).
10. Agarenos: descendientes de Abrahán por Agar e Ismael (Génesis 21, 9 ss.), árabes nómadas,
ricos en ganado.
I Paralipómenos Capítulo 29 11
contra los agarenos, que cayeron por su mano; y habitaron en sus tiendas en toda la
región oriental de Galaad.
La tribu de Gad
11
Los hijos de Gad habitaron enfrente de ellos en la tierra de Basan, hasta Salea.
12
Joel fue el primero, Safán el segundo, después Janai y Safat, en Basan. 13Sus
hermanos, según sus casas paternas, fueron: Micael, Mesullam, Seba, Jorai, Jacán,
Zía y Eber, siete. 14Éstos son los hijos de Abihail, hijo de Hurí, hijo de Jaroa, hijo de
Galaad, hijo de Micael, hijo de Jesisai, hijo de Jahdó, hijo de Buz. 15Ahí, hijo de
Abdiel, hijo de Guní, era el jefe de las casas paternas de ellos. 16Habitaban en
Galaad, en Basan y sus aldeas, y en todos los ejidos de Sarón, hasta sus puntos
extremos. 17Todos ellos fueron inscriptos en las genealogías, en los días de Joatam,
rey de Judá, y en los días de Jeroboam, rey de Israel.
18
Los hijos de Rubén, los gaditas y la media tribu de Manasés, eran hombres
valientes, llevaban escudo y espada, manejaban el arco, y eran diestros en la guerra.
Salían a campaña en número de cuarenta y cuatro mil setecientos sesenta. 19Hicieron
guerra contra los agarenos, Jetur, Nafís y Nodab, 20y recibieron socorro en la guerra
contra ellos, de suerte que los agarenos y todos los que con ellos estaban, fueron
entregados en sus manos; pues en la batalla clamaron a Dios, y Él les fue propicio,
por cuanto confiaban en Él. 21Capturaron la hacienda de ellos: sus camellos:
cincuenta mil; ovejas: doscientas cincuenta mil; asnos: dos mil; y cien mil cautivos.
22
Y hubo muchos muertos, porque la guerra venía de Dios. Habitaron en su lugar
hasta el cautiverio.
Descendientes de la media tribu de Manasés.
23
Los hijos de la media tribu de Manasés habitaron en el país desde Basán hasta
Baalhermón, hasta Senir y el monte Hermón. 24He aquí los jefes de sus casas
paternas: Éfer, Isí, Eliel, Asriel. Jeremías, Hodavías y Jahdiel, valientes guerreros,
gente de nombradía, jefes de sus casas paternas. 25Pero cometieron infidelidad contra
el Dios de sus padres y se prostituyeron yendo en pos de los dioses de los pueblos
del país que Yahvé había destruido delante de ellos. 26Por lo cual el Dios de Israel
incitó el espíritu de Ful, rey de Asiria, y el espíritu de Tiglatfalnasar, rey de Asiria, y
llevó al cautiverio a los Rubenitas, los Gaditas y la media tribu de Manasés, y los
transportó a Halah, a Habor, a Hará y al río Gozan, donde están hasta hoy día.
20. Por cuanto confiaban en Él: Entre hechos puramente históricos, se engarza esta maravillosa luz
de doctrina: Dios nos escucha en la medida en que confiamos en Él, creyéndolo verdaderamente un Padre
que fue capaz de darnos su Hijo. Cf. Salmo 32, 22: Juan 3, 16.
22. Hasta el cautiverio: Se refiere al cautiverio asirio que comenzó en el siglo VIII a. C. Cf.
versículo 26.
26. Ful y Tiglatfalnasar son la misma persona. Cf. versículo 6 y nota; IV Reyes 15, 19 s. y 29.
I Paralipómenos Capítulo 29 12
Capítulo 6
Descendientes de Leví
1
Hijos de Leví: Gersón, Caat y Merarí. 2Hijos de Caat: Amram, Ishar, Hebrón y
Uciel. 3Hijos de Amram: Aarón, Moisés y María. Hijos de Aarón: Nadab, Abiú.
Eleazar e Itamar; 4Eleazar engendró a Fineés; Fineés engendró a Abisúa; 5Abisúa
engendró a Bukí; Bukí engendró a Ocí; 6Ocí engendró a Zaraías; Zaraías engendró a
Meraiot; 7Meraiot engendró a Amarías; Amarías engendró a Ahitob; 8Ahitob
engendró a Sadoc; Sadoc engendró a Ahimaas; 9Ahimaas engendró a Azarías;
Azarías engendró a Johanán; 10Johanán engendró a Azarías, el cual ejerció el
sacerdocio en la Casa que Salomón edificó en Jerusalén. 11Azarías engendró a
Amarías; Amarías engendró a Ahitob; 12Ahitob engendró a Sadoc; Sadoc engendró a
Sallum; 13Sallum engendró a Helcías; Helcías engendró a Azarías; 14Azarías
engendró a Saraías; Saraías engendró a Josadac; 15Josadac fue llevado cuando Yahvé
deportó a Judá y a Jerusalén, por mano de Nabucodonosor.
16
Fueron hijos de Leví: Gersón, Caat y Merarí. 17He aquí los nombres de los hijos
de Gersón: Libní y Simeí. 18Hijos de Caat: Amram, Ishar, Hebrón, y Uciel. 19Hijos de
Merarí: Mahlí y Musí. Estas son las familias de los levitas, según sus casas paternas.
20
Hijos de Gersón: Libní, su hijo; Jáhat, su hijo; Sammá, su hijo; 21Joah, su hijo;
Iddó, su hijo; Zara, su hijo; Jeatrai, su hijo. 22Hijos de Caat: Aminadab, su hijo;
Coré, su hijo; Asir, su hijo; 23Elcaná, su hijo; Ebiasaf, su hijo; Asir, su hijo; 24Táhat,
su hijo; Uriel, Su hijo; Ocias, su hijo, y Saúl, su hijo. 25Hijos de Elcaná: Amasai,
Ahimot 26y Elcaná. Hijos de Elcaná: Zofai, su hijo; Náhat, su hijo; 27Eliab, su hijo;
Jeroham, su hijo; Elcaná, su hijo. 28Hijos de Samuel: El primogénito, Vasní; después
Abías. 29Hijos de Merarí: Mahlí; Libní, su hijo; Simeí, su hijo; Uzá, su hijo; 30Simeá,
su hijo; Hagía, su hijo; Asaía, su hijo.
Los levitas cantores
31
He aquí los que David puso para dirigir el canto, en la Casa de Yahvé, después
que el Arca había encontrado un lugar de reposo. 32Ellos ejercían el ministerio de
cantores delante de la Morada del Tabernáculo de la Reunión, hasta que Salomón
edificó la Casa de Yahvé en Jerusalén. Cumplían su servicio según su reglamento.
33
He aquí los que ejercían este servicio, con sus hijos: De los hijos de los Caatitas:
1 ss. Cf. Éxodo 6, 16 ss. Sobre Fineés (versículo 4). Véase Números 25, 12 y nota. Los versículos 1-
15 corresponden en el hebreo al capítulo 5, versículos 27-41. No nos cansemos de leer las genealogías de
la Biblia, admiremos más bien el empeño del pueblo hebreo en conservar los nombres de los antepasados
y cumplir el cuarto mandamiento también para con los muertos. El que sabe cómo se llamaban en tiempos
lejanos las cabezas de su estirpe, conserva de este modo la tradición de su familia y no corre el peligro de
hundirse en la masa. De ahí el supremo esfuerzo del comunismo por destruir los lazos familiares,
desvincular al hombre y desfamiliarizarlo para que no sea más que una partícula de una masa dominada
sólo por intereses materiales.
22. Sobre Coré, Números 16, 30 ss. Sus hijos fueron salvados (Números 26, 11).
28. En I Reyes 8, 2 el primogénito de Samuel se llama Joel. Parece, pues, que tuviera dos nombres.
Véase también versículo 33; I Reyes 1, 11 y nota.
32. Según su reglamento. Otros: según el turno. Cf. Lucas 1, 8.
I Paralipómenos Capítulo 29 13
Hernán, el cantor, hijo de Joel, hijo de Samuel, 34hijo de Elcaná, hijo de Jeroham,
hijo de Eliel, hijo de Tóah, 35hijo de Suf, hijo de Elcaná, hijo de Máhat, hijo de
Amasai, 36hijo de Elcaná, hijo de Joel, hijo de Azarías, hijo de Sofonías, 37hijo de
Táhat, hijo de Asir, hijo de Ebiasaf, hijo de Coré, 38hijo dé Ishar, hijo de Caat, hijo de
Leví, hijo de Israel. 39Su hermano Asaf, que asistía a su derecha: Asaf, hijo de
Baraquías, hijo de Simeá, 40hijo de Micael, hijo de Basaías, hijo de Malquías, 41h¡jo
de Etní, hijo de Zara, hijo de Adaías, 42hijo de Etán, hijo de Sima, hijo de Simeí,
43
hijo de Jáhat, hijo de Gersón, hijo de Leví. 44Los hijos de Merarí, hermanos de
ellos, estaban a la izquierda: Etán, hijo de Quisí, hijo de Abdí, hijo de Malluc, 45hijo
de Asabías, hijo de Amasías, hijo de Helcías, 46hijo de Amsí, hijo de Baní, hijo de
Sémer, 47hijo de Mahlí, hijo de Musí, hijo de Merarí, hijo de Leví. 48Sus hermanos,
los (demás) levitas, estaban encargados de todo el servicio de la Morada de la Casa
de Dios.
Aarón y sus hijos
49
Aarón y sus hijos ejercían sus funciones en el altar del holocausto y en el altar
del incienso; cumplían todo el servicio del Santísimo y hacían la expiación por todo
Israel, conforme a cuanto había mandado Moisés, siervo de Dios. 50Éstos son los
hijos de Aarón: Eleazar, su hijo; Fineés, su hijo; Abisúa, su hijo; 51Bukí, su hijo; Ocí,
su hijo; Zaraías, su hijo; 52Meraiot, su hijo; Amaría, su hijo; Ahitob, su hijo; 53Sadoc,
su hijo; Ahimaas, su hijo.
Ciudades de los sacerdotes
54
He aquí sus residencias según los territorios que les fueron asignados: A los
hijos de Aarón, de la familia de los Caatitas, que fueron los (primeros) señalados por
la suerte, 55les tocó Hebrón en la tierra de Judá, con sus ejidos alrededor de ella;
56
pero el campo de la ciudad, y sus aldeas, fueron dados a Caleb, hijo de Jefone. 57Se
les dio a los hijos de Aarón Hebrón, que era también ciudad de refugio, además,
Lobná con sus ejidos, Jatir y Estemoá con sus ejidos, 58Helón con sus ejidos, Dabir
con sus ejidos, 59Asan con sus ejidos, y Betsemes con sus ejidos. 60De la tribu de
Benjamín: Gabaá con sus ejidos, Almat con sus ejidos, Anatot con sus ejidos. Todas
sus ciudades fueron trece, según sus familias.
Ciudades de los levitas
Los hijos de Caat, que pertenecían a esa familia de la tribu, recibieron por
61
suerte diez ciudades de la mitad de Manasés, 62Los hijos de Gersón, según sus
familias, recibieron trece ciudades de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la
tribu de Neftalí y de la tribu de Manasés que estaba en Basan. 63A los hijos de
Merarí, según sus familias, les tocaron en suerte doce ciudades de la tribu de Rubén,
39. Hermano: aquí en el sentido de pariente. Lo mismo en versículo 44.
44. Etán sería la misma persona que Iditún a quien conocemos por los Salmos (Salmos 38, 1; 61, 1,
76, 1).
56. Véase Josué 21, 12-13.
61. Texto defectuoso. Faltan los nombres de las tribus de Efraím y Dan.
I Paralipómenos Capítulo 29 14
de la tribu de Gad y de la tribu de Zabulón. 64Los hijos de Israel dieron a los levitas
estas ciudades con sus ejidos. 65Les dieron por suerte también de la tribu de los hijos
de Judá, de la tribu de los hijos de Simeón y de la tribu de los hijos de Benjamín, las
ciudades designadas nominalmente.
66
Las (demás) familias de los hijos de Caat recibieron las ciudades de su
propiedad de parte de los hijos de Efraím, 67les dieron Siquem en la montaña de
Efraím, una de las ciudades de refugio, con sus ejidos, Guézer con sus ejidos,
68
Jocmeam con sus ejidos, Bethorón con sus ejidos, 69Ayalón con sus ejidos y
Gatrimón con sus ejidos; 70de parte de la media tribu de Manasés: Aner con sus
ejidos, Bileam con sus ejidos, para las familias de los demás hijos de Caat.
71
A los hijos de Gersón (se les dio): de la familia de la otra media tribu de
Manasés: Golán en Basan con sus ejidos y Astarot con sus ejidos; 72de la tribu de
Isacar: Cades con sus ejidos, Daberat con sus ejidos; 73Ramot con sus ejidos y Anem
con sus ejidos; 74de la tribu de Aser: Masal con sus ejidos, Abdán con sus ejidos;
75
Hucoc con sus ejidos y Rehob con sus ejidos; 76de la tribu de Neftalí: Cades en
Galilea con sus ejidos, Hamón con sus ejidos, y Kiryataim con sus ejidos.
77
Al resto, (es decir), a los hijos de Merarí (se les dio): de la tribu de Zabulón:
Rimonó con sus ejidos y Tabor con sus ejidos; 78y en la otra parte del Jordán, frente a
Jericó, al oriente del Jordán, de la tribu de Rubén: Béser en el desierto con sus ejidos,
Jazá con sus ejidos, 79Quedemot con sus ejidos, y Mefaat con sus ejidos; 80de la tribu
de Gad: Ramot de Galaad con sus ejidos, Mahanaim con sus ejidos, 81Mesbón con
sus ejidos, y Jaer con sus ejidos.
Capítulo 7
La tribu de Isacar
1
Hijos de Isacar: Tolá, Fuá, Jasub y Simrón; cuatro. 2Hijos de Tolá: Ucí, Refaías,
Jeriel, Jahmai, Jibsam y Samuel, jefes de las casas paternas de Tola; valientes
guerreros (inscriptos) en los registros genealógicos, siendo su número en los días de
David veinte y dos mil seiscientos. 3Hijos de Ucí: Israhías. Hijos de Israhías: Micael,
Obadías, Joel y Jesías, en total cinco jefes. 4Tenían, además, según sus linajes y sus
casas paternas, divisiones de tropas de guerra, en número de treinta y seis mil; pues
tenían muchas mujeres e hijos, 5Sus hermanos de todas las familias de Isacar,
valientes guerreros, eran ochenta y siete mil, inscriptos todos ellos en los registros
genealógicos.
La tribu de Benjamín
6
Hijos de Benjamín: Bela, Béquer y Jediael; tres. 7Hijos de Bela: Esbón, Ucí,
Uciel, Jerimor e Irí; cinco jefes de las casas paternas, valientes guerreros, inscriptos
65. Designadas nominalmente. Otra traducción: a las que pusieron nombres, es decir, a las que
denominaron con sus propios nombres.
68. En Josué 21, 22 s. se mencionan algunas ciudades más, que aquí faltan.
77. El complemento de este versículo se lee en Josué 21, 34.
6. Cf. 8, 1 ss.; Génesis 46, 21; Números 26, 38 ss.
I Paralipómenos Capítulo 29 15
en los registros genealógicos en número de veinte y dos mil treinta y cuatro. 8Hijos
de Béquer: Semirá, Joás, Eliéser, Elioenai, Amrí, Jeremot, Abías, Anatot y Almat;
todos éstos hijos de Béquer. 9Su registro genealógico, según sus linajes y jefes de sus
casas paternas, abarcaba veinte mil doscientos valientes guerreros. 10Hijos de Jediael:
Bilhán. Hijos de Bilhán: Jeús, Benjamín, Aod, Canaaná, Cetán, Tarsis y Ahisáhar:
11
todos éstos hijos de Jediael (contados) según los jefes de sus casas paternas,
valientes guerreros en número de diez y siete mil doscientos, aptos para ir a la
guerra. 12Supim y Hupim, hijos de Ir; y los Husim, hijos de Aher.
La tribu de Neftalí
Hijos de Neftalí: Jahaciel, Guní, Géser y Sellum; hijos de Bilhá.
13
La tribu de Manasés
Hijos de Manasés: Asriel. Su concubina siria dio a luz a Maquir, padre de
14
13. Hijos de Bilhá: Véase Génesis 30, 3 y 17; 46, 24; Números 26, 48 s. Bilhá fue mujer secundaria
de Jacob.
14. Cf. Números 26, 30 ss.; Josué 17, 1 ss.
15. Véase Números 26, 29 y 33; 27, 1 ss.
18. Hamoléquet: Vulgata: Regina. Ishod: Vulgata: Varón hermoso. Nombres hebreos que significan
etimológicamente lo que traduce la Vulgata.
20 ss. Cf. Números 26, 35 s.
27 ss. Cf. Josué 16, 1-10; 17, 11.
I Paralipómenos Capítulo 29 16
La tribu de Aser
Hijos de Aser: Imná, Isvá, Isví, Berías, y Sara, hermana de ellos. 31Hijos de
30
Berías: Héber, y Malquiel, el cual fue padre de Birzavit. 32Héber engendró a Jaflet,
Somer, Jotam y Suá, hermana de ellos. 33Hijos de Jaflet: Pasac, Bimhal y Asvat.
