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Naturaleza y Clases de la Sociedad Civil

Este documento resume la naturaleza y clases del contrato de sociedad según el Código Civil español. Explica que la sociedad es un contrato por el cual dos o más personas ponen en común dinero, bienes o industria con el fin de repartir ganancias. Distingue entre sociedades universales y particulares, y entre sociedades civiles y mercantiles. Finalmente, analiza aspectos como la personalidad jurídica de las sociedades y los requisitos para su constitución.

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Naturaleza y Clases de la Sociedad Civil

Este documento resume la naturaleza y clases del contrato de sociedad según el Código Civil español. Explica que la sociedad es un contrato por el cual dos o más personas ponen en común dinero, bienes o industria con el fin de repartir ganancias. Distingue entre sociedades universales y particulares, y entre sociedades civiles y mercantiles. Finalmente, analiza aspectos como la personalidad jurídica de las sociedades y los requisitos para su constitución.

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D.

CIVIL III

SOCIEDAD

1. CONTRATO DE SOCIEDAD: SU NATURALEZA Y CLASES.


2. CONSTITUCIÓN.
3. DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LOS SOCIOS.
4. ADMINISTRACIÓN Y REPRESENTACIÓN.
5. EXTINCIÓN.

1. CONTRATO DE SOCIEDAD: SU NATURALEZA Y CLASES

Concepto
El artículo 1665 del Código Civil lo define: “La sociedad es un contrato por el cual
dos o más personas se obligan poner en común dinero, bienes o industria, con ánimo de
partir entre sí las ganancias.”

De este concepto, resultan como notas esenciales del contrato de sociedad:


1) Constitución de un fondo común con las aportaciones de los socios. Este
fondo puede consistir en dinero, bienes, o industria, y en general cualquier ventaja
patrimonial. Cabe la aportación exclusiva de trabajo, ya que el artículo 116 del Código de
Comercio habla de “bienes, industria o alguna de estas cosas”
2) Intento de obtener un lucro común partible
Si no existiera fin de lucro para los integrantes, estaríamos ante la figura de la
asociación (tema 19 del programa).
Ahora bien, este elemento no es obstáculo para que pueda desarrollar la sociedad
otras actividades distintas, siempre que el conjunto de ellas persigan el invariable fin de
lucro (DGRN).
3) Affectio societatis, o animus contraendae societatis. Según Diez Picazo, no es
más que el genérico consentimiento contractual, aplicado al tipo de contrato de sociedad.

1
En el mismo sentido, Sentencia de 20 de marzo de 1984. No obstante, otro sector doctrinal
y otras Sentencias del Supermo lo han identificado como un elemento distinto del
consentimiento contractual, consistente en la voluntad de unión de los socios, o intención
de constituir la sociedad (STS 11 de diciembre de 1965, y 10 de abril de 1986).

NATURALEZA JURÍDICA

La sociedad civil es fundamentalmente un contrato aunque, como luego veremos, puede


tener también en ocasiones la consideración de persona jurídica.
No obstante esto, un sector doctrinal ha impugnado la naturaleza contractual de la
sociedad, partiendo del concepto de contrato como un instrumento de contraposición de
intereses. En el contrato de sociedad, se dice, no hay intereses contrapuestos entre los
socios, pues las voluntades de los socios constituyentes concurren paralelas hacia la
consecución de un mismo fin. Estos autores prefieren definirlo como un acto colectivo.
Pero, precisamente por esta característica, la mayor parte de la doctrina lo considera como
un contrato plurilateral.
GULLON considera que es un contrato asociativo en el que sí hay intereses
contrapuestos, pues cada socio trata de sacar el mayor partido en la valoración de las
aportaciones, distribución de ganancias y pérdidas, obtención de mayorías, etc.
CARACTERES
- Consensual, pues se perfecciona por el mero consentimiento. Sin perjuicio de lo
dispuesto en el artículo 1667, que luego veremos.
- Plurilateral, en los términos expresados.
- Oneroso, pues pretende obtener un lucro partible.
- Traslativo de dominio, en el caso de que la sociedad tenga personalidad jurídica y
adquiera la propiedad de los bienes mediante la aportación.

Personalidad jurídica
El Código de Comercio de 1829 sólo reconoció personalidad jurídica a las
sociedades mercantiles constituidas en escritura pública e inscritas en el Registro
Mercantil. El Código Civil, rompiendo con el régimen anterior, atribuye a las sociedades
civiles personalidad jurídica en determinados casos.

