Tapiz
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Historia de Semiramis, tapiz amenco realizado sobre un cartón de Abraham van Diepenbeeck,
en el taller de Michel Wauters, Amberes, 1627-1638. Conservado en los Museos Capitolinos,
Roma.
Detalle del Tapiz de Bayeux.
Tapiz de la Creación, catedral de Gerona.
La dama y el unicornio, tapiz amenco de nales del siglo xv, conservado en el Musée de Cluny,
París.
La caza del unicornio, serie de tapices amencos (1495-1505), conservada en The Cloisters,
Nueva York.1
La caza del cisne, tapiz amenco de la serie Devonshire Hunting tapestries,2 Victoria and Albert
Museum, Londres.3
Tapiz de la colegiata de Pastrana.
Tapiz conservado en la Seu Vella, Lérida.
El tapiz (del francés tapis, que a su vez deriva del griego bizantino τάπης)4 es una obra
de tejido tradicionalmente hecha a mano en la que se producen guras semejantes a las de
una pintura utilizando hilos de distintos colores. También se utiliza la expresión "arte de tapicería",
que no debe confundirse con la tapicería entendida como artesanía encargada de tapizar
muebles.
Desde su origen remoto los tapices servían para abrigar las paredes en tiempo frío, mejorando
la sensación térmica en las estancias. Lo más probable es que los primitivos tapices fueran
simplemente paños gruesos colgados de las paredes (como cortinajes) o extendidos en el suelo
(como alfombras). Con el tiempo, fueron incorporando decoración y materiales caros
(oro, plata, seda), convirtiéndose en objetos suntuarios y en auténticas obras de arte.
El tapiz es uno de los objetos más antiguos que puede considerarse mueble decorativo. De él se
hacía uso para cubrir vanos y paredes, suelos y muebles importantes; pues hasta el siglo xvi se
confundían los tapices propiamente dichos con los tapetes y alfombras. Desde el siglo xv los
tapices se empleaban también como colgaduras en la decoración de las vías públicas con motivo
de cualquier celebración importante (procesión, entrada real o recepción solemne, que llegaban a
ser muy complejas -arquitectura efímera-). A partir el siglo xvii se popularizó el uso de las
alfombras y los tapetes, distinguiéndolos perfectamente de los tapices, de nidos por su posición
vertical.
Pintores de la talla de Rafael, Rubens, y Goya realizaron modelos pictóricos (denominados
"cartones") para la confección de tapices.
La pesca milagrosa, uno de los arazzi di Ra aello ("tapices de Rafael"), conservados en
los Museos Vaticanos (ca. 1519).
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El oráculo de Decio, tapiz de Jan Raes sobre un cartón de Rubens para la serie de la Historia de
Decio (elaborada desde 1616).5
La danza china, cartón de François Boucher (1742).
La gallina ciega, uno de los cartones de Goya (ca. 1789).
Actualmente, se utiza el término "tapiz" para referirse al fondo de pantalla de múltiples
dispositivos electrónicos.
Índice
Tipos de tapiz[editar]
Se distinguen dos tipos de tapices, según la posición de los lizos o cordelillos que unen las
bandas o secciones de la urdimbre con las perchas que se hallan en la extremidad superior a ésta
y que facilitan el movimiento de los hilos:
de alto lizo, que se tejen colocando la urdimbre y todo el aparato en posición vertical;
de bajo lizo, que se tejen colocando la urdimbre y todo el aparato en posición horizontal,
resultando de aquí que se logre mayor rapidez y abaratamiento de la obra aunque una inferior
calidad.
Telar de alto lizo.
Historia[editar]
Antigüedad[editar]
Muchas cosas son inciertas respecto a la época más antigua de la tapicería, pues es difícil que
queden piezas supervivientes, y las menciones literarias en las fuentes griegas o romanas, o de
otras literaturas, casi nunca ofrecen detalles su cientes como para establecer qué técnica
tapicera se está describiendo. El origen histórico de los tapices decorativos responde a la
necesidad de decorar los muros, función que también cumplían las pinturas murales egipcias y
de los relieves asirios, pero a la que sumaban su capacidad para de abrigarlos. Los tapices deben
remontarse a los primeros tiempos del tejido decorado.
