Mujica, el valor de la libertad
Hoy, 20 de octubre de 2020, saltaba la noticia de que José Pepe Mujica, alias El Pepe, se
retiraba de la política activa. El expresidente de Uruguay dejaba su escaño en el Senado debido
a una enfermedad inmunológica que en el contexto de la Covid 19 podía agravarse si el ya
exsenador proseguía con su actividad política.
Se marcha así uno de los grandes políticos de nuestra era. Un líder que mejoró la situación
económica y social de su país durante sus cinco años de mandato y un ejemplo de moralidad y
conducta para todo aquel que quiera hacer de este mundo un lugar un poco más apacible.
A lo largo de su trayectoria, Mujica ha dejado perlas de valor incalculable en las conferencias y
entrevistas que ha concedido gratuitamente por todo el mundo. En una de ellas, para un canal
de noticias mexicano, el político sobrio, que no austero, nos aconseja cuidarnos de caer en la
polarización del odio, al afirmar que “más vale ir despacio, negociar y aprender a convivir que
caer en el fanatismo y en la estupidez”.
Según Mujica, la sociedad debe recuperar los valores del viejo liberalismo, que no del
neoliberalismo, cuyo principio básico es la tolerancia del que piensa diferente. “Se aprecia
libertad cuando hay discrepancia, ya que si se estuviera siempre de acuerdo no se precisaría
del principio de la libertad”.
En tiempos de ambiciones, incertidumbre y ruido, este humanista nos devuelve la cordura y la
confianza en la política y en el ser humano. Hoy, llama la atención escuchar a alguien como él,
un hombre que no precisa de mucho y que intenta ser feliz cuidando su vida y su libertad.