CASO N° 5:
Julia:
“Es mi derecho reclamar que se retire de mi casa, el contrato ya se ha cumplido hace un
mes y lo más justo es que me pague o que se marche. Ahora, no crea que el alquiler va a
ser el mismo por lo menos le subiremos un 20%, usted sabe cómo está la situación hoy
en
día. Yo me he venido sacrificando todo este tiempo, viviendo en casa de mis padres y
renunciando a la comodidad de mi propia casa, por el ingreso que el arrendamiento me
genera. Entiendo que se retrase unos días, pero ¿acaso la universidad y el colegio
comprenden a mis hijos?
Todo el sacrificio es por su educación, es lo que les permitirá ser algo más adelante.”
Alberto:
Si me quiere sacar de la casa, que me haga juicio, el hecho de ser su inquilino no significa
que voy a hacer lo que ella quiere.
Tengo tres años viviendo en esta casa, la que he cuidado como si fuera mía; incluso le he
practicado algunos arreglos a los baños y a la cocina. Para la señora es muy fácil pedirme
que me retire, pero ella no entiende que eso significa cambiar mi vida y la de mi familia:
mis
hijos estudian en un colegio que queda a dos cuadras de aquí, y mi esposa pidió el
cambio
de sucursal sólo para estar cerca de casa y poder atender a mi menor hija de dos años,
que sufre de parálisis. Sólo le pido a la señora que entienda que 20% es mucho, yo he
gastado en acondicionar la casa para que mi hija enferma pueda desarrollarse lo mejor
posible.