Desde el antiguo Egipto, la tapicería que tejía piezas usando lino se encontraron en las tumbas
tanto de Tutmosis IV (m. 1391 o 1388 a. C.) y Tutankamón (m. 1323 a. C.), en la última un guante
y una bata.6 Entre las pinturas de uno de los célebres hipogeos de Beni-Hassán se halla
representado un telar idéntico a los de alto lizo en el que trabajan dos tejedoras, y en otras
pinturas del antiguo Egipto se dibujan cortinas que parecen de tapicería. El mismo carácter se
descubre en varios relieves de los palacios asirios. Entre las descripciones del Tabernáculo judío
se encuentra la del suntuoso tapiz ordenado por Moisés a modo de tienda del desierto (Éxodo, c.
36-39). También la Biblia recoge la existencia de la cortina o velo del templo de Jerusalén,
dispuesta por Salomón con gran magni cencia, y que según Flavio Josefo, era de arte
babilónico. No obstante, parece que en dichos cortinajes las guras estaban bordadas y no
tejidas.
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Piezas en lana, para las que se dan un amplio número de fechas alrededor de hace dos milenios,
se han encontrado en un cementerio en Sanpul (Shampula) y otros yacimientos cerca
de Khotan en la cuenca de Tarim. Parecen haber sido realizados en una variedad de lugares,
incluyendo el mundo helenístico.7 Los fragmentos más grandes, conocidos como el tapiz de
Sampul y probablemente de origen helenístico, aparentemente vinieron de una gran colgadura
para la pared, pero que habían sido reutilizados para confeccionar un par de pantalones.
Los antiguos griegos debieron usar tapices decorativos según se desprende de algunas
decoraciones pictóricas de su cerámica. Así mismo, los romanos, como lo revelan los cortinajes
gurados en las pinturas murales de Pompeya, además de testimonios literarios de los que se
in ere que dichas piezas procedían de Oriente. Salvo algún raro fragmento, no se conservan
muestras de aquella época, aunque sí los tapices coptos (tipología prolongada en
las comunidades cristianas egipcias medievales).8
Edad Media[editar]
En la Edad Media, tanto en el Imperio bizantino como en la cristiandad latina (por donde se
difundió especialmente a partir del contacto con Oriente que supusieron las Cruzadas), costosos
tapices embellecían los muros interiores de la iglesias y palacios. Aunque los originales se hayan
perdido, se sabe que muchos modelos de mosaicos y tallas escultóricas (no solo bizantinas, sino
también longobardas y visigodas) fueron tapices bizantinos y coptos.9 La tapicería de
Hestia del Egipto bizantino alrededor de 500-550, es una pieza de lana en gran medida intacta,
con muchas guras alrededor de la diosa entronizada Hestia, a quien se nombra en letras
griegas. Tiene unas medidas de 114 x 136.5 cm con la parte superior redondeada, y
presumiblemente colgaba en una casa, mostrando la persistencia del paganismo grecorromano
en una fecha así de tardía. El museo de arte de Cleveland tiene una Virgen María entronizada
comparable de fecha similar.10 Muchos de los bordes menores y remiendos con imágenes con
las que el mundo bizantino temprano gustaba de decorar sus ropas estaban en la tapicería.
La denominación de "página tapiz" para una tipología de ilustración de libros del arte hiberno-
sajón re eja una similitud evidente con la trama geométrica del arte textil de tapices o alfombras
del arte islámico (que prohíbe las representaciones gurativas -aniconismo-; como las alfombras
persas o los cortinajes que ocultan la Kaaba).
Un número de supervivientes de alrededor del año 1000 muestran el desarrollo de una forma
de friso, de un largo tapiz que es relativamente corto en lo alto. Aparentemente se los diseñó para
colgar alrededor de un hall o iglesia, probablemente bastante alto; casi todos los ejemplos
supervivientes se han conservado en iglesias, pero pueden originalmente haber sido seculares.
El tejido de san Gereón, desde alrededor de 1000, tiene una pauta repetida centrada en
medallones con un motivo de un toro siendo atacado por un grifo, tomado de seda bizantina (o
su equivalente persa) pero probablemente tejida localmente en Renania.11 Sobrevivió en una
iglesia en Colonia, Alemania.