2
Artículo 35.2: “Son personas jurídicas (…) las asociaciones de interés particular,
sean civiles, mercantiles o industriales, a las que la ley conceda personalidad propia,
independiente de la de cada uno de los asociados”.

Artículo 1669, a “sensu contrario”: “No tendrán personalidad jurídica las


sociedades cuyos pactos se mantengan secretos entre los socios, y en que cada uno de
éstos contrate en su propio nombre con los terceros.
Esta clase de sociedades se regirá por las disposiciones relativas a la comunidad
de bienes”.
Parte de la doctrina ha venido considerando que la personalidad jurídica de las
sociedades civiles se obtiene con la publicidad de hecho, por el reconocimiento en el
tráfico de la existencia de una organización social. (DIEZ PICAZO)
La Dirección General de los Registros y del Notariado, en Resolución de 31 de
marzo de 1997, exigió para reconocer personalidad jurídica a las sociedades civiles su
inscripción en el Registro Mercantil. Siguiendo esta corriente, el Real Decreto de 4 de
septiembre de 1998 introdujo el art. 269 bis RRM, para permitir la inscripción en éste de
las sociedades civiles, aún con objeto civil. No obstante, el Tribunal Supermo, en
Sentencia de la Sala III de 24 de febrero de 2000, lo anuló por ser contrario al Código
Civil. Como consecuencia de ello, la Dirección General cambió el criterio, y a partir de la
resolución de 14 de febrero de 2001, reconoce personalidad jurídica a las sociedades
civiles, aunque no estén inscritas en el Registro Mercantil, y declara que basta la
publicidad de hecho añadiendo que si bien es cierto que la seguridad jurídica ganaría con la
inscripción de las sociedades civiles en un registro específico, ello requiere necesariamente
una norma de rango legal.
Y es aquí donde merece una mención especial la Ley 2/2007 de 15 de marzo, de
Sociedades Profesionales, en cuyo artículo 1.2 se prevé que “las sociedades profesionales
podrán constituirse con arreglo a cualquiera de las formas societarias previstas en las
Leyes”, incluyendo por tanto la forma de sociedad civil. Y el artículo 8.1 dice que la
escritura de constitución debe inscribirse en el Registro Mercantil, adquiriendo con dicha
inscripción personalidad jurídica.

3
CLASES

Podemos distinguir:
a) Sociedad universal y sociedad particular.
Artículo 1671: “La sociedad es universal o particular”
Artículo 1672: “La sociedad universal puede ser de todos los bienes presentes, o
de todas las ganancias”.
Artículo 1673: “La sociedad de todos los bienes presentes es aquélla por la cual
las partes ponen en común todos los que actualmente les pertenecen, con ánimo de
partirlos entre sí, como igualmente todas las ganancias que adquieran con ellos.”
Artículo 1674: “En la sociedad universal de todos los bienes presentes, pasan a
ser propiedad común de los socios los bienes que pertenecían a cada uno, así como todas
las ganancias que adquieran con ellos.
Puede también pactarse en ella la comunicación recíproca de cualesquiera otras
ganancias; pero no pueden comprenderse los bienes que los socios adquieran
posteriormente por herencia, legado o donación, aunque sí sus frutos.”
Artículo 1675: “La sociedad universal de ganancias comprende todo lo que
adquieran los socios por su industria o trabajo mientras dure la sociedad.
Los bienes muebles o inmuebles que cada socio posee al tiempo de la celebración
del contrato, continúan siendo de dominio particular, pasando sólo a la sociedad el
usufructo”.
Artículo 1676 “El contrato de sociedad universal, celebrado sin determinar su
especie, sólo constituye la sociedad universal de ganancias.”
Artículo 1677. “No pueden contraer sociedad universal entre sí las personas a
quienes está prohibido otorgarse recíprocamente alguna donación o ventaja .”
Artículo 1678. “La sociedad particular tiene únicamente por objeto cosas
determinadas, su uso, o sus frutos, o una empresa señalada, o el ejercicio de una profesión
o arte.”

b) Sociedades civiles y mercantiles


El artículo 116 del Código de Comercio adopta un criterio formal de la distinción, al
señalar que “el contrato de compañías, por el cual dos o más personas se obligan a poner
en fondo común bienes, industria o alguna de estas cosas, para obtener lucro, será

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mercantil, cualquiera que fuese su clase, siempre que se haya constituido con arreglo a las
disposiciones de este Código.”
Por el contrario, el Código Civil en su artículo 1670 adopta un criterio objetivo, al decir
que “las sociedades civiles, por el objeto a que se consagren, pueden revestir todas las
formas reconocidas por el Código de Comercio. En tal caso, les serán aplicables sus
disposiciones en cuanto no se opongan a las del presente Código.”

