Primer Peronismo: Contexto y Movilizaciones
Primer Peronismo: Contexto y Movilizaciones
Argentina Contemporánea
Continuamos, estimadas y estimados colegas, con esta clase que trata sobre un
acontecimiento que significó un punto de quiebre en el siglo XX argentino. Punto de
quiebre decimos, por enmarcar una experiencia colectiva de características particulares:
el 17 de octubre de 1945. Como en las clases previas, el acontecimiento abarca distintas
entradas que permiten asomarnos a algunos aspectos de la década que va de 1945 a
1955.
Acontecimiento
Desde octubre de 1943, el coronel Perón se hace cargo del Departamento de Trabajo,
pronto convertido en Secretaría de Trabajo y Previsión Social. Su estratégico planteo era
que, en un contexto cercano a la posguerra, Argentina enfrentaba dos conjuntos de
problemas que requerirían una inminente solución. Por un lado, los conflictos derivados
de la relación entre capital y trabajo, consecuencia del proceso de industrialización en
marcha y, por el otro, la falta de legitimidad del régimen político, siempre impugnado y
por tanto débil para garantizar el orden necesario para la defensa de la nación en el
contexto de un mundo todavía beligerante.
Hacia 1945, el plan de Perón –describe el historiador Juan Carlos Torre– consistía en
fortalecer un fuerte liderazgo que asegurara la conciliación de clases y permitiera desde
el Estado un tránsito ordenado hacia una sociedad industrial de masas. En la lógica del
plan, las medidas tomadas por la Secretaría de Trabajo y Previsión conjuraban el ascenso
del comunismo. Y esto sucedía no sólo porque se atendían las demandas del mundo del
trabajo siempre al borde del estallido, sino también porque disciplinaban al capital,
invitando a los empresarios a sacrificar una pequeña parte de su omnímodo poder y así,
conjuntamente, evitar la agudización de la lucha de clases. Dice Torre:
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¿Era un error esa creencia? Motivos para entusiasmarse no faltaban. Es interesante leer
el testimonio de un participante de aquella marcha que, de manera retrospectiva,
reconoce no haber sabido leer los signos que indicaban que la historia podría tomar otro
rumbo.
Quizás por ello, cuando un mes más tarde la multitud irrumpe en el centro de la capital,
no es reconocida como sujeto político: será una murga, será una turba sin nombre pero
no un pueblo. Tampoco “auténtico proletariado”, aunque bien se sepa la importancia
decisiva que tuvieron los sindicatos nucleados en la CGT en el reclamo de la libertad a
Perón. Un día antes del 17 de octubre, se reúne el Confederal de la central obrera para
decidir una medida que, todos estiman, será el llamado a un paro general.
…si este cuerpo no resuelve la huelga general les puedo asegurar que será
impotente para contener la huelga que se producirá lo mismo por el estado
emotivo de los trabajadores. (…) El coronel Perón no sólo está en el corazón de
los obreros sino en el de todo el pueblo honrado. (Actas del Confederal de la CGT
del 16 de octubre de 1945)
Imágenes
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relación con la política. Otro origen del término encuentra Bonifacio del Carril al analizar
el estilo de Perón y las formas oratorias que le permitían identificarse con las masas.
Una de las prácticas que definía al mandatario, sostiene, era apelar a un “recurso
dialéctico primario: inventaba la existencia de un adversario o una idea contraria para
tener a quien atacar y refutar como base de la argumentación que desarrollaba. Utilizó
con este fin la figura del oligarca y después, la del contrera, palabra que inventó y define
claramente esta peculiaridad” (del Carril, 2005: 20). No es llamativo que así haya sido:
la política, más aún si busca el sesgo de las masas, constituye un contrincante con el cual
poder diferenciarse. En una publicación oficial, el poeta y escritor Carlos Abregú Virreira
analiza cómo Perón retoma la voz popular de giros, frases proverbiales, refranes en su
lenguaje verbal. Uno de los ejemplos que da, precisamente, es la palabra contra. Por
ejemplo, cuando dice:
Es un proceso que debe cumplirse. Observen ustedes que cuando me hice cargo
del gobierno, toda la administración era contra. (Abregú Virreira, 1952:191)
La figura del contrera tendría una clara representación gráfica en las láminas a color
realizadas por el ilustrador Luis Medrano durante 1951 y 1952 para la revista PBT.
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similar: un hombre de elegante traje, sombrero y guantes, casi siempre con los ojos casi
cerrados o apenas entreabiertos, pasa un tanto altivo al lado de alguna manifestación
de las obras peronistas. Solitario y yendo siempre en dirección contraria,
el contrera baja la escalera mecánica cuando una multitud se dirige hacia la Plaza de
Mayo, se retira solo de la sala cuando aparece una imagen de Perón en un cine repleto
o camina por la vereda de enfrente cuando pasa por un hospital-escuela en construcción
bajo el cartel “Perón cumple” que capta la curiosidad de todos los demás transeúntes.