Éstos son los hijos de Jaflet. 34Hijos de Sémer: Ahí, Rohagá, Jehubá y Aram. 35Hijos
de Hélem, su hermano: Zofah, Imná, Seles y Amal. 36Hijos de Zofah: Súah,
Harnéfer, Sual, Berí, Imrá, 37Béser, Hod, Sammá, Silsá, Itrán y Beerá. 38Hijos de
Jéter: Jefone, Pispa y Ara. 39Hijos de Ullá: Arah, Haniel, y Risiá. 40Todos éstos eran
hijos de Aser, jefes de casas paternas, hombres escogidos, valientes guerreros, jefes
de príncipes. En los registros genealógicos estaban ellos inscriptos en número de
veinte y seis mil hombres, aptos para el ejército y para la guerra.
Capítulo 8
Genealogías de la tribu de Benjamín
1
Benjamín engendró a Bela, su primogénito, a Asbel, el segundo, a Aharah, el
tercero, 2a Nohá, el cuarto, a Rafa, el quinto. 3Bela tuvo por hijos: Adar, Gerá,
Abihud, 4Abisúa, Naamán, Ahoá, 5Gerá, Sefufán y Huram.
6
He aquí los hijos de Ahud, que eran jefes de casas paternas de los habitantes de
Gabaá y fueron transportados a Manáhat: 7Naamán, Ahías y Gerá. Éste los
transportó, y engendró a Uzá y a Ahihud.
8
Saaraim engendró hijos en el país de Moab, después de haber repudiado a sus
mujeres Husim y a Baará. 9Engendró de Hodes, su mujer, a Jobab, Sibiá, Mesá,
Malcam, 10Jeús, Sequía y Mirmá. Éstos son sus hijos, jefes de casas paternas. 11De
Husim engendró a Abitob, y Elpaal. 12Hijos de Elpaal: Éber, Misam, y Sémed, el
cual edificó a Onó y Lod, con sus aldeas; 13también Berías y Sema, jefes de casas
paternas de los habitantes de Ayalón, que pusieron en fuga a los habitantes de Gat.
14
Ahío, Sasac, Jeremot, 15Zebadías. Arad, Eder, 16Micael, Ispá y Jojá, hijos de Berías.
17
Zebadías, Mesullam, Ezequías, Héber, 18Ismerai, Izliá y Jobab, hijos de Elpaal.
19
Jaquim Sicrí, Zabdí, 20Elienai, Silletai, Eliel, 21Adayá, Berayá y Simrat, hijos de
Simeí. 22Ispán, Eber. Eliel, 23Abdón, Sicrí, Hanán, 24Hananías, Elam, Anatotías.
25
Ifdayá y Penuel: hijos de Sasac. 26Samserai, Sehariá, Ataliá, 27Jaaresías, Eliá y Sicrí:
hijos de Jeroham. 28Éstos son los jefes de las casas paternas, según sus linajes, que
habitaban en Jerusalén.
29
En Gabaón habitó el padre de Gabaón, cuya mujer se llamaba Maacá; 30y
Abdón, su hijo primogénito, y Sur, Cis, Baal, Nadab, 31Gedor, Ahío y Zequer.
30 ss. Cf. Génesis 46, 47; Números 26, 44-47.
1 ss. Los descendientes de Benjamín se hallan enumerados en 7, 6 ss. Aquí se dan más detalles
genealógicos, porque Saúl, descendiente de Benjamín, alcanzó la dignidad real. “Las divergencias
existentes entre esta genealogía y la del capítulo anterior nacen o de errores de copistas al transcribir los
nombres, o de la mezcla de hijos con nietos, o de que esta segunda lista nos da un estado más reciente de
la familia benjaminita” (Bover-Cantera).
29 ss. Véase 9. 35-44. En Gabaón habitó el padre de Gabaón, es decir, el dueño de Gabaón (cf.
Josué 9, 3 ss.), que, según 9, 35, se llamaba Jehiel.
I Paralipómenos Capítulo 29 17
32
Miclot engendró a Simeá. También estos, habitaron con sus hermanos en Jerusalén,
frente a sus hermanos. 33Ner engendró a Cis; Cis engendró a Saúl; Saúl engendró a
Jonatán, Melquisúa, Abinadab, y Esbáal. 34Hijos de Jonatán: Meribbáal. Meribbáal
engendró a Mica. 35Hijos de Mica: Pitón, Mélec, Tarea y Acaz. 36Acaz engendró a
Joadá, Joadá engendró a Alémet, Azmáyet y Simrí. Simrí engendró a Mosá; 37Mosá
engendró a Bineá, cuyo hijo fue Rafa, hijo de éste Elasá, e hijo de éste, Asel. 38AseI
tuvo seis hijos, cuyos nombres son éstos: Azricam, Bocrú, Ismael, Searías, Obadías y
Hanán. Todos éstos son hijos de Asel. 39Hijos de Esec, su hermano: Ulam, su
primogénito, Jeús, el segundo, y Elifélet, el tercero. 40Los hijos de Ulam eran
valientes guerreros, que manejaban el arco, padres de muchos hijos y nietos: ciento
cincuenta. Todos éstos pertenecen a los hijos de Benjamín.
Capítulo 9
Habitantes de Jerusalén
Todo Israel fue inscripto en los registros genealógicos; y he aquí que están
1
33. Cf. I Reyes 9, 1. Esbáal: Los libros de los Reyes lo llaman Isbóset (cf. II Reyes 2, 8). Debido a
que los israelitas piadosos se negaban a pronunciar el nombre del ídolo Baal, lo sustituían por bóset
(ignominia). Lo mismo ocurrió en el versículo siguiente con el nombre de Meribbáal que es idéntico con
el nombre Mefibóset de los libros de los Reyes (II Reyes 4, 4; 9, 6).
2 ss. Los primeros: “No los primeros después del cautiverio de Babilonia, como han pensado
algunos intérpretes contemporáneos, sino los primeros después de la instalación de los hebreos en Tierra
Santa” (Fillion). Los otros figuran en Nehemías 11, 4 ss. Son enteramente distintos y sólo pertenecen a las
tribus de Judá y Benjamín, sin incluir, como aquí, a los hijos de Efraím y Manasés. Los natineos son lo
que significa su nombre siervos donados al Templo y destinados para el servicio del santuario. Eran
oriundos de Gabaón (cf. Josué 9, 21-27). Más tarde también se reclutaban para tales trabajos prisioneros
de guerra.
I Paralipómenos Capítulo 29 18
Sacerdotes
De los sacerdotes: Jedaías, Joiarib, Jaquín, u y Azarías, hijo de Helcías, hijo de
10
10 ss. Es de notar que los Paralipómenos se ocupan preferentemente de la genealogía de los
sacerdotes, no por una inclinación personal del autor, sino porque los documentos genealógicos de los
ministros del Templo se habían conservado con más esmero. Aunque son de poco interés para el
historiador, manifiestan, sin embargo, el alto concepto que el pueblo hebreo tenía de todo lo que se refería
a la familia. Cf. 6, 1 ss. y nota. Hijo de Sadoc (versículo 11). Nótese que la familia de Sadoc del linaje de
los Sumos Sacerdotes está aquí entre los primeros pobladores de Jerusalén, lo mismo que después del
cautiverio (Nehemías 11, 11), De ahí probablemente el privilegio que se da a la estirpe de Sadoc en las
profecías de Ezequiel. Cf. Ezequiel 44, 15 y nota.
19. El campamento de Yahvé: El Tabernáculo del Templo, que se llama así, porque en el desierto el
Tabernáculo formaba parte de los campamentos de Israel.
21. Tabernáculo de la Reunión: Vulgata: Tabernáculo del Testimonio, llamado así porque allí se
guardaban las tablas de la Ley (Testimonio).
I Paralipómenos Capítulo 29 19
Algunos de ellos tenían el cuidado de los utensilios de culto, que se contaban al
28
entrar y al salir. 29Otros de entre ellos tenían que cuidar de los utensilios y de todos
los instrumentos del Santuario, la flor de harina, el vino, el aceite, el incienso y los
perfumes. 30Algunos de los hijos de los sacerdotes confeccionaban los perfumes, 31y
Matatías, uno de los levitas, el primogénito de Sellum coreíta, cuidaba de las cosas
que se freían en sartén. 32Otros de sus hermanos, de entre los hijos de los Caatitas
tenían a su cargo preparar para todos los sábados los panes de la proposición. 33En
cuanto a los cantores, jefes de las casas paternas de los levitas (permanecían) en las
habitaciones y estaban exentos de servicio, pues se ocupaban de día y de noche en su
ministerio. 34Éstos son los jefes de las casas paternas de los levitas, jefes de sus
linajes, que habitaban en Jerusalén.
Genealogía de Saúl
En Gabaón habitó el padre de Gabaón, Jehiel, cuya mujer se llamaba Maacá.
35
36
Abdón, fue su hijo primogénito, después Sur, Cis, Báal, Ner, Nadab, 37Gedor, Ahío,
Zacarías y Miclot. 38Miclot engendró a Simeam. También éstos habitaron en
Jerusalén, frente a sus hermanos, en unión con éstos. 39Ner engendró a Cis; Cis
engendró a Saúl; Saúl engendró a Jonatán, Melquisúa, Abinadab y Esbáal. 40Hijo de
Jonatán: Meribbáal. Meribbáal engendró a Mica. 41Hijos de Mica: Pitón, Mélec,
Tarea y Acaz. 42Acaz engendró a Jará; Jará engendró a Alémet, Azmávet y Simrí.
Simrí engendró a Mosá; 43Mosá engendró a Bineá. Su hijo fue Rafayá; hijo de éste,
Elasá; hijo de éste, Asel. 44Asel tuvo seis hijos, cuyos nombres son: Asricam, Bocrú,
Ismael, Searyá, Obadías y Hanán. Éstos son los hijos de Asel.
II. David
Capítulo 10
Muerte de Saúl
Los filisteos hicieron guerra contra Israel; y huyeron los israelitas delante de los
1
Capítulo 11
David, rey en Hebrón
Todo Israel se congregó en torno a David, en Hebrón, diciendo: “He aquí que
1
somos hueso tuyo y carne tuya. 2Ya antes, cuando Saúl reinaba todavía, tú sacabas (a
campaña) a Israel y lo conducías a casa; y a ti te ha dicho Yahvé tu Dios: Tú
apacentarás a Israel, mi pueblo, y tú serás el caudillo de Israel, mi pueblo.” 3Vinieron
todos los ancianos de Israel al rey, a Hebrón y el rey David hizo con ellos alianza en
Hebrón en la presencia de Yahvé; y ellos ungieron a David por rey sobre Israel,
según la palabra que Yahvé había pronunciado por boca de Samuel.
David conquista a Jerusalén
Después marchó David con todo Israel contra Jerusalén, que es Jebús, donde
4
(aun residían) los jebuseos, habitantes del país. 5Y decían los habitantes de Jebús a
David: “No podrás entrar aquí.” Pero David tomó la fortaleza de Sión, que es la
ciudad de David; 6pues dijo David: “El que primero hiera a los jebuseos, será jefe y
capitán.” Y Joab, hijo de Sarvia, subió el primero, y resultó jefe. 7David se estableció
10. Dagón, divinidad nacional de los filisteos, cuyo templo principal estaba en Azoto (I Reyes 5, 2
ss.). Dagón fue avisado por los mensajeros (versículo 9); interesante detalle que nos muestra qué poca
cosa eran los dioses paganos.
14. Un ves de consultar a Yahvé: Vulgata: por no haber esperado en el Señor: Esto nos muestra
claramente el carácter paternal del Corazón de Dios, que se ofende más de la desconfianza que de
cualquier agravio. Véase el doble caso de Asá (II Paralipómenos 16, 7-13).
1 ss. Véase II Reyes 5, 1-3 y 6-10 con las notas respectivas.
5. De ahí que Jerusalén se llame la ciudad de David. Jesús la llama la ciudad del gran Rey (Mateo 5,
35), aludiendo a las profecías que anuncian su glorioso futuro (Salmo 47, 3).
I Paralipómenos Capítulo 29 21
en la fortaleza; por esto la llamaron ciudad de David. 8Y edificó la ciudad en
derredor, desde el Milló hasta la circunvalación; y Joab restauró el resto de la ciudad.
9
Así David vino a ser cada vez más poderoso, y Yahvé de los Ejércitos estaba con él.
Los paladines de David
10
He aquí los principales de los héroes que tenía David, y que, en unión con todo
Israel, contribuyeron a asegurarle el reino y hacerle rey, conforme a la palabra de
Yahvé anunciada a Israel.
11
He aquí la nómina de los héroes que tenía David: Jasobeam, hijo de Acmoní,
jefe de los treinta, que blandió su lanza contra trescientos y los mató de una vez.
12
Después de él, Eleazar, hijo de Dodó, ahohita, que era uno de los tres héroes.
13
Éste estaba con David en Pasdamim, donde los filisteos se habían reunido para la
batalla. Había allí una parcela de campo llena de cebada, y el pueblo estaba ya
huyendo delante de los filisteos, 14pero él se puso en medio del campo, lo defendió y
derrotó a los filisteos, obrando Yahvé una gran salvación.
15
Tres de los treinta héroes descendieron a la peña de la cueva de Odollam donde
estaba David, cuando los filisteos se hallaban acampados en el valle de Refaím.
16
David estaba a la sazón en la fortaleza, y una guarnición de filisteos ocupaba
Betlehem. 17Entonces le vino a David un deseo, y dijo: “¡Quién me diera de beber de
las aguas del pozo de Betlehem, que está junto a la puerta!” 18Al punto aquellos tres
se abrieron paso a través del campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de
Betlehem, que está contigua a la puerta, y tomándola la llevaron a David. Mas no
quiso David bebería, sino que hizo una libación a Yahvé, 19diciendp: “¡Líbrame Dios
de hacer tal cosa! ¿Voy a beber yo la sangre de estos hombres junto con sus vidas?
pues con riesgo de sus vidas la han traído.” Por tanto no quiso beberla. Esto hicieron
los tres héroes.
20
Abisai, hermano de Joab, era jefe de los treinta. Blandió su lanza contra
trescientos que mató, y tuvo nombre entre los treinta. 21Él se distinguía entre ellos,
por lo cual fue hecho su jefe; mas no igualó a los tres (primeros).
22
Banaías, hijo de Joiadá, hijo de un varón valiente, grande en hazañas, de
Cabseel, mató a los dos Arieles de Moab. Bajó y mató a un león, en medio de una
cisterna, en un día de nieve. 23Mató asimismo a un egipcio, que tenía cinco codos de
altura; y en su mano tenía el egipcio una lanza, semejante a un enjullo de tejedor.
Bajó contra él con su báculo, y arrebatando la lanza de la mano del egipcio, lo mató
8. Milló: un baluarte o una torre fortificada al sudoeste de la colina del Templo. Véase II Reyes 5, 9;
III Reyes 9, 15 y 24; 11, 27; II Paralipómenos 32, 5 y notas.
10 ss. Véase II Reyes 23, 8-39. Trescientos: según II Reyes 23, 8: ochocientos.
12. Hijo de Dodó: La Vulgata da el sentido etimológico: hijo de su tío paterno. Lo mismo en el
versículo 26.
14. Uno contra todos; hazaña verdaderamente épica, y sin embargo no legendaria, sino de una
veracidad garantizada por la Palabra de Dios, de quien procedía toda la fuerza de esos héroes (Salmo 34,
10).
22. Arieles, esto es, “leones de Dios”. Puede tomarse en sentido figurado: hombres fuertes. Véase II
Reyes 23, 20.
I Paralipómenos Capítulo 29 22
con ésta. 24 Esto hizo Banaías, hijo de Joiadá, y tuvo nombre entre los treinta héroes.
25
Fue muy famoso entre los treinta, pero no igualó a los tres; y David le puso al
frente de su guardia.
26
Los valientes entre las tropas eran: Asael, hermano de Joab; Elhanán, hijo de
Dodó, de Betlehem; 27Samet arorita; Heles pelonita; 28Irá, hijo de Iqués, de Tecoa;
Abiéser de Anatot; 29Sibecai husatita; Ilai ahoíta; 30Maharai netofatita; Héled, hijo de
Baaná, netofatita; 31Itai, hijo de Ribai, de Gabaá, de los hijos de Benjamín; Banaías
piratonita; 32Hurai de los valles de Gaas; Abiel arbatita; 33Azmávet bahurimita;
Eliabá saalbonita; 34Benehasem gizonita; Jonatán, hijo de Sagé, ararita; 35Ahiam, hijo
de Sacar, ararita; Elifélet, hijo de Ur; 36Héfer mequeratita; Ahía pelonita; 37Hesró del
Carmel; Naarai, hijo de Esbai; 38Joel, hermano de Natán; Mibhar, hijo de Hagrai;
39
Zélec ammonita; Naarai berotita, escudero de armas de Joab, hijo de Sarvia; 40Irá
de Jéter; Gareb de Jéter; 41Urías heteo; Zabad, hijo de Ahlai; 42Adiná, hijo de Sizá,
rubenita, jefe de los rubenitas, y treinta con él; 43Hanán, hijo de Maacá; Josafat
mitnita; 44Ucías de Astarot; Sama y Jeiel, hijos de Hotam, de Aroer; 45Jediael, hijo de
Simrí; Johá, su hermano, tisita; 46Eliel mahavita; Jeribai y Josavía, hijos de Elnaam;
Irma moabita; 47Eliel, Obed y Jaasiel, de Masobía.