No obstante, otros textos legales vuelven al criterio formal. Así, el artículo 2 de la


Ley de Sociedades de Capital señala que “Las sociedades de capital, cualquiera que sea
su objeto, tendrán carácter mercantil.”

Por el contrario, las Sociedades Agrarias de Transformación, siempre son civiles,


aunque su objeto sea la comercialización de productos agrarios, según el artículo 1º del
Real Decreto 1776/1981 de 3 de agosto, por el que se aprueba el Estatuto que regula las
Sociedades Agrarias de Transformación. Según el artículo 4º, para su constitución deben
inscribirse en el Registro General de SAT.

Por tanto, el criterio objetivo sólo es aplicable a las sociedades colectivas y


comanditarias.
Las sociedades civiles por el objeto, que adopten alguna de las formas previstas en
el Código de Comercio, en el caso de que no lleguen a inscribirse se les aplicará el artículo
39 de la Ley de Sociedades de Capital, que dice, al regular la sociedad devenida irregular,
que “una vez verificada la voluntad de no inscribir la sociedad y, en cualquier caso,
transcurrido un año desde el otorgamiento de la escritura sin que se haya solicitado la
inscripción, se aplicarán las normas de la sociedad colectiva, o, en su caso, las de la
sociedad civil”

Según la Dirección General (Resoluciones de 28 de junio de 1985, 1 de abril de


1997 y 20 de abril de 2010) si una sociedad tiene objeto mercantil, no cabe que se
constituya en forma de sociedad civil. Debe necesariamente sujetarse a las formas del
Código de Comercio, y por lo tanto formalizarse en escritura pública e inscribirse en el
Registro Mercantil. En caso contrario no adquirirán personalidad jurídica y no podrán
inscribirse a su favor bienes en el Registro de la Propiedad.

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2. CONSTITUCIÓN

Elementos personales:
- Sujetos: Son los socios, sin que existan partes contrapuestas.

- Capacidad: la general para contratar. Cuando se aporten bienes, la necesaria para


enajenar. La única regla especial que establece el Código en esta materia es la del artículo
1677 (visto), que ya no afecta a los cónyuges (Art. 1323).

Elementos reales: las aportaciones


Artículo 1666: “La sociedad debe tener un objeto lícito, y establecerse en interés
común de los socios.
Cuando se declare la disolución de una sociedad ilícita, las ganancias se
destinarán a los establecimientos de beneficencia del domicilio de la sociedad, y, en su
defecto, a los de la provincia”.

Elementos formales
Artículo 1667: “La sociedad civil se podrá constituir en cualquiera forma, salvo
que se aportaren a ella bienes inmuebles o derechos reales, en cuyo caso será necesaria la
escritura pública”.
Artículo 1668: “Es nulo el contrato de sociedad, siempre que se aporten bienes
inmuebles, si no se hace un inventario de ellos, firmado por las partes, que deberá unirse a
la escritura”.
El primer inciso de este artículo hizo pensar a algún autor que la forma en este caso
era “ad solemnitatem”. Sin embargo el Tribunal Supremo (STS 2 de marzo 1989) afirma
que su omisión determina que frente a terceros, la sociedad carezca de personalidad, pero
entre los socios, el contrato produce sus efectos como sociedad irregular o de hecho.

Elemento temporal
Artículo 1679: “La sociedad comienza desde el momento mismo de la celebración
del contrato, si no se ha pactado otra cosa”.

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Artículo 1680: “La sociedad dura por el tiempo convenido; a falta de convenio,
por el tiempo que dure el negocio que haya servido exclusivamente de objeto a la
sociedad, si aquél por su naturaleza tiene una duración limitada; y en cualquier otro caso,
por toda la vida de los asociados, salvo la facultad que se les reserva en el artículo 1.700 y
lo dispuesto en el artículo 1.704”.

3. DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LOS SOCIOS

1) Obligaciones de los socios entre sí o con la sociedad.

- Aportación de lo prometido y saneamiento.


Artículo 1681: “Cada uno es deudor a la sociedad de lo que ha prometido aportar
a ella.
Queda también sujeto a la evicción en cuanto a las cosas ciertas y determinadas
que haya aportado a la sociedad, en los mismos casos y de igual modo que lo está el
vendedor respecto del comprador”.

Aportación de sumas de dinero o sumas tomadas de la caja social. Artículo


1682:
“El socio que se ha obligado a aportar una suma en dinero y no la ha aportado, es
de derecho deudor de los intereses desde el día en que debió aportarla, sin perjuicio de
indemnizar además los daños que hubiese causado.
Lo mismo tiene lugar respecto a las sumas que hubiese tomado de la caja social,
principiando a contarse los intereses desde el día en que las tomó para su beneficio
particular”.

Obligación del socio industrial.


Art. 1683: “El socio industrial debe a la sociedad las ganancias que durante ella
haya obtenido en el ramo de industria que sirve de objeto a la misma”.

- Subordinación el interés particular de los socios al interés social:

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Art. 1684: “Cuando un socio autorizado para administrar cobra una cantidad
exigible, que le era debida en su propio nombre, de una persona que debía a la sociedad
otra cantidad también exigible, debe imputarse lo cobrado en los dos créditos a
proporción de su importe, aunque hubiese dado el recibo por cuenta de sólo su haber;
pero, si lo hubiere dado por cuenta del haber social, se imputará todo en éste.
Lo dispuesto en este artículo se entiende sin perjuicio de que el deudor pueda usar
de la facultad que se le concede en el artículo 1.172, en el solo caso de que el crédito
personal del socio le sea más oneroso”.

Artículo 1685: “El socio que ha recibido por entero su parte en un crédito social
sin que hayan cobrado la suya los demás socios, queda obligado, si el deudor cae después
en insolvencia, a traer a la masa social lo que recibió, aunque hubiera dado el recibo por
sola su parte.”
Este precepto parece ignorar la personalidad de la sociedad; los socios no tienen
ninguna parte en los créditos sociales que son exclusivamente de la sociedad.

- Responsabilidad de los socios:


Art. 1686: “Todo socio debe responder a la sociedad de los daños y perjuicios que
ésta haya sufrido por culpa del mismo y no puede compensarlos con los beneficios que por
su industria le haya proporcionado”.

- Riesgo de las cosas aportadas:


Artículo 1687: El riesgo de las cosas ciertas y determinadas, no fungibles, que se
aportan a la sociedad para que sólo sean comunes su uso y sus frutos, es del socio
propietario.
Si las cosas aportadas son fungibles, o no pueden guardarse sin que se deterioren,
o si se aportaron para ser vendidas, el riesgo es de la sociedad. También lo será, a falta de
pacto especial, el de las cosas aportadas con estimación hecha en el inventario, y en este
caso la reclamación se limitará al precio en que fueron tasadas”.

2) Obligaciones de la sociedad con los socios.


Art. 1688: “La sociedad responde a todo socio de las cantidades que haya
desembolsado por ella y del interés correspondiente; también le responde de las

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obligaciones que con buena fe haya contraído para los negocios sociales y de los riesgos
inseparables de su dirección”.

3) Distribución de pérdidas y ganancias:


Art. 1.689. “Las pérdidas y ganancias se repartirán en conformidad a lo pactado.
Si sólo se hubiera pactado la parte de cada uno en las ganancias, será igual su parte en
las pérdidas.
A falta de pacto, la parte de cada socio en las ganancias y pérdidas debe ser
proporcionada a lo que haya aportado. El socio que lo fuere sólo de industria tendrá una
parte igual a la del que menos haya aportado. Si además de su industria hubiere aportado
capital, recibirá también la parte proporcional que por él le corresponda.”

Artículo 1.690: “Si los socios se han convenido en confiar a un tercero la


designación de la parte de cada uno en las ganancias y pérdidas, solamente podrá ser
impugnada la designación hecha por él cuando evidentemente haya faltado a la equidad.
En ningún caso podrá reclamar el socio que haya principiado a ejecutar la decisión del
tercero, o que no la haya impugnado en el término de tres meses, contados desde que le
fue conocida.
La designación de pérdidas y ganancias no puede ser encomendada a uno de los
socios.”