Esta altivez del “bacán” o “señor bien” está caricaturizada en un tono amable, “casi
sobreactuada”, dice Tomás Sanz en un prefacio sobre su obra. También los
simpatizantes peronistas están representados sin ningún recurso gráfico que parezca
ridiculizarlos o adjetivarlos (como aparecerá en otras caricaturas de la época y que
veremos a continuación).
La figura del contrera fue retomada también en la radio. En junio de 1951, Enrique
Santos Discépolo fue invitado a sumarse a un micro radial titulado “Pienso y digo lo que
pienso”, en el que distintos actores mostraban su adhesión al gobierno. Tras dudarlo,
Discépolo aceptó a condición de escribir sus propios libretos. El 11 de julio de 1951, en
el marco de la campaña por la reelección presidencial, Discépolo inicia su micro radial
donde compone a Mordisquito, el interlocutor sin voz de sus alocuciones: un personaje
que representaba al opositor sistemático, reflejo de un pasado histórico.
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Les proponemos ingresar a este link y mirar el Programa de Canal
Encuentro Soy del pueblo, especialmente desde el minuto 25:52 al
minuto 27:06. Se trata de la voz de Mordisquito en el programa
radial Pienso y digo lo que pienso.
[Link]
Discépolo fue hostigado por ciertos sectores de la sociedad con amenazas, insultos y
desprecios. Lo hostigan en los lugares públicos y, hasta Ricardo Balbín –candidato
presidencial de la UCR– lo agrede en un discurso. Discépolo le contesta el día siguiente
con su famoso monólogo “...yo no lo inventé a Perón, ni a Eva Perón”. El peronismo
triunfó en las elecciones y su líder valoró el trabajo del artista: “Ganamos gracias al voto
femenino y a Mordisquito”. (Discépolo, 2009: 99)
Ideas y escritos
Entre las ponencias nacionales es necesario destacar los trabajos de dos grandes
filósofos argentinos. Nos referimos a Carlos Astrada y Luis Juan Guerrero. Si los
mencionamos es porque no sólo han sido dos de nuestros mayores filósofos sino porque
fueron muy importantes en la organización de un Congreso que primariamente estuvo
pensado para moverse con el apoyo oficial en las tranquilas aguas del neoescolasticismo
y que, a partir de sus intervenciones, tomó otra dirección.
La tarea de Carlos Astrada constituyó, en cierto modo, una de las apuestas más
importantes del período para hacer efectiva otra configuración del campo intelectual
nacional. Se encargó de invitar a los más destacados filósofos europeos, casi todos ellos
formados en el ambiente cultural de la fenomenología y el existencialismo y, además,
de desplegar una severa crítica contra el tomismo local, muy influyente por entonces en
las instituciones educativas de nuestro país. En ese sentido evidenció que en nuestro
país había filósofos formados que, lejos de ahogarse en el sagrado éxtasis del fervor
religioso, podían discutir al nivel de los últimos avatares de la filosofía europea.
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Sin embargo, Astrada no tuvo tanto éxito con el aporte de sus ideas a la fundamentación
filosófica del peronismo. A pesar de su adhesión a las políticas del gobierno en curso, en
esta “batalla intelectual” su versión del existencialismo heideggeriano no podrá definir
las líneas maestras del texto fundacional de la filosofía peronista. Fue muy difícil para
Astrada influir lo suficiente en el discurso de clausura del Congreso, cuyo ecléctico
contenido fue advertido por los más diversos intérpretes.
El presidente argentino se ubica a sí mismo no como filósofo puro sino como pensador
práctico que entiende que está realizando una novedad en el campo político mundial.
¿Qué es lo nuevo que tiene el justicialismo para ofrecer al mundo? Su tercera posición:
entre los imperialismos capitalista y socialista triunfantes hay una perspectiva política
que realiza de otro modo las relaciones entre individuos, Estado y comunidad. Es preciso
exponer entonces los fundamentos que sostienen esa pretendida y compleja relación.
Es aquí donde comienza la tercera y decisiva parte de la Conferencia que pone de relieve
la propuesta filosófica del justicialismo. Lo que intenta llevar a cabo esta fuerza política,
dice Perón, es un programa que ni el capitalismo liberal, ni el comunismo de Estado
están en condiciones de proponer y efectuar. Mientras el capitalismo fracasa al pensar
las relaciones antes mentadas -en tanto promueve un individualismo amoral regido por
un materialismo utilitarista y hedonista que profundiza el abismo entre progreso
material y moral- el comunismo le ha dado tal importancia a lo colectivo que ha
“insectificado” a los individuos y ha transformado al Estado en una máquina que
sobredetermina negativamente las relaciones comunitarias.