Capítulo 12
Los primeros compañeros de David
1
Éstos son los que se afiliaron a David en Siceleg, cuando estaba alejado de la
presencia de Saúl, hijo de Cis. Éstos son también del número de los valientes que le
ayudaron en la guerra. 2Manejaban el arco, y eran diestros en (arrojar) piedras con la
mano derecha y con la izquierda, y saetas con el arco. Eran parientes de Saúl,
benjaminitas. 3El principal era Ahiéser, luego Joás, hijos de Semaá gabaatita; Jesiel y
Pélet, hijos de Azmávet; Beracá; Jehú anatotita; 4Ismaías gabaonita, valiente entre
los treinta, y jefe de los treinta; Jeremías, Jahaziel, Johanán, Jozabad gederatita;
5
Eluzai, Jerimot, Bealías, Semanas, Sefatías harufita; 6Elcaná, Isaías, Azarel, Joéser y
Jasobeam, coreítas; 7Joelá y Zebadías, hijos de Jeroham, de Gedor.
8
Se separaron también algunos hombres valientes de los gaditas, para (unirse)
con David en la fortaleza del desierto, soldados aptos para la guerra, que manejaban
escudo y lanza. Sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las
gacelas de los montes. 9Su jefe era Éser; Obadías, el segundo; Eliab, el tercero;
10
Mismaná, el cuarto; Jeremías, el quinto; 11Atai, el sexto; Eliel, el séptimo;
12
Johanán, el octavo; Elzabad, el nono; 13Jeremias, el décimo; Macbanai, el
undécimo. 14Éstos eran de los hijos de Gad, jefes del ejército; el menor de ellos era
24. Treinta: Así proponen con razón algunos de los intérpretes modernos, en lugar de, tres.
25. Le puso al frente de su guardia: Vulgata: le puso a su oreja, es decir, le tomó como consejero; y
además le hizo capitán de la guardia real (II Reyes 8, 18; 20, 23; 23, 20 ss.).
1. Cf. I Reyes 27, 5 ss.
8. Se pasaron a David cuando éste andaba aún huyendo en el desierto y necesitaba guerreros capaces
de hacer maniobras rapidísimas. Por lo cual la llegada de los gaditas, ligeros como cabras monteses,
significaba para David un poderoso auxilio.
I Paralipómenos Capítulo 29 23
capaz de atacar a cien hombres, y el mayor a mil. 15Éstos fueron los que atravesaron
el Jordán en el mes primero, cuando suele desbordarse por todas sus riberas, y
pusieron en fuga a todos los habitantes de los valles al oriente y al occidente.
16
Asimismo algunos de los hijos de Benjamín y de Judá vinieron a la fortaleza,
donde estaba David. 17David se presentó delante de ellos, y tomando la palabra, les
dijo: “Si venís a mí con intenciones pacíficas para ayudarme, mi corazón se unirá
con vosotros; pero si es para engañarme y entregarme a mis enemigos, siendo mis
manos limpias de maldad, ¡véalo el Dios de nuestros padres, y sea juez!” 18Entonces
el Espíritu revistió a Amasai, jefe de los treinta (y dijo):
“¡Tuyos somos, oh David;
y contigo estamos, hijo de Isaí!
¡Paz, paz a ti,
y paz a cuantos te ayuden!
Pues a ti te ayuda tu Dios.”
Y David los recibió, y los puso entre los jefes del ejército.
19
También de Manasés se unieron algunos con David, cuando éste juntamente
con los filisteos hizo guerra contra Saúl, bien que no ayudó a éstos; pues los
príncipes de los filisteos, habido consejo, lo despidieron, diciendo: “Se pasará a Saúl,
su señor, y arriesgaremos nuestras cabezas.” 20Así cuando regresó a Siceleg, algunos
de los hijos de Manasés se pasaron a él: Adná, Jozabad, Jediael, Micael, Jozabad,
Eliú y Silletai, jefes militares de Manasés. 21Éstos ayudaron a David contra las
bandas, porque todos eran hombres valientes y vinieron a ser jefes del ejército. 22En
aquel tiempo día por día acudían gentes a David para ayudarle, hasta que el ejército
llegó a ser grande, como un ejército de Dios.
Los partidarios de David lo proclaman rey en Hebrón
23
Éstas son las cifras de los destacamentos que armados para la guerra vinieron a
David, a Hebrón, para transferirle el reino de Saúl, conforme a la orden de Yahvé.
24
De los hijos de Judá, armados de escudo y lanza, seis mil ochocientos, listos para la
guerra. 25De los hijos de Simeón, hombres valerosos para la guerra, siete mil cien.
26
De los hijos de Leví, cuatro mil seiscientos. 27Y con Joiadá, jefe de (la casa de)
Aarón, otros tres mil setecientos; 28con Sadoc, joven y valeroso, veinte y dos jefes
de su casa paterna. 29De los hijos de Benjamín, hermanos de Saúl, tres mil; porque
hasta entonces la mayor parte de ellos guardaba fidelidad a la casa de Saúl. 30De los
15. El mes primero: el mes de Nisán (marzo-abril). Es éste el tiempo en que se derriten las nieves
del monte Hermón, donde nace el Jordán.
18. Amasai habla inspirado por el Espíritu de Dios, quien amparaba a su siervo David, dándole la
virtud de atraer a los hombres valerosos. La Sagrada Escritura no deja de destacar que es el Espíritu Santo
quien entra en escena cuando Dios quiere comunicar una energía especial o movernos a una acción. Él nos
guía interiormente si es que nos dejamos guiar y no ponemos obstáculos. Cf. Números 11, 25 ss.; Jueces
3, 10; 6. 34; 11, 29; 13, 25; I Reyes 16, 13-; II Paralipómenos 24, 20. Cf. Romanos 8, 26; I Corintios
capítulo 14 y notas.
22. Un ejército de Dios. Hebraísmo que expresa una cosa extraordinaria, muy grande y valiosa. Cf.
Salmos 64, 10; 67, 16; Jonás 3, 3.
28. Sadoc, hijo de Ahitob o Aquitob (II Reyes 8, 17) y más tarde Sumo Sacerdote en lugar de
Abiatar (III Reyes 1, 26; 2, 27).
I Paralipómenos Capítulo 29 24
hijos de Efraím, veinte mil ochocientos, hombres valientes, famosos en sus casas
paternas. 31De la media tribu de Manasés, diez y ocho mil, nominalmente designados
para ir a proclamar rey a David. 32De los hijos de Isacar, que conocían los tiempos y
sabían lo que Israel debía hacer, doscientos jefes, y todos sus hermanos bajo sus
órdenes. 33De Zabulón, cincuenta mil, aptos para salir a campaña, preparados para
dar batalla y provistos de todas las armas de guerra para entrar en combate con
ánimo resuelto. 34De Neftalí, mil jefes, y con ellos treinta y siete mil hombres con
escudo y lanza. 35De los Danitas, listos para la guerra veinte y ocho mil seiscientos.
36
De Aser, aptos para salir a campaña y preparados para la guerra, cuarenta mil. 37Y
de la otra parte del Jordán, de los rubenitas, de los gaditas y de la media tribu de
Manasés, provistos de todos los pertrechos de guerra para la batalla, ciento veinte
mil.
38
Todos estos hombres de guerra, formados en orden de batalla, vinieron con
corazón sincero a Hebrón, para proclamar a David rey sobre todo Israel; y todo el
resto de Israel era de un mismo sentir para hacer rey a David. 39Estuvieron allí con
David tres días, comiendo y bebiendo; porque sus hermanos les habían preparado
comida. 40Además los vecinos de ellos, hasta Isacar, Zabulón y Neftalí, traían
víveres en asnos, camellos, mulos y bueyes; provisiones de harina, tortas de higos y
pasas, vino, aceite, ganado mayor y menor en abundancia; pues reinaba alegría en
Israel.
Capítulo 13
Traslado del arca a la casa de Obededom
1
Después de consultar con los tribunos y centuriones y con todos los príncipes,
2
dijo David a toda la asamblea de Israel: “Si os parece bien y la cosa viene de Yahvé,
nuestro Dios, vamos a mandar mensajeros por todas partes a (llamar a) nuestros
hermanos que han quedado en todas las regiones de Israel y, además, a los
sacerdotes y levitas en sus ciudades y ejidos, para que se reúnan con nosotros; 3y
volvamos a restituirnos el Arca de nuestro Dios, ya que no la hemos buscado en los
días de Saúl.”
4
Toda la asamblea resolvió hacer así, pues la propuesta pareció bien a todo el
pueblo. 5Congregó entonces David a todo Israel desde el Sihor de Egipto, hasta la
entrada de Hamat, para traer el Arca de Dios desde Kiryatyearim. 6Subió David, con
todo Israel, hacia Baalá, o sea Kiryatyearim, que pertenece a Judá, para sacar de allí
el Arca del Dios de Israel, que reside sobre los querubines; el Arca, sobre el cual es
32. Dice San Jerónimo que los hijos de Isacar eran maestros en computar y ordenar las fiestas y
tiempos sagrados.
40. Reinaba la alegría: Hermosa expresión que pinta el ambiente de incomparable prosperidad que
Dios concedió a David, su amigo predilecto entre todos por su corazón de niño. Cf. II Reyes 5, 1-3.
1 ss. Véase II Reyes 6, 1-11. Notemos el lenguaje paternal del santo rey para con el pueblo y su filial
sumisión al Señor.
5. Sihor significa “turbio” y se usa en la Biblia para denominar el Nilo de Egipto. Cf. Isaías 23, 3;
Jeremías 2, 18. Aquí se refiere probablemente al rio que servía de frontera entre Palestina y Egipto. Hamat
(Emat): ciudad de Celesiria. La entrada de Hamat era el límite septentrional del país.
I Paralipómenos Capítulo 29 25
invocado el Nombre (de Yahvé). 7Y de la casa de Abinadab se llevaron el Arca de
Dios sobre un carro nuevo, que fue conducido por Uzzá y Ahió. 8David y todo Israel
danzaban delante de Dios con todas sus fuerzas, cantando y tocando cítaras,
salterios, panderetas, címbalos y trompetas.
9
Mas cuando llegaron a la era de Quidón, extendió Uzzá su mano para sostener el
Arca, porque los bueyes tropezaban. 10Por esto se irritó Yahvé contra Uzzá, le hirió
por haber tocado con su mano el Arca; y Uzzá murió allí delante de Dios.
11
Entonces David se contristó, porque Yahvé había infligido a Uzzá tal castigo; y
aquel sitio se llama Peres-Uzzá hasta hoy día. 12Y David tuvo en aquel día miedo a
Dios, y dijo: “¿Cómo voy a traer a mí el Arca de Dios?” 13Por lo cual David no
trasladó el Arca de Dios hacia él, a la ciudad de David, sino que la hizo desviar a la
casa de Obededom geteo.
14
El Arca de Dios permaneció tres meses en la casa de Obededom. Y bendijo
Yahvé la casa de Obededom y todo cuanto tenía.
Capítulo 14
La familia de David
1
Hiram, rey de Tiro, envió mensajero a David, y maderas de cedro, y también
albañiles y carpinteros, para edificarle una casa. 2Y conoció David que Yahvé había
confirmado su reinado sobre Israel, porque (Dios) había ensalzado su dignidad real
por amor de Israel su pueblo.
3
Tomó David otras mujeres en Jerusalén, y engendró más hijos e hijas. 4He aquí
los nombres de los hijos que tuvo en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón,
5
Ibhar, Elisúa, Elpélet, 6Noga, Náfeg, Jafía, 7Elisamá, Baaliadá y Elifélet.
10. Uzzá murió allí: El P. Kugler da una explicación acertada de este acontecimiento, exponiendo:
es muy extraño que no se haga mención aquí ni de sacerdotes, ni de levitas, ni de sacrificios, mientras que
en la traslación de la casa de Obededom a Jerusalén se ofrecieron sacrificios y se citan con sus nombres
los sacerdotes y levitas que tomaron parte (15, 4 ss.). Al llamarlos David a este segundo traslado, se funda
en que solamente los levitas estaban facultados para llevar el Arca. De todo esto se puede concluir que los
sacerdotes y levitas no quisieron acudir a transportar el Arca de casa de Abinadab, por lo cual David
intentó hacerlo por medio de laicos, y por tanto en carro. Uzzá lo pagó con la muerte, por haber tocado el
Arca siendo seglar. David reconoció en ello lo ilegal de su proceder, desistió de llevar el Arca a Sión y
esperó tres meses. Entonces hizo que fuese transportada en la forma que la Ley prescribía, después de
arreglar el conflicto con los sacerdotes y levitas (Schuster-Holzammer).
11. Cf. II Reyes 6, 6 ss. Peres-Uzzá. Vulgata: Separación (o sea muerte) de Uzzá. Es la traducción
del nombre hebreo. La locución “hasta hoy día”, ha de entenderse del tiempo en que escribió el autor
sagrado. Sobre la causa del castigo véase 15; 12 s.
1 ss. Véase II Reyes 5, 11-25. “En el pasaje paralelo, II Reyes versículo 11 ss., todos los pormenores
de este capítulo XIV son relatados antes del traslado del Arca, y éste parece ser su auténtico lugar
cronológico” (Fillion).
2. Por amor de Israel, su pueblo: David no piensa en su propia gloria, sino en la de Dios. En esto
consiste su excepcional virtud y el supremo elogio que el Espíritu Santo le tributa en Eclesiástico 47, 9.
En esto es figura de Cristo (Juan 5, 44; 8, 50; 17, 1).
I Paralipómenos Capítulo 29 26
Victoria sobre los filisteos
8
Cuando los filisteos oyeron que David había sido ungido rey sobre Israel entero,
todos los filisteos subieron en busca de David. Más David lo supo y les salió al paso.
9
Llegaron los filisteos y se extendieron en el valle de Refaím. 10Entonces David
consultó a Dios, preguntando: “¿Subiré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi
mano?” Y Yahvé le respondió: “Sube, pues Yo los entregaré en tu mano”. 11Y
subieron a Baal-Ferasim, donde David los derrotó. Dijo entonces David: “Dios ha
quebrantado a mis enemigos por mi mano, como las aguas rompen (los diques) y por
eso aquel lugar se llamó Baal-Ferasim.” 12Dejaron allí sus dioses, que por orden de
David fueron arrojados al fuego.
13
Otra vez invadieron los filisteos el valle, 14y David volvió a consultar a Dios, el
cual le contestó: “No subas tras de ellos; aléjate de ellos, para acometerlos desde el
lado de las balsameras. 15Y cuando oigas el ruido de pasos por las copas de las
balsameras, saldrás a la batalla, porque Dios va marchando delante de ti para derrotar
el campamento de los filisteos.” 16David hizo como le había mandado Dios; y
derrotaron el campamento de los filisteos desde Gabaón hasta Géser.
17
La fama de David se extendió sobre todos los países, pues Yahvé le hizo
temible para todos los gentiles.
Capítulo 15
David prepara el traslado del Arca a Jerusalén.
1
David se hizo casas en la ciudad de David, y preparó un lugar para el Arca de
Dios, erigiendo para ella un Tabernáculo, 2Entonces dijo David: “Solamente los
levitas han de llevar el Arca de Dios, pues a ellos los escogió Yahvé para llevar el
Arca de Dios, y para hacer el servicio ante Él para siempre.” 3Congregó David a todo
Israel en Jerusalén para subir el Arca de Yahvé al lugar que para ella había
preparado. 4David reunió también a los hijos de Aarón y los levitas: 5de los hijos de
Caat: a Uriel, el jefe, y sus hermanos: ciento veinte; 8de los hijos de Merarí: a Asayá,
el jefe, y sus hermanos: doscientos veinte; 7de los hijos de Gersón: a Joel, el jefe, y
sus hermanos: ciento treinta; 8de los hijos de Elisafán: a Semeías, el jefe, y sus
hermanos: doscientos; 9de los hijos de Hebrón: a Eliel, el jefe, y sus hermanos:
ochenta; 10de los hijos de Uciel: a Aminadab, el jefe, y sus hermanos: ciento doce.
11
David llamó también a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y a los levitas Uriel,
Asaías, Joel, Semeías, Eliel y Aminadab, 12y les dijo: “Vosotros sois los jefes de las
11. Baal-Ferasim significa: El Señor de la brecha. Derrota célebre, que Isaías (28, 21) recuerda en
una de sus terribles amenazas.
15. El ruido de pasos, tiene que recordar a David que el Señor le enviaba en socorro un ejército
invisible.
1 ss. Véase II Reyes 6, 12 ss.
2. Solamente los levitas, y entre ellos los caatitas (Números 4, 15) y el linaje de Aarón
(Deuteronomio 31, 9) estaban autorizados a llevar el Arca. Véase 13, 10 y nota.