Una escena del tapiz de Bayeux representando a Odón, arzobispo de Bayeux, arengando a las
tropas de Guillermo durante la batalla de Hastings en 1066
Las cinco tiras de los tapices de Överhogdal (Överhogdalstapeten, Suecia, siglos XI o XII),12 y
datados dentro de 70 años de 1100, tienen diseños en que animales en gran medida sobrepasan
en número a las guras humanas, y se les ha dado varias interpretaciones. Una tira tiene motivos
geométricos. El tapiz de Skog, también de Suecia pero probablemente datado a principios del
siglo xiv, es de estilo parecido.
El más famoso friso colgante es el tapiz de Bayeux, en realidad un bordado, que tiene 68,38
metros de largo y 0,5 metros de ancho y puede que originariamente fuera aún más largo. Este se
hizo en Inglaterra, probablemente en los años 1070, y la narración de la conquista normanda de
Inglaterra en 1066 es muy claro, explicado por tituli en latín. Puede que fuera un género
anglosajón, como el Liber Eliensis documenta que la viuda del comandante
anglosajón Byrhtnoth dio a la abadía de Ely un tapiz o colgadura celebrando sus logros,
presumiblemente en el estilo del tapiz de Bayeux, el único ejemplo superviviente de un trabajo
semejante. Este fue entregado inmediatramente después de su muerte en 991 en la batalla de
Maldon, de manera que probablemente estuviera colgando en su casa previamente.13
Un grupo con escenas religiosas narrrativas en un estilo claramente románico que se relaciona
con manuscritos iluminados renanos del mismo período fue realizado para la catedral de
Halberstadt en Alemania alrededor del año 1200, y con formas diferenciadas para encajar en
espacios especí cos. Bien pudieron ser realizadas por monjas, o las canonesas seculares de la
cercana abadía de Quedlinburg.14
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Coetáneo al tapiz de Bayeux es el tapiz de la Creación (Gerona, siglo xi).
En este período motivos decorativos repetidos, progresivamente más heráldicos, y comparables
a los estilos de tejidos de lujo importados como la seda bizantina, parecen haber sido diseños
habituales. De los tapices mencionados más arriba, la Tela de San Gereón es la que mejor
representa este estilo.15
En la época del gótico internacional los tapices contribuían al esplendor de las grandes estas, lo
que facilitaba su carácter movible. La posibilidad de ocultarse tras un tapiz para evitar ser visto,
espiar o incluso asesinar, se convirtió en un tópico literario de la época de la literatura
caballeresca (o, posteriormente, de los dramas shakesperianos). Estofas y reposteros constituían
buena parte de los ajuares de las casas nobles. Para cubrir las paredes de salones lujosos se
empleaba también desde el siglo xiv o XV el guadamecí, y desde el siglo xvi el terciopelo de seda
bordado y el damasco.
Tapices amencos[editar]
Los tapices amencos, así como la producción pictórica de los maestros de la pintura amenca,
se convirtieron en una mercancía de lujo que se exportaba por toda Europa en la Baja Edad
Media y durante todo el Antiguo Régimen.16 La especial relación que se estableció entre la
región denominada Flandes (una imprecisa forma de referirse a la zona septentrional del Estado
Borgoñón) y los reinos cristianos peninsulares medievales (especialmente la Corona de Castilla, y
luego la Monarquía Hispánica -que incorporó los Países Bajos de los Habsburgo-), de donde
provenía buena parte de la lana que llegaba a los talleres textiles
de Brujas, Gante, Amberes, Bruselas, Malinas, Arrás o Tournai, ha llevado a la historiografía a
identi car rasgos artísticos comunes que se han de nido como estilo hispano- amenco. También
se produjeron tapices de técnica amenca en algunos puntos de la geografía española,
especialmente en la antigua Corona de Aragón.17
Tapices de Bruselas (Tapisseries de Bruxelles)18
Tapices de Tournai y Museo de los Tapices de Tournai (Musée de la Tapisserie de Tournai)19
Tapices italianos[editar]
Arazzo ("tapiz" en lengua italiana, denominación metonímica por la ciudad amenca de Arrás).
