AT
RA
Ojalá lo hubiera sabido antes de que todo esto empezara. Seguía pensando en la posibilidad
de echarse atrás, pero ya era muy tarde. Estaba deprimido, triste, pero tenía que concentrarse
para sobrevivir.
PA
Estaba preparado para despegar. Levaba toda la vida preparándose para esto. Tuvo que
estudiar seis años de universidad, dos de masters y diez años de investigación. Todo para
convertirse en Albert Clint, el mejor astronauta e ingeniero aeroespacial del mundo.
Todo empezó con su nuevo proyecto. Encontró la manera, de casualidad, de poder
transportarse a otras dimensiones. Le llevó tiempo y esfuerzo, pero al final acabó diseñando el
DO
aparato que les llevaría a ser los primeros humanos que viajaran por otra dimensión diferente.
Tenía un diseño especial, para poder soportar, tanto altas como bajas temperaturas. Habían
hecho muchos experimentos con ese aparato, hoy era el día en el que no podía fallar.
Y allí estaba él, esperando a la cuenta atrás. 3, 2, 1…… Vio como la Tierra se iba haciendo
pequeña. Atravesó con éxito las turbulencias y, se encontró atravesando la atmósfera. En ese
momento solo pensaba en su familia, ¿Y si no volvía? ¿Quién se iba a ocupar de Kate y
S
Michael? No, eso no podía pasar. Eso mismo se lo había dicho su mujer esta mañana. Ambos
sabían que había muchas posibilidades de que volviera, pero no todas.
Una vez en el espacio, repasó muchas veces el plan antes de despegar. Tenía que llegar hasta
la octava órbita. Allí encontrar un agujero negro cerca de Saturno. No sabía que podía pasar.
Había infinidad de variables. Desde desintegrarse, hasta convertirse en algo diferente
mediante el cambio de moléculas. En cuanto se acercó, el agujero le absorbió. Se metió en una
especie tubo. Lo intentó, pero no podía salir de allí. No sabía durante cuánto tiempo estuvo
viajando, pero aterrizó en un extraño planeta.
Aterrizó en un prado. Era de color verde. La hierba le llegaba hasta la cintura. Vio especies de
plantas desconocidas. Lo estaba dudando, pero definitivamente, eso no era la Tierra. Encontró
un poblado. Prefirió esconderse en detrás de una casa. Eran de materiales desconocidos, pero
tenían el mismo estilo que las de la Tierra, casi, como si fueran copias.
Los habitantes de allí no se parecían los extraterrestres que esperaba. Eran más altos. Su piel
tenía un tono azulado. No tenían cuatro ojos, ni una boca enorme. Sus dos ojos eran un poco
más grandes, con la pupila morada. No tenían nariz. Su boca era parecía a la nuestra. Tenían
pelo, pero no era como el nuestro. No estaba hecho de pelo, sino de una masa de colores
rosas y anaranjados. Su ropa era de colores impresionantes, de diferentes tonalidades. Tenían
una tecnología alucinante, mucho más avanzada que la de la Tierra.
Vio a una familia paseando. Iban con los que opinó, serían sus hijos. Creyó oportuno hablar con
ellos, de lo contrario, cómo iba a saber volver. Descubrió que no hablaban el mismo idioma. En
cuanto se acercó, empezaron a gritar. El pánico se propagó por todo el poblado. Enseguida
vinieron unos seres uniformados y le metieron en un transporte que le llevó a otro lugar.