12. Santificaos, es decir, purificaos de toda impureza legal por medio de las abluciones prescritas en
la Ley. Cf. Éxodo 9, 10 y 15; 30, 19; Levítico 10, 9; I Reyes 21, 4.
I Paralipómenos Capítulo 29 27
casas paternas de los levitas. Santificaos, vosotros y vuestros hermanos, para subir el
Arca de Yahvé, el Dios de Israel, al lugar que para ella tengo preparado; 13pues por
no (haberla llevado) vosotros la vez anterior, Yahvé, nuestro Dios, nos ha castigado,
porque no le buscábamos conforme a la Ley.”
14
Los sacerdotes se santificaron y los levitas, para subir el Arca de Yahvé, el Dios
de Israel. 15Y los hijos de los levitas llevaron el Arca de Dios, a hombros, con las
varas puestas sobre los mismos, como lo había ordenado Moisés, según la palabra de
Dios.
16
Dijo David a los jefes de los levitas, que eligieran entre sus hermanos a los
cantores aptos para tocar los instrumentos músicos, salterios, cítaras y címbalos; para
que los hiciesen resonar, alzando la voz con júbilo. 17Los levitas designaron a
Hernán, hijo de Joel, y de sus hermanos a Asaf, hijo de Baraquías, y de los hijos de
Merarí, hermanos suyos, a Etán, hijo de Cusaías; 18y con ellos a sus hermanos de
segundo orden: a Zacarías, Ben, Jaazael, Semiramot, Jehiel, Uní, Eliab, Banaías,
Maasías, Matatías, Elifelehu, Micneías, Obededom y Jeiel, porteros. 19Los cantores,
Hernán, Asaf y Etán, tenían címbalos de bronce para hacerlos resonar. 20Zacarías,
Uciel, Semiramot, Jehiel, Uní, Eliab, Maasías y Banaías tenían salterios de tonos
altos. 21Matatías, Elifelehu, Micneías, Obededom, Jeiel y Asacías tenían cítaras de
octava, para dirigir (el canto). 22Conenías, jefe de los levitas portadores, dirigía el
transporte, porque era hombre entendido. 23Baraquías y Elcaná eran porteros del
Arca. 24Los sacerdotes Sebanías, Josafat, Natanael, Amasias, Zacarías, Banaías y
Eliéser tocaban las trompetas delante del Arca de Dios. Obededom y Jehías eran
porteros del Arca.
Traslado del Arca
25
David, los ancianos de Israel, y los jefes militares, fueron a traer el Arca de la
Alianza de Yahvé, desde la casa de Obededom. Estaban llenos de alegría, 26y para
que Dios asistiese a los levitas, portadores del Arca de la Alianza de Yahvé,
sacrificaron siete becerros y siete carneros. 27David iba ceñido de un manto de lino
fino, lo mismo que todos los levitas, portadores del Arca, y los cantores, y Conenías,
que dirigía el transporte en medio de los cantores. Llevaba David también sobre sí un
efod de lino. 28Todo Israel acompañaba el traslado del Arca de la Alianza de Yahvé
con gritos de júbilo, al son de clarines y trompetas y címbalos, y haciendo resonar
13. Nos ha castigado: Cf. 13, 7-11.
15. Los hijos de los levitas. Hebraísmo: los pertenecientes a la tribu de Leví.
17. Etán, tal vez idéntico con Iditún. Véase 25, 1 y nota.
20. Tenían salterios de tonos altos. Traducción dudosa. San Jerónimo vierte: cantaban himnos
misteriosos con salterios. En hebreo: al Alamot. Así se titula el Salmo 45 y otros. Muchos creen que con
este motivo escribió David el misterioso Salmo 67, cuyo carácter profético se aclara ampliamente gracias
a trabajos recientes sobre el texto original (cf. Wutz, Zorell, Rembold, etc.).
22. Según otros traductores el sentido es: Conenías dirigía el traslado (de la capilla). Lo mismo en el
versículo 27.
27. Manto de lino fino. David lleva en esta ocasión ropas sacerdotales porque él organizaba el
traslado del Arca, y además, era rey ungido y teocrático. Cf. Éxodo 28, 6 y nota.
I Paralipómenos Capítulo 29 28
los salterios y las cítaras. 29Mas cuando el Arca de la Alianza de Yahvé llegó a la
ciudad de David, y Micol, hija de Saúl, mirando por una ventana, vio al rey David
saltando y bailando, le despreció en su corazón.
Capítulo 16
Organización del culto
Entraron el Arca de Dios y la colocaron en medio del Tabernáculo que David
1
había erigido para ella; y ofrecieron ante Dios holocaustos y sacrificios pacíficos.
2
Cuando David hubo acabado de ofrecer los holocaustos y los sacrificios pacíficos,
bendijo al pueblo en nombre de Yahvé, 3y distribuyó a toda la gente de Israel,
hombres y mujeres, a cada uno, una torta de pan, una porción de carne y un pastel de
uvas pasas. 4Y puso levitas que habían de hacer el servicio delante del Arca de
Yahvé, invocando, alabando y ensalzando a Yahvé, el Dios de Israel. 5Asaf era el
jefe; después de él, Zacarías, Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatías, Eliab, Banaías,
Obededom y Jeiel, que tenían salterios y cítaras. Asaf hacía sonar los címbalos. 6Los
sacerdotes Banaías y Jahaziel estaban con trompetas continuamente delante del Arca
de la Alianza de Yahvé.
Cántico de alabanza
Entonces, en aquel día, David dio por primera vez (este himno) en manos de
7
29. Le despreció. Véase la admirable actitud de David en II Reyes 6, 20 ss. y nota. David sintió que
Micol con su proceder no sólo ofendía al marido sino también a Dios. Y Dios la castigó con lo que más
duele a una mujer: le niega la maternidad (II Reyes 6, 23). Entre cónyuges no puede ser castigado uno sin
que sufra el otro, pues son una sola carne. Así que lo que para Micol fue un castigo, produjo sufrimiento
en David.
1 ss. Véase II Reyes 6, 17 ss. David ofreció, él mismo, sacrificios, a pesar de no ser sacerdote. Véase
sobre esto Salmo 98, 6 y nota. Cf. 15, 27 y nota. También bendijo el rey al pueblo. No es probable que
esta bendición fuese la litúrgica, la cual estaba reservada a los sacerdotes (Números 6, 22). Pero en
Eclesiástico 47, 11 s. vemos que fue agradable a Dios, lo mismo que todo cuanto en esta ocasión dispone
el rey profeta en orden al culto divino; muy al contrario de la conducta arrogante de Saúl, que le acarreó la
reprobación de Dios (I Reyes 13, 8-14; 15, 22 ss.).
8 ss. El siguiente canto (versículos 8-36) consta de los Salmos 104, 1-15; 95, 1-13; 105, 1 y 47 s.
Véase allí las notas.
I Paralipómenos Capítulo 29 29
¡Buscad a Yahvé y su fortaleza;
11
¡Traed ofrendas,
y presentaos delante de Él!
¡Adorad a Yahvé con adorno sagrado!
Capítulo 17
Promesa del reino eterno
1
Morando ya David en su casa, dijo a Natán profeta: “He aquí, yo estoy
habitando en una casa de cedro, mientras el Arca de la Alianza de Yahvé está debajo
de lonas.” 2Respondió Natán a David: “Haz todo cuanto tienes en tu corazón, porque
Dios está contigo.”
3
En aquella misma noche fue dirigida a Natán la palabra de Yahvé, que decía: 4
“Ve, y di a mi siervo David: Así dice Yahvé: No serás tú quien me edifique Casa
39. En la altura de Gabaón, porque allí estaba todavía el Tabernáculo; solamente el Arca se hallaba
en Jerusalén. La centralización del culto quedó así intacta. Más tarde David levantó un altar en Jerusalén.
Véase II Reyes 24, 18 ss.
41. Porque su misericordia es eterna. Cf. II Paralipómenos 5, 13; Salmo 135, etc. Esta alabanza, la
que más se repite en toda la Escritura porque nada glorifica más a Dios que el reconocimiento de su
bondad, es la que dicen al comenzar la Misa los sacerdotes de la Orden de Santo Domingo, en vez del
Salmo 42, de acuerdo con lo establecido por el Papa Pío V. Cf. II Reyes 7, 23 y nota.
1 ss. Cf. II Reyes 7, 1-17 (para los versículos 1-15). Véase allí las notas.
2. Gran enseñanza. La unión con Dios mediante las virtudes teologales nos da la rectitud de corazón.
Así lo entiende San Agustín cuando dice: “Ama y haz lo que quieras”.
4. Mi siervo David: Solamente hombres muy santos reciben en el Antiguo Testamento el título
honorífico de siervo de Dios, p. ej. Abrahán (Salmo 104, 6 y 42); Moisés (Éxodo 14, 31; Números 12, 7
s.); Elías (IV Reyes 9, 36; 10, 10).
I Paralipómenos Capítulo 29 32
para que habite en ella. 5Pues no he habitado en casa alguna desde el día en que hice
subir a los hijos de Israel hasta el día de hoy; sino que anduve de una tienda a otra y
(siempre mudando mi) morada. 6Dondequiera que iba con todo Israel, ¿dije Yo acaso
una sola palabra a alguno de los Jueces de Israel a quienes mandé apacentar a mi
pueblo: Por qué no me edificáis una Casa de cedro? 7Dirás a mi siervo David: Así
dice Yahvé de los Ejércitos: Yo te he tomado de la dehesa, de detrás de las ovejas,
para que fueses el príncipe dé mi pueblo Israel. 8He estado contigo por dondequiera
que has andado, y he extirpado a todos tus enemigos delante de ti, y te he dado
nombradía semejante a la de los grandes de la tierra. 9He concedido morada a Israel,
mi pueblo, y lo he plantado para que habite en su propio lugar; y no será más
inquietado, ni volverán los hijos de la iniquidad a vejarlo como al principio, 10y
como en los días en que constituí Jueces sobre Israel, mi pueblo. He humillado a
todos tus enemigos, y te anuncio que Yahvé va a edificarte a ti una casa. “Cuando se
te cumplieren los días para que vayas a tus padres, Yo alzaré tu descendencia en pos
de ti, a uno de entre tus hijos, y haré estable su reino. 12Él me edificará una Casa, y
Yo haré estable su trono para siempre. 13Yo seré padre para él, y él será hijo para
Mí, y no apartaré de él mi gracia, como la aparté de aquel que te ha precedido. 14Yo
lo estableceré en mi Casa y en mi reino eternamente, y su trono será establecido para
siempre.”
15
Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, habló Natán
con David.
Oración de David
Fue entonces el rey David, y se sentó delante de Yahvé y dijo: “¿Quién soy yo,
16
oh Yahvé Dios, y cuál es mi casa, para que me hayas elevado hasta aquí? 17Y esto es
todavía poco a tus ojos, oh Dios; pues has hablado del lejano porvenir de la casa de
tu siervo, y me miras como si fuese un hombre distinguido, oh Yahvé Dios. 18¿Qué
más podrá decirte David de la honra (concedida) a tu siervo?, pues Tú conoces a tu
siervo. 19Oh Yahvé, por amor de tu siervo, y según tu corazón, has hecho toda esta
cosa tan grande, para manifestar todas estas grandezas. 20Oh Yahvé, no hay
semejante a Ti, ni hay otro Dios fuera de Ti, según todo lo que hemos oído con
nuestros oídos. 21Y ¿qué otra nación hay en la tierra semejante a Israel, tu pueblo,
que Dios fue a rescatar para hacerlo pueblo suyo? Así te ganaste un nombre
mediante obras grandes y terribles, arrojando naciones de delante de tu pueblo que
rescataste de Egipto. 22Tú has constituido a Israel, tu pueblo, como pueblo tuyo para
siempre; y Tú, Yahvé, te has hecho su Dios. 23Ahora, oh Yahvé, sea firme para
10 ss. Aquí, como en Mateo 24, se entrelazan dos profecías separadas por un largo intervalo la una
de la otra. La primera se refiere al trono de David, la segunda al Mesías; pues el reino de David y su casa
tuvieron fin. Solamente en Cristo, hijo de David según la carne, se cumplirá la profecía. Véase Lucas 1, 31
ss. y Hebreos 1, 5-8.
13. Aquel que te ha precedido: Saúl, el primer rey.
16 ss. Véase II Reyes 7, 18-29 y notas. David habla como profeta, sin alcanzar quizás a comprender
todo lo que esto significará un día “en Cristo”. Sus sentimientos que unen la admiración a la gratitud, son
los mismos de María Santísima en Lucas 1, 46 ss.
21. Cf. Deuteronomio 4, 6-8 y 33-38; Salmo 147, 9.
I Paralipómenos Capítulo 29 33
siempre la palabra que has dicho respecto de tu siervo y respecto de su casa; y haz
según tu palabra. 24Sí, sea firme; y sea tu nombre glorificado eternamente cuando se
diga: Yahvé de los Ejércitos, el Dios de Israel, es el Dios para Israel. Y la casa de tu
siervo David sea estable delante de Ti. 25Por cuanto Tú, oh Dios mío, has revelado a
tu siervo que vas a edificarle una casa, por esto tu siervo se ha atrevido a orar delante
de Ti. 26Ahora, Yahvé, Tú eres Dios, y Tú has prometido este bien a tu siervo. 27Y
ahora te has dignado bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca siempre
delante de Ti. Porque lo que Tú, oh Yahvé, bendices, es bendito para siempre.”
Capítulo 18
Guerras y victorias de David
1
Después de esto derrotó David a los filisteos y los sojuzgó, arrebatando a Gat y
sus aldeas de las manos de los filisteos. 2Derrotó también a Moab; y los moabitas se
sometieron a David y le pagaron tributo. 3Asimismo venció David a Hadaréser, rey
de Sobá, en Hamat, cuando éste iba a establecer su dominio sobre el río Éufrates.
4
David le quitó mil carros, siete mil soldados de a caballo y veinte mil hombres de a
pie; y desjarretó David todos los tiros de carro, dejando de ellos solamente para cien
carros. “Cuando los sirios de Damasco vinieron en socorro de Hadaréser, rey de
Sobá, derrotó David a veinte y dos mil sirios. 6David puso (guarniciones) en la Siria
de Damasco, y los sirios se sometieron a David y le pagaron tributo. Yahvé asistía a
David dondequiera que iba.
7
David tomó, además, los escudos de oro con que los siervos ele Hadaréser se
protegían y los llevó a Jerusalén. 8En Tibat y Cun, ciudades de Hadaréser, se
apoderó David de una gran cantidad de bronce, con el cual hizo Salomón el mar de
bronce, las columnas y los utensilios de bronce.
9
Cuando Tou, rey de Hamat, supo que David había derrotado a todo el ejército de
Hadaréser, rey de Sobá, 10envió a Hadoram, su hijo, al rey David para saludarle y
para bendecirle por haber atacado a Hadaréser, pues Tou era enemigo de Hadaréser;
y (trajo Hadoram) toda clase de objetos de oro, de plata y de bronce, 11que el rey
David consagró a Yahvé, además de la plata y el oro que había tomado a todas las
naciones: a Edom, a Moab, a los hijos de Ammón, a los filisteos y a los amalecitas.
12
Abisai, hijo de Sarvia, derrotó en el Valle de la Sal diez y ocho mil idumeos,
13
y puso guarniciones en Edom; y todos los idumeos quedaron sometidos a David.
Así asistió Yahvé a David en todas sus empresas.
1 ss. Compárese el relato paralelo en II Reyes 8, 1-18 y notas.
6. Se destaca aquí la ayuda divina para mostrarnos que en medio de tantas conquistas, que suelen
enorgullecer a los hombres o despertar su crueldad, David obraba siempre según el Espíritu de Dios, y Él
le daba el triunfo. Véase el contraste con Amasías, Ocías, etc. (II Paralipómenos capítulo 25 y 26).
7. Escudos de oro; en los Setenta: collares; en la Vulgata: aljabas.
8. Sobre el mar de bronce véase III Reyes 7, 23-2-6.
13. Con esto vino a cumplirse aquella profecía: El mayor servirá al menor (Génesis 25, 23). Los
idumeos descendían de Esaú, y David de Jacob por Judá.
I Paralipómenos Capítulo 29 34
Ministros de David
14
David reinó sobre todo Israel, y hacía juicio y justicia a todo el pueblo. 15Joab,
hijo de Sarvia, estaba al frente del ejército; Josafat, hijo de Ahilud, era cronista;
16
Sadoc, hijo de Ahitob, y Abimelec, hijo de Abiatar, eran sacerdotes; Savsa era
secretario; 17Banaías, hijo de Joiadá, mandaba a los cereteos y feleteos; y los hijos
de David eran los primeros junto al rey.
Capítulo 19
Guerra contra los ammonitas
1
Después de esto murió Nahás, rey de los hijos de Ammón, y en su lugar reinó
su hijo. 2Entonces dijo David: “Manifestaré mi benevolencia a Hanún, hijo de Nahás,
porque su padre usó de benevolencia conmigo.” Envió David embajadores para
consolarle por la muerte de su padre. Pero cuando los servidores de David llegaron al
país de los hijos de Ammón, a Hanún, para consolarlo, 3dijeron los príncipes de los
hijos de Ammón a Hanún: “¿Crees tú acaso que para honrar a tu padre te ha enviado
David consoladores? ¿No te han llegado más bien sus servidores para explorar y
destruir, y para espiar el país?”