Período cumbre, después de alrededor de 1350[editar]
Taiz amenco del siglo xvi, El regreso de la caza, h. 1525–1550, National Gallery of Art
Un cambio decisivo en la historia de la tapicería europea se produjo alrededor del año 1350, y en
muchos aspectos establecieron la pauta para la industria hasta el nal de su principal período de
importancia, en las revueltas que siguieron a la Revolución francesa.20 Los tapices realizados
para un pequeño número de clientes capaces de encargar las mejores piezas eran ahora muy
grandes y caras, muy a menudo se hicieron en conjuntos, y con frecuencia mostraban una
narrativa complicada o escenas alegóricas con un gran número de guras. 21 Se hacían en
grandes talleres concentrados en una serie de ciudades en una región relativamente pequeña del
norte de Francia y los Países Bajos meridionales (en parte para estar cerca de los suministros de
lana inglesa). Por convención todos son llamados a menudo "tapices amencos", aunque la
mayor parte de los centros de producción no estaban, de hecho, dentro del Condado de Flandes.
Antes de alcanzar el taller de tejido, el encargo implicaba primero a un patrón, un artista y un
comerciante o tratante que preparaba los arreglos o los contratos. Algunos tapices parece que se
hacían en serie, antes de tener un cliente. La nanciación de los considerables costes de
establecer un talles es a menudo oscuro, especialmente en el período temprano, pero los
gobernantes, u otras gentes ricas, apoyaban a algunos talleres. Los comerciantes o
intermediarios muy probablemente también estuvieron implicados.
Centros de producción[editar]
No queda siempre claro dónde se produjeron los tapices supervivientes anteriores al 1600; desde
1528 Bruselas, por entonces claramente el centro principal, exigieron a sus tejedores marcar los
tapices de cualquier tamaño con la marca de la ciudad y la del tejedor o el comerciante.22 En
cualquier momento entre 1350 y 1600 probablemente solo uno o dos centros podían producir los
encargos reales más grandes y mejores, y grupos de tejedores muy hábiles emigraron a nuevos
centros, a menudo obligados a trasladarse por guerras o epidemias. Al principio, París lideró este
campo, pero la ocupación inglesa posterior a 1418 envió a muchos maestros liceros a Arras, que
ya era un centro. Arras a su vez fue saqueada en 1477, lo que llevó al auge de Tournai, hasta que
una serie epidemia en el siglo siguiente. Bruselas había crecido en importancia, y ahora se
convirtió en el centro más importante, que siguió siéndolo hasta que la guerra de los Ochenta
Años perturbaron todos los Países Bajos. Bruselas tuvo un renacimiento a principios del siglo xvii,
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pero desde alrededor de 1650 la fábricas francesas fueron progresivamente superándolo, y
dominaron hasta que tanto la moda como los trastornos de la Revolución francesa y las guerras
napoleónicas llevaron al nal virtual de la demanda tradicional de grandes tapices.23
Siempre queda algo de tapicería, principalmente en talleres bastante pequeños haciendo piezas
menores, en otras ciudades en el norte de Francia y los Países Bajos. Es así también en otras
partes de Europa, especialmente en Italia y Alemania. Desde mediados del siglo xvi muchos
gobernantes ayudaron o directamente establecieron talleres capaces de obra de gran calidad en
sus dominios. Esto tuvo éxito sobre todo en Francia, pero Toscana, España, Inglaterra y con el
tiempo Rusia tuvieron talleres de alta calidad, normalmente comenzó con la importación de un
grupo de hábiles trabajadores de los centros " amencos".
La forma alcanzó una nueva etapa en Europa a principios del siglo xiv. La primera ola de
producción tuvo lugar en Alemania y en Suiza. A lo largo del tiempo, la artesanía se expandió
desde Francia y los Países Bajos, con París, Doornik y Atrecht los más destacados. Las
herramientas básicas siguen siendo básicamente las mismas.
En los siglos XIV y XV, Arras, Francia, era una oreciente ciudad textil. "Arras" aún se usa para
referirse a una rica tapicería con independencia de dónde fue tejido. De hecho, como argumenta
la estudiosa literaria Rebecca Olson, Arras fueron los objetos más valiosos en Inglaterra durante
el primer período modeno e inspiró a escritores como William Shakespeare y Edmund
Spenser para tejer estos tapices en obras tan importantes como Hamlet y The Faerie Queene.24
Para el siglo xiv, los tapices también se hacían
en Brujas, Oudenaarde, Geraardsbergen, Edingen y Gante.