Artículo 1691: “Es nulo el pacto que excluye a uno o más socios de toda parte en
las ganancias o en las pérdidas.
Sólo el socio de industria puede ser eximido de toda responsabilidad en las
pérdidas”.
En este artículo prohíbe la sociedad leonina.

4. ADMINISTRACIÓN Y REPRESENTACIÓN

1- Administración.
- Caso de estipulación:
· Facultades de los administradores según la forma del nombramiento.

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Art. 1692: “El socio, nombrado administrador en el contrato social, puede ejercer
todos los actos administrativos sin embargo de la oposición de sus compañeros, a no ser
que proceda de mala fe; y su poder es irrevocable sin causa legítima.
El poder otorgado después del contrato, sin que en éste se hubiera acordado
conferirlo, puede revocarse en cualquier tiempo”.

· Determinación de las funciones de cada administrador en el caso de ser


varios los nombrados:
Artículo 1.693: “Cuando dos o más socios han sido encargados de la
administración social sin determinarse sus funciones, o sin haberse expresado que no
podrán obrar los unos sin el consentimiento de los otros, cada uno puede ejercer todos los
actos de administración separadamente; pero cualquiera de ellos puede oponerse a las
operaciones del otro antes de que éstas hayan producido efecto legal”
Artículo 1.694: “En el caso de haberse estipulado que los socios administradores
no hayan de funcionar los unos sin el consentimiento de los otros, se necesita el concurso
de todos para la validez de los actos, sin que pueda alegarse la ausencia o imposibilidad
de alguno de ellos, salvo si hubiere peligro inminente de un daño grave o irreparable para
la sociedad”.

- En defecto de estipulación:
Artículo 1695: “Cuando no se haya estipulado el modo de administrar, se
observarán las reglas siguientes:
1.ª Todos los socios se considerarán apoderados, y lo que cualquiera de ellos
hiciere por sí solo, obligará a la sociedad; pero cada uno podrá oponerse a las
operaciones de los demás antes que hayan producido efecto legal.
2.ª Cada socio puede servirse de las cosas que componen el fondo social según
costumbre de la tierra, con tal que no lo haga contra el interés de la sociedad, o de tal
modo que impida el uso a que tienen derecho sus compañeros.
3.ª Todo socio puede obligar a los demás a costear con él los gastos necesarios
para la conservación de las cosas comunes.
4.ª Ninguno de los socios puede, sin el consentimiento de los otros, hacer novedad
en los bienes inmuebles sociales, aunque alegue que es útil a la sociedad”.

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- Derecho de asociar a un tercero.
Artículo 1696: “Cada socio puede por sí solo asociarse un tercero en su parte;
pero el asociado no ingresará en la sociedad sin el consentimiento unánime de los socios,
aunque aquél sea administrador”.

2. Representación. Obligaciones de los socios o la sociedad con los terceros


Artículo 1697: “Para que la sociedad quede obligada con un tercero por los actos
de uno de los socios, se requiere:
1.º Que el socio haya obrado en su carácter de tal, por cuenta de la sociedad.
2.º Que tenga poder para obligar a la sociedad en virtud de un mandato expreso o
tácito.
3.º Que haya obrado dentro de los límites que le señala su poder o mandato”.

Artículo 1698: “Los socios no quedan obligados solidariamente respecto de las


deudas de la sociedad; y ninguno puede obligar a los otros por un acto personal, si no le
han conferido poder para ello.
La sociedad no queda obligada respecto a tercero por actos que un socio haya
realizado en su propio nombre o sin poder de la sociedad para ejecutarlo; pero queda
obligada para con el socio en cuanto dichos actos hayan redundado en provecho de ella.
Lo dispuesto en este artículo se entiende sin perjuicio de lo establecido en la regla
1.ª del artículo 1.695”.