4
Tomó Hanún a los servidores de David, los rapó y les cortó la mitad (inferior)
de los vestidos, hasta las caderas. Después los despachó. 5Fueron algunos a informar
a David sobre estos hombres; y él envió gente a su encuentro, pues los hombres
estaban muy avergonzados; y les dijo el rey: “Quedaos en Jericó hasta que os crezca
la barba; después podréis volver.” 6Cuando los hijos de Ammón vieron que se habían
hecho odiosos a David, enviaron ellos, Hanún y los ammonitas, mil talentos de plata
para tomar a sueldo carros y caballería de Mesopotamia, de la Siria de Maacá y de
Sobá. 7Tomaron a sueldo treinta y dos mil carros y al rey de Maacá con su pueblo;
los cuales vinieron y acamparon frente a Medebá. Los hijos de Ammón se
congregaron también desde sus ciudades, y salieron a campaña. 8Cuando David lo
supo, envió a Joab y toda la tropa de los valientes. 9Y salieron los hijos de Ammón y
se formaron en orden de batalla a la entrada de la ciudad, mientras que los reyes que
habían venido tomaron posición aparte en el campo.
10
Viendo Joab que tenía un frente de batalla por delante y otro por la espalda,
escogió de entre todos los selectos de Israel un cuerpo, que puso en orden de batalla
contra los sirios, 11y dio el mando del resto del pueblo a su hermano Abisai; luego se
17. De los cereteos y feleteos se componía la guardia del palacio real. Véase II Reyes 8, 18; III
Reyes 1, 38.
1 ss. El presente capítulo corresponde a II Reyes capítulo 10. Véase allí las notas.
4. Los rapó: les hizo raer la cabeza y la barba. Se consideraba la barba como un importante ornato
corporal que distinguía al hombre de la mujer, y al libre del esclavo; de ahí que su pérdida se reputase
como un deshonor. Por esto Isaías (7, 20) para anunciar a los judíos la terrible derrota que les han de hacer
sufrir los asirios, les dice que serán raídas sus cabezas y sus barbas. Sólo en las grandes calamidades
solían los hebreos raer o mesarse las barbas para significar el extremo dolor, ante el cual nada valían las
cosas más estimadas Cf. Jeremías 41, 5; Esdras 9, 3” (Schuster-Holzammer).
8. Los valientes, o sea las tropas capitaneados por los valientes cuyos nombres leemos en 11, 10-47.
I Paralipómenos Capítulo 29 35
formaron en orden de batalla contra los hijos de Ammón. 12Dijo (Joab): “Si los sirios
son más fuertes que yo, tú me ayudarás; pero si los hijos de Ammón son más fuertes
que tú, yo te ayudaré a ti. 13¡Sé fuerte y esforcémonos por nuestro pueblo y por las
ciudades de nuestro Dios! ¡Y haga Yahvé lo que sea de su agrado!” 14Avanzó Joab y
el pueblo que con él estaba, contra los sirios para trabar combate, y éstos huyeron
delante de él. 15Cuando los hijos de Ammón vieron que huían los sirios, huyeron
también ellos delante de Abisai, hermano de Joab, retirándose a la ciudad. Y se
volvió Joab a Jerusalén.
16
Viéndose derrotados por Israel, los sirios enviaron embajadores, para hacer
venir a los sirios del otro lado del río. Al frente de ellos estaba Sofac, jefe de las
tropas de Hadaréser. 17Informado sobre esto reunió David a todo Israel, pasó el
Jordán, y llegado a ellos, ordenó (el ejército) en batalla contra ellos. Y apenas se
hubo ordenado en batalla contra los sirios, éstos pelearon con él. 18Pero huyeron los
sirios delante de Israel; y David mató a los sirios siete mil hombres de los carros, y
cuarenta mil hombres de a pie. Mató también a Sofac, jefe del ejército. 19Cuando los
sirios de Hadaréser vieron que habían sido derrotados por Israel, hicieron paces con
David y le sirvieron; y los sirios no quisieron más ayudar a los hijos de Ammón.
Capítulo 20
Conquista de la capital de los ammonitas.
1
Al año siguiente, al tiempo en que los reyes suelen salir a campaña, Joab se
puso al frente de un fuerte ejército y asoló el país de los hijos de Ammón; y llegado
que hubo puso sitio a Rabbá; David, empero, se quedó en Jerusalén. Entretanto, Joab
derrotó a Rabbá y la destruyó. 2David le quitó la corona de su rey de encima de la
cabeza, y halló que pesaba un talento de oro. Había en ella una piedra preciosa. Fue
puesta sobre la cabeza de David, el cual sacó de la ciudad muchísimo botín. 3Hizo
salir al pueblo que había en ella, y los puso a las sierras, a los trillos de hierro y a las
hachas. Así hizo David con todas las ciudades de los hijos de Ammón. Después
volvió David con todo el pueblo a Jerusalén.
Victorias de David sobre los filisteos
Después de esto tuvo lugar una batalla en Guézer contra los filisteos, en la cual
4
Sibecai husatita mató a Sipai, uno de los Refaím, los cuales fueron humillados.
16. Del otro lado del río: Por el río ha de entenderse el río por excelencia: el Éufrates.
17. Llegado a ellos: Otros traducen: llegado a Helam (nombre de una ciudad).
18. Siete mil hombres: II Reyes 10, 18 trae un número diferente.
1 ss. Cf. los relatos paralelos a los versículos 1-3 en II Reyes 12, 26-31, los paralelos a los versículos
4-8, en II Reyes 21, 18-22. Rabbá, esto es Rabbat Ammón, hoy día Ammán, capital de los ammonitas. Es
de notar que el autor de los Paralipómenos no menciona el episodio de Betsabee y Urías relacionado con
el asedio de Rabbá. Es que todos lo sabían y no era necesario llamar a la memoria aquel triste
acontecimiento.
2. Su rey: Otros traducen Melcom, nombre del Dios de los ammonitas.
4. Refaím, plural de Rafa (cf. versículos 6 y 8): gigantes. Cf. Génesis 14, 5; II Reyes 21, 15-20.
I Paralipómenos Capítulo 29 36
5
Hubo otra batalla contra los filisteos; y Elhanán, hijo de Jaír, mató a Lahmí,
hermano de Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como un enjullo de tejedor. 6Hubo
otra batalla más en Gat, y había un hombre de gran estatura, que tenía seis dedos (en
sendas manos y pies): veinte y cuatro (entre todos). También ése era descendiente de
Rafa. 7Cuando insultó a Israel, le mató Jonatán, hijo de Simeá, hermano de David.
8
Éstos eran descendientes de Rafa, de Gat, y cayeron por mano de David y por
manos de sus paladines.
Capítulo 21
El censo del pueblo
1
Satanás se alzó contra Israel e instigó a David a hacer el censo de Israel. 2Dijo
David a Joab y a los príncipes del pueblo: “Id, contad a los israelitas desde Bersabee
hasta Dan, y dadme aviso para que yo sepa su número.” 3Respondió Joab:
“¡Multiplique Yahvé su pueblo cien veces más de lo que es! ¿Acaso no son, oh rey,
señor mío, todos ellos siervos de mi señor? ¿Por qué pide esto mi señor? ¿Por qué
traer culpa sobre Israel?” 4Pero la palabra del rey prevaleció contra Joab, de modo
que éste salió y recorrió todo Israel, para volver después a Jerusalén. 5Dio entonces
Joab a David la suma del censo del pueblo; y era todo Israel un millón cien mil
hombres que ceñían espada; y en Judá había cuatrocientos setenta mil hombres aptos
para la guerra. 6No incluyó en este censo a Leví y Benjamín, porque Joab detestaba
la orden del rey.
7
Desagradó esto a Dios, por lo cual castigó a Israel. 8Entonces dijo David a Dios:
“He pecado gravemente en hacer esto. Perdona, ahora, te ruego, la iniquidad de tu
siervo, pues he obrado muy insensatamente.” 9Luego habló Yahvé a Gad, vidente de
David, diciendo: 10 “Ve a decir a David lo siguiente: Así dice Yahvé: Tres cosas voy
a proponerte; escógete una de ellas, y Yo te la haré.” 11Fue Gad a David y le dijo:
“Así dice Yahvé: Elige para ti: 12o tres años de hambre, o tres meses durante los
cuales seas presa de tus adversarios y alcanzado por la espada de tus enemigos, o tres
días durante los cuales la espada de Yahvé y la peste ande por la tierra y el Ángel de
Yahvé haga estragos en todo el territorio de Israel. Ahora bien, considera qué
respuesta he de dar al que me ha enviado.” 13David respondió a Gad: “Me veo en
grandes angustias. ¡Pero caiga yo en manos de Yahvé, porque sus misericordias son
muy grandes, y no caiga en mano de los hombres!”
5. Elhanán, hijo de Jair mató a Lahmí, hermano de Goliat: San Jerónimo vierte: Adeodato, hijo de
Salto betlehemita, mató a un hermano de Goliat.
1 ss. En su mayor parte este capítulo es paralelo de II Reyes 24, 1-25. Israel era el pueblo de Dios,
por lo cual ninguna persona, sin especial orden de Dios, podía empadronarlo. Aquí se ve claramente que
David fue movido por engaño de Satanás.
5. El resultado no está de acuerdo con las cifras de II Reyes 24, 9. Los expositores se deciden, en
general, por éstas, explicando las divergencias por un error del copista.
7. Desagradó esto a Dios: esto es, el censo ordenado por David, no la restricción hecha por Joab
(versículo 6).
I Paralipómenos Capítulo 29 37
Entonces envió Yahvé la peste sobre Israel, y cayeron de Israel setenta mil
14
hombres. 15Dios envió también un Ángel contra Jerusalén para destruirla; pero
cuando ya estaba destruyéndola, echó Yahvé una mirada y se arrepintió del estrago,
y dijo al Ángel destructor: “¡Basta; detén ahora tu mano!” El Ángel de Yahvé se
hallaba cerca de la era de Ornan jebuseo. 16Alzando los ojos vio David al Ángel de
Yahvé cómo estaba entre la tierra y el cielo, con una espada desenvainada en su
mano, extendida contra Jerusalén. Entonces David, y los ancianos, cubiertos de saco,
cayeron sobre sus rostros. 17Y dijo David a Dios: “Yo soy quien mandé hacer el
censo del pueblo. Yo soy quien he pecado y hecho el mal; pero estas ovejas ¿qué han
hecho? ¡Oh Yahvé, Dios mío, te ruego que sea tu mano contra mí y contra la casa de
mi padre, y no haya plaga entre tu pueblo!”
David levanta un altar en Jerusalén
18
Entonces el Ángel de Yahvé dijo a Gad que diera a David la orden de subir para
levantar un altar a Yahvé en la era de Ornan jebuseo. 19Subió David, según la orden
que Gad le había dado en nombre de Yahvé. 20Ornan, que estaba trillando el trigo, se
dio vuelta, pero al ver al Ángel, él y sus cuatro hijos se escondieron. 21Cuando David
llegó a Ornan, miró Ornan, y viendo a David salió de la era y se postró ante David,
rostro en tierra. 22Dijo David a Ornan: “Dame el sitio de la era para que edifique en
él un altar a Yahvé —dámelo por su pleno valor en plata—, a fin de que la plaga se
retire del pueblo.” 23Respondió Ornan a David: “Tómalo; y haga mi señor el rey lo
que mejor le parezca. Mira que te doy dos bueyes para holocaustos, los trillos para
leña, y el trigo para la ofrenda; todo te lo doy.” 24Replicó el rey David a Ornan: “No,
sino que lo compraré por su pleno valor en plata, pues no tomaré para Yahvé lo que
es tuyo ni ofreceré holocaustos que nada me cuesten.” 25Y dio David a Ornan por el
sitio la suma de seiscientos siclos de oro. 26David edificó allí un altar a Yahvé, y
ofreció holocaustos y sacrificios pacíficos, e invocó a Yahvé, el cual respondió
enviando fuego desde el cielo sobre el altar del holocausto. 27Entonces Yahvé dio
orden al Ángel; y éste volvió su espada a la vaina.
28
En aquel tiempo, después de ver que Yahvé le había oído en la era de Ornan
jebuseo, ofreció David allí sacrificios. 29Pues la Morada de Yahvé que Moisés había
hecho en el desierto, y el altar de los holocaustos, estaban a la sazón en el lugar alto
15. La misericordia paternal de Dios se manifiesta aquí como en el caso de Abrahán (Génesis 22,
11). Ornan: otra forma del nombre de Areuna (II Reyes 24, 16).
16. El saco, o cilicio, como traducen algunos, era una vestidura áspera, hecha de pelo de camello o
de cabra, que se llevaba como señal de duelo o penitencia. Los profetas, como anunciadores de la
penitencia, preferían este modo de vestir. Cf. el vestido de San Juan Bautista (Mateo 3, 4).
17. Estas ovejas: Nótese la ternura de la expresión. “David se compara con el pastor de un manso
rebaño (cf. la frase de Homero: los reyes, pastores de los pueblos), y humildemente se resigna a llevar el
castigo de su pecado” (Ricciotti).
26. Enviando fuego: Mediante el fuego Dios da a conocer que el sacrificio le es agradable. Cf.
Génesis 4, 4; 15, 17; Jueces 13, 19 s.; III Reyes 18, 38. El fuego indica también la presencia de Dios,
como en la zarza ardiente (Éxodo 3, 2), en la columna de fuego (Éxodo 13, 21) y sobre el monte Sinaí
(Éxodo 19, 18), lo mismo que en la dedicación del Tabernáculo (Levítico 9, 24) y del Templo (II
Paralipómenos 7, 1). Cf. II Macabeos 1, 22. Es de notar que también la segunda venida de Cristo se hará
“en llamas de fuego” (II Tesalonicenses 1, 8). Cf. I Corintios 3, 13; Apocalipsis 19, 12.
I Paralipómenos Capítulo 29 38
de Gabaón; 30más David no se animaba a presentarse delante de él para consultar a
Dios, porque había sido aterrado por la espada del Ángel de Yahvé.
Capítulo 22
David prepara la construcción del templo
1
Entonces dijo David: “¡Aquí (se levantará) la Casa de Yahvé Dios, y aquí el
altar de los holocaustos para Israel!” 2Mandó David, juntar a los extranjeros que
había en la tierra de Israel, y señaló canteros que preparasen piedras talladas para la
construcción de la Casa de Dios. 3Preparó David también hierro en abundancia para
la clavazón de las hojas de las puertas y para las trabazones, y cantidad incalculable
de bronce 4y madera de cedro innumerable, pues los sidonios y los tirios trajeron a
David madera de cedro en abundancia. 5Porque David se decía: “Mi hijo Salomón
es todavía joven y de tierna edad, y la Casa que ha de edificarse para Yahvé debe ser
grande sobre toda ponderación, para renombre y para gloria en todos los países. Haré
para ella los preparativos.” E hizo David abundantes provisiones antes de su muerte.
6
Después llamó a su hijo Salomón, al que mandó que edificase una Casa para
Yahvé, el Dios de Israel. 7Dijo David a Salomón: “Hijo mío, yo tenía la intención de
edificar una Casa al Nombre de Yahvé, mi Dios, 8Pero fue dirigida a mí esta palabra
de Yahvé: «Tú has vertido mucha sangre y hecho grandes guerras; no podrás edificar
tú la Casa a mi Nombre, porque has derramado delante de mí mucha sangre en la
tierra. 9He aquí que te nacerá un hijo, el cual será hombre de paz, y le daré descanso
de todos sus enemigos de en derredor; porque Salomón será su nombre, y en sus días
daré paz y tranquilidad a Israel. 10Él edificará una Casa a mi Nombre; él será para
mí hijo, y Yo seré padre para él; y estableceré el trono de su reino sobre Israel para
siempre.» 11Ahora, pues, hijo mío, Yahvé sea contigo, para que logres edificar la
Casa de Yahvé tu Dios, como Él de ti lo ha predicho. 12Te conceda tan sólo Yahvé
prudencia y entendimiento, para que, habiéndote Él dado poder sobre Israel, guardes
la Ley de Yahvé, tu Dios. 13Entonces te saldrá bien la obra si cuidares de cumplir los
30. Notemos este rasgo encantador de pequeñez delante de Dios, en un rey colmado de riquezas,
victorias y honores humanos.
2. Los extranjeros: Vulgata: los prosélitos. Se trata de los extranjeros que no pertenecían al pueblo
de Israel, pero vivían entre los israelitas, especialmente los cananeos sometidos a Israel. “Impedido por la
voluntad de Dios de realizar sus planes, hace todo lo que puede, preparando los materiales, los planes de
la obra y la organización del culto. En el presente capítulo comienza el rey su tarea, tan grande que
merecería David el nombre de fundador del Templo con mejor título que su hijo” (Nácar-Colunga).
5. Vemos aquí con más amplitud que en los libros de los Reyes, la gran colaboración de David en la
obra del Templo. No pudiendo hacerlo el santo Rey, quiso al menos preparar la mayor parte de los
materiales. Cf. Salmo 131, 2-5.
7. Al Nombre de Yahvé: El nombre designa en la Biblia no solamente a la persona, sino también sus
atributos esenciales. De ahí la extraordinaria reverencia que se tributaba al nombre de Yahvé.