¿Y qué sucede con el clima existencialista de la época, clima del que formaba parte el
propio Carlos Astrada? De la lectura se desprende que tiene poco lugar en este “mundo
peronista” y que no representa para Perón más que el síntoma nihilista de una
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impotencia individual que renuncia a toda transformación colectiva de la vida en común.
Sólo la tercera posición justicialista ofrece una vía de salida a los males de la posguerra.
Pero ¿qué Nación imagina la utopía justicialista? Se trata de un nosotros nuevo, de una
composición virtuosa entre individuos que trabajan y producen, y un Estado que está al
servicio del trabajo y la producción con un sentido normativo claro: organizar la
experiencia de lo común a partir de la composición de un nosotros que se singulariza en
cada yo trabajador. Un Estado-nación benefactor que se ponga al servicio de los anhelos
individuales y colectivos. ¿Cómo ser algo más que una fuerza política lanzada a las calles?
¿Cómo perdurar más allá de leyes sociales consagradas constitucionalmente? ¿Cómo
vencer, pues, al tiempo? Que lo haya logrado es materia por lo demás opinable.
El historiador inglés –ya citado– Daniel James reutilizó el término “iconoclasia”, propio
de la antropología, para hacer una lúcida interpretación de las bases de legitimación del
nuevo movimiento político encabezado por el entonces coronel Perón. Para James, el
rasgo distintivo de las jornadas de octubre en distintas ciudades del país fue la
manifestación de desaprobación hacia los símbolos evidentes de una “desigual
distribución del poder cultural”: la universidad, el Jockey Club, algunos comercios de
mercancías inalcanzables fueron, entre otros, blancos de ataque y ridiculización. El
peronismo se legitimaba como movimiento de masas al desconocer, esas mismas
masas, la autoridad de una cultura que fijaba un canon sensible que las negaba como
sujetos políticos. Con el peronismo hay una afirmación de los cuerpos hasta entonces
excluidos de un orden que no les permitía afirmarse más que de un modo esperable,
ajustado a las normas de lo que debería ser el comportamiento colectivo. Como se
afirmó más arriba, el “pueblo” es, en palabras del diario La Nación, el que asistió a la
“Marcha de la Constitución y de la Libertad”. En cambio, la “multitud” movilizada el 17
de octubre será “murga”, según el órgano del Partido Comunista, Orientación, o “turba
histérica”, según la escritora Silvina Ocampo.
La historia de la Marcha es terreno cenagoso y forma parte de los mitos del peronismo.
De una larga secuencia de adaptaciones de una murga, precisamente, proviene su letra
y su música. Algunos datos son plausibles. Las diferentes investigaciones sobre el tema
(Cabrera-Nudler y Llistosella) no concuerdan, por lo que todo lo que podamos decir
sobre el origen de la Marcha es provisorio.
Su música parece provenir de una marcha del club Barracas Juniors compuesta por un
músico autodidacta llamado Juan Streiff en 1931. La letra de la canción, que identificaba
a la institución deportiva, fue escrita por un tal Juan Mufarrich y, en sus primeros versos,
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decía: “Vengan muchachos, y unidos, / todos juntos cantaremos / y al mismo tiempo
daremos / un hurra de corazón”.
Se dirá que la labor de adaptación entre una marcha y la otra no ha sido de una gran
elaboración. Pero, al menos, Lauría incorporó una estrofa que contiene el enigmático
verso “combatiendo al capital”. Menos sutil quizás haya sido la adaptación del
controversial ministro de Educación de Perón, el médico Oscar Ivanissevich, registrado
como autor –finalmente– de la famosa Marcha.
A modo de cierre
En esta clase nos propusimos pensar algunos objetos e ideas alrededor del primer
peronismo, conscientes de que se trata de un fenómeno histórico de enorme significado
y, por eso, imposible de agotar o desarrollar en tan poco espacio. Hemos optado,
entonces, por ingresar a la cuestión a través de elementos quizás menos desarrollados
o menos conocidos, como excusa para estimular indagaciones más profundas o más
extensas. Así, hicimos hincapié en el arco que va del Golpe de 1943 a un acontecimiento
fundador como el 17 de octubre, pero recuperando en el camino otra manifestación, no
siempre mencionada, como la Marcha de la Constitución y de la Libertad realizada unas
semanas antes. Indagamos también en las formas que el humor gráfico y radial procesó
los años peronistas y el modo en que trabajó sobre sus significantes centrales, y en la
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historia de la “Marcha peronista” (tema central pero no único de la banda de sonido de
aquella época). Por otro lado, dedicamos también un espacio a desarrollar algunas ideas
en torno a la relación (tensa) entre pensamiento filosófico y peronismo, encarnada
sobre todo en la figura de Carlos Astrada y en el discurso pronunciado por Perón en el
cierre del Congreso de Filosofía de 1949.