- Derechos de los acreedores de la sociedad y personales de los socios:


Artículo 1699: “Los acreedores de la sociedad son preferentes a los acreedores de
cada socio sobre los bienes sociales. Sin perjuicio de este derecho, los acreedores
particulares de cada socio pueden pedir el embargo y remate de la parte de éste en el
fondo social

5. EXTINCIÓN

Causas generales.-
Artículo 1700: “La sociedad se extingue:

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1.º Cuando expira el término por que fue constituida.
2.º Cuando se pierde la cosa, o se termina el negocio que le sirve de objeto.
3.º Por muerte, insolvencia, incapacitación o declaración de prodigalidad de
cualquiera de los socios, y en el caso previsto en el artículo 1.699.
4.º Por la voluntad de cualquiera de los socios, con sujeción a lo dispuesto en los
artículos 1.705 y 1.707.
Se exceptúan de lo dispuesto en los números 3.º y 4.º de este artículo las sociedades
a que se refiere el artículo 1.670, en los casos en que deban subsistir con arreglo al
Código de Comercio”.

Disolución por pérdida de la cosa. –


Artículo 1701: “Cuando la cosa específica, que un socio había prometido aportar
a la sociedad, perece antes de efectuada la entrega, su pérdida produce la disolución de la
sociedad.
También se disuelve la sociedad en todo caso por la pérdida de la cosa, cuando,
reservándose su propiedad el socio que la aporta, sólo ha transferido a la sociedad el uso
o goce de la misma.
Pero no se disuelve la sociedad por la pérdida de la cosa cuando ésta ocurre
después que la sociedad ha adquirido la propiedad de ella”.

Prorroga de la sociedad.-
Artículo 1702: “La sociedad constituida por tiempo determinado puede
prorrogarse por consentimiento de todos los socios.
El consentimiento puede ser expreso o tácito, y se justificará por los medios
ordinarios”.

Tiempo de la prorroga.- Artículo 1703: “Si la sociedad se prorroga después de


expirado el término, se entiende que se constituye una nueva sociedad. Si se prorroga
antes de expirado el término, continúa la sociedad primitiva”.

Pacto de continuación de la sociedad-


Artículo 1704:

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1. Entre los sobrevivientes. “Es válido el pacto de que, en el caso de morir uno de
los socios, continúe la sociedad entre los que sobrevivan. En este caso el heredero del que
haya fallecido sólo tendrá derecho a que se haga la partición, fijándola en el día de la
muerte de su causante; y no participará de los dchos y obligaciones ulteriores, sino en
cuanto sean una consecuencia necesaria de lo hecho antes de aquel día.
2. Con el heredero. Si el pacto fuere que la sociedad ha de continuar con el
heredero, será guardado, sin perjuicio de lo que se determina en el número 4.º del artículo
1.700”.

Disolución de la sociedad por la voluntad o renuncia de uno de los socios


Artículo 1705: “La disolución de la sociedad por la voluntad o renuncia de uno de
los socios únicamente tiene lugar cuando no se ha señalado término para su duración, o
no resulta éste de la naturaleza del negocio.
Requisitos. Para que la renuncia surta efecto, debe ser hecha de buena fe en tiempo
oportuno; además debe ponerse en conocimiento de los otros socios”.

Mala fe y tiempo inoportuno.- Artículo 1706: “Es de mala fe la renuncia cuando


el que la hace se propone apropiarse para sí solo el provecho que debía ser común. En
este caso el renunciante no se libra para con sus socios, y éstos tienen facultad para
excluirle de la sociedad.
Se reputa hecha en tiempo inoportuno la renuncia, cuando, no hallándose las cosas
íntegras, la sociedad está interesada en que se dilate su disolución. En este caso
continuará la sociedad hasta la terminación de los negocios pendientes”.

Justo motivo para reclamar la disolución de la sociedad- Artículo 1707: “No puede
un socio reclamar la disolución de la sociedad que, ya sea por disposición del contrato, ya
por la naturaleza del negocio, ha sido constituida por tiempo determinado, a no intervenir
justo motivo, como el de faltar uno de los compañeros a sus obligaciones, el de
inhabilitarse para los negocios sociales, u otro semejante, a juicio de los Tribunales”.

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Partición entre socios. Reglas y participación del socio de industria.
Artículo 1708: “La partición entre socios se rige por las reglas de la de las
herencias, así en su forma como en las obligaciones que de ella resultan. Al socio de
industria no puede aplicarse ninguna parte de los bienes aportados, sino sólo sus frutos y
los beneficios, conforme a lo dispuesto en el artículo 1.689, a no haberse pactado
expresamente lo contrario”.

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