9. Será hombre de paz: Alusión al nombre de Salomón que significa “Pacifico”.
10. Él será para mi hijo: Palabras que sólo habrán de cumplirse plenamente en Cristo. Cf. Hebreos
1, 8; Lucas 1, 32; Isaías 9, 7; 22, 22; Daniel 7, 14, etc.
12. Dios escuchará esta bendición paterna, dando a Salomón incomparable sabiduría (III Reyes
capítulo 10).
I Paralipómenos Capítulo 29 39
mandamientos y los preceptos que Yahvé ha prescrito a Moisés para Israel. ¡Sé
fuerte y ten buen ánimo! ¡No temas, ni te amedrentes! 14He aquí lo que yo en mi
aflicción he preparado para la Casa de Yahvé: De oro, cien mil talentos; de plata, un
millón de talentos, y de cobre y de hierro una cantidad incalculable por su
abundancia. He preparado también maderas y piedras cuya cantidad tú podrás
aumentar. 15Y tienes a mano muchos obreros, canteros, talladores de piedras y
carpinteros, y toda clase de hombres hábiles para toda suerte de obra. 16El oro, la
plata, el bronce y el hierro son sin número. ¡Levántate! ¡Manos a la obra, y Yahvé
sea contigo!
17
Mandó David a todos los príncipes de Israel que ayudasen, a su hijo Salomón
(diciéndoles): 18 “¿No está con vosotros Yahvé, vuestro Dios? ¿Y no os ha dado paz
por todos lados? Pues Él ha entregado en mis manos los habitantes del país, y el país
está sujeto delante de Yahvé y delante de su pueblo. 19Aplicad ahora vuestro corazón
y vuestra alma para buscar a Yahvé, vuestro Dios. Levantaos y edificad el Santuario
de Yahvé, Dios, para trasladar el Arca de la Alianza de Yahvé y los utensilios del
Santuario de Dios, a la Casa que ha de edificarse al Nombre de Yahvé.”
Capítulo 23
Nombres y cargos de los levitas
1
Viejo ya David, y harto de días, constituyó a Salomón, su hijo, rey de Israel.
2
Reunió a todos los príncipes de Israel, a los sacerdotes y a los levitas, 3y fueron
contados los levitas de treinta años arriba; y su número, contado por cabezas, uno por
uno, fue de treinta y ocho mil. 4 “De éstos, (dijo David), serán veinte y cuatro mil
para dirigir las obras de la Casa de Yahvé; seis mil serán magistrados y jueces,
5
cuatro mil porteros, y cuatro mil para cantar el loor de Yahvé con los instrumentos
que yo he hecho para alabanzas.”
6
David los distribuyó en clases, según los hijos de Leví: Gersón, Caat y Merarí.
7
De los Gersonitas: Ladán y Simeí. 8Hijos de Ladán: Jehiel, el jefe, Zetán y Joel,
tres. 9Hijos de Simeí: Selomit, Hasiel y Harán, tres. Éstos son las cabezas de las
casas paternas de Ladán. 10Hijos de Simeí: Jáhat, Sisá, Jeús y Berías. Éstos son los
hijos de Simeí, cuatro. 11Jáhat era jefe, y Sisá el segundo. Jeús y Berías no tuvieron
muchos hijos, por lo cual representaron en el censo una sola casa paterna.
14. Delante de la majestad de Dios aún las más grandes riquezas del mundo son pobreza. Cien mil
talentos son 5.894.400 kg. “Es muy probable que haya habido confusión en las letras que designan los
números, o que los copistas hubiesen añadido cifras, lo cierto es que las antiguas versiones no coinciden
en estos datos; tal vez existe aquí algún error textual... Por otra parte no es increíble tan grande cantidad
de metales nobles en aquella época, pues sabemos que en las ciudades de la antigüedad se acumulaban
grandes tesoros procedentes del botín de guerra, de los tributos de los pueblos conquistados y de los
tributos y donativos voluntarios” (Schuster-Holzammer). El P. Kugler propone leer siclos, en vez de
talentos.
18 s. Lenguaje digno de un Pontífice. Se reitera la categórica afirmación de que el triunfo en la
guerra es obra de Dios.
4. Israel era un reino teocrático que no tenía otra constitución fuera de la Ley de Dios. De ahí que los
levitas que conocían esta Ley, fuesen elegidos para administrar la justicia y desempeñar los cargos de
mayor responsabilidad.
I Paralipómenos Capítulo 29 40
12
Hijos de Caat: Amran, Ishar, Hebrón y Uciel, cuatro. 13Hijos de Amran: Aarón
y Moisés. Aarón fue separado para que consagre las cosas santísimas juntamente con
sus hijos, para siempre; para que ofrezca incienso ante Yahvé, sirva a Él y bendiga
en su nombre perpetuamente. 14En cuanto a Moisés, varón de Dios, sus hijos fueron
contados entre los levitas. 15Los hijos de Moisés fueron Gersón y Eliéser. 16Hijos de
Gersón: Sebuel, el jefe. 17Los hijos de Eliéser fueron: Rehabías, el jefe. Eliéser no
tuvo otros hijos; mas los hijos de Rehabías fueron muy numerosos. 18Hijos de Ishar:
Selomit, el jefe. 19Hijos de Hebrón: Jería, el jefe, Amarías, el segundo, Jahasiel, el
tercero, y Jecamaam, el cuarto. 20Hijos de Uciel: Mica, el jefe, e Isaías, el segundo.
21
Hijos de Merarí: Mahlí y Musí. Hijos de Mahlí: Eleazar y Cis. 22Murió Eleazar,
sin dejar hijos, sino solamente hijas. Los hijos de Cis, hermanos de ellas, las tomaron
por mujeres. 23Hijos de Musí: Mahlí, Eder y Jeremot, tres.
24
Éstos son los hijos de Leví, según sus casas paternas, las cabezas de las casas
paternas, según el censo de ellos, contados nominal e individualmente. Ellos hacían
la obra del ministerio de la Casa de Yahvé, desde los veinte años arriba. 25Porque
David había dicho: “Yahvé, el Dios de Israel, ha dado reposo a su pueblo, y habitará
en Jerusalén para siempre. 26Y en cuanto a los levitas, ya no habrán de llevar la
Morada, con todos los utensilios de su ministerio.” 27Conforme a estas últimas
disposiciones de David, se hizo el cómputo de los hijos de Leví de veinte años
arriba. 28Estaban agregados a los hijos de Aarón, para el ministerio de la Casa de
Yahvé, y tenían a su cargo los atrios y las cámaras, la limpieza de todas las cosas
sagradas, en fin, la obra del ministerio de la Casa de Dios; 29asimismo los panes de
la proposición, la flor de harina para las ofrendas, las galletas sin levadura, lo cocido
en sartén, lo frito, y toda clase de medidas de capacidad y longitud. 30Tenían que
estar presentes todas las mañanas y todas las tardes para celebrar y alabar a Yahvé,
31
y para ofrecer todos los holocaustos a Yahvé, en los sábados, novilunios y fiestas,
según su número y su rito especial, delante de Yahvé para siempre. 32Tenían también
que servir al Tabernáculo de la Reunión y al Santuario, y a los hijos de Aarón sus
hermanos, en el ministerio de la Casa de Yahvé.
13. Para que consagre las cosas santísimas: Pasaje diversamente traducido. Algunos piensan en la
consagración del mismo Aarón y vierten: para consagrarle como santísimo. Así, por ejemplo Bover-
Cantera. En cambio, Nácar-Colunga traduce: para servir en el Santo de los Santos. Vulgata: para el
ministerio en el Santísimo.
15. Nótese que los hijos de Moisés son enumerados entre los simples levitas. El gran profeta y
legislador del pueblo nunca pedía privilegios, ni para su persona, ni para sus hijos.
22. Hermano significa aquí primo hermano, como en Génesis 14, 16, etc. Así se habla en el
Evangelio de los hermanos de Jesús (Juan 7, 3, etc.). Los casamientos entre primos hermanos no estaban
prohibidos por la Ley (Números 36, 6-7. etc.).
24. Veinte años arriba: Cf. Números 8, 24 y nota.
29. Toda clase de medidas de capacidad y longitud, y también las pesas, estaban bajo protección
divina, porque es Dios quien ha dispuesto todas las cosas “con medida, número y peso” (Sabiduría 11, 21;
cf. Proverbios 16, 11) y los hombres deben tener cuidado de no trastornar lo que ha dispuesto el
Todopoderoso. Las pesas y medidas normales estaban depositadas en lugar sagrado, y a ellas tenían que
corresponder las usadas por los comerciantes. La Biblia contiene muchas advertencias contra los que
vendían y compraban con balanzas distintas. Cf. Levítico 19. 35; Deuteronomio 25, 13 ss.; Proverbios 11,
1.
I Paralipómenos Capítulo 29 41
Capítulo 24
Los sacerdotes
1
He aquí las clases de los hijos de Aarón: Hijos de Aarón: Nadab, Abiú, Eleazar e
Itamar. 2Nadab y Abiú murieron antes que su padre, sin tener hijos; y ejercieron las
funciones sacerdotales Eleazar e Itamar.
3
David, con Sadoc, de los hijos de Eleazar, y Ahimelec, de los hijos de Itamar,
los clasificó según sus oficios que tenían en su ministerio. 4Se hallaron entre los hijos
de Eleazar más cabezas que entre los hijos de Itamar; por lo que se hizo entre ellos
esta división: para los hijos de Eleazar, diez y seis cabezas de casas paternas; y para
los hijos de Itamar, ocho casas paternas. 5Los repartieron por suertes, a los unos
como a los otros; porque había príncipes del Santuario y príncipes de Dios, tanto
entre los hijos de Eleazar como entre los hijos de Itamar. 6Semeías, hijo de Natanael,
escriba, uno de los levitas, los inscribió en presencia del rey y de los príncipes, y en
presencia del sacerdote Sadoc, y de Ahimelec, hijo de Abiatar, y de las cabezas de
las casas paternas de los sacerdotes y de los levitas. Se sacaba alternando una casa
paterna para Eleazar, y otra para Itamar.
7
Tocó la primera suerte a Joiarib; la segunda a Jedayá; 8la tercera a Harim; la
cuarta a Seorim; 9la quinta a Malquías; la sexta a Mijamín; 10la séptima a Hacoz; la
octava a Abía; 11la nona a Jesúa; la décima a Secanías; 12la undécima a Eliasib; la
duodécima a Jaquim, 13la decimotercera a Hupá; la decimocuarta a Jesbeab; 14la
decimoquinta a Bilgá; la decimosexta a Imer; 15la decimoséptima a Hesir, la
decimoctava a Hapisés; 16la decimonona a Petayá; la vigésima a Ezequiel; 17la
vigésimo prima a Jaquín; la vigesimosegunda a Gamul; 18la vigesimotercera a
Delayá; la vigesimocuarta a Maacías. 19 Ésta fue la distribución según su ministerio,
para que entrasen en la Casa de Yahvé conforme al reglamento que Yahvé, el Dios
de Israel, había prescrito por medio de Aarón, padre de ellos.
Los levitas
20
He aquí (los jefes) de los hijos restantes de Leví: De los hijos de Amran:
Subael; de los hijos de Subael: Jehedías. 21De Rehabías, de los hijos de Rehabías era
jefe Isías; 22de los Isharitas: Selomot; de los hijos de Selomot: Jáhat. 23Hijos (de
Hebrón): Jerías, Amarías, el segundo; Jahasiel, el tercero; Jecamaam, el cuarto.
24
Hijos de Uciel: Micá; de los hijos de Micá: Samir. 25Hermano de Mica: Isías; de los
hijos de Isías: Zacarías. 26Hijos de Merarí: Mahlí y Musí; hijos de Jaacías: su hijo.
27
Hijos de Merarí por Jaacías, su hijo: Soham, Zacur e Ibrí. 28De Mahlí: Eleazar, que
2. Nadab y Abiú, por haber ofrecido el incienso con fuego extraño, fueron muertos por el fuego de
Dios (Levítico 10, 1 ss.).
3. Ahimelec, según el versículo 6, hijo de Abiatar. Véase 15, 11; II Reyes 8, 17.
10. De la familia de Abía procedió Zacarías, padre de San Juan Bautista (Lucas 1, 5).
19. Cada una de las 24 clases ejercía durante una semana el ministerio en el Templo, según el orden
fijado.
20. A partir de este versículo siguen observaciones genealógicas acerca de las familias levíticas no
sacerdotales. Véase 23, 7 ss.
I Paralipómenos Capítulo 29 42
no tuvo hijos. 29De Cis: los hijos de Cis: Jerameel. 30Hijos de Musí: Mahlí, Eder y
Jerimot.
Éstos son los hijos de los levitas, según sus casas paternas. 31También estos
echaron suertes de la misma manera que sus hermanos, los hijos de Aarón, en
presencia del rey David, Sadoc y Ahimelec, y en presencia de las cabezas de las
casas paternas de los sacerdotes y de los levitas; siendo tratados de la misma manera
los jefes de familia como sus hermanos menores.
Capítulo 25
Los cantores del Templo
1
David y los jefes del ejército separaron para el culto a los que de entre los hijos
de Asaf, de Hemán y de Jedutún tenían que ejercer la música sacra con cítaras,
salterios y címbalos. He aquí el número de los hombres que hacían esto en su
ministerio: 2De los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías y Asarela, hijos de Asaf, bajo
la dirección de Asaf, que ejercía su ministerio según las órdenes del rey. 3De
Jedutún: los hijos de Jedutún: Gedalías, Serí, Isaías, Hasabías, Matatías (y Simeí),
seis, bajo la dirección de su padre Jedutún, que cantaba con la cítara para celebrar y
alabar a Yahvé. 4De Hemán: los hijos de Hemán: Bukías, Matanías, Uciel, Sebuel,
Jerimot, Hananías, Hananí, Eliata, Gidalti, Romamtiéser, Josbecasa, Malloti, Hotir y
Mahasiot. 5Todos estos eran hijos de Hemán, vidente del rey en las cosas de Dios
para ensalzar su poder. Dios había dado a Hemán catorce hijos y tres hijas.
6
Todos estos estaban bajo la dirección de su padre en el canto de la Casa de
Yahvé, con címbalos, salterios y cítaras para cumplir su ministerio en la Casa de
31. Echaron suertes. Sistema frecuentemente usado en la Escritura para conocer la voluntad de
Dios, siempre que hubiese rectitud de intención. Véase Josué 7, 14; I Reyes 10, 24; Hechos de los
Apóstoles 1, 26, etc.
1 ss. He aquí los tres grandes colaboradores músicos de David: Asaf, Hemán y Jedutún. Asaf
compuso doce Salmos (Salmos 49 y 72-82). El nombre de Hemán (cf. III Reyes 4, 31) está en el epígrafe
del Salmo 87, y Jedutún es tal vez el mismo que Iditún, cuyo nombre llevan tres Salmos (Salmos 38; 61;
76). Algunos lo identifican con Etán (cf. 15, 17; II Reyes 4, 31 y nota). Ejercer la música sacra;
literalmente: profetizar. La composición de los Salmos de consideraba como acción profética, y lo es.
También los cantores, y sobre todo los directores de coro, participaban en la misión profética. De ahí que
uno de ellos, Hemán, tenga el título de “vidente del rey” (versículo 5). En las melodías de David y sus
músicos, se inspiró el primer canto litúrgico de la Iglesia, pues eran los Salmos los que servían para
acompañar la Liturgia, y es de suponer que los primeros cristianos, cuyo centro era Jerusalén, los cantaban
de la misma manera que los judíos. ¿Quién sabe cuántas resonancias de melodías davídicas se hallan hoy
todavía en el canto litúrgico? Por eso, si hablamos de los grandes maestros de música, no olvidemos a los
creadores de la inmortal música del Templo.
6. Todos es decir, catorce hijos y tres hijas. ¡Qué bendición de Dios sobre una familia que está unida
en el loor de Dios, y cuyos miembros todos, padre e hijos, rivalizan en ensayar y cantar himnos sagrados!
Estamos seguros de que las voces de los diez y siete hijos llenaban de felicidad la pobre casa del padre, no
menos feliz que sus hijos; y creemos que de los diez y siete cantores del Señor ninguno se perdió, porque
Dios protege a los que cantan sin cesar sus alabanzas.
I Paralipómenos Capítulo 29 43
Dios. Asaf, Jedutún y Hemán estaban a las órdenes del rey. 7El número de ellos, con
sus hermanos, los que eran instruidos en el canto de Yahvé, todos ellos maestros, era
de doscientos ochenta y ocho. 8Echaron suertes para (determinar) sus funciones,
sobre pequeños y grandes, hábiles y menos hábiles.