Para el siglo xvi, Flandes, las ciudades de Mechelen, Lovaina, Rijsel y Amberes comenzaron a
producir tapices. Sin embargo, las ciudades de Oudenaarde, Bruselas, Geraardsbergen y Enghien
se habían convertido en los centros de la producción licera de Europa.
Mecenas[editar]
El tapiz del Apocalipsis en el Château d'Angers, en Angers, Francia
Los principales centros tapiceros estaban gobernados por las ramas francesa y borgoñona de
la dinastía Valois, quienes fueron mecenas extremadamente importantes en el
período tardomedieval. Esto comenzó con los cuatro hijos de Juan II de Francia (m. 1362), cuyos
inventarios revelan que eran propietarios de cientos de tapices entre todos ellos. Casi el único
superviviente claro de estas colecciones, y el más famoso tapiz del siglo xiv, es el enorme tapiz
del Apocalipsis (Tenture de l'Apocalypse), un conjunto muy grande hecho para Luis I de Anjou en
París entre 1377 y 1382.25 Fue realizado por el maestro tejedor Robert Poinçon, sobre cartones
de Hanequin de Brujas. Luis I de Anjou los encargó, entre 1373 y 1377, al mercader Nicolas
Bataille, propietario de los talleres de tejido (probablemente en París), y entregados en 1382. En el
siglo xv se donaron a la catedral de Angers y hoy se encuentran en el Musée de la Tapisserie de
l'Apocalypse del castillo de Angers.26
Otro de los hermanos, Felipe el Atrevido, duque de Borgoña (m. 1404) gastó probablemente de
manera aún más extravagante, y regaló muchos tapices a otros gobernantes por toda Europa.
Varios de los centros de confección de tapices en sus territorios, y sus regalos se pueden ver
como un intento bastante exitoso de difundir el gusto por los grandes tapices amencos a otras
cortes, así como siendo parte de su intento de promover el estatus de su ducado. Aparte de
Borgoña y Francia, se dieron tapices a varios de los Plantagenet ingleses, y los gobernantes de
Austria, Prusia, Aragón, Milán y por petición especí ca, al sultán otomano Bayaceto I (como parte
del rescate del hijo del duque). Ninguno de los tapices que encargó Felipe parecen haber
sobrevivido.27 El gusto de Felipe por las tapicerías continuaría muy intensamente con sus
descendientes, incluidos los Habsburgo españoles.
Edad Moderna[editar]
Tapices de Gobelinos (Manufacture Royale des Gobelins de Paris)
Tapices de la Savonnerie (Manufacture de la Savonnerie)28
Tapices de Aubusson (Tapisserie d'Aubusson)29
Tapices de Beauvais (Manufacture de Beauvais)30
Tapices de Santa Bárbara (Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, Madrid)
Edad Contemporánea[editar]
Véase también: Tapiz contemporáneo
La superación de las convenciones estéticas tradicionales en el arte contemporáneo,
especialmente a partir de las vanguardias, han proporcionado a los artistas del tapiz una libertad
creativa que se ha expresado en la posibilidad de no restringirse a la limitación del marco
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rectangular habitual, y experimentar con todo tipo de texturas y materiales y con el valor del
espacio vacío y las irregularidades (collage, escultopintura), convirtiendo los tapices en piezas
tridimensionales.
Museos[editar]
El taller-museo Jean-Lurçat, en el castillo Saint-Laurent-les-Tours, cerca de Saint-Céré en el norte
de Lot, museo departamental que preserva la residencia que el artista Adquirido en 1945 y dando
testimonio, en un sitio medieval excepcional, veinte años de vida de Jean Lurçat y medio siglo de
su trabajo artístico y diario.
La Ciudad Internacional del Tapiz y el Arte Tejido y su Museo de la Tapicería de
Aubusson, Aubusson (Creuse)
El museo Jean-Lurçat y el tapiz contemporáneo de Angers
Tapiz de Aubusson, en Laval
Museo de la Colegiata de Pastrana
Museo de Tournai, Bélgica
Manufacturas[editar]
Manufactura de la Savonnerie, París
Manufactura Pinton, Felletin
Manufactura de Beauvais, París
Tejido de Lys-lez-Lannoy (cerca de Roubaix)
Real Fábrica de Tapices, Madrid