IDEOLOGIA NAZI
El nazismo, también llamado nacionalsocialismo o Partido Nazi, fue una ideología política
surgida en Alemania luego de la Primera Guerra Mundial. Simultáneamente, el fascismo
cobraba fuerza en Italia, Rumania, Bulgaria, España, Portugal y otros países de Europa.
Esta ideología de extrema derecha rechazaba tanto la democracia liberal como los regímenes
socialistas de partido único, basados en el marxismo. Además, afirmaba la superioridad de la
raza aria y su derecho a gobernar el mundo.
El símbolo del nazismo era la cruz esvástica y sus métodos totalitarios de gobierno incluyeron
la violencia callejera, la persecución de los dirigentes opositores, la discriminación de las
minorías y diversos conflictos armados con países vecinos.
- Características del nazismo
+ Concentró todos los resortes del Estado en una sola persona, Adolf Hitler, que se caracterizó
como líder único e infalible, que exigía la obediencia absoluta de sus subordinados. Por esa
razón se lo considera un movimiento totalitario y autoritario en el que el poder emana del líder
y no del pueblo.
+ Rechazó el sistema democrático, proclamó al Partido Nazi como el único de Alemania y
persiguió y reprimió a los opositores.
+ Sostenía ideas racistas que pretendían la superioridad de la raza aria y la inferioridad de
todas las demás. Esto dio lugar al culto de la fuerza y condujo a la eliminación de las minorías
étnicas y a la implementación de métodos de control reproductivo para «perfeccionar» la raza
aria.
+ Defendió el pangermanismo, que fomentaba la unión política y cultural de todos los pueblos
de origen germánico.
+ Implementó políticas imperialistas y expansionistas, que promovieron la conquista de
territorios en busca de un espacio vital que asegurara la provisión de combustibles y materias
primas a la Alemania de entreguerras.
+ Manipuló los medios de comunicación y la educación para obtener el apoyo popular. Las
propagandas en cine, radio, diarios y televisión jugaron un rol fundamental en la estrategia del
nazismo para difundir su ideología. La finalidad de este control era mantener aglutinado al
pueblo alemán en torno a ciertos objetivos, como vengar la derrota en la Primera Guerra
Mundial, abolir el Tratado de Versalles, hacer de Alemania la primera potencia mundial y
mantener la pureza de la raza aria.
ORIGEN
El nazismo apareció en la Alemania de la República de Weimar, instaurada luego de la derrota
alemana en la Primera Guerra Mundial y la firma del Tratado de Versalles, en el cual se
sometió a los perdedores del conflicto a una serie condiciones políticas y económicas
aplastantes.
El resentimiento, la inconformidad, las precarias condiciones de vida y la sensación de haber
sido traicionados fueron algunos de los sentimientos que flotaban en el aire, y de los que la voz
de Hitler se hizo eco.
Además, desde el comienzo del siglo XX un fuerte sentimiento pangermanista había anidado
en las poblaciones germanas de Europa, dentro y fuera de Alemania y el Imperio
Austrohúngaro, anhelando por una nación poderosa que los reuniera, o como el propio Hitler
lo propuso más adelante, “un Reich que dure mil años”.
Fue así que en 1919 Hitler se unió al Partido Obrero Alemán (DAP), cuya prédica nacionalista le
había seducido, y pasó prontamente a ser uno de sus líderes y máximos oradores.
Luego de reformar el partido y fundar el NSDAP, en 1921 Hitler fue introducido por primera
vez como führer, dando inicio a una frenética carrera por hacerse con el poder político, en
medio de un clima de crisis generalizada del que se culpaba a los socialdemócratas. Los nazis
crearon sus propias tropas de choque, la SA (sturmabteilung) con la que hacer desfiles e
intimidar a sus oponentes.
De la mano de otros actores políticos como Franz von Papen (1879-1969), quienes vieron en
Hitler una marioneta a través de la cual alcanzar el poder, el partido nazi se introdujo en el
manejo del Estado a pesar de ser todavía un partido minoritario. Así, Hitler fue nombrado
Canciller de Alemania en 1933, lo cual le otorgaba el control del poder ejecutivo.
Su primera acción fue solicitar la disolución del parlamento (Reichstag) y convocar a nuevas
elecciones para el mismo año, que fueron interrumpidas por el incendio del edificio legislativo
(probablemente por órdenes del propio Hitler) y la declaratoria del Estado de emergencia, lo
cual condujo a la abolición de los derechos fundamentales de la Constitución de 1919.
De todos modos, se celebraron las elecciones y el nazismo obtuvo un 44% de los votos. Pero
Hitler tenía un as bajo la manga: solicitar la declaratoria de poderes especiales al parlamento,
con los que poder gestionar la crisis.
Esta Ley habilitante le fue otorgada en 1933 gracias a una fuerte coacción social y política de
parte de los miembros del partido nazi. Una vez obtenidos los poderes dictatoriales, Hitler
prohibió y disolvió los partidos de oposición, dando inicio a su régimen político.
El año siguiente tuvo lugar la tristemente célebre “noche de los cuchillos largos” (Nacht der
langen Messer) en la que las tropas nazis (las recién creadas SS y Gestapo) asediaron a los
remanentes opositores de Alemania, asesinando y deteniendo a políticos de envergadura.
Entre las víctimas se encontraban el excanciller Kurt von Schleicher (1882-1934), o antiguos
camaradas de Hitler que ya no le eran útiles para el mando o de cuya lealtad sospechaba,
como Gregor Strasser, Gustav Ritter von Kahr y Ernest Röhm.
A través de este golpe de Estado, el nazismo se hizo con casi todas las estructuras del Estado.
Los últimos pasos hacia la dictadura total tuvieron lugar tras la muerte del presidente alemán
Paul von Hindenburg (1847-1934): en 1934 Hitler anunció que las potestades del presidente se
transferían de ahora en adelante al canciller, o sea, a su persona.
Así, tras la celebración de un plebiscito aprobatorio en el cual los nazis obtuvieron el 90% de la
votación, el Tercer Reich alemán había comenzado formalmente.