• Ciclo de enseñanza de las Ciencias Sociales, “Los trabajadores como sujetos políticos.
Notas sobre una vieja polémica”, Instituto Nacional de Formación Docente, 2014.
• Ciclo de enseñanza de las Ciencias Sociales, “«Vivimos como reyes»: la Fundación Eva
Perón”, Instituto Nacional de Formación Docente, 2014.
• Aniceto Alpuy, N., Álvarez, B., Arpesella, A.,Andreotti F., Blanco, F., Bustamante, R.,
Carballido, D., Caprara, J., Conditi, C., D´Alesio, N., Ferrari, L., Griffo, J., Larrosa, P.,
Lombardia, R., Píccolo, M., Pérez, B., Perazzolo, J., Parrilli, A., Pautasso, B., Platas, A.,
Pontieri, S., Manso, J., Mendez, J., Malvicini, A., Nazca, F., Nigrelli, J., Seijo, E. y Tejada,
R.(1973) Acta de la reunión del Comité Central Confederal del 16 de octubre de 1945,
en Pasado y Presente, Nº 2/3, Nueva serie.
• [Link].,(1949) Actas del Primer Congreso Nacional de Filosofía, Universidad Nacional de
Cuyo, Mendoza, Argentina, Marzo 30-Abril 9, Tomos I-II-III.
• Abregú Virreira, Carlos “El lenguaje popular de Perón”, en AAVV, Una nación recobrada.
Enfoques parciales de la Nueva Argentina, Presidencia de la Nación, Buenos Aires, 1952.
• Baschetti, Roberto (2005) “El primer congreso nacional de filosofía en la Argentina”, La
Biblioteca, ¿Existe la filosofía argentina?, Argentina, Nº 2-3, pp. 360-367.
• Cabrera, Hilda y Nudler, Darío, La Marcha: los muchachos peronistas, Buenos Aires,
Ejercitar la Memoria Editores, 2010.
• Conde, Pedro Diccionario etimológico del lunfardo, Buenos Aires, Taurus, 2004.
• David, Guillermo. Carlos Astrada. La filosofía argentina, Buenos Aires, El cielo por asalto,
2004.
• Del Carril, Bonifacio Juan D. Perón: ascenso y caída, Buenos Aires, Emecé, 2005.
• D’Iorio, Gabriel. “El rugoso ser de lo común. Perón, Astrada, y el Primer Congreso de
Filosofía” en Guillermo Korn (comp.) El peronismo clásico (1945-1955). Descamisados,
gorilas y contreras, Buenos Aires, Paradiso, 2007
• Halperin Donghi, Tulio. Son memorias, Buenos Aires, Siglo XXI, 2008.
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• James, Daniel “El 17 y 18 de octubre de 1945: el peronismo, la protesta de masas y la
clase obrera argentina”, en Juan Carlos Torre (comp.), El 17 de Octubre de 1945, Ariel,
Buenos Aires, 1995. (previamente publicado en Desarrollo económico, Nº 107, 1987)
• Llistosella, Jorge La marcha peronista, Buenos Aires, Sudamericana, 2008.
• Medrano, Luis Grafovida, Buenos Aires, La Nación Libros, 2004.
• Santos Discépolo, Enrique ¿A mí me la vas a contar? Discursos a Mordisquito, La Plata,
Terramar, 2009.
• Torre, Juan Carlos “La CGT en el 17 de octubre de 1945”, en Juan Carlos Torre (comp.),
El 17 de Octubre de 1945, Buenos Aires, Ariel, 1995.
• Tristán, 150 caricaturas, Buenos Aires, Gure, 1955.
Bibliografía complementaria
Actividad
Luego de leer la clase les proponemos que elijan un tema (o una imagen, o un concepto,
o una cita) que remita al primer peronismo con el objeto de compartir con los colegas
de qué modos lo transmitirían a sus estudiantes desde su campo de saber específico.
Hecha la elección les proponemos que compartan brevemente cómo presentarían el
tema en cuestión (o la imagen, el concepto, la cita), qué materiales utilizarían, qué
actividades, preguntas, recursos, o, de otro modo, qué secuencia de trabajo en el aula
propondrían, etc.
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Créditos
Autor/es: INFD
INFD (2020). Clase Nro. 3: En torno al primer peronismo. Curso: Historia de la Sociedad
y de la Cultura Argentina Contemporánea. Buenos Aires: Ministerio de Educación de la
Nación.
Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0
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