9
Salió la primera suerte de (la casa de) Asaf: para José, la segunda para
Gedalías, para él, sus hermanos e hijos: doce; 10la tercera para Zacur, con sus hijos y
hermanos: doce; 11la cuarta para Isrí, con sus hijos y hermanos: doce; 12la quinta para
Netanías, con sus hijos y hermanos: doce; 13la sexta para Bukías, con sus hijos y
hermanos: doce; 14la séptima para Jesarela, con sus hijos y hermanos: doce; 15la
octava para Isaías, con sus hijos y hermanos: doce; 16la nona, para Matanías, con sus
hijos y hermanos: doce; 17la décima para Simeí, con sus hijos y hermanos: doce; 18la
undécima para Asarel, con sus hijos y hermanos: doce; 19la duodécima para
Hasabías, con sus hijos y hermanos: doce; 20la decimotercia para Subael, con sus
hijos y hermanos: doce; 21la decimocuarta para Matatías, con sus hijos y hermanos:
doce; 22la decimoquinta para Jeremot, con sus hijos y hermanos: doce; 23la
decimosexta para Hananías, con sus hijos y hermanos: doce; 24la decimoséptima para
Josbecasa, con sus hijos y hermanos: doce; 25la decimoctava para Hananí, con sus
hijos y hermanos: doce; 26la decimonona para Malloti, con sus hijos y hermanos:
doce; 27la vigésima para Eliata, con sus hijos y hermanos: doce; 28la vigésimo prima
para Hotir, con sus hijos y hermanos: doce; 29la vigesimosegunda para Gidalti, con
sus hijos y hermanos: doce; 30la vigesimotercera para Mahasiot, con sus hijos y
hermanos: doce; 31la vigesimocuarta para Romamtiéser, con sus hijos y hermanos:
doce.
Capítulo 26
Los porteros del Templo
He aquí las clases de los porteros: De los coreítas, Meselemías, hijo de Coré, de
1
los hijos de Asaf. 2Meselemías tuvo por hijos: Zacarías, el primogénito; Jediael el
segundo; Zebadías, el tercero; Jatniel, el cuarto; 3Elam, el quinto; Johanán, el sexto;
Elioenai, el séptimo. 4Hijos de Obededom: Semeías, el primogénito; Josabad, el
segundo; Joah, el tercero; Sacar, el cuarto; Nataniel, el quinto; 5Amiel, el sexto;
Isacar, el séptimo; Peulletai, el octavo; porque Dios le había bendecido. 6A Semeías,
su hijo, le nacieron hijos, que eran jefes en la casa de su padre; porque eran hombres
valerosos. 7Hijos de Semeías: Otní, Rafael, Obed, Elsabad y sus hermanos, hombres
valerosos, Eliú y Samaquías. 8Todos estos eran de los hijos de Obededom; ellos y sus
hijos y sus hermanos eran hombres valerosos y robustos para el ministerio: sesenta y
7. ¡Doscientos ochenta y ocho maestros de música! Y un ejército de cantores. Hasta hoy, ningún rey
ha gastado tanto por la música, ni mucho menos por la música sacra. Una enorme parte de los ingresos del
rey era necesaria para mantener el canto litúrgico. Pensando en esto comprendemos en algo la grandeza y
santidad de David.
9 ss. La división de los cantores en 24 clases tiene su paralelo en las 24 clases sacerdotales. Cf. 24,
7-19.
5. Dios le había bendecido; pues la numerosa prole era señal de bendición divina.
I Paralipómenos Capítulo 29 44
dos de los hijos de Obededom. 9 Meselemías tuvo diez y ocho hijos y hermanos,
hombres valerosos.
10
Hosá, de los hijos de Merarí, tuvo estos hijos: Simrí, el jefe —aunque no era el
primogénito, su padre le había puesto por jefe—; 11Helcías, el segundo; Tabalías, el
tercero; Zacarías, el cuarto. Todos los hijos y los hermanos de Hosá eran trece.
12
Estas clases de los porteros, los jefes de estos hombres, lo mismo que sus
hermanos, estaban encargados de funciones en la guardia de la Casa de Yahvé.
13
Echaron suertes para cada puerta, sobre pequeños y grandes, con arreglo a sus casas
paternas; 14y cayó la suerte para la puerta oriental sobre Selemías. Después echaron
suertes para Zacarías, su hijo, que era un prudente consejero, y le tocó por suerte el
norte. 15Asimismo a Obededom, el sur; y a sus hijos, la casa de los almacenes; 16a
Supim y Hosá, el occidente, con la puerta de Salléquet, en el camino de la subida,
correspondiendo una guardia a la otra. 17Al oriente había seis levitas, al norte, de día
cuatro; al sur, de día cuatro; y para los almacenes, (cuatro) de dos en dos. 18Para las
dependencias, al occidente, cuatro para la subida, y dos para las dependencias.
19
Estos son las clases de los porteros, de los hijos de los coreítas y de los hijos de
Merarí.
Guardias de los tesoros del Templo
20
Los levitas, sus hermanos, custodiaban los tesoros de la Casa de Dios, y los
tesoros de las cosas sagradas. 21Los hijos de Ladán, descendientes de Gersón (es
decir), los gersonitas, las cabezas de las casas paternas de Ladán gersonita, eran los
Jehielitas, 22o sea, los hijos de Jehieli, Zetam y Joel, su hermano. Estos tenían la
guarda de los tesoros de la Casa de Yahvé. 23De entre los Amramitas, Isharitas,
Hebronitas y Ucielitas, 24Sebuel, hijo de Gersón, hijo de Moisés, era tesorero mayor.
25
Y sus hermanos, descendientes de Eliéser —hijo de éste fue Rehabías, hijo de éste
Isaías, hijo de éste Joram, hijo de éste Zicrí, hijo de éste Selomit—; 26este Selomit y
sus hermanos tenían la guarda de todos los tesoros de las cosas sagradas que habían
consagrado el rey David, los jefes de las casas paternas, los jefes de miles y de
cientos, y los jefes del ejército. 27Las habían consagrado del botín de guerra y de los
despojos para el mantenimiento de la Casa de Yahvé. 28Todo lo que habían
consagrado el vidente Samuel, Saúl, hijo de Cis, Abner, hijo de Ner, y Joab, hijo de
Sarvia; todo lo consagrado por cualquier persona, estaba bajo Selomit y sus
hermanos.
16. La puerta de Salléquet: al oeste del perímetro (muro externo) del Templo.
18. Las dependencias. Traducción insegura. Vulgata: cámaras. Otros prefieren transcribir la palabra
hebrea parrar, sobre cuyo significado véase IV Reyes 23, 11 y nota.
20. Los levitas, sus hermanos: Así los Setenta. El texto masorético dice: los levitas, Aquías; la
Vulgata simplemente: Aquías.
26. Admiremos este gobierno, fundado sobre la familia, y en que los tesoros conquistados en la
guerra eran ante todo consagrados a Dios. Así también Él bendecía toda la vida pública y privada y
“reinaba el gozo en Israel” (12, 40).
I Paralipómenos Capítulo 29 45
Levitas al servicio del rey
De entre los Isharitas, Conenías y sus hijos (administraban) como magistrados
29
y jueces los negocios exteriores de Israel. 30De entre los Hebronitas, Hasabías y sus
hermanos, hombres de valer, en número de mil setecientos, tenían la inspección de
los israelitas de la otra parte del Jordán, al occidente, tanto en todos los asuntos de
Yahvé, como en los negocios del rey. 31De los Hebronitas era jefe Jerías. Acerca de
los Hebronitas, en cuanto a sus linajes, según sus casas paternas, se hicieron
investigaciones en el año cuarenta del reinado de David, y se hallaron entre ellos
hombres de valía en Jazer de Galaad. 32Sus hermanos, hombres valerosos, jefes de
familias en número de dos mil setecientos, fueron constituidos por el rey David sobre
los Rubenitas, los Gaditas y la media tribu de Manasés, en todos los asuntos de Dios
y en todos los negocios del rey.
Capítulo 27
Los jefes del ejército
1
El número de los hijos de Israel con arreglo a las cabezas de sus casas paternas,
los jefes de miles y de cientos, y los magistrados que servían al rey en todo lo tocante
a las formaciones militares, relevándose todos los meses del año, era de veinte y
cuatro mil hombres para cada división.
2
Al frente de la primera división, que era la del primer mes, estaba Jasobeam, hijo
de Zabdiel; en su división había veinte y cuatro mil. 3Él era de los hijos de Fares, y
mandaba a todos los jefes de los ejércitos del primer mes. 4Al frente de la división
del segundo mes estaba Dodai ahohita, y su división, con la tropa que mandaba el
príncipe Miclot, tenía veinte y cuatro mil. 5Jefe del tercer ejército, para el tercer
mes, era el comandante Banaías, hijo del sacerdote Joiadá; en su división había
veinte y cuatro mil. 6Este Banaías era héroe entre los treinta, y estaba al frente de los
treinta; en su división estaba Amizabad, su hijo. 7El cuarto, para el cuarto mes, era
Asael, hermano de Joab, y Zebadías, su hijo, después de él; su división comprendía
veinte y cuatro mil. 8El quinto, para el mes quinto, era el jefe Samhut israíta, su
división constaba de veinte y cuatro mil. 9El sexto, para el sexto mes, era Irá, hijo de
Iqués tecoíta, en cuya división había veinte y cuatro mil. 10El séptimo, para el
29. Juzgar y enseñar los preceptos de las leyes era tarea de los levitas (cf. II Paralipómenos 17, 9;
30, 22). Además solían emplearse en la administración del país como se ve en los versículos siguientes.
Cf. II Paralipómenos 19, 8-11.
30. De la otra parte del Jordán: es decir, de Cisjordania. Para los israelitas que en tiempos de Josué
vinieron desde el este, el oeste “era la otra parte”. En Transjordania juzgaban los hijos de Jerías (versículo
31).
31. La fecha indica que David ordenó estos asuntos al fin de su vida.
1. David disponía, así como Saúl, de tropas regulares, que estaban divididas en doce cuerpos, de
24.000 soldados cada uno, pero no prestaban servicio todos al mismo tiempo ni durante todo el año, sino
que cada cuerpo tenía que servir durante un mes.
5. Sacerdote, según otros: consejero, o ministro. Pues sacerdote significaba no solamente ministro
de culto, sino también funcionario, ministro del rey.
6. Héroe entre los treinta, o sea, uno de los treinta héroes. Cf. 11, 22-25.
I Paralipómenos Capítulo 29 46
séptimo mes, era Heles pelonita, de los hijos de Efraím; su división era de veinte y
cuatro mil. 11El octavo, para el mes octavo, era Sibecai husatita, de los Zarhitas; su
división tenía veinte y cuatro mil. 12El noveno, para el mes noveno, era Abiéser
anatotita, de los Benjaminitas; en su división había veinte y cuatro mil. 13El décimo,
para el décimo mes, era Maharai netofatita, de los Zarhitas, en cuya división había
veinte y cuatro mil. 14El undécimo, para el mes undécimo, era Banaías piratonita, de
los hijos de Efraím; su división tenía veinte y cuatro mil. 15El duodécimo, para el mes
duodécimo, era Heldai netofatita, del linaje de Otniel; su división comprendía veinte
y cuatro mil.
Los príncipes de las tribus
16
Al frente de las tribus de Israel estaban: al frente de los Rubenitas: Eliéser, hijo
de Sicrí; de los Simeonitas: Sefatías, hijo de Maacá; 17de Leví: Hasabías, hijo de
Kemuel; de la casa de Aarón: Sadoc; 18de Judá: Eliab, uno de los hermanos de
David; de Isacar: Amrí, hijo de Micael; 19de Zabulón: Ismaías, hijo de Obadías; de
Neftalí: Jerimot, hijo de Asriel; 20de los hijos de Efraím: Oseas, hijo de Azarías; de la
media tribu de Manasés: Joel, hijo de Fedaías; 21de la otra tribu de Manasés en
Galaad: Iddó, hijo de Zacarías; de Benjamín: Jaasiel, hijo de Abner; 22de Dan:
Asarel, hijo de Jeroham. Éstos eran los príncipes de las tribus de Israel.
23
David no hizo el censo de los de veinte años para abajo, porque Yahvé había
dicho que multiplicaría a Israel como las estrellas del cielo. 24Joab, hijo de Sarvia,
había comenzado a hacer el censo, pero no lo finalizó, pues estalló con ese motivo la
ira (de Yahvé) contra Israel, y el resultado no fue puesto en el registro de los anales
del rey David.
Los administradores de David
Asmávet, hijo de Abdiel, tenía a su cargo los tesoros del rey. Sobre lo que éste
25
poseía en el campo, en las ciudades, en las aldeas y en las torres, estaba Jonatán, hijo
de Ucías; 26sobre los labradores del campo que cultivaban las tierras, Esrí, hijo de
Kelub; 27sobre las viñas, Simeí de Ramá; sobre las provisiones de vino para las
bodegas del vino, Sabdí de Safam; 28sobre los olivares y los sicomorales que había
en la Sefelá, Baalhanán de Géder; sobre los depósitos de aceite, Joás; 29sobre las
vacadas que pacían en Sarón, Sitrai saronita; sobre las vacadas en los valles. Safat,
hijo de Adlai; 30sobre los camellos, Obil ismaelita; sobre las asnas, Jedías meronotita;
16. Independientemente de la división militar, las doce tribus tenían sus propios príncipes. Los que
se enumeran aquí son los del tiempo de David. Faltan las dos tribus de Gad y Aser.
23. Sobre el censo véase 21, 1 ss.; II Reyes 24, 1 ss. Como las estrellas del cielo: David esperaba el
pronto cumplimiento de esta promesa, particularmente en su propia familia, sin ver toda la trascendencia
mesiánica del plan divino.
25 ss. Cf. III Reyes 4, 1 ss. y nota. David tenía, como se ve, doce encargados de vigilar los bienes
del rey y proveer al mantenimiento de la corte real. Más tarde estableció Salomón doce prefectos (III
Reyes 4, 7-19), haciendo una nueva división de Palestina, distinta de las doce tribus, y obligando a cada
uno de los prefectos a alimentar por turno la corte real durante un mes del año.
28. Sefelá: Llanura que se extendía a lo largo de la costa del Mediterráneo, al oeste de Judea.
I Paralipómenos Capítulo 29 47
31
sobre las ovejas, Jasís agareno. Todos éstos eran administradores de la hacienda del
rey David.
Los altos funcionarios
Jonatán, tío de David, varón sensato y prudente, era consejero. Él y Jehiel, hijo
32
de Hacmoní, estaban con los hijos del rey. 33Aquitófel era consejero del rey, y Cusai
arquita amigo del rey. 34Luego de Aquitófel figuraban Joiadá, hijo de Banaías, y
Abiatar. Joab era el generalísimo del ejército del rey.
Capítulo 28
David exhorta al pueblo
David reunió en Jerusalén a todos los príncipes de Israel, los príncipes de las
1
tribus, los jefes de las divisiones que servían al rey, los jefes de miles y los jefes de
cientos, los administradores de la hacienda y del ganado del rey, y también a sus
hijos, los eunucos, los oficiales y todos los hombres de valer.
2
Levantándose entonces en pie, dijo el rey David: “Oídme, hermanos míos, y
pueblo mío: Yo tenía el propósito de edificar una casa de descanso para el Arca de la
Alianza de Yahvé y para el escabel de los pies de nuestro Dios. Había ya preparado
la construcción, 3pero Dios me dijo: «Tú no edificarás la casa a mi Nombre, pues
eres hombre de guerra y has derramado sangre.» 4Sin embargo, Yahvé, el Dios de
Israel, me ha elegido de entre toda la casa de mi padre, para que fuese rey de Israel
para siempre. Porque ha elegido a Judá para ser caudillo, y de las familias de Judá la
casa de mi padre; y de entre los hijos de mi padre tuvo complacencia en mí para
hacerme rey sobre todo Israel. 5Y de en medio de todos mis hijos —pues muchos
hijos me ha dado Yahvé— eligió Él a mi hijo Salomón para que se siente en el trono
del reino de Yahvé sobre Israel. 6Y me dijo: «Salomón, tu hijo, edificará mi Casa y
mis atrios; porque a él le he escogido por hijo mío, y Yo seré padre suyo. 7Haré
estable su reino para siempre, si perseverare en el cumplimiento de mis
mandamientos y de mis preceptos como lo hace actualmente.» 8Ahora, en presencia
de todo Israel, la congregación de Yahvé, y oyéndolo nuestro Dios (os digo):
Guardad y estudiad todos los mandamientos de Yahvé, vuestro Dios, para que podáis
poseer esta buena tierra, y la dejéis como heredad perpetua a vuestros hijos después
de vosotros.”
33. Amigo del rey: título que algunos traducen por consejero. Sobre Aquitófel y Cusai véase II
Reyes 15, 31. ss.; 16, 15 ss.
2. Escabel de los pies de nuestro Dios: Esto se entiende del Arca, que era el asiento de la divina
majestad. Dios estaba presente entre los dos querubines que extendían sus alas sobre el Arca. Cf. versículo
18; Éxodo 25, 18 ss.; Salmo 98, 5; 131, 7 y notas.
4. Véase II Reyes 23. 5 y nota.
6 s. Cf. 22, 9 s.; 27, 23; II Reyes 7, 13 s.; II Paralipómenos 1, 9 y notas.
8. David enseña aquí a sus descendientes el secreto de la prosperidad que Dios le concedió. Guardad
y estudiad. Para amar y custodiar la Ley de Dios es necesario estudiarla. De ahí la gran importancia de
conocer las Sagradas Escrituras.
