“LA VIDA QUE NOS RODEA”
La próxima vez que salgas a caminar o a correr por el parque o bosquecillo
cercano a dónde vives no solo observa el paisaje, en lo posible fíjate detenidamente la
asombrosa variedad de seres vivos que hay en ese entorno tan familiar y común para
ti. En las copas de los árboles podrás observar la riqueza en la variedad de vida, aves
de distintos tamaños y plumajes en sus nidos, hongos de distintos colores y aspectos,
líquenes, musgos, claveles del aire, etc.
En el suelo además de gramíneas y arbustos de pequeño porte descubrirás una
diversidad de insectos (hormigas, moscas, mosquitos, escarabajos, langostas), de
moluscos (caracoles, babosas) y anélidos (lombrices de tierra).
Si pasas por un espejo de agua o alguna laguna no solo verás plantas acuáticas sino
también pececillos, renacuajos que después de sufrir metamorfosis darán lugar a
ranas o sapos, larvas de insectos. Todos estos elementos vivos junto con los
elementos abióticos (sin vida) forman un ecosistema acuático.
En el verano te encontrarás frente a una gran cantidad de flores de diversos y
llamativos colores, y podrás ver a las abejas o mariposas que revolotean entre ellas y
recogen el dulce néctar que les da energía para volar. Verás las plantas cubiertas de
hojas verdes, hojas que en el otoño viraran de ese color verde a la gama de los ocres,
naranjas y amarillos.
Si prestas atención a lo que observas, tendrás la oportunidad de aprender “sobre el
diálogo entre los seres vivos y el ambiente”.
Cuando observes todas estas manifestaciones de vida, piensa en el "porqué” detrás de
lo que ves; por ejemplo: ¿Por qué el color verde de las plantas? Así sabrás que el color
verde de las plantas se debe a una sola molécula: la clorofila, que absorbe longitudes
de onda específicas de la energía solar y las utiliza para impulsar la vida de la planta y
sintetizar los azúcares del néctar recogido por las abejas y las mariposas. Que en
otoño ese pigmento verde que es la clorofila disminuye y da paso a la manifestación
de los otros pigmentos que tienen las células vegetales, responsables de los hermosos
colores de las hojas otoñales. ¿Por qué las plantas "utilizan” a los insectos para
fertilizarse entre sí y ambos se benefician? Verás que las flores vistosas evolucionaron
para atraer a los insectos a su néctar rico en energía. Y si observas cuidadosamente a
una abeja, verás el polen amarillo adherido a sus patas o al vello que cubre su cuerpo.
Las plantas “utilizan” a los insectos para fertilizarse entre sí y ambos se benefician
¿Por qué con el "gas residual” que exhalamos (liberamos) se dice que estamos
"alimentando” a las plantas? El azúcar del néctar se acumula mediante reacciones
químicas que combinan dióxido de carbono y agua, liberando oxígeno como producto
residual. De manera que cuando exhalas aire rico en dióxido de carbono, con el “gas
residual” estás “alimentando” las plantas. Por el contrario, con cada respiración inhalas
(incorporás) el “gas residual” que sustenta la vida proveniente de las plantas que te
rodean: el oxígeno.
A donde quiera que mires, si observas de la forma correcta, te surgirán un montón de
preguntas que empezarás a contestar a medida que vayas avanzando en el
conocimiento de la Biología, comenzarás a ver pruebas de la interdependencia de los
seres vivos, y no dudarás de cómo funciona la vida en la Tierra.
A CONTINUACIÓN te planteamos algunas preguntas que podrás ir pensando y
contestando para luego debatir entre todos en el próximo encuentro:
-Cuando dijimos que se podría aprender del "diálogo entre los seres vivos y el
ambiente” ¿a qué nos referimos al usar la palabra "diálogo”?
-¿Cómo estudian la vida los científicos?
-En el texto encontras alguna hipótesis que fue “aceptada”? ¿Cuál?
-Podrías relacionar los “gases residuales” de las plantas y de los animales?
-Nombra ejemplos de compuestos inorgánicos y orgánicos que encuentres en el texto
-Podrías relacionar el origen de la vida con lo que ves a tu alrededor?
Sugerimos previo a la participación, la lectura de la primera unidad observando con
con pensamiento lógico, atención y con espíritu inquieto el mundo que nos rodea.
¡Suerte!