I Paralipómenos Capítulo 29 48
Exhortación a Salomón
9
“Y tú, Salomón, hijo mío, conoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón
recto y con buena voluntad, porque Yahvé escudriña todos los corazones y penetra
todos los pensamientos del entendimiento. Si le buscares, le hallarás, pero si le
dejares, Él te desechará para siempre. 10Mira ahora que Yahvé te ha escogido para
edificar una casa que sea su Santuario. ¡Sé fuerte, y manos a la obra!”
11
Dio luego David a su hijo Salomón el diseño del pórtico y de los demás
edificios, de las tesorerías, de las cámaras altas, de las cámaras interiores y del lugar
del Propiciatorio; 12y también el diseño de todo lo que tenía en su espíritu respecto de
los atrios de la Casa de Yahvé y de todas las cámaras de alrededor, para los tesoros
de la Casa de Dios y los de las cosas sagradas; 13y lo (dispuesto) respecto de las
clases de los sacerdotes y de los levitas y de todos los deberes del ministerio de la
Casa de Yahvé, como también de todos los utensilios del ministerio de la Casa de
Yahvé. 14Y (le dio) el oro, según el peso para cada uno de los utensilios de toda clase
de servicio, y también la plata, según el peso que correspondía a todos los utensilios
de toda clase de servicio; 15asimismo el peso correspondiente a los candelabros de
oro y sus lámparas de oro, según el peso de cada candelabro y sus lámparas, y (el
peso) para los candelabros de plata, según el peso de cada candelabro y sus lámparas,
conforme al destino de cada candelabro. 16También el peso de oro para las mesas de
la proposición, para cada mesa, y la plata para las mesas de plata; 17y oro puro para
los tenedores, las fuentes y las copas; y asimismo lo correspondiente para las tazas
de oro, según el peso de cada taza, y para las tazas de plata, según el peso de cada
taza, 18y para el altar del incienso oro acrisolado según el peso, asimismo oro para la
figura de la carroza (de Dios), los querubines, que extienden (las alas) y cubren el
Arca de la Alianza de Yahvé. 19 “Todo esto (dijo David), me mostró Yahvé en un
escrito (que me llegó) de su mano: el modelo de toda la obra.”
20
Dijo David a Salomón su hijo: “¡Sé fuerte y ten buen ánimo; y manos a la obra!
No temas, ni te amedrentes, porque Yahvé Dios, el Dios mío, está contigo; no te
dejará, ni te desamparará, hasta la terminación de toda la obra para el servicio de la
Casa de Yahvé. 21Y he aquí que tienes las clases de los sacerdotes y de los levitas
para todo el servicio de la Casa de Dios, y estarán a tu lado para toda clase de obras
todos los hombres de buena voluntad y habilidad en cualquier clase de servicio, y los
príncipes y el pueblo entero en todas tus empresas.”
10. Yahvé te ha escogido: Cf. Juan 15, 16; Éfeso 2, 10; II Timoteo 1, 9.
11. El lugar del Propiciatorio: el Santísimo o Santo de los Santos;
18. Los intérpretes no están de acuerdo en la explicación de la figura de la carroza. Unos refieren las
palabras al Arca misma, otros a los querubines (cf. Eclesiástico 49, 10). Lo que más nos interesa es notar
cuánto amor se derrocha en tantos detalles, y cómo lo mejor se reserva para el altar donde se ofrece el
incienso que es figura de la oración (véase Salmo 140, 2; Apocalipsis 8, 4, etc.).
19. “¡Un templo planeado por el mismo Dios en el Cielo! ¡Basta esto para comprender que jamás
pudo haber otro igual al del Artista que combina los colores del crepúsculo y pinta las plumas de las
aves!”. No sabemos de qué modo recibió David el plano del Templo, tal vez por una inspiración interna, o
por medio de un profeta.
I Paralipómenos Capítulo 29 49
Capítulo 29
Ofrendas para el Templo
1
Dijo el rey David a toda la asamblea: “Mi hijo Salomón a quien solo ha escogido
Dios, es todavía joven y tierno, y la obra es grande; pues este alcázar no es para
hombre, sino para Yahvé Dios. 2Con todas mis fuerzas he preparado para la Casa de
mi Dios el oro para los objetos de oro, la plata para los de plata, el bronce para los de
bronce, el hierro para los de hierro y la madera para los de madera; también piedras
de ónice y (piedras) de engaste; piedras brillantes y de varios colores, toda suerte de
piedras preciosas y piedras de mármol en abundancia. 3Fuera de esto, en mi amor a la
Casa de mi Dios, doy a la Casa de mi Dios el oro y la plata que poseo, además de
todo lo que tengo preparado para la Casa del Santuario: 4tres mil talentos de oro, del
oro de Ofir, y siete mil talentos de plata acrisolada para revestir las paredes de los
edificios; 5el oro para los objetos de oro, la plata para los de plata, y para todas las
obras hechas por mano de los artífices, ¿Quién, pues, quiere ahora hacer una ofrenda
espontánea a Yahvé?”
6
Entonces los jefes de las casas paternas, los príncipes de las tribus de Israel, los
jefes de miles y de cientos, y los administradores de la hacienda del rey ofrecieron
espontáneamente sus ofrendas, 7y dieron para la obra de la Casa de Dios, cinco mil
talentos de oro, diez mil dáricos, diez mil talentos de plata, diez y ocho mil talentos
de bronce y cien mil talentos de hierro. 8Los que tenían piedras preciosas, las
entregaron para el tesoro de la Casa de Yahvé, en mano de Jehiel gersonita. 9Y se
regocijó el pueblo por haberlo hecho voluntariamente; porque de todo su corazón
habían ofrecido espontáneamente sus dádivas a Yahvé. También el rey David tuvo
un gran gozo.
Oración de David
10
Después bendijo David a Yahvé en presencia de toda la asamblea; y dijo
David:
“¡Bendito Tú, oh Yahvé, Dios de nuestro padre Israel,
desde la eternidad hasta la eternidad!
11
Tuya, oh Yahvé, es la grandeza, el poder,
la magnificencia, el esplendor y la majestad;
2. Piedras de mármol. Vulgata: mármol Pario. Paros es una isla del mar Egeo, célebre por la
abundancia de piedras de mármol que de allí llegaron a Atenas y otros centros de arte.
5. Cf. Éxodo 35, 20 ss.; Números capítulo 7. Hacer una ofrenda espontánea a Yahvé; en hebreo:
llenar su mano, lo cual quiere decir: presentar ofrendas a Dios. Todos lo hicieron espontánea y
alegremente ante el magnífico ejemplo de su rey (cf. II Corintios 9, 2; Hebreos 13, 17; Filemón 14).
7. El talento grande equivale a 58,944 kg. El dárico era una moneda persa. Algunos vierten:
dracmas.
10 ss. “Suavísima efusión de alabanzas que data de los días postreros del rey poeta. Dieron ocasión a
este cántico las generosas ofrendas que David y los principales personajes del reino hicieron con destino a
la construcción del Templo… Todo pertenece a Dios, que lo gobierna todo y está por sobre todo. Tal es el
resumen de este pequeño y sencillo poema” (Cardenal Gomá).
I Paralipómenos Capítulo 29 50
pues tuyo es cuánto hay en el cielo y en la tierra.
Tuyo, oh Yahvé, es el reino; Tú te eriges en cabeza de todo.
12
De Ti proceden la riqueza y la gloria;
Tú lo gobiernas todo;
en tu mano están el poder y la fortaleza,
y en tu mano el dar grandeza y poder a todos.
13
Por eso, ahora, oh Dios nuestro,
te alabamos y celebramos tu Nombre glorioso”.
Catequesis del Papa (1º Crónicas 29, 10-13)
Sólo a Dios honor y gloria
Laudes del lunes de la semana I
1. «Bendito eres, Señor, Dios de nuestro padre Israel» (1 Crónicas 29, 10). Este intenso cántico de
alabanza, que el primer libro de las Crónicas pone en los labios de David, nos hace revivir la explosión de
alegría con la que la comunidad de la antigua alianza saludó los grandes preparativos de la construcción
del templo, fruto de un compromiso común del rey y de todos los que se habían prodigado con él. Casi
habían hecho carreras de generosidad, pues no era «una demora destinada para un hombre, sino para el
Señor Dios» (1 Crónicas 29,1).
Al volver a leer, después de siglos aquel evento, el cronista intuye los sentimientos de David y de
todo el pueblo, su alegría y su admiración por todos los que habían dado su contribución. «El pueblo se
alegró por estas ofrendas voluntarias; porque de todo corazón la habían ofrecido espontáneamente al
Señor» (1 Crónicas 29, 9).
2. Este es el contexto en el que nace el cántico. Sólo se detiene brevemente en la satisfacción humana,
para concentrarse inmediatamente en la gloria de Dios: «Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder… tú
eres rey y soberano de todo». La gran tentación que está siempre al acecho, cuando se realizan obras por
el Señor, es la de ponerse en el centro a sí mismos, sintiéndose casi como acreedores de Dios. David, sin
embargo, atribuye todo al Señor. No es el hombre, con su inteligencia y su fuerza, el artífice de lo que se
ha realizado, sino el mismo Dios.
David expresa de este modo la profunda verdad de que todo es gracia. En cierto sentido, cuando todo
lo que se ha puesto a disposición del templo no es más que la restitución, y además de manera exigua, de
lo que Israel había recibido en el inestimable don de la alianza establecida por Dios con los Padres. En
este sentido, David atribuye al Señor el mérito de todo lo que ha constituido su fortuna, ya sea en el
campo militar, político o económico. ¡Todo viene de Dios!
3. De aquí nace el empuje contemplativo de estos versos. Parece que al autor del Cántico no le bastan
las palabras para confesar la grandeza y la potencia de Dios. Él ve ante todo la especial paternidad
mostrada a Israel, «nuestro padre». Y este es el primer título que exige alabanza «ahora y por siempre».
En la recitación cristiana de estas palabras no podemos dejar de recordar que esta paternidad se ha
revelado plenamente en la encarnación del Hijo de Dios. Él y sólo él puede dirigirse a Dios llamándolo en
el sentido propio y afectuoso, «Abbá» (Marcos 14, 36). Al mismo tiempo, a través del don del Espíritu, se
nos da la participación en su filiación, que nos hace «hijos en el Hijo». La bendición del antiguo Israel a
Dios Padre alcanza para nosotros la intensidad que Jesús nos manifestó al enseñarnos a llamar a Dios
«Padre nuestro».
4. La mirada del autor bíblico se alarga, después, de la historia de la salvación a todo el cosmos, para
contemplar la grandeza de Dios creador: «Tuyo es cuánto hay en cielo y tierra». Y luego, añade, «En tu
mano está el poder y la fuerza, tú engrandeces y confortas a todos».
Al igual que en el Salmo 8, el orante de nuestro Cántico alza la cabeza hacia la inmensa extensión de
los cielos, dirige después la mirada hacia la grandeza de la tierra, y ve todo sometido al dominio del
Creador. ¿Cómo es posible expresar la gloria de Dios? Las palabras se agolpan, en una especie de apremio
místico: grandeza, potencia, gloria, majestad, esplendor; y, más aún, fuerza y potencia. Todo lo que el
hombre experimenta como bello y grande debe ser referido a Aquél que se encuentra en el origen de todo
y que lo gobierna todo. El hombre sabe que todo lo que posee es don de Dios, como subraya David al
continuar el Cántico: « ¿quién soy yo y quién es mi pueblo para que podamos ofrecerle estos donativos?
Porque todo viene de ti, y de tu mano te lo damos» (1 Crónicas 29, 14).
I Paralipómenos Capítulo 29 51
14
Pues ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que seamos capaces de
ofrecerte tales donativos? Porque todo viene de Ti, y te damos lo (que hemos
recibido) de tus manos. 15Porque extranjeros y advenedizos somos delante de Ti,
como todos nuestros padres; como sombra son nuestros días sobre la tierra, y no hay
espera. 16Yahvé, Dios nuestro, todo este grande acopio que hemos acumulado, a fin
de edificarte una Casa para tu santo Nombre, viene de tu mano, y es todo tuyo.
17
Bien sé, Dios mío, que Tú pruebas los corazones y amas la rectitud; por eso te he
ofrecido voluntariamente todo esto con sincero corazón, y ahora veo con regocijo a
tu pueblo, a los que se hallan aquí, cómo te ofrecen espontáneamente sus dones.
18
Oh, Yahvé, Dios de nuestros padres, de Abrahán, de Isaac y de Israel, conserva esto
perpetuamente para formar los pensamientos del corazón de tu pueblo, y dirige Tú su
corazón hacia Ti. 19Da a mi hijo Salomón un corazón perfecto, para que guarde tus
mandamientos, tus testimonios y tus preceptos, a fin de que todo lo ponga por obra y
edifique el palacio, para el cual yo he hecho los preparativos.”
20
Después dijo David a toda la asamblea: “¡Bendecid a Yahvé vuestro Dios!” Y
toda la asamblea bendijo a Yahvé, el Dios de sus padres, e inclinaron la cabeza y se
postraron ante Yahvé y ante el rey.
Unción de Salomón
Al día siguiente inmolaron a Yahvé víctimas y le ofrecieron holocaustos: mil
21
becerros, mil carneros y mil corderos, con sus correspondientes libaciones y muchos
5. Este telón de fondo de la realidad como don de Dios nos ayuda conjugar los sentimientos de
alabanza y de reconocimiento del Cántico con la auténtica espiritualidad de ofrecimiento que la liturgia
cristiana nos hace vivir sobre todo en la celebración eucarística. Es cuanto emerge en la doble oración con
la que sacerdote ofrece el pan y el vino destinados a convertirse en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
«Recibe, Señor, estas ofrendas que de tu generosidad hemos recibido, fruto de la tierra y del trabajo del
hombre, te las presentamos para que se conviertan en comida de salvación». La oración se repite con el
vino. Análogos sentimientos son sugeridos por la Divina Liturgia bizantina y por el antiguo Canon
Romano, cuando en la anamnesis eucarística expresan la conciencia de ofrecer en don a Dios las cosas de
él recibidas.
6. El Cántico hace una última aplicación de esta visión de Dios al ver la experiencia humana de la
riqueza y del poder. Estas dos dimensiones habían surgido mientras David predisponía lo necesario para
construir el templo. Podía sentir él mismo una tentación universal: actuar como si fuera árbitro absoluto de
todo lo que se posee, hacer de ello motivo de orgullo y de abuso para los demás. La oración en este
Cántico vuelve a poner al hombre a su dimensión de «pobre» que recibe todo.
Por tanto, los reyes de esta tierra no son más que imagen de la realeza divina: «Tuyo es el reino,
Señor». Los potentados no pueden olvidar el origen de sus bienes: «De ti viene la riqueza y la gloria». Los
poderosos deben saber reconocer a Dios, el manantial de «toda grandeza y poder». El cristiano está
llamado a leer estas expresiones, contemplando con exultación a Cristo resucitado, glorificado por Dios,
«por encima de todo principado, potestad, potencia y dominación» (Efesios 1, 21). Cristo es el verdadero
Rey del universo.
14. Inmensa verdad de fe, confirmada numerosas veces por el apóstol San Pablo. San Agustín la
resume diciendo: “Dios da lo que pide.” El segundo Concilio Arausicano (can. 11) se funda en este texto.
17 s. La Iglesia aprovecha estas preciosas palabras para la liturgia (Ofertorio de la Misa de la
consagración de una iglesia).
20. Los próximos diez versículos tienen su paralelo en III Reyes 1, 33-39; 2, 11 s. Adorar al rey
quiere decir, rendirle homenaje.
I Paralipómenos Capítulo 29 52
sacrificios por todo Israel. 22En aquel día comieron y bebieron ante Yahvé con gran
gozo, y por segunda vez proclamaron rey a Salomón, hijo de David, y le ungieron
por rey delante de Yahvé, y a Sadoc por sacerdote. 23Entonces se sentó Salomón
como rey sobre el trono de Yahvé, en lugar de su padre David, y prosperó y le
obedeció todo Israel. 24Todos los jefes y grandes, y también todos los hijos del rey
David, prestaron obediencia al rey Salomón. 25Y Yahvé le engrandeció en extremo a
los ojos de todo Israel, y le confirió tanta gloria real cual nunca había tenido ningún
rey de Israel antes de él.
Muerte de David
David, el hijo de Isaí, reinó sobre todo Israel. 27Fueron los días que reinó sobre
26
Israel cuarenta años. En Hebrón reinó siete años, y en Jerusalén reinó treinta y tres.
28
Murió en buena vejez, harto de días, riqueza y gloria; y en su lugar reinó su hijo
Salomón. 29Los hechos del rey David, los primeros y los postreros, he aquí que están
escritos en la historia del vidente Samuel, en la historia del profeta Natán y en la
historia del vidente Gad, 30juntamente con todo su reinado y sus hazañas, y las
vicisitudes que pasaron sobre él, sobre Israel y sobre todos los reinos de los (demás)
países.
22. Por primera vez fue ungido con motivo de la sublevación de Adonías (III Reyes 1, 33-39).
29. Esos y otros libros, citados por la Biblia como fuentes históricas, se han perdido. Sin duda están
compendiados en los Libros de los Reyes. Si Dios permitió su pérdida, es porque no los necesitamos para
nuestra salud, pues “todas las cosas que han sido escritas, para nuestra enseñanza se han escrito, para que
mediante la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos la esperanza” (Romanos 15, 4).